EP 4: El forajido vrs. El marginado
El Gran Cañón es un accidente geográfico causado por la excavación del rio Colorado hace seis millones de años. Tiene una extensión territorial de 446 kilómetros y una profundidad de 800 metros aproximadamente. Se ubica en el estado de Arizona en Estados Unidos, y actualmente es considerado como Patrimonio de la Humanidad desde 1979 por la UNESCO.
Sin embargo, su verdadero origen es muy distinto a lo que dicen los libros de texto.
Cuando el planeta tierra apenas era un infante con cien mil años de existencia. Los Titanes vagaban por todo el mundo gobernando y reclamando territorios a diestra y siniestra.
Por su impresionante envergadura de cinco metros de altura, los Titanes eran los señores absolutos sobre la faz de la tierra. Ninguna otra criatura osaba a retarlos, pero de entre todos ellos, había uno que era la burla de la mayoría, pues apenas media dos metros y medio de altura: el Titan Crio, también apodado como el Titan enano.
Desde su nacimiento, siempre fue el más pequeño de todos, y debido a esto sufrió de una gran cantidad de abusos y humillaciones por el resto de los gigantescos titanes que se aprovechaban de su superioridad sobre el pequeño Crio.
Sin embargo, la naturaleza no lo había abandonado del todo, y es que este titán es el único que nació con un par de alas, lo que compensaba de cierto modo, su falta de estatura. No obstante, esta era otro motivo por el cual los demás, se metían con el joven Crio, pues estaban celosos de que un pequeño miserable como el, haya nacido con un par de alas que le permitían surcar los cielos con libertad.
Pero los titanes ignoraban que Crio, a duras penas y volaba unos cuantos centímetros, puesto que le aterrorizaban las alturas; hasta que un día, un grupo de Titanes brabucones supo el secreto del pequeño y muy pronto sacarían provecho de esa situación.
Crio al igual que el resto, nació de Urano y Gea los padres de todos los titanes. Pero al carecer de habilidades físicas notables, él vivía exiliado del resto de colonias, en donde la fuerza era el principal requisito de pertenencia.
El hogar de este titán alado era una rocosa llanura por la que un vigoroso rio tenía su encause. Era un ambiente en donde podía conseguir lo esencial para vivir, pero la soledad le carcomía duramente día con día. Su única compañía era un Ankylosaurio de un metro y medio de largo al cual había bautizado como "Crin", un nombre que le pareció apropiado en su momento.
Crio y Crin pasaban los días recolectando peces del gran rio. Hacían un buen equipo de trabajo. Cuando la comida escaseaba, Crio daba su ración al dinosaurio, pero este, siempre la partida en dos para que ambos pudieran comer. Por las noches, el pequeño titán se animaba a dar vuelos pequeños sobre la llanura llevando a Crin a sus espaldas. A pesar de sus falencias, Crio vivía con tranquilidad sin ser molestado por nada ni nadie…hasta que los recursos de la colonia aledaña se acabaron.
Un día, al amanecer, un temblor despertó de su sueño a la pareja de habitantes del rio. Crio se preguntaba que podía ser aquello, pero no tardó mucho en darse cuenta del origen de aquella falla sísmica. En la llanura, se podía observar un tropel de titanes dirigiéndose hacia ellos con paso firme que hacía retumbar la tierra.
El titán alado comenzó a ser atacado por una ola de ansiedad, y es que no era normal que un grupo así de extenso llegara hasta ahí, y comenzó a pensar lo peor. Aun no se había levantado del todo, cuando una gigantesca roca cayó sobre la improvisada choza de rocas que se había construido, haciendo que esta se derrumbara sobre Crio y su mascota.
Afortunadamente, el Ankylosaurio era lo bastante resistente para sobrevivir a la lluvia de rocas que cayó sobre él, y tan solo se limitó a gruñir de furia. Crio por su parte, quedó atrapado por que una de sus alas estaba soterrada bajo un gigantesco escombro de piedras.
Mientras forcejeaba para liberarse de las piedras, los primeros titanes llegaron haciendo berrinche y destruyendo el endeble campamento de Crio.
Estos recuerdos se venían arremolinando en la perturbada mente del titán alado, mientras atravesaba la estratosfera del planeta tierra hasta aterrizar violentamente en el fondo de un acantilado del Gran Cañón. Una vez que se incorporó, extendió sus gigantescas alas, y, mientras se elevaba para contemplar el panorama, soltó un sonoro rugido que anunciaba su regreso a casa.
OOO – OOO – OOO
Mientras tanto, en el gran coliseo del Valhalla, lugar donde se celebró el torneo del Ragnarok pasado, el ambiente que gobernaba en aquel sitio era la algarabía total; puesto que, a pesar de que la gran mayoría de los dioses estaban reacios a celebrar este torneo, lo cierto era que disfrutaban mucho de ver esta serie de inusuales combates entre humanos y titanes.
La antigua plataforma de combates, en donde los Einherjer dieron su vida para salvaguardar a la humanidad, había desaparecido para dar paso a una decena de pantallas gigantescas distribuidas en forma circular para que todos los presentes pudieran ver lo que ahí se iría a proyectar.
Y justo en el centro de todo, estaba la tribuna principal, una espléndida plataforma en donde se encontraba Zeus, Hermes, Mefistófeles, y el par de valquirias acompañados de un pequeño dios vestido con un traje exótico de plumajes negros, lentes oscuros, y en su mano, llevaba un espléndido cuerno dorado tipo trompeta. Aquel dios era llamado Heimdall.
—¡Bienvenidos dioses de la creación a un nuevo torneo divino! ¡Jamás pensé que estaría aquí una vez más, narrando combates de gran nivel! ¡pero heme aquí, listo para ser deslumbrado por estas batalles de colosales dimensiones!
El público presente estalló en vítores de alegría y emoción tras el fervoroso anuncio de Heimdall.
—¡Esta vez las reglas de este torneo son ligeramente diferentes! —dijo Heimdall con un tono sombrío—En primer lugar, está el escenario de combate. Cada batalla se llevará a cabo en una locación geográfica diferente, generalmente, será la zona en donde el titan gobernaba cuando aún caminaba en la tierra, y en segundo lugar esta la forma de ganar. El primer bando que consiga cinco victorias, será el ganador.
El público de dioses rugía de emoción y excitación.
—Sin embargo—añadió Heimdall para acallar a la multitud—hay una regla adicional. Si un humano pierde contra un titan, el dios que lo bendijo tomará su lugar para hacerse cargo de la bestia. Y esto obviamente, será considerado como una derrota para el bando de los humanos.
Una serie de murmullos de desaprobación y reproche se apoderó del Valhalla, pero los dioses que dieron el Rüstung se mantuvieron serenos y apacibles. Fue el gran dios egipcio Ra, quien llevaba puesto un extraño abrigo que evitaba que su calor se propagara por todos lados, el que levantó su mano para pedir la palabra.
—No creo que ninguno de nosotros (los dioses bendecidores), tenga objeción contra esa ultima regla. Si no son capaces de enfrentarse a un titan. Ni siquiera deberían estar aquí en primer lugar.
—Yo no pude haberlo dicho mejor—corroboró Zeus con un destello de malicia en sus ojos.
—¡B…bueno, ya lo oyeron todos! —exclamó Heimdall con emoción—¡Los dioses han bendecido este torneo!
El júbilo y la emoción retornó al Valhalla.
—¡Sin más preámbulos, por favor, observen las pantallas! —ordenó Heimdall con ímpetu—¡Podrán ver que el titan Crío es el primero en llegar a la tierra, y este se encuentra ya, en el Gran Cañón de los Estados Unidos!
Todos comenzaron a abuchear y ridiculizar a la imagen del titan que se proyectaba en las pantallas.
—¿Así lucen los titanes? —preguntó Göll al ver la apariencia de Crío. Este titán tenía un cuerpo larguirucho y sumamente delgado, apenas y se marcaban levemente sus escasos músculos. Su piel era de color grisácea, y en su cabeza rapada, justo en su frente, había un extraño tatuaje de una estrella de nueve picos. Sus ojos rojos destilaban odio y furia. Y todo su cuerpo estaba cubierto de extraños símbolos que funcionaban como ropaje, pero lo que más llamaba la atención de su apariencia sin lugar a dudas, era el majestuoso y gigantesco par de filosas y agudas alas de murciélago que tenía, las cuales median cada una, al menos, dos metros de largo.
—Que no te engañe su apariencia, Göll—respondió Brunhilde con seriedad mientras observaba la pantalla—¿Recuerdas a Hajun, el Berserker del infierno que enfrentó Buda en el Ragnarok pasado? —La pequeña Valquiria asintió—Pues bien, ni siquiera él con su poder oscuro, podría hacerle frente al más miserable de los titanes. Ellos, simplemente, están a otro nivel en toda la creación.
Göll comenzó a sudar de manera descontrolada, y sintió como su estómago se revolvía por completo.
—¿A…acaso tienen oportunidad los Vernichter?
—Hay que tener fe en ellos—respondió Brunhilde mientras mordía su dedo gordo con nerviosismo.
—Y ahora, seguramente se estarán preguntando ¿Quién será el primer necio humano que se enfrentará a tal vil criatura? —dijo Heimdall con sorna—Pues bien, ¡helo ahí! —agregó mientras señalaba una pantalla en donde se observaba en el horizonte del Gran Cañón, un jinete a caballo que se aproximaba a la zona de combate.
Mientras sobrevolaba por el Gran Cañón dando círculos, Crio, frunció el ceño al observar en la llanura, como un hombre montado a caballo se acercaba a él con paso decidido.
—El hombre que será el primer representante de la humanidad en este torneo…—exclamó Heimdall en el Valhalla—…Es un infame criminal que azotó el lejano oeste a finales del siglo XIX. Su pistola cobró la vida de más de veintiún hombres convirtiéndolo en el forajido más temible de la historia…con ustedes, el bendecido por la diosa Hera… ¡BIIIIIIIILLYYY THE KID!
Mientras Heimdall relataba aquello, Billy había llegado hasta el territorio de Crio, y bajándose de su espléndido corcel pura sangre, desenfundó su revolver Colt 45 y realizó un disparo al aire para llamar la atención del titan.
Crio observó aquel extraño hombre con curiosidad. Billy era de complexión delgada, casi parecía como un adolescente de un metro setenta; llevaba puesto un chaleco de cuero negro sobre una camisa rojo vino que dejaba ver su pecho lampiño y huesudo de piel pálida. Usaba pantalones vaqueros negros ceñidos con un cinturón con doble funda de pistolas. Su calzado consistía en un par de botas marrón oscuro, y en su rostro había un pañuelo negro que cubría su boca y nariz, y sobre su cabeza llevaba un sombrero de vaquero blanco. Sus ojos marrones, llenos de una perturbadora malicia, se clavaron en Crio con indiferencia.
El titan pudo vislumbrar que en el pañuelo de la cara tenía un símbolo blanco de un asterisco grueso que finalizaba con una cruz invertida. El símbolo de la diosa Hera. También notó que, en la espalda del vaquero, había colgado un magnífico rifle Winchester.
—Esto debe ser una broma—dijo Crio con una voz áspera e inesperadamente grave para su apariencia—¿Dónde están los dioses a los que asesinaré?
—Tienes una boca muy grande, Titán—replicó Billy con un tono de burla—Me pregunto si tendrás lo que se necesita para respaldar tu palabrería.
Entonces Crio, se posó delicadamente cara a cara con el forajido. A pesar de que él era el más pequeño de los titanes, sus dos metros y medio de altura lo hacían lucir imponente frente al metro setenta de Billy.
—El de la boca grande eres tú, "humano"—Dijo Crio acentuando la palabra humano con desprecio y asco. —Si supieras ante quien estas, te arrodillarías para suplicarme una muerte rápida e indolora.
—No habrá necesidad de implorar nada—cortó Billy mientras se acomodaba su sombrero blanco—Porque acabaré contigo con mi primer disparo—añadió mientras apuntaba al titán con una de sus pistalas, la cuales, en su mango, también llevaban el símbolo de la diosa Hera.
Mientras tanto en el Valhalla, Heimdall infló su pecho de aire, y a continuación sopló con fuerza desmedida su trompeta anunciando el inicio del torneo de la Titanomaquia.
