Hijo#7: Te vuelvo a ver

Amane parpadeo varias veces antes de volver a sus sentidos.

El omega yacía acostado en el cómodo sofá de cuero blanco se enderezo de golpe a la vez que buscaba con la mirada el control remoto de su televisor.

En su busqueda noto que se encontraba a un costado suyo.

El sonido de risas pregrabadas del programa de concursos se escuchaba en toda su recamara junto con los comentarios del presentador para luego ser pausada.

- Maldita sea – Maldijo por lo bajo cuando presiono un botón del control para ver la hora.

Llevaba como dos horas mirando el techo como un idiota.

Esto ya era un problema, al principio no le tomo mucha atención a estos pequeños percances, pero ahora se estaban volviendo cada vez más frecuentes.

Y eso era un fastidio.

Se revolvió el cabello con molestia, no necesitaba que esos episodios o lo que sea se interpusieran en su plan, sobre todo cuando su progreso era tan lento. A pesar de lo mucho que lo intento, solo había logrado acostarse con tres alfas en todo el mes de abril.

Tres asquerosos alfas que usaron su cuerpo a su antojo, concentrándose más en su propio placer que el suyo.

No sabía que era más fastidioso.

Que le molestara no poder disfrutarlo o que lo haya permitido en primer lugar.

Ante el pensamiento de disfrutar algo tan doloroso como el sexo, le hizo entrecerrar los ojos.

Tal vez ya se volvió loco.

Bueno, no importa.

Con movimientos perezosos se levantó del sofá para dirigirse donde se ubicaba un teléfono de casa que estaba ligado a todos los teléfonos de la casa.

Cada número representaba un tipo de servicio diferente.

Como el uno que representaba el servicio de limpieza hasta el nueve que simbolizaba un ataque.

Por lo que solo necesito apretar un botón para llamar a la cocina para pedir algo de comer.

- ¿Ah? Si, traigan algo de sushi y alcohol a mi habitación lo más pronto posible – Fue lo único que dijo antes de colgar.

Ni siquiera le importo en averiguar si su orden había sido escuchada, necesitaba un baño urgente, la sensación de estar sucio era algo que seguía persiguiéndolo desde esa noche.

Con suerte el malestar se calmaba cuando se daba un baño, solo para volver más tarde.


- Ah~, que bien se siente – Murmuro para sí mismo después de un largo baño de agua caliente.

Todos los espejos se hallaban empañados por el vapor del agua, por lo que no noto como su cuerpo se encontraba todo sonrojado por el calor y por lo mucho que se froto con la toalla para exfoliar las impurezas que se impregnaban su piel.

Camuflando a la perfección todos los chupetones que tenía en su cuello.

Pero eso no le importaba a Amane.

Ahora solo deseaba algo de alcohol para acabar el día como se merecía.

El omega tomo una bata de seda blanca con encajes, la tela era suave al contacto que le hacía sentir cómodo, por lo que decidió que en esta ocasión lo usaría para dormir, el paso su cabeza por el hueco del pijama y jalo hacia abajo para cubrir su torso.

Ya con la bata puesta, salió del baño dejando que una gran montaña de humo saliera de la puerta, cosa que no le tomo atención.

Su atención solo estaba en la bandeja de plata que se encontraba encima de una mesa de cristal junto con una botella de sake en un balde de hielo.

Eso fue rápido.

Con pasos entusiasmados camino hacia la pequeña sala que adornaba su habitación y tomo un vaso de cristal apara servirse un gran vaso de alcohol.

La botella de sake repleta con varias gotas de agua en todo el cristal, solo le hizo aún más agua a la boca al imaginarse lo fría que estaría.

Esto es lo que necesitaba, un descanso para olvidarse de todo.

La traición de su hermano.

Su venganza.

La sensación asquerosa de su cuerpo.

La ausencia de su madre.

Todo eso que le molestaba, lo dejaría de lado solo esta noche para enfocarse en sí mismo.

Siempre podía autodestruirse mañana.

Con eso en mente, el omega tomo la botella de alcohol y se sirvió la mitad del vaso para comenzar su propio festín, cuando de pronto la puerta doble de su habitación se abrió de golpe para revelar a la persona con quien menos quería toparse.

- Ah, eres tú Tsukasa – Dijo en un tono indiferente que igualaba su expresión aburrida.

Parecía que no estaba afectado en lo absoluto por la repentina aparición de su hermano gemelo, pero la verdad era que se encontraba aterrado y nervioso al encontrarse con él tan pronto.

"Loco bastardo, ¿Qué demonios haces aquí?" Se Preguntaba en su cabeza mientras escondía el temblor de sus manos al colocarlas en su regazo.

Le tenia miedo a su hermano.

Se sentía protegido con su hermano.

Era tan irónico que su razonamiento y su instinto lucharan con estos pensamientos tan opuestos.

- ¿Qué crees que estas haciendo? – Pregunto el alfa con un tono gélido a la vez que su mirada se concentraba en su garganta.

La garganta del mayor de los dos, parecía haber sido atacada por miles de insectos por todas esas marcas rojas que tenía en su pálida piel.

Pero ambos sabían lo que en realidad eran.

El omega sonrió burlonamente al darse cuenta de lo que veía su gemelo y la razón de su enojo. Eso era lo que quería, pero él pensaba que era muy pronto para poner en marcha su plan.

Aun así, no se quejará si así lo decide el destino.

Con cuidado y asegurándose de que sus movimientos se vean coquetos, Amane se acostó de espaldas en el sofá de cuero blanco de su sala para tomar una pose provocativa, incluso pudo hacer que la bata que traía puesta se arrimara lo suficiente para que Tsukasa admirase bien sus chupetones.

Su cuello, parte de su pecho y de sus hombros, todo eso estaba a la vista de su hermano.

Ambas piernas permanecían dobladas y levemente abiertas para que viera no traía puesto ropa interior por debajo de la bata, permitiendo que vea sus partes íntimas como sus muslos blancos con marcas rojas de manos decorando su piel.

Todo su cuerpo expuesto para su hermano.

Amane levanto la mirada hacia su gemelo y le dio una sonrisa complacida.

- Ara, solo fui a buscar algo con que divertirme – Fue lo que le respondió mientras jalaba un poco la bata para exponer aun mas sus piernas. – Me encontraba tan solo que fui por alguien me acompañé –

El omega formo un puchero con sus labios al mismo tiempo que veía a su gemelo con ojitos de cachorro entristecido.

Pero pronto abandono esa cara al ver como Tsukasa permanecía parado con los puños apretados, lo suficiente como para hacerle pensar que sangrarían por su fuerza, su mirada ensombrecida por su flequillo, le hacía difícil averiguar que tipo de mirada tendría.

Las venas en su cuello se mostraban y el aire a su alrededor comenzó a estremecerse debido a sus feromonas.

Era gracioso verlo así.

Por lo que decidió decirle la verdad.

Amane ladeo el rostro y lo observó con una mirada fría, sus labios se estiraron en una sonrisa cínica, abrió la boca para confesar sus verdaderas intenciones.

- Sobre todo… porque quería verte humillado así –

El hermano que marcaste en contra de su voluntad, busco cobijo bajo los brazos de otros alfas y permitió que estos mancharan su cuerpo para ridiculizarte.

¿Qué tal se siente saber que a tu omega te traicionara?

Aunque pensándolo bien, desde un principio nunca te perteneció.

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Curiosidad que anhelo#7

La madre de los gemelos salió en busca de un mejor lugar para que ella y Amane vivieran por un tiempo lejos de Tsukasa. Debido que tiene que ser un lugar seguro para una viuda de un yakuza y su hijo, las opciones están limitadas ya que busca ayuda psicologica para Amane.

Sin saberlo, que eso provocaría una desconfianza en Amane, quien no sabe la razón por la que su mama se fue, dejando que se hunda en sus pensamientos y decida poner en marcha su plan.