EP 7: Promesa cumplida

El titan Crio contempló el cadáver decapitado de su contrincante con un renovado orgullo.

—Al final no fuiste más que un triste charlatán—exclamó con un brillo maligno en sus ojos, pero de repente, y justo a sus espaldas; escuchó el chasquido de un gatillo siendo accionado, no obstante, esta vez, sus reflejos fueron más rápidos, y mientras esquivaba la nueva bala, se dirigió con velocidad de vértigo hasta la ubicación del verdadero Billy atrapándolo en el acto, sujetándolo por el cuello.

—¿Crees que no reconozco cuando corto el aire? —preguntó Crio mientras asfixiaba al vaquero de carne y hueso—Sabía que había cortado una ilusión, pero necesitaba que dispararas para saber tu verdadera ubicación.

—¡Increíble! —rugió Heimdall en el Valhalla tras observar el cambio de eventos—¡El titan Crio tiene contra las cuerdas al vaquero! ¡las cosas pintan muy mal para la humanidad!

Brunhilde se mordió su labio inferior en señal de ansiedad, y Göll tapó sus ojos con sus manos.

—Hermana, no quiero ver.

Billy forcejeaba para liberarse del agarre del titan, pero rápidamente comprendió finalmente la magnitud de su oponente, ya que aquella fuerza estaba fuera de este mundo. Por mucho que su cuerpo estuviera entrenado desde pequeño, aquel agarre era inexpugnable. Estaba completamente a la merced de su oponente.

—No puedo decidir la forma en la que te matare—decía Crio con la misma tranquilidad con la que leería un menú—hay tantas opciones que se me vienen a la mente: dejarte caer desde mil metros de altura, abrirte un agujero en el estomago y succionar todas tus tripas, o simplemente elevarte hasta lo más alto hasta que tus pulmones se aplasten.

Billy pataleaba y peleaba contra aquel agarre, pero todo era inútil. Estaba completamente indefenso ante el titan.

—Ya se—dijo Crio con ánimo—En cualquier escenario, tus piernas no son necesarias—y al instante, le amputó ambas piernas con su ala derecha dejando solamente sus muslos, causando que este, soltara un grito despavorido de dolor.

Las valquirias en el Valhalla llevaron sus manos a su boca en señal de shock, y los humanos presentes, sobre todo Pat Garret, abrieron sus ojos con una mueca de terror. Incluso la misma diosa Hera, esbozó un pequeño gesto de conmoción.

Crio por su parte, se encontraba carcajeando al escuchar los alaridos del humano.

—Y esto apenas empieza humano, solo un necio puede pensar que un insecto es rival para un titan.

No obstante, Billy amasó toda la fuerza que tenía y gritó:

—¡AHORA! —al acto, un dragón de fuego se materializó detrás de Crio, engulléndolo en unas fervorosas llamas rojas, haciendo que soltara al vaquero de inmediato para poder atender esta nueva amenaza

—¡¿Qué rayos es esto?! ¡¿de dónde salió esta cosa?!—rugió Crio mientras intentaba liberarse de aquel ardiente infierno, y fue en ese entonces que lo entendió. La bala que había esquivado hacia un rato, era la causante de este ataque.

—¡Maldito humano!

Billy se arrastró como pudo hacia la parte trasera de un frondoso cactus que le brindaría un refugio temporal. Rápidamente saco su revolver e introdujo una bala color lapislázuli en el tambor, acto seguido, se disparó asimismo directamente en el pecho.

Esta acción causo sorpresa tanto a dioses como a humanos por igual. Los ojos de la pequeña Göll casi se salían de sus cuencas al haber visto esa escena.

—¡¿Se suicido?!—preguntó la valquiria menor con un tono de desesperación y angustia.

—Claro que no —respondió Hera con un tono seco—Utilizó la única bala sanadora que tenía. No obstante, ya solo le quedan cuatro balas. Me pregunto si lo lograra.

Y mientras Göll hacia cuentas con sus dedos, las pantallas gigantes mostraban una nueva acción en el campo de batalla.

Crio estaba girando sobre su propio eje causando un gigantesco remolino de viento que, poco a poco, empezaba a extinguir al dragón hasta desvanecerlo por completo.

—¡Basta de tonterías, miserable gusano! —gritó el titan con furia—¡muéstrate de una buena vez para acabar con esta farsa!

El vaquero se encontraba a espaldas del cactus analizando su situación. La bala sanadora había cicatrizado sus heridas al instante, ya no sentía dolor alguno, pero había perdido sus piernas, así que estaba en una situación muy desfavorable. Y para aunar aun mas su predicamento, ya solo le quedaban cuatro balas. Sin embargo, mientras pensaba en su siguiente movimiento, fue repentinamente aplastado por una tormenta de viento que hizo que sus balas comenzaran a volar fuera de su control.

—¡No eres el único con trucos bajo la manga! —exclamó Crio con satisfacción—tengo la habilidad de redirigir mis torbellinos de viento y controlar sus corrientes a voluntad, ¿así que estas pequeñas cosas son tu arma? ¡patético! —añadió mientras observaba tres balas que se habían posado suavemente sobre su palma derecha.

Ahora, Billy se encontraba en un verdadero problema, puesto que había perdido todas sus balas restantes, o al menos la mayoría de ellas. Instintivamente tocó el bolsillo de su camisa, y se alivió al comprobar que el viento no había podido arrebatarle esa bala. Su última esperanza.

Crio engulló aquellas balas de manera inmediata ante la mirada incrédula de Billy.

—No te adelantes, gusano. Estas balas fueron ingeridas por mi segundo estómago, en donde ningún tipo de veneno podrá surtir efecto. Ni siquiera el veneno del Olimpo.

Al escuchar aquello, la esperanza que se había renovado en ese momento, termino por apagarse dentro del forajido, ya que justamente, una de las balas que se trago contenía un poderoso veneno fabricado por la diosa Hera.

—Creo que en verdad te subestime—confesó Billy mientras ajustaba su sombrero—Te llevaste mis piernas, y ahora mis balas. Ciertamente eres alguien excepcional.

—¿Crees que alabándome lograras que te perdone? —preguntó Crio con acritud.

—¿Quién dijo que te estaba alabando? Tan solo estoy reconociendo tus habilidades—añadió el vaquero mientras insertaba su ultima bala en el tambor de su revolver. —Aun planeo vencerte con este último tiro.

Entonces, Crio, aterrizó suavemente sobre el suelo, y comenzó a caminar con paso decidido hacia Billy.

—Supongo que aun tienes una bala. Yo soy la criatura más ágil de este mundo ¿en verdad crees que podrás atinarme?

—¿Acaso no lo hice ya varias veces?

El titan hizo una pequeña mueca en señal de bochorno, pero rápidamente tomó el control de la situación.

—Es la primera vez que veo este tipo de armas, era normal que me agarrara desprevenido las primeras veces, pero ahora que ya conozco su funcionamiento; no hay forma de que esto vuelva a funcionar conmigo. Este patético intento de batalla ya termino.

Al instante, Billy salió del cobijo del cactus pecho a tierra, apuntando al titan con su revolver fijamente. El forajido proyectaba una imagen lamentable por su estado, sin embargo, sus ojos destilaban una convicción nunca antes vista durante la pelea.

No obstante, Crio ni se inmuto al ver que le apuntaba y siguió caminando hacia el tranquilamente.

—Ya te lo dije, ni en sueños podrás herirme de nuevo—dijo con una sonrisa de satisfacción y malicia—Aunque debo admitir que quiero guardar mis energías para matar a los dioses, así que te propongo esto: Si me adoras y te humillas ante mí, te concederé que te suicides con esa bala que te queda. Ya que la muerte que te daré yo, será tan brutal que tu mente se romperá antes de que fallezcas.

Y por primera vez, Billy sintió unas gotas de sudor recorriendo su rostro. La duda lo había invadido y su mano firme comenzaba a tambalearse. El juego mental del titan estaba surtiendo efecto.

—¿Cómo sé que cumplirás tu palabra? —preguntó el vaquero con una voz levemente apagada, al mismo tiempo que empezaba a inclinarse ante titan; lo que hizo que Brunhilde apartara la vista de aquella batalla con profunda decepción.

Crio soltó una horrorosa y sonora carcajada que resonó por el Gran Cañón, y se sintió completamente jubiloso ante su triunfo.

—¡¿Lo están viendo estúpidos dioses?! ¡Eso es lo que pasa cuando mandan a un humano a hacer su trabajo! ¡Contemplen su futuro!

Algunos dioses comenzaron a maldecir al vaquero insultándolo por su cobardía, otros simplemente se burlaron, y un grupo reducido increpaba a Brunhilde por su patética elección. Sin embargo, la diosa Hera mantenía su temple con un rostro bastante hermético.

—Todo esto acabara hasta que uno de los dos haya caído ¡ASÍ QUE CIERREN SU MALDITA BOCA Y OBSERVEN HASTA EL FINAL! —rugió la diosa pelirroja haciendo que el Valhalla se aterrorizara de su colera, y procedieron a obedecerla.

Mientras tanto, en el campo de batalla en la tierra, Billy se disponía a bajar la guardia y trató de ponerse de rodillas como pudo.

—No creí que esto acabaría así—admitió el Vaquero con un tono solemne mientras apuntaba su pistola hacia su propia cabeza—pero supongo, que la suerte ya estaba echada desde el inicio…Adiós titan—y tras decir esto, disparó, cayendo fulminado al piso ante la mirada incrédula de todos.

—Maldito cobarde—dijo Crio con desprecio mientras observaba el cadáver de Billy—Supongo que este chiste fue un intento de broma por parte de los dioses.

—¡E…esto es increíble! —anunció Heimdall con voz temblorosa—¡E…el humano Billy the Kid se acobardó y se ha suicidado! ¡El titan Crio es el ganador de la primera ronda!

Nadie en el Valhalla dijo nada. Los dioses observaron aquella escena con repulsión, y los humanos estaban avergonzados por aquella bochornosa representación.

Göll por su parte, cayó de rodillas y sintió como su esperanza de recuperar a sus hermanas se desvanecía por completo.

—¡El aún no está muerto! —dijo una mujer de mediana edad y de cabellera rubia que estaba entre el público humano—¡Puedo sentirlo!

Todos los humanos miraron a la mujer con lastima, y algunos se reían de su locura, pero todas las burlas cesaron de inmediato cuando vieron, a través de las pantallas, como la cabeza del titan Crio era atravesada por una bala que se introdujo por su nuca y que salió por su boca, aniquilándolo en el acto.

—¡¿QUEEEE?!—dijeron todos al unisonó en el Valhalla tras presenciar aquel inesperado acto.

Al final, fue la risa maquiavélica de la diosa Hera, la que sobresalió de entre todo aquel jolgorio.

—¡Maldito Vaquero! ¡Me dejaste sin mi esclavo personal para toda la eternidad! —añadió con otra sonora carcajada.

—¿D…de que hablas, Hera? —preguntó Brunhilde quien tenía sus ojos casi desencajados por el shock y la emoción.

—Miralo por tu misma, Valquiria—dijo la diosa mientras señalaba una de las pantallas gigantes que mostraba como Billy se levantaba del piso con dificultad.

—Me alegra que haya funcionado—susurró el vaquero aliviado—¡Hera, he cumplido con mi promesa, liberame del infierno!

—Humano engreído—replicó la diosa con una sonrisa de júbilo—No tienes que recordármelo. Lo haré.

—¡Espera un momento! —exigió Zeus con tono de autoridad—Si mal no recuerdo, la promesa era que él, acabaría con el titan en su primer disparo, y ciertamente no lo hizo; así que te prohíbo que cumplas con esa petición solo porque gano.

La mirada que Hera dedicó a Zeus era tan aterradora, que incluso otros dioses que veían la escena, apartaron sus miradas de inmediato.

—Veo que la edad finalmente pudrió tu cerebro—espetó la diosa con severidad—¿Acaso no comprendes que así fue?

Y ante la avalancha de caras dudosas que se extendió frente a ella, procedió a explicar lo sucedido.

—De entre las diez balas que le di a Billy, había un par que era especial, "las Balas Matrimonio"; forjadas con el metal mas puro del olimpo y cuyo poder es la atracción entre ellas. Todos ustedes piensan que el primer disparo fue la bala explosiva, pero no es así, su primer tiro fue cuando bajo de su caballo y disparo al aire en el momento que Heimdall lo estaba presentando. Ahí disparo una de estas balas, "la bala esposa", misma que estuvo dando vueltas en círculos sobre ellos todo el tiempo sin que el titan lo sospechara. Durante toda la pelea, Billy observaba la ubicación de este disparo, hasta que finalmente vio su oportunidad al final con la propuesta de Crio. En el momento que se apuntó a su cabeza, en realidad estaba apuntando la posible trayectoria de la bala esposa, así que cuando disparo su ultima bala, la cual es la "la bala esposo", lo hizo desviando el tiro y fingió haberse suicidado para despistar aun mas al titan. Fue cuestión de tiempo para que ambas balas se encontraran, y finalmente, la primera bala cambiara de trayectoria debido a este ultimo disparo, lo que ocasionó que se introdujera en la cabeza de Crio. Debo admitirlo, este humano es bastante astuto y calculador.

Tras esta detallada explicación de la diosa, todos los presentes posaron su vista sobre Heimdall, quien absortó tras aquella información, se había olvidado anunciar el verdadero final.

—¡Y… ¡Ya lo escucharon, amigos! ¡La astucia del vaquero ha conseguido que la primera victoria de este torneo de la Titanomaquia, sea para la humanidad! ¡Nuestro primer vencedor de esta jornada es BILLY THE KIIIIIIIIIIIID!

CRIO VS BILLY THE KID

Tiempo de batalla: 11 min: 03 seg.

Ataque decisivo: Balas Matrimonio

Ganador: Billy the Kid