Snape...

Snape, él..

Okey, basta de rodeos, se sentía vigilado. Bien, lo admitió, denle un premio.

Hace mucho tiempo que no se sentía así, pero últimamente siente que lo vigilan y por alguna extraña razón cree que tiene que ver con gryffindors.

Después de ser víctima de acoso por años por los de dicha casa, ha desarrollado una sensación que le indica que algo planean contra él. Y usualmente termina mal herido.

Aún así decidió ignorar ese sentimiento y seguir con sus clases especiales con Slytherin. Error.

Estaba a punto de corregir a algunos niños cuando la puerta del aula fue tocada delicadamente.

Él rápidamente fue a abrir la puerta para descubrir quién era el idiota que estaba interrumpiendo su valioso tiempo de clases. Nótese el sarcasmo. El no quería ser maestro. Culpa de Dumbledore, de nuevo.

Ya tenía suficiente con el viejo rabo verde ese obligándolo a ser maestro - lo cuál odia- de niños puebertos - los cuáles él odia- que no sirven para nada - y que lo odian igualmente, cabe aclarar-.

Y estaba el sin nariz cara de serpiente de Voldemort, que pedía avances nuevos sobre los planes de Dumbledore.

El necesita de verdad un descanso. ¿Dumbledore lo dejara ir un tiempo a las Bahamas?

- Bien, espero que lo que quieran sea muy importante como para ..-

-Hola Severus- respondió una femenina voz.

Rápidamente Snape perdió el color de su rostro para ver a Lily Evans (actualmente Potter) en la puerta de su despacho sonriendo tranquilamente.

Esperen, se le reinició el Windows.

- L-Lily?- murmuró algo sorprendido la serpiente.

- entonces... ¿Podemos pasar?-

-eh... claro- Severus estaba tan impactado por la presencia frente a él que no noto que Lily dijo "podemos". Y con esa palabra mágica, la restricción de Potter y Black hacia Severus quedó inhabilitado, y ambos merodeadores pudieron entrar bajo la capa de invisibilidad. Potter y Black sonrieron traviesamente mientras Remus se preguntaba que hacía el allí.

-Tenemos que hablar de algo serio- mencionó Lily -algo sobre mi hijo y tú ahijado-

Severus puso los ojos en blanco. Ya sabía que Harry iba a estar tan desesperado por Draco, pero llegar al punto de hablar con Lily para convencerlo a él era caer muy bajo. Típico de los Potter.

-Tengo una clase en este momento, por lo que ves, quizá en otra ocasión - mencionó Severus.

Podría querer a Lily como quien quiere a una hermana, pero en ese momento Draco es su mayor prioridad; y que el protegerlo de Harry sea un dolor en el culo de Potter y Black es sólo una afortunada coincidencia.

-Es muy importante Verus, por favor - habló Lily.

Severus quedó congelado. Hace ya mucho tiempo que Lily había dejado de llamarlo así. Maldita sea.

Con un sonoro suspiro que, para todos significó un "maldita sea, bien, tu ganas" Snape se giro a la clase.

-Su tarea será escribir un ensayo de 1000 palabras sobre todos los usos de la belladona, tanto en pociones curativas como mortales. Quiero todo lo que incluya está planta. Cada detalle. Pueden retirarse, la clase terminó por hoy.-

Los estudiantes solo pudieron gemir en resignación. Tenían hora libre, pero a qué costo.

Cuando el último de los estudiantes se retiró, Lily quedó en blanco. Hace ya años que no hablaba con Snape, y la última vez que lo hizo no terminó nada bien. Cortesía de su esposo y el esposo de su esposo.

Lily no sabía que decir.

-Eres muy cruel con ellos. Terminarán despidiéndote- señaló la pelirroja.

Lily probablemente ya la cagó.

Snape puso los ojos en blanco nuevamente.

-Bueno, definitivamente yo no quería este empleo; y sí me despiden ojalá que no se tomen tanto tiempo -

-Si no querías este empleo ¿Porqué estás aquí?-

El rostro del jefe de Slytherin se oscureció.

- Dumbledore - Snape suspiró- Pero no estás aquí para interrogarme. Entonces, ¿Quieres ir al punto?

Ahora fue Lily la que puso los ojos en blanco.

-Creo que ya sabes sobre quién se trata. Crees poder ayudarme a qué mi hijo vuelva a ser feliz?-

-Escucha, cariño. Eso fue completamente culpa del imbécil cerdo de tu esposo, y su novio. Que ellos lo arreglen. A mí no me metas.

Ahora fue turno de los merodeadores de poner los ojos en blanco.

-Bueno sí, tienes razón. Pero quería saber si podías ayudar a Harry a arreglar las cosas con Draco..-

-No-

Eso definitivamente dejo a Lily perpleja.

-¿No?-

-Escucha Lily, te quiero como a una hermana y todo eso, pero literalmente no me has hablado desde nuestra pelea y ahora solo lo haces porque el tonto de tu esposo la cagó. Sin mencionar que he tenido que aguantar las bromas de Potter y sus novios. Y también tuve que aguantar las bromas de Weasley y tú hijo.

¿Y ahora me pides que olvide todo ese daño con tal de que tú hijo, que viene acosando a varios de mis estudiantes de PRIMERO, pueda salir con mi precioso Draco?

No, no lo haré. No les daré a mi Dragon

en bandeja de plata y menos a algún Potter. Y tampoco haré algo que Draco no quiera.-

-Severus sólo...-

-Ya terminé con ese tema, Evans. Y si no tienes otra cosa que discutir puedes irte. Tengo otras cosas que hacer-

Antes de siquiera caminar a la puerta, James ya lo estaba bloqueando. Revelando su presencia.

-¡¿Tu?! ¡¿Cómo diablos...?!-

- Ya no tiene caso esconderse. Gracias Cornamenta- mencionó Sirius apareciendo junto con un apenado Remus.

-... La maldita capa - gruño Snape mientras apretaba el puente de su nariz. Para después fruncir su mirada hacia Lily. Ella le miro nerviosa y apenada.

-Nos dejaste pasar-

-ugh, bueno entonces ya escucharon lo que tengo que decir. Típico de ustedes escuchar conversaciones que no les incumben. No todo gira en ustedes- mencionó furioso - ¡Y tú!- señaló a Remus, que se sobresalto- ¡Sabía que no habías cambiado, maldita sea!

-Severus yo..-

-¡Mejor cállate antes de que me arrepienta de no envenenarte con la poción de matalobos!

-Hey Snivellus, Remus no tiene nada que ver en esto- señaló Sirius algo enojado, pero decidió mantenerse callado cuando recibió la mirada furiosa de todos los presentes.

-Escucha Snape, tu y yo no nos agradamos. Pero no tienes que dirigir tu odio hacia Harry, el no tiene nada que ver- habló James

-No lo odio por ser tu hijo, lo odio por todas las bromas que hace hacia mi casa, para tu información.- mencionó Snape parándose frente a James, sin intimidarse de la altura del merodeador.

-Por Merlin, ¿Cuánto quieres por ayudarnos? Solo di un precio y terminemos con esto- mencionó Sirius algo desesperado. Snape siempre traía sentimientos extraños hacia él que le ponían de los nervios.

-No venderé a mi ahijado como al parecer veo que tú harías con el tuyo - le encaró Snape. No tenía miedo, ha pasado situaciones peores con el que no debe ser nombrado. Tratar con Black es sólo una piedra en el zapato. Una maldita piedra que no se quiere quitar con nada.

-mira tu maldito Slytherin de cuarta..- comenzó Sirius.

-Basta ya- comento Remus al fin reaccionando a la situación. -Escucha Severus, solo queríamos arreglar el problema en que se metieron James y Sirius. Gracias por escucharnos pero nos retiramos en este momento.

-¡¿Qué?!- gritaron los dos mencionados. Severus se veía algo sorprendido pero rápidamente reaccionó.

-Gracias Lupin, sabía que debía de haber alguien con cerebro entre estos dos idiotas- dijo Severus mientras caminaba a la puerta

-¡Espera! ¡Esto no ha terminado!- se interpuso Sirius en el camino del único Slytherin en la sala- Severus, se que nos odiamos y todo eso, ¡pero te pido por favor que nos ayudes! De verdad no soportamos que Harry este en un estado tan melancólico por nuestra culpa, y solo tú puedes ayudarnos. ¿Que necesitamos hacer para que nos ayudes?- mencionó ya desesperado Sirius.

-¡La única manera en la cual yo podría ayudarlos es si estuvieran muertos! - menciona ya enojado el Slytherin dejando salir algo de su magia, llenando todo el salón de ella. Estaba furioso.

La habitación quedó en silencio. A decir verdad se sorprendieron un poco, hace mucho que no veían a Snape explotar así, y su magia se volvió más poderosa que cuando eran niños.

- De verdad nos odias tanto - pregunto una muy dolida y triste Lily.

Severus estaba tan cansado. Cuando estaba a punto de contestarle a Lily, la puerta sonó alertando a todos en el aula. Severus abrió ligeramente la puerta, permitiéndole al intruso verlo a él pero no a los otros que se encontraban en el aula.

-Hola Severus - habló una voz gruesa y con un acento algo agresivo. Los Gryffindors lograron identificarlo cómo el director de Durmstrang, Igor Karkaroff- Hace años que no veía tu hermosa cara -

Eso sorprendió a los presentes. ¿Qué dijo el búlgaro?

Aparentemente Severus no se sorprendió, pero si se empezó a sonrojar, logrando desconcertar a los presentes.

-Igor, estoy ocupado en estos momentos como para lidiar contigo-

-No tardaré demasiado, cielo. Solo quiero informarte que muy pronto seremos familia, o quizá más.-

-¿Qué quieres decir con eso - pregunto rápidamente Snape, ignorando lo último que dijo Karkarov.

-Mi querido campeón a fijado sus ojos en tu hermoso ahijado- mencionó Igor

Eso definitivamente llamó la atención de todos, especialmente de James y Sirius, que estaban a punto de gritar antes de que Remus y Lily les cubrieran la boca.

- ¿Y eso que tiene de interesante?- preguntó Severus irritado. Lo último que le faltaba era tener que aguantar a otro pretendiente de su ahijado.

- Que entonces tendrás una excusa para poder pasar tiempo conmigo- mencionó felizmente Igor- Viktor convencerá a Lucius de concretar un compromiso y tal vez tú y yo podamos continuar con lo que déjanos hace tanto tiempo- habló Karkarov acercando su cara a la del profesor que se sonrojaba poco a poco. - ¿Qué te parece si empezamos ahora mismo?

-Lo siento Igor, pero en este momento estoy algo indispuesto y tengo algo que tratar. Hablaremos más tarde - cortó rápidamente el profesor de pociones y cerro la puerta en la cara del director de Durmstrang.

Igor tocó la puerta unos segundos más antes de rendirse y marcharse.

Adentro, los Gryffindors trataban de procesar lo que había pasado.

-¿Acaso tu y ... ?- comenzó Sirius

- Les ayudaré - le cortó rápidamente Snape al perro antes de que si quiera terminara la frase.

-¿De verdad lo harás?- Pregunto Lily sonriendo

- Si, con la única condición de que respetaremos lo que Draco elija - mencionó Snape - les ayudaré a mejorar la manera de ver de Draco sobre Harry, pero será el mismo quien decida si quiere salir con Harry -

-trato hecho-