¡Segunda parte de este TWO-SHOT!

Isis Janet: Ya lo tienen, no las hice esperar mucho :D

Adriana Molina: Ya lo tienen!

Jade HSos:¡Gracias!

Danny CullenMa: También me gusta la temática del reencuentro :D

Lupita Pattinson Cullen: Graciass!

NaNYs SANZ: Edward la tenía más facil que Bella.

dobleRose: Me alegro :D

Car Cullen Stewart Pattinson: La iba a reconocer, eso era seguro. Y ya tienen la segunda parte :D

alejandra1987: Para un OS era largo jaja asique son dos caps. Más opuestos que un ángel y un demonio no creo que exista.

Franciscab25:Graciasss :D

saraipineda44: Siii! Esta actu iba a llegar rápido.

EmilyChase: Las almas de reconocen ;)

: Gracias a ustedes por leer :D


Genero: Romance

Universo: Alternativo

Categoría: M

Pareja: Edward y Bella.


CONTINUACIÓN DEL CAPITULO ANTERIOR (TWOSHOT)


Almas

Capítulo 2

Bella's P.O.V

El jueves luego de la cena me acurruqué en la sala revisando los clasificados, aún no había encontrado empleo y mi deuda con Edward se incrementaba.

Edward bajó por las escaleras vestido de negro, una simple playera, unos pantalones cómodos y un suéter. Se veía bien, muy bien.

— Ya van a pasar por mí —avisó

— ¿Tengo forma de contactarte este tiempo? —pregunté apartando el diario y poniéndome de pie

— No, pero no te preocupes, solo va a ser unas horas —explicó acercándose a mi

— Lo sé, solo me preocupa — respondí

— La casa es segura, no va a ocurrir nada —prometió deslizando sus dedos por mi mejilla

— No me preocupo por mí —negué. Sonrió inclinándose y besando mi mejilla.

— Me agrada que te preocupes por mí pero no hay necesidad —aseguró— Voy a regresar pronto —

— De acuerdo —asentí

— Activa la alarma en cuanto me vaya —pidió

Sus labios se presionaron una última vez en mi mejilla antes de alejarse de mí y dejar la casa. Siguiendo sus indicaciones activé la alarma antes de acurrucarme en el sofá, flexioné mis piernas atrayéndolas a mi pecho y recargué allí mi mentón.

Tener unas horas sin su presencia quizá fuera bueno, en pocos días me había enterado de demasiadas cosas. Odiaba la forma en que mi cuerpo lo reconocía, odiaba la forma en que me humedecía con su mirada y odiaba lo apetecible que su boca se veía.

En mi mente estaban los recuerdos de cada vez que él le había hecho el amor al Ángel que yo había sido alguna vez, las sensaciones eran sumamente vívidas pero eran distintas a las sensaciones que tenía ahora siendo completamente humana. Mi piel ardía, hormonal y necesitada, probablemente esa fuera mi humanidad.

Edward y el Ángel eran impresionantes juntos, así lo recuerdo, sabía que Edward y yo seríamos asombrosos. Me estremecía de solo pensarlo. Pero yo no era en Ángel que él amaba, ¿O sí?, él amaba a su Ángel, yo era Bella.

Sacudí la cabeza y me puse de pie para ir a la cocina, tomé una botella de agua de la heladera y regresé a la sala. El dolor de cabeza siempre estaba presente cuando pensaba en lo que yo era o había sido.

Las horas avanzaron, tenía sueño pero no estaba segura de irme a dormir sin saber algo de Edward. Después de todo era la única persona que iba a saber si él no regresaba a salvo, ¿Cierto? Cierto.

Abrí los ojos asustada y miré mi móvil, me había quedado dormida por media hora, eran las 3 de la mañana y Edward aun no regresaba.

Edward's P.O.V

Esperé sobre el techo de un edificio a que la camioneta que me había estado siguiendo tomara otro camino, 20 minutos después finalmente se alejó de mi posición. Aun así caminé y salté por las azoteas de los edificios avanzando en dirección contraria a casa en caso de que me volvieran a encontrar. El trabajo de hoy había sido sencillo, un pendrive lleno de información de la casa de un senador corrupto, nada muy llamativo.

Bajé por las escaleras de emergencias de un edificio hasta la calle nuevamente y caminé atento a mí alrededor. Solo quería llegar a casa y revisar a Bella pero no estaba dispuesto a que nadie se acercara a casa con ella dentro. 45 minutos después finalmente llegué a mi destino, ingresé mi código y abrí con mi llave la puerta entrando a la casa.

La luz de la sala estaba encendida, caminé hasta allí encontrando a Bella dormida sobre el sofá.

— ¿Bella? ¿Estás bien? —pregunté arrodillándome frente a ella

— ¿Edward? —preguntó abriendo los ojos— Estás aquí, estas bien —

— Por supuesto que estoy aquí —asentí acariciando su mejilla— ¿Por qué no fuiste a la cama? —

— Me quería asegurar de que regresaras a salvo —murmuró

— Oye, sabes que soy resistente —la regañé suavemente— Ven, hora de ir a la cama —

Asintió poniéndose de pie y la acompañé hasta su habitación, besé su frente y rodeó mi cintura con sus brazos acurrucándose contra mí.

— Me alegro de que estés aquí —murmuró

— Todo está bien —prometí envolviéndola en mis brazos— Ve a dormir, mañana seguimos hablando —pedí. Asintió alejándose de mí y entrando a su habitación.

Miré la madera oscura por unos cuantos minutos y sacudí la cabeza alejándome rumbo habitación, luego de una ducha me puse unos boxers y me metí bajo las mantas soltando un suspiro quedándome dormido rápidamente.

Sentí movimiento a mi lado y abrí los ojos adormilado, aún tenía sueño.

— ¿Bella? — pregunté confundido

— Abrázame —rogó acurrucándose contra mi cuerpo bajo las mantas

— Oye, ¿Qué ocurre? —pregunté abrazándola y frotando su espalda — Bella, dime que ocurre —

— Soñé con esa maldita noche —gimió soltando un sollozo. Me aferré a su cuerpo con fuerza.

— Sh Bella, estoy aquí, shh —repetí una y otra vez

— No pude hacer nada, ellos solo me retuvieron, no puede hacer nada, nada —sollozó

— Sh, lo sé —murmuré apretándola contra mi pecho — Lo sé Bella, tampoco pude hacer nada, shh —

La mantuve contra mí meciéndola y acariciando su espalda por largos minutos hasta que su llanto se calmó, besó mi pecho y secó sus lágrimas.

— Lo siento — murmuró

— ¿Por el llanto? — pregunté. Asintió — Me dijiste que recordabas esa noche —

— Lo hacía, pero el sueño fue como volver a vivirlo —admitió

— Al menos tú me tienes aquí, la primer vez que soñé con esa noche…—negué sacudiendo la cabeza

— ¿Cómo soportaste todos estos años? —preguntó alzando la mirada

— Los primeros 20 fueron los más fáciles —admití— Porque estaba seguro que iba a encontrarte, me quedé aquí en Nueva York y esperé en nuestro puente cada noche —comenté— Los siguientes 20, bueno, me mudé a Chicago, estaba siendo difícil. Los últimos diez solo agradecí haberte conocido y regresé —

— No se oye agradable —negó

— Lo que no era agradable era no saber porque no podía encontrarte —respondí— Tampoco saber si debía seguir buscándote, realmente quisiera saber que ocurrió los años previos a que nacieras —

— Quizá mi alma, la del Ángel, vivió en otro cuerpo y ahora es Bella, o sea yo —aventuró con una mueca

— No te preocupes por sonar extraña, créeme que también es extraño para mi hablar de ti como personas diferentes —señalé deslizando mi mano por su mejilla— Eres idéntica a mi Ángel cuando tomaba forma humana —

— Debe ser difícil para ti verme —murmuró mordiendo su labio inferior

— Lo difícil es verte y no poder tocarte, no poder besarte —admití tirando de su labio inferior con mi pulgar soltándolo de sus dientes

— Soy otra persona —aseguró

— No se siente así para mí —señalé— Sin embargo espero poder aceptarlo pronto, necesito algo de tiempo —

— Lo entiendo —respondió

— O que tu aceptes que eres ella, pero humana —

— No lo soy, soy Bella —aseguró

— Y yo Edward, humano, ahora —señalé— El mismo que hace 50 años era un demonio, soy la misma persona Bella solo que ahora ya no puedo volver a mi forma demoníaca —

— Pero tú recuerdas el día siguiente a ser demonio —comentó— Yo no, y si recuerdo ser una niña, tengo una vida humana, recuerdos humanos —

— Existe el limbo…—comenté

— ¿Qué es eso? —preguntó

— Un espacio donde las almas están como en una especie de…—dudé no encontrando las palabras adecuadas— Estasis donde esperan ser enviadas al infierno, el cielo o la tierra —

— ¿Crees que allí estuviera hasta hace 18 años? — preguntó

— Es una posibilidad —acepté— Muchos de mis recuerdos están borrosos, solo mis recuerdos en mi forma humana están intactos, y esa noche —

— Quizás…—murmuró acurrucándose en mi pecho

— Ahora estas aquí y estoy contigo —respondí besando su cabello

— Los demonios pueden saber que volvimos a encontrarnos —señaló

— ¿Y que nos harían esta vez? — pregunté— Solo les queda destruirnos, Bella —

— Podrían hacer eso —aseguró

— Bella, si quieren evitar que vuelva a encontrarte van a tener que destruirnos —prometí— Pero entendería que prefirieras vivir una vida humana y olvidarte del resto —aseguré— De ser el caso puedo darte dinero y cuidarte desde las sombras el resto de tu vida —

— Eso no evitaría los sueños —negó— Ni haría que olvide todo lo que sé ahora —

— ¿Hubieras preferido que te dejara ir al otro día de encontrarte? —pregunté

— No lo sé, probablemente no —suspiró— Eventualmente hubiera soñado contigo en tu forma humana y solo me hubiera desesperado saber que eras tú y no saber dónde estabas para entender que ocurría —

— De acuerdo, entonces estamos justo donde debemos estar —prometí— Ahora duerme Bella, aún es muy temprano —

— Hoy tengo otra entrevista, ¿Me despiertas cuando sea la hora? — preguntó

— Sabes que no voy a hacerlo —negué— ¿Quieres moverte de mis brazos y regresar a tu cuarto? —

— No —suspiró

— Entonces cierra esos preciosos ojos y duerme, Ángel —susurré frotando su espalda— Estoy aquí —

Al despertar el rostro de Bella estaba frente a mí, su respiración acariciaba mi mentón. Apreté nuestro abrazo y murmuró, apoyé mi mentón en su cabello. Sus dedos se apretaron en mi pecho, murmuró y presionó sus labios contra mi cuello.

— ¿Estoy a tiempo de ir a mi entrevista? —preguntó adormilada

— No —respondí

— Nunca te dije el horario —comentó

— Aun así no estás a tiempo —aseguré. Soltó una risa y sonreí.

Se apartó buscando mi rostro.

— ¿Estarías de acuerdo en ir al puente esta noche? —preguntó suavemente

— Puedo llevarte si quieres —asentí— Pero si me aparto de ti no me sigas y espera a que regrese —

— ¿Apartarte? —

— Ir al puente suele ser difícil para mí —admití apartando el cabello de su rostro— Ir contigo pero sin poder tocarte, duele —

— Lo siento, podemos no ir —ofreció— O puedo ir sola —

— No, me gusta que quieras ir —aseguré— Pero no creo que a tu confusión le haga bien tenerme allí intentando besarte —expliqué rosando su labio inferior con mi pulgar

— Probablemente no —murmuró

— Bien —asentí acurrucándola contra mí

Recargué mi mentón en su cabello y nos mantuvimos en silencio unos cuantos minutos, cerré los ojos disfrutando su cercanía.

Bella's P.O.V

Como Edward prometió esa noche nos montamos en el volvo y condujo hasta el parqué. Llegamos al puente y subí a la rampa de madera deteniéndome justo en el medio, me recargué en la baranda viendo al agua. Flashes pasaron por mi mente, besos, risas, amor.

Una rosa blanca apareció frente a mis ojos, miré a Edward y la tome.

— ¿Es del ramo que compré? —pregunté

— No, es fresca —explicó— Solo para ayudar a los recuerdos —prometió. Miré sus ojos tristes— No te vayas de aquí —pidió. Asentí.

Dándome una última mirada se giró sobre sus pies caminando fuera del puente.

Mantuve mis ojos sobre él hasta que desapareció en la espesura de los árboles, dirigí mi mirada al agua y a la blanca luna. Un par de lágrimas cayeron por mis mejillas y las dejé libres, varias más las siguieron.

Me arrodillé sobre el suelo aferrándome al barandal y lloré, lloré por todo lo que me había sido arrebatado, por cada recuerdo recuperado y por el demonio, ahora humano, que sufría por mi causa. Dominio y Ángel, solo queríamos amarnos y fuimos castigados.

Sequé mis mejillas respirando hondo, si Edward me encontraba en este estado solo iba a hacer las cosas mucho más difíciles.

Edward regresó minutos después, su rostro hizo una mueca de dolor al verme.

— ¿Fue mala idea venir? —preguntó acariciando mis mejillas

— No, fue buena idea —prometí

Se acercó a mí y esperó, se inclinó lentamente dándome la opción de huir pero no lo hice. Sus labios presionaron dulcemente un beso en los míos.

— Me regalaste las noches más maravillosas, Bella —murmuró— Y voy a esperar a que estés lista, incluso si eso nunca ocurre voy a estar aquí —

— Lo sé —susurré. Dejó un suave beso en mis labios antes de alejarse.

— ¿Lista para irnos? ¿O necesitas más tiempo? —

—Lista —asentí

Comenzó a caminar metiendo las manos en sus bolsillos, me uní a él en silencio durante nuestro recorrido hasta el volvo.

Edward's P.O.V

Me había dejado besarla e incluso me había besado también, al menos no había huido de mis besos como la vez anterior.

Entré el volvo en la cochera y bajamos entrando a la casa.

— ¿Estás bien? — pregunté

— Si, solo cansada —explicó— Creo que voy a ir a dormirme ahora —

— Claro, descansa —asentí

Besé su frente y sus dedos se aferraron a mi chaqueta. La rodeé con mis brazos y no me resistí a bajar mis labios a los suyos.

— Descansa —comentó

La solté y se giró caminando hacia las escaleras, la miré hasta que desapareció en el primer piso. Caminé hasta la barra del bar, tomé un vaso y me serví whiskey. Me recargué allí dando un trago a mi bebida.

Aún no sabía si había sido una buena o mala noche, saber que lloró cuando me fui era doloroso pero necesario. Ella estaba procesando todo.

Logré tomarme un cuarto de la botella de Whisky antes de lograr adormecer lo suficiente a mi cerebro para poder dormir sin demasiados recuerdos.

Subí las escaleras de forma inestable y me metí en mi habitación. Retiré toda la ropa de mi cuerpo excepto mis boxers y me cubrí con las mantas quedándome dormido rápidamente.

Mi hombro fue sacudido, fruncí el ceño y olí el aire. Me tensé abriendo los ojos, Bella.

— ¿Bella? — pregunté sentándome sobre la cama. Olía deliciosamente húmeda.

— Maldición Edward, necesitas ayudarme — protestó

— ¿Qué ocurre? — pregunté aturdido por su olor

— ¡Son estos estúpidos sueños! —exclamó sentándose a mi lado — Maldición Edward, lo necesito tanto —murmuró besando mis labios. Abrí los ojos asombrado, sostuve sus mejillas y me alejé de ella — ¿Qué haces? Bésame, sé que lo deseas tanto como yo —

— De acuerdo, detén esto y dime que ocurre — pedí

— ¡Tu! ¡Eso ocurre! —me acusó— Maldición, tuve un sueño, en el puente ¡Me hiciste el amor en el puente, de noche, demasiadas veces! —

— ¿Soñaste con eso? — pregunté divertido

— Si, Edward, mi cuello arde, ¡Yo ardo! —exclamó. Estaba realmente alterada.

— Espera, calma — pedí frotando sus brazos— Déjame ver tu cuello —pedí. Gruñó apartando el cabello e inclinando la cabeza. No había marca alguna, alcé los dedos y presioné mi lugar favorito para enterrar mis dientes cuando aún era un demonio — Oh —gimió. Alejé mis dedos de ella respirando profundo.

— Bella, son solo recuerdos —

— Los recuerdos no pueden hacerme esto —farfulló

— Solo son recuerdos, tú lo has dicho, no eres mi Ángel —negué divertido

— Ángel o no necesito calmar esto —gruñó besándome nuevamente

— Bella, no, alto — pedí alejándome nuevamente

— Edward —habló frustrada

— Bella, no vamos a tener sexo solo porque hayas soñado con eso —prometí

— ¡Lo necesito! —lloriqueó— No puedo dejar de pensar en eso, no puedo, solo te recuerdo a ti en mí y lo explosivo que éramos y —

— Ve a la ducha —pedí

— ¡No necesito una ducha! —exclamó

— Bella, no —gruñí— Tú y yo vamos a tener sexo cuando sea que tú te enamores de mí, no antes —

— Pareces muy seguro que eso va a ocurrir —bramó

— Oh amor, va a ocurrir —reí— Pero mientras eso no ocurra… bueno, podemos comprar algo que te ayude en tu urgencia —

— ¿Sabes qué? Olvídalo, eres un imbécil —aseguró— Voy a salir ahora mismo y dejar que cualquier hombre se encargue —señaló poniéndose de pie

La sujeté del brazo tirándola sobre la cama y me acomodé entre sus piernas perdido en mis celos, soltó un gritito. Sujeté sus manos colocándolas sobre su cabeza.

— Tu no vas a dejar que ningún humano insignificante tome lo que es mío —gruñí

— No tienes intención de ayudarme —negó

— Bella, tu, tu cuerpo, tu amor, es mío —hablé en tono amenazante — Eres mía, yo soy tuyo y es lo único que importa —

— Quiero sexo —respondió— Tengo 18 años, quiero sexo —

— Eres virgen —respondí

— Si, y ¿Qué con eso? — gruñó

— Tu virginidad es mía Bella, y lo sabes —señalé

— Oh, ¿Es eso? —preguntó alzando una ceja— El demonio que disfruta tomar las virginidades de las chicas —

— Sabes que no eres como otras chicas —murmuré con los dientes apretados— Voy a matar a cualquier humano que deje su olor en ti —

— Otras humanas han dejado su olor en ti —habló— ¿Por qué no pueden hacerlo conmigo? —

— Eso ocurrió cuando yo no sabía que tú estabas en algún lado Bella —respondí— Puedo tolerar todo, puedo aceptar todo, que no me ames, que no quieras que compre cosas para ti o que cuide de ti — aseguré— Puedo acompañarte a buscar empleo o todo, absolutamente todo lo que tú quieras, menos permitir que alguien que no sea yo te toque —

— Eres un psicópata celoso —aseguró

— Eso y todo lo que me quieras decir —asentí— Pero eres mía Bella, y lo sabes, además… ¿Crees que tu cuerpo reaccionaría a alguien que no sea yo? —

— Suéltame y deja que te lo muestre —pidió tirando de sus manos aun sujetas por las mías

— Si huelo a un humano en ti Bella, voy a matarlo, te lo prometo —

— Bueno hazlo — sonrió besando mis labios suavemente— Suéltame —

— No —respondí

— Entonces calma mi necesidad — pidió

— No, no vamos a tener sexo solo porque me recuerdes hacerte el amor —negué. Sonrió.

— ¿Estás seguro que no deseas tomarme Edward? — preguntó alzando sus caderas y acariciándose contra mi erección. Apreté los dientes con fuerza — Recuerdo lo bien que te hacía sentir el Ángel —

Embestí contra ella haciéndola gemir.

— ¿Quieres correrte? — pregunté— Bien, vas a correrte —asentí aferrándome a ella y embistiendo contra su cuerpo

— ¡Edward! —gimió

Mi lengua encontró el punto caliente de su cuello, su cuerpo se arqueó y alzó sus caderas. El olor de su excitación inundó aire, cubrí uno de sus muslos con mis manos acomodándonos, encajando nuestros cuerpos.

Sus uñas se enterraron en mi espalda y succioné su piel, deslizando mi mano por debajo de su short buscando la piel de su muslo. Embestí bajando mis labios por su cuello y atrapé uno de sus duros pezones por sobre la tela de su blusa y me froté sobre ella haciendo círculos. Gritó arqueándose, se aferró a espalda y el delicioso olor de su orgasmo llenó mis sentidos. Mordí su pezón y lloriqueó sacudiéndose bajo mi cuerpo.

Solté su pezón besando dulcemente la piel de su cuello, sus uñas liberaron mi piel abrazándome, nos giré sobre nuestros costados y pasé una de sus piernas aferrándola mi cintura.

— ¿Mejor? — pregunté contra su oído

— Mejor —asintió respirando

— Siempre has sido todo lo que quiero —murmuré. Soltó una risa avergonzada y besó mi pecho, me estremecí.

— Déjame hacer algo por ti ahora — pidió besando mi pecho nuevamente

— No aún Bella —respondí

— Sh, me has hecho sentir bien a mí —señaló frotándome por sobre el bóxer— Recuerdo lo que te gusta —

— Bella…—negué

— No quiero que vayas por otra mujer —negó. Sujeté su rostro por el mentón alejándola de mi pecho.

— Te busqué por 50 años, ¿Realmente crees que alguien en ese tiempo me pudo dar algo que tu no? — pregunté— Bella, eres y vas a ser todo lo que quiero —

— Déjame hacer esto — pidió besando mis labios

Su mano se adentró en mi bóxer y gemí contra sus labios. Siendo el demonio maldito que era, no la detuve. Cerré los ojos escondiendo el rostro en su cuello y besé ese dulce punto que moría por volver a morder.

— Bella —gruñí — Oh, eso es…—

Su pulgar frotó mi punta estremeciéndome, apreté mi agarre sobre su cuerpo, mi cuerpo tembló cuando ella se movió con mayor velocidad. Temblé sintiendo su lengua en mi cuello sus labios pasaron por mis hombros besando y mordiendo, mi cuerpo se tensó y gruñí. Mi orgasmo estalló entre nosotros, fuerte y avasallador.

— Extrañaba esto —admito besando mi mandíbula

Incapaz de moverme apreté nuestro abrazo y besé le piel de su cuello. Bella retiró su mano de mi bóxer y se dedicó a acariciar mi espalda suavemente.

— Este tipo de cosas las recuerdo con claridad —admití con la voz ronca

— Corrompiste al Ángel —señaló soltando una risa

— Nunca se quejó por eso —negué alzando el rostro— ¿Tu? —

— A ella le gustaba…—asintió— Y a mí también —

Sus labios me besaron dulcemente, deslicé mi lengua buscando la suya.

— Necesito ir al baño —murmuré. Asintió liberando nuestro abrazo.

Besé su hombro y me aparté para ir al baño, una vez allí me quité el bóxer húmedo y me metí en la ducha por un baño rápido. Al salir me envolví en una toalla y salí rumbo al cuarto, Bella estaba bajo las mantas.

Tomé un bóxer limpio del armario y me lo coloqué rápidamente sin quitarme la toalla, me dirigí a la cama y me metí bajo las mantas. Bella se acurrucó contra mi pecho.

— ¿Fuiste a cambiarte? — pregunté

— Si, todo estaba un poco húmedo —admitió. Reí besando su cabello.

— ¿Fue una buena mañana? — pregunté curioso

— Lo fue — rio dejando un ligero beso en mi pecho. Apreté su cuerpo contra mí y respiré feliz dejándome llevar por el cansancio.

Al despertar estaba solo, aparté las mantas tomando un pantalón de deporte y luego de colocármelo salí de la habitación, bajé por las escaleras y guiándome por el olor a comida llegué a la cocina.

— Buenos días —saludé

— Buenos días —asintió hacia mí con sus mejillas ruborizadas. Avancé hasta ella dejando un beso en su mejilla.

— ¿Preparas el almuerzo? — pregunté recargando mi mentón en su hombro

— Si, es tarde, no tiene sentido que prepare desayuno —explicó— Además, tengo otra entrevista esta tarde —

— ¿Por qué insistes con eso? — pregunté

— Porque quiero trabajar —respondió

— Bien, voy a acompañarte —avisé

— De acuerdo —asintió

— Mmm, esta falta de protesta me agrada —murmuré rosando mi nariz en su cuello

— Edward —gimió

— Es que me encantas Bella, lo siento —respondí dejando un último beso en su mejilla— ¿Coca-Cola? —pregunté abriendo el armario y buscando dos vasos

— Claro —asintió

Cuando el almuerzo estuvo listo lo llevamos a la mesa de la cocina y nos acomodamos en nuestros lugares.

— ¿A qué hora es la entrevista? — pregunté dando un trago a mi bebida. Comió un trozo de tortilla sin responder — ¿Bella? —insistí

— ¿Me hablabas? — preguntó alzando la mirada

— Si, te pregunté a qué hora era la entrevista —respondí— ¿Qué te tiene distraída? —

— Ah, a las 5, es una cafetería a 10 minutos de aquí —

— ¿Y lo que te tiene distraída? —pregunté

— Nada importante —prometió

Supe que mentía pero lo acepté.

Cuando la hora de su entrevista llegó conduje hasta allí y la esperé fuera del establecimiento, Bella salió de su entrevista entusiasmada, mañana le iban a confirmar si quedaba o no en el puesto pero se encontraba muy confiada.

El pánico se alertó en mi pecho, me mantuve callado durante el corto el camino a casa. Al atravesar la puerta caminé hacia la escalera y me dirigí a mi estudio, tomé asiento en mi sillón y prendiendo mi laptop comencé a construir mi plan.

A las nueve de la noche cuando me buscó para la cena mi plan estaba totalmente preparado. Me puse de pie y caminé junto a ella bajando las escaleras rumbo a la cocina.

— Encontré un trabajo para ti —comenté enrollando los espaguetis en mi tenedor

— ¿Cuál? —preguntó alzando una ceja— No voy a cocinar para ti toda la vida —

— No, pero puedes trabajar en mi cafetería —respondí llevándome los espaguetis a la boca

— ¿Disculpa? Tú no tienes una cafetería —negó

— Esa situación va a cambiar ponto —aseguré

— ¿Qué hiciste? —preguntó dejando su tenedor en la mesa

— Mañana visito algunas cafeterías, voy a comprar la que más te guste y tú vas a ser completamente responsable de ella —respondí— Y luego puedes pagarme y de ese modo solo soy tu prestamista —

— Primero, me llevaría años pagarte —habló

— Puedo cobrarte intereses —respondí rápidamente interrumpiéndola

— Segundo, no sé nada de cómo llevar un negocio adelante —

— Para eso existen contadores, asesores, abogados, decoradores y todo lo que necesites —

— Maldición ¿Cuánto dinero tienes? —gimió

— Cuarenta años trabajando para criminares ¿Eso responde tu pregunta? —

— Estás loco, no puedo devolveré todo ese dinero y contratar ascensores —negó— Cuando sepa y conozca cómo manejar una cafetería voy a considerarlo, no antes —prometió comiendo de sus espaguetis

— Eso te va tomar una maldita eternidad —gruñí

— Eso es lo normal en los humanos —aseguró rodando los ojos

— Maldición Bella, voy a comprar la maldita cafetería quieras o no —aseguré— Voy a mantener los empleados que vengan con ella y tú vas a ser una mesera, incluso estoy dispuesto a hacerte trabajar horas extras sin paga, acepta el maldito trabajo —

— Estás desesperándote —sonrió recargándose en el respaldo de su silla. Gruñí poniéndome de pie y caminé hasta ella. Giré su silla enfrentándola y me puse a su altura— ¿Qué crees que haces? —

— Tú vas a aceptar mi empleo —murmuré apretando mis manos en sus muslos— Lo vas a hacer porque quieres verme feliz —

— Ed-Edward —

— Quieres verme feliz, sabes que solo soy feliz teniéndote cerca de mí y sabes que tú eres feliz teniéndome cerca también —prometí subiendo mis manos hasta llegar a lo alto de sus muslos. Rosé mis dedos pulgares en sus muslos internos— Prometo ser el jefe más exigente, maldito y duro para que no me acuses de favoritismo —aseguré— Déjame ser tu maldito jefe y acepta el trabajo —

— No-o no es justo —negó. Me incliné sobre ella presionando mis labios sobre el punto de su cuello. Gimió.

— Por favor, trabaja para mí —pedí rosando mi lengua en el sensible punto. Se arqueó— Por favor, por favor, por favor —repetí mordisqueando su piel. Sus dedos atraparon mi cabello con fuerza alzando mi rostro y besándome con rudeza— Toma el empleo —repetí alejándome de ella

— Maldición, si, ahora cállate —ordenó volviendo a besarme con fuerza

Apreté mis manos con fuerza en sus muslos y obedecí. Su mano tomó la mía cubriendo su intimidad y gimió contra mis labios

— Espera, eso no —

— Maldición, lo usaste para que te acepte ahora termínalo —protestó

— Podemos tenerlo, luego —respondí

— No, tú estás convenciéndome de esto, ¿Verdad? —preguntó— Quieres que trabaje contigo, no quieres que trabaje con nadie más —

— No quiero que hagas nada con nadie que no sea conmigo —expliqué besando sus labios— ¿Es difícil de entender? 50 años sin ti —

— Pero no quieres tener sexo —señaló— Y es lo que siempre buscas, además soy virgen, eso te gusta —

— ¿Recuerdas cuando estuvimos juntos por primera vez? —pregunté recargando mi frente en la suya— En el puente, una noche, estabas curiosa y yo moría por estar contigo —

— Fue una buena noche, esa y las siguientes —asintió— Pero es distinto, no soy ella, no me siento ella y con ella tu no hubieras dicho que no —

— Bella, perdí la cuenta de cuantas noches solo hablamos —señalé— Pasó mucho antes de que siquiera te besara —

— Es distinto Edward, lo recuerdo, te recuerdo con ella —confesó— Y lo quiero también —

Asentí pasando mis brazos por debajo de sus muslos y alzándola nos llevé hasta la escalera rumbo a mi cuarto. Entré y la recosté en la cama. Mis labios besaron el punto en su cuello, gimió enterrando sus uñas en mi espalda. Mordí su piel, se arqueó gimiendo.

— Te he extrañado tanto —murmuré

— Por favor —lloriqueó

Deslicé mis manos por debajo de su blusa quitándola de su cuerpo, desabroché su sostén y lo retiré atrapando uno de sus pezones entre mis labios. Succioné y lamí. Su cuerpo se removió debajo de mí y mimé el otro pezón con mi mano.

— ¿Estás segura Bella? — pregunté alzando mi mirada a su rostro

— Te necesito —respondió comenzando a desabrochar mi camisa

— Voy a encargarme de ti, lo prometo mi amor —hablé besando sus labios

Mis dedos soltaron el botón de sus jeans y los bajé por sus piernas junto a su ropa interior, besé su cuello bajando mis labios por su piel. Besé sus senos y continué mis besos hasta su vientre.

Lamí su piel y se arqueó aferrándose a las sabanas debajo de su cuerpo. Su olor me atrajo y bajé mis labios besando su intimidad, su cuerpo tembló bajo mis labios. Alcé la mirada buscando su rostro.

Sus ojos estaban fuertemente cerrados, sus dientes aprisionaban su labio inferior. Me incliné y lamí su piel, tembló. Adentré mis labios entre sus pliegues y gruñí con su sabor, era exactamente igual, 50 años no habían cambiado nada de ella.

Aferré mis manos en sus muslos y sus manos buscaron mis dedos, los entrelacé lamiendo más y más de ella, succioné su clítoris haciendo círculos con mi lengua. Gritó corriéndose en mi boca, gruñí necesitando más y reanudé mis caricias nuevamente. Un nuevo grito llenó la habitación.

Lamí mis labios soltando lentamente sus manos y me alcé sobre su cuerpo buscando su boca, besé dulcemente sus labios esperando a que su cuerpo se recuperara.

Sus ojos se abrieron, brillaban satisfechos y deseosos. Me rodeó con sus piernas y deslizó la camisa por mis hombros.

— Bella —negué

— No lo soporto —admitió aferrando sus manos a mi mejilla— Tu y el Ángel eran increíbles juntos, estoy celosa por eso, lo recuerdo pero no se siente como esto —explicó besando mis labios— Y necesito que mi yo de ahora lo tenga también —

— Tú aún no me amas Bella —negué

— No, pero se lo que ella aún te ama —aseguró— Podemos tener esto y dejar que el resto ocurra —

— Creí que era el único seguro de que iba ocurrir —comenté apartando el cabello de su rostro

— No sé si va a ocurrir pero no voy a evitar que ocurra —prometió— Por favor, lo que siento es tan real que duele —explicó— Duele sentir que esto es algo que no viví pero ella sí, ella lo sabe y me lo muestra pero yo no y lo quiero —

— Eres tu Bella —prometí— Lo vas a tener cuando estés lista —

— Lo estoy ahora —aseguró— Lo quiero ahora —

— Prométeme que vas a quedarte conmigo —pedí— Promete eso y voy a darte lo que quieres —

— Edward, ya no puedo alejarme de aquí —negó

Asentí besando sus labios y ayudé a sus dedos temblosos a quitarme el resto de mi ropa. Me acomodé sobre ella nuevamente y besé sus labios.

Acaricié su intimidad con mi glande, sabía que esto iba a molestarle, no quería que sufriera, solo quería que sintiera placer. Bajé mis labios al punto sensible en su cuello, besé, lamí y mordí

— Maldición, hazlo ya —gimió

Apreté mis dientes entrando en ella, quería ser delicado. Gimió adolorida enterrando sus uñas en mis hombros e hice círculos con mi lengua en la piel de su cuello, un gemido de placer se entremezcló entre sus sonidos y me mantuve quieto atendiendo el dulce punto de su piel. Mi cuerpo se tensó oliéndola, el olor a sangre se mezclaba con su excitación.

— ¿Estás bien? — pregunté

— Ajá, muévete —pidió

Asentí moviéndome suavemente, un lloriqueo abandonó sus labios animándome a alzar la mirada a su rostro. Sus ojos estaban cerrados, aún había molestias en ella. Me incliné nuevamente haciendo círculos con mi lengua sobre su punto sensible, al diablo el resto, no iba a detener mis movimientos en el punto sensible de su cuello hasta que el dolor pasara. Gimió arqueándose y sus caderas se movieron bajo mi cuerpo.

— Maldición, quédate quieta —gruñí

— Muévete —lloriqueó— Se siente bien —

Aun siendo delicado y sin abandonar la piel se su cuello me moví, gimió tirando de mi cabello y cerré los ojos con fuerza buscando algo de control para no ser brusco.

Ya no parecía molestarle, me alcé sobre mis manos viendo su rostro. Sus ojos volvían a brillar, el olor a sangre comenzaba a evaporarse y la humedad aumentaba. Deslicé una de mis manos entre nuestros cuerpos alcanzando su clítoris con mi pulgar y froté, gimió y una perezosa sonrisa tiró de sus labios.

Me moví con mayor confianza y sus caderas encontraron mi embiste, gruñí escondiendo el rostro en su cuello nuevamente, su cuello me llamaba, succioné el sensible punto en su cuello resguardándola de mis dientes y gritó arqueándose llevándome junto a ella al orgasmo.

Respiré contra su piel, todo mi cuerpo ardía, 50 años no cambiaban de forma en que me sentía con ella.

Salí de su interior y nos acomodé sobre nuestros costados, se acurrucó a mi lado y acaricié su espalda suavemente.

— ¿Estás bien? —pregunté besando su cabello

— Ahora entiendo porque el Ángel volvía cada noche —comentó divertida. Reí besando su cabello nuevamente.

— No solo había sexo esas noches —negué

— Lo sé, había silencio, paz —comentó de forma nostálgica— Éramos felices estando juntos —

— Y lo podemos volver a ser —prometí apretando mis brazos a su alrededor— Nunca vamos a olvidar lo que ocurrió, pero tenemos una segunda oportunidad —

— Si nos encuentran voy a matarme antes de dejar que nos vuelvan a separar —aseguró— Y te voy a volver a encontrar —

— No voy a dejar que te vuelvan a hacer daño, pero en caso de que ocurra voy a seguirte y volver a buscarte —prometí. Alzó el rostro buscando mi mirada — ¿Qué ocurre? —

— Yo si envejezco —murmuró

— Hay opciones —comenté bajando mis dedos por su cuello hasta el punto violáceo en su cuello

— ¿O-opciones? —preguntó

— Si —asentí— Cuando me volví humano intenté salvar mis memorias todo lo que pude aunque se desvanecían con rapidez —expliqué— Como mi intención era encontrarte guardé algo importante, los demonios pueden hacer que un humano viva lo que dure su vida —

— ¿Puedo vivir tanto como tú? —preguntó asombrada

— No lo sé aún, recuerda que no conservo todas mis habilidades demoniacas —señalé— Pero supe que llegado el momento de encontrarte era una opción que iba a tener en cuenta —

— ¿Y cómo se hace? —preguntó

— Puedo contaminar tu sangre —señalé— Si te muerdo… mi cuerpo demoníaco tenía una encima que lograba hacer que su víctima esté unida a él siempre —

— Y si nos encuentran y nos matan…—dudó

— Solo vas a morir si yo muero pero si revivo o me hacen bebé o lo que sea que ocurra conmigo tú vas a sobrevivir también —expliqué— Es un sello que no se rompe con nada, nuestras almas quedan unidas para siempre —

— Me mordías cuando era Ángel —habló

— Un demonio no puede hacer que la vida de un ángel viva lo que él —negué

— Quiero intentarlo —pidió

— Debes comprender los riesgos, si muero, mueres —señalé

— Si vuelvo a ser una bebé vamos a volver a encontrarnos —aseguró— Vamos a volver al puente, prefiero tener la guía de estar unidos —

— Si dejas de querer estar conmigo…—

— Eso no va a pasar —aseguró

— No estabas tan segura hasta hace un par de horas —negué divertido— ¿Esto te ha hecho cambiar de opinión? —pregunté deslizando mis dedos por sus costillas hasta su muslo

— Bueno, te dije, el Ángel volvía cada noche por esto —asintió— ¿Por qué yo iba a renunciar a volver? —

— No quiero que vuelvas —negué— Quiero que nunca te vayas, que estés conmigo, que duermas cada noche conmigo —

— Bueno, eso podría pasar —asintió

— Bella, ¿Estás preguntando como unir nuestras almas pero no quieres aceptar que vas a dormir conmigo cada noche? —pregunté— Créeme, unirnos es un compromiso mucho más grande —

— No lo entiendo, ya me siento unida a ti, de eso no hay dudas, no estaría aquí de ser así —admitió— Pero sentir que te conozco, sentir que nos pertenecemos es muy distinto a aceptarlo —

— ¿Sabes que lo que dices no tiene sentido? —pregunté acercándome a ella— Es como decir, sé que quiero unirme a ti pero no sé si te amo —

— No sé si te amo —negó

— Entonces deja de preguntar cómo hacer para vivir tanto como yo —señalé rosando sus labios como los míos

— No soporto la idea de alejarme de ti, de dejarte solo —explicó

— Entonces me amas —

— El Ángel te ama —respondió

— Tú eres el Ángel, lo quieras aceptar o no —prometí girándonos. Me acomodé sobre ella besado sus labios— Tenemos tiempo Bella, puedes aclarar tus dudas primero —comenté— Cuando tengas 24 o 25 años podemos volver a hablarlo —pedí— De esa forma vamos a aparentar siempre la misma edad si decides hacerlo —aseguré— Analicé las opciones muchas veces, quizá tu cuerpo lo rechace lo cual no sería malo porque aún conservas sangre angelical en ti y eso te protege —

— Va a funcionar —aseguró

— ¿Cómo estás tan segura? —pregunté

— ¿Cómo estás tan seguro de que voy a volver a amarte? —respondió preguntando. Sonreí apretando mis brazos a su alrededor.

— Porque ni la muerte es lo suficientemente fuerte para separarnos —aseguré— Y este momento es la prueba de eso —

— Entonces va a funcionar —prometió

— De acuerdo, pero tenemos tiempo para eso —respondí— Y respecto a lo de la cafetería…—

— Edward —protestó escondiendo el rostro en mi pecho. Reí besando su cabello.

— Aceptaste Bella, no puedes irte para atrás ahora —señalé

— Pero lo que propones es una maldita locura —negó

— Voy a comprar una cafetería, tú vas a ser una mesera hasta que puedas hacerte cargo —ofrecí— Mientras puedes estudiar pastelería, administración o decoración, incluso puedes estudiar ingeniería si quieres, no me importa —expliqué— Solo quiero estar cerca de ti —

— ¿Eso significa que no voy a ir a la entrevista de esta tarde? — preguntó alzando el rostro

— Si crees que vas a dejar esta cama el día de hoy estás equivocada —aseguré— Mañana podemos ir a ver las cafeterías que vi por internet, este día es nuestro —prometí besando sus labios

— Nuestro —asintió

— Dime, ¿Se siente mejor siendo humana? —pregunté curioso

— Se siente diferente —admitió— No peor, solo diferente —

— Bueno, tienes 18, probablemente cuando eras ángel las hormonas fueran diferentes —aventuré

— ¿Y tú? ¿Te sientes diferente? —

— No lo sé —admití— No puedo negar que hay una energía diferente, pero tú sabes igual de bien, tu piel sabe igual —

— La amas a ella aún —señaló bajando la mirada

Me incliné sobre ella besando bajo su oreja.

— Te amo a ti, a tu alma, no importa si eres Bella o el Ángel —prometí— Amo lo que siento contigo, amo lo que tu causas en mi interior y eso no ha cambiado —

— No soy ella —señaló

Reí bajando mis labios por su piel.

— Amor, tampoco soy el Demonio —respondí— Y sin embargo, quisiste esto por lo que el Demonio y el Ángel tenían —

— Es diferente —aseguró

— No lo es, Bella —negué

Mi lengua acarició su punto sensible, ahora violáceos por mis succiones.

— Edward —gimió

— Me pediste que te diera lo mismo que a ella, pero ya no soy ese mismo Demonio —expliqué— Soy humano, tú ya no eres el Ángel, eres humana —

— Pero-o pero tu aún…—

Alcé mi rostro besando sus labios.

— La única razón por la que me detuve esa noche fue porque eras ella —murmuré— La única razón por la que estamos aquí hoy es porque soy él para ti —expliqué— Nos reconocemos, incluso aunque hayamos cambiado exteriormente nuestras almas lo saben mi amor —

— Ella aún te ama —murmuró

Sonreí besando sus labios.

— ¿Y tú? —pregunté suavemente

— Mi alma ama la tuya —señaló

— Entonces solo debemos dejar que su corazón lo sienta también —prometí deslizando mi mano sobre su pecho y sintiendo sus latidos

— Dorado —murmuró alzando sus dedos alrededor de mis ojos— Los veo dorados —

Miré a mi alrededor asombrado, ella también miró. El puente, éramos ellos, el Ángel y el Demonio en el puente hace cincuenta años.

Parpadeé y nuevamente estábamos en la habitación, en la actualidad.

— ¿Qué fue eso? —pregunté confundido

Bella miró alrededor.

— Creo que fueron ellos —comentó— El Ángel y el Demonio mostrándonos sus almas —

— ¿Aún tienes dudas de quiénes somos? —pregunté

— Ya no —negó

Sus labios besaron mis labios, su abrazo me atrajo hacia ella.

— — —

Luego de 7 años había mordido a mi Ángel.

Bella dormía a mi lado, la herida de su cuello aún no curaba. Había dolido como el infierno, verla sufrir era horrible pero ella lo había querido. Hoy, en su cumpleaños número 25. Su cuerpo no lo había rechazado, ella era humana, lo había probado en su sangre. Solo esperaba que mi teoría fuera correcta. La quería conmigo toda nuestra vida y también luego de la muerte.

Bella se movió suavemente, bajé mi mirada a su rostro, sus ojos se abrieron y una perezosa sonrisa pasó por sus labios.

— ¿Cómo te sientes? —pregunté deslizando mis dedos por su mejilla

— Extraña —admitió suavemente— Pero funcionó, lo sé —

— ¿Cómo lo sabes? —insistí

— No hay un cómo, solo lo sé —prometió

Me incliné hacia ella y besé sus labios suavemente.

— ¿Para siempre conmigo? —pregunté

— Tanto como tu vivas, lo prometo —


Bonus:

Dos semanas habían pasado, había logrado comprar la cafetería que más le había gustado a Bella y estábamos a punto de recibirla por lo que aún no habíamos podido empezar a trabajar en ella. Poco me importaba, le había hecho el amor a Bella en cada superficie de esta casa y no me molestaba tener más tiempo libre con ella.

Solo había un problema, había una parte de mí que se mantenía insatisfecha. Había sido delicado cada vez esperando a que su cuerpo se recuperara, no me había animado a ser busco, después de todo ella solo tenía 18 años humanos en este momento.

Entré a la cocina encontrando a Bella enfundada en un vestido verde oscuro, corto, muy corto. Sus piernas se veían largas y suaves, parte de su espalda y sus hombros estaban descubiertos. Avancé hasta colocarme detrás de ella y besé uno de sus hombros.

— ¿Qué preparas? —pregunté

— Una tarta, espero poder intervenir en el menú de la cafetería —explicó echando la espesa masa de chocolate sobre la base

— Se ve bien —asentí

— Eso espero —respondió esparciendo la mezcla

Se alejó de mí dejando la tarta en la heladera y se dedicó a ordenar la encimera.

Una vez estuvo listo se giró recargándose en la encimera y me miró.

— ¿Ocurre algo? —pregunté

— Dímelo tú —pidió

— No ocurre nada —aseguré

— Han pasado 15 días Edward —señaló

— ¿Qué intentas decir? —insistí

— Que se lo que quieres —prometió

Deslizó sus manos por debajo de su falda retirando sus bragas negras, las dejó caer al suelo y dio un salto subiéndose a la encimera

— ¿Bella…?—

— Quieres ser busco, quieres dejarlo salir —señaló separando sus piernas para mí. Bajé mi mirada a su intimidad, su vestido la cubría— Estoy bien, 15 días fueron suficientes para que mi cuerpo se acostumbrara, más que suficiente —

Caminé hasta ella colocándome entre sus piernas y apoyé mis manos en la superficie de la encimera.

— Solo me aseguraba —expliqué

— Shh amor, puedes tenerme del modo en que quieras —prometió rosando mis labios— Recuerdo tu fuerza, la extraño —

— Ya no la tengo, no lo que recuerdas —negué deslizando mis labios por su mejilla

— Pero has contenido mucho —aseguró— Y lo quiero, ahora —

Gemí bajando mis labios por su cuello, besé su sensible punto y gimió. Mis manos tiraron de los botones en su espalda retirando el vestido rápidamente, nada quedaba debajo.

— Maldición, mi amor —gruñí cayendo de rodillas frente a ella

Me aferré a sus muslos adentrando mi lengua entre sus pliegues, gimió tirando de mi cabello. Sus piernas rodearon mi cuerpo reteniéndome en mi lugar, deslicé dos dedos en su interior y succioné su clítoris aumentando la velocidad de mis movimientos.

— ¡Edward! —gritó. Bebí todo lo que ella me dio.

Sus manos tiraron de mi poniéndome de pie, soltó mis jeans rápidamente y me alejé lo suficiente para retirarme el resto de mi ropa.

Besé sus labios atrapándolos entre los míos y entré en su cuerpo de forma fluida. Gimió contra mis labios, me aferré a su cintura y sus piernas me rodearon apremiándome a moverme, no fui delicado, ella tampoco lo fue. Mis dientes se habían entretenido en sus labios, su cuello y sus senos y ciertamente el escozor de mi espalda mostraba la fuerza con la que ella estaba aferrando sus uñas a mi piel.

— Maldición, te extrañaba Ángel —gruñí succionando la piel de su cuello

— Te extrañé —gimió arqueándose

Deslicé mi mano entre nosotros frotando su clítoris, gritó echando la cabeza hacia atrás y aumenté la velocidad de mis embistes. Gruñí sintiendo su cuerpo aprisionarme y la humedad aumentar, mordí su piel descargándome en su interior.

Su respiración agitada acariciaba mis hombros, su cuerpo aún temblaba a mí alrededor.

La sujeté alzándola y nos llevé a la sala, nos acomodé en el sofá sin deshacer nuestra unión y protestó contra mi cuello.

— ¿Estás bien? —pregunté deslizando mis manos por su espalda

— Demasiado bien —prometió besando mi cuello— No temas, ambos somos humanos aunque seas fuerte —

— Solo estaba siendo considerado —señalé

— Ya no lo seas —pidió

Asentí besando su cabello, ya no iba a serlo.


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De donde salió esta historia no lo sé bien, pero me gustó la idea de dos almas conectadas a este nivel. El bonus lo tuve dando vueltas en mi cabeza por un par de semanas y decidí subírselos también, espero les haya gustado.

TWO-SHOT: Finalizado!