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Un Milagro En Navidad
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Capitulo 3
Cinco días para Navidad — 3er Día
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*—Sasuke:
Al día siguiente de su maravilloso encuentro con Sakura, Sasuke estaba decidido a algo y era a intentarlo.
Besar a Sakura se sintió como el cielo y se sintió vivo después de tanto tiempo. Le hizo recordar lo bien que habían estado juntos y lo divertida y maravillosa que fue su relación, así que, ¿por qué no? Ambos estaban solteros y quizás, si las cosas resultaban bien, esta podría ser una relación duradera. Nunca se había quejado de Sakura en su vida y terminaron porque tuvo que irse. Quizás podría funcionar.
Comenzaba a pensar como Ino, quien decía que este era el destino. ¿Y si era de esa manera? Era extraño que después de diez años tuviera que volver para un respiro lejos de la ciudad y de su ex esposa para encontrarse con esta situación, en donde la chispa con su ex novia aún seguía viva y esos sentimientos compartidos seguían allí activos.
Era por esto que quería darle una oportunidad. No le gustaría irse del pueblo sin al menos intentarlo y por eso planeaba ir a casa de Sakura cuando anocheciera para pedirle una cita. Deseaba que hablaran como los adultos que eran y que llegaran a una conclusión con lo que surgió entre ellos desde que llegó al pueblo.
Sasuke no quería arrepentirse sin al menos dar un paso, así que iba esta vez a con todo.
Estaba revisando el informe del día anterior, el cual todavía le resultaba difícil digerir porque su mente estaba lejos del mismo cuando escuchó su móvil timbrar.
Sasuke apartó la mirada de la pantalla de su laptop para mirar hacia la de su teléfono. Un número desconocido era quien llamaba. Las alertas de su cuerpo se activaron y miró al aparató con desconfianza. No tomaba llamadas de números desconocidos porque era posible que fuera Karin tratando de contactarlo, cuando había una cláusula del divorcio que decía que no podía hacerlo.
Suspiró cansado y decidió tomar la llamada para hacerle entender a la misma, que, si continuaba, iba a perder los beneficios del divorcio. Se lo había dejado muy claro en sus condiciones, pero parecía no entender.
—¿Sí? —respondió con cordialidad solo por si acaso se estuviese equivocando y no era Karin.
—¿Sasuke-kun? —preguntó una voz muy diferente a la de su ex esposa, a la cual reconoció como la de Ino, la amiga de Sakura.
Sasuke alejó el móvil de su cara y miró curioso el número. Ahora que notaba, el código de área no era el mismo que el de Los Ángeles. Sin embargo, se preguntó cómo Ino consiguió su número.
—Yamanaka —susurró Sasuke—. Es extraño que me estés llamando cuando no recuerdo haberte dado mi número —dijo con un tono quizás un poco enfadado. Solo recordaba haberle dado su número a Naruto, pero veía que el mismo lo había compartió con la mujer.
—Si —Ino se rió—. Sé que le diste tu número a Naruto y le pedí que me lo facilitara —le informó la misma confirmando las sospechas de Sasuke.
—¿Por qué? —decidió saber Sasuke. Si hubiera querido darles su número a varios de sus viejos amigos lo hubiera hecho, pero ese no era el caso.
—Necesito pedirte un favor —pidió la misma y Sasuke sintió curiosidad.
¿Ino necesitaba pedirle un favor? ¿Tendría que ver con Sakura?
Sasuke suspiró.
—¿En que soy bueno? —le preguntó a Ino para ver si podía o no aceptar ayudarla, pero en cuando esta comenzó a explicar el mismo, Sasuke se interesó y más al saber que sí tenía que ver con Sakura.
Una sonrisa surcó en sus labios y asintió, decidido a ayudar a la querida amiga de la mujer en la que tenía puesta su mirada. Además, esta también sería una oportunidad para acercarse a Sakura ahora que había decidido intentarlo nuevamente con esta.
Le comunicó su respuesta y decidió ponerse manos a la obra.
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*—Sakura:
El insistente timbre hizo que maldijera y que tirara el guante de cocina con enfado hacia la encimera.
No sabía quién diablos estaba en su puerta, pero le echaría tremenda reprimenda por su intensidad. Cuando llegó a la puerta, abriéndola y al ver a la persona que estaba del otro lado, suspiró cansada.
¿Por qué no se imaginó que podía ser Sasuke?
Se cruzó de brazos y lo observó. Estaba vestido para la noche. Esta vez llevaba un jersey gris debajo del abrigo negro de cachemir. Además de ello, llevaba unos pantalones oscuros formales y zapatos por igual. Parecía ir a un lugar igual de formal que su atuendo.
—¿Qué deseas Sasuke? —le preguntó Sakura con una sonrisa fingida. No entendía que buscaba Sasuke otra vez visitándola. Había creído que fue muy clara el día anterior, pero aquí estaba otra vez.
—Te quiero invitar a salir —dijo Sasuke con una gran sonrisa, tan deslumbrante que Sakura tuvo que cerrar los ojos. Este Sasuke le sorprendía, antes no había sonreído tanto, pero ahora salían fácilmente sus sonrisas, y demonios, eran unas gratificantes sonrisas.
—Estoy ocupada —dijo Sakura cruzándose de brazos. Tenía que limpiar los trastes en su cocina. Había estado tratando de hacer su cena, pero se había perdido leyendo un artículo sobre un nuevo virus que se le había olvidado que tenía la estufa encendida.
—¿Haciendo qué?
—Estaba tratando de hacer mi cena —Sakura no entendía porque le estaba respondiendo cuando podía decirle que se fuera sin hacerlo.
¿Qué había cambiado?
—Déjala —dijo este dando un paso hacia ella.
Sakura tuvo que apartarse para dejar entrar a la imponente figura de Sasuke. Su presencia llenó una vez más la sala y su cercanía hizo que la piel se le erizara. No tan solo eso, también sintió como su cuerpo reaccionaba y más al recordar los besos compartidos el día anterior.
—Salgamos a cenar —sugirió Sasuke una vez más.
—¿No entendiste la última vez? —le preguntó—. Lo que compartimos ayer solo fue un momento melancólico, recordamos como fue todo en el pasado y nos dejamos llevar —dijo y sonrió—. Solo eso, Sasuke.
—La última vez entendí que aún existe algo entre nosotros y que no puedo dejarlo ir así por así —Sasuke se acercó y le tocó la frente—. Sé que piensas igual, pero eres un poquito testaruda, Sakura.
Sakura golpeó su mano lejos de su cara. No era testaruda, simplemente no iba a dar rienda suelta a algo que estaba destinado a fracasar. Lo había dicho antes, ella no era de las que tonteaban con los hombres. Si quería algo serio, era algo serio. Si Sasuke creía que sería su puta durante sus vacaciones navideñas estaba equivocado.
—¿Estás demente? —preguntó. Es que no entendía porque era tan insistente. No reconocía a este Sasuke, a decir verdad. Era tan diferente al Sasuke del pasado.
—Arréglate, te esperare —insistió el hombre sin dejarlo ir.
—¡No iré! —exclamó mientras le daba un pisotón al suelo.
¿Por qué mierda actuaba como si debía de obedecer sus malditos deseos? No era una adolescente y tampoco era su novia. Ella podía hacer lo que le viniera en gana y si no quería compartir con él, no podía obligarla.
—Me quedare aquí entonces —dijo Sasuke tomando asiento en uno de los sofás de su sala como si nada.
Sakura abrió y cerró la boca varias veces al verlo acomodándose en el sofá. ¿Estaba bromeando? ¿En verdad se quedaría allí? Dio un paso hacia él, pero pareció no inmutarse, Sasuke seguía allí viéndola con la misma sonrisa divertida de antes.
—¿Estás bromeando?
Sasuke sonrió y se encogió de hombros. No parecía estarlo y tampoco parecía que fuera a largarse de allí ni por más que Sakura insistiera. La misma maldijo y miró hacia el techo de su casa mientras se preguntaba por qué diablos estaba en esta situación.
¿Esto era en serio?
Le dio una mirada a Sasuke quien seguía aún sonriendo esperando por su respuesta.
¿Acaso debería aceptarla y salir de una buena vez de Sasuke? Pensó en lo arruinada que estaba su noche. Su cena era del asco. La pasta se había quemado y dudaba que supiera bien después de limpiarla. No tenía ganas de volver a intentar a hacer su cena y tampoco quería pedir comida fuera. Quizás debería aceptar la propuesta.
Sakura observó a Sasuke.
¿Podría caérsele un pedazo si salía con él?
De todos modos, era comida gratis y no tan solo eso, si salía con él y hablaban de lo que sea que el mismo quería, podría al fin sacárselo de encima y seguir con su vida. Que este estuviera viniendo a su casa para molestarla comenzaba a incomodarle. Ya que le habían dado vacaciones en el hospital, debería aprovecharlas descansado en su hogar, pero con Sasuke viniendo no iba a llevar su idea al pie de la letra.
No tenía más remedio que aceptar la propuesta.
Sakura asintió y Sasuke la miró con sorpresa.
¿Qué? Había decidido aceptar la misma, debería estar agradecido al menos.
—Aceptare salir contigo —dijo Sakura en voz alta.
—Te esperare —dijo y luego tomó un libro de medicina natural que estaba en la mesita del juego de muebles, comenzando poco después a hojearlo mientras esperaba por ella.
Sakura decidió no tomarse su tiempo. Fue a la cocina, arregló rápidamente lo que había dejado tirado y luego se fue al segundo piso.
Una vez en su cuarto, se dirigió hacia el armario. Sakura comenzó a buscar ropa para ponerse, pero las que sacó no le gustaban ninguna y no sentaban bien para la noche. No sabía dónde iba, pero viendo la vestimenta de Sasuke, parecía ser un lugar un poco fino. ¿Había un lugar así de fino en el pueblo? Tal vez solo irían a comer en el restaurante de la familia de Tenten.
Movió la cabeza y tomó alguna de las prendas. Se acercó al espejo para medirse las mismas por encima de la ropa que llevaba esa noche, pero se percató de algo mientras se miraba en el mismo. Sus mejillas estaban ruborizadas y sus ojos brillantes. Parecía como si estuviera… ¿Emocionada?
¿Estaba emocionada por la salida con Sasuke? ¿Tanto le agradaba la idea de salir con Sasuke esa noche?
Bajó la mirada.
¿Por qué? ¿Por qué estaba sintiéndose de esa manera? No debería emocionarse o ilusionarse por una simple cena. Solo iban a cenar y conociendo a Sasuke a hablar del pasado. Solo era eso, pero una parte de ella pensaba que había algo más detrás de aquella salida. ¿Debería pensar en un posible tal vez?
Movió la cabeza. No, no era sano pensar en una posible relación entre ellos cuando solo se sentían de esta manera por que habían dejado abierto en el pasado. Una vez que Sasuke satisficiera su curiosidad con ella, las aguas se calmarían y todo volvería a la normalidad. Era mejor que dejara de pensar en idioteces y en las estúpidas ideas de Ino. Sasuke no había regresado por ella.
Trató de metérselo dentro de ceja y ceja mientras elegia la ropa a ponerse.
Al final decidió vestirse con un jersey con cuello de tortuga crema y unos pantalones de mezclilla. Para el frio decidió tomar su abrigo extra largo de color negro y se caló unas botas sin tacón y negras que llegaban casi a sus rodillas. Tomó una bufanda roja solo para darle un poco de color a su outfit y dejó su pelo al aire libre. No estaba nevando por lo cual, decidió no colocarse un gorro, pero metió uno en su bolsa por si acaso.
Estaba dándose los últimos toques cuando al mirar hacia una esquina, vio la pulsera que Sasuke le había regalado en el mismo lugar donde la tiró el día anterior.
Sakura miró con cautela la misma.
¿Debería usarla? No quería que pensara que lo hacía por su vieja promesa cuando era más por seguridad, solo para calmar su mente. Si, era por esto más que por lo otro. Sakura se acercó y la tomó para luego atarla donde iba. Le dio una mirada y suspiró. Solo lo hacía para que Ino estuviera tranquila. Sin embargo, la ocultó a la vista con el jersey y el abrigo.
Cuando bajó se encontró a Sasuke viendo las mismas fotografías que estaban en la repisa. ¿Por qué las veía tanto? Quizás porque en la mayoría sonreía felizmente cuando ya lo hacía poco.
—¿Podemos irnos? —preguntó Sakura sintiéndose desesperada. Mientras más rápido terminaran de esto, mas paz mental tendría.
Sasuke no se sobresaltó ni nada, solo se volvió con una sonrisa y asintió.
Salieron juntos de la casa y Sakura la aseguró con su llave. Mientras caminaban por el camino para ir hacia la cera, Sakura le dio una mirada a su jardín que seguía viéndose del asco. ¿Cuándo intervendría con este? Había decidido pagar para limpiarlo, pero no había hecho las gestiones. Se dijo que mañana sin falta llamaría al servicio de limpieza del ayuntamiento del pueblo para que le echaran una mano.
Caminaron por la acera solo unos pasos hasta que se detuvieron al lado de un todoterreno negro. Escuchó un pitido y luego vio como las luces del vehículo se encendían y se apagaban después. ¿Acaso este era el vehículo de Sasuke?
—¿No iremos a pie? —le preguntó girándose hacia este para verlo acercarse para abrir la puerta del copiloto.
—No —respondió Sasuke y se apartó de la puerta abierta—. Entra —le pidió con simpatía.
Sakura estaba curiosa hacia donde irían en el vehículo cuando todos los lugares de comida en el pueblo quedaban cerca. Se subió en el asiento y Sasuke cerró la puerta. Mientras lo veía rodear el todoterreno, Sakura se aseguró en el asiento con el cinturón.
—¿A dónde vamos? —preguntó cuando Sasuke estuvo detrás del volante.
Sasuke se giró hacia ella y sonrió.
—Ya verás —dijo antes de encender y poner en marcha el vehículo que se notaba que era moderno y caro.
Sakura se sintió un poco nerviosa, pero lo dejó pasar. No sabía que estaba tramando Sasuke, pero lo averiguaría. Sin embargo, luego de unos minutos, se dio cuenta de que no iban a cenar en el pueblo, pues salieron rumbo hacia la avenida que los llevaría a otros pueblos aledaños.
—¿A dónde vamos, Sasuke? —preguntó Sakura tratando de no sonar asustada, pero, aun así, Sasuke lo notó.
—No te asustes —le dijo Sasuke sin mirarla—. Quería cenar en un lugar diferente y lejos de las miradas de los vecinos, así que… —Sasuke se encogió de hombros—. Estamos yendo hacia Springvalley para tomar nuestra cena allí y pasar una agradable noche —le informó y las alarmas de Sakura se apagaron.
Hablaba del pueblo vecino al que Sakura había ido pocas veces en su vida, pero que conocía porque el mismo era como una imagen de Seasons, solo que un poco más modernizado. Allí si había urbanización y hasta franquicias del nuevo mundo. El alcalde del mismo había hecho un acuerdo con varios comercios internacionales para darle valor a este. A Sakura le gustaría que el alcalde de Seasons pensara igual. Ya estaba bueno de vivir en el atraso.
—Ah —fue lo único que dijo Sakura.
—Disfruta del paisaje —escuchó que Sasuke decía mientras encendía la radio en ese momento, escuchándose por este una canción popular de navidad.
¿Disfrutar del paisaje?
Sakura miró por la ventanilla. Estaba oscureciendo y con la poca luz que quedaba, podía observar la nieve apilada a los lados de la avenida y los árboles secos por la época. No había mucho que observar solo ver como poco a poco caía la noche.
Unos minutos después, llegaron a Springvalley, pero se llevó la gran sorpresa de que no era como los rumores decía. Había grandes edificios y torres modernas, las calles se veían muy modernizadas y había varios centros comerciales.
Sasuke condujo por el pueblo que comenzaba a parecerse a una pequeña ciudad hasta que llegaron a un lado del mismo que aún conservaba la vieja fachada de lo que había sido. Lo primero que Sakura vio fueron el repertorio de luces navideñas cruzando de un lado de la calle al otro y que terminaba en lo que parecía ser… ¿una feria?
Sakura miró por la ventanilla cuando se detuvieron en lo que parecía ser un estacionamiento improvisado ¿Era una feria? ¿La estaba trayendo a una feria?
—¿Recuerdas las ferias que hacían en Seasons? —preguntó Sasuke y Sakura asintió sin dejar de mirar hacia el lugar tan llamativo—. Supe que, desde hace unos años para acá, la han estado haciendo aquí y quería venir —dijo y Sakura miro hacia su rostro para verlo sonreír—. Espero que disfrutemos de esta noche, ¿sí?
Una sonrisa se formó en los labios de Sakura y esta asintió. Había pasado tiempo desde que había estado en una. Recordó las veces que venía con sus padres y también la última vez con Sasuke. Habían sido días maravillosos. Se sintió animada y con ganas de explorar la misma como si fuera una adolescente otra vez.
¿Por qué después de tanto tiempo se sentía de esta manera tan emocionada? Volvió a mirar a Sasuke, observando como este se quitaba el cinturón y como hablaba de las atracciones que había visto que estaban en la misma.
¿Sería por Sasuke?
No lo entendía, pero parecía que esta noche tendría sus respuestas.
Sasuke se bajó del todoterreno, rodeando el vehículo para luego abrirle a puerta como todo un caballero, incluso extendió una mano para ayudarla a bajar. Cuando estuvo sobre sus pies, Sasuke no soltó su mano y se la apretó. Sakura se sorprendió al ver que, a pesar del frio que hacía, era cálida. Además de ello, tenía una textura suave y era grande. De igual forma la hacía sentir protegida.
—¿Qué deseas primero? —preguntó Sasuke—. ¿Deseas cenar o deseas probar algunas atracciones antes de? —continúo preguntándole mientras entraban a la feria.
—No creo que estemos en edad para ello —murmuró Sakura viendo hacia una de las atracciones, la cual consistía en un castillo inflable donde había varios niños saltando dentro de este.
—La mayoría dice desde los 12 años en adelante y creo que tú y yo doblamos dicha edad, ¿no? —señaló Sasuke hacia el letrero fuera del juego que decía lo mencionado por este.
El comentario de Sasuke le sacó una carcajada a Sakura y la misma se cubrió la boca al percatarse de ello. Sasuke la miró con curiosidad. Lo sentía, es que había sido divertido.
—Revisaremos algunas y luego decidiremos comer, ¿sí? —sugirió Sakura.
Sasuke volvió a mirarla con sorpresa.
—¿Revisarás algunas?
Sakura se encogió de hombros. Por alguna razón, quería disfrutar esta salida. Había pasado tiempo desde que se había tomado un respiro. Entre las tareas del hospital y su negación a ser sociable, no había disfrutado mucho, pero estando en aquel lugar, notaba de lo que se estaba perdiendo.
Miró hacia Sasuke quien aún la miraba con sorpresa y sonrió. Quizás… Quizás el que Sasuke estuviera en el pueblo era una bendición. El que regresara le había hecho preguntarse ciertas cosas sobre su vida y cuáles serían los pasos siguientes a dar. Una parte de ella quería olvidar todo y dejarlo en el pasado, dejar de aferrarse a este y caminar siguiendo un nuevo sendero de felicidad, pero la otra no quería olvidar nada y aun culparse por lo sucedido con sus padres.
¿Por qué era así? Deseaba ser diferente, pero cada vez que trataba de cambiar, algo la hacía detenerse y…
En ese momento, sintió como Sasuke volvía a tomarle de la mano. Sakura rápidamente miró hacia su rostro para verlo sonriendo como la última vez.
—¡Vamos! —exclamó Sasuke mientras comenzaba a arrastrarla hasta la atracción más cercana.
De alguna manera u otra, Sakura se sintió animada mientras probaban cada atracción, algunas no aptas para su edad, pues eran muy aniñadas, otras que la dejó mareada o sintiendo miedo, pero, sin embargo, las disfrutó.
Eran cerca de las diez de la noche cuando decidieron tomarse un descanso y subir a la Noria. Esto le traía viejos recuerdos a Sakura, pero trató de bloquearlos y disfrutó del paisaje nocturno que se podía ver gracias a la altura. No quería recordar esos bellos momentos cuando vino con su familia a la feria, con sus amigos o con su novio. La hacían sentirse triste y la verdad es que estaba cansada de sentir tanta tristeza.
Sasuke pareció entender que quería un minuto de silencio, pues no habló por un buen rato y dejó que disfrutara del momento.
—¿Lo estas disfrutando? —escuchó que Sasuke preguntaba luego de lo que pareció una eternidad en silencio.
—Lo estoy disfrutando —respondió Sakura siendo sincera para luego mirar hacia Sasuke sentado frente a ella del otro lado del pequeño cubículo de la Noria—. Había pasado tiempo desde que vine a una feria y se me había olvidado lo divertido que era.
Sasuke pareció orgulloso de lo que había logrado y Sakura lo observó en silencio. Sasuke había cambiado mucho en relación a como fue en el pasado, este hombre frente a ella parecía diferente. Bueno, ella también había cambiado bastante.
—¿Por qué decidiste traerme aquí? —decidió preguntar.
Eran adultos, no unos adolescentes y aunque había visto muchas parejas rondando entre la multitud, ellos no eran una. Estar juntos allí era un poco incómodo, pues, aunque no quería recordar el tiempo cuando estuvieron saliendo y aquellos bellos momentos vividos, de vez en cuando, su autocontrol se iba al retrete y dichas memorias volvían a ella.
—Viejos recuerdos, nuevos recuerdos —Sasuke se encogió de hombros—. Solo quería que disfrutaras un poco y que mejor sitio para hacerlo que este lugar —dijo Sasuke extendiendo los brazos—. Recuerdo las veces que íbamos y que disfrutábamos juntos a nuestros amigos —murmuró este desviando la mirada hacia un lado para ver la maravillosa vista—. Que disfrutábamos solos —terminó diciendo esto volviendo la mirada hacia ella y mirándola con una expresión melancólica.
Sakura se mordió el labio inferior y desvió la mirada. Tal vez no fue buena idea venir allí con Sasuke. Los recuerdos venían y venían. Ya era imposible tratar de controlarlos.
¿Por qué tuvo que pasar lo que pasó entre ellos? Parecía ser que desde que Sasuke la dejó y se fue del pueblo, su vida cayó en un espiral de desgracias. Durante ese año lejos de él, Sakura se tornó en una huraña, en ese tiempo odió salir con sus amigos o sus familiares. Incluso, un año después de su partida, su aversión a salir fue lo que les costó la vida a sus padres.
—¿Por qué te haces esto, Sakura? —preguntó Sasuke ante su silencio—. No sé lo que pasaste, pero comprendo que fue muy difícil para ti todo lo sucedido en tu vida, sin embargo, cerrarte a la vida y obligarte a ti misma en permanecer en la soledad, no es lo mejor, ¿sabes? —dijo y Sakura lo miró a la cara. Se veía triste—. No es justo para ti y tampoco tus padres estarían felices al verte de esta manera.
—Tú no sabes nada de mí, Sasuke —espetó Sakura. Sasuke no podía venir de un día para otro a venir a comprenderla o a quejarse sobre sus acciones.
—Entonces háblame de ti —pidió este y Sakura negó con la cabeza.
—¿Por qué te interesa saber de mi vida? —le preguntó Sakura—. Al final, te iras del pueblo así de rápido como viniste —dijo con un poco de dureza, pero era la mera realidad.
Vio como Sasuke abría la boca para decir algo, pero luego la cerraba. Parecía no tener una respuesta ante su comentario y era mejor así. Iba a disfrutar esta noche como nunca la había disfrutado, pero continuaría con su vida.
De todos modos, era imposible aferrarse a un posible tal vez. Era mejor seguir caminando con los pies sobre la tierra.
El silencio se tornó incómodo en el cubículo donde estaban encerrados en la Noria de la feria y Sakura estaba desesperada por tener ya los pies sobre la tierra firme. Estaba nerviosa con Sasuke tan callado y encerrada allí con este.
Al fin, su viaje terminó y Sakura suspiró aliviada cuando abrieron la puerta del cubículo.
—¿Quieres comer? —preguntó Sasuke cuando bajaron del cubículo de la Noira donde habían estado hace un momento.
Su estómago tomó ese momento para gruñir y Sakura colocó una mano sobre este. No se había percatado de ello antes, pero la verdad es que moría de hambre. Miró hacia Sasuke quien esperaba por ella mientras caminaban lejos de la Noria.
¿Debería aceptar la sugerencia? Al final habían venido para cenar, ¿no?
—Suena bien —dijo Sakura siendo cordial.
Sasuke sonrió y volvió a acercarse para tomar su mano, pero esta vez, Sakura colocó ambas dentro de los bolsillos de su abrigo. Era mejor así. Como había dicho antes, no quería hacerse ilusiones cuando al final de la época, Sasuke estaría regresando.
Caminaron en silencio hasta que encontraron un puesto de comida. Había varios lugares de comida, pero la verdad es que Sakura no estaba antojada de comida rápida, prefería algo más preparado, así que decidieron tomar un pequeño puesto de pastas italianas.
Tomaron asiento en una pequeña mesa de hierro forjado y Sakura se maravilló por la decoración del puesto de comida. Había banderas italianas, adornos navideños con los colores de la bandera y varias hileras de luces de bombillas. Se veía todo muy bonito y se alegró de haber escogido este lugar.
Hicieron su pedido y esperaron pacientemente por este. Se distrajo mirando a cualquier lugar menos a la cara de Sasuke. La verdad es que estaba nerviosa de verlo después de su ultimo comentario. Pensando en ese, tal vez fue muy dura con él. Tal vez debería pedirle perdón por la forma en la que reaccionó.
Decidió al fin mirarlo para darse cuenta de que Sasuke la miraba. Sintió las mejillas ruborizadas al conectar la mirada con este.
Las luces amarillas de las bombillas que adornaban en el puesto de alguna forma resaltaban la belleza del mismo. Siempre había sido un chico guapo. Cuando se acercó a ella siendo jóvenes, Sakura no se había creado nada que quisiera salir con ella. ¡Vamos! Era conocido por ser uno de los chicos más guapos del pueblo y además de ello, tenía un historial.
Una sonrisa apareció en sus labios al recordar cuando este se acercó a ella la primera vez para pedirle una cita. Había creído que estaba bromeando, pero no había sido así, Sasuke había ido muy en serio con ella. O al menos eso creía… ¿Había sido verdad su amor profesado? Luego de que este se fue muchas veces se lo pregunto, pues, ¿cómo pudo olvidarse de ella tan fácil después de decir que la amaba tanto?
Se mordió los labios y decidió no ir por ahí, por suerte, la espera por la cena no fue eterna. Su servicio llegó. El joven camarero colocó los platos sobre la mesa. Un plato con pasta a la boloñesa fue colocado ante ella y frente a Sasuke un tipo de plato diferente. El mesero murmuró unas palabras en italiano en tono de broma y Sasuke le respondió con lo que parecía ser un perfecto italiano. El chico miró sorprendido a Sasuke y después se fue con una sonrisa.
Sakura miró sorprendida la escena. Sasuke era un hombre de muchas sorpresas.
En silencio, ambos comenzaron a comer.
Estaba disfrutando de la pasta cuando Sasuke decidió romper el silencio al fin.
—¿Y si no me quiero ir? —preguntó Sasuke de la nada.
Sakura alzó la cabeza de la pasta servida y miró con sorpresa al hombre frente a ella. ¿Qué había dicho? Sasuke soltó una carcajada en ese momento y luego se pasó la mano por la cabeza, revolviendo un poco su propio cabello.
—Es cierto que estoy aquí tomándome un respiro, pero regresar también ha movido algo en mí, algo que había dejado atrás —comentó Sasuke bajando la mirada—. Solo han pasado tres días, pero es suficiente para darme cuenta de que mi vida es un poco vacía —dijo, pero Sakura no lo creyó así, aun así, dejó que continuara porque parecía que Sasuke quería sacar algo de su pecho—. Solo me enfocaba en mantener una buena imagen para los medios, para no arruinar la imagen perfecta que tenía con mi ex esposa, para que mis negocios fueran fructíferos, pero la verdad es que me siento cansado de tanto fingir —admitió Sasuke al final.
¿Era de esa manera?
Sakura lo miró en silencio.
Se veía un poco triste y no parecía estar mintiendo. Si era real lo sucedido en su vida, lo sentía por él. Fingir una vida que no era la tuya estaba mal. Ella muy bien lo sabía, no fingía que estaba feliz cuando era siempre todo lo contrario y era por eso que tenía la fama de huraña. Si se sentía triste, se sentía triste. Era inútil tratar de ocultarlo.
—¿No es esa tu vida? —preguntó Sakura mirándolo a la cara—. Es la vida a la que perteneces, Sasuke.
Sasuke ladeó la cabeza.
—Es la vida a la que tengo que regresar, pero, ¿será esta la ideal? —preguntó directamente a ella.
Esta era una pregunta que Sakura no tenía que responder y de paso, tampoco tenía nada que ver. Después de diez años se volvían a ver y aunque en el pasado tuvieron la confianza para ello, el presente era el presente. No tenían esa cercanía que tuvieron, por lo cual, no estaba dentro de las medidas de Sakura responder la misma.
—Eso solo puedes responderlo tú, Sasuke-kun —solo dijo y vio como Sasuke sonreía.
—Sasuke-kun —Sasuke sonrió abiertamente—. Me encanta cuando me llamas así.
Sakura sintió las mejillas calientes y suspiro.
—Creo que ya te había escuchado decir eso.
—Me hace recordar los viejos tiempos —Sasuke se encogió de hombros.
—No comiences —dijo Sakura volviendo otra vez a comer.
—Está bien —Sasuke se rindió—. Te dejare comer tranquila, ¿Okay?
Sakura sonrió. Amén a ello. Quería disfrutar de la pasta lo más que podía, pues estaba deliciosa y pensándolo bien, quizás debería pedir un servicio extra para comerlo mañana de comida. Estaba deliciosa.
Sin embargo, no dejó de pensar en lo comentado por Sasuke.
¿Por qué un hombre tan exitoso como él se sentía de esa manera? ¿Era por su matrimonio fallido?
Sakura quiso reírse, pero se aguantó.
¿Qué le dejaba a ella?
Su vida era patética y por más que lo intentara, era difícil para ella dar un paso adelante sin pensarlo mucho. Mas bien, pensaba demasiado en las decisiones por tomar, tanto así que a veces prefería seguir caminando por el viejo camino que tomar un nuevo.
Suspiró.
Eran dos seres muy interesantes.
Se tomaron su tiempo comiendo y Sakura agradeció a Sasuke que no tocó temas relacionados con el pasado, más bien, habló sobre la historia del pueblo que parecía conocer muy bien. Como había dicho antes, Sasuke era un hombre sorprendente. Sabia tanto.
No obstante, ella apenas sabia algunas cositas, incluso, no quiso expandir sus conocimientos en medicina por no abandonar el pueblo, por lo cual solo era médico general del hospital. Comparándose con Sasuke, era muy patética y aburrida.
Tal vez, quizás…
Se mordió el labio inferior.
¿Debería tomar esta oportunidad para expandir sus horizontes? Siendo sincera, le gustaría seguir especializándose y conocer varios lugares especiales del planeta, pero su miedo a abandonar su burbuja quizás era lo que no le dejaba dar el primer paso.
Si tan solo tuviera más fuerza, si tan solo fuera más decidida.
¿Debería buscar ayuda?
Esto estaba carcomiéndola vida y cuando se diera cuenta de su error, sería muy tarde.
Terminaron de comer y pagaron la cuenta. Sasuke no trató de tomar su mano una vez más, parece ser que entendió que los limites cruzados antes no volverían a cruzarse.
Caminaron por la feria una vez más, Sakura no sabía qué hacer. Habían probado ciertas atracciones y había acompañado a Sasuke a jugar algunos juegos. Parecían ser que habían llegado al final de su recorrido.
—¿Quieres regresar? —escuchó que Sasuke preguntaba a su lado.
—Yo… —Sakura se mordió los labios y se sorprendió por donde vagaron sus pensamientos antes dicha pregunta.
¿Quería regresar? Este momento había sido muy divertido y diferente a lo que había estado viviendo desde hace diez años. Le había hecho sentir diferente y viva. Lo había disfrutado mucho y la verdad es que no quería regresar a la oscuridad que era su casa. Quería estar más con Sasuke…
No, no deberá estar deseando algo así. Sasuke se iría cuando se terminara la época navideña y ella se quedaría allí sola. No era justo pensar en querer estar más con este cuando no había un futuro entre ellos. Este era solo un momento de felicidad breve.
—Creo que es mejor que regresemos —dijo Sakura para terminar con la magia de aquella noche.
Sasuke se quedó en silencio y cuando volvió a mirarlo, notó su mirada triste.
Sakura rápidamente desvió sus ojos lejos de él. No iba a ceder más. Había aceptado salir con él para hablar, aunque hablaron poco, pero ya esto era todo. Que siguiera con su vida y que la dejara en paz.
—De acuerdo —dijo Sasuke.
—Iré al baño, ¿sí? —pidió Sakura porque dudaba que pudiera aguantar las ganas en el viaje de regreso.
Sasuke asintió y la dejó ir.
Sakura deambuló por la multitud hasta encontrar los servicios. Hizo una pequeña fila mientras esperaba por su turno.
Ahora se sentía incómoda por terminar la noche así. Sasuke había sido un buen acompañante y Sakura había actuado un poquito pedante en ciertas ocasiones, pero lo que sucedía es que no quería ilusionarse. Estar con Sasuke le había hecho sentir diferente, viva como el pasado y le había hecho dar cuenta de las cosas que carecían en su vida en ese momento.
Cuando le hizo la pregunta antes y al no contestar, Sakura se había sentido derrotada, pero, ¿qué había estado esperando por respuesta? ¿Qué Sasuke le dijera que posiblemente se iba a quedar?
Soltó una carcajada y algunas personas cerca de ella, la miraron curiosas.
Es que era estúpido su deseo. Sasuke no tenía nada que lo amarrara al pueblo, solo había venido para un respiro, solo eso.
Al fin llegó su turno en la fila e hizo sus necesidades. Cuando salió, volvió a deambular por la multitud tratando de recordar donde había dejado a Sasuke, pero al llegar al lugar donde había creído dejarlo, se dio cuenta que no estaba allí.
Sakura se sintió perdida y buscó en su bolso su teléfono, pero antes de sacarlo se dio cuenta de que no tenía el número de Sasuke.
¿Qué haría ahora?
—Si buscas al chico de antes, fue a los servicios —dijo una voz femenina y Sakura se giró hacia la misma para ver a una joven con una bandana sentada en un puesto de accesorios.
—¿Cómo lo sabe?
La joven, que tenía aspecto latino, como si fuera gitana, le sonrió, sin darle la respuesta.
Sakura suspiró y decidió esperar. Seguramente se habían cruzado en el camino y no se había dado cuenta de este. Se cruzó de brazos. Nada, solo le quedaba esperar por él. No podía regresar porque había venido con Sasuke en su vehículo y saldría muy costoso tomar un transporte privado de regreso al pueblo.
—Mientras espera, ¿puede venir a ver mi mercancía? —preguntó la joven y Sakura decidió hacerlo así. Podía gastar un poco de tiempo mirando y quizás tal vez podía comprarle algo a Ino para agradecerle por todo.
Se acercó para ver los accesorios. Había pulseras, collares, anillos, bandanas, entre otros. Le interesó más las pulseras, principalmente una que estaba en una cadena de oro con dijes de cerezos. Tenía exactamente doce cerezos, era muy delicada y bonita. La tomó y vio el precio. Volvió a dejarla en el puesto. Era de oro rosa y por tanto el precio era alto. No andaba con mucho dinero y la verdad es que había gastado mucho dinero con las compras del día anterior. No podía permitírselo.
Le sonrió a la joven y fingió que miraba más mercancía hasta que llegara Sasuke, pero mientras más veía más se antojaba. Era mejor que dejara de mirar. El regalo de Ino de agradecimiento podía esperar hasta final de mes.
Se alejó del puesto y esperó por Sasuke tranquilamente.
Sintió una mano sobre el hombro y se sobresaltó, pero cuando se giró, se topó con Sasuke.
—Disculpa —dijo este y alzó una bolsa de comida—. Mientras esperaba por ti, decidí comprar una segunda porción de mi cena —murmuró con una sonrisa y Sakura asintió. Ella también debió de comprar una, pero se le olvidó.
—¿Nos vamos? —preguntó Sakura y fue el momento de Sasuke asentir.
En silencio, regresaron hacia donde Sasuke había aparcado su todoterreno. Mientras caminaban hacia allí, un grupo de niños, chocaron con ellos y Sasuke casi deja caer la bolsa de comida. Estos se disculparon con ellos y continuaron con su camino.
Sakura los miró con anhelo.
¿Sería su vida diferente si decidía dar un paso lejos de la soledad y trataba de conocer a alguien para buscar la felicidad? Bueno, en primer lugar, tenía que encontrar a alguien que estuviera dispuesto a estar con ella con su pasado y con su problema de no poder tener hijos. Habilidad que había perdido gracias al accidente que casi le costó la vida.
Desvió la mirada hacia Sasuke. Si tocara ese tema con este, ¿qué diría ante ello? ¿La consolaría?
Movió la cabeza, era mejor que no pensara en idioteces.
Llegaron al vehículo y Sasuke lo desbloqueó el mismo con un mando a distancia y luego le abrió la puerta como un caballero. Sakura se acomodó en asiento y estaba colocándose el cinturón cuando Sasuke entró por el lado del piloto.
—Oh, espera —exclamó este y Sakura miró hacia Sasuke para verlo dejar la bolsa de comida atrás.
—¿Sí?
—Me das un momento, ¿sí? —pidió Sasuke.
¿Un momento?
—¿Para?
—¡Ya regreso! —exclamó Sasuke y rápidamente bajo del todoterreno, dejando a Sakura con la palabra en la boca.
¿Qué lo tenía tan apurado?
.
.
.
*—Sasuke:
Quizás no había sido una buena idea venir a aquel lugar con Sakura, pero en parte, lo hacía para ayudar a Ino con la propuesta hecha por esta y porque también quería compartir con la misma. El momento con Sakura había sido mágico, le hizo recordar tantas buenas memorias y lo había hecho anhelar de más.
De vez en cuando Sakura pareció cohibida, luego se soltaba y después volvía a ser la misma de siempre. En verdad Sakura era una persona muy interesante, pero entendía que esos cambios de pareceres se debían a lo pasado en su vida.
Quería ayudarla y sacarla de ese vórtice de tristeza. Sakura se merecía muchas cosas en la vida y allí en el pueblo no lo conseguiría, pero para ella sería muy difícil abandonar la vida que tenía viviendo desde hace 28 años. No cedería a tanto y menos si era él quien se lo proponía, sin embargo, como había dicho antes, Sasuke estaba decidido y quería intentarlo con Sakura una vez más.
Este tiempo que le quedaba en el pueblo seria para que hablaran, aunque no había sucedido esta noche, iba a aprovechar los días que le quedaban para intentarlo. Si no podía ahora, podía tomar unas vacaciones y volver solo para que trataran de comenzar de nuevo.
No iba a tirar la toalla y a dejarla como en el pasado. Esta vez si la llevaría con él.
Sasuke regresó a lugar donde se encontraría con Sakura, quien había tomado un momento para ir a los servicios. La vio cerca de un puesto de accesorios y se acercó, pero se detuvo. Ella parecía entusiasmada viendo los accesorios.
¿Acaso había uno que le gustara? De ser así, Sasuke se la compraría para reemplazar la vieja pulsera en su muñeca.
Sakura se alejó poco después del puesto y Sasuke decidió acercarse. Esta se sobresaltó cuando llamó su atención, pero luego recuperó la compostura, sin embargo, Sasuke podía notar su tristeza. ¿Sería por lo mismo? La verdad es que Sasuke no quería terminar la noche allí, quería estar más con Sakura, pero sería mucho pedir.
De todos modos, era mejor darle su espacio. Podía intentarlo el día siguiente y el siguiente hasta que al fin consiguiera lo buscado y eso era estar con Sakura una vez más, más bien, tener una oportunidad con ella con fines más profundos que los que tuvieron cuando salieron en su adolescencia.
Como había que terminar la noche, a regañadientes, caminaron hacia el estacionamiento para abordar su vehículo. Mientras caminaban allí, un grupo de niños los interceptaron, casi haciendo que Sasuke dejara caer la bolsa de comida del puesto italiano. Por suerte nada sucedió y los niños se disculparon, marchándose poco después, sin embargo, para Sasuke no pasó desapercibida la mirada de anhelo que Sakura le dirigió a estos.
¿Qué significaba esta? ¿Deseaba tener hijos o algo así? A veces, Sakura era difícil de leer.
Llegaron a su destino y Sasuke le ayudó a subirse al todoterreno para luego abordar el mismo. No obstante, algo le dijo que debería buscar la manera de acercarse otra vez a Sakura y que mejor razón que comprarle algún detalle para tenerlo como excusa. Si, eso haría.
Sin darle explicación, decidió salir del vehículo y correr hacia el puesto donde había visto a Sakura antes. No había nadie cuando llegó, por lo cual demando la atención de la dependienta. Detrás del puesto, había una joven con ropajes gitanos y viéndola más de cerca, parecía una, pero quizás era solo para el puesto que se había vestido así.
—¿Te acuerdas de la joven de cabello rosa que estaba aquí hace un rato? —le preguntó a la joven muchacha que de cierta forma se le parecía conocida.
—Si, me acuerdo —dijo la joven.
—¿Cual estaba viendo? —preguntó Sasuke señalando los accesorios.
La joven gitana se levantó de su silla y se acercó para seleccionar una pulsera en una cadena de oro rosa con dijes de flores de cerezo. Se la extendió y Sasuke la tomó. Se veía de buena calidad y bonita. Era perfecta para regalársela, ya que, tenía relación con su nombre.
—¿Era esta? —le preguntó solo para estar seguros y la chica asintió.
—Si, pareció interesarle, lo que no podía decirle es si era para ella o para otra persona —dijo ladeando la cabeza.
Iba a confiar en su criterio, de no ser así, no importaba, este sería un buen regalo. Además, era muy bonita y parecía duradera, pues evaluando el precio y el material, la misma decía que era de oro. Aunque la pulsera que le compro en el pasado le había costado menos de diez dólares, esta era más cara. Decidió pagar por la misma.
La joven muchacha del puesto se la entregó más tarde en una pequeña caja de regalo.
—Quizás creas que no es duradera, pero lo es, más bien, su duración depende de la persona que la porte y de que tan fuerte sea su amor, y, además de ello, tiene un significado diferente a la anterior —escuchó que decía la dependienta y Sasuke miró con confusión hacia ella.
¿La otra pulsera?
—¿Te conozco? —preguntó Sasuke curioso, aunque no recordaba la cara de esta joven y tenia muy buena memoria.
La chica se encogió de hombros y antes de que Sasuke siguiera indagando, unos clientes llegaron por lo cual, la joven tuvo que dedicarles atención, dejando a Sasuke aun lado luego de agradecerle por su compra.
Sasuke se quedó mirando confundido.
¿Acaso…? No, que él recordara, quien le había vendido la pulsera antes había sido una anciana, esta chica era muy joven, pero era extraño que hubiera mencionado la vieja pulsera de Sakura. Muy extraño.
Sin decir nada más, decidió regresar al vehículo. Encontró a Sakura muy tranquila tratando de poner la radio.
—¿Dónde estabas? —preguntó cuando Sasuke se acomodó en el asiento.
—Solo fui al baño —le dijo. No podía decirle que le había comprado la pulsera que había visto antes. Esto iba a ser un regalo para que dejara de usar la anterior, pues ya que le traía dolorosos recuerdos, le gustaría que la que fue comprada hoy tuviera un significado diferente.
—¿Y no podías decirme? —preguntó Sakura notándose un poco enfadada, pero seguramente lo decía por la espera y por la forma en la que se había marchado.
—Estaba apurado —se excusó Sasuke mintiendo.
Sakura solo le dio una mirada y asintió.
Sasuke la miró con cariño y con unas ganas de mirar de sus enrojecidas mejillas. La verdad es que no quería terminar la noche, pero debía de regresarla a su casa donde le esperaba una grata sorpresa. Si fuera por él, aprovecharía el momento para llevársela lejos del pueblo que le traía tan tristes memorias, pero no podía hacer eso. Debian de regresar a la realidad.
En el camino de regreso al pueblo, Sakura estaba más silenciosa que cuando iban, pero, aun así, se veía diferente a la Sakura del día anterior, no se veía tan triste, más bien, se veía hasta animada. Eso estaba bien. Quería que poco a poco olvidara lo sucedido en el pasado y que mirara hacia el futuro. Había un millón de oportunidades a aprovechar y ella todavía era joven para echarse a dormir. Solo le gustaría que Sakura se diera cuenta de ello antes de que fuera muy tarde y que también se dejara ayudar.
Llegaron al pueblo y Sasuke tomó el camino de regreso a la casa de Sakura. Ino le había avisado por un mensaje de texto mientras esperaba a Sakura de los servicios que todo estaba listo, parecía que no era la única que había ayudado a que se diera la ocasión que estaba preparando para su dulce amiga.
Cuando giraron la esquina, la casa de Sakura apareció y escuchó un jadeo de esta al verla. Sasuke sonrió mientras se acercaban y como la casa que antes había parecido una mansión embrujada ahora se veía como si Santa Claus hubiera vomitado en esta de tantas luces navideñas que había.
Sasuke estacionó su todoterreno en el camino de entrada de la casa mientras Sakura seguía dentro de su asombro. Quitó las llaves de contacto y rápidamente bajó del vehículo para ir a abrirle la puerta como un caballero. Esta bajó y Sasuke notó que temblaba, pareció nerviosa.
—¿Esta es mi casa? —preguntó Sakura observando hacia la iluminada casa.
—Si —respondió Sasuke con una sonrisa.
El rostro de Sakura se giró hacia él y Sasuke se sorprendió al ver sus ojos brillantes y su amplia sonrisa.
—¿En verdad? —volvió a pregunta y Sasuke asintió.
Sakura sonrió y volvió la vista hacia la casa.
—¿Qué han hecho? —preguntó Sakura.
—Te han guardado una sorpresa —dijo Sasuke acercándose.
Esta había sido la propuesta de Ino. La misma le había sugerido que invitara a Sakura lejos para que ella y su grupo pudieran hacer algo en la abandonada casa de Sakura. Sasuke le había dicho que había querido invitar a salir a la joven mujer para que hablaran y estuvieran solos. Así que la idea de Sasuke había sido conveniente para Ino. Hablando y hablando, decidieron que la salida podría ser lejos del pueblo, e investigando dieron con la feria en Springvalley.
Ino le había pedido este favor porque quería darle un poco de vida a la casa de Sakura ya que, si la misma hubiera estado allí no se lo hubiera permitido, pero viendo la reacción de Sakura ante los adornos y las luces, se veía que estaba muy feliz de ver su casa de esta manera.
—¿Ese es mi jardín? —preguntó Sakura observando hacia los venados de luces colocados en el jardín que ahora se veía mejor que la última vez. No sabía con qué tiempo habían hecho todo esto, pero fueron muy eficientes. Comenzaba a creer que Ino había llamado a todo el pueblo para que les echara una mano.
—Vamos a dentro, ¿sí? —la animó tomándola de la mano, aunque sabía que a Sakura no le gustaba que lo hiciera, sin embargo, esta vez dejó que tomara su pequeña mano entre la suya y caminaron juntos hasta la entrada de su casa.
En la puerta había una bonita corona navideña y Sakura se rio al ver en el medio de esta una foto del Grinch editada con la cara de ella.
—Esto debe ser obra de Naruto, ¿verdad? —preguntó Sakura quitando la imagen impresa de la corona y riéndose al verla más de cerca—. Es el que me llama el Grinch, ¿sabes? —dijo volviéndose hacia él y Sasuke sintió el corazón golpear con fuerza en su pecho al ver su resplandeciente sonrisa. Así que Sakura también podía sonreír de esa forma.
—¿Qué tal si lo averiguamos? —le preguntó y la incitó a abrir la puerta. No sabía qué tipo de sorpresa le tenía Ino guardada a Sakura, pero si se veía como el exterior, debía de ser maravillosa.
Sakura soltó su mano y decidió abrir la puerta. Ni bien la abrió los gritos de vítores y silbidos llenaron la estancia. Cuando Sasuke miró, observó que sus viejos amigos estaban allí aplaudiendo y lanzando confeti como si fuera una fiesta de cumpleaños. No pudo evitar reírse al ver alguno de ellos disfrazados como personajes emblemáticos de la navidad.
—¿Qué es esto? —preguntó Sakura dando un paso dentro de la casa y observando todo a su paso.
Sasuke sonrió al ver el gran árbol de navidad ubicado cerca de una ventana. No tan solo era el árbol, como había predicho, la casa parecía como si Santa hubiera vomitado en ella, desde cojines, cortinas con los colores emblemáticos de la época, muñecos, cuadros, entre otros artículos navideños adornaban la sala. Incluso había una guirnalda alrededor de la escalera. Los chicos se habían esmerado en preparar la casa de Sakura con tan poco tiempo.
—Una sorpresa —dijo Ino acercándose con una copa de champan, la cual se la pasó a Sasuke—. Se bien que no te gusta la época, pero… — Ino pasó la mirada por el grupo y alguien le extendió un gorro navideño, el cual colocó sobre la cabeza de Sakura. Esta tomó las manos de Sakura entre las de ella—, quisimos hacerte esta sorpresa porque siento que este año debe de ser el año en que digas ya basta, en que pienses en las cosas positivas y que tomes un paso hacia delante —murmuró su gran amiga.
Sasuke observó como Sakura bajaba la cabeza. No podía ver su expresión porque estaba detrás de ella, pero viendo como sus hombros se hundían, debía de postrar una triste mirada.
—Sé que has pasado por mucho, Sakura, yo que siempre he estado a tu lado, lo sé, pero debemos siempre dar un paso adelante, superar, pero no olvidar lo sucedido —continuó Ino dándole un buen mensaje—. No es bueno ni recomendable quedarse estancado en estos sucesos que nos marcaron la vida, siempre debemos aceptar nuestro pasado, pasara lo que pasara, ya que la vida se trata de aprender y de seguir adelante, para que podamos ser felices y vivir plenamente hasta que nos llegue el día de partir.
Los hombros de Sakura temblaron. Estaba llorando. Sasuke apoyó las manos sobre sus hombros, dándole un poco de consuelo con esta acción.
—Sé que será un camino difícil, pero estoy aquí —dijo y movió la cabeza—. Estamos todos aquí para ti y estaremos a tu lado para ayudarte en lo que sea que necesites, así que confía en nosotros, ¿sí?
Sakura asintió y Sasuke sonrió.
Quizás las palabras de Ino no harían efecto al instante, pero si sabía que Sakura pensaría en estas cada vez que tratara de echarse la culpa por lo sucedido en el pasado. Así como Ino decía, guardar los recuerdos dolorosos e ir pensando en ellos cada vez que podamos, es malo para la salud. Y aunque no podían deshacerse de ellos, si podíamos superarlos y pensar en cosas positivas cada vez que surgían. No debemos permitir que dichos recuerdos hagan mella en nosotros día a día.
Sasuke movió la cabeza. Debería tomar dichas palabras para él. Había ciertas cosas de las cuales se arrepentía y por las cuales se culpaba. Esta situación con Sakura, que, por no hablar claramente, provocó que la misma se aferrara a una promesa que no pudo cumplir. Y también estaba lo sucedido con su ex esposa. Se arrepentía mucho de haber conocido a Karin y de haberse cegado con ella, sin saber el tipo de víbora que era.
Sin embargo, no podía dejar que esas decisiones tomadas en su pasado siguieran afectándole. Ya estaba en el pasado y no podía hacer nada para eliminarlas, más que remediarlas. Ya había logrado ser libre de Karin y ahora era libre y podía hacer lo que quisiera con su vida. Y con Sakura, estaba de regreso para algo importante y era esto: debía de ayudar a Sakura a avanzar.
—Sé que juntas, podemos hacer que cambies y que pienses en esta época como una época de paz, de armonía y amor —murmuró Ino pasando las manos por el rostro de Sakura quien estaba llorando—. Cuando te propones hacer algo, sé que lo puedes lograr, Sakura, y sé que vas a salir adelante.
Sakura volvió a asentir.
—Además de ello —la mirada de Ino subió y la enfocó en Sasuke. Este se sobresaltó detrás de Sakura—. Esta época ha traído consigo a alguien que creíamos perdido y no quiero parecer intensa, pero… —Ino sonrió—. Algo me dice que esta aquí para algo importante —Ino se encogió de hombros—. El tiempo de Dios es perfecto.
Ino dejó ir las manos de Sakura y esta última subió las suyas para tomar las de Sasuke sobre sus hombros. Sintió un suave apretón y el corazón de Sasuke se revolcó. ¿Qué significaba esto? ¿Acaso significaba que estaba aceptando dar un paso hacia delante y eso lo involucraba a él en el camino?
Sasuke sonrió y la abrazó por detrás. Tendría que hablar con ella a solas para saber que podía esperar de esto que aún seguía vivo entre ellos. No iba a tirar la toalla ni a marcharse hasta que tuviera una respuesta digna. Quizás era muy pronto, pero se sentía desesperado y temeroso de irse y de arrepentirse por no tomar otra vez las correctas decisiones.
Sin embargo, durante el resto de la noche, Sasuke no volvió a acercarse a Sakura, pues esta estuvo entre las mujeres hablando muy animadamente, muy diferente a la chica que había conocido al llegar al pueblo, pero demasiado parecida a aquella que había dejado atrás. Se dijo que tendría que esperar otro día para que pudieran hablar. De todos modos, aun le quedaba tiempo.
Estaba apoyado en una columna decorada con guirnaldas y luces navideñas, observando a Sakura reírse y charlar mientras tomaba champan. Viendo lo feliz que se veía Sakura, Sasuke quería estar más a su lado. Ser quien también le abasteciera dichas sonrisas. No, más bien, quería ser más que eso.
Suspiró.
¿Acaso no era demasiado pronto para pedir tanto?
Había regresado solo hace tres días. Quizás estaba siendo muy rápido y desesperado, muy diferente a como había sido antes, pero madurar le había cambiado. Debía de darle tiempo a Sakura. Posiblemente, si hablaban, podía volver luego de la época navideña, tal vez para las patronales del pueblo que serían en abril o quizás antes.
Sasuke se quedó pensativo.
Si, quizás podía tomar vacaciones y volver. Cualquier cosa para no perder la oportunidad. No quería perder dicha oportunidad mostrada. Así como había dicho Ino, era el destino que estuviera allí en aquel momento.
No obstante, si volvían y decidía quedarse, no le sería tan fácil dejar su vida de ciudad atrás, no cuando tenía una gran empresa que vigilar. Aun no podía echarse a dormir, pero tal vez a Sakura le sentaría bien la vida de ciudad como había sugerido antes. Esto le daría un respiro de lo sucedido en el pasado.
Bueno, antes de hacer planes, primero lo primero, hablar con Sakura y confesar lo que estaba sintiendo desde que volvía a verla era lo primordial. Lo otro podía venir lentamente en el camino. Tenía que tomar un receso y andar con lentitud.
—Lo estás pensando, ¿verdad? —preguntó alguien a su lado y Sasuke dio un respingo para mirar hacia la persona. Era Naruto, su viejo amigo, quien se acercó y se colocó a su lado, mirando también hacia el grupo—. Por tus expresiones, sé que estás pensando en cual paso dar.
Sasuke se pasó una mano por la cara. Debió de ser todo un circo para Naruto ver sus cambios en su rostro mientras pensaba arduamente en su situación con Sakura y su vida en sí.
Sin embargo, miró hacia Naruto quien miraba con amor hacia su esposa sentada en el mueble con Sakura y Tenten. No era muy dado a aventurar sus pensamientos o sentimientos, pero desde que había llegado allí, la confianza entre sus amigos que había sentido en el pasado se había aferrado a él, haciendo que dejara caer las murallas con las que vivió por diez años en la ciudad.
¿Debería sincerarse con Naruto? Tal vez este podía darle un buen consejo.
—La verdad es que no sé qué paso dar —confesó ante su viejo amigo.
—Es increíble el par que son —dijo Naruto moviendo la cabeza—. Viéndolos ahora, me sorprende que aun, lo sentimientos del pasado, siguen allí latiendo fuerte. Es como si nunca te hubieras ido o algo así —murmuró—. No lo entiendo.
—¿No crees que todo está sucediendo muy rápido? —preguntó Sasuke nervioso, porque sentía que estaba demandando demasiado.
Naruto al fin lo miró.
—No es que todo ese pasando rápido —expresó su amigo—. Simplemente se avivó la llama de su viejo amor cuando regresaste —dijo—. Sé que eran unos adolescentes casi adultos cuando terminaron, pero el amor, aunque pasen años y años, puede prevalecer, ¿sabes?
Sasuke se encogió de hombros. Solo se había sentido así de intenso con Sakura, pues con Karin había sido más un deseo que una necesidad. Solo fue para calmar sus ganas y para encajar en la sociedad poco después. No era ni cerca ni igual.
—¿Que no has leído sobre aquellas historias de amor de guerreros dejando a sus amadas para irse a la guerra y que regresar años después? —preguntó Naruto y sonrió—. Es igual. Te fuiste a conocer un nuevo mundo, lo probaste y te gusto, pero algo te hizo regresar y estas aquí para un propósito. Así como dijo Ino, el tiempo de Dios es perfecto y yo también creo que estas aquí para ayudarla a avanzar.
¿Era así?
Sasuke regresó su mirada hacia el grupo de chicas para notar que Sakura en ese momento lo miraba. La misma, al conectar miradas con él, como si fuera una adolescente, desvió el rostro rápidamente. Una sonrisa apareció en sus labios al notar su reacción. Así que también se estaba sintiendo igual de nerviosa y turbada que él. Eso era agradable.
—Por favor —murmuró Naruto mirándolo a los ojos—. Si vas a tomar una decisión, hazlo rápido —pidió y miró hacia el grupo de mujeres una vez más—. Esa sonrisa que no la veíamos en años, debe prevalecer, ¿sí?
¿Estaba presionándolo?
Sasuke se mordió los labios y metió la mano en el bolsillo de su abrigo, agarrando la caja del brazalete en esta sin sacarla del mismo.
Sea lo que sea, debía de tomar una decisión rápido. El tiempo corría.
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.
*—Sakura:
No se había esperado la sorpresa guardada por sus amigos. Había sido tan emocionante el momento que aún se sentía alucinada y emocionada por este.
No era secreto para nadie que odiaba esta época por lo sucedido con sus padres y por la promesa hecha hace diez años en la misma, pero viendo lo mucho que habían tratado sus amigos de alegrarle la vida haciendo este detalle, le hacía sentirse especial y le hacía darse cuenta de que debería dejar ir el pasado, dejar de aferrarse a este y avanzar.
Este debía de ser su nuevo propósito en la vida: avanzar hacia el futuro y dejar ir el pasado.
Además de ello, con las palabras dichas por Ino y las acciones de sus amigos, notaba que también les hacía daño a estos con sus acciones y su negatividad ante la vida. También debería hacerlos por ello, por su preocupación hacia ella durante tanto tiempo.
Sumándole a todo…
La vista de Sakura se movió hacia Sasuke quien estaba de pie junto a Naruto. En ese momento, ambos conectaron miradas y el corazón de Sakura latió con frenesí. Desvió rápidamente la mirada, completamente avergonzada por la forma en la que había reaccionado, como si fuera una maldita adolescente cuando ya era una adulta de 28 años.
No quería admitirlo a voces, pero parecía que todavía seguía enamorada de Sasuke y era sorprendente, pues había pasado diez años y había tratado de probar a otros, pero notando como terminaron las cosas con estos y como todavía seguía afectada por la cercanía de Sasuke, podía decir que aún no lo había olvidado y que todavía seguía amándolo.
Era tan patética, pero… Volvió a mirar hacia Sasuke, esta vez, este no miraba hacia él, solo seguía conversando con Naruto y Sai que se había acercado. Si, era muy patética, pero, ¿y si esta era una oportunidad? No le gustaría dejarla ir simplemente porque no sabía aprovecharla o tomar la decisión correcta.
La verdad es que quería intentarlo. Quería darle una oportunidad a esto que aún seguía vivo. No quería dejar ir la oportunidad así tan fácil y luego arrepentirse de ello. Si Sasuke estaba aquí y así como decía Ino, era el destino, iba a intentarlo, pasara lo que pasara al final de las festividades navideñas.
Durante la noche, no pudieron estar cerca ya que las chicas demandaban su atención y los chicos estuvieron sacándole información a Sasuke sobre cosas de la ciudad. Hubo momentos que se reunieron para brindar, pero no a solas. Sakura quería que hablaran y quería hacerlo esta noche. Temía que, si Sasuke cruzaba la puerta y volviera al día siguiente, no tendría el valor que tenía ahora para que hablaran. Así que planeaba, luego de que todos se marcharan, pedirle que hablaran, para hablar sobre el pasado, el presente y el futuro, y de paso agradecerle por su ayuda con esta bella ocasión.
Ya eran pasadas la medianoche, por lo cual, sus viejos amigos comenzaban a retirarse, algo que alegró un poco a Sakura porque quería quedarse con Sasuke, pero vio que este también se estaba preparando para seguir a los demás. Se acercó rápidamente a este.
—¿Te vas a ir? —le preguntó en voz baja.
—Creo que has tenido un día un poco movido —dijo Sasuke colocando una mano sobre su mejilla y tirando de esta—. Es bueno que descanses —terminó diciendo y Sakura hizo un puchero. Observó como Sasuke la miraba con sorpresa ante su acción.
—¿Y si no quiero descansar aun? —le preguntó y los ojos de Sasuke se abrieron más amplios—. Además de ello, quiero… —Sakura divisó una botella aun tapada de champan. Se acercó rápidamente a esta y la tomó. Se giró hacia Sasuke—. Quiero compartir esta botella contigo —dijo buscando una excusa.
La cabeza de Sasuke se ladeó.
—¿Estás segura? —preguntó Sasuke.
No había estado tan segura en mucho tiempo, pero si, lo estaba.
Sakura asintió decidida y Sasuke la miró con sorpresa, pero luego aceptó quedarse.
Se despidieron de sus amigos y Sakura observó como Ino le guiñaba el ojo cuando supo que Sasuke se iba a quedar un rato más. No iba a suceder nada extraño esa noche. Solo iban a hablar. Aunque…
Sakura le dio una mirada a Sasuke. Este se había quitado el abrigo hace un rato ya, por lo cual, solo tenía el jersey, el cual resaltaba sus musculosos brazos. Bueno, no sabía lo que iba a pasar esta noche, pero si algo pasaba… Se mordió los labios. Lo aceptaría.
—¿Qué tal si vamos a la chimenea? —preguntó Sakura una vez que estuvieron. Había visto por las ventanas que había comenzado a nevar y comenzaría a hacer frio pronto.
Sasuke aceptó. Sakura cerró la puerta delantera con cerrojo, no quería a Ino volviendo e interrumpiendo su charla. Fue a la cocina para buscar unas copas limpias y volvió a la sala. Se encontró a Sasuke de pie ante la chimenea.
—¿Dónde nos sentaremos? —preguntó Sasuke mirando alrededor. Podían arrastrar los sofás hacia allí, pero eran un poco pesados para ello.
—¿En el suelo? —sugirió Sakura. Había una alfombra frente a la chimenea y si Sasuke no tenía problema en sentarse sobre el suelo, podía tomar su idea. En cambio, si no le favorecía la idea, podía buscarle una butaca del comedor.
Las cejas de Sasuke se arquearon, viéndose un poco confundido. Sakura se encogió de hombros. Era mejor para sentir el calor.
Se acercó y le extendió las copas para luego acercarse a la chimenea, tomando asiento a su debida distancia de esta. Miró hacia Sasuke aun de pie y palmeó el lugar a su lado. Vio como Sasuke sonreía y como luego ocupaba el espacio. Sakura tembló al sentir su cercanía. El calor de la chimenea no estaba aliviando la piel de gallina que tenía ahora.
Sasuke dejó las copas en el suelo y le quitó la botella de champan, abriéndola poco después. Sirvió un poco en cada copa y luego de dejar la botella cerca de ellos, le pasó una y tomó la otra. Este alzó la misma hacia ella. Sakura sonrió y chocó con suavidad la suya con la de él, luego le dio un largo sorbo al líquido, quedando solo un poco al final.
—¿De qué quieres hablar? —escuchó que Sasuke preguntaba a su lado.
—¿Como sabes que quiero hablar? —le devolvió Sakura curiosa. No le había dicho que quería hablar.
Sasuke sonrió con su sonrisa derrite bragas.
—Lo note durante toda la noche.
Sakura también sonrió.
—También pareces querer decir algo —dijo ella. Sasuke buscó su mirada durante toda la noche y pareció que quería estar a su lado, pero entre sus amigos evitaron que fuera de esa manera.
Sasuke se rio y su risa fue rica para los oídos de Sakura. Su voz era tan ronca y sexy. ¿Estaba borracha? Debía de ser eso. Normalmente no tenía estos pensamientos locos.
—¿Puedo preguntar algo? —Sasuke decidió preguntar y Sakura se volvió hacia este. Tenía una expresión triste y notó que era lo que deseaba preguntar. decidió asentir.
Sasuke volvió la vista hacia el fuego en la chimenea.
—Aunque escuche a los chicos hablar de tu pasado, me gustaría que me hablaras sobre lo que pasó con tus padres y tu accidente —pidió Sasuke y Sakura se quedó petrificada. ¿Por qué quería saber sobre la muerte de sus padres y sobre su accidente? Sasuke pareció darse cuenta de su reacción y decidió aclarar—. Como dije antes, me gustaría escucharlo de ti, ¿sí?
—Bueno… —Sakura desvió la mirada y trató de encontrar las palabras adecuadas para hablar sobre lo sucedido sin que le afectara tanto—. No sé porque quieres saber sobre ello, pero… —se tomó el resto del champan y dejó la copa a un lado—. Te diré.
No vio la reacción de Sasuke, pero se lo imaginó asintiendo así que decidió proseguir.
—A diferencia de ti, no tuve una vida muy fácil, ¿sabes? —dijo y se rio. Sasuke ya sabía eso, pero no sabía porque se lo recalcaba cuando sabía que tampoco tuvo una vida fácil en la ciudad, aunque fuera con diferentes tópicos—. La promesa que me hiciste y que no pudiste cumplir no es nada comparado a lo que Dios me quitó —Sakura alzó las piernas y enterró la cabeza en sus rodillas—. Me quitó a mis padres y aquel accidente que tuve casi me mata —le informó.
—Háblame de ello, Sakura —pidió Sasuke con una suave voz y luego sintió su mano sobre su espalda, como si estuviese consolándola, así como cuando entraron a su casa y las palabras de Ino la afectaron tanto que hasta lloró. Sasuke había colocado sus fuertes y suaves manos en sus hombros y le había dado ánimos.
Sakura lo miró y Sasuke le sostuvo la mirada hasta que ella soltó un bufido y bajaba la cabeza, derrotada. No entendía porque quería tocar ese tema, pero lo tocaría si eso haría que entendiera porque actuaba como actuaba. Además, no quería tener secretos con él.
—La muerte de mis padres ocurrió el día de nochebuena —comenzó diciendo—. Íbamos a cenar a casa de unos amigos de mis padres y estaba feliz porque estos tenían un hijo cerca de mi edad y… — Sakura se mordió los labios—, la verdad es que pensaba que quizás con él podría olvidarte —admitió dándole una mirada para ver su reacción, pero Sasuke solo frunció el ceño.
Decidió continuar.
—Era joven —se encogió de hombros—. Estaba herida todavía y solo quería sacarte de mi vida —volvió a confesar y esta vez sí tuvo una reacción de Sasuke. Su expresión se tornó sombría y luego el mismo desvió la mirada.
—Lo siento —se disculpó este dejando caer la mano lejos de la espalda de Sakura y esta sintió frio.
—Estaba entusiasmada porque iba a verlo y quería tratar con él dicha noche, pero mis padres me informaron que este estaba visitando a sus abuelos paternos quienes vivían en Los Ángeles porque iba a estudiar fuera del pueblo —dijo y soltó una carcajada mientras recordaba las similitudes—. Fue como un balde de agua fría cayendo en mí. Quería intentar algo con él y de pronto este estaba buscando su porvenir lejos del pueblo, así como tú.
—Yo…
—Fue como revivir esos días en que te marchaste y reaccione un poco mal —Sakura volvió a bajar la cabeza mientras cerraba los ojos, tratando de no recordar la estúpida discusión con sus padres, pero allí estaba. Lo estaba recordando todo—. Fue una estúpida discusión y actúe tan inmadura. Me negué a asistir a la cena, retrasando su salida y al final me dejaron tranquila. Mi padre estaba muy enfadado conmigo por mi mala educación, por lo cual, me dijo que cuando regresara, iba a darme un castigo que me duraría hasta la próxima navidad —susurró y sintió sus ojos árdeles por las lágrimas que se asomaban—. Sin embargo, nunca pensé que esas serían las últimas palabras que recordaría de este —dijo y alzó la cabeza para mirar a Sasuke—. Pasó cerca de media hora cuando sonó el teléfono de la casa y me daban la desagradable noticia.
Sasuke se acercó y la envolvió en sus brazos. Sakura no quería llorar, pero dejó salir las lágrimas al recordar vívidamente el momento en que todo se derrumbó en su vida. Recordaba llegar al hospital con los padres de Ino para recibir la trágica noticia de que su madre había fallecido y que su padre estaba en estado crítico. Igual que su accidente, un borracho se metió en su camino y accidentó con el vehículo de sus padres. Su madre había muerto en el acto y su padre estuvo en agonía hasta que falleció unos minutos después de llegar al hospital. No le dejaron darle el último adiós.
—Siempre me he culpado por lo sucedido, porque si no fuera por mi negación a ir a la estúpida cena, mi padre no se hubiera apresurado en llegar a tiempo —murmuró Sakura con la voz quebrada—. A mi padre le molestaba llegar tarde a cualquier sitio, no le gustaba que lo llamaran irresponsable. Si no lo hubiera retrasado, hubieran estado a tiempo y no se hubieran encontrado con ese borracho de mierda.
Sasuke la apretó entre sus brazos y sintió un beso sobre su cabeza.
—Debió de ser muy duro para ti al pasarte esto a dicha edad y lo siento mucho, Sakura —susurró Sasuke con una suave voz—, sin embargo, fue un accidente y no puedes seguir culpándote por lo que crees que sucedió por tu culpa.
Sakura se apartó.
—Fue mi culpa —murmuró Sakura aun llorando por lo sucedido. Era imposible no culparse cuando por su estúpida pelea inmadura retrasó la salida de sus padres. Si hubieran salido más temprano no se hubiera encontrado con dicho borracho. Lo sabía.
—No, no lo fue, quizás aquel era su destino —dijo Sasuke quizás buscando que ella se sintiera mejor con sus palabras, pero no era así. Traer dicho recuerdo a colación no fue lo mejor. Ahora se sentía triste y comenzaba a odiarse a sí misma una vez más.
—No, no lo era —susurró—. Su destino era estar conmigo para siempre, no irse tan temprano.
Sasuke abrió la boca y la cerró poco después. Se acercó y tomó su rostro en sus manos, obligándola a mirarlo. No dijo nada, solo pasó sus pulgares por sus mejillas limpiando las lágrimas que rodaban por estas.
—Lo siento, yo… —Sakura desvió la mirada—. Es por eso que no me gusta hablar de ello —se disculpó ante Sasuke—. Es una memoria triste y aunque todos quieran decirme que no fue mi culpa, es difícil no sentirse de esa manera —murmuró Sakura.
Sasuke asintió y sonrió.
—Puedes seguir culpándote todo lo que quieras, pero esto no te sentara bien ni a ti ni a la memoria de tus padres, Sakura —susurró Sasuke sin dejar ir su rostro y mirándola con una dulce expresión—. Recordándolos, sé que a ellos les gustaría que no pensarás de esa manera sobre su fallecimiento. No fue tu culpa y fue un accidente.
Sakura desvió el rostro. Quería pensar que era así, pero era difícil hacerlo.
Tomó sus manos y las alejó de su rostro, quedándose con ellas entrelazadas con las suyas.
—Siempre he estado tratando, pero es difícil —admitió. Quería ser sincera y decirle lo mucho que estaba tratando de dejarlo ir, pero cada vez que lo intentaba, el universo conspiraba para que no pudiera hacerlo—. Me gustaría dejar de pensar en todo lo sucedido, pero es difícil dejarlo ir. Me ha marcado y mucho —Sakura se mordió los labios mientras bajaba la mirada hacia sus manos unidas. Los anillos de sus padres estaban en su mano derecha al igual que la pulsera regalada por Sasuke—. La muerte de mis padres no es lo único que me ha marcado, también mi accidente —dijo y lo miró a los ojos—. También tu partida, Sasuke.
Sasuke pareció turbado ante su ultimo comentario, pero ya era tarde para dejar ir esta conversación. Sakura quería tenerla y ya que estaban allí, iba a hacer la maldita pregunta directamente.
—¿Por qué no regresaste? —le preguntó Sakura directamente y Sasuke desvió la mirada—. No tenías que regresar para pedirme que me fuera contigo, con tan solo verte, creo que hubiera sido suficiente y…
—Sakura… —susurró Sasuke volviendo a mirarla y la misma negó con la cabeza.
—-Quería que regresaras —murmuró aun viéndolo a los ojos una vez más y esta vez Sasuke no apartó la mirada—. Sé que era un amor adolescente y que siempre todos dicen que es algo tan fugaz, que no tiene caso aferrarse a uno, pero te amaba y lo eras todo para mí. Cuando mis padres murieron, quería que estuvieras a mi lado, abrazándome y consolándome, pero no estabas y tampoco volviste.
—No sabía sobre la muerte de tus padres, Sakura, si lo hubiera sabido yo… —comenzó a decir Sasuke, pero no terminó la frase, pero Sakura sabía perfectamente por donde iba.
—Sasuke-kun… —susurró Sakura colocando una mano en su mejilla que se sentía rasposa por la barba que comenzaba a aparecer en la misma—. No mientas, ¿sí? —le dijo—. No te mientas a ti mismo, por favor —le suplicó.
—Yo…
—No tienes que mentir para hacerme sentir mejor —dijo Sakura.
Los ojos oscuros de Sasuke se abrieron ampliamente por la sorpresa.
Sakura desvió la mirada al darse cuenta que estar allí con Sasuke estaba afectándola más de lo normal. Debía de ser el alcohol ingerido antes y todas las emociones vividas en menos de un día. Si, era esto lo que tenía tan al borde y hablando de más, pensando en Sasuke y en lo que podía ser.
—No tiene caso esto —murmuró y se puso de pie. Quizás no había sido una idea pedirle a Sasuke que se quedara a hablar con ella. Su cabeza no estaba bien esa noche y el alcohol ya le estaba pasando factura.
Una mano se ancló en su muñeca. Sasuke la estaba deteniendo.
—Sé que falle en el pasado, lo admito —sus palabras salieron con un tono triste—, pero también debes entender que era un mocoso, era un adolescente que solo quería ver la ciudad y disfrutar su juventud —se excusó y Sakura desvió la mirada—. No soy el mismo de antes, Sakura y lo sabes —terminó diciendo Sasuke.
Cerró los ojos. Tenía en parte razón, había sido un adolescente entusiasmado por conocer lugares y probar cosas nuevas. Tal vez ella hubiera reaccionado igual si se le hubiera dado la oportunidad, sin embargo, pudo regresar después, aunque hubiera sido solo para saludar y darle un final a lo suyo.
—Quiero intentarlo de nuevo —escuchó que este decía y Sakura abría los ojos para enfocarlos en los oscuros de Sasuke—. Falle en el pasado y quiero remediarme por ello intentándolo otra vez.
¿Intentarlo otra vez?
El corazón de Sakura comenzó a latir frenéticamente al escucharlo decir que quería una nueva oportunidad. Debía de calmarse.
—Yo quisiera hacerlo, pero… —comenzó Sakura a decir, pero Sasuke la interrumpió.
—Escucha, Sakura —dijo Sasuke tomándola por los hombros para que dejara de huir—. Si, es cierto que vine a Seasons escapando un poco de mi ajetreada vida y de mi ex esposa, pero, ¿y si mi regreso significa algo importante? —preguntó sorprendiéndola con el ultimo comentario. ¿Algo importante?
Movió la cabeza, negando con esta. No, esto entre ellos no era algo importante. Era solo algo que habían dejado vivo y que debía de morir. No de ellos no podía ser, pues, ambos vivían en mundos diferentes. A pesar de todo, Sakura se sentía cómoda en el pueblo, mientras que Sasuke en la ciudad. Este no podía acostumbrarse a vivir en el pueblo una vez más y ella dudaba que pudiera acostumbrarse a la ciudad. Intentarlo era una pérdida de tiempo. Lo sabía.
Sakura alzó las manos y las colocó sobre las de Sasuke puestas en sus hombros. Las apartó de su cuerpo y dio un paso lejos de él.
—Una parte de mi quiere aferrarse nuevamente, intentarlo otra vez y darle una oportunidad —admitió casi dejando el alma al decirlo en voz alta. Apretó las manos en puños—, sin embargo, la otra, aquella que tiene la razón, dice que no es lo ideal —dijo y Sasuke jadeó—. Te iras del pueblo a final de las festividades y me dejaras una vez más —Sakura movió la cabeza—. No es justo pasar por lo mismo una y otra vez, ¿sabes?
—¿Y si no regreso a la ciudad? —preguntó Sasuke y la pregunta dejó atónita a Sakura. ¿De que hablaba? — ¿Y si no me voy? —continuó este y buscó sus manos una vez más—. No quiero irme sin saber que significa esto que aun late entre nosotros, Sakura —susurró y apretó sus manos con las suyas—. No quiero volver a arrepentirme de mis decisiones.
Sakura desvió la mirada.
¿Arrepentirse de sus decisiones? Ella sabía mucho de este tema, toda su vida se había arrepentido de las decisiones tomadas que la había marcado de por vida. Si alguien le diera la oportunidad de arreglar lo pasado, la tomaría sin pensarlo dos veces.
Volvió la mirada hacia Sasuke, quien la miraba con una expresión desesperada. ¿Tan así se sentía? ¿Estaba desesperado por obtener una nueva oportunidad con ella? ¿Por qué?
Era una pérdida de tiempo estar con ella y…
Cerró los ojos. Apretándolos.
¿Por qué se hacía esto?
Se sentía feliz de escuchar las palabras dichas por Sasuke, pero su pesimismo sacaba lo peor de ella. ¿No se supone que quería dejar todo atrás y darse una oportunidad en todo lo que había dejado pasar en su vida? Quizás estar con Sasuke era el primer paso, pero…
Era tan indecisa.
—Yo… —susurró sin saber decir y viendo la expresión de Sasuke, este parecía querer una respuesta rápida.
—Dame una oportunidad de demostrártelo, ¿sí? —pidió Sasuke acunando su mejilla con su mano—. No puedes apartarme de esa manera sin que lo intente, así como dices, no es justo.
Sakura abrió los ojos.
—Sasuke-kun…
Este se mordió los labios y luego se inclinó hacia ella. Sakura cerró los ojos cuando vio que se acercó y lo siguiente que sintió fueron sus suaves labios sobre los suyos. Era un beso, un beso que comenzó con suavidad y que mientras los segundos pasaban, se tornó un poco más profundo.
Sakura sintió como Sasuke le rodeaba la cintura con sus fuertes brazos mientras profundizaba el beso. La misma lo correspondió con la igual intensidad con la que Sasuke la besaba.
¿Por qué dejaba que cruzara la línea de esa forma? ¿Que la besara y que la tomara entre sus brazos como si nada hubiera pasado?
«Porque te encanta estar en sus brazos», dijo una voz en su mente. «Ningún hombre te ha hecho sentir lo que Sasuke te provoca y lo sabes». Si, tenía razón esa estúpida voz. Estar en sus brazos una vez más se sentía como el cielo. No se había sentido de esa manera con nadie más que él. Odiaba que tuviera ese efecto en ella de esa forma, pero debía de aplaudirle. Solo Sasuke sabia encender esa llama de pasión que estaba apagada desde hace años.
Sasuke rompió el beso y la miró a los ojos.
—Sakura… —susurró su nombre con una suave voz—. Déjame intentarlo, ¿sí? —pidió una vez más—. Te prometo que no te fallare esta vez.
Quería creerle, pero ya le había fallado una vez.
—Pero me fallaste —susurró Sakura sobre sus labios y sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas al recordar lo mucho que esperó por él—. Lo hiciste y…
—Pero no soy el Sasuke de antes, soy un adulto ahora y sé que, si me lo permites, puedo hacerte feliz —susurró y plantó un beso rápido en sus labios—. Solo si me lo permites, ¿sí?
¿Debería permitírselo?
¿Cuánto había pasado desde que se había sentido de esa manera con alguien? Años, más bien, Sasuke había sido el único que había provocado estas emociones y esta turbulencia en sus pensamientos. Debía de darle el crédito a Sasuke. Él sí sabía cómo hacer un desastre de ella con tan solo palabras y toques.
Sus brazos se alzaron y rodeó el cuello de Sasuke. No quería pensar en nada más y disfrutar el momento. Quien sabe cuándo podría sentirse de esta manera con otra persona. Viendo lo difícil que era para ella tomar una decisión, esta parecía la única oportunidad de sentirse de esa manera con alguien. Además, como ya conocía a Sasuke y lo que este provocaba en ella, sabría donde terminaría. Luego pensaría en las consecuencias de sus actos, pero ahora…
Lo besó y sintió como Sasuke se estremecía para después atacar. La apretó en sus brazos y devoró su boca. En medio de sus torrentes besos, cayeron al suelo en un enredo de brazos y piernas.
El suelo estaba cálido bajo su espalda gracias al fuego en la chimenea, pero cuando Sasuke le sacó el jersey por la cabeza, sintió frio.
Observó como la mirada de Sasuke se detenía sobre ella y Sakura sintió las ganas de cubrirse ante su intensa mirada. No había estado de esa forma en años y era vergonzoso admitirlo. Sasuke tomó sus manos y las apartó de su cuerpo, haciendo que Sakura mostrara sus pequeños pechos ocultos bajo un igual de pequeño sostén blanco.
—No tienes que ocultarte de mí, Sakura —susurró Sasuke—. Viéndote, las hermosas memorias que compartimos en el pasado vuelven a mí y… —una sonrisa apareció en los hermosos labios de Sasuke—. Es delicioso recordar las veces en las que… —Sasuke bajó la cabeza y Sakura apretó los ojos cuando sintió su cálido aliento sobre el camino entre sus pechos— las veces que besaba tus ricos pechos —susurró y movió la cabeza hacia su seno izquierdo, el cual besó por encima de la tela del sostén.
Sakura enterró las manos en el tupido pelo negro de Sasuke. Sonrió al ver, en la coronilla de su cabeza, algunas canas sobresaliendo entre la oscuridad de su pelo. ¿Sasuke tenía canas? Como era más alto que ella, era imposible que se hubiera dado cuenta antes.
¿Sería divertido estar con él? ¿Envejecer con él? Estar a su lado la hizo sentir plena y completa. Nunca se sintió vacía. Era por eso que su partida dolió tanto y ahora estaba de regreso. Aunque su regreso no había sido por lo que había dejado atrás, pero allí estaba, tratando de darle una oportunidad a aquello que dejaron en el pasado.
Bajó la mano hacia la nuca de Sasuke y lo tomó por allí, haciendo que el mismo alzara su cabeza. Ambos conectaron miradas. El negro de los ojos de Sasuke era profundo y la miraba con tanta hambre.
¿Podía intentarlo y ser feliz al fin? Sasuke estaba allí y parecía estar dándolo todo.
¿Debería hacer lo mismo?
—No dudes mi Sakura —susurró Sasuke tomando su mano y plantando un beso sobre la mano—. Si me lo permites, estaré aquí para ti.
Sakura sintió sus ojos arder por las lágrimas venideras y asintió. Algo le decía que, si lo permitía, esta vez si podía ser cierto. Solo tenía que confiar y dejar de dudar tanto.
Se acercó y besó sus labios con ímpetu, dando rienda al fin a la pasión que había estado ardiendo entre ellos. Los besos se tonaron agresivos mientras acariciaban sus cuerpos con sus manos y buscando el calor que irradiaba el cuerpo del uno al otro.
Con manos torpes trató de quitarle el jersey a Sasuke, pues deseaba sentir su pecho apretado contra el de ella y ser envuelta en su ardiente calor. Sasuke apartó sus manos y se sentó sobre sus rodillas para sacarse el mismo el jersey. Sakura se mordió los labios cuando el tonificado pecho de Sasuke estuvo a su vista y sorprendió al ver algunos tatuajes en algunas partes de este. Supuso que los mismos se debieron a su alocada vida en la ciudad.
Extendió una mano hacia el que parecía más grande de todos en su costado y parecía una serpiente. ¿Tendría algún significado? Mas tarde lo averiguaría. Sakura tocó su piel y sintió como este se estremecía. Sasuke le dio una mirada con una sonrisa para luego tomar su mano, besarla y volver a colocarla sobre su piel.
Sakura colocó su otra mano sobre la piel de Sasuke y se maravilló por lo suave que era y la dureza de sus músculos. Bajó las mismas hasta el borde de su pantalón y ahogó un gemido al ver la tienda de campaña que hacia su erección con estos. estaba excitado. ¿Por ella? ¿Ella lo excitaba?
Sasuke volvió a tomarle las manos y la apartó de su cuerpo para volver a cernirse sobre ella. La abrazó sin aplastarla y comenzó a besarla una vez más. Besó sus labios, su barbilla y su cuello, en donde se demoró un poco más, haciendo presión con sus labios de vez en cuando y luego terminó en el camino entre sus pechos.
Con manos hábiles, retiró el sostén que cubría sus pechos y Sakura se sintió avergonzada cuando estos estuvieron libres. ¿Por qué tuvieron que ser tan pequeños? Durante su juventud se quejó mucho de estos. Incluso Sasuke se burló de ella por ello al principio de su relación, pero luego… En ese momento, vio como Sasuke se inclinaba y tomaba el derecho en su boca.
La espalda de Sakura se arqueó mientras empujaba el seno en la boca de Sasuke. Eso se había sentido maravillosamente bien. Su boca estaba caliente y húmeda.
La lengua de Sasuke comenzó a pasar por su endurecida cima para luego darle una fuerte succión. Lo vio moverse hacia el otro, dándole el mismo tratamiento y teniendo a Sakura suspirando por más.
¿Por qué se hacía reprimido tanto a obtener este maravilloso placer? Quizás porque ninguno era Sasuke, con Sasuke las cosas eran diferentes. Este sabía dónde tocarla y cómo hacerlo por igual.
Su boca se desplazó desde sus senos hasta su vientre. Sakura se estremeció cuando sintió como Sasuke besaba su vientre. ¿Por qué la besaba allí? Abrió los ojos para verlo colocar un beso en el mismo lugar para luego volver a sentarse sobre sus rodillas.
Sakura lo miró anhelante. ¿Por qué se detenía?
—¿Estás segura? —preguntó Sasuke como si estuviese asegurándose de que quería esto.
No, no lo estaba, pero ella ya muy tarde para echarse hacia atrás. Quería esto, lo quería, aunque luego estuviese partiéndose la cabeza por permitirlo, pero quería sentir su piel con la suya, que le hiciera recordar esos bellos momentos que vivieron juntos cuando todo fue fácil, cuando todo a su alrededor fue diferente y cuando se sintió feliz. Si, quería que le ayudara a recordar esa vieja vida, aunque solo fuera por un momento.
Sakura asintió y Sasuke decidió actuar.
Los besos volvían y venían y la ropa poco a poco iba desapareciendo con cada segundo que pasaba.
Cuando Sakura se vio completamente desnuda ante Sasuke, sintió vergüenza y trató de cubrirse, pero al ver a Sasuke desnudo, así como vino al mundo, dejó caer sus manos lejos. No era la primera vez que compartían un momento mágico como este. Sasuke había sido su primera vez o más bien, el único hombre con el que había tenido sexo y este lo había visto todo. Se sabía cada parte de su cuerpo así que era inútil ocultárselo.
Sasuke sonrió al percatarse de ello.
—Tonta —dijo sin dejar de sonreír.
Si, era una tonta por ocultarse de él y también era una tonta por permitir esto, pero… La mirada de Sakura se bajó por el cuerpo de Sasuke hasta su eje, el cual parecía a punto de explotar de tan erecto que estaba. Saber que estaba así por ella la ponía un poco cachonda. Es que había pasado tiempo desde que se había sentido deseada y pensó que no volvería a ocurrir, pero estaba ocurriendo porque lo había permitido.
Se preguntó si decidía permitir ciertas cosas en su vida, ¿sería de esta manera tan gratificante?
Sakura decidió seguir sintiéndose bien y extendió una mano hacia el miembro excitado de Sasuke. Cuando rozó el mismo con las puntas de sus dedos, escuchó a Sasuke jadear y luego mirarla con hambre reflejada en su mirada.
—Sakura… —susurró su nombre con una voz más ronca que lo normal.
Sasuke se tomaba su tiempo, por lo cual, Sakura decidió actuar.
Rodeó su cuello con sus brazos y lo empujó, rodando con él hacia un lado. Sakura jadeó al sentir su erección rozar su sensible sexo. Dios, había pasado tanto tiempo y sabía que sería doloroso ni por muy mojada y deseosa que estuviera de este. Bajó la mirada hacia el rostro de Sasuke. Su ex novio la miraba con una profunda expresión y luego este tomó su rostro en sus manos para empujarla a besarlo.
Comió su boca como si no hubiera mañana.
Sakura se acostó sobre su duro pecho y mientras se besaban, comenzó a mover las caderas, haciendo que el sexo de Sasuke empezara a frotarse contra el suyo. Lo sintió estremecerse bajó ella, pero en vez de detenerla, Sasuke le agarró la cintura con las manos y la instó a continuar con el vaivén, solo que Sakura quería algo más que un simple roce. Quería sentirlo profundamente.
Estaba actuando un poco precipitada, pero si Sasuke se daba cuenta, no continuaría y la verdad es que necesitaba sentirlo llenándola dentro. Más tarde podría pensar en las consecuencias y dudaba que hubiera. Vamos, ya le habían dado un veredicto.
Con manos temblorosas tomó el endurecido eje de Sasuke y lo guió hacia su entrada. No miró el rostro de Sasuke mientras lo hacía, pues, no quería ver su expresión por el momento, solo quería sentirlo. Alzó las caderas, recordando como se hacía. Esto era como montar bicicleta, era imposible olvidarlo.
La roma cabeza de Sasuke rozó su entrada y Sakura siseó de placer. ¿Era así de intenso siempre o solo era porque estaba con Sasuke? Bueno, no sabría si esta sería la última vez en su vida con él o si sería una de las muchas ocasiones, pero mientras pudiera, debía de aprovechar el momento.
Colocó la cabeza en su entrada y lentamente fue bajando las caderas. Se mordió los labios y cerró los ojos mientras sentía su sexo abrirse paso dentro de ella. No recordaba que fuera tan grande, o quizás era porque había pasado tiempo. Su vibrador no era de este tamaño. No, ni de cerca.
Mordiéndose con fuerza los labios, Sakura continuó bajando las caderas hasta que lo sintió profundamente enterrado dentro de ella. Dolía. Era como si estuviera expandiéndola desde adentro. Sabía que esto le pasaría factura después, pero… Quería esto. Esto y mucho más, pero no podía pedir demasiado. Solo disfrutar este pequeño momento de felicidad de su vida, donde al fin volvía a ser una con el amor de su vida.
Sintió una mano sobre su mejilla y abrió los ojos borrosos por las lágrimas provocadas por la adolorida sensación. Sasuke la miraba preocupado.
—Ha pasado un tiempo —susurró Sakura sonriendo.
—¿Qué tanto tiempo? —preguntó Sasuke sin moverse.
Sakura desvió la mirada. No podía decirle que el único hombre con el que se había permitido intimar en su vida era él. Era demasiado vergonzoso, pero es que no se había sentido cómoda con otros como para dar ese paso.
—No tienes que saber —le dijo y Sasuke tomó su barbilla entre sus dedos para obligarla a mirarlo.
—Sakura… —susurró Sasuke su nombre—. Dímelo —exigió.
Se mordió los labios y decidió mentir.
—Lo suficiente para que me duela cuando entres, así que… —se relamió los labios—, se gentil, ¿sí? —pidió Sakura.
Sasuke la observó por unos segundos que parecieron eternos hasta que asintió. No parecía como si se comiera su cuento, pero por ahora, quería que actuara. Luego, más tarde, podía tener la conversación que quisiera.
Apoyó las palmas sobre el pecho y con lentitud comenzó a alzar las caderas de la pelvis de Sasuke. Su miembro se deslizó fuera y antes de que saliera por completo, Sakura volvió a empujarlas hacia abajo, adentrándolo nuevamente.
Si, recordaba esta rica sensación de tener al amor de vida profundamente dentro de ella y lo completa que se había sentido. No lo entendía. ¿Por qué era así después de tanto tiempo? Su cuerpo no debería recordarlo, pero allí estaba, estremeciéndose por estar cerca de Sasuke. Era un traidor, no, ella era la traidora que no se respetaba. ¿Cómo pudo permitir esto?
Sus caderas comenzaron a moverse con un poco más de rapidez al sentir las sensaciones invadiendo su cuerpo y haciéndola sentir en el cielo. Tal vez no debió que Sasuke cruzara la línea, sabía que ahora sería más difícil decir adiós si sucedía.
Sasuke la rodeó con sus brazos, abrazándola y apretándola contra su cuerpo mientras rodaba con ella sobre la alfombra frente a la chimenea. Se acomodó y sin dejar de abrazarla, la penetró. Sakura se aferró a su cuerpo mientras sentía como Sasuke la amaba una y otra vez. Haciéndola olvidar sus preocupaciones, haciéndola sentir protegida y como si estuviera en casa, y no mse refería a su casa en la cual estaba, si no en el lugar donde pertenecía, junto a Sasuke.
Si, había querido esto, hacia esperado por lo mismo durante diez años. Ahora que Sasuke estaba allí, ya no quería esperar más, quería dejar de sufrir y solo ser feliz. Y en este pequeño momento de su vida al fin era feliz.
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*—Sasuke:
Volver a tenerla en sus brazos había sido más que mágico, había sido como estar en el cielo y todavía se sentía allí.
Sasuke sonrió y retiró un mechón de pelo rosa que caía sobre el rostro adormecido de Sakura.
Había hecho el amor con ella y después de tanto tiempo, se sintió como si estuviera en casa. Ahora entendía y con más razón que no podía dejarla ir. Aun amaba a Sakura y tuvo que pasar todo lo sucedido y tantos años para que se diera cuenta que, para él, Sakura siempre fue la mujer de su vida. Era la única que lo hacía sentir pleno.
Era tan tonto, pero era lindo. No se había sentido de esta manera tan emocionado con nadie, solo con Sakura. Parecía un adolescente.
Se inclinó sobre ella en su amplia cama para besarla su frente libre. Sakura se removió en el sueño, pero no se despertó. Debía de estar cansada después de hacer el amor con el sobre la alfombra de su salón frente a la chimenea. Ni siquiera en sus años adolescentes había sido tan travieso. Si, lo habían hecho en varios lugares de su casa, pero nunca frente a la chimenea. Parecía ser que habían estado hambrientos el uno con el otro que no se habían medido.
Sin embargo, Sasuke estaba feliz de que hubiera sucedido aquel mágico momento con Sakura. Lo único que discutía era lo que había notado mientras estuvieron juntos. Era posible que fuera el único hombre en su vida y esto infló un poco su orgullo, pero también le hizo sentir triste al darse cuenta de lo mucho que Sakura había esperado por él mientras estuvo haciendo su vida en la ciudad.
Había sido un idiota, si, no tenía perdón, pero quería corregir sus errores intentándolo de nuevo y mostrándole que quería aprovechar dicha oportunidad dada. Quería ser todo para ella y ayudarle a salir de aquella vorágine de tristeza en el que vivía. Con un empujoncito y la debida ayuda, Sakura volvería a sonreirá ampliamente sin pensar en las tristezas del pasado. Lo sentía.
Sasuke tomó la mano derecha de Sakura y besó su dorso para luego mirar los anillos de bodas en su dedo anular. Sin escucharlo podía decir que estos eran los anillos de sus padres. Había uno más grande que el otro y era bonito que aun los llevara con ella. No era olvidar su muerte, si no superarla y dejar de culparse por esta. Había sido un accidente, pero para que Sakura entendiera tendría que buscar ayuda de un profesional.
La ayudaría en lo que pudiera mientras estuviera a su alcance.
La vista de Sasuke se desvió hacia la pulsera de hilos negros y rojos atada en su muñeca. Frunció el ceño y pasó los dedos por la misma. Le sorprendía que estuviera viva después de tanto tiempo. No quería ser supersticioso, pero parecía que la misma había sido bendecida. De todos modos, ya no necesitaba la pulsera porque él estaba allí ahora. La protegería y la cuidaría porque para él, Sakura era muy preciada.
Con delicadeza comenzó a quitar el nudo hasta que la tuvo fuera de la muñeca de Sakura. Observó que la misma había dejado una marca, la piel donde había estado era más clara. Parecía que Sakura siempre la utilizó allí. Bueno, desde ahora en adelante, como había dicho antes, no la necesitaba. Además, tenía una nueva para reemplazarla con un nuevo y bonito recuerdo.
Sasuke sonrió para luego bajar de la cama.
Regresó al salón desnudo, sintiendo el cuerpo aun caliente por la actividad pasada. Antes de acercarse al perchero cerca de la puerta, apagó la chimenea y las luces navideñas que aún seguían encendidas en el salón. Una vez listo, se acercó al pechero y sacó de su abrigo la pequeña caja de terciopelo negro donde reposaba la pulsera de flores de cerezo.
Antes de que se congelara por su desnudez, subió al segundo piso de regreso a la calidez de la habitación de Sakura. Se metió bajo el mullido edredón y se acercó a Sakura. Con la misma delicadeza que le había quitado la anterior pulsera, deslizó el brazalete de oro. Le quedaba perfecto. Como si hubiera sido hecho para esta.
Observó que la pulsera tenía 12 dijes y es como si estuviera regalándole un ramo de flores reales con el número que indicaba amor para siempre, un amor por cada mes, un amor de toda la vida y eso era lo que Sakura significaba para él.
Se llevó la pulsera a los labios y lanzó un deseo en silencio a quien sea que estuviera moviendo los hilos de su vida, para que permita que sucediera esta oportunidad porque ambos la necesitaban.
Solo esperaba que su deseo fuera escuchado y pudiera ser cumplido.
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Denisetkm - Kisses :*
—Si hay algun error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)
