E retornado! Con otro capitulo para ustedes. Les advierto de antemano que busquen algo a lo cual aferrarse con mucha fuerza por que... Se avecina la gran primera pelea de Marinette y creo que el odio hacia Lila y su séquito va a incrementar al punto de querer verla sangrar... Pero descuiden, yo me encargaré de eso (7u7)

Disclaimer: Miraculous: The Tales of Ladybug and Chat Noir pertenece a Thomas Astruc y Jeremie Zag. La idea, trama y personajes adicionales son de mi completa autoria o pertenencia a sus debidos dueños.

Advertencia: Capítulo MUY largo.

Inspiración: Tarot. Arcana. Jojo's Bizarre Adventure. Sakura Card Captor

Comencemos.


Segunda Carta:

Duelo


"Trabajar para impedir delitos para no necesitar castigos"

-Confucio


A la mañana siguiente, Marinette terminaba de alistarse para ir a clases, se había levantado justo antes de que su despertador sonara lo cual le resulto extraño incluso para ella.

Mirando su reflejo en el espejo de su habitación, respiró profundamente para darse animos y bajó a la cocina en donde sus padres la esperaban con el desayuno.

-Oh! Alguien se levantó temprano- Dijo su madre terminando de servir el desayuno en la mesa

-Buenos días, Marinette- Saludó su padre desde su asiento en el pequeño desayunador.

-Buenos días- Saludó ella tímidamente, aun no se sentía comoda con su nuevo vestuario pero queria saber lo que opinaban sus padres, cosa que tardó en pasar.

-Marinette, te ves preciosa!- Exclamó su padre

-Gracias- Respondió ella sonrojada, debía admitir que lo que usaba no era su estilo, no iba a negar que se sentía mucho mejor usándolo

-Usaste las telas que Bridgette te dio?- Preguntó su madre igual de maravillada que su padre con su cambio de imagen

-Si, aproveche la tela para rehacer mi mochila y confeccionar mas prendas, como esta camisa- Dijo ya sentada en el desayunador con su plato en frente- Pienso iniciar este dia de la mejor forma.

-Asi se habla hija. No dejes que tus malos compañeros te hagan sentir mal- Dijo su padre

-Así es, ya todos recibieron su merecido castigo- Comentó su madre

-Si, pero eso seguramente empeorara sus ataques en mi contra

-No pienses en eso, hija. Si alguien intenta hacerte daño, sabes que cuentas con tus amigos para defenderte- Le mencionó su madre, recordando las veces en las que los pocos amigos de su hija habían venido a verla

-Si, eso lo se- Respondió Marinette

El desayuno prosiguió de lo mas normal, hablando amenamente entre si y compartiendo un bien merecido tiempo en familia. Cuando el reloj avisó la hora de entrada Marinette se apresuró a salir rumbo a la secundaria, no sin antes recibir un fuerte abrazo de sus padres y una bolsa llena de dulces de la panadería.

-Los veo en la tarde- Se despidió Marinette saliendo por la puerta de la panadería

-Sabes Tom, e notado a Marinette algo diferente- Comentó Sabine a su esposo una vez su hijo salió del local. Su esposo la miró confundido

-A que te refieres, cielo?- Preguntó el panadero sin entender

-Se ve mas... Radiante, mas hermosa...- Comentó la mas pequeña, su esposo incrédulo alzó una ceja ante su comentario

-No se a que te refieres, cielo. Marinette siempre a sido hermosa- Comentó el panadero sonriente- Lo heredó de ti.

-Oh, Tom- Sabine se sonrojó ante el comentario. En si no iba a negarlo, su hija era muy linda pero ahora se veía distinta, demasiado.

Marinette en cambio, a su corto trayecto hacia la secundaria se sentia algo nerviosa, no sabía como irían a reaccionar todos una vez la vieran y eso en cierto sentido le preocupaba, aparte de las extrañas miradas que las pocas personas que transitaban la acera le dirigían. Tan rara se veía con lo que traía puesto?

Su inquietud incrementaba a medida que subía las escaleras que daban el paso al patio de la escuela, los pocos estudiantes que habían en las mismas se les quedaban mirando de una forma en la que ella no podía descifrar y eso la inquietaba aun mas, sobre todo cuando comenzó a oír los murmullos de todos. Cuando ingresó al patio, inmediatamente localizó a Mylène e Ivan sentados en un banca. Estaba lista para ir donde ellos pero una voz la detuvo.

-Marinette, eres tu?- La voz pertenecia a Marc. Como si de una alarma se tratara, todos los ojos se posaron sobre Marinette.

-Oh! Marc, buenos días- Saludó ella con una sonrisa radiane, pasando por alto el estado de su amigo el cual era un tanto abochornante- Sucede algo?

-Eh... Pues yo... Uh...- El escritor tartamudeaba palabras sin sentido, puesto que la presencia de Marinette en su nueva apariencia lo maravillaba.

Llevaba su cabello suelto y únicamente decorado con una banda rosa, su conjunto cambió por completo a una blusa ligera de lino de manga larga hasta sus muñecas que dejaba al descubierto sus hombros y se ajustaba a su cintura, unos pantalones de talle alto azul cielo y unas simples zapatillas color beige, en su cuello se hallaba el colgante con la prqueña llave de la caja con las cartas, siendo ese el unico accesorios que portaba aparte de la banda.

A los ojos de todos aquel conjunto era sumamente sencillo, pero la forma en la que lo lucía la franco-china lo hacia ver como un artículo salido de las paginas de una revista Vogue, y aun mas al notar aquellos finos atributos que se dejaban ver por primera vez en Marinette.

-Sucede algo, Marc?- Preguntó Marinette ante el abochornado estado del joven

-N-No, no es nada...- Dijo el sonrojado- Te ves muy bien, Marinette

-Gracias, creí que sería buena idea comenzar el día con algo nuevo- Agradeció Marinette, ambos comenzaron su rumbo a donde se encontraba la pareja, dejando de lado las miradas que todos le dirigían a la chica.

No muy alejado de ellos, Lila y su séquito particular habian notado con creces la llegada de Marinette y nadie iba a negar que lucía muy bien con aquel sencillo pero lindo conjunto.

-Marinette se ve muy bien- Comentó Alix con claro interes en su vestimenta

-Si, me gusta mucho su camisa- Señaló Rose a lo que Juleka asintió en silencio.

-Si, se ve muy bien pero no creen que es algo simple?- Señaló Lila inocentemente buscando desacreditar a Marinette- Digo, para una aspirante a diseñadora es muy poco para ella. Tal vez se este quedando sin ideas.

-Tal vez tengas razón, digo, dudo que halla podido haberla hecho despues de su merecido en la cafetería- Dijo Alya apoyando las palabras de Lila, haciendo que esta sonriera socarronamente

-Verdad? De seguro se la compro en una tienda cualquiera- Se burló Lila pero el bufido de Chloe la interrumpió

-Ugh! Por favor, como si tu no compraras los trapos sucios que llamas ropa en las mismas tiendas que Dupain-Cheng- Señaló Chloe altiva como siempre- A diferencia de ti, yo si se distinguir algo hecho con material de calidad.

-Ah si? Entonces iluminamos. Oh, grandisima Queen Bee!- Molestó Alya a la rubia con el apodo autoacreditado que ella misma se dio, Chloe quien solo rodó sus ojos, apuntó directamente hacis Marinette y habló con su típico gesto de superioridad

-Pues para tu información, Cesaire. La blusa de Dupain-Cheng esta hecha de Lino y no de cualquiera, sino de Lino finamente importado de Grecia. Y lo se por que a mi Mami le dieron un adelanto exclusivo de la nueva colección primavera-verano de Bree-C junto a Fendi y todas sus blusas están hechas de ese material- Presumió con gesto sabiondo al ver como la cara de Rossi se contaría en una mueca de rabia- Que pasa? Sin insultos para devolver?

-Solo estas fanfarroneando- Soltó Alya en defensa de Lila al verla muda ante Chloe

-Al menos ella fanfarronea con pruebas- Habló Sabrina por Chloe

-Bien dicho, Sabrina- Felicitó Chloe a la pelinaranja- Y aunque Dupain-Cheng no sea santa de mi devoción, debo admitir que se ve muy bien, a diferencia de tus supuestas "prendas de diseñador"- Chloe rió de forma burlona con Sabrina imitándola, Lila fingió una mueca de tristeza para atraer lástima y al notarlo Chloe, volvió a bufar- Ugh! Vamonos Sabrina, ya empieza a oler a farsa por aquí!

La pelinaranja asintió y caminó detras de la rubia con rumbo al salón. Las chicas se quedaron consolando a una decaída Lila, quien en secreto arrojaba dagas con sus ojos a Marinette quien era aproximada por la boba de Mireille y la insoportable de Aurore.

Pronto Adrien hizo su aparición junto a Kagami, quienes habían notando lo extraño del ambiente al ver como todos los ojos se posaban en un punto específico, sin embargo, la campana sonó antes de que pudieran averiguar la razón.

-Te veré despues en el almuerzo- Dijo Kagami a Adrien dejando un casto beso en sus labios antes de irse rumbo a su salón

-Esta bien- Corroboró el dejando otro beso en la frente de la japonesa.

El modelo siguió su rumbo hacia su salón y una vez entró sintió el ambiente diferente, no había nadie rodeando a Lila como de costumbre, sino que ahora la mirada de todos se fijaba en Marinette y su bello cambio de imagen.

-Nino, sabes que le pasó a Marinette?- Preguntó Adrien al moreno tomando asiento en su lugar pero sin dejar de mirar a la susodicha

-Oh! Eso! Supongo que un cambio de imagen- Respondió Nino como si nada

-Se ve... Maravillosa...- Suspiró el modelo encantado con la vista de sus cabello suelto que le traían recuerdos de aquella vez que se escabulló con ella y Kagami en la renovación de votos de los padres de Chloe y la simple vista de sus cremosos hombros ser apretado por aquella fresca tela lo hacian suspirar aun mas.

-Si, se ve bien- Comentó Nino complice con el modelo, lo cual le hizo ganar un bufido por parte de su novia

-Ay! Por favor, Nino! No es como si vieramos a Marinette en prendas como esas todo el tiempo- Resaltó Alya molesta por la atención que su novio le daba a su ex-mejor amiga- Apuesto a que las compró para llamar la atención. Estoy segura que Lila se veria mejor en ellas.

-No lo se, Alya. Tu que opinas, Adrien?- Habló Lila melosamente al modelo; el rostro de Adrien se compuso en una mueca de asco que supo disimular muy bien al solo imaginar a Lila vistiendo lo que Marinette usaba- Estoy segura que me vería mucho mejor que Marinette.

Ese comentario lo hizo enojar

-No lo creo, Lila- Contestó Adrien tratando de ocultar su molestia de la forma mas cortes posible- A todo el mundo no le lucen ciertas prendas y no creo que lo que Marinette traiga puesto se te vea mejor- El rostro de Lila pasó de meloso a furioso el cua supo disimularlo en una expresión de tristeza

-Me-Me estas diciendo fea, Adrien?- Lila comenzó a 'llorar'- Por que eres así conmigo? Solo era una pregunta.

-Bravo Adrien, la hiciste llorar- Le regañó Alya consolando a la castaña- Ser el novio de Kagami te esta haciendo igual que ella.

Algunos chicos se acercaron para intentar consolar a Lila, Adrien prefirió no decir nada y enfocarse en lo suyo hasta que su maestra llegara. Chloe por su lado estaba muy ocupada limando sus uñas y Sabrina leía un libro desinteresadamente. Entre tanto, Marinette estaba completamente distraída hablando con Mylène sobre el por que su repentino cambio de imagen.

-Muy buenos días, chicos- Saludó la señorita Bustier ingresando al salón, todos de forma rapida se regresaron a su asientos y Lila 'limpió' sus lágrimas para mirar a su maestra- Después de clases quisiera hablar algo muy importante con ustedes sobre cierto tema en concrero- Algunos ya sabían a lo que su profesora se refería pero prefirieron hacer oídos sordos a la situación- Por cierto, que bueno ver que estas bien, Marinette.

-Gracias, señorita Bustier- Agradeció Marinette

-Muy bien, retomaremos el tema de la semana pasada. Abran sus libros de literatura y ubiquense en la página 32.


Las clases transcurrieron mas rápido de lo que esperaba, y ningún altercado relacionado al incidente de la semana pasada salió a flote y mucho menos los ataque de Lila a su contra. En cierto sentido, sentía que día iba para bien. La señorita Bustier se alegró al verla en buen estado y le dio un duro sermón a la clase por haber participado en su ataque en vez de detenerlo y Chloe sorpresivamente se mostró menos abrasiva con ella, incluso alabó su cambio de look, denominándolo 'aceptable' según estándares.

Aurore y Mireille no dejaban de alabar su sencillo pero hermoso estilo, incluso alegaban querer uno idéntico para cada una, algo en lo que Marinette no pudo decirles que no. Marc, como era de esperarse se mostraba aun más tímido a su alrededor pero era por que la belleza y el carisma natural de Marinette lo ponían así.

Y ni hablar de la pareja de Adrien y Kagami. Ambos se habían mostrado sumamente sorprendidos al punto de no poder articular una palabra correctamente ante la presencia de Marinette, si antes ella les parecía hermosa, ahora sus estandares habían sido cruelmente derribados.

A la hora de salida todo los estudiantes se hallaban esparcidos por toda la escuela, algunos se habían retirado a sus casas y otros permanecian en las instalaciones por cualquier razón en especifica. En una de las bancas, Marinette y Kagami habladan entre si esperando a que Adrien llegara.

-Me gusta el cambio que te hiciste, Marinette- Señaló Kagami- Veo que me hiciste caso la ultima vez, luces mejor con el cabello suelto.

Marinette sonrió nerviosa sintiendo sus mejillas calentarse ante el recuerdo.

-Eso fue hace mas de dos años, Kagami- Dijo ella recordando lo mucho que se divirtió aquel día- Pero gracias, sentía que necesitaba un cambio

-Y mucho. Como vas con las heridas?- Marinette levantó un poco una de sus mangas dejando ver los moretones mas menguados que antes

-Me a servido de mucho, Kagami. Ya no son tan notorios como antes pero no me atrevería a mostrarlos aquí- Dijo Marinette volviendo a acomodar su manga- Segun mi papá, tu pomada es mágica.

-Lo se, la usamos todo el tiempo despues de cada entrenamiento- Ambas rieron ante la ocurrencia. Un mechón del cabello de Marinette se arrimó hasta su cara y Kagami, muy delicadamente lo puso detrás de su oreja- Me alegra ver que ya estas mejor, Marinette.

-Gracias por preocuparte, Kagami. De verdad lo aprecio mucho- Dijo Marinette poniendo su mano en su hombro.

En esos momentos Adrien salía de uno de los salones, intentando ubicar a su novia con la mirada, sonrió contento al verla junto con Marinette y sin vacilar se allegó a ellas.

-Hola chicas- Saludó él

-Hola Adrien- Regresó Marinette el saludo

-Terminaste con lo que ibas a hacer, Adrien?- Preguntó Kagami y la sonrisa que traía Adrien se desvaneció

-Me temo que no, el señor D'Argencourt quiere hablar con toda la clase de esgrima- Habló él y reoentinamente el semblante de Kagami igualó el suyo- Dice ser algo serio

-Mhm... Espero y hable sobre el castigo contra aquelloa que atacaron a Marinette- Soltó la japonesa seriamente, queria ir y saber el veredicto de su instructor de esgrima, pero tampoco se quería arriesgar en dejar a Marinette sola con todos esos buitres alrededor y mas si Lila estaba a pocos metros de ellos con sus seguidores. Marinette pareció entender el dilema en el que estaba Kagami y le habló.

-Descuida Kagami. Vayan a lo suyo, yo me iré adelantando- La tranquilizó Marinette, lo cual la japonesa agradecida con creces

-Bien, ten mucho cuidado Marinette. Si algo sucede, grita o arroja lo primero que encuentres- Le dijo Kagami cual madre a su hija

-Muy bien

La pareja desapareció de su vista y Marinette obedeciendo las palabras de Kagami, recogió sus cosas y se encaminó a la salida de la escuela...


Frente al Françoise Dupont, una mujer de aspecto peculiar caminaba con la mirada fija en una extraña brújula murmurando extrañezas ininteligibles para quienes pasaban a su lado.

-Esta por aquí. Tiene que estar por aquí!- La aguja de la brújula señaló la entrada de la secundaria y la mujer muy diligentemente comenzó a seguirla, subió por las escaleras hasta llegar a la entrada. La aguja comenzó a moverse de manera errática, señalando fervientemente a la persona que tenía delante de ella- Ajá! Aquí estas!

Alzó la mirada de la brújula y la chocó con los inigualables ojos azul zafiro de Marinette.

-Uh... Puedo ayudarla, señora?- Preguntó Marinette confundida a la dama delante de ella.

Era un poco mas alta que ella, su piel estaba levemente bronceada, su cabello era castaño rojizo arreglado en un moño desordenado con algunos mechones cayendo por su frente. Vestía una sencilla camiseta sin mangas color naranja opaco casi marrón, una falda color café con estampados de pequeñas estrellas blancas ceñida a su cintura y llegaba un poco mas abajo de sus rodillas y zapatos tipo oxford beige. En su cuello se hallaba un collar largo de cuentas de madera y de su hombro colgaba un bolso tipo Tote naranja ladrillo lleno de parches cosidos a mano.

La mujer al oír la voz de la chica delante de ella, alzó la mirada dejando ver unos ojos color chocolate cubiertos por unos anteojos estilo Vintaje de montura roja, unas pequeñas pecas decorando el puente de su nariz y una expresión de desconcierto.

Los orbes chocolate de la dama se alternaron entre la brújula, Marinette y el colgante que traía en su cuello y así sucesivamente hasta que llegó a un halt definitivo en el collar de Marinette y luego posar sus ojos en los de Marinette.

-Señora? Necesita algo?- Las facciones de la dama pasaron de incertidumbre a seriedad.

-Así que tu la tienes... No me sorprende, tu belleza parece inhumana a este punto- Señaló la mujer a Marinette, mientras guardaba su brújula y esta solo alzó las cejas en señal de confusión

-Eh... Gracias?

-No es necesario que me agradezcas, lo digo en serio, se apreciar la verdadera belleza cuando la veo, pero lo que si necesito es ese collar que traes puesto de inmediato- Señaló la mujer a su cuello- Estoy dispuesta a pagar lo que sea necesario por el.

-Uh?- No comprendía. La mujer muy serenamente sacó de su bolso una chequera junto a un lapicero

-Cuanto quieres por el collar? 1000€? O quizás 2000€?- La mujer comenzó a escribir en la chequera- Vamos niña, no tengo todo el día- La apresuró la desconocida al notar la falta de reacción de Marinette

-No voy a venderle este collar- Instintivamente llevó sus manos a su cuello y rodeó el colgante con las mismas. La mujer dejó de escribir y le dirigió una mirada despectiva.

-Muy bien- Guardó la chequera y miró directamente a la chica- Que quieres a cambio por el? Dímelo y te lo daré.

-Nada, no quiero nada por este collar, señora- Soltó Marinette a la defensiva y la señora comenzó a impacientarse, torció su boca y ajustó sus anteojos. Respiró profundamente para serenarse y volvió a hablar

-Escucha niña, te estoy poniendo las cosas en bandeja de plata y tu me lo estas poniendo muy difícil- Comenzó a hablar la mujer, dando pasos hacia Marinette quien solo retrocedía a cada tanto- Ese collar que cuelga de tu cuello es MUY importante, yo lo necesito- Explicó la mujer al borde de la exasperación- Con el, seré capaz de cumplir mi ambición y te lo estoy pidiendo de la forma mas amable y clamada posible, incluso estoy dispuesta a ofrecerte aquello que mas quieras con tal de que me des ese collar- Su voz se había alzado a medida que continuaba y de apoco comenzaba a llamar la atención de todos- Así que, vuelvo y te lo repito niña, entrégame ese collar o no me haré responsable de lo que haré contigo!

Marinette sorprendida apreciaba como la poca paciencia de la mujer terminaba por desaparecer y desde su puesto podía oír a los estudiantes murmurar diversas injurias a su nombre gracias al espectáculo que aquella mujer estaba armando.

Por mas que le insistiera, Marinette sentía que no era lo indicado darle aquel extraño collar a esa mujer la cual lo veía como una especie de reliquia, no sabía como pero veía de ella un aura rojiza casi anaranjada desprender de ella. Con gestos decidido y apretando fuertemente el collar entre sus manos, le respondió.

-No!

-No?- La mujer pareció descolocarse

-Asi es! No! No le voy a dar este collar!- Exclamó la chica llamando por completo la atención- Usted no puede venir así de la nada y exigir algo que no le pertenece! No pienso darle este collar así por así, señora!

La expresión de la señora seguía igual de descolocada, pero poco a poco su rostro se deformaba en una mueca que gritaba desquicio en su totalidad.

-Con que así vamos, eh?- Dijo para si misma- No pensé que llegaríamos hasta este punto pero veo que no me dejas elección...

-A-A que se refiere?- Sentía un escalofrío subir por su espalda

-Cual es tu nombre, pequeña?- Su voz ahora sonaba sombría

-Ah... Ma-Marinette...

-Marinette que? A secas?

-D-Dupain-Cheng. Marinette Dupain-Cheng- Por que de re mipente sentía que algo malo iba a pasar?

-Muy bien, Marinette Dupain-Cheng. Yo soy Vivica Gardner de Barbot...

El apellido no se le hizo indiferente, quien en Francia no conocía al renombrado escultor Thèo Barbot? Aquel humilde escultor de quinta que antes solía hacer obras simples y sin importancia, termino por convertirse en un héroe para los artistas cuando se le dio la importante tarea de no solo renovar, sino reconstruir la estatua de su santa patrona, Jeanne D'Arc en oro puro tras el último ataque terrorista, desde ahí, la fortuna, el prestigio y el respeto llegaron para aquel buen hombre y por consiguiente la esposa que le plantaba frente justo ahora por un collar. De repente experimento el mismo desasosiego que debió de haber sentido María Antonieta por aquel altercado relacionado un simple accesorio... Uno muy costoso.

-Yo te desafío a un duelo!

-Que?

-Que así sea...

Una extraña voz resonó por todo el patio de la secundaria y una fuerte brisa torrencial recorrió de extremo a extremo toda la institución, alejando a todo individuo fuera del centro del patio, dejando a Madame Barbot y a Marinette en todo el centro.

El Viento comenzó a rodar de nuevo el patio y este comenzó a tomar un color ambarino casi dorado, imponiéndose a un distancia segura tanto de las duelistas como de los presentes; el viento comenzó a endurecerá y adoptó la forma de una barrera hecha de relámpagos.

Marinette miró sin entender lo que sucedía, sus ojos se posaron temerosos en las barreras que la contenía junto a esa desquiciada mujer y mantenía alejados a los demás. Miro a la señora Barbot, pero esta tenía una expresión imperturbable, como si todo este alboroto le resultara normal.

-Que esta pasando?

-Este es un duelo, mi emperatriz...- Ella reconoció aquella voz, era la misma que le había hablado cuando lo de la cafetería, asegurándole que todo iba a estar bien

-Que!? Como que un duelo!?

-Pronto lo sabrás, niña... Yo que tu me preocuparía por lo que vas a sufrir aquí conmigo...- Musitó Vivica de forma macabra, empeorando el estado de Marinette.

-Ah!?

-Silencio...

Aquel mismo viento ambarino comenzó a arremolinarse en medio de ambas damas, adoptando la forma de una criatura idéntica a la de un fantasma con cabeza circular una especie de rizo en el tope del mismo, ojos, nariz y boca de aspecto adorable pero tétrico a la vez, su cuerpo parecía una especie de sabana desgastada recortada en forma de 'V' que solo daba la forma a sus brazos y sus manos parecían alargadas zarpas de arpía. Marinette sudó en frío en cuanto aquellos vacíos ojos dorados la miraron sin expresión alguna para luego fijarse en la señora Barbot.

-Helas aquí presentes... Retadora y retada...- La voz del fantasma se oía distorsionada como si de la mezcla de varias voces de trataran, hablaba de forma relajada pero había un deje espectral en sus palabras

-Q-Que...?

-Marinette Dupain-Cheng. Portadora de la Magna Carta de La Emperatriz y Líder del todopoderoso ejército Arcano.. Se te a desafiado a un duelo... Y tu deber es aceptarlo...- Concibió el fantasma cordial

-Espera.. Que!? Como que un duelo! Me rehusó a participar en esto! A todas estas, quien o que eres tu?

-Yo soy el Oráculo. Juez de sus duelos y arbitro de los mismos...- Explicó este calmadamente- Y usted no puede negarse, Mi Emperatriz... Usted como portadora de la carta debe aceptar...

-Cual carta!?- Ahora estaba empezando a perder los estribos, y las voces de los estudiantes no ayudaba en lo absoluto su situación

-La carta de la Emperatriz! La Santa Señora de los Arcanos y reinante de los mismos!- Exclamó Vivica apuntándola

-Espere... Que!?- Su mente divagó hasta el día que encontró la caja en su escritorio. El colgante. Las cartas. La Emperatriz...- No puede ser...

-Vivica Barbot, diga sus condiciones y estas serán cumplidas en el duelo...- Habló el Oráculo, sorprendiendo a Marinette

-La primera en sangrar, pierde. Si gano, obtendré la carta de la Emperatriz, la llave del cofre donde resguardas al ejército Arcano y a los mismos Arcanos- Los colores desaparecían del rostro de Marinette al oír cada palabra. Esa mujer iba en serio por un simple mazo de cartas?

-Y si la Emperatriz gana, que obtiene ella a cambio?- Vivica sonrió arrogante

-Puede quedarse con lo que ella quiera de mi, pero dudo que eso pase- Ahora Marinette podía pasar como un papel de lo pálida que estaba, esto era peor que esas horribles películas de terror que detestaba con ansias.

-Espera! No puedo pelear contra esa señora! No es correcto!- Le reclamó al Oráculo- No hay una forma de evitar esto?

-Alguien puede interceder por ti en este duelo, si posee una carta del Arcana Mayor para apoyarte...- Sus palabras solo la hicieron sentir peor, en primer lugar: nadie en la escuela tomaría su lugar, muchos preferían verla ser inmolada en vez de ayudarla, y segundo: no conocía a nadie que tuviera una dichosa carta! En palabras resumidas, estaba frita.

-P-Pero no hay otra forma de...- Un extraño ruido la alertó, en un instante tenía a la señora Barbot a su lado... Con una especie de maza retráctil golpeando el suelo.

-Menos plática... Mas pelea...- Volvió a alzar la maza dispuesta a golpear a Marinette con ella, pero esta supo esquivarla a tiempo y salió corriendo al otro extremo de la arena- No huyas, linda! Solo empeoras tu situación!

Vivica corrió hacia ella y se le abalanzó dispuesta a atinarle con su maza. Pero cada que ella arremetía, Marinette se escabullía cual ratoncito escurridizo.

-Regresa y enfrentame!- Rugió Vivica enfuriada- Eres la señora de los Arcanos y eres incapaz de atacarme para defender tu titulo? Pelea, cobarde!

-Deje de llamarme así! Esta cometiendo un error muy grave!- Volvió a esquivar otro ataque- Terminará arrepintiéndose de esto, señora Barbot!

-De que podría arrepentirme? De quitarle a una niña una de las cartas mas poderosas del mundo y al ejercito capaz de derribar continentes en un parpadeo?- Rio sin ganas y Marinette juró haber visto una chispa de locura en sus ojos- No lo creo, linda.

Marinette miró a todos lados buscando con que defenderse, pero era completamente en vano, no había nada útil a su alrededor

-Ven aquí, linda... Solo déjame quebrarte un brazo o una pierna hasta que sangre y problema resuelto, te dejaré en paz... Y yo tendré lo que quiero!- Esta vez arrojó la maza contra Marinette, pero pudo volver a esquivarla a tiempo cayendo a unos pocos metros de ella. Que comía esa señora para tener esa fuerza? Acaso era pariente lejano de Hulk o de Thor?

Afuera de la barrera de oro, varios estudiantes y profesores presenciaban lo que se estaba llevando a cabo. Algunos gozaban lo el martirio que Marinette pasaba contra aquella señora e intentaban grabar con sus celulares aquel espectáculo pero la barrera en cierto sentido parecía no poder ser captada por lo aparatos. Aquellos estudiantes que se veían un poco mas cuerdos, sin esa veta perversa en ellos, intentaban lo que podían para romper la barrera, no por querer ayudar a Marinette, al contrario, querían recuperar sus cosas que habían quedado atrapada dentro de la arena improvisada.

Quienes de verdad se hallaban al borde de la desesperación eran los amigos de Marinette. Ivan con su fuerza había alzado una de la bancas y la azotaba con fuerza contra la barrera, Mylène hacía lo que podía con una escoba en mano. Aurore golpeaba y pateaba sin vacilación la barrera, Mireille con su poca fuerza, golpeaba con un trapeador y Marc hacía su mejor esfuerzo con un bate de béisbol que halló en los casilleros. Alguno profesores intentaban detener a la mujer a gritos o arrojándole cosas encima a la barrera pero esta las repelía.

Por otro lado, Lila y su séquito disfrutaban de la vista. Ver la mueca de pánico asomarse por el rostro de Marinette le daba un placer casi orgásmico, el verla huir e intentar razonar con la tal señora Barbot hacian crecer un sentimiento de gusto y satisfacción, era uba lastima que o se pudiera grabar todo eso, de lo contrario lo gozaría como si de una película se tratara, incluso había pensado en el titulo perfecto: La Paliza de Dupain-Cheng.

-Pobre Marinette- Lamentó Rose por lo bajo

-Como que pobre, Rose? Si a Marinette le esta pasando esto es por que de seguro se lo merece- Rezongó Alya sin vacilación alguna incrementando la sonrisa casi zorruna de Lila

-De seguro aquel collar que trajo hoy se lo robó a aquella señora- Comentó Lila inocentemente, tratando de ocultar la malicia en sus palabras- Es la esposa de aquel escultor Barbot y saben como son las mujeres ricas con sus joyas, digo recuerden como Chloe casi pierde los estribos por un brazalete.

-Tienes razón, Marinette parece no tener limites- Le siguió Alya sin miramiento alguno

-Mhm... No lo se. Todo esto por un collar? Me parece ridículo- Comentó Alix sin interés pero sentía un hueco formarse en su estomago al ver a Marinette es una situación tan apretada

-Ah! Ya sabes como son esa clase de mujeres, Alix- Replicó Alya- Sea como ses, lo que esa mujer le haga a Marinette a de tener sus razones y yo la apoyo.

-Oh, Alya, tampoco seas así con Marinette. De seguro habrá una forma de lidiar con este desastre- Habló Lila de forma lastimera

-Eres demasiado buena con ella, Lila- El comentario de la blogera solo incrementó la saña en su interior

Por ahora solo se dedicaría a ver como aquella desquiciada acababa con Marinette y estaba segura de que nadie iría con las autoridades para reportar el homicidio público de Marinette Dupain-Cheng, no cuando tenía a toda la escuela comiendo de la palma de su mano y con la idea de que Marinette se 'merecía' todo lo que le arrojaban por ser muy mala con ella.

Este día estaba a nada de convertirse en el mejor día de su vida.


-No quiero que escenarios de tal índole vuelvan a repetirse bajo ninguna circunstancia- El tono del señor D'Argencourt era severo y sin contemplación y varios de los que habían participado en la "Inmolación de Marinette" mantenían la cabeza gacha ante sus duras palabras- Lo que ustedes hicieron es una vergüenza para el noble arte de la esgrima! No tuvieron pudor alguno en inmolar a una pobre jovencita en restos de comida! Me avergüenzo de llamarme de su maestro en tan digna disciplina!

-Ella se lo merecía, señor. Le hizo daño a Lila- La mirada del maestro esgrimista volvió a endurecerse ante las palabras de aquel joven.

-Ah... Cuanta insolencia, no? Y tiene usted pruebas de que esa jovencita haya atacado a su adorada Lila?- El joven que abrió la boca sudó en frío al tener al esgrimista delante de el- Contésteme, caballero. Haga acopio de sus palabras.

-L-Lila dijo...- Fue interrumpido por el golpe seco del dable de su maestro contra el piso

-"Lila dijo..." -Escupió casi con sorna- Claro, la señorita Rossi puede decir que cabalgó un Grifo en las montañas de Inglaterra en pleno atardecer con su real majestad la Reina Margarita de Dinamarca y ustedes van de ingenuos a creerle, no?- El muchacho palideció. A un costado de la sala, Adrien, Kagami y algunos pocos de la clase, miraban como su instructor y profesor reprendía la ingenuidad de sus estudiantes de forma inmisericorde- La lealtad es una virtud que se aprecia y se valora en todo caballero, pero seguir ciegamente a alguien sin algo que avale sus acciones y palabras, es seguir al mismísimo diablo directo al infierno!

-No creen que esta siendo muy duro con ellos?- Claude, uno de los pocos que no había participado en la inmolación, murmuró casi con pena alma ver los semblantes decaídos de toda la clase

-En lo absoluto, Le Blanc- Habló Kagami estoica al joven- Estos sujetos no tuvieron consideración con Marinette, todo lo que el señor D'Argencourt les esta diciendo no es mas que la pura verdad.

-Mhm... Parecen un grupo de esclavos frente a su verdugo- Dijo otro joven de piel oscura y ojos color ámbar de nombre Ernest

Desde hace un tiempo, Adrien le había dejado en claro el asunto de Lila a su instructor y este muy diligentemente escuchó sus palabras sin cuestionarlo en lo absoluto, puesto que su instinto como caballero le gritaba que aquella señorita Rossi no era de fiar.

-Ustedes habrán recibido su castigo por parte del director, pero de mi parte no puede haber castigo lo suficientemente apto para personas tan desvergonzadas!- Reprendió el esgrimista severamente- Solo me resta decir que ninguno de ustedes participará en la competencia de esgrima de este año.

-Que!?

-No puede hacernos eso!

-Esto es culpa de Dupain-Cheng!

Adrien estaba a nada de saltar sobre el desgraciado que inculpó a su amiga y degollarlo con su espada, pero Claude y Ernest lo detuvieron a tiempo al ver como su profesor volvía a hablar.

-Quieto, Tigre... Deja que los adultos se encarguen- Murmuró por lo bajo el castaño mirando como las aguas se apaciguaban con cada palabra del señor D'Argencourt

-Es eso a lo que me refiero. Cambiaré mi decisión de dejarlos participar en la competencia, si cambian su comportamiento con la señorita Marinette- Mas reclamos estuvieron por oírse, pero la puerta del salón en la que estaban se abrió repentinamente. Se trataba de la enfermera de la escuela.

-Señor D'Argencort, venga rápido por favor!- Pidió la mujer desesperadamente, detrás de ella se podían oír un alboroto que lo alarmó

-Que sucede? Que esta pasando allá afuera?- Preguntó el preocupado

-Venga por favor, es una emergencia. Un mujer loca esta atacando a Marinette...- La pareja ignoró lo demás, salieron disparados cual balas fuera del salón siendo seguidos por Claude y Ernest.

Cuando salieron, los colores se drenaron de sus caras al ver lo que sucedía. Un caos total. Habían estudiantes y profesores arrojando cosas y gritando a la mujer que se hallaba en todo el centro del patio quien asechaba a una agotada Marinette. Adrien y Kagami vieron todo rojo instantáneamente, corrieron hacia uno de los costados en donde se veían a Myléne y a los demás golpeando con lo que tenían aquella barrera que parecía repeler todo ataque que se le arrojaba.

-Que esta pasando aqui?- Adrien llegó junto a un exhausto Marc que aun golpeaba con las pocas fuerzas que le sobraba

-No lo se, todo estaba bien hasta que esa mujer llegó y empezó a gritarle cosas a Marinette y de un momento a otro esta cosa apareció- Informó el escritor agotado pero aun golpeaba la barrera

Adrien miró preocupado a las pocas personas que estaban ahí, algunos no hacían nada (De seguro gozando el sufrimiento de su amiga) y otros hacían literalmente lo que podían para liberar a Marinette; al lado de Marc había una chica de rizados y frondosos cabellos miel, ojos frises y ropa holgadas que golpeaba con una ancha enciclopedia y cerca de esta vio a Nino apoyándolos con otro bate de béisbol. Vio como Sabrina y Chloe usaban un bote de basura vacío y azotaban la barrera, eso lo impactó.

-No pensé que viviría lo suficiente para ver esto con mis propios ojos- Comentó Claude llegando a su lado, igual de intrigado que él- Chloe queriendo ayudar al panquecito.

-Ugh! Claro que no, Le Blanc! Mi bolso esta del otro lado y tengo una importante cita con mi estilista dentro de media hora!- Chilló Chloe azotando nuevamente pero sin ayuda de Sabrina, y esta al no hallarse con algo entre las manos, comenzó a golpear con sus manos.

-Esto se ve mal... Hay que hacer algo...- Antes de que pudiera terminar de hablar, Adrien ya estaba golpeando la barrera con su Rapier, al igual que Ernest. Kagami parecía ser la mas furiosa de todos puesto que no usaba su Rapier sino el Bokken para sus practicas- Cielos...

Sin perder tiempo se colocó al lado de la pelimiel y comenzó a arremeter con su sable.

-Cuanto tiempo a pasado desde que esto empezó?- Comentó Claude a la chica a su lado

-No lo se. Nadie se esperaba esto!- Exclamó ella con la desesperación presente en su voz- Esto es grave, solo mírala.

La chica no se equivocaba, y Claude sabía reconocer los síntomas del agotamiento y el desgaste y Marinette estaba al punto del colapso. De repente empezó a sentirme mal por el panquecito y sus golpes se hicieron mas fuertes. Kagami era la que parecía una bestia desenfrenada, chocaba su Bokken contra la barrera lo mas fuerte que podía, sentía la desesperación corroerle al ver estado tan deplorable de Marinette.

-Resiste, Marinette!- Gritó Kagami- No te rindas!


Las cosas para Marinette no parecían ir tan bien. Aquella señora no daba pausa alguna y ahora su aspecto parecía contrastar con su loca personalidad. Ella en cambio, no se veía tan bien.

Estaba sudada y habían manchas de suciedad en su cuerpo, las mangas de su blusa estaban rasgadas y dejaban ver sus moretones, sus pantalones tenían rasgaduras a la altura de sus rodillas y estaba descalza puesto que en su carrera por querer huir de la loca mujer del señor Barbot, había perdido sus zapatos.

-Me has dado mas pelea de la que esperé- Vivica estaba en idénticas o peores condiciones que ella, estaba igual de sudada y sucia, su moño se había caído dejando libre sus alborotados cabellos que le daban las pintas de una bruja y su expresión de gozo y locura la hacían estremecer- Aunque solo hayas corrido como una rata huyendo del exterminador- Comenzó a caminar lentamente hacia ella y Marinette no encontró fuerzas para retroceder, estaba muy agotada- Sin embargo, disfrutaré mucho el molerte al golpes y reclamar lo que es mío- Llevó su mano a su hombro y la empujó con fuerza haciéndola caer al suelo- Trataré de no golpearte tan fuerte... Mi esposo y yo nos aseguraremos de pagar todo lo relacionado al hospital, y si no sobrevives te puedo asegurar que el te hará una hermosa urna y una estatua con tu apariencia...- Sin vacilación alguna alzó su maza- Alguna ultima palabra, linda?

Marinette miró temerosa a aquella mujer, sus oídos zumbaban por la adrenalina pero podía escuchar los gritos que llamaban su nombre. Por el rabillo de sus ojos observó como sus amigos intentaban derribar aquella barrera con todo lo que tenían, la señorita Bustier estaba al borde de una crisis de llanto, Adrien se veía molesto, Kagami estaba a nada de estallar en llanto por la impotencia, Aurore y Mireille consolaban a una débil Mylène, Marc, Ivan, Nino y tres chicos mas golpeaban con lo que podían pero podía notar el cansancio en ellos; incluso se sorprendió de ver a Chloe entre ellos, pero de quien notó la preocupación de Sabrina.

Un poco distante de ellos podía distinguir la sonrisa complacida de Lila ampliarse, seguramente gozando su mal, aquella inmunda zorra. Volvió a mirar a la señora que parecía aun esperar por sus palabras pero su agotamiento era tal que ni siquiera podía hablar, simplemente se limitó a soltar un suspiro lastimero.

-Veo que no dirás nada... Bueno, mejor aun- Alzó aun mas su maza- No me arrepentiré de lo que estaré apunto de hacer, pero una vez que consiga mis deseos me aseguraré de no dejarte de lado.

Marinette cerró los ojos dispuesta a esperar el impacto. Sus amigos al ver como ella se rendía ante la desquiciada mujer se sintieron pesarosos, soltaron las cosas entre sus manos y sus ojos comenzaron a escocer por las lágrimas que estaban a nada de brotar. De verdad verían a aquella mujer acabar con Marinette así sin mas?

-Marinette!- El grito de Adrien pareció un desgarro de su garganta- Marinette, por favor! Reacciona!

-No puedes dejar que esa loca te ataque!- Gritó Aurore lagrimeante

-Por favor, Marinette. Reacciona! Haz algo! Lo que sea!- La pelimiel gritó ya sin fuerzas para seguir golpeando siendo sujetada por Claude

-Marinette!- Ahora fue Kagami quien gritó- Demonios! Maldita barrera!

Todos palidecieron al ver como la maza descendía hasta la cabeza de Marinette. Todo pareció ocurrir en cámara lenta; la maza de a poco se acercaba a la cabeza de Marinette, la sonrisa macabra de Vivica parecía extenderse aun mas, y la franco-china esperaba que un milagro sucediera.

-Marinette!

Cerró sus ojos esperando el impacto de gracia pero eso nunca llegó. Sintió una sombra posarse delante de ella y el ruido de algo metálico chocar contra la maza de Vivica.

-Que...?- Musito con su voz gangosa

-No puede ser!- La exclamación de Vivica la hizo abrir los ojos y estos se extendieron al ver lo que sucedía.

Una figura masculina estaba parada delante de ella vestido como si de un caballero se tratara con todo y capa. Su gran espada detenía la maza de Vivica y esta lo veía como si el diablo estuviera delante de ella.

-No... No es posible... No es posible!- Grito la señora casi al borde la histeria

-Como a osado usted alzar su arma para herir a mi emperatriz...- Su voz era gruesa y gutural, casi enojada- Sus acciones serán el peso que la hunda en su derrota...

Con un movimiento de su espada alejó la maza de Vivica y la expresión de esta pasó de desquiciada a aterrada.

-Esto no puede ser posible! No es justo! Estoy peleando contra ella, no contra un Arcano!- Su berrinche casi competía con el de Chloe, pero fue el Oráculo quien la calló.

-El es una carta y tiene permitido interceder por la Emperatriz...- Dijo el Oráculo par desgracia de Vivica- Solo los Pajes, Caballeros, Reyes y Reinas pueden invocarse si la voluntad de su amo así lo desea...

Marinette escuchó sorprendida las palabras del fantasma. Acaso ella había invocado a ese caballero?. El susodicho se puso en una pose de combate y a través de su yelmo miró a Vivica desafiante.

-Yo, el Rey de Espadas, intercedo en nombre de mi Emperatriz contra usted, Señora- Vivica comenzó a sentir miedo, ella misma sabía que no era rival para una de las carta mas altas del Ejercito.

-Concebido...- Habló el Oráculo- Puede proseguir con el duelo...

De una acometida veloz, el rey de espadas comenzó a atacar a Vivica con tajos veloces de su espada, la señora trataba de seguirle el paso y se defendía como podía con su maza, la cual parecía doblarse con cada estocada de la espada.

-Detente! Esto es injusto!- Exclamó Vivica asustada defendiéndose con su maza en alto

-Injusto es atacar a una doncella indefensa y clamar un objetivo indefinido como excusa para intentar lastimarla- El rey se oía severo y sus palabras por muy formales se podía oír la rabia hacia esa señora- Ni en mi mas insano juicio permitiré que usted ponga una mano encima a Mi Emperatriz y clamar nuestro poder para cumplir aquel retorcido objetivo!


Desde fuera de la barrera todos miraban sorprendido a aquel despliegue, pareciera que la mesa se había tornado y era ahora la señora Barbot quien estaba atemorizada ante los ataques de aquel caballero.

-Es esto una especie de milagro?- Murmuró Mireille consternada

-No lo se- Le siguió Aurore en idénticas condiciones

Los gritos se callaron y ahora todos miraban sorprendidos como aquel extraño caballero peleaba a rienda suelta contra Vivica para defender el honor de Marinette o como el la llamaba, Su Emperatriz.

-De donde salió ese hombre?- Musitó Kagami sin aliento

-No lo se... Pero parece estar peleando por Marinette- Un alivio comunal se esparció en los amigos de Marinette

-Que alivio...- Suspiró la pelimiel

El señor D'Argencourt miraba maravillado la forma en la que aquel llamado Rey de las Espadas blandía su espada de una forma magistral, que casi lo hacían derramar lágrimas de orgullo al admirar aquella fina pieza de herrería que denominaba espada. En cambio para Lila las cosas eran todo menos favorables. La imbécil de Marinette había sido salvada en el instante que esa señora estaba a nada de destruirle el cráneo... Era el Colmo!

Aquel llamado "Rey de las Espadas" literalmente había aparecido de la nada y llamaba a la tonta de Marinette, su Emperatriz! Que locura, a quien debería de llamar así era a ella.

-Wow... Aquel sujeto si que es bueno, no?- Comentó Lila al ver que la atención pasaba para aquel misterioso sujeto, pero por dentro ardía en rabia al ver como una de sus fantasías no se cumplían, al menos no hoy.

Pero Lila no obtuvo respuesta ya que sus "amigas" estaban con la mirada fija en el caballero y su refinado físico que celosamente de resguardaba bajo su armadura.

Dentro de la arena, Vivica ya se hallaba sumamente cansada, soltaba pesados jadeos de cansancio y sus brazos ya no podían sostener la maza ya deforme por las estocadas de la espada del Rey de Espadas.

-Se ve cansada, señora? Que le pasó a esa energía que tanto derrochaba en atacar a Mi Emperatriz?- Cuestionó el Rey con tono jocoso pero aun severo- Esto se termina ahora...

-No! Esto es injusto! Injusto!- Seguía clamando la señora Barbot. El rey comenzó a aproximarse y ella desesperadamente comenzó a retroceder, tropezando con las agujetas sueltas de sus zapatos

-Sigue diciendo usted que este duelo es injusto? Cuanta insolencia- Escupió con rabia alzando su espada- Llegar de la nada y exigir algo que le pertenece de manera legítima a mi amada Emperatriz es algo injusto...- Lanzó un tajo con su espada y un pedazo de la maza salió desprendida por el golpe- Atacarla estando ella desprevenida e indefensa, es algo injusto...- Otro tajo y otro pedazo- Amenazar su vida como si de un juego se tratase y arraigarla al punto del colapso, es algo injusto!- Otro tajo mas, ahora solo quedaba el mango de la maza- Dígame, señora... Según usted que es justo? Por que nada de lo que usted a hecho, lo es...

La punta de su espada apuntó directamente a su cuello, y Vivica estaba empapada en sudor ante la imponente presencia del Rey, respiraba dificultosamente por el miedo, la impotencia y el pánico de verse amenazada y en desventaja.

-Este es el final, Señora Barbot...

Marinette veía sorprendida las agallas de aquel hombre, algo en su interior le decia que era alguien de fiar pero también no podía evitar sentirse un poco mal por Vivica.

Era extraño sentir lastima por la señora que intentó acabar con su vida con una pesada y extraña maza retráctil? Si. Era una tonta por preocuparse? Demasiado. Pero alguna razón había de haber para que ella actuara así, no? Aparte, su aterrada expresión frente al rey parecía ser genuina.

-Espera... Por favor, detente...- Su voz sonaba gangosa pero fue lo suficientemente audible para que el Rey se girara a verla- No-No le hagas nada...

-Esta usted segura de eso, Mi Emperatriz?- Su voz ahora sonaba mansa y casi dulzona que logró robar suspiros de varios tipos al notarse su sofisticado acento

-Si, a de haber una razón para que actuara de esa forma...- Racionó ella y lo miró directo al visor en su yelmo- Déjala en paz, por favor. Ya tuvo suficiente al enfrentarte, solo mirala, esta igual o peor que yo.

Obedeciendo a Marinette el caballero miró a Vivica, comprobando su terrible estado. Alejó su espada de su cuello y la dejó a su costado.

-Bien, pero daré fin a este duelo por usted, Mi Emperatriz- Volvió a alzar su espada y clavó la punta de la misma en en antebrazo de Vivica, ella siseo por el dolor mas este no se extendió a mas puesto que la espada salió tan rápido como entro manchada con la sangre de Vivica.

-Por que fue eso...?- Cuestionó ella

-El duelo a llegado a su fin...- Informó el Oráculo apareciendo de la nada junto a la señora Barbot, respondiendo su pregunta- La primera en sangrar, pierde.

-Que...?- Miró a su brazo y luego a la espada, cayendo en cuenta lo que sucedía- No...

-Marinette Dupain-Cheng gana el duelo- Decretó el Oráculo serenamente

El Rey de Espadas eliminó todo rastro de sangre de su espada con una fuerte estocada al aire y la guardó en su funda. Tras dedicarle una corta reverencia al Oráculo, este se encaminó hasta una pasmada Marinette que aun seguía tendida en el suelo presa de su agotamiento.

Sin mediar palabra alguna, el rey tomó a Marinette por la cintura y la levantó hasta dejarla de pie, aquel caballero le llevaba al menos una cabeza y media de altura por lo alto que era. Después de estabilizarla sobre si misma, esta intentó hablarle.

-Gracias, pero por que...?- Calló al ver como este soltaba su cintura para sujetar ambas manos y calló postrado sobre una rodilla frente a Marinette, quien lo veía expectante- Eh?

El yelmo de rey comenzó a brillar y este de a poco se desintegraba como si de pequeños dientes de león se trataran dejando ver por fin el rostro de su salvador.

Sus mejillas se colorearon con fervor al verlo; sus cabellos ondulados cual oleaje de oscuro negro azabache con algún que otro mechón travieso que se colaba hacia su rostro y una pulcra y reluciente corona sobre estos, dando acopio a su prestigioso título, su piel tan blanquecina como la suya que parecía leche fresca, sus divinos orbes que emulaban el color de las aguamarinas mas limpias y cristalinas, recubiertas por espesas y largas pestañas que harían a Chloe chillar de la envidia, y facciones que a simple vista se asimilaban un poco a las suyas pero puramente marcadas como sus pómulos que le daban esos aires tan viriles y masculinos. Las palabras se quedaban cortas frente a ese bello espécimen masculino que fácilmente podría haber sido un dios griego en su vida pasada, y al parecer ella no era la única con esa reacción puesto que a sus oídos llegaron los gritos, suspiros y chillidos de varias chicas y uno que otro chico al presenciar por fin el rostro de aquel que se denominaba Rey de las Espadas.

-Me enaltece el verla bien, Mi Emperatriz...- Oh rayos... Sus piernas temblaron al oír de nuevo aquel tono dulzón y acaramelado cual miel y el que él la viera con esa expresión de adoración no ayudaba en lo absoluto su situación.

-Uh... Todo es gracias a ti, supongo...- Habló para el rey, pero se alarmó al ver como su semblante cambiaba a uno avergonzado

-Ruego su perdón, mi amada Emperatriz- Clamó este cabizbajo apoya do su frente en el dorso de las manos de Marinette- Mi titubeo y falta de reacción la hicieron llegar a ese terrible espiral de desesperación, no quisiera imaginarme lo que sintió al enfrentarse a esa mujer. Pido por favor me perdone ante semejante falta de mi parte- Su voz sonaba decaída y algo desesperada.

Marinette pensó mejor la situación, recayendo en las palabras del Oráculo en cuando el apareció, ella pidió un milagro y ahí estaba, justo delante de ella. Liberando una de sus manos del cálido agarre del Rey, alzó su cabeza y encaró fijamente sus bellos orbes aguamarina.

-No tienes por que disculparte, no hay necesidad en que te culpes de esa forma - Se sorprendió al oírse tan serena y sofisticada aun presentando signos de desgaste físico- La falta de reacción se debió a mi, yo no reaccione a tiempo y fue mi voluntad, la que yo creía apagada la que te llamó. Es a tí a quien le debo una disculpa, por no escuchar y recurrir a ti en tan complicada situación.

El rey sonrió dulcemente y le dedicó una mirada llena de adoración y devoción que logró derribar las pocas defensas que le quedaban.

-Quien diablos hizo a este hombre? Es acaso pariente de Adonis?- Pensó Marinette para sí misma.

-Mi Emperatriz. Mi amada Emperatriz, como siempre tan compasiva y benévola con sus súbditos- Tomó su mano y la llevó a su mejilla, restregándose en ella cual gatito mimado- Que cosas no haría yo por usted para defenderla, mi adorada ama? Yo, su fiel Rey de las Espadas, estoy para servirle a usted en cuerpo y alma- Ronroneó este pasando su mano a sus labios y posando un delicado y prolongado beso en su dorso, hablando encima de la misma con sus ojos fijos en ella- Siento que no la merezco, Mi Emperatriz.

Marinette-exe-01 a dejado de funcionar.


Adrien soltó un suspiro aliviado al ver a Marinette a salvo y completamente lejos de aquella señora, aquel sujeto le había llegado como caído del cielo y había defendido a Marinette, pero le incomodaba la forma en la que la trataba, parecía tomarse su papel de caballero muy enserio.

-Que bueno que todo acabó- Dijo Adrien aliviado pero con un extraño sentimiento amargo en el pecho al ver a ese "Rey" tan cerca de Marinette

-Si...- Confundido se volteó para ver a Kagami pero esta yacía de rosillas en el piso apoyada a su Bokken, y con la mirada fija y embelesada en el caballero- Kagami?

No obtuvo respuesta, miró a su lado y noto como las otras cuatro chicas estaban en una situación idéntica a la de su novia. Aurore tenía una expresión bobalicona, Mireille tenía las manos abrazadas fuertemente contra su pecho, Mylène parecía estar en trance, la chica de cabello rizado que estaba junto a Claude tenía una expresión de ensueño y una sonrisa idiota plasmada en su boca, pero lo que lo encolmaba era el notorio color rosáceo en sus mejillas, hasta Kagami!

-Viejo... Creo que el efecto es comunal...- Murmuró Claude un tanto fastidiado al ver como Juliet, la chica del cabello rizado miraba embelesada al caballero- Tampoco es que fuera la gran cosa, digo, salvó al panquecito y todo eso pero, no es tan atractivo.

-Ugh! Cierra la boca, Le Blanc. Es obvio que ese bombón es un ángel caído del cielo- Dijo Chloe ensoñadoramente- Es una lastima que este malgastando su tiempo en Dupain-Cheng, cuando podría invertirlo en mi.

Ambos chicos rodaron los ojos y miraron dentro de la barrera nuevamente, sintiendo una mezcla de sentimientos retorcerse en su interior, estaban felices de ver a Marinette a salvo pero les incomodaba la atención que el salvador de Marinette estaba recibiendo, aunque debían asumir que en cierto sentido el sujeto era bien parecido. Solo un poco.


Ya recompuesta por las súbitas atenciones del caballero delante de ella, Marinette respiró profundamente y volvió a hablarle al sujeto.

-A-Ahora que sigue?- Se reprendió a si misma por tartamudear

-Eso lo decide usted, Mi Emperatriz. El duelo a acabado y es momento de que usted, reclame su premio- Informó el rey de forma solemne- A no ser que... Quiera que yo me enfrente a todos los que se hayan fuera de la barrera.

-Que!? Por que harías eso?

-Todos despiden odio, rabia y desprecio hacia su persona. Como su fiel súbdito no me puedo permitir tales sentimientos hacia usted- Ahora se oía molestó y sus ojos ahora parecían una furiosa tempestad- Puedo aniquilar a sus enemigos y personar a aquellos quienes presenten verdadero arrepentimiento y juren servirla, Mi Emperatriz.

-No, no. No es necesario que hagas eso... Aun...- La idea era tentadora, pero no quería caer en el mismo juego que la señora Barbot. Ya encontraría la forma de redimirse frente a su escuela y desenmascarar a Lila pero no ahora- Prefiero dejar que las cosas sigan su curso naturalmente

-Si así usted lo ordena, Mi Emperatriz, será hecho- Con un último beso en sus nudillos se levantó- Pero tenga en cuenta que nosotros, su fiel mazo Arcano, lucharemos contra la raíz de todos sus males y erradicaremos toda amenaza que la aflija.

Sus palabras sonaron pesadas y amenazantes, Lila palideció al ver como sus ojos chocaban con los fríos cristales del caballero, era obvio que la amenaza era para ella y no pudo evitar temblar un poco de miedo.

-Chica, el caballero te esta mirando- Habló Alya- Creo que llamaste su atención

Lila se recompuso y adoptando su clásico papel de chica dulce, habló

-Oh, vaya... Que vergüenza...- Ocultó su rostro para fingir su sonrojo, cosa que no sucedía puesto que su rostro se descomponía en una mueca de rabia

-Hay que admitirlo, Lila es mucho mas linda que la boba de Marinette- Habló una de las chicas de su séquito con un exagerado acento americano

-Si, osea, solo mirenla, esta hecha un desastre- Habló otra con voz nasal- Lila merece la atención de ese bombón

Por primera vez en años, Lila no deseaba tener la atención de ese individuo bajo ninguna circunstancia.

Marinette no pasó por alto la forma en la que el rey miraba a Lila, y algo le decía que este ya sabía de antemano por lo que pasaba pero recayó en algo que el dijo previamente.

-Espera, a que te refieres con reclamar mi premio?- El caballero alzó sus cejas y miró al Oraculo, quien seguía al lado de una Vivica en estado de Shock.

-Usted ganó el duelo justamente es su deber reclamar algo de esta dama...- Habló el Oráculo señalando a Vivica

-Que? Pero que podría tomar yo de ella? No la conozco del todo

-Si me permite opinar, Mi Emperatriz. Le recomiendo escoger la Brujula- Dijo el rey calmadamente y Marinette lo miró sin entender

-Su brujula?

-Confíe en mi, Mi Emperatriz, créame que será algo muy útil a futuro- Fue lo único que dijo él

-Ok...- Miró al Oráculo y decidida habló- Yo elijo la Brujula de la Señora Barbot.

-Concebido...- El cuerpo del Oráculo comenzó a brillar, en sus manos apareció la extraña brújula que la señora Barbot tenía- Este duelo a llegado a su fin...

La barrera de a poco comenzó a desaparecer como si de un tornado se tratase, dispersándose y alzándose por los cielos, todos los presentes admiraron como todo desaparecía pero no tenían las agallas para acercarse, puesto que las palabras de aquel ente no cayeron en oídos sordos y temían siquiera acercarse a la chica. Marinette admiró como todo este caos terminada y sintió que respiraba con total normalidad. Sintió las manos del Rey de las Espadas tomar las suyas y mirarla con preocupación.

-Pasa algo?

-No puedo permitirme ver a Mi Emperatriz en un estado tan deplorable. Permita que alguien mas de su mazo sane sus heridas- Una de sus manos tocó su collar y un fino y cálido brillo la envolvió.

Sintió como toda su fatiga desaparecía, sus arruinadas ropas volvían a verse como antes y las pocas heridas que tenía se desvanecían. Unos delicados brazos la rodearon por sus hombros y una suave voz casi maternal habló a su oído.

-Ya esta, Mi Emperatriz.

Sus pensamientos trastabillaron al oír esa voz, sus brazos soltaron sus hombros y la dueña de esa voz caminó hasta posarse junto al rey. Compartía poderosas similitudes con el rey, cabellos igual de negros y ondulados pero hasta su espalda y decorados con una ornamentada tiara digna de una reina, sus ojos tenían el mismo matiz de azul y sus facciones eran mucho mas femeninas pero aun compartían similitud con ella. Su estilizada figura era envuelta en un elegante vestido estilo victoriano que parecía ser hecho de una tela vaporosa de color grisáceo con finos bordados hechos de oro, dos broches se ubicaban a cada lado de sus hombros y sostenían una fina tela de seda color rosa pastel como si de una elegante capa se tratara, finas bandas de oro rodeaban sus dedos cual anillos y un collar imperial de oro se apegaba a su cuello con una pequeña joya que aparentaba un pentáculo.

-Uh... Gracias...- Genial. Hoy era el día de dejar muda a Marinette con tanta belleza

-No hay de que, Mi Emperatriz. Yo, su leal Reina de los Pentáculos, estoy para servirle- Tomó los bordes de su falda y le dio una leve reverencia.

-Ah... Ok...- Respiró profundamente para serenarse y no desfallecer ante la bella dupla en frente de ella- Muchas gracias, por todo. Quisiera poder hallar una forma de recompensarlos por lo que hicieron por mi- Tuvo que resistir las ganas de suspirar, puesto que ambos entes le dedicaban una sonrisas llenas de afecto y devoción casi divina

-Eso no es necesario, Mi Emperatriz- Habló el rey

-El verla con bien, es suficiente recompensa para nosotros- Le siguió la reina

-Oh, esta bien...- Miró la brújula en sus manos y después miró a la pareja real frente a ella- Gracias, pueden retirarse o lo que sea- Soltó sin comprender como dejar de verlos

-Sus deseos son nuestras ordenes, Mi Emperatriz- Ambos le dedicaron otra sonrisa infundida en adoración junto a una regia reverencia, y justo como aparecieron desaparecieron en una radiante luz dorada.

-Nos veremos en otro duelo, Emperatriz de los Arcanos...- El Oráculo se despidió de ella y justo como los dos reyes, desapareció.

Soltó un suspiro pesado, y alzó la vista sintiéndose mareada de repente y su cuerpo pesado. Su cabeza daba mil vueltas y sus ojos no podían enfocarse en un punto fijo ni siquiera en las figuras que corrían hacía ella, pronto todo se volvió oscuro.


Continuara...


AL FIN! Terminé! El jugo de cerebro no es gratis pero valió totalmente la pena, casi 10.000 palabras y debo admitirlo, estoy orgullosa de ello.

Aquello quienes quieran ver masacre para los dizque amigos de Marinette, anotense a la lista por que créanme que pienso darles eso y mas (Insertar carita perversa) pero por ahora, concentrémonos en Marinette, nuestra Santa y Divina Emperatriz de los Arcanos y como va sobrellevando el descubrir a sus fieles, leales y preciosos seguidores, el ejercito del Mazo del Arcana Menor.

Antes de irme a hibernar por otras 16 horas, dejaré esto para que sepan el por que la aparición de dichas cartas.


*Rey de Espadas o de Las Espadas: Este Rey es muy lógico, inteligente y astuto. Al ser un buen oyente y comunicador, es un gran consejero. En pocas palabras: ¡un hombre muy encantador y completo!

También ama la naturaleza y las flores.

Esta tarjeta le indica que debe buscar consejo con un profesional o confiar en su propia fuerza de carácter. A veces, tomarse un tiempo para desconectarse del problema lo ayudará a ver las cosas desde otro ángulo, ayudándolo a resolver el problema.

Fuente: Soul Cards Tarot, King of Swords

*Reina de Pentáculos o de los Pentáculos: Esta Reina es una mujer sensible, sabia y generosa, pero puede ser controladora y sobreprotectora.

Lleva el significado de que la persona o situación ahora es madura. Simbólicamente, su desafiante viaje a través del desierto ha terminado, y ahora puede disfrutar de los frutos de su trabajo en el exuberante jardín que trabajó tan duro para crear ... ¡está justo frente a usted!

Relájate y atiende tus necesidades físicas; ¡un viaje al spa puede hacer maravillas!

Fuente: Soul Cards Tarot, Queen of Pentacles.


Y con todo esto dicho y clarificado, me retiro... Me pesan mis parpados y mis ojitos estan por llorar de lo orgullosa que estoy de mi misma por escribir esto XD

Nos vemos

Bye ;3

P.D. Los Reviews son gratis.