Destierro, una palabra que lo cambia todo, una acción que puede destruir hasta el shinobi más leal cuando se le aplica injustamente. Ese es el caso de este joven, Naruto Uzumaki, el jinchuriki del kiubi.

Hacía tres días que su compañero de equipo, Sasuke Uchiha, había desertado de Konoha para irse con Orochimaru, hacía tres días que se había enfrentado a él en el valle del fin y lo había derrotado, logrando así que este volviera a la aldea.

Su sensei los había encontrado poco después de su victoria y los había llevado al hospital. En el camino se quedó inconsciente por el agotamiento y sus heridas, y despertó en un cuarto un poco desorientado, pero satisfecho y feliz, había cumplido su misión y la promesa que le hizo a Sakura.

Nada más tener esos pensamientos, la puerta se abrió y mostró a la pelirosa, la cual lo abrazó y le dio las gracias por traer de regreso al pelinegro, haciendo que el Uzumaki estuviera aún más feliz.

También recibió un pequeño puñetazo en la cabeza por ser un inconsciente y terminar ambos en ese estado, pero las lágrimas en los ojos de su compañera desmentían su supuesto enfado, solo estaba preocupada. El golpe en realidad no dolió.

Todos fueron a visitarlo, salvo Kiba, Neji y Choji, pero Shikamaru le explicó los motivos y entendió a la perfección. Incluso Hinata lo visitó, la pobre estaba muy nerviosa y no dejaba de tartamudear y preguntar si estaba bien, se preocupaba por todos, pero en especial por el rubio y por su primo.

Después del tercer día en el hospital, un anbu le llamó para que fuera a la sala del consejo, donde fue informado de que lo desterrarían al ser un peligro para el pueblo, todo por haber usado el chacra del zorro para poder traer de vuelta a su compañero, no era justo.

Tsunade y Jiraiya estaban destrozados, mientras que los líderes de los clanes estaban apenados por Naruto, pero no dependía de ellos tampoco. Los ancianos y los civiles del consejo habían convencido al daimio de fuego para que aprobara esa decisión, todo a escondidas del resto, y por desgracia había funcionado.

Tenía hasta el día siguiente para irse de la aldea y una semana para abandonar el país, de lo contrario, sería encerrado y ejecutado. No había nada que se pudiera hacer para cambiar ese hecho.

A la mañana siguiente, Naruto estaba en la puerta de la aldea siendo despedido por todos y recibiendo un regalo de cada uno. Tsunade le dio un par de pergaminos sobre ninjutsu médico para que pudiera curarse y no dependiera de los hospitales, sería difícil con su escaso control de chacra, pero confiaba en él.

Jiraiya le dio un pergamino de almacenamiento con todos los manuscritos y pergaminos que le habían dejado sus padres y que Hiruzen le dijo que se los diera cuando llegara el momento, desgraciadamente, no habría otro momento para eso que el actual.

Kakashi le dio otro par de pergaminos con técnicas que había copiado a lo largo de su carrera, así podría seguir entrenando aunque no estuviera en la aldea. Tenten le dio una espada especial que había en la tienda de su padre, cuando se enteró de la noticia, la chica se lo contó a su padre y fue él quien le dijo que se la diera.

Rock Lee y Gai le dieron unos spandex verdes y unas pesas para su entrenamiento de taijutsu. A todos le salió una gota estilo anime al ver el regalo de esos dos, pero no dijeron nada. Sakura le dio un ungüento medicinal que ella misma había hecho, ya que, conociéndolo, de seguro se lastimaría en el camino.

Ino le dio semillas de flores, por si encontraba un lugar al que llamar hogar pudiera crear un campo de flores, algo que lo llenara de color y vida. Shikamaru le dio un mapa de las tierras elementales que le pidió a su padre, sabía que el rubio no tenía muy buen sentido de la orientación, el mapa impediría que se perdiera.

Shino le dio un insecticida especial del clan Aburame, por si en el camino se topaba con un lugar que los tenía en abundancia, este los alejaría. Sorprendentemente para Naruto, Hinata no estaba allí, él esperó poder despedirse de ella, y se entristecía pensando el por qué no había ido, el resto sin embargo sí lo entendió, era muy doloroso ver a tu enamorado irse para no volver.

Una vez se despidió de todos, cruzó las puertas y se alejó lo más rápido posible, Tsunade, Jiraiya y Kakashi le habían dicho que lo más probable era que Danzo intentara capturarlo para volverlo su arma, por eso debía alejarse lo más rápido posible y buscar un lugar donde estar seguro.

No pasaron ni 15 minutos cuando el rubio sintió que alguien lo seguía, pero solo percibía a una persona, y eso lo desconcertó, así que se paró en la rama de un árbol y esperó a ver quién era. Su sorpresa fue inmensa y su mandíbula estuvo a punto de caer al suelo de la impresión, justo en frente de él estaba Hinata con una mochila en la espalda y sin su banda ninja.

-¿Qué haces aquí? - le preguntó Naruto completamente confundido y sorprendido a la Hyuga.

-Me voy contigo - le respondió con firmeza y sin titubear, lo cual dejó aún más impresionado al Uzumaki, jamás la había oído hablar así.

El rubio no sabía qué decir, no estaba seguro de si preguntarle si estaba segura era lo correcto.

-¿Y tu familia? - preguntó finalmente.

-Sé que estarán bien, los médicos me dijeron que Neji se está recuperando correctamente, mi padre es el líder del clan y no tendrá problemas, y mi hermana será la futura líder del clan, tal como los ancianos querían, ya va siendo hora de que yo también tome mi propio camino - contestó con firmeza.

Había sido tímida y débil toda su vida, Naruto fue el primero que la animó, él fue quien le dio el valor para continuar, incluso en los exámenes chunnin, enterarse de que el consejo le había desterrado le partió el corazón, y eso solo le dejaba dos caminos: quedarse y vivir su vida en Konoha intentando superar el dolor de la pérdida, o irse detrás de su amado y hacerse más fuerte para estar junto a él. Sentía que había tomado la opción correcta.

Al ver que Hinata no iba a cambiar de opinión, sonrió y le indicó que debían avanzar. Cuando le cogió la mano para que lo siguiera, la pequeña Hyuga se puso roja y sentía que todo su valor se iba de un momento a otro. Él siempre la ponía muy nerviosa.

Gracias al byakugan y las pocas enseñanzas de Jiraiya sobre evasión y cómo esconderse, resultado de las sesiones de espionaje en las aguas termales por parte del sanin, lograron escapar de los anbu raíz que los habían estado siguiendo.

Una vez se hizo de noche, hicieron una hoguera y comieron algo, después Naruto sacó el mapa que le había dado Shikamaru para decidir a dónde ir.

-¿Quieres ir a algún lugar? - le preguntó el rubio a su compañera, ya que había decidido acompañarlo, quería su opinión a cerca del lugar a dónde ir.

-La verdad es que no, no he salido mucho del País del Fuego - respondió tímidamente la chica.

El Uzumaki se puso a pensar, tenía amigos en varios lugares, el País del Té, el País de la Nieve que ahora es el País de la Primavera, y después estaba el País de las Olas.

-¿Te importa si primero vamos al País de las Olas?, le prometí a alguien allí que lo visitaría - le dijo a su acompañante.

-Por mí no hay problema - respondió intentando no tartamudear, había decidido ser fuerte y valiente cuando empezó esa aventura, no podía ponerse nerviosa cada vez que su enamorado la hablaba.

-¡Genial! - exclamó feliz Naruto y le empezó a contar a Hinata su historia de lo que pasó allí en su primera misión de rango C, cómo lucharon contra Zabuza y Haku, la muerte de Gato a manos de Zabuza después de la muerte de Haku, cómo la gente recuperó la esperanza, el que pusieron su nombre al puente, y por supuesto de la familia de Tazuna.

Le habló de Inari y lo que le pasó a su padre sustituto, el cómo se había rendido y recuperó la esperanza tras haber hablado con él y salvarlo junto a su madre de un par de bandidos, a él fue a quien le hizo la promesa de volver.

Hinata solo escuchaba con atención su relato, sonriendo gran parte del tiempo, se alegraba por él, y confirmaba su creencia de que el rubio alentaba a la gente a seguir, no solo era una fuente de valor, confianza y esperanza para ella, sino para todos los que lo rodean, se sentía mal porque en la aldea no lo valoraban, pero eso era pasado, y ellos debían centrarse en el futuro.

Una vez terminada la historia, se fueron a dormir, el lugar donde se habían asentado estaba bastante escondido, por lo que decidieron no hacer guardia, además de que ambos estaban muy cansados. Así se terminó su primer día como desterrados, uno por el consejo de su aldea, y la otra por su propia voluntad ante esa injusticia.