Mi paraíso deseado.
Arco 2: Caminos más allá de un universo.
Capitulo 33: Presa y Cazador.
-Narración tercera persona.-
Carlos había arrastrado a Eternal fuera del mundo mental de Gleaming, mientras que ahora estaban en un lugar bastante oscuro, no había nada a su alrededor, solo ellos existían en ese lugar. Aparte de eso… el humano dragón miraba con gran furia al demonio que ahora tenia en frente, de alguna forma ha estado torturando psicológicamente a Gleaming a través de pesadillas, haciendo que ella se debilitara tanto física como espiritualmente, y de no haberlo detenido a tiempo, la unicornio pudo haber muerto.
Eternal por otro lado, estaba confundido, pero también estaba molesto, ¿Qué acaso ese otro humano es inmortal, o solo sabe huir muy bien de la muerte? Aunque lo averiguara, eso no quita el hecho de que tenga que matar al mismo estúpido humano una segunda vez, o las veces que fueran necesarias, así dejaría de meterse en su camino.
Luego de un pequeño rato de silencio, Carlos decidió hablar.
- ¿Qué pasa, Eternal? ¿Sorprendido de verme… vivo? – dice Carlos con una sonrisa de burla, mientras que Eternal lo mira de manera asesina.
- "No, estoy mas bien interesado en darme cuenta en lo interesado que estas con esta yegua en particular. Lo cual me hace pensar en una cosa, que será la primera a la que pediré que me traigan su cuerpo." – expresó el demonio mientras caminaba alrededor del otro humano, el cual no se movía de su lugar.
- Suerte con intentarlo… sobre todo cuando ya no podrás hacerle nada, ahora que te saqué de su mente. – Carlos dijo manteniendo la calma, mientras miraba al humano demonio quien lo… "asechaba", si se podía decir.
- "¿Y quién está hablando de romper su mente?" – expresó el demonio mientras afilaba la hoja de su espada con el brazal izquierdo.
- Creo que no te has dado cuenta… pero bueno, como te dije antes… ya no le harás más daño a Gleaming… y en donde estas parado ahora. – Carlos señalo a si mismo su cabeza. – Ahora tu estas dentro de mi mente, te saqué de los sueños de Gleaming y te metí aquí. Además, solamente quiero hablar contigo. – dijo con seriedad el humano dragón, mientras gruñía levemente como un dragón enfurecido.
El demonio en todo momento no dijo nada, simplemente siguió caminando en círculos alrededor del humano antes de decir.
- "Mentalmente no puedo hacerle nada es cierto… pero te repito… mi interés no fue simplemente lastimarla mentalmente. ¿O es que necesitas que sea más directo?" –
- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntaba Carlos sin despegar su visión de Eternal, el cual solo sonreía de forma maliciosa, cosa que no le agradaba para nada.
- "¿Pensaste que esos demonios eran solamente un producto del miedo mental de esa yegua?" – Eternal miro por encima de su hombro al otro humano como si le degradara con la mirada.
Al decir eso… Carlos recordó a esos monstruos que parecían como si fueran unas especies de perros completamente deformados y espantosos. Entonces un pensamiento se le vino a la mente.
- ¿Hablas de esos perros o lo que demonios sean? ¿A que quieres llegar, Eternal? –
Hubo un momento de silencio, pero un simple intercambio de miradas bastó para darle a entender a Carlos lo que Eternal estaba diciendo. – "Sabes, los sabuesos infernales pueden encontrar a cualquier criatura en cualquier universo con solo olfatear algo, y debido a toda la sangre que esa yegua derramó en su sueño, creo que no le quedara mas allá de… cinco minutos antes de que la encuentren. Y me estoy viendo tan generoso como Rarity." –
- ¡¿Qué…?! – eso que dijo dejó al humano dragón incrédulo… mientras que Eternal le daba una sonrisa maliciosa mientras continúa hablando.
- "Oh… ¡¿En serio creíste que no mataría a esa yegua?!" – hubo una fuerte carcajada de parte de Eternal. – "Si, estaban buscándola en sus sueños, pero como dije, pueden moverse en diversos planos existenciales." –
Eso dejó perplejo a Carlos completamente, si lo que decía Eternal de que esas criaturas podían entrar a cualquier plano existencial… entonces.
-Mientras tanto. Cambio de perspectiva: Starlight.-
La situación con la capitana Gleaming se esta calmando, y más si Carlos esta aquí. Y hablando de Carlos…
Todos podíamos ver como Carlos estaba sentado en la cama, mientras que tenia a la capitana Gleaming en sus brazos, pero eso no es todo… Carlos solamente había cerrado sus ojos, mientras que un aura roja los rodeaba a ambos, y capitana Gleaming se había calmado completamente, mientras que seguía sin despertar. Yo, Twilight, Cadence, y las demás estamos sin palabras por lo que Carlos está haciendo, aunque intento hablarle mentalmente, simplemente no me responde, de seguro ha de estar ayudando de cierta forma a Gleaming.
- ¿Qué creen que Carlos este haciendo? Aparte, Gleaming finalmente se calmó, además de esa aura que los rodea. – Cadence preguntó, mientras que Twilight niega con la cabeza sin saber lo que Carlos está haciendo realmente.
- La verdad esto es nuevo para nosotras, nunca hemos visto a Carlos hacer este tipo de cosas, Cadence. Por eso no tengo una respuesta concreta, pero lo que sea que Carlos este haciendo, parece que funciona, mi hermana finalmente se calmó de su arranque, pero solo espero que pueda ayudarla. – decía Twilight bastante preocupada por su hermana, yo igual pienso lo mismo, solo espero que Carlos pueda hacer algo para que Gleaming deje de tener estos terrores nocturnos.
- ammm… c-chicos… - Fluttershy habló en voz baja, pero Rainbow que estaba a su lado se dio cuenta de lo que dijo.
- ¿Qué sucede Fluttershy? – preguntó, y fue que ella empezó a señalar a una esquina de la habitación, y era allí una enorme sombra oscura abarcaba todo ese lugar… pero no solo era eso.
- O-Oigan… ¿n-no creen que el cuarto se está poniendo… muy oscuro? – la pregunta de Lyra hizo que todos nos diéramos cuenta, y en efecto lo era, unas sombras oscuras comenzaban a aparecer en las paredes de la habitación, pero más precisamente en las esquinas, tanto del suelo como del techo… y el cuarto se hacía cada vez más oscuro. Incluso la ventana parecía ser tapada con aquella oscuridad tan… profunda, y aparte de la oscuridad, el aire parecía hacerse más frio, y también.
- ¡Buag! ¿Qué es ese horrible olor? – Rainbow se quejó, ugh… es verdad, el aire se llenó de un olor asqueroso…. Un momento, este olor, parece… que es como a…
- Huele… a carne podrida. – Twilight dijo mientras se tapaba la nariz al igual que todos, esto me está dando mala espina, y lo peor es que Carlos y Gleaming aun no reaccionan.
- "Carlos… no sé si me escuchas, pero lo que sea que estés haciendo termínalo rápido, presiento algo muy malo esta por ocurrir." – solo espero que esto… no sea hecho por Eternal, o si no estaremos en graves problemas.
-De regreso con Carlos. Narración tercera persona.-
-Tu… ¡TÚ! ¡ERES UN BASTARDO HIJO DE PUTA! Primero lastimas a Gleaming, luego la atormentas… ¡Y AHRA QUIERES CONVERTIRLA EN UN MALDITO PEDAZO DE CARNE PARA UNOS JODIDOS Y ASQUEROSOS SARNOSOS DEL DEMONIO! – exclamó Carlos con furia, ahora sí que Eternal había sobrepasado el límite que podía soportar.
- "Al parecer esa confianza con la que me hablaste se fue… ¿verdad?" – dijo Eternal en tono burlón.
- GRRRRRRR…" – Carlos ahora se estaba enfureciendo… mientras gruñe como un dragón bastante enojado, cosa que divertía aun mas a Eternal.
- "Si te das prisa quizás posiblemente llegues a tiempo para el funeral de esa yegua gemela de Shining Armor." –
Al oír esas palabras llenas de veneno y diversión de Eternal… la ira de Carlos aumentó aun más… mientras que seguía gruñendo con una furia desbordada.
- ¡NO CREAS QUE TE PERMITIRÉ QUE LE TOQUES UN SOLO CABELLO A GLEAMING… Y TE JURO POR LUCIFER QUE ESTA CONTIGO, QUE EL INFIERNO SERÁ UNA BURLA A COMPARACIÓN A LO QUE TE HARÉ! –
- "No lo creo, el infierno es una tortura eterna, lo que me harías seria momentáneo. Así que…" – apuntando su espada hacia Carlos. – "¿Por qué no vienes y haces algo ahora mismo?" –
Carlos hervía de la rabia… no estaba pensándolo dos veces de querer abalanzarse sobre Eternal… de no ser por Slyfer quien le habló al humano dragón.
[Sé perfectamente que quieres cerrarle la boca, pero no puedes hacerlo aquí. Tu mente se haría pedazos si comenzaran una pelea, es mejor que lo hagan en el mundo físico. Lo digo por tu bien, Carlos] – a las palabras del dragón celestial, el humano dragón recapacitó, era cierto que si peleaban en su mente iba a acabar mal, así que solo comenzó a respirar profundamente para calmar su ira, para después decirle a Eternal.
- Por más que quisiera hacerte sentir la furia de un dragón. Este no es un buen lugar para hacerlo. – el aura amenazante de Carlos se disipó un poco, pero aun así mantenía su mirada depredadora sobre el humano demonio. – Prefiero resolver esto como todo un humano. Así que ven al imperio de cristal, y terminemos definitivamente lo que comenzamos, Eternal. –
- "Oh… creéme que estoy justamente en camino al imperio. Para cuando te des cuenta, el resultado volverá a ser el mismo que las últimas dos veces. –
- Esta vez no habrá una tercera, Eternal. Y si tiene que ser necesario… tú vendrás conmigo al infierno… de una forma u otra. – dijo Carlos con frialdad, mientras que la figura de Eternal comenzaba a desvanecerse desde sus piernas hasta su cintura.
- "Has tu mejor esfuerzo… porque creéme que pretendo atar cabos sueltos, y eso incluye a la perra de Starlight."-
Ante la mención de Starlight… la sangre de Carlos hirvió otra vez… pero como pudo mantuvo la calma.
- Eso lo harás si es que logras deshacerte de mí… lo cual no te será tan sencillo esta vez. – dijo Carlos con una sonrisa salvaje… a pesar de todo sus instintos le gritaban pelea.
Una risa leve salió de los labios de Eternal cuando estaba a punto de desaparecer. – "¿En serio? ¿No escuchas eso?" – expreso justo cuando el aullido de diversos perros se escuchaba a la lejanía. – "creo que ya encontraron a mi presa." –
Carlos también logró escuchar mientras gruñía con fiereza ante la amenaza, y luego miró a Eternal para decir.
- Esperaré pacientemente el momento de nuestro último encuentro, Eternal. – Este ya estaba desapareciendo desde los hombros, y fue allí que Carlos se le ocurrió una última cosa. – Una cosa más antes de que te vayas. – Sin que Eternal pudiera evitarlo, Carlos le dio un fuerte puñetazo en la cara, para luego…- Un pequeñito recuerdito de mi parte… malparido hijo de puta. – le dijo Carlos con una sonrisa burlona mientras que le mostraba el dedo medio de su garra de dragón.
Lejos de una mueca de molestia, Eternal se relamió parte de la sangre que había comenzado a escurrir por el costado de su labio antes de decir.
- "Starswirl golpea más fuerte, y es un anciano senil. –
- ¿Un anciano te golpeaba? Jeje, creo que eres un imán andante para el odio de cualquiera. –
- "Recuerda de dónde venimos, la mala fama y el ser respetado por medio del miedo, es una religión para nosotros, y no, no intentes negarlo. Porque sabes que tengo razón. Podrás ocultarle a quien tú quieras quien fuiste en nuestro mundo… pero las viejas costumbres nunca se van, se arraigan a nosotros. Y lo mío es siempre darle caza a los malditos traidores…" – al decir eso el ladrido de los perros se intensificaba mas. – "Y una de ellas se llama Starlight." –
- No ganaras esta, Eternal. Y yo me voy a asegurar de eso. – la figura de Eternal ya estaba por desaparecer, por lo cual, él le dedicó unas últimas palabras.
- "Dile a la puta de Celestia que será la siguiente… por no ser lo suficientemente capaz de matar al perro desgraciado que me arrastró a su guerra." –
- Al final de todo… Shadow va a pagar muy caro. – luego de eso, Eternal finalmente desapareció. Mientras que Carlos solo miraba el lugar donde estaba el humano demonio anteriormente. – Y a ti…Eternal. Te regresaré a donde sea que Shadow te sacó… esto solo es entre él y yo. No quiero involucrarte, ni a nadie más… esta guerra. Es solo mía. –
Hubo un gran silencio, Carlos solo tenía una expresión seria en su rostro, su pelea final contra Eternal ya estaba echada… solo quedaba… esperar.
[Carlos, unas presencias oscuras están acechándote a ti y a las demás en el mundo real, tienes que volver, antes de que algo suceda.]
-"Lo sé, Slyfer. Esto entre Eternal y yo ya ha ido demasiado lejos, y mi deber ahora es terminarlo… definitivamente." –
-De vuelta a la realidad.-
El aura roja que envolvía al humano y a la unicornio poco a poco iba desapareciendo, mientras que Carlos habría los ojos, podía ver a las chicas mirarlo con preocupación y bastante temor, y es allí que algo no andaba bien, el cuarto parecía estar más oscuro de lo que debería, parecía que estaba en el mundo vacío, y la única luz que había era de los cuernos de las que poseían magia en el lugar.
- Carlos algo está… - antes de que Starlight terminara de hablar, Carlos la interrumpió, mientras se ponía de pie mientras cargaba a Gleaming aun dormida en sus brazos.
- Ya lo sé, Starlight. Puedo sentirlo. – dijo el humano dragón mientras sus ojos brillaban de color amarillo, aparte del desagradable olor presente, las presencias demoniacas estaban rodeándolos a todos.
- Carlos ¿Cómo esta mi hermana? ¿Lo que hiciste, funcionó? – Twilight estaba muy preocupada por su hermana, mientras que Carlos solo atinó a responder.
- Ella está bien no se preocupen. Pero su energía vital es muy baja, tendrá que quedarse dormida hasta mañana. Pero hay un problema mayor. – Carlos dijo con una gran seriedad, haciendo que todas tuvieran un nudo en la garganta.
- ¿Y cuál es ese problema Carlos? – Lyra preguntaba algo asustada, el ambiente oscuro y frio le ponía los pelos de punta.
- … - Carlos no respondió, sus sentidos estaban muy atentos ante la situación, su oído podía escuchar esos gruñidos tan escalofriantes y guturales de esas criaturas, estaban acechándolos, pero sobre todo a él… ya que en sus brazos llevaba a quien querían esos sarnosos del infierno.
- Carlos, ¿tienes alguna idea de lo que está ocurriendo? – Cadence preguntó, mientras que Carlos solo empezaba a gruñir como un dragón, alertando a todas.
- ¿C-Carlos…? – Fluttershy era la que mas estaba asustada, y no pudo evitar abrazar al chico por el miedo, mientras que…
- Salgan… - dijo Carlos en un tono amenazante, para luego volver a decir. - ¡TODAS SALGAN DE AQUÍ AHORA! – gritó con su voz de dragón, las chicas ni lentas ni perezosas acataron la orden, pero fue allí que….
Algo salió de la esquina diagonal derecha de donde Carlos estaba, y saltó sobre él, mientras que este como pudo lo esquivó por poco, mientras que aquella criatura se dejaba ver, su cuerpo deforme, los tentáculos que sobre salían de su cuerpo y que sus patas delanteras eran dos de estos tentáculos, su cuerpo tenía varias espinas y poseía agujeros donde varios ojos rojos se lograban ver, su boca llena de dientes y con una lengua muy larga, y este ser gruñía de una manera espantosa como si se estuviera ahogando. Todas estaban espantadas por ver a tal criatura, no era tan grande, como el tamaño de un perro medianamente grande, pero eso no quería decir que su apariencia pudiera dar miedo.
- ¡Twilight, Cadence, tomen a Gleaming y llévensela lo más lejos que puedan, rápido! – Carlos les ordenó seriamente, ambas princesas pudieron con el miedo, y entre sus hombros tomaron los brazos de la capitana Gleaming, mientras que aquel sabueso infernal ponía toda su atención en aquella unicornio que estaba profundamente dormida.
- Ni siquiera… te atrevas… sarnoso de mierda. – a pesar de usar su instinto asesino contra aquel perro demoniaco, este no parecía inmutarse, y no tuvo que esperar pasar mucho tiempo para que aquel sabueso infernal se abalanzara contra las princesas que llevaban a una inconsciente Gleaming, por un momento todas se asustaron de que esa cosa viniera por ellas, pero eso no duro mucho.
Carlos logro detener a aquella criatura infernal mientras que lo tomaba del cuello, y con su gran fuerza lo estrelló en el suelo, para seguidamente lanzarlo fuertemente hacia una de las paredes, el golpe de esa criatura fue tan fuerte que desquebrajo la pared de cristal, casi al punto de atravesar el grueso muro de cristal. Carlos pudo escuchar los huesos de aquel perro romperse, o eso creía que tenia, y antes de que pudiera levantarse, el humano dragón uso su aliento de fuego, haciendo que aquella criatura del infierno ardiera, pero a pesar de eso este aun vivía. Así que Carlos uso algo de su poder para que sus llamas fueran más fuertes, y tal como esperaba, con ese aumento, aquel sabueso quedó completamente carbonizado e inerte.
- "Me cago en la puta que los parió a estos sarnosos del demonio, resiste más que una piedra." – se decía Carlos con molestia, estas cosas eran más molestas que una horda de moscas.
[No bajes la guardia compañero, aun quedan unos cuantos de esos sabuesos infernales.]
- "No me digas lo que ya sé, solo me pregunto, ¿de dónde sacó Eternal a todos estos bichos paridos por el diablo?" –
[No sé mucho sobre demonios, pero lo que si se es que en el infierno se albergan todo tipo de criatura que cualquier humano solo podría imaginarse en sus muy horribles pesadillas.]
- "Ok… eso está más que claro Slyfer. Solo espero poder deshacerme de todos estos molestos hijos de su…" – no pudo terminar su pensamiento ya que otros dos perros del infierno aparecieron frente a él, mientras que podía sentir que el resto de presencias de esas nauseabundas cosas se alejaban.
- ¡Mierda, van por las chicas! – Carlos intento huir, pero aquellos sabuesos, le serraron el paso, mientras gruñían de una forma espeluznante para cualquiera que los escuchara, pero eso solo molestaba más al humano dragón. – ¡Dejen de estorbarme, malparidos perros del infierno! –
Uno de esos perros se lanzó a morderlo, pero Carlos pudo esquivarlo sin problema, el segundo hizo lo mismo, pero el humano dragón esta vez pudo atrapar a aquel perro antes de que le cayera encima, y con fuerza lo tiro al piso para después darle una patada, y de paso estrellarlo con el primer sabueso, haciendo que ambos terminaran chocando contra la pared, y allí pudo oír como los huesos de esas cosas, ("si es que tienen claro"), crujieran ante el impacto tan fuerte, haciéndolos gemir de dolor, pero aun así, esos perros podían levantarse sin importar si sus cuerpos se hicieran pedazos, les encomendaron matar a alguien en especifico y eso iban a hacer.
- GRRRR… ¡Los machacaré hasta que no quede nada de ustedes! – esto ya estaba colmando la paciencia del humano dragón, si tenía que volverlos una mísera masa de carne putrefacta, entonces lo haría si quería deshacerse de ellos.
…
Mientras con las chicas, Cadence y Twilight seguían llevando a cuestas a una dormida Gleaming Shield, mientras que Starlight y las demás estaban pendientes de que no hubiera más de aquellas cosas horribles las siguieran, pero a pesar de todo esto, ¿Cómo es que todo termino de esta forma? ¿Qué esta situación no podía terminar de una vez? Y para empeorar las cosas, ¿de dónde salieron esos… perros, monstruos…? Lo que demonios fueran esas cosas, nunca habían visto tales aberraciones antes, y preferían no saber de donde salieron.
- Twilight ¿Cómo se encuentra Gleaming? – Starlight no pudo evitar preguntar, mientras que la princesa de la amistad revisaba el estado de su hermana, y aparentemente aun sigue dormida, lo que Carlos haya hecho, funcionó muy bien.
- Está bien, lo que Carlos le hizo al parecer le ayudó mucho, aunque creo que estaría mejor que ella estuviera despierta que dormida, puede ser un problema tener que cargarla a todo lado. – dijo Twilight con una sonrisa complicada, pensaba que quizás Gleaming estaría completamente al 100%, pero al parecer eso no era posible por el momento, y lo malo era que unos monstruos espantosos querían comerlos. Definitivamente la situación no era para nada favorable en este momento.
- Aparte de eso, hay algo que no entiendo completamente. – Rainbow Dash fue la siguiente en hablar. - ¿Por qué Carlos nos pediría que nos lleváramos a la capitana Gleaming? Digo, parecía que quería que la alejáramos de esas cosas por alguna razón. – en realidad, esa era una buena pregunta, ¿Por qué Carlos querría proteger a Gleaming de esas cosas?
- Será… que esas cosas, ¿vinieran a comerse a la capitana Gleaming? – Lyra dijo una hipótesis que básicamente era verdad, pero aun así carecía de alguna justificación.
- Puede ser, pero… ¿Por qué a Gleaming? ¿Por qué esos monstruos solo vendrían por ella? No creo que ese alicornio malvado tenga algo en contra de Gleaming ni nada parecido, entonces… - Cadence daba su opinión al respecto, pero fue allí que Starlight la interrumpió.
- Yo… no creo que fuera Shadow quien mandara esas cosas. – eso que dijo la unicornio le llamó la atención a todas.
- ¿A qué te refieres con eso, Starlight? – Fluttershy preguntó con timidez, aun tenía algo de miedo por ver aquellas cosas tan aterradoras.
- Si, ¿Qué o quién querría a mi hermana muerta? – Twilight también preguntó sin entender, mientras que Starlight solo pone una expresión bastante seria.
- Me refiero, a que el único que sé que haría esto, es Eternal. – ante la mención del guerrero demoniaco, todas quedaron algo sorprendidas por tal aclaración de parte de la unicornio rosa.
- ¿Eternal? ¿El guerrero de ese alicornio malvado? Pero… ¿Por qué lo haría? –
- No lo sé con exactitud Rainbow, pero de algo que Carlos pudo decirme, es que él quiere matarla, no sé porque, pero al parecer… él era quien estaba provocándole pesadillas a la capitana Gleaming, y que de no haber sido por Carlos, Gleaming ya estaría muerta. – sus palabras, mas sus ojos que brillaban de color amarillo, Starlight decidió hablar de todo lo que Carlos le ha dicho hace rato, pensaba que era mejor no guardarse nada por esta vez, esto era una situación bastante seria.
- Espera, ¿tú sabías de esto Starlight? – Cadence preguntó mirando a Starlight, mientras que esta asintió con la cabeza.
- Algo así… en realidad es Carlos quien me advierte de todo, ya que el usa la telepatía para hablarme a través de mi mente, puede ser extraño al principio, pero es un buen método para comunicarse, incluso a larga distancia funciona. – ante las palabras de Starlight, todas estaban sorprendidas de que Carlos pudiera hacer eso, pero la única que parecía entenderlo mejor era Cadence, ella ya sabía de esa habilidad de Carlos, el la había usado con ella aquel día del ataque al imperio.
- Wow, debo decir que Carlos tiene habilidades increíbles, la telepatía por si sola es muy difícil de aprender, incluso hacerlo con magia es complicado. – decía Twilight con mucha curiosidad, después de todo, a ella le gusta aprender cosas nuevas, quizás y le pedirá a Carlos que le enseñe a usar la telepatía también.
Sin embargo la conversación fue interrumpida por unos gruñidos que se oían cerca de ellas, debían de ser esas criaturas espantosas, debían de irse de ahí tan rápido como fuera posible, y de paso proteger a una inconsciente Gleaming, la cual no parecía darse cuenta de su entorno.
- Si nos quedamos más tiempo aquí esas cosas nos encontraran, debemos irnos ahora. – a las palabras de Starlight todas asintieron de acuerdo, mientras que continuaban su camino hacia afuera del palacio, no era para nada seguro quedarse adentro si mas de esos monstruos rondaban por ahí.
…
De regreso con Carlos… este estaba acorralado, pensaba que podría con solo dos de esos sabuesos infernales, pero todo se complico cuando un tercero apareció, y así es como estaba la situación del humano dragón.
- "Me cago… estos putos perros del infierno son una molestia, si con dos tenía problemas, ahora con tres la cosa se complica mucho mas" – se maldecía Carlos para sí mismo, la habitación no era el mejor lugar para enfrentarlos, aparte de que ahora necesitaba su alabarda ya que le vendría de mucha ayuda.
[Carlos, te recomendaría que salieras de aquí, no podrás enfrentarlos en un espacio tan reducido, debes de salir y matarlos afuera, además de que todos atacan por si solos y no como lo haría una jauría de lobos] – el dragón celestial le recomendaba a su compañero, el cual sabia que eso era verdad, pero el único modo de escapar de aquel lugar era por…
- "Lo sé Slyfer… pero ellos no me permiten llegar a la puerta, el único método que tengo para salir… es por el balcón. Y al estar en la parte más alta del castillo… yo… - Carlos comenzó a ponerse algo nervioso, algo de lo que más le ha temido en su vida eran… las alturas.
[Sé perfectamente que te da miedo a las alturas, pero es la única opción que tienes ahora. Además, eres casi completamente un dragón, y no solo eso, ahora tienes un par de alas, se te hará sencillo salir volando hasta el suelo.]
- "Lo dices como si fuera tan sencillo, aparte, estas alas que tengo son muy pequeñas, no creo que resistan mi peso… oh y por poco me olvido de lo más importante aquí, Slyfer. ¡Y ESO ES QUE YO NO SÉ VOLAR CON UNAS PUTAS ALAS!" – le gritó con molestia el chico, el dios creía que solo estaba exagerando, después de todo los dragones aprendían rápido a volar una vez les crecieran las alas.
[Tranquilízate Carlos, te aseguro que podrás volar, y puede que no lo parezcan, pero a tus alas les di una función especial, así que no tienes que preocuparte] – decía Slyfer con mucha seguridad, Carlos aun seguía dudando de hacer lo que decía, si no podía hacer que sus nuevas alas le ayudaran, entonces estaría muerto antes de que Eternal pudiera matarlo primero.
- "Muy bien… pero creéme que si llego a morir por tu culpa Slyfer, te daré una buena paliza si es que voy al purgatorio, o peor aun en el infierno" –
Sin más opción, el humano dragón decidió arriesgarse. Uno de los sabuesos infernales que lo mantenía acorralado se lanzó sobre él para matarlo, pero Carlos aprovecho eso para poder escapar. Antes de que ese perro demoniaco se le tirara encima, con una patada pudo alejarlo de él, mientras que aquel sabueso impactaba sobre otro de ellos, el tercero que lo arrinconaba corrió tras de él, mientras que Carlos tenía un objetivo único, y uno bastante suicida si es que se podía decir.
Carlos corrió hacia las puestas de cristal en donde estaba el balcón de la habitación, y sin miramiento alguno termino rompiendo el duro cristal con la fuerza de su propio cuerpo, mientras que el perro demoniaco iba tras de él, sin importarle si aunque cayera junto al humano, lo iba a dejar ir.
Todo parecía ahora ir en cámara lenta, Carlos estaba llegando al final del balcón, el cual era un pequeño muro, lo suficiente para que el pudiera saltarlo y caer desde los 30 o 40 metros que debía de medir de altura el palacio de cristal.
Luego de un rápido debate consigo mismo… Carlos finalmente saltó del balcón, seguido de aquel perro demoniaco, el cual casi estaba sobre él. Carlos por instinto cerró sus ojos, mientras que podía sentir en su espalda lo que serian sus alas, y que por su tamaño tan pequeño, no resistirían su peso y caería a su muerte seguramente. Pero ese no sería el caso.
[Muy bien Carlos, ahora concentra tu poder en tus alas, y has que tu cerebro trabaje como si esas alas fueran tus brazos, y solo debes de hacer que se muevan con fuerza.]
-POV-Carlos.-
En serio que no sé si enserio estoy completamente loco, o esto es una simple prueba de fe, pero saltar al vacío desde 40 metros de altura, eso solo en mis profundas pesadillas podría pasarme… pero ahora tengo que hacerlo para salvarme de unos asquerosos sarnosos de mierda que quieren devorarme. Jejeje, que vida tan extrema me tocó vivir… de nuevo.
Bueno, si con lo que me dijo Slyfer me puedo salvar mi propio culo… entonces solo ruego a Dios que funcione, ya que si no, me aseguraré de partirle el culo a pichazos a Slyfer en el puto infierno que me espera si muero… otra vez.
Concentré mi poder en lo que serian básicamente mis alas y de un momento a otro sentí un fuerte estirón, y fue allí que me di cuenta de que mis alas de dragón las cuales parecían ser pequeñas, habían crecido y ser unas enormes alas de dragón, eran de un color rojo carmesí, y se parecían mucho a las alas de Slyfer, solo que las de él son mucho más grandes, y luego de pensar en que eran como mis brazos, pude hacer que se movieran y aletearan con gran fuerza, aquel sabueso del infierno se fue conmigo en las mismas, al sacar mis alas y dar un fuerte aleteo, pude agarrar algo de impulso y salir de su rango de alcance, y así pude ver como ese sabueso deforme caía directamente al suelo, no tardó mucho en llegar al piso y… buag, oírlo como cayó, y como se hizo mierda contra el suelo, en verdad que fue muy asqueroso, todos los ponis que aun pasan por allí se asustaron por eso… espera un momento… yo estoy… flotando en el aire y no… me siento asustado por estar a tanta altura.
[Los dragones aprenden rápido a volar cuando obtienen las alas, y tú al ser ahora un híbrido entre humano y dragón, al parecer lograste deshacerte de tu miedo por las alturas.]
- Wow… esto… esto es increíble. – dije con algo de emoción, aun me cuesta acostumbrarme, pero lo que dice Slyfer es verdad, pero creo que deberé de practicar el cómo volar, quizás Kraush me pueda ayudar a volar, después de todo el es un dragón, pero dejaré esto de volar para después, debo ir por Starlight y las demás, aun puedo oler el horrible aroma de esos asquerosos sarnosos en todo el castillo, solo espero que no las encuentren, o sino Gleaming no vivirá para el día siguiente.
Aparte de eso, también necesito mi alabarda, aunque pueda enfrentar a esas cosas con mis manos, aun así creo que se me haría más fácil matarlos con mi ella, deberé de preguntarle a Cadence donde está, ya que Gleaming aun sigue dormida, y no despertara hasta que salga el sol. Muy bien…
- "Cadence, ¿me escuchas? Te habla Carlos…." –
-Cambio de perspectiva: Cadence.-
- ¿Carlos…? – juro haber escuchado a Carlos en mis pensamientos, y al parecer todas se dieron cuenta de mis palabras que dije sin pensar.
- ¿Qué sucede Cadence? ¿Por qué dijiste el nombre de Carlos así de la nada? – Twilight me pregunta confundida, al igual que Rainbow Dash, pero las que parecen haber escuchado a Carlos también fueron Starlight, Fluttershy y Lyra, las cuales están como yo en este momento.
- Bueno… es que escuché a Carlos a través de mis pensamientos y…- antes de que continuara hablando, volví a escucharlo, y no tengo duda de que se trata de Carlos.
- "Cadence… soy yo, Carlos. Por favor responde." – no solo yo puedo oírlo, Starlight, Lyra y Fluttershy reaccionan de la misma manera, y puedo notar que los ojos de cada una se volvieron de color amarillos.
- Si… puedo oírte Carlos, ¿Qué ocurre? – le respondí, claro que hable en voz alta para que las chicas me oigan bien.
- "Gracias a Dios aun están bien. ¿Aun no han salido del castillo? Puedo oler a mas de esas cosas, están por todo el castillo." – dijo bastante serio, al oír eso… por mi tía Celestia, que no vuelva a ocurrir lo de hace un mes atrás de nuevo.
- Ya estamos por salir no te preocupes, y si vas a preguntar por Gleamy… ella está bien, aun sigue dormida. –
- "Bien… me alegra saberlo. Pero eso no es importante ahora, escucha, lo quiero que hagas, es que le digas a Rainbow que busque mi alabarda, ya que la necesitaré para liquidar a estos pútridos demonios. Y solo para que sepas, ya estoy afuera del castillo, pero por favor no preguntes como, eso te lo diré después junto a las demás. Solo hazme ese favor… te aseguro que tu, Gleaming y las chicas estarán bien." – eso fue lo último que dijo, ya que esa sensación en mi se fue, eso quiere decir que dejó de tener un enlace conmigo.
- ¿Cadence, que te estaba diciendo Carlos? – Twilight volvió a preguntarme ya algo más preocupada, yo solo doy un suspiro para responder.
- Me dijo que debíamos de salir rápidamente del castillo, parece que está completamente infestado de esos monstruos, y también… - miré a Rainbow la cual se puso seria al tener mi atención. – Rainbow, Carlos quiere que le lleves su alabarda, está en la armería de la guardia, además, el ya está afuera del castillo, no me dijo como, pero esta esperándonos, así que me dijo que tu se la llevaras, así tendrá más ayuda para enfrentarse a esos monstruos. –
- Está bien, lo haré. Solo espero que Carlos pueda encargarse de esos bichos raros. – dijo Rainbow preparándose para ir a cumplir con lo que le encomendé.
- Rainbow, p-por favor ten mucho cuidado, esas criaturas son muy peligrosas. – Fluttershy decía con algo de miedo, y no es la única.
- Fluttershy tiene razón, si esas cosas están por todo el castillo, es mejor que tengas cuidado de no ser atrapada por ellos. – Twilight también se muestra algo preocupada, pero Rainbow solo sonríe con confianza.
- No se preocupen chicas, recuerden que soy la más veloz de toda Equestria, esas cosas no lograran atraparme tan fácil, y en menos de lo que canta un gallo ya tendré la alabarda de Carlos. – dijo de manera algo arrogante, aunque creo que no debería confiarse mucho con esas cosas, pueden andar en la oscuridad y atacarla si no tiene precaución.
- Eso lo sabemos Rainbow, pero aun así ten mucho cuidado. – Starlight también piensa lo mismo que yo.
- Bien bien, tendré cuidado. No se preocupen por mí, esas cosas no notaran que estuve cerca de ellos, se los garantizo. –
- Muy bien, mientras Rainbow va por la alabarda de Carlos, nosotras debemos salir de aquí y poner a Gleamy a salvo. –
Al decir eso todas asentimos en afirmación, y así Rainbow fue rápidamente a buscar la alabarda de Carlos, mientras que yo y las demás debemos de salir de aquí. Solo espero que todo esto termine bien, no quiero que algo como lo que sucedió vuelva a ocurrir… mi corazón no podría soportarlo nuevamente, no quiero volver a fallar como princesa. Y tal como me dijo Carlos en ese momento, está bien que tenga miedo, y si puedo con mis miedos, entonces me haré más fuerte. Jeje, después de todo lo que ha sucedido, Carlos en serio que ha sido de una gran ayuda, y le estaré eternamente agradecida por ayudarnos, a pesar de que siempre esté arriesgando su vida en el proceso. Prometo que le compensaré por todo lo que ha hecho por mí, por Gleamy y por mis súbditos, se lo merece, después de todo nos ha ayudado sin importar lo que suceda.
-Narración en tercera persona.-
Carlos tuvo ciertos problemas para usar sus alas de dragón como debería, pero finalmente pudo tocar tierra luego de un rato de batallar con su nueva capacidad. Para su sorpresa sus alas volvieron a encogerse a un tamaño más pequeño y más cómodo para sí mismo. Sin embargo ya tendría tiempo de aprender a usar sus alas después, la situación actual era más importante, además de que intentaba pensar en cómo sacar a esos sabuesos infernales del castillo sin poner en riesgo a Gleaming y las demás en el proceso.
- Al parecer mis instintos estaban en lo correcto al sentir que había más problemas. – Carlos al oír una voz conocida, pudo ver que se trataba del dragón de la llama maldita, Kraush.
- Kraush… pensé que estabas recuperándote de… bueno, tú sabes. – dice Carlos con algo de pena, al darse cuenta del estado en el que su "amigo/rival" se encontraba, no tardó en darse cuenta de que fue el mismo, quien por muy poco y lo mata, estando en su fase berserker.
- Ya deja eso… no eras tú en ese momento, así que solo por favor olvídalo. Además, no estoy aquí para sigas disculpándote conmigo, mi olfato captó unos olores muy repugnantes, y es por eso que vine lo más rápido y sin llamar la atención de los ponis. ¿Sucede algo malo? – Kraush no le gustaba perder el tiempo, así que miraba seriamente al humano dragón, el cual decidió contarle lo que sucede.
- Muy bien, para hacerte la historia más corta… -
…
- Ya veo. Tsk… ese maldito demonio ya me tiene harto, ahora es tan cobarde que decide mandar a sus asquerosos perros a que terminen con lo que él no pudo. De solo pensar en ese desgraciado, solo hace que me den más ganas de hacerlo pedazos yo mismo. – gruñía Kraush con desprecio, primero lo humilla, luego por muy poco casi mata a su rival y de paso destruir el imperio de cristal, y ahora manda a unos perros del mismísimo infierno a causar más daño. En verdad le empezó a tomar un gran odio a Eternal, casi comparable al que tenía por el propio Shadow.
- Yo siento casi lo mismo que tu Kraush, pero de Eternal ya discutiremos, debo ir por las chicas, aparte de ver la forma de sacar a todos esos asquerosos sarnosos del castillo, no se les puede enfrentar en espacios cerrados, tiene que ser en un lugar abierto. Además que necesito mi alabarda para matarlos, ¿Qué debería hacer? –
El dragón oscuro miraba al humano dragón como intentaba pensar en algo, sin embargo ya tenía una solución, pero eso sí, el ya sabía que no le gustaría para nada a su rival, pero era la única opción. Después de todo, el siempre estaba poniéndose en riesgo, así que de todas formas sabia que lo haría, en todo este tiempo que lleva de conocer a Carlos, el ya comprendía y sabía muy bien lo que podía llegar a pensar el humano dragón.
- Tengo una idea que quizás te puede ayudar, aunque… creo que no te va a gustar. –
- ¿Qué quieres decir con eso, Kraush? – tal como el dragón oscuro lo presentía, las palabras peligrosas de Carlos eran más que evidentes, ya que este tenía un mal presentimiento de lo que el dragón negro iba a proponerle.
- Si esas cosas buscan a la capitana y a ti… entonces los dos deberían usarse a sí mismos como carnada, y así atraerán a todos esos desgraciados, y solo entonces podremos acabarlos. –
- ¡¿Estás loco?! ¡Estas pidiéndome que meta a Gleaming a la boca del lobo Kraush! – era más que obvio que Carlos se molestaría, pero al parecer inconscientemente sus instintos de dragón lo hacían ver más amenazante y hostil que antes, eso Kraush lo notaba muy bien.
- No te estoy diciendo que la ofrezcas a ella como cordero para el matadero, solo que si quieres sacar del castillo a esos sabuesos infernales, que aparte los buscan a ustedes dos, entonces ¿no es más lógico hacer que ellos vengan aquí, que tú tengas que ir tras ellos? – ante esa afirmación, Carlos no pudo responder en contra, la verdad tenía un punto muy bueno.
- La verdad… no encuentro fallas en tu lógica. – dijo Carlos con resignación, Kraush le había ganado esta vez. – de acuerdo… los atraeré a mí y a Gleaming, pero enserio ¿estas seguro de querer ayudarme, Kraush? Te dejé en un pésimo estado, aparte de que aun no te recuperas del todo. – decía el humano dragón al notar que el dragón de la llama maldita aun tenía su brazo derecho enyesado, sus alas vendadas por lo cual todavía no podría volar, además de tener aun heridas que no sanaban del todo.
- No te preocupes, he recibido heridas mucho peores antes, unos simples asquerosos perros del tártaro no lograran matarme tan fácil. – decía muy confiado el reptil oscuro, Carlos debía admitir que Kraush era un hueso duro de roer, pero aun así debía de tener cuidado con esas cosas.
- De acuerdo, pero solo como advertencia, no dejes que esas cosas te muerdan, el veneno que tienen no te matará, pero te paralizara de tal manera que no podrás sentir tu cuerpo en lo absoluto, solo para que lo tengas presente. –
Con eso dicho Carlos decidió seguir el plan algo improvisado que tenia, mientras que Kraush sería el refuerzo, este se quedaría afuera y que a la primera señal comenzaría a masacrar a esos asquerosos perros demoniacos, aunque él estuviera en un estado poco favorable para pelear, esto no le importaba en lo absoluto, sus instintos de pelea no lo harían hacer retroceder por esta vez.
…
Con Rainbow; esta había llegado rápidamente a lo que sería la armería de la guardia, la cual algunos descansaban mientras que otros estaban en su turno nocturno, así que con varias indicaciones finalmente pudo dar con la alabarda de Carlos, aunque por muy extraño que pareciera, parecía que nadie más del castillo, aparte de ella, Cadence, y las demás sabían de esas espantosas criaturas que querían devorarse a la capitana Gleaming Shield. Era muy extraño, pero eso no importaba ahora, debía de llevarle la alabarda a Carlos, y aparte de eso, no encontrarse con esas cosas o si no habría más problemas. Aunque eso no era el único problema que tenia la pegaso multicolor en este momento.
- Nnngh… ¿C-Cómo… Carlos puede… levantar… algo como… esto…? – decía Rainbow Dash con esfuerzo, pensó que el arma del humano dragón solo pesaba muy poco, ya que ella ha podido ver como él la usaba como si fuera una simple vara de metal, pero eso no tenía nada que ver ahora, al intentar levantarla, sentía que en realidad estaba intentando levantar una enorme roca… esa cosa era increíblemente pesada. - Ya sabía yo que él era muy fuerte… ¡Pero esto es absurdo! –
Y así seguía quejándose la pegaso la cual intentaba llevar como podía la gran alabarda, aun si intentara llevarla volando, esta pesaba demasiado, y la única forma de llevarla era arrastrándola, y lo malo era que estaba rayando el piso de cristal, estaba segura de que Cadence se podría molestar por eso, pero vamos… esta maldita hacha pesaba casi más de 100 kilos o lo que sea que pesara esta cosa, ella no podía soportar tanto peso.
Sin embargo, la pegaso no se daba cuenta de que una especie de sombra que se posaba en varias esquinas de algunos pasillos la estaba siguiendo, mientras que se podían oír unos leves y guturales gruñidos casi demoniacos, los cuales no solo era uno, sino que comenzaron a ser varios mas, y que eran muy difíciles de contar en realidad.
…
De vuelta con Carlos, este decidió volver a entrar al castillo, mediante una de las ventanas, claro… tuvo que romperla para entrar, ya luego se disculparía con Cadence por volverle a hacer daños costosos al palacio, pero esta situación era de vida o muerte.
Carlos seguía el olor de las chicas, ahora que era más dragón que humano, sus sentidos eran mucho más desarrollados que antes, sobretodo su su oído y olfato, además de que podía sentir las presencias de Starlight, de Lyra, de Fluttershy y la de una todavía inconsciente Gleaming, al parecer ese pequeño vinculo con ellas parece haber tenido un aumento, y por eso podía saber donde estaban, sus instintos se lo decían perfectamente. En fin… logró dar con el paradero de las chicas, al parecer estaban cerca del lobby del castillo, casi llegando a la salida, tendría que tomar un atajo para llegar antes que ellas, y así poder seguir con su estrategia.
- Deberé de darle las gracias a Gleaming por enseñarme varios atajos de este palacio, aunque eso era del anterior, me pregunto si en este nuevo castillo aun los tenga. –
Carlos proseguía por su camino, pero algo que podía notar muy bien era que algo… lo estaba asechando. Además de que un inmundo olor a carne podrida y uno levemente de algo que parecía estar quemado se lo confirmaba, aparte la presencia demoniaca era muy fácil de detectar para él, debido a la deidad que poseía.
- "Mierda, esas cosas me vienen siguiendo, aunque es extraño de que no intenten atacarme. Acaso… estarán siguiéndome a donde está…" – Carlos tenía sus sospechas, por un lado le parecía ridículo de que esos sabuesos pudieran ser tan listos como para hacer que él los llevara con Gleaming, quien era su objetivo, pero por otro lado, si esos perros del infierno eran mandados por el propio Eternal, algo le decía que sabían muy bien lo que estaban haciendo.
- Deberé de tener cuidado entonces, si son más listos de lo que creo, entonces no debo de bajar la guardia. Además, creo que esto puede serme útil de cierta forma, así podre sacarlos más fácil, aunque claro, a base de mi seguridad y la de Gleaming también… –
Carlos continuaba su andar con con bastante cautela, si la suerte le caía, podría reunir a cada una de esas criaturas en el mismo lugar y sacarlas todas al mismo tiempo, y así… no dejar a ninguna de esas deformidades con vida.
- Hmm… ¿Qué es ese sonido? – repentinamente, el humano dragón comenzó a escuchar un ruido bastante chirriante, como si estuvieran arrastrando algo contra el piso, algo bastante pesado.
Y lo raro era que estaba bastante cerca, por un momento pensaba que eran esos perros demoniacos, pero rápidamente descartó la idea. Solo para asegurarse, iba a seguir aquel sonido, el cual era algo molesto para él, su sentido del oído era algo más agudo que antes, y ese tipo de sonidos eran muy insoportables. Debía detenerlo o sino podría atraer a aquellos sabuesos y eso no le convenía en este momento.
…
El humano dragón seguía aquel sonido, mientras que también podía escuchar a alguien, por un momento no reconocía esa voz, pero al estar más cerca, pudo darse cuenta de quien se trataba.
Luego de un rato, finalmente pudo encontrar el origen de ese sonido, y fue allí que Carlos pudo ver a…
- "Es Rainbow Dash… oh, y lleva mi alabarda con ella, aunque al parecer le resulta muy pesada. Bueno no la culpo, desde que le pedí a Twilight que usara un hechizo de aumentar el peso en la alabarda, ahora pesa como entre 200 o 300 kilogramos… debo decir que Rainbow me sorprende que pueda llevarla a arrastras, jeje, creo que le debo una disculpa por esto." – decía Carlos para sí mismo, mientras que se acercaba desde atrás, hacia donde estaba la pegaso multicolor.
Mientras con Rainbow Dash… era la decimo-octava vez que se detenía a recuperar algo de fuerzas, la maldita alabarda era muy pesada, y para su maldita suerte ni siquiera parece haber avanzado si quiera un cuarto de camino a donde estaban las demás.
- N-No puede ser… a este paso no podré darle esta… "cosa" a Carlos, en serio ¿Cómo henos le hace para levantar esto? Al menos me hubiera gustado que quizás Twilight, Starlight o Lyra… hubieran venido a ayudar – se quejó la pegaso con algo de molestia, mientras que intentaba recuperar algo de fuerzas. Sin embargo, alguien le habló de repente.
- Perdón por hacerte arrastrar la alabarda por un rato, pero no te preocupes mas Rainbow, y agradezco que te molestaras en traerla, aunque debí mencionar del porque pesa más que una roca, lo siento. –
- No hay problema Carlos, además ¿Cómo no lo haría? Estamos en una situación problemática así que tu… - Rainbow comenzó a hablar como si en realidad estuviera hablando con el mencionado, pero fue que se pudo dar cuenta de… - ¡¿C-Carlos?! Espera… ¿Qué no se suponía que estabas afuera? – Rainbow miro a cierta dirección y allí estaba Carlos, el cual se le veía con su siempre amigable sonrisa, mientras que este se acercaba a donde estaba.
- Si bueno… hice un imprevisto cambio de planes, debo de eliminar esos sarnosos del infierno, pero para eso debo sacarlos a todos del castillo, aunque la única forma de que haga eso es un poco cuestionable, y hasta peligroso. –
- ¿Qué quieres decir con eso? Es más… ¿crees poder deshacerte de esas cosas tan espantosas tu solo? – Rainbow pregunto algo confundida, mientras que Carlos seguía tranquilo.
- Claro que no estoy solo, Kraush quiere ayudarme, y ya sé que él está todavía recuperándose de… bueno, la paliza que le di sin intención. – eso ultimo Carlos lo dijo con algo de vergüenza. – pero algo de lo que pude darme cuenta, es que estos perros o lo que sean realmente, tienen mucha más ventaja cuando están en lugares cerrados, así que si logro sacarlos a todos afuera, entonces será más fácil matarlos. – dijo para después tomar su alabarda como si no pesara en lo absoluto, cosa que dejo con la boca abierta a la pegaso, ella sufrió mucho por intentar llevar esa alabarda, y resulta que su amigo humano dragón puede levantarla como si fuera una pluma.
- En serio… ¿Qué tan fuerte eres realmente, amigo? –
- La verdad… ni yo mismo lo sé, Rainbow. –
Carlos decidió poner fin a la conversación, aun podía oler el fétido aroma de esos sabuesos, así que haciendo que Rainbow lo siguiera, ambos se fueron a donde estaban las demás.
…
Fue un camino bastante corto, pero finalmente tanto el humano dragón como la pegaso multicolor lograron encontrar a las chicas, las cuales ya estaban en el vestíbulo principal del palacio, casi llegando a la salida.
- ¡Hey, chicas! – Rainbow llegó rápidamente, siendo seguida por Carlos, el cual mantenía su alabarda en mano, ya que al estarse moviendo los sabuesos infernales de Eternal también lo hacían, los estuvieron siguiendo, pero al parecer no todos como esperaba el chico humano dragón.
- ¿Carlos? No se suponía que estabas afuera del castillo. – Twilight al ver al humano dragón no pudo evitar preguntar porque estaba de regreso, y eso fue compartido por el resto también.
- Lo estuve pensando… y por lo que sé, esos sabuesos infernales vienen tras de mí, y de tu hermana, Twilight. Intenté detenerlos, pero me di cuenta de que en espacios cerrados ellos tienen muchas ventajas, aparte pueden ocultarse como si fueran sombras y pasar desapercibidos. Puedo sentir muchas presencias de ellos en el castillo, está fuertemente infestado… pero también pensé si… en lugares cerrados ellos tienen ventaja, entonces me imagino que en exteriores es todo lo contrario. Así que mi idea es atraerlos y sacarlos de aquí, y para eso… - Carlos miró a una inconsciente Gleaming, que estaba siendo sostenida por Cadence y Starlight, siendo la princesa del amor la que comprendió rápidamente lo que tenía en mente.
- Espera… no me digas que… - antes de que Cadence pudiera terminar, Carlos lo concretó.
- Ellos nos buscan a los dos, así que… -
- ¡No! ¡Carlos no puedes usar a mi hermana como carnada! – Twilight por supuesto que se vio disgustada por lo que el chico estaba planeando hacer.
- Claro que no… pero en realidad, yo y ella seremos el anzuelo, y ellos vendrán por nosotros, y es allí que deberé de sacarlos a todos, mientras que Kraush los dispersa para que sea más fácil matarlos. –
- P-Pero el señor Kraush aun sigue recuperándose, el no puede pelear. – Fluttershy se veía preocupada por el dragón oscuro, el aun estaba muy herido por la paliza que le había dado Carlos en su estado "Berserker"
- Eso mismo le dije… pero el muy cabeza de escama no quiere quedarse sin hacer nada. La verdad que me sorprende lo mucho que a Kraush le gusta pelear, incluso estando como esta, el no duda ni un momento en salir a pelear con quien sea, a pesar de que su cuerpo está hecho mierda. Jeh… si eso no es tener las pelotas más grandes, la verdad no se que sea. –
A pesar de que todas conocen muy bien al humano dragón, sin duda su forma de usar el humor negro o referencias con doble sentido aun era algo… incomodo para las chicas, las únicas que si podían entenderlo en ese aspecto eran Gleaming, Applejack, Rainbow Dash, Lyra, Starlight… incluso hasta la propia Pinkie le parecía divertido, aunque a veces no comprendía del todo ese tipo de chistes. Pero no había tiempo para esto, había que actuar, y rápido.
- Bueno… dejando eso de lado… mi idea es atraer a esos perros a mí y a Gleaming, ya que somos nosotros a quienes ellos buscan, y de alguna forma deberé de sacarlos de aquí. Y una vez afuera, Kraush debe de dispersarlos, y ustedes protegen a Gleaming mientras entre los dos acabamos con todos. –
- ¿En serio crees que funcione ese plan, Carlos? Digo… es demasiado arriesgado que te uses a ti mismo y a Gleaming para esto, además Kraush tampoco está en buenas condiciones. – Cadence se notaba bastante preocupada, pero Carlos estaba firme con su decisión.
- La verdad no lo sé Cadence, pero si no lo hago, esos perros del infierno no dejaran de casarnos a ambos, nos perseguirán por siempre. – a las palabras de Carlos, todas entendieron que… era la única forma. – Gleaming estará bien, además, me siento culpable de que le esté sucediendo esto, Eternal intenta hacerme daño de cualquier forma posible, y esta es una de ellas. –
- Está bien… pero por favor… - Twilight se puso frente a Carlos mirándolo con seriedad, pero también con mucha preocupación por su hermana mayor. – por favor no dejes que nada le suceda a mi hermana. –
- Te lo aseguro, Twilight. Ella estará bien estando conmigo. – respondió Carlos con seguridad, mientras que la princesa de la amistad simplemente asintió, sabía que Carlos era capaz de ello, pero aun con eso no sería suficiente para apaciguar su preocupación.
El humano dragón sostenía entre sus brazos a la capitana Gleaming Shield, mientras que todas ya habían salido del castillo. Carlos podía escuchar los gruñidos y también podía oler la presencia de los sabuesos infernales acercándose a donde estaban, algunos no tardarían en aparecer, otros lo harían en cuestión de minutos. Pero a pesar de tener todo en contra, Carlos estaba bastante tranquilo, no sabía porque, pero solo esperaba a que este plan funcionara, aunque aun tenía sus dudas de como sacaría a todos esos perros del castillo, pero no termino de pensar ya que podía ver que en ciertas partes del vestíbulo del palacio, unas sombras oscuras estaban apareciendo, dando a entender que ya los habían encontrado.
Fue allí que los perros demoniacos aparecían uno a uno, Carlos podía contar que eran más de diez. Los estaban rodeando tanto a él como a la yegua que tenía en brazos, ellos eran sus objetivos, y estando en un lugar cerrado estaba en una muy clara desventaja.
El chico miró a Gleaming la cual no parecía darse cuenta de su alrededor al estar profundamente dormida… Carlos le acaricio una de las mejillas a la yegua, mientras que la miraba dormir, le parecía linda estando así, aunque el momento no era el apropiado, mientras que los sabuesos gruñían de maneras aterradoras mientras que baba escurría de las bocas de cada uno, en señal de que estaban bastante hambrientos por carne de algún ser vivo.
- "No importa lo que pasé aquí… mientras pueda mantener a salvo a Gleaming de estas cosas. Eso es lo único que me importa ahora. Estarás bien Gleaming… vamos a salir de esto… juntos." –
Carlos miró a que todos y cada uno de los sabuesos infernales estaban rodeándolos a él y a Gleaming, mientras que podía ver como se preparaban para abalanzarse sobre ellos. El solo los miraba con fiereza mientras que decidió hablar sin pizca de miedo alguno.
- Ya nos tienen acorralados a los dos aquí, ¿no? Así que ¡¿Qué mierda están esperando?! ¡VENGAN YA POR SU COMIDA, ENGENDROS MALPARIDOS DEL DIABLO!
Esas palabras fueron suficientes para que sin esperar más, los perros demoniacos se lanzaran al ataque todos a la vez, mientras que Carlos aferró a Gleaming contra él, mientras que esperaba con determinación el inminente ataque de estos.
El tiempo pareció ir lento para el humano dragón, su respiración era profunda, podía oír su propio corazón latir más rápido, mientras que se preparaba para encarar a todos esos demonios, pero…
{Deja que te ayude un poco con esto… muchacho.}
- ¿Eh? ¿Quién…? – Carlos se confundió al oír una voz desconocida en su cabeza, pero a la vez esa voz era una muy conocida para el dragón celestial.
[Esa voz… ¿Ra?]
Antes de que los perros infernales pudieran lanzarse encima del humano dragón, una fuerte luz lo había rodeado, una luz dorada y brillante, que encegueció tanto a los demonios como al propio Carlos, pero no eran los únicos.
…
Afuera del palacio de cristal… Twilight, Starlight, Cadence y las demás, en compañía de Kraush, estaban sin palabras al ver una potente luz que apareció de la nada, y al disiparse se pudo ver a Carlos quien llevaba a Gleaming en sus brazos, mientras este parecía estar ciego momentáneamente por aquella luz que apareció de repente.
- Carlos… ¿te encuentras bien? – Starlight fue la primera en hablar, mientras que ella y los demás se acercaban a donde estaba.
- Agh… ¿Starlight? ¿Eres tú? – poco a poco Carlos recuperaba la visión, y así podía distinguir a la unicornio rosa, seguida de las demás y el dragón oscuro.
- Oye ¿Qué demonios fue eso? Ya estaba por ir a buscarte cuando de la nada apareció una luz dorada que nos impidió la vista… y ahora estas tu aquí. – decía Kraush con seriedad, pero sentía que ya había visto esa misma luz antes.
- Yo… tampoco entiendo lo que acaba de pasar. Hace un momento estaba por comenzar a pelear con esos sabuesos del infierno… pero en menos de lo que creí… aquí estoy. – Carlos ya recuperado estaba también confundido, no entendía que estaba pasando al igual que los demás… bueno todos excepto uno en especial.
[Ra… ¿acaso hiciste esto? Pude sentir parte de tu poder en esa técnica de teletransportación. ¿Por qué…?] – sin que Carlos lo escuchara, Slyfer estaba intentando hablar con su hermano, el cual no tardó en responderle.
{En efecto, Osiris. Pero tú y el chico no deben perder el tiempo, ellos están muy cerca de ustedes} –
[¿Ellos? Espera hablas de…] – el dios dragón no termino ya que tanto él como su compañero lo sintieron, aquellos sabuesos del infierno comenzaron a salir del suelo mediante sombras, esto alertó tanto al dragón oscuro como a las chicas, las cuales a pesar de verlos aun se asustaban por las apariencias tan deformes y desagradables de esas bestias.
- Carlos… son demasiados, ¿tienes algo más en mente? – preguntó Twilight con algo de seriedad, aunque aun se podía ver lo asustada que estaba por esos demonios con forma de perros.
- Ellos vinieron tanto por mí como por Gleaming, así que protéjanla mientras Kraush y yo los acabamos. Es lo único que podemos hacer ahora. –
- Puedo seguir lastimado… jeje, pero eso no es impedimento de que quiera destrozar a todos estos podridos gusanos del Tártaro. – decía Kraush con una sonrisa salvaje, a pesar de no estar recuperado del todo, aun podía luchar a pesar de todo.
- Pero Carlos… nosotras podemos… - Starlight iba a hablar, pero Carlos la interrumpió.
- Starlight, más o menos conozco lo que pueden hacer estos sabuesos infernales, y son más fuertes si atacan en grupo, además de que si te muerden, el veneno que tienen las dejara sin posibilidad de escapar, así que lo único que pueden hacer ahora es proteger a Gleaming a toda costa. Así que solo hagan lo que digo, Kraush y yo estaremos bien. – Carlos dijo eso bastante serio, Starlight iba a replicar, pero fue allí que dio un quejido de dolor, mientras se tomaba un poco la cabeza, pero no solo ella, Lyra y Fluttershy también sintieron esa pequeña migraña, y aunque estuviera inconsciente, Gleaming también hizo un gesto de dolor en su rostro.
- En ese caso… - Cadence miró a Rainbow y a las demás yeguas presentes. – Ustedes vayan a avisar a toda la guardia, mientras que Twilight y yo protegemos a Gleaming de esas cosas. – la mirada de la princesa del amor era bastante seria, ya una vez permitió que invadieran su imperio, no quería que algo como eso volviera a ocurrir.
- "Starlight… se que quieres ayudarme, pero lo harías mas haciendo lo que te pido. No te preocupes por mí, sobreviví a la tortura infernal de Eternal… estos perros no son nada en comparación. Te aseguro que estaré bien." – Carlos le habló mentalmente a Starlight, la cual aun quería protestar, pero esos mini dolores de cabeza no la dejaban pensar tranquila, así que sin más opción terminó aceptando.
- "Está bien… pero solo. Ten cuidado." – dijo la unicornio con disconformidad, pero no tenía otra alternativa.
- "Te prometo que te lo compensaré, no solo por esto, sino por todo el tiempo que estuviste cuidándome mientras estaba en coma." –
Al decir eso… las mejillas de la unicornio se encendieron en un rojo intenso… acaso ¿ya sabía que lo cuidaba casi todos los días de su coma? Maldición, la vergüenza que sentía le detuvo el cerebro por un momento, pero debido al llamado de las demás ella logro calmarse un poco, pero no sin antes…
- "Ya hablaremos de esto luego, ¿de acuerdo?" –
Carlos sintió un pequeño escalofrío, sus instintos le decían que Starlight iba a desquitarse muy feo contra él, pero bueno… el mismo se lo buscó.
Dejando eso de lado, Carlos le entrego la custodia de Gleaming a Cadence y a Twilight, las cuales se teletransportaron lejos de allí, mientras que Starlight, Rainbow, Lyra y Fluttershy iban a avisar a la guardia de lo que estaba aconteciendo. Mientras que Carlos y Kraush estaban solos contra una docena de sabuesos infernales.
- Unas cosas tienes que saber Kraush; primero… tienes que hacer que se dispersen ellos atacando en grupo son más molestos, pero separados pueden ser más vulnerables. Segundo… no dejes que te muerdan, ya que su veneno te paralizará por tiempo indefinido, y eso lo aprovecharan para atacarte. Y por ultimo… - Carlos hizo una pausa dramática para después decir. – No mueras en el trayecto. – terminó de decir con una sonrisa divertida, cosa que compartió el gran reptil negro.
- Eso mismo te digo. Pero hagamos esto más entretenido, el que logre matar mas de estas pestes, entonces uno tendrá que hacer lo que el otro le ordene por un mes, ¿Qué dices? – preguntó Kraush con una sonrisa desafiante, Carlos le llamó la atención que el dragón oscuro quisiera apostar, pero luego sonrió de la misma forma.
- Como gustes Kraush. Solo no te acongojes después de que te gane jejeje. –
- Eso ya lo veremos, mono sub desarrollado. –
- Lo mismo va para ti… lagartija mutante. –
A pesar de una situación como esta, Carlos y Kraush podían ser rivales… pero eso no era impedimento de que fueran muy buenos amigos, y en este caso, compañeros de armas.
…
Por otro lado, alguien miraba esto desde lo más alto del castillo, mientras que volaba con unas alas etéreas que se deshacían con el ambiente nocturno de la noche.
- ¿Está bien que no intervenga? Sobre todo si ese guerrero oscuro se acerca rápidamente al imperio. – dijo el poni el cual estaba cubierto por una capa y una capucha que impedía ver su rostro, claro excepto el gran cuerno que poseía.
{Así es… mi viejo amigo. Esto Carlos tiene que resolverlo él solo, aparte de que quiero ver ahora que tan fuerte se ha vuelto y se volverá luego de esto… claro si es que sobrevive}
- De acuerdo, será a tu manera, Ra. Pero… creo que no somos los únicos espectadores que estamos viendo esto. – dijo el alicornio con seriedad, ya que pudo darse cuenta… que no eran los únicos que estaban viendo a la distancia.
{Lo sé… pude darme cuenta de su presencia. Pero… esto va a traer muchas consecuencias con su presencia} – ante esas palabras, Cosmo quedo algo confundido, pero luego de analizar la presencia intrusa, pudo darse cuenta de…
- Ra… no me digas que… ella es… -
{Si…. Es tal como me temía, Cosmo. Shadow la trajo del mundo de Eternal. Y con su intromisión, la estabilidad dimensional esta cada vez peor. Si Carlos no los regresa, esa estabilidad se irá en picada y tanto este mundo como el otro terminaran por chocar y colapsar, provocando un completo caos.}
El antiguo rey de Equestria puso una cara seria, mientras que desde las alturas miraba a alguien en especial, alguien que no pertenecía a esta realidad… y que, su sola presencia podría traer graves consecuencias al orden natural de este mundo.
…
Mientras tanto… alguien estaba oculta de la vista de los demás, alguien miraba desde la sombras lo que estaba aconteciendo, mientras que esta permanecía completamente neutral, pero con una simple orden, podía interferir cuando menos lo esperaran, pero por el momento solo se quedaría en las sombras, a esperas de su momento.
La espía estaba en uno de los balcones del palacio de cristal, a la fuera de la vista de cualquiera, claro si no fuera algún pegaso o algo por el estilo. Usaba una capa y una capucha color negra que cubría su cuerpo, aunque eso no quería decir que podía ocultar del todo su ser. Se podía notar que poseía un cuerno, dando a entender de que era un unicornio, su piel era de un color rosa, pero este parecía ser bastante apagado y pálido estando en la oscuridad de la noche, su vestimenta era algo reveladora un vestido algo largo de color entre negro y gris, la cual tenía una gran abertura en el frente dando una vista del escote de la desconocida, la cual al parecer era una yegua. Usaba unos shorts negros y ajustados haciendo resaltar su definida retaguardia, en sus piernas usaba unas medias largas transparentes de color negro y en sus cascos usaba unas herraduras que casi le llegaban a sus rodillas haciendo alusión a que fueran unas botas también de color oscuro.
Y lo poco que se podía ver de su melena algo rebelde, esta era de un color purpura con una franja color turquesa.
La yegua antes descrita estaba con los brazos cruzados debajo de su busto, mientras que miraba de manera indiferente lo que estaba sucediendo, desde hace un tiempo que ha estado aquí, solo ha estado observando a las princesas aquí presente y a las demás que las acompañan… aunque algo de su atención se iba a la pupila de la princesa de la amistad, algo le había llamado la atención de ella, pero no sabía que era. Era como si…. Sacudió su mente intentando olvidar eso, mientras que solo se concentraba en lo que estaba sucediendo, pero fue allí que una voz en su mente se hizo presente.
- "Al parecer Eternal ha estado haciendo de las suyas desde que escapó. Jejeje… debe de estar bastante desesperado en querer matar a Carlos que ya no piensa bien las cosas como lo hacía antes. Realmente es lamentable, pero bueno… creo que eso lo sabes muy bien, ¿verdad?" – era la voz de Shadow, la cual le hablaba a la yegua de manera divertida, mientras que esta no dijo nada por el momento, hasta que finalmente habló.
- "¿Hasta cuando vas a dejarme aquí esperando? No acepté esto para solo observar a un asqueroso humano contra un montón de… lo que sean esas asquerosas cosas que invocó ese hijo de puta." – gruño la unicornio con molestia, no quería estar perdiendo el tiempo con cosas como estas, quería buscar a aquel que se atrevió a destrozar su mundo y volverla un caos. Ese al que… una vez quiso.
- "Paciencia querida… Carlos y Eternal tienen su propio asunto, dejaremos que se maten entre ellos… y si los dos llegan a sobrevivir, entonces… TÚ, podrás finalmente acabar con el que alguna vez fue el que te hizo ver un mundo lleno de felicidad, pero que luego te demostró lo que su podrido ser ocultaba realmente. Un demonio con piel de oveja. Pero por el momento… solo actúa cuando yo te lo diga… y así podrás por fin cumplir con tu objetivo." – dijo el alicornio oscuro con malicia, mientras que su subordinada solo bufó con molestia, odia en demasía a este poni psicópata, pero ese odio era opacado completamente por el que sentía por aquel humano demonio que andaba suelto por Equestria.
- "Como sea. A propósito, encontré eso que querías que buscara, tuve que usar un hechizo para congelarlo y así preservarlo. Además, ¿Qué planeas hacer con esto? Aunque preferiría no saberlo realmente" – dijo la yegua encapuchada con algo de asco, de solo pensar que tiene que llevarse un miembro amputado a su… "señor" ya de por si era muy asqueroso.
- "Ah eso… ya le encontraré un buen uso. Después de todo aun ha de poseer algo de su poder, y eso será más que beneficioso para mí. Aparte esto solo es una pieza del rompecabezas, necesito las demás para así completar mi última carta del triunfo." – dijo Shadow con una voz entre extasiada y psicótica, mientras que su subordinada tuvo un horrible escalofrío al oírlo hablar así, mientras que sentía un muy mal presentimiento.
…
"Carlos pudo ayudar a Gleaming, pero Eternal aun no se da por vencido, mientras que ha mandado a sus sabuesos infernales a acabar con el humano dragón y la capitana de la guardia de cristal. Pero al parecer… esto no ha sido desapercibido para Shadow Night, el cual ya tiene a alguien vigilando la situación… solo que esta… entre comillas "aliada" es alguien que estaba allí por algo… o más bien alguien en especial. Pero al parecer su corazón está lleno de odio… y ese odio solamente iba a alguien en particular, y ese solamente era…. Eternal."
