EP 5: La muerte voladora

—Por tu bien, espero que así sea—replicó la exuberante diosa Hera en el Valhalla, tras escuchar la amenaza de Billy.

Brunhilde apartó su vista de la pantalla para observar con curiosidad a la antigua esposa de Zeus.

—¿A qué se refiere?

—El humano tuvo la osadía de hacer un trato conmigo. —contestó Hera sin importancia— Me prometió que mataría al titan con su primer disparo. Si lo hacía, yo lo liberaría del infierno de donde lo sacaste, pero si él falla, será mi esclavo personal para toda la eternidad. Y creo que todos aquí saben que es mejor el infierno, que el sometimiento absoluto a mi voluntad.

La pequeña Göll se estremeció al escuchar aquella extraña apuesta.

—¿Por qué Billy, haría algo así?

—Porque los humanos son unos estúpidos engreídos, querida. —contestó Hera con una sonrisa de autosuficiencia.

Mientras tanto, en el campo de batalla, Crio soltó una horrorosa carcajada que se hizo eco por los enormes acantilados del Gran Cañón. Un humano común se hubiera desmayado del terror con solo escuchar aquel abominable sonido, pero Billy seguía apacible apuntando fijamente al titán en la cara.

—Ahora entiendo todo—dijo Crio mientras apaciguaba su risa—Ustedes son la ofrenda de los dioses para que no seamos crueles con ellos ¿no es así?

—¡Bingo! Eres un genio—y acto seguido, Billy disparó una bala directo a la cara de Crio, lo que causo una inesperada explosión que mandó a volar al titán al menos unos diez metros lejos del vaquero.

Todos en el Valhalla, quedaron atónitos al contemplar aquella escena.

—¡Billy ha disparado una especie de bomba! —rugió Heimdall con sus ojos salidos de la impresión—¡Pero ¿acaso será suficiente para cumplir con su pretenciosa amenaza?!

Mientras tanto en el gran cañón. Las nubes de polvo causadas por la explosión comenzaron a disiparse lentamente hasta revelar el inerte cuerpo semi carbonizado del titan Crio.

Todos en el Valhalla soltaron jadeos en señal de sorpresa e incredulidad.

—¡E…esto es increíble! —exclamó Heimdall con gotas de sudor recorriendo su cara—¡El humano Billy the kid ha derrotado al titan con su primer disparo! ¡La humanidad consigue la primer victori…

—Aun no—cortó Ares con un tono de autoridad que hizo que todos en el Valhalla clavaran su vista en el—Cualquiera que tenga experiencia en el campo de guerra sabrá que esto, recién empieza.

Mientras su cuerpo se hallaba inmóvil bajo el despiadado sol del Gran Cañón, en la nebulosa mente de Crio, sus amargos recuerdos volvieron a remolinarse en su interior para recordarle a si mismo, quien era él realmente.

Cuando el trio de titanes llegó a apropiarse del campamento improvisado de Crio, Crin, su mascota Ankylosaurio, se arrojó al ataque a defender su hogar lanzando poderosos coletazos, pero uno de los titanes lo sujeto por la cola y lo elevó hasta la altura de su rostro para examinar al dinosaurio.

"¿Qué es esta cosa?" se preguntó el gigantón a lo que el resto de titanes solo se encogieron de hombros, y sin previo aviso, el titan azotó a Crin hacia al suelo con una fuerza tan descomunal, que hizo que el pequeño Ankylosaurio se reventara en decenas de pedazos, lanzando sus tripas y órganos por todos lados hasta alcanzar a Crio.

"Pero que delicado" dijo el titan con una sonrisa burlona "a penas y lo roce" y a continuación procedió a devorar la carne de los huesos del cadáver de Crin como un decrepito animal.

Crio quedó en shock tras presenciar el atroz asesinato de su único compañero, y lo único que pudo hacer en ese momento, fue soltar un sonoro grito de ira que hizo que sus ojos se inyectaran de sangre.

Los titanes invasores se burlaron de él pensando que estaba llorando, pero ellos ignoraban por completo la metamorfosis que el titan estaba desarrollando, puesto que sus alas comenzaron a endurecerse como el metal y rápidamente se liberó de los escombros y se elevó rápidamente hacia el cielo.

El grupo de titanes observó a Crio y se echaron a reír debido a que sabían que él, le temía a las alturas y que pronto caería a su muerte. No tardo mucho tiempo para que vieran a Crio caer en picada hacia ellos con una velocidad vertiginosa.

"¿Lo ven? Seguro se desmayó al ver la altura" dijo el que parecía ser el líder de los titanes, antes de que su cabeza cayera cercenada por un corte limpio de las alas de Crio. El resto de los titanes no tuvo tiempo para reaccionar a lo que habían visto, puesto que sus cabezas también fueron decapitadas en un despliegue asombroso de agilidad del titan alado.

Crio observó los cadáveres sin cabeza con desinterés, y luego su vista se posó sobre los sobrantes de su único amigo Crin. "Lo siento" fue lo único que pudo salir de su boca, mientras limpiaba una solitaria lagrima que caía por su rostro arrugado.

Pero pronto, la tristeza dio paso a la furia al ver al resto de la colonia de titanes que se aproximaba hacia su campamento. Ellos lo habían rechazado por ser diferente y ahora querían reclamar el único lugar al que él había llamado hogar, pero esta vez las cosas no iban a ser fáciles para ellos, Crio volvió a elevarse hasta una altura insospechada, incluso, para el mismo, y se abalanzó sobre aquel grupo de nómadas, masacrando a todos y cada uno de ellos, incluso hasta los infantes.

Pronto correrían rumores sobre el resto de titanes acerca de una extraña criatura alada que asesinaba a todo aquel que se acercara al valle, los lugareños se referían a él como "la muerte voladora"

Decenas de expediciones fueron enviadas por otras colonias para adueñarse de ese abundante territorio, pero todas fracasaron estrepitosamente. Nadie podía hacerle frente a Crio y su enorme ventaja aérea; y fue por esta razón, que los rumores de un invencible titan llego a oídos de los Ocho Reyes. Los titanes mas poderosos de la faz de la tierra.

Un día mientras Crio sobrevolaba su terreno, un gigantesco asteroide se estrelló sobre su valle dejando tras de sí, el gran cañón que todos conocemos en la actualidad.

El titan alado contempló sorprendido y aterrorizado como su hogar había sido devastado por algo tan ajeno a este mundo, tanto así, que supuso que aquello no había sido un acto de la naturaleza.

"¿Tu eres al que llaman la muerte voladora?" preguntó una voz cuyo dueño era imperceptible para Crio, quien, a su vez, se enfureció y encaró a su interlocutor con ira "¡¿Tu hiciste esto a mi hogar?! ¡Aparece para cortarte la cabeza!" pero la única respuesta que consiguió fue una sonora carcajada que retumbó por el recién nacido cañón.

"No pensé que sobrevivieras al ataque de Astreo, pero me agrada tu actitud, aun tras haber contemplado un poder que esta fuera de tu imaginación, no te acobardaste y quisiste hacerme frente a mí, al rey de todos los titanes, Cronos"

Crio sintió una ola de escalofríos tras escuchar aquel terrorífico nombre y supo que su final había llegado; pero, no se iría sin dar pelea, así que agitó sus gigantescas alas y comenzó a disparar ráfagas de viento cortantes como el acero en todas direcciones, con la esperanza de acertar un corte mortal. "Crin, te vere pronto" dijo el pequeño titan, pero en un abrir y cerrar de ojos, y sin saber exactamente que había pasado, pestañeó y al abrir sus ojos, se encontraba postrado en el suelo de una hermosa pradera con un punzante dolor en su estómago, que lo obligó a escupir algo de sangre morada.

"Bienvenido al hogar de los Ocho Reyes, el Monte Caohpyar, eres el primer titan foráneo que pisa este lugar" anunció Cronos con solemnidad mientras se posaba a la par de Crio, quien tras observar la gigantesca masa de músculos de aquel titan, se estremeció y cayó rendido.

"Acaba de una vez" dijo Crio sin darle importancia al asunto, a lo que el rey de los titanes respondió con una carcajada, pero no de burla, sino de amabilidad.

"¿Por qué habría de acabar con alguien tan interesante?" replicó Cronos con tranquilidad "Eres el primero en eones de años que logra hacerme una cicatriz" añadió mientras señalaba una herida enorme en forma de raya que iba desde su ceja hasta debajo de su mentón.

"¿Por qué gobernar un insípido valle desértico, cuando puedes gobernar el universo junto a nosotros?" preguntó Cronos de manera retorica mientras Crio abría sus ojos en señal de sorpresa y confusión.

"Únete a nosotros y conviértete en el noveno rey de los titanes, gobierna junto a nosotros, todo lo que puedas ver" y tras haber dicho esto, la silueta de siete titanes detrás de Cronos se manifestó delante de Crio, quien sintió como su corazón, por primera vez en su vida, se sentía cálido al ser parte de un grupo y una familia, razón por la cual aceptó el trato, estrechando la gigantesca mano de Cronos.

Entonces en ese momento, Crio despertó del letargo que le había producido la bala explosiva de Billy the Kid y salió disparado hacia el cielo, causando una ola de asombro en el Valhalla y una gran desilusión en las valquirias.

—¡Oh no! —dijo Göll con decepción tras presenciar el regreso del titan—Billy fue incapaz de cumplir su promesa.

—Ya lo suponía—dijo Hera con una sonrisa malévola—Tal parece que tendré una mascota para toda la eternidad.

Paralelamente en el gran Cañón, Billy observó con sorpresa el resurgimiento del titan, pero rápidamente volvió apuntar su arma contra Crio para disponerse a disparar una vez más.

—¡Ya no habrá más sorpresas! —rugió el titan con ímpetu—¡Yo soy la muerte voladora! —y acto seguido, agitó sus afiladas alas para disparar una ráfaga de violentos cortes de aire comprimido hacia el vaquero, el cual se abalanzó al respaldar de una gigantesca roca para cubrirse de aquellos infernales cortes.

—¡Esa roca no te protegerá por mucho, sal de ahí maldita rata! —gruñó Crio mientras soltaba un particular y poderoso corte que hizo que la piedra se resquebrajara a la mitad.

Rápidamente, Billy sacó una bala gruesa de su chaleco negro y la colocó en el casquillo de su rifle, y apuntando hacia arriba, disparó.

Cuando la bala llegó a la altura del titan, se desintegró diseminando un centenar de balas de perdigones que perforaron las alas de Crio haciendo que este, detuviera su embestida de ráfagas. Billy aprovechó esta ventana de oportunidad para salir de su refugio y, apuntando con su revolver a la cara de Crio, disparo una nueva bala explosiva, pero esta vez, Crio fue más ágil y utilizó su ala derecha para protegerse del impacto, quedando nada más, una nube de humo negro.

—¡Buen intento, rata! —dijo Crio con suficiencia—Pero no volveré a caer en tu trampa dos veces, de hecho, fuiste tu quien cayó en la mía… ¡Saliste de tu refugio!

Y antes de que Billy pudiera volver a esconderse tras la roca resquebrajada, Crio descendió en picada vertiginosa logrando decapitar al vaquero, ante la mirada atónita y destrozada de las valquirias en el Valhalla.