16ª. Entrenamientos, estudios, ¿y vuelta a casa?.
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Fueron despertados por el piar de los pájaros, el sol estaba saliendo, y la temperatura era ideal. Los dos se miraron, estaban abrazados y no les importaba. Recordaron el tiempo que durmieron juntos durante el torneo. Los dos habían echados de menos eso, y ahora volvían hacerlo.
-No podemos dormir juntos- sentenció Ranma.
-¿Por qué? ¿No soy lo bastante buena para ti?
Ranma rió, y vio como Akane se enfadaba.
-Lo que no es bastante buena es esta cama o la tuya. Son buenas para una sola personas, pero si queremos dormir juntos será mejor dormir en la habitación de matrimonio, en esa cama tan enorme. Allí podemos dormir juntos. ¡Si tú quieres! – dijo él con timidez
-¡ Si quiero dormir contigo!, ¡ Ya lo hicimos cuando nos fuimos al torneo !- dijo ella y acarició la cara roja del joven- no nos debería dar vergüenza. No seas tan tímido, sé que no lo eres, si lo fueses no me abrazarías mientras dormimos.- le guiñó un ojo y le sonrió.- vuelvo a mi habitación, me voy a bañar. No me espíes mientras lo hago.
-¡No sé si es una amenaza o un reto para que lo haga!- dijo riendo el chico, que recibió un golpe con la almohada por parte de la joven.
Ella salió, y el bufón.
-¡ Tengo suerte de tener por prometida a Akane!, es guapa, es simpática y no es una loca como tres que yo me sé. Si tuviera a una de esas de prometida mi vida sería una pesadilla- negó con la cabeza- de toda forma me hubiera enamorado de Akane, y rompería con esa loca para estar con Akane. Creo que mi destino es ser el novio de Akane, se den las circunstancias que se den. Si existe un multiverso en todos esos universos estaré destinado a estar con Akane.
Akane a lado de la puerta oyó a su prometido. No le diría nada, pero ella también sentía lo mismo. Estuviesen donde estuviesen, en la época que fuese, o en el universo que estuviesen, ellos estaban destinados a encontrarse y estar siempre juntos.
Fue a su habitación y entró en ella, cogió la ropa, salió y picó a la puerta de la habitación de Ranma.
-¡Me cojo el baño de arriba!, ¡Te toca él de abajo! – gritó la chica con un tono travieso. Ranma la oyó correr y encerrarse en el baño.
El joven cogió sus ropas, y fue al baño donde se bañaba su prometida, y picó.
-¡Déjame entrar!- gritó el joven.
-¡No!,¡ Ni se te ocurra!- la joven contestó con un tono ofendido.
-Pues forzaré la puerta y entraré.
-¡Te mandaré a volar!, ¡ Hace tiempo que no me haces sacar el mazo!, ¡Él pobre se estará oxidado!
El chico se rió e intentó abrir la puerta.
-¡No!, ¡Estoy desnuda! – contestó la joven.
-¡Por eso quiero entrar!, ¡ Por qué estás desnuda! – el joven sólo estaba bromeando con ella, quería vengarse por haberlo retado a mirarla.
-¡Te mataré si entras!- gritó ofendida ella. Sabía que el joven sólo bromeaba con ella, que no tenía intención de entrar. Pero debía seguir con la broma del joven, si no lo hacía no sería ella. Se miró, aún llevaba puesto el pijama, pero debía intentar engañar a su prometido, el joven tenía demasiado sentido del honor como entrar a ver a su prometida desnuda. Pero recordó cuando hizo todo lo posible para verla desnuda.
Ranma bajó al baño de la primera planta, que como la de la segunda planta era de estilo occidental, y se desnudó y se metió en la bañera.
En la planta superior Akane hizo lo mismo.
Los dos suspiraron.
--No es la primera vez que nos vemos desnudos,- pensaron los dos, recordando la primera vez que se vieron en el baño del dojo. Ninguno lo reconocería, pero quedaron impresionados por el cuerpo del otro.- ¡ Que oportunidad perdida!, ¡Nos podíamos haber bañado los dos juntos!- tampoco es la primera vez que nos bañamos juntos- lo dos recordaron el día que se bañaron juntos en el hotel, pero esa vez ni se miraron mientras lo hacían, era como si esa vez no existiera.
Se estaban enjabonando cuando los dos tuvieron el mismo pensamiento.
-Si tuviéramos los una pizca de la malicia de Shampoo, ahora nos estaríamos bañando juntos!- los dos rechazaron ese pensamiento enseguida- y uno o más hijos.
Acabaron de bañarse y se vistieron. Cuando Akane bajó encontró a su prometido en la cocina, y lo envidió por saber cocinar, era casi tan buen cocinero como Kasumi. Pero se fijó en el pelo del chico, lo tenía bien cuidado, mejor que ella, no pudo evitar acercarse y tocar ese pelo que ella envidiaba.
-¿Qué haces Akane?- preguntó el sobresaltado y sorprendido por esa caricia.
-¡ Que bien cuidado tienes el pelo!, Ya me gustaría tenerlo igual.- dijo la chica con envidia.- lo cuidas tan bien.
Él pensó en burlarse de la chica, pero debían estar juntos varias semanas y era mejor intentar llevarse bien, que reírse de la joven como hacía siempre, además no quería dormir solo.
-Te echas muchas porquerías al pelo, todo ello destruye la belleza que podía tener tu pelo, te podía dejar mi champú pero no sé si te irá bien con tu pelo, pero podemos intentarlo.
- Cuando has hablado de tu champú creía que me dejabas a Shampoo.
Ranma rió.
-A esa la regalaría a cualquiera que estuviera lo bastante loco para aguantarla. No creo que haya muchos, tal vez el pobre de Mousse sea el único. ¡pobre! Si hubiera encontrado una mujer mejor, que en su pueblo debe haber, no estaría tan loco, y tendríamos un problema menos.
Akane no supo cómo encajar la respuesta del chico, como una broma o como si realmente pensara en eso, decidió que ambas posibilidades era ciertas y se rió como el chico.
-Aún quedarían algún idiota más, por ejemplo Kuno, lo podríamos casar con Nabiki - dijo Akane, se lo pensó- No, mejor que no, no me gustaría tenerlo por cuñado. Esa pareja sería terrorífica.
Los dos se volvieron a reír.
-Ryoga tiene a Akari. Pero no deja de quedarme liquidar para quedarse con ella y contigo- el chico paró un segundo- Ukyo se podría casar con su camarero y volver con su padre. Y nos quedaría Kodachi y Shampoo.
-Kodachi estaría bien en una clínica mental, pero lejos, en una pequeña isla perdida del mediterráneo - contestó Akane- y Shampoo, estoy tentada a llamar a ese gato monstruoso y que se la quede.
-¿Convertida en gata o como persona?- Ranma le gustó la idea y a la vez le dio un escalofrío- Sabes que no me gusta los gatos, pero si ese gato se lleva a Shampoo lejos me da igual que sea humana, gata o pulga.
Los dos se rieron sabiendo que esas ideas para librarse de sus rivales sólo existirían en su imaginación.
Ranma acabó de cocinar y desayunaron. Estuvieron todo el rato bromeando y riendo, todo lo contario que en Nerima. Alejarse de la presión de sus padres, y rivales, los hizo relajarse y ser como siempre en su interior quisieron ser.
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Después del desayuno, empezó el entrenó. Ranma y Akane, subieron la montaña, por una cuesta muy empinada, allí había un lago y agua termales. Los dos jóvenes se metieron en el agua a refrescarse. Akane llevaba debajo de su ropa un bañador, Ranma le dijo que se lo pusiera, y él con uno bóxer y una camisa.
En el agua estuvieron jugando, se tiraron agua, y el transformado en chica, le enseñó como luchar en el agua.
Una vez secados y él transformado en chico entrenaron de nuevo, está vez sobre tierra firme. Volvieron corriendo a casa, y una vez allí, se volvieron a duchar, de nuevo tuvieron ganas de ducharse juntos, esas ganas aumentaron con el tiempo.
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Cocinaron y comieron, y esa tarde estudiaron para prepararse para los exámenes finales y sacar buenas notas para entrar en la universidad. No querían entrar sólo por estar becados o ser famosos. Querían demostrar que no necesitaban la fama para conseguir los que querían.
Akane miró de reojo a Ranma, a veces el chico miraba las páginas con cara de abatimiento, eso quería decir que no lo entendía, y luego sonreía cuando descubría como hacer el ejercicio. Ranma no aceptaba que lo ayudarse, quería resolver las cosas por él mismo. No reconocía en ese chico a el Ranma que conoció hacía dos años. Aún era prepotente, ególatra y presumido, a veces inaguantable, y otras sobreprotector. Pero que en los estudios había mejorado, no era el palurdo que al principio de conocerlo.
Pero seguía siendo infantil y muy celoso, lo pensó,¡ Ella también era infantil y celosa!.
Seguían teniendo sonoras peleas por tonterías, y otras veces buscaban cualquier excusa para pelearse por pura y simple diversión,¡ Eran tan divertidas pelease sólo por divertirse, pasar el rato y reírse!.
-¡Somos unos inmaduros!- dijo en voz baja la joven.
Ranma levantó la vista.
-¿Decías algo?- preguntó el chico.
-Nada- disimuló ella- es que me he equivocado en un número, pero ya lo tengo resuelto.
Él asintió, pero supo que era mentida, la había oído decir claramente cómo ella los llamaba a los dos inmaduros, pero no quiso entrar en polémica, sabía que ella tenía razón.
Siguieron estudiando durante un par de horas más, y golpe ella notó que él la miraba.
-¿ Qué miras pervertido?- preguntó ella.
El chico se sonrojó.
-Me estaba imaginando, como… estarías… con gafas…- dijo Ranma de forma entrecortada.
Ella también se sonrojó.
-¿Cómo estaría?- preguntó ella.
Queriendo saber la respuesta.
-Seductora, parecerían una profesora. Pero estarías muy seductora, al menos para mí.
Ella se puso más roja todavía, y siguió con historia que comenzó el chico.
-Pues yo te imagino, con unos años más, con un traje, ejerciendo la profesión que estudiarás y con una cola en lugar de trenza.
-¿ Cómo me ves?
- Volverás loca a tus compañeras de trabajo, pero tu sólo tendrás ojos para mí.
Ranma rió.
-¡Y luego dices que soy un ególatra presumido!- exclamó el chico-¡ Tú no te quedas atrás!
Ella lo miró furiosa.
-¿Cómo me has llamado?- gritó.
-¡ Ególatra presumida!- contestó riendo el chico.
-¿ Ególatra presumida?- gritó la chica. Sacó el mazo y empezó a correr hacía Ranma, este huyó y le sacó la lengua.
- ¡No me alcanzarás!- dijo riendo el chico.
-¡Y tanto que lo haré!.
La persecución continuó por la casa y salieron al jardín. Él se reía y ella furiosa le intentaba dar con el mazo. Al final ella se lanzó sobre él y los dos cayeron al suelo.
-¡Ya te tengo!- exclamó la joven con satisfacción, estaba sentada encima de él, mirándolo con una sonrisa traviesa, y añadió con maldad-¡ahora te toca él castigo!
Él la miró con falso miedo, no temía lo que ella le hiciera, pero debía aparentar que estaba asustado.
Y el castigo de ella fue hacerle cosquillas, que él contraatacó con el mismo ataque los dos empezaron a rodar por el prado uno encima del otro riendo, y con lágrimas en los ojos a causa de la risa. En ese momento eran felices y se estaban divirtiendo.
Los dos se preguntaron los mismo.
-¿ Cuándo habían convertido sus peleas por juegos?, ¿ Por qué últimamente sus peleas acababan en cosquillas, en pellizcar las nariz al contario, o un ataque que era una pequeña burla?
Los dos a pesar de su edad seguían siendo muy inocentes y no veían los cercanos que se habían vuelto. Si al poco de conocerse ya lo eran, ahora eran mucho más. El torneo o ir a la universidad era una tonta excusa para estar juntos. Ni ellos mismos se dieron cuenta de eso, pero si sus rivales por esos sus ataques aumentaron los últimos meses.
-¡Basta ya!, ¡Me rindo¡- exclamación los dos a la vez.
Se miraron a los ojos, se quedaron atraídos por los ojos del otros, sus labios eran imanes de polos contarios y se atraían, estaban cada vez más cerca, y cuando se estaban rozando.
Oyeron un ruido, era un helicóptero. Se levantaron Ranma cogió a su prometida en brazos y corrió al bosque, estaba más cerca que la casa y se ocultaron allí.
Vieron aparecer un helicóptero de Tokyo Rose, ese canal aún existía, pero estaba dando sus últimos coletazos, si conseguía saber donde estaban Ranma y Akane se salvaría, si no…¡Desaparecería. Ese canal había mandado a los últimos reporteros que tenía por todo Japón en un desesperado intento de encontrar a los dos chicos desaparecidos o otra noticia escabrosa.
Pero lo que los tripulantes de ese helicóptero no sabían que serían ellos la noticia. De repente aparecieron dos helicópteros más, uno de la policía y otro del ejército. Y obligaron a ese aparato a seguirles y abandonar esa zona protegida.
-Se toman muy en serio lo de zona protegida- dijo Akane- tanto que se exceden. ¡Mira que mandar un helicóptero del ejército!
-Si- dijo Ranma incrédulo por como ese vehículo fue obligado a abandonar esa zona. Y tanto que se lo toman muy en serio, y no van a permitir que cualquiera contaminarse la zona.
- ¡Pero nosotros….!- dijo la joven.
-La casa es nuestra, al comprar la casa, tuve que prometer que no perturbaría la zona, nada de dejar basura, ni hacer destrozos. Es otra de las razones por las que el dojo es subterráneo.
-¿Pero la bicis…?-volvió a preguntar ella.
-Están permitidas, hay zonas acotadas.- vio que los helicópteros estaban lejos- volvamos a casa debemos preparar la cena y veremos un poco la televisión.
Esa noche volvieron a dormir juntos, pero esta vez en la habitación de matrimonio. No sé habían dado cuenta que cada vez se parecían más un joven matrimonio que unos prometidos.
Los días fueron pasando, ellos utilizaban ese tiempo para entrenar y estudiar.
Salían con las bicicletas y bajaban por cuestas imposibles, para ellos eso también era parte del entrenamiento.
Se peleaban, estaban unas horas sin hablarse, pero buscaban cualquier tontería para volver a hablarse, eran así de tontos.
Y un día mientras entrenaban en lo alto de la montaña.
-Lo haces bien Akane. Creo que estamos a punto para competir en el Torneo Nacional- en pocos días volveremos a Nerima.
-¡Pero mi padre te ha echado de casa!- dijo ella desesperada, y casi llorando- ¡No quiero que te vayas!, ¡ No quiero que me abandones!, ¡No puedo estar alejada de ti!
-Me iré a casa de mi madre- contestó él, intentando consolarla, no se dio cuenta que había dado la respuesta equivocada.
-¡Eres un insensible!- gritó ella y salió corriendo. Ese chico no entendía nada.
Él no entendía porque se había enfadado la chica, a veces tenía esos arrebatos.
-¿ Qué he dicho?, ¡No he dicho nada para que te ponga así!- Ranma estaba asustado. No sabía que le pasaba a ella- ¡ Cuéntame que te pasa!,¡ Que te he dicho!
-¡ Déjame!, ¡No comprendes nada!, ¡ No me entiendes!, ¡Eres un insensible!, ¡ Nunca has hecho un esfuerzo por entenderme!
-¡Nunca me has dejado entenderte- se defendió el chico.
-¡Ahora es culpa mía!, el señor se defiende echándome la culpa.
-¡ No me defiendo sólo quiero saber que te he hecho!
La chica se paró de golpe y miró furiosa a su prometido.
-¡Llagarte!, ¡No te necesito!, ¡ Déjame en paz!- y cuando se volvió se dio cuenta con terror que se iba a caer al río que pasaba por ahí.
Ranma la cogió y la giró, y fue él el que cayó al río y la corriente lo arrastró hasta una cascada y cayó por ella
Akane vio la escena asustada. Ella tenía la culpa del que el chico cayese por la cáscara.
-¡ Ranmaaa!- gritó aterrorizada. Salió corriendo. Bajó la montaña saltando de roca en roca, hasta llegar al llano fue a la parte baja del río y no vio a Ranma.
Ahora Ranma estaría muerto y ella tendría la culpa, por ser orgullosa y no contarle la razón de su enfadado a su prometido, presuntamente muerto.
Corría de arriba abajo, buscando a su prometido, o más bien sus restos Desde abajo miró la cascada era grande y una caída por ella era mortal.
Entonces oyó un gruñido y se giró, y vio salir del agua a la chica en que se transformaba Ranma. Ranma salió tosiendo y una en la orilla se dejó caer.
-Eso ha sido la peor montaña rusa que he subido. No había correas para sujetarme en el coche. Voy a pedir las hojas de reclamaciones a la empresa.
Ranma ls miró y sonrió, ese chico no cambiaría, siempre bromeando incluso en las peores ocasiones.
Se acercó y miró al joven. Él la miró y se levantó. Necesitaba un baño para volverse chico y quitarse el frío de encima.
Akane llorando lo abrazó.
-¡Que miedo he pasado!, ¡Pensaba que te habrías matado!, ¡ Me he alegrado tanto al verte salir sano y salvo!
-Ya sabes lo fuerte que soy, una cascada de nada no me matará- intentaba bromear, para quitar importancia al asunto, aunque él también pensó que no lo contaría. No sólo temblaba de frío producido por el agua, temblaba por el miedo que pasó.
Akane no entendió la broma de su prometido. Ella vio que después de todo el miedo que pasó en lugar de tranquilizarla, bromeaba.
Ranma sintió la bofetada que no se buscó.
-Yo preocupada por ti, a ti no se te ocurre otra cosa que bromear, eres un … Un idiota, insensible- se volvió- vuelvo a casa – lo miró- no quiero que entres con esa ropa mojada. Te desnudas antes de entrar.
Y se fue furiosa, Ranma la miró sin comprender. Hoy la había hecho enfadar dos veces y no sabía él motivo. Volvió a casa arrastrando los pies, después de caer por las cascada no tenía fuerzas, lo había pasado muy mal. Debía reconciliarse con la chica, debía saber el motivo por qué se había enfadado.
Llegó a casa, y tuvo que entrar por la ventana de su habitación, esa chica violenta había cerrado todas las puertas y ventanas de la casa, menos la de la habitación del chico.
Se desnudó furioso.
-¡Maldita Akane!, ¿Quien se ha creído que es?, ¡ Ahora si estoy enfadado con ella!,¡ Mira que hacerme subir por la fachada de la casa hasta mi habitación.
Y fue al baño, y se metió en el agua, ¡ fría!, Akane había apagado el calentador. Después de ese maldito baño, Ranma bajó al piso de abajo volvió a encender el calentador y volvió al bañarse, esta vez con agua caliente. Estaba en la bañera, cuando oyó a Akane bajar a la primera planta, supo a lo que iba. Esa chica volvería a desconectar el calentador.
Salió de la bañera y se secó. Cuando salió del baño Akane se había vuelto a encerrar en su habitación. Ranma bufón.
-Cuando Akane se enfurece es terrible.- se dijo el chico. Él también se había enfurecido con la chica.
Debían hablar, pero sabía que un pequeño fallo, y la pelea podía ser terrorífica.
Se volvió a su habitación. La cerró, no quería ver a su prometida, estaba muy furioso con ella. Akane se había enfadado con él y no sabía el motivo, y ella se había vengado de él, esa venganza logró que el chico se enfureciera.
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Akane llegó a la casa muy furiosa, ese chico era idiota. Primero quería irse a casa de su madre dejándola sola, y después él caía por una cascada y cuando salío del agua, se rió de lo que le pasó. Y ella con lo preocupada que estaba. Ese chico era un insensible.
Al llegar a casa, cerró todas las puertas y ventanas, para que el chico tuviera problemas para entrar. Cerró el calentador para que Ranma tuviese que bañarse con agua fría, y se cerró en su habitación y lloró, no entendía como pudo enamorarse de ese chico tan tonto. Podía haber mejorado en los estudios, pero en personalidad era todavía un inmaduro.
Oyó al joven entrar en el baño y al rato salir, bajar a la primera planta y volver a subir, escuchó a Ranma maldecir. Ya debía haber notado que había apagado el calentador.
Estuvo un rato quieta, y salió de su habitación y volvió a bajar y apagó el calentador. Quería castigar al joven, estuvo un rato esperando que el chico volviera a bajar, lo esperaba para pelearse con él. Pero oyó a Ranma salir del baño y meterse en su habitación, su plan para pelearse con el chico no funcionó.
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Esa noche Ranma bajó y vio que Akane había preparado su cena. La cocina estaba hecha un desastre. Olió lo que cocinó Akane y tuvo arcadas.
Le tocó limpiar la cocina lols utensilios y después hacerse la cena y cenar solo.
Akane olió la cena preparada por su prometido, olía bien, estuvo tentada de bajar y hacer las paces con el joven, pero su orgullo se lo impidió.
El joven miró la comida que preparaba, seguro que Akane estaría hambrienta, pero sabía que el orgullo de ella le impediría aceptar esa comida, y el orgullo de él se sentiría dolido por el mas que posible rechazo de ella hacía su comida y no subió.
Ninguno de los dos tuvo el valor de ir a pedir perdón al otro.
Habían pasado dos días sin hablarse. Cada uno salía por su parte y entrenaba en sitios distintos. Por la noche Akane lloraba por ser demasiado tonta de no ir a hablar con Ranma. Y Ranma se sentía perdido. Tenía que hablar con Akane, y dejar de ser un tonto orgulloso.
La situación estaba llegando a un punto que ninguno aguantaba más, debían hacer las paces y ya.
Esa noche Ranma hizo la cena, y subió a la habitación de Akane. Picó en la puerta.
-¡Baja!- ordenó- la cena esta hecha.
Akane miró la puerta furiosa.
-¡No bajaré!, ¡ Ya me he hecho la cena!- contestó ella furiosa.
-¡Abre la puerta!
-Me niego- contestó ella.
- Pues abriré yo- dijo él. Sacó una llave la metió en la cerradura y abrió la puerta.
Cuando Akane quiso reaccionar el chico había entrado en su habitación y la miraba furioso.
-¡Baja!- dijo el, era una orden. Akane tuvo miedo, pero no se dejaría vencer. – no comeré de tu cena.- Y la chica se llevó a la boca lo que ella se había cocinado.
Ranma vio las arcadas que intentó simular la joven.
-¡Esta riquísimo!- mintió ella, mientras las lágrimas se le escapaban por sus ojos, lágrimas producidas por el asco a su insana cena, pero se tragaría esa basura antes de claudicar ante el joven.
Unos segundos después Ranma bajaba serio las escaleras, cogiendo a Akane sobre su hombro derecho, como si fuese un saco de patatas.
Pero ese saco de patatas tenía piernas que pataleaba, brazos que pegaban al joven y boca por la que salían impropios a Ranma, y dentro de esa boquita Akane tenía unos dientecitos que mordían al joven.
Ranma a pesar de todo no soltó a la joven hasta que llegaron a la mesa que dejó con una suavidad que no tuvo Akane con él.
-¡ De estás te enteras!, ¡Ser extraño!- dijo la joven. Estaba furiosa, pero su mente y corazón le pedía que hicieran las paces. Que ya no aguantaba estar sin hablar con él.
Ranma estaba a punto de enfadarse con su prometida, tantos insultos y ataques en pocos minutos, y cuando iban a chillar, respiró. No podía enfundarse, eso aumentaría el enfado de los dos, y prefirió atacar de otra forma, cuando ella iba a gritar al chico, este le metió un trozo de comida, Akane miró al chico, y rápidamente se asentó y empezó a comer como si no hubiera probado comida en días. Él se sentó enfrente y atacó a la comida con la misma hambre que la chica.
Acabaron enseguida con la comida se miraron, y como si fuese una competición, se levantaron corriendo en dirección a la cocina en busca de los helados que había en el congelador.
Se dieron empujones por coger el mismo helado, el de vainilla con nueces de macadamia, lo cogió ella, y Ranma se tuvo que conformar con el de chocolate belga.
-No te voy a dar- dijo la chica protegiendo la tarina de helado como si fuese un valioso tesoro- No te he perdonado, así que no me hables.
-Yo tampoco te daré. Aún sigo enfado, por que no me has contado porque estás enfadada conmigo.
Los dos se miraron como rivales.
-Te quitaré la parte que me corresponde de ese helado- dijo ella.
-Lo mismo digo- fue la contestación del chico.
Ninguno de los dos cedería su helado, hasta que el otro pidiese perdón.
Los dos empezaron un infantil juego de intentar engañar a su rival, para quitarle el helado que tenía el otro. Ranma no caía en las trampas de Akane, tenía demasiada experiencia con esa clase de engaños gracias a su padre. Y Akane había visto la forma que Genma robaba comida a su hijo para no dejarse engañar.
Akane ideó una nueva trampa. Miró a su lado, y con rabia dijo.
-¡Shampoo!, ¿ Qué haces aquí?- dijo la joven .
Ranma se levantó y se puso en guardia y no vio a nadie. Se quedó helado, Akane le había engañado para quitarle "su" tarina de helado.
Se giró para ver que Akane lo miraba con maldad y una sonrisa traviesa.
-¡Te engañado!, ahora el helado de chocolate es "miiiío".-y la joven se río.
-Si, es tuyo y la mancha de helado en el vestido también es tuya.
Akane se asustó, quería mucho a ese vestido, procuraba que no se ensuciar. Miró su vestido y no vio ninguna mancha. Se dio cuenta al instante Ranma la había engañado. Cosa que confirmó cuando vio el helado de vainilla en manos de su prometido.
-¡Serás…!, ¡ Me has engañado para robarme el helado!- Akane estaba roja de furia, por caer en una trampa tan simple, y por dejarse robar ese helado tan bueno.
-¡Tú empezaste!, Sólo use una variante del truco que tú usaste conmigo- Ranma también estaba furioso, por dejarse engañar por Akane, no había aprendido nada de la experiencia que adquirió con su padre. Había caído en la trampa favorita de su padre.
- Yo soy una chica, me debites dejar gustosamente una parte del helado.- dijo Akane sarcástica.
-¡Sólo usas eso de que eres una chica cuando quieres algo!- dijo furioso Ranma- no te he visto nunca usar que eres una chica para conseguir algo. Nunca has necesitado a nadie para conseguir lo que quieres.
-¡Lo mismo digo! No necesitas volverte chica para conseguir lo que quieres.
Los dos se miraron serios, preguntaron
-¿Nos estamos enfadando y tirando reproches o nos estamos enfadando y tirando alabanza?- dijeron a las vez los dos.
Los dos se rieron.
-¿ Me explicarás por que te enfadaste conmigo? No lo entiendo, a veces puedo ser un poco corto.
Akane lo miró un momento furiosa, ese chico a veces podía ser tan insensible. Pero relajó su cara y se sonrojó.
-¿Te acuerdas que te irías a casa de tu madre?- Ranma asintió, ella agachó la cabeza y con timidez- no quería que lo hicieras. Me daba miedo que me dejarás sola y no volvieras nunca a verme.-Él la miró y se rió, cosas que enfadó la chica- si te ríes de mí me voy.
Se levantó para irse, pero Ranma la cogió de la mano.
-No te irás, me escucharás- dijo el chico.
-¡ Suéltame!, ¡No quiero oírte!
-No te voy a soltar y me vas oír- el joven se sonrojó- no quiero irme de tu casa, pero si tu padre me echa. Me tendré que ir – vio como empezaba a llorar- no llores por favor, no me gusta verte llorar. En ese caso, te iré a buscar a la puerta de tu casa cada día- ella lo miró sorprendida- o te secuestraré, te llevaré conmigo a casa de mi madre.
-¡No me dejaré secuestrar!- gritó ella ofendida, y puso ojos malignos- seré yo quien te secuestre a ti, te llevaré a casa de tu madre, o más bien te secuestraré y me dejaré que me secuestros.
Ranma rió. Esa chica era excepcional. Tenía la mejor prometida del mundo. Pero quedaba una cuestión.
-¿ Por qué te enfadaste cuando me caí por la cascada?
- Te caíste por mi culpa. Y cuando saliste del agua y dijiste eso, como si no hubiera pasado nada me enfadé, me preocupante mucho.
Ranma se puso serio, se giró y salió al jardín, y se dejó caer al suelo. Akane lo miró preocupada.
-¿ Qué te pasa?
-¿Preocupada por mi?- no sonó sarcástico, si no pesimista o triste- no estoy acostumbrado a que alguien se preocupe por mi. Estoy acostumbrado a que la gente quiera algo de mi. Como mi padre, o esas chicas que me persiguen. Todos quieren algo de mi.
-Yo no quiero nada de ti- lo miró- sólo que estés a mi lado, que cuando te necesito me ayudes, cuando esté triste intentes alégrame. Que no seas como los demás, nunca me has intentado ganar para salir conmigo. Quiero que confíes en mi. Que cuentes conmigo cuando necesites algo, no te pediré nada a cambio. Eres el primero que me ayudó sin pedirme nada a cambio, sólo quiero que me quieras o me aprecies un poco.
-¿Qué te quieras o te aprecie aunque sea un poco?- Ranma sonrió- pides poco o tal vez pides mucho. Yo te apreció mucho- dijo el chico.
- Y entonces ¿ Qué pasa?. ¿ Nunca me has apreciado? ¿ Nunca me has considerado tu amiga? , ¿ Sólo he sido una diversión para ti?
-Me alegro que te preocupes por mi, pero se me hace extraño.
-Cuando llegas tarde a casa me preocupo. Por si te has encontrado con ellas… o ellos- Ranma sabía a quienes se refería- por si te han hecho daño. Cuando vas de entrenó con tu padre y con el mío. Me da miedo como vuelvas, esos dos viejos son tan raros. Cuando vuelves tengo que asegurarme que estás bien. Si te veo un pequeño arañazo, ya me asustó, y le pegó a mi padre y a él tuyo. Tu estado me preocupa siempre, en todo momento.
- Como tú me preocupas a mi. Cuando te vi caer al río me asuste, y por eso te cogí a costa de caer yo.
- ¿Y no te dio miedo caer?
-No es la primera vez que caigo por esa cascada. El idiota de mi padre me lanzó muchas veces, y siempre tuve miedo. Pero nunca tuve tanto miedo como cuando vi que caías al río, y cuando caí esta vez.
Akane lo miró entre sorprendida y asustada.
¿Por qué? Si ya has caído varias veces ¿ que te asustaba?
-Siempre he temido por mi vida cuando he caído por ese sitio. Pero esta vez fue peor. Esta vez estaba más asustado que nunca.
-¿ Por qué?
-Por qué si moría no volvería a verte. No volvería a bromear contigo, ni a jugar contigo, ni a bromear. Me habría ido sin decirte que te amo. Y esta vez no lo negaré como el día que nos quisieron casar.
Ella lo miró y se tiró encima, el chico cayó al suelo acostado y ella encima.
-¿Qué haces Akane?- pregunto él.
-Una cosa que he querido hacer desde que nos conocimos?- y antes que el chico le preguntase, le cerró los labios con los suyos. Ranma sorprendido se dio cuenta que Akane le estaba robando un beso. Pronto Ranma se dejó llevar y se acopló a ese beso.
Se estuvieron besando durante mucho tiempo, una y otra vez. Por todo el tiempo perdido, por los besos que no se pudieron dar por culpa de otros. Esos besos que no se habían dado no se podían recuperar, pero los que se darían desde ese momento nadie se los podía quitar.
Al cabo de un tiempo, acabaron de besarse, pero no estaban saciados de ese sentimiento que ahora los invadía. Los dos cogidos de las manos entraron en la casa, subieron a la habitación de matrimonio, cada uno desnudó al otro y en la cama de matrimonio hicieron el amor.
Aunque legalmente no estaban casados, para ellos si eran matrimonio.
Al día siguiente se despertaron desnudos y abrazados, se sonrieron, y ese día se bañaron juntos. Eran felices, estar juntos era lo que les hacía felices.
Las semanas continuaron. Siguieron entrenando, siguieron estudiando y siguieron haciendo el amor y bañándose juntos.
Por fin llegó el fin de su estancia en esa casa y volvieron a Nerima.
Al llegar al dojo los esperaban sus padres, Nabiki y sus rivales, ninguno parecía contento.
Ellos se miraron, se sonrieron y se cogieron de las manos, y avanzaron hacía lo que parecía una tormenta, pero para ellos era una lluvia pasajera.
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Continuará…
Notas del autor:
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Por fin se han besado y han hecho el amor. Pero antes de eso han tenido una infantil pelea, si no la tienen no serían ellos.
Han entrenado y estudiado para estar a punto, para estar preparados para el próximo torneo y han estudiado para entrar en la universidad que ellos quieren ir, pero antes deben enfrentarse a su familia y rivales. Los harán juntos, ganar o caer, pero ellos sienten que lo harán juntos.
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