Ritmo 1: Un Primer Día Interesante
{Tokyo, Dormitorios de la Academia Seton}{5:55 Hrs}
Nos encontramos en la prestigiosa academia privada Seton, lugar donde han salido grandes exponentes de la sociedad animal. Conocida por su calidad de estudios y la posibilidad de admitir a cualquier especie animal en su estudiantado. Desde murciélagos hasta elefantes, todos eran permitidos en esta academia.
Ya había pasado el día anterior la ceremonia de ingreso para los estudiantes, donde después de unas palabras de parte del directo de esta institución, el profesor Amano. Dejándoles a los estudiantes poder ordenar sus respectivas habitaciones, provistas por la academia para la mayor comodidad en la estadía del estudiantado.
¡Tutututun tututututu titititin!
En una habitación en especifico se encontraba una de las especies mas raras en esta academia, recientemente se había despertado por la alarma de celular que le obligaba a despertar.
Este ser adormilado se levanto de su cama y se dirigió hacia donde se encontraba su teléfono que seguía emitiendo la música de la alarma. Este aparato se encontraba en el escritorio del ser, este lo tomo y con un movimiento de su mano apago la alarma, dejando de sonar esa música.
Con el teléfono aun en su mano, el ser vio la hora que mostraba la pantalla, siendo que era la hora en que se tenia que alistarse para su primer día de escuela. Así que dejo el teléfono nuevamente en el escritorio, dándose la vuelta fue en dirección hacia el baño de su habitación para arreglarse.
Llego al lavabo del baño y abrió la llave para llenarse las manos con agua, seguido vertió el agua en su rostro con tal de quitarse la somnolencia que le produjo su repentino despertar. Usando una toalla que estaba a mano se seco el rostro y seguido se vio al espejo.
Era un chico humano de alrededor de unos diecisiete años de edad, poseía un cabello castaño oscuro algo desordenado por la almohada junto con unos ojos del mismo color. No era ni guapo ni feo, solamente alguien normal en el estándar de belleza humana.
Vestía una camiseta blanca y un bóxer largo de color negro que usaba como pijama a la hora de dormir.
De entre las cosas que habían en el lavabo, tomo un frasco en el cual venían unas pastilla de color rojo oscuro, teniendo escrito en su etiqueta "Calmantes de Jin". El chico saco una de las pastillas y se la trago, tomando luego tomo agua de la llave para hacer que la pastilla viajara mas rápido por su sistema.
Se dirigió hacia la ducha sacándose la ropa y metiéndose a esta. Se tomo alrededor de unos diez minutos en lavarse completamente, para luego secarse con una toalla. Se puso la misma toalla en la cintura y salió del baño.
Abrió el ropero del cuarto y empezó a buscar distintas prendas de ropa en este. Sacando una camisa blanca, una corbata amarilla, unos pantalones formales blancos, unos zapatos blancos con azul y un chaleco de color morado con detalles blancos. Estas prendas eran el uniforme de la academia, excepto el chaleco, pero estaba permitido usarlo en el establecimiento.
Mientras se ponía la rompa dejaba ver bien algunas partes de su cuerpo, viéndose en su torso, pecho, estomago y espalda cicatrices de algunas heridas producidas hace mucho tiempo y algunas recientes. El tiempo de estas se notaba por el estado de la cicatrización.
A los momentos de vestirse, se dirigió hacia la cocina de la habitación donde empezó a cocinarse un desayuno para hoy. Saco del refrigerador unos huevos y tocino, de una de las alacenas saco pan y una caja de bolsas de te negro.
Con una sartén empezó a cocinar los tocinos y con otra los huevos, dejando en una tostadora el pan, y en una hervidora eléctrica calentó agua para su te.
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Ya después de haber desayunado y haberse lavado los dientes, el chico se dirigió a preparar su bolso con las cosas que requeriría para el día de hoy en la academia. Metiendo los cuadernos y lápices que tenia en su escritorio en el bolso, luego yendo a un librero que poseía la habitación.
-¿Qué llevaré hoy?- Se preguntó el chico mientras veía los múltiples libros que había en los estantes- Quizás podría ser "Abandono", "No has cambiado" o "Un amor lento"- Agrego mientras sacaba los tres libros que nombro y los miraba mientras se decidía cual llevar.
En el librero se encontraban varios libros y mangas. Tenia algunas fotos de el junto con: un grupo de cánidos, con una mujer humana y un lobo, una pequeña mamut, y con un gato, cada una mostrando distintas edades del chico.
El vio levemente la portada de uno de los tres libros, siendo que este era "Un amor lento" del autor "Dego". Después de unos segundos guardo los otros libros en el librero para seguido guardar el que había decidido en su bolso junto con sus demás cosas en este.
-Creo que hoy me dan ganas de leer algo del gran Dego-sama- Se dijo a si mismo el castaño mientras guardaba el libro con una sonrisa- Hummm.. ¿Qué hora es?- Se pregunto el castaño para seguido ir hacia su escritorio y tomar su teléfono. Mostrando que eran las seis y media en la pantalla al momento de encender el dispositivo- Creo que será mejor irme ahora, no quiero llegar tarde mi primer día- Guardo el teléfono en el bolsillo de su pantalón para seguido ir rumbo hacia la puerta.
Cuando estuvo por agarrar la perilla recordó que se había olvidado de algo por lo que se dio la vuelta y fue en dirección a una mesa de noche.
Abrió el primer cajón de esta mesa de noche y busco entre las cosas que se encontraban en esta algo en especial. A los segundos de buscar encontró lo que quería, un collar.
Este tenia una cuerda de color negro junto con una uña de guitarra de madera de color gris. Esta era el doble de grande que las normales, teniendo un grabado de un mamut feliz que parecía dibujado por un niño.
El chico miro con una sonrisa nostálgica la uña de guitarra en el collar, recordaba perfectamente a quien había hecho ese dibujo y le había regalado esta uña. Teniendo gratos recuerdos de cuanto le entregaron esto en su niñez.
-Siempre te recordare pequeña mamut- Se dijo mentalmente el castaño mientras miraba la uña en la palma de su mano.
Al terminar de ver el collar este se lo puso y guardo la uña dentro de su camisa. El quería evitar problemas si no estaba permitido llevar accesorios tales como collares o pulseras.
Sin olvidar nada mas el castaño fue nuevamente hacia la puerta de su habitación y salió para ir hacia el edificio de la escuela. El esperaba que este fuera un buen primer día de escuela después de tanto movimiento en sus vacaciones.
{Cafetería de la Academia Seton}{12:45 Hrs}
Las clases habían paso con cierta normalidad, exceptuando el hecho de que tenia un tiranosaurio rex de profesor que, por la mas mínima cosa, te gritaba preguntándote si querías ser extinguido por el. Aunque en realidad me gustaba la forma en que explicaba las cosas, lo mas seguro es que sea de esos buenos profesores que son estrictos.
Varias veces sentí la mirada de una de las chicas de mi clase, una humana. Me miraba en ciertos momentos de los bloques de clases, movía mi mirada hacia ella de vez en cuando y veía su rostro expectante al verme, posiblemente por que fuéramos de la misma especie y estaba sorprendida de encontrar otro humano aquí.
Los bloques pasaron y la campana anuncio la hora del almuerzo. Deje mi mochila en mi salón y, solamente sacando mi libro del bolso, me dirigí hacia la cafetería con tal de comer algo.
Obviamente el menú solamente era dedicado a la mayoría de especies del lugar. Había carne cruda, pesco crudo, hiervas y agua, lo que generalmente consumirían la mayoría de animales de esta academia.
Los humano son los únicos animales que comen cosas cocinadas, por lo que en el caso de los humano como "yo", no podríamos consumir cosas de esta cafetería. Aunque no creo que agreguen algo especial para los únicos dos humanos de esta institución.
Por mi "condición especial" soy capaz de comer la carne cruda del menú de alimentos, por lo que use mi boleto del almuerzo y pedí dos carnes crudas. Al tener la bandeja en mis manos, empecé a buscar con la mirada un lugar donde sentarme.
-"Casi todos los lugares están ocupados"- Pensé mientras veía casi todas las mesas llenas de grupos de animales de la misma especie. Encontré a los segundo una mesa en el fondo del lugar- Perfecto- Me dije a mi mismo con una sonrisa al ver un lugar libre al mismo tiempo que estaba encaminándome hacia la mesa.
Llegue a la mesa, dejando mi bandeja en esta y sentándome en una silla, saque mi libro de uno de los bolsillos interiores de mi chaqueta y lo abrí para empezar a leerlo. Agarre con una de mis manos una de las carnes crudas que tenían un huevo del cual agarrar el pedazo.
Estaba apunto de empezar a comer mientras leía pero...
-¡Erh!...- Escuche un sonido femenino de sorpresa cerca mío.
Deje de mirar mi libro para ver hacia donde había escuchado el sonido, encontrándome con una loba de Ezo de cabello pelirosa y ojos ámbar. Era bastante pequeña y vestía el uniforme de la academia.
Esta mostraba un rostro de sorpresa al enterarse de mi presencia, teniendo un hueso con algunos trozos de carne todavía en este, posiblemente estaba comiendo. Rápidamente se puso en una postura amenazante sobre la mesa al pensar de que yo le iba a robar su comida.
-¡Grrrrrrrrrrrr!- Me gruñía con tono amenazante al tratar de intimidarme, por suerte se tratar con esto.
Moví mi cabeza a un lado dando la señal de que no quería ningún conflicto, haciendo que ella dejara de gruñirme al cambiar a un estado mas calmado, pero todavía estando alerta de cualquier cosa que haga.
Esto me había pasado con Grey al momento de conocerlo, ya que accidentalmente me había sentado en la misma mesa que el y estuvo en la misma situación que esta loba. Por suerte mi conocimiento de los animales me ayudo a tratar con el.
Así que al igual que lo hice con Grey, le extendí mi carne que estaba por comer en forma de señal de paz. Ella miro con confusión mi acción.
-¿Lo quieres?- Le pregunte con un tono amable al mismo tiempo que sonreía. Siempre quiero dejar mi mejor impresión en los animales que conozco.
Entonces ella rápidamente tomo el pedazo de carne que tenia en mis manos y se lo empezó a comer al mismo tiempo que movía su cola en forma de alegre. Entregar algo de comida a un lobo siempre es la manera de hacerte amigo que este rápidamente, dando esto resultado en mi amistad con Grey jejeje.
Por mi parte tome el otro pedazo que tenia y volví a mirar mi libro para empezar a leerlo nuevamente. La dejaría comer tranquila mientras lo leía, así los dos estaríamos sin problemas en lo que duraba la hora del almuerzo.
¡PAM!
La mesa tembló por lo que levante mi mirada, era la chica loba que estaba sobre la mesa con los brazos cruzados mientras me miraba. Ella mostraba una sonrisa orgullosa al mismo tiempo que su cola se movía de lado a lado, posiblemente quiere algo de mi.
-¡Yo la gran loba Ranka Ookami! ¡Te acepto en mi manada jajaja!- Me dijo mientras seguía con su sonrisa orgullosa en su rostro.
Al parecer por accidente le hice creer que me quería unir a su manada, haaaaa... que problema. No es que tenga nada en contra de unirme a su manada, pero conozco como se denigra a los grupos de animales de distinta especie o familia genética, por lo que quiero evitar que ella sea denigrada por el hecho de que este en su manada.
-Disculpa...- Trate de decirle algo pero no me escucho ya que se reía.
-Te mostrare los alrededores de mi territorio- Me dijo para luego bajarse de la mesa- ¡Vamos!- Termino de decir mientras se ponía de a cuatro patas en el suelo y salía corriendo hacia algún lugar, dejándome con una mirada confundida.
-"Emmmm... ¿Qué ha pasado?"- Me pregunte mentalmente ante la secuencia de hechos que habían pasado en unos pocos minutos.
La loba no se dio cuanta que la seguía y siguió corriendo hacia algún lado, solamente volví a tomar mi libro y mi pedazo de carne para volver a comer. Comí unos cuantos bocados de la carne al mismo tiempo que leía los párrafos de mi libro tranquilamente, exceptuando los ruidos producidos por los otros animales.
-Disculpa, ¿puedo sentarme aquí?- Dijo una chica a mi lado izquierdo.
Quite la mirada de mi libro y mire hacia mi izquierda, encontrándome con una chica humana de cabello castaño y ojos del mismo color. Vestía el uniforme de la academia, ella era la chica que estaba en mi clase y que me miraba.
Era bastante bonita y tenia una linda sonrisa en su rostro, mostrando una gran belleza femenina en su anatomía. Llevaba con ella una caja de Bento que era cubierta por un pañuelo rosa.
-Claro, porque no- Le respondí con una sonrisa moviéndome un poco para darle espacio para sentarse.
-Gracias- Me agradeció aumentando su sonrisa, sentándose y empezando a abrir su caja de Bento.
-Tu estas en mi clase, ¿verdad?- Le pregunte mirándola.
-Así es, me llamo Hitomi Hino. Un gusto- Se presento con una gran sonrisa.
-Jin Mazama, el gusto es mío Hino-san- Me presente también con mi tono amable y mi sonrisa- Por lo que veo trajiste tu propia comida- Le mencione mientras la veía abrir su caja de comida.
-El almuerzo de aquí no es muy de mi gusto que digamos, así que prefiero hacer mi propio almuerzo jeje- Me respondió para luego mirar mi almuerzo- Y tu jin-kun, ¿no te disgusta comer comida cruda?- Me pregunto al ver el mordisco que había dado a mi comida.
-Mis abuelos son lobos, así que cuando iba a verlos siempre me daban de comer carne cruda- Le respondí con tranquilidad mientras leía levemente unas líneas de mi libro- Además que estuve conviviendo mucho tiempo con cánidos en mi escuela anterior, así que estoy acostumbrado a comer carne cruda- Termine mi explicación para darle otra mordida a mi carne.
Mencionaría mi "condición especial" pero solo han pasado unos momentos que nos conocemos, así que no veo la razón de explicarle mas sobre mi.
-Y-ya veo- Dijo con nerviosismo en su voz al escuchar mi respuesta.
Cerré mi libro y la mira un poco, viendo su semblante nervioso y algo sonrojado ante mi presencia, ella noto que la miraba provocando rápidamente mas nerviosismo de parte ella.
-¿Porque estas nerviosa Hino-san?- Le pregunte con curiosidad ante su reacción.
Me interesaba saber el porque de esa reacción hacia mi, ya que desconocía esa reacción. Deseche automáticamente la opción de que se haya enamorado de mi, no soy tan tonto como para confundir un sonrojo con algo relacionado con el amor, ni que fuera un protagonista de un manga genérico.
-Es que estoy algo nerviosa de hablar con alguien de mi misma especie- Me respondió con un tono nervioso en su voz- No me he encontrado con ningún humano aparte de mis padres, así que no se como hablar con otro humano- Termino de explicarme con vergüenza en su rostro al no saber que hablar conmigo.
-No debes preocuparte por eso Hino-san, puedes hablarme como a cualquier animal- Le dije con un tono amable para calmarla, ya me había visto en estas situaciones con anterioridad- Alrededor de mi vida he descubierto que hablar con alguien de tu misma especie es casi lo mismo que hablar con alguien de otra especie, así que no te preocupes por buscar temas sobre nuestra especie. Tengamos una conversación cualquiera- Termine de decir con una sonrisa.
Al parecer mis palabras la calmaron ya que a los segundos desde que hable ella había perdido todo nerviosismo en su rostro, quedando con su sonrisa mientras mea asentía al entender mi petición.
En mi tiempo como vocalista de una banda aprendí a como saber un poco las situaciones en que me he visto expuesto, un ejemplo el caso de Hino. Me había pasado algo parecido con una humana que conocí en uno de mis conciertos, siendo que ella se encontraba igual de nerviosa que Hino al momento de tener una conversación, pero por suerte pude quitarle ese nerviosismo al hablarle como cualquier tema que hablaría con alguien.
Solamente por ser de la misma especie no significa que tengas que hablar de cosas relacionadas a esta, solo se debe tratar de tener una conversación amena, tranquila y fluida.
-¡HEMBRA DESCONOCIDA!- Escuche el grito de la chica lobo cerca de mi.
Ella se había subido a la mesa de nuevo y ahora se encontraba apuntado a Hino mientras la veía con una mirada amenazante y le gruñía. Hino que había vuelto a su estado nervioso me vio al momento de sentir a la loba amenazándola.
-¿L-l-la conoces Jin-kun?- Me pregunto con un tono y rostro nervioso.
-Bueno, digamos que solamente la conozco un poco- Dije algo confundido ante esta situación, al parecer estaba subiendo muy rápido el nivel de confusión que tengo hoy.
-¡Si quieres a este hombre tendrás que luchar contra mi, hembra humana!- Le dijo la loba retando a Hino al mismo tiempo que le gruñía. Al parecer ella me tiene como miembro de su manada incluso sin que le diera mi respuesta.
-Oye...- Trate de hablar pero ella seguía gruñendo a Hitomi y no me escuchaba.
-¡Lamento se una molestia! ¡con permiso!- Dijo en voz alta Hino para tomar su caja de almuerzo, ya cerrada, y irse de la mesa con un rostro nervioso.
No pude decirle nada para tenerla, cuando estaba por decirle algo ya se había ido de la cafetería. Gire mi mirada y vi como la loba me miraba con un rostro orgullo y feliz.
-Gane- Me dijo con una sonrisa satisfecha por su supuesto logro.
-Haaaaaaaa...- Suspire de forma cansada ante todo los sucedido para luego mirar a la loba pelirosa- Deberías aprender a tratar mejor a la gente- Le dije haciendo que ella me mirara confundida.
-No voy a permitir que una hembra desconocida se acerque a un hombre de mi manada. ¡De seguro te quiera seducir!- Me respondió con indignación ante la supuesta "seducción" de Hitomi. Volví a suspirar, tome mi libro de la mesa y lo guarde en mi chaleco, luego volví a ver a la chica.
-Primero que nada, no acepte ser parte de tu manada, y segundo, Hino-san solo buscaba tener una conversación conmigo- Le explique a ella descolocándola en el momento en que dije que no acepte ser parte de su manada.
-¿¡Como que no eres parte de mi manada!?- Me pregunto con sorpresa.
-Nunca acepte unirme a tu manada, solamente te fuiste sin que te pudiera dar mi respuesta- Le dije haciendo que ella se avergonzara.
-Bueno...- Se rascaba la nuca mientras miraba hacia otro lado con vergüenza al recordar la situación pasada.
-Además- Dije dé repente llamando la atención de la loba, que me miro nuevamente expectante de lo que iba a decir- Deberías estar con alguien de tu especie, te juzgarían si tuvieras a un humano como miembro de tu manada- Vi que ella bajo su mirada hacia el suelo, bajando sus orejas en forma de tristeza- No creas que no me gustaría unirme a tu manada. Solamente no quiero que te juzguen por estar conmigo- Termine de decir con un tono calmado para evitar hacerla sentirse mas triste.
Tome la bandeja de mi comida y me di la vuelta yendo en dirección al basurero para botar los restos que me quedaban. No planeo mirar atrás para sentirme mas mal de lo que ya me siento ahora por lo que le dije a esa loba.
-¡Y que me importa que me juzguen!- Me grito con una voz triste y algo desgarrada por los sentimientos que tuvo. Me gire para verla y mirar su rostro que poseía tristeza- Cuando era pequeña un niño humano mitad lobo me salvo de unos osos que estaban molestando- Me empezó a contar mostrando una sonrisa nostálgica al recordar eso.
-"No será que ella..."- Me pregunte sorprendido al escuchar que su historia se parecía a algo que me paso de pequeño.
-Al ver que alguien de una especie diferente a la mía me ayudo, y me puse el objetivo de que podría tener una manada de diferentes animales y que fueran mis amigos- Me explico mientras soltaba algunas lagrimas- Así podría mostrarle a ese niño cuando nos volviéramos a ver que los animales de distintas especies podrían ser amigos- Rápidamente se limpio las lagrimas que soltó y se dio la vuelta- ¡Lo siento por molestarte!- Se disculpo y se fue corriendo en cuatro patas.
La vi salir de la cafetería mientras que pensaba en lo que me había dicho.
-"Una niña que buscaba hacer una manda Inter especies"- Me dije mentalmente al procesar la historia de esa loba.
Después de pensar por unos momentos volví a lo que iba a hacer antes que me hablara ella. Camine hacia el basurero y bote el hueso que todavía tenia algo de carne cruda para luego dejar la bandeja en el lugar donde se depositaban.
Ahora iba rumbo hacia mi salón, ya faltaba poco tiempo para que tocaran la campana para ir a clases, así que tenia que irme ahora mismo si no quería llegar tarde.
Al caminar por los pasillos que daban en dirección a mi salón, pensé en esa chica lobo de cabello rosado. Recordé esa mirada triste que tuvo y su posterior huida de la cafetería sin que me permitiera responderle, me provoco cierto desagrado en mi mismo al no poder haber manejado de mejor manera esa situación.
Puede que sepa manejar algunas conversaciones, pero al parecer ahí veces en que no las puedo manejar como me gustaría. Al parecer todavía me falta experiencia para poder decir que puedo manejar situaciones... jeje, ahora me siento mal el primer día de escuela por mi culpa.
Esto le daría risa a Chris si estuviera aquí.
{Academia Seton, Salón de Jin y Hitomi}{15:30 Hrs}
Ya habían terminado las clases de historia impartidas por el profesor Terano, así cerrando las clases de el día de hoy al escuchar las campanas. Fue una clases bastante interesante si no contamos las llamadas de atención del profesor hacia los estudiantes.
Guardaba mi cuaderno y mis lápices en mi bolso al mismo tiempo veía como todos mis compañeros salían rápidamente del salón para ir a sus habitaciones o a hacer otras cosas.
Desde el almuerzo tengo ese recuerdo latente de mi niñez del momento donde por primera vez se manifestó mi "condición especial". Recordando la apariencia de esa niña lobo que ayude y comparándola con la de la chica Ranka, si mal no recuerdo ese es su nombre, encontrando que son completamente iguales y de cierta manera su nombre me suena al de la niña.
Hay veces en que mi memoria es bastante mala la verdad, en especial cuando trato de recordar ciertos detalles del pasado.
No tengo ningún rencor hacia ella por sus lamidas que me habían provocado dolor cuando estaba en el suelo, gracias a los conocimientos que adquirí descubrí que esa era una forma de sanar heridas de parte de los lobos. Además yo había sido el que se había arriesgado a ayudarla, por lo que no tenia que quejarme ante las posibles heridas que tendría.
Seria tonto por mi parte odiar a los animales por esa situación tan estúpida como esa. Igualmente termine teniendo una buena relación de amistad con ella.
Estaba por levantarme de mi asiento cuando siento a alguien a mi lado, gire mi cabeza y vi a Hitomi a mi lado con una sonrisa. A lo mejor me quiere hablar sobre lo del almuerzo o tal ves alguna otra cosa.
-Jin-kun, ¿podrías acompañarme un poco? Quiere hablar algo contigo- Me dijo con algo de nerviosismo en su voz, pero no tanto como cuando estábamos en la cafetería.
-Claro- Le respondí a su petición para seguido agarrar mi bolso y levantarme de mi asiento.
-Sígueme- Me dijo para que luego empezara a caminar afuera del salón, yo por mi parte la seguí.
No tenia nada que hacer después de clases y ni siquiera nos dejaron tarea, así que no tengo problema con perder algo de tiempo que gastaría haciendo nada. A ver que me querrá decir Hitomi.
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Había caminado por un buen rato para llegar al lugar donde me quería llevar Hitomi, y nos encontrábamos en el patio donde varios animales convivían y hablaban mientras se dirigían a sus dormitorios.
Ella se sentó en una banca cercana a donde yo estaba, era de un color blanco en las tablas y dorado en las partes de metal. Al ver esa banca sentí como varias versiones de mi en distintos universos tenían malas experiencias con ella, pero creo que es cosa de mi imaginación nada mas.
Hitomi estaba asiendo unos golpes en la banca como señal de que me sentara. Seguido de ir y sentarme al lado de ella, esta me miro con su sonrisa típica, o por lo que yo veo de ella.
-Oye Jin-kun, ¿has planeado unirte a algún club?- Me pregunto de repente mientras me miraba llamando mi atención.
-Pues, todavía no he encontrado algún club de mi gusto. Además el hecho de poder unirse a dos clubs no ayuda mucho la verdad- Le respondí con completa sinceridad, aunque planeo hacer un club para poder continuar con mi trabajo de cantante.
-¿Entonces te gustaría unirte al club de cocina que creare?- Me pregunto aumentando su sonrisa.
-Vaya, ¿eso quiere decir que tu hiciste tu almuerzo?- Le pregunte con algo de sorpresa ante su pregunta y tratar de enlazarlo con lo que paso en el almuerzo.
-Así es Jin-kun. Y desde pequeña me ha gustado cocinar, así que me parecería divertido enseñarle a otros a cocinar y mostrarles cuan divertido es- Me respondió con una sonrisa llena de felicidad en su explicación- ¿Te gusta la cocina Jin-kun?-.
-Si Hino-san, me gusta la cocina- Le respondí amablemente con una sonrisa- Igualmente se cocinar una gran variedad de alimentos- Agregue sorprendiendo a Hitomi.
-¿Enserio?- Me pregunto con algo de sorpresa en su rostro.
-Se- Le respondí viendo levemente el suelo- Hace un tiempo trabaje como cocinero en una cafetería cerca de mi escuela anterior, además de haber sido el cocinero recurrente de mi grupo de amigos ahí- Le conté un poco de mi vida con un tono nostálgico en mi voz al recordar esos años pasado.
Cuando estaba con los chicos en la gira veraniega del segundo álbum, yo era el único que sabia cocinar de los cinco, por lo que fui relegado a ser el cocinero por los dos meses que duro la gira. En ese tiempo aprendí a hacer distintas recetas de comida y mejore algunas que había aprendido en mi tiempo en la cafetería "Bons Moments".
Por lo que se cocinar varias comidas bastante bien, además que no me considero alguien extremadamente bueno. Si me distraigo soy capaz de arruinar una comida que iba en buen camino, así que tengo que tener cierta concentración cuando cocino.
-¡Wow! ¡Eso es sorprendente Jin-kun!- Me dijo con una sonrisa con sus ojos cerrados, yo solamente aumente levemente mi sonrisa.
-Jejeje, gracias Hino-san- Le dije con una leve risa. Ella a los segundos volvió a su rostro sonriente normal y me volvió a ver.
-¿Entonces quieres unirte al club que creare?- Me volvió a hacer la misma pregunta. Bueno, ya que no tengo nada que hacer por ahora, creo que no estaría mal estar en otro club aparte del que haré.
-Claro, porque no. Ayudare en todo lo que pueda- Le respondí haciendo que aumentara su sonrisa, ella luego se levanto de la banca y se puso en frente de mi.
-Gracias Jin-kun, ahora voy a hacer la solicitud del club- Me agradeció felizmente- Adiós Jin-kun- Se despidió de mi.
-Adiós Hino-san- También me despedí haciendo que ella me asintiera y se fuera devuelta hacia la academia, seguramente para hacer lo que me dijo.
Me quede sentado unos momentos mientras miraba a los distintos animales caminar frente a mi, escuchando levemente las conversaciones que tenían, pero sin escucharlas muy bien.
Estaba meditando por unos momentos todo lo que había pasado este primer día en la academia.
Primero me encuentro con una chica lobo que quería que me uniera a su manada, resultando al parecer ser la niña que salve en mi niñez. Luego de rechazar su oferta de unirme a su manada y hacerla escapar de la cafetería con un rostro triste.
Y segundo, ahora la única chica humana de la academia me ofreció unirme a su club que iba a hacer. Yo aceptando su propuesta y ahora estando en un club de cocina.
Ha sido un primer día de clases regular, pero el de mi escuela anterior fue peor, así que no puedo quejarme de los sucesos de este día. Solo me queda ver como avanzaran las cosas de ahora en adelante, espero divertirme en esta escuela para esperar alguna soluciona mi condición "especial".
Saque del bolsillo de mi chaleco mi teléfono para ver la hora y viendo que eran un cuarto para las cuatro en la pantalla.
-Creo que lo mejor será ir a leer a mi cuarto, hoy fue un día algo largo- Me dije a mi mismo en voz alta para seguido levantarme de la banca.
Guarde mi celular en mi chaleco y emprendí rumbo hacia mi habitación en el bloque de habitaciones masculinas. Todavía quedan algunas cosas que no desempaque, así que tendré que terminar de ordenar mi habitación cuando llegue.
{Academia Seton, Habitación de Jin}{18:30 Hrs}
Ya había terminado de ordenar las cosas que quedaban en las cajas restantes, siendo algunos libros, un poco de ropa y la guitarra que me regalaron los chicos antes de la separación de la banda. La he mantenido en las mejores condiciones posibles, además de usarla para grabar los acústicos del tercer álbum de la banda en el verano.
Coloque las cosas en los respectivos lugares donde tenia planeado ponerlas y después me puse a leer nuevamente mi libro. Tarde alrededor de unas dos horas para terminarlo, esto gracias a mi rápida capacidad de lectura que adquirí con el tiempo.
Estaba leyendo el final del libro mientras me encontraba sentado en mi cama.
-Vaya final... ¡No puedo esperar a saber que pasara en la película!- Me dije a mi mismo con sorpresa al leer el final del libro. Agarre mi celular para ver la a hora- Son las seis y media, toca el ejercicio de transformación- Agregue y rápidamente deje el libro y mi celular aun lado de mi cama.
Levantándome de mi cama e ir en dirección al baño, al llegar tome un poco de agua de la llave y me limpie un poco la cara con esta, tenia algo de sudor. Me mire en el espejo viendo mi rostro de humano detenidamente, viendo algunas facciones de mi madre y mi abuelo materno que herede por parte de ellos.
Cerré mis ojos para seguido inhalar mucho aire y luego exhalarlo lentamente, abrí mis ojos y me vi ya listo para mi condición de "cambia formas".
Deje liberar los sentimientos que he tenido retenidos alrededor de todo el día, sintiendo dentro de mi como mi cuerpo buscaba cambiar. Son los sentimientos de la especie que me herede de mi padre y que predominaban mi mente desde mi nacimiento.
Cerré nuevamente mis ojos y deje que las hormonas producidas por mi linaje genético de lobo tomaran el control de mi cuerpo esta vez.
Sentía como mi mandíbula se alargaba y mis dientes crecían, como mis orejas humanas desparecerían para que crecieran las de un lobo, como crecían garras en mis manos y aumentaba el pelaje en todo mi cuerpo. Todo cambiaba, tanto mi estructura ósea como mi carne y músculos se transformaban en el cuerpo de un lobo.
Después de dejar de sentir los cambios en mi cuerpo abrí mis ojos, viendo como mi apariencia humana había cambiado.
Ahora tenia la apariencia de un lobo de pelaje castaño oscuro, teniendo mi cabello de humano aun en esta forma. Había crecido lo unos cuantos centímetros para medir dos metros, aunque yo media un metro ochenta y cinco en mi cuerpo humano.
Mi ropa estaba manchada con algo de sangre en algunas partes de mi camiseta, por suerte no se había descosido como otras camisetas que tuve. Solo procedí a sacarme la camisa, viendo momentáneamente mi torso lleno de pelaje y que todavía estaban mis cicatrizases presentes.
Procedí a sacarme el resto de mi ropa para entrar a la ducha y bañarme. Deje caer la sangre de las heridas junto al agua hacia la cañería.
Padezco del extremadamente raro "síndrome de la metamorfosis animal acelerada" o también llamado "el síndrome de Samsa". Un síndrome casi olvidado debido a los únicos cuatro casos que han existido en la historia animal hasta ahora. Yo siendo parte de esos cuatro casos.
Se trata de un síndrome degenerativo en las hormonas del afectado, el cual posee la hormona única denominada como "Noxyte", la cual permite al sujeto poder cambiar su cuerpo al de otro animal mediante las hormonas heredadas de su árbol genealógico genético. Nacida producto de las relaciones Inter especies de mis antepasados y sus fragmentos genéticos que se quedaron guardados en mi ADN.
La hormona Noxyte en mi es la que permite cambiar a hormonas de distintos animales o hormonas hibridas de ADN animal en mi código genético. El cambio hormonal se produce por los sentimientos que se tienen y se encuentran relacionados a mi primera situación de transformación a esa especie y la cercanía a sentimientos permite cambiar de especies o hibridar.
Tengo alrededor de ocho especies animales en mi ADN, incluidas la humana y la del lobo. Se supo mi cuantas especies poseía en una de las observaciones que me hicieron cuando tenia diez años, debido a que se encontraron con los fragmentos genéticos en la hormona Noxyte. Tengo conocimientos de cinco especies y tres que desconozco hasta la fecha, producto de no haber presentado situación que me permitieran transformarme en esas tres especies faltantes.
Es un síndrome bastante complejo y inexplicable, en el sentido en que no se sabe el motivo o razón de la aparición de la hormona Noxyte en el cuerpo de los anteriores afectados y en el mío. Todavía me hacen observaciones cada mes para ver algún cambio en la hormona.
El efecto secundario de la transformación es algo que realmente temo volver a sentir en mi cuerpo de nuevo...
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Después de bañarme procedí a poner otra ropa para estar mas cómoda, igualmente deje lavando la ropa que use anteriormente para quitar la sangre tenían algunas prendas de esa ropa. Ahora llevaba una sudadera gris, unos pantalones negros y unas deportivas azules con blanco.
-Como dijo el Doc, unas tres horas como lobo y después volver a mi forma humana- Me dije a mi mismo mientras me estiraba un poco.
Realmente requiero un poco de calentamiento físico cuando me transformo para si no tener problemas después algo momento de volver a ser un humano. El ejercicio físico evita que tenga algún problema con mis músculos, soltando algo de tensión de estos provocado la transformación.
Cada día debo pasar tres horas con una especie distinta, así para mantener un equilibrio en la hormona Noxyte y que no abuse de la transformación de una sola especie constantemente.
-Creo que voy a dar un paseo, todavía queda un poco de tiempo para poder circular por la academia- Me dije planeando lo que haría- Pero primero-.
Caminado hacia mi escritorio tome mi identificación de estudiante, no vaya a ser que me confundan con alguien que no pertenece a la academia. Aunque ahora que lo pienso mi identificación tiene mi foto en mi forma humana, así que te tendré que transformarme en humano para poder pasar como estudiante. Espero que se sepan los profesores que tengo esta condición especial.
Después camine hacia mi cama y tome mi celular, guardándolo junto con mi identificación en uno de los bolsillos de mi pantalón. Al parecer no necesitaba nada mas, las llaves ya las tenia guardas de antes en mi bolsillo, así que estaba listo para salir.
Con rumbo hacia mi puerta camine por mi habitación hasta llegar a esta, girando la perilla la abrí y procedí a cruzarla. Cerré la puerta cuando estaba en el pasillo para luego caminar por este, viendo como algunos caminaban para llegar a sus habitaciones o simplemente ir a otras.
Después de unos minutos llegue al patio que daba con el dormitorio de los hombres, mire como el crepúsculo llenaba el cielo de un color anaranjado bastante bonito. Entonces empecé mi caminada yendo en dirección hacia mi izquierda, dirección donde daba el dormitorio femenino.
No me miren con malos ojos, yo no estoy interesado en observar a alguna chica o tratar de conseguir novia. Prefiero mantenerme soltero y con buenas relaciones que con una relación amorosa que es algo complicado de mantener para mi, aun mas conociendo mi personalidad y costumbres (sin contar mi condición que aumenta el triple mis dificultades con una relación).
En unos momentos llegue y vi como unos cuantos grupos de chicas iban en dirección a sus habitaciones, obviamente, debido a que faltaba muy poco para que empezara el patrullaje de los profesores por los dormitorios. Esto con tal de evitar que alguna chica o chico se meta en el dormitorio de uno del genero contrario.
Me quede quieto unos cuantos momentos viendo el panorama de este lugar. Nunca había estado en una escuela que tuviera dormitorios en sus terrenos, por lo que todo esto era nuevo para mi.
¡GAU! ¡GAU!
Mis ojeras de lobo se movieron hacia donde se había producido el sonido, para luego girara mi cabeza y ver que el sonido provenía de la parte trasera de los dormitorios de las chicas. Eran ladridos producidos por alguna cánida.
Sin nada mas que explicar fui rápidamente hacia el lugar donde provenían esos ladridos para ver que estaba pasando ahí. Esos ladridos eran para ahuyentar a algo o alguien.
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Llegue al lugar donde escuchaba los ladridos, me escondí en una de las esquinas del edificio y vi como tres osos rodeaban a una coneja y a la loba Ranka con la que me encontré en el almuerzo. Ella se encontraba ladrándole a los osos mientras que detrás de ella estaba la coneja completamente asustada.
En un momento rápido los osos agarraron a la coneja entre los tres, babeando como asquerosos mientras hacían que se le viera la piel a la chica. Por su parte Ranka trataba de detener a esos osos, pero por su baja estatura no podía hacer mas que agarrarlos de la ropa.
-¡Ella es mi compañera de manada!¡No hay manera que la deje abandonada!- Grito Ranka con lagrimas en los ojos tratando de detener a los osos.
Si es entonces su amiga lo mejor será tratar de ayudarla, aunque la haya rechazado con anterioridad, no significa que tenga que dejarla o a esa chica contra esos detestables osos. Así que abandone mi escondite y camine lentamente hacia ellos.
-JAJAJAJAJA- Se reían los tres osos de Ranka.
-¡Ese perro que cree que un conejo puede estar en su manada jajajaja!- Dijo riéndose uno de los osos.
-¿¡Eres estúpida o que!? Jajaja- Dijo otro haciendo que Ranka apretaba sus dientes mirando al suelo dejando caer mas lagrimas.
-¿De que se ríen imbéciles?- Dije llamando la atención de los osos.
Estos dejaron de sujetar a la conejo, la cual aprovecho de escapar rápidamente del lugar, y me miraron con algo de enojo por el insulto que les había dado. Ranka por su parte se mostraba sorprendida por mi llegada repentina.
-¿Que quieres perrito? ¿acaso buscas problemas?- Me pregunto con un tono amenazante el oso líder que tenia un collar de osito en el cuello mientras estaba tronándose las garras.
Era un oso Kodiak de alrededor de unos tres metros, solo tendiendo un metro de diferencia entre ambos.
-Solo vengo a detener un trió de osos asquerosos que estaban molestando a unas chicas- Respondí con calma sin mostrar miedo ante su intimidación.
He estado contra otros animales mas amenazante, y ellos ni siquiera se rebajaban a pelear, solo usaban su actitud firme para poder intimidarme. Estos ositos en comparación no son nada mas que unos cachorros.
-¡Entonces toma esto bastardo!- Grito el oso líder preparando su puño para golpearme.
En un movimiento rápido use mis brazos como protección ante el golpe del oso, este impacto y me empujo levemente hacia atrás de donde estaba parado. El golpe no era tan fuerte como pensaba, este oso no es mas que un hablador.
El oso me miro con sorpresa al ver que su golpe no tuvo el efecto que quería, haciendo que se moviera levemente hacia atrás dejándolo abierto a un golpe.
-Es mi turno- Dije y entonces cerré mi puño derecho.
Con un movimiento de mi brazo derecho golpee con fuerza al oso en el estomago. El impacto hizo que el oso perdiera el aliento y saliera disparado hacia los otros dos osos que estaban igual de sorprendidos por mi anterior bloqueo.
El oso choco con ambos osos haciendo que también fueran disparados hacia los arboles, chocando contra uno de estos y produciendo un gran golpe en el tronco. Por mi parte solo moví mi mano derecha con un poco de dolor por el golpe.
El hecho de tener distintas especies en mi ADN y por transformarme en ellas ha hecho que tenga que entrenar mi cuerpo lo suficiente como para poder aguantar los cambios en mis músculos. Ahora tengo una fuerza en mis puños de alrededor de unos quinientos kilogramos en mi estado de lobo, aunque algunas sobrepasan la fuerza que poseo en mi raza original de híbrido.
No estoy feliz de usar la violencia como solución, pero esos osos solamente irían contra mi con fuerza bruta. La situación requería fuerza bruta y tendría que usarla obligadamente si no quería terminar como saco de boxeo.
Al parecer la fuerza de mi golpe fue muy grande, ya que los tres osos se encontraban inconsciente y apilados uno encima del otro. Por suerte no tendré que seguir peleando.
Luego de verlos me gire para ver el estado de Ranka, viéndola con un rostro muy sorprendido ante el golpe que le di al oso. Esta se dio cuenta de inmediato que la miraba y me miro con una sonrisa junto con estrellas en sus ojos.
-¿¡Quieres unirte a mi manada!?- Me pregunto sacándome una leve risilla ante su rostro, se me hacia graciosa y tierna a la vez.
Con esa personalidad me dice que era ella, la loba que ayude de niño y que estuvo junto a mi en el hospital. Han pasado mas de seis y todavía tiene su misma personalidad jeje..
-Jeje, veo que no cambias de actitud ante esta situación- Pensé viéndola con una sonrisa, esto la dejo algo confundida- ¿Incluso sabiendo que te rechace anteriormente?- Le pregunte aumentando su confusión.
-¿Qué quieres decir?- Me pregunto confundida ante mi pregunta.
-Pues-.
Me di vuelta un momento y volví a transformarme en mi forma humana, solamente que tenia algunos cambios en mi apariencia. Quedándome con las orejas de lobo en mi cabeza, mis colmillos crecidos y mis garras, mostrando mi apariencia original híbrida con la que nací.
Solo usaba mi apariencia híbrida con los que me conocía antes de mi incidente que desencadeno mi condición especial. La usaba para que me reconocieran de mejor manera al momento de encontrarme con estos.
-Incluso ahora es igual a como eras cuando estábamos juntos en primaria, Ranka- Dije dándome la vuelta para mirarla con una sonrisa. Ella mostró una rostro de sorpresa total al ver mi apariencia.
-¿E-e-eres tu Jin?- Me pregunto con la voz entrecortada al mismo tiempo que liberaba algunas lagrimas por sus ojos, al parecer había recordado mi nombre.
Esto quizás confirme que ella era esa loba que salve y que estuvo conmigo un tiempo en el hospital, solo falta que diga lo que confirmara si es cierta mi hipótesis.
-Es un gusto volver a verte "Princesa loba"- Le respondí usando el apodo que le había dado cuando jugábamos en mi niñez. Ella entonces empezó a aumentar sus lagrimas, pero estas no eran de tristeza, sino de felicidad.
-¡Jin!- Grito mi nombre para seguido lanzarse hacia mi.
Ella choco contra mi, tirándome de trasero en el suelo y abrazándome mientras sollozaba en mi pecho repitiendo mi nombre. Solo me limite a sonreír y a acariciar su cabeza con tal de calmarla un poco.
Paso un breve tiempo que le tomo calmarse a Ranka, ella se limpiaba algunas lagrimas que todavía tenia al mismo tiempo que me veía con una bonita sonrisa.
-Te extrañe mucho Jin, desde que te fuiste de la ciudad donde vivíamos estuve muy sola- Dijo con algo de tristeza eso ultimo- Pero ahora que estas aquí estoy muy feliz de que este de nuevo junto a mi- Agrego moviendo su cola de forma alegre.
-Lamento haberte dejado Ranka, pero tuve unos problemas y no pude permanecer en el hospital- Me disculpe con algo de tristeza al tener un poco la idea de que Ranka estuviera sola.
-No te preocupes Jin, te perdono- Me dijo con su sonrisa para después separarse un poco de mi- Aunque también debería disculparme yo por no reconocerte antes. Te reconocía de por tu apariencia, pero al no ver tus orejas pensé que eras alguien mas- Explico rascándose la nuca algo avergonzada- Pero ahora mismo eras un lobo completo, ¿Cómo hiciste eso Jin?- Me pregunto con curiosidad poniéndose un dedo cerca de su boca como gesto curioso.
-Es algo complicado de explicar Ranka, después te lo contare ¿ok?- Le dije y recibí un asentimiento de esta- Lo mejor será que regrese a mi habitación, ya se esa haciendo tarde. Nos vemos Ranka- Me despedí de ella con una sonrisa para luego darme una vuelta y tomar rumbo a mi habitación.
-Espera Jin- Me dijo en voz alta Ranka haciendo que me detuviera y me girara para verla- Se que te lo he dicho antes, pero, ¿te quieres unir a mi manada?- Me pregunto algo nerviosa por preguntarlo por tercera vez en el día.
-¿No que ya era parte cuando éramos niños?- Le pregunte con mi tono calmado y con una sonrisa, ella rápidamente se lanzo nuevamente hacia mi.
Se encontraba agarrada de piernas a mi torso mientras tomaba mi cabeza con sus manos, me veía con su sonrisa moviendo su cola frenéticamente de un lado al otro.
-¡Si, Jin!- Me respondió para luego empezar a lamer mi rostro en forma de afecto.
{Academia Seton, Habitación de Jin}{20:40 Hrs}
Después de que Ranka me diera la lamida que daba como oficializada mi entrada a su manada, Terano-sensei llego a resolver los problemas que estaban produciendo los osos. Al parecer la coneja al huir fue a avisar al profesor para que se encargara de la situación.
Al llegar vio a los osos que se encontraban inconscientes y nos pidió nuestra versión de los hechos, siendo que le dije que en defensa propia me había defendido de esos osos. Al parecer conocía mi condición cuando le dije mi nombre, por lo que creo que entiende un poco el como un "humano" se había encargado de tres osos Kodiak.
Luego de eso, tanto yo como Ranka, nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones. Ella se fue con una gran sonrisa en su rostro por dos cosas según yo.
La primera es rencontrarse conmigo después de tantos años, y la segunda es que me uniera a su manada oficialmente. Yo realmente no tenia problema con unirme a su manada, sabiendo un poco la nueva personalidad que obtuvo en todo este tiempo y que no le importara lo que otros dijeran sobre su manada.
Yo por mi parte me encontraba en mi cama acostado en mi cuerpo de lobo, reflexionando un poco todo lo que me ha pasado este día. Esta es una buena manera de ordenar mi mente en días agitados.
Primero me encuentro con Ranka en el almuerzo, teniendo la sospecha de que ella era la Ranka que conocí cuando era pequeño, después Hitomi me pide si me puedo unir a su club de cocina, siendo que acepte para pasar un poco el rato. En la tarde me encuentro con Ranka que estaba contra unos osos, los cuales vencí con un puñetazo, y por ultimo Ranka me recuerda como el niño hibrido que la salvo para luego integrarme a su manada oficialmente.
Varia gente diría que este día es demasiado surrealista como para ser verdad, incluyéndome, producto a la extraña secuencia de sucesos en los que me he visto envuelto. Al parecer mi vida en esta academia no será tan tranquila como pensaba, pero si puedo decir mi opinión sobre hoy, diría:
-Hoy fue un primer día interesante-.
Continuara...
