Sinopsis: Harry Potter decide proponerle matrimonio a la persona que ama, sin embargo, mientras intenta que le den el sí, aprende una importante lección.
Artista: My Old Gum Tree (Facebook)
Dedicado a Decompositionbeauty
Draco Malfoy, un mago atractivo, inteligente, interesante y muy, muy amado por Harry Potter.
Todos en el colegio saben de su relación desde hace algún tiempo y a pesar de no haber estado de acuerdo en un inicio, ahora ya se han resignado, acostumbrado o simplemente se dieron cuenta de que funcionan bien juntos.
Es evidente que se gustan mucho; en el comedor, la biblioteca, pasillos, en cualquier otra parte del castillo, nunca pierden oportunidad para demostrarse su amor mediante besos, miradas alegres y alguno que otro abrazo.
En fin, esa es la clase de relación que llevan. Y algo más...
Harry besó profundamente al rubio antes de alejarse para tomar aliento. Miró a su novio, quién todavía tenía los ojos cerrados. Se veía perfecto. Con su cabello desordenado, la frente y pómulos perlados por el sudor y sus labios hinchados y rojos por los constantes besos.
— Eres hermoso —dijo antes de darle otro beso, uno menos enérgico.
Draco sonrió y se acurrucó junto a Harry. Sus cuerpos desnudos y sudados al chocar provocaron que hiciera una mueca.
— Lo siento, nos limpiaré ahora. —Harry buscó su varita a tientas y cuando la encontró lanzó sobre ellos un hechizo de limpieza. Ya más cómodos, el rubio le dio un beso a cambio—. De nada —dijo Harry.
Y se quedaron dormidos inmediatamente después, tal vez una hora o un poco más de tiempo, quien sabe cuánto tiempo estuvieron así, acurrucados uno junto al otro, descansando y sintiéndose tranquilos.
— Harry, Harry, ¡Potter!
Harry se desperezó, removiéndose en la cama.
— Ya es tarde.
Harry no abrió los ojos, sólo se removió en la cama hasta que su cuerpo volvió a llegar hasta el del rubio y lo abrazó por el torso.
— Harry, sabes no puedes quedarte aquí.
No es que Draco no quisiera que se quedara con él a dormir en su dormitorio, pero las reglas eran estrictas y ningún alumno de otra casa podía quedarse a dormir en los dormitorios, aun cuando sólo se tratara de una actividad entre amigos.
Harry gimió frustrado, alargó su cuerpo como si fuera un gato y se talló los ojos para despertar.
— Si fuéramos esposos podríamos vivir juntos y compartiríamos habitación, así me quedaría contigo toda la noche.
El rubio sólo negó con la cabeza, una media sonrisa se pronunció.
— Anda ya, no pierdas tiempo.
El moreno al fin se paró, se vistió rápidamente y después de darle un profundo beso, se puso la capa de invisibilidad y se fue.
Esa era la rutina común. Y estaba bien, no había nada que ninguno de los dos les gustaría cambiar. Sin embargo, a veces las cosas resultan totalmente inesperadas. Y se transforman radicalmente.
Así lo constataron en el momento en que Draco inició la semana con fuertes náuseas por la mañana.
— ¡Te ves horrible! —exclamó Pansy quien esperaba en la sala común. Draco hizo una mueca y estuvo a punto de restregarle el dedo medio en la cara de no ser porque sí, se sentía como una mierda.
— Cierra la boca, hoy no estoy de humor para tus tonterías.
En ese momento Goyle se unió a ellos y con una expresión de preocupación preguntó:
— Draco, ¿estás bien? ¿Ya no estás vomitando?
El rubio se sonrojó furiosamente y le lanzó una mirada asesina.
— ¡Estoy bien, Goyle! —respondió con los dientes apretados.
— Vómitos matutinos, aspecto de inferius estreñido... —contabilizó Pansy mirando con sospecha al rubio—. ¡Oh, por Morgana! ¡Estás embarazado! —Todos los alumnos que iban pasando voltearon a verlos en el momento en que la bruja gritó, Draco se apresuró a arrojarse sobre ella para taparle la boca.
— ¡Qué tonterías dices! ¡Soy un hombre!
Pansy se echó a reír.
— Lo sé, sólo estaba bromeando. Sin embargo, debes ir con Madame Pomfrey.
Draco asintió de acuerdo. Se despidió y dirigió a la enfermería con la promesa de reunirse con ellos más tarde.
Al parecer el cambio de clima le había sentado mal a su organismo, por eso las náuseas y el vómito.
Con una poción todo estuvo bien, así que decidió ir al comedor para ingerir algo ligero antes de las clases. Iba muy contento por los pasillos, silbando la tonada de una canción cuando notó que todos le miraban de reojo y susurraban, obviamente decían algo sobre él, pues le miraban fijamente al hacerlo.
— ¿Qué mierda sucede ahora? —Masculló por lo bajo. Hace meses que no pasaba por ese tipo de experiencia, así que no pudo evitar sentirse incómodo.
— ¡Draco! —Harry corrió en su dirección y los murmullos aumentaron, ahora sí se preocupó.
— Harry, ¿sabes qué carajos está ocurriendo?
Harry miró a su alrededor y negó.
— Olvídalo, Draco, hay algo más importante. —Potter se arrodilló y tomó una de las manos de Draco quien quedó con la boca abierta ante la sorpresa de lo que estaba ocurriendo—. ¿Quieres casarte conmigo?
— ¿Qué? —Su cerebro tardó en procesar lo que acababa de ocurrir—. ¡No! ¡Por supuesto que no! —gritó y se avergonzó al ver que una gran multitud de alumnos los estaban rodeando—. Potter, necesito una explicación seria sobre esto.
Harry se puso de pie, parecía triste, Draco se sintió culpable por rechazarlo, aunque eso no significaba que iba a cambiar de opinión.
— ¿No quieres? Pero entonces... ¿Qué pasará con el bebé?
— ¿Cuál bebé?
— El bebé que estás esperando.
— ¿De qué estás hablando?
— Escuché en el comedor que estás embarazado.
Draco quiso poner los ojos en blanco y gemir de frustración, pero la idea le pareció demasiado inadecuada dada la situación.
— Potter, soy un mago, no una bruja, no puedo tener bebés. ¿Cómo pudiste creer tal cosa?
El moreno se encogió de hombros.
— Magia, pero evidentemente todavía me hace falta conocer mucho de mundo mágico.
Draco se empezó a reír.
— Es cierto, la próxima vez, antes de hacer un escándalo, habla conmigo o de perdida con Granger y Weasley.
Harry sonrió.
— ¿Entonces no te quieres casar conmigo?
Ahora sí puso los ojos en blanco.
— Obvio que no.
— Volveré a preguntar, hasta que digas que sí, así que prepárate.
Draco olvidó aquello o en realidad no lo tomó en serio. Por eso, cuando recibió su correo una semana después y un vociferador gritó con la voz de Potter «¿Quieres casarte conmigo?», saltó de su asiento. Una vez pasó el susto miró con ojos asesinos al moreno.
─ ¿Me puedes decir en que carajos estás pensando?
Harry le miró sin comprender porque la molestia.
─ Dije que te preguntaría hasta que dijeras que sí.
Draco entrecerró los ojos.
─ Potter, somos unos mocosos que ni siquiera han terminado sus estudios elementales, ¡no podemos casarnos!
Y a pesar de que Harry asintió, el día del partido de quiddich «Gryffindor vs Ravenclaw» después de ganar el partico, escribió en el aire «¿Te casarías conmigo»
Ante la evidente conmoción creada entre los presentes, Draco decidió correr a los dormitorios.
Esa noche Harry habló con él y al preguntar por qué ni siquiera le había dado el usual NO.
Draco resopló y lo miró con desaprobación.
─ Potter, la presión publica es una mierda, no es para nada romántico y de hecho me parece muy bajo que las personas hagan uso de esto para obligar a otras personas a hacer algo que no quieren.
─ Perdóname… Pansy dijo que…
─ ¿Que Pansy qué?
El moreno lo miró preocupado.
─ Le pregunté a Pansy y ella dijo que no había dejado de hablar de eso… entonces yo le pregunté y entonces…
Draco negó con la cabeza, sus ojos estaban cerrados. Luego los abrió y miró a Harry de una manera comprensiva.
─ Te engañó, para nada quiero que me propongas matrimonio en un lugar publico y haciendo un ultra espectáculo.
─ Lo siento, Draco ─dijo acongojado. La próxima vez lo haré de una manera discreta.
─ No, no, no. ─Se apresuró a negar el rubio.
Harry dejó salir un profundo respiro.
─ Perdón, entonces no lo haré, pero advierto que, dentro de muchos años, volveré a preguntar. Y no… ─se apresuró a aclarar─, no recurriré a la presión pública.
─ ¡No! Es decir, no tienes que preguntar dentro de muchos años. Y cuando dije no, no quería decir que no quiero casarme contigo, ¿entiendes lo que quiero decir? ─Y le miró expectante, al ver el asentimiento y la sonrisa por parte de Harry también sonrió. Después, olvidado el asunto procedieron a los besos y abrazos. Sin embargo, esa noche, el chico dorado pensó seriamente en las palabras del rubio. Ahora comprendía que estuvo mal preguntar en lugares públicos, por lo que significaba que no tendría nada de malo preguntar en un lugar privado.
Así fue como días más tarde, mientras Draco se bañaba un patronus en forma de un ciervo apareció y la luz de Harry resonó con un ¿Quieres casarte conmigo?
Draco no pudo más con la furia y una vez enjuagado y bien vestido fue en busca del Chico-que-vivió-para-morir-a-manos-de-un-Malfoy.
Harry sonrió, pero esa sonrisa se borró en el momento en que Draco lo tomó con fuerza de la túnica y le reclamó preguntando cuántas veces tenía que decir que sí antes de que el moreno decidiera darse por vencido. Y terminó llamándolo idiota.
─ Pero todavía no has dicho que sí… ─argumentó planchando con las manos las arrugas que Draco dejó en su túnica.
─ ¡Por supuesto que sí!
Harry estaba confundido y angustiado. Cagarla era una cosa, cagarla en grande otra muy diferente y en esta ocasión parecía que era la segunda opción.
─ Yo… lo lamento, Draco, pero no recuerdo…
─ La otra noche, cuando hablamos de la presión pública. ─Intentó hacerlo recordar, pero Harry parecía más confundido que antes─. Cuando te dije que no volvieras a preguntar…
─ ¿Me dijiste eso?
Draco dio saltitos frustrado mientras miraba hacia el techo.
─ ¡Dije que sí! Cuando te dije que no quería que volvieras a preguntar dentro de muchos años porque SI quiero casarme contigo.
─ ¡Oh, si, claro, ya recuerdo! ─pero no, esas no eran las palabras que Draco había dicho, sin embargo, decidió que era mejor darle la razón o la situación podría terminar muy mal.
─ Exacto y ahora que recuerdas… bueno, ahí tienes tu respuesta ─dijo notando que comenzaba a sonrojarse.
Harry sonrió y se acercó al rubio para abrazarlo.
─ ¿Y cuándo nos casaremos? ─preguntó el rubio correspondiendo al abrazo.
─ ¿Cuándo tú quieras? ─respondió Harry feliz.
