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Un Milagro En Navidad
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Capitulo 2
Cinco días para Navidad — 2do Día
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*—Sakura:
Se despertó con una jaqueca horrible y con ganas de quedarse en la cama, pero tenía que trabajar y lo peor era que su turno empezaba muy temprano hoy.
Bufó molesta. Si no hubiese estado pensando en lo que pasó anoche entonces quizás hubiera dormido un poco, pero su mente se había negado a cooperar.
¿Por qué tuvo que salir a esa hora del hospital cuando siempre se quedaba hasta tarde? Si se hubiera quedado más tiempo, no se hubiera encontrado con Sasuke Uchiha.
Gracias a su encuentro de ayer, Sakura no pudo conciliar el sueño, pues había estado rememorando cosas del pasado, haciéndose preguntas aún sin respuestas y todas giraban a dicho hombre.
Sakura rodó en la cama, abrazando una de sus almohadas en el proceso.
¿Qué hacía Sasuke en el pueblo? ¿Por qué había regresado? ¿Acaso había vuelto para cumplir la promesa?
No pudo evitar soltar una carcajada irónica ante las preguntas estúpidas que florecieron en su mente. Era imposible tratar de buscar respuestas a las mismas. En cuanto a la última pregunta, Sakura recordaba que este estaba casado con una mujer despampanante y era obvio que no se iba a meter con un esperpento como ella. Si había regresado, debía de ser para algo relacionado con el pueblo, ya que su familia era fundadora del mismo y su antigua casa estaba todavía allí. Si, debía de ser por eso.
En ese momento, su teléfono comenzó a timbrar.
Sakura soltó un improperio, quizás era Ino con su llamada matutina. Anoche se le había olvidado desconectar el teléfono y ya era muy tarde para hacerlo. Y conociendo a su amiga, si lo hacía en ese momento mientras esta la llamaba, Ino vendría al rato a ver qué pasaba.
Se levantó de la cama y fue hacia el teléfono inalámbrico, cogiéndolo y contestándolo.
—¿Sí?
—¡Sakura! —Ino gritó del otro lado de la línea y en el proceso, lastimó los pequeños tímpanos de Sakura.
—Devuélveme mis oídos, Ino —se quejó y se escuchó a Ino riéndose—. Me acabo de levantar y mis oídos están sensibles, además de ello, tuve una mala noche y no dormí bien —le informó para que bajara un poquito el tono de su voz.
—Lo siento —se disculpó Ino y Sakura sonrió. Tan linda su amiga y ella tan grosera, pero así se querían—. Te llamo porque… —Ino se rio y Sakura supo que aquella risita significaba alguna travesura. Se preguntó qué diablos había hecho—. No me mates, pero he pedido a la jefa Tsunade que te dé el día libre hoy —le informó y la boca de Sakura cayó abierta.
¿Hablaba en serio?
—¿Qué dijiste Ino? —le preguntó calmada.
—No importa lo que me digas, Sakura —se defendió Ino—. Lo necesitabas —continuó su amiga y Sakura ladeó la cabeza, pensativa. El día anterior había pensado en pedirle un día libre, ya que se lo merecía, pero esa mañana había decidido mejor trabajar para así poder despejar sus pensamientos—. También pedí el día libre porque iremos de compras.
¿Ir de compras? ¿Acaso Ino era una vidente o algo así? Salir de compras con su amiga era difícil, era una compradora compulsiva, pero si no aceptaba por las buenas, Ino vendría por las malas. Soltó un pesado suspiro y se pasó la mano por el rostro, dudando en aceptar la propuesta.
—Sakura por favor —suplicó su amiga, tratando de convencerla y Sakura volvió a suspirar, cansada.
—Aceptare ir, pero… —comenzó a decir, pero fue interrumpida por Ino.
—No comiences con tus peros —se quejó su amiga—. Hoy le daremos a tu vida su respectivo espíritu navideño —continuó Ino—. También le daremos un make-up a tu mansión embrujada y la adornaremos un poco, ¿sí?
Sakura no pudo evitar reírse. Bueno, su casa parecía embrujada. En Halloween los niños de pueblo siempre temían detenerse frente a esta por la oscuridad y el abandono de la misma. Quizás debería pagar para un mantenimiento. Si seguía así, se le caería encima la casa.
—Lo pensaré.
—Es tarde —dijo Ino y lo siguiente que se escuchó fue su timbre—. Estoy en tu puerta —terminó diciendo su querida compañera y colgó la llamada.
Sakura cerró los ojos y respiró hondo. Tiró el teléfono hacia la cama para salir luego de su cuarto y bajar hasta la sala. Miró por el ojo mágico de la puerta y se encontró con la resplandeciente Ino Yamanaka con su pelo rubio bien peinado y vestida como si fuese una modelo de catálogo de invierno. Soltó un bufido y abrió la puerta de pronto.
Ino sonrió con una gran sonrisa para luego lanzarse a sus brazos, metiéndola y aferrándola fuertemente entre estos, casi dejándola sin respiración. Sakura intentó empujarla, pero Ino cuando se trataba de abrazos tenía una fuerza sorprendente.
—Ino —tosió Sakura palmeando la espalda de su amiga—. Me asfixias —le dijo y Ino se separó de ella rápidamente luego de estas palabras mirándola medio ruborizada mientras se reía.
—Lo siento —se disculpó Ino.
Sakura se acarició el pecho y movió la cabeza.
—Ya entra. No me gusta darles a mis vecinos una mirada de cómo me veo en pijama —espetó mientras se apartaba de la puerta y dejaba pasar a su amiga.
Ino entró en la casa y se sentó en un sofá a dictar órdenes como siempre. Sakura bufó un poco molesta y cumplió algunas de ellas como ducharse y ponerse ropa bonita, aunque duró un buen tiempo buscando en su guardarropa dicho tipo de ropa. Al final se vistió con unos jeans negros, un jersey de cuello alto rosa pálido y unas botas casi del mismo color del jersey solo que un poco más oscuras, arriba de todo se puso un abrigo negro y cuando bajo de nuevo, se dirigió hacia la cocina por el olor a comida que salía de esta, Ino ya había hecho algo de desayuno y se lo estaba ofreciendo cuando entró.
—Debes comer —murmuró su compañera colocaba un plato de tocineta y huevos con pan tostado sobre la isla de la cocina.
El estómago de Sakura rugió y la misma no objetó nada ante Ino tocando sus cosas en su cocina, pues tenía hambre. Así que se sentó sobre la encimera a picar lo preparado. Mientras comía, se preguntó de dónde diablos había sacado Ino la comida. No recordaba tener pan ni tocino en su inventario. Tal vez Ino había traído comida en su gran bolsa y no se había percatado de ello.
Ino no apartaba la mirada de ella mientras devoraba el desayuno. ¿Por qué diablos la miraba y sonreía tanto? ¿Qué diablos le pasaba? ¿Acaso…?
Sakura cayó en cuenta de algo que había dejado pasar. Aún no le había dicho a Ino sobre lo que había pasado anoche. Le dio una mirada a su amiga. ¿Le creería si le dijese que había visto a Sasuke la noche anterior? Aunque no sabía si era de verdad que lo había visto, quizás el estrés le había jugado una mala pasada, pero…
Bajó la mirada. Había sido tan real.
—¿Sakura? —la llamó Ino y Sakura salió de sus pensamientos para continuar comiendo sin decirle nada sobre lo pasado. Si era cierto que estaba allí, en algún momento se toparían con este—. Se nos hace tarde —Ino miró la hora en el reloj de pared de su cocina—. Quiero comprar varias cosas y de paso, decorar tu casa en lo que pueda —le dijo su amiga mirándola—. Mientras estemos de compras, alguien vendrá a darle una limpieza a la misma principalmente ese maldito jardín lleno por porquería —Ino hizo una mueca.
—Ni me has pedido permiso —Sakura frunció el ceño por el atrevimiento y como había terminado de comer, tomó los platos y los llevó al fregadero. Escuchó la risita de Ino detrás de ella y se volvió hacia esta—. Sabes perfectamente que odio que invadan mi espacio personal.
Ino se encogió de hombros, restándole importancia.
—Este año deberías darte una oportunidad de volver a creer una vez más, Sakura —murmuró su amigo con una suave sonrisa y Sakura apartó la mirada mientras pensaba en sus palabras.
¿Darse una oportunidad?
Tenía que admitir que después de la conversación que tuvo ayer con Ino, pensó mucho en nuevas oportunidades. Y lo que más le sorprendía era, que luego de decidir darse un chance, había sucedido lo de Sasuke. Si lo de anoche había sido un sueño o si era verdad que había regresado, quizás era una señal para que dejara de pensar tanto en el pasado y avanzara. Una parte de ella quería hacerlo, pero había otra que tenía miedo.
¿Debería tomar el consejo de Ino y al fin dejar de agarrar esas cadenas que la ataban al pasado?
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*—Sasuke:
Venir al pueblo, en vez de hacer que olvidara sus problemas y que buscará la relajación que necesitaba, lo que estaba provocando era que recordara el pasado que había dejado atrás y se sintiera peor por dejarlo todo al final.
Sasuke soltó un pesado suspiró y trató de dejar de mirar por la ventana del pequeño estudio improvisado que había instalado en su casa.
El encuentro de anoche con Sakura, su ex novia, lo tenía muy pensativo, tanto así que no podía concentrarse en el informe que su asistente le había enviado para que revisara. Se supone que estaba de vacaciones navideñas y tomándose un tiempo para él, pero su asistente había insistido en que necesitaba su ayuda y que el subdirector de la compañía no era lo suficiente competente para evaluar el mismo. Con un comentario así su asistente se ganaría un despido, pero este joven era el que resolvía la vida de Sasuke en el trabajo, así que se lo había perdonado.
De todos modos, tenía razón.
Había aceptado revisar el informe porque necesitaba por un momento mantener la cabeza lejos en relación a Sakura, de no haberse encontrado con ella la noche anterior, Sasuke hubiera rechazado revisarlo.
Intentó con muchas fuerzas concentrarse en las palabras del mismo, pero no podía, en verdad no podía dejar de pensar en Sakura. Soltó un bufido y cerró el portátil. No tenía ganas de revisar el estúpido informe ya que en lo único que podía pensar era sobre Sakura Haruno, aquella mujer que fue su novia hace tanto tiempo y que seguía siendo tan hermosa como recordaba. Solo que había algo en ella que lo ponía triste.
¿Qué le había pasado? Aunque seguía siendo hermosa, se veía apagada, sin luz y anoche había lucido una expresión tan triste en su cara que le había sorprendido.
En el pasado, Sasuke recordaba esa chica explosiva, lo vivaz y feliz que había sido Sakura. Cuando habían sido novios la gente se preguntaba cómo es que dos personas tan diferentes como ellos habían estado saliendo juntos, pues Sasuke había sido un joven muy silencioso y misterioso, incluso muchas veces se lo preguntó a sí mismo, pero siempre acababa en la misma respuesta, simplemente se había enamorado de la luz que había sido Sakura.
Quién lo diría, antes había sido un romántico y ahora no quedaba nada del chico que había sido, además de ello, tampoco quedaba nada de la chica que había sido Sakura. Las personas cambiaban. Ambos habían cambiado.
Se levantó del sillón donde había permanecido parte de la mañana y se dijo que un paseo por el pueblo le caería bien. No podía trabajar ni mantener su mente en el informe. Quizás podría encontrarse con uno de sus viejos amigos y hablar para variar un poco. Había llegado y aún no se había dignado en decir que había regresado. Bueno, poco a poco, las viejas caras del pueblo estarían fijándose en él cuando tuviera que hacer la compra para su estadía durante la festividad navideña.
Se vistió con su chaqueta pues como no estaba nevando y no hacía tanto frío, no era necesario colocarse un abrigo ni tampoco el gorro. Una vez fuera, extendió los brazos al aire y respiró el mismo. El pueblo siempre tenía un olor característico, a pino. Había extrañado esto. El olor a la ciudad, la contaminación lo había dejado sin nariz como quien dice y oler aire fresco le sentó bastante bien.
Sasuke volvió a caminar por el mismo sendero que lo llevaría hacia el área comercial del pequeño pueblo de Seasons. En su trayecto, observó como viejos conocidos que estaban fuera de sus casas charlando se quedaban mirando hacia él con curiosidad. No era un forastero, pero había pasado tiempo desde la última vez que estuvo allí. Sasuke saludó a las personas con una mano, esperando ser reconocido por estas. Poco a poco, mientras más personas lo vieran, se extendería el rumor de que el chico Uchiha había regresado al pueblo.
Sus pies lo llevaron hacia el pequeño restaurante familiar en el que estuvo ayer, pero esta vez entró al local. El olor a comida caliente le inundó la nariz y sintió mucha hambre. La taza de café con esas tostadas no había sido suficiente. Quizás debería tomar un almuerzo más balanceado.
Se acercó a una mesa que vio vacía. La misma estaba al lado de la ventana y con una buena vista hacia la puerta de entrada del local. Era el sitio perfecto para pendenciar quien entraba al lugar y ver hacia fuera por igual.
Una sonrisa surcó en sus labios al ver el menú sobre la mesa plastificado. En la ciudad, las personas podían tomar su teléfono inteligente y escanear un código que normalmente estaba sobre la superficie de la mesa para ver el menú del local, allí, aún seguía teniendo el menú físico y plastificado para que no se dañara.
Leyó el menú buscando algo del agrado en el mismo momento que una camarera se detuvo a su lado para darle la bienvenida al lugar. Cuando Sasuke alzó la mirada hacia esta, notó que se le hacía conocida, pero no podía recordar si habían sido amigos o si habían estado en el mismo instituto. Le dio una sonrisa antes de volver a chequear el menú.
Se decidió por un par de sándwiches en pan de croissant de jamón y queso con un vaso de té helado. Si seguía con hambre pediría otra cosa, pero quizás esto calmaría sus ganas por el momento.
La chica cuando tomó la orden, pero no se retiró, más bien se le quedó mirando y Sasuke le sonrió. Los ojos de la mujer se abrieron con sorpresa reflejada en estos.
—Sabía que me parecías conocido —dijo la mujer, la cual era una joven menuda con el cabello castaño en dos moños chinos y ojos brillantes ojos café.
—Creo que a mí también me pasa lo mismo —admitió Sasuke sin dejar de mirarla, tratando de buscar en sus recuerdos aquella cara.
—¿Eres tú, Sasuke? —preguntó la mujer y Sasuke asintió—. Cuando te vi entrar me pareció que eras tú, pero luego me dije que no podía ser posible —continuó la misma y Sasuke se imaginó que lo decía por su estatus de hombre millonario, pero no dijo nada—. Ahora me doy cuenta de que no me equivocaba. Bueno, te tomaré la orden. Fue un placer volver a verte Sasuke, Neji se sorprenderá cuando se lo diga.
Sasuke rápidamente recordó a aquella chica bonita y dulce por la cual uno de sus mejores amigos durante la época en la que vivió allí había estado tratando de atrapar, incluso pudo ponerle su nombre a su cara.
—¿Al fin caíste en sus redes, Tenten? —preguntó Sasuke curioso por saber si Neji Hyuuga, su amigo del instituto, atrapó en sus redes a la chica que había estado persiguiendo durante mucho tiempo. La sonrisa de Tenten y el anillo de casada en su mano izquierda le confirmó que sí había sido de esa manera.
Sasuke silbó. Neji había sido todo un mujeriego durante esa época y saber que dejó esa actitud para enfocarse en tener algo serio, lo llenó de orgullo. Había pensado que sería un solterón toda su vida por su actitud.
—Créeme que le tomó mucho atraparme en ella, pero ahora —Tenten se rió y le enseñó el anillo de casada que Sasuke había captado antes—. Estoy casada con él y… —se señaló el vientre que parecía plano a simple vista— Espero un hijo de él —informó sorprendiendo a Sasuke. Esa sí que era una noticia.
—Enhorabuena, Tenten —la felicitó Sasuke por su espera.
—Es bueno volver a verte, Sasuke —murmuró Tenten y miró hacia un lado en el restaurante—. Me gustaría seguir charlando, pero mi madre me ve desde la caja registradora con una mala mirada —le informó y Sasuke siguió su mirada para ver lo que Tenten decía. Así como decía, había una señora en la barra mirando hacia ellos. Volvió a reírse—. Voy a dejarte, pero hablaremos mas tarde.
—No hay problema —le dijo Sasuke aun sonriendo—. Ve a llevar mi pedido y tal vez por ahí algún día nos volvemos a encontrar.
—¡Eso espero! —exclamó Tenten para luego dejarlo solo y continuar su trabajo.
Sasuke suspiró y se acomodó en el asiento.
No había sido cercano a Tenten, pero sí recordaba a su buen compañero ir detrás de los huesos de la misma, saber que fue victorioso le hacía sonreír divertido. Sasuke se preguntó cuál sería la próxima persona con la que se encontraría. Más bien, ¿cómo será cuando se encuentre con los que habían sido sus mejores amigos? ¿Naruto? ¿Neji? ¿Sai? Se había encontrado raro que la chica no hiciese las típicas preguntas curiosas que la gente hacía. Bueno, era solo cuestión de tiempo.
Unos minutos después Tenten volvió con su orden y Sasuke se dispuso a comer. Estaba degustando la comida cuando la campanilla de la puerta del local sonó, indicando que había entrado un nuevo cliente.
La vista de Sasuke se alzó del desayuno para mirar hacia esta.
Una sonrisa apareció en sus labios al reconocer a las personas que habían entrado al local.
Este iba a ser el día de los encuentros.
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*—Sakura:
No fue una buena idea salir con la compradora compulsiva que era Ino.
Sakura se quejó por enésima vez del dolor en sus pies. Habían andado medio pueblo, de tienda en tienda buscando los artículos de la larga lista de compra que tenía su querida amiga.
Y para complicar las cosas, Ino llamó a viejos amigos para acompañarlas en, como Ino había apodado aquella salida, la "Misión Para Devolverle el Espíritu Navideño a Sakura". Dios, tanta gente feliz alrededor de ella le daban ganas de tirarse de un puente, pero maldijo porque no había ninguno cerca. Era estúpido. Y más estúpida era ella por dejarse llevar. Bien podría estar trabajando a esa hora, haciendo lo que disfrutaba hacer, pero no, se había dejado guiar por las palabras de Ino y ahora estaba sufriendo con creces esta estúpida salida.
Dio una mala mirada hacia lo que por fin pareció el último destino, el restaurante familiar de una familia reconocida del pueblo. Lo bueno del lugar era que podía descansar y comer al mismo tiempo, lo malo era tener que continuar compartiendo con Ino y los Uzumaki, quienes eran una pareja un poco dispareja. La mujer, Hinata Hyuuga, ahora Uzumaki, quien era una vieja amiga del instituto de Sakura, era una mujer muy calmada mientras que su esposo, Naruto Uzumaki, era el alma de la fiesta.
La verdad es que Sakura no entendía cómo es que habían terminado juntos cuando eran tan diferentes. No tan solo eso, también se preguntaba cómo fue que esa relación aún permanecía. Recordaba que cuando estuvo con Sasuke, Naruto y Hinata recién habían comenzado a salir.
Hizo una mueca. Mientras que la relación de los Uzumaki había florecido para terminar en un matrimonio con un hijo en camino, la relación que tuvo Sakura con Sasuke se marchitó y ella…
En ese momento, Ino la empujó para que entrara dentro del restaurante. Sakura le golpeó suavemente la mano para que no lo volviera a hacer y entró por su cuenta. El olor a comida le acarició la nariz y su estómago rugió. Parecía volver a tener hambre.
Suspiró cansada. Comería algo y trataría de aguantar un poco más, solo esperaba que el saco de paciencia que tenía pudiera aguantar ser sociable.
Una vez dentro del local, pudieron tomar la mesa de siempre.
Los Uzumaki tomaron el otro lado de la mesa mientras que Ino y ella el opuesto. Su amiga le informó que su esposo Sai estaría uniéndose a ellos y Sakura bufo. Bien, ahora iba a estar rodeada de parejas super pegajosas. ¿Por qué había aceptado? Alguien que le respondiera la maldita pregunta, pero ella misma se la respondió. Había querido buscar ese espíritu navideño y darse una oportunidad este año, pero demonios, era muy difícil ser sociable y parecer ser feliz cuando todo lo que sentía en su pecho era una pena que no dejaba crecer en cada momento.
Movió la cabeza y decidió darse una oportunidad, por sus amigos y por ella.
En ese momento, Tenten, la hija de los dueños del restaurante y una vieja compañera del instituto se acercó para tomarles la orden. Como eran locales y sabían todo lo que había en el menú, pidieron sin mirar el mismo. Luego de hacer el pedido, Tenten se quedó un momento a charlar con ellos.
Aquí venía…
Sakura bajó la cabeza cuando Tenten comenzó a hablar de su gran matrimonio y de su amado esposo. Neji Hyuuga era primo de Hinata y la verdad era que a Sakura nunca le había caído bien. Había sido un sangrón mujeriego y aunque ahora quizás no lo era, a Sakura nunca se le iba a olvidar lo nauseabundo que fue. Tal vez había dejado esa faceta suya al casarse con Tenten, pero ella no podía saberlo. Además de ello, aunque eran del mismo círculo social, no conversaban por lo cual, volvía a repetir, no podía saber si había cambiado.
Volvió a suspirar. Quizás debería dejar eso. Dios volvería a castigarla por ser de esa manera.
—Y cuando nazca el bebé, planeamos mudarnos a una casa más grande —escuchó que informaba Tenten a los demás sobre sus próximos planes con su esposo—. Estoy muy emocionada por conocer a mi pequeño —terminó diciendo la mujer mientras se acariciaba el vientre que se veía plano por encima del uniforme del local.
—Ya verás que todo saldrá bien, Tenten —murmuró Hinata con su dulce voz—. Naruto y yo esperamos ser bendecidos con una hermosa y saludable niña —la mujer miró a su marido y sonrió—, pero con las ansias que tenemos de que sea una hembra, seguro nos saldrá varón.
—Aun así, lo amaremos —Naruto se encogió de hombros para luego acercarse hacia su esposa y darle un suave beso en la mejilla.
Sakura se mordió los labios y trató de evitar sentir envidia, pero ahí estaba, la sentía. Desvió la mirada y trató de recomponerse, pero ver a todos ser felices, hablando de sus parejas y de los hijos que venían en camino.
Su mano viajó rápidamente hacia su vientre, el cual lo ocultaba la mesa.
Ella dudaba que pudiera tener hijos. En primer lugar, su accidente la había dejado muy lastimada y para tener un hijo tendría que ponerse en tratamiento, y, en segundo lugar, no había un hombre en el pueblo que quisiera estar con ella. No porque fuera ella, sino porque la mayoría de su edad, o estaban casados o tenían pareja. Parecía ser que era la única solterona del pueblo.
¿Acaso tendría que abandonar el pueblo para tratar de ser feliz algún día? Quizás irse le sentaría bien. Tal vez debería tratar de buscar su mejoría lejos de los fantasmas que la atosigaban.
Apretó las manos.
Si tan solo pudiera, pero era tan cobarde para dar el primer paso.
Sintió una mano en su espalda y Sakura miró hacia la dueña de esta. Era Ino quien se inclinó hacia ella mientras Tenten charlaba animadamente con los Uzumaki.
—¿Estás bien? —preguntó Ino en voz baja.
Sakura asintió. ¿Qué podía decir? ¿Qué se sentía celosa de que todos fueran felices y ella fuera una amargada de mierda que odiaba la navidad? No, no podía decir eso. Fingió una sonrisa y asintió una vez más.
—Solo estoy cansada —le respondió y se encogió de hombros—. Como dije antes, no dormí bien y la caminata de hoy no me sentó mejor —dijo y movió la cabeza—. Se me pasará cuando coma —terminó expresando tratando de ser lo suficiente convincente, pero Ino la conocía. La misma le dio una mirada, esa mirada de no creerle nada, pero, aun así, no dijo ni una sola palabra, solo asintió y volvió la vista hacia los demás.
Tenten, quien no paraba de hablar y quien todavía no había llevado su orden al mostrador para que fuera preparada, mencionó un nombre muy conocido y la piel de Sakura se tornó de gallina.
—¡Que! —exclamó Ino—. ¿Estás hablando en serio? —preguntó cuando Tenten informó que Sasuke estaba de regreso.
Oh, claro, no lo sabía y parecía ser que Sakura fue la primera en encontrarse con él. Qué suerte la suya, nótese el sarcasmo.
Sakura se hundió en el asiento mientras escuchaba a Tenten reclamarle a Ino por el alza de su voz. Se preguntó dónde lo había visto. Sakura había creído que durante el recorrido en el pueblo tratando de comprar todas las cosas de la lista de Ino se lo encontrarían, pero no ha sido así.
¿Acaso solo había sido una visita de un solo día?
—Si, está por aquí —escuchó que Tenten susurraba y rápidamente, Sakura siguió la dirección hacia donde el dedo de la mujer señalaba.
En una mesa al lado de la ventana que daba hacia la calle, había un hombre de frente hacia ellos. Este tenía la cabeza baja mientras degustaba lo que estaba sobre la mesa, pero no había dudas. Era Sasuke. Su cabello negro brillaba con la luz del sol que entraba por la ventana a su lado.
El corazón de Sakura dio un vuelco y apartó la mirada. De todos los lugares que podía volver a encontrárselo tenía que ser allí y con Ino a su lado para complicar las cosas. El grito que Ino lanzó no la sorprendió y con este, seguramente llamó la atención de todos, incluyendo la de esa persona.
—¡No puedo creerlo! —exclamó Ino aun en su lugar. Había esperado que se pusiera de pie y que corriera hacia el hombre, pero seguía aun sentaba al lado de Sakura.
—Yo tampoco —continuó Tenten riéndose—. Cuando lo vi entrar, pensé que era un modelo viajante que había venido al pueblo para alguna sesión de fotos, pero cuando lo vi de cerca, algo como que conectó y obviamente pregunté —Tenten miró hacia el lugar donde estaba Sasuke—. La verdad es que no me imaginé que volvería.
—Yo si lo esperaba —dijo Ino y Sakura sintió la mirada de la misma sobre ella—. Dejó algo muy importante y estoy segura que volvió para recuperarlo.
¿Acaso se refería a ella?
Sakura decidió mirar a Ino a la cara para conectar miradas con esta. Si, hablaba de ella.
—Debes de estar loca, Ino —le dijo a su amiga—. ¿Acaso se te olvida que está casado y que tiene una mejor vida fuera de este cuchitril de pueblo en el que vivimos? —le preguntó y los jadeos se escucharon muy altos. Quizás se había pasado un poco al llamar al pueblo cuchitril, pero vamos, era uno muy atrasado y aunque era un pueblo histórico, de paso era muy aburrido. Estaba allí porque tenía un buen trabajo y una casa, pero si pudieran marcharse, lo haría.
—Cuando te vea va a volver a enamorarse de ti, Sakura —insistió Ino y Sakura la miró con confusión. ¿Ino estaba loca o no había tomado café hoy?
Sakura soltó una carcajada.
—No sé en qué burbuja vives o qué nube vuelas y cuál es la que te fumas, pero bájale un poco, ¿sí? —le dijo con calma, porque aún era decente, pero si Ino seguía insistiendo, la tomaría por el lado malo y no quería ser grosera—. Me tienes un poco hastiada con este tema y creo que deberías darme un maldito respiro.
—¡Uy! —exclamó Naruto—. Eso fue duro, Sakura-chan.
¿Duro? Duro era tener que ver como todos la tachaban como amargada, y aunque lo fuera, no era su maldito problema. Era solo de ella.
—Lo siento, solo… —Ino trató de disculparse, pero perdió la voz, por lo cual desvió la mirada lejos.
—Déjalo —pidió Sakura aun con calma.
No quería discutir por tonterías, pero Ino debería ya dejar esos sueños del pasado. No sabía qué hacía Sasuke en el pueblo o que buscaba, pero estaba segura de algo y sabía que ella no era. Habían pasado diez años y tenía su vida fuera del pueblo. Era imposible que volviera por ella, por una pueblerina con una vida triste y aburrida solo porque fue su novia en sus años de instituto.
—No puedo —insistió su amiga moviendo la cabeza—. Tu no crees ni tienes fe, pero yo la tengo por ti y si está de regreso es por algo importante, Sakura —continuó Ino sin abandonar ese estúpido sueño suyo de que Sasuke regresó por ella.
—Vuelvo a recordarte que ese deseo tuyo de que algún día volvería por mí, no va a volverse realidad. Quizás sea coincidencia de que hubiéramos estado hablando de Sasuke el día anterior, pero te lo repetiré —Sakura se acercó—. Lo que hubo entre nosotros murió el mismo día en que se fue del pueblo. Así que es mejor que dejes de estar hablando tonterías —espetó mientras le clavaba un dedo en el pecho.
—Creo que debería irme —murmuró Tenten y rápidamente se fue con la orden antes de que estallara una pelea verbal entre Ino y ella.
—Es por eso que vives amargada y… —comenzó diciendo Ino y la boca de Sakura cayó abierta.
Ya, no podía.
Sakura se puso de pie rápidamente.
—¿Crees que soy una amargada por qué quiero? —le preguntó a su amiga que a veces parecía ser también su enemiga en un tono de voz un poco alto y se sentía arrepentida de ello, pero la ira que provocó las palabras de Ino no la dejaba tratar de controlar su tono—. Hay veces que quiero sonreír y ser feliz como todos, pero no puedo —continuó gritando—. No puedo dejar de ser esta amargada de la cual todos se burlan.
—Sakura nadie se burla de ti —escuchó que Hinata murmuraba con su dulce voz.
Sakura se encogió de hombros. Quizás no ellos, pero si sabía que había otras personas que hablaban a sus espaldas y lo decían también frente a ella. Le gustaría dejar de serlo, pero era tan difícil. Cuando pensaba en ser feliz, los recuerdos la atacaban y la volvían a colocar en el mismo lugar donde siempre había estado, en la amargura.
—Quisiera soñar despierta, así como tú —continuó en voz alta—, pero hace tiempo que deje de hacerlo y lo sabes —le recordó a su amiga quien en ese momento comenzaba a llorar silenciosamente. ¿Por qué lloraba? Sakura era la que quería llorar por tener una vida tan patética—. Lo que me ha pasado en la vida es suficiente para mantenerme despierta en las noches y para ser esa amargada de la que todos siempre se burlan, Ino.
—Sakura…
La mencionada movió la cabeza. No quería sus disculpas, al menos no ahora. Lo único que quería era paz y sabía que no la conseguiría allí. Era mejor que regresara a casa y que descansara un poco. Quizás, era la falta de sueño lo que la tenía tan irritable y tan susceptible.
—Mejor me voy a casa —informó Sakura para luego tomar su bolsa y salir de la mesa.
Ya no tenía ganas de estar allí y el momento era ya incómodo.
No miró hacia ellos ni hacia Sasuke y salió del restaurante con rapidez.
Una vez fuera de este, miró hacia el cielo que comenzaba a tornarse gris, así como su vida. Hace un momento había estado soleado y ahora…
Sakura cerró los ojos.
Quizás había actuado como una dramática, pero Ino muy bien sabía lo mucho que estaba tratando de ver las cosas diferentes. Presionarla con Sasuke había sido un mal movimiento de la misma. ¿Cómo podía tratar de ilusionarla sin base? Nadie sabía todavía la razón por la cual Sasuke había regresado, pero bien sabían que no era por ella. Tratar de ilusionarla y darle esperanza estaba mal. Ella solo quería ser feliz y estar en paz.
Abandonó el lugar y se fue a casa a pie, pues no había venido en su coche y agradeció a Dios haber tenido su cartera. El trayecto a casa pareció eterno, pero le sentó bien para aclarar sus pensamientos y decidir tratar de hablar con Ino para que no volviera a hablarle de Sasuke regresando por ella y que se enfocarán sobre su espíritu navideño. Lo único malo fue que, cuando llegó a casa, la soledad de la misma la golpeó ni bien cruzó el umbral de la entrada y todos sus pensamientos negativos volvieron.
Sakura se abrazó a sí misma. La casa era tan fría y solitaria. Daba hasta miedo de la nostalgia que esta desprendía. Recordaba cuando su casa había parecido como si Santa Claus hubiera vomitado la navidad en ella. A sus padres les había encantado la época y todos los años decoraban quizás demasiado, pero había sido todo tan divertido. Ahora… Ahora no quedaba nada de ello. Solo recuerdos.
Una sonrisa triste surcó en sus labios y luego sintió ganas de llorar al pensar sobre lo que había perdido con la partida de Sasuke, la muerte de sus padres y su accidente. ¿Acaso algún día podría volver a ver esta fecha como una normal? ¿La podría disfrutar como los demás?
Dejó caer los brazos.
¿Por qué se hacía esto?
Debería dejar zancado todo este asunto, olvidarse de ser diferente y seguir con su vida. Le había estado yendo bien hasta ahora. Seguía teniendo salud, dinero y un techo donde dormir. Eso era más que suficiente. tal vez no necesitaba ese espíritu navideño que Ino quería traerle, quizás solo necesitaba tranquilidad y que dejaran de molestarla.
Antes de subir al segundo piso, aseguró la puerta con cerrojos, esperando no ver a Ino por el resto del día. Tenía que descansar ya que este día había sido demasiado para su energía y la necesitaba recuperar, y con Ino entrando como Pedro por su casa, iba a ser difícil.
Una vez en su cuarto, Sakura se retiró la ropa de calle y se colocó una más cómoda para luego acostarse sobre la cama.
Suspiró cansada.
Pensar en la navidad y en la llegada de Sasuke al pueblo la tenían cansada. Lo peor de todo es que parecía haberlo llamado con el pensamiento. Era increíble que, después de tanto tiempo sin pensar en él, solo tuvo que hacer lo por unos minutos para que esté, una hora después apareciera ante ella, así como si nada.
La mirada de Sakura se volvió hacia la pulsera en su mano.
¿Acaso su regreso significaba algo? ¿Era alguna señal del universo o algo así?
Una carcajada salió de su ser. Los comentarios estúpidos de Ino habían turbado su mente, tanto así que estaba pensando cosas estúpidas. ¿Sasuke regresando por ella? Ni en un millón de años. Como había dicho antes, era mejor que dejara el pasado donde estaba, en el pasado y que se olvidara de todas las promesas hechas, incluyendo aquella que aún seguía teniendo atada a la muñeca.
Rápidamente se deshizo del nudo que ataba a la misma y cuando estuvo libre, la lanzó en su cuarto, cayendo la pulsera en un rincón. No la necesitaba. Ino creía que esto la salvaba como si fuera un amuleto, pero solo eran hilos viejos.
No sabía cuál era la razón por la cual Sasuke había regresado, por lo cual, Sakura tenía que seguir su vida con naturalidad, así como había estado haciendo desde que se fue. De todos modos, que se quede o no se quede no iba a afectar sus decisiones pasadas ni tampoco las futuras. Sasuke bien podía hacer lo que le diera la gana allí y ella no debería inmutarse.
Cerró los ojos.
Solo esperaba que pudiera llevar ese comentario al pie de la letra, pero conociendo la poca suerte que tenía, sabía que caería sobre sus redes y Dios que la salvará esta vez.
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.
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*—Sasuke:
Tenía un mal sabor de boca.
La escena de hace un rato, escena que no había querido ver, pero que había sucedido a unos metros de él, lo había dejado sin palabras. Sakura, la chica dulce que había sido su novia y que había amado antes, había literalmente explotado contra su mejor amiga quien sabe por qué. Había actuado como toda una persona diferente, sorprendiéndolo más.
Bueno, no podía evitar que los años pasaban y que la gente también cambiará al pasar el tiempo, pero viéndola a la luz del día y lo diferente que se veía, tenía que decir que la Sakura de antes había muerto y ya no quedaba nada de esa chica dulce. Cuando habían estado juntos nunca la había visto de esa forma y menos hablarle así a su mejor amiga.
¿Qué le pasaba? ¿Por qué estaba siendo así? ¿Acaso ella y él habían intercambiado papeles? Pues Sasuke recordaba que quien había sido un poco huraño y grosero había sido él, no ella.
Miró hacia el grupo. Quizás debería preguntar, pues tenía curiosidad sobre qué era lo que había pasado. Comenzaba a pensar que era por su presencia allí en el pueblo, además de que creía haber escuchado su nombre.
Se puso de pie y decidió resolver sus dudas. Al acercarse, notó que Ino estaba llorando y que un hombre de cabello negro se acercaba al grupo, tomando asiento en el lugar donde antes había estado Sakura. Era uno de sus viejos amigos y viendo la cercanía que tenía con Ino, Sasuke supuso que este se había convertido en la pareja de la misma.
—Hola —decidió saludar, dando la cara al fin.
El grupo completo miró hacia él, con expresiones de asombro. Si, entendía esa reacción. Después de diez años sin dar señales de vida y sin contactar a sus viejos amigos, debía de ser sorprendente para ellos que apareciera sin avisar en el pueblo y que anduviera como perro por su casa.
Tomó una silla vacía de otra mesa y la acercó a la mesa para compartir con sus viejos compañeros de instituto. El primero en cerrar la boca y dejar de mirarlo con asombro fue Naruto, quien se puso de pie y se acercó para darle un abrazo. Sasuke se volvió a parar y le correspondió el mismo. Era uno de sus viejos amigos, así que verlo como todo un adulto y más maduro de lo que recordaba, le hacía sentir feliz y orgulloso al mismo tiempo.
—Es bueno verte, Sasuke —dijo Naruto Uzumaki con su gran sonrisa resplandeciente, llegando la misma hasta sus vibrantes ojos azules.
—Igual para mí, Naruto —le respondió a su viejo amigo.
Volvieron a tomar asiento y Sasuke miró hacia el recién llegado. Sai aún lo miraba entre confusión y sorpresa.
—¿En serio eres tú? —preguntó Sai fijando sus ojos negros en él.
—En carne y hueso —murmuró Sasuke divertido. Sabía que era difícil de creer después de tanto tiempo, pero si, si estaba allí en el pueblo, aunque su estadía era corta, pero estaba allí.
—Ha pasado tiempo —Sai sonrió y extendió una mano hacia él para estrechársela. Sasuke la aceptó.
—De lo último que nos enteramos fue que… —Naruto se interrumpió a sí mismo y miró por la mesa—. Creo que no es lo ideal decirlo aquí —dijo Naruto haciendo una mueca, pero Sasuke entendió por dónde iba y se preguntó cómo es que lo sabía. Las noticias sobre su divorcio con Karin seguramente salieron ayer y hoy tenía que haber algunas, pero dudaba que Naruto lo hubiera visto aquel día.
—¿Mi madre?
Naruto se rió, pero negó con la cabeza.
—Fue tu hermano —respondió él mismo—. Se supone que no se sabe aún, pero viéndote aquí, es porque ya debe de haber salido a la luz, ¿no?
—No hablaremos de ello, ¿sí? —le pidió con educación. No quería exponer su vida privada ante sus viejos amigos, pues conociendo los pueblerinos de allí, cualquier chisme que se escuchara, terminaba sabiéndolo todo el pueblo y aun no quería que nadie supiera sobre su divorcio.
Naruto asintió y un pequeño silencio incómodo reinó en la mesa, hasta que Ino, quien había estado llorando en silencio en los brazos de su pareja Sai, decidió separarse del mismo y volver a las andanzas.
—Es bueno verte, Sasuke —dijo Ino mirándolo con sus claros ojos celestes y su cara enrojecida. Sasuke sonrió y asintió—. No pensé que volverías, ¿sabes?
Sasuke hizo una mueca. Tampoco lo pensó, pero por alguna razón, necesitaba un respiro lejos y este pareció el mejor lugar. Además, también había venido por la casa. Comprarla nuevamente y darle el toque que tenía la misma, había sido más por su madre, pues, la misma había estado hablando de volver al pueblo de retirada porque estaba cansada de la vida de ciudad. Solo había querido ver el trabajo con sus propios ojos.
—Entonces —Sasuke señaló a Sai y a Ino—, ¿están juntos? —preguntó y la pareja se miró para luego asentir.
—Tenemos siete años de casados —respondió Sai mirando a su amada esposa.
Eso sí que eran unos años. Sasuke recordaba que en el tiempo que anduvo con Sakura, Ino había estado saliendo con Itachi, el hermano mayor de Sasuke, pero recordaba que Sai había estado prendado por la chica. Parece ser, que después que se fueron del pueblo, Sai vio su oportunidad y conquistó a Ino.
Pasó la mirada hacia Naruto.
—Así que su relación aún sigue igual de fuerte, ¿eh? —preguntó Sasuke mirando a la otra pareja, quienes también se miraron con amor y asintieron.
Parecía ser que, de todos sus amigos, el único fracasado en el amor era Sasuke. Era increíble, ya que todos en su momento lo señalaban como el único con suerte, pero quisiera haber tenido la suerte de conocer a una gran mujer cuando se fue, pero en cambio conoció una víbora que le chupo el alma.
—Enhorabuena —los felicitó Sasuke tratando de alejar la pizca de envidia que sintió.
—¿Qué me dices de ti? —preguntó Sai—. ¿Todo bien con tu esposa? —preguntó el hombre y Sasuke le dio una mirada a Naruto. Parecía que no había soltado el chisme, lo cual era bueno, pero era extraño que hiciera esa pregunta—. Debiste traerla para que la conociéramos.
—Mi estadía es corta y vine a resolver algunos asuntos pendientes —solo dijo Sasuke con una sonrisa sin dar tantos detalles.
Sai asintió.
—Cuando nos enteramos que te casaste, me sorprendí —dijo Sai sin dejar el tema mientras se encogía de hombros—. Siempre te viste como un mujeriego, aunque andabas con Sakura, pero es que no te veías como un hombre de relaciones largas.
—La gente cambia —dijo Sasuke cansado.
—Te ves más guapo —comentó Ino sonriendo—. Estoy avergonzada por lo que pasó, nosotras… —Ino desvió la mirada y Sasuke asintió. Había sido extraño que dos mejores amigas de tanto tiempo, quienes se habían tratado como hermana hubieran hecho esa escena, pero entendía que no siempre todo era color de rosa.
—No tienes que buscar una excusa, Ino —le dijo extendiendo una mano y tomando la de ella que estaba sobre la mesa—. Tenemos nuestros momentos.
—Solo que Sakura siempre tiene malos momentos —Sai lo dijo en un tono muy hostil y Sasuke comenzó a comprender que allí pasaba algo. La actitud de Sakura, la discusión de esta con su mejor amiga y ahora el comentario de Sai parecían apuntar que algo había pasado hace algún tiempo. Aun así, no deberían exponer sus cosas personales de esa manera.
—No es bueno que hablen de ella de esa forma, ¿sí?
—No estoy diciendo nada —se defendió Sai—. Solo me quejo porque Ino siempre está ayudándola y Sakura siempre es grosera con mi bizcochito —dijo abrazando a su esposa y dándole un beso en la corona de su cabeza—. Solo defiendo a mi amada.
—Seguramente fue una sorpresa verla de esa manera, ¿no?
Ahora no lo fue tanto, pero anoche sí que se llevó la sorpresa, pero como había dicho antes, la gente cambiaba. No esperaba ver que todos sus amigos siguieran siendo iguales que hace diez años y tampoco que su ex novia lo fuera por igual. Además, por la forma en la que se fue tan repentinamente, sabía que, retomando las viejas relaciones, no con todos volvería a ser normal.
—Ya nos habíamos encontrado y ya tuve mi sorpresa —Sasuke se encogió de hombros recordando lo diferente que se había visto Sakura la noche anterior y la forma en la que había actuado con él.
—¿Cuándo se encontraron? —preguntó la pelirrubia sorprendida.
—Anoche —le informó.
Ino asintió.
—Eso lo explica todo —murmuró la mujer riéndose con tristeza y movió la cabeza.
Sasuke estaba en el aire y aunque no era partidario de escuchar chismes ni esas cosas, estaba curioso por saber por qué Sakura se había visto de esa manera tan hostil. Definitivamente algo había pasado, pero era extraño que no lo hubiera escuchado de Itachi o de sus padres quien todavía mantenían contacto con algunas amistades del pueblo.
—Ah, ¿sí?
—Cómo te has fijado, Sakura no es la misma de antes —Ino bajó la mirada—. Ha pasado por tantas cosas que…—Ino soltó un suspiro—. Digamos que tú eres una de las razones por la cual es la mujer de hoy —dijo mirándolo y Sasuke hizo una mueca.
¿Era así? Cuando su familia le había comentado que abandonaba el pueblo en el que había crecido para un mejor porvenir, Sasuke al principio había estado negado, pero luego estuvo emocionado. No le había dicho nada a sus amigos ni a su novia porque no había querido entristecerlos, ya que, de todos modos, como habían casi terminado la escuela, había creído que cada quien tomaría su camino, porque, siendo sincero, no había porvenir en el pueblo para jóvenes como ellos, pero era increíble que, de todos ellos, el único que se fue había sido Sasuke.
Supuso que cuando terminaron porque se iba del pueblo, Sakura no la había pasado bien, pero vamos, eso había sido hace diez años, era estúpido seguir guardando rencores por algo que pasó hace tanto tiempo. Admitía que, en su momento, Sasuke había estado muy triste porque había dejado a la chica que amaba atrás, pero pensar en su porvenir le ayudó a olvidar. Creyó que sería igual para Sakura, pero viendo como Ino lo acusaba, parecía que ese no había sido el caso.
—Bueno…
—Además de ello… —Ino bajó la mirada—. Los padres de Sakura fallecieron.
Sasuke se quedó petrificado al escucharla.
—¿Los Haruno fallecieron? —preguntó asombrado por la noticia. Recordaba a los Haruno, estos habían sido una pareja muy animada que lo había tomado en sus brazos cuando comenzó a salir con Sakura. Saber que fallecieron le sentó muy mal.
—Fue un año después que te fuiste —explicó Ino—. Murieron en un accidente de coche.
Sasuke bajó la cabeza. Debió de ser muy duro para Sakura. Esta había adorado a sus padres y verse sin ellos tan joven debió de haberla roto. Comenzaba a comprender por dónde iba el asunto. La amable mujer había sufrido demasiados golpes en poco tiempo, esto debió de haberla cambiado y por eso era así.
—También, tuvo un accidente que casi la mata hace unos años y eso la marcó más todavía —decidió decir Naruto y Sasuke se sintió más triste todavía.
Eran demasiados golpes para alguien tan joven y vivaz como ella. Ahora comenzaba a comprender su actitud. Después de perder tantas cosas importantes, debía de creer que no era necesario ser la chica feliz de antes.
—Entiendo.
—Lo que tienen todos estos sucesos fue que sucedieron en navidad, por lo cual, esta época no es la favorita de Sakura —continuó Ino explicando—. Es por eso que, durante estas fechas, se vuelve un poco… —Ino se mordió los labios como para evitar decir la palabra.
—Se vuelve muy grosera —terminó Sai por ella—. Le he dicho a Ino que la deje en paz y que, si algún día Sakura quiere salir y mejorar, lo hará por sí misma, pero sigue insistiendo y esta vez ha ido muy lejos, tratando de recuperar su espíritu navideño —Sai movió la cabeza—. No va a dar resultado.
—Solo quiero que vuelva a ver la época de forma diferente —Ino parecía entusiasmada ahora y Sasuke sonrió al ver que seguía siendo una buena amiga para Sakura. Si estuviera en sus zapatos hubiera lanzado la toalla, pero parecía que Ino no quería rendirse—. Ayer tuvimos una larga conversación y pareció querer avanzar, pero… —Ino le dio una mirada—. Ahora comprendo porque cambió de parecer.
—¿Yo?
—Es increíble como ayer hablábamos de ti y simplemente apareciste —continuó Ino—. Es como si te hubiéramos llamado con el pensamiento —dijo riéndose y Sasuke se sintió incómodo. Así que habían estado hablando de él… Interesante.
—Solo estoy aquí porque recuperé mi vieja casa y porque necesitaba un respiro —les informó Sasuke con tranquilidad—. Fue una coincidencia.
—No puedo creer que Sakura me haya ocultado sobre el encuentro de ayer —dijo Ino con pesar.
—Tal vez porque no quiere que sigas metiéndote en su vida —espetó Sai y Ino le golpeó el brazo—. ¡Hablo la verdad!
—Lo sé, pero… —Ino soltó un pesado suspiro—. Yo solo quiero ayudarla —dijo bajando la cabeza, pero luego la alzó para reírse como loca, por lo cual, todos en la mesa la miraron con confusión—. Lo siento, es solo que no puedo creer que estés aquí —volvió a decir—. Te digo que en verdad estábamos hablando de ti y de la pulsera que le regalaste.
¿La pulsera que le dio?
Sasuke ladeó la cabeza, tratando de recordar el objeto que decía Ino.
—¿No te acuerdas de la pulsera de hilos que le regalaste en aquella cita doble a la que asistimos Itachi y yo? —le recordó Ino y la mente de Sasuke se aclaró. Si, ahora comenzaba a recordar.
Había sido la semana antes de irse del pueblo. Itachi y Ino decidieron ir con ellos a una feria navideña que se había estado celebrando en ese entonces. Fue el día en que Sasuke decidió decirle la verdad a Sakura y le había regalado la pulsera mientras le prometía que volvería al pueblo. Le había pedido que no se la quitará para que así pudiera volver, solo que Sasuke no había regresado hasta diez años después y de paso, había hecho su vida en la ciudad.
¿Acaso Sakura seguía aferrándose a una promesa de hace diez años? ¿Por qué lo haría?
—¿Qué tiene que ver la pulsera con su situación? —decidió preguntar Sasuke, es que no entendía porque Ino sacaba a relucir el tema de una estúpida pulsera de hilos.
—Es mágica —dijo con una sonrisa y las cejas de Sasuke se arquearon.
—¿Mágica? —preguntó sorprendido por su comentario. ¿Ino estaba bien de la cabeza?
Los hombros de Ino se alzaron.
—Llámame supersticiosa, pero la pulsera debe tener algún poder o algo así —explicó y volvió a encogerse de hombros—. Solo pienso que quizás esté bendecida, porque cada vez que Sakura se la quita, algo malo le sucede.
¿Hablaba en serio? Sasuke recordó que la había adquirido de un stand de accesorios, pero Itachi había estado allí con él y había adquirido una también. Miró la muñeca de Ino, pero solo había unas pulseras plateadas en esta. La que Itachi le compró a la chica no estaba allí.
Ino se dio cuenta de lo que pensaba.
—La mía se deshizo al año de Itachi y tú irse, es como si no hubiera sido lo suficiente fuerte para resistir la promesa que él me hizo —dijo Ino mirando su muñeca—, pero en cambio, la de Sakura sigue estando igual, como si hubiera sido hoy mismo que se la hubieras dado.
—Quizás se la compraron a una bruja sin saber que era una —sugirió Naruto.
Sasuke negó con la cabeza, pero luego se detuvo. Recordaba que había sido a una señora que nunca había visto en el pueblo. ¿Acaso eso significaba algo? Volvió a mover la cabeza. No, Debían de ser solo suposiciones. Había sido una anciana normal y la pulsera no era ningún amuleto mágico. Solo eran coincidencias.
—Creo que deberías dejar de creer en esas cosas, Ino —señaló Sasuke intentando no pensar más en la pulsera ni en la anciana extraña a la cual se la había comprado.
—Todos son testigos que cada vez que Sakura hace una rabieta y se la quita algo malo le pasa —dijo Ino y todos asintieron. ¿En verdad hablaba en serio? —. El día del accidente de sus padres fue una de las ocasiones y el accidente que la dejó en coma por varios meses por igual.
El corazón de Sasuke se detuvo al escuchar las últimas palabras. ¿Sakura en coma? Ino asintió al verlo, pues parecía que la sorpresa que Sasuke sintió al escucharla se reflejó en su rostro.
—Difícil de creer, pero Sakura estuvo en coma y se despertó de este unas horas después de colocar la pulsera otra vez en su muñeca —los ojos celestes de Ino se llenaron de lágrimas—. Fue como un milagro —dijo y Sai a su lado volvió a abrazarla para consolarla—. Créeme cuando te digo que Sakura ha tenido una vida dura y es por eso que deseo ayudarla.
Sasuke asintió. No sabía que Sakura había tenido una vida tan dura. Tampoco se imaginó que todavía seguía aferrándose a una vieja promesa. ¿Por qué? ¿Acaso aún lo amaba? ¿En verdad estaba esperando por él? Desvió la mirada. Si ese era el caso, debía intervenir y tratar de que lo olvidara. Si era cierto que tenía parte de la culpa y que por este era que no avanzara, Sasuke debería ayudarla a olvidar la promesa para que continuara con su vida. No era bueno seguir aferrándose al pasado.
—Entiendo.
—Deberías tratar de hablar con ella —sugirió lo que había estado pensando Sasuke antes—. Quizás esto le ayudaría. Si cierra ese capítulo de su historia contigo, avanzará un paso al menos —dijo y Sasuke asintió. También sería bueno para él. Odiaba dejar cosas sin resolver y esto parecía muy importante. Si era cierto que Sakura se había detenido en parte por él, le gustaría aprovechar parte de su estadía para ayudarla a avanzar.
—Tratare de hablar con ella si es lo que deseas —le dijo aceptando su propuesta, pero comprendía que sería un poco difícil. Sakura parecía que no quería verlo ni en pintura y lo entendía. La había dejado atrás con una promesa que no pudo cumplir.
—Gracias.
En ese momento, un teléfono comenzó a sonar. Ino sacó el aparato de su bolso y contestó la llamada. Por las palabras dichas, parecía que su hijo, hijo que Sasuke no sabía que tenía, estaba enfermo. La misma habló con la persona del otro lado de la línea, comentando que pronto saldría para allá.
—Tenemos que volver —le dijo a su esposo una vez que terminaba la llamada al mismo tiempo que se ponía de pie. Su esposo la imitó y Ino volvió la mirada hacia Sasuke—. Espero que podamos seguir en contacto y volver a vernos para hablar, ¿sí?
Sasuke asintió.
—Aún me quedan varios días aquí, así que creo que puede ser posible —dijo Sasuke con amabilidad. De todos modos, esta pequeña charla no había resultado tan mal como había esperado. Se enteró de varios sucesos importantes y le hizo recordar aquella vieja promesa que había olvidado.
—Piensa en mi propuesta.
—Pensaré en ella —prometió Sasuke con una sonrisa.
Ino sonrió y luego de ello, Sai y ella se marcharon del local luego de pagar la cuenta de su mesa.
—No quería decirlo delante de Ino, pero… —comenzó a decir Naruto—. Es por tu divorcio que estás aquí, ¿no?
Sasuke suspiró y decidió asentir. No tenía caso ocultarlo. Si usaban el internet podrían ver los artículos relacionados a su separación con su igual famosa esposa. Era solo cuestión de tiempo.
—Es cierto que vine por la casa, pero también vine porque necesitaba un respiro —explicó Sasuke—. Necesitaba aire fresco lejos de mi desgraciada ex esposa.
Naruto hizo una mueca.
—Lo siento mucho —se disculpó.
Sasuke movió la cabeza, restándole importancia. En su momento se lamentó de sus decisiones, pero era un hombre libre y sabía que, luego de errar, no volvería a cometer el mismo error. Aprendía rápido.
Se puso de pie y le hizo señas a Tenten para que viniera a cobrarle la cuenta de su mesa.
—Fue buena la charla, pero también tengo cosas que hacer —se excusó recordando el informe de antes y de que debía de pensar en cómo acercarse a Sakura para hablar sobre lo sucedido hace diez años.
—Me gustaría que asistieras a comer con mi familia y los demás el día de navidad —sugirió Naruto invitándolo a dicha celebración—. Claro, si es que sigues por aquí.
Podía asistir, pues estaría partiendo del pueblo el día después de navidad. Además, le sentaría bien compartir con sus viejos amigos. Solo esperaba que no hablaran tanto del pasado ni de temas incómodos.
—Lo pensaré.
Naruto se cruzó de brazos.
—Espero que lo pienses y que asistas —espetó Naruto con un tono enfadado—. Fuiste un mal amigo de infancia, Sasuke —le dijo el hombre rubio de vivaces ojos azules—. Te fuiste y no mantuviste el contacto con tus viejos amigos. Solo sabía de ti por tu familia, porque de ser por ti, no hubiera sabido nada.
—Estaba enfocado en mis asuntos —se excusó Sasuke y había sido así.
Cuando llegó a la ciudad, la vida fue tan diferente que no tuvo tiempo de pensar en su viejo hogar. Había estado muy enfocado en sus estudios y en su nueva vida. Lo sentía, pero así fueron las cosas.
—De acuerdo —dijo Naruto y le palmeó la espalda—. Espero que asistas, ¿sí?
Sasuke asintió.
Unos minutos después, estaba saliendo del restaurante. Tomó el camino que lo llevaría de regreso a su casa y mientras caminaba, pensó en Sakura. Saber todo lo sucedido con ella, le hizo sentir un nudo en la garganta. No sabía que había sido tan difícil para ella. Saber sobre el accidente de sus padres y que estuvo al borde de la muerte le hizo sentir horrible.
Ahora comprendía su hostil actitud del día anterior y la reacción que tuvo. Saber que también seguía aferrándose a una vieja promesa y que por eso no avanzaba le molestaba. Quería ayudarla a que lo olvidara. No podía seguir aferrándose a algo que fue hace diez años. Como había dicho antes, no era sano, pero sería difícil acercarse a ella cuando le había hecho daño.
Debería irse a casa y pensar en un plan para poder ayudarla.
Además, si lo lograba, quizás podía hacer que ella cambiara y que, con la ayuda de Ino, pudiese ver esta hermosa época de forma diferente. Sakura necesitaba ayuda y quizás volver al pueblo en ese momento había sido lo mejor.
Tal vez fue el destino el que quiso que regresara en este momento, cuando alguien que fue tan importante en su vida necesitaba ayuda.
Sonrió.
Ya se parecía a Ino pensando de esta manera, pero, ¿en verdad era una coincidencia su regreso?
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*—Sakura:
Saltó de la cama al escuchar el insistente sonido del timbre de su casa.
Sakura maldijo y miró hacia la mesita de noche. Eran las siete de la noche. Luego su vista se dirigió hacia fuera, hacia las ventanas. Todo estaba oscuro. Se sorprendió por haber dormido toda la tarde. Era un récord para ella, ahora bien…
El timbre volvió a escucharse y Sakura le puso un nombre. Era Ino. Debía de ser Ino. Como habían terminado en malos términos aquella tarde, era obvio que venía para que hablaran sobre lo sucedido y tratar de convencerla como siempre.
Se bajó de la cama y fue al cuarto de baño a lavarse la cara y los dientes. Cuando terminó, el timbre seguía sonando. Espera. Ino tenía llave. Ella podía entrar como perro por su casa.
Tal vez era otra persona.
Sakura decidió salir de las dudas y bajó al primer piso. Cuando se acercó a la puerta vio que tenía los cerrojos, por lo cual, si era Ino, esto impedía que abriera la puerta a su merced. Ahora comprendía.
Soltó una risita y dejó de hacerse la dura. Quitó los cerrojos y sin mirar por el ojo mágico de la puerta, abrió la misma, pero en vez de ver una voluptuosa mujer rubia, lo que vio fue una alta figura masculina. El corazón de Sakura se detuvo.
¿Qué hacía él allí?
—Buenas noches —saludó Sasuke con mucha tranquilidad,
—¿Qué haces aquí? —preguntó al verlo.
No lo esperaba. Más bien, no había querido verlo desde la noche anterior. Cuando estuvo en el restaurante y se dio cuenta de que estaba allí, había apartado la mirada para no verlo, pero maldita sea, ahora estaba frente a ella y con la luz de la sala iluminándolo, era imposible que no pudiese verlo.
Seguía siendo igual de guapo que hace diez años, solo que sus facciones aniñadas de antes, ahora eran más maduras. Sus ojos seguían siendo de tan oscuros como esas noches oscuras de invierno y su cabello negro estaba más domado que cuando fue un adolescente. Su cuerpo…
Sakura apartó la mirada y maldijo en su mente. No podía verlo de esa manera.
—Buenas noches, Sasuke, ¿cómo estás?, yo estoy bien, ¿y tú? —Sasuke se encogió de hombros—. Se trata de ser cordial, ¿sabes?
Sakura se cruzó de brazos y vio cómo la mirada de Sasuke bajaba. Dejó caer los brazos. Había creído que era Ino por eso no se quitó la ropa cómoda con la que se había vestido para dormir esta tarde, la cual consistía en una blusa de tirantes y un chándal que había visto mejores días. Como hacía frío, sentía sus pezones duros debajo de su blusa y estaba segura que para Sasuke no habían pasado desapercibidos.
—¿Qué haces aquí? —volvió a repetir Sakura la pregunta mientras ocultaba sus pechos de la mirada intensa de Sasuke. ¿Por qué mierda reaccionaba a este imbécil?
Sasuke suspiró.
—Me gustaría que habláramos —pidió este y las cejas rubias de Sakura se dispararon hacia su frente. ¿Hablar? ¿Hablar de qué?
Sakura ladeó la cabeza confusa.
—No hay nada de qué hablar —dijo Sakura pensando porque todavía seguía con la puerta abierta cuando bien podía cerrársela en las narices. ¿Qué la detenía? Se mordió los labios y volvió a mirar a Sasuke en la cara. Quizás era ver a su viejo amor. Su mente estaba lejos.
—No recuerdo que hayas sido tan grosera —se quejó su ex novio y los hombros de Sakura se alzaron.
—La gente cambia.
—Lo sé, hemos cambiado —murmuró Sasuke bajando la mirada.
Sakura soltó un pesado suspiro. Ella tampoco recordaba a un Sasuke insistente ni bromista. Así como había dicho antes, las personas cambian con el tiempo y ambos sí que lo habían hecho. Recordaba a Sasuke un poco más silencioso y serio.
—Ya invítame a pasar —pidió Sasuke siendo insistente—. Hace frío fuera.
Sakura pasó la mirada por Sasuke, quien vestía con un largo abrigo negro. Parecía muy cálido, en cambio, ella estaba sin mucha ropa. Debería terminar esta conversación y cerrarle la puerta en la cara. No quería hablar con él.
—Lo siento, pero no puedo —murmuró Sakura con una sonrisa. Claro, como que ella iba a dejar a pasar a su ex novio, quien la dejó se fue a otra ciudad. No iba a dejar que Sasuke irrumpiera la poca paz que había en su hogar. No gracias.
—Necesitamos hablar, Sakura —dijo Sasuke con un tono más decidido.
—¿Cuál es la razón? —preguntó.
Comprendía que habían dejado cosas sin resolver en el pasado, pero Sakura lo había entendido cuando este no regresó al año de irse ni al siguiente. Quizás estaba por allí después de diez largos años, pero no para cumplir una vieja promesa, por lo cual, no tenían nada de qué hablar.
Sasuke se movió y soltó un suspiro.
—¿O me dejas pasar o entro a la fuerza? —advirtió y una sonrisa surcó en sus generosos labios—. Tú decides, Sakura —murmuró Sasuke con mucha tranquilidad.
El ceño de Sakura se frunció. Algo le decía que, si no hablaban, tendría al muy imbécil en su puerta hasta que se largara del pueblo. Y mientras más rápido saliera de él, mucho mejor.
Sakura se apartó de la puerta y lo dejó pasar. La imponente figura de Sasuke pasó el umbral y su presencia llenó toda la instancia. Se abanicó la cara. ¿Había sido tan intenso? No recordaba que fuera de esa forma, pero Sasuke se sentía intimidante.
Lo vio pasear la mirada por la sala, quizás tratando de ver algunos viejos recuerdos. Bueno, Sakura tenía los mismos muebles de hace diez años y el papel tapiz seguía siendo el mismo. Solo algunas reparaciones y cambios poco notorios.
—Sigue siendo igual —escuchó que Sasuke susurraba—. Recuerdo las veces que… —comenzó a decir, pero Sakura lo detuvo.
—¡Basta! —lo interrumpió para que no siguiera. Lo había dejado pasar para que hablaran, pero no quería que tratara de hacerle recordar viejas memorias que en su momento habían sido magníficas, pero que ahora dolían.
—Okay, Okay —dijo Sasuke alzando los brazos—. No esperaba que fuera igual que antes —murmuró volviendo a hablar de la casa—, pero te entiendo. Los recuerdos de tus padres están aquí y viendo lo que les sucedió, comprendo porque quieres aún conservar su esencia.
Sakura lo miró sorprendida, pero luego recuperó la compostura. Así que ya lo sabía. Se imaginó que después que se fue, Sasuke se reunió con los demás y chismorrearon sobre ella. Pueblo tan chismoso. Al ser tan pequeño, la vida de cada uno de los habitantes parecía tan interesante.
—Okay —dijo Sakura con una sonrisa fingida.
Sasuke se volvió y caminó hacia una repisa. Lo vio tomar un portarretratos, aquel que tenía una foto de ella siendo una adolescente con sus padres. Este se quedó viéndola en silencio
—Lo siento mucho —se disculpó Sasuke volviéndose una vez más, tenía una expresión triste ahora.
Los hombros de Sakura se alzaron. Ha pasado mucho tiempo así que ya no había nada que lamentar. Era una pena que sus padres hubieran fallecido, pero no podía hacer nada para devolverles la vida.
Sasuke le dio una larga mirada y Sakura volvió a sentirse incómoda al sentirla sobre su piel. Viendo a Sasuke allí en su sala, recuerdos de cuando estaban juntos venían. Las veces que tontearon sobre el mullido sofá cuando sus padres no estaban o cuando solo se sentaban allí para hablar. También recordaba cuando hacían cualquier porquería para comer o cuando Sasuke se pasaba el fin de semana en su casa.
Se abrazó a sí misma y trató de bloquear dichos recuerdos, pero estaba resultando difícil cuando tenía a su gran amor en medio de la sala. ¿Por qué? ¿Por qué había regresado al pueblo? No, no tan solo esas preguntas. ¿Qué hacía allí en su puerta? ¿De qué mierda quería hablar? Sakura sabía perfectamente que no había un nosotros entre ellos. Todo se había acabado.
—Has cambiado —escuchó que Sasuke volvía a decir.
—Todos hemos cambiado —Sakura murmuró y decidió moverse de la puerta para ir a sentarse.
Sasuke la imitó y ambos tomaron asiento en los muebles de su sala, uno frente al otro. Sakura tomó un cojín para tapar su busto de Sasuke. Estaban frente a frente y no quería que estuviera mirándola como un pervertido. Aunque bueno, era más bien para sentirse segura. Este Sasuke de ahora era muy diferente a como era en el pasado y no sabía con quién era que estaba tratando.
—¿Qué es lo que quieres, Uchiha? —volvió Sakura a traer a colación. Sasuke la ponía nerviosa y mientras más rápido se fuera de su casa mejor.
—Quiero hablar de nosotros —dijo el hombre y Sakura no pudo evitar soltar una carcajada irónica.
—No hay un nosotros —murmuró.
—Pero hubo y escuchando los comentarios, saber que aun nuestra historia está abierta, me hace sentir triste y quiero ayudarte a avanzar, Sakura —Sasuke sonó muy serio, pero, aun así, Sakura soltó otra carcajada. Esto era tan divertido.
Ahora entendía. Gracias a los chismosos de sus amigos, Sasuke había escuchado cosas y había saltado en conclusiones. Debió de ser Ino a quien se le fue la lengua. Seguro le vino con la idea de que estar allí era un llamado del destino luego de que estuvieran hablando de él el día anterior. Si, debía de ser eso.
—Solo le gustan chismorrear, Uchiha.
—Sasuke —murmuró Sasuke y sonrió—. Me gustaría que me tutearas, ¿sí? —sugirió el hombre ante ella—. Tenemos un pasado, ¿recuerdas? —terminó diciendo este refiriéndose a la relación que habían tenido antes y que no habían sido tan formales durante esa época.
—Pasado —recalcó Sakura con una sonrisa—. Eso fue en el pasado.
—Y quedan aún cenizas de este, Sakura —susurró su viejo amigo.
Las manos de Sakura se tornaron en puños. Eso era lo que más le molestaba. Que, aun pasando diez años, era consciente de la presencia de Sasuke. Estando él allí frente a ella, traía muchos buenos recuerdos y lo menos que quería era recordar su vieja relación que fracasó. Había llorado mucho y viéndolo afectada que estaba ahora, la herida que creyó que se cerró hacía varios años, parecía estar abierta aún.
—Las barreré con la escoba —se burló, pero no la broma no la sintió, estaba demasiada afectada por su presencia.
La mirada oscura de Sasuke se quedó fija en ella y Sakura le aguantó la mirada hasta que Sasuke inhaló fuertemente y luego soltaba el aire mientras se agarraba el tabique de la nariz, cerrando los ojos. Ja, había ganado una pelea visual con Sasuke Uchiha.
Sasuke movió la cabeza y luego sonrió con tristeza. Aquí venía.
—Siento no volver —se disculpó Sasuke y los ojos de Sakura se tornaron blanco. No necesitaba su excusa, pero ahí estaba—. La única excusa que tengo es que era joven y verme en la ciudad me cambió. Era un mundo nuevo y diferente. Quería explorarlo —dijo y sonrió—. Y lo hice, pero… —un pesado suspiro salió de Sasuke—. Aun así, no todo fue color de rosa.
Sakura arqueó las cejas. Lo tenía todo. Estaba segurísima que al estar en la ciudad y ver la diferente clase de mujeres que residían en esta, disfrutó bastante de las mismas. Era un niño rico que siempre lo tuvo todo, así que no entendía a que se refería con que no todo fue de color rosa.
¿Su papi no le pagó la matrícula universitaria? ¿Acaso le negaron un viaje fuera del país? ¿Qué tal sus tarjetas bancarias? ¿Se las cancelaron? Lo dudaba. El patriarca de los Uchiha vivía para sus maravillosos hijos y sabía lo orgulloso que estaba de ellos, por lo cual, era imposible que se negara a conceder los deseos de estos.
—No tienes que disculparte —murmuró Sakura para que no continuara y se largara de una buena vez de su casa. No necesitaba su perdón de todos modos. Lo había captado claro cuando este no había regresado—. Han pasado diez años y ya todo está en el pasado.
—No, no lo está —insistió Sasuke—. Aun se nota que estás enfadada porque no volví —murmuró—, porque no volví por ti —las palabras de Sasuke se sintieron pesadas y dolieron un poco.
Sakura trató de no pensar en estas, pero su mente se llenó de aquellas frías noches en la que se quedaba mirando por su ventana mientras deseaba que su amado regresara, no cumpliéndose su deseo hasta después de diez años, cuando ya era otra persona y todo dolía.
Si, quizás si estaba enfadada, pero debía de olvidarse de ello. Era una pérdida de tiempo sentirse de esa forma y no iba a conseguir nada de ello. Un lo siento después de tanto tiempo ya no significaba nada.
—Aunque no me creas —comenzó a explicar Sasuke—. Mi padre fue un grano donde no me da el sol —dijo riéndose—. Quería que fuera excelente en mis estudios y me la pasaba estudiando. Admito que de vez en cuando, tuve mis ratos libres, pero no fueron suficientes. Aunque mi familia es adinerada y podían pagarme todos los gustos que quisiera, quería valerme por mí misma, por lo cual, trabajé en trabajos de medio tiempo —dijo y para Sakura fue un poco difícil imaginárselo, así como decía.
Estando en el pueblo, Sasuke fue un chico muy popular y antes de comenzar a salir con ella, ya tenía su trayectoria como jugador. Era imposible que luego de llegar a la ciudad, donde podía ser más liberal, se reprimiera a sí mismo. Era difícil de creer.
—Quería enfocarme en mi carrera de negocios para establecer el mío propio y además de eso, yo… —Sasuke hizo una mueca—. Yo conocí a Karin —dijo el nombre de quien Sakura se imaginó que era su esposa.
Sasuke parecía esperar a que Sakura dijera algo, pero la misma se quedó en silencio. No iba a preguntarle sobre su esposa o cualquier cosa que tuviera que ver con esta. No era de su incumbencia.
—Lo siento —volvió a disculparse Sasuke—. Debí escribir y tal vez debí venir para terminar la relación como era debido, pero yo…—Sasuke movió la cabeza mientras la miraba con una expresión arrepentida—. Fue un imbécil y lo siento mucho. Siento haberte hecho lo que te hice. Me siento tan culpable al ver que por mi culpa aun no avanzas y…
—No sigas —lo detuvo Sakura antes de que hablara de más.
—Sakura…
La misma comenzó a reírse con ironía.
—Si en verdad me hubieras amado, hubieras cruzado esos cientos de kilómetros que nos separaban —dijo Sakura y movió la cabeza—, pero no fue así, no los cruzaste, Sasuke —terminó diciendo y esto calló a Sasuke por unos largos segundos—. Sé sincero, ¿sí? —le pidió.
—No pensé en ti durante todo este tiempo —admitió Sasuke y sus palabras se sintieron como unas navajas. así que era de esa manera. Parecía ser la única que sintió algo allí y escuchar a Sasuke decir que no había pensado en ella era duro, pero era lo normal. Solo que no había esperado escucharlo en voz alta—. Incluso, cuando me planifiqué para regresar al pueblo, lo hice porque necesitaba un respiro de la ciudad y en el camino, fue que pensé en mis viejos amigos y en mi antigua novia —explicó Sasuke y Sakura sintió que sus ojos comenzaban a aguarse.
No debía de llorar. No allí frente a él.
—Pensé que, al regresar, te encontraría con una familia y tu vida hecha —continuó Sasuke—. Han pasado diez años y es lo que se espera de un pueblo pequeño, pero saber que no has avanzado por una vieja promesa me pone muy triste.
¿Que no ha avanzado? Admitía tener viejas costumbres, ciertas mañas y algunas cositas suyas, pero había avanzado. Quizás no había olvidado del todo a Sasuke, quizás odiaba la navidad por la pérdida de sus padres y su propio accidente, pero no estaba estancada. Siempre supo que, si Sasuke regresaba, no sería por ella, ya que de paso este tenía su esposa y no era necesario ligarse con una vieja novia defectuosa como ella. No tenía pareja porque en el pueblo no había hombres libres cerca de su edad para comenzar una relación, además de que Sakura tampoco tenía tiempo para una relación.
Había ciertas cosas que no había hecho por tiempo y por mañas suyas, pero no estaba estancada y tampoco se estaba aferrando a una estúpida promesa de adolescentes. Utilizaba la maldita pulsera por Ino, para la tranquilidad de esta y de la misma Sakura quien no quería escuchar a su amiga quejándose, no porque pensaba que Sasuke regresaría si la usaba.
—No me aferro a ninguna promesa vieja, Sasuke —tan solo dijo Sakura sintiendo cómo las ganas de discutir con él se disipaban. Sentía demasiada pena como para discutir. Lo único que deseaba era que Sasuke desapareciera de su sala y no volviera a dirigirle la palabra.
—¿Y por qué aun sigues teniendo esa pulsera? —le preguntó Sasuke poniéndose de pie—. ¿En verdad crees que tiene un poder mágico o algo así? —continúo cuestionando y la mirada de Sakura se dirigió hacia su muñeca libre de la susodicha—. Eres una mujer de ciencia y dudo que creas en esas tonterías, así que dime, dime por que aun la sigues llevando.
—Para la tranquilidad de Ino "La Supersticiosa" —dijo la verdadera razón de porque seguía usando la tonta pulsera—. No la uso porque creía que volverías a mi si lo hacía. Solo fue el primer año, Sasuke, después de eso, lo menos que quería era verla en mi muñeca, pero… —Sakura se encogió de hombros—. Tengo una amiga muy supersticiosa.
—¿Dónde está? —preguntó Sasuke, pero no tuvo una respuesta de Sakura—. No deberías quitártela si es cierto que tiene ese poder —señaló Sasuke y las cejas de Sakura se dispararon. ¿Había escuchado bien?
—Así que tú también eres supersticioso, ¿eh? —preguntó riéndose de este—. No me lo esperaba de ti, ¿sabes?
Sasuke no dijo nada y solo se quedó mirándola quietamente.
Sakura soltó un bufido.
¿Por qué diablos estaba teniendo esa conversación con Sasuke?
Debería echarlo.
Esta conversación no estaba llevándolos a nada, solo a recordar viejos recuerdos dolorosos.
—¿A qué viniste? —volvió a preguntar Sakura por enésima vez. Es que no entendía la razón de su regreso.
Sasuke decía que necesitaba un respiro, pero, ¿por qué necesitaba un sosiego? Un hombre como él podía tomarse un respiro en París, Dubái o algún lugar caro y turístico del mundo. No en un pueblucho aburrido que tenía como único entretenimiento llevarse la vida el uno con el otro. La verdad es que la razón de su regreso la tenía muy curiosa y de igual forma, dudosa.
—Siendo sincero —comenzó diciendo Sasuke—. Vine a descansar de la vida ajetreada de la ciudad —informó él mismo y Sakura asintió. Había ido varias veces a emergencias a pueblos más grandes y más poblados que Seasons y le había parecido muy incómodo. No podía imaginarse cómo serían las grandes ciudades. Debía de ser un caos total.
—Comprendo.
—Estoy divorciado, Sakura —soltó Sasuke tan repentino que Sakura no pudo evitar sorprenderse al escucharlo.
¿Estaba divorciado? ¿Cómo era posible? Había escuchado que su matrimonio iba bien y que era con una mujer muy atractiva. Sintió curiosidad, pero la descarto. No debería importarle la vida de Sasuke.
—Me tiene sin cuidado —dijo sonriendo con suavidad, pero al ver como Sasuke sonreía, se percató de que fue transparente cuando Sasuke soltó la noticia y el mismo se dio cuenta de que la misma le había sorprendido.
—Te ha sorprendido mi divorcio, ¿no?
Sakura se mordió los labios.
—Seguro se hartó de un imbécil como tú.
—En mi caso fui yo el que decidió ponerle fin —informó Sasuke y Sakura se preguntó sobre cuál fue la razón al tomar esa decisión. Había escuchado que la tal Karin era una modelo muy popular y guapa. Estaba curiosa por saber, pero tenía que agarrar sus emociones—. ¿Quieres saber más?
Sakura sonrió.
—No, gracias —se negó—. Es tiempo de que te vayas —comentó Sakura poniéndose de pie y caminando hacia la puerta para abrirla y esperar que se fuera por esta.
Antes de que llegara a la puerta, su brazo fue agarrado por una fuerte y gran mano. Cuando se volvió, Sasuke estaba detrás de ella y la miraba con una intensa mirada en sus ojos.
—Algo que debemos admitir es que está allí, Sakura.
—¿Qué está allí? —preguntó Sakura.
—¿No lo sientes?
—No sé de qué hablas —dijo Sakura haciendo la idiota, pero sabía a lo que se refería.
La química entre ellos seguía allí chispeando en el aire. Ambos se sentían afectados el uno con el otro. Era normal. Habían sido novios y habían compartido muchas noches de pasión. Las veces que estuvieron juntos habían sido tan maravillosas que Sakura no pudo igualar con otro hombre las mismas. Bueno, siendo sincera, no hubo otros hombres, pero no se lo iba a decir a Sasuke. No quería hacer crecer su ego al escucharla decir que había sido el único hombre con el que había dormido en su vida.
—Sakura —susurró Sasuke su nombre con un tono suave y melancólico—. Nunca has sabido mentir —continuó este y Sakura cerró los ojos con rapidez al ver como este alzaba una mano. Lo siguiente que sintió fue su toque sobre su mejilla, el cual hizo que su cuerpo se pusiera alerta. Sintió sus pezones endurecerse debajo del top y maldijo en su mente.
¿Por qué? ¿Por qué seguía reaccionando a ese idiota como si fuera una adolescente una vez más? Eso le pasa por no dormir con otros hombres. Si hubiese sentido el toque de otro que no fuera Sasuke no estaría reaccionando de esa forma.
Abrió los ojos y los enfocó en Sasuke. Sus ojos oscuros se veían peligrosos y la miraba con una expresión muy profunda. Sakura trató de volver a aguantarle la mirada otra vez, pero no resultó ganadora. La mirada de Sasuke era demasiado. Era como si la estuviera desnudando con esta.
—Sasuke…
—Antes eras tan dócil —dijo este dando un paso más cerca de ella y acunó su mejilla haciendo que Sakura alzara la cabeza hacia él—. Ahora me desafías —Sasuke sonrió—. Es excitante.
—Lastima para ti que cambie —dijo Sakura haciéndose la dura, pero era difícil hacerlo. Su toque la tenía nerviosa y sentía tanto las rodillas como su centro débil. No, no podía dejar que Sasuke continuará afectándola de esa manera. Debería poner distancia entre ellos, pero…
Sasuke pasó el pulgar por su mejilla y Sakura se mordió los labios. Lo estaba disfrutando. Su cuerpo estaba disfrutando del suave toque de aquel hombre que la abandonó. Es como si este estuviese recordando a su viejo dueño.
Era increíble.
¿Dónde estaba su fuerza de voluntad? ¿Tan débil era?
—Es una lástima que me fui —expresó Sasuke y Sakura arqueó las cejas—. Si me hubiera quedado estaríamos como Naruto o como Ino —continuó él mismo y el corazón de Sakura dio un vuelco cuando unas fugaces imágenes cruzaron por su mente—. Tendríamos una familia como co hijos —dijo este y sonrió mientras movía la mano para echar un mechón de pelo de Sakura hacia detrás de su oreja—. Si, es una bonita imagen.
El pecho de Sakura dolió.
Una bonita imagen que no sería realidad.
—Has visto mucha televisión —dijo—. Esta es la vida real, Sasuke.
—Imagínatelo —continúo Sasuke sin dejarlo ir y volviendo a tomar su mejilla—. Serían unos hermosos niños. Me conformaría con uno que se pareciera a ti, con tus hermosos ojos verdes y esa naricita redondita tuya —bromeó este tocándosela con el pulgar.
Sakura frunció los labios mientras lo miraba a los ojos.
¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Acaso quería que bajase la guardia? ¡Maldito! Lo había conseguido, porque no pudo parar los pensamientos que inundaron su cabeza. Cuando esperó por él, Sakura tuvo esos sueños en donde Sasuke regresaba y ellos contraían matrimonio. Sueños donde eran felices como pareja y con sus pequeños hijos. Lo había deseado tanto en su momento, pero ahora…
Sus ojos se cerraron mientras se tragaba las ganas de llorar. Ahora no podía ser posible. No porque no tenía a Sasuke a su lado, sino porque nunca podría cumplirse el sueño de ser madre ya que no podía.
—Sakura…
Sakura los abrió y lo miró con ferocidad. Hizo acopio de sus fuerzas y colocó las manos sobre el pecho de Sasuke. Le dio un suave empujón para alejarlo de ella. No podía seguir con esta conversación ni sintiéndose de esta manera. Debía de cortar el rollo.
—¡Aléjate de mí! —espetó Sakura alejándose—. No sé qué tratas de hacer, sacando viejos temas a colación, pero no está bien —continuó.
—Solo deseo que cerremos nuestra historia con un buen pie —murmuró Sasuke dando un paso hacia ella. Sakura volvió a alejarse, pero su espalda golpeó la puerta cerrada de madera y maldijo al verse acorralada entre esta y Sasuke.
—¡Cómo la vamos a cerrar con un buen pie cuando sigues trayendo viejos recuerdos a colación! —volvió a espetar Sakura—. Solo quieres hacer que recuerde esas memorias dolorosas como si nada hubiera pasado —continuó gritándole.
—Lo siento —volvió a disculparse Sasuke.
—Tomate tus disculpas y vete de mi casa —volvió a sugerirle Sakura. No entendía porque seguía allí insistiendo tratarla o arreglar lo que sucedió entre ellos.
—Sakura —la llamó Sasuke con una voz suave y alzando una mano. Otra vez volvió a colocarla sobre su mejilla—. Solo quiero que nos llevemos bien. Como dije antes, no terminamos bien y quiero arreglarlo, ¿sí?
—No tienes que —dijo Sakura golpeando su mano lejos de su cara.
—Acepta cenar conmigo —pidió Sasuke y Sakura puso los ojos en blanco.
¿Por qué insistía tanto? Bien podía ignorarla. De todos modos, estaría yéndose del pueblo pronto y volviendo a olvidar su vida. No tenía caso ganarse su disculpa o que cenaran. Era una pérdida de tiempo.
—¿Desde cuándo eres tan intenso? —le preguntó Sakura mirándolo como si estuviera observando una persona diferente. Bueno, tenía que decir que Sasuke había cambiado mucho en cuanto a su personalidad. Incluso estaba más conversador—. No recuerdo que fueras tan preguntón, ni tan insistente o conversativo.
Los hombros de Sasuke se alzaron.
—No lo soy, pero contigo me dejo llevar —susurró Sasuke sonriendo con una sonrisa que hizo que Sakura jadeara. Era una sonrisa muy resplandeciente—. Contigo siempre me deje llevar —le dijo y volvió a acercar la misma mano de hace rato, pero esta vez en vez de tomar su mejilla tomó su barbilla acariciándola con su pulgar—. Solo deseo que cenemos y que hablemos como adultos, Sakura.
¿Cenar con Sasuke? Le dio una mirada. Este seguía sonriendo con su sonrisa derrite bragas. No podía negar que era un hombre de negocios. La estaba comprando con su labia. Sakura no quería caer, pero quizás, si hablaban, podría cerrar ese capítulo de su vida con él. Debía de admitir que su historia aún estaba abierta y quizás…
Se mordió los labios. Tal vez si tenía razón, posiblemente por aun no darle final a su historia era que no avanzaba.
—Lo pensaré —terminó diciendo Sakura sin decir sí o no. Tenía que pensarlo y conversarlo con su almohada.
Sasuke tiró de su barbilla con sus dedos.
—Gracias —agradeció Sasuke.
—Ahora aléjate de mí, Sasuke —pidió Sakura con una sonrisa.
—Pero te gusta esto —dijo Sasuke sin dejarla ir y mirándola con un brillo peligroso—. Se que te gusta, porque de no ser así, me hubieras abofeteado y empujado hace rato, pero… —Sasuke movió la mano hasta llevarla hacia su cuello. Sakura sintió su piel calentarse y ahogó un gemido.
¿Cuánto hace que no había sentido un contacto del sexo opuesto? Había tenido algunas relaciones fugaces, pero no había intimado del todo con estos. Su cuerpo le estaba traicionando al sentir el tacto de Sasuke sobre este, o quizás era la falta de liberación que la tenía tan sensible. Debía de ser eso, pues porque otra rosa no rechazaba a Sasuke o como decía él mismo, lo golpeaba y lo alejaba de ella. Parecía ser que quería sentir su calor cerca de ella.
Maldita sea.
—Lo sientes, ¿no? —Sasuke acarició su cuello con suavidad—. ¿O estas esperando que te recuerdes esos buenos tiempos? —preguntó el hombre ante ella soltando una risita.
—Estás desviando las cosas —le dijo Sakura mirándolo a los ojos y viendo el brillo peligroso que mostraban los ojos de Sasuke.
—¿Tú crees? —preguntó Sasuke tocándole los labios con el pulgar—. Fui sincero hace un rato, pero eres la que no está siendo sincera ahora —murmuró y se acercó más.
Sintió como su brazo libre le rodeaba la cintura para acercarla a su cuerpo, a su cuerpo tonificado. Sakura sintió sus músculos debajo de sus manos cuando las colocó sobre su pecho para mantener un poco de distancia. Su olor masculino entre su colonia y loción después del afeitado la rodearon y se sintió mareada.
¿Por qué? ¿Por qué seguía afectándola? No lo entendía. Había pasado mucho tiempo, pero allí estaba ella, en medio de su sala, pegada a la puerta de su entrada y sintiéndose cachonda por su ex novio porque no tenía dignidad. Era una pobre diabla anhelante de amor.
—No quieres que me aleje, pero tampoco quieres que te toque. Sin embargo, lo deseas porque te hace recordar lo que hacíamos antes —susurró Sasuke en un tono tan bajo cerca de su oreja que hizo que Sakura temblara. Sakura se esforzó por no abrir su mente a los recuerdos, pero todo fue en vano, Sasuke sabía cómo abrir su mente y cómo convencer a la malvada—. ¿Lo recuerdas? —preguntó Sasuke en el mismo tono bajo de antes—. Las veces que venía a tu casa, aprovechábamos que tus padres iban a dormirse y… —Sasuke soltó un ronco gemido y Sakura estuvo a punto de gemir, la estaba excitando—. ¿Te acuerdas de lo que hacíamos cuando me encerrabas en tu cuarto a escondidas?
Sakura cerró los ojos y trató de bloquear los recuerdos, pero estos vinieron una vez más. Lo recordaba, recordaba todo lo sucedido con Sasuke. Aquellos fueron los momentos más divertidos y hermosos de su vida. Cuando estaba disfrutando de su primer amor en una época en la que todo se sentía al doble.
También recordaba esas noches, fueron tantas en las que hicieron lo prohibido estando sus padres. Habían sido unos adolescentes muy traviesos que no les había importado ser descubiertos. Solo estar juntos había sido lo más importante. Habían dado la milla extra en todo hasta que Sasuke tuvo que irse del pueblo.
Abrió los ojos y los enfocó en él, sentía los mismos arderles y veía un poco borroso.
—No es justo —susurró Sakura sintiendo su pecho apretarse.
No era justo venir al pueblo y poner su vida de patas arribas con comentarios y memorias del pasado. Sasuke era muy injusto. Ella solo quería seguir viviendo en tranquilidad, pero, ¿cómo podría vivir de esa forma cuando todavía su cuerpo recordaba a su viejo amor?
—Sakura…
—Sasuke… —susurró su nombre al tiempo que Sasuke dejaba salir su deseo y se abalanzaba hacia ella, abrazándola y juntando sus labios con los suyos.
.
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*—Sasuke:
No estaba bien hacer esto, pero desde que cruzó el umbral de la casa de Sakura, viejos recuerdos lo envolvieron e hicieron que se sintiera como en el pasado, amado.
Su relación con su ex esposa solo fue mágica al principio y con el tiempo, se tornó una unión por conveniencia. No quiso en ese momento separarse de ella porque no quería verse en boca de nadie y tampoco había querido admitir que su matrimonio había fallado. Sin embargo, observando cómo estaba actuando con Sakura, podía entender una cosa. Con Karin, nunca hubo esa química que tenía con Sakura, por lo cual, desde el inicio, su vida con su ex esposa estuvo destinada a fracasar.
No era igual, ni siquiera cerca.
Ver a Sakura otra vez le hizo dar cuenta de la gran mujer que dejó atrás y se estaba sintiendo arrepentido por todo.
¿Por qué la dejó atrás? No recordaba bien sus acciones en el pasado, pues había hecho tantas cosas como un chico pueblerino recién llegado a la ciudad y con ganas de disfrutar todo a su alrededor, pero había sido un idiota y viendo lo afectada que aún seguía Sakura por su partida, se odió más por ello.
¿Por qué no regresó para terminar las cosas como era debido? Saber que ella seguía estancada en el pasado, aunque la misma dijera que no era así, viendo que aun llevaba consigo una vieja pulsera con una promesa que quedó atrás, le decía que Sakura no lo había olvidado y que lo sucedido aun le lastimaba.
Había regresado al pueblo porque necesitaba un respiro de la ciudad, de los chismes y de su ex esposa, pero, ¿y si esto era el destino? Era extraño que regresara en el peor momento de su vida. Es como si su historia estuviera escrita y ya que había dejado la misma sin final, quizás era el momento para dárselo como era debido.
Destino o no, parecía que su regreso era más importante de lo que había esperado. Quizás era el momento para ayudar a Sakura a olvidarlo o a retomar lo que dejaron atrás y observando cómo su beso en medio de su sala se estaba dando, parecía que no iba a ser lo primero.
Sasuke pasó sus brazos por la estrecha cintura de Sakura mientras la besaba con ardor.
Sus labios eran así como recordaba, suaves y generosos y esta, aunque pareció sorprendida al inicio, le correspondió el beso como era debido, con ardor y anhelo, como si hubiera estado esperando por esto por siempre.
Era imposible que Sasuke se contuviera cuando, con tan solo un beso, su cuerpo se descontroló como si fuera un adolescente y se dijo a sí mismo que ya no podía detener la montaña rusa en la que se había subido desde que entró en la casa de Sakura.
Le devoró la boca con vehemencia mientras sus manos viajaban por el delgado pero curvilíneo cuerpo de Sakura. Antes sus curvas no habían sido tan pronunciadas, pero ahora podía notarlas y se sentían magníficas en su mano. Se preguntó cómo sería estar juntos ahora que eran adultos. En ese tiempo sus noches de pasión habían sido maravillosas, tanto así que Sasuke cada vez quería más y más.
Podía anhelar y desear todo lo que quisiera, pero sabía que no tendría nada. Aunque estuvieran compartiendo un caliente beso, no iba a ser igual que antes, donde que luego de besarse estarían tomándose de la mano y profesándose amor mutuamente. No, iba a ser un caos porque por lo que veía, ninguno de los dos había olvidado al otro y parecía que la llama seguía viva entre aquellas cenizas de su amor.
Las cosas entre ellos aún pendían de un hilo y su desastrosa despedida seguía vigente, por lo cual, no sabía hasta qué extremo llegaría esta línea que Sasuke había cruzado después de tanto tiempo. Sin embargo, de algo estaba seguro, si ambos se lo permitían, podía darse una segunda oportunidad en lo que tuvieron, solo que, al final, Sasuke tendría que partir al final de las festividades.
El pueblo ya no era su hogar.
Al pensar en esto, el deseo de Sasuke se enfrió y rompió el beso, pero cuando observó cómo los ojos de Sakura se abrían lentamente, viéndose oscurecidos y la expresión anhelante que tenía hizo que el corazón de Sasuke diera un vuelco. Sakura seguía allí moviendo la tierra bajo sus pies con tan solo estar allí de pie. Esto iba a ser muy difícil.
—¿Estás segura de que hay nada entre nosotros? —preguntó Sasuke sonriendo con tristeza y retiró un mechón de cabello de la cara de Sakura, aquel que seguía saliéndose de su sitio—. Es difícil decirlo cuando las llamas de nuestro viejo amor siguen ardiendo con la misma pasión de antes y viendo como ambos reaccionamos al beso, se nota que está ahí, Sakura —murmuró y apoyó la frente sobre la de esta.
Sakura se mordió los labios y desvió su mirada lejos de la suya, parecía igual de confundida que él.
¿Estaba bien que cruzara la línea? Esta era la pregunta que se estaba haciendo en ese instante. Una Sasuke le decía que no cruzará la misma y que dejará a Sakura en paz, pero el otro le decía que, si estaba allí aún vigente, era porque lo de ellos aún no había muerto y debía de ser explorado.
No estaba bien que volviera al pueblo y pusiera la vida de Sakura patas arribas, pero no podía evitar desearla y anhelar lo que tuvieron en el pasado. ¿Por qué? Había creído que la había olvidado, que había borrado lo que sentía con ella, pero no parecía ser así.
¿Debería dar un paso hacia delante y no pensar en el futuro? ¿O quizás debería alejarse y seguir con su vida?
—¿Por qué me besaste? —preguntó Sakura cuando pudo recuperar un poco el aliento. Aun jadeaba y parecía estar un poco acalorada. Su rostro estaba ruborizado y su cuerpo se veía excitado.
¿Por qué la besó? Lo había deseado desde que puso un pie dentro de su hogar, cuando todos los hermosos recuerdos vividos con ella volvieron a su mente. Sentir su cuerpo afectado por su cercanía, hizo que se dejara llevar.
—Porque lo deseaba —admitió y Sakura lo miró sorprendida para luego desviar una vez más su mirada lejos de él, pero Sasuke le tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo—. Lo dije antes, Sakura —Sasuke robó un fugaz beso de sus labios—. Está ahí y es difícil no verlo o dejarlo ir.
Sakura alejó su mano de su barbilla y movió la cabeza.
—No estuvo bien —le dijo mientras se movía lejos de él, poniendo distancia. Vio como la misma se abrazaba, como si estuviera protegiéndose de él—. No está bien que vuelvas a mi vida y quieras volcar todo a su paso, Sasuke —susurró y Sasuke sonrió al escucharla decir su nombre de forma cariñosa, pero luego pensó en sus palabras dichas.
Tenía razón. No estaba bien que volviera al pueblo y que quisiera hacer de las suyas solo porque la química seguía allí, pero era difícil controlarse. No se imaginó que regresar al pueblo y ver a Sakura aun pensando en él haría que se sintiera de esa manera.
¿Y si lo dejaba ir y se arrepentía una vez más del pasado?
Tal vez regresar al pueblo era una señal.
—Es mejor que dejemos esto aquí, Sasuke —escuchó que Sakura decía luego de que Sasuke guardará un largo silencio—. Estoy segura que reaccionamos de esa forma porque… —Sakura se mordió los labios y parecía estar escogiendo sabiamente sus palabras—. Te sentiste afectado por lo que pasó en mi casa y en mi sala mientras fuimos novios, agregándole que fue toda una sorpresa verme o algo así. Admito que me siento afectada por tu regreso, pero solo es eso, ¿sí?
—Quizás tienes razón, pero además de eso, había otros puntos a aclarar —dijo Sasuke y volvió a acercarse a Sakura. Esta se mantuvo firme mientras Sasuke se volvía a detener frente a la chica—. Aun me sigues mirando con anhelo en tu mirada, Sakura —susurró Sasuke y extendió las manos hacia ella para tocarla, pero ella dio un paso atrás, alejándose una vez más—. Es como si me quisiera en tu vida otra vez y…
—Por favor, no sigas —suplicó Sakura interrumpiéndolo mientras colocaba una mano sobre su boca para callarlo.
—No puedo dejarlo, ¿sabes? —Sasuke retiró la mano de su boca y sonrió—. Saber que sigues usando la pulsera y pensando en mí ha cambiado las cosas. Una parte de mi quiere saber qué sucederá si doy un paso, ¿qué sería de nosotros al final de las fiestas navideñas? —admitió y Sakura lo miró sorprendido—, pero hay otra parte que no quiere inmiscuirse en este asunto y que quiere dejarte seguir siendo libre.
—Sasuke…
Sasuke movió la cabeza.
—Estoy confundido y creo que es mejor que hablemos esto cuando sienta la cabeza más clara —Sasuke se apartó de Sakura, poniendo distancia y tomando el control de la situación. Quería besarla una vez más y encerrarla en sus brazos, pero esto podría asustar a Sakura y no quería que lo evadiera hasta que pudieran saber qué era esto que seguía entre ellos.
Sakura no dijo nada y solo volvió a cruzar los brazos sobre su pecho, ocultando su deseo nuevamente de él.
Ambos se quedaron allí de pie en la sala, sin saber que decir o que hacer para terminar este encuentro que se había tornado incómodo. Sasuke debería ser el primero en decir algo y de paso despedirse, pero seguía allí sin saber qué hacer.
—Sakura…
Su ex novia dio un paso hacia él y lo siguiente que Sasuke sintió fueron sus labios una vez más sobre los suyos.
.
.
.
*—Sakura:
Debía de estar loca, claro, pues no porque estaba besando a Sasuke una vez más.
Sakura rodeó el cuello de Sasuke con sus brazos mientras se acercaba a su cuerpo caliente. El olor masculino de aquel hombre volvió a rodearla y Sakura se sintió desfallecer. No tan solo su olor, su cuerpo apretado contra el suyo hacía que su cabeza diera vueltas. Podía sentir el deseo de Sasuke presionándole el vientre y una parte de ella quería ser traviesa y dar cabida a aquella pasión que seguía latente entre ellos dos.
Sintió como los brazos de Sasuke volvían a rodear su cuerpo. El mismo fuego de antes, aquel que había estado apagado, se encendió como una llamarada y se aferró a él mientras volvían a devorarse la boca con fervor.
¿Por qué seguía afectada por él? ¿Sería por el tiempo que tenía sin estar con alguien? ¿Sería por qué estaba deseosa de tacto masculino? ¿O quizás era por que aun sus sentimientos por él seguían allí, así como antes?
Debía de ser una masoquista. Lo odiaba, pero parecía que aún seguía amándolo. Además de ello, lo deseaba como nunca había deseado a otro hombre. Era el único que podía hacerla desear tirarse en el suelo y hacerlo allí mismo en medio de la sala.
Su boca comenzó a hacer estragos en ella y Sakura perdió la cabeza. La lengua de Sasuke acarició sus labios y luego presionó para entrar dentro de su boca. Jadeó ante la presión y dejó que la introdujera dentro. Esta barrió en su cavidad como si quisiera saborear todo a su paso.
Sakura no se quedó atrás y mientras este la devoraba, se dedicó a acariciar su pecho cubierto por un jersey oscuro. Podía sentir sus fuertes músculos debajo de este y deseó quitarle la ropa. Su centro hormigueaba por sentirlo después de tanto tiempo. Lo había extrañado tanto, Sasuke había sido el único hombre que había movido el suelo bajo sus pies.
Si, era una masoquista. ¿Por qué lo besó cuando sabía perfectamente que estaba mal? Se notaba lo patética que era por desear a su ex novio que la había dejado abandonada. No tenía respeto propio, ni una pizca, pero lo había amado tanto y había estado esperando por él.
Salir con otros hombres no fue suficiente, aún seguía anhelando a su primer amor a pesar que quizás, para este, su amor solo fue un juego y ahora tal vez, esto que estaba pasando entre ellos, era solo un momento caliente de fin de año. Sasuke regresaría a la ciudad al terminar las fiestas y ella se quedaría como la misma idiota de siempre.
En ese momento, el timbre de la puerta de entrada sonó y ambos se quedaron estáticos. Cuando este volvió a sonar, Sakura se sobresaltó y se alejó de Sasuke como si le quemara. Este arqueó las cejas y luego maldijo en voz baja. Se pasó la mano por el rostro y se apartó, parecía muy excitado y ella estaba de igual forma.
¿Estaría bien abrir la puerta estando de esa manera?
Se volvió a escuchar el timbre insistente y Sakura decidió ir a atender. De cierta forma, Sakura se alegró de que alguien viniera a interrumpirlos porque estaba muy cerca de hacer una locura.
Sin saber cómo se veían o si estaba bien abrir la puerta, decidió abrirla, topándose con Ino del otro lado. Su querida amiga sonrió, pero luego, al ver quien estaba del otro lado y dentro de su casa, la miró con sorpresa.
—¿Oh?
—No es lo que crees —trató de explicarse Sakura rápidamente, pero era estúpido. Cualquiera que los viera ahora, se daría cuenta de que no estaban charlando como era debido.
—Parece que ambos estuvieran corriendo un maratón, ¿eh? —bromeó Ino metiéndose a la fuerza en su casa.
Sakura maldijo. Quizás no debió abrir la puerta, pero como Ino tenía llave, esto no la hubiera detenido ni un momento.
Cerró la puerta y se giró para ver a Ino cerca de Sasuke, quien estaba de pie. Sintió sus mejillas calientes al ver la tienda de campaña que se formaba en la pelvis de Sasuke, lo más loco es que este no trataba de ocultar su evidente deseo de la mirada curiosa de Ino.
—Eres bastante importuna, Yamanaka —habló al fin Sasuke refiriéndose a Ino con su viejo apellido. Se veía un poco enfadado.
—Siento interrumpir, pero he estado llamando insistentemente al número de Sakura —explicó la misma y se encogió de hombros—. No tomaba la llamada, me asusté y por eso vine personal —Ino sonrió—. Si no hubiera venido estarían follando en la puerta, pero… —una risita maliciosa salió de su amiga.
Sakura se ruborizó al imaginarse dicho momento.
—Entiendo —dijo Sasuke miró a Ino con una mueca y se metió las manos en los bolsillos, para disimular un poco el estado en que estaba. Se volvió hacia Sakura—. Es mejor que dejemos nuestra… —Sasuke sonrió con su sonrisa derrite bragas— conversación para más tarde, ¿sí? —sugirió para luego con la misma sonrisa de antes, caminar hacia la puerta.
Sakura vio a Sasuke salir de su casa como si nada hubiera pasado.
Una vez que estuvieron solas, Sakura decidió ir a la cocina para buscar algo de comer. Ahora que Sasuke se había ido, su deseo también se había disipado y con este fuera, sus ganas de comer aparecieron. Ino la siguió a la cocina y la misma esperó que hiciera varios emparedados para al fin tocar el tema.
Cuando se giró al fin hacia su amiga, vio como esta sonreía juguetonamente. Aquí venía.
—¿Qué hacía aquí? —cuestionó Ino como si fuera la madre de Sakura.
Esta, quien estaba sentada en un taburete en la isla de su cocina, se encogió de hombros y continuó comiendo.
—Vino para hablar —solo dijo Sakura, pero Ino arqueó las cejas.
Si, como si eso llenaría la curiosidad de su amiga. Obviamente quería saber más, sobre cómo terminaron besuqueándose en su sala. La misma Sakura todavía se preguntaba cómo fue que sucedió. Habían estado hablando y de la nada Sasuke la besó. Luego, había estado hablando una vez más y esta vez fue Sakura que no pudo aguantar sus ganas.
—No estaban hablando —señaló Ino y Sakura rodó los ojos—. Estás excitada y Sasuke parecía a punto de devorarte, Frentona —continuó su amiga—. Como dije antes, si no hubiera irrumpido, estarían sobre el suelo.
—Estás viendo cosas donde no las hay —Sakura no quería hablar de lo sucedido. Aún se sentía afectada por lo que pasó, porque no entendía cómo diablos fue que todo terminó de esa manera entre ellos.
—¿Acaso han vuelto? —preguntó Ino tontamente.
¿Acaso besarse con tu ex novio significaba que habían vuelto? Ino le dio una mirada como si supiera que estaba pensando y Sakura se respondió ella misma la pregunta. Bueno, cualquiera de fuera que lo viera pensaría que sí, pero no era así.
Suspiró y desvió la mirada.
—Solo paso —respondió encogiéndose de hombros.
—Aun así, el que haya vuelto y que haya pasado lo que pasó, me dice que…
—¡No vengas a joderme la vida con esa mierda! —espetó refiriéndose a lo mismo de esta tarde cuando Ino señaló que su regreso era una señal del destino. Vio como Ino la miraba con una expresión triste—. Lo siento por gritarte otra vez, pero últimamente estás bastante irritable.
Ino negó con la cabeza, pero para Sakura no había pasado desapercibido sus ojos húmedos, como si fuera a llorar. En verdad tenía que dejar de tratar a su amiga de esa manera. Si seguía así, la perdería a ella también y Ino había hecho mucho por Sakura.
—¿Qué diablos te está pasando, Sakura? —preguntó Ino luego de unos minutos en un intenso silencio—. Desde hace un tiempo para acá, actúas de una forma muy extraña —continuó—. Al verte tan triste, lo único que quiero hacer es aliviarte la vida y es por eso que insisto y pregunto tanto —terminó diciendo su compañera.
—Lo sé, es solo que me presionas y… —comenzó diciendo Sakura, pero la verdad era que sus excusas no eran válidas. Había sido en verdad muy grosera y mala con su amiga que tan solo quería ayudarla.
—¿Dónde está esa Sakura que anhelaba el regreso de su amado? —preguntó Ino bajando la cabeza y Sakura se sintió mal al darse cuenta de que estaba llorando—. ¿En dónde se encuentra aquella Sakura que quería ser feliz costara lo que costara incluso de haber perdido a su gran amor y a sus padres? —continuó preguntando y Sakura se hizo esa pregunta. No sabía dónde estaba, pero lo que sí sabía es que ya no existía—. No sé qué se debe sentir perder a tu amado y a tus padres, pero comprendo tu dolor, ¿sabes? —Ino movió una mano por la isla y tomó la de Sakura entre la suya—. Y es por eso que quiero ayudarte. Este año creo que es el ideal para cerrar esa herida y decirle adiós a lo que te hace daño y no te deja avanzar. Te invitó a ello, Sakura.
Sakura desvió la mirada.
¿Podría ser este el año que al fin dejara de sufrir por un amor que terminó hace diez años? ¿Que dejara de culparse por la muerte de sus padres y de sus desgracias? Quería mantenerse positiva, ante todo, pero cada vez que lo intentaba, el universo parecía conspirar para que no fuera de esa forma. Era difícil hacerlo.
—Hazte esta pregunta, Sakura —escuchó lo que Ino decía y la miró con sus ojos empañados de lágrimas—. ¿Crees que tus padres estarían felices al ver que te haces este daño a ti misma?
No, sus padres estarían muy enfadados con ella por sus acciones, quizás le gritarían por ello. Una sonrisa apareció en su rostro al imaginarse a su madre regañándola por vivir de esa forma, pero vivía de esa manera porque los había perdido, porque se sentía culpable de que la última vez que hablaron fue en una discusión. No pudo despedirse como era debido y esta cruz la llevaba desde ese entonces.
—El que Sasuke este de regreso este año después de tanto tiempo, tiene que significar algo, ¿sabes? —volvió Ino a intentar meterle Sasuke entre ceja y ceja.
Sakura soltó una exhalación. Ino volvía con la misma cantaleta de antes y Sakura no quería ilusionarse. No quería hacerlo, tenía miedo de que cayera ante sus redes una vez más y que este la dejara otra vez. No sería justo para su corazón. Sí sucedía, dudaba que se recuperara de ello.
Movió la cabeza.
Podía tratar con lo de sus padres, pero no con Sasuke. El que estuviera de regreso no significaba una mierda. No había regresado por ella y solo estaba allí para olvidar a su ex esposa y qué mejor manera de hacerlo que ligándose con su ex novia. Ella solo era la tonta que le siguió el juego con el beso de antes, dejándose tocar solo por sus viejos anhelos.
—No me vengas con esa palabrería barata otra vez —le dijo Sakura con un duro tono a su amiga que era una fiel seguidora de la iglesia y cada vez que podía le daba un discurso de lo más aburrido—. No es una señal del cielo o del destino. Sasuke solo está aquí para darse un respiro, no para retomar una vieja relación que murió hace diez años, ¿sí?
Ino abrió la boca para decir algo, pero luego la cerró. Ambas se quedaron mirándose en silencio por unos largos segundos hasta que su amiga soltó un pesado suspiro. Se bajó del taburete y se caló su cartera al hombro.
—Al menos piénsalo, ¿sí?
¿Pensar qué? ¿En una relación con Sasuke? En esta no podía pensar. No iba a ser herida otra vez. No era como otras que podían tontear fácilmente con un hombre y no sentir nada. Ella no era así. Lo sentía por Ino, pero no iba a tratar con Sasuke y se lo haría saber a este la próxima vez que lo viera.
—No lo haré —terminó diciendo Sakura con una sonrisa.
Ino frunció el ceño.
—¡Eres tan testaruda! —exclamó su amiga golpeando la encimera de la isla con su mano—. ¡Si sigues así te quedarás sola! —le gritó y Sakura la miró sorprendida por sus palabras, pero luego soltó una carcajada.
Ah, noticia de último minuto para Ino que parecía no saberlo: ya estaba sola.
Ino pareció darse cuenta de sus palabras y se acercó para disculparse, pero Sakura alzó una mano, deteniendo cualquier acción proveniente de esta.
—Es mejor que te retires —le pidió siendo agradable todavía.
Ino abrió y cerró la boca varias veces, pero al final no dijo nada. Soltó un suspiro profundo y luego se giró sobre sus pies. La vio caminar hacia la entrada de la cocina y antes de salir, la misma se giró hacia Sakura, viéndola con una expresión de pena.
¿Por qué Ino no entendía que odiaba que la miraran así? Si quería estar sola era su problema. Más bien, estar con personas que algún día se irían sería doloroso. No quería ilusionarse con Sasuke y que al final este la dejara cuando se terminaban las fiestas navideñas, por lo cual, no iba a tomar la estúpida señal del "cielo" e iba a continuar su vida sola.
Sakura se cruzó de brazos y le dio una mala mirada a su amiga para que dejara de mirarla de esa manera.
No iba a tratar más con Ino por unos días. Su amiga tenía que darle un maldito respiro y era probable que Sakura volviera a hablar con ella una vez que Sasuke se largará para que así dejará de traer el mismo a colación.
—Espero que lo pienses —Ino solo dijo antes de abandonar la estancia.
Sakura se quedó esperando hasta que escuchó la puerta cerrándose.
Soltó un largo suspiro y sintió ganas de llorar.
Su vida era un caos desde el día anterior. Solo había pensado por un momento en ser feliz y olvidar todo y mira cómo habían terminado las cosas: su ex novio regresando al pueblo y ella deseando tener una oportunidad con este, pero no debía, por su bien no podía anhelar algo que no iba a quedarse.
Lo sentía por Ino, pero no iba a pensarlo más.
Lo que quedaba entre Sasuke y ella del pasado no iba a volver a ser.
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Denisetkm - Kisses :*
—Si hay algun error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)
