A la mañana siguiente llegó mucho antes de la hora acordada, pero Uchiha Itachi ya se encontraba allí haciendo katas a la luz del sol y tuvo que reconocerlo, era un hombre demasiado atractivo.
Soltó un suspiro de resignación y se acercó a una distancia prudente, esperando a que él la notará.
-Buenos días, Haruno san. - dijo en voz alta. Sakura se sonrojó.
-Buenos días, Uchiha San. - lo saludó sentándose en el suelo, junto al tronco de un árbol. -Sakura. - agregó ella a continuación. -Haruno San era mi padre. - explicó, pero Itachi no hizo ningún comentario al respecto.
Diez minutos después, lo vio quitarse el sudor de la frente con el dorso de la mano y ella decidió acercarse luego de dejar su bolsa en el suelo.
-Un calentamiento de diez minutos. - anunció el Uchiha observándola.
-Claro. Por supuesto. - dijo ella soltando una risa nerviosa y vaciló sobre qué hacer a continuación.
-Taijutsu básico. - explicó él y lanzó un golpe predecible, Sakura lo bloqueó sin problemas y comenzaron. Ocho minutos después, Sakura tenía el corazón acelerado mientras se quitaba el sudor del cuello.
-Sin limitaciones. - advirtió Itachi, lanzándose sobre ella con una patada barredora un segundo después; el entrenamiento había comenzado.
Sakura saltó hacia atrás y lanzó una patada a su pantorrilla, Itachi giró sobre sí mismo, esquivando sin ninguna dificultad, dio dos pasos hacia su derecha y lanzó un shuriken directo a su rostro.
Sakura inclinó su hombro, esquivando con demasiada facilidad, medio segundo después descubrió que había sido una distracción, Itachi ya estaba sobre ella enviando golpes a sus puntos vitales. Ella pudo bloquear la gran mayoría, reconociendo inmediatamente que él le estaba dando ventaja; sus golpes eran demasiado predecibles.
No pasó mucho tiempo antes de que él aumentara la velocidad nuevamente. Los golpes se volvieron cada vez más certeros y ella apenas podía seguirle el ritmo con taijutsu.
-Puedes usar chakra, Sakura. - le recordó Itachi antes de activar su Sharingan y lanzarle una bola de fuego a quemarropa. Él combinó el ataque con un paso hacia adelante y luego hacia desde la izquierda, aprovechando su punto ciego y lanzó un golpe a su cuello.
Sakura apretó los dientes, ni siquiera se había recuperado del jutsu y ya estaba encima de ella otra vez. El calor del fuego aún lo sentía en la piel de su rostro cuando la punta de un kunai brilló a la luz del sol; obligándola a reposicionarse rápidamente con una voltereta hacia atrás sobre sus manos.
En el momento que sus pies tocaron suelo firme dio un pisotón potenciado con chakra sobre la tierra, partiéndola en dos. Itachi volvió a trasferir su posición hacia la izquierda en un parpadeo, haciendo un patrón de media luna y Sakura retrocedió por precaución.
Una bola de fuego vino desde su retaguardia, obligándola a girar y perder de vista a su oponente. Sus reservas de chakra estaban comenzando a menguar, haciéndola cada vez más lenta y eso se evidenció cuando fue incapaz de esquivar por completo un ataque de fuego lanzado sin ninguna advertencia. La mueca de dolor fue imposible de ocultar cuando golpeó su derecha, quemando piel y ropa por igual a la altura de su cintura.
Tardó unos segundos de más en recuperarse, cuando su rostro se deformó en una mueca de frustración al notar que el Uchiha había desaparecido del campo; si no lograba golpearlo, éste entrenamiento sería inútil, se dijo mientras buscaba rápidamente a su alrededor.
Itachi reveló su posición sólo un momento para lanzar varios kunai y volvió a desaparecer entre los árboles. Lo buscó en la distancia con la vista, pero reconoció su error y buscó su chakra. La firma era débil, parecía dispersa, como si intentará fundirse con la naturaleza, eso la molestó y corrió hacia el bosque, él se reveló entre el follaje y Sakura frunció el ceño, deteniéndose.
De pronto, la figura de él estalló en una bandada de cuervos negros y todos fueron en dirección hacia ella, ojos rojos y graznidos agudos fueron ensordecedores momentáneamente.
El reflejo normal hubiese sido cerrar los ojos y taparse los oídos, pero Sakura reconoció el genjutsu bajó las aves hostiles, formando rápidamente el sello del tigre y gritó "Kai" para dispersar el jutsu ilusorio. Sus ojos verdes se abrieron a la luz de la mañana casi siendo cegada por el sol, para encontrar al Uchiha a menos de un pie de ella, kunai en mano directo a su estómago.
Sakura usó sus antebrazos como escudo y uno de sus codos para desviar el ataque al mismo tiempo que se encogía sobre sí misma para proteger su abdomen. Itachi no esperaba la rápida reacción de ella, casi se perdió el codo sobre su pecho.
Itachi alcanzó a bloquear parcialmente el ataque que iba directo a su esternón, empujando su extremidad hacia abajo. Una mueca de dolor transformó su rostro al recibir el codazo sobre sus costillas inferiores. El crujido sordo acompañado de un jadeo, fue información suficiente para ambos: le había fracturado un par de costillas.
Itachi decidió que necesitaba tomarla en serio y dejar de jugar; aumentó la velocidad en una fracción de segundo y usó el parpadeo que había estado entrenando con Shisui.
Sakura percibió el cambio y se tensó, un shuriken pasó volando sobre su hombro, seguido de otro rozando su mejilla derecha y dejando un corte largo y sangrante. Un jutsu de fuego que nunca había visto vino desde su izquierda, con varios shuriken entre sus llamas. El corte en su brazo no fue profundo, pero sangraba igual que su mejilla. Ella decidió que era un blanco demasiado fácil en campo abierto y huyó hacia el bosque circundante.
Intentó usar los árboles como protección o quizás como distracción, pero el Uchiha lanzó una bola de fuego dragón y arrasó con las ramas superiores de la mayoría de los árboles del bosque.
"Que un enorme desperdicio" pensó Sakura después de maldecir.
Ella decidió hacer un clon y lo escondió bajo tierra, lanzándose contra el Uchiha a varios metros de distancia. Reforzó con chakra sus extremidades y compensó su falta de rapidez con potencia, enfrentándose en una pelea cuerpo a cuerpo.
Él sabía que ella estaba decidida a hacerle daño, quizás no tenía Byakugan, pero para ser un Uchiha, tenía bastante conocimiento sobre el cuerpo humano y los golpes de Sakura iban enfocados a dañar sus puntos vitales. Decidió que él también podía jugar el mismo juego.
La dejó sin aliento varias veces, pero la chica logró recuperarse rápidamente. Ella también asestó varios golpes, pero él no mostró expresión de haber sufrido daño alguno y eso sólo la enfurecía cada vez más, haciéndola perder la paciencia. Rápidamente comenzó a atacar sin previsión.
Itachi estaba comenzando aburrirse; ella era errática, desordenada, lenta, no poseía técnica y era poco práctica. La potencia sin técnica, era absolutamente inútil. Él ni siquiera había usado la mitad de su habilidad y ella ya había comenzado a desesperarse. Eso lo frustraba y aburría a partes iguales.
Él había planeado entrenar con ella y verla usar esa extraña habilidad que le había provocado una herida poco común. Quizás debía presionarla más, se dijo al recordar el miedo que vio en sus ojos verdes aquella vez y supo lo que debía hacer.
Itachi lanzó varios shuriken directo a su centro, ella golpeó el suelo, levantando escombros que usó como escudo. Parpadeó hacia su derecha y la atacó con una patada, Sakura no lo vio venir e intentó bloquear con los brazos, pero fue demasiado tarde: el pie masculino golpeó su costado justo sobre sus costillas, haciéndola doblarse del dolor.
Ella hizo un escaneo rápido, buscando costillas fracturadas, pero apenas logró encontrar una fisura en una flotante. No era nada.
Molesta, tomó entre sus manos una de las rocas más grandes y la lanzó hacia él. Vio la sonrisa burlesca en su boca y eso la enfureció; no la estaba tomando en serio. Usó la roca para esconderse y formó los sellos para crear un clon que envió bajo tierra. Infundió chakra a sus extremidades y le dio un golpe potenciado a la roca, rompiéndola en cientos de pedazos que fueron lanzados al Uchiha como metralla. El clon emergió en ese momento para sostener las piernas del hombre antes de que logrará escapar nuevamente.
Itachi sintió el cambio de chakra bajo la superficie y permaneció donde estaba, rebelando su estrategia. Tenía un interés particular en ver cómo ella lo resolvería.
El clon sostuvo sus tobillos, anclándolo a su posición mientras la veía moverse entre las rocas rápidamente hacia él. Rápidamente formó sellos de mano, lanzando varias bolas de fuego para dispersar las rocas más grandes. Cerró los ojos para proteger sus ojos de las piedras más pequeñas, preparándose para el impacto. Usó sus antebrazos cruzados como escudo.
Sakura sin tener conocimiento de las intenciones del Uchiha, hizo exactamente lo que él esperaba: atacó con su bisturí de chakra al emerger entre el polvo y las piedras. Itachi no sintió nada excepto la extraña sensación de la piel de su antebrazo abriéndose y luego su mano cayendo sin fuerza en una posición antinatural. No hubo dolor cuando la sangre caliente manchó su ropa y se filtró por la tela de su pantalón oscuro.
Sakura estaba jadeante, sintiéndose victoriosa momentáneamente hasta que observó la sangre goteando a borbotones de la herida y formaba un charco alrededor de los pies masculinos. El grito se le atoró en la garganta cuando se tapó la boca con una mano temblorosa.
-¡Dios mío! Lo s-siento. - la mano de Itachi cayó a un lado cuando hundió los hombros mientras el hilo de sangre roja ampliaba el charco, colgando como un péndulo suspendido. Sakura supo inmediatamente que le había cortado los tendones.
La expresión de Itachi se blanqueó, manteniéndose inexpresivo. El dolor debería ser insoportable, pero no sentía absolutamente nada y tuvo que admitir que había ido demasiado lejos. Vio los ojos verdes llenarse de lágrimas en los bordes y se sintió culpable. Ella estaba a punto de romperse, sus labios temblaban y se fruncieron en un puchero.
Iba a decirle que no había necesidad de llorar, pero ella se abalanzó sobre él llena de preocupación e iluminó sus manos de verdes, obligándolo a sentarse en el suelo destrozado.
-Lo siento, lo siento. - repitió mientras el calor de su chakra se filtraba por el centro de su herida. El Uchiha permaneció en silencio, observando como ella lo curaba. -No debería haber... - sollozó, quedándose sin voz.
Ella observó los ojos negros fijos en su herida y la hizo sentir incómoda, igual que aquella vez en la biblioteca.
-No sé qué decir. – Sakura trató de excusarse mordiéndose el labio inferior. Itachi miró el gesto y se concentró en el esmeralda.
-No es necesario que digas nada. No había restricción de habilidades. - señaló con voz grave. Ella levantó el rostro y se concentró en el masculino.
-Aún así... - murmuró. Él le dedicó una sonrisa extraña, casi de consuelo. Era primera vez que lo veía sonreír y eso hizo latir su corazón un poco más rápido.
-¿Qué habilidad era esa? - preguntó casual. No fue capaz de recibir información a través de su Sharingan: no hubo sellos, no hubo preparación, simplemente apareció en su mano y luego la sangre. Él observó con atención su expresión facial, ella carraspeó y tomó aire antes de contestar.
-Es un bisturí de chakra. - Itachi frunció el ceño, no lo había visto descrito en ninguno de los libros que había leído ni mucho menos en un médico ninja. -Es una extensión del chakra curativo. Así como sé usar precisas cantidades de chakra para curar, también se puede usar para dañar. - volvió a morderse el labio e Itachi notó la duda en su semblante.
-Pero tenía entendido que el chakra curativo funciona en base a la estimulación celular, permitiendo potenciar las células dañadas y ayudarlas a regenerarse. El chakra para ello debe ser minuciosamente preciso para evitar dañarla y destruirlas, pero no explica cómo puedes crear un bisturí con ese chakra específicamente. - aunque estaba revelando un conocimiento superior, necesitaba aprender el mecanismo de tal habilidad.
-Bueno, estás en lo correcto con respecto a la ciencia básica del chakra curativo, pero ahora piénsalo de forma divergente; así como uso el chakra preciso para sanar esa célula, puedo aumentar el chakra, estirarlo y cortar esa misma célula que en otra circunstancia podría regenerar. Así como también podría infundir más chakra en la célula misma y hacerla explotar... - su explicación tenía sentido, pero fue vaga para lo que él consideraba una habilidad extraordinaria. Itachi escrudiñó sus ojos mientras analizaba la información, ella se sonrojó ante su escrutinio.
Las cejas de Itachi se elevaron milimétricamente ante esa revelación, no sólo podía usar su habilidad para curar sino también para dañar, y tuvo que reconocer el potencial detrás. Su Sharingan fue incapaz de copiar la técnica y no era conocido entre la gente de la aldea, pero los Uchihas, al poseer chakra Yin debido a su Sharingan, eran incapaces de utilizar chakra Yang. Por esa razón no había ninjas médicos entre los de su clan.
-Interesante. Y esa habilidad de la que hablas, la de infundir chakra en la célula más allá de su capacidad - se detuvo unos segundos para encontrar las palabras para formular la pregunta correctamente. Ella se adelantó.
-Sólo la he probado en tejido celular inactivo. - aclaró.
-Cadáveres. - concluyó él y ella asintió con la cabeza.
-No podría usarla en tejido vivo. Si los resultados son tan destructivos como los obtenidos en laboratorio, no podría arriesgarme. Mira el daño que te acabo de hacer. - señaló su herida aún abierta mientras el tejido se curaba desde dentro hacia afuera. -También le hice daño a Kakashi sensei hace unos días. Debo dejar de perder el control así, si mi Shishou se entera, tendrá mi cabeza. - se frotó el rostro con una mano y presionó sus ojos con dos dedos.
-No se lo diré a nadie. - mencionó él casualmente. Sakura subió los ojos para mirarlo y notó el brillo en los profundos ojos negros. La sonrisa suave que inclinó hacia arriba la comisura de los labios masculinos, hizo a su corazón saltarse un latido mientras su estómago se apretaba.
-Gracias. - le agradeció llenando su pecho de calidez. Ahora que lo miraba más de cerca, podía reconocer las diferencias entre Sasuke y su hermano; las facciones de su compañero de equipo eran más rectas, las de Itachi eran más suaves; sus pestañas eran mucho más largas, sus ojos eran oscuros, pero brillaban como una noche estrellada mientras los de Sasuke eran más similares al carbón.
Sus labios estaban más llenos y su nariz era más fina. Lo único que estropeaba su rostro eran esas líneas de expresión que marcaban su semblante haciéndolo parecer mucho mayor, más viejo, pero también más sabio.
Deben haber sido muchos, muchos días sin dormir y preocupación constante para dejar un rastro tan notorio en un hombre tan joven. Reconocer eso, le hizo aumentar su simpatía por él.
-Mueve los dedos por favor. - le pidió con voz suave. Él obedeció y no se perdió la mueca de dolor que transformó los rasgos que había examinado con atención hace sólo un momento. -Lo siento. Tardaré más de lo pensado. - ahora iluminó ambas manos y aumentó la potencia de la curación.
Un miedo crudo le subió por la columna al pensar en dejar cicatrices en los tendones del Itachi. Los Uchiha pedirían su cabeza en bandeja por arruinar las manos de uno de sus mejores activos, por lo que dejó de distraerse con el hombre frente a ella y se concentró en curar.
Itachi estaba analizando la información que ella le había entregado y concluyó que tenía mucho potencial, lamentablemente él no podía hacer mucho más. Ella seguía unida a su team; su sensei y sus compañeros de equipo.
Ya era extraño que estuviesen entrenando juntos sin haber tenido contacto alguno anteriormente. Si Kakashi se enteraba, estaba seguro que aprovecharía la situación.
La observó un momento en silencio y supo que su curiosidad se había agotado por completo. La vio sonreír cuando lo último de la piel se unió y la cicatriz que debería haber quedado, se fundió con el calor del sol de la mañana.
–Listo. - anunció ella alejando sus manos de él. –Ni siquiera ha quedado marca. – sus mejillas se sonrojaron cuando notaron sus ojos oscuros completamente fijos en su rostro. – ¿Te encuentras bien? - le preguntó, él cerró los ojos y asintió, sus pestañas negras y largas como el carbón tocaron la parte superior de sus mejillas y sintió envidia de ellas.
–Sí. Gracias. – se puso de pie y se sacudió el polvo de la reciente batalla del pantalón. Flexionó su mano e hizo algunos movimientos rápidos para probar sus reflejos. –Todo está perfecto. – agregó él, haciéndola soltar un suspiro de alivio.
–Me alegra. – dijo ella con la mano sobre el pecho, disipando la angustia que la había albergado segundos antes. El Uchiha asintió con la cabeza antes de despedirse.
–Gracias por todo, ha sido muy interesante. –agregó de pronto y Sakura frunció el ceño.
– ¿Ya te vas? – preguntó dando un paso hacia él, pero Itachi ya había retrocedido dos.
–Sí, tengo algunos asuntos que resolver. –aclaró.
–Entiendo. –Sakura se decepcionó inmediatamente y de pronto se encontró completamente sola sobre el campo de entrenamiento. Sus labios se fruncieron un momento. –Ni siquiera pude preguntarle cuándo nos veríamos otra vez. –
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Al día siguiente, Sakura pasó por la biblioteca en su rutina habitual, ansiosa por encontrarse con el Uchiha, pero él no apareció aquella tarde. Tampoco la siguiente, ni la siguiente.
Una semana después, con la ansiedad obstaculizando sus tareas diarias, y preocupada por el estado del Uchiha, se decidió por preguntarle a Sasuke por su hermano después del entrenamiento.
No fue tan fácil como creyó, porque de pronto se dio cuenta que no había una razón aparente para preguntar por Itachi. Se suponía que ella no lo conocía, si hacía la pregunta, abriría incógnitas que no tenía deseos de responder. Sasuke era demasiado paranoico cuando se trataba de su hermano.
– ¿Qué te pasa? –le preguntó él. Estaba de pie frente a ella, tenía el ceño fruncido y la miraba de forma extraña.
– ¿Sobre qué? –respondió ella con otra pregunta.
–Me has estado dando miradas por el rabillo del ojo toda la mañana. Suéltalo. –estaba molesto, notó Sakura y decidió hacer la pregunta ahora. Al diablo con sus complejos de inferioridad.
–Quería saber de tu hermano. Necesito hacerle unas preguntas. –explicó mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo de su trasero. El ceño de Sasuke se pronunció aún más, haciéndolo ver amenazador.
– ¿Para qué quieres a Itachi? – se cruzó inmediatamente de brazos.
–Ya te lo dije, pero no es asunto tuyo de todas maneras. –ponerse a la defensiva fue un reflejo natural frente a la amenaza. Sasuke hizo un ruido desagradable con la boca y le dio la espalda. Sakura lo vio alejarse de ella y dejó caer los hombros en derrota.
–Se fue de misión y no tengo idea de cuándo volverá. –dijo en voz alta antes de desvanecerse del campo de entrenamiento.
Sakura esbozó una sonrisa ante lo infantil que podía ser su compañero de equipo a veces, pero se sintió agradecida por el peso extra que le quitó de encima. Ella no era la culpable de su repentino alejamiento.
Lo que ella no sabía, era que pasarían meses antes de volver a ver al Uchiha nuevamente.
