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Un Milagro En Navidad

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Capitulo 5

Cinco días para Navidad — 5to Día

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*—Sasuke:

Seasons siempre había tenido un clima variado, incluso los días de invierno. Algunos días amanecía todo soleado con la nieve brillando en las aceras y en los techos; y otros días era una completa oscuridad. Hoy era un día entre medio de ambos. Era temprano en la mañana, por lo cual, el sol aun no salía, sin embargo, no estaba oscurecido del todo.

Esperaba que aclarara mientras pasaran las horas, pues planeaba tomar un vuelo al aeropuerto más cercano y si volvía a nevar, era posible que no pudiera hacer dicho plan.

Su asistente le había sugerido que tomara una avioneta en el pueblo cercano para regresar más pronto a la ciudad y Sasuke decidió tomar ese consejo, por lo cual, conduciría a la Springvalley, dejaría su vehículo allí guardado y tomaría esa avioneta al aeropuerto. Podría tomar el mismo camino de regreso cuando resolviera sus asuntos en la ciudad.

Volvería.

Lo había decidido anoche y volvería por Sakura.

No iba a tirar la toalla con ella. Si se rendía, no se lo perdonaría a sí mismo. Iba a darlo todo para ayudarla. Sakura necesitaba ayuda y él debía darle su mano para ello. Su amada tenía tanto miedo de los cambios y de los riesgos, que estaba matándose a sí misma. Vivir dicha vida no le estaba haciendo bien y sino actuaban ahora, sería muy tarde.

Sasuke soltó un suspiro y dejó caer la cortina de su despacho. Podía ver como la luz del sol poco a poco iluminaba el cielo gris. El camino a Springvalley no le tomaría tanto, por lo cual, mientras conducía hacia allí, Sasuke esperaba que aclarara.

Ya era hora de partir.

Salió a la sala y dio una vuelta por la casa, asegurando las ventanas y puertas, desconectando los electrodomésticos para que todo estuviera seguro, pues no sabría cuando volvería y no quería dejar a nadie a cargo en su casa. Cuando todo estuvo correctamente bien, decidió tomar su maleta y salir de su casa.

Caminó hacia su vehículo y abrió el maletero para depositar su valija dentro de este. Estaba acotejando la misma cuando sintió una presencia detrás de él. Sasuke rápidamente se giró pensando que era su amada, pero al ver a Ino detrás de él, la sonrisa de felicidad que hacía surcado en su rostro, desapareció.

—Ino… —susurró su nombre esta vez, muy diferente a como la había llamado antes.

—No te puedes ir —dijo esta y Sasuke sonrió.

Se giró una vez más al maletero para cerrarlo y una vez que lo hizo, se volvió nuevamente hacia la amiga de su amada. Que Ino estuviese allí significaba una cosa, debía de estar al tanto de que iba a abandonar el pueblo. Las noticias viajaban rápido en Seasons y era sorprendente. No se lo había dicho a nadie que se iba solo a Sakura.

¿Habrá sido esta?

No, seguramente Ino se lo imaginó.

—No tengo nada que hacer aquí —dijo Sasuke volviendo a sonreír. Era una mentira, pero no iba a hablarle de sus planes a Ino. Era mejor que todos creyeran que se iba, así cuando volviera se llevaran tremenda sorpresa, pues ya que a este pueblo le encantaban los chismes, Sasuke iba a dejar que estos disfrutaran a su costa.

—Amas a Sakura —señaló Ino como si Sasuke no lo supiera.

Sasuke se encogió de hombros.

—Sabes que tiene miedo, Sasuke-lun —continuó insistiendo Ino y Sasuke decidió continuar con la charada.

—Si, pero esta negatividad me está alejando y lo sabes —le devolvió.

—Entonces no la amas de verdad —susurró Ino bajando la mirada y Sasuke apretó las manos en puños para reprimir su deseo de vociferar a los vientos lo mucho que quería estar con Sakura—. Si lo hicieras, lucharías por ella —terminó diciendo la mujer.

—Tengo asuntos que resolver en la ciudad —dijo dándose la vuelta y caminando hacia la puerta del piloto de su vehículo.

Ni bien dio un paso, sintió una pequeña mano tomar su brazo con fuerza. Sasuke no se giró.

—Quédate con nosotros —Ino insistió y Sasuke negó con la cabeza.

Por ahora no podía quedarse. Tenía que regresar y resolver el problema con su empresa para así, cuando volviera a recuperar a Sakura, tuviese la cabeza clara. Era un buen momento para regresar. Le daría tiempo a Sakura para pensar por igual.

—No puedo quedarme —dijo con suavidad.

—¿La vas a dejar otra vez? —preguntó Ino con un hilo de voz, como si estuviese a punto de llorar. Sasuke decidió no mirar a su rostro, porque si lo hacía, al final terminaría diciéndole la verdad—. Sabes que tiene miedo, que teme de caer entre sus redes una vez más y que la dejes nuevamente. Sakura ha sufrido mucho y teme aferrarse. Desde que te fuiste y desde la muerte de sus padres siempre ha sido así.

Sasuke desvió la mirada. Lo había notado, pero Sakura no iba a ceder así de fácil, primero tenía que darle su espacio para que la misma pensara sobre el momento que pasaron juntos y solo así, quizás esta se daría cuenta de lo que había perdido y trataría de recuperarlo. Al menos esto creía que era lo que sucedería, pero conociendo a Sakura, era posible que ni siquiera pensara en él.

—No puedes darte por vencido —continuó Ino detrás de el sin dejarlo ir—. Siempre fuiste un luchador y sé que no te darás por vencido.

Alzó una de las comisuras de su boca en una media sonrisa. Si, era un luchador y no se rendiría con Sakura, pero debía de darle su espacio por el momento. Cuando regresaría, vendría con todo.

Decidió continuar su charada.

—No vine al pueblo a librar alguna batalla —Sasuke se giró hacia Ino esperando tener en su cara una expresión impasible—. Solo vine a despejar mi mente de un divorcio desastroso.

—Quizás fue así al principio, pero sé que, al volver a ver a Sakura, algo despertó en ti, entre ustedes —Ino dio un paso hacia él y tomó sus manos entre las suyas—. Te conozco y sé que no te vas a rendir tan fácil.

Sasuke suspiró.

—¿Quién te dijo que me iba? —decidió saber. No parecía que fuera Sakura y que Sasuke recordara no se lo había comentado a nadie más que Sakura.

—Me lo imagine —murmuró Ino—. Anoche te fuiste a encontrarte con Sakura y por cómo me respondió mi querida amiga cuando le preguntó sobre como terminó todo, sé que las cosas entre ustedes quedaron muy mal —Ino hizo una mueca y movió la cabeza—. Vine a hablar contigo, pero al ver que montabas la maleta me imaginé que te ibas y que posiblemente no regreses, ¿verdad?

Si Dios se lo permitía regresaría por su mujer, pero no se lo diría a Ino para que luego esparciera la noticia por el pueblo y le arruinara la sorpresa a Sakura. Era mejor que continuara mintiéndole, por lo cual, optó por una expresión fría.

—¿Ya terminaste? —preguntó con frialdad.

Ino palideció.

—Sasuke-kun…

El mencionando se desligó de Ino y se alejó de la mujer que parecía a punto de llorar. Sakura tenía una buena amiga. Esta estaba tratando de que Sasuke no se fuera del pueblo sin intentarlo una vez más, si fuera otra mujer, no insistiría tanto, pero Ino hacia todo lo posible para ayudar con la felicidad de su amiga.

Sasuke sonrió y extendió una mano hacia la mujer que ahora comenzaba a llorar en silencio. Colocó su mano en la cabeza de Ino y la palmeó con suaves toques para luego dejar caer su mano lejos.

—Ten una buena vida, Ino —dijo despidiéndose para luego volverse hacia su vehículo.

—¡La pulsera! —exclamó Ino y Sasuke se giró confundido hacia esta—. ¿Dónde está la vieja pulsera? —preguntó la mujer.

—¿Cómo sabes que la tengo?

—Sakura me dijo que te la devolvió anoche.

Sasuke abrió la boca y la cerró poco después. Si, le había devuelto la pulsera, pero la nueva, porque la vieja había tenido desde que la reemplazó por el brazalete. ¿Acaso Ino no estaba enterada de este?

El brazalete estaba en su casa dentro de su caja. Lo había regresado a esta para que estuviese allí guardado hasta que él regresara, pues, como había dicho antes, cuando volviera iba a ir con todo y a Sakura que se agarrara fuerte.

Y hablando de la vieja pulsera…

Sasuke ladeó la cabeza y metió las manos en el abrigo que tenía, el cual era el mismo de aquella noche en que Sasuke y Sakura estuvieron juntos. La encontró en el izquierdo y la sacó. Observó la misma en su mano. Viendo como esta seguía intacta a pesar de los años. Le sorprendía un poco, pero si era cierto que había sido bendecida, así como el agua bendita que no se corrompía, la pulsera debió de ser bendecida en algún momento y por eso seguía como si hubiera sido hecha ayer. Extraño porque Sasuke recordaba habérsela comprado a una anciana en un puesto de accesorios de la feria, no en una tienda de artículos religiosos.

Recordó a la joven de la feria y sobre lo que esta dijo. Había hablado de que el brazalete nuevo era más fuerte que la anterior, como si supiera que Sasuke había comprado otra antes. ¿Acaso estaba relacionada con la señora? Era una joven de unos veinte pocos, se veía más jóvenes que ellos, así que quizás estaba en el puesto cuando Sasuke la compró en el pasado.

De todos modos, tenía que admitir que era poderosa. Después de todo lo sucedido, esta seguía intacta, así como su amor por Sakura, el cual había permanecido dormido mientras vivió una vida diferente lejos del pueblo que lo vio nacer. Era increíble ver como sus sentimientos del pasado seguían allí.

¿Por qué? ¿Por qué ahora?

—Debes devolvérsela —pidió Ino con un hilo de voz—. Ella no puede estar sin esta.

Sasuke sonrió. Quizás no eran solo supersticiones, pero para molestar a Ino le dijo lo contrario.

—Solo son supersticiones, Ino.

—Quizás lo sean, pero creo en ellas y… —Ino extendió la mano—. Siempre la ha protegido y quiero que lo siga haciendo.

Bajó la mirada hacia la pulsera y volvió a sonreír para luego extenderla hacia Ino. Esta la tomó y se la llevó al pecho, como si le tuviera mucho aprecio.

—Me gustaría que fueras tu quien se la devolviera, pero viendo que te marchas y que… —Ino sorbio su nariz—, que no vas a regresar, lo mas que puedo hacer es dársela, ¿no?

Sasuke se encogió de hombros.

—Lo intente, Ino.

—No demasiado.

Sasuke abrió la boca para replicar, pero la volvió a cerrar. Iba a seguir intentándolo, no iba a tirar la toalla, pero quería que esto les tomara a todos por sorpresa, mientras tanto, iba a seguir fingiendo que se había rendido.

—Nos veremos en un futuro —le dijo a Ino sonriendo y esta lo miró con lágrimas en los ojos—. Quizás les mande una invitación a que vengan a la ciudad y tengamos una cena, o algo así —Sasuke se encogió de hombros—. Ya veremos que tal.

—Sasuke-kun —murmuró Ino con un hilo de voz para luego soltar un suspiro—. Supongo que debo aceptarlo, ¿no? —Ino se vio derrotada y Sasuke deseó decirle que no estaba hablando en serio, pero se contuvo. Sin embargo, odiaba ver como lloraba por Sasuke, por Sakura, por ellos. Era una buena mujer.

—Lo siento —se volvió a disculpar Sasuke haciendo una mueca. No podía hacer nada por el momento más que arreglar el problema con su empresa y luego volver para continuar tratando de conquistar a Sakura. Todo tenía su tiempo.

Ino asintió y alzó la pulsera.

—Se la devolveré por ti, ¿sí?

Sasuke asintió.

Ambos se quedaron en silencio hasta que Sasuke suspiró.

—Tengo que irme —volvió a decir y Ino asintió para luego levantar una mano.

—Espero verte pronto.

Una sonrisa apareció en la boca de Sasuke.

—Así será —dijo antes de darse la vuelta e ir hacia su vehículo.

Entró en su auto y soltó un pesado suspiro para mirar por el espejo retrovisor, viendo como Ino se alejaba rápidamente, casi como si estuviese corriendo. Lo sentía por engañarla y provocar que la misma estuviese triste por su partida, pero era lo mejor. No sabía cuándo iba a volver, así que no podía dar una fecha concreta para su regreso, por lo cual, no deseaba que se ilusionara, al menos no hasta que todo estuviese seguro.

Movió la cabeza y encendió el vehículo.

Ahora estaba enfocado en resolver el problema en su empresa, pues, mientras más rápido se fuera de allí y regresara a la ciudad, más rápido podría volver a Seasons para recuperar a la mujer de su vida.

Y estaba muy decidido a recuperar, cueste lo que le cueste.

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*—Sakura:

Sus planes de volver al trabajo fueron un fracaso.

Después de pasar la noche llorando, despertó con una terrible jaqueca y su cuerpo le pesaba. Era posible que hubiera pescado un resfriado, pues se sentía como tal, pero se daba la casualidad que fuera por la mala noche que tuvo. Apostaba por ambos.

Sakura abrió las cortinas de la habitación principal para ver cómo había amanecido el día. Un poco claro para ser invierno, pero allí en Seasons, en dicha época había días que amanecía con el cielo todo gris y otros días como si no estuvieran en la estación más fría. Cualquiera podría pescar un resfriado por el cambio.

Una risita salió de ella.

¿Por qué pensaba en el clima? Había otras cosas interesantes en que pensar, como ella siendo una idiota.

Dejó caer la cortina y fue hacia su cómoda. Tomó su teléfono de allí y vio las enésimas llamadas perdidas de Ino. Sabia para que la llamaba. Esta debía de estar llamándola por el regreso de Sasuke a la ciudad y viendo la hora que era, Sasuke seguramente estaba de camino hacia esta.

Su mano cayó con su teléfono y sintió el pecho oprimido.

Debería estar feliz, sintiéndose realizada de que se había sacado al fin a Sasuke de encima después de tanto tiempo esperando por él, pero no se sentía así, más bien, se sentía tan vacía como si algo le estuviese faltando.

Su mirada se desvió hacia su muñeca donde anteriormente había estado su pulsera de hilo rodeándola. Ya no estaba. Ni la vieja ni la nueva. La vieja Sasuke se la había quitado reemplazándola con un brazalete de oro, el cual Sakura se lo había regresado la noche anterior, pues no había querido tener nada que le recordara a este.

Sacudió la muñeca. La misma se sentía extraña. Después de tener la pulsera en esta por diez largos años, que no estuviese allí se sentía muy raro, casi como si le faltara algo crucial en su vida.

Movió la cabeza y se dijo que esto era lo mejor. No quería arriesgarse y terminar sufriendo por Sasuke una vez más. No podría aguantar perderlo una segunda vez, porque sabía perfectamente que cuando empezaran a convivir juntos y Sasuke notara lo patética que era, la terminaría dejando. Era mejor ser precavida que lamentarse después.

Decidió tratar de olvidarse de ello un poco comenzando a su día a día.

Arregló su habitación, se dio un baño y comenzó a hacer el desayuno. Estaba haciendo unos huevos fritos cuando el timbre de su hogar sonó. Sakura dio un respingo y las alarmas de su cuerpo se activaron. Era temprano para que fuera un visitante y no estaba esperando a nadie.

¿Sería Sasuke?

Apagó la estufa y se volvió. El timbre se escuchaba nuevamente, pero Sakura tenía miedo de ir a verificar quien podría ser. ¿Y si era Sasuke? Si era este no sabría que decir. Su mente estaba un lio esta mañana. Se rio de sí misma. Vamos, debería ser más valiente. Había tenido las agallas para rechazarlo una vez y podría hacerlo una vez más, aunque le doliese el corazón.

Se armó de valor y fue hacia la sala luego hacia la puerta. Sin mirar por el ojo mágico de la misma, la abrió, pero no se topó con Sasuke, sino con Ino. Sintió una ola de decepción recorrerla.

¿Qué había estado esperando en verdad?

Movió la cabeza y le dio una mirada curiosa a su amiga.

¿Por qué diablos estaba tocando el timbre cuando tenía la llave de esta? Bien pudo entrar como perro por su casa sin permiso, como siempre había hecho.

—La he dejado en casa —explicó Ino respondiendo la pregunta que Sakura no había lanzado al aire, pero que se reflejó en su rostro.

—Entiendo.

Ino sonrió y como siempre, sin pedir permiso ni preguntar, entró en su casa, apartando a Sakura del camino. Esta última cerró la puerta cuando su amiga estuvo dentro y se volvió hacia esta. Se cruzó de brazos. Si venía a molestarla por Sasuke una vez más, iba a decir unas cuentas cosas.

Sakura había cometido el error de llamarla la noche anterior y de llorar con ella mientras le decía que lo de Sasuke y lo suyo se había acabado. Su amiga la había regañado por ello, pero al final la había consolado. Ino siempre había estado allí a su lado en sus buenos y peores momentos. Sakura no se merecía una amiga como la misma.

—¿Qué deseas tan temprano? —decidió Sakura preguntar para terminar esa conversación rápido. Tenía hambre y lo que había hecho de su desayuno debía de estar enfriándose.

—No es justo que las cosas terminen de esta manera —empezó Ino a decir y Sakura bufó cansada, pero la dejó continuar—. Sé que tienes miedo, es algo normal, pero dejar ir esta oportunidad tan valiosa, es tan de cobardes.

Sakura desvió la mirada. Si, sabía que era una cobarde por dejar ir esta oportunidad con Sasuke, por no arriesgarse a dar un paso hacia delante. Tenía miedo, lo admitía, pero pensar en que las cosas podrían terminar mal, era lo que la detenía de avanzar. Ya no quería volver a sufrir más y es por eso que había tomado esta decisión.

—No empieces —tan solo le dijo a su amiga.

—El regreso de Sasuke fue tan repentino que nadie se lo estaba esperando ni estaba en nuestra imaginación, pero desde que volvió, las cosas se tornaron diferentes —murmuró su amiga—. Tu cambiaste, Sakura —señaló esta y Sakura negó con la cabeza. No había cambiado nada. Seguía siendo igual—. Aunque no lo quieras admitir, te has visto más viva de lo que has estado en estos últimos diez años. Verlo movió la tierra bajo tus pies y te hizo replantearte ciertas metas en tu vida, ¿verdad?

No sabía dónde poner la cara, pero Ino tenía razón, como siempre, pero odiaba admitir esto en voz alta. Sin embargo, debía de admitir que desde que Sasuke regresó al pueblo, algo en ella cambio, y si, le hizo pensar intensamente en su futuro. Lo que no entendía era porque después de tanto tiempo y porqué aún se sentía de esa manera ante su presencia. Debería estar olvidándolo y enviándolo a comer mierda por dejarla, pero allí estaba pensando en él y en las emociones que sintió mientras estuvo a su lado.

—¿Quieres seguir teniendo miedo de la vida? —Ino seguía preguntándole como si estuviera presionándola, pero parecía estar funcionando porque no podía dejar de pensar en los tal vez.

Sakura se mordió los labios.

Quería dejar de sentir miedo y de limitarse a hacer ciertas cosas por este. Deseaba lanzarse a la vida e intentar cosas nuevas, pero los cambios eran tan difíciles de afrontar y ella temía, temía mucho por estos.

Su vida cambió hace diez años y continúo cambiando los años posteriores, no para bien, por lo cual, nunca vio estos cambios de forma positiva. Así que, aunque una parte de ella quería dejarlo todo atrás y arriesgarse, la parte racional, la que mandaba en ella, le decía que no debía de dar esos pasos y quedarse en su círculo de protección.

—Dale una oportunidad —escuchó que decía Ino acercándose a ella—. Lánzate a la vida. Haz las cosas que nunca has hecho, pero hazlo —Ino tomó su mano derecha y la apretó en las suyas—. Si necesitas ayuda para afrontar las situaciones pasadas, presentes y futuras, estoy aquí para ser tu confidente. Si sientes que te estas hundiendo, yo seré tu salvavidas. Estaré allí como un ancla y para ser tu confidente como siempre —Ino dio otro apretón—. Sea lo que sea, pase lo que pase, estaré siempre aquí, Sakura.

Sakura sorbio su nariz y se fijó en que estaba llorando. En algún momento había comenzado a llorar. Se limpió las mejillas con su mano libre y decidió ser sincera, sacando sus miedos al aire.

—¿Y si me deja? —cuestionó a Ino, hablando sobre uno de sus miedos. Temía de volver a caer completamente en las redes de Sasuke y que este volviera a dejarla como en el pasado—. Cuando sepa que no soy una mujer completa, que soy una fracasada, me dejara —explicó Sakura—. Además de ello, Sasuke solo ha estado aquí por tres días y dice que me ama, pero no puedo creerle —susurró con un hilo de voz—. Espere durante mucho tiempo y nunca regreso, y cuando creí que lo había olvidado, vuelve y pone mi vida de patas arribas, haciéndome desear cosas que había dejado atrás —Sakura negó con la cabeza—. ¡No es justo!

Ino sonrió con una sonrisa sincera.

—¿Te has preguntado que va a ser de ti en un futuro? —le preguntó Ino. Sakura desvió la mirada lejos de la de su amiga, la cual se veía como si estuviese regañándola, como si fuera su madre—. Sé que no puedes tener hijos, pero, ¿qué tal una pareja que te ame y te entienda como te mereces? —continuó Ino y la mano de Sakura bajó a su vientre al pensar en la nula posibilidad de ella procreando—. Entiendo que en parte te cierras a la felicidad con alguien porque temes que esta persona no te acepte al creer que no eres una mujer completa, pero estas tan equivocada —dijo con un tono enfadado—. La vida no se trata de vivir un propósito establecido por la sociedad como tener una carrera, una casa, un auto, casarte y procrear —Ino negó con la cabeza—. La vida se trata de vivir plenamente haciendo las cosas que te gustan, pues estamos de pasada y debemos disfrutar al máximo el tiempo dado por Dios en esta tierra, arriesgándonos cuando es necesario, tomando decisiones que parecen ser difícil al inicio, fallando y aprendiendo de ello —Ino sonrió—. Ambos fallaron en el pasado, pero Dios ha traído esta nueva oportunidad para remediar esos fallos y para que ambos aprovechen la misma para ser felices.

Sus palabras hicieron mella en ella y le hicieron cuestionarse nuevamente sus decisiones.

¿Había tomado la decisión correcta al alejar a Sasuke de ella?

Lo amaba y deseaba estar a su lado, pero sus miedos le impedían pensar en aceptar estar a su lado por el temor de perderlo, así como lo perdió en el pasado y así como perdió a sus padres.

—Me siento tan confundida —susurró en voz baja sintiendo como el dolor de cabeza de antes volvía a hacer de las suyas. Cuando bajó a hacer el desayuno, al tomar su primera taza con café, se tomó dos pastillas de Tylenol, pero parece que el muy maldito se había escondido y ahora volvía a atacarla. Era eso, o era sus dos Sakura peleándose por ver quien tenía la razón en aquel momento.

—Así de turbio es el amor, Frentona —susurró Ino alzando una mano para colocarla en su mejilla—. El amor siempre es así, tan loco, tan repentino, no se va cuando queremos, no nos avisa y no te da señales —Ino se encogió de hombros—. Este solo viene y nos arrolla de tal manera que nos sentimos confundidos y sin saber que hacer ni que decisiones tomar. Así de loco es, ¿no?

Demonios. Daba en el clavo, porque Sakura no sabía que decisiones tomar ahora. Estaba muy confundida. Lo amaba, seguía amando a Sasuke, así como la primera vez. Era patético sentirse de esa manera todavía, pero esto era lo que sentía. Aun lo amaba tanto y sus sueños reprimidos, al ver de nuevo a su viejo amor, volvieron a florecer en su mente, haciéndole desear tantas cosas con Sasuke. Ese futuro que deseo tanto seguía allí esperando.

—Yo…

—Pero al final, siempre hemos encontrado la manera de hacer funcionar las cosas si está a nuestro alcance, ¿y adivina qué? —Ino tiró de su mejilla— Está a tu alcance, Sakura.

¿Estaba a su alcance? Miró a Ino a los ojos y esta asintió, dándole a entender que aún tenía oportunidad con Sasuke.

—¿Qué debo hacer? —preguntó Sakura y recordó que Sasuke se iba hoy—. Sasuke-kun debe de estar de camino de regreso a su vida.

Ino borró la sonrisa de su rostro.

—Me tope con él hace unos minutos —admitió Ino e hizo una mueca—. Estaba preparándose para irse y… —Ino soltó su mano y rebuscó algo en el bolsillo de su abrigo. Sacó lo que sea que tenía y lo extendió hacia Sakura. Esta colocó la mano debajo de la de su amiga y cuando lo hizo, algo cayó sobre su palma. Sakura bajó la mirada para ver su antigua pulsera—. Ha querido que la tengas una vez más —susurró su amiga—. Luego de que me dijiste que ya no tenías la pulsera porque se la habías regresado, al ver que se iba, quise que me la devolviera y lo ha hecho —Sakura alzó la mirada hacia su amiga quien tenía una expresión triste ahora.

Si Sasuke quería que la tuviera, ¿por qué esta y no el brazalete? Había creído que trató de reemplazar la pulsera con el brazalete para nuevos recuerdos. ¿Acaso había pensado mal?

—Esta no es la actual —murmuró en voz baja.

—¿Ah?

—El día que salimos a la feria —comenzó explicando Sakura mientras sentía sus ojos llenarse de lágrimas—, Sasuke-kun me hizo un regalo —dijo y sonrió—. Era un brazalete muy hermoso que había visto en un puesto de accesorios. Era tan hermoso que desde que lo vi me enamoré de este. No sé en qué momento Sasuke se dio cuenta de que lo quería, pero al final terminó comprándolo y regalándome el brazalete, pero… —Sakura apretó la vieja pulsera en su mano—. Lo arruine esa mañana al escucharlo hablar de que debía de regresar y todos mis miedos surgieron. Temía que me lastimara como el pasado, temía aferrarme y que lo perdiera una vez más. Odio tomar riesgos y lo sabes, es por eso que decidí alejarme, decidí rechazar sus ofertas y quedarme donde creo que soy feliz, pero… —Sakura cerró los ojos—. No me siento feliz, no después de ese maravilloso día a su lado y de saber que es posible que no pueda estar junto a él una vez más.

Sintió unos delicados brazos abrazándola.

—Entiendo que ha sido todo muy difícil para ti, pero aún no es tarde para rendirse, Sakura —susurró Ino mientras la abrazaba, pero Sakura negó con la cabeza.

—Sasuke-kun ya se ha ido, Ino —dijo Sakura separándose y pensando en que quizás no volvería a ver a Sasuke por no actuar a tiempo. Si lo perdía después de darse la oportunidad, no se lo iba a perdonar nunca a sí misma.

—Si la montaña no va a Mahoma… —murmuró Ino con una sonrisa sin terminar la frase, pero Sakura no podía entender la referencia.

—¿Qué estas tratando de decir? —preguntó Sakura confundida.

Ino sonrió y buscó en su mano la pulsera de hilos. Se la quitó a Sakura para luego deslizarla por su muñeca, volviendo a atarla en su sitio. Sakura le dio una mirada y notó que su muñeca se sentía bien ahora que estaba de regreso lo que había faltado.

—¿Estás decidida a recuperar a Sasuke-kun, Sakura? —preguntó Ino directamente.

Sakura titubeó. Aun no estaba segura de que esta decisión que estaba tomando fuera la correcta, pero se veía que lo era. Sentía que, si no hacia esto y si no se daba a oportunidad, estaría arrepintiéndose toda su vida. Así que si, si estaba decidida a tratar de recuperar a Sasuke. Claro, solo si este le daba la oportunidad.

—Sé que falle, pero quiero hacerlo —comenzó a decir Sakura y sonrió—. Quiero superar el pasado, quiero avanzar y ser feliz. Se que necesitare ayuda de mis amigos y quizás de algún profesional, pero de alguna manera estoy decidida a intentarlo —Sakura soltó una carcajada—. Aunque una parte de mi me esté diciendo que no lo haga, pero… —Sakura sonrió—. ¡Quiero hacerlo! —exclamó decidida y sintiéndose un poco feliz por la decisión que estaba tomando en este momento. Pues, después de tanto tiempo, estaba tomando una decisión que cambiaría su vida bastante, una que le daría a su vida un giro de 180º. Necesitaría ayuda para afrontar su trauma del pasado, para superarlo, pero sabía que con ayuda de Sasuke y de sus amigos, si lo permitía, podría lograrlo.

Ino asintió y aplaudió.

—Hablare con Naruto-kun para que podamos contactar con Itachi —sugirió Ino y Sakura la miró confundida. No estaba al tanto de que esta tuviera comunicación con el hermano mayor de Sasuke. Había creído que después que terminaron y Itachi se fue, así como ella con Sasuke, habían cortado todo tipo de comunicación—. Itachi está en comunicación con este tonto, incluso anoche nos envió un paquete durante la cena. En este paquete, Itachi le envió una carta a Sasuke ayer y aunque no sabemos el contenido, sé que tuvo que ver contigo —dijo y Sakura se sorprendió. No tenía idea de ello—. Naruto nos ha dicho que Itachi está al tanto de la situación entre Sasuke y tú, así que nos ayudara.

Sakura asintió y luego soltó un suspiro. Mágicamente, su dolor de cabeza había desaparecido una vez más. ¿Habrá sido porque dejó de luchar consigo misma? Si era de esta manera, estaba feliz, pero estaba más feliz porque decidió dar un paso hacia delante y avanzar. Quizás lo de Sasuke y ella había vuelvo a resurgir de las cenizas un poco rápido, pero seguía allí latente y Sakura quería intentarlo, quería darle una oportunidad.

Iba a dejar su miedo atrás e iba a arriesgarse nuevamente.

En ese momento, su timbre volvió a sonar y tanto Ino como Sakura saltaron sorprendidas. Rápidamente, Ino, quien fue la que reaccionó más rápido de las dos, fue hacia la puerta y la abrió, pero la persona que había estado esperando ver no estaba del otro lado. Sakura tuvo una doble decepción. Otra vez había estado esperando que fuera Sasuke, pero era Naruto.

El alto hombre rubio entró en su casa.

—¿Estás lista? —preguntó Naruto hacia Sakura quien parpadeó confundida—. Itachi me ha informado que Sasuke ira a tomar una avioneta en Springvalley para ir hacia el aeropuerto más cercano —les dijo y Ino y Sakura se miraron. No tenía idea de ese plan de Sasuke para abandonar el pueblo.

—¿Como es que Itachi sabe siempre todo? —pregunto Ino con confusión.

—Tiene contacto con el asistente de Sasuke, por lo cual ha estado sacando información. Me ha llamado para saber cómo resultaron las cosas anoche entre Sasuke y Sakura, pero al saber que no terminaron bien, ha estado moviendo hilos.

Ino asintió.

—Entiendo —susurró y ladeó la cabeza—. ¿Qué es lo que tramas?

—Aún tenemos tiempo para interceptarlo a Springvalley —dijo Naruto sacando su teléfono del bolsillo de su abrigo y viendo lo que parecía ser la hora—. Si no ayudo a que esto sea posible, no me lo perdonare, ¿sí? —esto último lo dijo mirando a Sakura a los ojos.

Sakura se movió nerviosa.

¿Naruto quería llevarla a Springvalley para interceptar a Sasuke antes de que tomara ese vuelo?

Su corazón comenzó a latir frenéticamente su pecho y sintió sus manos húmedas por los nervios. Pero, ¿y si cuando lleguen se topan con que Sasuke ya ha abordado la avioneta y se ha ido? Se abrazó a sí misma y comenzó a temblar mientras sentía el miedo adueñándose de su cuerpo.

Sintió un pellizcó en un brazo.

—¡Sakura! —llamó Naruto su atención.

La mencionada miró hacia Naruto y decidió hacer la pregunta.

—¿Y si él ya se ha ido?

—¿Y si aún no se ha ido? —le devolvió Naruto para luego sonreír—. ¿Qué tal si vamos y comprobamos si se ha ido o no?

—Pero, ¿y si…? —continuó insistiendo Sakura, pero sintió un empujón por la espalda. Cuando se giró, era Ino quien trataba de sacarla de la casa. Su amiga incluso tenía el abrigo de Sakura colgando del brazo.

—Shh, Sasuke va de camino hacia Springvalley y podemos alcanzarlo —dijo Ino y le tomó la mano entre las suyas—. Ten fe, Sakura. Sé que, en situaciones como estas, la pierdes, pero estamos a tu lado y si no lo logramos, continuaremos intentándolo hasta que se dé, ¿Okay?

Sakura asintió.

—Mantente positiva —dijo Naruto dándose la vuelta y caminando por el camino de entrada.

Ino decidió seguirlo mientras Sakura sentida como una ola de pensamientos positivos la abrigaban. Si, si no se podía ahora, iba a intentarlo una vez más. Sasuke quizás se había rendido porque había sido muy dura con él, pero si Sakura lo intentaba con más fuerza y volvía a conquistarlo, sabía que podían ser felices.

Antes de seguir el paso a sus amigos, se dio la vuelta y camino hacia el pequeño altar que tenía con fotos y velas a sus padres. Se arrodilló frente a este y le rezó unas cuantas oraciones un tanto rápidas a sus padres. Cuando terminó se levantó decidida con la nueva actitud positiva que había surgido en ella hace un momento. Les pidió a sus padres que le desearan buena suerte. La iba a necesitar mucho.

Les siguió los pasos a sus amigos y se vio luego en el asiento trasero del Jeep de Naruto. Este puso rumbo hacia Springvalley que quedaba a unos 45 minutos de Seasons. Durante el trayecto, Sakura se la pasó rezando para que pudieran llegar a tiempo. Naruto fue un buen conductor y no tardaron en llegar al pueblo.

Naruto no perdió el tiempo preguntando direcciones, pues parecía que anteriormente ya había estado allí y sabía dónde estaba el pequeño aeródromo del pueblo, por lo cual condujo hacia dicho lugar.

Ni bien llegaron, Sakura saltó del vehículo, pero en ese momento escuchó el sonido de una avioneta y corrió hacia donde creía que estaba la pista de despegue y aterrizaje, para ver como el avión ligero subía por el cielo, alejándose de allí.

Sakura sintió su alma saliéndose del cuerpo y como sus rodillas se tornaban débiles. Estas le fallaron y terminó en el suelo mientras veía como poco a poco la avioneta se perdía en el horizonte.

Habían llegado tarde.

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*—Sasuke:

¿Estaba soñando?

Sasuke se pasó una mano por el rostro y talló sus ojos para aclarárselos. Quizás estaba viendo borroso y viendo cosas donde no las había, pero cuando dejó caer la mano y la fijo sobre la mujer sobre el suelo, llorando desconsoladamente, se dio cuenta de que no era un sueño o una ilusión, era Sakura.

¿Qué estaba haciendo allí?

Movió la cabeza y se dio cuenta de que no estaba sola. Dos personas más estaban con ella. Sasuke reconoció a Naruto y a Ino, esta última se ponía de cuclillas al lado de su amiga para consolarla.

Espera.

¿Qué hacían todos allí?

Lentamente, Sasuke se acercó a ellos y escuchar los llantos de Sakura, le rompió el corazón.

¿Por qué estaba llorando?

¿Acaso…?

¿Acaso era por él?

Sasuke alzó la vista hacia el cielo por donde había desaparecido la avioneta. Comenzaba a creer que Sakura, al ver como el vuelo que Sasuke debió tomar partida, creía que se este se había ido.

Sin querer, una sonrisa se dibujó en su rostro y su corazón se hinchó en su pecho.

Sakura había venido por él.

Había estado decidido a tomar la avioneta que lo llevaría al aeropuerto más cercano, pues su plan era retornar a la ciudad, resolver el problema con su empresa y regresar a Seasons lo más pronto posible, pero al llegar y al casi partir, algo le dijo que no podía dejar las cosas para después y que debía de resolverlas ahora.

Sasuke se dijo en ese momento que Sakura era más importante y no quería irse sin antes tener las cosas claras con ella. Era por eso que al final no subió a la avioneta, pero nunca pensó que Sakura vendría por él.

Se llevó una mano al pecho. Su corazón estaba latiendo muy rápidamente, pero estaba tan emocionado por esto. El que Sakura viniera a buscar en el último momento significaba que algo de razón había entrado en su testaruda cabeza y que estaba decidida a darle una oportunidad a lo suyo.

Se detuvo detrás de sus amigos y decidió hacerles saber que estaba allí.

—¿Qué están haciendo? —preguntó solo para molestarlos.

—¡Sasuke-kun! —exclamó Ino quien fue la primera en volverse al escuchar su voz.

Sasuke le sonrió a la mujer, pero su mirada se mantuvo en Sakura quien se levantaba lentamente del suelo con ayuda de Naruto. Cuando esta se volvió, Sasuke se aguantó las ganas de tomarla en sus brazos. Su rostro estaba enrojecido y bañado en lágrimas. Se veía muy sorprendida de verlo allí.

Apretó las manos en puños y se dijo que tenía que esperar a que todo estuviese claro antes de dar un paso.

—Hola Sakura —dijo su nombre.

Sakura movió la cabeza y señaló hacia el cielo por donde antes había desaparecido la avioneta.

—¿Cómo es posible? —preguntó Sakura con un hilo de voz.

Sasuke se encogió de hombros sin darle una respuesta. Siempre había sido el primero en todo, por eso, esta vez, quería escuchar lo que Sakura iba a decir antes de sacar lo suyo. El que estuviese allí significaba que estaba decidida a darle una oportunidad a lo de ellos.

—Te quedaste por mi —susurró Sakura poco después y se rió un poco nerviosa.

—Viniste por mi —le devolvió Sasuke aun sorprendido de que estuviese allí. Eso quería decir que cuando Sakura se decidía a algo, lo hacía. Simplemente había tenido mucho miedo después de las experiencias vividas y, por lo tanto, esto era lo que le impedía dar los primeros pasos.

—¡Yo lo dije primero! —exclamó su amada con las mejillas sonrojadas e infladas.

Sasuke no pudo evitar reír.

—Si, me quede por ti —admitió y dio un paso hacia ella para tomar su rostro entre sus manos. Con sus pulgares, retiró las lágrimas que aún seguían en sus mejillas—. Me quedé porque me dije que no podía abandonar la ciudad e irme sin antes tener las cosas claras con mi amada —explicó y Sakura bateó sus húmedas pestañas.

—Sasuke-kun… —susurró su nombre con un tono amoroso y Sasuke sintió su corazón latir más rápidamente en su pecho.

—Mi plan era marcharme y resolver el problema que tengo pendiente —confesó y movió la cabeza—, pero no podía hacerlo sin antes recuperarte —susurró Sasuke—. Me quede para recuperarte y estoy decidido a hacer lo que sea para ello, Sakura.

—Yo… —Sakura se mordió los labios y sonrió con una tímida sonrisa—. Yo vine para ello también —murmuró Sakura y Sasuke ladeó la cabeza.

—¿Ah sí? —preguntó queriendo saber más. Quería que Sakura se desbordara hablando sobre la razón por la que estaba allí. Sabía que la misma era una mujer tímida, pero quería escuchar su confesión a voces.

Sakura lo miró con sus mejillas sonrojadas. Se veía un poco tímida, pero Sasuke se imaginaba que era porque no era muy dada a confesar sus sentimientos al aire. Esta Sakura era tímida en comparación con la del pasado.

—Vine a recuperarte —dijo Sakura con un poco más de claridad y decisión en su tono de voz.

Sasuke se emocionó, pero mantuvo las mismas controladas. No quería saltar hasta que escuchara las palabras correctamente, así que esperó por Sakura.

—Sé que es loco, yo todavía no lo creo, pero desde que regresaste, has hecho que me replantee ciertas cosas en mi vida. Después de tanto tiempo, me hice tantas preguntas sobre mi futuro, preguntándome a mí misma si estaba bien la manera en la que vivía y si estaba siendo feliz con mis acciones —comenzó está diciendo y desvió la mirada lejos de la suya. Se veía muy tímida y eso la hacía linda. Antes Sakura se había visto decidida, pero nunca tímida—. Sabes que odio la navidad, para mi esta época, desde hace diez años, siempre ha sido la peor. He perdido tantas cosas y ver a todos siendo felices a mi lado, siempre me pone tan triste e incómoda —dijo y se mordió los labios—. Sé que muchos piensan que es mi culpa y que debí tomar lo sucedido de forma diferente, pero cada quien reacciona de la manera que puede —Sakura alzó la mirada hacia él—, pero este año, todo ha sido diferente —una risita salió de ella—. Y ha sido gracias a ti —terminó diciendo y Sasuke asintió.

Sakura parecía querer decir algo más, así que esperó antes de tomar la palabra.

—Nunca me imaginé que ibas a regresar y que volvería a sentirme tan viva, así como hace diez años —Sakura se encogió de hombros y se vio muy avergonzada—. Me has hecho sentir como una adolescente otra vez. Tan amada y tan querida, deseando tantas cosas y… —su amada se cubrió el rostro con las manos—. Es vergonzoso decir esto.

—Continua —se escuchó a Ino decir detrás de ellos—. ¡Naruto y yo los estaremos esperando en el auto! —gritó la misma.

Sasuke se volvió para ver a Ino y a Naruto alejarse lo suficiente para que Sakura decidiera hablar y para que dejara de sentirse avergonzada de decir esas palabras tan profundas delante de estos. cuando estuvieron alejados de ellos, Sasuke se volvió hacia Sakura quien dejaba caer sus manos lejos de su rostro enrojecido de la vergüenza.

—Sakura…

—Soy una persona que un día toma una decisión y ya el otro día está tomando otra —Sakura se tomó las manos y Sasuke notó que la vieja pulsera volvía a estar atada en su muñeca. Ino se la había regresado—. Soy tan indecisa y te voy a ser sincera —Sakura lo miró a los ojos—. Tengo miedo, Sasuke-kun —murmuró—. Estos cambios me tienen temerosa y no me gusta sentirme así. Además de ello, sé que no será fácil convivir a mi lado mientras me acostumbro a estos, pero… —una tímida sonrisa apareció en sus rosáceos labios—, si me quieres así, estoy dispuesta a dar lo mejor de mi para que pueda funcionar.

Sasuke soltó una carcajada.

Sakura no era muy dada a las palabras, pero estas eran suficientes para que Sasuke comprendiera que si quería estar a su lado y que iba a darle una oportunidad. Tenía razón, quizás la vida será diferente ahora, habrá muchos cambios, pero, así como su amada, Sasuke iba a dar lo mejor de sí para que pudiera funcionar entre ellos.

—Sé que tienes miedo, Sakura —susurró Sasuke tomándole las manos entre las suyas para luego besar el dorso de estas—. Todos lo sentimos siempre cuando vienen esos cambios que no sabemos a dónde nos llevara, pero te prometo que estaré a tu lado, apoyándote, protegiéndote y ayudándote a superar los mismos —Sasuke volvió a besar sus manos—. Gracias por darme la oportunidad —Sasuke alzó nuevamente su mano y acunó su rostro—. No la desaprovechare esta vez.

—Gracias a ti por no irte —dijo Sakura apoyando su cabeza sobre la mano de Sasuke y se rió—. Aunque el plan era que, si te ibas, íbamos a ir a la ciudad a buscarte y traerte de vuelta —Sakura se encogió de hombros y los ojos de Sasuke se abrieron sorprendidos al escucharla.

—¿Lo hubieras hecho? —preguntó asombrado de la idea.

Sakura asintió lentamente.

—Aunque no lo creas, sí —Sakura se mordió el labio inferior—. Aun te amo y lo hubiera hecho —confesó y Sasuke se lanzó hacia ella para abrazarla, metiéndola entre sus brazos al escuchar su confesión. Había pasado tiempo desde que había escuchado tan maravillosas palabras y que viniera de su primer amor lo hacía más especial todavía.

—Yo también te amo, Sakura…

—Es de locos —escucho que decía Sakura con su cabeza enterrada en su pecho—, pero nunca te olvide y eso fue lo que me hizo más odiarme a mí misma —dijo la misma y Sasuke la apretó con delicadeza en sus brazos al escuchar como decía estas palabras—. Me preguntaba siempre porque seguía amando a alguien que me dejó y que hizo su vida.

—Lo siento tanto —se disculpó Sasuke sin saber que más decir por ello. Le había hecho tanto daño a Sakura con su decisión de quedarse en la ciudad sin contactar a sus viejos amigos. Si pudiera volver atrás el tiempo hubiera hecho las cosas diferentes, pero no podía hacerlo.

—Ya no tienes que disculparte —Sakura se separó un poco de él para mirarlo al rostro—. Comprendo tus acciones y quizás yo hubiera hecho lo mismo —una sonrisa volvió a sus lindos labios—, pero me alegro de no haberte olvidado, ¿sabes?

—Estoy feliz de que me sigas amando —susurró Sasuke y bajó la cabeza para rozar sus labios con los de ella—. Y también por la oportunidad que me has dado —otro beso—. Prometo que no te defraudare.

—No pensemos en ello, ¿sí? —Sakura le pasó los brazos por el cuello mientras se ponía de puntillas—. Olvidemos lo que tenemos que olvidar del pasado y vivamos el presente —Sakura le dio otro fugaz beso en los labios—. Ya más tarde pensaremos en el futuro, ¿Okay?

Sasuke decidió responder volviendo a abrazarla, sintiéndola.

Cuando la vio allí había creído que era una ilusión, pero sintiendo el calor de su cuerpo junto al suyo, esto le decía que estaba en la plena realidad y lo dicho hace un momento había pasado. Sakura lo amaba y quería estar con él pase lo que pase.

Sabía que iba a ser un camino turbio. Sakura aun sentía miedo, pero juntos, con la ayuda de los demás, podrían ayudarla a superar estos y volver a ser la mujer confiada que había sido antes. Además de ello, Sasuke estaría a su lado para protegerla de lo que sea. Nunca la iba a dejar ir.

—¿Regresamos? —preguntó Sasuke. Pues planeaba, ni bien llegara al pueblo, estar con Sakura. Necesitaba sentirla cuerpo a cuerpo y hacerle sentir lo mucho que la amaba. Además de ello, quería besarla con pasión y no iba a hacerlo en medio de un aeródromo.

—¿Y tú vuelo? —preguntó Sakura viendo de un lado hacia otro. Estaban preparando otra avioneta, pero seguramente esta tenía un destino diferente al suyo.

—He perdido mi avioneta al aeropuerto, por lo cual, tendré que planear regresar a la ciudad en auto —explicó Sasuke haciendo una mueca.

Sabía que su asistente debía de estar llamando intensamente a su teléfono para saber qué decisión había tomado. Cuando supiera las noticias iba a darle un patatús, pero se las arreglaría. Sasuke debía de disfrutar un poco más con Sakura hasta que volviera a la ciudad para resolver el problema con su trabajo.

—Quiero pasar el día de navidad junto a mi amada —dijo y los ojos verdes de Sakura brillaron—. Hacerle ver que esta época es la más mágica de todo el año y para que la misma vuelva a creer en ella —Sasuke se movió para tomarle la mano a Sakura—. Claro, si ella me lo permite.

Sakura sonrió.

—Estoy deseando ver que es lo que vas a hacer para que vuelva a creer en ella —dijo Sakura aceptando su mano y entrelazándolo con la de él.

Sasuke le devolvió la sonrisa. Sea lo que sea, hará que sea mágico.

La época navideña para la gran mayoría era una estación de paz, amor y armonía, pero para él, desde que se hizo un adulto y fundó su empresa, veía la misma como una época en la que podía generar más ingresos, pues era la típica época comercial en donde todos querían hacer cosas que no hicieron durante el año, pero debía de admitir que, gracias a esta, pudo reunirse con su viejo amor y volver a creer.

Si, era una época mágica y parecía ser la misma quien lo llevó allí.

Había creído que su regreso al pueblo solo había sido una casualidad, pues no fue planeado intensamente como sus viajes anteriores, Sasuke so había regresado para tomarse un tiempo lejos de su ajetreada vida en el trabajo, lejos de los chismes y de su ex esposa, por lo cual, nunca espero que se encontraría con su antigua novia y con su historia de amor aun sin final.

Debía de agradecer a su ex esposa por empujarlo a tomar las decisiones que tomó, pues sin esta, no hubiera regresado al pueblo y no se hubiera dado cuenta, de que lo que siempre le faltó a su vida fue su gran amor y la mujer que siempre fue la indicada para él, Sakura.

No iba a mentir diciendo que todo sería fácil, aun les quedaba un gran camino por delante y ponerse al día después de tanto tiempo, pero poco a poco podrían hacerlo. Aun les quedaba mucho tiempo y sabía que esta no sería solo la única navidad que pasarían juntos, muchas más estaban por venir.

No había duda de ello.

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*—Sakura:

Después de tanto tiempo, de tantos años en sufrimiento, Sakura podía decir, a boca llena esta vez, que había pasado la mejor navidad de todas.

Su vista se movió hacia la pulsera de flores de cerezo que estaba alrededor de su muñeca, la cual le traía buenos recuerdos.

Luego de que casi perdía a Sasuke por estar de testadura y de miedosa, y fue a buscarlo a Springvalley, llorando porque lo había perdido y sorprendiéndose porque Sasuke aún seguía allí, las cosas entre ellos habían mejorado.

Habían regresado al pueblo y habían pasado el día de navidad juntos, en todo el sentido de la palabra. Ni bien cruzaron el umbral de la puerta de entrada de la casa de Sakura, este la tomó entre sus brazos y la llevó al segundo piso para hacerla sentir viva nuevamente. No fue hasta la noche que salieron de la habitación para ir a cenar con Ino y los demás, para festejar por su regreso y por los días venideros.

Sakura se había sentido tan feliz al compartir con todos y se había sentido tan melancólica por igual. Feliz porque al fin estaba dando un paso hacia delante, pensando en su porvenir y dejando atrás recuerdos dañinos, sin embargo, también se sintió melancólica por sus padres, porque le hubiera gustado que estuvieran allí para que observaran sus cambios y como comenzaba a cambiar. Aun así, sabía que, donde quiera que estén estos, estaban observándola y que estarían orgullosos de ella por dar el primer paso para cambiar.

Después de la cena con sus amigos, habían vuelto a casa, pero esta vez a la casa de Sasuke, en donde volvieron a ser un solo ser, amándose y volviendo a profesar su amor que seguía ardiendo igual que en el pasado.

En medio de la noche, cuando yacían saciados los dos, acariciándose y disfrutando del calor que emanaba el uno con el otro, Sasuke le había colocado otra vez la pulsera, pero esta vez, Sakura había estado despierta. Este había dicho que no tenía un anillo preparado para pedirle la mano, pero aquel brazalete era como una nueva promesa, en donde prometía cuidarla y estar con ella para siempre hasta donde lo permitiera el señor. Su amado también le había prometido que la vida sería diferente ahora y que, si le daba la oportunidad, podría lograr lo que sea que se propusiera.

Era obvio que Sakura había dicho que sí.

Ahora que estaba a su lado, no quería dejarlo y arrepentirse después.

Asintió, si habían sido unos días mágicos, pero debían de regresar a la realidad.

Hizo una mueca mientras veía a su novio depositar sus maletas en el maletero de su vehículo. Sasuke debía de regresar a la ciudad a resolver el problema que aún seguía vigente. Su asistente había llamado el día anterior tan insistentemente que Sasuke había decidido ya dejar de retrasar el momento.

Escucharlo decir que iba a regresar a la ciudad era una cosa, pero verlo haciéndolo era otra.

Sakura se abrazó a si misma sintiendo frio porque ya no sentiría la calidez de Sasuke en ella hasta nuevo aviso. Ya se habían acabado las pascuas, por lo cual, el mundo volvía a su ritmo normal de trabajo. Sus vacaciones también habían terminado y debía de regresar a su día a día.

Era triste, pero el mundo no se podía detener.

—No quiero que te vayas —dijo Sakura cuando Sasuke cerró el maletero.

Si fuera por ella, le gustaría que se quedara para siempre a su lado. Habían pasado unos días tan mágicos desde que admitió sus sentimientos a él. Sakura no iba a engañar a nadie mintiendo y diciendo que estaba bien. Aún tenía miedo a los riesgos que este cambio conllevaba, pero lo estaba sobrellevando poco a poco. Incluso había decidido ver a una psicóloga para tratar su caso. Estaba buscando ayuda y sabía que en un futuro estaría mejor, pero claro, debía de poner de su parte.

—Entonces ven conmigo —dijo Sasuke extendiendo una mano hacia ella.

Sakura se rio y negó con la cabeza.

—Tuvimos ya esa conversación, Sasuke-kun —le recordó y vio como Sasuke hacia un puchero.

—Nunca dejare de insistir —murmuró Sasuke encogiéndose de hombros.

Cuando llego el momento de partir de Sasuke, Sakura y este habían hablado sobre los nuevos planes ahora que eran una pareja. Su vida había estado allí en Seasons, pero ahora que estaba al lado de Sasuke, quería estar cerca y conocer el mundo que él había visto, por lo cual, planeaba mudarse con él a la ciudad, pero claro, esto iba a tomar un tiempo.

Aún tenía que seguir dando soporte al hospital en el que trabajaba hasta que encontraran un reemplazo para ella y había ciertas cosas que hacer en el pueblo antes de mudarse con Sasuke. Siendo sincera, cuando llegara el día de irse, iba a extrañar tanto a Seasons, pero ahora, su hogar estaba con Sasuke y debía de estar junto a él.

Sin embargo, durante el tiempo que tomara mudarse con él, Sasuke vendría cada vez que pudiera a Seasons, ya incluso estaba planeando volver para finales de enero, eso sí, solo si su asistente se lo permitía. Sakura había hablado con este, quien le dio la enhorabuena para luego quejarse de que no debió retener a su jefe allí. Era una buena persona, pero un poquito intenso.

Suspiro. Bueno, lo que importaba es que este cuidaba de Sasuke y estaba emocionado por conocerla. Cuando Sakura decidiera ir con Sasuke, podría conocerlo y saber quién era el joven que cuidaba tanto de su amado.

—¿Sakura?

Esta salió de sus pensamientos y se volvió hacia Sasuke quien estaba a su lado. Sasuke tenía una expresión triste, como había tenido desde que se levantó esta mañana.

—Sasuke-kun…

—No quiero irme —Sasuke se veía muy triste y Sakura trató de darle ánimos.

—Tienes que irte para regresar, ¿sabes?

Sasuke hizo un mohín.

—¿Debería abrir una sucursal de mi empresa en el pueblo? —preguntó ladeando la cabeza para luego mirar a lo lejos—. El pueblo necesita varias reformas y un aire nuevo. Creo que en mi próximo viaje estaré charlando con el alcalde de Seasons para ello —Sasuke sonrió—. Estoy seguro de que no dirá que no.

—Buena suerte.

Sasuke sonrió y se acercó.

Sakura cerró los ojos cuando Sasuke la envolvió entre sus fuertes y cálidos brazos. Se sentía como estar en casa. Era tan reconfortante estar envuelta en estos. No se cansaba de ello. Sakura apoyó la cabeza en el pecho de su amado y sintió el corazón de este latir rápidamente. Si, era muy reconfortante.

Sintió como Sasuke acunaba su rostro entre sus manos y le alzaba el mismo hacia él. Sus ojos oscuros brillaban de emoción y de mucho amor. Sakura se perdió en estos y cerró los suyos cuando vio como su amado se inclinaba hacia ella.

Sus generosos y suaves labios rozaron los suyos y ella se sintió viva. Eran tan cálidos y tan hechos a su medida. Con habilidad, Sasuke los movió sobre los de ella mientras la abrazaba entre sus fuertes brazos, como si no quisiera dejarla ir. Sakura tampoco quería que la dejara ir, pero ya era el momento de partir.

Sasuke se separó lentamente de ella y soltó un suspiró sobre sus labios.

—Solo será por un breve instante, ¿Okay?

—Conociéndote, estarás regresando la próxima semana —bromeó Sakura mientras le golpeaba el brazo con la mano.

Sasuke movió la cabeza para luego tirar de su mejilla juguetonamente.

—Me conoces tan bien.

—Hay ciertos aspectos de ti que no han cambiado, ¿sabes?

Sasuke asintió y se quedó observándola fijamente. Sakura le aguantó la mirada.

Destino o no, definitivamente estaban hechos el uno para el otro. Desde siempre había pensado en Sasuke como el indicado, solo tenía que ver como las cosas se habían movido desde que la dejo en el pasado hasta el presente. Claro, ella también era la indicada para él. Que hubiera vuelto al pueblo en el momento indicado para que retomaran lo que dejaron en el pasado, debía de decirles a ambos que, como había dicho antes, eran el uno para el otro. Todo fue una ruleta rusa, pero al final, habían encontrado la estabilidad que ambos necesitaban.

—Ya me tengo que ir —Sasuke se separó de ella y se pasó una mano por el pelo que estaba algo despeinado.

—Ten un buen viaje —le deseó Sakura tratando de aguantar las ganas de vociferar a voces que se quedara, pero debía de dejarlo ir para que regresara, así como había dicho antes.

Sasuke la miró y asintió. Volvió a darle un suave beso en los labios y a tirar de su mejilla antes de ir al vehículo. Sakura se apartó un poco y vio como su amado se subía a su todoterreno. Sentía una pequeña falta de aire y como su pecho dolía, pero debida de aguantar por Sasuke. Iba a ser fuerte.

Su amado se volvió y se despidió con la mano para luego encender el vehículo. Cuando este dio marcha hacia delante, Sakura ahogó un gemido y aguantó la respiración mientras veía el vehículo de Sasuke avanzar por la carretera, alejándose más y más de ella. Apretó sus manos entrelazadas y se obligó a no llorar.

No tenía que temer, confiaba en esta oportunidad que Dios le había dado y sabía que volvería a ver a su amado pronto. Solo tenía que esperar por él, así como lo había prometido esta vez. Ya no tenía dudas y sabía que Sasuke volvería por ella. La amaba y ya no era una promesa de adolescentes lo que había en juego, era más profundo que eso.

Su regreso al pueblo había sido el milagro de navidad que había estado esperando desde que lo perdió todo hace diez años y estaba tan orgullosa de sí misma por haber decidido aceptar el mismo. Sabía que este era solo uno de los próximos que vendrían e iba a aceptarlos todos de forma positiva.

Solo tenía que seguir creyendo en el espíritu navideño, pues este no solo le había hecho un gran milagro trayendo a la persona que amaba y que anhelaba, sino que también le había dado la mejor navidad de todas.

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Fin

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Denisetkm - Kisses :*

***Hay Un Epilogo, por lo cual, falta un capitulo, esperenlo con ansias***

—Si hay algun error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)