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Un Milagro En Navidad
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Capitulo 4
Cinco días para Navidad — 4to Día
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*—Sakura:
Abrió los ojos, pero ante la molestia de la claridad que entraba de alguna parte de la habitación, volvió a cerrarlos. Se movió para darse cuenta que estaba sobre una mullida cama y que su cuerpo parecía como si alguien hubiera pasado por encima de él.
Volvió a abrir los ojos y los recuerdos de una fogosa y alocada noche invadieron su mente. Sintió sus mejillas ardientes al recordar vívidamente lo sucedido y se abrazó a misma.
No podía creer lo sucedido. Había dormido con Sasuke y había sido tan mágico. No pensó que volvería a suceder, más bien, no se imaginó que volvería intimar con alguien, así como fue con Sasuke, pero podía comprenderlo ahora: Sasuke siempre había sido el único para ella en su vida.
Sakura soltó un suspiro y se giró en la cama. Estaba sola en esta y era obvio que lo estaría. No habían decidido nada anoche, al menos no concretamente, solo habían dicho cosas. Ahora con la luz de un nuevo día, Sakura comenzaba a sentirse más confundida, pero así lo había decidido anoche, que disfrutaría y que al día siguiente pensaría en las consecuencias de sus actos.
Y demonios, que consecuencias. Sentía el cuerpo sensible, sus senos y su sexo palpitaban aun de placer, deseando quizás hasta más. ¿Por qué se había reprimido tanto cuando se notaba que lo disfrutaba? «Porque no había sido Sasuke», dijo una voz y Sakura decidió darle la razón.
Era una lástima que esto no significaba nada.
Era tiempo de afrontar la realidad.
Sakura se sentó en la cama y extendió los brazos hacia fuera, pero algo brillante reflejó en sus ojos. Parpadeó confusa y bajó la mirada hacia el accesorio que estaba alrededor de su muñeca donde había estado otro objeto importante.
Espera un momento.
¿Qué diablos era eso?
Sakura acercó su muñeca, la cual tenía una nueva pulsera donde había estado la anterior. Tocó con los dedos de su otra mano las delicadas flores de cerezo y se sorprendió al reconocerla. Era la pulsera que había visto el día anterior en el puesto de accesorios en la feria.
¿Como?
¿Cuándo?
¿En qué momento?
No lo entendía. Sakura no había comprado el brazalete porque le había parecido caro y no estaba dentro de su presupuesto, pero por lo que veía, Sasuke había sido quien la había comprado. ¿Cuándo? Buena pregunta.
Bajó la mano y miró con curiosidad el nuevo brazalete.
¿Qué significaba esta pulsera? Ya su vieja pulsera no estaba en la muñeca y parecía como si hubiera sido reemplazada, por lo cual, Sakura se hacia la pregunta. No quería saltar en conclusiones y que la realidad se le estrellara en la cara. Era mejor obviar que estaba allí.
Decidió salir de la cama. Notó que su habitación estaba muy recogida. Si recordaba anoche desmayarse en los brazos de Sasuke, claro, después de hacer el amor varias veces con él, pero viendo que no quedaba ni rastro de su presencia allí, Sakura se imaginaba que regresó a su casa temprano.
Era por estas cosas que no trataba de cruzar a línea, ahora se sentía anhelante y deseando ver al muy imbécil. ¿Por qué tuvo que dejarse ir anoche? Se lo preguntó varias veces mientras arreglaba la cama y buscaba ropa para ponerse para el día. Repitió la pregunta unas veces más mientras se duchaba y su cuerpo se quejaba por los movimientos.
Cuando terminó de ducharse, se dijo que pasaría el día descansando. De todos modos, no tenía nada que hacer. Podía tomar un analgésico para calmar los dolores y ver si podría estar bien para asistir a la cena de nochebuena a la que había sido invitada en casa de los Uzumaki, pero conociéndola, dudaba que fuera. Era mejor estar tranquila en casa.
Si, eso haría.
Su estómago rugió en ese momento. Era mejor que tomara algo de comer antes de tomarse los analgésicos. Se sentía muy cansada. Además, era mejor dormir que afrontar la realidad. O era dormir o trabajar, pero por culpa de Ino ahora estaba de vacaciones, por lo cual, le quedaba lo primero.
Salió de su habitación y bajó las escaleras. Mientras las bajaba, un rico aroma a café con huevos y tocinos le acarició la nariz. Sakura detuvo sus pasos y olisqueó el aire. El olor se sentía más ahora y parecía que fuera en su propia casa.
¿Quién estaba en su casa?
Rápidamente bajó los escalones faltantes y caminó de la misma forma hacia la cocina, pero antes de entrar, se detuvo en el umbral de esta para ver a Sasuke. Sasuke estaba en su cocina y parecía estar haciendo el desayuno.
¿No se había ido?
¿Por qué seguía allí?
Su corazón comenzó a latir fuertemente en su pecho y sus manos sudaron, sintiéndose nerviosa de afrontarlo. No entendía porque seguía allí después de lo que había pasado, pero verlo en su cocina removió viejos recuerdos. No debería hacerse esto, pero se lo estaba haciendo. Estaba recordando sus momentos con él. Compartieron tanto durante su juventud y fue por eso que fue tan difícil superarlo. Bueno, notando la vorágine de emociones que tenía, era obvio que no lo había superado.
¿Qué significaba esto?
Bueno, no podía seguir escondiéndose y menos en su casa. Era tiempo de dar la cara.
Dio un paso hacia delante para hacerse notar, pero al este hablar, detuvo sus pasos.
—Siento no estar allí —escuchó que este decía. Sakura se quedó parada confundida. ¿Acaso estaba hablando con ella? Vio como este se movía por la cocina y observó que tenía su teléfono en su oreja. Ah, era con la persona del otro lado de la línea—. ¿Qué tan urgente es el problema? —preguntó Sasuke y se quedó allí en silencio, pareciendo escuchar la larga cantaleta de la persona del otro lado de la línea—. ¿No puedes esperar? —continuó mientras Sakura escuchaba a escondidas la conversación.
Parecía estar hablando con un empleado, quizás su mano derecha o algo así por el tono de voz calmado que tenían Sasuke. Quizás debería pasar de largo. De todos modos, era su cocina, no tenía que pedir permiso, pero algo le decía que debía de esperar.
—He estado un poco ocupado —informó a la persona del otro lado de la línea—, pero prometo regresar lo más pronto posible para calmar tus ansias, ¿sí? —dijo Sasuke.
Sakura dio un paso hacia atrás al escucharlo. ¿Regresar lo más pronto posible? Se tomó las manos y desvió la mirada. ¿Por qué se sorprendía? Se supone que su regreso iba a suceder al final de las fiestas navideñas, lo sabía, pero por alguna razón, escucharlo decirlo en voz alta, provocaba ciertos sentimientos en ella, sentimientos de perdida y de vacío.
¿Por qué estaba reaccionando de esa manera? Debería estar agradecida de que Sasuke iba a salir de su vida, pues no tenían futuro juntos, sin embargo, saber que se iría pronto, la ponía triste.
¿Por qué?
¿Acaso quería que se quedara?
—Si, si, regresare mañana, ¿sí? —dijo Sasuke y Sakura soltó un gemido de sorpresa.
Rápidamente, Sasuke notó su presencia y se giró hacia ella. Observó como los ojos de Sasuke se abrían igual de anchos por la sorpresa de verla allí.
—Te llamare más tarde, ¿sí? —le dijo a la persona—. Tengo algo importante que resolver.
¿Algo importante que resolver? No había nada importante. Ella solo la idiota que se había ilusionado nuevamente, aunque trató varias veces de decirse a sí misma que solo había sido algo pasajero, en el fondo guardó la esperanza de que no fuera así y escuchando la conversación de Sasuke, se dio cuenta de que al final, las palabras y lo sucedido la noche anterior, no habían significado nada.
Se había dejado engañar una vez más.
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*—Sasuke:
—¿Desde cuándo estás ahí? —preguntó Sasuke bloqueando el teléfono y guardándolo en el bolsillo trasero de su pantalón. Mas tarde llamaría a su asistente para coordinar su breve regreso, lo que tenía fuente a él era mucho más importante que su subdirector siendo incompetente.
Sakura negó con la cabeza y decidió entrar completamente en la cocina. Se acercó a él, pero no a él directamente, si no a los platos que había sobre la encimera con el desayuno que estaba preparando Sasuke. La vio tomar un plato extra y comenzar a servirse algo de tocino y huevos.
Sasuke se acercó y la tomó de brazo, pero cuando su mano conectó con este, Sakura se sobresaltó, zafándose rápidamente de su agarre y haciendo que el plato que tenía en su mano, resbalara de esta y terminara en el suelo haciendo un sonoro ruido.
Ambos miraron el desperdicio de desayuno en el suelo para luego alzar la mirada y observarse mutuamente. Sakura movió la cabeza y se dio la vuelta. Se acercó a una puerta, abriéndola y sacando de esta una escoba y recogedor.
Sasuke se acercó para ayudar, pero Sakura le dio una mirada que lo dejó congelado. No entendía su reacción. ¿Había dicho algo malo? Solo había estado hablando con su empleado de trabajo, sobre su subdirector que estaba siendo un incompetente y quien al no tenerlo allí estaba volviéndose un etcétera. Había que cerrar un acuerdo con un cliente para la construcción de un residencial y el muy imbécil aún no había podido hacer lo que Sasuke le había dejado a cargo.
Su asistente estaba nervioso porque temía que el cliente se echara hacia atrás antes de firmar el contrato, por lo cual requería rápidamente la intervención de Sasuke. Era solo esto. Regresar para una cena de negocios y firmar un contrato. No había dicho nada malo, pero podía entender por dónde iba Sakura.
—Sakura… —llamó su atención cuando esta terminó de recoger.
—He escuchado lo suficiente.
—Esto tiene que ver con mi trabajo —trató de explicar Sasuke, aunque sabiendo lo difícil que era Sakura era posible que cualquier cosa que dijera le entrara por un oído y le saliera por otro—. Sé que estas así porque me escuchaste decir que iba a regresar —murmuró y se acercó más a esta—. ¿Tanto deseas que me quede a tu lado?
Sakura desvió la mirada lejos de él, pero para Sasuke no pasó desapercibida la expresión mostrada ante sus palabras. Era una triste.
Sasuke suspiró y se pasó una mano por la cabeza, pensando que podía decía para que Sakura no lo sacara de contexto, porque parecía ser que la conversación con su asistente había tomado ese rumbo.
Decidió hablar la verdad.
—Deje a cargo al subdirector de mi empresa para que firmara en mi ausencia un contrato de trabajo con un cliente, pero el muy imbécil no ha podido hacer la tarea que le deje a cargo —explicó Sasuke—. Para no perder la oportunidad, mi asistente me ha pedido que regrese, aunque sea solo breve para que siga disfrutando del tiempo libre que me tome, sin embargo, desea que resuelva el problema lo antes posible.
Sakura volvió la mirada, pero ya no se veía triste, solo se veía vacía, sin expresión. Sasuke no entendía esta situación. le estaba diciendo que se iría pero que regresaría una vez más para que continuaran con lo suyo y para que hablaran claramente sobre lo que pasaba entre ellos, pero parecía que Sakura ya tenía una decisión.
Sasuke no iba a tirar la toalla. Como siempre, Sakura solo estaba cerrándose una vez más. Anoche tuvo que ser insistente para hacer que saliera con él, pero esta vez no quería insistir. Solo quería hablar con la verdad y que ella entienda que solo se iba por unos días para regresar. No iba a ser como la vez pasada, no era un adolescente. Y a diferencia de la persona que había sido en el pasado, el cumplía sus promesas.
—Prometo regresar —susurró y la expresión de Sakura cambió para verlo con sorpresa, pero luego movió la cabeza.
—Eso dijiste hace diez años —susurró esta con pesar.
—No me puedes comparar con la persona que fui hace diez años —le dijo Sasuke tratando de cambiar su opinión—. No soy ese adolescente, Sakura —le recordó—. No puedes seguir juzgándome por las decisiones de hace diez años cuando solo era un joven con ganas de ver el mundo.
Sakura soltó una carcajada y volvió a mover la cabeza.
—Quizás no lo puedo hacer, pero lo que sí puedo hacer es darme cuenta de que lo de anoche fue un maldito error —murmuró y Sasuke dio un paso hacia ella. No sabía porque tenía esa idea, pero maldita sea, no había sido un error. Había sido el momento más maravilloso que había tenido en años y se había sentido tan pleno.
—No es así —dijo Sasuke tomándola por los hombros—. No tengo la menor idea por la cual piensas de esa manera, Sakura, pero no fue así —murmuró y trató de abrazarla, pero Sakura colocó las manos en su pecho y lo empujó.
Sasuke se sentía inútil, pues parecía ser que cualquier cosa que dijera o que hiciera estaba mal para Sakura. ¿Qué se supone que tenía que hacer para que le creyera? Debía de resolver el problema con su empresa, pues, si no volvía y se quedaba, no estaría tranquilo y tendría su cabeza en otro lado cuando la quería junto a Sakura.
—Tal vez, al verme, recordaste lo divertido que fue y quisiste tomarme una vez para ver si seguía siendo igual —escuchó que Sakura mientras volvía a reírse—. Fui igual, ¿no? —le preguntó Sakura—. No sé qué estaba pensando anoche, pero estoy segura que debió de ser el algo que comí, porque actuar de esa manera no fue la correcta.
—No entiendo porque te vas por ese lado —murmuró Sasuke confundido. Le había explicado la conversación con su asistente, de que regresaría a su vida por unos días y que volvería al pueblo para estar con ella, para tratar, con más ahínco, de retomar su relación para que fuera una duradera. Quería estar con Sakura. Lo deseaba mucho—. Lo que tuvimos anoche fue mágico, más que mágico, fue… —Sasuke movió la cabeza. No tenía palabras para describir el mejor momento de su vida—. Me hiciste sentir como el hombre más feliz de la tierra y quiero seguir siéndolo, sé que a tu lado podre serlo, pero no me estas dejando, ¿sabes? —le dijo esto último siendo sincero para que se diera cuenta que con ella las cosas eran difíciles.
—¡Falacias!
—No estoy mintiendo, Sakura
Sakura se encogió de hombros.
—Okay —dijo Sakura y ladeó la cabeza—. ¿Y si decido esperar por ti una vez más? —preguntó y la esperanza de Sasuke creció al escuchar, pero al ver su rostro con esa expresión irónica, se dijo que Sakura solo estaba jugando con él—. ¿Qué tal si te das cuenta de que no hay futuro a mi lado y decides dejarme? —le preguntó y Sasuke abrió la boca para negar lo dicho, pero Sakura alzó una mano, deteniéndolo—. ¿Crees que podría aguantar una vez más? —su amada negó con la cabeza—. Ya he perdido demasiadas cosas y antes de aferrarme a ti una vez más, prefiero mejor hacerme la idea desde un principio.
Esas palabras significaban, que por mucho que lo intente, Sakura no va a cruzar la línea que ella misma había dibujado. Tenía miedo, lo entendía, todos teníamos miedo de algo, pero poco a poco vencíamos esos miedos y Sasuke quería ayudarla. Anoche había sido fantástico y hablar con ella se sintió bien. Sabía que Sakura quería olvidar esas penas del pasado, pero de igual manera, parecía aferrarse a estas como si las mismas fueran un escudo para protegerla. ¿Por qué? ¿Por qué se aferraba a algo que le hacía daño?
Sasuke tenía que seguir insistiendo. Había vuelto al pueblo con la idea de descansar, pero su regreso se debía a un propósito más allá que esto. Lo que aún seguía vivo entre Sakura y él era más que mágico. Era una oportunidad para avanzar y comenzar de nuevo, más para Sakura que para él, por lo cual, Sasuke debía de seguir. No iba a tirar la toalla.
—Prometo regresar —volvió a decir Sasuke con más decisión—. Por lo que sea, prometo regresar —juró Sasuke tratando de convencerla. Pues, sabía que, si se iba con esta conversación y con las cosas entre ellos pendiendo de un hilo, cuando regresara, no sería lo mismo. Tenía que hacerle a entender a Sakura que no sería igual que el pasado.
—Es lo que dijiste la última vez, ¿sabes?
—Y esta vez es diferente —sin dejarlo ir y tratando de convencerla.
Las cejas de Sakura se arquearon y soltó una risotada.
—No lo creo.
Sasuke soltó un pesado suspiro. Sabía que Sakura era difícil, pero demonios, nunca creyó que lo era tanto. Sin embargo, mantuvo la calma. Su amada era una mujer herida que creía que todos le iban a hacer daño. Era solo su dolor hablando. Sakura no era así. Tenía miedo, debajo de esa fachada de perra estaba la verdadera Sakura y esta tenía miedo de intentarlo otra vez y que le fallaran, pero esta vez, Sasuke no iba a fallarle. Lo juraba por Dios. Desde el fondo de su corazón quería intentarlo. Algo le decía que esta vez si iba a salir bien, pero primero Sakura tenía que darle la oportunidad.
Sin embargo, ¿Qué podría hacer para que la misma le creyera y que tuviera la puerta abierta hacia él para cuando regresara en dos o tres días?
Tuvo una idea fugazmente.
—Ven conmigo —sugirió y vio como Sakura lo miraba con sorpresa.
—¿Que?
Sasuke asintió y le tomó las manos.
—Vuelve conmigo a la ciudad —volvió a decir claramente, pero Sakura seguía viéndolo con confusión y sorpresa—. Solo será por dos o tres días, así puedo regresar contigo —sugirió Sasuke—. Estás de vacaciones, por lo cual no sería inconveniente para ti y…
Sakura negó con la cabeza, dándole una respuesta muda a su sugerencia.
Sasuke apretó las manos de su amada. Comenzaba a dolerle el pecho al ver a Sakura tan decidida a no darle una oportunidad.
—¿Por qué no confías en mí? —le preguntó Sasuke con tristeza—. Es duro ver cómo te cierras a mí y como actúas de esa manera. Sé que te hice daño en el pasado, pero trato de remediarlo —murmuró—. Quiero intentarlo y quiero estar contigo, pero no confías en mí, Sakura.
Su amada no respondió, solo se quedó pensativa por unos largos segundos. Ante su silencio, Sasuke decidió llamar su atención nuevamente.
—Sakura…
La misma se soltó de sus manos para luego dar un paso hacia atrás y se abrazó.
—Sabía que era una mala idea cruzar dicha línea contigo —susurró en voz baja—. Que volvieras a la ciudad ha hecho de mi un etcétera y la verdad es que no sé qué hacer —terminó diciendo viéndose muy confundida.
—Tienes miedo, lo sé —dijo Sasuke extendiendo su mano hacia ella para tocarla. Sakura se veía que necesitaba protección de sí misma, porque sus pensamientos eran muy cambiantes. Era una pena que fuera de esa manera, pero podía ayudarla, no tan solo él, Ino y los demás también querían ayudarla—. Te ayudaremos a vencer ese miedo, juntos, pero debes dejarnos tratar y…
Sakura negó con la cabeza, interrumpiéndolo otra vez.
Si, esto era difícil pero no podía perder los estribos ni la esperanza.
—Sakura, escúchame por favor —pidió Sasuke ya que la misma se estaba negando a escucharlo o darle una oportunidad, pero como había dicho antes, tenía que tener paciencia con su amada que estaba herida por el pasado.
Sakura se alejó nuevamente de él.
—Estaré arriba y espero que cuando regrese, no te encuentre Sasuke —terminó diciendo la misma cerrándose y cortando la conversación.
Sasuke abrió la boca para replicar, pero al ver como sus delicados hombros temblaban, decidió detenerse. Sakura estaba asustada y confundida. Seguro saber que estaba regresando a la ciudad fue la que la llevo a sentirse de esta manera, porque, después de lo de anoche, era obvio que la conexión del pasado seguía latiendo allí y que ambos en el momento, se dijeron que debían de intentarlo. Viendo como Sasuke tenía que regresar a la ciudad prontamente seguro la había asustado.
Era mejor dejarla tranquila.
Sasuke asintió y antes de que Sakura partiera al segundo piso, decidió abandonar la estancia primero. Tomó su abrigo del gancho y se lo colocó para salir fuera. El aire estaba frio, pues había nevado durante la noche.
Miró hacia el cielo que estaba gris aún.
No iba a abandonar la esperanza de retomar lo de ellos. Quizás en la noche, cuando su mente se aclarará, podrían hablar. Tendría que partir al día siguiente por lo cual, solo le quedaba esta noche para convencerla que esta vez era verdad y que iba a volver por ella.
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*—Sakura:
Había sido una perra, lo sabía, pero escucharlo decir que se iba y que probablemente regresaría, la asustó y más que en el pasado.
Estar con él la noche anterior fue un grave error, porque estar en sus brazos y sentirse como si estuviese en casa, le hizo desear más, le hizo desear ser feliz, pero saber que volvería a la ciudad a resolver un problema que según él solo tomaría dos o tres días, la asustó y le hizo actuar de esa forma.
Se abrazó a si misma mientras veía por la ventana la marcha de Sasuke. Pues, ni bien escuchó la puerta cerrándose, algo impulsó a Sakura de ir tras él, pero cuando llegó a la puerta, sus pensamientos negativos la detuvieron.
¿Y si era lo mejor?
Sasuke no pertenecía al pueblo. El que fuera llamado para resolver un problema en su empresa lo decía todo. Al final, debía de volver a su vida, la cual no estaba en Seasons. Le hizo un favor diciéndole que era mejor que terminaran allí. Sería difícil para ella quedarse a esperarlo cuando este posiblemente no regresaría al pueblo.
Soltó un suspiró y vio como este se volvía para mirar hacia la casa, rápidamente Sakura se apartó de la puerta y se llevó una mano al corazón. ¿Por qué se ocultaba? Bajó la mirada. Era una cobarde, lo sabía, pero no podía arriesgarse otra vez a ser herida. Era mejor permanecer sola que seguir ilusionada por un hombre que al final tendría que regresar a su vida normal.
Solo que pensar hacer esto era una cosa, pero hacerlo era otra. Iba a ser difícil luego de haber compartido la noche anterior aquel bello momento, pero tenía que hacerlo por su propio bienestar. Podría pensar en abandonar el pueblo para ello, pero estar con Sasuke estaba lejos de lo imaginable, no podía ser posible.
El teléfono de la casa comenzó a sonar en ese momento y Sakura se sobresaltó.
¿Sería Sasuke?
Sakura decidió alejarse de la ventana y acercarse para tomar la llamada, vio por el identificador de llamada que era Ino llamándola desde el teléfono de su propia casa y el corazón de Sakura se desinfló. ¿Quién la entendía? Se rio. Dejó que sonara y sonara la llamada, pero no la tomó. Sabía que quería saber su querida amiga, pero Sakura no podía darle respuestas por ahora. Ni ella misma sabía que decidir. Era tan voluble y tan indecisa.
Volvió a la cocina para tomar el desayuno preparado por Sasuke, el cual estaba frio, pero que pudo comer. Sus lágrimas se deslizaron por sus mejillas al pensar que pudo tener esas mañanas con Sasuke si hubiera decidido lo contrario, pero por su bien, para estar protegida de una nueva ilusión, era mejor que lo dejara ir y que continuara su vida, la cual no estaba tan mal, solo que…
Era tan solitaria.
Se pasó una mano por la cara para limpiar las lágrimas.
Ya estaba bueno, había decidido esto y tenía que acoplarse a su decisión en vez de seguir llorando.
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*—Sasuke:
Esta era su última oportunidad.
Alzó la mano hacia el timbre de aquella casa de dos pisos de aspecto moderno donde residían los Uzumaki. Había sido invitado para compartir durante una pequeña cena de nochebuena con estos y con los demás del grupo de su juventud, esperando también ver a Sakura para poder tomar su última oportunidad antes de irse.
Ino le había informado que Sakura estaba invitada a la fiesta, por lo cual, Sasuke esperaba verla allí y poder tomarse un momento a solas con ella para hablar nuevamente sobre lo que sucedió esa mañana. No quería irse sin hablar.
La puerta se abrió poco después de tocar el timbre y un jovencito estaba del otro lado. Sasuke sonrió al reconocerlo. Se parecía a Ino, pero también tenía algunas cositas de su padre Sai. En ese momento, Ino apareció con una sonrisa.
—¡Sasuke-kun! —exclamó al verlo—. ¡Bienvenido!
—Gracias por la invitación —le dijo, aunque había sido Naruto quien lo había invitado, pero como la cena era de todos, Ino también merecía el agradecimiento.
—La verdad es que no te esperaba, ¿sabes?
Le dio una mirada. ¿Sabría Ino sobre la discusión que tuvo con Sakura en la noche? No, lo dudaba, pero era extraño que lo dijera. Aun así, Sasuke le sonrió y pasó dentro de la casa de los Uzumaki cuando Ino se apartó. Le pasó la botella de vino que había traído para la noche. Esta le sonrió a gusto y luego le indicó que lo acompañara.
La siguió hasta un salón donde estaban los demás invitados de la noche junto con los anfitriones. Sasuke tuvo un pinchazo al ver las parejas con sus hijos y los que venían en camino. Si tan solo Sakura le diera una oportunidad estarían llegando juntos esta noche, pero no había sido así. Sin embargo, no iba a perder la esperanza.
Ino le pasó una copa con lo que parecía vino y tomó asiento al lado de su esposo y su hijo que ahora saltaba en las piernas de su padre.
—¿Creía que Sakura venia contigo? —escuchó que Naruto preguntaba.
Sasuke no puedo evitar hacer una mueca cuando escuchó la pregunta. Había creído que estaría allí, pero viendo que no estaba y que preguntaban por ella, era posible que Sakura no se acercara esa noche a la casa de Naruto.
—Eso debería preguntar yo —dijo y miro hacia Ino.
—He estado llamándola desde temprano y no ha tomado las llamadas —informó Ino bajando la mirada—. Luego, en la tarde, me escribió un mensaje diciéndome que no podría asistir a la cena y por mucho que insistí para que me dijera la razón, nunca quiso decirme —dijo e hizo una mueca—. De paso, creo que me bloqueo.
No le sorprendía de Sakura quien parecía que odiaba que jodieran su paz mental o que la sacaran de su burbuja de protección. Era una cobarde, pero no se escaparía de él.
—Entiendo.
—Esperaba que supieras la razón —dijo Ino sonriendo.
Sasuke desvió la mirada.
No podía decirle la verdadera razón delante de todos. Mas tarde, podría apartarla del grupo y hablar con ella. Ya que Sakura no había venido y dudaba que lo hiciera, Sasuke tendría que ir a su casa. Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Como había dicho antes, esta era la última noche en el pueblo antes de regresar y aunque le había dicho a Sakura que le tomaría de dos a tres días, no sabía en verdad si sería así, por lo cual, quería dejar su relación en un buen lugar con Sakura.
—Bueno, dejemos el tema, ¿sí? —dijo Naruto aplaudiendo para llamar su atención—. Sé que Sakura le gustaría estar con nosotros, pero nuestra amiga a veces se torna asocial y prefiere estar sola, por lo cual, sé que preferiría que nos divirtiéramos y que compartiéramos aun sin ella. Ya más tarde planearemos algo para que se nos una, ¿sí?
El ceño de Sasuke se frunció. Había pensado que habían avanzado un poco con Sakura, pero ya notaba que no había sido ese el caso. Era como un suero, pero tarde o temprano, este acabaría. Tomando esa referencia, creía que, si seguían presionando a Sakura, dándole sorpresas, así como la noche anterior, poco a poco dejaría de ser asocial y seria feliz al fin. Solo había que darle su tiempo.
—De acuerdo —aceptaron Sasuke y Ino para dejar el tema, pero lo hablarían una vez más cuando no estuvieran los demás.
—Es un placer verte otra vez —dijo Neji Hyuuga uno de sus viejos amigos. Este era el esposo de Tenten y era el primo de la esposa de Naruto—. Creía que no volverías al pueblo y cuando Tenten me lo informó, me sorprendí bastante. Eres millonario y seguro regresar a este pueblo atrasado, te ha sorprendido, ¿verdad?
Sasuke sonrió y trató de no ser grosero.
—¿Qué tiene eso de malo? —le preguntó Sasuke—. Es mi lugar de nacimiento, creo que dicen por ahí que, aunque uno no quiera siempre termina en el lugar que nació, ¿no? —dijo siendo aun cordial—. Yo tampoco pensé que regresaría —admitió siendo sincero—, pero ya me ves aquí —Sasuke se encogió de hombros—. Es un placer verte otra vez —miró a Tenten—. Enhorabuena, Neji.
—Esperaba verte de la misma forma.
¿Verlo de la misma forma? Sasuke desvió la mirada hacia Naruto quien se ahogó con el vino al tener la fría mirada de Sasuke sobre él. ¿Acaso se le había escapado a Naruto sobre su esposa? Porque no le sorprendía.
—No hablemos de eso, ¿sí? —Sasuke entornó los ojos. No quería hablar de sus asuntos con Neji. En el pasado habían sido amigos, pero Sasuke recordaba que, en ese tiempo, Neji no había sido tan cotilla.
El momento se tornó un poco incomodo y Sasuke lo sentía, pero odiaba que se metieran en su vida privada sin darle cabida en esta.
Se quedó en silencio y se tomó su copa de vino. Escuchó a los demás hablar de algunos chismes del pueblo y no le sorprendió que fueran tan cotillas. No había nada que hacer allí, era por eso que quería llevarse a Sakura lejos de allí. Podía decir que a Sakura le sentaría bien el aire de la ciudad y, además, con su carrera y siendo tan joven, podía especializarse más. Había escuchado que era médico general y que no se había especializado más por no salir del pueblo, por lo cual, le vendría bien irse.
Unos momentos más tardes, una señora se acercó para informarle a Ino que los preparativos de la cena estaban listos. Ino se puso de pie y les informó en voz alta a todos por si acaso no lo habían escuchado, diciéndoles que tenían que moverse a la terraza donde estaba siendo colocada la cena.
—¿No esperaremos a Sakura? —preguntó Hinata mientras se ponía de pie con ayuda de su esposo.
—Cariño, ¿no escuchaste a Ino antes? —le preguntó Naruto a su esposa—. Sakura-chan no vendrá.
—Aun así, no pierdo la esperanza, ¿saben? —dijo Ino y Sasuke la entendió.
Tampoco perdía la esperanza. Sakura necesitaba varios empujoncitos para dar un paso adelante y ayer lo había estado haciendo bien, pero dada la conversación malinterpretada de esta mañana, Sakura había retrocedido un paso atrás. A pesar de, Sasuke iba a tratar por todos los medios de que siguiera avanzando. Así como Ino, no perdía la esperanza.
Se movieron hacia la terraza, la cual estaba iluminada con faroles y luces navideñas. El lugar era muy bonito y a Sasuke le entró un poquito de añoranza, más al ver como todos compartían en parejas. Quería estar allí con Sakura, riendo con todos.
Bajó la mirada.
No creyó que regresar al pueblo le haría desear tantas cosas, no vino con ese propósito, pero allí estaba: deseando una vida plena con Sakura, compartiendo y riendo con sus amigos junto a ella.
Mientras hacían la oración de bendición, Sasuke, quien no era muy religioso, pidió por ella para que Dios iluminara su camino y le diera la paz que necesitaba.
La cena fue una tortura para Sasuke, pues, al estar todos reunidos allí, a excepción de Sakura, hablaron de temas del pasado. Allá cuando eran jóvenes y felices, cuando aún no habían decidido qué hacer con su vida. Fueron tantas las anécdotas que a Sasuke le dolía el pecho, pues en la mayoría aparecía Sakura siendo la chica divertida que recordaba. Saber que todo se debía a su culpa lo estaba matando. Tal vez, si hubiera regresado, Sakura hubiera sido más feliz y hubiera ido a la cena con sus padres. No sabía si sería el mismo resultado, pero al menos Sasuke hubiera estado a su lado en su peor momento. Se arrepentía de sus decisiones del pasado, sin embargo, no podía hacer nada.
Durante la cena, se mantuvo en silencio, solo sonriendo y riendo cuando el momento lo requería mientras deseaba que la noche terminara pronto. Quería ir a buscar a Sakura, ahora, con más ahínco quería estar a su lado y convencerla de estar a su lado.
—No saben lo muy feliz que me haría que Sakura estuviera aquí —dijo Ino cuando estuvieron tomando el postre después de cenar, el cual era un dulce frio con frutas.
—No sé porque te preocupas tanto por ella —Sasuke observó como Sai, el esposo de Ino, hacia una mueca—. Siempre te hace esperar y nunca aparece. Es una malagradecida.
Las manos de Sasuke se tornaron en puños al escucharlo. Sai podía saber sobre las circunstancias de Sakura, pero no sabía ni una mierda sobre lo difícil que era su situación. Sakura necesitaba ayuda y él era un imbécil por decir esas cosas.
—¡¿Cómo puedes decir eso?! —exclamó Ino poniéndose de pie tan rápidamente que golpeó la mesa haciendo que la copa de vino del cual estaba tomando, se volcara, embarrando el mantel blanco que cubría la superficie—. ¡Es nuestra amiga!
Sasuke escuchó como Sai murmuraba un improperio. Entendía lo que el hombre estaba pensando, solo se preocupaba por su esposa, sin embargo, Sakura era su amiga también. Debería ser más empático. Sasuke mantuvo la calma, pero si Sai decía algo más, estaría empujando su copa de vino en su cara sin importarle que arruinara el ambiente.
—Solo decía —Sai se encogió de hombros y tomó su propia copa de vino que seguía intacta.
Ino solo le dio una mirada y comenzó a limpiar el reguero hecho por su copa.
La ama de llaves de los Uzumaki se acercó a Hinata y le susurró algo al oído. Hinata asintió y pasó la mirada por Sasuke para luego dirigirla hacia Ino. Eso fue extraño. ¿Acaso Sakura había venido?
Sasuke se quedó esperando, pero luego, la señora de antes, regresó con un paquete en las manos. Hizo una mueca. Falsa alarma. Vio como la señora se lo acercaba a Ino quien se sorprendió del paquete que parecía más un regalo que otra cosa. ¿Vendría de Sakura?
—¿Qué es eso? —le preguntó Sai a su esposa mientras se acercaba para inspeccionar el regalo que Ino aún no había abierto. Este tomo una pequeña tarjeta adherida al paquete y la leyó. Sasuke observó como la cara se le tornaba roja—. ¿Estás bromeando?
—¿Qué pasa? —preguntó Ino tomando la tarjeta y ruborizándose al leer el mensaje de esta. Alzó la mirada hacia Sasuke—. Es de tu hermano —le informó y las cejas de Sasuke se dispararon. ¿Un paquete de su hermano? Eso sí que era extraño.
Ino se apresuró a abrirlo. Era una caja y dentro de estas había fotos y cartas. Fotos de todos ellos. Sasuke tomó una en donde estaba Itachi, Ino, Sasuke y Sakura. Fue cuando fueron a la feria hace diez años, el día de la promesa. Había algunas fotos de ellos cuatros y algunas de Sasuke y Sakura. Se veían tan enamorados y el corazón de Sasuke dio un vuelco.
¿Por qué su hermano enviaba esto?
—Lo voy a matar —solo dijo Sai tomando una foto del montón.
Cuando Sasuke le echó un vistazo, soltó una carcajada al verla. Era Ino sentada en las piernas de Itachi mientras se besaban. No sabía que estaba pensando su hermano a enviar todo esto, ni la razón por la cual lo había hecho. Tampoco entendía como supo que estaban allí todos juntos en la casa de Naruto.
Miró hacia este último, su amigo se estaba riendo. Claro, se le había olvidado que Naruto seguía en contacto con Itachi. Era obvio que el mismo le había informado al hermano de Sasuke sobre lo que iba a suceder esta noche. ¡Que bromita se jugaba su hermano!
—Fuiste quien le dijo que estábamos aquí, ¿verdad? —le preguntó Sasuke tomando otra foto de la caja. Era una de Sakura con Sasuke en el día de la graduación. Ambos estaban sonrientes como en la mayoría de las fotos en las que estaban. La vida había sido tan relajada y divertida en ese entonces.
—Yo le dije a Itachi que cenarían todos en casa —dijo Naruto pasándose una mano por la cabeza—. Solo que no creí que iba a hacer este tipo de bromita.
—Cuando lo vea, voy a partirle la cabeza —dijo Sai enfadado mientras rasgaba la foto donde Itachi y Ino habían estado besuqueándose. La hizo añicos y devolvió los retazos a la caja.
—Seguro solo quería hacer una broma —Neji se encogió de hombros y luego Tenten le golpeó el brazo—. ¡Augh! —gritó Neji de dolor por el golpe.
—Broma o no, había sido divertido.
Ino hizo un ademan de manos.
—No peleen por eso —dijo y miró hacia su esposo—. Cálmate cariño, soy toda tuya en todo el sentido de la palabra y si te pones así de intenso, no habrá dulcito en la noche, ¿sí? —le advirtió a su esposo quien se hizo a sí mismo una cremallera imaginaria y se alejó.
No tenía que preguntar, ya Sasuke se imaginaba lo que era ese "dulcito" del que Ino hablaba.
Continuaron revisando la caja, viendo las demás fotos y riéndose de estas hasta que decidieron pasar a las cartas. Eran algunas cartas viejas que fueron intercambiadas entre Ino y Itachi. Mientras Ino leía en voz alta algunas, haciendo enfadar a su esposo, Sasuke hurgó en la caja solo para ver si había más fotos de Sakura y de él, para toparse con una que estaba destinada directamente a él y de paso, tenía fecha reciente.
La miró extrañado. ¿Por qué diablos su hermano le había escrito una carta cuando estaban en pleno siglo XXI y vivían en una época llena de tecnología? Puede que el pueblo era un poco atrasado, pero había celulares y otras cosas del mundo moderno.
Decidió abrirla para ver con que sandeces había salido su hermano esta vez.
«Sasuke,
Sé que es extraño que tu hermano, a quien viste la semana pasada, te esté escribiendo cuando podemos hablarnos por teléfono, pero quise hacerlo a los viejos tiempos», comenzaba la carta y Sasuke movió la cabeza. Su hermano era todo un personaje. Continuó con la lectura.
«Cuando me enteré que volvías al pueblo que nos vio nacer, algo me dijo que este podía ser el momento en que al fin pudieras ser feliz. No tengo que escuchártelo decir en voz alta, pero sé que volver a ver a tu antigua novia ha despertado ciertas emociones en ti y te ha hecho sentir vivo, ¿verdad?»
¿Qué comía que adivinaba?
Sasuke apretó las manos y continuó leyendo.
«Siendo tu respuesta positiva, que sé que es así porque te conozco imbécil, me gustaría que no desaprovecharas esta oportunidad brindada.
Conozco la historia de Sakura, pero nunca quise decírtela porque tenía miedo de que te culparas por lo sucedido cuando nunca fue tu culpa. Sé lo difícil que ha sido su vida y lo estancada que se siente, por lo cual, desde siempre he pensado que necesita una persona fuerte a su lado que la ayude a avanzar y ese alguien eres tú»
Resopló. Esto parecía sacado de una historia de amor, su hermano no podía negar lo que era: un escritor.
«El tiempo de Dios es perfecto, Sasuke. Quizás pienses que volver al pueblo y encontrarte con la situación de Sakura fue coincidencia, pero, ¿y si fue el destino que lo quiso de esa manera? Todo siempre obra para bien, aunque no lo veamos al principio. Dios te libró de una víbora para que pudieras regresar al pueblo y volver a encontrarte con el amor de tú vida, porque, siendo sincero, Sakura es la indicada para ti y siempre lo ha sido.
Sé que aprovecharas tu estancia en el pueblo para hacer las cosas correctamente esta vez.
Tal vez estoy presionándote demasiado, pero solo quiero que tomes la decisión correcta. Como dije antes, el tiempo de Dios es perfecto y de alguna manera, él hizo que llegaras allí para algo importante. Toma la decisión correcta hermanito y espero verlos pronto, y me refiero a ambos.
Tu amado,
Itachi»
Sasuke bajó la carta y cuando alzó la mirada, sus amigos lo miraban expectantes. Desvió la mirada hacia Naruto. Este debía de estar poniendo a Itachi al corriente de todo lo que sucedía en el pueblo, incluyendo su relación con Sakura, pero tenía razón.
Su estadía allí era importante y había sido enviado por dicha razón.
—Tengo que irme —susurró Sasuke doblando la carta y metiéndola en su bolsillo.
Sin dar una mirada a sus amigos, corrió hacia la entrada de la casa. Tenía que ir en busca de Sakura. Leer la carta le había dado el empujón que necesitaba para tomar la decisión correcta, aunque ya se había dicho que iba a hablar con Sakura, sin embargo, había tenido dudas en el momento, pero ya no, estaba decidido a recuperar a su amada.
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*—Sakura:
Se sentía tan patética, pero la única culpable de sentirse de esa manera era ella misma.
Estaba hecha un ovillo en su cama desde lo sucedido esta mañana con Sasuke. Había creído que dormiría, pero su conciencia no la dejó descansar. Tampoco había dejado de llorar. Si tan solo fuera más fuerte, más decidida. Si fuera de esa manera, se pondría ropa e iría a la fiesta de nochebuena para buscar a Sasuke, pero allí estaba quejándose de su vida, porque era más fácil hacer esto que ser valiente.
Era una cobarde.
Su vista, borrosa por las lágrimas, se desvió hacia la pulsera en su muñeca.
Esta incertidumbre suya se debía a Sasuke.
¿Por qué tuvo que volver a poner su vida patas hacia arriba?
Todo había estado bien sin él. Desde que volvió, Sakura solo había pensado en los síes en su vida cuando antes no se había replanteado la misma, pero ahora, cada paso que daba y en cada cosa que pensaba, se preguntaba si estaba haciendo lo correcto.
¿Por qué se arrepentía tanto?
Había tomado su decisión y era tiempo de afrontarla, pero pensarlo hacia que se desgarrara su corazón. Debía de ser porque aún estaba enamorada de Sasuke como toda una idiota y una parte de ella no quería dejarlo ir.
Cerró los ojos y apartó la vista de la pulsera.
Mañana le daría la pulsera a Ino para que se la regresara a Sasuke. Era tiempo de cerrar este capítulo en su historia. Aunque le doliese y aunque se arrepintiera después, tenía que hacerlo por su bien.
Unos minutos después, del cansancio que tenía, estaba quedándose dormida cuando su timbre sonó insistentemente. Parpadeó confusa y miró hacia el reloj digital en su mesita de noche. Eran cerca de las once de la noche. Se levantó de la cama y bajó de esta. Se calzó unas pantuflas y decidió atender la puerta.
¿Sería Sasuke?
Su corazón empezó a latir rápidamente. No, no podía ser él. Habían terminado muy mal esta mañana y con lo dicho, seguramente Sasuke pensaba que intentar con ella era una pérdida de tiempo. Debía de ser Ino. Esta había estado llamando insistentemente a Sakura para la invitación a la cena de nochebuena en casa de Naruto. Y aunque le había dicho que no iba a ir, Jessi no había tirado la toalla. Debía de estar aquí en casa para reclamarle lo mismo.
Bien, aprovecharía el momento para terminar por una buena vez con su insistencia sobre Sasuke y de paso, darle la pulsera para que se la entregase a este.
El timbre volvió a sonar insistentemente y Sakura fue hacia la puerta, abriéndola rápidamente sin mirar por el ojo de la misma para verificar que fuera su amiga. Se llevó una gran sorpresa al ver la figura masculina de Sasuke del otro lado.
¿Qué hacia allí?
Sakura se cruzó de brazos y trató de calmar su cuerpo, el cual comenzaba a temblar de anticipación al ver a Sasuke. Su corazón no dejaba de latir con rapidez y sentía el estómago revuelto. Trató de parecer dura. No podía permitir que Sasuke se diera cuenta de que todavía seguía afectándola.
—¿Qué haces aquí, Sasuke?
Sasuke sonrió con su característica sonrisa.
—No sé ni para que preguntas eso, Sakura —dijo Sasuke—. Sabes perfectamente que hago aquí —le respondió dando un paso hacia delante y Sakura tuvo que dar uno hacia atrás.
El hombre ante ella se veía decidido y Sakura volvió a temblar, pero se abrazó a sí misma, manteniéndose firme, o al menos creyó que lo hacía. No debía dejar que Sasuke continuara afectándola como lo hacía. Al final, si cedía a esto, Sasuke terminaría regresando a la ciudad y ella quedándose sola nueva vez. Era mejor terminar esto allí.
—Creo que debes de irte —le dijo desviando la mirada—. No tenemos nada de qué hablar.
Una risa profunda salió de Sasuke.
—Quizás esta mañana creíste que sería el final —Sasuke colocó su amplia mano en su antebrazo—. pero no tirare la toalla, Sakura —dijo viéndose demasiado decidido.
Sakura tragó nerviosa.
—Si vienes a hablar sandeces, es mejor que te retires, Sasuke.
Las cejas negras de Sasuke se arquearon.
—¿Profesar mi amor por ti es hablar sandeces? —le preguntó viéndose un poco dolido—. ¿Pedirte que vengas conmigo a la ciudad? ¿Qué me des una oportunidad? ¿Qué me dejes ayudarte? En serio todo eso, ¿es hablar sandeces? —terminó preguntando y movió la cabeza—. Yo creo que la que habla sandeces eres tú, ¿sabes?
—¿Por qué diablos me insultas? —espetó Sakura y tiró de su brazo con fuerza para alejarse de Sasuke.
Quizás se había pasado al decirle que hablaba porquería, pero era la única manera para que la dejara en paz y siguiera su camino. Diga lo que diga, Sakura no iba a ceder. No iba a arriesgarse y lo sentía por él.
Sasuke se quedó mirándola con una expresión de confusión.
—¿Por qué te haces esto? —soltó poco después Sasuke mirándola con una expresión triste. ¿Qué se estaba haciendo según él?
—No me estoy haciendo nada —le dijo Sakura volviendo a cruzarse de brazos.
—Te estás cerrando a la felicidad —comenzó Sasuke diciendo y los ojos de Sakura se tornaron. ¿Cerrándose a su felicidad? Más bien estaba evitando una tragedia. No podría aguantar si volvía a caer en las redes de Sasuke y que este la dejara después.
—Estoy dejándome de sueños y viviendo la realidad, Sasuke.
Sin embargo, parecía ser que quien vivía de sueños era Sasuke, quien seguía insistiendo en estar con ella en una relación inexistente.
—El que volviera al pueblo en este momento ha sido por obra del destino —dijo Sasuke y Sakura se sorprendió porque Sasuke, quien parecía ser un hombre muy centrado pensara de esa manera. ¿Acaso Ino le había lavado el cerebro o algo así?
—Parece que tuviste una larga conversación con Ino, ¿no?
—Solo me hizo dar cuenta de la realidad —dijo Sasuke—. ¿Por qué regrese ahora y no antes? —preguntó el hombre ante ella—. ¿Te lo has preguntado? —continuó con sus preguntas y Sakura bufó molesta.
Era fácil. Simplemente había decidido volver para tomarse un respiro de la ciudad y que mejor lugar que aquel pueblucho que parecía abandonado por la civilización. Estaba segura de que Sasuke nunca se imaginó el encontrarse con su ex novia y que la idiota siguiera todavía afectada por este. Fue solo una coincidencia.
Decidió no responderle.
—Desde hace unas horas me lo he estado preguntado —continuó Sasuke su verborrea—. Quizás no volví con la intención de retomar lo nuestro, pero estando aquí, me he dado cuenta que a tu lado me siento tan diferente —Sasuke se acercó y Sakura retrocedió. Ya Sasuke estaba en su sala y si seguía terminarían en los sofás—. No me había sentido tan diferente desde que estuve aquí hace diez años. Me siento tan feliz y deseo tanto estar a tu lado. Sé que es muy rápido, pero la única persona que movía la tierra bajo mis pies y me hacía pensar descabelladamente eras y sigues siendo tú, Sakura —la mano de Sasuke se alzó y Sakura trató de alejarse, pero su espalda chocó con el espaldar del sofá. Maldita sea, no tenía escapatoria. Cerró los ojos cuando su mano cálida acunó su mejilla—. Había pasado tiempo desde que me sentí tan vivo y feliz, y todo se debe a ti —continuó mientras Sakura seguía tratando de que sus palabras no la afectaran, pero su dulce tono hizo que su corazón diera un vuelco en su pecho.
¿Hablaba en serio? ¿Era cierto que por ella se volvió a sentir vivo? Debía de admitir que le pasaba lo mismo con él. Desde que llegó al pueblo Sakura pensó por varios instantes en ser diferente, en cambiar, pero su negativismo sacaba lo peor de ella y al final terminaba pensando en que era mejor no dar dicho paso.
No quería arriesgarse. No quería tomar ese riesgo. ¿Y si al final lo daba todo otra vez y Sasuke volvía a fallarle? No, no podía aguantar ser dejaba una vez más por este. Era por ello que debía de protegerse, aunque eso la hiciera ver como una cobarde, pero era mejor ser una cobarde a ser valiente y fallar a lo grande.
—Sakura… —susurró Sasuke su nombre—. Sé que debo regresar a la ciudad mañana y siendo sincero no sé cuánto tiempo me tome resolver el problema, pero ya no soy un niño que hace una promesa y no la cumple —dijo este—. Soy un adulto ahora y quiero que creas en mi cuando te digo que volveré por ti, volver para que nos demos una oportunidad y seamos felices.
¿Y si al final no volvía? ¿Y si le pasaba algo mientras estuviera allí? Sakura no podría aguantar perderlo luego de decidir darle una oportunidad. No, lo sentía, pero no podía.
—No quiero darte una oportunidad, ¿por qué no lo entiendes, Sasuke?
—¡Entiéndelo tú, Sakura! —exclamó Sasuke y Sakura lo miró por su exaltación—. ¿Que no lo ves? —preguntó insistiendo como siempre—. Lo que hubo en el pasado sigue allí, latiendo fuerte y estar contigo el día anterior me aclaró la mente. Perdí mi tiempo con mi ex esposa y no fue hasta que regresé aquí que me di cuenta de lo que quiero en verdad, y estar contigo es lo que quiero —Sasuke le tomó las manos en la suyas—. Te quiero a ti y quiero pasar todo el tiempo que Dios permita a tu lado.
Sakura desvió la mirada.
¿El tiempo que Dios permita? ¿Y si también decidía estar a su lado y luego Dios también se lo quitaba, así como a sus padres y su posibilidad de ser madre? Estaría devastada. Tiró de sus manos lejos de las de Sasuke.
—Hablas de amor, pero solo hace tres días que regresaste —murmuró Sakura sonriendo—. No es suficiente tiempo para que estés decidido a estar conmigo solo por un amor del pasado —Sakura movió la cabeza—. Además de ello, tendrías que durar un tiempo conociendo a la Sakura de hoy para ver si en verdad quieres estar conmigo, Sasuke.
Sasuke sonrió con una suave sonrisa.
—Lo que he visto es suficiente para desear estar a tu lado —dijo Sasuke para luego tomarla entre sus brazos. Sakura trató de separarse, pero entre el sofá y el duro cuerpo de Sasuke era imposible poder escapar. Estaba atorada en sus cálidos y fuertes brazos y Sakura se sintió bien—. Tienes que darme el beneficio de la duda, Sakura —susurró Sasuke y acarició su espalda con suaves toques—. Nadie sabe los que nos depara el futuro, pero si hay algo de lo que tenemos certeza es que cuando hacemos nuestro máximo esfuerzo podemos lograr todo lo que nos proponemos y sé que, si nos lo proponemos, sé que podremos ser felices —Sakura cerró los ojos ante estas palabras y trató de reprimir las ganas de dar el "si" pero tenía miedo. Tenía mucho miedo de aferrarse y perder una vez más todo.
Alzó las manos y con toda la fuerza que pudo reunir, empujó a Sasuke lejos. Estaba temblando, pero se obligó a calmarse. Tenía que parecer fuerte y terminar con esto de una buena vez por todas. Sin embargo, mientras decía las próximas palabras, como la cobarde que era, no miró a Sasuke a la cara.
—¿Y sufrir por ello después? —Sakura movió la cabeza sin mirarlo—. Lo siento, pero no tomo riesgos.
—Lo tomaste anoche conmigo —dijo Sasuke y esto hizo que Sakura alzara la mirada con sorpresa. ¿Tomar el riesgo anoche? Rápidamente, luego de repetir la pregunta, comprendió a lo que Sasuke se refería. Se refería a un posible embarazo.
Sintió su corazón apretarse y para evitar llorar allí frente a él, disfrazó su dolor soltando una irónica carcajada.
—Tomo la píldora —mintió Sakura. No tomaba ni una mierda porque no había razón para tomarla. Su periodo venia bien y era obvio que no era una mujer con una vida sexual activa, por lo cual, no había necesidad.
Sasuke no dijo nada ante esto y Sakura decidió terminar todo de una buena vez. Esta discusión le estaba dando dolor de cabeza y mientras más rápido Sasuke saliera de su vida, más rápido podía tratar de olvidarlo y volver a su vida. Mañana mismo regresaría al hospital y adiós sus vacaciones. Era mejor tener la cabeza ocupada.
—No te daré la oportunidad, Sasuke —Sakura soltó directamente y esperando ser lo suficientemente convincente para que Sasuke dejara caer la toalla y la dejar al fin en paz—. No me iré a la ciudad contigo y tampoco voy a esperar por ti. Puedes regresar, pero no tomare el riesgo, ¿entiendes?
—¿Por qué eres tan cobarde? —le preguntó—. Como dije antes, la vida se trata de tomar riesgos, Sakura.
Sasuke comenzaba a desesperarla.
¿Por qué era tan insistente? Sakura no recordaba que fuera de esta manera, pero este hombre frente a ella había cambiado tanto. Ambos habían cambiado tanto. Si fuera la chica del pasado, estuviera dando un paso hacia el frente, abrazando a Sasuke y diciéndole que tomaría el riesgo, pero ahora era una mujer que fue herida en el pasado y temía que volviera suceder.
—Después de perderlo todos los humanos tendemos a refugiarnos y asegurarnos a nosotros mismos y… —Sakura alzó sus hombros—. Eso es lo que estoy haciendo.
Sasuke abrió la boca, pero pareció pensar mejor lo que quería decir porque la cerró. Se quedó unos segundos mirándola en pleno silencio, como si estuviera pensando que palabras correctas iba a soltar pronto, pero antes de que decidiera volver a hablar, Sakura decidió actuar.
Desvió la mirada hacia la pulsera en su muñeca. Ahora que estaba decidida a terminar su relación con Sasuke, cerrar la historia completa, debía de deshacerse de ciertos recuerdos y ya que Sasuke se había quedado con la última pulsera, debía de devolverle esta por igual. Extendió su mano hacia esta y abrió el broche que la sostenía para luego extenderla hacia Sasuke quien la miraba con sorpresa.
—Esto es tuyo —dijo Sakura con la pulsera extendida hacia Sasuke, pero este no hacia amago de tomarla.
—La compre para ti —murmuró con tristeza.
—Si, pero porta una promesa que sé que no vas a cumplir, Sasuke.
Sasuke se vio furioso.
—No puedes tomar esa decisión por mí, Sakura —espetó Sasuke viéndose ahora enfadado.
Sakura se encogió de hombros. La estaba tomando por ella. Además, no quería tener nada que le hiciera recordar a Sasuke. Era mejor que se deshiciera de ella entregándosela a su dueño original. Si se quedaba con ella podría suceder lo mismo del pasado, se aferraría a una promesa o a un recuerdo que tenía que borrar.
—Tomalá o la estaré dejando en el cesto de basura más próximo —lo amenazó.
Sasuke no dijo nada solo se quedó mirándola, pero sin tomar la pulsera. Tenía una expresión triste, pero Sakura la ignoró. Además de ello, ignoró su propio sentimiento de vacío al retirarse la pulsera. Esta debía de ser la mejor decisión, pero, ¿por qué estaba dudando de ello? Volvió a empujar la pulsera.
—Tomalá —dijo aun con calma.
—¿Es así como vamos a terminar? —preguntó Sasuke y Sakura no respondió.
Al final nunca habían vuelto a comenzar. Solo se dejó llevar de la emoción que sintió al ver a su ex novio y de cómo este movió la tierra bajo sus pies como nadie la había movido antes. Quizás su error fue asistir a esa cita con Sasuke en la feria que le hizo recordar el pasado tan vívidamente. Si tan solo se hubiera negado no se hubiera acostado con él y tampoco se hubiera replanteado sus decisiones.
—Sasuke…
Sasuke movió la cabeza y tomó la pulsera. Sin decir nada más, se dio la vuelta y Sakura observó como el mismo caminaba hacia la entrada de su casa, para salir por la puerta, dando un portazo.
Cuando la intimidante presencia de Sasuke abandonó su sala, Sakura suspiró aliviada y se dejó caer sobre sus rodillas. Ahora que no estaba allí, todo lo que había estado reprimiendo desde que entró a su casa, salió de ella. Sus temblores volvieron, su corazón latió más rápido que antes y ahora, las lágrimas que no sabía que había reprimido se deslizaban por sus mejillas.
¿Por qué se sentía así? Sasuke se había ido y seguramente no volvería pues, ¿por qué volvería a insistir con una mujer como ella? Ya lo había rechazado y debería estar feliz, pero no era así. No se sentía feliz, se sentía muy triste.
Comenzó a llorar con más fuerza mientras se hacía un ovillo en el suelo.
Esta era la decisión que había tomado para no volver a sufrir, pero en esos momentos estaba sufriendo.
¿Acaso no era esta la decisión correcta?
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*—Sasuke:
¿Acaso debía de tirar la toalla?
Levantó la vista hacia el cielo que estaba oscuro ahora.
Volvía a estar en la misma situación que esta mañana luego de discutir con Sakura, solo que esta vez, se lo estaba replanteando.
Desvió la mirada hacia la casa que permanecía tan oscura que cualquiera podría decir que nadie vivía allí. La casa de Sakura, que ayer estuvo brillando con tantas luces, hoy volvía a estar a oscuras, dando a entender que volvía a ser la mujer huraña de antes. Aquella que odiaba la navidad y aquella que no quería ser feliz.
¿Por qué se cerraba tanto? Entendía que había sufrido y que no quería arriesgarse a sufrir una vez más, pero todo humano estaba corriendo el riesgo en lo que sea que hiciera. Nadie sabía lo que el futuro les tenía deparado, pero cada uno lo afrontaba de cierta manera que fuera conveniente para uno mismo. En un momento podíamos estar bien y luego estar mal o viceversa. Era muy de cobardes pensar de esa forma.
Soltó un pesado suspiró y se pasó una mano por la frente. Hablar con Sakura le había dado dolor de cabeza, pues tratar de romper sus barreras fue difícil y al final no consiguió nada. Solo que ella lo echara y que le dijera que por mucho que intentara, no iba a surgir nada más entre ellos.
¿Debería tomar esto como una señal del cielo?
¿Y si al final no era lo ideal estar con Sakura?
Diablos. Se le estaba pegando la negatividad de Sakura y no podía permitirlo.
Movió la cabeza, negándose a sucumbir a esa voz en su cabeza que lo alejaba de la felicidad. Si, quizás todo era muy rápido, solo tenía tres días en el pueblo, pero ver a su antigua amada despertó sentimientos en él que no había sentido en años. Amaba a Sakura y si sucumbía ante sus palabras negativas no se lo perdonaría a si mismo nunca.
Metió la mano en su abrigó y sacó la pulsera que le había regalado a Sakura. Bajó la mirada hacia esta. La había comprado para Sakura, para reemplazar un viejo recuerdo con un nuevo. Y aunque no había visto su reacción al verla en su muñeca, Sasuke podía decir a boca llena, que Sakura había estado feliz de recibirla. Simplemente se negaba a serlo porque tenía miedo de ser herida.
Sasuke apretó la mano con la pulsera.
Era un hombre decidido y no se iba a rendir. Tarde o temprano, Sakura iba a dejar ese miedo, porque la presionaría tanto que tendría que hacerlo. No iba a tirar la toalla. No cuando sabía que ella deseaba a estar a su lado y que solo tenía miedo del futuro incierto.
Le daría unos días. Si, eso es lo que haría. Regresaría a la ciudad y le iba a mostrar que si podía cumplir con su promesa de volver. Además, cuando Sakura se viera sin él una vez más, entendería la oportunidad que había perdido y se aferraría a él.
Quizás el problema en su trabajo podría tomarle una semana o más, no lo sabía hasta que lo tuviera en sus manos. Sin embargo, Sasuke cumpliría y regresaría por ella. Iba a hacerle cambiar de opinión sobre lo de ellos y lo que les deparaba el futuro.
Estar con Sakura era su destino y él iba a seguirlo al pie de la letra.
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Denisetkm - Kisses :*
—Si hay algun error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)
