Mi paraíso deseado.
Arco 2: Caminos más allá de un Universo.
Capitulo 32: Ultima cruzada.
(Titulo alterno: Último encuentro.)
-POV-Eternal-
"Admítelo... Estas perdido..."
…
…
…
"Noé, a pesar de todo lo que has hecho, ignorarme es una de las peores."
…
…
…
"Oh… Ya veo… ¿Sabes que está vivo verdad?"
- Que perceptivo eres… Estas perdiendo práctica.-
"Ya escapaste del dominio de Shadow al menos puedes tranquilizarte? Has estado caminando por dos días seguidos, deberías dormir un poco."
…
…
"Como me sigas ignorando, no pretendo hacerme de la vista gorda"
…
-Quiero matarlos… Eso es todo lo que quiero…-
Nunca antes había sentido la necesidad de venganza por alguien que me apuñalaba por la espalda. Desde aquel maldito día en el imperio de cristal. Mi sangre hervía de odio por lo que Starlight intentó hacerme, tenía unas inmensas ganas de morderle el maldito cuello y beber su sangre.
¿Cómo me enteré que ese desgraciado hibrido de humano y dragón seguía vivo? Esa pregunta es fácil de contestar cuando tienes a dos criaturas observando a ese humano. Una sombra y una yegua en específico. Esa tal "Gleaming Shield" su olor, su esencia es idéntica a la de Shining Armor, puedo asegurar que esa perra es su hermana gemela, estoy casi seguro. Aunque conociéndolo bien. No puedo culparlo de que la hubiera ocultado de mi todo este tiempo. Para este punto… Soy consciente de que soy un enemigo público de Equestria… Honestamente ya ni siquiera debería preocuparme por lo que les pase a todos aquí... Sin embargo, no pretendo dejar cabos sueltos. Nadie me ve la cara de pendejo ni mucho menos.
Pero… Especialmente… Por culpa de este maldito tipo… Estoy metido en esto.-
Lucifer no mentía cuando dijo que yo tenía ya dos días caminando, mi único destino era el norte… Aquellas enormes montañas a la lejanía… Se perfectamente que en esa dirección se encontraba el imperio de cristal. Y para cuando yo llegara. No dejaría esta vez cabos sueltos.
"Sé muy bien lo que estás pensando."
-¿Vas a detenerme entonces?-
"Honestamente… No. Quiero ver que sucede. Quiero ver cómo te arrepientes luego de cometer el asesinato de alguien a quien tanto quieres. Hasta hoy día me sorprende que las personas maten a sus seres queridos."
-Hay personas que matan por amor… Son los misterios del corazón.-
"Te das cuenta que estarás peleando con lo que sería una reencarnación de un dios egipcio ¿no?"
-Si no te quedo lo suficientemente claro… En este lugar, no habrá poder humano, equino, ni divino que me detenga de lo que voy hacer.-
-Que dios te perdone entonces…-
-Viniendo de ti… Lo tomaré como un cumplido…-
Ya no había vuelta atrás… El olor a sangre estaba impregnado en el aire… Era yo, los últimos dragones que habían venido a cazarme los había hecho añicos. Realmente amaba el sabor a sangre. Esta sensación que tanto palpita dentro de mí cada vez que veo como la sangre corre por el cuerpo de alguien era adictiva. Jadeaba por el deseo de más, quería volver a sentir el sabor de la sangre en mi boca.
Debo decirlo… Los dragones tienen un sabor bastante parecido a la serpiente, es curioso pensar que mi apetito simplemente se calma una vez que devoro algo. Sin embargo. Cada vez me vuelvo más salvaje por decir lo menos. Siento cada vez menos control sobre mí mismo. Lucifer dice que todos tenemos un demonio dentro de nosotros. Podría decirse que soy más ese demonio ahora que un humano para este punto de mi vida.
Quisiera saber solamente una cosa… Donde estaba ese otro humano…
"¿Sabes? Los sabuesos infernales siempre capturan a su presa y detectan con mucha facilidad su aroma… Solo en caso de que te sientas perdido."
Lucifer podía mirar esto como un juego, y la forma en que hablaba era desde burlona hasta altanera. ¿Pero qué puedo hacer? Realmente el único ser existente que podría detenerlo no está aquí. Además, siempre tenía buenas ideas.
"Mientras más continúes así, no podrás detenerte por ti mismo. La sed de un demonio es peor que la que puede sentir un humano por el agua al borde de la muerte. Debo mencionar que en el infierno no hay ¿agua?" Burlón como siempre, el parecía no importarle lo que me pasara, en todo caso el sabia cuando tomar acciones… Desde que estoy con Lucifer, siempre ha optado por la enseñanza sobre la marcha. Para él, la mejor enseñanza es la experiencia.
-¿Cómo me aconsejas hacer eso?-
"Tienes un par de dragones detrás de ti… Mátalos y… Tal vez pueda decirte que hacer exactamente"
-Considéralo hecho-
Era normal pensar que Shadow se negaba rotundamente a dejarme sin vigilancia, y sobre todo sin su actual ficha principal en el ajedrez, pero yo no soy propiedad de nadie… Mi vista siempre fue demasiado buena sin ser un demonio… Adquirir los ojos de uno, era como tener un telescopio a la mano. Y tal como decía Lucifer. Detrás de mí a unos cuantos metros se escondían un par de dragones entre la maleza del bosque del cual había cavado de salir. Resultaba interesante. Si Shadow realmente me quisiera. Habría mandado hordas de dragones contra mí.
-¿Entonces ya lo sabe?- Sonreí ligeramente.- Supongo que es por eso que King no hizo nada para ayudarme a escapar. Shadow ya sospechaba de la traición de King. Interesante…- Desenfunde mi espada cuando mire con una claridad más envidiable a la de una Águila, como los dragones extendieron sus alas para escapar. – ¿Ocupas a los dos vivos?-
"Eso depende… ¿cuántos sabuesos infernales quieres?"
Sonreí ante la idea, que yo tenía. Con espada en mano, comencé a correr antes de que se alejaran más de la cuenta. No tenía la intención de dejar a nadie con vida, claro, Lucifer los quería con vida, pero ambos sabemos que no es para mantenerlos con vida.
No importa cuántos días pasaran, incluso fuera del control de Shadow, sentía como mi cuerpo ardía, pero no con el dolor cuando estaba bajo el yugo de Shadow. Era un calor apenas perceptible que me quemaba y me pedía que siguiera a delante. Correr no sería la palabra. ¿Volar? Tal vez. Ya no era un humano y mi velocidad era demasiado alta como para si quiera dar un número exacto. Fue apenas cuestión de segundos cuando logre estar justo debajo de aquellos dragones que sobrevolaban el bosque. Mi mano izquierda la cargue con electricidad. El sentimiento era placentero, saber que tienes el poder para aniquilar todo lo que quieres, resulta bastante satisfactorio.
Realizando un ademán con mi mano libre, logre que la electricidad en mi mano fluyera atravesó de mi cuerpo. Mire hacia donde estaban aquellos dragones y simplemente sonreí de forma maliciosa.
/Narración en tercera persona/
-¡Te dije que debíamos seguirlo desde más atrás!- Grito el primer dragón a su compañero quien siguiendo el paso veloz de su compañero, no parecía tener la intención de detenerse.
-Yo pensé que a un kilómetro de distancia no nos detect…-
Antes de que pudiera decir otra palabra, el dragón pudo ver como una figura negra pasar sobre él, para cuando pudo mirar con más detenimiento, la figura negra termino posándose sobre la espalda de uno de los dragones. Poniendo la debida atención, era nada más ni nada menos que el mismo sujeto que habían estado siguiendo todo este tiempo. Aquel demonio, con una mano completamente cargada de electricidad, golpeo el lomo del dragón en el cual estaba montado.
La descarga eléctrica recorrió cada parte del cuerpo del dragón, el cual se tensó ante la abrupta descarga eléctrica. El cuerpo del dragón brillo con los destellos eléctricos que salían de su cuerpo. En pocos segundos, ese dragón perdió la fuerza de sus alas y comenzó a caer, no sin antes de que aquel demonio daría un salto hacia el segundo dragón que aun volaba con la intensión de salir huyendo del lugar. Sin embargo, solamente escucho como el filo de una hoja de metal se acercaba hasta él. Y en un parpadeo, las alas de ese dragón fueron cortadas desde la base donde florecían en la espalda de ese dragón. No hubo palabra alguna, solamente gritos y un dolor insoportable para el dragón que tuvo que soportar la amputación de sus dos alas estando completamente consciente.
Caer desde una altura que podría ser fatal para cualquier criatura, no lo fue para ese demonio, quien al caer en el suelo simplemente dejo un cráter debajo de sus pies, mientras que el cuerpo de los dragones caía abruptamente chocando y amortiguando parcialmente sus caídas con los árboles y las ramas.
Entre quejidos y maldiciones de parte de los dragones. EL demonio tomo una de las patas del dragón que estaba completamente inconsciente debido a la descarga eléctrica que había recibido y lo arrastro hasta un claro en el bosque. Su compañero que aún estaba consciente, pero desangrándose por el corte que le hicieron en sus alas y a las heridas debido a que tenía diversas ramas encajadas en su cuerpo. Intento arrastrarse lo más lejos que podía. Sin embargo no fue hasta que sintió que alguien aplastaba su espalda. Mirando por encima de su hombro, solamente miro aquel espectro siniestro que se posaba sobre él, soberbio y con un rostro que le prometía que nada bueno le pasaría a partir de ese momento.
-Si no fuera por los poderes que te dio el amo Shadow tu no… ¡AAAHHH!-
Aquel demonio con remordimiento alguno le encajo la espada en la columna vertebral del dragón, mientras giraba su espalda, aumentando no solamente el dolor, sino también los gritos del dragón.
-Yo ¿Qué?...- Enarco una ceja el demonio con una sonrisa sádica mientras sacaba la espalda del lomo del dragón.- Lo único que te hace dragón para muchos humanos son tus alas… Cualquier otra cosa te vuelve una horrenda lagartija subdesarrollada.- Como si sus palabras fueran veneno para el dragón, Eternal volvió a encajar su espada pero esta vez en una de las garras del dragón. –Honestamente deberías agradecerme. Porque, si regresan con Shadow, tu y yo sabemos que él los matará. –
Gruñendo con una clara molestia y sobre todo, incapacidad de hacer algo, el dragón dijo.
-¿Y debo suponer que tú no lo harás?-
-Hay una gran diferencia entre, matarlos y sacrificarlos, en una mueres y en la otra también, pero con un propósito.- Una sonrisa maquiavélica se mostró en el demonio quien, al igual que su compañero lo arrastro por el bosque hasta el claro. Donde su compañero yacía aun completamente inconsciente en el suelo. Por mucho que intentara alejarse el dragón y forcejear, le sería inútil en cualquier forma.
No había nada más que pudiera hacer, y aun así, para evitar que el dragón escapara. Eternal encajo su espada esta vez en la parte más baja de la columna del dragón para inmovilizarlo de la cintura hacia abajo.
-Con eso, evitare que escapes… No es como si hubieras podido.-
-¿Sacrificarnos? ¿Para qué?- Gruñía el dragón con furia reprimida ante la impotencia de no poder hacer nada.-
-¿Seria estúpido de mi parte darte un spoiler no crees? Te quiero muerto… Nada personal por su puesto JAJAJAJAJA.-
La razón por la cual masacraba a ese dragón fue para tomar su sangre y comenzar a realizar un círculo alrededor de los dos dragones, fue una tarea bastante laboriosa que le hizo tomarse su tiempo. El dragón miraba cada detalle del círculo con bastante confusión, sin entender las letras y diagramas que se dibujaban alrededor de él. Poco a poco y conforme los minutos pasaban, el dragón, debido a la pérdida de sangre constante, comenzaba a perder el conocimiento. No fue sino hasta que aquel demonio lo golpeo bruscamente con el mango de la espada para ponerlo atento.
-Despierta, no te querrás perder esto.-
"Debo admitirlo… Hace mucho que no veo a mis propias creaciones infernales." Hablo Lucifer desde la mente de Eternal, quien parecía estar interesado en el círculo que aquel demonio/humano había hecho al pie de la letra de lo que Lucifer quería. "Ponte en el exterior del circulo y deja al ambos dragones dentro, el resto es simple."
Haciendo caso a lo que Lucifer pedía, los pasos de Eternal alejándose de los dragones era audible para el único dragón consciente. Quien intento moverse para ver de qué se trataba, pero solamente vio que el ser bípedo se mantuvo a unos cinco metros alejado de él, al poco tiempo, el ser oscuro encajo su espada en la tierra mientras la gema que portaba aquella espada brillaba con intensidad, siendo el brillo de un color rojo. Al poco tiempo, un conjunto de luz comenzó a desprender el círculo de sangre que había sido dibujado en el suelo. Cada símbolo, cada emblema realizado con sangre comenzó a brillar. AL principio tenuemente, pero poco a poco el brillo se intensifico, al punto donde el brillo se volvió lo suficientemente fuerte para segar a una persona.
El dragón sintió como si algo lo aplastara contra el suelo, y como manos de un color oscuro sobresalían el suelo, tomándolo por todo el cuerpo.
-¡¿Qué es esto?!- Grito aterrado el dragón mirando al ser humano en busca de respuestas.
-Es lo que tú quieres que sea.- Dijo el demonio Eternal con indiferencia. –Tu castigo, tu siguiente vida,tu verdad. Pero es el infierno en simples palabras. Y no… No existe ser vivo que lograra salir de ahí.-
Los ojos del dragón se agrandaron en sorpresa al escuchar esas palabras, mirando hacia debajo de él, las manos se fueron materializando hasta convertirse en manos de criaturas extrañas, las manos desarrollaron garras las cuales se afianzaron a los cuerpos de los dragones.
-Hear mea vocatio, vocatio vestra non ignorare regem. Negotium magni momenti pro servis tuis et pro quaerit. I, rex tuus veniet tibi demanda de effera flammis. Diabolus et iussit ut quaeram magis quam tu me.-
(-Escucha mi llamado, no ignores el llamado de tu rey. Pues el pide tus servicios para una tarea importante. Yo, tu rey, te exijo que salgas de las llamas infernales. Yo el demonio ordeno que realices una búsqueda para mí.-)
Como si la tierra se los comiera, fueron metidos a la fuerza dentro de lo que parecía ser una zona oscura, donde al fondo, muy al fondo podían ver solamente llamas hechas por cientos de millones de quilómetros, los ojos del dragón simplemente palidecieron ante lo que miraba, incluso con sus escamas gruesas y su resistencia natural al calor. Sabía en el fondo que ahí adentro, no le serviría de nada. Una última mirada suplicante fue todo lo que pudo hacer al humano, quien tomo la espada y levanto su mano libre y grito con fuerza.
-¡Ego semper et Ain-Karim, ex his qui militant mihi faithfully!-
(-Siempre he sido generoso, con aquellos que me sirven fielmente.-)
Lo siguiente en escucharse fueron ladridos de perros, eran bastante extraños para cualquiera que pudiera escucharlos, no eran perros normales. O al menos no a ojos del dragón. Quien solo pudo sollozar cuando uno le mordió el cuello con fuerza y le arranco toda la cavidad vocal de un mordisco, mientras que otros salían de ese círculo de sangre. Eran perros de un tamaño descomunal, comparados con los perros reales, estos carecían de pelaje, estaban con la piel descubierta, maltratada por los eones en el infierno. Perros seria un eufemismo, pues no se parecían en nada como uno de ellos. Hocicos largos, sus hocicos divididos en cuatro, los cuales tenían dientes afilados como los de una sierra, desde sus rostros hasta la parte de su cuello, había huecos, de los cuales salían ojos mirando para diversos lados, desde su tórax y pecho, sus costillas estaban al descubierto, tentáculos y dientes de esos tentáculos se movían desesperados como si buscaran a alguien a quien agarrar. Del lomo de aquella criatura, sobresalían dos tentáculos, dos en cada parte superior de sus patas, las cuales, ni siquiera eran patas se formaban diversos tentáculos en la base de esas "patas" para poder moverse, una cola larga hecha de carne sobre salía de la parte trasera de esa criatura, larga y con crestas en forma de dientes.
(Nota: Las criaturas mencionadas anteriormente, depende si alguno haya leído algún libro de Lovecraft, de seguro pueden identificarlos, pero a los que no conocen sus historias, estas criaturas son llamados "Perros de Tindalos". Si quieren saber cómo lucen solo googlen el nombre y allí les pueden salir imágenes casi similares a lo ya descrito anteriormente.)
Cinco de esas criaturas salieron de aquel círculo, todas y cada una de ellas buscando algo, o más bien a alguien. Los dragones ya no estaban ahí, simplemente se habían quedado en el abismo infernal.
-¿Estos son?- Dijo Eternal, la atención de esos perros infernales pasaron hacia Eternal, esos ojos que sobresalían de los agujeros de la criatura podrían poner nervosos a cualquiera. Los perros caminaron hasta estar frente de Eternal, todos y cada uno de ellos miraban con extrañeza al ser frente a ellos, sin embargo lejos de hacer algo, simplemente agacharon la cabeza como si estuvieran reverenciando a alguien.
"Criaturas extraordinarias. Capaces de encontrar a su objetivo a través de diversos universos, una vez que huelen el aroma de alguien, no se detienen hasta matarlo. Di el nombre de quien quieres erradicar y ellos mataran a dicha persona y la perseguirán hasta el fin del mundo."
-No recuerdo haber escuchado de esto en el bestiario infernal o en la demonología.- Eternal se agacho para ver a uno de los perros, este simplemente dio un paso adelante y olfateo con lo que parecía ser una lengua sumamente larga, de la cual salía un aguijón.
"La iglesia oculta muchas cosas… Cosas que no les conviene revelar al público por miedo a que dejen de creer en dios. O porque de ese modo no podrían lucrar con sus mentiras. Sobra decir que la iglesia católica, ha sido el negocio más lucrativo de todos los tiempos"
-Puedo dar fe de ello.-
"Si… Una cosa más…"
-¿Qué ocurre?-
Para cuando Eternal se dio cuenta, el perro que Eternal estaba examinando, se lanzó sobre él y sin darle tiempo de reaccionar, mordió el cuello de Eternal con fuerza, no con la intención de matarlo si no para otra cosa…
-¡¿QUÉ CHINGADOS HACES?!- Intentando forcejear con el perro. Eternal trato de quitárselo, pero algo palpito dentro de él, un calor muy sofocante.
"No te lo tomes personal Eternal… Honestamente, si te enfrentas a Darío en tus cinco sentidos, estoy seguro de que tú lo mataras otra vez… Y no puedo permitir que eso ocurra. No si eso involucra arriesgar mi libertar y retorno a mi cuerpo, por un capricho de un humano que simplemente no medita las cosas con detenimiento. Ya que te gusta ser impulsivo, dejemos que tu demonio interno salga, en todo caso seguirás consciente… Al menos en un 50% o 35%."
-¡P-Puta madre contigo!- Grito Eternal con furia viendo la espada que aun estaba incrustada en el suelo.
"Créeme… Me lo vas agradecer cuando todo esto termine, eres el primer maldito humano por el cual hago algo sin pedir algo a cambio… Eso debería de darte una idea de lo que quiero para ti…"
-¡Lucifer…! N-Nnnh… Como… recuperes… tu cuerpo…. Ahhhhh…. ¡AAAAAAAAAAAAHHH!-
Eternal termino cayendo al suelo con sus brazos sobre la tierra como soporte, el perro se apartó de él unos instantes solo para ver como una esencia roja y negra desprendía el cuerpo demoniaco de Eternal. Llevando su mano hasta la espada para tener donde apoyarse. Aquel demonio se levantó lentamente hasta estar de pie, sus ojos completamente brillantes de un color rojo observo a los caninos que seguían con su cuello hacia abajo reverenciando no a Eternal, si no a Lucifer.
"Bien… El primer espadachín infernal, decías que así te gustaría llamarte…. Bueno, adelante, cumple con tu titulo entonces. A partir de aquí, estás solo."
Eternal observo a los perros infernales. Y señalo al norte, en dirección a las grandes montañas.
-"¡Búsquenme al único humano de este lugar!"-
Entonces aquellos perros comenzaron a correr en la dirección donde Eternal les señalaba, mientras que se volvían sombras y se movían rápidamente por los suelos, justamente era aquel lugar donde se dirigía desde el principio… a donde estaba aquel otro humano. Y esa vez… se aseguraría de que su alma junto con la de Starlight y de todos los que tienen contacto con él.
¡Ardieran eternamente entre los 9 círculos del infierno!
…
-Imperio de cristal. POV-Starlight-
Esto en verdad que se ha salido de control, no me imaginaba que Carlos tuviera todo ese poder que está mostrando ahora… y en parte me impresiona pero también me da pavor, mas por el hecho de que en estos momentos Carlos esta en una forma casi similar a la de un dragón, mientras que del brazo que antes le faltaba, ahora tiene un brazo completo de un dragón, y no solo eso, también su ojo perdido, ahora es el de un dragón… mientras que otros aspectos de él, como el tener ahora alas, una cola, colmillos y garras, y demás cambios me hacen pensar en muchas cosas. Pero dejando eso de lado… tengo que ayudarlo, no puedo quedarme así sin hacer nada, no mientras él esté en ese estado salvaje.
Twilight, Rainbow Dash, Cadence, Lyra y la capitana Gleaming las noto muy preocupadas, más que todo Lyra, después de todo ellos están saliendo… y aunque quisiera creer que no tendría oportunidad con él, por alguna razón eso no me importa, y me impulsa a querer estar siempre con él. Este sentimiento lo he sentido desde que Carlos y yo comenzamos a convivir juntos, y con lo que ha sucedido en Ponyville, la situación con Eternal… y ahora esto. Simplemente no puedo, ni tampoco quiero. Carlos, el me llegó a gustar mucho, quizás solo era por simpatía y otras cosas, pero con el pasar del tiempo, el y yo nos hemos vuelto muy cercanos, y me preocupo por lo que le pueda suceder mientras ese alicornio malvado este cazándolo y hostigándolo.
Quizás este metiéndome con fuego, pero Carlos ha hecho tanto, no solo por mí, sino por mis amigas, por las princesas, por todos en general. No me importa si él es un dios, dragón, humano o lo que sea…. Yo estaré siempre apoyándolo, como él lo ha hecho con todos. Es por eso que lo quiero, y todo lo que hemos pasado lo hemos sobrepasado… juntos. Y si al menos quiero devolverle lo que tanto ha hecho por mí y por los demás… entonces. ¡Prometo que te ayudaré Carlos, como sea te regresaré a como solías ser!
- ¿Starlight? ¡Hey, Equestria llamando a Starlight! – la repentina voz de Rainbow me sacó de mis pensamientos.
- ¿Eh? ¿Qué sucede? – pregunté mirando a donde estaban las demás, Gleaming y Lyra por su lado no despegaban la vista de Carlos, el cual sigue peleando con Kraush sin miramiento alguno.
- Te estaba hablando hace un momento, pero no respondías, solo te quedabas viendo a Carlos y al señor Kraush pelear. ¿En qué pensabas? – Twilight me preguntó con intriga, quizás lo que pensaba no creo que le agrade del todo, pero si no lo hago…
- Es muy complicado de decirlo, pero… -
No pude terminar ya que una explosión nos llamó la atención, y era que Carlos atacaba sin piedad a Kraush con llamaradas de fuego, pero este era diferente, en vez de ser como el fuego normal que es rojo, su fuego es de un color amarillo, y este le dificulta mucho más las cosas al señor Kraush, ¡debo de parar esto antes de que sea tarde!
- ¡Carlos…! ¡REACCIONA MALDITA SEA! ¡Si sigues así solo te volverás un dragón completamente salvaje! ¡Recuerda quien eres y no te dejes llevar por tus instintos! – los rugidos del señor Kraush no eran escuchados por Carlos, el cual parece que en vez de pensar, solo se vuelve más salvaje a cada segundo.
- ¡RAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH! – dando ese fuerte rugido, Carlos alzó el vuelo y fue con dirección al señor Kraush, mientras que este apenas y pudo esquivar su envestida, pero Carlos no se detuvo y esta vez sí lo envistió con fuerza, lanzándolo a unos metros, mientras que sigue gruñendo de manera peligrosa, y entonces se abalanzo sobre Kraush y seguir peleando
- Con cada momento que pase Carlos se está volviendo más agresivo, hay que tranquilizarlo de alguna forma antes de que lo perdamos. – Twilight decía pensando en alguna forma, mientras que los demás se ven preocupados por Carlos. Y yo… solo estoy aquí sin hacer nada. Muy bien… lo haré. Sé que esto es muy arriesgado, pero Carlos debe de parar antes de que se salga de control completamente, estoy muy segura de que Twilight y el resto me dirán que es un suicidio lo que estoy a punto de hacer…. ¡PERO NO ME QUEDARÉ DE BRAZOS CRUZADOS MIENTRAS DEJO QUE EL HUMANO QUE QUIERO DESAPAREZCA PARA SIEMPRE!
…
-Narración tercera persona-
Starlight estaba más que decidida a ir allá, y hacer que Carlos reaccionara de su forma bestial, sabía que era arriesgado, pero era Carlos de quien estaba hablando. Habían pasado tantas cosas los dos, y todo esto que sucedió en el imperio hace ya un mes atrás, la unicornio siempre estuvo al pendiente del humano dragón… en los primeros días ella pasaba en vela solo por pensar en el, también que hasta hubo varios días que ella no comía solo para querer estar con él, y eso claro que le trajo problemas en su persona, pero ella estaba más preocupada por el chico a quien tanto quería. Tuvieron que ser Twilight, Cadence y Gleaming las que le dieron un buen sermón de no descuidar su salud solo por querer ayudar a Carlos.
Y después de eso Starlight entendió que si no se cuidaba de sí misma entonces al que preocuparía seria a Carlos si en algún momento fuera a despertar, y la encontrara en ese estado. Estaba segura de que se hubiera molestado bastante, siendo el de un carácter bastante duro. Pero ahora que el estaba despierto, si la situación hubiera sido otra estaría sumamente feliz por fin de estar otra vez con quien tanto aprecia, pero el destino quería que fuera diferente. Ahora… Carlos estaba en un estado de salvajismo desenfrenado, y si no lo detenía… el…. El se iría para siempre, y lo único que quedaría es una bestia sin sentimiento o razón alguna. Por eso… debía de ir con él, hablarle aunque sea… quería que el volviera, lo había esperado por todo un maldito mes, y no quería que todas esas noches en vela, esas lagrimas que ella solía derramar por él, esa esperanza que tenía en él, y por sobre todo el cariño que empezó a desarrollar por el…. No, no dejaría que eso sucediera, prefería quedarse sin magia que a perderlo a él… otra vez. El humano por quien se enamoró.
- ¿Starlight qué haces? – Cadence miró a la mencionada al sentir los sentimientos de la yegua, pero al darse cuenta, vio como su cuerno estaba iluminado, como si estuviera a nada tanto de hacer un hechizo. Y no solo ella se dio cuenta de ese hecho.
- Ya no pienso seguir aquí sin hacer nada, mientras Carlos se descontrola cada vez más. Así que iré a ayudarlo, o al menos hablar con él, tengo fe de que muy en el fondo de su mente, el está allí. Por eso voy a sacarlo de ahí. –
Y sin decir nada mas el cuerno de Starlight brilló, y en un segundo ella desapareció ante el grito de alarma de su mentora y de las demás que estaban allí.
…
Mientras con Kraush… el dragón oscuro estaba siendo masacrado por un endemoniado Carlos… el cual lo atacaba sin cuartel y sin una mísera pizca de piedad. Sus ataques poco surtían efecto en el humano dragón, los resistía como si fuera una roca, y no mostraba signos de recuperar la consciencia, de hecho era todo lo contrario. Y para agravar la situación, el poder de Carlos aumentaba a cada minuto, haciendo que no pudiera seguirle el ritmo a sus ataques, los cuales eran cada vez más fuertes y devastadores. Si el continuaba así de esta forma, entonces sería una amenaza aun peor de lo que Shadow era actualmente.
Pero dejando eso de lado… ahora Carlos lo envestía mientras volaba con las alas de dragón que ahora poseía, no importa si escapara de él, era bastante rápido y sabia sentir su presencia, y la tormenta de nieve que estaba cayendo ahora no lo ayudaba del todo.
El dragón de la llama maldita rodó por el suelo al ser arrojado otra vez por el humano dragonizado, mientras que esquivo un ataque de fuego dirigido hacia él, mientras que Carlos seguía rugiendo como una bestia, mientras que se notaba mas sus intenciones de asesinarlo sin importarle absolutamente nada.
- "¡MALDICIÓN! No me… no me imaginaba que Carlos estuviera en esta liga… bueno, tiene a un dios dragón dentro de sí, supongo que eso es más que obvio. Ahora comprendo que no usara toda su fuerza aquel día que nos enfrentamos por primera vez. Sin duda si no tuviera este problema de salirse de control, aquella ocasión prácticamente hubiera barrido el piso conmigo. Tsk, en serio que me cuesta admitirlo, pero Carlos esta muchos pasos delante míos, y no creo que llegue a estar a su nivel. Sin duda que es alguien de temer, y comprendo porque Shadow desea su poder, podría hundir a todo el mundo en el caos. Pero… agh… eso no importa ahora, ¡debo de intentar detenerlo antes de que siga haciendo más daño de la que ya puede causar!" – Kraush tenía una auto-revelación sobre el poder verdadero de Carlos, lo cual, por su orgullo solo lo admitiría para sí mismo, y con las fuerzas que aún le quedan seguiría luchando para recuperar a su amigo y rival del estado "Berserker" en el que se encontraba.
Pero antes de que pudiera seguir con la pelea, una luz rosa apareció al lado de él… y allí parada a su lado, estaba Starlight, la cual miraba a Carlos el cual se había puesto en tierra mientras seguía gruñendo con fiereza.
- ¡¿Qué diablos haces aquí Starlight?! ¡Lárgate, no es seguro que estés aquí! – le gritó enojado el dragón negro, pero la unicornio no le dirigió la mirada y solo le respondió.
- Lo sé muy bien… pero simplemente ya no podía quedarme viendo como usted era destrozado por Carlos. Por eso vine aquí. Intentaré por lo menos hablar con el… yo sé que muy en el fondo Carlos aun sigue allí, y lo haré salir como sea. – dijo sin titubear Starlight, dejando incrédulo al dragón el cual poco a poco se levantaba del suelo, mientras gruñía del dolor, uno que otro hueso roto habría de tener para sufrir así.
- ¡eres una idiota! ¡¿Cómo Tártaros harás para que al menos sepa quién eres para variar?! – le espetó con molestia, mientras que ella lo volteo a ver, y allí Kraush se dio cuenta de los ojos amarillos de la yegua, los cuales brillaban casi igual como los del humano dragón.
- Yo sé que él me reconocerá, tengo fe de ello. – dijo para después empezar a caminar hacia donde Carlos estaba, el cual solo gruñía con furia al ver a alguien nuevo que venía a enfrentarlo.
- "Esta yegua…. ¿Qué demonios tiene en la cabeza para hacer algo tan estúpido? Carlos la matará sin dudarlo ni un segundo." – se decía Kraush en su mente mientras que miraba como la unicornio se acercaba a Carlos, pero lo que no se espero fue…
- "Solo tenga fe en mi, señor Kraush. Ya verá que Carlos volverá a ser como antes…" – la voz de la Starlight resonó en su cabeza, haciendo que abriera los ojos con sorpresa, ¿acaso ella también podía hacer eso? No tuvo tiempo de pensar en otra cosa cuando un rugido de Carlos lo hizo mirar a donde estaban Starlight y Carlos, mientras que este último solo rugía y gruñía ferozmente, pero sorprendentemente sin hacerle nada a la unicornio rosa.
…
De regreso con el resto… Twilight estaba muy preocupada por su pupila y mejor amiga, verla acercarse a un furioso Carlos era algo que hacía que su corazón se acelerara y su respiración la sofocara, pero no era la única, Cadence también estaba preocupada por la unicornio, aun le costaba creer que ella intentara hacer tal cosa como hablarle directamente, ya que tenía una muy mínima posibilidad de éxito, y aparte de que Carlos cada vez se volvía mas una bestia sin control, lo cual solo hacia más tensa la situación. Gleaming estaba igual, ¿en que estaba pensando esa chica para hacer tal cosa? Aunque de cierta forma lo comprendía, ella nunca se separaba de Carlos desde que el ataque al imperio terminó. Daba fe en que Starlight sentía algo por Carlos, ya que no lo dejaba de lado en ningún momento, y tanto ella, como Cadence e incluso su amigo Sunburst lo notaban perfectamente. Sin duda le tenía algo de envidia, con todo lo que sucedió casi no tenía tiempo para al menos visitar una que otra vez a Carlos en el hospital, su trabajo de capitana la tenía muy ocupada… aunque también había otra razón, una que nadie más sabía, y eso involucraba a las horribles y espantosas pesadillas que sufría en las noches.
Con Rainbow y Lyra, la pegaso multicolor aparte de estar preocupada por una de sus amigas, también estaba confundida por su forma de actuar, ¿era necesario que ella se arriesgara de esa forma por Carlos? Sin duda lo que sucedió en el imperio de cristal la había cambiado, y aparentemente a Carlos también. Y con la unicornio menta, la verdad que estaba sin palabras por el accionar de Starlight, incluso ella sintió esa necesidad de ir con ella, pero por un lado sabía que Twilight, Cadence y Gleaming no se lo permitirían, pero la realidad era que Starlight es más valiente que ella, aparte de que ella era la que más tiempo ha estado con Carlos, cuidándolo y demás. Ella se mentiría si no dijera que sentía algo de envidia… pero eso no importaba ahora, esta situación era más importante.
- ¿Twilight… tú crees que Starlight pueda conseguir que Carlos vuelva en sí? – Cadence hizo la pregunta del millón, algo le decía que esto que estaba haciendo la unicornio terminaría mal.
- La verdad no sabría responderte eso Cadence… todo dependerá si Carlos quiera escucharla, o al menos que pueda reconocerla. – la princesa de la amistad estaba muy tensa, y su mente trabajaba a full, intentando pensar en algo por si acaso Starlight no lograra nada.
- Pero Twily… hay algo que no entiendo, si no mal recuerdo, tú me habías dicho que Carlos se había transformado de esta manera en Canterlot aquella vez del primer ataque. Entonces, ¿Cómo es que Carlos volvió a ser normal otra vez?- Gleaming hizo una muy buena pregunta, una a la que su hermana comenzó a hacer memoria, mientras que Rainbow al oír la pregunta de la capitana también hacia memoria de lo que pasó ese día.
Tanto la alicornio como la pegaso intentaban recordar a detalle lo que sucedió con Carlos aquella vez… primero, Carlos se había transformado y masacró sin piedad a ese dragón oscuro llamado Great Fang, luego, de matarlo ahuyentó a los demás dragones que lo seguían, y después…. ¡ESO ES! ¡ELLA ERA LA CLAVE!
- ¡FLUTTERSHY…! – exclamaron ambas yeguas como si hubieran descubierto la respuesta del mas difícil acertijo que se haya inventado, y ese llamó la atención del resto que se confundieron por el nombramiento de la portadora del elemento de la amabilidad.
…
De regreso con Starlight, la unicornio quería acercarse al humano ahora mutado en dragón, pero este con varios gruñidos le advertía que no lo hiciera. Si no podía hablarle con palabras… entonces lo haría por medio de su mente, al menos esperaba que la consciencia de Carlos la reconociera y entonces por el solo intentara volver en sí mismo.
- "Carlos… ¿puedes escucharme? ¡Por favor háblame! No tengo idea de lo que te pasó, pero te pido que te detengas ahora… estas fuera de control y ni Kraush ni nosotras pueden frenarte. Si en serio todavía tienes algo de cordura, por favor solo… solo detente". – las peticiones de Starlight podían llegar al humano dragón, el cual por un momento se alteró por oír su voz, pero luego se tranquilizaba, como si intentara reconocerla.
- GRRRRRRRR…. – los gruñidos de Carlos aun eran peligrosos, pero extrañamente no eran tan amenazantes como antes, y parecía que en parte funcionaba.
- "Muy bien Carlos… solo reconoce mi voz. Soy yo… Starlight. Solo debes de relajarte, y hacer que tu consciencia vuelva otra vez." –
Carlos poco a poco relajaba su postura, su aura dragonica iba dejado de hacer tanta presión en el lugar, y que el ambiente no fuera tan pesado a su alrededor.
Kraush pudo notar esto, estaba sorprendido de que parte de la hostilidad que Carlos mostraba, ahora casi desapareciera, aunque no estaba confiado, ya que su sexto sentido le decía que algo malo podía ocurrir, y más si Starlight estaba casi tan cerca de Carlos.
…
Mientras con Carlos, este lentamente parecía reconocer a Starlight, sin embargo algo sucedía dentro de su subconsciente….
Se podía ver al imponente dragón celestial, Slyfer, estaba junto a la consciencia del chico, el cual estaba sentado en posición fetal, con sus rodillas cubriendo su cara, mientras que un aro de fuego color amarillo estaba a su alrededor. Quizás a simple vista no se podía notar su rostro, pero los ojos de Carlos eran amarillos con la pupila de un reptil.
El humano estaba allí sin moverse o decir algo, como si estuviera en un trance, y este estaba siendo vigilado por el dios dragón, el cual, sabía que esto iba a suceder, pero era necesario, así Carlos podría acostumbrarse a sus nuevas partes de dragón, mas unas extras como lo eran las alas.
Esta "prueba" si se podía decir así, resultaba tal y como se esperaba, la forma "Berserker" de Carlos era más fuerte que antes, aparte de que se adaptó perfectamente a su nuevo brazo y a su ojo reconstruido.
Sin embargo, al estar transformado por más tiempo de lo que debería, ha provocado que su mente quedara aislada de todo, mientras que sus instintos más salvajes de dragón hicieran que se comportara como uno de verdad. Y ciertamente eso era preocupante, si Carlos no volvía en sus cinco sentidos, el se perdería en lo más profundo de su mente, y lo que quedaría de él sería solo una bestia descontrolada.
Fue allí que se podía escuchar los llamados de Starlight, y tanto dragón como humano podían oírla, aunque este último no hacía nada en reacción a la voz de Starlight. Slyfer a esto le preocupó un poco, pero no fue mucho ya que después de un rato el chico comenzó a reaccionar.
- "… S-Star…" – Carlos decía en un susurro, tal parece que podía reconocer la voz de la unicornio.
["Starlight… en serio me sorprendes por arriesgarte en intentar hablar con Carlos. Y parece que en parte funciona. Pero… siento algo extraño, algo no anda bien"] – se decía a sí mismo el dios dragón, por un lado apreciaba lo que hacia la yegua por su compañero, pero por otro lado, sentía que había algo extraño… más que todo viniendo por Starlight.
Fue allí que algo llegó a los sentidos del dragón, era una presencia, una que… era muy conocida para él.
[Espera, ¿eso es… acaso?] – Slyfer puso su vista sobre la unicornio, y fue allí que lo vio… y eso lo ahora sí que lo preocupó.
Y era que detrás de Starlight, una especie de sombra oscura comenzó a alzarse, una que era muy conocida para el dragón, y que si Carlos la viera, entonces la reconocería perfectamente.
La sombra era amorfa, pero comenzó a tomar la forma de un ser bípedo y de gran altura, y unos brillos rojizos se hacían pasar por sus ojos. Mientras que una voz en forma de susurro se oyó tanto para el dios egipcio como para la conciencia del humano dragón.
"Esta vez… me aseguraré de que tu alma se calcine en los círculos del infierno. Y no solo tú, ella también lo hará"
[Oh no…] – Slyfer reconoció esa voz, y era la de Eternal. Pero a diferencia de antes, su voz era aun más oscura, y se notaba que todo rastro de humanidad había quedado completamente olvidado. Ahora era completamente un demonio sediento de sangre.
- … No. – dijo Carlos un poco mas audible, y el dragón al verlo, pudo ver como el fuego de su alrededor comenzó a cambiar, ahora en vez de ser amarillo ahora era rojo carmesí, y el calor que emitía era bastante sofocante, incluso para él, lo cual parecía imposible. - ¡NOOOOOOOOOOOOOOO! –
[¡MALDICIÓN! ¡STARLIGHT, ALÉJATE DE EL!]
…
Con Starlight; ella ya estaba bastante cerca de Carlos transformado en bestia, mientras continuaba hablándole de manera tranquilizadora al humano dragón, el cual parecía que estaba reaccionando a sus llamados, y que parecía que lo que ella estaba haciendo estaba funcionando. Pero lamentablemente seria todo lo contrario a lo que ella deseaba que fuera.
"Carlos… solo tienes que seguir escuchándome y…" – seguía hablando Starlight desde su mente, pero fue interrumpida abruptamente por un grito que le llegó de repente a su mente.
[¡Starlight, aléjate de el ahora!] – repentinamente el grito de advertencia de Slyfer la asustó.
- ¿Señor Slyfer…? – no terminó de hablar cuando escuchó los gruñidos de Carlos, el cual había cambiado su expresión relajada, a como estaba desde el inicio, y lo que vino después ni ella ni nadie que veía esto se lo esperó lo que Carlos hizo.
- ¡RAAAAAAAAAHHHH! – con un rugido, Carlos atacó a Starlight con una de sus manos usando sus garras.
Fue allí que algo salpicó la nieve blanca del suelo. Y eso era sangre.
- ¡AHHHHHHH! – gimió de dolor Starlight al sentir el arañazo de Carlos en su brazo izquierdo, el cual le desgarró parte de su piel, dejándole rasguños algo profundos y sangrantes en su brazo.
Kraush, Twilight y las demás que veían esto quedaron sorprendidos y mientras que las últimas se asustaron que Carlos lastimara a su compañera y amiga, mientras que el dragón oscuro ya se veía venir este resultado. Así que debía detener esto antes de que Carlos cometiera un muy grave error.
Mientras con Starlight… ella por la sorpresa y por lo que Carlos le hizo, estaba de rodillas en el suelo mientras que con su mano derecha se tomaba su brazo que escurría sangre, el desgarre era profundo, y perdería sangre si no se trataba esa herida. Debido al dolor, ella no podía evitar derramar lágrimas, no solo por las corrientes de dolor que sentía, sino… porque Carlos la había atacado. Nunca se había esperado algo como eso, pero… ¿Por qué lo hizo? No comprendía lo que sucedía, sin embargo alguien le comenzó a hablar, y ese no era nadie más que Slyfer.
[Starlight ¿estás bien? Por favor no vuelvas a acercarte a Carlos, hay una presencia oscura a tu alrededor, y eso lo hizo reaccionar de esa forma]
"¿Eh? ¿Presencia oscura sobre mí? No entiendo lo que me está diciendo señor Slyfer, ¿Qué quiere decir con eso?" –
[Al parecer Eternal te dejó algo más que solo un trauma… te recomendaría que te alejes de aquí, Starlight. No solo es por tu bien, sino por el de Carlos.]
"P-Pero…" – Starlight quería protestar, pero los gruñidos furiosos de Carlos la interrumpieron, allí el humano dragón, se abalanzó contra ella, la cual cerró sus ojos esperando el mortal ataque.
Sin embargo, pudo oír una confrontación, y al abrir los ojos pudo ver a Kraush el cual se lanzó sobre Carlos, en un intento de alejarlo de la unicornio, lo cual funcionaba, al menos dentro de lo que cabe ya que Carlos comenzaba a rugir con furia por lo que hacia el dragón oscuro.
- ¡Starlight lárgate de aquí, ahora! – gritó el dragón negro intentando mantener en su agarre al humano dragón.
- P-Pero Carlos, el está… -
- ¡NO PUEDES HACER NADA SI EL TE VE COMO ENEMIGO, ASÍ QUE DEJALO Y VETE DE AQUÍ! – le regañó Kraush con molestia, Starlight le pesaron esas palabras, tenía razón, no podría hacer nada si esa presencia de Eternal estaba con ella, y hasta el mismo Slyfer se lo reiteró. Así que con la impotencia carcomiéndole el corazón le hizo caso.
Ella solo encendió su cuerno y desapareció con la tele-transportación, no sin antes dejar caer unas lágrimas, por más que quería ayudar a quien más quería… algo se lo impedía, y ese algo…. Bueno, ya pensaría en eso después, debía salir de allí.
…
De regreso con Twilight y compañía; habían presenciado como Carlos atacó a Starlight, tanto Twilight como Gleaming pensaban ir a ayudarla, pero no fue necesario ya que ella apareció de regreso a donde estaban usando su magia. Todas se preocuparon al ver la herida del brazo de Starlight, al nadie tener conocimiento de magia curativa, la capitana Gleaming le hizo un torniquete improvisado, rasgando algo de su blusa y poniéndosela en el brazo a Starlight, al menos con eso detendría un poco el sangrado.
- Estarás bien, pero el arañazo es algo profundo, y necesitaras ayuda médica antes de que te desangres. – Gleaming Shield terminaba de atender a lo que podía a Starlight, la cual se le veía bastante apagada y triste, cosa que era notado por todas.
- ¿Starlight, te sientes bien? – Cadence le preguntó, pero no obtuvo respuesta.
- ¿Starlight? – Twilight también estaba preocupada por su estudiante/amiga, y la mencionada tampoco quiso decir algo.
- Vamos Starlight, al menos lo intentaste… algo arriesgado, y peligroso, pero Carlos estando así no podría reconocerte… - Rainbow comentaba, pero sin embargo fue interrumpida.
- No… si lo hizo, pero no es por eso que me atacó. – Starlight por fin decía algo, y eso que dijo les llamo la atención a todos.
- ¿A qué te refieres con eso Starlight? – Lyra preguntó sin entender, pero Starlight solo puso una de sus manos sobre su herida.
- No fue por mi… fue por Eternal que me atacó. – dijo simplemente, mientras que sus ojos se humedecían. – aun después de todo lo que sucedió, ese demonio aun ataca a Carlos de alguna forma, y esta vez… "sniff" me usó a mí sin que me diera cuenta, y solo para hacerle más daño. – dijo mientras comenzaba a sollozar, las chicas entendieron lo que quería decir, ese guerrero… Eternal. Sin duda era un monstruo, no solo en combate, y Gleaming lo sabia mejor que nadie… cosa que la estremecía por dentro.
- Espera, déjame ayudarte con esa herida. – Gleaming se acercó a Starlight, y rompiendo un poco de su blusa, le hizo un torniquete provisional a su brazo el cual por lo menos contuviera un poco el sangrado por el arañazo.
- Gracias… pero ahora… temo que Carlos ya no podrá regresar a ser como antes. – se lamentó la unicornio color rosa, creía que… si ella no pudo apaciguar la ira del humano dragón, entonces ya era muy tarde para hacerlo otra vez. Pero…
- No creo que eso sea verdad Starlight. – Cadence le dijo de manera alentadora mientras le sonríe. - de hecho… aun tenemos a alguien quien si podría calmar a Carlos. –
- ¿En serio? ¿Quién? –
- Elemental mi querida Starlight… la respuesta ya está aquí. – otra voz se hizo presente, y todas al mirar de donde venia, ya sabían quién era, excepto Starlight, y la dueña de esa voz era…
- ¿Eris? – era un hecho, quien había aparecido era nadie más que la señora del caos y la desarmonía Eris. Pero ella no venia sola ya que también venia con ella…
- H-Hola chica… - esa tímida y dulce voz era inconfundible para cualquiera, mucho menos para todos los presentes.
- ¡Fluttershy…! – Twilight y Rainbow se alegraron de ver a su amiga, Gleaming, Lyra y Cadence también, pero solo Starlight estaba muy confundida por lo que estaba pasando, ¿Por qué Fluttershy estaba aquí? ¿En qué momento había llegado Eris? Muchas preguntas volaban sobre su cabeza, pero no tuvo tiempo para seguir cuestionándose sobre esto.
- Starlight, estas herida, ¿te encuentras bien? – Fluttershy se preocupó por la herida sangrante que tenia Starlight, la cual salió de sus pensamientos al verla acercarse a ella.
- E-Estoy bien Fluttershy… pero quiero preguntar ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en Ponyville. –
- Te la explicaremos luego, ahora lo importante es ayudar a Carlos. Fluttershy, ¿en serio crees poder calmar a Carlos en el estado en el que está? – la princesa de la amistad le preguntó a la pegaso, mientras que la mencionada podía mirar a la distancia como Kraush forcejeaba con Carlos el cual era diferente ahora, tenia ahora alas, cola, y hasta un brazo de un dragón. Eso sorprendió a Fluttershy por un momento, pero no era tiempo para eso, ella había venido aquí a ayudar a alguien a quien apreciaba mucho. Después de todo, aun recuerda aquellas palabras que le dijo hace ya un tiempo.
"Si me llego a transformar otra vez, tu eres la única que puede calmarme. Y no te preocupes, yo sé bien que puedes hacerlo… Fluttershy"
Aquellas palabras venían a su mente, ella había hecho una Pinkie-promesa con él. Y este… era el momento de cumplir esa promesa. Claro… tenía un poco de temor por como Carlos estaba… pero no podía dar marcha atrás, no si él estaba en riesgo. Y si así podía ayudarlo aunque fuera un poco… entonces valía completamente el riesgo.
- Yo le había prometido hace tiempo… que si esto pasaba, quería que yo fuera la que lo ayudara. Por eso… - los ojos de Fluttershy brillaron de un color amarillo, y no solo ella, en una fracción de segundo, los de Starlight, los de Lyra y los de Gleaming parpadearon de ese mismo color por un segundo. Ellas si sentían que lo que decía y sentía la pegaso por Carlos era igual a lo que ellas sentían.
Twilight, Rainbow y Cadence, se sentían algo preocupadas por la pegaso tímida, pero tanto Gleaming, Lyra, la propia Starlight, e incluso Eris confiaban que lo lograría, las tres unicornios tenían ese tipo de extraña pero familiar conexión, y si ella decía eso, ellas sabían que lo haría.
- Solo ten cuidado Flutters… Carlos esta descontrolado, solo mira como dejó a Starlight y la paliza que le ha dado al Kraush. – le advirtió Rainbow Dash, mientras que veían como Carlos le daba golpes a Kraush aun este manteniéndolo sujeto a su agarre desesperado.
- Si algo malo pasa, estaremos aquí para lo que sea. – segundó Cadence, y Gleaming asintió a lo que dijo su mejor amiga.
- Solo ten cuidado, Fluttershy. – Starlight dijo seria, no quería admitirlo, pero sabía que ella era la única que podría ayudar a Carlos ahora, y eso la frustraba mucho, pero decidió tragarse todo eso, no era momento de tener celos, Carlos estaba en riesgo ahora.
- Por favor ayuda a Carlos Fluttershy, al igual que todos quiero que el vuelva a ser como antes. – Lyra también daba sus palabras de aliento a la pegaso, la cual se sentía un poco apenada de que le dejaran todo en sus hombros, pero si no hacia esto, Carlos iba a…
- Bueno ya es demasiado bla bla bla… ven conmigo Shy, te llevaré cerca de Carlos, pero me quedaré cerca por si las moscas. – Eris se había hartado de esperar, así que puso su pata sobre el hombro de Fluttershy, y de un "Poof" desaparecieron del lugar, para aparecer después cerca donde estaba Carlos y Kraush.
Mientras que Starlight, solo podía quedarse allí mirando, sin poder hacer mas nada. Con un carajo, se sentía inútil ahora… y todo por causa de Eternal. Instintivamente llevo su mano hacia su cuello, el cual estaba vendado, aun podía sentir aquella mano infernal que quemaba como los mil infiernos en ese lugar. No pudo evitar que un par de lágrimas silenciosas resbalaran por su rostro… solo deseaba que todo esto se acabara de una vez por todas.
…
Volviendo con Carlos… este a punta de golpes intentaba quitarse de encima a Kraush, el cual ya casi ni parecía estar consciente ya que los brutales golpes del humano dragón eran el doble, o más bien el triple de fuertes que antes, su fuerza iba aumentando conforme pasara el tiempo, y si no lo detenían, entonces todo estaría perdido para Equestria, y ni siquiera Shadow o ese guerrero, Eternal, podrían contra una masa de poder absoluto como lo era Carlos.
Pero fue allí que una presencia muy familiar para el apareció, y al mirar quien era, su sorpresa fue palpable al ver de quien se trataba.
- "¿F-Fluttershy? ¿Q-Qué está haciendo ella aquí? ¿Acaso ella…?" – poco tiempo tuvo el dragón oscuro de seguir debatiendo, ya que al distraerse, Carlos le dio un codazo en su estómago, haciendo que este finalmente soltara al chico convertido en dragón, y este al estar tan furioso, de un zurdazo lo mando a volar lejos, y estrellarse contra el suelo, quedando finalmente inconsciente por ese fuerte golpe.
- ¡RAAAAAAAAHHHHHHHH! – la furia de Carlos ya estaba casi al tope, ya parecía que no había esperanza de que volviera a la normalidad… de no ser…
- ¡Carlos! – una voz lo había llamado, y eso hizo que volteara a ver quién era, ya que esa voz se le hacía familiar.
Y allí, en medio de su campo de visión, una linda pegaso de pelaje amarillo y crin color rosa se acercaba a él con cierto cuidado, mientras que Carlos gruñía por lo bajo, sin que se diera cuenta olfateaba su aroma, el aroma que desprendía esa yegua lo tranquilizaba.
Mientras que en el interior de la mente de Carlos, la situación también había cambiado.
Slyfer… el dragón celestial, al darse cuenta de la presencia de la pegaso amante de los animales, sabía que ella podía calmar la furia de su compañero, mientras con la consciencia de Carlos, este aun seguía rodeado por aquel fuego incandescente, pero poco a poco ese calor iba disminuyendo, y al oír que una voz conocida lo llamaba, este reaccionó un poco a esa voz.
- ¿Flutter… shy? ¿e-eres tu…? – dijo casi en un hilo de voz, pero que el dragón divino si pudo escuchar. Y en eso se le ocurrió una idea que quizás podría ayudar a Carlos a salir de esto, y para eso….
[Gracias a mi madre por esta chica que vino a ayudarnos. Aunque solo le hable a Carlos no será suficiente, quizás deba de darle un poco de mi ayuda]
…
Por otro lado… Fluttershy se acercaba poco a poco a Carlos, el cual solo le gruñía a modo de amenaza, pero no parecía que el humano transformado en dragón tuviera intención alguna de lastimarla por un motivo muy claro.
- C-Carlos, soy Fluttershy, ¿puedes entenderme? – preguntaba la pegaso con un poco de miedo, pero aun así no iba a retroceder por nada de lo que el humano dragón hiciera, iba a ayudarlo, aun si eso ponía en riesgo su vida.
- GRRRR… - los gruñidos eran su respuesta, no se sabría si eran de advertencia o de que en cualquier momento se lanzaría sobre ella a devorarla, sin embargo eso no haría retroceder a la elemento de la amabilidad.
- Tranquilo, no quiero lastimarte, solo quiero estar cerca de ti, Carlos. –
- … URGH. "sniff sniff"- en respuesta a sus palabras, el humano dragón comenzó a olfatearla, así como lo había hecho en Canterlot hace ya un tiempo, eso le daba entender a la yegua que estaba intentando reconocerla.
- Eso es… soy yo, Fluttershy. Ya nos habíamos visto antes, no te preocupes, todo va salir bien, Carlos. – decía con suavidad en sus palabras, ya estando lo suficientemente cerca del humano dragón, el cual parecía hacerse amansado por las palabras arrulladoras de la pegaso tímida.
Carlos ahora solo hacia leves gruñidos, mientras que aun su cuerpo estaba tenso en caso de cualquier ataque o algo por el estilo, mientras que Fluttershy tomó su mano derecha que ahora era como la de un dragón. Ella al ver que su brazo ahora era de dragón, por un lado estaba asombrada por eso, pero también sentía algo de tristeza, ya que aunque no se explicaba el porqué, ella casi podía sentir lo que Carlos sentía, era como si los sentimientos de Carlos fueran compartidos con ella, como una especie de conexión, era leve, pero podía sentirlo.
- Debe de ser duro para ti, ¿verdad? – habló con un tono suave y tierno la pegaso. – Sé bien todo lo que te pasó, por alguna razón pude sentir que algo malo te pasó, y me preocupé mucho por tu estado. Y aunque estés de esta forma, algo en mi me dice como te sientes ahora… -
Mientras que Fluttershy seguía hablando, Slyfer llevó a cabo su estrategia, mientras ella continuara hablando, utilizando algo de su poder, mas la habilidad sensorial de Carlos, hizo que la voz de Fluttershy se escuchara por toda la mente del chico, el cual reaccionaba a su voz.
"Fluttershy… puedo oírla… ella está muy cerca…"
- Y al saber que estabas otra vez en esta forma… decidí venir a ayudarte. Por un momento incluso yo dudé de mis propias palabras… pero después, algo en mí me dijo que no sintiera miedo de ti. Es por eso que estoy aquí, Carlos… -
"Si… ella vino hasta aquí, solo por mí. Y aún recuerdo…. Aún recuerdo que me prometiera que… si alguna vez volvía a estar de esta forma, ella…"
- Y no he olvidado la promesa que hicimos hace ya un tiempo. Tú siempre te has arriesgado demasiado para ayudar a todos, sobre todo en momentos donde tu vida está en peligro. Yo quiero que nada malo te pase, a pesar de todo… eres muy especial para mí. Por eso… -
"Ella también es importante para mí. Ella de entre todos es a las que más cariño le he tenido desde que estoy aquí. Y aunque no he podido demostrárselo abiertamente, a ella no le importa, mientras este a su lado, protegiéndola y queriéndola…. Yo…."
…
En el mundo mental de Carlos, su consciencia aun seguía encerrada entre aquel circulo de fuego que ahora ya no eran rojo carmesí, y volvió a ser amarillo, y que poco a poco se extinguía. El chico miraba ahora todo con más claridad, pero lo único en lo que prestaba atención, era en lo que estaba frente a él.
Lo que tenía frente a su vista, era a Fluttershy, o lo que quizás era una ilusión de ella. El humano dragón miraba a la pegaso, como si fuera lo único que existiera en el vacío universo, mientras que esta le sonreía con esa ternura que la caracteriza siempre, algo que nunca lo confundiría por ser la única que tuviera aquel aura que era tan tranquila como ver la Luna y las estrellas en una noche de verano.
- Fluttershy… - Carlos susurró su nombre, ella no dijo nada, solo seguía sonriéndole, mientras que extendía sus brazos, como queriendo un abrazo de su parte.
"Yo… quiero estar contigo siempre…"
Aquellas llamas por fin se habían extinguido, y se veía a Carlos abrazar a Fluttershy, mientras que aquel lugar oscuro, como si un cristal o vidrio se tratara, comenzara a quebrarse, dando paso a una luz blanca, la cual solo los acogía a los dos.
…
De vuelta al mundo real… donde había conflicto, ahora había un gran silencio, mientras los vientos perdían su fuerza, y lo que era una tormenta de nieve ahora era como cualquier nevada de invierno.
Sin embargo, eso no era comparado a lo que sucedía ahora mismo.
Dos princesas, la capitana de la guardia real, una de las elementos de la armonía, una diosa del caos, dos unicornios, e incluido un dragón oscuro veían con gran impresión, pero también con alegría, lo que querían que sucediera.
Fluttershy luego de decir unas palabras, valientemente se atrevió a abrazar a un Carlos aun transformado en su forma de dragón. Por un momento pensaron que el humano reaccionaria violento ante su atrevida acción, pero fue todo lo contrario a lo que esperaban.
Carlos, aun estando en ese estado, abrazó a la pegaso amante de los animales, lo que sorprendió a todos los presentes, pero se pusieron felices de que pudiera por fin hacer que Carlos volviera.
- ¿Carlos? – y hablando de Fluttershy, esta se había sorprendido de que aun estando así, el humano dragón le devolviera el abrazo.
- Gra…cias… Flutter…shy – fueron las únicas palabras que Carlos pudo articular, las cuales alegraron mucho a la yegua.
- No… siempre que me necesites, estaré aquí contigo siempre. –
Es entonces que un brillo rojo se hacía presente sobre el humano dragón, y ahora su apariencia comenzaba a cambiar.
Sus músculos y su cuerpo volvían a ser como era antes, las alas de su espalda, estas empezaban a encogerse hasta ser unas muy pequeñas, como las de un bebé dragón. Su cabello había sufrido un cambio, ahora era mucho más largo de lo que era antes, dos mechones largos enmarcaban su rostro, mientras que su color cambió al negro que siempre tenía, pero con la diferencia que varios de sus mechones, y las puntas de otros ahora eran de color rojo. Y no solo eso había cambiado, sus orejas ya no eran las de un humano, ahora eran rojas y puntiagudas, eran orejas de dragón y también en su boca, varios de sus dientes fueron reemplazados por colmillos.
Mientras, las escamas de su nuevo brazo derecho de dragón, parpadeaban de una manera peculiar, y no solo eso, las marcas de su único brazo humano hacían lo mismo. Sin embargo, esas marcar se había extendido más allá de su hombro izquierdo, extendiéndose y abarcando algo de su espalda y pecho.
La pegaso tímida sentía que Carlos iba a caerse sobre ella, ya que las sus piernas temblaban y se adormecían poco a poco, entonces afianzó mas su abrazo contra él, mientras que regostaba al humano en el suelo, y poniendo su cabeza sobre su regazo, a modo de una almohada para él.
- ¿Te sientes bien, Carlos? ¿No te duele nada, o te sientes enfermo? – Fluttershy preguntaba mientras acariciaba tiernamente la cabeza del humano dragón, el cual solo parecía descansar estando de esa forma.
- E-Estoy bien… g-gracias… - decía con algo de dificultad, ese excesivo uso de su poder lo dejo increíblemente agotado, solo necesitaba descansar.
- Me alegro mucho… -
- ¡Fluttershy! – ambos pudieron oír el grito de las demás, las cuales venían rápidamente a donde estaban, y no solo ellas, Kraush que había recuperado el conocimiento y visto todo lo que pasó, se acercaba lentamente, no podía volar ya que una de sus alas posiblemente estaba fracturada, y no podría volar por un tiempo, así que con algo de esfuerzo pudo pararse e ir caminando con dificultad a donde estaban la pegaso y el chico humano.
- ¿Están bien los dos? – Rainbow quien llego primero por ser más rápida le preguntó a su amiga, la cual solo asintió con una sonrisa, mientras que Carlos seguía reposando en su regazo.
- ¿Cómo está Carlos, está mal? – Lyra fue la segunda en preguntar rápidamente por el humano, mientras que los demás llegaban al lugar.
- No te preocupes, ya está bien ahora… - le respondió Fluttershy mientras que miraba a Carlos descansar.
- Gracias a Celestia que todo está bien ahora. Ugh… nunca me había sentido tan tensa por algo como esto. – Gleaming dijo con un suspiro de alivio, finalmente todo este embrollo se había acabado.
- Me alegro que la situación no se haya complicado mucho más de lo que ya estaba. – Cadence también estaba aliviada de que toda la situación se terminara de mejor manera.
- Es verdad… y lo mejor de todo es la "vista" que nos ofrece nuestro querido humano~. – Eris decía con una sonrisa algo pervertida, y ese comentario confundió al resto.
- ¿Qué quieres decir con eso de "vista"? – Rainbow le preguntó confundida, esa pregunta era la que todos allí se hacían.
- ¿En serio no lo han notado? Pues… solo miren por sí mismas y verán a que me refiero. – dijo de manera burlona y algo maliciosa, sabía que esto sería muy divertido de ver.
Los ojos de todos se posaron sobre el humano que estaba desmallado, y entonces… fue allí que comprendieron lo que se refería la diosa del caos.
No había que ser ciego para darse cuenta, de que el pobre chico estaba en minucias frente a todos, y eso era debido a que la bata que usaba en el hospital, o la destruyó al transformarse, o se la quito sin que se diera cuenta.
Bueno… era mejor decirlo con la más pura de las verdades.
¡CARLOS ESTABA COMPLETAMENTE DESNUDO!
Eso cayó como balde de agua fría, y para agravar la situación, Eris jugaba con la situación, como era poniendo un coro angelical mientras que hacia brillar como si fuera oro… en cierta parte más baja del abdomen del chico humano.
Las reacciones no se hicieron esperar, Cadence se tapaba la cara con suma vergüenza, Twilight por muy poco y tiene un desangrado nasal, cosa que Rainbow compartía, Starlight por otro lado, parecía estar igual que la princesa del amor, aunque esta disimuladamente intentaba ver un poco el "paquete" que se traía el chico que le gustaba. Pero por otro lado, Gleaming y Lyra ya tuvieron la oportunidad de verlo desnudo, así que ellas no parecía afectarles en nada. Y esto solo hacía que Eris se divirtiera, estaba segura que si Carlos se da cuenta de esto… jeje, su cara de vergüenza seria digna de recordar.
Pero alguien que tampoco se veía afectada por la situación… sorprendentemente era Fluttershy, la cual no parecía prestarle atención a lo que ocurría, ella solo seguía manteniendo al chico humano sobre su regazo, estando feliz de que pudiera ayudar otra vez a alguien quien apreciaba mucho.
Mientras con Kraush, este solo miraba lo que ocurría a cierta distancia, este se notaba con moretones en varias partes de su cuerpo, una de sus alas estaba rota, su brazo derecho estaba roto, y quizás también algunas costillas.
- "Es increíble, Carlos sin duda tiene un poder endemoniadamente fuerte. No tuve ni una oportunidad contra él. Maldición, esto es muy humillante, Carlos esta en un nivel donde yo no puedo llegar" – se decía a sí mismo el dragón oscuro, se sentía frustrado y algo molesto, esta experiencia le mostro de mala manera que él estaba por debajo de alguien como Carlos. Eso era un duro golpe a su orgullo, pero no podía quejarse de nada, Carlos nunca tuvo la intensión de presumirle su poder, el no era de esos que creían ser los reyes del mundo.
-4 horas después. POV-Carlos-
Carajo… me siento como si hubiera tenido una noche de esas que disfrutas en un lugar, y luego despiertas en otro lugar, y que no recuerdes que pasó esa noche y las estupideces que pudiste haber causado. Si, es así como me siento ahora.
No recuerdo mucho lo que pasó, aparte de estar con Slyfer en un lugar oscuro, mientras que el me ayudaba a curarme. Luego de terminar, todo se volvió más oscuro de lo que era… y hasta allí. De allí no más nada.
Me había despertado, sentí que hubiera dormido más de una semana, o hasta creo que un mes de seguro. De cierta forma agradezco seguir vivo todavía, pero…
[¿Sucede algo, compañero? Te noto distraído, pensé por un momento que te sentirías bien después de despertar de un largo sueño]
"No… solo me puse a pensar en ciertas cosas, sobre todo lo que ha pasado, y que esto está muy lejos de que termine, Slyfer. Eternal me hizo ver muchas cosas, unas de las cuales, algunas quería ignorarlas, y hasta otras que quería negarme a reconocer, pero que desgraciadamente no puedo hacerlo. Esto no es un juego y jamás lo será. Además, nuestra pelea aun no ha terminado, no tardara mucho para que él se dé cuenta de que aun sigo vivo, y que regrese otra vez, e intente asesinarme… de nuevo.
[Lo entiendo. No debes de agobiarte tanto Carlos, quizás la situación se está complicando, pero eso no tiene que ponerte nervioso, estás vivo, y tu sabes que lo que no te mata, solo te hará más fuerte, y esta vez lo suficiente para detener a ese chico Eternal, y de paso frustrar otro plan de Shadow]
Sly tiene razón, aunque lo de estar vivo, en realidad me siento encadenado a una polea que me arrastra lentamente al infierno con cada minuto que pase. Si bien Lucifer quiere que ayude a Eternal para que de paso este lo ayude a él… realmente me pone en duda que, ¿en verdad estoy haciendo algo bueno con esto? Es decir… Eternal no pertenece aquí, y aunque lo libere, ¿Qué debería hacer con él? De alguna forma deberé de hablar con Lucifer para que me dé más detalles o que me dé más condiciones para cumplir con este trato. Realmente siento que estoy arriesgándome más de lo que debería con este trato, pero… ¿realmente es justo que yo muera y que los demás sufran por mi único fracaso que tengo? No… no lo es.
- Carlos… - repentinamente una voz entrando me llama, y esa era Red, la cual vino a verme.
- Hola Red… ¿Cómo andas? – le dije como siempre, pero no me esperé que ella corriera hacia mí y se me tiraría encima a abrazarme.
- Idiota… ¿Cómo diablos se te ocurre decir cosas como esta ahora? Estabas en peligro de muerte, y de paso te conviertes en una especie de monstruo y causas un alboroto. En serio ¡¿Cómo crees que me siento por todo lo que te ha sucedido?! – dijo mientras unas lágrimas se formaban en sus ojos, y su cara la cubre con mi pecho, creo que debí usar otro tipo de palabras.
- Perdóname, Red. Sin duda esto se me ha salido de las manos. Pero ya estoy bien te lo aseguro. Admito que si sentía que iba a morir, sin embargo tú ya sabes que eso ya lo había experimentado, y aun así sigo vivo. –
- L-Lo sé… pero… -
- Ya, tranquila, ahora estoy bien, y debo suponer que viniste hasta aquí para ayudarme, ¿verdad? Entonces te estoy agradecido que me ayudaras aun a pesar de todo. Y lo estoy más por estarme cuidando mientras estuve en coma. Solo puedo decirte gracias, Red. – le dije mientras la abrazo contra mí, ella solo sollozaba contra mí, pero siento que está feliz de que yo este despierto luego de mucho. Un momento, ahora que lo recuerdo…
- Red… puedo preguntarte algo. –
- Si… ¿Qué sucede? –
- Dime algo… ¿Cuánto tiempo estuve en cama? Solo recuerdo que no había hospital. – ante mi pregunta ella se puso algo tensa, dudaba de responderme, pero yo continuo hablando. – Estoy consciente de que… mi brazo y mi ojo perdidos se estaban recuperando, pero solo quiero saber cuánto ha pasado desde ese día. Solo eso por lo menos. –
- … Está bien. Estuviste en coma aproximadamente un mes y 8 días. Tu factor regenerativo te ayudó mucho con tus heridas, pero al ya estar curado no reaccionabas, y así paso estos días. – dijo algo decaída, yo estoy algo atónito, ¡¿un mes?! Todo un mes en ese estado. Sin duda Eternal debió de destrozarme de todas las maneras posibles y aun así sigo en una sola pieza. O bueno… más o menos.
Miré lo que ahora es mi nuevo brazo, el cual está cubierto casi completamente por vendas, y mi ojo izquierdo también está tapado por vendaje. Con todo esto… aun no me creo que siga vivo, no después de la carnicería que hizo Eternal conmigo.
- emmm… Carlos, s-sobre tu brazo, y tu ojo… - Red me miraba con preocupación, ella cree que me deprimiré por esto, pero no es así.
- Ya sé, ahora mi brazo y ojo son de dragón, lo sé muy bien. Y no te preocupes por eso, intentaré acostumbrarme, ("de alguna forma") – eso ultimo lo dije en mi mente, ahora las cosas para mi están a punto de cambiar.
- Si… bueno, tu brazo y ojo izquierdo no son lo único que cambiaron. – al decir eso, yo la miré confundido.
- ¿Qué quieres decir con eso Red? –
- Creo… que es mejor que te lo muestre. – al decir eso, ella sacó un espejo de uno de los cajones que había allí, y me lo dio. Y al verme reflejado, ahora comprendía, y a la vez, estoy sin palabras…
Mi cabello había crecido, demasiado para solo un mes, pero lo más resaltante es que ahora varios mechones y las puntas pasaban de negro a ser color rojo. Y no solo eso, mis orejas eran puntiagudas y rojas también. Y aparte, puedo ver en mi boca que algunos de mis dientes ahora son afilados colmillos. No puedo creerlo… yo…
- Y eso no es todo… - al decirme eso me puse más nervioso, y fue que al moverme un poco, sentí algo en mi espalda… eran pequeños y que sentía que eran como otro par de brazos… no me digas… que son…
- Red… ¿Q-Qué tengo… en mi e-espalda? – que no diga que son… ¡que no diga que son…!
- Lo que tienes en tu espalda… son alas. Tienes alas de dragón ahora, Carlos. –
- … - Así es… no puedo creerlo, creía que solo mi brazo derecho y ojo izquierdo cambiarían… pero eso no era así.
"Slyfer… ¿Qué fue lo que me sucedió? ¿Por qué carajos ahora tengo alas y otros rasgos de dragón?" – solo él puede darme una respuesta.
[Cálmate Carlos, no te alteres. Y si hay una explicación, solo que presiento que no te gustara mucho oírla] - ¿acaso quiere hacerse el gracioso? ¡PUES LE DIRÉ QUE ESTO NO TIENE NI UNA PUTA GRACIA!
…
- Entonces… por transformarme otra vez, absorbí más poder de lo que debería, y ahora tengo más de dragón que humano… ¿es así la cosa?"
[Prácticamente así fue. Tu poder se inestabilísima a cada momento, y es por eso que ahora… tienes más poder que antes, pero la consecuencia es que ahora te has hecho más dragón que humano. Podría decir que… tendrás que acostumbrarte poco a poco al estilo de vida de un dragón a partir de ahora.] – dijo terminando de explicar… yo solo no puedo decir nada más.
Red al ver mi estado prefirió dejarme solo e ir a seguir con su trabajo. Y ahora… ya no soy casi humano, solo la cara y otras partes de mi cuerpo, pero varios rasgos y otras cosas ahora son de un dragón. Dios… esto es algo que por un lado ya me lo esperaba, pero no creía que fuera tan abrupto. Creo… que comprendo mas a Eternal ahora por ya no ser del todo un humano. Y también comprendo su odio contra mí, pero eso no quiere decir que yo sienta esto también, ahora soy adefesio… y ahora mi vida tendrá que cambiar, y todo por…
- Supongo que todo va a cambiar a partir de este momento. Y la verdad no sé si pueda soportar estos cambios en mi, Slyfer. Dudo también que esto afecte también a los demás, sobre todo a… las chicas. –
[En eso tienes razón, y puedo dar fe en que ellas te seguirán aun si estas en este estado. Tu eres su alfa ahora, y ellas no dudaran en estar contigo, con o sin apariencia de un dragón, ellas te quieren mucho, y ese cariño puede ayudarte a superar esto]
- Es verdad, pero… ¿tú crees que ellas me seguirán viendo igual a pesar de todo? Ya que ahora… puede y que ahora al ser más un dragón, yo… -
[Solo el tiempo y la forma en que lleves esto se sabrá si el sacrificio que hiciste valió la pena. Después de todo, tú eres así Carlos. Tu mismo te juraste que protegerías tu hogar y a tus amigos. Así que… ¿seguirás como estas, o te acobardaras y tiraras todo al diablo?]
- …No. No lo haré, ya he sufrido mucho como para que algo como esto me haga sentir peor de lo que ya estado. Pero debo admitir que esto será difícil, de eso no tengo duda. Sin embargo, como dijiste, todos estarán ayudándome, sobre todo Starlight, Celestia, Fleur, Gleaming, Cadence, Lyra, y todos los demás. Yo seguiré en pie, mientras aun tenga algo por lo cual luchar. –
[Ese es el espíritu, Carlos. Y me alegra que aun después de todo, aun sigas como siempre… luchando y siguiendo tu destino sin miedo a lo que venga] – me dijo con orgullo Slyfer, y tiene razón, aun tengo mucho por que continuar con vida. Y no me importa lo que Lucifer haga conmigo ya sea si cumplo o no el trato, seguiré vivo, sin importar que.
-Más tarde. Narración tercera persona-
La noche ya había caído en el imperio de cristal, aunque luego de lo que sucedió, las noches ya no serian tan tranquilas, el miedo de otro ataque nocturno podía ser posible, eso era lo que tenia tensos a los ponis de cristal, ese ataque fue un muy duro golpe, y que se recuperaran poco a poco no quitaba el miedo en los corazones de estos mismos, ya que la historia podría volver a repetirse si no se tenía cuidado. Sin embargo… ese miedo no era comparado con el de cierta yegua, la cual, esta noche sentía que no sería tan… normal.
…
Las noches parecían ser las mismas para Gleaming Shield, no importaba cuantas veces la princesa Luna intentara acudir a rescatar a la capitana de la guardia de Cristal en sus sueños. Luna no podía entrar en el mundo onírico de Gleaming. Y lo peor de todo era que la unicornio despertaba con quemaduras donde aquel demonio alcanzó a quemarla en sueños. Amanecía con rasguños en los brazos de cuando ese demonio la tomo de los brazos y solo cuando ella cayó de la cama, alcanzo a despertar antes de que el demonio la consiguiera.
Si, los terrores nocturnos estaban lejos de terminar. Y al igual que todas las noches. Incluso en el derrumbado imperio de cristal. Caminar por los pasillos era una tortura psicológica para ella. Era como caminar por un sendero hacia lo inevitable.
Su único consuelo era la cena, un momento de tranquilidad momentánea antes del inevitable destino en el mundo de los sueños. El rostro de Gleaming Shield lo decía todo, no ocupaba decirle a nadie nada, todos podían ver que estaba pálida. A pesar de su pelaje blanco, su rostro reflejaba estrés, cansancio sobre todo. Incluso en medio del trabajo tendía a quedarse dormida, y ni hablar de los ejercicios de las tropas, no podía mantener su propio ritmo de vida. Esto ya no era saludable y Cadence lo sabía.
Twilight también notaba esto en su hermana mayor, las veces que ella estaba allí pudo notar la falta de sueño de Gleaming, pero aunque le haya preguntado, esta solo decía que el trabajo la estresaba mucho y que le daba problemas para dormir. Ella sabía que eso no era cierto, por palabras de Cadence, ella sufría de constantes ataques y terrores nocturnos, y eso comenzó unos días después del ataque. Y en su cuerpo también tenía evidencias de lo que le sucedía, aunque los rasguños y otras cosas eran algo que ambas no se explicaban cómo eran posibles, y aunque le preguntaron en su momento a la princesa de la noche, esta tampoco les podía ayudar mucho con eso, ya que había algo… una extraña presencia que no permitía que invadan su sueño, había algo… o alguien, quien la estaba atormentando. Pero la cuestiones eran, ¿Qué o Quién, y por qué?
Y al parecer hoy tocaba otra noche de pesadilla para la capitana, la cual aunque intentara no sentir miedo, ese demonio sabía donde era vulnerable, y donde debía golpearla para que ese poco valor que ella tuviera se regara por el suelo.
Luego de la cena, Gleaming dijo que iría a dormir, pero eso a Cadence le preocupó mucho, su amiga… su amiga que conoce desde que casi eran niñas, y que hasta podría decir que la quería como a una hermana, no soportaba verla así, y más cuando ella despertaba entre gritos desgarradores como si hubiera visto la cosa más espantosa que existiera, le carcomía el corazón no poder ayudar mucho a Gleaming con sus sueños, pero al menos… quería que ella no se sintiera sola en momentos así.
- ¡Gleamy! ¡Espera! – la voz de la princesa del amor la había llamado, mientras que Gleaming iba a paso lento hacia su recamara, con pocas ganas de llegar a este por claros motivos.
- ¿Candys? ¿Qué ocurre? – pregunta confundida la unicornio, mientras que la alicornio llegaba a su posición.
- Quería preguntarte, ¿ya ibas a dormir? – su pregunta la confundió, aparte de que era lo más obvio que haría, aunque ahora lo odiara.
- Pues… sí, eso iba a hacer, ¿Por qué lo preguntas? –
- Dime, ¿no te gustaría dormir conmigo? – si esa pregunta se la hubiera hecho a alguien más… estaba más que claro que tendría otro sentido que haría que el momento se pusiera incómodo, pero era su amiga con quien estaba hablando.
- emmm… ¿y puedo saber el porqué? Aparte de que eso se puede malinterpretar si alguien nos escucha, ¿sabes? – le dijo algo incómoda, pero lo ultimo lo dijo con algo de diversión, cosa que apenó un poco a la alicornio, pero que esta solo quería ayudar como fuera a alguien que quería mucho.
- Bueno… solo pensé que te gustaría revivir viejos recuerdos, cuando me quedaba en tu casa y teníamos pijamadas, entonces pensé en al menos hacerlo otra vez, como antes, ¿tu qué dices Gleamy? Será divertido, solo nosotras dos. – decía con algo de entusiasmo Cadence, aun recordaba cómo se divertía con su amiga en esos tiempos, cuando cuidaba a Twilight y se quedaba de vez en cuando en la casa de los Sparkle, ellas se divertían mucho, y creía que era una buena idea para que al menos su amiga pudiera dormir tranquila.
- ¿En serio? Bueno… no es que no quiera, pero creo que ya somos muy grandecitas para hacer una pijamada Cadence. – le dijo algo insegura, no era que no quería, algunas veces dejaban sus trabajos de lado y se daban un tiempo de calidad para ellas, hacer cosas que les gustaba antes y que todavía. Pero así de la nada, algo no le cabía a la capitana sobre esto que hacia la princesa.
- Oh vamos Gleamy… solo por esta noche, aparte… después de todo esto que sucedió recientemente, creo que está bien, hemos trabajado sin descanso, y creo que por esta vez merecemos un momento de relajación, ¿no crees? – le volvió a insistir Cadence.
- Yo… no lo sé Candys. La verdad que… - antes de que continuara, ella la interrumpió.
- Por favoooor… solo por esta noche, ¿si? – dijo, mientras que usaba su has bajo la manga… los poderosos e infalibles… ojitos de cachorrito.
Ante la insistencia, mas lo mortalmente adorable que era Cadence, Gleaming no sabía qué hacer, o que decir, aparte de que le daba algo de pena y vergüenza, la cara de Gleaming estaba algo roja, ella había madurado más de lo que podía serlo, y tras de eso era la que comandaba a la guardia, y hacer algo así que esta fuera de su rutina… era algo fuera de lugar para ella, o era eso, o que ahora se había vuelto una adicta al trabajo que ya ni tenía tiempo ni para ella misma.
Tras debatir por un momento, más que esa miradita adorable de Cadence le hacía sentirse incómoda, Gleaming finalmente se rindió.
- "suspiro"… está bien Candys, pero solo por hoy. ¿De acuerdo? – al decir eso, Cadence, dio un pequeño brinquito de alegría, mientras tomaba una de las manos de Gleaming y comenzó a halarla hasta sus aposentos.
- Gracias Gleamy, creéme que nos divertiremos, así como en los viejos tiempos. – dijo emocionada la princesa del amor, sacándole una pequeña risa a la capitana, por un lado era una princesa dedicada a sus súbditos y demás, pero por otro aun parecía ser una potra en ocasiones, siempre siento tan alegre y cariñosa como de costumbre.
- jajaja… bien bien, lo haremos. Pero por favor no le digas de esto a Twily, sería muy vergonzoso para mí que ella me vea haciendo esto a estas alturas. –
- jiji, no te prometo nada. –
- jeje, sigues siendo a veces muy infantil, Candys. –
…
Y así fue… ambas yeguas se divertían haciendo cosas como las que hacían siendo unas niñas, era divertido, y Gleaming debía admitir que eso le quito un poco el miedo por lo que vendría, pero aun así, esto no conseguía calmarla del todo, y eso Cadence podía notarlo, cosa que la preocupaba mas, sentía que algo malo podía suceder. Pero intentaría apaciguar a su amiga, al menos espera que con este momento entre ella pueda ayudar en algo.
Luego de que ambas ya con sus ropas para dormir y que terminaran una a otra de cepillarse la crin donde reían y se divertían, ya era la hora de dormir, cosa que ponía los nervios de punta a la unicornio, pero Cadence solo le decía que todo estaría bien, que estaría con ella. Pero eso no era suficiente para lo que se vendría a continuación,
Ya acostadas, Cadence se durmió primero, mientras estaba junto a Gleaming, la cual por nada en el mundo quería cerrar los ojos, no quería volver a esos sueños espantosos, y mas con ese demonio cazándola, acosándola, pero sobre todo… atormentándola.
No quería… realmente no quería, pero su propio cansancio físico y mental podían más que su propia voluntad, y muy para su desgracia, el sueño finalmente le había ganado. Así que sin que se diera cuenta sus ojos ya estaban cerrados, y había caído en el sueño profundo, y allí todo comenzaría para mal.
…
Una vez que el sueño alcanzo a Gleaming Shield. El miedo seguía existiendo dentro de ella. Muy en el fondo sabía que apenas despertara en su sueño. La pesadilla continuaría de alguna forma que ella no podía esperar. Cada sueño era diferente, pero en cada uno de ellos, siempre ocurría algo. Y algo le decía que esa noche… Sería la peor de todas. Lo sentía en los huesos, su cuerpo y mente le decía con todo su fervor que esa noche era mejor estar en vela. Aun si eso afectaba su salud. Sin embargo… Con Cadence a un lado sabía que no sería suficiente.
Y tal cual como ella lo pensaba… Aparecer en el mundo onírico fue solamente el inicio de su pesadilla. Todo en el lugar era nuevo, era el imperio de cristal, sí, pero esta vez el panorama resultaba ser bastante extraño… Nada parecido a sus pesadillas anteriores. Pues todo el lugar parecía estar en pleno festival, el festival del Imperio de Cristal. No había nada que dijera que esto era una pesadilla, en todo caso, parecía ser un sueño. Había ponis de cristal por todo el lugar, potrillos corriendo con amigos y disfrutando de los juegos que el carnaval tenia. Todo en el lugar parecía feliz y alegre.
Gleaming Shield, por primera vez en mucho tiempo, ella pudo suspirar tranquilamente, el ambiente incluso en su sueño se sentía más ligero, una sensación de plenitud y tranquilidad recorrió su cuerpo. Ella mismo dio gracias incluso dentro de ese ensueño que estaba viviendo. Incluso dentro del sueño, ella misma podía sentir una paz y armonía que hacía tiempo y no sentía. No desde que comenzó todo este asunto de una posible guerra contra ese Alicornio oscuro.
Pero… Incluso estando en ese sueño, algo que debía haber sido hecho para relajarle era demasiado bueno para ser cierto. Entonces comenzó a meditar… ¿Seria Luna quien le daba este sueño? ¿Después de tanto tiempo ella por fin pudo darle algo de alivio después de tanto dolor mental? Muy dentro de ella deseaba que fuera así, pero…
- ¿Dónde está la princesa Luna? – Se cuestionó a si misma mirando a todos lados. Nadie en su sueño parecía prestarle atención, de hecho cada ser que ella miraba, parecía estar tan sumergido en su propio mundo. Fue entonces que ella lo sintió. Ese frio recorriendo su espalda. Esa sensación de ser vigilada volvía a ella. Pero en una sensación tan pequeña, que apenas fue lo suficientemente perceptible para que ella se diera cuenta. Al ver a diversos lugares, solamente miraba una multitud de ponis de cristal haciendo lo propio. Comprando comida, y disfrutando del festival.
Para cuando pudo darse cuenta. Entendió de lo que se trataba. Esto pretendía ser otra pesadilla, una de la cual parecía no ser lo mismo de siempre. Para este punto intento caminar entre los ponis en busca de un lugar donde no hubiera tantos ponis, o al menos un lugar alto para ver el lugar y saber si realmente era el imperio de cristal. Sin embargo no importa cuando caminara hacia el palacio. No importaba cuantos ponis apartara de su camino para ir al castillo. Siempre parecía que se alejaba de ella cada vez más.
Incluso en su intento utilizar su magia para teletransportarse en el castillo. Su magia pareció no funcionar, si no que le hizo un daño potente. Pues cuando su cuerpo apenas se ilumino una potente descarga eléctrica recorrió su cuerpo, haciéndola gritar por el dolor.
- ¡Aaagh! P-Pero… ¿Qué significa esto? ¿P-Por qué mi magia me lastimó? – decía con signos de dolor Gleaming, mientras que intentaba reincorporarse luego de esa fuerte descarga, pero le estaba costando trabajo hacerlo.
Y por extraño que pareciera, ningún poni en el maldito lugar le puso la más mínima atención. De hecho, cuando Gleaming Shield notó esto, un escalofrió recorrió su espina dorsal. Lo sintió, esa presencia oscura y siniestra que la observaba muy atentamente, y no importaba a donde ella mirara, no podía ver al acosador, pero ella sabía de quien se trataba. Muy para su pesar, sabía ya que esto no era más que una vil ilusión para atormentarla. El cielo comenzó a tornarse tormentoso, y los ponis de cristal a su alrededor, comenzaron a desaparecer. Poco a poco, hasta que el último poni de cristal restante termino por romperse en pedazos como si se tratase de un vidrio. Pero cuando ese último poni desapareció. A lo lejos, a las afueras del imperio de cristal, podía ver una silueta negra de ojos rojos que la observaba muy detenidamente. Solo en ese momento sus sospechas fueron confirmadas. Pero había algo más.
Un aullido se escuchó a la lejanía, y a ese aullido le siguieron otros dos. El jadeo de criaturas extrañas y abominables podía escucharlas aunque estuvieran a cientos de metros de distancia. Era como si esas criaturas respiraran en su oreja. Incluso en ese momento Gleaming había optado por ver a sus espaldas. Pero no había nada.
Sin embargo los sonidos que emitían esas criaturas se oían cada vez más cerca, y a cada lugar que mirara, no había absolutamente nada.
Fue entonces que varios gruñidos a su alrededor la tenían casi sin moverse, y fue allí que unos grotescos seres, comenzaron a rodearla, eran criaturas que parecían ser sacadas de algún especie de cuento de terror o algo así, sus caras eran deformes y al parecer lo único que tenían era una boca con afilados dientes, tenían lenguas que eran bastante largas como si fueran los de algún reptil, sus cuerpos parecían ser como masas de carne podrida, y al pareces tenían patas, o eso parecían tener, y algunos tentáculos les salían por varias partes, mientras que estas bestias diabólicas soltaban aullidos ahogados y gruñidos horripilantes mientras que de sus bocas lo que parecía ser una especie de baba color negra y hedionda, lo cual… si esto no fuera un sueño, entonces estaría segura que vomitaría por el olor que estas cosas tenían, ya que olían asquerosamente a carne podrida, y extrañamente a azufre.
Gleaming para este punto estaba paralizada del miedo… ver a tales abominaciones, como si fueran una manada de perros hambrientos rodeando a su presa, sus piernas temblaban, su respiración y la adrenalina hacían que ella sintiera que su cabeza dará vueltas, mas la presencia de aquel demonio que seguía observándola a lo lejos, solo hacía que esto se sintiera aun peor.
Esas bestias deformes se acercaban lentamente hacia ella, mientras que a como podía ella retrocedía, pero lo que no se daba cuenta era que mientras siguió retrocediendo, su espalda choco con algo, no podía ser una pared ya que no había ninguna cerca de su lugar, entonces… ¿Qué…?
Algo había tras ella, algo que emanaba un calor muy sofocante, y que sentía que se prendería en llamas al estar muy cerca de él.
Y al voltear lentamente su vista, allí estaba el… ese demonio estaba tras de ella, mientras que una sonrisa llena de maldad se presento en su rostro, mientras que una sombra oscura se cernía sobre él, y fue allí, que lo poco de autocontrol que tenia la yegua, finalmente se rompió.
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH! –
(Nota: quizás no lo dije antes, pero cuando ven que uso el "X-X-X", es porque cambiaré rápidamente a otra perspectiva de otro personaje por un breve momento)
X-X-X
- ¡Gleaming! –
¡¿PERO QUE MIERDA FUE ESO?! Sentí que algo le está ocurriendo a Gleaming en este momento, pero…
[Carlos… tu lo sentiste, ¿verdad?]
- ¿Qué fue eso Slyfer? De repente algo vino a mi mente, y era una imagen de Gleaming gritando de miedo absoluto. –
[Debe ser que algo muy horrible le está ocurriendo a esa yegua, algo que… podría poner en riesgo su vida]
- Mierda… tengo que ir a ayudarla ahora. –
[Y te recomiendo que sea rápido, sea lo que sea que este sucediéndole, se pondrá peor a cada minuto que transcurra, incluso, si alguien la está atacando a través de su mente, sufrirá consecuencias muy graves e irreparables]
Dios… no entiendo que está pasando, pero no es el momento, Gleaming espérame, ¡ya iré a salvarte!
X-X-X
- ¿Carlos…? – Red Heart quien por alguna razón sintió algo raro con respecto al humano dragón, fue a su habitación a verlo, pero al llegar, vio que el chico no estaba en su cama, y la ventana estaba totalmente abierta, mientras que el viento movían las cortinas. - Ugh… ¡No otra vez! – dijo con molestia, mientras que corrió a la ventana para poder ver hacia donde se había ido, pero sin tener suerte de encontrarlo.
…
Carlos iba corriendo como alma que lleva al diablo, a estas horas de la noche ya casi no hay nadie en las calles, los guardias que hacían su patrullaje lo vieron correr hacia el castillo, algunos intentaron detenerlo pero con solo su fuerza, el humano se los quitaba de encima como si no fueran nada.
- ¡No tengo tiempo que perder, debo llegar al castillo o sino Gleaming va morir! –
Eso era lo que decía Carlos mientras seguía corriendo, su velocidad había aumentado, así que llegar al castillo le tomaría quizás unos 30 minutos, pero debía de llegar lo más antes posible antes de que fuera muy tarde.
…
Mientras… la situación para Gleaming no era muy buena, el grito que dio en su sueño, lo hizo también en el mundo real, haciendo que Cadence se asustara por el grito de su amiga, la cual tenía los ojos cerrados, pero su cuerpo se movía frenéticamente, estaba teniendo otro terror nocturno, y uno mucho peor que los anteriores.
- ¡Gleamy, despierta! – la alicornio intentaba hacer que su amiga se calmara e intentara despertar, pero no podía, algo no andaba bien.
- ¡Cadence! ¿Estás bien? oímos un grito… - Twilight junto a Starlight, Rainbow, Lyra y Fluttershy, que estaban en las habitaciones cercanas oyeron también el grito, y resulto ser la capitana. - ¡¿Hermana, que te ocurre?! –
- ¿Qué le pasa a Gleaming, Cadence? – Starlight se puso al lado de Twilight junto a las demás, mientras la mencionada aun seguía gritando y moviéndose bruscamente.
- N-No lo sé, de repente comenzó a gritar y a moverse descontroladamente, intento despertarla pero no puedo. – decía la princesa del amor algo asustada y preocupada por su amiga.
- ¡hermana, soy Twilight, despierta por favor! – la princesa de la amistad también intentaba hacer que su hermana mayor recobrara el sentido, pero era en vano, algo le impedía poder despertarse esta vez.
Starlight quien estaba al lado de Twilight, no sabía qué hacer, pero en eso… una voz muy conocida para ella se hizo presente en su mente.
- "Starlight, ¿estás con Gleaming en este momento?" – era la voz de Carlos, el cual le hablaba con su telepatía.
- "¿Eh? ¿Carlos?" –
- "Si Starlight, soy yo. Pero por favor responde, ¿estás junto a Gleaming en este momento?" –
- "S-Si… pero algo tiene, por alguna razón no puede despertar y está sufriendo constantes ataques. Estamos intentando despertarla pero no está funcionando…" –
- "Diles al resto que sigan intentando, yo ya voy en camino." – eso que dijo la dejo sorprendida, ¿Cómo que venía hasta ahí? Será acaso que él se…
- "Pero Carlos, tu…" – antes de que continuara, la interrumpió.
- ¡No pierdas tiempo Starlight, si no la despiertan, ella morirá! ¡Solo diles a los demás que sigan intentando hasta que llegue!" – le gritó con algo de molestia, cosa que hizo que un pequeño dolor en su cabeza se presentara, haciendo que se queje por el repentino dolor.
- Starlight, ¿te encuentras bien? – Rainbow le preguntó, la cual estaba cerca de ella, y esta pudo notar como la unicornio se tomo por un momento la cabeza y dio leve quejido.
- E-Estoy bien… pero no hay tiempo, hay que despertar a Gleaming rápido. – al decir eso, todas la miraron confundidas.
- ¿de qué estás hablando Starlight? –
- Twilight, si no despertamos a tu hermana rápido, es muy probable de que muera. – al decir eso, todos quedaron congelados y rápidamente ella evito que alguien pudiera preguntar. - ¡Rápido, si no la despertamos, Gleaming podría morir! –
Se podía notar que los ojos de Starlight habían cambiado a ser amarillos, y entonces sabían que si eso pasaba… algo malo podía estarle pasando a Gleaming, así que aun con la duda, entre todas intentaban hacer que ella despertara como sea posible.
Sin embargo, la víctima de todo esto, no la estaba pasando muy bien.
…
Gleaming por otro lado, la situación en la que estaba no la favorecía en nada, y más al ver a esas grotescas criaturas las cuales no dudarían en devorarla apenas la tuvieran cerca.
En contra de todo, Gleaming Shield siguió sus instinto. Esas criaturas no auguraban nada bueno, y ella lo sabía. Un relámpago cruzo el cielo, volviéndolo oscuro y obligando al clima del sueño de Gleaming Shield a cambiar drásticamente, a una tormenta.
A pesar de la distancia de esas criaturas, Gleaming Shield podía escucharlas ladrar de una forma tan desagradable. Sin querer esperar a su destino, Gleaming Shield comenzó a correr en dirección contraria a dónde están esos perros. Todo el lugar comenzó a cambiar, las paredes de los edificios comenzaban a transmutarse en carne, pasando de ser cristal sólido, a una especie de carne palpitante. El suelo tuvo el mismo cambio. Pero este fue cambiando muy lentamente. Gleaming se detuvo abruptamente cuando uno de aquellos adefesios del inframundo salto desde una azotea hasta estar frente a ella.
Tanto Gleaming como ese perro se miraron detenidamente unos instantes. La criatura poseía ojos en casi todo su cuerpo, la criatura era demasiado horripilante a ojos de la yegua. Quien solo quedo estática unos instantes, hasta que miro aquel perro abalanzarse sobre ella queriendo atacar a su cuello. Sin embargo rápidamente la yegua pudo moverse mucho antes de que el perro lograra alcanzarla.
En su escape, Gleaming continúo esquivando y tratando de evitar a toda costa los perros. Sin embargo, incluso cuando había logrado eludir momentáneamente a esta manada de perros encerrándose en lo que parecía ser una de las pocas casas de cristal que aun seguían intactas sin haber sido corrompidas por esa extraña transmutación. La unicornio podría haber maldecido a mil y un criaturas cuando frente a ella, y tres de las cuatro esquinas donde ella estaba, esos mismos perros comenzaban a materializarse a través de esas paredes. Cada perro comenzó a gruñir con ferocidad a la yegua que trato de mirar una forma de escapar. Sin embargo, sus opciones fueron reducidas a nada, cuando sintió que algo la mordió del cuello.
- ¡AAAAAGH! ¡QUÍTATEME DE ENCIMA!– dijo con gran miedo en su voz y haciendo expresiones de dolor, mientras intentaba quitarse de encima de ella a uno de aquellos perros repugnantes el cual le ataco sin que ella se diera cuenta.
El perro que tenía a Gleaming Shield del cuello, simplemente gruño con furia, al sentir que la yegua comenzó a moverse. Sin embargo, apenas hacerlo. Dentro del sueño comenzaba a sentir un dolor insoportable. La mandíbula de aquel perro comenzó a secretar un líquido viscoso que comenzó a ser inyectado en el cuello de Gleaming. La yegua al ver esto comenzó a forcejear para tratar de liberarse. Pero hacerlo solo provoco que los otros perros fueran en su dirección.
Uno de ellos la tomo de su brazo izquierdo, mientras que el segundo por su brazo derecho, evitando a toda costa que usara sus dos manos. El cuarto de ellos, permanecía atrás, observando, en espera a que la yegua hiciera el más mínimo intento por zafarse de esa situación para devorarla. Sin embargo. La puerta de la casa donde se había ocultado Gleaming, se abrió lentamente… El aura siniestra que rodeaba a ese demonio, era mucho más opresiva, más tenebrosa y sobre todo… Helada.
-¿Ya terminaste de jugar a las escondidas?-Dijo aquel demonio, sonriendo sádicamente, caminando con toda la calma posible, mientras que la yegua simplemente le miraba a regañadientes.
- ¡Vete a la mierda, bastardo! Te juro, que te arrepentirás por esto. Y espero que te hundas de nuevo en el infierno de donde saliste. – le contesto con furia la unicornio, la cual intentaba zafarse de aquellos perros, pero aquel dolor insoportable que sentía le impedía moverse por más que quisiera.
-Se lo dije a ese humano… Tu terminarías siendo mía.- Los perros en ningún momento soltaron su agarre de las extremidades de la unicornio. Tomando a la unicornio de la barbilla para obligarla a verlo a los ojos, el demonio dijo con una sonrisa casi macabra. – Hay muchos demonios ahí abajo pequeña… Créeme, yo encajo muy bien ahí abajo… Tu por otro lado… - Eternal paso su mano por el rostro de la unicornio quien simplemente intento zafarse de su agarre. – Casi ciento lastima por enviar al infierno a una chica tan linda… Casi.-
En el momento en el que el perro estaba a punto de devorarle el cuello a Gleaming Shield, algo la despertó abruptamente de su pesadilla.
Entonces aquella yegua desapareció de la vista tanto de ese demonio como de esos perros, mientras que el lugar comenzó a ponerse de un color negro, como si alguien hubiera intervenido.
- ¿Qué pasó…? – aquel demonio quedó confundido, se suponía que ella no podría despertar por nada en el mundo, entonces… ¿Cómo…?
- ¡Yo te diré que pasó…! – un grito tras de él, lo hizo mirar hacia atrás, y allí, justamente allí parado, estaba el ahí, y por su mirada, se notaba que estaba más que enfurecido por todo esto.
- Tu…. – dijo con veneno y odio, al ver que quien estaba tras de él, pensaba que ya lo había matado, pero al parecer no fue así.
- Ahora si… Eternal… - Carlos gruñía con una gran furia recorriendo todo su ser, mientras que las escamas de su nuevo brazo de dragón brillaban, y su único ojo humano cambiaba a un de dragón color amarillo y con una mirada de ira y de muerte. - AHORA SI… ¡VAS CONOCES LA FURIA DE UN DRAGÓN! – esto ahora era personal, y Carlos como el dragón que ahora era… iba a vengarse por todo esto que Eternal ha hecho contra él.
…
Carlos ha vuelto, pero ahora toda su furia e ira está en contra del ahora demonio, Eternal.
Esto solo es un vistazo a la última confrontación que vendrá, donde uno de ellos será el único que siga con vida.
…
