EP 15: El más fuerte de todos

El israelita se encontraba en un verdadero predicamento, puesto que el peso del cielo no solamente lo estaba debilitando, sino que también, lo dejaba completamente expuesto ante cualquier ataque.

Atlas estaba tan seguro de su victoria, que no podía decidirse en cómo acabaría con el humano. Sansón pudo sentir la sed de sangre de su oponente y supo de inmediato que estaba en peligro mortal de ser asesinado brutalmente. Sin embargo, en ese instante, en su pecho se materializó el símbolo de la triada divina hindú con un brillo fulguroso naranja.

—Vaya, por fin se activó mi bendición—anunció Shiva de manera despreocupada.

Sansón pudo sentir como aquella pesada carga, se aligeraba poco a poco hasta poder ser capaz de "agarrarla" y lanzarla contra el titán, quien recibió aquel contraataque de lleno.

—¡Increíble! ¡Sansón también puede usar los cielos como arma! —gritó Heimdall con ímpetu mientras observaba junto al resto, el nuevo desarrollo de la pelea.

—¿Qué fue lo que le diste? —preguntó Zeus a Shiva mientras abría uno de sus ojos en señal de sorpresa.

—Nada en especial, tan solo le di la capacidad de acelerar su crecimiento capilar.

Zeus arqueó una ceja en señal de confusión.

—Según la leyenda, su poder provenía de su cabello. Hasta donde tengo entendido, cuando él murió, perdió la capacidad de mantener su cabello de manera constante, así que tomando en cuenta esto, le di la habilidad de agilizar la regeneración de su pelo. Si mi hipótesis es correcta, entre más larga sea su melena, mayor será su fuerza.

Atlas quedó muy malherido tras haber recibido de manera inesperada su propio ataque, pero gracias a ello, su espíritu de pelea explotó junto a su ira.

—¡¿Acaso pensabas que puedes derrotarme con mis propios ataques?!—gritó Atlas con una voz cada vez más gutural—¡Aún eres una bacteria subdesarrollada en comparación con mi grandeza!

Tras haber dicho esto, el titán extendió sus manos y comenzó a sujetar el aire mismo, como si la realidad estuviera hecha de tela.

Sansón observó nuevamente aquel extraño fenómeno con atención, y supo que, si podía agarrar el cielo, también podría hacer lo mismo que estaba haciendo su oponente, pero cuando se disponía a extender sus manos para agarrar el aire, el Titán lo interrumpió con un poderoso rugido.

—¡Contempla el poder que supera a un dios! —a continuación, Atlas rasgó el aire, creando unas grietas de las cuales salieron rayos, y columnas de fuego disparadas en dirección del humano, el cual comenzó a realizar ágiles maniobras para poder esquivar aquellos erráticos poderes.

Ante la sorpresa de muchos en el Valhalla, Zeus se puso en pie sin despegar la vista de las pantallas que mostraban la pelea.

—¡¿Esa cosa puede rasgar la realidad?!

La mayoría de los dioses presentes dieron jadeos de sorpresa al escuchar aquel veredicto del padre del cosmos. Shiva por su parte, soltó una sonora carcajada.

—Todo apunta a que me tocará intervenir al final de esta pelea después de todo—dijo mientras estiraba sus brazos mecánicos ante la mirada preocupada de las valquirias.

—Hermana… ¿Crees que Sansón vaya a …p…perder?

Brunhilde fulminó a su hermana menor con la mirada, pero fue incapaz de tranquilizarla, porque incluso hasta ella, ya no estaba segura de la victoria.

—¡Sansón jamás perderá ante nadie! —dijo la mujer cubierta en ostentosos trapos de tela, ante la mirada incrédula y divertida de todos los presentes en el Valhalla. Aquella efusividad con la que había hablado, provocó que su hermoso rostro quedará revelado.

—¡Dalila! —gritó un israelita del público al reconocer aquella mujer.

La chica trató de esconderse inútilmente tras los elegantes retazos de tela.

—¡Desgraciada! ¡¿Te atreves a apoyarlo después de lo que le hiciste?!—increpó una turba humana que se disponía a linchar a la mujer, pero una pareja de ancianos se interpuso en su camino y con autoridad detuvieron aquella muchedumbre.

—¡Alto! ¡¿Quiénes son ustedes para ejercer la justicia del Señor?!—preguntó el Anciano a quien la multitud reconoció como el padre de Sansón.

—¡Ustedes dos más que nadie, deberían querer matar a esa prostituta por lo que le hizo a nuestro campeón! —gritó un Israelita enfurecido, pero los padres de Sansón se acercaron a este hombre, y pusieron sus manos cálidamente sobre su hombro.

—Miren a su alrededor. Este lugar está plagado de diferentes seres que se hacen llamar dioses a sí mismos. Pero ¿acaso han visto a nuestro Señor? —preguntó la madre de Sansón de manera retórica—Admito que cuando vine a este lugar y no pude encontrarlo perdí la fe, pero ahora que veo a mi amado hijo utilizando la gracia de nuestro Señor, no tengo dudas que él jamás perderá.

Los israelitas gritaron en señal de júbilo y se olvidaron por completo de Dalila, quien agradeció a los padres de Sansón con gesto amable, y se mezcló discretamente entre la multitud.

Ares por su parte, se preguntaba acerca del misterioso Dios que adoraba aquella gente, pero su pensamiento fue interrumpido por las psicodélicas imágenes que las pantallas flotantes vomitaban en aquellos momentos.

El espacio aéreo de la cima del Everest, estaba lleno de roturas hechas por Atlas, pero estas mismas, se cerraban al poco tiempo de ser creadas, lo que causaba que el titán abriera más roturas al costo de desgarrar sus propias manos. Este detalle no pasó desapercibido para Sansón, quien supo de inmediato, que solo era cuestión de tiempo para que el propio titán se agote por completo.

Sin embargo, una sonrisa maniática y perturbadora se dibujó en el rostro de Atlas.

—Dime humano ¿sabes lo que es una esfera?

Brunhilde abrió los ojos como platos y se palideció por completo al escuchar aquella pregunta. Göll observó con temor aquel cambio en su hermana.

—¿Q…qué sucede hermana?

Brunhilde cayó de rodillas con los ojos fuertemente cerrados para evitar las lágrimas.

—Se acabó Göll. Esta ronda está perdida.

—Tú también lo recuerdas ¿no? —preguntó Zeus con una risita maliciosa—La esfera que casi logró acabar conmigo.

—¡I…IMPOSIBLE! —Gritó Göll con incredulidad y sorpresa.

—Atlas introdujo el concepto de la esfera a la creación—dijo Brunhilde en tono lúgubre—En sus propias palabras, él describe la esfera como la condensación de toda energía visible e invisible. Cuenta la leyenda que en la primera Titanomaquia, Atlas estaba creando una esfera de poder que los dioses mismos reconocieron como una grave amenaza. Si eso es cierto, Sansón no tiene ninguna oportunidad.

El titán imitó el gesto de un aplauso dejando un espacio entre sus palmas, en cuyo centro, se materializó una pequeña esfera de apariencia cristalina. Atlas endureció sus músculos y comenzó a tensar sus dientes como indicativo de la fuerza divina que estaba ejerciendo. Al principio no parecía que estuviera pasando algo extraordinario, pero Sansón pudo notar que los rayos y las columnas de fuegos que salían de las roturas que el titán había creado momentos antes, estaban siendo succionados por un vórtice proveniente de aquella misteriosa esfera.

Sansón por su lado, estaba tratando de pensar en la mejor forma de contrarrestar aquel derroche de poder, y fue ahí cuando se percató por primera vez en el crecimiento de su cabello. Su corte de estilo mohicano, había dado paso a una frondosa melena carmesí que le llegaba por debajo de los glúteos. Durante toda su vida, jamás había tenido el cabello así de largo, y al mismo tiempo, la fuerza que sentía recorriendo por todo su cuerpo también era inédita.

Sin embargo, y en contra todo pronóstico, lo único que se adueñó de su mente en ese momento, fue el recuerdo de la sonrisa de Dalila.

Cuando Sansón murió y llegó al Valhalla, fue desprovisto de su cabellera y anduvo rapado durante años, pero esto no le importaba en lo más mínimo, porque a pesar de que logró su venganza contra los filisteos, su corazón nunca pudo sanar por la traición de Dalila.

Deambuló en el más allá con la cabeza baja y el corazón destrozado, hasta que un día, se dio cuenta de la verdad. Su amada Dalila, fue obligada por los filisteos a traicionarlo, puesto que estos, habían secuestrado a sus padres, y los tenían bajo amenaza. La hermosa mujer no tuvo más opción que entregar al único hombre que la había amado realmente. Esta horrenda decisión, no dejó vivir en paz a la mujer, por lo que al enterarse que aquel hombre fue convertido en un despojo sin ojos, se lanzó a una hoguera suicidándose calcinada.

Tras saber esto, Sansón sintió un cosquilleo cálido en su cuerpo, al mismo tiempo que su cabellera comenzaba a crecer de manera desmedida, lo que indicaba el retorno de su fuerza divina. Inmediatamente irrumpió en el inframundo para masacrar y eliminar de la existencia a esos filisteos que amargaron la vida de Dalila.

Ahora, tras milenios de aquellos sucesos, ese cosquilleo familiar había regresado.

Sansón adoptó una posición de embestida mientras dejaba que toda su fuerza se condensará en su puño derecho. El israelita observó cómo su mano derecha adoptaba un brillo rojizo que le recordó la imagen de un corazón real.

—Tras incontables años, puedo ver tu corazón, Dalila—dijo el hombre con una sonrisa de alegría. —Espero verte en el siguiente más allá.

Tras haber dicho esto, Sansón se abalanzó sobre la esfera cristalina de Atlas con su puño rojizo, causando una desproporcionada explosión que deslumbró a humanos y dioses por igual en el Valhalla.

Todos los espectadores contuvieron el aliento mientras veían las pantallas. En especial Göll y Brunhilde, las cuales estaban abrazadas viendo, anhelantes, el resultado de aquel increíble choque de poderes.

Pasados unos minutos, y después de que el humo comenzase a disiparse lentamente, se podía vislumbrar dos siluetas, una de pie, y otra tendida sobre el suelo. Cuando el humo finalmente se despejó, todos en el Valhalla, incluyendo a los dioses, exclamaron en señal de sorpresa.

Sansón había perdido la mitad de su brazo derecho, quedando nada más un pedazo del hueso húmero bañado en sangre, pero a pesar de esta horrorosa herida, el israelita sonrió cansado al observar el cadáver de Atlas a sus pies, el cual tenía un enorme agujero en todo su torso producto de haber sido atravesado por el puño ardiente de Sansón.

—Gracias, Dalila—susurró el hombre mientras levantaba con dificultad, el remanente de su brazo derecho en señal de victoria.

ATLAS VS SANSÓN

Tiempo de la batalla: 21 min: 13 seg

Ataque decisivo: Corazón de Dalila

Ganador: Sansón