Hijo#1: Quiero ver a Amane
- Así que sal de esta casa con nosotros – Sugirió Kou-niichan inclinándose enfrente de él y le ofreció su mano para que la agarrara. – Entonces, podrás regresar al lugar en donde perteneces y vivir al lado de tu hermano –
- … ¿puedo volver con Amane? – Pregunto con duda.
El pequeño pelinegro parecía desorientado, pero a la vez parecía emocionado con sus palabras.
No había día que no deseaba con volver con su familia.
- Así es – Le aseguro el rubio con una sonrisa. – No hay duda que estará emocionado en volverte a ver –
- ¿Realmente lo estará? – Se pregunto a si mismo el pequeño confundido. – Estoy seguro que Amane es feliz sin mi –
Las palabras de Tsukasa fueron como una puñalada al corazón para Kou y Nene, el exorcista no dudo en contradecir sus palabras.
- ¿Te lo ha dicho directamente tu hermano eso? – Pregunto aun sabiendo la respuesta, dudaba que Hanako dijera algo así a su hermano menor aun cuando solo era un infante y la leve mueca en sus labios le dio la razón. – Que seas su gemelo no significa que sepas todo sobre tu hermano –
El pequeño no dijo nada para defenderse, por lo que siguió hablando.
- E decir, dices que te odia cuando se pelean, pero eso es solo por ese tiempo – Dijo Kou recordando las veces que se enojaba con su hermano mayor cuando quemaba la comida por error, a pesar que parecía odiar a su Nii-san en ese lapso de tiempo, pero la verdad era que nunca podría llegar a odiar por completo a su hermano. – Si ustedes dos permanecen juntos, ¿no podrían volver a llevarse bien? –
Tsukasa bajo los ojos y por un segundo se imagino su vida a lado de su hermano.
- Si -
Pensar que volverían a jugar juntos y pasar el rato en compañía de sus padres otra vez, le hacía anhelar su pasado.
- Tal vez no lo sepa todo sobre Amane -
Uno donde su vida giraba alrededor de su familia.
- Volvamos, me dieron ganas de ver a Amane – Les sonrió a los dos con pequeñas lagrimas traicioneras a punto de derramarse por sus ojos.
Los dos adolescentes sonrieron por su deseo de ver a su hermano.
Yashiro dio un paso por adelante y se arrodillo a la altura de sus ojos para secar sus lágrimas con un pañuelo limpio.
- Todo estará bien, Tsukasa-kun – Consoló la peliblanca sin dejar de limpiar sus lágrimas.
Eso provoco que el pequeño empezara a llorar con más fuerza y alzara sus brazos hacia ella en busca de consuelo.
El cual ella no dudo en dárselo.
El abrazo de parte de Nene-neechan no le transmitía ningún calor como lo hacía sus padres o Amane, pero le daba la misma sensación de seguridad que sentía en compañía de su Tou-san y la cálida amabilidad de su Kaa-chan.
Había pasado mucho tiempo desde que había recibido un abrazo que igualara a la calidez de sus padres, o solo el hecho de ser abrazado era lo que le dolía.
Ha pasado mucho tiempo desde que quedó atrapado en esta casa.
- ¿Estas bien? – Escucho preguntar.
Giro su cabeza hacia la izquierdo y noto como Kou-niichan se encontraba mirándolo desde detrás de ellos.
Su mirada reflejaba preocupación como a la vez tristeza y culpa.
¿Es porque le dijo que Amane moriría a los trece años?
O ¿es porque resulta que él moriría a manos de su hermano?
¿Era posible morir dos veces?
- … quiero ver a Amane – Murmullo en voz baja y con la cabeza agachada, pero aun así los dos lo escucharon con claridad.
Ambos se alegraron de su deseo y empezaron a animarlo con sus propios deseos para que su deseo se cumpla tan pronto como salieran de la casa.
Nene-neechan quiso alzarlo para llevarlo a la salida en sus brazos, pero la herida de su pierna se lo impidió.
- ¡Senpai! Déjame llevarlo yo – Se ofreció Kou y rápidamente enganchó sus brazos debajo de las piernas del pequeño para acomodarlo a un lado de su cadera suavemente mientras se acercaba a ella para que se apoyara en él. – Agárrate de mis hombros, por favor -
- Muchas gracias, Kou-kun –
Cuando estaba por agarrarle el hombro para apoyarse, Yashiro vio algo por detrás del rubio que la sorprendió.
- Oye, esa es… ¿es la entrada por la que pasamos? – Señalo detrás de él.
Su pregunto hizo que tanto como Kou y Tsukasa voltearan a donde señalaba y se asombraron de ver la salida a unos metros del cuarto antiguo de Amane.
- ¡La salida! – Exclamaron Kou y Nene aliviados de ver la puerta por donde entraron a la casa.
Sin nada que los detuvieran de salir, los tres se dirigieron hacia la puerta.
En cada paso que daban hacia la salida, Tsukasa se sentía cada vez más cansado y soñoliento.
Hasta un punto que ya no pudo reprimir un bostezo.
- ¿Estas cansado, Tsukasa-kun? – Pregunto con suavidad Nene.
Él solo asintió con movimientos lentos en lo que se restregaba los ojos para no dormirse.
- Puedes tomar una siesta y cuando despiertes te encontraras de nuevo con tu familia – Sugirió Kou dándole unas palmaditas en su cabeza.
Eso fue suficiente para adormecerlo por completo.
Cerro sus ojos y coloco su cabeza sobre el hombro de Kou-niichan.
El agarre del exorcista se hizo aún más firme mientras lo acomodaba más cerca de él para que no se sintiera incomodo en su improvisada siesta.
Pronto se sintió más liviano y su consciencia se fue quedando vacía en pocos momentos de haberse acomodado para irse a dormir.
Se sentía culpable de no decirle a Nene-neechan y Kou-niichan que sacarlo de la casa no le llevaría devuelta con sus papás y Amane, en su lugar ellos estarían liberando su alma de la casa para que pudiese descansar en paz.
Solo fue una coincidencia que ambos eran perfectos para liberar su alma.
Una kannagi y un exorcista.
Esperaba que en la próxima vida pudiese verlos de nuevo junto con su hermano.
Entonces se disculparía con todos ellos.
Y esperaba en lo más profundo de él, que volvieran a jugar juntos nuevamente.
…...
Curiosidad que anhelo#1
En lugar que Tsukasa sea la paradoja de tiempo que conocemos y amamos, este Tsukasa es un niño que ha pasado años encerrado en su habitación de juegos todo este tiempo, siendo la entidad de la casa su encarcélelo hasta que Yashiro y Kou intervienen y sin saberlo liberan su alma para que pueda reencarnar.
