EP 11: Cenizas
Las llamas doradas que se extendían por el cuerpo musculado de Prometeo, ardieron con mas intensidad haciendo que el Titan brillara fulgurosamente.
—Entonces ¿seguirás luchando? —preguntó el fortachón.
Mata Hari adquirió una nueva pose de combate y respondió:
—Por supuesto que sí.
—Adelante, lanza tu bomba y prueba tu suerte.
La bailarina fue lo suficientemente astuta para saber que aquello debía ser una trampa, pero esa oportunidad de apertura era idónea para no aprovecharla, no obstante, sus instintitos de supervivencia le gritaban que no hiciera eso, y ella decidió escuchar.
—¿En verdad crees que puedas sobrevivir a una bomba divina?
Prometeo ni se inmuto ante aquella pregunta.
—Tienes buenos instintos, niña—replico el Titan—Sabias que si lanzabas la bomba seria lo último que hicieras ¿cierto?
Mata Hari trago saliva con dificultad, y una gota de sudor recorrió su rostro.
—No te confundas. Planeo lanzarte esto, pero quiero establecer una buena distancia; después de todo, no se sabe que pueda pasar.
—Yo si se que pasara...nada, al menos no para mi—respondió Prometeo con confianza. —Mientras utilice mi armadura del fuego Olímpico, soy indestructible.
Esta afirmación causo un revuelo en el Valhalla, especialmente en el lado de los dioses, quienes se horrorizaron ante aquella revelación.
—¿Cómo es posible que esa cosa tenga el fuego Olímpico? —preguntó Hermes con horror.
—¿Hablamos del mismo fuego que se robó para los humanos? —inquirió Ares con suspicacia.
—Así es—confirmo Zeus con un tono lúgubre—Supongo que cuando lo desterré al tártaro no me percate que lo llevaba consigo. Seguramente se lo trago y su cuerpo se adaptó. Esto se ha vuelto interesante.
—¡¿Interesante?!—escupió Brunhilde con furia—¡Esto es preocupante, incluso para ustedes!
Goll estaba muy asustada para preguntar, pero finalmente se armó de valor e interrogó a su hermana sobre la naturaleza de aquel ataque de Prometeo.
—El fuego primigenio o fuego Olímpico, proviene desde el origen de la creación. Mucho antes que los titanes siquiera hubieran nacido—explicó Brunhilde con tono de preocupación—Es un fuego que ni siquiera un dios puede extinguir, y ahora Mata Hari se enfrenta a esa horrible armadura.
—¡Mi madre podrá contra eso! —interrumpió el hijo de la bailarina con ímpetu—¡Yo creo en ella!
Brunhilde miró sorprendida la confianza de aquel niño, y no pudo evitar sonreír.
—Tienes razón, niño. Tu mama es extraordinaria.
Mientras tanto, en la tierra, Mata Hari se hallaba maquinando un plan que le permitiría obtener la victoria, pero necesitaba de un tan solo error del Titan para que funcionase.
—Hace tanto calor, que ni quiera con este traje puedo enfriarme—y a continuación procedió a desprenderse de su brasier exponiendo sus enormes atributos, lo que causo un revuelo enorme en el Valhalla, sobre todo con el ex esposo de Mata Hari, quien rápidamente tapó los ojos de sus hijos con sus manos, totalmente sonrojado.
Hasta el mismísimo Prometeo quedó estupefacto al contemplar aquella obra de arte, o al menos lo suficiente, como para no haber notado que Mata Hari, había lanzado discretamente la bomba, al mismo tiempo que se había soltado su vestimenta.
Inmediatamente, la hermosa bailarina, se lanzó en posición fetal al suelo cubriéndose con un poco de la malla electrizada que había utilizado hace rato. Su protección era muy endeble, y la explosión le dejaría graves quemaduras, pero al menos su objetivo habría sido cumplido, y finalmente sus hijos estarían orgullosos de ella.
No obstante, la bomba no detonó. La pequeña esfera se había derretido por completo al haber entrado en el rango de calor de la armadura de fuego del titan, haciéndola completamente obsoleta.
—Te lo dije. Con esta armadura soy invencible.
—N…no es posible—exclamó Mata Hari con sorpresa y angustia.
—El fuego primigenio es la fuente de energía mas poderosa de la creación. Me llevó eones de años, para que mi poder regenerativo pudiera adaptarse a estas llamas. Durante siglos me revolcaba de dolor ante las burlas del resto de titanes, pero cuando finalmente pude domar este poder, el mismísimo Cronos me ofreció el perdón por haberlos traicionado, y me dio la oportunidad de unirme a sus fuerzas míticas con la promesa de que podría tomar la cabeza de Zeus.
Mata Hari apenas estaba escuchando la chachara del titan, puesto que su mente se hallaba en estado de alarma. Su arma final había fallado, y su Rüstung desapareció por completo. Estaba completamente indefensa ante un Titan intocable. No obstante, su espíritu de mujer libre, y su convicción de guerrera seguía intacta.
La mujer volvió a cubrir su pecho con delicadez, y observó al cielo azul con nostalgia.
—Gracias—dijo Mata Hari inesperadamente, causando la sorpresa de su gigantesco oponente. —Eres nuestro creador ¿cierto? Te agradezco por haberme permitido vivir una fantástica vida.
Prometeo se quedó sin palabras, puesto que era la primera vez, que un miembro de su creación le agradecía por haberlo creado, y esto hizo que una solitaria lagrima recorriera su mejilla.
—Nunca me había sentido mas orgulloso en mi vida. —replicó el Titan.
—El haber nacido, me dio la oportunidad de haber engendrado a dos magníficos hijos. Ellos son mi propia "creación", y por eso he llegado a comprender tu motivo de pelear…Por tal motivo, sé que tu más que nadie, comprenderá por qué no quiero retirarme como una perdedora o morir como una cobarde. Una madre jamás debe ser un mal ejemplo para sus hijos, sobre todo cuando los ama con locura.
Y a continuación, Mata Hari se abalanzó velozmente hacia Prometeo, pero las llamas Olímpicas incineraron por completo el cuerpo de la mujer. En un abrir y cerrar de ojos, las llamas devoraron a Mata Hari, dejando solamente un esqueleto carbonizado que rápidamente se convirtió en un cúmulo de cenizas que se dispersó en el aire del monte Vesubio.
Las valquirias apartaron la vista con lágrimas en sus ojos, y los hijos de la bailarina estallaron en llanto junto al resto de humanos, pero el más afectado, fue el propio Prometeo, quien quedó en estado de Shock al ver como una de sus creaciones se había inmolado frente a él.
—¡ERES UNA TONTA! —gritaba el titan entre sollozos—¡Te di la oportunidad de escapar! ¡¿Por qué seguiste luchando una batalla perdida?!
—Una bestia como tú, jamás comprenderá el corazón de una mujer—exclamó una voz seductora a las espaldas del Titan, quien inmediatamente se puso en guardia, y tras identificar de quien se trataba, sus lagrimas dieron paso a la ira.
—¡Tu! ¡¿Has venido a morir, Afrodita?!
La voluptuosa diosa del amor se encontraba sentada en su trono portátil cargado por seis golems de piedra, tres a cada lado. Detrás de ellos, se hallaba un portal circular por donde habían llegado a la tierra.
—Tus humanos han contaminado este mundo de una manera nefasta, a penas y puedo respirar este aire enfermo. —dijo la hermosa diosa mientras fingía una mueca de desagrado.
—¿Dónde esta Zeus? ¡Traelo ante mí! —rugió Prometeo de forma iracunda.
—Las reglas de este nuevo torneo estipulan que, si un humano pierde la batalla, el dios que lo bendijo deberá tomar su lugar en el torneo. Así que estas de suerte que haya venido yo en lugar de Zeus, ya que ahora mismo, ustedes los titanes, no son mas que insectos para nosotros los dioses.
Prometeo atizó a la diosa con la mirada, y su cuerpo comenzó a hervir con las llamas doradas.
—¡Entonces, te mataré para invocar al maldito de Zeus aquí! —dijo el titan mientras se lanzaba con furia hacia Afrodita, pero la diosa, impasible, saco un artefacto similar a un cuerno dorado metálico, que absorbió por completo las llamaradas del cuerpo de Prometeo dejándolo desprovisto de su armadura olímpica.
—¿Q…que ha pasado?
—Simplemente recupere lo que le pertenecía a mi esposo, Hefesto. —contestó Afrodita en tono de superioridad. —El fuego olímpico estaba bajo su custodia, y cuando tu se lo robaste para dárselo a los humanos, fue castigado brutalmente por su descuido. Eso carcomió su espíritu y ya nunca mas fue el mismo. Todo gracias a ti.
En ese instante, Prometeo cayó de rodillas mientras escupía generosas cantidades de sangre purpura, al mismo tiempo que unas desagradables llagas comenzaban a materializarse por todo su cuerpo.
—¿Q…que me sucede? ¡Maldita diosa ¿Tú me hiciste esto?!
Afrodita soltó una pequeña risa picaresca mientras veía al titan en aquella deplorable condición.
—En realidad esto es obra de Mata Hari.
Prometeo abrió sus ojos como platos en señal de sorpresa, al igual que los vástagos de la bailarina en el Valhalla.
—¿Recuerdas esto? —preguntó la diosa mientras señalaba una extraña caja metálica que uno de sus golems estaba sosteniendo en sus manos.
Con dificultad, Prometeo observó aquel artefacto y recordó rápidamente que se trataba de la máquina de humo que se utilizó, cuando Mata Hari se bajo de la carroza al inicio de la pelea.
—Esto no es un maquina de humo para hacer entradas dramáticas—explicó Afrodita con sorna—Esto es un veneno para titanes diseñado por Mata Hari con ayuda mía.
—I…imposible—replicó Prometeo en el momento que vomitaba una nueva bocanada de sangre purpura.
—Enfrentarse a un ser inmortal no es nada fácil, pero con la ayuda adecuada, hasta ustedes pueden sucumbir a la muerte. Mata Hari sabia que la forma mas eficiente de acabar con la pelea era a través del envenenamiento divino. Por esa razón, ella utilizó una mascara especial al principio. No era para darle mas misterio a su apariencia, era para protegerse de su propia invención.
Prometeo a penas y escuchaba las palabras de Afrodita, puesto que su cuerpo estaba siendo sometido a un dolor tan abominable, que era capaz de doblegar hasta un titan.
—No obstante, ninguna de las dos contábamos con que tenias el fuego Olímpico en tu interior. El tener tan poderosa energía corrosiva dentro de ti, hizo que tus habilidades regenerativas estuvieran al máximo de su capacidad protectora, lo que ocasionó que nuestro veneno no funcionara en lo absoluto; pero ahora que te he quitado el fuego con el artefacto elaborado por mi querido Hefesto, tu regeneración bajo su nivel y nuestro veneno entró de lleno a tu organismo. Tus células se están pudriendo en vida.
El titan tenia su cuerpo envuelto en dolorosas llagas en carne viva, y era incapaz de siquiera estar en pie, pero su corazón aún estaba sediento de venganza hacia el padre del cosmos, así que reunió la poca energía que le quedaba y se preparó para liberarla de golpe en una violenta explosión. No obstante, al mismo tiempo que el titan hacia esto, Afrodita materializó desde lo profundo del monte Vesubio; un gigantesco golem de lava ardiente que media diez metros de altura, con la forma del dios Hefesto. Y antes de que el titan pudiera hacer algo, fue aplastado por un inmenso puñetazo ardiente de esta fulgorosa criatura de lava.
Cuando el golem levantó su puño, se podía ver el cuerpo destripado de Prometeo.
—Si no hubieras tenido esa regeneración de alto nivel, Mata Hari hubiera acabado contigo mucho antes de que hubieses levantado un dedo. Así, habrías tenido una muerte más digna que morir aplastado como un insecto—Dijo Afrodita mientras agitaba su mano, ordenando que el golem de fuego siguiera machacando al titan hasta que no quedó ningún rastro de su cuerpo.
—¿Con este absurdo nivel pretendías enfrentarte a Zeus? —preguntó Afrodita retóricamente al viento—Después del Ragnarok pasado, los dioses somos los seres supremos en toda la creación.
PROMETEO VS MATA HARI
Tiempo de batalla: 18 min: 29 seg.
Ataque decisivo: Armadura Olímpica
Ganador: Prometeo
Combate intervenido por: Afrodita
