EP 9: La princesa de Java

Prometeo observó con curiosidad a la delicada figura que se hallaba frente a él. La dama de un metro sesenta, lo hacía lucir más que imponente con sus cinco metros de altura.

—Admito que no esperaba esto. —dijo el titan con una potente voz de trueno—Que lo primero que vea al llegar aquí, sea una de mis preciadas creaciones, es algo que no había contemplado.

—¿Tus creaciones? —replicó la mujer con vos suave y calmada—Aparte de atractivo también eres interesante…me encanta—agregó mientras se despojaba de su vestido lenta y sensualmente ante la excitación de muchos hombres en el Valhalla, solo para revelar que justo debajo, llevaba un magnífico vestido árabe de bailarina exótica; el cual consistía en un brasier de cadenas que solamente cubría sus pezones con un circulo metálico, y una falda semi transparentes que dejaban apreciar sus caderas anchas y un par de gruesas piernas. Llevaba puestos unos guantes metálicos de oro macizo que cubrían todo su antebrazo. También se quitó su sombrero, pero su mascara de porcelana floreada aun permanecía en su rostro.

—Quizá sea la falta de contacto con este mundo, pero si no estoy equivocado, diría que estas dispuesta a enfrentarte a mi…un Titán—dijo Prometeo con la mirada serena que denotaba una falta de interés hacia aquella mujer.

—Aun Tienes buenos instintos, querido—respondió Mata Hari con un tono sensual—Fui encomendada a esta misión de exterminio, y aunque he cobrado la vida de decenas de hombres, debo reconocer que es mi primera vez con un titan ¿serás cuidadoso conmigo?

Muchos hombres, y alguno que otro dios en el Valhalla, se removieron emocionados ante aquel comentario de doble sentido. No obstante, Prometeo era una mole inmune ante los encantos de aquella mujer.

—Me niego—replicó el titán con autoridad—He venido a destruir a Zeus, y a nadie más. No me interesa si los titanes ganan este torneo, siempre y cuando sea yo quien asesine al padre del cosmos.

—¡Oh vaya! Pero que temerario—replicó la bailarina de antaño con tranquilidad—Tenemos algo en común. A mi tampoco me interesa el desenlace de este torneo, pero hay algo que deseo con toda mi alma, y si derrotarte significa que puedo conseguirlo, entonces no titubeare en hacerlo, por más atractivo que tu seas.

Tras haber dicho esto, se deslizó con una velocidad y agilidad casi inhumanas hasta la posición del Titan, y sin que este pudiera reaccionar a tiempo, Mata Hari asestó un poderoso gancho izquierdo en el estomago de Prometeo, que lo hizo agachar su cabeza solo para que esta, sea golpeada en la quijada por el gancho derecho de la bailarina.

—¡¿Acaso me engañan mis ojos?!—exclamó Heimdall sorprendido—¡La ex espía derribo al titan de tan solo dos golpes!

Nuevamente, una ola de comentarios halagadores (y alguno que otro obsceno) se apodero de la parte humana en el coliseo.

—¡Hermana, esa mujer es sorprendente! —dijo Göll con sus ojos destellando emoción y euforia.

—Por supuesto que lo es—respondió Brunhilde con una sonrisa de orgullo y confianza—No existe una mujer más letal que ella.

Prometeo estaba en Shock puesto que no esperaba aquel despliegue de habilidad marcial por parte de una delicada dama, y ni siquiera tuvo tiempo de levantarse, puesto que Mata Hari se hallaba sentada sobre el pecho del titan con una daga dorada en su mano.

—Me hubiera encantado conocernos en otras circunstancias, pero mi deber me llama—exclamó la consorte mientras clavaba su daga en la garganta del Titán caído.

La algarabía estalló en el Valhalla, en donde múltiples propuestas de matrimonio fueron enviadas a la humana. No obstante, todo el bullicio cesó de pronto, al ver como Prometeo se levantaba sin problema.

—¡Esto es maravilloso! —exclamó el Titán con jubilo ante la sorpresa de todo el mundo, incluyendo a la cortesana. —¡Jamás hubiera imaginado que mis creaciones podrían rivalizar con el poder de un titan! ¡Estoy tan feliz! —agregó mientras retiraba la daga con la misma facilidad con que lo haría con una astilla.

—¡Vaya, vaya! —dijo la mujer con un tono sonriente—Tal parece que eres mas duro de lo que pensé. Al final, tendré que recurrir a todo mi arsenal. —dijo la mujer mientras adoptaba una postura nueva de combate.

No obstante, Prometeo no tenía ninguna intención de pelear, sino mas bien todo lo contrario, estaba tan extasiado por el derroche de habilidad de la mujer, que su interés había cambiado al de interrogar el origen de tales poderes.

—¿Naciste así? ¿o fuiste bendecida por algún dios?

—¿Acaso no es evidente? —replicó Mata Hari mientras soltaba una patada que Prometeo esquivo sin problemas. —Fui bendecida con el don de la belleza desde muy niña. Tuve el mundo a mis pies.

—Sin duda alguna así fue. Ni siquiera yo con mi talento, hubiera podido esculpir tan magnifica figura.

—Me sonrojas, querido—respondió la encantadora mujer con un tono de irritación, puesto que, durante todo este intercambio de palabras, la mujer intentó golpear al Titán sin éxito, debido a que el cuerpo de este, se había vuelto completamente macizo. Sus golpes ya no hacían efecto como al principio.

—Sin embargo, me apena saber, que al final todo es una ilusión—anunció Prometeo con melancolía—No hay forma que puedas hacerme daño. Si te rindes ahora mismo, te dejare ir. Te lo prometo.

Aquellas palabras de convalecencia habían despertado en Mata Hari, una ira macabra que hizo que la mujer finalmente se despojara de su mascara, para revelar el rostro más hermoso que ningún humano, dios o titan hayan visto jamás.

—V…verdaderamente eres una criatura divina que va más allá de lo mundano—exclamó Prometeo al contemplar aquellos hipnotizantes ojos color miel de Mata Hari.

—El tiempo de la farsa ya termino—dijo la mujer con un tono sombrío muy alejado a su anterior voz coqueta—¿Sabes dónde están todos los hombres que alguna vez me menospreciaron? Pudriéndose en el infierno.

Entonces, Mata Hari saco de sus guantes dorados una diminuta pistola, la cual disparo sin miramientos al instante, provocando que el Titan fuera atravesado por una única bala dorada en su pulmón derecho.

—¡Un tiro directo! —dijo Heimdall con emoción—¡El titan fue perforado por la bala! Pero ¿será esto suficiente esta vez?

Prometeo escupió sangre morada por la boca después de haber recibido aquella herida. Sin embargo, esta se cerró rápidamente mientras el Titán recogía aquella bala con tranquilidad. No obstante, al observar y reconocer el símbolo de la diosa Afrodita, su semblante se ensombreció.

—¿Cuál es tu relación con los dioses? ¡Respondeme! —rugió iracundo el Titan.

—No tengo porque responder ante ningún hombre—replicó Mata Hari tajantemente—Pero, si logras asestarme un golpe tal vez te lo diga.

El titan fulminó a la mujer con su penetrante mirada

—Estas jugando un juego que no puedes ganar, niña. Si te asesto un solo golpe, será el único y el ultimo que recibirás en esta vida.

—Ay cariño, si recibiera una moneda por cada ocasión en la que conocí a un hombre que se creía invencible, fuera mas rica de lo que ya soy.

Prometeo no tomó a bien aquella provocación, e inmediatamente se abalanzó contra la mujer con un golpe directo, que, al impactar, sintió como una descarga eléctrica lo lanzó hacia atrás con violenta fuerza provocando que se aturdiera.

—¿Te atreviste a levantarle la mano a una dama? Veo que al final eres igual al resto, que decepción—dijo Mata Hari con sorna, mientras se despojaba de un fino velo electrizado, casi invisible, que procedía de los guantes dorados.

—Por suerte para ti, soy una mujer de principios que cumple su palabra, así que respondiendo a tu pregunta anterior; fui bendecida por la diosa Afrodita para poder hacerte frente.

Esta respuesta hizo que Prometo estallará en furia haciendo que su aturdimiento eléctrico se pasara rápidamente.

—¡Entonces tendré que matarte! —dijo el Titan entre lágrimas—¡Una creación mía no puede estar contaminada por la influencia de esos sucios dioses! ¡Sobre todo, una tan perfecta que tiene el mundo a sus pies!

Mata Hari observó la determinación de Prometeo, y no pudo evitar sonreír de manera melancólica.

—Es cierto que tuve el mundo a mis pies, pero todo gran poder se obtiene a través de un gran sacrificio. Yo tuve que renunciar a lo único que me hacia sentir completa: mi dignidad.

Margaretha Geertruida Zelle, mejor conocida como Mata Hari, nació en 1876 en Holanda bajo el cobijo de una familia humilde de clase media. Desde su nacimiento, se supo de inmediato que aquella niña, era una enviada divina, puesto que aquellos ojos maravillosos color miel, hacían que todos quedaran fascinados con la pequeña.

Aunque por supuesto, este poder le traía mas problemas que beneficios, puesto que atraía incluso a hombres mayores y desagradables. Su padre se las apañaba para mantenerlos a raya, pero pronto llegaría el punto en el que ni siquiera él, seria suficiente para protegerla. Fue entonces que, cuando a penas tenia quince años de edad, respondió a las intenciones nupciales de un reconocido militar, quien le brindaría el cobijo y la protección que tanto necesitaba.

Como era de esperarse, el militar quedó maravillado de la belleza de aquella adolescente, e inmediatamente la acepto como su esposa. El hombre había sido víctima de la "atracción divina", el poder secreto de Mata Hari.

Cada vez que un hombre miraba a sus ojos, este, quedaba irremediablemente enamorado de ella. Un poder bastante macabro para una mujer, sobre todo una notablemente hermosa, lo que le ayudaba para que nadie sospechara de tal habilidad.

Sin embargo, la joven Margaretha no solía utilizar este poder de manera desmedida, sino todo lo contrario. Una vez casada, se dispuso a formar una familia con su actual esposo militar, para poder cumplir el deseo de toda niña de aquella época.

El matrimonio se trasladó a la isla de Java ubicada en Indonesia, lugar donde procrearían dos hijos, una niña y un varón. Mucho se ha hablado de esta mujer a lo largo de la historia, pero todos suelen ignorar el inconmensurable amor que Margaretha le profesaba a sus hijos. Esta fue la razón, por la cual sufrió un golpe desgarrador en su alma, cuando su pequeño hijo fue envenenado. Las personas suelen lidiar con las perdidas de manera diferente. Mientras que su esposo busco consuelo en la bebida, Margaretha lo encontró en las tradicionales danzas de la isla de Java.

Ahí fue instruida en artes milenarias de baile…y métodos de defensa personal. El nuevo hobby de Margaretha había provocado que descuidara la familia que le quedaba, y este fue el principal motivo por el que su esposo, decidió abandonarla llevándose a su hija con él, alegando negligencia por parte de ella.

Sola y desamparada, Margaretha fue obligada a emigrar hacia Paris, en donde saco provecho de su belleza y habilidades de baile exótico, adoptando la identidad de una misteriosa princesa de Java llamada Mata Hari.

Como era de esperarse, la belleza de Margaretha aunada con su habilidad de atracción divina, hicieron que la consorte se convertirá en la mujer más cotizada de Paris.

Entre sus amoríos se encuentran toda clase de hombres poderosos: políticos, empresarios, militares de alto rango, y en general cualquier otro que tuviera una posición de poder. Esto hizo que Mata Hari, tuviera a su disposición toda clase de lujos. El mundo estaba a sus pies…pero, aun así, con todo el poder que ella había conseguido, fue incapaz de recuperar a su hija, puesto que su ex esposo, utilizó todas sus influencias para alejarse de ella para siempre. Mata Hari nunca volvió a ver a su hija en toda su vida.

Esta separación, hizo que la mujer cayera en profunda depresión, la que se vio potenciada con el estallido de la primera guerra mundial en 1914. Este conflicto bélico hizo que su ostentoso estilo de vida se derrumbara por completo, puesto que la crisis había llegado a Europa, y naturalmente, esto repercutía directamente en ella.

Fue en esta precaria situación, que se vio virtualmente obligada a aceptar la propuesta de uno de sus influyentes pretendientes, el cual le ofreció en convertirse en un espiá para el gobierno francés, mediante el uso de sus encantos para seducir a los soldados alemanes que habían tomado posesión del país.

No obstante, los franceses no contaban con que Mata Hari se convertiría en una doble agente, ya que los soldados alemanes de alto rango que había logrado seducir, también le habían ofrecido jugosas recompensas a cambio de brindar información francesa.

La cortesana accedió y entró a participar de este juego peligroso; no porque fuera desleal a nadie, sino para demostrar que ella era mucho mas que una cara bonita. Era una mujer indomable que hacia lo que le placía, y no lo que se le ordenaba.

Durante el tiempo que sirvió de doble agente, no reveló ningún tipo de información valiosa para ningún bando, ya que, para ella, todo aquello no era mas que un tonto juego de hombres viejos y cobardes que mandaban a los jóvenes a morir por sus estupideces.

Sin embargo, este método de vida tan despreocupado, hizo que pronto fuera atrapada por las autoridades francesas y posteriormente, condenada a pena de muerte por alta traición.

Durante su ejecución a través de un pelotón de fusilamiento, Mata Hari intentó utilizar una última vez su atracción divina tan solo por diversión. Seis de los nueve soldados quedaron encantados y fallaron su tiro a propósito, sin embargo, los otros tres lograron darle de lleno acabando con la vida de la cortesana.

Mata Hari paso a la historia con la reputación infame de ser una bailarina exótica, cuando en realidad siempre se trato de una madre que fue privada de sus hijos a muy temprana edad, y que se vio forzada a sobrevivir en un mundo dominado por hombres que la querían humillar y aplastar, pero que al final, se forjó una libertad que muy pocas logran obtener en su vida.