No soy dueño de ninguno de los personajes por lo que no tengo ningún derecho de ellos y realmente no gano dinero de ellos. Simplemente me conmueve saber que están leyendo mis obras porque simplemente les gusta.


Capítulo 3: ¿Eso eres tú?

Gotham.

New Jersey, Asilo de Arkham.

Sábado 18 de Julio 07:43 p.m.

Fue un largo día. Shirou suspiró mientras posaba su atención en el inevitable anochecer.

Había pasado demasiado tiempo desde que tuvo uno de esos sueños donde inevitablemente moría a causa de ese destello rojo que era tan rápido como un rayo. Lejos de su estadía y tiempo de calidad con Barbara a quien simplemente valoraba demasiado y solo pasaban tiempo juntos viendo películas o disfrutando de esos instantes en que se perdían recostados en la sala de estar con la televisión encendida, Shirou jamás dejó de pensar en su inevitable encuentro que marcaría el inicio de otra vida que creyó que solo pasaría en sus sueños.

Pamela.

Ella estaba frente a él con una dulce sonrisa en su rostro mientras charlaban de su día a día y era realmente irónica la forma en que se fueron abriendo poco a poco.

Interiormente estaba feliz de que ella jamás haya asesinado a alguien, claro que trató de hacerlo en ocasiones, pero ella es una mujer incomprendida a quien solo le interesaba el bien del mundo y sufría de una condición particular que le impedía tener hijos. Es por ese motivo que se refugió con sus amadas plantas y francamente, no podía culparla.

Era una mujer joven que pasó por mucho y, aun así, ella no se rindió ante las adversidades, si bien no apoyaba su forma de hacer las cosas, tampoco podía culparla.

Era su deber salvar a todo aquel que quisiera ser salvado.

Eso es lo que un héroe hace.

"¿En qué piensas?" preguntó ella ligeramente intrigada por su falta de atención.

"En nada, simplemente me parece un poco, creo que mal que estés encerrada en este lugar cuando puedes salir"

Ella negó con la cabeza.

No se acostumbraba a esa forma de ser del chico. Demasiado altruista para su propio bien.

¿Qué se supone que debería decirle?

"Supongo que es lugar donde debería de estar" se encogió de hombros.

Sintiéndose un poco cohibida ante la mirada penetrante del chico. Ella solo desvió la mirada posando su atención en una de sus plantas que estaban a su alrededor para que se estirara hasta su mano y se enroscara en una pulsera.

Ella estiró su mano vacilante a Shirou.

Era la primera vez que hacía esto desde el incidente, desde que su vida cambió.

Sin importarle la forma en la que Pamela lo veía, Shirou simplemente estiró su mano colocando su antebrazo en la palma de ella. El simple hecho de hacer eso sin el más mínimo rastro de desconfianza provocó que las mejillas de ella ganaran un tono ligeramente rosado.

"Es lindo" dijo él con una sonrisa.

"Gracias" asintió. "Te ayudará"

"El simple hecho de verte sonreír me ayuda"

Ba-dhump.

El corazón de ella se aceleró ligeramente ante sus palabras. Quería negar todo lo que le hacía sentir con sus palabras, por más comunes y clichés que sonaran, de algún modo sabía que era honesto y no estaba jugando o bromeando para nada.

Eres bueno con las palabras eh sonrió seductoramente tratando de que él le siguiera el juego. Para su desgracia, Shirou simplemente inclinó la cabeza confundido.

"¿Qué quieres decir?"

"Nada, nada" sacudió la cabeza exasperada por su falta de atención al medio que lo rodea.

"Lo lamento"

"¿Mmm? ¿Por qué te disculpas?" le dio una mirada curiosa. "¿Acaso hiciste algo para dañarme?"

"No es sólo ... debió de haber sido difícil"

Ella se tensó y frunció el ceño, estuvo a punto de replicar sus palabras con claros indicios de llamarlo hipócrita por no saber a que se refería, pero se abstuvo de hacerlo.

Si bien la mayor parte de esos comentarios se debían a que era Shirou, la otra parte de su consciencia le decía que él conocía o por lo menos experimento algo que cambió su vida, así como la de ella. También estaba intrigada en porque sentía tanta cercanía con él.

Lo único que hizo fue sacudir la cabeza con exasperación mientras suspiraba y se masajeaba la cien.

No captando su repentina molestia, Shirou continuó.

"No solo perdiste a tus amigos, también a tu familia ... tal vez, no somos tan diferentes después de todo. Pero ¿Por qué? ¿Por qué molestarte tanto por cambiar algo que no tiene remedio?"

Eso era algo que Shirou quería saber.

Él no era un héroe.

No perseguía un ideal inalcanzable como lo hizo la versión de sus sueños y mucho menos luchó por aquello que creía correcto. Claro que ayudaba a las personas que necesitaban ayuda, pero jamás apoyó a un criminal a ser salvo.

Las pesadillas volvían a su mente con frecuencia y no había nada que pudiera hacer para evitarlas y aún así. Se sentía mal el no hacer nada por el mundo, pero a él no le gustaba pelear. La simple idea de luchar por algo que probablemente estaba mal para algunos, pero bien para otros lo aterraba.

¿Él sería el villano de alguien más solo por perseguir su propia justicia?

"No es que quiera cambiar al mundo y erradicar la plaga" sacudió la cabeza ligeramente al recordar a aquellos molestos humanos que herían constantemente a sus hijos. "El hecho de querer hacer que reconozcan o quieran ayudar al mundo y mis hijos es algo que necesito. Que ellos necesitan, sin él, básicamente estamos muertos"

"Pero..."

"Si. Claro que la Liga de la Justicia puede encargarse de sus propios problemas, ya sean villanos o criminales, pero dime, ¿Cuántos de ellos realmente ayudan al medio ambiente? ¿Alguno de ellos realmente se ha preocupado por lo que sucede a su alrededor? Simplemente viven bajo su propia nube de hipocresía creyendo que pueden hacerlo todo cuando solo empeoran las cosas"

Shirou no dijo nada.

"¿Cuántas personas más deben de sufrir para que-?" ella cerró la boca y un profundo ceño fruncido adornó su rostro al darse cuenta de lo que estaba diciendo.

Entrecerró los ojos amenazadoramente a Shirou mientras él se sentía un poco cohibido por la mirada ardiente que ella le estaba dando." ¿Por qué dije todo eso?"

"No- no tengo idea" farfulló.

Aún con el ceño fruncido, ella continuó. "El punto es que no tiene nada de malo luchar por tus sueños. Tu ya lo expusiste en tu obra ¿no?" dijo en tono ligeramente divertido mientras señalaba la pantalla sobre ellos.

Curiosamente se estaba transmitiendo su programa.

Una escena peculiar que recordaba a la perfección donde se enfrentaba a sus ideales.

Esa hermosa personificación de la perfección comenzó a hablar llamando la atención de ambos.

-Tu deberías de personificar los ideales de Shirou Emiya como espíritu heroico. ¿Por qué rechazas esa idea?

-A diferencia de ti, no me convertí en espíritu heroico por derecho propio. Me convertí en uno después de ser muerto. No soy más que un guardián.

Aquella persona que Shirou repudiaba y aceptaba al mismo tiempo, respondió con indiferencia.

- ¿Guardian? Según sé, los guardianes son una fuerza equilibrante al morir y protegen a la humanidad. Y aunque las circunstancias sean diferentes, de igual manera eres un espíritu heroico.

-Ahí es donde te equivocas Saber. Los guardianes no protegen a la humanidad, solo están encargados de la limpieza. Tienes razón, si me convertí en un héroe. Como siempre lo deseó Shirou Emiya, me convertí en un verdadero Héroe de la Justicia.

- ¿Héroe de la Justicia?

-Y es por eso por lo que sé que es un error. Sé que la vida de ese hombre no tiene ningún valor. Seguramente lo entiendes Saber, tu que tienes tu deseo. Deshacer tus decisiones más que nadie.

- ¿Saber?

Pamela y Shirou solo estaban en silencio mirando la escena. Él era consciente de las siguientes palabras que saldrían de la pantalla y, aun así, no dejaba de estremecerse cada vez que las escuchaba, de algún modo siempre lo supo. Que no podría escapar del pasado y de sus sueños.

Tal vez por eso decidió plasmar sus sueños en una serie. Tal vez solo quería un recordatorio persistente de lo cobarde que es.

- ¿Qué? ¿Nunca le preguntaste cuál es su deseo? ¿Por qué quiere desesperadamente el Santo Grial, al punto de meterse en un baño de sangre sin sentido? Entonces déjame decírtelo, ella es

- ¡Archer!

Y sin importar que solo eran imágenes en movimiento, dibujos, ella se giró y lo miró con intensidad. Él se estremeció para duda de Pamela que solo seguía viendo con curiosidad lo que sucedía.

Sintiendo los ojos de ella pegados en su costado, simplemente miró la pantalla recordando el momento en que vio esa escena entre sueños.

-Yo quería usar el Santo Grial para deshacer una decisión que tomé. Para deshacer mi error y eliminar la ruina predestinada. No podía permitirme morir. No aún. No viví de acuerdo con mis ideales. No debí de convertirme en rey. Pero tu eres diferente. ¿No eres los ideales de Shirou Emiya hechos realidad?

-Ideales hechos realidad ¿eh? Debo admitir que me convertí en mi ideal de justicia. Pero lo que obtuve no fueron más que remordimientos. Después de morir me convertí en un guardián, luché como la fuerza equilibrante de la humanidad contra aquellos que amenazaron el balance del mundo. Bajo mis ordenes asesiné, asesiné y seguí asesinando hasta que ya no quedara nadie. Llegué al punto de que ya no me preocupaba a quien asesinaba. Por cada vida con la que terminé salvé a miles.

"¿Eso es a lo que le temes?" preguntó Pamela ligeramente intrigada.

-Luché una y otra vez cada vez que me necesitaban. Una y otra vez, pero nunca que terminaba. Nunca terminó. Mi sueño nunca fue un mundo sin batallas. Simplemente quería que se acabara el llanto en el mundo que yo conocía. De que el ideal de Shirou Emiya era frívolo.

- ¿Por qué dices eso?

-Es imposible salvar a todos. Salvar a mucha gente significa dejar morir a algunos pocos. Tuve que arrebatarle la felicidad a algunos con mis propias manos, la mirada de los niños rogando por su vida simplemente es algo que veo en un día común. Eso es lo que se debe hacer, el héroe de la justicia que tiene como su ideal.

Era verdad.

Para salvar a muchos significa dejar morir a algunos pocos y sin importar el tipo de situación en la que se encuentre siempre debe de resumirse a esa decisión, por más que quiera negar dichas palabras. Ellos lo sabían, siendo ella una villana sin importar en que lado se encontrase en la confrontación siempre existen las bajas, miles, millones morirían solo por una decisión estúpida.

Eso mismo paso cuando el caminaba a través de ese mar de llamas repleto de destrucción y suplicas por ayudar a esas personas que se quemaban y pedían clemencia por su familia.

Y tal vez. Tal vez ese el miedo de Shirou, tal vez Shirou tenía miedo de perjudicar a las personas más de lo que las ayudaba.

-Ellos salvan a la mayor cantidad posible de personas ¿no? Y aún así, con el deseo de que nadie muera, uno moría para salvar a muchos. Condené a unos pocos como resultado

"¿Eso es lo que piensas?"

"¿Qué quieres decir?" preguntó Shirou finalmente.

La espada apareció en los pies de aquel que se representaba en la pantalla.

"¿Crees que el mundo estaría mejor sin ti?" preguntó cautelosamente.

- ¡Acaba con tu vida Shirou Emiya!

(-)

"Pensé que no vendrías"

Talon esperaba recargado en uno de los postes del muelle al ver a Shirou aparecer en medio de la oscuridad.

"No tenía planeado venir" confesó.

"Hoh. Interesante, ¿al fin te diste cuenta de que no puedes ayudar a nadie siendo débil?"

"Yo. No creo que este mal mantenerme a raya"

"Interesante respuesta, es una verdadera lastima que nadie te crea"

"¿Por qué yo?"

Ajeno a Shirou, debajo de la mascara de Talon, una sonrisa se hizo presente ante su pregunta.

Si bien sabía que él no era el mejor en defensa personal, al menos era lo suficientemente decente como para darle un poco de batalla a algún matón cualquiera. No había realmente nada que Talon pudiera decir que Shirou tuviese en él que le llamara la atención.

Su pregunta fue sin lugar a duda correcta.

"No lo sé. Suerte supongo" se encogió de hombros. "De todos las personas posibles a quienes pudimos llamar, eres quien mayor poder en la población tiene. No Lex Luthor, no Bruce Wayne, no Oliver Queen. Es irónico que alguien que surgió de la nada se hiciera tan famoso en menos de unos pocos años sin antecedentes y todo por una simple historia" divagó. "Supongo que deberías de agradecerle a los héroes que aparecieron de la nada"

Frunciendo el ceño ante la respuesta de Talon, Shirou preguntó de nuevo.

"¿Por qué yo?"

"Ya te lo dije, ¿no es así?"

"No. Ese tipo de respuesta no me gusta. No hay modo de que yo de cientos de miles de mejores personas que yo no sean elegidos para ser tu estudiante"

"Supongo que necesitaba a alguien que no tuviera un palo metido en el culo para ser mi Robin"

"Yo no me vestiré con un traje que tiene escrito 'mátame' de manera sutil"

Riendo entre dientes ante las palabras del pelirrojo, simplemente se paró a su lado y le hizo una ceña para que lo siguiera.

Era más que claro que él no asistió a la reunión que le programaron por la forma en que vestía, pese a eso, aun así, se dispuso a reunirse con él y por ese motivo, en la mente de Talon ya tenía un escalón arriba. Shirou no era ningún idiota ante sus ojos.

No había ningún auto, no había motocicletas ni algún otro medio de transporte a la vista y eso provocó que el ceño del pelirrojo se frunciera con curiosidad, sino había vehículos, ¿Cómo es que viajarían a su lugar de destino?

Antes de que pudiera gesticular otros pensamientos, Talon simplemente saltó sobre un basurero y comenzó a subir el edificio.

"¿Te vas a quedar ahí?"

Shirou se quedó estupefacto ante sus palabras y sin más, lo siguió dejando en claro que no se rendiría tan fácilmente.

Es una verdadera lástima que sus habilidades en parkour no fuesen mayor a un par de vueltas de carro, a decir verdad, jamás intento hacer más que eso y simplemente lo dejo como tal, sin importarle que tipo de situación ya que jamás imaginó meterse en este tipo de senderos.

Simplemente, simplemente siguió su vida día a día sin importarle el futuro por su bien y porque pensó que no sería necesario.

Logrando alcanzar la escalera de servicio, Shirou lo siguió escalando lo más rápido que pudo y cuando finalmente llegó a la cima del edificio se encontró con que Talon estaba corriendo a través de los edificios.

¿Qué tan malditamente habilidoso debe de ser para que no caiga al vacío en esos momentos?

"Vamos tu puedes, si caes morirás, tal vez. No creo morir, después de todo la gente muere cuando es asesinada así que es imposible"

Reafirmando una vez más su estupidez- ¡valentía! Shirou tomó un breve impulso y salto al vacío creyendo que llegaría al otro lado del edificio, lamentablemente apenas pudo sostener uno de sus brazos en el costado del edificio mientras el resto de su cuerpo se estampaba con la fría pared y murmuraba maldiciones para sí mismo.

Logrando aferrarse a la orilla del techo con ambas manos hizo ademan para impulsarse hacia arriba y rodar en ese mismo lugar. Con respiraciones erráticas miró a su lado para ver a Talon al menos una docena de techos más adelante con los brazos cruzados.

Cerrando los ojos con fuerza supo en ese instante que nada lo iba a salvar de aquello en lo que se había metido por lo que no perdió más tiempo y se puso de pie para volver a correr y de ese modo alcanzar a su nuevo "maestro".

Irónico.

Hace apenas unas semanas estaba diciendo que no quería tener nada que ver con personas como él y ahora perseguía su espalda como algún tipo de ejemplo a seguir para poder proteger a las personas que le importaban. Realmente no sabía si debía confiar en él o no y honestamente en este punto ya no importaba.

Lo único importante es que iba a ser entrenado para poder defender aquello en lo que creía, en su propia justicia.

Su motivo por el cual lo seguía era únicamente puro.

Una meta que no muchos perseguirían.

Mientras algunos héroes comenzaron por venganza, cruzadas, sentidos del deber o cualquier otro motivo de redención.

Él lo haría por y para los demás, su vida no importaba y no había nadie que se lamentaría por ello.

Él no buscaba la diversión que otros encontraban, tampoco la fama o la atracción por el riesgo del oficio.

Simplemente quería un mundo donde las únicas lagrimas que se derramaran fuesen de felicidad y alegría de saber que no había nada de qué preocuparse además del inevitable sentido de tiempo.

Un mundo sin odio.

Aquello que vio mientras se derrumbaba en medio de aquel fuego y sofocantes cenizas despertó algo dentro de él que cambio toda su vida.

No, decir que despertó estaba mal.

Nació esa noche y no había palabras para poder refutar dicha declaración, aun así, eso que nació jamás ha sido utilizado e inevitablemente se ha visto atrofiado con el paso de los años, pero esa sensación de pertenencia jamás desapareció.

"Te tardaste" dijo Talon indiferente ante el jadeante chico que tenía sudor escurriendo por sus ojos.

"Si bueno, no suelo correr por los tejados a medianoche"

Ignorando el comentario de Shirou, prosiguió. "Debes de comenzar a acostumbrarte, a partir de hoy esta será tu rutina diaria par venir conmigo. Hoy comenzaremos con algo ligero"

"¿Algo ligero...?" sus palabras murieron en su garganta cuando un golpe se estrelló en su mejilla y fue enviado a volar por el impacto.

"¡¿Qué demonios?!"

"Regla número 1: Siempre estar atento"

Refunfuñando en el suelo, Shirou se puso de pie y trató de golpear a Talon con golpes y patadas. Su maestro simplemente se mantuvo en el mismo lugar sin moverse evadiendo hábilmente todos y cada uno de sus intentos por lograr golpearlo.

La frustración comenzó a aparecer en el rostro de Shirou, pero aun así se mantuvo atento a cualquier movimiento irregular de Talon. Pero antes de que pudiera actuar en consecuencia a las habilidades analizadas en evasión, una pequeña señal de alarma apareció detrás de la nuca del pelirrojo y haciendo caso a ella rodó por el suelo solo para encontrar una patada giratoria en medio del aire en el lugar donde se encontraba.

"Hoh" exclamó ligeramente impresionado ante la evasión del chico.

Sin inmutarse ante la mirada decidida del chico, siguió atacándolo con fluidez sin demostrar verdadera habilidad en sus movimientos hasta que finalmente Shirou estuvo a punto de caer al vacío.

Sostenido de su solapa, Shirou fue arrojado una vez más al aire para regresar al punto de inicio de este "entrenamiento".

-Oh shit, here we go again.

Barbara no estaba teniendo un buen día. Demonios, ni siquiera estaba teniendo una buena semana.

Desde que Shirou hablaba sin parar sobre sus "charlas" con Poison Ivy o como a él le gustaba llamarla "Pamela", sus días solo fueron llenos de constantes reprimendas por sus comentarios mordaces en contra de ella, de los cuales jamás se arrepentiría.

Esa era la verdad y nada más que la verdad.

Golpeando al último matón en el callejón, quedó momentáneamente paralizada al ver el estado en el que yacían. Inmediatamente después dejó escapar un suspiro de alivio al ver que solo tenían un par de dientes rotos sin rastros de sangre o algo demasiado llamativo.

No lo malentiendan, no es que tenga cierto gusto en particular por golpear a matones al azar, simplemente estaba demasiado frustrada consigo misma por todo lo que ha tenido que sobrellevar y esa constante espina de que Shirou estaba a punto de hacer algo estúpido.

Ella no era tonta, lo sabía, desde su última charla aquella mañana supo que había algo mal con él. La idea de ser un héroe siempre estuvo presente y si bien nunca tomó un papel activo dentro de ella, siempre se esmeraba en ayudar a los demás por el simple hecho de que le gustaba hacerlo.

No era como ella, sus inicios como heroína fueron un poco demasiado clichés, simplemente quería demostrar un punto y sentir la adrenalina del momento, nada demasiado fuera de lo común para los jóvenes de su edad y simplemente se mantenía al tanto de lo que sucedía.

Hasta que estuvo a punto de morir.

Oh, como se había arrepentido de ser tan estúpida.

Inesperadamente Batman o Bruce Wayne saltó al rescate y la entrenó. Junto con Robin quien ahora es conocido como Nightwing. Simplemente era un tanto demasiado irreal para sí misma luchar codo a codo con el famoso encapuchado de Gotham.

Pero sus ganas de luchar por el bien de Gotham solo se intensificaron cuando una noche, Shirou regresó completamente apaleado, era su noche de películas, una a la que se había acostumbrado cada Jueves y desde entonces ya no convivían.

Simplemente porque ella salía a hacer de Gotham un lugar mejor, uno donde ella y Shirou pudieran disfrutar felices sin la necesidad de vivir con miedo.

No es como si quisiera pasar su vida con él, ¿verdad?

"Tch"

Chasqueó la lengua con molestia al recordar la tipa que mencionaron él y su padre. Aparentemente también es pelirroja.

Debe ser realmente irónico, ¿no? Todas y cada una de las mujeres que lo rodean son pelirrojas y simplemente se mantienen a su alrededor.

"Veo que has estado ocupada" esa estúpida y molesta voz una vez más.

"Si, aparentemente soy la única que realmente se preocupa por las mujeres de Gotham y evita que sean violadas en medio de los callejones" dijo con veneno en su voz.

"Wow. ¿Qué te tiene tan irritada?"

"Deja eso Ricardo" gruñó.

"Sabes que ese no es mi nombre frunció el ceño. No entiendo porque se molestan en llamarme de esa forma cuando me llamo Dick"

"¿Importa?"

Levantó la mano para tratar de objetar, pero realmente no pudo hacer nada la ver que ella ya estaba yéndose.

-Honestamente que mujer tan difícil.

"¿Es por tu novio?"

Antes de que pudiera reaccionar, él ya estaba volando por los aires después de haber sido golpeado por una fuerza comparable a la de Batman.

Honestamente las mujeres son aterradoras.

"¡No tengo novio idiota!"

"..." Sin saber que decir, simplemente se puso de pie y comenzó a sobarse lentamente su mejilla que estaba ardiendo por la fuerza del impacto.

Mujeres, irracionales por naturaleza.

Barbara frunció el ceño. "¿Acabas de pensar algo malo de mí?"

"No. ¿Cómo puedes pensar eso?" exclamó indignado.

"No es como si tuviese la mejor opinión de ti"

"¡Pero fue solo un beso!" gritó. "¡No es como si hubiéramos tenido algo! ¡Además casi me dejas sin hijos pocos segundos después!"

"Es una lástima que no lo hubiera hecho..." murmuró lo suficientemente audible como para que Dick inconscientemente llevara sus manos a su mejor amigo.

"¡Bien, lo siento!" ni siquiera sabía porque se estaba disculpando. "Pero debes de entender simplemente estas llevando esto un poco demasiado lejos, él dijo que al menos había dos docenas de celdas llenas a lo largo de las jefaturas en la ciudad"

"No es como si eso fuese algo malo"

"No, claro que no es malo, pero solo tu sabes que te estas sobre esforzando. De la misma manera que tu noviecito ya debió de haberlo notado"

"¡Pero él quiere unirse a esto!" finalmente explotó.

Dick solo la miró confuso.

¿Unirse a qué? No es como si...

"Oh"

"¡Si! 'Oh'. ¿Puedes creerlo?"

Encogiéndose de hombros ante la negativa de Barbara, simplemente lo pensó detenidamente, y realmente no sabía porque ella estaba tan a la defensiva ante esa idea. Si bien él era inexperto ante este tipo de situaciones donde la vida estaba en riesgo, ellos simplemente aprendieron por eso, pero sus motivos jamás fueron puros.

"¿Y estás en contra porque... ?"

"¡Porque es un idiota!"

"¿Y eso es un problema porque... ?"

"¡No es ningún problema!" exclamó ella. "¡Ese es exactamente el problema! Él siempre quiso ayudar a las personas solo porque encontraba satisfacción en hacerlo"

"No entiendo realmente porque estamos teniendo esta conversación si no encuentras el problema"

Ella chasqueó la lengua. Realmente no debió de decirle nada.

"¿Has visto Fate?"

"¿La serie?" preguntó confundido antes de que una mirada de adoración saliera de su mente. "¡Es increíble! ¡Puedes creer todo ese tipo de cosas! ¡Nunca espere que el Rey Arturo fuese una mujer! No puedo evitar pensar que muchas cosas tienen sentido ahora, después de todo nada hubiera pasado si el rey le diera todo de sí a la reina,

"¡No me refiero a eso! Debes de saber en quien está basada dicha serie"

Tosiendo falsamente ante su arrebato, él asintió sabiendo que no estaba del todo equivocado a donde quería llegar. Tratando de calmarla palmeó su hombro como si tratase de animarla.

"No veo porque debes de estar molesta cuando solo es una obra de ficción. Ya debes de saber que es imposible que él sea un mago"

"¡Tu mentor entrenó con un asesino de hace muchos siglos! ¡El hombre más fuerte de la tierra es un alíen, hay un estúpido mago recorriendo el mundo exorcizando demonios y ¿realmente piensas que eso es descabellado?!"

"Oh. Si, supongo que tiene sentido" asintió torpemente sabiendo que no era del todo una mala deducción. "Pero. ¿Qué te preocupa tanto?"

"¿Acaso es tan difícil de entender?"

"Bueno. ¿Por qué no me iluminas? ¿Por qué razón no quieres que él se meta en este tipo de vida cuando tu lo haces a sus espaldas? Casi puedo apostar que él confía tanto en ti que piensa que no tienes secretos"

"¡Eso no es...!" no terminó.

No cuando las palabras de Dick eran total y completamente verdad, sin importar de que lado lo viera jamás le había dicho a Shirou lo que sucedía y las raras ocasiones en que terminaba lastimada o en el hospital. Siempre, siempre aparecía con una sonrisa en su rostro preocupado por lo que le había sucedido.

Sin importar que tan pobre fuera su excusa, jamás le dio una mirada de desconfianza y simplemente aceptaba poniendo situaciones muy realistas de dichas situaciones y curiosamente encajaban con su estado físico en ese momento.

Por eso siempre se reprochaba a sí misma y quería terminar con esa doble vida que vivía día con día.

Porque él no se merecía eso.

A pesar de todo, él siempre parecía preocupado por ella con el más mínimo detalle como un pequeño resfriado.

Y eso le gustaba, le gustaba la atención que Shirou le daba por más pequeña que fuera y nunca se arrepentiría de ella.

Siendo Barbara quien era, nunca le preguntó porque hacia eso.

¿Por qué confiaba tan ciegamente en ella?

"¿Estas bien?" preguntó Dick después de ver que ella no lograba formular una respuesta. "Supongo que tengo razón. Viendo la forma en la que apretaste tus puños puedo decir que estas frustrada al darte cuenta de que estas siendo totalmente hipócrita con él"

Ella entrecerró los ojos peligrosamente.

"No me malentiendas. No quiero meterme en tu vida personal, pero debes de entender que él esta en todo su derecho si lo quiere hacer y tal vez es el único lo suficientemente original como para no pensar en nombres clichés" lo dijo pensativamente.

"Eres un idiota"

Simplemente se encogió de hombros. "¿Qué piensas de Star?"

"¿Ella? supongo que es agradable. ¿Por qué?"

"Es ardiente" dijo con una sonrisa.

Negando con la cabeza ante lo estúpido que estaba siendo, lo mejor era visitar a Shirou por la mañana.

"¿Es tan difícil darte cuenta de que ella esta fuera de tu alcance?"

Sonriendo maliciosamente, él simplemente se encogió de hombros. "No me creerías si te lo dijera"

"Hmmp. Idiota"

Una vez más un hubo un momento de silencio antes de que una conocida voz llegar a sus oídos por medio del intercomunicador que comenzó a vibrar en sus oídos.

[Joven Ricardo]

¡Es Dick!

Quiso refutar dicha declaración, pero no dijo nada optando por quedarse callado ante la familiar voz del mayordomo de la familia.

[Si pudiera hacer el favor de regresar y ayudarme a llevar al amo Bruce al hospital. También sugirió que tomase el Lamborghini y lo estrellara a 80km/h sobre la autopista para evitar sospechas]

"Oh. Si, enseguida"

Barbara solo asintió sabiendo que esto no era nada nuevo. Honestamente ya estaba bastante acostumbrada a tener planes para este tipo de situaciones y francamente no se molestó en refutarlas, no por lo descabelladas que sonaran, sino que simplemente tenían un plan para todo.

Suspirando con cansancio se giró a ver la mirada de disculpa de Dick y comenzaron a moverse cada uno en sus respectivos vehículos.

"Supongo que dejaremos esta charla para después. Pero creo que debes de hablar con Shirou, por cierto. ¿Cuándo me dejaras conocerlo? Digo..."

"Ya tienes su autógrafo, no necesito que lo conozcas" dijo molesta.

Murmurando acerca de lo desconsiderada que ella era, él simplemente asintió un tanto desilusionado.

Gotham.

New Jersey.

Domingo 19 de Julio, 10:52 a.m.

El ruidoso toque de la puerta fue lo que sacó a Shirou de su estupor.

Estaba preparando el almuerzo para su familia con playeras de manga larga que no usaba hace más de dos años por el hecho de que Barbara había cambiado por completo todo su guardarropa. Siendo ella demasiado terca y con un sentido de la moda actual y no demasiado anticuado como le gustaba llamarlo, simplemente lo tomó junto con su cartera y salieron al centro comercial para comenzar las compras.

Fue uno de los días más ajetreados de su vida y solamente había tenido dos desde que tiene memoria (no más de diez años en realidad). Pero eso realmente no le importaba, simplemente asentía ante cada sugerencia con tal de salir de ahí y solo provocaba una mirada de disgusto de la chica porque no expresaba su opinión y cuando lo hacía ella solo decía que era demasiado anticuado.

No la entendía en realidad.

"Enseguida" su madre fue quien salió para recibir a su inesperada visita.

"Buenos días, señora Murdock"

"Buenos días a ti también Bárbara" la saludó con un caluroso abrazo. "Pasa, Shirou está preparando el almuerzo"

Sin siquiera rechistar, escuchó los feroces pasos a través del corredor hasta que sintió un similar y familiar peso deslizándose por su espalda. Barbara corrió a abrazarlo en el primer instante que pudo.

Él simplemente se giró levemente para sonreírle afectuosamente con la premisa de hacerle saber que estaba al tanto de que ella estaba presente. Interiormente contuvo una ligera mueca por el dolor de los pequeños hematomas que quedaban por su espalda.

Talon había sido demasiado exigente en su primer entrenamiento.

"Debieron de haber pasado una buena noche, ¿no es cierto?" dijo repentinamente su madre.

"¿A qué se refiere?" Barbara miró confusa entre él y su madre.

"Oh. Pensé que estaban juntos, como Shirou no llegó hasta el amanecer supuse que paso la noche contigo"

"No. No lo hizo" se cruzó de brazos frunciendo el ceño en su dirección.

Suspirando con pesar él simplemente se encogió de hombros mientras sonreía ligeramente. "Pase la noche con alguien más. Un amigo, ¿supongo?"

"¿Amigo?" inquirieron a la vez con una ceja levantada.

"Si"

"¿Podemos saber su nombre?"

"Ni siquiera yo lo sé" dijo restándole importancia sirviendo los platos para que comenzaran a comer.

Por más que quisieran seguir preguntando. La comida de Shirou simplemente era demasiado persuasiva por lo que asintieron a regañadientes mientras continuaban sirviéndose hasta que se dieron cuenta de que él, en realidad no estaba comiendo.

Dándose cuenta de que no estaba comiendo. Barbara le dio una mirada interrogante mientras saboreaba el dulce sabor del arroz.

"¿Por qué no estas comiendo?"

"No creo que sea correcto, me quedare sin hambre si me alimento y luego no puedo comer más adelante. Es mejor así" aseguró con una sonrisa.

"¿Vas a salir?" preguntó su madre intrigada por lo inusual que era tener a Shirou fuera de casa.

No lo malentiendan.

No es que a ella le moleste tenerlo en casa o algo así, ella estaba encantada de tenerlo ya que simplemente era el hijo perfecto demostrando lo dulce que siempre debía ser. Nunca hubo problemas de adolescentes y cuando él hacía algo mal simplemente asentía arrepentido por haber sido imprudente.

Pero ella estaba preocupada acerca de su vida social. Hasta donde ella sabía no conocía a nadie más que Barbara y su nueva supuesta amiga que estaba encerrada en Arkham y francamente no le gustaba cuando él regresaba hablando de los gustos y disgustos de Hiedra Venenosa.

"Si, tengo una cita" dijo con una sonrisa como si fuese lo más normal del mundo.

Pero él no esperaba que ambas mujeres escupieran fuertemente su comida antes de mirarlo boquiabiertas.

"¿Qué?" dijeron al unísono.

"Oh. ¿No se los había dicho?"

"No"

"El viernes, respecto a ese asunto. Aquella chica me pidió que saliera con ella al menos como agradecimiento alegando que no podía dejarme así"

"¿Y tú simplemente dijiste que si?"

"¿Hice algo mal?" preguntó Shirou arrepentido y agacho la cabeza como lo hacia un niño al ser reprendido.

"No" contestó secamente.

"Lo lamento"

"¿Por qué te disculpas?" alzó una ceja mientras se cruzaba de brazos para diversión de Caren.

"Porque estas molesta"

"¡No estoy molesta!"

"Si lo estas"

"¡¿Cómo puedes decir que estoy molesta?!"

"Porque te conozco"

Sin poder refutar dichas palabras, ella simplemente dejó escapar un bufido mientras comenzaba a sonrojarse al percatarse de la mirada divertida que Caren le estaba dando. Sin saber donde esconderse simplemente se despidió con una pobre excusa diciendo que tenía algo que hacer.

Shirou trató de despedirse, pero ella había corrido un poco demasiado rápido y no logró escucharlo mientras él solo le daba una mirada interrogante a su madre.

"¿Qué fue lo que paso?"

"Oh hijo. A veces eres tan lento" sacudió la cabeza con diversión.

Sin saber que hacer, simplemente se despidió de ella besando su frente antes de salir del lugar y correr lo más rápido que pudo a través de la manzana hasta por fin llegar a su destino.

Una pequeña cafetería.

Un poco demasiado temprano.

Rindiéndose ante la sensación de cansancio que no terminaba de escapar de su cuerpo simplemente se sentó en uno de los sillones espaciosos sin importar que tipo de miradas de admiración pasaran a su alrededor.

Había diversas exclamaciones de sorpresa de algunos comensales cuando lo veían ahí sentado con el ceño fruncido mientras veía al suelo. No estaba de más decir que aún, a pesar de todo lo que había pasado y hecho, no terminaba de acostumbrarse a la fama que ganó con aquella franquicia que se globalizo.

Ni siquiera sabía exactamente que pensar el día de hoy sobre que hablar con Pamela. Después de todo él le había prometido que no pasaría día que no la visitaría.

Shirou Emiya podía ser muchas cosas, pero no un mentiroso. Al menos no uno nato, demasiado nervioso cuando trataba de esconder algo, todas las personas a su alrededor simplemente se hacían las tontas porque sabían que si preguntaban las sorpresas se arruinarían.

Jeh.

Era sumamente irónico la forma en que lo trataban siendo considerado como un niño, pero él jamás negaría que estaba feliz de ayudar o ver felices a los demás.

La realidad es que nunca se había detenido a pensar sobre lo que quería hasta ayer por la noche cuando Pamela se lo dijo.

¿Realmente quería morir?

Y si era así.

¿Por qué decidió seguir caminando?

Pudo simplemente terminar ahí, dejándose caer en ese mar de llamas y ser consumido por las mismas llamas que le quemaron la planta de los pies y a pesar de ello, él sigue aquí, porque no se rindió. Porque jamás pensó en darse por vencido, pero ¿y si estaba mal que él hubiera seguido vivo?

Probablemente eran solo divagaciones suyas, pero nunca quiso revivir ese hecho y el pensar en las personas que rogaban porque las ayudara nunca le hizo demasiado bien. Las pesadillas jamás se detuvieron.

Alguien tocó su hombro.

Levantando levemente la mirada pudo ver esa brillante y radiante sonrisa en el rostro de aquella mujer que conoció hace apenas dos días. Si bien la recordaba un poco menos radiante, al menos sabía que estaba bien y por eso dejo escapar un suspiro de alivio.

"Hola"

"¿Esperaste mucho?"

"No" mintió con una sonrisa. Habían pasado alrededor de treinta minutos desde que llegó.

"Me alegra. Honestamente no sabía que ponerme, recientemente he tenido mucho en que pensar y no sabía si debía ser formal o vestir a lo que acostumbro"

"Eso no importa. Eres hermosa sin importar que uses"

Ella se tensó ante sus palabras y al ver la mirada despreocupada con una sonrisa en el rostro de Shirou supo que lo decía enserio.

"¿Estas tratando de coquetear conmigo?"

"No" inclinó la cabeza curioso. "¿Por qué piensas eso?"

"Solo. Olvídalo. ¿Cómo estás?" suspiró.

"Bien, supongo. Un poco adolorido, pero no tiene nada que ver con lo que sucedió aquella noche"

"Nunca pensé que conocería a Shirou Emiya" dijo ella con una sonrisa divertida mientras pedía un café.

"No entiendo que tiene de malo"

"¿Por qué me ayudaste? No cualquiera haría eso"

Si lo pensaba detenidamente no creía que alguien ya sea mujer u hombre se meterían en una situación donde lo más probable es que salieran lastimados solo para ayudar a alguien más. Si bien era consciente del hecho de que Batman o cualquier superhéroe lo harían, ellos al menos eran conscientes de sus propias habilidades y sus límites.

Pero ver a alguien despreocupado saltar a ayudarla porque si jamás paso por su cabeza.

"¿Esta mal ayudar a alguien?"

"No. Yo nunca dije eso, pero bueno. Supongo que no vale la pena hablar de eso"

Shirou asintió sabiendo que ella entendía que él realmente no quería hablar de eso. Por lo menos no ahora que se encontraba en la encrucijada de su vida.

"¿Y? ¿Qué se siente ser famoso?"

Una mueca dibujó su rostro. "Supongo que es ¿divertido?"

"¿Supones?"

"No hay nada que valga la pena mencionar más que unas cuantas notas de supuestos fans o cosas así. A veces, es demasiado cansado responder esas cartas" dijo con un suspiro.

Ella se detuvo momentáneamente cuando contempló su respuesta. "¿Responder?"

"Si, a veces son tantas que simplemente no tengo fuerzas para continuar escribiendo"

Ella comenzó a parpadear con incredulidad.

"Simplemente no se detienen, ya sean desde varios correos, hasta algunos peluches o invitaciones a restaurantes"

"¡Alto! ¡Espera!"

"¿Mmm? ¿Qué sucede?"

"¿Estas, estas diciendo que respondes todas y cada una de las cartas que recibes?"

"Bueno, si. ¿Por qué no lo haría?"

Por primera vez, en meses, ella se rió, divertida de lo estúpidamente inocente que era el chico delante de ella que realmente no supo que hacer más que sostener su estómago hasta el punto de que comenzó a doler.

Shirou la miró intrigado por su actitud, pero una sonrisa se deslizó en sus labios al verla reír. Al menos ya no parecía melancólica como el día que la conoció o el momento en que lo saludó.

"¿Quieres, quieres decir que todas las cartas de tus fanáticos han sido respondidas?" al ver que Shirou estuvo a punto de replicar, ella alzó la mano deteniéndolo en ese mismo instante. "No me malentiendas, no es que te este reprochando eso jaja. Es que solo, ellos envían cartas esperando que jamás las respondas"

"¿Por qué no lo haría?" dijo como si su declaración hubiera sido algo loca.

"¡Oh por dios!" exclamó intrigada mientras se sentaba a su lado y comenzaba a narrarle todo lo que hacen las personas, así como las cartas y regalías que envían a los famosos.

Por su parte, Shirou se sintió bastante cohibido ante su incesante explicación sobre como es que los demás actuaban y no pudo evitar sentir que eran unos desconsiderados. ¿Por qué no responder aquellas cartas que rebosaban de detalles? Algunas incluso contenían cariño acerca de sus perspectivas sobre su obra y otras lamentaban sobre su vida.

¿Estaba mal dar algo de vuelta?

Si bien él realmente no quería ningún reconocimiento por lo que hace o quien es, jamás dejaría que las personas que se esfuerzan por él no tengan nada a cambio porque él estaría siendo desconsiderado.

"No lo pienses mucho" ella negó con la cabeza.

A pesar de haber explicado su perspectiva del asunto, la diversión al imaginar al chico a su lado leyendo y escribiendo constantemente algunas notas solo para satisfacer a sus fanáticos simplemente dejaba que su imaginación volara.

"Supongo" se encogió de hombros. Independientemente de la explicación de la mujer, él seguiría respondiendo aquellas cartas que le llegaban a finales de mes.

"Kate, ¿verdad?"

"Si. La gran y brillante Katherin Kane, pero puedes decirme Kate" le sonrió con picardía.

Había pasado mucho tiempo desde que habló con alguien más además de Renee y francamente no le causaba mucha gracia pensar en ella, por lo menos aún no podía soportar la idea de convivir con ella después de su ruptura.

¿Había algo de malo que le guardara rencor? No es que le molestaran los prejuicios de su alrededor, pero, simplemente no soportó la idea de que ella terminara solo porque no era correcto.

Mujer estúpida.

"¿Estas bien?" preguntó Shirou preocupado al ver que el rostro de la pelirroja se frunció poco a poco en una mueca de disgusto.

"Si, solo recordaba..."

"Supongo, supongo que no has tenido una buena racha ¿eh?"

Ella sonrió. Su compañía no era del todo mala contando su pobre experiencia con los hombres y lo estúpidos que podían llegar a ser.

"No, pero eso no importa. Al menos ahora estoy tomando un café con mi caballero que me salvó"

Él se sonrojó por la vergüenza al recordar dicho acontecimiento y ella se rió divertida por ello.

"No debes de sentirte así, vamos, esta princesa debe ser escoltada por su caballero de armadura brillante"

En definitiva, se estaba burlando de él y realmente no podía contraatacar. Lo único que pudo hacer fue bajar la cabeza avergonzado y esperar que las discusiones acerca de su comportamiento cesaran para, al menos poder tener un respiro.

A pesar de ello no pudo evitar sentirse intrigado.

Básicamente todas y cada una de sus conocidas y/o amigas eran mujeres y todas eran pelirrojas.

¿Coincidencia?

¿Y si tenía un fetiche por las pelirrojas?

Secretamente comenzó a ponerse ansioso ante ese tipo de perspectiva, pero por su propio bien no diría nada. ¿Y si era tachado de algún tipo de enfermo?

"Vamos, no debes de sentirte así. Deberías de estar feliz por estar cerca de una mujer hermosa"

"Pero. Bueno, sé que eres hermosa" dijo con una sonrisa ladeada. "¿Pero eso no quiere decir que estamos llamando mucho la atención?"

Ante sus palabras, ella frunció el ceño. Sin decir otra palabra miró a su alrededor solo para ver que muchas personas tenían sus ojos puestos en ellos y a pesar de que eran miradas poco discretas, se sintió un poco avergonzada al recordar que hasta hace unos segundos disfrutó de burlarse del chico a su lado.

Tal vez se excedió un poco, pero no dijo nada.

"¿Quieres salir?" sugirió él.

Ella sonrió agradecida. Que hombre tan atento.

Shirou comenzó a escuchar la vida de ella y sus adversidades.

Katherine Kane vino al mundo unos dos minutos antes de una hermana gemela idéntica llamada Elizabeth, a sus padres Jacob y Gabi Kane quienes juntos eran una increíble familia feliz que gozaba de todo lo que pudieran imaginar, cualquier tipo de privilegios.

Su padre siendo un coronel en la marina y enseñándole defensa personal al menos lo suficiente como para que la situación de hace algunos días no vuelva a ocurrir. Demostrándole que las armas no solo son para matar sino para defender y que jamás debe de jugar con su vida o tratarla como si solo fuese algo más.

Su madre y hermana con quienes tiene una relación casi perfecta a excepción de que ellas rechazaron en un principio su relación con otra mujer. Shirou interrumpió haciendo ademan de que no tenían porque juzgarla a lo que ella solo le sonrió armoniosamente.

Honestamente, ninguno se dio cuenta de que pronto serían las seis de la tarde con más de cinco horas caminando a lo largo de la ciudad simplemente disfrutando de la compañía del otro.

Era tan malditamente difícil para ella imaginar un día en que podía ser escuchada y no simplemente ser juzgada o recibir muecas por sus quejas.

Renee nunca le dio indicios de querer escuchar y ella era su novia. Se suponía que debía de hacerlo, era una relación de apoyo mutuo y si bien ella escuchaba atenta todas las quejas que recibía acerca de sus tratos con los otros miembros del departamento. Ella nunca se quejó.

Fue, una experiencia verdaderamente agradable que quería repetir.

"Supongo que es hora de irme" él dijo al recordar su compromiso con Pamela para después ir a entrenar.

Realmente nunca necesitó dormir mucho.

"Si, deberíamos repetirlo"

Su caminata siguió a través de las recurridas calles de New Jersey sin importarle lo mucha o poca atención que recibían. La mayoría de las mujeres y hombres mayores solo miraban feliz a Shirou recordando que él siempre estaba dispuesto a ayudarlos.

Si bien él no era consciente de lo mucho que era conocido alrededor de la ciudad, su fama nunca se vio opacada por lo que hacía a pesar de ser una persona normal.

Él ayudo a las personas que necesitaran ayuda independientemente si la pedían o no.

Él nunca juzgó a nadie.

Siempre fiel a sí mismo y por eso muchos ancianos lo adoraban.

Los orfanatos y los refugios no eran muy diferentes.

Era curioso como el simple hecho de ayudar atraía a las personas a su alrededor sin querer hacerlo realmente.

Ella solo le sonrió mientras le pedía que entregara su celular y él obedeció sin rechistar.

"Mi número" dijo despidiéndose, plantando un beso en su mejilla. "Espero tu llamada Shirou Emiya. Es encantador tenerte de compañero para pasar el rato"

Sin saber que decir, él simplemente se quedó ahí, de pie tratando de formular un pensamiento que jamás llegó. Ella ya había desaparecido en la multitud.

Y él se arrepentiría de no haberla acompañado.

Esa sería una sonrisa efímera que recordaría el resto de su vida porque fue la más brillante que ella le dedicaría en mucho tiempo.

Ese día marcaría el comienzo de Shirou Emiya. Él se haría su primer promesa.


¿Qué les pareció? ¿Pensaban que iba a abandonar una historia que puede explotarse de diversas maneras?

Sé que ya lo dije, pero espero que no se molesten en repasar las fechas porque hay demasiadas alteraciones a la realidad en DC como para poder hacer algo en concreto. Al menos seguiré mi propia cronología y si les gusta (que espero así sea) lean atentos, de lo contrario pueden ir a otro Fanfiction. Y acepto críticas constructivas.

Muchos ya saben quien es Kate Kane y otros no. Así que esperen ansiosos ajajajaja.

Próxima actualización: No lo sé, tal vez Fate in Camelot, Fate Ashura o Fate in Paradise. (lo que termine primero)

¿Dudas?

¿Recomendaciones?

F. P. 09/09/2021

J_A_H