Por supuesto que he visto el rostro de Kakashi

Esta es una historia de unos pocos capítulos, se suponía que la publicaría para la semana Itasaku de Tumblr, pero como siempre, tengo muy poco tiempo disponible. No quiero perderla y necesito liberar espacio, así que aquí la tienen.

Me disculpo por cualquier falta de ortografía y redacción que se me haya pasado, no hay beta, morimos como Anbu.

Espero que la disfruten.

AU Itasaku No Masacre

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-Itachi. - El nombrado giró la cabeza en dirección al sonido, rompiendo la concentración de su lectura. Kakashi se acercaba hacia él con paso casual y decidió memorizar la página, para regresar a la lectura más tarde, antes de cerrarlo.

-Kakashi San. - la voz de Itachi salió ronca y con un carraspeo, fue inevitable mirar la hora en su reloj, era casi la hora de la cena.

-Necesito pedirte un favor. - dijo al llegar a su lado.

- Por supuesto. Siempre y cuando este dentro de mis facultades. - respondió el Uchiha.

-Tu hermano y su equipo llevan un par de días tratando de ver bajo mi máscara. Tenían doce años cuando lo intentaron la primera vez y creí que ya lo habían olvidado, pero me equivoque. Casi ocho años después siguen con lo mismo, malditos mocosos. - se quejó el hombre mayor. Itachi lo observó un momento, recordando el momento exacto en que vio por primera y única vez su rostro.

No había sido gran cosa, no había visto cicatrices ni rasgos particularmente llamativos. Las proporciones de su rostro en relación al espacio, la posición de los ojos, labios y nariz, eran normales y dentro de los estándares que la sociedad solía admirar. Por lo que llegó a la conclusión de que Hatake Kakashi podría ser considerado un hombre atractivo bajo esa máscara.

Lo que no entendía era el afán del único equipo del hombre en averiguar lo que escondía, cuando realmente no había nada que esconder en su opinión.

-¿Qué clase de favor necesitas? - quería volver a su lectura, mientras más rápido lo ayudara, más pronto volvería a su rutina.

- Necesito que te hagas pasar por mí. Tengo una cita y no quiero a los mocosos interrumpiendo nada. Mientras más alejados de mi los mantengas, mejor. - el rostro de Itachi no mostró ninguna reacción a la solicitud, pero sería un mentiroso si no admitía que le horrorizaba la idea.

-No creo que tengas nada en ti que me obligue a hacer eso. - respondió el Uchiha a cambio y volvió a abrir el libro en sus manos. Kakashi lo observó un momento, tratando de discernir con qué podría chantajear al hombre joven. Itachi era austero en posesiones personales, no tenía hobbies más allá de la lectura y el entrenamiento, y tenía acceso prácticamente ilimitado a ambos por ser el primogénito del Clan más antiguo de la Aldea junto a los Senju. Tampoco tenía predilección por ningún tema en particular en cuanto a lectura se trataba. Simplemente iba a la biblioteca, escogía un libro y lo leía.

Itachi había vuelto a su lectura, perdiendo completamente su atención. Kakashi maldijo mentalmente y miró la hora en su reloj, era la hora de cenar, notó.

-Te invito a comer, Uchiha. - dijo en voz alta. Itachi tardó varios segundos en responder.

-No me haré pasar por ti. - espeto poniéndose de pie mientras guardaba el libro en su bolsa trasera.

-Sí, como digas. Vamos a comer. - comenzando a caminar escucho los pasos suaves detrás él y lo guio al distrito comercial.

Itachi pidió pescado al vapor con verduras salteadas y un té de jazmín. Negó con la cabeza, reconociendo que hasta para comer era de gustos sencillos. Pidió una orden de Udon con tempura y té verde para él. Aunque comieron en relativo silencio, pudo notar el momento exacto en que los ojos del Uchiha se iluminaron al ver una orden de dango pasar cerca de ellos. La sonrisa bajó la máscara se marcó maliciosamente; así que Uchiha Itachi si tenía una debilidad después de todo.

Cuando terminaron de comer, Itachi no tardó en sacar dinero de su bolsillo para pagar su pedido, pero Kakashi lo detuvo, sosteniendo su brazo con su mano enguantada.

-Fue una invitación, Uchiha. - el hombre joven mantuvo su expresión en blanco mientras volvía a meter el dinero en su bolsa. -Pero antes, el postre. - hizo un gesto con la mano en el aire y un momento después apareció una mesera junto a ellos.

-Dango y más té, por favor. - Itachi frunció el ceño ante la elección.

-Enseguida. - la chica se retiró y un momento después regresó con dos órdenes de dango tricolor y dos tazas de té. Con cuidado dejó el pedido en el centro y se llevó las tazas vacías.

Kakashi hizo un gesto afirmativo con la cabeza en dirección a la mujer y tomó un palo de dango rosa, verde y blanco, y se lo llevó a la boca. Itachi, a quien realmente no le interesaba el rostro de su ex senpai, mantuvo su vista en los dulces gloriosos sobre la mesa. Sus ojos volvieron a brillar mientras seleccionaba la brocheta más cargada.

Lo comió con calma, paladeando el dulce manjar dentro de su boca y bebió sorbos de té, para lavar cada bola y disfrutar mejor la siguiente. Kakashi no se perdió detalle y volvió a sonreír; quizás podría obtener lo que quería después de todo.

Cuando dejaron el local, ya había oscurecido. Caminaron por las calles del distrito civil con calma hasta que llegaron a la intersección que dividía el camino hacia el distrito Uchiha y la zona más vieja de la Aldea.

-Nos vemos, Kakashi San. Gracias por la comida. - agradeció cortésmente el hombre de cabello largo mientras inclinaba sutilmente su cabeza.

-Itachi. - sostuvo su hombro con una mano, evitando que se fuera. - De verdad apreciaría tu ayuda, más que tu agradecimiento. Ofrezco dango como recompensa, si me ayudas mañana y el sábado. Podemos llegar a un acuerdo. - los ojos grises de Kakashi se arrugaron de simpatía, tratando de transmitir su punto.

Itachi sostuvo su mirada, vio el brillo en ellos, y pensó en las posibilidades. Podía comprar todo el dango que quisiera cuando quisiera, pero todos sabían que Kakashi era particularmente avaro. Ya era extraño que lo hubiese invitado a cenar, y aún más extraño que estuviese ofreciendo un suministro de dulces sin ningún límite. Como dijo Shisui una vez; si alguien quiere aprovecharse de ti, dale donde más le duele.

-Acepto. - dijo Itachi de pronto. No tenía misiones en espera, Shisui estaba relativamente desaparecido con su nueva conquista y su nuevo cargo como oficial en la policía. Quizás podría usar su tiempo en esto, y conseguir dango gratis.

Kakashi sonrió, convencido de que Itachi era fácil de comprar y despidiéndose, le pidió que estuviese en el campo de entrenamiento cuatro a las ochocientas. Sería él quien entrenará con los mocosos mañana. El Uchiha asintió y camino en dirección contraria al distrito; pasaría por la biblioteca antes de volver a casa.

La biblioteca cerraba a las nueve de la noche de lunes a viernes y los sábados tenía horario hasta las cuatro. Revisando la hora, decidió que tenía poco más de una hora para leer tranquilo y escoger algunos títulos para más tarde.

Rara vez había gente dentro después de las seis, por lo que no tendría que preocuparse. Subió al segundo piso, donde estaban los títulos más viejos, buscando los números que había memorizado del catálogo. Había encontrado dos, cuando notó que el tercero no se encontraba en ninguna parte.

Creyendo que se había equivocado en un número, decidió volver a revisar, pero cuando giró para salir del pasillo, casi choca con la compañera de equipo de su hermano; Haruno Sakura.

-Uchiha San. - le sonrió ella. Llevaba varios libros entre sus brazos y uno de ellos era el que estaba buscando, se dio cuenta.

-Haruno. - la saludo con una inclinación de cabeza y espero.

Ella volvió a sonreírle y pasando por su lado, fue regresando varios libros a los estantes después de confirmar los números sobre el borde. Itachi observó con curiosidad el listado; eran libros avanzados, que ya nadie leía, y no pudo evitar preguntar

-¿Trabajas aquí? - Sakura lo miró extrañada.

-¿Qué? - no entendió la pregunta.

-Que si trabajas aquí. Nunca te había visto antes. - agregó algo seco. Sakura se echó a reír de pronto. -¿Dije algo gracioso? - aunque había visto a la chica varias veces, realmente no sabía mucho de ella, además de lo básico; equipo siete, aprendiz del Hokage, usuaria de ninjutsu médico y nada más.

-No. En realidad no. - comentó ella entre risas. -Pero no, no trabajo aquí y yo sí te había visto antes. - se pasó un dedo por el borde de un ojo, quitando una lagrima de risa. Itachi observó el gesto con atención, notando las uñas cortas de sus dedos. -Debo reconocer que hiere un poco el orgullo. - negó con la cabeza sin quitar la sonrisa de sus labios.

-¿El orgullo? ¿Qué cosa? - preguntó él con genuina curiosidad.

-Que no me hayas notado. - le sonrió nuevamente, pero sus ojos no brillaron como antes; enormes ojos verdes. Le dio la espalda y continuó devolviendo los libros que quedaban en sus brazos.

Cuando terminó, limpio sus palmas en su delantal rosa y metió la mano en un bolsillo. Sacó un papel y lo leyó antes de volver a mirar los bordes duros de los libros y sacar otros. Rápidamente se dio cuenta que ella se estaba llevando al menos dos de los libros que tenía pensado tomar para él. Dio un paso adelante para señalar el hecho, pero ella se apresuró a doblar hacia el siguiente pasillo y se quedó quieto sin comprender realmente lo que había pasado.

Miró a un costado y reconoció el código que había estado buscando antes, ella acababa de devolver el libro.

Resignándose al hecho de que tendría menos libros para leer, tomó el que faltaba y camino hacia las mesas más alejadas. Allí estaba ella también; sentada en el extremo y lo ignoró completamente. Echó un vistazo alrededor, pero no había nadie más, decidiendo concederle a su curiosidad un poco de margen, camino hacia la mesa ocupada y se sentó en el lado contrario.

Sakura levantó su cabeza y observó al hombre mientras se sentaba. Miró alrededor para notar que sólo eran ellos dos en la biblioteca y no pudo evitar preguntarse por qué. Lo vio mirar las primeras páginas y seleccionando uno, lo abrió y comenzó a leer. Encogiéndose de hombros, también regresó a su lectura.

Más de una hora después, la escuchó toser y dirigió su mirada hacia ella. Se estaba restregando los ojos, luego sacudió su cabello rosado y cerró el libro que había estado leyendo. La vio apilar los libros y ponerse de pie.

-Buenas noches, Uchiha San. Ha sido un placer leer contigo. - le dedicó una sonrisa y se retiró. Itachi permaneció varios minutos más sentado, tratando de comprender la interacción entre ellos; no habían leído exactamente juntos. No supo si fue sarcasmo o lo decía en serio. Quizás debería comenzar a poner más atención.

A la mañana siguiente, llegó veinte minutos antes al campo de entrenamiento y escondido entre el follaje de los árboles, uso los sellos necesarios para transformarse en Hatake Kakashi y se recostó contra el tronco del árbol, esperando. Diez minutos después, escucho pasos y frunció el ceño; aún no eran las ocho. Activo su Sharingan y reconoció la firma de chakra: era la chica Haruno.

La observó un momento, antes de perder el interés completamente. Rebusco en su bolsillo y sacó uno de los libros que había tomado ayer de la biblioteca, uso genjutsu de doble capa y lo transformó en el libro predilecto de Hatake: Icha Icha.

Leyó sin tomar en cuenta el tiempo, pero cuando escucho una risa en la distancia, miró la hora para notar que eran las nueve menos veinte. De un salto, bajo del árbol y puso su mejor cara de idiota, esto iba a ser difícil.

-¡Kakashi sensei! - lo nombró Sakura. -¿Ya estabas aquí? - el pliegue sobre la nariz de la chica se arrugó y sus ojos verdes lo observaron con atención.

-Siento la demora. Me perdí... -

-Sí, si, en el camino de la vida. - Kakashi sonrió bajo su máscara. Guardo el libro en su bolsa trasera y metió ambas manos en los bolsillos.

-No seas malo. Naruto. - soltó una risita baja y escruto a cada chico rápidamente; Sakura se veía igual que ayer, su cabello rosa brillaba particularmente al sol de la mañana, haciéndole preguntarse por qué se molestaba en teñírselo. Naruto tenía la cara de alguien que no había deseado levantarse y Sasuke ni siquiera lo estaba mirando. -Bueno, chicos. Comencemos. - mientras más rápido terminará esto, mejor.

-¿Con o sin chakra? - preguntó Sakura. La observó ponerse unos guantes oscuros.

-Con. - respondió. Sasuke habló a continuación.

-¿Sharingan? - preguntó quitándose la chaqueta oscura. Pensó un momento, pero decidió que no quería ser descubierto por su hermano.

-Sin. - rápidamente se formaron los equipos y se encontró de frente con la única chica del equipo.

-Fue mala idea permitir el uso de chakra, Kakashi sensei. - comentó Naruto entre risas desde su posición frente a Sasuke. - Sakura Chan aún está molesta por tu última ausencia en el examen semestral. - le echó un vistazo al chico rubio, antes de obligarse a prestar atención a la niña que venía directamente hacia él.

Bloqueo sin problemas, y se enfrentaron con taijutsu. Los golpes eran buenos, pero no lo suficientemente rápidos, evaluó.

-Estás en buena forma hoy, Kakashi sensei. - comentó ella, inclinando su torso y haciendo una barrido con una pierna. Itachi también lo esquivó sin dificultad. La sonrisa en los labios femeninos era suave y los ojos verdes brillaron antes de lanzarle un golpe al rostro. La velocidad aumentó casi en una fracción de segundo, obligándolo a retroceder. La sonrisa de labios rosas se ensancho y volvió a cargar contra él.

La dinámica del combate cambió y de pronto Itachi comprendió su error; no conocía a la chica lo suficiente para saber qué clase de técnicas usaba. Los golpes se hicieron gradualmente cada vez más dolorosos y se encontró esquivando más y bloqueando menos. Estúpidamente la había clasificado como un ninja médico.

Rápidamente la dinámica volvió a modificarse y se vio envuelto en una persecución entre los árboles. La chica parecía predispuesta a hacerle daño y su agresividad fue en aumento. Casi frunció el ceño cuando la vio arrancar un árbol de raíz y usarlo como bate de béisbol sobre su cabeza.

-Mierda. - susurró agachándose y tratando de desestabilizarla. El golpe que le dio al suelo, lo hizo retroceder cuando estuvo a centímetros de ser su pierna y no la tierra lo que se partía en dos. De dos saltos volvió hacia los árboles y trató de analizar lo que estaba ocurriendo.

¿De dónde había sacado tanta fuerza de pronto? Apenas le dio tiempo a saltar cuando el árbol sobre el que estaba se partió en dos y la vio ir directamente hacia él. Distraído, utilizó su antebrazo izquierdo para bloquear el puño que iba directo a su rostro por enésima vez.

El crujido lo obligó a concentrar chakra en sus pies e impulsarse hacia atrás para disminuir el impacto. El dolor sordo sobre los músculos, fue indicativo suficiente para hacerle saber que había aumentado la fuerza. Necesitaba hacer algo o terminaría con algo más que magulladuras en sus extremidades.

Volviendo a enfocarse en ella, se vio obligado a predecir sus movimientos sin su Sharingan. Esta vez se decidió por atacar y ella bloqueo sin problemas. Aumentando su velocidad, su objetivo se convirtió en abrumarla para hacerla retroceder. Aunque tenía buen taijutsu, le faltaba experiencia y precisión, nunca superaría su velocidad y lo uso en su contra.

Sakura de pronto fue incapaz de bloquear todos los golpes de su sensei y comenzó a perder el control de su chakra. Nunca había visto a Kakashi moverse tan rápido, pero tampoco nunca lo había visto entrenar en serio. Su habilidad era insuficiente para seguirle el ritmo y ahora era ella quien estaba retrocediendo.

Había estado gastando su chakra en proporciones cada vez mayores y ahora estaba sintiendo el desgaste de sus reservas y su cuerpo. Kakashi parecía estarla tomando en serio y, aunque eso la alegro, no estaba a la altura del desafío. Nunca lo había visto moverse tan rápido y sus golpes se volvían cada vez más certeros y más dolorosos.

Su corazón y respiración se aceleraron, su sensei no le estaba dando tregua. Dio un paso en falso y casi tropieza, pero Kakashi pareció reconocer su vacilación y de pronto sus ojos cambiaron con un brillo inusual, un destello de burla y tuvo miedo de su sensei por primera vez en su vida.

Itachi vislumbró el momento para derribarla al verla trastabillar. Ya estaba en el límite de su fuerza y con las reservas de chakra al mínimo. Se lanzó hacia ella, preparado para noquearla con un sólo golpe, pero su expresión cambió a una que conocía demasiado bien; el miedo.

Estaba a sólo centímetros de golpearla, pero un destello de verde iluminó su mano de pronto y se lanzó hacia él. Sólo tuvo un segundo para reconocer la amenaza, pero ya era demasiado tarde, apenas pudo usar sus antebrazos como escudo para bloquear, sea lo que fuese ese ataque.

El golpe apenas lo sintió, pero el dolor fue agudo y profundo cuando la carne fue dividida en dos. Apenas consciente de que cayó al suelo, sus ojos sólo estaban fijos en la mano completamente vacía.

Sakura estaba a punto de hiperventilar. La adrenalina que la había hecho reaccionar estaba casi agotada y estaba a punto de desmoronarse. Los ojos de su sensei la habían aterrado por unos segundos y utilizar un bisturí de chakra fue un acto prácticamente automático. Apenas le quedaba energía ahora, pero se obligó a moverse cuando vio lo aturdido que estaba Kakashi y su regazo lleno de sangre.

-¡Kakashi sensei! - grito Sakura. El hombre frunció el ceño ante su llamado, pero no se movió. Tenía que reconocerlo; nunca lo habían tomado tanto por sorpresa en su vida. La vio acercarse rápidamente hacia él y arrodillarse a su lado. -Realmente lo siento, Kakashi sensei. - tenía los ojos llenos de lágrimas.

Fue en ese momento que el Uchiha notó la sangre caliente manchando su muslo. Levantó el brazo para ver el daño y gruñó de dolor al estirar la piel lacerada. La niña parecía desesperada al ver la sangre.

-Déjame curarte, por favor. - sin esperar su respuesta, sujetó su brazo con firmeza y su mano se iluminó de verde brillante. Estaba jadeante y podía ver su pulso acelerado a través de la arteria palpitante en la columna de su cuello.

Lo primero que se desvaneció fue el dolor, pero el chakra verde vaciló y parpadeó, revelando el estado de sus reservas. Rápidamente alejó el brazo de sus manos.

-No te queda chakra. - su voz salió seca y distante. Los ojos verdes se agrandaron ante su tono e Itachi se maldijo mentalmente por su desliz. - No te preocupes, Sakura Chan. Estaré bien. - arrugó los ojos con una falsa sonrisa y se puso de pie rápidamente. Sakura lo miró hacia arriba desde el suelo, y lo hizo sentir incómodo. La chica parecía a punto de romperse.

Le tendió la mano, pero ella tardó un momento en tomarla y ponerse de pie. Cuando lo hizo, se tambaleó y lo uso a él de apoyo. El Uchiha se quedó quieto esperando, no conocía la cercanía que tenía Kakashi con sus alumnos y no quería seguir arruinándolo. La chica de pronto lo miró a los ojos y vio como los labios rosados se fruncían en un puchero y los ojos se llenaban de lágrimas. Se preguntó qué haría Hatake en esta situación, pero no tuvo tiempo para encontrar una respuesta, cuando ella le saltó encima y lo abrazó colgándose de su cuello.

-Lo siento, Kakashi sensei. - lloró contra su pecho. Itachi estaba congelado mientras Sakura presionaba sus dedos contra su nuca descubierta; era primera vez que no tenía su cabello largo para cubrirlo y el gesto envió señales contradictorias por su columna. Inseguro le dio unas palmadas tranquilizadoras en el hombro.

-No pasa nada. Esta bien. - suavizó su tono y le dio unos segundos de ventaja. Aún le dolía el brazo y no estaba bien curado, pero no podía seguir haciendo esto e iba a matar a Kakashi.

Decidió que había sido suficiente cuando un olor demasiado agradable invadió sus fosas nasales al inspirar el perfume del cabello de la chica abrazándolo. La tomó por los hombros y la alejó de él. -Está bien... Eh, creo que olvidé que tengo que estar en otro lado. Nos vemos. - hizo un gesto mecánico con la mano luego de alejarla y desapareció.

Sakura se quedó observando el vacío que había dejado Kakashi, sin saber qué acababa de ocurrir. Naruto y Sasuke estaban tan concentrados en su pelea, que apenas notaron nada. Tendría que encontrar a Kakashi luego para terminar de curarlo, estaba segura que no iría al hospital.

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-Me mentiste. - la voz de Itachi sonó baja y grave. Estaba de pie en la sala de estar del departamento de Kakashi. El dueño de casa estaba descalzo, sentado sobre el sillón; iba sin su máscara mientras comía gajos de mandarina.

-¿A qué te refieres? - preguntó antes de tragar.

-Nadie quería ver tu rostro, estabas huyendo de la ira de Haruno. - hacía mucho tiempo que no se molestaba con nada. El brazo aún palpitaba de dolor cada vez que hacía un movimiento brusco o repetitivo. Abrió y cerró la mano para mantener la concentración y alejar la molestia persistente. Kakashi no se perdió el gesto.

-¿Qué sucedió? - el mayor se enderezó en su asiento con preocupación.

-Tu alumna me lacero la carne del brazo casi hasta el hueso. - dobló el codo para mostrar la herida mal curada. Ya no sangraba, pero el corte era notoriamente fresco y con una cicatrización deficiente. Cualquier esfuerzo podría reabrirla.

-Deberías haber dejado que te curará. - regresó a su posición anterior, apoyando su espalda en el sillón y cruzando una pierna sobre la otra. Volvió a descascarar mandarinas con indiferencia.

Itachi se retiró del departamento de Kakashi bastante molesto, pero no estaba en él ser vengativo, así que decidió ir a la biblioteca a distraerse después del almuerzo. Necesitaba volver a las misiones.

Eran cerca de las cuatro de la tarde cuando cruzó las puertas y subió al segundo piso. Había unos pocos genin dando vueltas, pero no interesados realmente. Sacó dos libros del pasillo que más frecuentaba y se sentó algo alejado del ruido. En el camino una pequeña de no más de diez años, chocó contra él, haciéndolo soltar los libros. Cayeron al suelo con un estruendo sobre madera vieja, la niña se asustó y corrió escaleras abajo.

Él negó con la cabeza, los recogió del suelo y fue a sentarse. Al menos una hora después, el ruido de una silla arrastrándose por la madera lo sacó de su concentración. Levantó la vista y vio como Haruno Sakura se sentaba en la misma mesa, justo al frente.

Echo un vistazo alrededor, y estaba tan vacío como ayer, pero él había hecho lo mismo, así que la ignoró.

-Estás sangrando. - la escuchó decir.

-¿Qué? - preguntó Itachi levantando la vista de su libro. Sakura lo miraba con preocupación velada.

-Estás sangrando. - repitió. Itachi apenas le dedicó una segunda mirada y miró su antebrazo. Había un charco de sangre roja sobre la mesa y tenía la camisa húmeda; ni siquiera lo había notado. Estuvo tentado de soltar un improperio, pero se contuvo.

Sakura observó su semblante, esperando alguna reacción, pero él no hizo absolutamente ninguna.

-¿Puedo revisarlo? - preguntó cautelosa. No conocía al hermano de Sasuke. Lo había visto un par de veces, pero no sabía nada de él, además de lo que conocía todo el mundo; genio, prodigio, primogénito, perfecto. Dudaba de lo último, pero no era asunto suyo.

Itachi decidió en silencio, pensando que podía ser muy obvia la lesión, pero realmente no había forma de relacionarlo, así que sin decir nada le tendió el brazo. Sakura inmediatamente se puso de pie, movió la silla hacia la cabecera de la mesa y se sentó junto a él. Con cuidado subió la manga y giró el brazo.

Era un corte profundo y muy mal curado, descubrió. Iluminó su mano de verde y sondeo la lesión; era una laceración de casi tres centímetros de profundidad, había compromiso de músculos, tendones largos, venas y daño en la cubierta exterior de varios nervios.

Fue inevitable observar la expresión del hombre frente a ella mientras comenzaba la curación. Antes de notar que sangraba, su semblante era pacifico mientras leía, parecía que lo único que disfrutaba eran las hojas amarillentas de libros antiguos con olor a viejo, igual que ella, pero ni antes ni ahora, había mostrado una sola señal de dolor.

Se preguntó qué clase de entrenamiento tuvo para no sentir dolor o la menor molestia por una lesión de esa magnitud. Sasuke no se parecía en nada a él.

-¿Fue un kunai? - preguntó para llenar el silencio, Itachi la miró un momento y notó la arruga sobre la nariz pequeña.

-No. - respondió y volvió a su lectura. Sakura se molestó por su actitud, y lo observó con irritación, echo un vistazo a la herida y vio la mejora en la calidad de la cicatrización.

-Esto es lo que puedo hacer por ahora. Ya no sangrara, pero necesita otra sesión. - él asintió con la cabeza y alejando el brazo de sus manos, revisó la flexibilidad de la piel y los músculos. Ella se pasó una mano por la frente alejando su flequillo y el cansancio.

-Gracias. - dijo sin más él. Su agradecimiento fue tan formal, que no pareció estar agradecido en lo más mínimo y eso molesto aún más a la chica.

-Puedes ir al hospital por la siguiente. - agregó. No pudo evitar mirar el pequeño charco de sangre roja sobre la mesa, preguntándose como lo limpiaría. De pronto se puso de pie y desapareció, regresó varios minutos después con un paño en la mano. Absorbió la sangre y luego frotó la madera para quitar el resto. Casualmente dobló el paño sobre si mismo, volvió a sentarse y regresó a su lectura.

Se rindió después de un tiempo. Esa actitud indiferente era típica de Sasuke también, quizás era algo Uchiha. Negando con la cabeza, volvió a su asiento y continuó leyendo.

Cuando se hizo de noche, Itachi se levantó silenciosamente y se retiró. Sakura no supo si había estado esperando algo más del hombre, pero ciertamente no era ésta despedida tan cruel; le había curado el brazo gratis.

Al día siguiente, hizo medio turno, era sábado, por lo que no podría ir a la biblioteca después del trabajo. Kakashi se había estado escondiendo después del desastre de entrenamiento que habían tenido, y aunque había visitado su departamento durante el almuerzo, no estaba.

Decidió que éstos días cálidos de primavera, era mejor pasarlos en la naturaleza y después de salir del hospital, se fue al campo de entretenimiento seis a terminar de leer los libros que había sacado hace unos días. Y al parecer, alguien tuvo el mismo pensamiento que ella, porque un Uchiha recurrente estaba sentado a los pies de uno de sus árboles favoritos.

Itachi la miró unos segundos, pero perdió rápidamente el interés. Sakura fue un poco más descarada esta vez y se sentó bajo el mismo árbol a su izquierda. Si a él le importaba o le molestaba, no lo demostró.

-No fuiste al hospital. - comentó Sakura casual mientras sacaba un libro de su pergamino de almacenamiento. Hubo un silencio demasiado largo para su gusto, así que lo interpretó como desinterés, pero él volvió a confundirla.

-No. Te iba a buscar más tarde. - ella se enderezó de su lectura y se giró hacia él, Itachi la estaba mirando bajo su flequillo desordenado y tuvo que reconocer lo atractivo que era bajo esa actitud desapegada.

-Bueno, aquí estoy. - él le tendió el brazo y se subió la manga. Sakura le dedicó una sonrisa burlesca y comenzó la curación.

Luego de eso, leyeron en silencio uno al lado del otro, y a ella le pareció agradable la compañía. Estaba atardeciendo cuando estiró sus músculos agarrotados desde su posición sentada. El Uchiha se había puesto de pie en ese momento. Lo miró recoger sus pertenecientes y despedirse con un asentimiento de cabeza. Ella se quedó observando el espacio vacío que había dejado.

Uchiha Itachi estaba confundido. De no tener contacto con ella, habían pasado a encontrarse todos los días y eso, sumado a su entrenamiento, había despertado cierta curiosidad por ella. Aunque tenía muchas preguntas qué quería hacerle, si las hacía, estaría revelando que era él durante esa sesión, así que decidió que el tiempo hiciera su trabajo.

Aunque irónicamente, el tiempo se demoró demasiado. Se encontraron muchas veces en la biblioteca y otras tantas bajo el follaje de los árboles. La curiosidad de Itachi sólo fue en aumento cuando fue captando cosas de ella.

Leía mucho y compartían varios tipos de lectura, lo había notado al coincidir con los libros pedidos. Era silenciosa y el aroma de su perfume era suave y agradable, por lo que su presencia era bastante reconfortante, si esa era la palabra con la que podía definir sus encuentros.

Sus habilidades seguían siendo un misterio, por lo que cuando Kakashi nuevamente pidió su ayuda para mantener a su team alejado, Itachi no dudó en aceptar. Obtuvo dango gratis a cambio y la oportunidad de conocer las habilidades de la chica.

Fue un miércoles por la mañana que se reunieron para entrenar, hubo un cambio de roles y está vez le tocó enfrentarse a Sasuke. El entrenamiento fue Taijutsu sin Sharingan y fue sin incidentes. Media hora después, cambió con Sakura. Ella ya estaba algo sudorosa por el calentamiento con Naruto, por lo que considero no ser tan exigente esta vez.

Se movió más lento ajustándose a su velocidad y fue aumentándola gradualmente para que pudiese acostumbrarse al cambio. Todo iba perfectamente bien, hasta que hizo un ataque completamente inesperado y su mano se movió a su línea de visión. Golpeó torpemente su nariz, tratando de quitar la máscara que cubría su rostro.

Se detuvo en seco y dando un salto hacia atrás, se mantuvo a una distancia prudente observándola.

"Así que está vez, sí era cierto." se dijo mentalmente. Percibió un cambio leve en el aire detrás de él y vio a Naruto caer desde un árbol a su izquierda. Negando con la cabeza lo esquivó sin ninguna dificultad.

Fueron Naruto y Sakura quienes estaban en esto, notó. Estuvieron cerca de veinte minutos intentando acercase lo suficiente para apenas poder tocarlo y no pudo evitar burlarse de ellos mentalmente; si no habían podido con Kakashi, menos podrían con él.

Se entretuvo jugando más con ellos, hasta que comenzaron a volverse cada vez más agresivos. Kakashi no le estaba pagando lo suficiente por esto, así que decidió terminarlo.

Fue la vacilación de medio segundo entre desaparecer o detener todo, lo que causó la debacle. Sakura saltó sobre él, pero logró esquivarla tarde y la misma habilidad anterior, rozó parte de la máscara sobre su mejilla.

Itachi había estado preparado, pero eso sólo evitó que la herida no fuese profunda. Un simple roce y había cortado la máscara y parte de su mejilla. El hilillo de sangre bajó caliente por su cuello. Tocó el daño, era casi un rasguño de gato, así que no le tomó mucha importancia.

-Suficiente. - se limpió con el dorso de la mano y desapareció del campo de entrenamiento con un puff. Naruto y Sakura estaban extasiados por su logro y entre jadeos de excitación y cansancio, estaban convencidos de que la próxima vez tendrían éxito, por lo que lo dejaron ir sin problemas.

Bueno, se dijo Itachi, al menos esta vez era verdad. Dejando el campo de entrenamiento, se tele transportó a la entrada del distrito Uchiha, disipando el henge un segundo antes de cruzar las puertas.

Hizo planes para el día después de comer y ducharse. Shisui aún era inubicable, así que perdería su tiempo en la biblioteca más tarde.

Eran cerca de las seis de la tarde cuando Sakura cruzó el pasillo central del segundo piso, no se sorprendió al ver al Uchiha mayor ahí, ya se había hecho una costumbre, pero si llamó su atención un corte alargado en su mejilla derecha.

-Buenas tardes, Uchiha San. - saludo Sakura por educación. Itachi le echó un vistazo y le dedicó un asentamiento, sin decir una palabra. Tenía un libro abierto en las manos y lo estaba hojeando. Sakura lo miró de reojo mientras seleccionaba libros de la estantería central.

-¿Necesitas qué te cure? - se giró hacia él, quedando a su lado.

-¿Perdón? - él la miró confundido.

-Tienes un corte en la mejilla. - ella trazó una línea imaginaria en su propia mejilla con el dedo. Itachi se tocó la lesión, comprendiendo a que se refería.

-No, gracias. - Sakura lo observó un momento y luego se alejó hacia las mesas. No es que fuesen amigos, pero era parte de su naturaleza ser servicial con alguien que necesitaba ayuda, aunque no se la pidieran. Itachi se unió a ella unos minutos después y pasaron lo que quedaba de la tarde, leyendo en silencio.

Estaba por irse, cuando Itachi le habló:

-¿Te gustaría entrenar conmigo? - los ojos de Sakura se abrieron de la impresión y no supo qué responder mientras abrazaba contra su pecho los libros que tenía en las manos.

-¿Me estás ofreciendo entrenar contigo? - volvió a dejar lentamente los libros sobre la mesa sin soltarlos.

-¿Te parece extraño? - preguntó él.

-No, por supuesto. - se excusó rápidamente. -Me parece espectacular, pero ¿por qué quieres entrenar conmigo? -

Itachi estaba muy interesado en sus habilidades. Nunca había visto algo igual y quería saber de qué se trataba, si era posible copiarlas y cuál era su alcance. Una vez estuviese satisfecha su curiosidad, no ayudaría más a Hatake. Al menos habría sacado algo útil de esta pérdida de tiempo.

Sakura cerró la boca y trago con dificultad; esta era una oportunidad única.

-Acepto. - y le sonrió mostrando los dientes blancos, quería saltar de alegría, pero no quería quedar en ridículo.

-Mañana a las ocho. ¿Te parece? - dijo poniéndose de pie.

-Sí. - confirmó en voz baja e Itachi se retiró. Sakura se quedó varios minutos más sentada, pensando en su extraordinaria suerte.