CAPITULO
-Pues sabed que estamos encantados de teneros aquí chicas. -dijo Patapez.
-Tres bonitas joyas para decorar nuestra isla.
-No somos decorativas Patón- dice Marinette un poco ofendida -somos útiles y podemos ser fuertes.
-Por supuesto que no sois decorativas. Y lo vais a ser menos porque a partir de ahora vais a entrenar todos los días conmigo -sentenció Astrid. Se vio a las tres chicas ponerse firmes y algunos tragaron grueso. No las envidiaban para nada. -Sois fuertes, pero estáis desentrenadas y los vikingos no nos podemos permitir no saber luchar, así que vais a aprender y yo os enseñaré.
-Está bien -concede Marinette a sabiendas de que ella va a necesitar trabajar más ya que nunca había tocado un arma y Danielle y Ariel sí.
-Además, -escribía Gothi - vosotras dos vais a venir con Ariel a perfeccionar vuestras habilidades, seáis o no espíritus tenéis que aprender a controlaros.
-¿Controlarnos? -pregunta Danielle desconcertada.
-Sólo yo hago cosas raras con el fuego Gothi. -señala Marinette.
-Cierto, sólo tú haces cosas con fuego Marinette. Ariel, tráeme las semillas de amapola.
La pelirroja obedece extrañada. Le lleva un tarro lleno a la mujer quien toma un pellizco, agarró las manos de Danielle, las puso ahí y cerró su puño, pero sin apretar.
-Cierra los ojos y concéntrate -lee Ariel con voz serena mientras Gothi escribe- tienes ganas de ver de que color serán esas amapolas, quieres que crezcan, imagínatelas en el campo.
Danielle veía todo eso en su mente y sonreía recordando cuando ella misma salí a buscar amapolas y otras flores para decorar la mesa y las estancias de los criados y siempre las busca a miles.
-¡Danielle! ¡Para, para, para! -decía Marinette agitada.
Dani abre sus ojos y se queda impresionada y un poco asustada. De las tazas que conenían los restos de las infusiones han empezado a crecer plantas diversas y en sus manos tenían un puñado de amapolas que le surgían de entre los dedos.
-What...? ¿Cómo…? - no le salían las palabras.
Gothi golpeo el hombro de Ariel, quien también estaba pasmada para que leyera.
-Empecé a sospechar cuando vi lo rápido que crecía el huerto. Era normal que a Ariel le costase hacer crecer cosas, la tierra aquí es muy fría y le cuesta. Lo asombroso fue la facilidad y la rapidez con la que se te daba todo a ti, y empecé a sospechar de otro espíritu o hechicera, has dicho que tu huerta era de las mejores del lugar y he querido probar mi teoría.
-¿Qué soy? -pregunta Dani temerosa.
- No podemos saber si eres hechicera o un hada. -lee Pata pez -¿También hay hadas? -pregunta asombrado.
-Si, los espíritus de la tierra habitan en bosques, montañas y prados, controlan la tierra, las plantas, los animales y se comunican con ellos. -lee Ariel de nuevo. -Los fénix son los espíritus del fuego, los ángeles lo son del aire y las sirenas del agua.
-Me alegro de que no haya sirenas por la zona -dice Patón -no hay riesgo de que nos ahoguen para devorarnos.
-Si son seres traicioneros y seguro que repugnantes. Si viese una le haría callar antes de abrir la boca. -añadió Patan, brabucón como siempre, pero ese comentario hizo que Ariel se llevase una mano a la garganta asustada. Hipo le tomó la otra rápidamente para tranquilizarla, Desdentao la rodeó protector y los dragones se pusieron a la defensiva, pues podría percibir la auténtica naturaleza de la chica.
-Quiza no sean tan malas, ya nos equivocamos con los dragones, tengamos más cuidado. -dijo Hipo tratando de defender a su hermana sin dejarla al descubierto.
Gothi dio un golpe con su bastón en el suelo y volvió a escribir, no quería que atacasen a su pupila. -Lo que sea. Mañana empezareis a venir las dos a estudiar conmigo en la laguna por la tarde y las tres iréis con Astrid a entrenar cuando ella diga.
-Al amanecer, antes de que nos tengamos que poner cada uno con nuestras tareas. -contesta la rubia.
Las tres chicas tuvieron la sensación de sudar frio y no sabían la razón que tenían.
A la mañana siguiente, las tres chicas se encontraron con Astrid en la arena de entrenamiento. La joven vikinga había preparado un circuito y varios materiales dispersos por diferentes rincones.
-¿Vais a poder hacer algo vestidas así? Pregunta Astrid escéptica mirando las tres faldas largas hasta los pies.
-Nosotras trabajábamos con esto sin problema -dice Danielle.
-Mi vestido tiene aberturas, así que es fácil moverse con él. -apunta Ariel mostrando dos tajos hasta más de medio muslo que dejaban ver sus piernas.
-Vale, pues en ese caso empecemos. Poneos en la línea de salida que hay allí. Vais a hacer una carrera de velocidad, así que tenéis que salir del estadio, dar siete vueltas alrededor en el menor tiempo posible y volver hasta este punto. -Las chicas tomaron posiciones. -A mi señal. Ya.
Las tres chicas salieron disparadas, tan rápido como pudieron. Tras a segunda vuelta Marinette se había quedado atrás, es cierto que no era tan rápido como sus compañeras y Astrid tenía razón, con su ropa le costaba más correr porque su falda se enredaba en sus piernas. Ariel y Danielle iban bastante cercanos, pero la musculatura, fuerza y potencia que tenían las piernas de Ariel era superior a las de Danielle, por lo que iba a la cabeza por bastante distancia, sin embargo, ya en la última vuelta Danielle empezó a ganar terreno, pues estaba más acostumbrado a correr en tierra firme y su resistencia era mayor. Ariel gano la carrera, aunque por poco.
-Ariel, tienes que empezar a salir a correr, eres muy rápida, pero te empiezas a cansar muy pronto, y Marinette, tú también tienes que hacerlo. Al anochecer las dos, empezando desde hoy. -dice la vikinga con voz seria y firme. -Enhorabuena Danielle, estas muy equilibrada en las dos cosas, pero puedes acompañarlas si quieres.
-Quizá de vez en cuando, pero dependderá de las tareas que me pongáis Gothi y tu al final del día. -responde Dani un poco intimidada.
-Bien, lo siguiente es prueba de fuerza. Tenéis que levantar esas hachas y lanzarlas contra esas dianas.
Cada una agarro una de las armas y las lanzaron. Tanto Mari como Dani lanzaron las suyas con fuerza, pero fue la de Mari la que se clavó cerca del centro. Ariel apenas pudo lanzar la suya, no estaba acostumbrada a hace fuerza con los brazos ya que no los usaba para nadar, más que en contadas ocasiones y las cosas bajo el mar son más ligeras.
-Esto es evidente a quien le toca trabajar. Necesitan ayuda en los almacenes para meter el grano. Te toca ayudar.
Dani había hecho eso toda su vida, así que estaba en plena forma y aunque parezca mentira, los royos de tela pesan un montón y Mari también los había transportado por la tienda desde hace años y como criada cargaba con cubos, sacos… igual que su amiga.
-Lo próximo. Agilidad, os toca pasar ese circuito de obstáculos como buenamente podáis sin mover nada.
El circuito constaba de varias cuerdas enredadas entre sí, seguido de una vara de unos 4 metros sostenida sobre dos cabestrillos.
En esta ocasión Ariel tardó menos en atravesar las cuerdas y pasó si mucha dificultad por la vara, al igual que Mari, pero Dani se quedó enredada un par de veces, por lo que Astrid le pidió que practicase equilibrio y elasticidad con estiramientos y distintos ejercicios que se le ocurriesen.
Al poco llegaron los demás jinetes a hacer sus prácticas matutinas, se alegraron de ver que las chicas seguían enteras.
-¿Os toca ir a hacer vuestras tareas? - comentó Hipo mirándolas consternado.
-Mañana aquí a la misma hora. Los gemelos, Patan e Hipo aquí también.
-¡What! ¿Por qué nosotros? -protesta Patán.
-Mañana toca cuerpo a cuerpo y necesito contrincantes para hacer ejemplos. -simplifico Astrid -No es voluntario. A quien no venga iré a buscarle a casa. -amenazó la vikinga.
-Suertudo -susurró Chusco a Patapez, el único que se había librado.
-Patapez, vendrás para ayudarme a analizar sus movimientos, ver qué hacen bien y mal. Nos vemos esta noche para la cena en el gran salón.
Las chicas se marcharon de allí temerosas de más ejercicios, Ariel fue a limpiar un par de graneros y, tras llevar su paga a casa, ese día fueron cuatro pequeños pollitos y 6 huevos, se dirigió a Estoico para ofrecerse a transportar sacos al almacén o cargarlos en los carros, acabó cansada como nunca. Cuando le contó a Estoico el porqué, su nuevo padre le agregó a otro grupo para que alternase los días, tenía que alternar los sacos con tirar de las cuerdas de las poleas del muelle, levantando muchos kilos de pescado con la fuerza de sus brazos.
Marinette se pasó el resto de la mañana confeccionando pantalones para ella y sus amigas, nunca los había llevado ni enseñado las piernas, pero en la aldea eso no importaba y veía con frecuencia a Astrid, Brusca u otras niñas y mujeres llevarlos. Cuando se terminó puso a hacer ropa de invierno para todas ya seguir rellenando el nuevo colchón. Ese día hacía ella la comida, por lo que hizo pan y frió unos huevos para todas.
Danielle se fue al huerto donde abonó, regó y recogió algunas hortalizas para llevar a casa y al gran comedor, todo ello procurando no doblar las rodillas, sino el tronco, para mejorar esa flexibilidad, también alimentó a las gallinas y pollitos del corral y recogió los huevos después que puesto puesto ese día, parte de las plumas para rellenar los colchones Le costó creerlo, pero estaba segura de que iba a dolerle al día siguiente.
Después de comer todas juntas fueron al estanque allí estaba Gothic con Hipo y Desdentao.
-¿Qué haces aquí? -pregunta Ariel.
-Soy el transportista, además se me ocurrió que podría aprender algo.
Gothi golpea la cabeza de la pelirroja para llamar su atención. Le tocaba traducir.
-Hoy vamos a empezar con algunas técnicas básicas de hechicería del fuego y la tierra. Desdentao a creado un hoguera y Marinette tendrá que intentar apagarla sin más ayuda que sus poderes, tendrá que decir " extintio ", ¿lo he pronunciado bien? -preguntó y tras asentir Gothi continuó -si lo haces con la suficiente concentración el fuego debería apagarse. Danielle tu deberás hacer que esas piedras vuelen diciendo " wingardium leviosá ". -Gothi le atiza en la cabeza con el callado y subraya una letra escrita. -Auch vale, perdón, pero sabes que con tirar de la mi falda vale " wingardium leviosa" -dice sobándose la cabeza.
Gothi las chicas se pusieron a practicar y Ariel fue intentando los dos ejercicios por turnos. Hipo hizo levitar agua de la laguna e intentaba darle formas exactas como Ariel le había enseñado. Al final de la tarde sólo Hipo había conseguido dar forma de oveja al agua tras un par de correcciones de Ariel y esta había conseguido que sus piedras se levantasen un poco del suelo.
-Bien, mañana seguimos. Ariel, no tienes deberes, a vosotras os toca leer y aprender estos libros para el final de la semana. Os preguntaré. -dice tendiéndoles dos volúmenes idénticos.
Cuando los miran Mari exclama -¡Pero Gothi, esto está en nuestra lengua! ¿Cómo lo has conseguido?
-Tengo un buen amigo que va a mandarme cosas para ayudaros. Pero ya le he dicho a Patapez que vaya a mediodía dos veces por semana a enseñaros a leer y escribir.
Hipo y Gothi montaron en Desdentao, quien antes de irse froto su cabezota contra las chicas recibiendo una tanda de mimos por parte de estas. Después marcharon volando hacia el gran comedor y las tres amigas se acercaron a su casa para lavarse y también se encaminaron hacia allí.
Cenaron todos juntos y tras una mirada de Astrid, Marinette y Ariel se levantaron para ir a correr. Danielle las acompañó y les enseñó algunos trucos para fatigarse menos. Cuando llegaron a casa se encontraron un fuego encendido y tres tazas de sopa de la cena con una nota de Hipo dándoles ánimos. Esa noche durmieron como rocas.
Por la mañana se encontraron todos en la Academia, dragones incluidos.
-Poneos por parejas, quiero que me enseñéis que sabéis. -ordeno Astrid. -Vosotros dos separaos. Hipo con Mari. Ariel con Patán. -dijo la rubia cuando vio que ambos se iban a poner juntos. Por mucho que dijesen que su relación era de hermanos, no le gustaba verlos tan juntos. Los chicos obedecieron.
-Bien, ahora los atacantes intentad inmovilizarlas de uno en uno. Hipo, tu primero.
-Tranquila Mari, sólo es una prueba, no te voy a hacer nada ¿de acuerdo? Si te sientes mal dímelo y te soltaré. -susurra Hipo a la pelinegra.
-Gracias -contesta agradecida.
Hipo la sujetó de frente por ambas manos y con un giro la puso de espaldas contra su cuerpo sujetando a la chica contra el por la cadera y el cuello. Marinette no sabiendo que hacer le pegó un mordisco.
-¡Auch! -grita Hipo. -¡Eso ha dolido!
-Te has soltado, pero esa técnica es un poco escasa. ¿Y si te hubiesen sujetado por el pelo como hicieron conmigo el otro día? -Dice Astrid.
-Seguro que me habría encendido como una fogata. -contesta seria.
-En cuanto a soltarse de un atacante, no creo que Marinette tenga problema, la cosa es si se tiene que defender de uno. -comenta Patapez. -Yo diría que ese es su punto débil.
-Para eso te pedí que vinieses para observar.
-Si puedo añadir algo, tiene una dentadura perfecta y sana. -comenta Hipo con la mano empapada de agua fría.
-¡Serás llorón! ¡Seguro que no es para tanto!
-¡Calla Mocoso! Dani, Chusco. Vuestro turno. -ordena Astrid.
-Encantado. ¡Aaah! -grita Chusco mientras se lanza sobre Danielle, esta se aparta a toda prisa dejando un brazo estirado contra el que impacta la cara del chico cayendo al suelo, se lanza sobre él haciéndole rodar y retorciendo su brazo tras su espalda.
-¡Ay ay ay! ¡Duele!
-No le sueltes Dani, a ver cuanto aguanta. -pide Brusca. Sin embargo, Dani afloja el agarre y se levanta liberando al gemelo.
-¡Ay que repetirlo! Pero esta vez que le sacudan a Brusca.
-Lo que pasa es que sois unos enclenques. Ahora veréis como se hace, no te preocupes Ariel, no te hare daño. -Dados Mocoso.
-Dale un escarmiento -susurra Hipo al oído de su hermana.
-Tenía la intención.
-La maniobra muy bien ejecutada Dani. Y muy buenos reflejos. Podrías haberle dejado fuera de combate. -evalúa Astrid.
-Realmente bien Dani. Ariel, Mocoso vuestro turno.
Mocoso envuelve desde atrás a Ariel con sus dos brazos rodeándole los brazos y el torso.
-Puedes retorcerte y golpear tanto como quieras, no vas a poder soltarte. -se burla Mocoso de las sacudidas de la pelirroja.
-¿En serio? ¡Genial! - en ese momento la chica clava el pequeño tacón de su zapato en el empeine del chico, quien la suelta y se encoge dolorido. Al tener los brazos libres, Ariel estampa su codo contra la nariz de su oponente y remata arreándole una patada en una cara que le manda al suelo. -Dijiste que golpease tanto como quisiera. -se justifica la chica ante un Mocoso mareado.
-¡Fantástico! -exclama Patpez. -Es una técnica muy poco común, pero bien realizada y muy completa.
-Francamente sorprendente. -concede Astrid.
-Me entrenaron para combatir cuando era pequeña, pero lo que me enseñaron se basa sobre todo en las piernas. Puedo hacer los movimientos de algunos trucos con los brazos, pero me falta fuerza.
-Iras adquiriéndola. -tranquilizó Hipo.
-Con tiempo y trabajo. En general tenéis buena base, aunque a Mari le tocará trabajar un poco más. Hoy os voy a enseñar algunos movimientos, ven Brusca, serás mi pareja.
-Hora de sufrir. -se lamenta la chica.
Astrid y Brusca hicieron varios movimientos de ataque y maniobras defensivas que sus compañeros tuvieron que imitar. Danielle y Ariel se comprometieron a ayudar a Marinette a mejorar sus técnicas. Cuando llegó la hora cada una se fue a hacer sus tareas y dejaron a los entrenadores con sus cosas.
Por la tarde fueron con Gothi a intentar los mismos ejercicios sin mucho resultado por parte de las dos nuevas aprendices de hechicería, la más veterana iba a mejor ritmo, por las noches hacían sus entrenamientos, estudiaban y se iban a dormir. Así transcurrió una semana, en el campo físico progresaban todas a un ritmo similar, lento pero constante, sin embargo, quitando sus aprendizajes del alfabeto nórdico ya algunos usos de plantas, Dani y Mari no progresaban nada en la parte mágica de sus estudios, lo que les hizo meditar a Gothi, Hipo y Ariel sobre la causa de esta diferencia una noche en la soledad de la casa de la anciana y como arreglarlo.
Al día siguiente continuaron con los programas. Por la mañana estaban haciendo ejercicios con Astrid, cada uno hizo sus tareas y al anochecer fueron a la laguna.
Tras un rato tratando de lanzar los conjuros que aprendieron, sólo Ariel tenía éxito.
-¿Sabéis chicas? Creo que necesitáis unos días de descanso, lleváis trabajando toda la semana y os estáis frustrando más que nada. -dijo Ariel llamando a la atención de las otras que se giraron para mirarla.
-Pero no hemos progresado nada -protesta Mari, la más interesada en controlar sus acciones.
-¿Y qué? Cuesta mucho que te empiecen a salir los conjuros. ¿Os imagináis que fueron tan fáciles como mover las manos arriba y abajo y que la piedra se moviese, o chasquear los dedos y que saliese una llamita?
-Sería útil, así avanzaríamos algo si sólo levantase así la mano y la roca se levantase. -responde Dani.
-Ya, o hacer sí y qué saliese una llama -dijo Mari chasqueando dos dedos. Pero un susto para ella fue ver que efectivamente salió un pequeña llama de su dedo. -Ahhh -grita antes de que su mano y la llama se empapen con agua extinguiendo el fuego.
-Y no es lo único -dice Hipo apuntando al cielo, donde flotaba la roca a varios metros de altura.
-¿Cómo ha pasado eso? -pregunta Dani.
-Porque Gothi tenía razón. No sois hechiceras, sino un fénix y una hada o una ninfa. Lo hablamos anoche -explica Hipo- No habéis tenido ningún progreso en hechizos lo que es simplemente decir el encantamiento y hacer el movimiento. No os funciona porque no os hacen falta para manejar los elementos.
-En efecto, being criaturas elementales simplemente tenéis que imaginar que queréis que haga vuestro elemento y este lo hará. -añade Ariel.
-Aquí la princesita os ha sugestionado un poco para que simplemente lo imaginaseis y ha pasado.
-Posiblemente cuando cuando a Mari la atacaron simplemente deseo que alguien la salvara o la ayudara y el fuego simplemente acudió. Pero si te imaginas como quieres que vaya a ti podrás controlarlo.
-Y Dani, tu siempre has querido que tu granja vaya bien para que no os faltase comida a los tuyos y tu madrastra no se deshiciese de ellos para pagar sus caprichos. Eso te hacía desear e imaginar que todo creciese a mayor velocidad y así ocurría.
Los dos hemanos se han turnado para explicar a las chicas lo hablado ayer con Gothi y estas aún lo estaban asimilando, era mucha información para procesar.
-Creo que por hoy es suficiente - escribe la anciana. - Vamos a descansar ya comer algo.
Esa noche volvieron todos andando y después de cenar Ariel preparó baños calientes y perfumados para que sus amigas se relajasen en lo que ella iba a correr. Donde solía dar la vuelta para volver a casa había alguien esperándola.
-¿Qué tal se encuentran? -pregunta Hipo.
-No han dicho una palabra desde que se lo dijimos.
-Tienen que estar asustadas.
-Imagino que sí. Cambia todo lo que creían que eran y que era su mundo.
-¿Crees que hemos hecho bien en decírselo? -Hipo había estado convencido, pero ahora le asaltaban las dudas.
-Diría que sí. Necesitan procesarlo, incluso estoy planteándome en enseñarles mi naturaleza para ver si puedo ayudarlas a aceptarse a sí mismas.
-Nunca te lo he preguntado ¿Te gustan más tus piernas o tu aleta? -pregunta Hipo curioso sentándose en el suelo de la bahía
-No sabría decirte. Adoro ambas y odiaría tener que decir adiós a una de ellas, de hecho… ¿te apetece ir a nadar?
-¿Ahora? ¡Es de noche! -exclama Hipo.
-Venga. Estas conmigo y sabes que no tienes frio -sonríe Ariel. Su querido hermanito no puede evitar responder esa sonrisa.
-¡El último en llegar es estiércol de jak! -grita el chico corriendo hacia el agua.
-¡Eso no vale sucio tramposo! -dice la chica lanzándose a la carrera.
Estuvieron una hora buceando en las profundidades de la bahía, donde las corrientes no eran muy fuertes. Encontraron conchas y marinas caracolas. Hubo un momento en el que el chico se quedó contemplando fijamente a la sirena y observando la respuesta a su pregunta. Ariel siempre sería una sirena y su naturaleza la hacía muy feliz, los humanos le gustaban, pero amaba su mundo submarino y quizás ahora también el de los hombres, pero por los amigos que tenía, la familia que ella había elegido para sí ya quienes quería tanto como para contar su secreto aun con el miedo al rechazo que eso le producía.
Pregunta al fandom: estoy con el siguiente capítulo, Ariel les cuenta todo a Dani y Mari o les ayudan de otra manera.
lo que decidáis la mayoría, gracias por leer
