Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball Super, Dragon Ball GT no me pertenecen. Uso sus personajes sin fines de lucro.
Capítulo diez: Otpušten
Goten abrió los ojos suavemente y visualizó su habitación, dentro de la cual escuchaba venir desde la calle los sonidos habituales del tráfico a esa hora. Ya era mediodía. Por su trabajo, a veces se quedaba dormido hasta tarde.
Escuchó la regadera de la ducha detrás de la puerta del baño, seguro su querida Pares estaba allí. Sería un día tranquilo. Almorzarían en el restaurante favorito de su prometida, darían un paseo y retornaría a su sitio de trabajo. El plan no iba mucho más allá.
Pares salió sonriente del baño, como de costumbre, con una toalla en la cabeza y otra cubriendo su cuerpo. Se acercó a sentarse en el borde a los pies de la cama de Goten para secarse su cabello castaño cuidadosamente. Goten miró al techo, sin pensar en nada y no se esperó para nada la pregunta que lo tomaría por sorpresa.
—¿Con quién estuviste hablando anoche?
Él la miró de inmediato con cierta expresión de asombro. Juraba que Pares había estado dormida durante la madrugada, pero no era así.
—Yo… uhm… pues… ¿Con Bra? —dudó en decir, aunque si era cierto. La noche anterior no pudo dormirse y al ver a la chica en línea le escribió. Cuando se dio de cuenta, ya eran las cuatro de la mañana.
A Pares le sorprendió todavía más.
—Parece que son muy buenos amigos—comentó ella y Goten se rió por el comentario.
—Linda Pares, no puedes estar celosa de la hermanita de mi mejor amigo—defendió él, pues pensándolo era absurdo y por eso se le hizo divertido—Así que si eres un poco tóxica después de todo.
—No lo soy, pero era demasiado tarde para una muchacha de su edad. —Pares se sintió avergonzada y negó con la cabeza—Sabes, tienes razón, es tonto que piense en eso. Solo quiero que descanses mejor.
—Oye, no te preocupes—Goten se aproximó a ella para plantarle un beso en uno de sus hombros desnudos—solo somos amigos. Solo quiero que ella confíe en mí y me considere un buen amigo, como ella lo fue conmigo—reveló a su amada, porque no pretendía nada más. Quería claras las cosas y al decírselas a Pares aclarárselas a él mismo, para no confundir sus pensamientos.
Para la millonaria mujer eso tuvo bastante sentido y le concedió la razón a las palabras de su amado.
—Solo no te duermas demasiado tarde ¿de acuerdo?
Goten le dio un corto beso.
—Está bien, cariño.
Odiaba preocupar a su prometida, pero mentiría si dijera que se arrepentía de haberse trasnochado mensajeando a Bra. Había sido entretenido hablar con ella y sentirse un apoyo para la peliazul; desde su idea de pedirle ayuda para su compromiso, no sentía ganas de alejarse de ella. Bra era más interesante de lo que creía y una buena amiga. No era un tipo malagracido para continuar su vida dejándola atrás.
Bra no tuvo reservas y si bien no fue a los detalles, le contó a Goten sobre su proyecto del modificador emocional. Ella también pasó el desvelo en la habitación de Pan, pues curiosamente se despertó en plena madrugada sin poder conciliar más el sueño, así que revisó sus redes sociales y entonces recibió un mensaje de Goten saludándola. No pudo evitar seguir respondiendo, porque en realidad no podía seguirse mintiendo: si quería responderle a Goten, quería hablar con él y quería ser su amiga. Y, pensaba, eso no era ningún pecado.
Tal como pensó Goten su tiempo con Pares fue lo esperado. Almorzaron lo de siempre y caminaron por el parque central de la Capital del Oeste, hablando de las ocurriencias en el tiempo personal del otro. Después Goten voló hasta su trabajo con regulidad: saludó a sus compañeros y fue a colocarse la camisa del uniforme que identificaba el bar. Luego, comenzó la limpieza de las copas, como de costumbre.
Ojeó su teléfono un par de minutos y vio el perfil de Trunks, que había posteado imágenes en su yate privado acompañado de los nativos de la isla. Sonrió por su amigo, si Trunks era feliz él era feliz.
Todo estaba bien. Ordenó las copas en su sitio dándole la espalda a la barra hasta que una voz lo llamó.
—Goten.
—¿Si?
Se giró para atender a la persona que a él se dirigía, pensando en alguna compañera de trabajo y tras verse cara a cara con una mujer de cabellera azabache frunció el ceño disgustado.
—¿Qué haces aquí?
—Goten, escúchame, por favor.
—¿No te ha bastado con haberle hecho tanto daño a Trunks ya, Mai? —confrontó con ira contenida hacia aquella desdicha de encuentro.
Con mirada triste y sonrisa triste, la mujer no se dio por vencida.
—Yo lo amo, Goten.
—Si, claro—se rió secamente el otro—Es incluso repugnante que lo digas ¡Por favor, podrías ser su abuela!
—¡Eso no cambiará mis sentimientos por él! —exclamó con desespero Mai y una mano en el corazón—Nunca fue mi intención hacerle daño.
—Y aún así lo hiciste—dijo el azabache mirándola seriamente—¿Qué carajos quieres?
Mai inspiró hondo antes de responderle, sin abandonar su mirada de la del otro.
—Quiero que me digas a qué isla fue.
Goten volvió a reírse.
—Debes estar bromeando Mai—espetó—¿Por qué te lo diría? Lo último que quiero es que vayas a joderle su diversión. Trunks te lo dejó muy en claro, él no quiere volverte a ver.
Las manos de ella se hicieron puños.
—Si él hubiera hablado en serio, no se habría acostado conmigo.
Goten se quedó atónito en su sitio.
—No hablas en serio.
—Puedo jurártelo por lo que más quieras.
El azabache no supo que decir y se sobó la nuca fuertemente al saber eso. Pensaba que su amigo había pasado página desde hace tiempo, pero si Mai tenía razón entonces Trunks estaba en serio jodido.
—Mira, Mai—él pensó por un instante y prosiguió—No entiendo qué esté pasando entre ustedes dos. Solo sé que mi mejor amigo sufrió un montón por causa tuya, así que ni de chiste pienso darte la más mínima información sobre él—aclaró con severidad, con una mirada fúnebre poco común en un Son—ya vete.
Mai se alejó lentamente, mordiéndose la lengua entre la frustración que sentía e indignada abandonó el lugar
Y Goten pudo calmarse antes de que su KI comenzara a querer alterarse por la ira contenida. Después la ira momentánea se fue disipando con la llegada de otros clientes. Pudo volver a lo que lo hacía estar tranquilo y casi nada pensó. Pero nada de eso le restó importancia a lo sucedido.
[…]
Las olas habían sido gratificantes y el agradable rato entonó lo suficiente a Trunks para dejarse llevar por la euforia del momento y encerrarse en la habitación del yate con una de las chicas que le acompañaban. Allí degustó a aquella como si no hubiera un mañana. Abrió un preservativo y se dejó endulzar por el deseo.
En el surf como en la mayoría de las cosas era muy habilidoso. Todos quedaron encantados con sus trucos y fuerza incomparable. Trunks mentiría si dijese que no le sacaba algún provecho a su lado saiyajin. Era muy bueno en lo que hacía.
Regresaron a la isla una vez llegado el atardecer. Trunks llevó el yate hasta la costa, con aquella muchacha isleña sentada en sus piernas besándolo por todos lados. Se despidió de todos y aunque no fue fácil logró quitarse de encima a su amante de turno y, si bien no le hubiera molestado haberle dado algo de placer una vez más, recordó la fiesta a la que su tía le sugirió ir y a la cual no quería faltar.
Llegó al lugar vestido con unos pantalones elegantes color índigo y una camisa refrescante de estilo isleño. Le dieron la bienvenida. El yate estaba lleno de ricachones y de guardaespaldas, toda la alta alcurnia de la isla estaba ahí. Era el ambiente al que solía involucrarse, aunque fuera algo aburrido.
—Trunks—su tía fue hasta él cuando lo vio—qué bueno que vinieras, tengo que presentarte algunos amigos.
Tights usaba un vestido ligero anaranjado y sandalias doradas, con unas gafas negras sobre la cabeza. Su tía era elegante a donde fuera.
Lo acercó con algunos dueños empresariales, modelos, personalidades de lugar, activistas y políticos. Trunks fue educado saludando a todos, de uno en otro, recibiendo gustoso los tragos de champagne que los camareros traían.
Después de una hora, pudo darse un respiro de la gente y fue a ver el océano para relajarse un poco. La luna se reflejaba en este y el oleaje era calmo y armonioso.
Trunks elevó sus azules ojos, como el mismo océano y se fijó en el satélite natural: por un momento, vino a él una visión irreal donde le sobresalía una cola de la baja espalda y se transformaba en un terrorífico mono gigantesco que acababa con todos a su paso.
—Trunks Brief—una melodiosa voz le habló y vio entonces a la pianista del restaurante, vestida con un sensual vestido negro. Pero no estaba sola, un hombre rubio bien parecido venía con ella—que agradable sorpresa verlo por aquí. Hemos oído mucho de usted estos días.
—Es usted, es agradable para mí verla también—dijo él, recordando la magnificencia con que aquella tocaba el piano—Es realmente talentosa, señorita…
—Michiru Tenou—completó por presentarse la de cabello agua marina—ella es mi esposa, Haruka Tenou.
—Es un placer conocerlo.
Trunks estrechó las manos de ambas: la de Michiru era suave y fina, la de Haruka aunque de apariencia delicada era firme.
—Para ser el presidente de una megaempresa, tiene manos de guerrero—El comentario de Haruka lo tomó por sorpresa. Por poco, sintió que le dijeron "saiyajin" en la cara.
—Solo entreno artes marciales cada tanto—explicó él solventándose de aquello.
—Ya veo—siguió la rubia—Los dejaré un momento, tengo que hablar con un importante socio que se encuentra aquí. Señor Brief, le encargo a mi esposa.
—Será un placer, señoras Tenou.
Haruka se retiró y ambos estuvieron solos, ante el océano. Trunks miraba de reojo a la misteriosa pianista, que lucía todavía más hermosa bajo la luz de la luna.
—Entonces, surfista, empresario, guerrero… ¿Algún otro talento que mencionar, señor Brief?
Trunks lo consideró brevemente y no tuvo problema en decirle otra cosa, porque se sentía cómodo y atraído por la presencia de la mujer.
—Bueno, aunque usted no lo crea, también disfruto de tocar el piano.
Michiru permaneció observando el oleaje, pero mostró una pequeña sonrisa hacia un expectante Trunks.
—Lo supuse. No dejaba de ver el piano en el restaurante el otro día—agregó ella con diversión—Debe ser gratificante oírlo.
—No suelo tocar para otras personas.
De repente la cercanía era mayor entre ellos; sin quererlo directamente, se habían movido hasta cierta proximidad.
—¿No lo haría por mí? Después de todo, yo lo hice para usted.
Trunks rio brevemente.
—Porque es su trabajo, señorita—Los ojos azul agua de ella estuvieron más cerca y en ellos se reflejaba la luna.
—¿Sabe que es usted realmente apuesto, señor Brief? —mencionó Michiru, subiendo su cabeza para no perder detalle del rostro de él, que sentía el peligro de tal cercanía, pero aún así acercó su rostro a milímetros de el de ella.
—También usted es muy hermosa, señorita Tenou. Su esposa es muy afortunada.
—No sabe cuánto.
—Puedo imaginarlo—Y Trunks haciendo el uso de su autocontrol se apartó de ella, después de arrojarle un último aliento.
Michiru, recelosa por lo acontecido, entendió todo. Él no caería por ella. Era un hombre con verdaderos principios, estaba perdiendo el tiempo. Y en serio que lo lamentó.
—Aunque lo imagine, no es suficiente.
—Es suficiente para mí.
Claro que él se moría por besarla con fervor, deshacerse del vestido negro y penetrarla sobre la cubierta en la que encontraban de pie. Pero la hermosa mujer era casada y hasta él no rompía ciertas reglas.
Trunks se retiró cuando volvió Haruka. Bebió otras tres copas y se vio de nuevo con su tía, para volver a la casa de esta. Los días estaban por terminar y pronto tendría que partir de regreso.
Extrañaría ese lugar.
Pero, una parte de él, extrañaba volver. O al menos llevar ahí lo que era importante para él.
Se quitó toda la ropa, exceptuando su ropa interior cuando estuvo en la privacidad de su habitación. Tres veces le marcó por llamada a Pan y ninguna respondió, hasta que hubo un cuarto intento. En una de sus manos tenía una cerveza ya por la mitad cuando la azabache le respondió.
—¿Si?
—Pan—dijo él con felicidad el nombre—¿Por qué no me respondías?
—¿Eso en serio te importa, Trunks? —preguntó con sorna ella a través de la línea.
—Claro que sí.
—Estás borracho.
—Por supuesto que no.
—Tal vez no, pero estás bebiendo—y él tuvo que darle crédito al grado en que ella lo conocía—¿por qué sigues bebiendo, Trunks? —esta vez, él reconoció la tristeza en la voz de ella.
—Porque hace calor y nada como una buena cerveza ante el calor.
—Trunks, ¿Cuándo volverás? —Quiso saber ella, casi con desesperación—¿por qué estás bebiendo y por qué actúas como si nada te importara?
—Pan, tú no lo entenderías.
—Tienes razón. Y no lo entiendo porque tú no me lo quieres explicar.
—Pan…
—Si no quieres hablar conmigo, al menos hazlo con el tío Goten. Pero hazlo.
Y le colgó.
Trunks se quedó hipnotizado en las últimas palabras de la jovencita mirando la pantalla del teléfono. Luego, la mirada se le tornó borrosa y acuosa y se asustó con ello, por lo que se bebió la cerveza rápidamente.
Tenía que dormir, pues el viaje lo esperaba al siguiente día.
Por la mañana, despertó con dolor de cabeza y con nulos deseos de levantarse. En casa, su padre lo esperaba para entrenar y no era una idea emocionante.
Preparó su equipaje y se cercioró de que todo estuviera empacado antes de encapsular el equipaje. Tights no tardó en llamarlo a desayunar. Pensaba, inevitablemente, en su conversación con Pan y se maldijo por preocupar a la azabache de esa manera. Apreciaba a la joven y no quería hacerla sentir mal por nada del mundo.
En la mesa ya todo estaba servido, esta vez con muchos platos distintos. Trunks se sonrojó ligeramente por el detalle, pues su tía no deseaba dejarlo con hambre en esta oportunidad.
—Espero que te guste—expresó sinceramente la rubia tomando asiento en la mesa—me di a la tarea de que no te quedes con hambre.
—Tia Tights, no tenías que…
—Oh, vamos Trunks. Déjame despedirte con gusto.
Ambos sonrieron. Él tomó asiento en frente de ella y charlando sobre la fiesta de la noche anterior transcurrió el tiempo. Trunks no perdió detalle de las palabras de su tía, pero el hilo de la conversación comenzó a ser poco a poco secundario para él.
"Debo estar equivocado"
Sus sentidos notaron un movimiento irregular bajo sus pies y tuvo un presentimiento de que algo sucedería. Se mantuvo alerta y entonces todo comenzó a temblar cada vez con mayor intensidad.
—¿Qué está pasando? —se preguntó su tía abandonando su silla abruptamente, asustada por ver su hogar estremecerse sin cesar. Miró a Trunks y este a ella.
—¡Tia Tights! —Gritó el peli lila abalanzándose sobre la rubia para tomarla en brazos y salvarla justo a tiempo del techo que se desplomaba en aquel momento.
La cara de la mujer era un poema cuando vio todas las estructuras, así como su casa, moverse sin parar. Su hogar comenzaba a caerse a pedazos y la isla entera sufría lo mismo. Trunks se mantuvo estoico en su sitio, pendiente de no descuidar a su tía ni por un segundo, aunque comenzaba a preocuparse por el resto de la gente.
—No es posible…
Por suerte el terrible movimiento no perduró por demasiado tiempo y el lugar fue regresando a la normalidad. Sin embargo, eso no hizo que Trunks bajase la guardia, tenía la sospecha de que las cosas no habían terminado y tenía razón: cuando enfocó su mirada hacia el horizonte, a unos kilómetros de distancia hacia el océano, distinguió a las olas venir como montañas voraces.
—Tia Tights, busca un lugar seguro ¡Ya!
Él no perdió un minuto más y se elevó en el aire rápidamente, sin dejarle espacio de reaccionar a la rubia que obedeció inmediatamente, sin dejar atrás a su preciada mascota.
Trunks apresuró su vuelo hasta estar a corta distancia de aquellas olas monstruosas, que si se atrevían a impactar la isla acabarían con todo a su paso. No podía permitir que ese desastre ocurriera, pero tenía que ingeniarse un plan ya. Necesitaría mucha energía, fuerza y potencia para desintegrar aquellas olas.
Elevó su energía y consiguió transformarse en super saiyajin y preparó sus manos desde el ángulo físicamente correcto para que su plan funcionara. Desde allí, no dudó más y disparó un potente ataque de ki hacia las olas. La luz brillante de su ataque iluminó todo el sitio; todo fue un brillo incandescente para los habitantes de la isla de Omori, pero afortunadamente, Trunks evitó una desgracia. Regresó a su estado normal y mientras el océano se disipaba voló de regreso hacia su querida tía.
—Por Kamisama, Trunks, eso fue increíble—le dijo emocionada la mujer, sin creerse el poder sobrehumano de su sobrino—si no hubieras estado aquí…
—Lo importante es que todo está bien ¿No hay heridos?
—Hay que corroborar que nadie lo esté.
Ambos dieron una vuelta en aerocoche por toda Omori, ayudando a las personas afectadas por lo acontecido. Afortunadamente, nadie había perdido la vida, pero si hubo afectación a los bienes y algunos grupos de heridos.
—Ya está bien—Tights se dirigió a él luego de haber estado ayudando a trasladar a las personas al hospital—Lo has hecho bien, ya puedes irte. No te preocupes.
—Pero tía Tights ¿qué hay de ti?
—No te preocupes, Trunks. Tengo mis propias cápsulas refugio hasta reparen mi techo, estaré bien.
Trunks no quería dejar a su tía ni a la isla, pero los días de vacaciones llegaron a su fin. Se preparó para partir de regreso hacia la Capital del Oeste, no sin antes prometer a la población enviar ayuda humanitaria en la recuperación de la ciudad por parte de la Corporación Cápsula. Hizo unas cuantas llamadas y dejó todo organizado; abrazó cariñosamente a su tía y partió volando de regreso a casa.
En la Corporación Cápsula una preocupada Bulma miraba las noticias sobre lo recientemente ocurrido en la isla de Omori.
—Pero que terrible, espero que mi hermana y Trunks se encuentren bien—dijo la mujer sin perder detalle de la pantalla. Cerca de ella, se encontraba tranquilo a Vegeta.
—Claro que están bien—afirmó el saiyajin sin duda alguna—Estamos hablando de Trunks.
—Tienes razón.
—Todo estaba perdido para los habitantes de Omori, hasta que un extraño sujeto apareció volando sobre las olas de más de treinta metros que se acercaban a la isla y desató una extraña energía que desintegró este peligro inminente. Afortunadamente, gracias a este misterioso sujeto todos en Omori se encuentran bien.
—Ves mujer, te lo dije—espetó Vegeta con cara de aburrimiento—Trunks sabía que tenía que hacer.
—Estoy feliz de que él salvara a las personas, pero ya debería estar aquí. Se hace tarde—Bulma miró de un lado a otro, como si mágicamente su hijo fuera a aparecer en el lugar. Y al parecer, eso bastó para que Trunks apareciese aterrizando en el patio trasero de la corporación—¡Trunks! —y Bulma corrió a recibirlo.
Entraron a la corporación donde Vegeta los esperaba cruzado de brazos.
—Llegas tarde. Por tu retraso tendremos que posponer tu entrenamiento.
—Lo siento, papá—contestó el peli lila dirigiéndose al otro con calma—Pero la gente de esa isla me necesitaba. No podría haber regresado sin saber que todos estaban bien.
—Pues fuiste un irresponsable—dijo Vegeta con típica obstinación—apareciste en las noticias.
—Ay Vegeta no seas tan obstinado—agregó con mala cara hacia su marido la científica—Nadie sabe que es Trunks ya cállate.
—Hmp.
[…]
Pan enfrentaba sentimientos encontrados. No estaba segura si sentirse feliz ante la reciente decisión tomada por sus padres, o enojarse por el impuesto control sobre ella, pero tenía que obedecer sí o sí.
—Tu padre y yo estuvimos de acuerdo en que recibas educación en casa durante este mes—eso le había dicho su madre minutos atrás, tras traerle el desayuno a la cama y regañarla por haberla encontrado haciendo estiramientos esa mañana—así podrás recuperarte sin problemas.
Pan no añadió nada, no rechistó. Solo miró fijamente un punto en blanco en la habitación. Videl se le acercó para acariciar su coronilla y besarle amorosamente allí, para después dejarla a solas. La chica sabía que sus padres se encargarían de ponerse en contacto con el instituto.
Estuvo de buenas por la compañía de Bra dos noches atrás. Ahora que estaría "de cuarentena" anhelaba la compañía de su mejor amiga para distraerse.
Sin abandonar su cómoda y cálida cama, se acomodó con la cabeza en la almohada apoyándose en uno de sus costados. Se acordó entonces de Trunks y de la llamada la noche anterior… ¿A quién quería engañar? Lo extrañaba, aunque se negara a reconocerlo abiertamente y odiaba que la excluyera e impusiera todavía más la brecha que los separa por causa de los años de diferencia. Porque esa era la razón de que él no le confiase los problemas que enfrentaba.
Ella estaba preocupada por el peli lila, algo estaba pasando y si atribuía algo de eso al estrés que la corporación le generaba a Trunks, en su corazón sentía que había algo más personal.
"¿Y si le pregunto al tío Goten?"
Quizás sería en vano, porque su tío nunca traicionaría la confiaza de Trunks. Ese par eran como hermanos y siempre se cubrían mutuamente, así que si Trunks no quería que nadie lo supiera, ni siquiera tratándose de ella, Goten no le diría nada.
—¡Ahg, estúpido Trunks! —exclamó contra su almohada para no ser oída por nadie, sin embargo, a esa hora sus padres estaban pendientes del trabajo.
Su teléfono extrajo su atención al notificarle de un nuevo mensaje.
Pensó en Trunks, pero no: era Ben preguntándole si se encontraba bien. Fue extraño ver que el chico quería saberlo… Se sonrojó sin remedio al rememorar los besos con el muchacho. Jamás pensó vivir algo así. Cuando veía películas absurdamente románticas con Bra, los besos le parecían estúpidos y la hacían sentir incómoda. Ni hablar del contacto íntimo. Pero ahora… sentía a su cuerpo pedir más de esa sensación. Y Ben le atraía muchísimo.
Ante el recuerdo su anatomía respondió de inmediato. Sintió como su zona íntima se hinchaba, pidiendo algo de atención. Y lo hizo inconscientemente: sus dedos presionaron sobre la tela de la ropa y se estremeció. Se llevó una mano sobre los labios para acallar los sonidos que emergían de su garganta por la placentera sensación.
—Uh… ¡Ah! —Los sonidos eran inevitables, el roce le gustaba. Cerró los ojos. Quería satisfacer ese creciente deseo…
—¿Pan? —y todo acabó abruptamente, en una bofetada de la realidad. Del otro lado de la puerta oyó a su abuela llamarla—¿Estás bien? Me pareció oír que te quejabas.
"Maldición, ¿cuánto tiempo ha estado allí?"
—¡Estoy bien, abuela! Solo me golpeé con la cama—explicó con afán, acomodándose en la cama evitando cualquier sospecha si la mujer se atrevía a irrumpir en su habitación.
—De acuerdo. Si necesitas algo, estaré abajo—dijo Milk dándose la vuelta sonriente y tranquila yéndose escaleras abajo, mientras Pan maldecía su descuido.
Había sido sumamente vergonzoso, ni siquiera creía lo que acababa de hacer por rememorar unos absurdos besos… Que lo disfrutaba, bueno, era normal ¿no es verdad? No podía estar cometiendo un pecado cuando Trunks pasaba de mujer en mujer cada día. Ella solo estaba experimentando con Ben, aunque no fueran novios ni nada por el estilo.
Eso la hizo pensar…
"¿Qué se supone que somos?"
A lo mejor todo era una jugarreta del chico para burlarse de su inexperiencia, pues Ben desde el inició no estuvo verdaderamente interesado en ella. A lo mejor, era un caso de aquellos como en las películas que veía con Bra donde el chico apostaba que lograba conquistar a la chica ruda.
Empuñó sus manos al punto en que fue doloroso.
¿Dónde quedaría su dignidad si solo estaban jugando con ella?
¿Qué les diría a Bra y a Trunks si terminaba como una tonta en esa situación? A Bra, que la apoyaba en toda esa tontería de ser atractiva a los ojos de alguien.
Así que se puso firme y sacudió la cabeza para deshacerse de sus pensamientos. No era momento de pensarlo y prefirió no responder el mensaje de Ben, no caería fácilmente.
Se inclinó hasta su mesa de noche y buscó su portátil para distraerse. Tenía pensado entrar al portal de vídeos y buscar las ediciones del torneo de artes marciales, pero al hacerlo encontró presentaciones de ballet de talla mundial y no se pudo resistir a la curiosidad de ojearlo por el precioso escenario que en la miniatura figuraba.
Así que pulsó en ello: la bailarina estrella, una tal Andrea Micova, bailaba en una grandiosa interpretación de Chopin. En ese momento de entrañes, de zapatillas, de temple, extrañó sus prácticas con la señorita Sheila tanto como extrañaba entrenar con su abuelito.
[…]
La peli azul despertó en un segundo, casi cayéndose de su gigantesca cama se puso de pie y corrió hasta su cómoda para ver un reloj tecnológico que marcaba pasadas las nueve de la mañana.
—No puede ser, es jodidamente tarde—dijo maldiciéndose, viendo con pesar las ojeras bajo sus ojos. Miró con ira a un pequeño robot cercano—Maldito trozo de chatarra ¿por qué no me despertaste?
—Bulma Brief me ordenó que dejara dormir a Bra Brief—contestó la creación desconcertando a la joven.
—¿Mamá? ¿Por qué? —volvió a su cama con la duda, pero no continuaría despierta pensando en la razón. Ya le preguntaría a su progenitora más tarde.
Había trabajado incansablemente en el proyecto neuronal y su esfuerzo rindió significativos frutos: ya arrojaba datos y asimilación emocional para la lectura neuronal, reescribió el código infinidad de veces retrocediendo y avanzando. Ahora necesitaba lograr lo más difícil: conseguir la modificación de las emociones y para ello tendría que ahondar profundamente en la regulación emocional dentro del cerebro.
Si lo lograba, sería el invento del año. Impresionaría a su madre y hermano y conseguiría su propio beneficio en el camino, pero no podía negar que se hallaba cansada. Era un genio, claro.
Y se miró sus delicadas manos. Su manicura estaba descuidada, pero ya arreglaría ese detalle en una ida al salón de belleza. Pensó en las manos de Pan: nunca usaba manicura y mantenía las uñas cortas. Esas eran las manos de una guerrera, diferentes a las suyas.
La imagen de su aeronave cayendo volvió a acudir a su mente. No había dejado de hacerlo. Hasta en sus pesadillas estaba la escena… Si tan solo hubiera practicado, aunque sea un poco a dominar su KI…
Esa idea estaba ahí picándola como un mosquito molesto zumbando en sus oídos. No era algo malo, no sería una guerrera por aprender unos métodos clásicos, pero, si lo pensaba… ¿Por qué la animadversión por serlo? Estaba orgullosa de su padre, era uno de los hombres más fuertes del universo. También admiraba a Pan, pero a sí misma no se imaginaba en ese papel.
Vegeta había intentado enseñarla de pequeña, cuando la pequeña hija de Gohan demostraba sus habilidades siendo tan chiquita, pero para ella siempre fue innecesario, lo vio como un chiste. Ni siquiera se preguntó alguna vez si había decepcionado a su padre y por eso el príncipe saiyajin no lo intento nunca más.
En términos de su lado saiyajin era una completa vergüenza; nunca tuvo el mínimo interés por explorar su fuerza o desarrollar sus habilidades… Ahora…
"¿Y si llega un villano muy fuerte?"
No sería capaz de enfrentarse a nadie, sería como siempre la damisela en apuros y no podría cuidar de los suyos. En un caso así sería una simple espectadora o peor aún un estorbo. No soportaba la idea…
"… Si entrenara, eso no pasaría"
Sería fuerte y podría luchar a la par de su familia y de Pan y ser útil. Además, impresionaría a su padre. Si lo hacía, lucharía junto a él. Pensarlo la hizo sonreír y entender un poco a su mejor amiga, incluso la picaba un sentimiento de emoción.
"Es una locura. No puedo creer que estoy pensando en esto"
Porque jamás quiso ser una guerrera, pero ahora la idea no era absolutamente descabellada. No sería capaz de hacerle el pedido a su padre, pues quería sorprenderlo. Necesitaba de alguien que le enseñara lo básico, desde cero… de todos sus conocidos, solo uno encajaba con el perfil necesario…
Si, su hermano. Nadie como él la ayudaría en ello.
El sueño volvió a apoderarse de su cuerpo lentamente.
—Una guerrera… ser una guerrera—murmuró quedándose dormida.
Despertó por el hambre, le rugía el estómago y eran pasadas las dos de la tarde. Su voraz hambre la enloquecería si no comía algo pronto. Junto a su mesa de noche en la pared había un panel de voz que utilizaba en días como aquel, que no deseaba moverse.
—Keiko—habló al comunicador y una voz femenina robotizada respondió.
—Si, señorita Bra.
—Acciona a los robots, quiero un bol gigante de ramen y un postre delicioso. Apresúrate o no te lo perdonaré.
—Entendido, señorita.
Ya despierta y lúcida su idea era un hecho, por más locura que pudiera parecer: entrenaría, sería una guerrera y no una carga para los guerreros Z. Sorprendería a todos: sus padres, su hermano, Pan…
—Y Goten—se dijo sin poder creerlo. Se tapó la boca al segundo, incrédula.
¿Cómo reaccionaría el azabache? ¿La llamaría "princesa" aún si la veía luchando como una saiyajin más? Le despertó muchísima intriga que imagen generaría en todos. En Pan, ella sin duda sería feliz. Nada querría más que tener con quien luchar.
Bra se emocionó aún más, estaba a la expectativa. Si sus planes seguían en pie, pronto controlaría sus sentimientos y conseguiría estar a la altura de sus pares y todo sería maravilloso. Tenía que empezar prontamente. Iba a buscar a su hermano para pedirle que la entrenara en el acto, no obstante, su itinerario tenía otros planes.
—¡RING RING!
Su teléfono vibró y la alertó; tenía práctica de ballet, no podía creer que lo había olvidado. Buscó con prisa sus cosas para desplegar a su aerocoche más veloz ¡Tenía que estar en el estudio en veinte minutos o su maestra la mataría! Y con el estómago matándola de hambre…
Para su suerte los robots trajeron la comida rápidamente. Se vistió con sus mallas y una simple coleta, comió a velocidad extrema y corrió a la salida más cercana a la calle, activando la capsula en vano. De sobra está decir que condujo como un demonio suelto, pero ya revisaría su margen de multas luego.
Sheila ya le tenía el ojo puesto por su actitud descuidada e inusual. No podía permitirse seguir así, tenía que resolver su determinación. Podía ser una guerrera, pero no podía olvidar que era una bailarina y la estrella del estudio Roses.
Tenía un papel que cumplir.
[…]
Trunks dormitaba pacíficamente en su habitación, sin preocupaciones, perdiéndose en el reino de los sueños sin percatarse de horarios ni nada. Su padre no le había dicho nada respecto al entrenamiento, pero siendo Vegeta este no lo dejaría pasar.
Con una vena sobresaltando su frente, el príncipe de los saiyajin entró en la habitación de su hijo de brazos cruzados, ofendido por encontrarlo en tal calma y placidez; no soportaba ver tanto descuido por parte del peli lila, tanta calma… tanta humanidad. Porque Trunks era un humano con vestigios de saiyajin, o eso pensaba Vegeta. No podía permitir bajo ningún concepto que su estirpe se convirtiera en eso. Si había fallado con su hija, no iba a cometer jamás el mismo error con su hijo.
—¡Levántante, insecto! —gritó con furia al dormido muchacho y con una de sus manos le preparó un potente ataque de energía que sobresaltó a Trunks haciéndolo gritar.
—¿Qué? ¿P-Papá? —El pobre Trunks desorientado se puso de pie ante un estoico Vegeta.
—Ya has holgazaneado lo suficiente, mocoso—espetó el guerrero—Vístete de inmediato. Iremos a entrenar al desierto y no quiero quejas ¿entendido?
—Si—asintió sin muchas ganas, la parte buena de su descanso había llegado a su fin y ahora tenía responsabilidades con las cuales cumplir. Un trato era un trato.
Entre su armario consiguió un gi de entrenamiento negro que dejaba parte de su pecho al descubierto y se calzó unas botas blancas muy parecidas a las que su progenitor solía usar. Por último, se puso unas muñequeras anaranjadas.
Frente al espejo pudo constatar que su cabello estaba creciendo y no le había tomado importancia por encontrarse alejado de la empresa. Más tarde iría a recortarlo un poco.
Sobrevolando a la corporación, se encontraba un impaciente azabache a la espera de su hijo. Trunks fue al encuentro y tras un gesto con la cabeza por parte de ambos emprendieron un veloz vuelo a una zona remota y apartada del planeta, donde no molestaran a nadie durante el entrenamiento. Trunks estaba un poco preocupado, pues no se encontraba en forma y su padre no sería nada dócil con él: todo lo contrario, por el tiempo sin entrenar, se encargaría de la golpiza de su vida.
Tras aterrizar cada uno en un punto alejado por varios metros del otro, se prepararon en su sitio para comenzar. Trunks inspiró hondo y se preparó estirando un poco sus brazos, sin apartar la mirada de su padre que se hallaba expectante a sus movimientos. El peli lila tenía como ventaja conocer el estilo de pelea de Vegeta, así que los movimientos de ataque no serían muy difíciles de confrontar.
En un pestañeo, Vegeta desapareció de su posición como una ráfaga y eso alertó de inmediato a Trunks, que reaccionó esquivando el puñetazo doble con el que el príncipe pretendía golpearlo apareciendo sobre él. El heredero respondió con una fuerte patada que Vegeta esquivó volviéndose una ráfaga de nuevo, atacando a su hijo por uno de sus costados.
Tal como lo suponía, Trunks no se hallaba en forma y los puños de su padre impactaron en sus costillas. Si no hubiera contenido la respiración lo habría enviado a volar lejos.
—Uhg—se quejó Trunks del dolor producido por el golpe, a lo que su padre frunció el ceño y le envió un par de patadas que detuvo con sus manos, volviéndose una ráfaga y apareciendo unos metros por encima de él en el aire.
Trunks colocó sus palmas extendidas hacia Vegeta y envió en el acto una lluvia de esferas de KI hacia este; no le causaría ningún daño, su padre era un gran estratega en batalla, pero le daría tiempo a Trunks de responder. Las costillas le dolían por lo reciente del ataque. Si se descuidaba, su padre le partiría todos los huesos si le daba la oportunidad.
Tal como lo esperaba, Vegeta apareció detrás de él listo para atacarlo en una pelea cuerpo a cuerpo. Elevados en el aire, se repartían puñetazos y patadas veloces apenas perceptibles para la vista humana. Sin embargo, ninguno de los golpes de Trunks logró hacerle daño alguno al saiyajin y molesto por la poca precisión de su hijo, Vegeta respondió golpeándolo reiteradas veces en la cara y enviándolo directo al suelo.
"¡Maldición!" Pensó Trunks adolorido por la golpiza.
No obstante, el joven guerrero se puso de pie limpiándose con el reverso de la mano la tierra en la cara y sin dudarlo un segundo más se transformó en súper saiyajin tras un grito potente.
—Das pena—dijo su padre, nuevamente con los brazos cruzados manteniendo su estado base. Sin mediar palabras Trunks voló hasta él y le propinó nuevos ataques de KI combinados con rodillazos. Como con la transformación su fuerza y habilidad aumentaron, fue más difícil para su padre responder a los ataques y por poco logró golpearlo.
Dándose cuenta de ello, Vegeta también se transformó y lanzó uno de sus ataques hacia Trunks, enviándolo a hundirse metros en el suelo. Esperó sin bajar la guardia y Trunks apareció como un torpedo eléctrico frente a él atacándolo con puñetazos certeros; esta vez logró propinale dos a su padre, pero Vegeta tomó la ventaja al identificar en que había fallado su hijo: no cuidó su defensa por la desesperación de atacar y eso bastó para que Vegeta lo enviara lejos con un ataque de KI directo al abdomen.
Las cosas no acabaron ahí y Vegeta apareció sobre Trunks dándole un codazo en la espalda que lo hizo ahogarse del dolor al híbrido, logrando así que perdiera su transformación volviendo a la normalidad y acabando con los puños de su padre en el estómago y la cara. Entonces, Vegeta lo dejó caer al suelo sobre unas rocas que se rompieron con el impacto del peso de Trunks.
—Esto es demasiado vergonzoso—dijo el saiyajin apretando los dientes—¡Ponte de pie, Trunks!
Trunks apenas si podía consigo mismo. El cuerpo entero le dolía, pero el orgullo fue su soporte y tambaleando lo hizo. Un hilo de sangre bajaba de su boca y lo limpió, tenía raspones y golpes por doquier. Un par de costillas rotas, si, pero el entrenamiento no acabaría hasta que perdiera el conocimiento.
Un aura blanca lo envolvió al elevar su KI para poder hacerle frente a su padre y estaba listo para ir hacia él cuando aparecieron en los cielos dos figuras conocidas.
—¡Trunks! —exclamó la inconfundible voz de Goten y el aludido sintió un gran alivio cuando vio a su mejor amigo descender acompañado de su padre.
—Goten—murmuró con una sonrisa a pesar del dolor.
—¿Qué hacen aquí, Kakarotto? —preguntó con obstinación Vegeta al otro saiyajin, que rascándose la nuca con una sonrisa torpe respondió:
—Goten y yo también queríamos entrenar cuando sentimos tu KI y el de Trunks aquí.
—Y como cosa rara, viniste a meter las narices en donde no te llaman ¿no es así, grandísimo insecto?
—Vamos Vegeta, no es para tanto.
—¿Estás bien? —preguntó Goten a Trunks percatándose de que su amigo apenas y podía mantenerse de pie.
Trunks intentó responder con un "si" pero las costillas le dolían demasiado para hacerlo y le costaba respirar, al darse cuenta de ello Goten puso una expresión seria y miró a los otros saiyajin mayores.
—Señor Vegeta, creo que Trunks no se encuentra muy bien—dijo Goten a lo que el aludido miró a su hijo con enfado—Si usted y mi papá me lo permiten, lo llevaré a la torre del maestro Karín.
—Ni creas que…
—¡Por supuesto, Goten!
—¡¿Cómo te atreves a interrumpirme, maldita sabandija?! —El azabache aprovechó la oportunidad y ascendió con el heredero, haciendo que se apoyara en él y distanciándose del desierto llegó hasta las nubes.
Su padre se encargaría de mantener a Vegeta ocupado, después de todo la rivalidad de los saiyajin los llevaría a pelear como tanto les gustaba. Goten sintió mucha pena por ver al pobre Trunks tan magullado.
—Ya vamos a llegar, resiste Trunks—dijo divisando la torre por debajo del templo de Dendé.
Leyendo una revista y acomodado en una carpa se hallaba Yajirobe, que reaccionó con desdicha de ver a los muchachos.
—Maldición, ni siquiera con toda la paz en que vivimos ustedes pueden estarse tranquilos—dijo el sobrepesado sujeto, levantándose, adivinando la única razón por la que estaban allí.
—Lo siento Yajirobe. Vegeta es muy rudo con Trunks en los entrenamientos—Dijo Goten, recibiendo la semilla del ermitaño que Yajirobe le acercó y colocándola en la boca de su mejor amigo que la masticó lentamente y poco a poco comenzó a reponerse.
—Goten, gracias—dijo con una leve sonrisa el peli lila correspondida por la determinación del otro.
—Vegeta es realmente implacable contigo—comentó Goten aliviado de ver a su amigo repuesto, pero preocupado por lo acontecido.
—Papá es así. No me deja ir hasta que termine inconsciente—respondió tranquilamente Trunks, un poco apesadumbrado por el resultado del fallido entrenamiento—Será mejor que regrese antes de que se enfade más.
Goten se colocó delante de Trunks antes de que este lo intentara.
—Oye, no te preocupes mi papá se quedó con él y lo mantendrá ocupado.
El heredero miró a otro lado, esquivando la mirada ébano de su amigo sintiéndose sumamente frustrado.
—Soy muy débil, Goten. He perdido condición y por eso a mi papá no le cuesta derrotarme—A Trunks le dolía reconocerlo, pero era una decepción para su lado saiyajin por tanto descuido.
Goten que odiaba ver a Trunks se esa manera no estaba dispuesto a permitirlo. Lo tomó por los hombros, para que lo mirara fijamente y no perdiera detalle de sus palabras.
—Entonces entrenemos juntos—dijo Goten, con la determinación de los Son en su rostro—después de todo tú y yo estamos bastante parejos.
Trunks se sorprendió, pero adivinó las intenciones del azabache: evitar que su padre lo convirtiera en un saco de boxeo.
—Siento interrumpirlos, señoritas—agregó odiosamente Yajirobe—pero están estorbando. Ya váyanse ¿qué no tienen nada mejor qué hacer? Vayan a partirse la madre o algo.
Los híbridos asintieron y se despidieron del pequeño y regordete sujeto, antes de volar hacia un punto alejado de la civilización, esta vez, una zona boscosa en una isla desolada.
—Te agradezco, Goten—le dijo Trunks a su amigo de toda la vida haciéndolo sonreír.
—No tienes que agradecerme. A mí también me hace falta una buena pelea—el heredero abrió la boca ligeramente sorprendido de lo dicho por Goten, pues hacía tiempo no lo escuchaba ansioso por una batalla.
"Incluso tú, Goten"
Ambos guerreros permanecieron uno frente al otro sobrevolando los árboles de la isla a varios metros. Tomaron pose de pelea, estirándose un poco antes y Trunks comenzó la lucha confrontando a Goten directamente accediendo a su estado de súper saiyajin en primera fase. Goten lo igualó y respondiendo accedió a su transformación, comenzando una lucha bastante pareja con el peli lila.
Trunks preparó una técnica poco practicada que sería perfecta a probar con el azabache: movió sus dedos frenéticamente formando un esquema prolijo donde manifestaba su KI y así un hexágono de ataques atacaron al hijo de Gokú. Como no la vio venir, Goten resultó afectado y Trunks sonrió satisfecho, había dado resultado.
Pero su mejor amigo no se daría por vencido fácilmente y apareció tras el heredero listo para impactarle sus puños certeros, no obstante Trunks fue consciente antes y se dieron golpes igualados, logrando golpearse en distintas zonas el uno al otro.
Sorprendentemente para el Brief, la rapidez y fuerza de su amigo aumentaron y los golpes propinados por él lo impactaron enviándolo contra una montaña. Trunks acabó algo magullado, pero sin ningún hueso o músculo comprometido y no perdió su transformación. Intentó otro ataque sorpresivo hacia Goten y apareciendo debajo de la copa de los árboles que el azabache sobrevolaba, golpeó su mandíbula fuertemente contra sus nudillos. Sin embargo, Goten no se rindió y giró sobre sí mismo, colocando los pies en el pecho de Trunks lo empujó con fuerza varios metros sobre el suelo. Así, finalmente el de cabellos lavanda perdió su transformación.
—¿Estás bien? —preguntó Goten abandonando su estado de súper saiyajin genuinamente preocupado por el otro.
—Lo estoy—afirmó Trunks viendo su ropa de entrenamiento hecha harapos—Has mejorado mucho Goten. No puedo creer que me venciste tan rápido.
—Sí, bueno… Estuve practicando con Piccoro y me ha ayudado mucho.
—Ya veo. Todos tienen razón, no debería haber descuidado mi entrenamiento.
—Oye Trunks no es tu culpa—Goten era siempre tan positivo ante la situación—Hiciste lo que pudiste, además con unos días de entrenamiento estarás como nuevo y podrás resistir a los golpes de Vegeta.
—¿A mi papá que entrena todos los días? Pff, no lo sé…
—No te desanimes—El azabache le dio un codazo de camaradería—Eras tú el que alardeaba ser el más fuerte, ¿dónde ha quedado ese Trunks? —Esa mención evocó una sonrisa triste en el peli lila
Los dos se sentaron sobre la hierba bajo sus pies, disfrutando de la brisa refrescante y el radiante Sol.
Trunks cerró los ojos para sentir aquella paz calmar sus rasguños y magulladuras, inspirar hondo y que el aire limpiara sus pulmones, y mientras Goten contemplaba a este pensando en la conversación que tuvo días atrás con Mai. No quería mencionárselo a Trunks hasta estar en un cómoda momento y pensó que no había mejor oportunidad que esta.
—Mai vino el otro día al bar—Goten vio minuciosamente el rostro de su amigo abrir los ojos y tomar una expresión de seriedad—Quería que le dijera donde encontrarte.
—¿Y se lo dijiste?
—Por supuesto que no. —espetó casi ofendido el azabache—Jamás lo haría. Fue un descaro que viniera a verme, pero… Me dijo que te acostaste con ella ¿eso es verdad? —el híbrido estaba expectante a la respuesta del hijo de Vegeta, que con pesar afirmó.
—Sí—Trunks no estaba contento de decirlo.
—¿Qué carajos, Trunks? Creí que era en serio eso de no querer verla ni en pintura.
—¡Y es en serio, Goten! Pero no pude simplemente deshacerme de mis sentimientos con ella—el mencionado mostró una cara desencajada. Era increíble.
—Admito que ella no está nada mal, pero si no mal recuerdas estamos hablando de una mujer más vieja que nuestros padres—repitió Goten queriendo que esa información le quedara bien grabada en la cabeza al otro—¿Entiendes lo que digo? No me digas que te gustan las abuelas.
—Maldición ya cállate Goten—estaba harto de que le dijeran lo que ya sabía. Porque era consciente de todo eso que su mejor amigo decía—Te recuerdo que nunca me enamoré de una abuela, me enamoré de una chica dulce y valiente de mi misma edad, que estaba en nuestras aventuras. Hasta tú la consideraste tu amiga ¿O se te olvida?
La brisa sacudió sus cabellos, llenando de ruido el silencio.
Goten se sintió culpable y se acercó al azabache sintiéndose terrible consigo mismo.
—No has podido superarla.
—Pero quiero hacerlo—aclaró el azabache mirando a los ojos ébano del otro—Te juro que no quiero verla.
Goten lo abrazó por hombros.
—Sé sincero contigo mismo—agregó—no importa si quieres a esa anciana, lo que quiero y lo que todos queremos es que seas feliz. Incluso si ella está a tu lado.
Trunks estaba dispuesto a agregar más, a hablar de lo que dolía, pero no encontraba palabras para desahogarse con Goten. Por el momento, ese abrazo le bastaba
Luego se despidieron efusivamente y volaron en sentido contrario hacia sus destinos. Sin embargo, después de echarle un vistazo a su teléfono Trunks cambió de sentido.
"Estaré en cama hasta nuevo aviso"
Eso bastó para que el peli lila decidiera visitar a su mejor amiga, a la pobre Pan, que había dejado de lado en todo su embrollo, no sin antes buscarse una cápsula con ropa decente para cambiarse. Se sintió tan terriblemente mal, que primero pasó por unos wafles con crema de coco y frutas para llevarle y compartir con ella. Cuando estuvo delante de la puerta de su casa, fue Gohan quien abrió.
—¡Trunks! —exclamó feliz y sonriente el hijo mayor de Gokú—Que bueno verte, ¿cómo estuvieron tus vacaciones?
—Estuvieron muy bien—le dijo con gentileza a Gohan. Sentía mucha admiración por él y lo que hacía—¿Qué tal el trabajo?
—Excelente.
—¿Trunks? ¡Bienvenido! —Esta vez lo recibió Videl, tan amenamente como su esposo—Supongo que vienes a ver a Pan.
—Si así es—contestó mostrando la bolsa con los waffles—Le traje algo para comer.
—Seguro estará muy contenta cuando te vea—continuó la esposa de Gohan—adelante. Debe estar viendo alguna película.
Bostezando en su habitación, hacia el arco final de una película antigua de estilo gótico, se hallaba Pan con ojos adormilados; grande fue su sorpresa cuando la sombra alta y conocida de Trunks hizo acto de presencia en su habitación como hace mucho tiempo no ocurría.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Le dijo ella con cara de pocos amigos, que se disipó cuando en lugar de una respuesta a su pregunta, el peli lila le mostró la bolsa de wafles—No intentes comprarme con eso.
—Por favor no estés enojada—pidió él acercándose a la cama para pasarle la bolsa de waffles—Soy lo peor por no haber estado después de tu segunda consulta.
—Eres lo peor, pero no importa—dijo ella. En realidad, los wafles si funcionaban—Ir a una isla a rodearte de modelos debe ser más interesante.
Trunks se rió al escuchar el comentario. Su amiga era muy imaginativa.
—Si había chicas lindas pero no fue por eso que fui—aclaró él tras sentarse cerca de ella sobre la cama—Mi tía Tights vive en esa isla y estuve con ella.
—¿Tu tía? —A Pan le tomó unos segundos largos para procesar la información—¡¿Tienes una tía?!
—Si—una gotita bajó de la frente de Trunks—Casi nadie la conoce, pero es muy genial. Ella es una escritora y sus obras son muy conocidas.
—¿En serio?
Trunks sacó su teléfono y se lo extendió a Pan mostrándole una imagen de él y la rubia en la playa paseando por el malecón con una hermosa vista del océano.
—Es muy bonita—reconoció una impresionada Pan—Se parece a tu abuela Panchy.
—Jajaja si es verdad—para él fue muy agradable recordar a su abuela—Solo que no es tan distraída.
—Debe ser genial.
—Si, lo es.
Precedió el silencio y ninguno de los dos supo que agregar a la situación en que se encontraban; no estaba la familiaridad, pues se hallaban distanciados, cada uno en rumbos distintos. Trunks sabía que todo venía pasando desde que Mai volvió, desde que su corazón recordó el dolor y la traición vividas en el pasado, pero una parte de él seguía queriendo a aquella mujer.
Y Pan quería saber, porque conocía a Trunks y su corazón le dictaba que algo ocurría con él por su extraña y lejana actitud, dejándola de lado y cediendo al alcohol y las mujeres. Se moría por preguntar, pero no obtendría nada si él no quería decírselo.
—Oye—se dirigió a él, mirándolo con súplica en su mirada ébano—Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?
A él eso lo tomó por sorpresa.
—Claro que sí—dijo él, con una cálida sonrisa hacia ella y colocando su mano sobre la cabeza de Pan alborotando un poco su cabello—somos amigos, después de todo.
—¿Y entonces por qué no me dices que te está pasando, Trunks? —espetó con afronte y altivez—Estoy preocupada por ti—admitió sin pensar en lo sincera que estaba siendo. No le importaba, solo quería ayudarlo en sus duros momentos.
—Solo son tonterías de adultos, no le tomes importancia—él se hizo espacio al lado de ella, acostándose y acomodando la cabeza en su almohada. El olor de Pan impreso en las frazadas era agradable.
—Yo soy una adulta—Trunks rió.
—Si Pan, estás creciendo y estás cambiando, pero…
—¿Pero qué? —la altivez continuó entreviéndose en la voz de la azabache, esta vez amenazante. El heredero dudó, si no manejaba sus palabras con cuidado ella lo atacaría.
Él miró a Pan cuidadosamente, su rostro jovial y blanco como la nieve, sus pestañas largas y pobladas, ese brillo tan único en sus ojos. Vio la textura de sus labios, que no eran ni tan gruesos ni delgados, ávidos, firmes y rosados que resguardaban una sonrisa que por nada del mundo quería dejar de ver. Por inercia, una de sus manos acarició su mejilla cuidadosamente.
Como platillos, Pan abrió exageramente sus ojos y el rojo pintó su rostro, a lo que Trunks sonrió. El blanco color cambió repentinamente y la imagen era todavía mejor para él.
Vino a la memoria de él aquel día en que buscó a la pequeña Son encontrándola en una cita con un joven y por primera vez constató que los tiempos cambiaban y que se estaba convirtiendo en una mujer. Recordó vagamente al muchacho, un poco bajo que él, tratando de retarlo en la defensa de su cita… fue una escena divertida.
—¿Todavía tienes citas? —a la primera, la chica no entendió la pregunta que el multimillonario hacía—Ese chico que vi contigo la otra vez, ¿Es tu novio?
Pan por poco moría de vergüenza en ese momento. Nunca se esperó una pregunta tan directa y con tal envergadura. Fugazmente, recordó los besos… Las sensaciones… Y miró a Trunks.
Instintivamente, lo empujó. Su corazón saldría desbocado si miraba a sus ojos azules.
—¿A-A-A-A q-q-qué viene esa p-pregunta? —balbuceó idiotizada—¡N-No te incumbe!
—Supongo que él te gusta—Trunks musitó como si hablara para sí mismo—El primer romance es una experiencia única. —Comentó otra vez ido del sitio, como si estuviese en otro lugar y no en la habitación de Pan.
"¿A qué viene eso?"
—Él no es mi novio—aclaró sin titubeos la azabache, volviendo la atención de él hacia ella. Lo dijo, porque en verdad no sabía a ciencia cierta que tipo de relación estaba tratando con Ben, pero no la calificaba como noviazgo. —Y como te dije, eso no es tu problema.
Trunks consideró que ella tenía toda la razón. No le debía explicaciones, por más que quisiera saberlo.
—¿Qué me dices del ballet? Bra debe estar esperando que regreses pronto.
Eso hizo parpadear difusamente a la hija de Gohan. Claro, no había dicho nada...
—Sobre eso…—ella no supo cómo decirlo y carraspeó antes de explicar—Ella no sabe nada aún—murmuró esperando ser apenas escuchada.
—¿Perdón? —Trunks estaba perplejo—¿Bra no lo sabe, Pan? Entiendo que quisieras que fuese un secreto, pero ustedes son mejores amigas. —Él mismo no se imaginaba guardándole secretos a su mejor amigo.
—Lo sé, pero fue a pedido de la señorita Sheila. Quiere que mi debut sea una sorpresa y me pidió no decírselo—explicó ella con cierto pesar por ocultarlo—Por favor no le digas nada. No quiero que lo sepa todavía.
—Yo no diré nada, pan de queso—dijo él recibiendo un codazo—Auch, oye eso dolió.
—Tus apodos son espantosos, cabeza de trapeador.
—Pff, los tuyos son peores.
Pero disfrutaban de la compañía del otro, aún si sus palabras llegaban a decir lo contrario. Pan entonces le invitó a ver una de sus viejas películas con ella y el de cabellos lavanda aceptó, se hizo bajo las sábanas y comentaron juntos la película hasta que el sueño los fue venciendo, durmiéndose con las cabezas juntas y la película iluminándolos tenuemente. El sueño era agradable, ameno, como descansar en el olimpo apoyados en espléndidas nubes.
—¿Se durmieron? —Gohan y Videl abrieron un poco la puerta para ver dentro, donde el par de híbridos descansaban en parsimonia.
—Eso parece.
—¿Deberíamos despertar a Trunks? —preguntó Videl a su esposo, expectante a su opinión.
—No—dijo Gohan decidido—Dejémoslos dormir.
La imagen fue enternecedora para el matrimonio y cerrando con suavidad los dejaron a solas en su espacio. No querían romper el descanso de ninguno de los dos.
[…]
—¿En qué estás trabajando, Bra?
Bulma se encontraba en la cocina familiar esa tarde de viernes cuando su hija pasaba a por un vaso de agua, sabía que todas esas noches la jovencita se encerraba en su laboratorio a trabajar hasta tarde -lo que la recordó mucho a sí misma- y en más de una oportunidad la encontró dormida en la mesa de trabajo con su invento desbaratado a un lado. La científica ciertamente, tenía curiosidad.
—Uh, es un proyecto personal—contestó la peliazul sin quererlo demasiado, sin escatimar en detalles—Tiene que ver con el manejo emocional.
—Vaya, se oye interesante. Veo que no quieres darme los detalles.
—Quiero sorprenderte, mamá.
Eso fue lindo de oír para la mujer, que se acercó a mirarle con entrañes y tomarle por los brazos.
—Solo no te esfuerces de más, trata de distraerte un poco. Anímate, hoy es viernes. —Bulma le guiñó un ojo y la joven entendió lo que significaba, que no sería mala idea salir. Bra en realidad, no tenía planes ese día, lo que era algo inusual. Por otro lado, invitaciones no le faltaban.
Bra regresó a su habitación caminando a través de los pasillos de la corporación mientras enviaba un par de mensajes a dos chicas del estudio de baile, pues hace tiempo no salía con ellas y quería una compañía diferente en esa ocasión. Si Pan no se encontrara de reposo, no lo hubiera pensado dos veces para acordar con ella.
"Hoy esto estará repleto, terminaré agotado"
Vio aquel mensaje de Goten justo cuando les escribía a sus amigas. No se lo pensó demasiado y le respondió:
"Estoy considerando salir también"
Luego recibió la confirmación de sus compañeras del estudio y todo estuvo decidido. Se fue hasta su armario eterno a buscar el atuendo perfecto para esa noche, cuando su teléfono le notificó de un nuevo mensaje.
"Genial, ¿por qué no pasas por acá? Hace rato no nos vemos. Te haré el mejor coctel"
Bra se mordió el labio inferior… ¿Era buena idea? Quería sacarse a Goten del pecho y seguía viéndolo. Como sea, iba a ser sincera consigo misma: quería verlo y quizás, decirle lo que tenía en mente respecto a comenzar a entrenar. Nadie como él para decírselo con unas copas encima.
"Entonces nos vemos esta noche"
Le escribió finalmente e hizo a un lado el teléfono.
Se dio un relajante baño perfumado con rosas y esencias, para estar revitalizada esa noche. Había utilizado todas sus energías en su proyecto y necesitaba un descanso. Cuando salió envuelta en una toalla, regresó indecisa a su armario. No estaba convencida, quería verse, como siempre, espléndida.
Después de casi una hora decidió su atuendo: un vestido negro, con un discreto escote, de mangas largas y suave tela. Unas sandalias de tiras a enrollar en las piernas color lila decorada con pequeñas mariposas y un juego de joyería de plata y diamantes. Se fascinó a sí misma ante el espejo. Sus elecciones eran las mejores.
Finalmente, se maquilló y peinó. Utilizó una rizadora y en pocos minutos su cabello lucía ondulado, así que se aplicó un fijador y un tenue maquillaje, aunque los labios, enteramente rojos. Logró su cometido: estaba hermosísima.
Una joven del estudio arribó en su aerocoche junto con la otra a quien había invitado la heredera. Se saludaron de beso y elogiaron su atuendo. Y era innegable para Bra admitir que gozaba de los elogios.
Un par de fotos y directo a sus redes sociales. Las notificaciones no se detendrían.
—¿A dónde vamos? —le preguntó la chica al volante y Bra pulsó en el GPS táctil que llevaba el aerocoche junto al volante.
—Iremos al bar donde trabaja mi amigo Goten—explicó sin mucho afán la peliazul y la otra se puso en marcha.
—¿Es guapo? —inquirió saber la otra muchacha que iba de copiloto. Bra rodó los ojos con diversión al oírla.
—Si, pero no está disponible—aclaró la bailarina estrella—está comprometido.
—Buh, qué aburrido.
—No vamos a casar chicos, Rei—le dijo la chica al volante—Iremos a disfrutar nosotras sin muchachos de por medio.
—¡Qué aguafiestas, Lita!
Bra rió y estuvo de acuerdo. Ese era también su plan…
Llegaron poco después. En el sitio ya había bastante gente y apenas lograron entrar. Por ser un día tan concurrido, reabrieron algunas pistas de baile para permitir el flujo de personas. Claro que no era permitido que estuvieran ahí, pero el apellido Brief bastaba para lograrlo.
Lita, la más alta, estaba contenta y se dispuso a bailar en una de las áreas. Bra solo quería llegar a la barra a saludar a Goten y charlar con él, pero Rei se lo impidió llevándosela consigo para bailar junto a su otra amiga. La heredera no pudo negarse, Goten tendría que aguardar.
Se divirtieron por incansables minutos y cuando ya estuvieron cansadas Bra les propuso ir a la barra. La siguieron por un pasillo y rodeada de chicas, como de costumbre, se hallaba la barra donde un habilidoso azabache preparaba bebidas con los demás bartender.
—¡Hey! —exclamó Bra para llamar su atención cuando se puso hacer espacio en la barra cerca del muchacho, cuya expresión de concentración cambio a una alegre sonrisa.
—¡Princesa! —Goten se inclinó para abrazarla, sorprendiendo a las muchachas que alrededor anhelaban su atención—Si viniste.
—Me convenciste.
—Ay Bra ¿Ese es tu amigo? —La aludida juraba que lograba ver corazones en los ojos de Rei y de Lita.
—Pero que muchacho tan guapo—espetó inevitablemente Lita—Me recuerda al joven que rompió mi corazón.
Bra los presentó y luego de ello Rei y Lita acordaron buscar una mesa, mientras Bra se pedía los tragos que deseaban. Así, la peliazul aprovecharía a charlar un rato con el otro mientras disfrutaba de un Brandy.
—Eres una chica muy elegante—dijo él, preparando en velocidad récord unos cuantos tragos para los clientes cercanos.
—Y tú el mejor bartender que he visto—agregó la peliazul, mostrándole los dientes. Cruzaron una breve mirada y él luego continuó en lo suyo.
"Contrólate, Bra, contrólate" se dijo a sí misma Bra, pues su corazón latía a mil por hora.
—Les llevaré las bebidas a mis amigas.
—Vale. Te espero, ve a disfrutar.
Bra llevó las bebidas a la mesa en que charlaban Rei y Lita y se unió a la conversación que mantenían, hasta que unos muchachos las invitaron a bailar. La heredera estuvo bailando con un chico, mientras el hijo de Gokú la observaba por instantes, hasta que ella vio más desocupada la barra y quiso aprovechar la oportunidad para hablar con él, pero un sujeto enorme se interpuso en su camino.
—Que hermosa criatura veo esta noche—dijo aquel hombre robusto y de voz pétrea a la peliazul, que intentó evadirlo—vamos, hermosa, baila conmigo.
—No, gracias. No estoy interesada. —Y Bra iba a pasar de él como si nada pero este volvió a insistir.
—He dicho que bailemos—El hombre claramente estaba pasado de copas y ella estaba lista para ponerlo en su lugar—Vamos—El tipo tuvo la intención de tocarla y Bra mostró una cara de pocos amigos.
"Eres un gran imbécil si crees que dejaré que me pongas un dedo encima"
Bra abrió su palma dispuesta a darle el golpe de su vida a aquel molesto hombre, pero alguien se le adelantó. Y ella abrió sus ojos como platos al verlo.
"¡Goten!"
—Te ha dicho que no quiere—Y la voz y expresión de absoluta seriedad marcaron el rostro del azabache.
—¡Este no es tu problema, mesero! ¡Largo! —El sujeto intentó pobremente alcanzar a Bra y pasar de Goten, pero este último lo impidió con un simple puño que envió al indeseable contra una pared, enmarcándose en el concreto.
"¡¿Qué cree que está haciendo?!"
Asustado y desencajado por lo ocurrido, el tipo se reincorporó y temeroso exclamó:
—¡N-No sabes con quien te has metido, idiota! ¡Me las pagarás!
Las personas alrededor cuchicheaban mirando atónitas lo que el pelinegro había hecho con tanta facilidad, algunos fascinados y otros aterrados. Pero Goten no reparó en ninguno de los presentes y volteó hacia Bra que se encontraba perpleja por lo ocurrido.
—¿Te encuentras bien, princesa?
Bra estaba muda, no tenía palabras. Podía escuchar sus latidos en sus propios oídos desaforadamente. No obstante, hizo el esfuerzo de asentir lentamente para calmar la preocupación en él.
—Qué alivio.
—¡Son Goten! —Para la malísima mala suerte de Goten, no solo toda la clientela lo había visto. Su jefe apareció en el corredor y le hizo una seña para que lo siguiera al aire libre.
"No…"
Goten miró una última vez a la chica con una sonrisa, antes de girarse decidido a su jefe. Por dentro, sabía que lo que lo esperaba no sería nada bueno, pero no quería mostrar su infortunio a la joven. El jefe lo esperaba como una estatua llena de severidad.
—Nunca creí que ibas a cometer una imprudencia como esa—Dijo el hombre, alegando con los brazos—Ese hombre pertenece al gabinete del rey del mundo, Goten.
—Estaba obligándola ¿Usted pretende que finja que no pasa nada?
—¡Exacto! —gritó el dueño—¡Tu trabajo es servir bebidas, no salvar personas!
Goten frunció su ceño en la contrariedad. No le gustó lo que oyó y su KI sufrió un desbalance interno. Entonces, apretó los puños para controlar la impotencia que lo llenaba y casi tuvo que morderse la lengua para no decir una palabra hirviente de ira.
—Ay, Goten—el hombre suspiró, antes de proseguir—Has sido muy bueno en lo que haces, pero no puedo dejar pasar este error. Todos te vieron y por poco mataste a ese hombre—El jefe, con pesar, lo sentenció—Lo siento, hijo, pero estás despedido.
Escondida detrás de una pared, Bra había escuchado todo. La culpa la invadió de pies a cabeza. Por haber dado la cara por ella, por querer protegerla, Goten había terminado pagándola muy caro.
La heredera no lo podía creer.
"Goten… No puede ser…
Esto es mi culpa"
¡HOLAAAAAA! Para ustedes, mis amadísimos lectores SE VINO EL DESPIDOOOOOO
Más de 5 años pensando en este capítulo y no lo vengo a traer si no hasta ahora. No, no, no, no me lo puedo creer. Es una locura. Pero por fin está materializado.
Y ahora es que la cosa se pone genial, se los juro. El siguiente capítulo, promete.
Y bueh ¿Qué podemos mencionar? Trunks y Mai: Uff ustedes no lo saben, pero dudé mucho sobre si involucrar a Mai en todo esto o no hacerlo. Al final, si involucré a Pares dije ¿Por qué no a Mai? Es más picante saber quien es y lo que significa para Trunks. Ya saben que aquí no seguimos la línea de Super si no solo la de Z, pero si le he tomado sus cosas. Yo creo que era de esperarse que el hecho de que Trunks le cueste mantener una pareja estable (como Goten) se debiera a un corazón roto y un cierto trauma con el amor, algo que ni él mismo termina de entender... Donde hubo fuego, cenizas quedan. Así que no quiere amarla, pero una parte de él se aferra al recuerdo que tiene de ella.
Pan: La metamorfosis de mi pancita es todo un proceso que amo. Esa transición me encanta y me pareció lo más justo involucrar a un muchacho. Les diré la verdad, ni yo pensaba que Ben iba a durar tanto, pero lo terminé formulando en mi cabeza y dije: ya está, te quedas. Sé que desvía mucho el TruPan... ¿Pero realmente lo hace? Para mí, es completamente necesario. Si, si, ya sé que todos quieren que "esas sensaciones nuevas" las provoque Trunks, pero tenemos que ser un poco justos.
Bra: Odio tantito que tenga una familia tan increíble y que en GT solo sea una niña con gusto por las compras. Aquí no es así, gente, estamos hablando de una hija de Vegeta y Bulma POR SUPUESTO QUE NECESITAMOS MÁS. Así que aquí ando explorando a la Bra genio, a la Bra crisis existencial, a la Bra diva, ¡A todas sus versiones, carajo!
Goten y Bra: Amo su relación, sencillamente eso. En este punto de la historia, después de darles tantas emociones de uno a otro bastante confusas, superaron mi favoritismo sobre el TruPan. Y hablo es de la confiabilidad, la cercanía, la comodidad que sienten entre sí. Comenzamos esta historia con unos Trunks y Pan inseparables cuyos caminos están más opuestos que en el inicio y un Goten y Bra que se hablaban apenas lo necesario, que ahora se mensajean por cualquier cosa. Yo no sé, pero es increíble y AMOOOOOOOOOOO
Vale, ya.
Goten y Pares: Ustedes no se crean que odio a Pares, ya no tengo 12 años (?) Yo le tengo mucho aprecio. La analizaba mucho anteriormente y fui abriendo los ojos ante el parecido estilo a Bra y en el origen, pues ambas son chicas de familias ricas que se ven aparentemente superficiales. Me coloco mucho en el lugar de Goten al pensar en ella y joder que hembra. Sin embargo, yo dudó muchas cosas: ¿Cómo se acopla a los guerreros Z? Ella viene de otro mundo, no me da vibra de que le interesen las peleas o las aventuras, a diferencia del resto de mujeres que pertecen a las familias de Gokú y Vegeta, respectivamente.
Nada más agradecerles leer esto y haber leído hasta este punto, si lo hicieron. Muchas gracias a Chichi-San34 por hacerme saber sin falta su gusto por T&P en cada capitulo. Gracias Guest, no hay nada que disculpar! Que estés leyéndome es un honor y que me dejes review todavía mejor :D Gracias a Summer Malta, aquí tienes la continuación como querías. Deseo que todos lo disfruten.
¿Y leyeron mi última nota? ARGENTINA CAMPEÓN WOOOOOOOOOOOO. Desde el 2014 esperándolo. Qué felicidad.
Se despide
MioSiriban
