Bueno... este oficialmente es el año en el que más me he atrasado con los regalos. He aquí el SEGUNDO de los 4 regalos que merecen mis mejores amigos este año, y por DIOS que esto no va ni por la mitad... espero sepas perdonar la tardanza Over, y que te guste. ¡Feliz cumpleaños!
Multiverso.
One-shot.
"Cinco mujeres, un muchacho y un calabozo"
Au: Glitchred.
Pareja: Frisk x Harem.
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-[Fragmento 1: ¿Y ahora qué diablos pasó?]-
TROOOOOOMP~
Los rayos en lo más alto del cielo estallaron, iluminando todo de un color dorado por breves instantes. Ebott, víctima de una tormenta como pocas veces se había visto en tiempos recientes, no era nada más que una ciudad en penumbras con las luces de los interiores encendidas. Madres arropaban a sus hijos e hijas, padres daban lo mejor de si para disfrutar de su sábado, y los niños simplemente se ocultaban debajo de la cama.
Frisk, por el otro lado, pese a no ser padre, si luchaba contra el molesto sonido de afuera para tener un Sábado decente.
SLASH
"¿Realmente divierte tanto esa porquería?"
Desde atrás, Chara Dreemurr observaba con una ceja en alto a su marido sentado en frente de la televisión, vistiendo nada más que su característico suéter para enfrentarse al monstruoso frío, junto a la estufa encendida. El castaño contestó con un ligero "uhum" mientras la flechita sobre un caballero tras pegar un corte cambió de posición; yendo a una mujer con una capucha puesta y un bastón.
"Dice la que se quedó atrapada en la época de las granjas y las villas~"
Canturreó Bete Noire, sosteniendo el otro control mientras se burlaba de la aparente y evidente incapacidad de Chara por adaptarse al nuevo milenio. La segunda determinación pegó un gruñido de molestia mientras observaba a la bestia negra, siendo Akumu quien estaba sosteniendo el control sin apartar la vista de la televisión. Lo único que traía consuelo a la primer caída era que no estaba sola.
Amber: Yo tampoco entiendo... -contestó Amber Lightvale. La peliazul, contrario a los primeros tres, estaba en la mesa en compañía de Red, jugando a algo que por lo menos si conocía; las cartas. El alma dual sacó una carta para añadirla a su baraja, un Joker, y luego alzó una ceja- ¿no son todos... cuadritos? osea... ¿no sería mejor jugar con nuestra imaginación o algo?
La de mejillas sonrojadas soltó una risilla, negando con la cabeza. Eso le trajo algo de nostalgia, porque habló igual que su pequeño hermano menor. Asriel siempre había tenido la cabeza en las nubes, mientras que ella prefirió ser pesimista y seguirle el juego con muy pocas ganas, sin duda alguna a sus veinticinco años no tenía esperanza alguna si no fue capaz de hacerlo de niña.
"No gracias, prefiero conservar mi dignidad"
Respondió la princesa de los monstruos, mientras Muffet salía de la cocina sosteniendo una bandeja con Croissants recién horneados. El olor fue lo suficientemente fuerte y apetitoso para llamar la atención de las cuatro féminas, pero no así del embajador, cuyos ojos rojos como la sangre siguieron pegados al televisor.
La monstruo de tez morada soltó una risilla, porque parecían una manada de lobas hambrientas. Sin decir palabra alguna, dejó la bandeja en la mesa, la mano de la pelirroja acercándose junto a la de Amber, sacando un dulce. Chara y Betty fueron las siguientes, dándole un mordiscón en ese mismo orden. El delicioso sabor a mora y arándano que había usado como relleno hizo explosión en las bocas de todas, para orgullo de la araña humanoide.
Chara: Cielos... tu cocina realmente es casi tan buena como la de mi madre -comentó la humana de orbes carmesíes, haciendo sonreír a la monstruo de tez púrpura. Aún si había usado "casi", Muffet ya no tenía un ego tan grande, y es que se trataba de Toriel obviamente. No podía compararse con una mujer que había vivido tres veces más que ella, si no es que más. La jovencita alzó una ceja, mirando a su pareja nuevamente- Frisk, suelta esa cosa. ¿No quieres comer con nosotras?
Y el embajador, tan dulce y amoroso como siempre había sido, negó con la cabeza suavemente.
"Dame un momento... tengo que subir de nivel..."
Respondió, completamente hipnotizado mientras su personaje daba un espadazo al duende en la pantalla. Akumu gruñó estando de acuerdo, tomando control de su propio personaje. Una partida de 2 guerreros no era para nada fácil, más teniendo en cuenta que había elegido la dificultad máxima. El caballero sacó un escudo, justo a tiempo para mitigar la bola de fuego que lanzó el duende hechicero.
Había perdido doscientos puntos de vida, pero era mejor que cuatrocientos.
La princesa, lejos de tomarse ligeramente su respuesta, caminó hasta agarrarle el hombro a su esposo, dispuesta a sacarlo de allí a la fuerza.
"Oye, ten algo de consideración. Suelta ese maldito-"
TROOOOOOOMP~
Como si el destino quisiera darle la razón a la hermana adoptada de Asriel Dreemurr, un trueno descendió directamente a la antena de la casa, haciendo su recorrido por el metal, hasta los cables y las conexiones, hayando escape en el enchufe al cual estaba conectada la consola. Tan rápido y fugaz, hubiera simplemente quemado la televisión de no ser por quienes sostenían los controles.
Akumu y Frisk. Miedo y Determinación.
ZRAAAAAAP ZRAAAP ZRAAAAAP
"HRYAAAAAAAAAAARGH"
Los gritos que ambos caídos y la masa rosa soltaron al sentir la electricidad recorrer sus venas asustaron a las cuatro restantes. El alma de Frisk, Chara, y toda la magia que Akumu poseía para darle a Betty hicieron conexión, como si fuesen tres luces. Dos rojas, una rosa, y el dorado de la electricidad. Amber, Betty, Muffet y Red se pusieron manos a la obra buscando socorrer al par.
Antes de que la bestia negra, quien estaba más próxima a su rival, pudiese ponerle las manos encima, el miedo que la consumió por su posible muerte, indicado por el color rosado consumiendo el castaño de su melena, fue el ingrediente final.
FRRRWAAAAAAMP~
Un destello de luz cegó a Bete Noire, Amber Lightvale, Red Slicing Hood y Muffet antes de que pudieran decir cualquier cosa, al mismo tiempo que otro trueno caía iluminando la casa.
Todo quedó en silencio, luego de que los controles que Frisk y Akumu solían sostener cayeran al suelo.
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Clack~... clack~... clack~
Con todos sus años de entrenamiento bajo la tutela de Undyne y los demás miembros de la guardia canina, Red había aprendido muchísimas maneras de sobrevivir. Si, los terrenos que podía recorrer en el subsuelo eran muy limitados comparados a los monstruos del ayer, pero si algo tenía muy en claro, era siempre saber reconocer donde estaba mediante lo más básico.
Y ahora mismo, tanto la acústica como los sonidos y lo que sentía en su nuca, no le recordaban a nada, ni siquiera a Waterfall.
"¡!"
Levantándose, la guerrera abrió los ojos, llevando su mano izquierda a su cintura para empuñar su sable por instinto, pero la empuñadura tan extraña, sumado al hecho de que recordaba estar vistiendo su ropa casual, la tomaron por sorpresa. Mirándose a si misma en el reflejo de un charco cercano, con ninguna otra luz más que la de dos antorchas a sus costados, se dio la libertad de observar la armadura carmesí con telas negras que traía puesta.
Su sable ya no tenía un modelo simplista, sino que era dorado, adornado con dos rubíes en la empuñadura, como si fuera una noble.
"Mnght..."
La inconfundible voz de Frisk le impidió seguir pensando.
Red: Frisk -llamó la pelirroja a su pareja, acariciándole en busca de cualquier reacción. No había olor a quemado, ni tampoco ninguna zona que pudiese ver estaba ennegrecida. Él, justo como ella, tenía una indumentaria que nada tenía que ver con su suéter o sus pantalones, una armadura de color azul, junto a una espada de plata y una capucha rosada- despierta... por favor...
"... ¿Dónde carajos estoy?"
Pero no fue él quien respondió a sus demandas. Mirando tras de si, la inconfundible silueta de Chara junto a sus brillantes irises la recibieron; la Dreemurr encaró a la novia de su esposo, y a este mismo. Verle en el piso sin aparente señal de despertar disparó inmediatamente su adrenalina por las nubes, provocando que se levantase brusca y rápidamente mientras gritaba su nombre.
Red, siendo prudente ante su monarca, se apartó lo suficiente para que Chara pudiese colocar la cabeza de Frisk en sus muslos tratando de darle consuelo, pero no hubo caso; en lugar de su carne, solo lo recibió el metal verde de su indumentaria.
"¿Qué demonios... ?"
La oscuridad y las dos luces anaranjadas apenas la dejaban distinguir algo. La joven de mejillas rosadas abrió sus parpados en estupefacción, mirando más detalladamente sus muñecas, piernas y brazos. Una túnica amarilla partiendo desde sus hombros cubría por completo un set que guardaba ciertas similitudes con la armadura de su padre, junto a una daga que en nada se parecía al cuchillo real colgando de su cadera.
Alzando las cejas, Chara miró a Red, notando que tanto ella como su cónyuge tenían su mismo problema.
"Somos solo nosotros tres, princesa..."
Habló la miembro de la guardia real, desenvainando su arma. Si Muffet, Amber o Betty estuviesen aquí, ya se habrían despertado. Chara suspiró, negando con la cabeza. Su mejor hipótesis era que esa chatarra había reaccionado con determinación y miedo, y habían acabado en la televisión... eso, o los ridículos animes que a Undyne tanto le gustaban terminaron siendo reales.
Fuera cual fuera la respuesta, ahora mismo lo único que podían hacer era caminar hacia adelante.
Entre las penumbras, podía distinguirse a lo lejos una antorcha más, junto a lo que parecían ser dos puertas enormes.
Era eso... o quedarse en esa cueva hasta morir.
"Yo lo cargo. Tú ve dos pasos adelante."
Ordenó, usando su voz autoritaria. Ahora mismo, Frisk no estaba en las mejores condiciones, y ninguna tenía ni idea en qué sitio estaban. Lo mejor y más prudente que podían hacer, era dividirse el trabajo. Red asintió sin chistar, al mismo tiempo que Chara tomaba a su esposo por las piernas, llevándoselo en la espalda. Su peso, sumado al extra de ambas armaduras, la hicieron gruñir.
Sabía que esas porquerías traerían problemas...
Y cuando despertara, se aseguraría de que no escapara a la enorme reprimenda que le daría.
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-[Fragmento 2: Terror a todo terreno]-
"GRAAARGH"
Lejos de estar en una situación tan "relajada" como sus otras colegas, Bete Noire en compañía de su fiel amigo rosa brincaba desde la pared al suelo, evadiendo justo a tiempo un enorme garrote que hizo trizas los ladrillos cual mantequilla. La fémina de orbes rosados, con los pies en el techo gracias al propio Akumu, entrecerró los ojos mientras miraba los maníacos orbes verdes de su contrincante.
Piel verde y demacrada, orejas puntiagudas, casi nada de dientes, y saliva escuriéndosele por la boca.
Un duende que, aparentemente, carecía de alma... o eso daba a entender las escleróticas negras junto al vacío que la recibía cada vez que sus miradas se encontraban. Haberse despertado encadenada a punto de ser servida como platillo principal para esa asquerosa criatura no era la mejor de las experiencias.
Su único consuelo ahora mismo, era que no sentía magia emanando de él, por lo tanto podía estar más que segura de que no se había tragado a sus camaradas mientras estaba dormida.
"¡Rrrrrgh!"
Hambriento e irracional, gruñó al ver a su presa en las alturas, pegando un brinco lo suficientemente alto para conseguir alcanzarla. Betty sonrió mientras dejaba al monstruo en cuestión agarrar su brazo; no recordaba la última vez que había matado a alguien, mucho menos a un monstruo, así que esto probaría ser una experiencia de lo más nostálgica y refrescante.
La mano del ser verde estrujó el brazo de la joven, buscando quebrárselo con su fuerza superior. Un sonido desagradable se escuchó, al mismo tiempo que sonreía cayendo al suelo, con hilillos viscosos entre sus labios, la alzó cual muñeca de trapo para posteriormente estrellarla contra el suelo.
CRASH
Ver su cuerpo chocar contra el piso generando un pequeño crater le hizo reír, con una voz gutural, casi animal. Quieta ahí como estaba, probablemente ya casi al borde de la muerte por todos los huesos rotos de su espalda, consideró ganada su pequeña batalla. Era momento de reclamar su premio; colocando su enorme pie sobre su torso, aprovechó que tenía su brazo agarrado para empezar a jalarlo como una palanca.
Primero se comería sus extremidades, y luego la engulliría entera.
SWRSH~
"¡GRH!"
O ese era el plan... hasta que sintió un agudo dolor en su mano, junto a la sangre.
Desde el piso, el cuerpo femenino se removió, empezando a hacer fuerza y presión contra él. La mano libre de Noire agarró uno de sus dedos, apretándolo con fuerza tal que literalmente lo aplastó. El alarido de dolor que soltó el duende gigante fue suficiente para soltarla, buscando darse consuelo a si mismo para tratar de parar el dolor. Viendo su palma, se percató de la enorme cantidad de agujeros que tenía.
Y tras volver a ver a Betty, cuyo cuerpo se ponía de pie lentamente, se percató de la bola con picos que tenía en lugar de su mano, acompañado del brillo rosado de sus ojos.
Las gotas verdes de su sangre escurrían libremente por el arma rosada de la bestia negra, quien como si estuviese quitándose el polvo de encima, agitó su brazo hacia la derecha para luego soltar una risilla de lo más tranquila, pero para nada... humana. Lentamente las sombras se fueron, dejando ver al monstruo que, donde antes había un rostro humano, ahora había una hilera de afilados dientes.
Junto a unos ojos monstruosos.
"Buen golpe... dime... ¿tienes miedo?... porque estás temblando como una hoja..."
Fue como un balde de agua fría, no solo a su cuerpo, sino a su entero existir.
Cara a cara, no podía creer lo rápido que la situación se había puesto en su contra. Se suponía que esa humana sería presa fácil, un platillo rápido que de alguna manera logró soltarse, pero mientras más veía aquel horripilante rostro más se percataba de su error, porque no era una humana ni de lejos. Era una cosa. Y ahora estaba burlándose de él como si fuese una cucaracha.
"RRRRGHK..."
Apretando sus dedos con tanta fuerza como le fue posible, la adrenalina mezclada con la ira fue suficiente para hacerle reaccionar.
Humana o no... fuera lo que fuera, no permitiría que le pisoteara de esta manera. Emitiendo un grito de guerra, empuñó su garrote en una mano, dando un paso hacia adelante en una postura de combate a medio defender. Betty, por el otro lado, simplemente ladeó la cabeza ligeramente hacia la derecha, incapaz de contener su dicha. Había extrañado este sentimiento.
"¿Así que si tienes agallas?... veamos cuanto te duran"
SWROMP~
Desapareció en un instante, haciendo trizas el suelo por la fuerza con la que se impulsó. Siendo él quien actuó con menor rapidez, optó por una estrategia defensiva; clavando su garrote en el suelo tras transmitirle magia, logró generar un campo de fuerza a su alrededor que tan rápido como vino, se fue. Agachado en una pierna, observó sorprendido como el cuerpo de su enemiga hacía acto de aparición segundos después de colocada su barrera.
Y, usando nada más que aquellas garras rosadas, lo cortó como si fuese mantequilla.
Nuevamente su rostro había sido cubierto por las sombras, dándole una apariencia de lo más escalofriante.
Noire, viendo que tenía el paso libre, transformó su mano izquierda en una lanza, dirigiéndola directamente al pecho del canibal, quien reaccionó justo a tiempo para alzar su garrote y desviar su ataque con la empuñadura. Una risa gutural y enfermiza salió de su boca, viendo su oportunidad: lo bajó a toda velocidad, buscando reventarle la cabeza de un solo golpe.
WMPH~
"¡RRGKKKK!"
Pero haber deshecho su barrera no hizo sino liberar la mano derecha de la castaña, que utilizó para defenderse, terminando en un forcejeo. Perdiendo rápidamente su sonrisa, el gigante rugió buscando tanto intimidar como mantener su propio impulso. Betty, no obstante, seguía manteniendo su imperturbable alegría, pese a como le temblaban los brazos al tratar de contenerlo.
Fue entonces cuando se percató de sus piernas desprotegidas.
"GEHKEH~"
Dándole una patada a sus piernas para que tropezara, ejecutó un barrido que dio por terminada la lucha. Cuando la espalda de Betty tocó el suelo, y esta miró hacia arriba, lo único que podía ver era el garrote dirigiéndose a toda velocidad hacia su rostro mientras él reía como si no hubiera un mañana. Al parecer, estaba perdiendo la cabeza conforme avanzaba la pelea.
Justo lo que necesitaba.
SRASHHHHH~
El suelo tembló, agrietándose con el golpe. Cerrando un poco los ojos por la tierra y el polvo, observó estupefacto como no había nada más que la tierra y las rocas de la mazmorra incrustadas en la madera de su arma. ¿A dónde había ido aquella chiquilla?, estaba seguro que con la poca distancia que les separaba, debía haber tenido tiempo suficiente para matarla antes de que reaccionara.
"Debo admitirlo, no poder ver la vida que has llevado hasta ahora es una verdadera pena... no sabes cuánto me habría gustado torturarte..."
Su voz ahora provenía de todas partes, como si fuera una divinidad. Alzando su cabeza con incredulidad y sorpresa, la abominación miró atrás de si, luego a su izquierda, su derecha, arriba, abajo, las esquinas. ¿Cómo era posible que hubiese desaparecido?, ¿qué clase de magia era esta?, ¿se había hecho invisible y trataba de engañarlo?
Como si supiera sus pensamientos, una tétrica risa se hizo presente.
Oh, pero que temor tan delicioso~
"Eres más estúpido de lo que creía... el resultado estuvo definido desde el primer momento..."
Le temblaron las piernas, y luego los brazos.
Furioso y temeroso, comenzó a agitar su garrote en todas direcciones, tratando de golpearla, aún creyendo que se escondía. Un movimiento ascendente a su derecha, luego uno descendente atrás de si, destruyendo el piso. Las paredes cayeron también, luego el techo, cada rincón de la sala estaba siendo aplastado en busca de la creatura rosada, pero no había caso.
"¿Terminaste?... muy bien..."
Un rugido salió de sus fauces cuando volteó nuevamente para mirar su retaguardia, esperando un ataque a traición, pero solo le recibió la oscuridad, los derrumbes de su pequeña rabieta, y la nada misma.
SWRASH~
"UGHCK"
Y entonces vino el dolor, junto a la sorpresa.
Una enorme cuchilla rosa atravesó su barriga, al mismo tiempo que abría los ojos. Luego otro agonizante grito; porque los dedos de la mano izquierda de Noire, aumentados en tamaño y filo, fueron incrustados en su espalda y en ambos hombros, atacando específicamente a los huesos de su columna vertebral y los que mantenían sus brazos unidos. Con su fuerza superior, le alzó como si de un títere se tratara.
Él agitó las piernas, habiendo perdido por completo la voluntad de luchar, en un vano intento por liberarse. Un golpe, dos golpes, como si fuera un niño siendo alzado por su fúrica madre, pero este no era el caso.
"Mírate... tan indefenso... tan patético... tan asustado..."
Los gimoteos que soltó fueron prácticamente los de un animal herido. Volteando su cabeza hacia atrás, se encontró con el rostro sonriente de la bestia. Tembloroso, acongojado y acorralado, no pudo hacer nada más que empezar a sollozar. Noire observó en silencio la patética vista, para luego retraer la cuchilla de la barriga de su enemigo. Por mucho que disfrutara esto, tenía que encontrar a los demás.
"Toma esto... como una muestra de humanidad."
E inmediatamente incrustó la misma en el cráneo del susodicho. Una muerte rápida y, con la suerte suficiente, indolora. Betty dejó caer el cuerpo de su atacante, observándole yacer en el suelo inmóvil como una piedra. Entrecerrando sus párpados, la bestia negra logró ver una puerta a lo lejos, oculta por las sombras, además de la que había atrás suyo.
Por muy aterrado que estuviera, no fue tan tonto como para bloquear ninguna de las salidas.
Ahora la pregunta era... ¿por dónde ir?
CLIIIIINK~
La puerta a su costado izquierdo que antes solía estar a sus espaldas le dio la respuesta, junto a las cabezas de Red y Chara. Miedo segunda abrió los ojos al ver el estado de su novio. Por mucha ira que sintiera, era obvio que ninguna de las dos tenía algo que ver y, tras ver sus almas, se percató de la situación. Todos habían sido arrastrados a ese lugar... por culpa de sus rasgos.
Chara, lejos de sentirse feliz por ver a Betty con vida, observó el desastre dejado por el combate, junto al hecho de que había entrado en su forma verdadera. Por breves instantes, la princesa consideró el burlarse de su enemiga natural, pero rechazó la idea.
"¿Tantos problemas te dio esta porquería?"
Cuestionó iniciando la caminata, ahora mismo tenían que encontrarse con Muffet y Amber. De las dos, quien más posibilidades de despertar a Frisk era el alma dual precisamente por ser amabilidad. La joven de rasgo rosa simplemente se cruzó de brazos, dejando el manto marrón ocultar su cuerpo y piernas, como una túnica.
"Simplemente me dejé llevar. Iba a irme antes de que aparecieran ustedes dos."
Red ocultó una pequeña sonrisa mientras abría la puerta, siendo recibidas por la oscuridad, y más pasillos. Betty alzó su mano izquierda, enviando tres masas rosadas por las otras divisiones, mientras ellas seguían adelante. En algún momento iban a encontrar a la repostera y la bibliotecaria, las cosas nunca iban a ir mal siempre y cuando estuvieran juntos.
Y aún si no, tenían que ser positivas.
Eso es lo que Frisk les había enseñado, después de todo.
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-[Fragmento 3: ¿Un problemita? más bien un problemón]-
WHAM~
Al final, ninguno de sus esbirros fue necesario.
"¿Pero qué... ?"
Red alzó su sable en alto, escuchando al igual que sus compañeras el estruendoso sonido, seguido de un temblor que pareció hacer temblar todo hasta sus cimientos. Betty miró hacia adelante, iniciando la carrera primero, seguida de Chara y la pelirroja en cuestión. En lugar de puertas, el techo comenzó a expandirse conforme más se acercaban a la fuente del sonido, y entonces lo vieron.
Muffet saltando en un muro, justo a tiempo para esquivar un enorme puñetazo. La monstruo de cabello negro, teniendo un rostro serio como en pocas ocasiones se la veía, manifestó parte de sus hilos morados para intentar aprisionar aunque fuese por unos momentos a su enemigo: un golem gigantesco, tan grande que podía compararse con Kumuzilla.
La última de los Lightvale apoyó a su compañera, alzando la mano para invocar una de sus cierras, buscando cortarle la palma. No obstante, tras hacer contacto, la magia azul giró a toda velocidad, pero no tuvo efecto alguno. Muffet abrió los ojos, sintiendo como ahora en vez de resistirse a su jale, se adaptó y empujó contra ella, buscando aplastarla con el dorso de su mano.
CLAMP~
"¿Hrgh?"
Ladeando la cabeza, el ser de piedra analizó la barrera roja con visible extrañeza, esto había evitado su remate. Desde abajo, los cinco ojos de la morena se encontraron con la espalda de la Dreemurr. Chara tenía sus manos alzadas, habiendo creado una media luna protectora para salvar a la cocinera del grupo. Una gota de sudor descendió por la frente de la chica con mejillas rosadas, sintiendo como la presión de tanto peso estaba pasándole factura.
"¡MUÉVETE DE UNA VEZ!"
Gritó, haciendo reaccionar a su estupefacta colega. Ambas salieron justo a tiempo antes de que el escudo se quebrara como cristal. El puñetazo levantó una gran cantidad de polvo al impactar, haciendo temblar el área. Reunidas, solo bastó una mirada para convencer al alma dual de que se agachara; protegiéndose a si misma con un escudo al alzar su mano izquierda, la derecha empezó a curar al único hombre del grupo.
Muffet se quitó unas cuantas gotas de sudor de la frente, suspirando.
"Necesitamos dividirnos. Todo tiene un punto débil."
Habló de inmediato la castaña de mejillas rosadas, desenvainando su daga y apuntándola en dirección al coloso, cuyos ojos brillaron al ver al grupo. Betty entrecerró sus ojos mientras cambiaba una de sus manos por una cuchilla, empuñando una guadaña con la otra. Red por el otro lado apuntó con su arma al nuevo enemigo a vencer. Si bien Amber no dijo nada, era obvio que de las cinco ella era la menos capacitada para ayudar.
Por ahora, debía concentrarse en proteger y despertar a Frisk.
"¡ADELANTE!"
Bramó la caída, desapareciendo junto a sus cuatro compañeras. Betty se impulsó yendo directamente a por uno de los brazos, el izquierdo. Habiendo recargado la hoja de su guadaña con magia para un impacto aún mayor, llevó la misma atrás de su cabeza para aprovechar el impulso de su cuerpo, buscando una cortada profunda en aquel material. Amber no había tenido éxito alguno en cortarlo, pero ella sería una historia diferente.
Bajando los brazos con todas sus fuerzas, Noire clavó su arma en la palma, pues pese a su tamaño había sido capaz de reaccionar jsuto a tiempo para defenderse. Un estruendo por toda la magia y la fuerza chocando contra la piedra se hizo presente, percatándose con una sonrisa en el rostro como si bien no logró rebanarle la mano, al menos si logró clavarse en su palma.
Un gruñido no de dolor, sino más bien victorioso, escapó del gigante mientras este cerraba sus dedos buscando aplastarla como a una mosca.
"¡Ni lo pienses!"
Desde abajo, justo antes de que lograse su cometido, Red invocó uno de sus centinelas, el de 01, liberando una ráfaga de magia celeste que, al entrar en contacto con sus dedos moviéndose, provocó un retroceso en los mismos que Betty aprovechó para lograr escapar con un salto, enganchándose a uno de sus dedos para comenzar a correr por el brazo en dirección a su rostro.
La pelirroja al ver a su compañera libre, emitió un destello blanquecino por sus pupilas; empezando a mover su espada a gran velocidad buscando efectuar cortes energéticos más. Para cuando uno aterrizaba en las rodillas, ella ya estaba efectuando dos más. El gigante, quien bajó su mirada hacia el suelo por unos segundos, con solo mover un poco su pierna hizo que del piso empezaran a surgir unas enormes estacas de piedra a gran velocidad.
"¡GHK!"
Notando su cercanía, Red se alejó con un impulso, empezando a correr hacia uno de los muros. El estridente sonido de la tierra siendo hecha pedazos conforme el ataque la seguía no hizo más que apurar su paso, llegando a correr por la pared. La espadachín, preparándose para saltar viéndose cerca del techo, brincó justo en el último momento en que una estaca se extendió buscando su muerte.
No se llevó más que un trozo de su capa.
Empuñando su sable en pleno aire y cargándolo con energía, antes de que pudiese caer; Betty disparó una de sus masas rosadas desde sus manos, dándole una plataforma provisional a la pelirroja. Red, sin mediar palabra, se apresuró al rostro del gigante buscando al menos quitarle uno de sus ojos. Alzando su mano libre; extendió uno de sus dedos como si fuese una cuchilla de piedra, tratando de ensartarla.
La luz azul de una barrera fue su salvadora.
"Quédate quieto, basura"
Recriminó la joven de mejillas rosadas desde el suelo, habiendo extendido su daga y bañándola con integridad. La enorme cuchilla fue capaz de llegar hasta el rostro del enorme coloso, obligándolo a usar los dedos de su mano para cubrirse y protegerse. Aún así, teniendo la ventaja, Chara comenzó a caminar pesadamente, levantando una pierna tras otra con nada más que su determinación para intentar empujarlo contra la pared.
Soltando una de sus características risas, Muffet usó sus hilos en las piernas del mismo, jalándolos para ayudar a su princesa. El esfuerzo en conjunto de ambas chicas consiguió hacer que la espalda del enemigo tocase la pared, emitiendo un enorme temblor por todo su peso.
"¡AHORA!"
Bramó la bestia negra, saltando con su mano-espada en conjunto con la ex-miembro de la guardia real. Betty clavó el filo en el ojo izquierdo y Red en el derecho, cegando por completo al coloso, cuya única reacción fue emitir un enorme gruñido de, ojalá, dolor. Sus cuencas emitieron un destello dorado, pese a no poder tocarlas y quitarlas con sus manos, si fue capaz de obligarlas a retroceder, volviendo al suelo.
Chara, estando a la cabeza con sus tres compañeras detrás de si, alzó su arma. Hasta ahora todos sus ataques del mundo real habían funcionado, por lo que, en teoría, debería ser capaz de ejecutar su movimiento estrella para eliminar a esa cosa de un solo golpe.
"Apártense"
Fue una demanda, pero también una advertencia. Pronto el destello carmesí se hizo más brillante, pareciendo una flama que se agitaba como si tuviese vida propia. Chara, ni corta ni perezosa, clavó su daga en lo más profundo del suelo en frente de si misma. Un destello carmesí emergió desde la cuchilla, extendiéndose por el suelo como si fuese una ola.
Los ojos de la princesa de los monstruos brillaron, cual linternas.
"Bienvenido a mi infierno especial"
Amber, protegiéndose a si misma con un pequeño domo verde, observó desde atrás la pared roja alzándose hasta el techo y yendo más allá en una tormenta de poder. La voz de aquella enorme cosa poco a poco se fue sofocando por el ruido del poder en bruto de Chara Dreemurr, quien no detuvo su magia en ningún momento. El destello blanco que conformaba cada una de sus pupilas desapareció, junto a la roca de la que estaba hecho.
Al cabo de unos minutos para asegurarse de haberlo exterminado por completo, por fin se dignó a detenerse.
No había quedado absolutamente nada e irónicamente, su ataque había sido tan potente que logró dejar una abertura hacia un piso superior.
Impresionante...
No había lugar a duda de que determinación segunda era un ser de temer, con todas las letras.
"Ugh..."
El gimoteo tan débil y suave que escapó de los labios de su amor la sacó de sus pensamientos. Frisk, aún con los ojos cerrados, pero reaccionando, se movía bajo la luz verde de su magia. Lightvale pegó un grito para avisar a sus colegas, quienes rápidamente se apresuraron a correr intentando asistirlo. La joven de orbes verdes detuvo su sanación y desmaterializó su domo.
"¿Frisk?"
Llamó la caída, arrodillándose al lado del castaño para inspeccionarle. Su piel había recuperado parte de su calor, los temblores que sufría incrementaron en intensidad junto al movimiento de sus párpados, y por fin, los orbes rojizos del embajador se encontraron con las miradas de sus cinco parejas. Claro está... solo había una cosa que preguntar.
"¿Se guardó mi progreso... ?"
... Tras un par de segundos de silencio, lo único que pudo escucharse fueron las carcajadas de Amber, quien mejor se tomó la estúpida pregunta que hizo. Chara, por el otro lado, refunfuñó perdiendo por completo toda simpatía por el estado físico del amor de su vida. Red, estoica como siempre, al menos mostró una sonrisa casi imperceptible. La bestia negra emitió un largo suspiro, y la pastelera de tez morada se llevó una mano a la boca, haciendo su característica risilla.
Chara: Eres un... -conteniendo sus propias palabras en su boca al ver sus quemaduras aún presentes, desapareciendo poco a poco, la hija del subsuelo se llevó el pulgar y el índice al puente de su nariz, en un intento por poder calmarse. Cerrando la boca, determinada a concentrarse en su amor y sentimientos, contuvo las ganas por tirarle las orejas para en su lugar cargar su brazo tras sus hombros- Apóyate en mi. Tenemos que seguir adelante.
Dicho y hecho, el castaño comenzó a caminar, notando solo entonces las vestimentas, apariencias y por supuesto, el lugar en donde se encontraban. No le extrañaba el que partes de su cuerpo le doliesen, junto al horrible olor de piel achicharrada, había recibido un relámpago filtrado por la maldita televisión que, además, se amplificó con una tonelada extra de Miedo y Determinación.
Sus rodillas y manos eran lo que más le dolía de todo.
"¿Alguien podría explicarme que demonios está pasando?"
Murmuró, observando la puerta al final del corredor acercándose más. Chara gruñó por lo bajo, aún con molestia en sus venas. Por suerte, habían otras cuatro chicas que tenían más disposición para explicarles su predicamento que ella ahora mismo, después de todo, esto había sido culpa de Frisk no solo por no haber soltado esa porquería para comer con ellas, sino por ocurrírsele la brillante idea de tener enchufado todo en un día de tormenta atroz.
Ojalá y no faltara mucho para terminar esta odisea.
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-[Fragmento 4: Un enemigo irreal]-
"Así que... ¿qué se siente estar dentro de un videojuego?"
Desde atrás, conforme el grupo continuaba su caminata, Muffet alzó su mirada para ver a su pareja de mechones marrones. Habían estado yendo hacia adelante constantemente por varias horas ya y, obviamente, se habían hartado. Tener que resolver mini puzzles tan ridículos como mirar a través de gemas para encontrar la perspectiva correcta por la cual ascender, llevar agua en jarrones gigantescos -muy frágiles- a otros cuartos, o simplemente buscar una llave...
Las primeras cinco veces fue divertido.
Las siguientes diez fue un fastidio.
Ahora llevaban más de cincuenta, y la poca paciencia que habían reunido se estaba agotando. El único que parecía estársela pasando de maravilla era el propio Frisk, cuyas quemaduras en sus piernas eran las únicas que faltaba por curar.
Muffet: Debo decirlo cariño... no entiendo nada de lo que estoy viendo -contestó la pastelera, observando a su alrededor. Y es que desde cierto punto de vista era impresionante, todo esto supuestamente había sido una especie de mundo ficticio generado por una computadora, en una compañía para ser distribuido en masa a pobres diablos como el embajador, y sin embargo... ahí estaban, en carne y hueso, habiendo tenido que pasar por incontables hordas de alimañas que pegaban como si fuera el mundo real- es decir... podemos morir, ¿no es así?
Las cejas de Betty se curvaron por breves instantes, como respuesta a la pregunta de la pelinegra.
"No"
Replicó la líder del grupo, negando inmediatamente. Chara frunció el ceño, puede que no tuviera ni la más mínima idea de como funcionaba la tecnología moderna del siglo 21, pensamiento que compartía con Amber y hasta cierto punto con Betty, pero eso no quitaba el hecho de que si había algo que caracterizaba a Determinación segunda era su rechazo ante la idea de una posible derrota.
Más aún tratándose de un estúpido videojuego.
"Vamos a salir de aquí, volveremos a casa sanos y salvos."
Continuó, dando un ultimátum no solo para motivarse a si misma sino también a sus colegas. Frisk, con su brazo aún tras los hombros de su esposa cambió su expresión a una más de tristeza, porque todo esto era culpa suya. Si hubiera soltado el control cuando tuvo la oportunidad e ido a comer con ellas, no estarían ahí ahora mismo. Y es que Muffet tenía razón.
Si lo que le habían contado era cierto, tuvieron que unirse para poder vencer a esa criatura de piedra mientras Amber le protegía, y no había sido precisamente cuestión de "coser y cantar", no fue difícil, pero tampoco fue fácil, debido a que estaban trabajando juntas. Si fuese un 1 contra 1 la historia sería diferente.
No acostumbrada al desagradable silencio del metal de sus botas contra el piso, Amber se dignó a continuar la conversación por un tema más ameno, tosiendo para aclararse la garganta, el alma dual se llevó orgullosa el puño a su peto, cerrando los ojos.
Amber: ¡De todas maneras!, ¿este juego tiene clases, no es así Frisk? ¿quién crees que somos cada uno de nosotros? -cuestionó la hermana menor de Copper y Agate Lightvale, parte de si sabiendo en parte la respuesta al menos para si misma. Nunca había sido alguien que tuviese muchas aptitudes para el combate directo, principalmente uno de sus desaciertos al ser amabilidad.
Determinación tercero volteó a mirar atrás, observando fijamente las vestimentas de la peliazul. La capucha descansando sobre sus hombros, el peto protegiendo su espalda y torso, junto a las botas y hombreras inmediatamente le hicieron rememorar cuando compró el juego hacía no más de dos meses, habiéndose pasado casi media hora observando las doce clases disponibles para basar su personaje principal y acompañantes.
Frisk: Hm... diría que eres una Clase Bruja de tipo sacerdote blanco -cuestionó el muchacho, viendo por el rabillo del ojo como Chara volteó a mirarle con interés. No habían clases en su mundo después de todo, pero ver qué tipo de cosas habían inspirado a los diseñadores y escritores. Las miradas atentas de sus parejas le hicieron avergonzarse un poco, ser el foco de atención de sus seres queridos nunca fue algo con lo que pudiera lidiar- Tu clase está más enfocada a... bueno, sanar a otros. El manual decía que los Sacerdote Blanco generalmente son una especie de... ¿seres grises? osea... rechazados por aprender magia, pero que siguen el buen camino.
"¿Una bruja?"
Musitó la joven de orbes rosados, captando de inmediato su atención. Tanto ella como Amber se vieron las caras, pensando en el rostro de Agate por instinto tras escuchar esa palabra. Eso había sido algo sorpresivo, en especial porque si había alguien que debería de parecerse a una tenía que ser la propia bestia negra, después de todo, era un producto directo de la misma. El alma rosa fue alentada por la dual, quien guiñó un ojo amigablemente, extendiendo su mano en forma alentadora.
Mentiría si no dijera que quería un análisis por parte de su novio.
"Hey... ¿qué crees que parezco yo?"
Inmediatamente la miró. Betty se detuvo, extendiendo sus brazos a los lados para otorgar una mejor vista de su vestimenta, con una ligera sonrisa. Inclusive Amber extendió sus brazos; uno arriba de la cabeza de Miedo, otro apuntando a sus piernas como quien mostrase un producto en un programa de televisión cualquiera, Muffet se llevó una mano a la boca, riéndose ligeramente mientras Red hacía una pequeña sonrisa. Chara por su parte negó ante la tontería.
No estaba mal tener un momento de relajo entre todo este infierno.
"Bueno... déjame recordar..."
Había bastante similitud, pero una clara diferencia entre las ropas de ambas, tal vez por su apariencia física o algo más, pero las diferencias estaban ahí. Betty contrario a Amber no tenía capucha alguna, ni tampoco armadura, o al menos, la suya podía decirse que estaba cubierta por sus vestimentas. En cambio, la pequeña capa bufanda en su cuello sumado a los protectores de sus codos, le hicieron recordar de inmediato a un bandido.
Aunque si su memoria no fallaba debería de tener guantes, probablemente los habría desechado o destruido para tener mayor libertad con su magia.
"Sin duda alguna eres clase de ladrón. Recuerdo que... tenían la mejor rapidez del juego, y muchos movimientos para esquivar pero... no tienen mucha potencia de ataque."
Betty: Hmmmm... -Noire se cruzó de brazos tras escuchar su respuesta, sintiendo una ligera ira en lo más profundo de su ser. Como hija de Agate, había heredado bastante de su personalidad, entre ellas, su ego. Y el que un propio juego la hubiese puesto en una entre comillas "posición débil" tocó una fibra en si misma. Pero tenía sentido; aún con todo su poder, su punto fuerte era el engaño, la ilusión.
Suspiró, negando con la cabeza a nadie en particular, dejando de lado su hostilidad, por el otro lado, Muffet ahora si que podía decir sin temor, fue picada por el bicho de la curiosidad. La pelinegra llevó parte de sus brazos atrás de su espalda, mientras que los otros se encargaron de hacer su figura aún más placentera a la vista; uno a su mentón, otro a su pecho, y por último a su cadera. Claro está, Chara se percató de sus intenciones e inmediatamente tiró de la mejilla izquierda de su esposo, cuyos quejidos lo devolvieron a su tarea original.
"¿Qué hay de mi, querido?"
La princesa, el embajador y Red no necesitaban descripción alguna, cualquier idiota que les viera diría sin temor alguno que eran paladines.
Pero Muffet, Betty y Amber eran otra historia, aunque en este caso si debía esforzarse. La chica de cabello negro no resonaba con ninguna de las descripciones que había memorizado; y es que traía una armadura de cuerpo completo como la de épocas antiguas, más hasta ahí terminaba su similitud. El vestido que cubría sus piernas podría ser una indicación de ser una bruja como el alma dual del grupo, aunque...
"¿Honestamente?... no te asemejas a nada que yo recuerde, Muffi"
Los labios de la mujer con tez morada rápidamente se curvaron en una expresión de decepción, acompañado de un "lo siento" que poco o nada hizo para calmar su tristeza. Sin embargo, en el momento en que Chara empujó contra la siguiente puerta, la susodicha emitió un destello: en medio de ambas uniones, apareció una espiral completamente vacía.
"Odio estas porquerías..."
Otro horrible Puzzle para abrir una puerta se erguía ante el grupillo. Amber puso un pie hacia adelante con evidente ilusión. Era un mecanismo simple: encontrar el objeto que estaba en la ranura de la puerta para poder desbloquearla.
"¿Tal vez podríamos buscar en este lugar?, o regresar, estoy segura que-"
Betty: No estoy de acuerdo -Interrumpiéndola imitando su actuar de antes, la bestia negra se adelantó a quien fuera su vasija. No es solo el hecho de que hubiese un puzzle para abrir esa puerta, de los cuales ya nadie tenía deseos de resolver, sino también el aura y la enorme cantidad de magia que parecía escapar por debajo de la misma. Uno de sus clásicos proyectiles apareció con un intenso brillo oscurecido, junto al intenso resplandor de sus pupilas, le daban una apariencia de lo más intimidante- La gran mayoría de nosotros quiere irse; tengo la llave perfecta.
Dicho y hecho, lo lanzó justo al centro. En un principio estuvo esperando destrozar todo sin mucha resistencia: pero el aura rosada de su ataque chocó e hizo colisión con la niebla negra de la madera. Bete Noire entrecerró los ojos, aplicando más poder. Cual taladro, lenta pero continuamente comenzó a hacer una apertura en la barrera maligna, hasta que tocó la madera.
Muffet se llevó una mano al rostro, cubriéndose los ojos y cerrando los de su frente para evitar recibir polvo en la misma. La paladín de cabello carmesí dirigió su mirada al interior; únicamente oscuridad le dio la bienvenida al grupo, como si hubiesen regresado a la cueva en la que el trío de paladines despertó en un inicio. Chara retomó la posición de líder, adelantándose a Miedo segunda.
Solo el olor a humedad y el de gotas cayendo en alguna parte le daban la bienvenida.
"¿Nada?, ¿es una broma?"
Visiblemente fastidiada, Chara miró hacia todas partes, en busca de cualquier cosa. En múltiples ocasiones Betty había dicho que los otros caminos daban a puntos muertos, salvo el que ellos estaban tomando, pero... ¿qué era esto entonces?, ahora mismo tenía ganas de gritarle en la cara para desahogarse, y eso iba a hacer. Volteando hacia atrás, sin importarle estar arrastrando las piernas de su marido, se acercó a la bestia negra, agarrándola de la muñeca.
"¡¿Estás segura que buscaste en todas partes?!, ¡Vamos, tiene que haber una forma de salir de aq-"
Pero sus reclamos cayeron en oídos sordos. El color rosado poco a poco escaló por el cuero cabelludo de la joven, cuyo rostro congelado acompañado con los de la morena, pelirroja y peliazul hicieron caer en cuenta a la princesa de su error.
El escalofrío recorriendo su columna y la de Frisk, sumado al peligro que sentían en lo más profundo de sus almas era una clara señal de que no estaban solos ahí dentro.
[Hm... ¿ustedes son el grupo de héroes que enviaron los antiguos?... esperaba algo más... intimidante.]
El fuego fatuo fue encendido sin comando alguno, como si tuviese vida propia, trayendo una luz azulada consigo. La princesa de los monstruos se dio la vuelta lentamente, con un ademán casi mecánico; y entonces pudo verlo. Una calavera metálica, carente de cuello, flotando con nada más que una llama anaranjada emergiendo desde el interior de una armadura tan grande y corpulenta como su padre, pero a diferencia de Asgore que parecía masivamente grande para un niño, esta... criatura, realmente era enorme pese a ellos estar en su adultez.
Tal vez dos metros, si no es que más.
Era como si el fuego estuviese tratando de escaparse por las distintas uniones en sus brazos, piernas y manos. No había carne, simplemente aquellas llamas y esos ojos naranjados mirando fijamente en el alma de la castaña como si se tratase de una insignificante cucaracha.
"¿Quién demonios eres-"
Frisk: ... Haratorius... -susurró el tercer usuario de determinación, con una gota de sudor escapándosele por la mejilla como si fuese una lágrima. En múltiples ocasiones había visto en el manual la silueta del jefe final, aquel que estaba detrás de todas las calamidades que supuestamente estaban ocurriendo en el mundo mientras ellos estaban aquí. Pero no había visto más que la simple calavera que, Dreemurr intuía, era un casco- El que se dice destronó a los monarcas del infierno y esclavizó al ejército de las tinieblas...
Escuchar el tono tan desconfiado del joven paladín, provocó una sonrisa en el rostro del nuevo regente del otro lado.
[Cinco mujeres y un muchacho que ni siquiera puede ponerse de pie... ¿realmente ustedes seis son lo mejor que tiene el mundo de los vivos en esta época?, ¿el último rayo de esperanza para los Antiguos?]
Poniéndose de pie, su sombra fue lo suficientemente grande como para cubrir al grupo completo. Chara pegó un paso atrás de manera instintiva, sintiendo además, como Frisk luchaba por pararse por si solo, sin mucho éxito. Haratorius en parte, por su forma de hablar parecía sentirse insultado. Lo suficiente como para manifestar un cetro, apuntándolo directamente hacia ellos.
[Desaparezcan de mi vista.]
El color anaranjado característico de una llama cubrió e iluminó todo el suelo enfrente suyo, como si se tratara de una pared de llamas. Su cetro emitió un destello tan potente como pudo, si bien no usó todo su poder, si quizo borrarlos de la existencia con un único movimiento.
Más, la cúpula verde emitiendo un majestuoso y bello brillo esmeralda entre aquel mar de llamas le hizo entrecerrar su cuenca derecha. Amber había logrado cubrirse a si misma junto al resto del equipo en el último segundo, logrando protegerse del ataque.
[Muy bien... traté de ser amable. Ahora los voy a matar uno a uno.]
Anunció, extendiendo su cetro en dirección al grupo una vez más. Haratorius recargó magia a gran velocidad, creando una pequeña bola de fuego en la punta; pero en lugar de lanzarla como se esperaba, esta dejó ir un rayo de energía que, sin esfuerzo alguno, empezó a pasar buscando rostizarlos, obligándolos a separarse en dos grupos; por la izquierda Chara, Muffet y Frisk, por la derecha Betty, Amber y Red.
"¡VETE AL INFIERNO!"
Bramó Bete Noire, manifestando su guadaña. Buscando detener aquellas llamaradas, lanzó su aguja directo al rostro del jefe final.
Este, sin embargo, agarró la susodicha con una mano estando a centímetros de alcanzarlo.
[Pequeña niña... yo provengo de ahí.]
Entrecerrando sus cuencas, observó como desde la derecha unas cuantas olas de energía carmesíes venían en su dirección, haciéndole retroceder; los ataques de Chara destrozaron el trono donde anteriormente estaba sentado; Muffet, que había ya manifestado sus hilos, los giró tratando de provocar que su enemigo se tropezara, pero el gobernante del otro lado ardía tanto que calcinaba su magia.
"¿Pero qué diablos... ?"
Musitó la pelinegra, observando incrédula como líneas de fuego se extendían por su técnica yendo a por ella, obligándola a cortar circulación para que no alcanzara sus manos. Haratorius clavó su cetro en el suelo: en esta ocasión, desde la base del mismo empezaba a surgir llamas azuladas, recorriendo todo el cuarto. Betty y Amber fueron lo suficientemente rápidas: Noire extendió sus garras al aire.
Masas rosadas fueron a los pies de sus aliados, alzándose como plataformas, justo a tiempo para que el fuego no les calcinara.
Desde abajo, Haratorius observó al grupo que le miraba desde las alturas.
[Interesante... pero inútil]
Girando sus manos hacia la derecha, las llamas que estaban en el techo parecieron cobrar vida. Ahí es donde entró en acción la joven de rasgo dual: tomando la mano de su contraparte rosa, esparció amabilidad por los pilares, creando barreras protectoras. Aún así, Chara cerró sus ojos por instinto. El calor colándose y el constante "crack crack" en la barrera verde frente suyo la tenía en apuros.
Pero debía confiar en Amber.
Amber: GGGHKKK -Lightvale usaba toda su fuerza, teniendo su mano en alto. No podía decirse que era una novata, pero este no era el mundo real. ¿Las gotas de sudor que caían por su frente eran producto de calor o esfuerzo?, la idea de ser convertida en cenizas o fallarle a cualquiera de ellos la aterrorizaba. Alzando ambas manos frente suyo para potenciar más su defensa, parte de sus mechones azules comenzaron a tornarse verdes- Betty... ¡no puedo... necesito que lo detengas!
Ni corta ni perezosa, Miedo clavó sus garras en la masa bajo sus pies, tomando control.
Los tentáculos cubiertos en fuego que extendió le dieron un toque extra de poder, haciendo que nuevamente Haratorius tuviese que retroceder, apartando su cetro del suelo y también deteniendo su hechizo. Amber deshizo sus barreras, permitiendo a los demás tomar posiciones ofensivas, siendo Red ahora quien estaba más cerca, Haratorius extendió su mano para intentar crear un escudo con el cual protegerse de la paladín pelirroja y los tentáculos rosados.
[Niña maldita]
Refunfuñó, mirando directamente al rostro de la pelirroja. La caperucita chocó su sable contra el cetro del rey infernal, la punta del mismo empezando a emitir un brillo carmesí; retrocediendo para permitir a Betty continuar su ataque, empezó a mover la mano de arriba a abajo e izquierda a derecha, manifestando cortes en la armadura. El espectro, resintiendo el daño, por fin logró manifestar el escudo de fuego.
"¡ATRÁS DE TI RED!"
Haciendo caso a la advertencia, detuvo su retirada para cambiar de dirección a un barrido justo a tiempo para evitar un puñetazo de fuego. Desde las grietas emergía una criatura anaranjada, creada a partir de las llamas azules que había esparcido anteriormente. Luego de haber calcinado los ataques de la joven rosa, Haratorius deshizo su escudo, revelándose una vez más.
[Hora de nivelar las cosas]
Seis esbirros, uno para cada uno. Frisk, viendo que era mejor separarse de Chara para un mejor combate, dejó de tener su brazo tras los hombros de su esposa, poniéndose de pie por si solo. Con una mirada comunicó todo su sentir a su media naranja, desenvainando su espada y manifestando su escudo.
La batalla había empezado.
Una de las criaturas de fuego se abalanzó contra la pelinegra, Muffet hizo aparecer un croissant en cada una de sus manos, tomando ventaja de sus seis brazos, comenzó a bloquear la ráfaga de golpes que comenzaron a llegar, mientras los usaba como cuchillas provisionales. Claro, eran imitaciones de sus deliciosos postres, pero no por ello dejaban de ser armas.
Aún así, chocar constantemente contra su cuerpo estaba empezando a quemarle los dedos, sobretodo porque al estar hecho de fuego no parecía sentir dolor, pero al menos no llegaba a lastimarla directamente.
Un puñetazo hacia su rostro, que ella bloqueó con una dona, calcinándose rápidamente; luego un corte ascendente desde la cadera hasta el hombro, bastando para descolocar a su contrincante: dándole la oportunidad de empezar una ráfaga de cortes. Incluso si no podía usar sus hilos para abrumarlo, por lo menos tenía que intentarlo. Ya fuese por lo rápido que cortaba o porque estaba concentrada al máximo, parecía estarlo logrando.
Se apagaba a cada tajo que daba.
Clavando dos Croissants en sus hombros, y luego los otros dos en su cadera, Muffet hizo un tajo en X con todas sus fuerzas, observando fijamente el rostro de sorpresa en su enemigo, que pronto perdió la cabeza. El resto de su cuerpo desapareció en el aire.
Mirando a su izquierda, se topó con Red. Justo como ella hace unos momentos, la caperucita estaba teniendo un choque de espadas con su propio rival, cuyas manos habían sido transformadas en espadas ardientes. Tratando a sus postres como si de boomerangs, los lanzó a la espalda aprovechando que Red había conseguido bloquear sus ataques, incrustándoselos.
Un rugido de dolor escapó del esbirro de Haratorius, aprovechando su descuido, la ex-miembro de la guardia real rebanó sin esfuerzo su brazo derecho, para luego de un solo tajo limpio partirlo en dos.
"Gracias por eso."
Muffet: No hay de que querida -contestó guiñando los ojos derechos, pero el momento de fraternidad se vio interrumpido cuando, sorpresivamente, una de las criaturas ardientes había sido lanzada contra la pared como un proyectil. Betty había perdido la paciencia; su mano izquierda fue agrandada y literalmente de un solo puñetazo aplastó a su rival.
Frisk, pese a su movilidad reducida, se defendía bien. Rechazando y bloqueando los ataques de su enemigo en cuestión con movimientos certeros pero que requiriesen el mínimo de movimiento posible. Recargando la punta de su espada con magia, dejó ir una ola de energía que fue rechazada de igual manera por el ente ardiente, dirigiendo una patada a los brazos del embajador, quien se protegió con su escudo.
"UGH"
Había usado más fuerza de lo normal.
Sintiendo como parte de la carne en su brazo se calcinaba, el embajador sintió su alma arder con mayor intensidad que la zona afectada, anulando parcialmente el dolor. Sonriendo, el esbirro se acercó a él con tal velocidad que parecía un destello anaranjado. Manos en alto buscando perforarle el cráneo, Frisk pareció ver todo en cámara lenta.
Dejó su barriga expuesta; perfecta para un corte letal.
Agachándose, determinación tercero clavó su espada en el cuello, impulsado por él mismo gracias a la fuerza con la que se abalanzó, lo único que Frisk tuvo que hacer fue evitar acercarse demasiado. Frisk se alzó con la victoria cuando su espada perforó sin esfuerzo la pelvis; atrás de él las dos mitades perfectamente cortadas, desapareciendo sin dejar rastro alguno.
Chara y Amber hicieron lo suyo propio, la castaña empaló con copias de su daga a su enemigo, antes de rebanarlo con su arma blanca, mientras que el alma dual usó las sierras características del rasgo azul.
Haratorius, quien había visto todos los combates, estaba sorprendido, pero no intimidado. Girando su fiel herramienta entre sus manos, extendió su mano libre al frente en una pose defensiva que hasta ahora no había adoptado.
[Admito que les he subestimado. Pero iré en serio de ahora en adelante.]
El rey del infierno chocó su cetro contra la guadaña de Bete Noire, habiendo sido esta la primera en acercarse a él. Haratorius extendió su mano frente al hechizo femenino, cubriéndola en llamas y lanzándola lejos de si, justo a tiempo para ver como una enorme hoja azulada le aplastaba, clavándole en el suelo. Chara alzaba el cuchillo real con una sonrisa en su rostro, añadiéndole valentía.
Cubriéndose a si mismo con fuego mientras salía de las rocas, Haratorius vio dos cierras azuladas acompañadas de varias medialunas rojas ir a por él.
[¡HRUUMPH!]
Moviendo el cetro entre sus dedos cual bastón, logró rechazar los ataques del alma dual, desviándolas. En cuanto a las medialunas, solo bastó clavarlo para generar un escudo que le protegió de cada uno de los ataques de Frisk. Sin embargo, por el rabillo del ojo se confió al ver que una medialuna naranja se acercaba a gran velocidad de frente, dispuesta a chocar con su barrera.
Desde atrás, la hoja de la daga de Chara emitió un ligero destello; tomándole desprevenido cuando en vez de chocar contra su escudo, cambió y fue directo a su costado derecho, generando una explosión.
En pleno aire, aun estando a medio aturdir por el ataque de la castaña, Betty -cuya piel en parte había sido destruida- y Red se abalanzaron sobre él; Noire clavó su guadaña en el pecho del gigante, incrustándolo con todas sus fuerzas en la pared, separándose justo a tiempo para que la caperuza comenzara a efectuar una rápida cantidad de cortes, tanto así que no le daba tiempo para pensar ni moverse.
Ni siquiera cuando intentó agarrar su cetro...
"¡Ni se te ocurra!"
Aunque sus hilos no podían engancharse a su armadura, esa arma era otra historia. Jalando con sus seis brazos, Muffet arrebató el arma de las manos del espectro ardiente. Si, ya no estaba subestimándolos ahora; pero era demasiado tarde. Betty, para asegurarse de que no se moviese, hizo surgir varias masas del suelo aprisionándolo contra la pared.
Se derretían, pero rehusaban a hacerse cenizas.
"Una última vez..."
Tomando de la mano a su esposo, las almas de ambos resonaron. Los ojos de Frisk y Chara emitieron un destello mientras el aura rubí de sus almas aumentaba en potencia, cubriéndolos a los dos. La princesa sintió su poder mezclarse con el del embajador, mientras apuntaba su cuchillo contra la armadura agrietada del jefe final. Ya era hora de volver a casa.
Desde su predicamento, Haratorius alzaba la mirada; su máscara tenía un ligero daño provocado por los cortes del sable de Red. La tormenta roja se acercaba en su dirección, cubriendo su campo de visión en su totalidad.
[No... esto no puede ser posible... ¡esto no puede ser real!]
Sus palabras se apagaron. Justo como la primera vez, Amber manifestó un escudo para proteger al grupo de los restos de energía que escapaban del "Infierno Especial", ahora potenciado por el aumento de poder que Frisk le otorgaba. Al cabo de unos minutos, el color rojo desapareció; donde antes había estado aprisionado el espectro de fuego, no quedaba nada más que un enorme agujero en la pared.
Se había excedido.
"Entonces... ¿ganamos?"
Preguntó Amber, observando alrededor. Pese a lo corto que había sido el combate, había sido principalmente porque abrumaron en conjunto antes de que usara sus mejores técnicas. Sino, la cosa hubiese empeorado, pero ahora la cosa era... ¿qué seguía?, el brillo blanco que repentinamente comenzó a cegarla fue la respuesta. Muffet cerró los ojos, y Betty miró hacia el cielo mientras Red se ocultaba con su capucha.
¿Frisk y Chara?
Simplemente persistieron tomados de la mano.
.
.
-[Epílogo: ni te lo imaginas...]-
Un largo y tendido suspiro escapó de los labios de Frisk Dreemurr, observando sus manos cubiertas por vendajes. Pese a los esfuerzos de Amber para sanar sus quemaduras, habían funcionado en el juego, pero la vida real era otra historia; quemaduras que obviamente Chara también había sufrido pero en menor medida que él. El Miedo había agravado el daño, no era nada grave, pero tampoco algo que curase en cuestión de días.
Tal vez una semana.
De cualquiera manera, el deseo de su esposa se había cumplido; no podía jugar videojuegos... pero tampoco firmar documento alguno, porque apenas y era capaz de mover los dedos.
Así que únicamente le tocaba relajarse y sanar.
"¿Pasa algo, Frisk?... ¿o es que acaso tuviste una mala tarde?"
La voz de su cuñado le sacó de su predicamento. El rostro preocupado de Asriel le miraba a través de la pantalla de su laptop, Kumu había sido el que encendió la videollamada por él. Cierto... Asriel no había tenido idea alguna de la horrible aventura que vivieron ayer, ni la verdadera razón del estado actual de sus manos. Lo peor de todo es que según noticieros, la segunda ola de lluvia y truenos que llegaría esta noche sería aún peor.
"Ni te lo imaginas, Azzy... ni te lo imaginas."
Y es que, viendo desde la ventana de su habitación, Frisk no podía quitar sus rojos ojos de el horizonte; el cielo parecía estarse tornando de un tono negro ya. Los noticieros siempre tenían ideas equivocadas, al parecer la tormenta llegaba más temprano que tarde.
En situaciones como estas, solo una cosa podía pasar por su cabeza.
Odio los días lluviosos...
Fin.
