Capitulo 17
A la mañana siguiente Estoico e Hipo fueron a desayunar a casa de las chicas. Ariel preparo un desayuno variado para que cada uno se sirviese lo que gustase, con huevos, cecina de jak, pan tostado, fruta del huerto, té de jazmín, leche de jak y crema de leche para untar el pan. Marinette le había enseñado muchas recetas y ambas se divertían mucho juntas probando mezclas nuevas y ese día Ariel quería levantar el ánimo a las chicas, aunque estas no comieron más que algo de fruta y un poco de té. Guardaron las sobras para la comida y fueron a entrenar, acompañadas por Estoico que previno a Astrid de que los ánimos estaban bajos y que las dejase un poco tranquilas por ese día.
Por la tarde fueron al lago, donde Gothi las esperaba.
-Viendo vuestra naturaleza, seguiré enseñándoos medicina, latín, meditación, lectura del futuro y lectura de la naturaleza, pero creo que voy a dejar de enseñaros control elemental, no estoy capacitada para ello.
-¡Qué! -exclamó Dani.
-¡No! ¡Tengo que aprender a controlarme! -chilló Marinette.
-¡Calmaos! -tranquiliza Hipo -No os va a enseñar ella, pero no os vais a quedar sin maestro.
-¿Quién va a enseñarnos? -pregunta Marinette.
-Otra elemental. Tu némesis por naturaleza Marinette, pero confío en que al no haberte criado con los fénix no querrás arrancarle la cabeza.
-¿Y ese tipo no querrá hacer daño a Marinette? -pregunta Dani recelosa. Marinette se retorcía sus finos dedos de terror.
-No lo hará. Pero sólo tiene una condición para hacerlo. Debéis prometer que no le diréis quien es en realidad a nadie de la aldea. Sólo lo saben los aquí presentes. -avisó Hipo.
Las chicas se miraron entre sí con dudas y buscaron a su amiga con la mirada para que les ayudase a tomar aquella decisión, pero no la vieron por ningún sito. Finalmente se volvieron hacia la anciana, Hipo y Desdentao quien se movía emocionado de unas patas a otras.
-Está bien, si nos puede ayudar, podríamos probar. -dice Mari, aun un poco dudosa, pero su miedo al descontrol superaba el miedo a quien se decía que era su enemiga natural.
Desdentao salió de pronto corriendo en dirección hacia el lago, se lanzó sobre una roca cercana a la orilla y empezó a dar lametazos a lo que allí había. Oyeron la risa de Ariel y vieron su pelo rojo aparecer por detrás del gran reptil.
-¡Para Desdentao! Luego jugamos un poco juntos, pero tenemos que ayudar a las chicas. - decía la pelirroja.
El dragón se quitó de encima de la chica y se lanzó al agua dejando ver a la muchacha, salvo que no era exactamente la chica a quien estaban acostumbradas las francesitas, con quien ellas compartían casa. En su lugar había sirena, con los senos cubiertos por conchas moradas y una cola de color verde intenso sentada sobre la roca que las miraba dubitativa. Tras unos segundos extendió una sonrisa tímida en su boca.
-Lo que dije cuando contamos nuestras vidas era muy enserio, aunque seas un fénix a mi no me importa, sigues siendo y siempre serás Marinette. -dice la chica con una mirada cálida y una dulce sonrisa.
La pelinegra rompió en llanto y se introdujo en el agua para ir a abrazar a su amiga, quien también se zambullo para acortar distancias acabando todas empapadas pues Dani también se unió al cálido abrazo.
-¿Desde cuándo? -pregunta Dani.
-Yo nací así, dentro de mi pueblo, por lo que inculcaron el odio hacia los humanos y los fénix desde pequeña, pero mi madre era humana e igual que nunca he sentido desprecio por ellos -dijo mirando a Hipo -tampoco le veo sentido a tenéroslo a vosotros, en especial a ti Mari.
-¿Tú sabias esto? -pregunta Mari a Hipo sorprendida. Había captado perfectamente la mirada de afecto de la sirena al humano.
-Por supuesto, la encontré con esas mismas pintas que le estáis viendo. -responde sonriente. Desdentao le dio un capón con su cola. -¡Au! Perdón, nosotros la encontramos así en la bahía.
Ariel se arrastró a la orilla y se secó creando una nube de vapor a su alrededor, cuando se disipó tenía otra vez sus dos piernas.
-¿Podemos ir a la bahía a verte en tu esencia? – pregunta Dani con curiosidad.
-Al anochecer, podéis venir con nosotros -dijo Hipo.
-Eso mismo, pero ahora vamos a empezar la lección -dice Ariel, ya incorporada. -Lo primero de todo es que aceptéis a vuestro elemento. No va a haceros daño y os obedecerá siempre que sepáis guiarle, por lo que no debéis temerle.
-Para vosotras es fácil. Vuestros elementos no son dañinos. -señala Mari.
-¿Qué no? ¿Tú sabes lo que es un maremoto, un iceberg o un remolino? -repone Ariel.
-¿Y un terremoto, plagas, sequías…? Cada elemento tiene sus cosas y la parte buena es que aquí tienes a la princesita para apagar el tuyo si se descontrola un poco.
- Ahora vamos a intentar hacer como el otro día. Simplemente imaginad que una llama sale de la palma de tu mano y que esta semilla empieza a crecer.
Ambas prueban las indicaciones y efectivamente ambas cosas empiezan a pasar ante sus ojos.
-¡Bien! -dice Ariel animada. -Ahora vamos a usar las manos para darle forma. Mari, intenta crear una esfera, Dani intenta moverlas de un lado a otro a ver si el tallo crece en zigzag.
Eso también ocurrió y durante toda la tarde, ambas amigas estuvieron realizando movimientos para dar formas diferentes, aunque sencillas a sus elementos. El grupo estaba muy feliz al final del día.
-¡Genial chicas! -exclama Ariel yendo a abrazar a las chicas.
-Estamos muy orgullosos de vosotras -dice Hipo. Gothi asiente junto a él y Desdentao se lanza a dar lametazos a las chicas.
-Gracias por la confianza amigos. -dice Dani.
-No se merecen. -sonríen los hermanos.
-¡Hora de la cena! -dice Ariel.
-¿Pero no íbamos a ir a la playa? -pregunta Mari.
-Con la puesta de sol, primero a cenar. Tengo más hambre que un dragón y hoy hay pollo asado. -dice la pelirroja.
El grupo volvió andando a la aldea. Hipo y Ariel contaban cómo se conocieron en realidad y cómo se ayudaron. Las tres mujeres se enternecieron con la camaradería que mostraban los dos hermanos y ambas muchachas se sorprendieron al saber que el mote de "princesa" por el que Hipo llamaba a Ariel tenía una base más que justificada.
Marinette reclamó un pase de modelos con los vestidos submarinos de Ariel para buscar inspiración y completar los regalos de sus amigas que estaba creando.
También les aclararon que como Ariel quería mantener su secreto, Gothi seguiría siendo su maestra a ojos de todos.
Ya en el gran comedor todos miraron disimuladamente y con cautela a las chicas, alegrándose de verlas menos tensas y abatidas que la noche anterior.
-¿Parece que ha ido bien? -susurra Estoico a su hijo.
-En cuanto hemos aclarado lo que eran en realidad ha sido más fácil progresar. Tienen una buena maestra.
Ariel se sonrojo un poco a su lado. -Son pequeños avances, pero lo justo para ayudarles a ganar confianza en si mismas, dentro de poco podrán avanzar más y más rápido. -les dice a su padre adoptivo y a Bocón que se había acercado con interés.
-¿Se transformarán en cosas raras en algún momento? -pregunta Bocón.
-Es probable, cuando acepten por completo su naturaleza. Pero no serán tan raras Bocón.
-Sí, por lo qué dice Gothi, todos los elementales tienen apariencias muy humanas, nosotros hemos oído hablar mucho de los troles, las sirenas y las hadas y sabemos que hay cosas en las que se parecen a los humanos. -apunta Hipo.
-Troles, apestosos. Sirenas repulsivas. Pero bueno según Gothi las ninfas de los bosques y las hadas son lo mismo. -dice Bocón.
-Sí Bocón, eso es.
Hipo se quería dar de cabezazos al notar el tono de voz desanimado de su pelirroja. Desde luego Bocón tenía puntería al abrir su bocaza.
Se sentaron a comer con los jinetes, aunque a Ariel se le había pasado el hambre, Astrid estaba muy interesada por las actividades de las chicas y quería ver una demostración.
-Te prometo que os lo enseñaremos Astrid, pero más adelante, cuando no corramos le riesgo de incendiar el gran salón. -bromea Mari.
-¡No! -dice Chusco.
-¿Por qué esperar control cuando el caos y la destrucción son tan bellos? -apunta Brusca.
-Porque eso preferimos dejároslo a vosotros chicos -señala Dani.
-Debe ser fascinante veros. -dice Patapez.
-De momento no -contesta Dani.
-Pero lo será. -asegura Hipo pasando el brazo por el hombro de la cobriza.
-Chicas se os hace tarde para entrenar si no queréis meter el pie en algún agujero en la oscuridad. -avisa Astrid.
-Es cierto, nos vemos mañana chicos. Descansad. -se despide Mari y las tres muchachas se levantan y encaminan a la salida.
Corrieron su ruta habitual encantadas con sus progresos personales puesto que físicamente también estaban mejorando todas mucho, al volver se desviaron y en vez de ir a la aldea se dirigieron hacia la playa. Allí esperaron a Hipo y Desdentao, pero no llegamos solos.
-¡Gothi! ¿Qué haces aquí? -pregunta Mari. La anciana enrojece ligeramente, aunque apenas se le nota pese a la increíble iluminación de la inmensa luna llena que alumbraba esa noche el firmamento.
-La verdad es que Gothi también quería ver a Ariel en su elemento. No tenemos oportunidad de ver sirenas muy a menudo. -responde Hipo.
-En ese caso ¿te apetece una experiencia completa? -pregunta Ariel tendiendo su mano. Gothi le mira sin comprender.
-Si nadas con Ariel dándote la mano, no sentirás frio y podrás ver, hablar y respirar bajo el agua. -explica el vikingo colocándose junto a su mejor amiga. Las tres miraron a los jóvenes impactados. -¡Lo juro! ¡Lo hemos hecho muchas veces!
-¡Yo también quiero! -exclama Mari. Su naturaleza sería el fuego, pero le encantaba el océano, desde la primera vez que lo vio quedo impactada por su belleza.
-Mmmm en otra ocasión, prefiero qué sea de día por si acaso. -dice Ariel tras mediarlo unos segundos. -Nunca he probado esto con otro elemental y prefiero que haya más gente para ayudarnos si no sale bien.
-No creo que debáis probar con el agua, sería mejor el fuego. -comenta Hipo. Todas las cabezas, incluyendo la de Desdentao se giraron hacia el sorprendidas. -Es más fácil curar una quemadura que revivir a un ahogado. -explica encogiéndose de hombros. -¡Hablaba de tocar una llama pequeña o de acercar la mano un poco más de lo recomendable al fuego, no que Garfios os escupa una llamarada! -aclara indignado.
-Tiene razón -concede Danielle.
-Podríamos probar a la salida, a ver que pasa. -sugiere Ariel.
-¿En serio? -los ojos de Marinette brillan de ilusión.
-Sí, podemos hacerlo en casa por si no sale bien. Allí tengo medicinas y ungüentos que pueden ayudar.
-Os acompañaré -escribe la anciana emocionada por los descubrimientos que iba a realizar ese día.
Tras una sonrisa la pelirroja corrió hacia su amado océano y se zambulló en sus oscuras aguas, a los pocos segundos emergió con su cola verde y se aproximó a la anciana tomándola de la mano para que nadase con ella y enseñarle la belleza de las aguas en la noche. Hipo se quitó la ropa quedándose sólo con sus pantalones y se lanzó al agua tras su amiga y la venerable anciana.
Las dos jóvenes se quedaron esperando con Desdentao a que emergiese el trío mirando la gigantesca luna que se alzaba sobre la bahía.
-Estoy viendo unos trozos de madera junto a las rocas -dice Danielle al cabo de un rato. -A ver si puedo hacer que se acerquen y que Desdentao nos encienda un fuego. Empiezo a tener frío.
La chica se enfocó sus manos hacia los maderos y concentrándose hizo un movimiento de levantar un poca hacia arriba, y los maderos se levantaron unos centímetros balanceándose en el aire. Después puso las palmas hacia arriba y con los dedos realizó un gesto para que se aproximase concentrándose en que fuesen despacio, cuando estaban suficientemente cerca los hizo para y bajar poco a poco.
-¡Ah! -grita la chica emocionada. Se levanta y empieza a dar saltos y vueltas feliz y orgullosa de su logro. Marinette se levanta y la abraza feliz por ella.
-Ahora quiero intentarlo yo -dice la pelinegra animada por los progresos de su amiga. Levanta un brazo con el puño cerrado hacia arriba, cierra los ojos y se concentra en la llama de tamaño medio que quiere que salga de su palma cuando abra el puño. Abre los ojos y abre su mano donde aparece una llama de tamaño medio, de hermosos colores anaranjados, cálida y agradable. No siente dolor. Aproxima la llama a los troncos que Danielle ha depositado a sus pies y la hace saltar al interior de los troncos con gracia, donde comienza a arder con suavidad hasta que libre de control comienza a acariciar y prender todos los maderos.
- ¡Lo hice! -exclama emocionada. Se lanza a abrazar a su amiga tirándola a suelo. - ¡Es increíble Dani lo tenemos!
Escuchan la risa guasona de Desdentao quien desde su espalda las mira enternecido y divertido. Sus humanos eran todos muy graciosos, y aunque nunca cambiaría a su vikingo por nadie, las cuatro chicas y el padre de su chico eran muy importantes para él, eran su familia y él cuidaría siempre a su familia.
-¡Lo hemos conseguido Desdentao! -dice Marinette acercándose para abrazar la cabezota del gran reptil junto con Dani cuyo miedo por los dragones quedó atrás hace semanas.
-¡Grandullón! ¡Ya lo tenemos! ¿Qué te parece? -pregunta Dani acariciando la cabezota negra. La respuesta fue cubrirlas de lametazos a las dos quienes rieron a carcajadas, muy felices antes de ir a lavarse al mar la pegajosa baba del furia nocturna.
Tras un rato aparecieron los tres buceadores, Gothi entusiasmada e Hipo y Ariel riéndose suavemente detrás de ella.
-Creo que Gothi se lo ha pasado muy bien. -comenta el muchacho. - ¡Hey nos habéis encendido un fuego! Gracias.
Ariel se arrastró por la arena hasta salir del agua donde hizo secar su cola evaporando el agua.
-¡Genial! Nos ayudará entrar en calor -comenta la sirena mirando a su maestra, que empezaba a tiritar. -Deja que te ayude Gothi. -y acercándose a la anciana evapora el agua que la cubre igual que había echo consigo misma. -Ya está. Acércate al fuego.
-¡Un fuego mágico, encendido por nuestra encantadora fénix! -anuncia Dani con ilusión señalando a Mari con sus manos orgullosa.
-¡Sí que se mantiene vivo gracias a los troncos que ha traído levitando nuestra ninfa particular! -añade Mari tímida, pero orgullosa por ambas.
-¿¡En serio!? -exclaman con ilusión sus amigos.
-Enhorabuena -escribe la anciana orgullosa, aunque solo lo vieron cuando dejaron de abrazar y felicitar a ambas chicas.
Desdentao se había levantado y esperaba sentado inquieto e impaciente por su turno.
-Hipo, creo que alguien te está esperando. -señala Ariel a su hermano.
-Cierto. ¡Campeón! ¿Has visto los que han hecho estas chicas? ¿Genial no? Y tú en primera fila.
Desdentao suelta sonidos de orgullo e ilusión.
-¿Le pides a Ariel que me seque también y damos una vuelta? -pregunta Hipo.
Desdentao se lanzo a la pelirroja y empezó a dar vueltas a su alrededor hasta tirarla al suelo y lamerle toda la cara.
-¡Está bien, está bien! ¡Tú ganas lo haré! No te negaría nada grandullón. -dice entre risas Ariel con cariño acariciando la cabeza de Desdentao, quien se dejaba hacer.
Ariel secó a Hipo en segundos y al poco se fueron volando él y Desdentao por el cielo nocturno.
-¿Les esperamos o nos vamos? -pregunta Ariel.
-No, quedémonos un rato más. -dice Dani suavemente mirando hacia el firmamento.
-Sí, yo aun no me quiero volver a casa. -apoya Marinette.
-Pues si no os importa yo me vuelvo al agua, está riquísima esta noche. -dice Ariel girándose y corriendo hacia el mar de nuevo.
-A sido un gran día -dice Marinette quien se recuesta hacia atrás cargando su peso sobre sus brazos apoyados en la arena.
-Sí, hemos hecho muchos progresos. -cometa Dani.
-Le voy perdiendo el miedo al fuego. -dice el fénix con una sonrisita. -Creo que acabaré pudiéndolo aceptar como una parte de mí.
-Estoy segura de que será increíble. Yo jamás pensé que podría hacer algo como lo que estoy aprendiendo, pero la verdad es que me resulta fascinante. -Quizá acabe gustándome lo de ser una ninfa.
-¿No un hada? -pregunta Mari guasona.
-Hada es un termino demasiado delicado para mí. -se ríe Dani.
-Hemos tenido suerte de llegar a esta isla.
-Hemos tenido suerte de encontrarnos con un pueblo que nos acepte.
Ambas guardaron silencio mirando al mar tranquilo bajo el cielo cuajado de estrellas. Al rato apareció la silueta de Ariel recortada el claro cielo nocturno de esa noche. La sirena se sentó en una roca y contemplaba desde el mar el cielo estrellado. En ese momento Hipo y Desdentao cruzaron la misma porción de cielo causando una imagen que hizo sonreír a las tres mujeres de la orilla.
Gothi pensaba en las afirmaciones de que habían dicho las chicas unos instantes atrás. No hace mucho no se habrían considerado afortunadas de llegar a la isla y no habrían sido aceptadas por el pueblo. Pero habían tenido la suerte que de que antes llegaron esas dos criaturas, un dragón y una sirena nada menos, que conocieron al único vikingo que podía haberlas aceptado y los tres juntos iniciaron una amistad peculiar que cambió el mundo tal y como Mema lo conocía, gracias a ellos ahora Mema era más segura y contaba con la protección de los dragones, de una poderosa sirena y pronto con los poderes de un magnífico fénix y una increíble ninfa. Esto escapaba a sus competencias, iba a tener que pedir ayuda para poder ayudar a su vez a las chicas. Sólo había una persona que podría ayudarla, pero debería ser en secreto para mantener únicamente con esa persona. Nadie debía saber qué eran Mari, Dani y Ariel ni que estaban en Mema.
