Code: Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.
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XXIV.- Té
Estaba frente a la verja de la casa de Yumi con la mochila a la espalda y el pulso acelerado. No paraba de repetirse que estaba allí sólo para estudiar, que el que los padres de Yumi y su hermano no estuviesen no cambiaba nada. Le estaba haciendo un favor enorme prestándole un sitio silencioso en el que estudiar y echándole, de paso, una mano con la historia.
Tragó saliva y se cargó de valor. La valla metálica se abrió con un ligero chirrido, recorrió con aplomo la corta distancia hasta las escaleras de piedra y las subió de dos en dos. Sabía que ella había dejado el portón abierto pero tocó el timbre para no sobresaltarla, apareció con una sonrisa de oreja a oreja y las mejillas sonrojadas.
—Pasa.
—Gracias.
Se sentó en el peldaño del recibidor y se quitó las deportivas. Una de las normas de la casa de Yumi era que los zapatos se quedaban en la entrada. Ella le dio unas zapatillas acolchadas la mar de cómodas,
—¿Quieres tomar algo?
—Un refresco.
—Vale —replicó sonriente—. Como si estuvieras en tu casa.
Yumi se adentró en la cocina para buscar un par de refrescos y algunas cosas para picar. No había pegado ojo en toda la noche pensando en aquel encuentro para estudiar. Era fácil ser sólo amigos con gente delante, pero a solas era más complicado. Aún y así le había invitado muy consciente de lo que hacía.
No era que esperase que, en unas horas, los tres años de «sólo amigos» se esfumasen en el aire. Nada había cambiado para ellos, ella seguía estando loca por él y, según Odd, a él le pasaba lo mismo.
Cuando le pidió que sólo fuesen amigos no imaginaba que la cosa se alargaría tanto, aquello únicamente debería haber durado mientras X.A.N.A. siguiese en activo, una vez eliminado… quizás era culpa suya, tal vez debería haberle explicado aquel detalle.
Agitó la cabeza buscando alejar todo aquello de su mente, de nada servía en ese momento. Abrió la puerta del frigorífico y extrajo dos latas de refresco de cereza, a él le encantaba y a ella, bueno, no era de sus favoritos. Tomó una par de bolsas de patatas fritas de la despensa, lo colocó todo en una bandejita de bambú y la llevó hasta el salón donde a sus libros se habían unido los de Ulrich.
—Parece un campo de batalla —dijo con una risita Yumi.
—¿Qué bando crees que ganará? —preguntó en tono jocoso.
—Esperemos que el de las buenas notas.
Se sonrieron mutuamente. Yumi se sentó con las piernas cruzadas frente a él y dispuso el contenido de la bandeja en el centro de la mesa. Concentrados en los libros, procuraban no pensar en quien tenían delante, de vez en cuando sus manos se rozaban al buscar algo que llevarse a la boca, entonces intercambiaban miradas con las mejillas sonrojadas.
—¿Qué estudias? —musitó Ulrich aburrido de tres horas de libro.
—Biología, ¿y tú?
—La revolución rusa.
Yumi le miró con una sonrisa.
—Qué emocionante.
—Yumi ¿puedo preguntarte algo?
—Dispara.
Abrió la boca para preguntar pero no logró articular palabra. Iba a preguntarle si le quería, un disparate que no venía a cuento. Soltó un suspiro, necesitaba una pregunta coherente pronto.
—Necesito buscar algo en internet. ¿No tenías un ordenador por aquí?
—Está en mi cuarto, pero podemos desmontarlo y bajarlo aquí si lo prefieres.
—No hace falta.
Subieron las escaleras hasta el piso superior, Yumi abrió su habitación y él entró detrás de ella. Pusieron en marcha el moderno Macintosh, miró a Yumi con el ceño fruncido, estaba todo en japonés y no entendía palabra, para más inri alguien había cambiado todo los iconos por muñequitos de manga, así que eso no le servía para orientarse.
—Este Hiroki… —musitó exasperada— no sé cómo decirle que deje de toquetearlo todo. Espera. —Pasó los brazos por sus hombros y se pegó a su espalda para tomar el ratón—. Veamos… internet, ¿no?
Ulrich simplemente asintió incapaz de pronunciar palabra, había pasado a mirar con interés la mano de ella para evitar que se diese cuenta del rubor de sus mejillas.
—Aquí está… cómo se ponía en francés… ¡Ah, sí! ¡Listo!
Sonrió triunfante y se apartó de él muy despacio, dejando que sus manos resbalasen por sus hombros.
—Voy a por mis libros, ¿te subo algo, Ulrich?
—Aah… la libreta —pronunció titubeante.
—Vale.
Cuando Yumi salió se permitió volver a respirar.
«Sólo sois amigos» se repitió tan poco convencido como de costumbre. «Has venido a estudiar» era la idea inicial, pero ahora tampoco le convencía. Empezaba a pensar que en realidad lo único que había querido desde un principio era estar a solas con ella, sin nadie que les interrumpiera, sin Odd tomándoles el pelo, sin Sissi…
Cuando regresó, ella, le dio el cuaderno y después se acomodó en la cama con su libro de biología. Podía verla de reojo, sin demasiado esfuerzo, tomaba notas en un taco de folios perforados encuadernados en una carpeta de anillas negra. De nuevo se preguntó por qué se había matriculado en la universidad anexa al Kadic, con sus notas podría haber ido a la mejor facultad de toda Francia. Aunque él estaba encantado, así podía seguir viéndola a diario, como si nada hubiese cambiado.
Ulrich suspiró, la revolución rusa le producía el mismo sopor que una clase de física. Definitivamente no estaba hecho para estudiar.
—¿Todo bien? —le preguntó ella incorporándose un poco.
—Sí. Oye… ¿puedo usar tu impresora?
—Claro, no tienes que pedirlo.
«Como si estuvieras en tu casa» se repitió, eso le había dicho y así se lo estaba demostrando. Yumi era como la familia que nunca había tenido, incluso los Ishiyama le trataban como a uno más de la familia.
Imprimió un artículo sobre Lenin que acababa de leer un poco por encima y le había parecido interesante, para disimular.
—Necesito un descanso —dijo Yumi tumbándose en la cama—. Mis neuronas están a punto de suicidarse.
—Me apunto, no soporto más rato este rollo.
Ella rió abiertamente levantándose.
—¿Quieres un té?
Tenía los músculos entumecidos y se estiró en la silla a la vez que le daba una respuesta afirmativa.
Ulrich se sentó en la cama a esperarla, allí todo olía a ella. Si fuese capaz de decirle lo que sentía… las palabras se le trababan. Se daba una rabia a si mismo…
Yumi regresó con el servicio de té entre sus manos, lo dejó sobre el escritorio a la espera de que la infusión estuviera lista. Se sentó con él y charlaron animadamente de las últimas aventuras de Odd el magnífico. Se le hacía cuesta arriba no pasar tanto tiempo como antes con sus amigos aunque intentaba que no se le notase.
Sirvió el té en dos vasos de barro de lo más japo que dejaron frente a ellos a sus pies. Té sin azúcar, leche o miel, al estilo tradicional. El móvil de ella sonó, sólo hablaba en japonés con su familia y amigos del pasado, así que, supuso que serían sus padres.
Regresó a su lado, tropezó con algo y perdió el equilibrio, él se puso en pie rápidamente y la sujetó con fuerza para que no se cayese al suelo, aunque estaba seguro de que no habría necesitado ayuda para mantenerse en pie. Se le aceleró el pulso, la abrazó e impulsivamente la besó, viéndose obligado a dar un paso atrás para mantener la verticalidad. Su pie chocó contra uno de los vasos de té.
El té caliente empapaba el tatami, había volcado el vaso de barro en su impetuoso gesto. Quiso recogerlo pero su cuerpo no respondía a su voluntad, los brazos de ella, rodeando sus hombros, tampoco ayudaban.
Su inocente y pueril beso iba subiendo de intensidad con una velocidad vertiginosa escapando a su control. Las manos de Ulrich tantearon el camino de su espalda sobre el fino vestido negro, temiendo propasarse, porque lo último que quería era violentarla.
Le hizo unas tímidas carantoñas, bastante infantiles, ambos eran ya adultos, pero la inseguridad seguía ahí. En teoría sólo eran amigos y eso era algo que los amigos no hacían, la verdad es que para él no era una simple amiga, nunca lo había sido.
La mano de Yumi se deslizó por su torso, deteniéndose en el margen de la camiseta de él, tiró de ella con suavidad sin romper el contacto entre sus pieles, llegó el punto en el que no pudo continuar retirándola, en ese momento, él, con determinación, se deshizo de la prenda lanzándola a la otra punta de la habitación hecha un ovillo. Dedicaron un instante a mirarse él uno a la otra analizando si debían continuar o no. Ella tomó la delantera y retomó la labor de besarle mientras se deshacía de su propio vestido.
El jugueteo tímido se tornó una ardiente necesidad de continuar, a medio camino de perder totalmente el control él aún dudaba, incluso con las acciones de ella, porque existía la posibilidad de meter la pata y que ella no quisiera volver a hablarle jamás.
—No voy a echarme atrás —le susurró—. Mi cuerpo y mi alma te pertenecen a ti.
La rotundidad y profundidad de las palabras de Yumi fueron como una cura milagrosa para todas sus preocupaciones.
—Te quiero, Ulrich —continuó.
—Y yo te quiero a ti.
Las comisuras de sus labios se curvaron en la sonrisa más amplia que jamás había adornado su cara. Acarició su melena azabache para besarla después.
Continuó adelante sin nada más que pudiera hacerle titubear. Estaba todo dicho. En medio de un excitante juego se convirtieron en una sola persona.
Consiguió que sus músculos volvieran a responderle y se tumbó a un lado para librarla de su peso. Yumi alargó el brazo para acariciarle la mejilla.
—Te quiero, bonita.
—Te quiero.
Le sujetó la mano y besó su muñeca.
—Ahora ya no somos sólo amigos, ¿verdad?
—¿Tú qué crees? —preguntó en tono juguetón.
—Eres mi novia, y punto —dijo con un mohín infantil.
Yumi soltó una sonora carcajada se movió para poder abrazarle.
—No se admiten quejas ni devoluciones —pronunció con humor—. Tu novia… suena bien.
No hacían falta más palabras, ninguno de los dos las necesitaban. Sus manos jugueteando bajo la sábana y los acelerados latidos de sus corazones, decían todo lo que había que decir. Hasta que el cansancio se adueñó de ellos, envolviéndoles en un placentero sueño en el que sus cuerpos abrazados les hacía parecer una única persona.
Yumi despertó con la sensación de no haber permanecido dormida más de cinco minutos, rodeada por los fuertes brazos de Ulrich, sonrió. Alzó la cabeza para mirar el reloj y abrió los ojos alarmada.
—¡Ulrich, despierta! —exclamó zarandeándole el brazo—. Vamos, dormilón…
—Mmm ¿qué pasa? —articuló sin despegar los ojos.
—Arriba, Jim va a matarte.
El nombre de Jim le provocó una ligera preocupación, abrió un ojo y después el otro topándose con el despertador de Yumi delante de las narices.
—Sólo son las ocho… es sábado, es muy temprano…
—Las ocho, sí, pero de la noche.
—La… ¿¡noche! —gritó incorporándose de golpe—. ¿Por qué no me has avisado antes?
—Resulta que yo también me he dormido, idiota.
Saltó de la cama buscando su ropa desesperado hasta que encontró el vestido de ella tirado junto a su pantalón. Inspiró hondo y bajó el ritmo. Regresó a su lado abrochándose el pantalón, con la camiseta en la mano y la besó revolviéndole el pelo con cariño.
—Te llamo después.
—De acuerdo —susurró contra sus labios—. ¿Volverás mañana?
—Sí.
Le costó horrores separarse de ella para regresar a su fría habitación del Kadic, esquivar a Jim fue la parte más sencilla, curiosamente. En cambio cuando estuvo parado frente a su puerta se dio cuenta de que Odd sospecharía de esa clase por su comportamiento. Hizo sentadillas, flexiones contra la pared, pensó cosas tristes, hizo de todo… pero fue incapaz de eliminar aquella sonrisa de idiota antes de abrir la puerta. Odd le miró con una sonrisa socarrona.
—¿Ha ido bien la clase de historia?
—Sí, bueno, normal. Ya sabes —dijo moviendo las manos compulsivamente, en un torpe intento de disimular.
—¿Y esa sonrisa es porque te has convertido en un alumno de diez?
Dudó unos segundos sobre si debía contestarle o no, finalmente se sentó en la cama con gesto resuelto y Odd dijo:
—Creo que esa clase te ha gustado una barbaridad. —Rió porque Ulrich se había sonrojado hasta límites insospechados—. ¿Yumi me daría una de esas clases?
—¡Ni hablar! —graznó desatando las carcajadas de su mejor amigo.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! He vuelto a ver Torchwood mientras escribía jajaja, el shot que tenía preparado para esta semana era el de "Caricia", pero me pareció demasiado dramático de repente y escribí este, seguramente lo suba la próxima semana, al fin y al cabo ya está listo.
Ha sido una sorpresa que "Secreto" tuviese tan buena acogida, no creí que gustase demasiado. Muchas gracias a todos. Un abrazo muy fuerte.
º º º
Dragon oscuro: ¡Hola! Me alegro de que te gustase el shot policíaco, le pondré final, pero como historia a parte cuando haya acabado con los veinticinco momentos o con ADQST, lo que sea primero. Sólo vi un par de capítulos de Ley y Orden, pero nunca me gustó, quizás enganché los capítulos más malos, pero me aburrió bastante. Soy más de CSI, Sin Rastro, Caso Abierto, Bones, NAVY…
No podía matar a Yumi, que es una de las protagonistas jajaja, ya sabes «el protagonista nunca muere».
Espero que este también te haya gustado, sea cual sea la versión que hayas leído. Un abrazo.
Joselino97: ¡Hola! Qué bien que te gustase, tendrá continuación pero cuando acabe una de las dos historias que tengo a medias, con tres se me complicaría demasiado la cosa, no tengo mucho tiempo libre jejeje. Es cierto, tanto los nombres como los apellidos significan cosas diferentes dependiendo de los idioma;, el apellido de Yumi, en realidad se traduciría como montaña de piedra, es "Yumi" lo que significa arco.
Espero que te animes un día a hacer aunque sea un trozo del Camino de Santiago, yo repetiré en Junio, ya estoy contando los días jajaja.
Cuando publiques tu primera historia la leeré. Un abrazo, deww!
YumiLyokoGen08: ¡Hola! Gracias por tu review ¿de verdad relees todo cuando actualizo? Menudo trabajazo, me has dejado alucinada. Es un honor que te guste como escribo, me alegra ser capaz de transmitir lo que sienten los personajes, es una de las cosas que más me cuestan y a la que más tiempo dedico.
Espero que este también te haya gustado. Un abrazo.
Yumivigo: ¡Hola! Qué suerte tienes, yo como tengo que coger el tren y es tan caro… he hecho ya dos tramos, en junio hice de Sarria a Santiago para conseguir la Compostela y ahora hice de Logroño a Sahagún. Cuando acabe el camino francés empezaré con el catalán que sale desde Montserrat, que me pilla al lado de casa y solo tengo que coger el bus jajaja.
Gracias, me alegro de que te gustase. Un abrazo.
AtpAb95: ¡Hola! ¿Sabes? Nunca me gustaron los AU, sólo leí un par de Rurouni Kenshin ("Recuérdalo tú le amas" y "Hielo oscuro") que me gustaron, así que jamás me imaginé escribiendo uno, pero mira, me dio por escribirlo jeje. Me alegro de que te gustase, no creo que haga otro momento con los policías pero sí que le pondré final a la historia con un fic a parte, no muy largo.
No hay problema con el review corto, cuando no hay tiempo, no hay tiempo. Muchísima suerte con los trimestrales, espero que lo apruebes todo. Un besazo.
