TrueFanV: Gracias! Me gusta mucho la idea de dos personas que se reencuentran y lo del alma lo amé.

Lore562: Gracias!

Danny CullenMa: Ellos van a intentar tener más que una vida :)

Jade HSos: A ustedes por leer :D

Isis Janet: Me alegro mucho!

alejandra1987: Siiiii! Al fin, esperaron bastante.

NaNYs SANZ: Siii, no importa que pase con sus cuerpos, sus almas se aman.

tocayaloquis: Me alegro de que te gustara :D

Car Cullen Stewart Pattinson: Me gustó mucho este Edward, ese que se hace el malo y es bueno, aunque en principio lo iba a hacer más malo pero no salió.

C. Car: Me alegro mucho!

saraipineda44: A ustedes por leer :D

Franciscab25: Muy lindos :D

EmilyChase: JAJAJA me gustan las Bellas tercas.


Genero: Romance/Drama

Universo: Alternativo

Categoría:M

Pareja: Edward y Bella.


Summary:

Una serie de hechos desafortunados han logrado que Edward no disfrute de su cuerpo, a los 8 hizo algo que no debía y a los 17 cuando si debía hacerlo no funcionó. Ahora todo lo que hay en su mente al pensar en una chica es vergüenza, incomodidad y humillación. La dulce timidez de Edward enamora a Bella, pero la pasión cuando él toma confianza la enloquece.


One Shot.

— Sexy Timidez —

Bella's P.O.V

Me quité la camisa y la falda aventándola a la cesta de ropa sucia, caminé hasta el gran espejo de cuerpo completo que estaba en nuestra habitación y admiré mi cuerpo.

Me sentía sexy, muy, muy sexy.

Mi vida sexual con Edward siempre había sido muy divertida y luego de dos años de matrimonio aún sentía su mirada, siempre expectante, siempre había un beso de sus labios en mi piel aunque no hubiera el tiempo de ir por más.

Mis hormonas estaban revolucionadas, hace 4 meses había dejado los anticonceptivos, sin pastillas, sin preservativos. ¿Esperábamos un retraso en mi periodo? Sí, pero habíamos acordado sin presiones, solo dejar que ocurra y disfrutar el proceso.

Nadie me había advertido que mis hormonas y la expectativa de un posible bebé iba a alterarnos de este modo, vivía excitada y Edward reaccionaba a mí de forma inmediata.

Hoy había sido difícil, muy difícil, había estado atestada de trabajo en el periódico pero mis bragas habían estado húmedas todo el día recordando el único y solitario beso de Edward en el centro de mi espalda esta mañana, su mirada ardiente por tenerme y su frustración por no tener el tiempo de disfrutarnos era una excitante combinación.

No era que no pudiéramos tener algo rápido y llegar tarde al trabajo, si no fuera porque habíamos llegado tarde los últimos dos días, aún debíamos ser personas productivas y evitar ser despedidos.

Me quité el sostén aventándolo sobre la cama seguido de mis bragas, debían ir directo a la cesta de ropa sucia pero saber que Edward iba a llegar y encontrarlas en nuestra cama me hacía cosas. La marca de los dientes de Edward entre mis senos también me hacía cosas.

Miré el reloj sobre la mesa de noche, Edward no iba a llegar por otros 10 minutos y yo iba a estar en la ducha. ¿Entendería el mensaje? Había estado húmeda por él todo el día y sabía que su día había sido duro también, si algo que Edward odiaba era estar excitado fuera de la seguridad de nuestro departamento.

Hoy no había recibido mensajes dulces durante la mañana, eso solo significaba que mi chico dulce no estaba, solo mi hombre hambriento y para evitar vergüenzas esos días no me hablaba. Una vez habíamos cedido a la curiosidad de los mensajes calientes y después de un muy buen sexo en mi oficina Edward había estado mortificado por un mes completo, amaba a mi hombre hambriento por mi cuerpo pero también amaba a mi niño dulce y vergonzoso.

Caminé hasta el baño abriendo el agua y me metí bajo el chorro de agua, gemí sintiendo lo hipersensible que mi cuerpo estaba. Podría haberme aliviado a mí misma, pero sin Edward no iba a ser un alivio real.

Lavé mi cabello atenta a los sonidos del departamento, Edward era silencioso.

Cepillé mi cabello quitando la crema de enjuague y el ruido de la puerta del baño tensó mi cuerpo, mi interior se contrajo. Cerré los ojos manteniéndome bajo el chorro de agua.

La mampara de la ducha fue abierta y cerrada, el cuerpo de Edward se posó a mis espaldas pero no me moví. Sus manos se apoyaron en mi cintura y su pecho se presionó contra mí, su excitación firme contra mis nalgas.

— ¿Intentabas decirme algo con la ropa interior? —preguntó de forma ronca

— No mucho —murmuré

Sus manos se deslizaron por mi estómago hasta alcanzar mis pechos, sus pulgares frotaron mis pezones.

— Dime, ¿Me imaginaste entrando a tu oficina hoy? —preguntó

— Ajá —murmuré

— Haciendo que —insistió

— ¿Quieres la verdad? —pregunté echando la cabeza hacia atrás sobre su hombro

— Siempre —asintió

— Quería…—suspiré cuando sus dedos pellizcaron mis pezones— ¿Recuerdas cuando te metiste bajo mi… escritorio? —

— Lo recuerdo, me llevé tu sabor en mi lengua y tus bragas en mi bolsillo —asintió mordisqueando mi cuello

— Eso —gemí

Una de sus manos de dirigió hacia abajo por mi estómago, deslizó sus dedos por mi humedad.

— Aún no le he dicho hola a mi mujer —señaló girando mi cuerpo. Me recargó en la pared arrodillándose frente a mí, alzó mi pierna pasándola por detrás de su hombro — Hola, mi amor —saludó lamiendo mi intimidad

Mi gemido retumbó en el baño encontrando finalmente un poco de alivio a mi dolor. Mi clítoris fue rápidamente aprisionado y succionado por sus labios.

— Edward —lloriqueé

— Amo que me extrañes —murmuró deslizando dos dedos en mi interior

Grité por la intromisión y aferré mis dedos a su cabello reteniéndolo contra mí, incapaz de decir mucho más por mis tirones a su cabello lamió, succionó y mordió con avidez.

Mi cuerpo se arqueó, mi vientre se contrajo y todo explotó. Grité y jalé el cabello de Edward con fuerza, escuché su ronco gemido y sus dedos se enterraron en la piel de mi muslo. Solté su cabello de la prisión de mis dedos y Edward bajó mi pierna lentamente, sus manos me sujetaron y acariciaron poniéndose de pie.

Sus ojos brillaban, deseosos y excitados.

— ¿Tu pensaste en mi hoy? —pregunté de forma perezosa

— Te hice el amor 7 veces en mi mente hoy —comentó recargando su frente en la mía— Pero solo los recuerdos no te hacen justicia, necesito la realidad —pidió deslizándose por mi intimidad

— Por favor —asentí

Me arqueé dándole más acceso, sus labios atraparon los míos. Me sujetó con fuerza por los muslos alzándome y sin perder más tiempo arremetió contra mi enterrándose profundamente. Grité por su brusca intromisión, una risa tiró de sus labios.

— Amo hacer eso y que siempre estés lista para mí —prometió

— Lo sé —gemí enterrando mis uñas en sus brazos— Hazlo de nuevo —pedí. Sonrió abandonando mi cuerpo y arremetió contra mí nuevamente. Fuerte— Maldición, si, así —

Su risa sonó nuevamente, por alguna razón le divertía embestirme de ese modo y todo mi cuerpo se contraía por su estupido y sexy orgullo.

— Se lo que piensas —murmuró mordiendo mi mandíbula— Que soy un maldito engreído por reírme de tu pedido, pero amas tanto lo que te hago que no quieres discutir conmigo ahora —

— Tuve mi orgasmo Cullen, esto puede terminar cuando yo lo quiera —amenacé

Lamió mi mandíbula llegando a mis labios.

— Dilo, esposa, dime que abandone tu apretado interior —me retó volviendo a embestir

— Maldición, se un engreído pero sigue moviéndote —gemí

Deslicé mis uñas por su espalda y gruñó obedeciendo. Bajó sus labios por mi pecho atrapando mi pezón entre sus labios, su agarre en mí se fortaleció y supe que había tenido suficiente juego cuando sus embestidas se hicieron rápidas y profundas.

— Mierda, no llego —protestó

— Déjalo ir —pedí

— No, no —gruñó— Tócate bebé, quiero verte —

Solté una de mis manos de su piel dirigiéndola entre nosotros, hice movimientos circulares sobre mi clítoris y me estremecí. Mi interior se contrajo y Edward gruñó recargando su frente en mi hombro.

Mi orgasmo explotó y los dientes de Edward mordieron mi hombro, con un profundo gruñido su cuerpo quedó profundamente encajado en mi interior dispersando olas de líquido caliente.

Suspiró contra mi piel aferrándose con fuerza a nuestro abrazo, rodeé sus hombros con ambos brazos besando su cuello.

— Voy a dejar más ropa interior en la casa —prometí

— Si vas a provocarme que esté húmeda —pidió

— ¿La tocaste antes de venir aquí? —pregunté. Asintió contra mi hombro.

— Escuché la ducha pero supuse era lo que ibas a ponerte al salir —explicó— Cuando la noté húmeda… bueno, lo perdí —

— Yo lo perdí esta mañana —admití

Soltó una risa y golpeé su hombro. Alzó el rostro viéndome con una amplia sonrisa.

— No te hablé amor, sabes porqué —prometió

— Porque solo necesitabas que te dijera "Te extraño" para escaparte del trabajo —señalé

— Si, y ya tengo a Garrett sobre mí —asintió— Si lo sigo provocando me va a poner horas extras y no pienso perder mi tiempo libre enterrado en el trabajo —negó— Tengo mejores y más cálidos lugares dónde enterrarme —

Movió su cadera y cerré mis ojos disfrutando, aún era un muy húmedo y sensible desastre. Sus labios bajaron por mi cuello besando la mordida de mi hombro y luego la marca entre mis senos.

— Es viernes —le recordé

— Y doy gracias por eso —asintió— Luego de la cena de esta noche tengo todo el fin de semana para nosotros —

Deslicé mis dedos por su cabello, bajó mis piernas de su cintura con suavidad y sus dedos apartaron el cabello húmedo de mi rostro.

— ¿Qué? —pregunté

— ¿Estás bien? —preguntó

— Lo estoy—prometí— Abrumada y sensible, pero bien —

— No tenemos que ir hoy si lo prefieres —aseguró

— Estoy bien —insistí besando sus labios— Además ya fallamos el viernes pasado, no quiero que Esme nos odie —

Me aparté de él permitiéndole meterse bajo el chorro de agua.

— Si le decimos que estamos buscando a su nieto no va a molestarte —aseguró apartándose del agua y tomando el shampoo

— Y va a preguntar cada día —respondí

Besó mi hombro.

— Lo sé, solo bromeo —señaló

Nadie sabía que habíamos empezado a buscar bebé, con Edward y su aberración a hablar del sexo con alguien que no fuera yo y la ansiedad que nosotros mismos teníamos no necesitábamos más personas preguntando por nuestros progresos.

El tiempo iba a encargarse, el tiempo y mucho, mucho, mucho y delicioso sexo.

Enjuagué mi cuerpo del resto de nuestras actividades y del jabón antes de salir de la ducha y envolverme en una toalla blanca.

— Te espero en la habitación —avisé

— De acuerdo —respondió

Salí del baño dirigiéndome a la habitación, tomé un conjunto de ropa interior blanca y un vestido. El frio estaba comenzando pero la casa de Esme siempre era cálida y acogedora.

Me coloqué mi ropa interior antes de tomar el cepillo. Edward entró a la habitación mientras me cepillaba el cabello sentada sobre la cama, se inclinó sobre mi besando mis labios.

— Por cierto, hola —sonrió

— Hola —reí

— ¿Te agradó mi saludo? —preguntó juguetón

— Si, pero ve a vestirte antes de que quiera otro —pedí

— Puede ser nuestro saludo de ahora en más —prometió apartándose de mi rumbo al armario

Gemí cerrando los ojos.

— Somos adultos, debemos poder controlarnos —señalé

— Me controlo —prometió. Abrí los ojos, ya tenía puesto sus boxers— Trabajé 8 horas, fui productivo —

— ¿Cuántas erecciones ocultaste? —pregunté divertida

Me puse de pie colocándome el vestido sobre mi ropa interior.

— Cumplí con mi trabajo, es lo que importa —aseguró abrochando sus jeans

Solté una risita concentrándome en mi propio atuendo, de lo contrario Esme si iba a terminar odiándonos por faltar a otra cena.

Una vez listos salimos del departamento y bajamos por el ascensor hasta el volvo, nos montamos en el auto y Edward aferró mis dedos con fuerza en todo el camino a casa de sus padres.

Cuando llegamos a casa de Esme la cena aún no estaba lista por lo cual nos integramos a los distintos pequeños grupos que había en la casa, Esme y Carlisle conversaban con Rose en la cocina y Jasper, Emmett y Alice estaban en la sala discutiendo por la última estúpida película que Emmett había visto. Me aparté de Edward dejándolo con el grupo de la sala y me dirigí al gran ventanal que daba al gran jardín de los Cullens.

Aún me sentía abrumada y sensible, todo mi cuerpo tenía las marcas de las caricias de Edward y sus suaves e inocentes toques desde que habíamos salido de nuestro hogar me los recordaba.

Siempre habíamos sido muy unidos con Edward, cualquier toque era eléctrico pero no podía quitar de mi mente nuestras actividades y eso era sumamente incomodo frente la familia sabiendo que si Edward lo notaba iba a incomodarlo. Eso no evitaba el burbujeo orgulloso en mi interior.

Nuestra conducta en público era relajada, no éramos excesivamente expresivos para comodidad de Edward. Mi esposo era el perfecto caballero frente a nuestras familias, mis padres también lo adoraban pero ciertamente la forma en que me embestía y me devoraba en nuestra intimidad debía ser ilegal.

Las calientes manos de Edward rodearon mi cintura, su espalda se presionó contra la mía meciéndonos dulcemente.

— Debimos habernos quedado en casa —murmuró suavemente— Estás ida, ¿Vas a decirme que hay en tu cabeza? —

— No podíamos fallarle a Esme —negué

— ¿Qué ocurre? —insistió

Me giré en sus brazos escondiendo el rostro en su cuello.

— No logro dejar de pensar en ti y en mi —admití— Siento cada beso, cada toque —

— Me pasa —aceptó apretando nuestro abrazo— Se hace difícil separarme de ti cada mañana, nunca me agradó pero este último tiempo lo es mucho más —

— ¿Será la búsqueda? —pregunté

— No lo sé —negó

— ¿Puedo decirte algo que va a sonar muy estúpido? —pregunté

— No es estúpido si sale de tus labios —prometió

— De acuerdo, es que…—dudé bajando mi mirada— Aquí, ahora, eres el esposo perfecto, dulce y cariñoso —

— ¿Eso es malo? —

— No, por supuesto que no —negué rápidamente alzando mi mirada

— ¿Pero…?—insistió

— ¿Recuerdas lo que dijo Emmett cuando me conoció? —pregunté— Antes de mi creyó que eras gay o célibe y no lo eres, eres fuerte y apasionado —

— Amor, no entiendo —admitió recargando su frente en la mía

— Nadie que te conozca podría decir que eres egocéntrico y juguetón en el sexo —señalé— Siento que es tener lo mejor de dos mundos, el marido perfecto y dulce para los demás y al hombre sexy, juguetón y apasionado en la cama —

— O en la ducha —rio

— Ese es el punto —asentí— Solo yo conozco ese jugueteo, esa soberbia que tienes en el sexo —

— No siempre —negó

— Es verdad, no siempre —acepté— Pero amas que suplique, amas que pida más —

— Amor, voy a romper la imagen del marido inocente, dulce y perfecto —murmuró besando mis labios— Deja de hablar con tanto orgullo, porque voy a tener problemas —pidió presionándose contra mi

— Lo siento —reí— Pero si, es orgullo —

— Y lo amo —prometió— Quiero seguir escuchándote hablar en casa, no tenía idea de que te sintieras así respecto a mí —

— ¿Orgullosa? —pregunté confundida. Rio inclinándose sobre mí.

— Orgullosa de cómo soy con el sexo —murmuró contra mí oído— Es cierto, me corrompiste Isabella, era inocente y célibe antes de probar tu piel por primera vez —

Solté una risa aferrándome a su camisa.

— ¿Lo siento? —pregunté divertida

— Bebé, nadie tiene que saber lo mucho que me gusta enterrarme en ti con fuerza —negó— No podría ver a mis padres a los ojos y definitivamente Charlie me dispararía —

— ¿Cómo se supone que hagamos un bebé entonces? —

— Cuando le digamos del bebé van a estar tan felices que no va a importarles si fue lento o fuerte —rio— Pero no me interesa que sepan el cómo nos gusta la búsqueda —

Edward se apartó viéndome, esos ojos verdes y brillosos del sexo estaban allí, expectantes y necesitados. Solo yo había visto esa mirada, esa necesidad voraz de sexo.

Alice había insinuado alguna vez que Edward no parecía muy apasionado, no la había sacado de su error sabiendo lo muy vergonzoso que Edward era con su familia. Se ponía extremadamente incomodo cuando alguien hablaba de sexo frente a él y era feliz manteniendo a sus hermanos en la ignorancia.

Eso solo me dejaba ver lo mucho que Edward confiaba en mí, dejaba ver un aspecto de él que lo incomodaba y que conmigo disfrutaba.

— Te fuiste de nuevo —murmuró

— Lo siento, solo pensaba —me disculpé

— ¿En lo increíble que soy? —preguntó divertido

— En lo afortunada que soy —corregí— Puedo ver a quién eres en todos los ámbitos —

— También soy muy afortunado —aseguró besando mis labios— No hay nada de mí que no sepas, que no conozcas Bella —

— Y te amo por eso —asentí

— Te amo —respondió

Me acurruqué contra su pecho y suspiré recordando a mi dulce e inocente esposo cuando nos conocimos.

— — — Flashback — — —

Esta era nuestra cita número 5 y ninguna de esas veces él había tenido intención de entrar a mi departamento por un poco más de tiempo, siempre había sido el perfecto caballero dejándome a salvo en la puerta junto a un suave beso en los labios.

— ¿Quieres entrar? —ofrecí

— ¿No te incomoda? —preguntó

— No, para nada —negué

— Claro, está bien —aceptó

Sonreí tomando su mano y abrí la puerta llevándonos hasta el ascensor, subimos en silencio y entramos a mi departamento.

— ¿Quieres tomar algo? —pregunté— Tengo cerveza y coca —

— Coca estaría bien —asintió

Se movió por la sala sin mirar a ningún lado en concreto y completamente tenso, me acerqué a él y pasé mis manos por sus hombros.

— ¿Por qué estás tenso? —pregunté dejando un suave beso en sus labios

— No… no lo sé —negó

— Hemos tenido 5 citas, está bien que estés aquí Edward —prometí

Asintió besando mis labios, sonreí. No eran muchas las veces que el iniciaba el beso.

— ¿Quieres ver una película? —preguntó

— Por supuesto, elije, voy por las gaseosas —asentí alejándome de él

Caminé hasta la cocina y tomé dos vasos llenándolos de bebida fría, regresé a la sala dejando las gaseosas frente a nosotros y me acurruqué a un costado de Edward, pasó su brazo a mí alrededor apretado nuestro abrazo.

La película inició pero cerré los ojos disfrutando el momento, los dedos de Edward se deslizaban de forma perezosa sobre la piel de mi brazo. Mi atuendo había sido bien elegido. Un jean ajustado y una blusa negra de seda, se unía en pequeñas tiras por detrás de mi nuca dejando más piel expuesta a los dedos de Edward, lastima que él no entendiera el mensaje.

No era una mujer muy atrevida pero Edward me hacía sentir así, él no me tocaba, no me besaba y realmente anhelaba su toque y sus besos.

— ¿No te gusta la película? —preguntó suavemente— Tienes los ojos cerrados —

— Si, pero me gusta más estar así —respondí

— Si querías dormir me hubieras dicho —pidió

— No quería que te fueras —señalé sintiendo mis mejillas ruborizarse

Sus brazos se apretaron a mí alrededor y besó mi cabello. Sonreí, era tan tierno.

— No quiero hacerte sentir incomoda —murmuró

— No lo haces —prometí. Alcé el rostro buscando sus ojos, se inclinó sobre mi presionando sus labios en los míos — Me agrada cuando eres quien besa —

— Cuando tú besas sé que está bien —explicó

— También está bien que tú beses —aseguré

Se inclinó nuevamente sobre mí y deslicé mis dedos por su cabello. Moví mi cuerpo haciendo una suave presión hacia atrás y dejó que lo girara hasta estar recostados en el sillón, sus labios se movieron por mi mejilla hasta mi hombro acelerando mi respiración. Me presioné contra él y gemí echando la cabeza hacia atrás dándole más espacio a sus besos, su dureza se apretó contra mí.

— Lo siento, lo siento, lo siento —se disculpó apresuradamente apartándose y poniéndose de pie

— ¿Edward? —pregunté abriendo los ojos confundida

— Lo siento, de verdad lo siento —repitió

— Oye, Ed, está bien —prometí poniéndome de pie

— No, de verdad, lamento haberme dejado llevar —señaló— Es incomodo, lo siento —

— Shh, oye, está bien —señalé apoyando mis manos en sus mejillas— ¿Qué es lo incomodo? ¿Estás incomodo conmigo? —

— Es incomodo, fue incomodo —repitió

Solté sus mejillas y bajé la mirada.

— Lo siento, supongo que no debí hacerlo —me disculpé— Solo quería besarte un poco más, lo siento si no te sientes cómodo y entiendo que no quieras verme más —

— ¡Si quiero verte! —exclamó de forma ansiosa. Alcé la mirada confundida.

— Entonces, ¿Qué es incómodo? —pregunté. Bajó la mirada y sus mejillas se volvieron rosas.

— Que me sientas —murmuró

— A mí me gustó —admití— Pero podemos ir despacio, no me gusta que te pongas así —

— ¿No te incomoda? —preguntó alzando la mirada

— No —respondí— Ven —pedí tomando su mano y llevándonos al sillón

Me recosté y abrí mis brazos para él. Dudó analizando mis movimientos pero asintió acurrucándose contra mí.

— Lo siento —murmuró cerrando los ojos. Deslicé mis dedos por su cabello.

— ¿Quieres hablar de eso? —preguntó

Escondió el rostro en mi cuello y acepté su silencio, su cuerpo fue relajándose poco a poco. Me moví y mi blusa de alzó dejando sus dedos sobre la piel de mi espalda baja. Alzó la mirada y deslizó sus dedos por mi piel.

— ¿Es incomodo? —preguntó

— No, para nada —negué

Asintió inclinándose sobre mí y besando mis labios con dulzura, sus dedos avanzaron por mi piel acariciando mi espalda. Me estremecí cuando su mano se presionó contra mi piel, cada uno de sus dedos fue presionando y soltando mi piel en un pequeño masaje.

Deslicé mi lengua por sus labios buscando más, gimió subiendo su mano hasta toparse con el broche de mi sostén, se tensó levemente pero avanzó hasta alcanzar mi nuca. Presionó sus dedos allí estremeciéndome y gemí.

Soltó mis labios con la respiración acelerada, sus ojos estaban fuertemente cerrados. Besé su mejilla ignorando mi propia necesidad de seguir besándolo.

— Tuve un… muy incómodo y humillante momento cuando era niño —confesó abriendo los ojos— Y desde entonces… bueno, no me siento cómodo cuando me pasa esto —

— ¿Quieres contarme que ocurrió? —pregunté

— Vas a reírte, es muy estúpido —negó

— No es estúpido si te hace sentir así luego de tanto tiempo —negué

— Tenía 8 y desperté excitado —confesó bajando la mirada— Bueno, no sé si es la misma clase de excitación de ahora pero ya sabes, estaba emocionado —comentó— Pero estaba incómodo y molestaba asique bajé a la cocina y entré hablándole a mamá que estaba así —señaló. Sus mejillas se volvían cada vez más rojas— Mi hermano Emmett tenía 13 en ese entonces y estaba con su novia, la chica se apenó, mamá también y Emmett soltó una carcajada, desde entonces me siento muy incómodo cuando pasa y estoy en compañía de alguien —

— ¿Cuándo estás solo estás bien? —pregunté

— A veces —asintió— Ese día me encerré en mi cuarto, papá habló conmigo, me dijo que era normal, nosotros ya habíamos tenido "la charla" y me había asegurado que podía hablar él y con mamá sobre eso pero supongo que lo hice en un mal momento —explicó— Y ahora no puedo evitar sentirme completamente humillado cuando ocurre —

— Eras solo un niño —señalé— Y la situación es distinta Edward, nuestro vínculo es distinto, nunca me reiría por algo así mucho menos porque bueno… quiero pensar que te ocurre porque te gusto —

— Me gustas Bella, mucho —asintió— Pero no puedo evitar sentirme así, que está mal —

— No lo está —negué— Es algo normal, natural y me gusta —

— Te gusta —murmuró incómodo

— Me gusta —repetí— Pero está bien si te sientes incomodo, no tenemos que hacer nada —

— Realmente me gustas Bella — murmuró besándome nuevamente

Sus labios se movieron por mi mejilla hasta detrás de mí oído, gemí intentando no incomodarlo.

— También me gusta Edward, me gustas mucho —suspiré— Y eso que me haces —

— — — Fin del flashback — — —

Los dedos de Edward en mi cabello me trajeron al presente de nuevo, mucho había cambiado desde ese entonces y aún disfrutaba de mi hombre en todos sus momentos.

Sin embargo la situación no había sido fácil al inicio, Edward era sumamente sexy y todo en mi respondía a él de una forma difícil de manejar.

Mi anterior pareja no había estado mal pero no me hacía sentir del modo en que me sentía con Edward, cada vez que mi hombre tomaba confianza era difícil no arrastrarlo a la habitación pero había sido muy dulce y excitante conocer al Edward explorador y curioso.

— — — Inicio del flashback — — —

Edward ya no se avergonzaba cada vez que su excitación se hacía presente entre nosotros, hoy era la primera vez que había accedido a quedarse a pasar la noche en mi departamento.

Sus besos bajaron por mi cuello, mi excitación se hacía fuerte, había logrado resistir los besos de Edward estos meses pero encargarme de mi misma se estaba haciendo insuficiente.

Estábamos recostados en el sofá, sus manos paseaban por debajo de mi blusa por mi espalda y mi estómago.

— ¿Por qué estás tensa? —preguntó recargando su frente en la mía

— No lo estoy —mentí. Alzó una ceja en mi dirección— No lo estoy —

Retirando las manos de mi cuerpo se sentó sobre el sofá, lo imité cruzando mis piernas.

— ¿Qué he hecho mal? —preguntó

— Absolutamente nada —prometí

— ¿Entonces? —insistió

— Tus besos me enloquecen Edward —confesé— Y los disfruto muchísimo —

— Pero necesitas más —aventuró

— No lo quiero si tú no te sientes listo —negué

— He estado pensando…—dudó con sus mejillas ruborizadas— Que quizá también quiera algo más —

— ¿Quizá? —pregunté— Debes estar seguro, de verdad no quiero joder esto —

Su mirada se paseó por mi cuerpo cubierto por una blusa sin mangas y mis shorts de jean.

— ¿Tu qué quieres? —preguntó alzando su mirada a mi rostro

— Lo que tú quieras, Edward —prometí. Mi corazón se saltó un latido de pura expectación.

Se recostó en el sofá nuevamente y abrió sus brazos para mí.

— Ven —pidió con la voz ronca. Todo mi cuerpo tembló oyendo el deseo en su voz — Temblaste — murmuró asombrado

— Tu voz —admití acomodándome a su lado

— ¿Puedo hacerte temblar solo con mi voz? —insistió

— Puedes hacerme muchas cosas con tu voz —aseguré

— ¿Cómo qué? —preguntó deslizado sus dedos por mi cuello

— Haces que tiemble, mucho —murmuré. Sus ojos brillaron deseosos.

— ¿Cuándo? —insistió

— Cuando me llamas por la mañana —admití cerrando los ojos— Cuando te presionas contra mí, cuando me tocas —

Los dedos de Edward bajaron por la piel de mi cuello hasta mi pecho, su pulgar rosó tímidamente mi pezón erecto y solté un suspiro. Su mano cubrió mi pecho y no pude evitar arquearme contra él.

Bajó su boca a la piel de mi cuello besando y lamiendo hasta llegar a la parte superior de mis senos, adentró sus manos por debajo de mi blusa subiéndola.

— ¿Puedo? — preguntó

— Si, por favor —gemí

Retiró mi blusa alzándola por mi cuerpo, sus labios bajaron por mi piel y apartando la tela de mi sostén sus labios atraparon mi pezón entre sus labios. Me moví intentando calmar el dolor entre mis piernas, me froté contra Edward y se tensó por completo respirando de forma agitada.

Detuve mis movimientos y abrí los ojos asustada de haber cruzado sus límites. Sus ojos brillaban resplandecientes y hambrientos, mi pezón aún estaba atrapado entre sus labios, una punzada de deseo cruzó mi vientre.

Su mano se dirigió a mi espalda presionándose contra mí, su cuerpo se relajó lentamente y cerré los ojos moviéndome nuevamente contra él. Pasó una pierna por entre las mías, lloriqueé reviniendo atención justo donde lo necesitaba

— Maldición, Bella, se siente delicioso —gimió frotándose contra mi

Deslicé mis manos por debajo de su playera aferrándome a su piel, gruñó contra mí y se movió más deprisa. Gimió escondiendo el rostro en mi cuello y gruñó embistiendo contra mí.

Su cuerpo se relajó lentamente.

— Edward —lloriqueé

— Voy a dártelo a ti también —prometió alzando sus labios a los míos. Bajó una mano por mi estómago y desabrochó mis shorts— Detenme ahora si no quieres que te toque —

— Hazlo —rogué

Su mano se deslizó por dentro de mi ropa interior completamente húmeda, me sacudí contra su mano perdida en mi excitación.

— Muéstrame, solo conozco la teoría —pidió bajando sus labios por mi cuello

Ajusté mi movimiento contra sus dedos señalando donde estaba mi clítoris y temblé cuando mordió mi piel al encontrarlo.

— Suave, suave —lloriqueé sintiendo la molestia por su torpe caricia

— Lo siento —murmuró acariciando con mayor delicadeza

— Lo haces perfecto —gemí entrelazando una de mis manos en su cabello

— Círculos, ¿Cierto? —preguntó contra mi piel

Gemí alto cuando sus dedos trazaron círculos sobre mí.

— Ed-Edward —

Mi cuerpo se tensó por completamente estallando en uno de los orgasmos más poderosos y deseados de mi vida.

Nuestras respiraciones eran pesadas, su mano no me había abandonado aún pero ya no se movía.

— ¿Lo hice bien? —preguntó

Apreté nuestro abrazo oyendo la vulnerabilidad en su voz.

— Perfecto —prometí

Retiró con suavidad la mano de mi short y pasó sus brazos a mí alrededor.

— Gracias —suspiró

Solté una risa besando su cabello.

— ¿Estás bien? —pregunté

— Si, lo estoy —asintió— Y fue impresionante, la teoría no lo iguala —

— ¿Qué leíste? —pregunté

— No te rías —pidió

— No lo hago, cuéntame —pedí acariciando su cabello

— No soy idiota Bella, nuestros besos tampoco me eran suficiente ya —negó— Intenté ver que debía hacer si me animaba a avanzar más, quería hacerte sentir bien —

— Lo hiciste —prometí

— Al inicio no, te dolió —

Me aparté buscando su rostro y besé sus labios.

— Lo has hecho perfecto desde el primer beso —admití— Me has atrapado en esa timidez tuya y me has deslumbrado con los ojos hambrientos el día de hoy —

— Me haces sentir así, hambriento y deseoso —asintió— Y saber que lo disfrutas, saber que esto te hacer sentir bien es increíble —

— El sexo es bonito, Edward, placentero —prometí

— ¿Tu…? —

— Algunas veces —acepté

— ¿Aún hablas con él? —preguntó

— Ya no, lo tengo en algunas redes sociales pero solo somos amigos —aseguré— Fue mi novio durante el instituto —

— ¿Aún lo quieres? —preguntó

— No —negué deslizando mis dedos por su mejilla— Quiero a alguien más, ahora —

— ¿A mí? —preguntó suavemente

— Tenías tus dedos en mi Edward, eso diría que si —reí

— Según internet se puede tener sexo sin amor —señaló

— Cierto, pero no es el caso —negué

— Con él no debías ser cuidadosa —suspiró

— Hay algo muy sexy en la forma en que te manejas conmigo —admití

— ¿Sexy? —preguntó alzando una ceja— Patético, idiota, ridículo, no sexy Bella —

— Es increíblemente sexy tu dulzura al tocarme Edward —prometí besando sus labios— Es increíblemente sexy verte disfrutar cada toque y hacerte sentir bien —

— Me has hecho sentir muy bien —aseguró

— Y tus ojos se veían preciosos y hambrientos —repetí— Tu, desabrochando mis shorts, tu diciéndome que ibas a hacer que me corra y dejando esa dulce timidez de lado…— sonreí

— Bueno, maldición Bella, te veías preciosa —gimió besando mis labios— Necesitaba, debía darte lo mismo —

— No debías, pero gracias —agradecí

— He estado pensando —comentó

— Dime —

— Cuando pasó el episodio cuando era niño no fue el momento ni el lugar adecuado para hacer aviso de mi excitación—aceptó— Pero aquí, contigo, es perfecto y si a ambos nos agrada… no hace daño —

— Me agrada, mucho —aseguré— Y si, es perfecto —

Bajó sus labios a mis senos besando mi piel de forma perezosa y amorosa, me acurruqué contra él disfrutando sus caricias.

— Me gustaba una chica a los 17 —admitió— No salió bien —

— ¿No te correspondía? —pregunté

— Si, de hecho si —asintió— Pero fui a esa estúpida fiesta, nos metieron en un cuarto y cuando me besó de los nervios no hubo respuesta de mi parte, me tocó y entré en pánico —

— Lo siento —murmuré— No debió hacer hecho eso —

— Le contó a todo el instituto que no había reaccionado a tu toque —continuó con su relato— A los 8 me endurecí cuando no debía y a los 17 no lo hice cuando debí —

— Bueno, lo estás haciendo ahora de forma perfecta —prometí

Alzó su rostro.

— No puedo evitarlo contigo —admitió

— No tienes que evitarlo —negué— Mucho menos ocultarlo de mi —

Besó mis labios deslizando sus manos por mi estómago hasta mi pecho, sus pulgares frotaron mis pezones aún sensibles.

— Ahora no estoy seguro de como poder detenerme —prometió

Solté una risa aferrándome a su cuerpo.

— No tienes que detenerte —aseguré— De hecho, no me molestaría un poco más de tus caricias esta noche —

— ¿Segura? —insistió

— Segura —respondí besando sus labios. Se movió haciendo una mueca— ¿Qué ocurre? —

— Nada, estoy bien —

— Dime Edward, quiero que estés cómodo —pedí

— Se vuelve incomodo, debería ir al baño a limpiarme pero no quiero dejarte aquí —señaló

— Ve al baño, ponte más cómodo y podemos ir a la cama —comenté deslizando mis manos por sus hombros— ¿Eso estaría bien para ti? —

— ¿Vas a vestirte? —preguntó

— No si no quieres —reí

Sonrió besando mis labios con fuerza antes de pasarme mi blusa, negué apartándome de él y poniéndome de pie. Sus ojos me recorrieron hambriento y le di una sonrisa dirigiéndome a mi habitación.

Entré al cuarto dejándome caer en la cama, una satisfecha sonrisa se posó en mis labios. Me sentía preciosa, sexy y muy deseada, esperaba que la valentía de Edward no se esfumara con su ida al baño.

Me puse de pie rápidamente retirando el resto de mi ropa y aventándola al cesto de la ropa sucia, tomé una blusa larga y la pasé por mi cuerpo. La blusa cubría lo necesario para no incomodarlo pero había la suficiente piel para fácil acceso si su valentía continuaba y unas bragas limpias y secas que esperaba volver a humedecer pronto.

Me senté en la cama esperando por Edward, unos diez minutos después entró al cuarto, su timidez había regresado a su rostro. Le sonreí animándolo y cerró la puerta caminando hacia la cama. Extendí una mano hacia él y se sentó a mi lado entrelazando nuestros dedos.

— ¿Mas cómodo? —pregunté

— Si, bastante —asintió

Deslicé mis dedos por su cabello relajándolo.

— Me alegro por eso —aseguré

— Te vestiste —comentó suavemente

— No realmente, solo me puse algo para no incomodarte —negué

— No estaría incomodo —aseguró

Se impulsó con sus manos atrapando mis labios con los suyos, solté un gemido de la sorpresa y rio contra mis labios. Completamente complacida pasé mis brazos por sus hombros atrayéndolo a mí.

Nos recostó en la cama y bajó sus labios por mi cuello, adentró sus manos por debajo de mi amplia blusa y tocó el borde de mi ropa interior. Rompió nuestro beso.

— ¿Ocurre algo? —pregunté

— Maldición, se fueron los shorts —murmuró

— ¿Los quieres de regreso? —ofrecí

Se mordió el labio inferior dudoso, su mirada bajó a mi cuerpo y de regreso a mi rostro.

— No estoy seguro —admitió

— Tu nos guías Edward —prometí— Esta noche vamos a llegar a donde tú quieras llegar —

— No había pensado en un par de cosas al aceptar quédame —admitió

— ¿En cuáles? —pregunté

— No es cómodo el jean para dormir —negó

— Puedes dormir en bóxer, es como un pantalón corto —señalé

— Pero ahora esta empapado en tu baño —admitió completamente ruborizado— Debí haberlo pensado mejor pero no esperaba lo que ocurrió —

— Está bien, mira, vamos a hacer esto —señalé poniéndome de pie. Me acerqué a la luz apagándola y caminé a ciegas hasta la cama sentándome a su lado— Puedes quitarte lo que quieras, no voy a ver nada —

— ¿Quitarme? —preguntó entrando en pánico

— Sh, oye, está bien —prometí encendiendo el velador junto a mi cama— Edward, está bien, somos solo nosotros —señale sujetando su rostro— No voy a ver, no voy a hacer nada que te incomode —

— Me-e voy a incomodar solo —protestó

— ¿De qué hablas? —pregunté

— Bella, dormir desnudo a tu lado es un suicidio —gimió— Vas a sentirme excitado toda la maldita noche, ni siquiera estoy seguro de que pueda dormir y no debí haberme quedado —

— Sh, estoy aquí —pedí tomando su mano y llevándola a mi rostro— Soy yo, dijiste que estaba bien si a ambos nos gustaba, sabes que no me molesta, es un lugar seguro, nosotros dos —

— Pero estoy consciente ahora —explicó— Dormido… dormido…—

— Nada va a molestarme —prometí— Nada Edward, me gustas, te quiero, no hay nada que pueda hacer tu cuerpo durante la noche que haga que mañana me despierte molesta, cualquier avance que hagas conmigo esta noche va a estar bien —aseguré— No hay temas incomodos, ni reacciones incomodas —

— ¿Aunque esté excitado toda la noche? —insistió

— Bueno, sacando que sería un gran subidón de autoestima para mí no habría ninguna molestia de mi parte —expliqué

— ¿Necesitas eso? —preguntó curioso— No necesitas que esté así toda la noche, eres preciosa Bella, lo sabes —

— No creo que soy bonita pero no la más bonita —negué encogiéndome de hombros— Solo soy normal, está bien, no es el punto, sino que tu confíes en mi —

— Si, si es el punto —me corrigió— Maldición Bella, eres la más bonita, eres preciosa —aseguró— Si no lo fueras no estaríamos teniendo esta estúpida conversación sobre mi duro toda la noche por ti —señaló exasperado

Mordí mi labio inferior con fuerza, ¿Cómo diablos un hombre era tan dulce y sexy al mismo tiempo?

— Si eso ocurre vamos a estar bien —prometí

— Confío en ti, Bella —suspiró— No estaría aquí, es solo que…—

— Lo sé, de a poco, ¿Cierto? —pregunté— Podemos solo secar tu bóxer —

— Dios, esto es patético —murmuró mirando al frente

Me quedé en silencio viendo su frustración, no sabía que decir, solo quería que este increíble, dulce, apasionado y vergonzoso hombre viera lo muy alagada que estaba con él y su adorable forma de ser.

— En nuestra primera cita no me besaste —recordé— En la segunda sí, tus labios estaban tensos pero seguías invitándome a citas y yo seguía aceptando, ¿Sabes por qué? —

— No, ¿Por qué? —preguntó aún sin verme

— Porque tenías los ojos más bonitos que había visto en mi vida —admití— Y cada uno de tus gestos hacia mi alteraban mi corazón, las citas continuaban, algo te estaba gustando de mí y me aferré a eso —

— Me gustas mucho —señaló

— Pero yo no lo sabía, solo tenía los pequeños avances —expliqué— Que estés ahora aquí, conmigo, asustado por dormir desnudo en lugar de por besarme, es un cambio increíble y un gran avance y sigues alterando mi corazón Edward, podemos secar tus boxers ahora o incluso dormir con jeans y no me arrepentiría de que estés aquí compartiendo la noche conmigo —

Sus ojos se volvieron dulces al mirarme, alzó su mano hasta mi mejilla y luego la bajó por mi cuello pasando sus dedos por mi hombro.

— Apaga la luz —pidió suavemente. Asentí obedeciendo.

Tomó mis manos en la oscuridad y las puso sobre su estómago desnudo, noté el movimiento de su cuerpo al quitarse la playera. Deslicé mis manos por su piel de forma ascendiente acariciando su pecho, sus hombros y me moví abarcando su espalda con mis manos.

Sus manos frotaron mis muslos subiéndolos por mi cuerpo hasta el final de mi blusa, adentró sus manos por debajo de la tela retirándola de mi cuerpo. Se inclinó besando mi hombro y nos recostó suavemente bajando sus labios por mi piel hasta mis senos, besó, lamió y mordisqueó toda mi piel. Sus manos acariciaron y apretaron todo a su paso, gemí cuando rosó mi ropa interior con sus dedos.

Mis bragas volvían a estar completamente húmedas de nuevo.

— Edward —murmuré

— ¿Puedo intentar darte otro? —preguntó contra mi piel rosando sus dedos por mi intimidad cubierta

— Por-r por favor —asentí

Sus dedos jugaron sobre la tela húmeda, tocando y reconociendo. La lentitud comenzaba a desesperarme pero respiré hondo relajándome y dándole el tiempo que necesitaba.

Sus dedos se adentraron bajo la tela estremeciéndome por completo.

— Maldición, me fascina ese temblor —gruñó

Mi interior se contrajo con su voz cargada de deseo, sus dedos rodearon mi clítoris y gemí. Moví mis caderas contra él buscando más fricción y sus manos tiraron de mis bragas, las retiró de mi cuerpo bajando labios por mi piel. Me tensé.

— ¿Edward? —pregunté. El pánico se oyó en mi voz.

— ¿Hice algo mal? —indagó apartando inmediatamente sus labios y manos de mi cuerpo

— ¿Qué ibas a hacer? —pregunté

— Besarte, ¿Debí preguntar primero? —

Cerré los ojos respirando de forma profunda, la luz entró por mis parpados y los abrí viendo a Edward quien había encendido el velador. Estaba levemente sobre mí, su rostro estaba preocupado.

— Nunca hice eso —confesé

— Puedo no hacerlo si prefieres —ofreció— Internet decía que la mujer disfruta mucho con eso y quería hacerte disfrutar a ti —

— No-o no esperaba —murmuré— No me molestaría probar, solo no lo esperaba y entré en pánico —

Una suave sonrisa se posó en sus labios y besó mis labios.

— Es bueno que no sea el único que entra en pánico —admitió suavemente— Tenme paciencia, ¿De acuerdo? —pidió— Y guíame, si lo hago mal o te hago daño, avísame —

— De acuerdo —asentí

Besó mis labios y la luz desapareció nuevamente al tiempo que Edward reanudaba sus besos por mi piel de forma descendiente.

Su lengua lamió mi intimidad y un profundo gemido abandonó mis labios, de forma tímida comenzó a reconocerme, temblé cuando su lengua rodeó mi clítoris y grité cuando succionó. Escuché su profunda risa y todo mi interior se contrajo por su satisfacción de hacerme gritar.

Sonreí oyéndolo aún perdida en mi placer, ¿Dónde diablos estaba mi dulce y vergonzoso chico?

Me arqueé asombrada por su nueva caricia, llevándome al borde de forma lenta y pausada estallé en un fuerte y estremecedor orgasmo.

Se acurrucó a mi lado encendiendo la pequeña luz nuevamente, bajé mi mirada a su rostro y un profundo orgullo brillaba en sus ojos.

— ¿Feliz? —pregunté

— No tienes idea cuanto, Bella —murmuró

Me incliné sobre él besando sus labios, deslicé mis dedos por espalda y la luz volvió a apagarse. Tomando eso como su aceptación deslicé mis dedos por su pecho hasta los botones de sus pantalones. Su cuerpo se tensó.

— Podemos detenernos aquí si quieres —ofrecí— O puedes dejarme seguir y hacerte sentir como en la sala o mejor —

— Es correcto aquí, ¿Cierto? —preguntó de forma temblorosa

— Conmigo, siempre va a ser correcto que estés excitado, precioso —murmuré suavemente

Tragó con fuerza asintiendo, solté suavemente los botones y su miembro rosó orgulloso mis dedos. Gimió escondiendo el rostro en mi cuello.

Froté mis dedos sobre su piel relajándolo y acostumbrándolo a mi toque, era perfecto, no debía avergonzarse de sentirse así por mi.

— Be-Bella —murmuró

— Abrázame —pedí

Sus brazos me rodearon y adentré mi mano en su pantalón moviéndome suavemente, gimió contra mi piel y se movió incómodo, bajé un poco sus jeans notándolo más cómodo de ese modo y respiró un murmullo de aceptación.

Aventuré un poco más mis movimientos sobre él, gruñó enterrando sus dedos en mi espalda.

— Maldición, voy a correrme —gruñó

— Déjalo ir —pedí

Gimió contra mi cuello y su espesa esencia se disparó entre nosotros manchándonos a ambos. Me moví buscando mi blusa y nos limpié suavemente evitando que se avergonzada antes de deslizar mis dedos por su cabello.

— Te quiero —murmuró suavemente

— Y yo Edward, ha sido perfecto —prometí

— ¿Podemos hacerlo de nuevo? —preguntó

Solté una risa besando sus labios

— — — Fin del flashback — — —

Luego de ese día Edward se había vuelto un completo adicto al sexo, con el paso de los días habíamos tenido nuestra primera vez juntos y a pesar de sus nervios todo fue perfecto.

El carácter soberbio y divertido de Edward había comenzado a surgir en el sexo, y en la vista pública había más seguridad en sus movimientos y en sus actitudes lo cual me enloquecía aún más.

No era para nada atrevido en público, solo besos en la mejilla o roses de labios, sus dedos fuertemente entrelazados a los míos pero en cuanto la puerta del departamento se cerraba era un hombre hambriento y orgulloso por lo que causaba en su mujer.

Y su mujer lo disfrutaba, mucho.

La primera vez que vi a su familia fue todo un reto para los nervios de Edward.

— — — Flashback — — —

Luego de que nuestro periodo de exámenes hubieran terminado Edward vino a mi departamento listos para un fin de semana solos, hacía quince días que no teníamos energía más que para dormir.

Edward entró al departamento dejando un beso en mis labios y se dirigió al sofá de forma nerviosa, las alarmas saltaron en mi cabeza en cuanto el hambriento hombre no apareció en los primeros 5 minutos luego de cerrar la puerta.

— ¿Qué ocurre? —pregunté sentándome a su lado

— Mi madre supo que tengo novia —admitió— Te invitó este domingo a casa —

— Oh, ¿Eso te molesta? —pregunté

— Si, pero no por lo que piensas —negó dirigiendo la vista en mi dirección— Eres mi novia y vives sola, tenemos 21, van a saber que tenemos sexo —

— Bueno, a menos que tu familia sea extremadamente religiosa no le veo problema a eso —negué

— Van a saber que tengo sexo, apuesto que me creían virgen o célibe —señaló— Emmett incluso me lo dijo, debe estar preparando un arsenal de estúpidos comentarios para humillarme frente a ti —

— Eso no va a pasar, Edward —respondí— Si Emmett se comporta mal va a escucharme —

— Él no lo hace a propósito, sé que no busca herirme —aseguró

— ¿Has hablado alguna vez con lo que ocurrió cuando eras niño? —pregunté suavemente

— No —negó

— ¿Él sabe que te hirió? —insistí

— No, Emmett no es un mal hermano —explicó— Solo no sabe cuándo detener sus comentarios —

— Habla con él —pedí

— ¿El día anterior a presentarte a ti? —preguntó de forma nerviosa poniéndose de pie— No, no soy tan idiota para darle material gratuito —

— Edward, si es un buen hermano no va a provecharse de esto —aseguré

— Bella, solo contigo hablo de sexo —me recordó— ¿Crees que pueda en la misma conversación hablarle sobre su comentario, el sexo y tú? —

— Va a sentirse mal de haberte hecho daño sin intención —prometí acercándome a él— Si no fue intencional…—

— Maldición Bella, no puedo hacer eso —gruñó— Alice nos vio el otro día, pasó por mí a la universidad y nos vio, solo Alice sabe del momento horrible que pasé a mis 17, ella estaba conmigo en el instituto y sabe que no reaccioné y luego de eso me preguntaba por novias y no le respondía, seguro pensaba que era gay —

— Bueno, no lo eres —negó— Y van a saberlo, lo que hacemos está bien Edward, es normal —aseguré apoyando mis manos en sus mejillas— Puedo no ir, podemos decir que me siento mal o cualquier otra cosa —

— Solo aplazaríamos la situación, el próximo fin de semana estaríamos igual —explicó— No me molesta que te hayan invitado Bella, quiero que te conozcan es solo que no quiero que Emmett me deje en ridículo frente a ti —

— No va a pasar —prometí— No hay nada que puede hacer Emmett que me haga cambiar lo que veo en ti —

— ¿Ni te va a dejar de gustar estar conmigo? —preguntó en tono suave

— No Edward, se la clase de hombre que eres fuera y dentro de la cama —señalé— Eres dulce e increíblemente apasionado, ¿Crees que si Emmett menciona algo sobre ti eso va a afectar la forma en que me besas? No, no va a afectar, luego de la comida con tu familia podemos volver aquí y reafirmar todo —

— Bueno, eres preciosa, Emmett va a saber que algo hago bien para que estés junto a mí —murmuró

— No tendría problema en comentarle a Emmett de pasada la cantidad de orgasmos que tengo contigo —ofrecí

— ¡¿Tú quieres que me infarte allí?! —exclamó

— Solo bromeo lindo, pero el ofrecimiento es real —prometí besando sus labios

— Probablemente solo con verte de mi mano ya va elevar su pensamiento sobre mí —

— ¿Emmett tiene novia? —pregunté

— Si, Rose —asintió— No es mi estilo de mujer pero es realmente bonita y él lo sabe, siempre salió con mujeres realmente bonitas —explicó— Y tú eres preciosa, eso va a darle un golpe en su ego —

— Por momentos me siento muy molesta con Emmett —suspiré— No lo conozco pero te hace tanto daño…—

— Solo soy yo siendo estúpidamente sensible —negó— Emmett es un buen hermano Bella, fue mi error nunca haberle dicho lo avergonzado que me hizo sentir y para él es un tema tan fácil de hablar —

— Bueno, esperemos que no se comporte como un idiota porque no estoy segura de frenar mi defensa hacia ti —señalé

Deslicé mis manos por su pecho hasta adentrar mis manos en sus bolsillos delanteros.

— Bella —murmuró cerrando los ojos

— ¿Qué? —pregunté divertida

— Sabes que —respondió abriendo los ojos

Sus ojos brillaban deseosos, mi hombre seguro y soberbio estaba de regreso.

— ¿Me deseas? —pregunté

Sus labios atraparon los míos hambrientos, me sujetó de los muslos alzándome y nos llevó al sofá colocándome sobre él. Bajó sus labios por mi cuello besando y mordisqueando. Reí echando la cabeza para atrás, Edward era increíble solo debía confiar en eso.

— — — Fin del flashback — — —

— ¿Qué piensas? —preguntó Edward deslizando sus manos por mi espalda

— En la primera vez que vine aquí —respondí

— Mmm, Emmett aún no se resigna con sus bromas y tú solo te dedicas a discutir con el —señaló divertido

— Ya tengo suficiente confianza con Emmett, problema suyo si no acepta que eres mejor que él —

Edward rio besando mis labios.

— Ya, deja de destilar ese orgullo porque me pones duro —murmuró

— De acuerdo, luego te lo repito en casa —asentí

Gimió bajando sus labios a mi cuello, mordió mi piel y reprimí el gemido.

— Aún amo que tiembles por mí —admitió alejándose de mi piel— Pero ahora, hay que volver a la sala —

Con un suspiro acepté entrelazando nuestros dedos y me dejé llevar a la sala, Edward nos acomodó en el sofá integrándonos a la conversación con sus hermanos, Jasper y Rose. El brazo fuerte de Edward me acercó a su costado y Emmett nos miró de forma burlona.

— No quiero escucharte, Emmett —amenacé

Edward rio a mi lado besando mi cabello, sonreí acomodándome contra él.

Las burlas idiotas de Emmett ya no molestaban a Edward a pesar de que el sexo seguía siendo un tema incómodo para tratar con otras personas, pero no me molestaba cuando eso significaba que era yo la encargada de recordarle cuan correcto era que se pusiera duro por mí y que tan satisfecha dejaba a su mujer.

No me molestaba la picardía que se notaba entre las parejas a mí alrededor porque los ojos de Edward se encendían cuando estaba a solas conmigo en plena confianza y eso era algo total y completamente invaluable para mí. Sus inhibiciones bajaban y desataba todo el hambre y el deseo sobre mi piel.

Al llegar a casa Edward me hizo entrar primero, cerró la puerta y se posicionó a mis espaldas.

— Ahora si, dime —pidió deslizando sus labios por mi cuello

— ¿Qué quieres que diga? —pregunté cerrando los ojos— ¿Qué amo la forma en que mi marido se desespera por mi? ¿La forma en que tus ojos brillan hambrientos al verme? —

Gimió deslizando sus manos por mi estomago cubriendo mis senos.

— Eres lo más sexy que he visto, siempre lo dije —murmuró. Hice un paso hacia atrás adhiriéndome contra su cuerpo, su risa erizó mi piel — ¿Ansiosa bebé? —

— Siempre —lloriqueé

— Hoy tengo mucho, mucho tiempo para ti —susurró

Sus dedos bajaron el zíper de mi vestido dejándolo caer alrededor de mis pies, deslizó sus manos por mis brazos hasta entrelazar nuestros dedos y alzar mis manos a su cabello, me aferré a él dejando sus labios recorrer mis hombros y mi cuello.

Tiró del broche de mi sostén retirándolo de mi cuerpo y cubrió un seno con su mano deslizando la otra dentro de mis bragas, gemí presionándome contra él y mordió mi cuello.

— Ed-Edward —

— ¿Esto te gusta? ¿Qué seas la única que ve esto de mí? —preguntó deslizando dos dedos en mi interior

— ¡Sí! —grité

Rio y mi cuerpo se contrajo a su alrededor, amaba su risa en el sexo.

— Ven, pongámonos más comodos —pidió abandonando mi cuerpo

— Maldito —gruñí

Lo vi caminar por la sala, se arrodilló frente al sofá dejando caer su camisa al suelo. Giró el rostro viéndome, sus ojos verdes estaban oscuros y hambrientos.

— Ven, quiero decirte hola de nuevo —pidió

Reprimí el temblor de mi cuerpo sabiendo que si el volvía a reír me iba a correr en este momento. Caminé sentándome en el sofá frente a él, tomó mis bragas deslizándolas por mi cuerpo y besó mi estómago de forma descendente. Tomó mi mano derecha llevándola a su cabello y entrelacé mis dedos allí.

Sus manos tomaron mis muslos con delicadeza separándolos y su lengua lamió sobre mí, temblé cuando rodeó mi clítoris con su lengua.

— A-amor —murmuré

Alzó sus ojos sin soltarme de su boca, ojos hambrientos y oscuros. Mordí mi labio inferior silenciándome y alzó su mano hasta mi boca liberándola.

— Quiero escucharte, siempre —pidió

Asentí completamente hipnotizada por sus ojos, poco tiempo le tomó a mi cuerpo contraerse bajo sus caricias, cerré los ojos y sé que grité porque escuché su risa satisfecha. Sus besos subieron por mi cuerpo hasta mis labios donde besó con dulzura, abrí los ojos viendo su rostro.

— Amo gritar porque amo como sonríes —admití suavemente

— ¿Orgullosa de lo que te hago? —preguntó rosando mis labios

— Mucho —murmuré deslizando mis dedos por su pecho

Gimió cuando froté su excitación por sobre la tela, solté el botón y la cremallera bajando su pantalón junto al bóxer. Besó mis labios acomodándose en mi entrada y de una rápida embestida estuvo en mi interior. Recargó su frente en la mía viéndome fijo en cada embestida, en cada movimiento y en cada caricia.

— Te amo —prometió aferrándose a mi cintura

— Mierda, te amo —lloriqueé

Sus labios atraparon los míos hambrientos y acarició mi estómago llegando a mi intimidad, frotó de forma circular sobre mi clítoris y todo estalló llevándolo conmigo pocos segundos después.

Escondió el rostro en mi cuello y respiró profundo besando mi piel.

— Que esta búsqueda nunca termine —rogó. Solté una risa besando su cabello, me sentía exactamente igual.

— ¿Quieres que vuelva a los anticonceptivos? —pregunté suavemente. Alzó el rostro besando mis labios.

— No, quiero formar una familia contigo —murmuró— ¿Tu quieres regresar a los anticonceptivos? —

— No realmente —negué— Solo pensar que perder la posibilidad de estas noches…— expliqué deslizando mis dedos por su espalda

— Los vamos a seguir teniendo, Bella —prometió— Mamá va a estar feliz de cuidar a los niños por unos días al mes —

— ¿Niños? —pregunté divertida

— Si, bueno, quisiera más de uno —asintió— Se que me vas a encantar y enloquecer con tu pancita Bella y quisiera verlo más de una vez, voy a necesitar modos de seguir complaciendo a mi mujer sin lastimar al bebé pero sé que vas a encantarme —

— ¿Si? ¿Por qué estás tan seguro? —insistí

— Porque se que una de estas veces en que tanto nos disfrutamos es la vez en que un bebé se va a formar en ti —explicó— Y un bebé que es creado con tanto amor y diversión es un bebé feliz también —

— Bueno, si es proporcional a nuestra diversión…—reí

— Lo es, amo la búsqueda y voy a amar el cuidarte y mimarte cuando llegue —prometió

— Y aceptar frente a nuestros padres que tuvimos sexo —

— Ya te dije, van a estar tan felices que es lo que menos va a importarles —señaló— Incluso a mi no va a importarme que eso ocurra, amo hacer el amor contigo y amo crear un bebé contigo —

— No decirle a nadie que estábamos buscando es la mejor decisión del mundo —prometí

— Lo sé —aseguró— Emmett me molestaría por estar desesperado por llegar a casa contigo, y lo estoy, solo que no tiene que saberlo —

— No tiene que saberlo —repetí riendo

Edward besó mi sonrisa.

— Además, porque no decirlo, la idea de venirme en tu interior sabiendo que no hay métodos anticonceptivos…—sonrió— Bueno, hay algo de mi orgullo masculino que se regodea en eso —

— Luego hablas de mi y mi orgullo por ti —señalé

— Eso también hace que mi orgullo se eleve —prometió— Porque si solo fuera un regular no lo repetirías, pero esa conversación en casa de mis padres… bueno, estuve a poco de borrar todas mis inhibiciones y subirte al cuarto —

— Probablemente hubieras entrado en pánico en cuanto tu excitación bajara —reí

— Probablemente —asintió— Pero Emmett me hubiera dejado de fastidiar, no sería malo —

— No entiendo porque lo sigue haciendo —negué— Llevamos casados 2 años, creo que es bastante obvio que eres bueno y no eres gay —

— Cerramos el ciclo la vez que me senté a hablar con él sobre eso pero le gusta fastidiarme —comentó encogiéndose de hombros— Y le hizo tanta gracia que tu comenzaras a rebatir sus bromas sobre mi que no puede evitarlo, ya no me molesta —

— Lo sé —asentí deslizando mis dedos por su cabello

— Ven mi amor, hora de la cama —pidió apartándose de mi

Se retiró el resto de la ropa de su cuerpo antes de besarme, me tomó de los muslos alzándome y reí aferrándome a él.

Había prometido un fin de semana para nosotros y sabía que esta noche solo era el inicio, probablemente un bebé fuera creado este fin de semana.


"Los mejores momentos son aquellos que no se pueden contar"


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)

www . facebook . c o m groups / 350954842735251


¡CAPITULO ÚNICO!

Otra pareja con una dinámica particular, me gustó escribir sobre este Edward.

¿Opiniones?