Como están? Les gustó el capítulo anterior? Estoy segura de que si, digo, un precioso caballero de radiante armadura y una gigantesca espada apareció para salvar a nuestro dulce panquecito y este prometió arrazar con las cabezas de todo aquel que se metiera con su Emperatriz!
Ah! Quiero uno así... *Snif* *Snif*
Total, se que varios de ustedes quieren ver cabezas rodar y sangre correr, pero no sucederá... Aun (7u7)
Gocemos de a poquito el infierno que Lila y sus supuestos "amigos" irán experimentando
Disclaimer: Miraculous: The Tales of Ladybug and Chat Noir pertenece a Thomas Astruc y Jeremie Zag. La idea, trama y personajes adicionales son de mi completa autoria o pertenencia a sus debidos dueños.
Advertencia: Capítulo MUY largo.
Inspiración: Tarot. Arcana. Jojo's Bizarre Adventure. Sakura Card Captor
Comencemos.
Tercera Carta:
Realidad
"Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos, el interés jamás ha forjado uniones duraderas"
-Comte
Sintió algo frío posarse en su cabeza y soltó un quejido ante aquella sensación. Abrió los ojos desmenusadamente para encontrarse de frente al rostro de la enfermera de su escuela.
-Uh...?
-Oh! Gracias al cielo despertaste!- Exclamo la dama con una expresión de alivio
-Que...?- Dos cuerpos se abalanzaron con fuerza sobre ella, empujandola de regreso a la camilla- Uff!
-Ya despertaste!- Sabía que esa era la voz de Mylène pero no podía reconocer el otro cuerpo que la abrazaba.
-Chicos dejenla respirar, aun debe seguir débil por lo sucedido- Habló la enfermera tranquilamente
-Adrien, Viejo. No te le abalances asi, le sacaras el poco aire que le queda!- La voz de Nino llegó a sus oídos y abrió desmenusadamente sus ojos. Como que Adrien se le abalanzó?
Se levantó de golpe, exaltando a las dos personas sobre ella, asustandolos sin querer.
-Marinette!
Giró su cabeza y se encontró con todas las pocas personas que denominaba amigos y unos pocos estudiantes de la clase de esgrima.
-Que fue lo que paso?- Miró a todos interrogante, provocando que el alivio se transformara en preocupación
-No recuerdas nada de lo que paso?- Preguntó Marc y Marinette hizo gesto dubitativo- La señora Barbot intentó atacarte...
-Estuviste encerrada en una especie de barrera dorada con un extraño fantasma...- Siguió Mireille
-Y te persiguió por un largo rato hasta dejarte fatigada...- Fue turno de Mylène
-Luego apareció aquel hermoso caballero y peleó por ti...- Habló Aurore con tono ensoñador
-Luego de eso, otra elegante y preciosa señora aparecio y te curó las heridas causadas en la pelea...- Distinguió la voz de Claude, uno de los compañeros de Esgrima de Adrien y Kagami.
-Y después de que todo desapareció, te desmayaste- Término la chica de cabellos rizados que supo distinguir muy bien, Juliet parecía ser su nombre.
-Y como llegue aquí?- Preguntó Marinette llevando una mano a su cabeza
-Adrien detuvo tu caída, estuviste a esto de tocar el suelo, pero el fue mas rápido- Ernest hizo un gesto con sus dedos y apuntó a Adrien con sus ojos
-Cuando te desmayaste inmediatamente te trajimos aquí- Habló Adrien mirándola fijamente
-Claro, tuvimos que usar a los profesores para traerte hasta aquí- Por primera vez notó a Nino en la sala y este se veía algo apenado- Muchos intentaron bloquearnos el paso. Al parecer querían echarle un vistazo al collar que traes puesto.
-Vistazo? Esta claro que querían quitárselo! Incluso la zorra de Rossi quería quitárselo!- Rugió Aurore sumamente molesta al recapitular la forma en la Lila habia intentado ayudarlos a traer a Marinette a la enfermería. Era obvio que esa actuación de buena samaritana era solo para caer bien cuando en realidad no podía quitarle los ojos de encima a la llave de su collar- Que descarada!
-Señorita, esto es una enfermería- Regañó la enfermera desde su escritorio rellenando un formulario- No permitiré esa clase de vocabulario en mi presencia
-Señorita Damasc, yo solo estoy diciendo la verdad con respecto a Lila- Se defendió Aurore
-Bueno, sea verdad o no hay mejores palabras para expresarse con respecto a la señorita Rossi- Dejó de escribir y tomó la hoja en su mano- Pueden despotricar lo que quiera de ella cuando me valla- Sonrió con fingida inocencia y se encaminó a la puerta que era fielmente resguardada por Ivan- Iré con el director, tus padres vendrán en cualquier momento Marinette, por ahora descansa.
-Si, gracias- La enfermera salió de la sala y dejó a los adolescentes solos.
-Ella me agrada, tiene personalidad- Comentó Ernest señalando por donde había salido la enfermera, mirando a la franco-china pero notó su semblante alicaído- Sucede algo, Panquecito?
La atención de todos fue para ella, pero Marinette no lo notó solo miraba fijamente la llave enganchada a la cadena, la cual ella misma se había quitado.
-Sucede algo, Marinette?- Le preguntó Adrien preocupado al verla
-Entonces no fue un sueño?- Murmuró ella por lo bajo, llamando la atención de todos
-Me temo que no, Marinette- Habló Juliet acercándose a ella, extendiéndole la brújula que había ganado en su duelo contra Vivica- Todo fue real.
-Oh...- Agachó la cabeza- Entoces ese rey y esa reina...?
-También fueron reales, Marinette- Finalizó Adrien por ella- Todo lo fue.
-Y que le pasó a la señora Barbot?- El ambiente se tensó de inmediato, todos enmudecieron puesto que no les importaba saber lo que le sucedería a esa señora- Chicos?
-Apenas todo esa cuestión del duelo acabó, el oficial Roger llegó con dos patrullas y se la llevaron y varios oficiales se quedaron para resguardar la zona- Comentó Nino cuando vio que nadie se atrevió a hablar- Kagami acompañó al oficial Roger a la comisaria, creo que comentó algo acerca de dejarla encerrada hasta que le brotaran canas por haberte atacado.
-Es por eso que Kagami no esta aquí- Señaló Adrien a Marinette
-Y por que los oficiales se quedaron?
-Digamos que el alboroto que se formo fue épico, algunos seguían molestos y por alguna extraña razón no dejaban de mencionarte, Sabrina le pidió a su papá que trajera refuerzos con el- Comentó Mylène
-Sabrina llamó a la policía?
-Bueno, creo que todos los profesores lo hicieron- Mencionó Claude- Por que los demás estaban muy inmersos en gozar tu sufrir y nosotros estábamos muy ocupados buscando liberarte de esa barrera como para fijarnos en eso. Menos mal ese sujeto llegó justo a tiempo.
-Si... De verdad gracias, chicos- Dijo Marinette sinceramente a todos y estos sonrieron
-No hay de que, Marinette- Dijo Aurore
-Somos tus amigos, para eso estamos- Le siguió Adrien poniendo una mano en su hombro como señal de apoyo.
Se sintió mejor de repente, miró el collar en sus manos y volvió a colocárselo.
-Creo que ya me siento mejor- Informó ella para alivio de todos
-Quieres que te acompañemos a tu casa? Afuera todavia sigue siendo una selva y si te soy sincero, no queremos arriesgarte a nada- Ofreció Ernest con una sonrisa juguetona.
-Me parece bien, eh... Como te llamas?
-Ernest F. Costello, pero dime Ernest. Es un gusto hacer migas contigo, panquecito- Saludó el con un guiño
-Oye... Ese es mi apodo para ella, consigue el tuyo- Le reclamó Claude
-Quien dijo que eres el único que puede llamarla de esa forma, eh? Señor Mimo?- Contraatacó Ernest provocando que las mejillas de Claude tomaran un color rojizo ante aquel incidente con la pintura corporal blanca en la clase de arte
-Cierra boca, costilla de cerdo quemada! Eso solo paso una sola vez! Una!- Recalcó él, pero Ernest solo rió socarrón
-Una vez es mas que suficiente, no, Mimo?- El insulto lo molestó, pero lo pasó por alto al ver el rostro contorsionado de su amigo.
-Costilla de cerdo!
-Mimo!
-Costilla de cerdo!
-Mimo!
-Te quemaron en la parrilla cuando te hicieron!
-Solo envidias mi hermoso color, frasquito de leche!
Los demás rieron ante su ridícula discusión, había servido para alivianar el ambiente con creces. Pasando de largo la boba discusión entre ambos esgrimistas, Juliet se acercó a Marinette sosteniendo su mochila, la cual se había visto libre de todo daño.
-Ten, logré recuperarla antes de que el pandemonio se librara allá afuera. Lamento no poder decir lo mismo de tus zapatos- Dijo apenada frotando su brazo en señal de pena- Creo que se perdieron en acción.
Ambas rieron ante el chiste.
-Muchas gracias, Juliet.
-No hay de que, y no te preocupes por ellos dos, pasa mas seguido de lo que crees- Dijo señalando al dúo de esgrimistas- Y creeme que no mienten al ofrecer acompañarte, afuera parece un apocalipsis zombie.
-En ese caso dejenme avisarle a mis padres- Pidió Marinette abriendo su bolso y sacando su teléfono.
-Bien, nos iremos adelantando- Aviso Adrien, los demás asintieron y de a poco comenzaron a salir de la enfermería. Juliet como si nada tomó una de las orejas de cada chico y los arrastró fuera de la habitación ignorando por completo su quejidos dejando a ambos solos en la habitación. Adrien sacó su teléfono y le envió un mensaje rápido a Gorila- No te preocupes Marinette, Gorila se asegurará de que nadie te lastime en el trayecto a tu casa.
-De verdad muchas gracias, Adrien- Agradeció Marinette sinceramente, Adrien simpatizó con su expresión y apretó sus hombros levemente
-Cuando quieras, Marinette. Para eso estan los amigos, para apoyarse y tu eres muy preciada para mi- Dijo el suavemente- Estabamos muy preocupados cuando esa señora intentó atacarte, teníamos miedo de que te hiciera daño.
-Adrien...
-Ninguno de nosotros queremos perderte, Marinette. Yo no quiero perderte- Soltó este sincero sorprendiendo a la chica- Ya es demasiado el que lidies con Lila y la forma en la que ella manipula a los otros para que te hagan daño con la excusa de que eres mala con ella, y el que yo no haya dicho nada antes solo permitió que sus mentiras escalaran a este punto- Sus ojos comenzaron a escoger en lágrimas- Si hubiera hecho algo en ese entonces...
Marinette se alarmó en cuanto lo oyó hipar y unas cuantas lágrimas cayeron por sus ojos, sin pensarlo siquiera envolvió sus brazos en su cuello y lo abrazó, sintiéndolo temblar con cada hipido.
-Esto también es mi culpa...- Marinette acarició suavemente su espalda buscando calmarlo
-No, no lo es- Lo consoló ella- No hiciste nada en aquel entonces porque temías lastimarla...
-Pero ella terminó lastimándote a ti, Marinette...- Volvió a hipar el joven. Lo que Marinette no sabía, era como Adrien repudiaba su inocente ser de hace mas de dos años, tan ingenuo y confiado de que las mentiras de Lila eran una forma desesperada de llamar la atención y tener amigos, cuando en realidad resultó ser una taimada fachada que escaló a tal punto de convertirse en manipulaciones bajo vana esperanzas y agresiones injustificadas hacia Marinette, quien solo buscaba desenmascararla y falló estrepitosamente en el proceso- Siento que no hay disculpas suficientes para ofrecerte...
-Pero no las necesito, Adrien- Habló ella a su oído, acariciando sus cabellos en un gesto maternal que casi lo hizo ronronear- Hiciste lo que pudiste para ayudarla y ella se rehusó a cooperar, no tienes que acreditarte esa culpa por recaen por completo en ti.
-Pero...
-Sin peros, Adrien. Estoy bien y no sostengo ningún rencor en tu contra- Le dijo Marinette dejando de acariciar sus cabellos y mirando fijamente en sus orbes esmeraldas- El solo tenerte de mi lado y no creyendo las mentiras de Lila, es disculpa suficiente pero solo si eso deja de hacerte sentir tan mal, no me gusta verte así.
Jamás en sus años de amistad con la chica, había escuchado palabras tan maduras y maternales, sintió sus ojos volver a escocer por las lágrimas pero estas eran detenidas por delicados y calidos dedos de Marinette.
-Gracias Marinette- Dijo esta posando su labuos en su frente en un delicado beso
-Soy yo la que debería agradecerte, Adrien- Dijo esta bajito, temiendo arruinar el momento- No tengo gracias suficientes para darte...
-No copies mis palabras...- Dijo este aun con sus labios sobre su frente
-No las copié, las modifiqué...- Rió bella por lo bajo. Adrien se separó delicadamente de ella, sintiéndose extrañamente vacío al hacerlo- Además, con esta llave y esos entes acompañandome, ya no me siento tan sola como antes- Miró la llave en su cuello y luego miró a Adrien- Creo que ya deberia regresar, mis padres deben de estar preocupados
-Claro, dejame ayudarte.
Adrien pasó uno de sus brazos por debajo de las rodillas de Marinette y el otro se posó en su espalda, cargándola al estilo nupcial. Las mejillas de Marinette adoptaron una leve tonalidad rosa y Adrien mentiría al ver como eso le gusto.
Ambos salieron los mas discretos posibles de la enfermería, Ivan cual guardaespaldas los acompañó hasta la salida, y todo aquel que buscaba acercarse era fervientemente repelido por la severa mirada del mas grande aunque en realidad temían a que aquel "Rey de Espadas" apareciera y les hiciera lo mismo que a la señora Barbot, o peor.
No muy lejos de la entrada, Rose apreciaba la retorada de Marinette en los brazos de Adrien, casi parecía una princesa siendo cargada por su principe. Tenía ganas de chillar de la emoción, pero recordó la relación en la que el modelo se hallaba con la esgrimista.
-Que tanto miras, Rose?- Saltó en su lugar al ser llamada por Alix. Se habia quedado ensimismada viendo a Marinette y a Adrien.
-Ah... Nada...- Soltó ella aferrando su mochila en su bolso, las chicas la miraron interrogante para luego mirar la puerta por donde Marinette había salido arrugando el seño.
-Ugh. Quien se cree? Su real majestad?- Soltó la chica con voz nasal
-Puede ir caminando a su casa aun estando descalza- Habló Alya
-De seguro teme que sus delicados pies de princesa se le quemen con la acera- Se burló Lila, las chicas que la acompañaban rieron casi con malicia- No lo crees asi, Rose?
Todos los ojos se posaron en ella, sudó frío al no hallar respuesta y eso pareció molestar a Lila, puesto que ella notó la forma en la que miraba a Marinette.
-Que pasa Rose? Te vez rara- Inquirió Lila, ahora no sonaba tan dulce como antes y eso le asustó- No me digas que te preocupas por Marinette?
Que si se preocupada? Claro que lo hacía! Su relación tal vez fuera renuente en aspectos de amistad, pero ella nunca sostuvo el mismo desprecio que sus demas compañeros tenían hacia Marinette, no cuando ella había hecho mucho por ella hallandose la ocasion en la que literalmente se hizo pasar por un repartidor para entregarle su carta al Principe Ali y eso conllevó a que ella pudiera hablarle de forma directa.
-N-No, es solo que... Mis padres saldran de viaje de negocios y me tendré que quedar sola- Mintió ella nerviosamente- No acostumbro a quedarme sola, es eso- Las miradas de las demas se apacuguaron incluso la de Lila, pero esta siguió viendola de forma sospechosa
-Si gustas nos podemos quedar contigo, Rose- Propuso Alix ganandose un asentimiento por paete de todas
-Si, solo hay que hablar con tus padres- Dijo Lila con su mejor sonrisa fingida- Seguro nos diran que si
-Ah... No lo se- Sonaba inquieta y eso alertó a Lila, Rose ocultaba algo y no quería decirlo
-Vamos, seguro nos dejarán- Intentó presionarla- Tus padres no les dirian que no a tus queridas amigas, cierto Rose?
-Pues...- La mirada de Lila parecia amenazante, y la de las chicas parecían querer orillarla a decir algo- Yo...
Un tintineante sondio de campanillas quebró el ambiente, Rose respiró salvada de que su telefono decidiera sonar en aquel momento. Saco su telefono y leyó el texto que se padre le había enviado.
-Lo siento chicas, debo irme- Cerro su mochila y se dirigió a la salida con paso presuroso
-Preguntale a tus padres sobre lo que te dijimos!- Le recordó Alya a lo que Rose agitó su mano
Lila se le quedó mirando fijamente, algo ocultaba la boba de Rose y ella lo descubriría a como de lugar.
Llegando a su casa, el olor dulzón de galletas recien horneadas llegó a su nariz, junto con dos voces que cantaban al unísono y reían alegres en la cocina. Se acercó a la misma y vio a sus padres moverse en la cocina seguramente alistando uno que otro postre para la oficina o el centro comunitario.
-Ya llegué- Avisó Rose. Ambos adultos detuvieron sus acciones y se giraron a su hija
-Oh! Cariño, llegaste!- La mujer se alejó de la estufa, siendo remplazada por su esposo y corrió a brazar a su hija- Como te fue?
-No lo se, hoy fue un dia terrible- Comentó la chica cabizbaja, su padre apagó todo en la cocina y se retiró el delantal al igual que su esposa al ver a su dulce florecita decaida
-Quieres contarnos, caramelo?- Le preguntó su padre de forma dulce guiándola al sillón familiar de la sala al verla asentir.
Recapitulando la serie de eventos sucedidos hace pocas horas, Rose le contó a sus padres todo lo sucedido, desde el ataque a Marinette hasta la aparición de aquel caballero y como este prometió acabar con aquellos que repudiaran a la franco-china. El rostro de su madre se compuso en una mueca de angustia y la de su padre era seria y estoica.
-Tienes miedo de que ese sujeto te haga daño, cielo?- Le cuestionó su madre a lo que Rose negó- Y que es lo que te agobia, florecita?
Rose delicadamente abrió su bolso y sacó los zapatos que Marinette había perdido en el duelo y se los enseñó a sus padres. Ambos entendieron a lo que se refería su hija.
-Te averguenza ir a devolverselos?- Dijo su padre a lo que Rose asintió- Quieres que uno de nosotros te acompañe a regresarlos?- Rose asintió y sus padres se miraron entre si.
-Ya veo. Ve a tu cuarto cielo. Deja nosotros terminemos en la cocina y te acompañaremos a la casa de Marinette- Dijo su madre con una sonrisa conciliadora
-Esta bien- Ambos adultos besaron la cabeza de su hija y volvieron a la cocina, tomando sus delantales en el proceso. Rose caminó hasta su habitación y cerro la puerta tras de si, apoyando su peso en la misma.
-Oiste todo?
-Cada palabra, Rosita...
Se giró y encaró a la dama que estaba sentada de piernas cruzadas en el borde su mullida cama. Su corto cabello ondulado y delicadamente adornado con pequeñas flores, su rostro parecido al de una niña pequeña pero con rasgos similares a los suyos a excepción de sus ojos, los cuales eran de un suave rosa. Ataviada en un sencillo pero hermoso vestido de tirantes color rosa bebe que rozaba la mitad de sus muslos, con un delicado cordón de oro atado en su cintura, se hallaba completamente descalza, pero con cintas parecidas ser de oro enlazándose en sus pulgares y escalando hasta sus rodillas cual enredadera floreciente. Sus muñecas estaban recubiertas en gruesos brazaletes y dos finos aros a la altura de sus antebrazos. Su apariencia asimilaba la de Cupido pero femenino, solo de su arco y flechas los faltantes en la ecuación.
-Que crees que deba hacer, Daizzi?- La dama levitó de su cama hasta llegar frente a ella y acurrucó su cabeza en su pecho.
-Con que yo signifique la elección entre dos o mas opciones, la decision únicamente recaerá en ti, mi pequeña Rosa- Daizzi acarició sus cabellos y la condujo hasta su cama repleta de peluches- Que te agobia? Tu amistad con Lila o tus renuente relación con Marinette?
-No lo se- Cayó de espaldas en su cama y tomó un unicornio de peluche y lo abrazó contra si- Me agrada mucho Lila, pero no puedo evitar sentirme mal por Marinette.
-Como así, Rose?
-Marinette siempre a estado ahi para apoyarme y nunca decía que no a cualquier plan que estuviera relacionado a Kitty Section- Relató Rose a la dama quien la oía atentamente- Pero Lila tambien es una muy buena amiga, a pesar de ausentarse por su ocupada vida. Nos apoya como puede y le habla al Príncipe Ali de mi pero...
-Pero...
-El príncipe no me a hablado desde que vimos los fuegos artificiales- Se lamentó Rose con un pesado suspiro. Daizzi se levantó de su lugar y se plantó frente a su pequeña portadora levitando cerca de ella.
-Bien, esto es lo que comprendo hasta ahora... Tu amiga Lila te a prometido centenar de ocasiones en organizar una salida entre el Príncipe y tu, pero cada que sucede la ocasión siempre te sale con una excusa, no?- Daizzi comenzó a comparar- Marinette en cambio, logró hacer que pasaras el día entero con el principe y aun a base de un engaño minúsculo.
-Que debo hacer, Daizzi?- Dijo Rose ocultando su rostro en el peluche
-Solo te diré esto, mi pequeña Rosa. Las relaciones fundadas bajo el interés, nunca llegan lejos- Aconsejó la ente maternalmente.
Rose meditó en silencio sus palabras, en cuando Lila llegó a su clase le había dicho que conocía al príncipe y esta prometió concebir una salida entre ellos, y aun la seguía esperando. Se sintió fatal, dejó de lado a Marinette por un objetivo en la que quizás Lila jamás le cumpliría.
-Tienes razón, Daizzi. Debo hablar con Marinette- Se decidió la chica levantándose de su cama
-Así se habla, mi florecita- Aplaudió Daizzi complacida
-No quieres venir?
-No creo que sea prudente, Rose. Por lo que oí, Marinette aun no se hace con la idea de lo que sucede con eso de liderar a su fiel ejercito- Dijo la ente serenamente- Esperemos un poco, si? O al menos hasta que tu relacion con ella mejore.
-Esta bien- Se levantó de su cama y fue directo a su mochila, volvió a sacar los zapatos, y con la asistencia de Daizzi los dejó dentro de una bolsa, obviamente rosa- Ya estoy lista!
-Sabes lo que le vas a decir?- Le preguntó Daizzi a lo que Rose asintió energéticamente
-Rose, cariño. Ya nos vamos!- Llamó su madre desde afuera
-Nos vemos luego, Daizzi- Rose dejó un beso en su mejilla a modo de despedida y salió de la habitación.
La ente, ahora sola en la habitación levitó hasta el lindo escritorio de Rose con su mochila en manos y la dejó en la silla. Sus orbes rosados captaron una fotografía en su escritorio en donde aparecían todas las chicas de su salón, inclusive Lila. Frunció el ceño y estiró su dedo hacia la imagen, plantándolo justo en el rostro de Lila.
-Tu influencia es venenosa para mi Rose... Lila Rossi...- Soltó ella sañosamente, rozando la cara de Lila con su uña- No permitiré que la arrastres a tu sucio pantano de mentiras y falsas esperanzas. Para eso están los ingenuos quienes creen en tus ponzoñosas palabras...
Su mano irradió una chispa dorada y esta salió desprendida como una pequeña flecha dorada que se clavó de lleno en el rostro de Lila, quemando por completo su presencia en la foto.
En la seguridad de su habitación, Marinette experimentaba otras de sus muy famosas y reconocidas crisis de nervios.
-Ah! No puedo creer lo que acaba de suceder!- Cubrió su cara con el cojín de su diván y soltó un grito exasperado.
En su mente se repetía la escena que compartió con Adrien en la enfermería y como este cual príncipe de cuento de hadas la había cargado hasta la entrada de la panadería. Se reprendió mentalmente. Debía de hacerse la idea de que Adrien ahora estaba en una solida relación con Kagami; hacía tiempo que ella muy diligentemente renunció al rubio para que este pudiera ser feliz con Kagami, pero el solo pensar en aquel intimo momento que compartió con el, comenzó a dudar.
-Agh! Deja de pensar en eso!- Se reprendió a si misma golpeando su cabeza con el cojín- No es correcto! No es correcto! NO es correcto! Ah!- Ahogó su grito en el cojín y cayó rendida en su diván- Esto esta mal...
No podía permitirse esa clase de sentimientos para con el modelo, no debía tenerlos, pero pobre e ingenua Marinette pensando con el corazón y no con la cabeza. Removió el cojín de su cara y miró a su escritorio en donde la brujula de la señora Barbot seguía intacta, se levantó y tomó asiento en su silla para después tomar la brújula y examinarla mas de cerca.
Lucía como las típicas brújulas de antaño pero mas pequeña, redonda, de un color casi viejo, una argolla en un extremo seguramente para atarle alguna cadena. No tenía las inscripciones que señalaba los puntos cardinales y no había aguja presente para indicar dichas inscripciones.
-Que brújula tan extraña, ni siquiera indica el norte- Musitó extrañada mirando el objeto- Por que el rey de espadas me sugirió reclamar esto? No tiene sentido. Tal vez debería preguntarle.
Dejó la brújula en su bolsillo, tocó su collar y respiró hondo.
-Rey de Espadas- Esperó y nada paso- Que raro... Rey de Espadas- Intentó por segunda vez y nada- Como es que en la escuela me funcionó? Rey de Espadas!- Exclamó un poco mas fuerte comenzando a desesperarse- Ah! Acaso tengo que estar en una situación de vida o muerte para que aparezcas?
-Usa la carta y la llave...- Murmuró una voz al aire
-Uh?
-Usa la carta y la llave... Solo así el aparecerá...
-Debo de estar volviendome loca- Sobó sus sienes con gesto cansado, miró a la caja y la acercó hacía ella, volcó la misma sobre el escritorio y rebuscó la carta que segun ella parecía una espada- Tiene que ser esta...
Se removió el collar y con la llave tocó la carta. Otro brillo la fulminó y la figura comenzó a materializarse, pero no era quien ella esperaba.
La figura era significativamente mas pequeña que ella pero tenía mas altura que Manon. Al igual que la reina tenía facciones faciales parecidas a las suyas, su cabello era corto estilo bob un tanto parecido al de su madre pero un poco mas fino con lo que parecía ser un halo estrellado rodeandola, ataviada en un vestido de chiton muy parecidos a los del antiguo Egipto que llegaba a la altura de sus muslos, una fina gargantilla negra unida a una cadenilla dorada decoraban su cuello, dos brazaletes gruesos de oro se implantaban en sus antebrazos y dos mas pequeños en sus muñecas, ambas con un curazo rosa decorándolos
Marinette parpadeó sin comprender, eso era una niña, no un hombre y su vestimenta se veía relativamente diferente al del rey.
-Uh... Quien eres?- La niña sonrió y le dedicó corta reverencia.
-Yo soy su As de Varas, Mi Emperatriz- Saludó la niña cortes.
-As... De Varas?- La miró confundida y luego a la carta- No eres una espada?
-No, Mi Emperatriz- Respondió la niña negando levemente y Marinette se hundió en su silla
-Agh! Genial!- Soltó exasperada y la niña la miró con curiosidad
-Algo la agobia, Mi Emperatriz?- Se acomodó en su silla y miró a la niña
-Si! Intento llamar a ese rey de las espadas pero no aparece y no se cual de todas estas cartas es la suya!- Señaló a las cartas regadas sobre su escritorio. El As ladeó su cabeza y miró a las cartas.
-Me permite?- Señaló las cosas sobre su escritorio y Marinette cansinamente le dio permiso
No se molestó en caminar, puesto que sus ojos desprendieron un brillo nacarado y en instantes varios objetos en el escritorio de Marinette comenzaron a levitar, exaltada observó como la niña cual director de orquesta movía sus manos y los objetos levitantes se movían al compás de sus manos. Las cartas se movían en el aire, compactándose en mazos individuales junto a lo que parecían ser pequeños pedazos de papel junto a ellos. Los mazos descendieron frente a Marinette quien veía todo asombrada en como cartas se reorganizaban junto con los pequeños pedazos de papel en el que se leía una leve inscripción.
-Mazo de Copas. Mazo de Pentáculos. Mazo de Espadas y Mazo de Varas- Leyó Marinette cada mazo y miró a su pequeña As- Hiciste esto para mi?
-Mi Emperatriz mostraba confusión ante su mazo, solo lo acomodé acorde a sus inquietudes- Respondió la niña aun estática en su sitio, pero regresando lo que había usado en su respectivo sitio- Ahora será mas sencillo para usted invocarnos aunque, debo el reprender su corta vista, Mi Emperatriz.
-Como?- La niña soló apuntó hasta los mazos y Marinette tomó una carta cualquiera y achinó sus ojos viendo una minúscula pero perceptible caligrafía en donde leyó "As de Pentáculos"- Oh...
Quiso golpearse a si misma por su corta visión, miró a la niño y le dedicó una mirada significativa
-Muchas gracias, As- La niña asintió feliz- Puedes retirarte- Otro brillo encegeció sus ojos y en un parpadeo la carta del As de Varas se hallaba en sus manos- Bien, voy por ti Rey de Espadas.
Extendió su mano para tomar el mazo de las espadas y buscar la carta.
-Marinette!- Llamó su madre desde abajo- Podrías bajar, por favor?
-Uh... Si! Ya voy mamá!- Dejó el mazo en donde estaba y bajó hasta la cocina en donde su madre la esperaba- Que pasa?
-Tienes visitas- Por un momento pensó que se trataba de Adrien y Kagami, pero los que ahora permanecían sentados en su sala eran dos adultos y una característica personita que solía vestir siempre de rosa.
-Como estas, Marinette?- La saludó la señora Lavillant cordial, su esposo le dedicó una sonrisa idéntica a la de su esposa y Rose simplemente le saludó con sus manos- Te ves preciosa
-Gracias, señora...- No sabía a que se debía su visita, pero no deseaba mostrarse maleducada con tan dulces personas- Uh... En que les puedo ayudar?
Ambos adultos se miraron entre si y luego miraron a su hija, la cual mantenía la mirada gacha. Ambos se levantaron y cada uno se puso al lado de Rose con sus manos en sus hombros la acercaron a Marinette.
-Nuestra pequeña Rose quiere decirte algo- Apremió su padre.
Marinette observó detenidamente a los padres de Rose, ambos daban esos aires de la típica familia americana y ambos conservaban una apariencia jovial. La madre de Rose tenía el cabello corto y ondulado de un color castaño casi caramelo decorado con una cinta para el cabello y sus ojos eran de la misma tonalidad, vestía un suéter ligero color blanco y pantalones color coral junto a unas sandalias de tacón bajo, un collar de perlas en su cuello y aretes a juego. Su esposo por otra parte vestía un polo rosa con un suéter azul atado al cuello, pantalones caqui y zapatos marrones, sus ojos azules y cabello rubio perfectamente peinado le daba las señas de que Rose había adoptado eso de su padre pero compartía las facciones con su madre.
-Ok...- Miró a Rose buscando a que ella hablara pero solo se encogió aun mas en el tacto de sus padres.
-Por que no hablas con Rose en tu habitación, mientras yo atiendo a los señores Lavillant?- Le propuso su madre. Marinette no sabía que responder, no deseaba que Rose viera las cartas y que fuera con el chisme a Lila, pero el solo verla tan acongojada y nerviosa le hacían pensar otra cosa
-Claro, ven Rose- Subió las escaleras esperando por la pequeña rubia quien la siguió con paso tímido.
Cuando llegaron a su habitación Marinette intentó buscar una excusa para explicar lo de las cartas pero la rubia fue directo a su diván.
-Uh... Que querías decirme, Rose?- Le preguntó Marinette, Rose hundió en su asiento y le extendió la bolsa que había en sus manos
-Los recuperé después del altercado...
Marinette tomó la bolsa y revisó su contenido, mirando los zapatos que había decidido llevar el día de hoy.
-Gracias, Rose...
-Y también vine a disculparme!- Soltó ella repentinamente interrumpiendo a Marinette
-Disculparte?
-Si... Admito que esto tal vez no haga la gran diferencia pero...- Mordió sus labios sin saber como proseguir- Quiero disculparme por no haberte apoyado, decidí creer en las palabras de Lila y no en las tuyas aun cuando tu siempre has sido alguien que cumple lo que promete...- Pausó un momento para serenarse y limpiar las pequeñas lágrimas que amenazaban con salir- Lo que quiero decir es que yo... Yo... Lo siento tanto, Marinette!
La rubia cubrió su rostro con sus manos buscando apaciguar su llanto. Marinette la miró quietamente, una parte de ella no quería perdonarla por no haber tomado acción contra Lila cuando pudo pero, por mas que así fuera era Rose, alguien que solía pecar de ingenua. Y por mas culpable que fuera no le gustaba verla así.
-Rose...- Un zumbido en su bolsillo llamó su atención, llevó su mano y sacó la brújula la cual empezaba a titilar energéticamente. Una aguja de color rosa apareció en el centro y apuntó directamente a Rose. Esta notó el mutismo de Marinette y alzó sus ojos encontrándose a la franco-china mirándola incrédula con una brújula en su mano
-Marinette... Que...?
-Ella es digna...
-Oíste eso, Marinette?- Habló Rose sorprendida y su expresión podría fácilmente ser comparada con la de la chica frente a ella
-Es una portadora... Una digna...- Volvió a musitar la extraña voz
-Espera... Que...?- Soltó Marinette sin entender
-Los Amantes... Ella porta a Los Amantes...- Clamaba la voz misteriosa
-Los amantes? A que se refiere?- Habló Marinette sin entender
Una fuerte corriente de aire entró a la habitación y comenzó a moverse por el mazo de las espadas. Ambas chicas cubrían sus ojos evitando que algo les cayera en los mismos, ignorando como una carta en particular levitaba hacia el collar de Marinette. Otro brillo capto su atención y ambos pares de ojos se enfocaron en la presencia del mismísimo Rey de Espadas.
-Como apareciste? No te e llamado?- Soltó Marinette no sabiendo como explicar su presencia
-Pero su collar me a tocado, Mi Emperatriz- Habló el solemnemente ofreciéndole una leve reverencia y una mirada a Rose.
La mas pequeña palideció, seguramente ese hombre había aparecido para hacerle daño, puesto que ella también había oído su amenaza hacia toda la escuela.
-Un placer el verla, Portadora de Los Amantes- Saludó el rey a una impactada Rose y a una sorprendida Marinette
-Que...?- Soltó la franco-china
-C-Como lo sabes...?- Musitó Rose nerviosa, tenía pensado el explicarle a Marinette su situación con Daizzi pero no tan pronto
-La brújula no miente...- Habló con una sonrisa ladina y ambas chicas buscaron contener sus suspiros a como de lugar- Por algo le pedí conservarla, Mi Emperatriz
-Oh... Ya veo...- Miró a Rose, quien se hallaba igual o mas confundida que ella- Te importaría explicarnos?
-Gustoso yo, Mi Emperatriz. Creo que será mas apropiado que tomen asiento... Puede ser un tanto confuso el asunto...
No les quedó mas que obedecer...
Las Vegas, Nevada.
-Crees poder ir? No quisiera molestarte?- Habló el joven por el teléfono
-Molestarme? Tonterías, primo? Tomaré el primer avión a París. Cualquier amigo de Luka, es mi amigo- Habló la chica por el teléfono sacándole una sonrisa al músico
-Eres la mejor, lo sabías?- Escuchó a la chica reír a través del auricular
-Dime algo que no sepa- Habló la chica jocosa- Comenzaré a empacar de inmediato.
-Esta bien, te dejo entonces- Colgó la llamada y miró a la silueta que se mantenía serena en uno de los sillones de Suite en el Bellagio- Estas seguro de lo que dices?
-No puedo equivocarme, Luka... Ssse muy bien lo que te digo...- Habló la figura desde su asiento con un leve siseo- Algo busca lastimar a la Emepratriz y a tu adorada Marinette...
-Pero crees que ella pueda hacerle frente a lo que sea que esté amenazando a Marinette? Tampoco quiero arriesgarla, no después de todo por lo que a pasado- Musito Luka preocupado
-Descuida... El Bufon no permitiría que algo lastimara a tu prima...- Musitó el ser reconciliadoramente- Deja que Fluff y tu prima se encarguen de Marinette y tu concentrate en tu concierto, el cual es dentro de poco.
-Si, tienes razón- Complació el musico
-Así se habla...
Si su fiel Ermitaño le decía eso... Debía creer, puesto que el nunca se equivoca...
Continuará...
Quien regresó? YO!
Esperaré los tomatazos gustosas si eso quiere, por mas que nuestra Rose sea alguien igual de culpable como los demás, me veía incapacitada de hacerla sufrir o al menos no tanto.
Ahora se que se van a formar las dudas y eso, pero yo gustosa estoy para responderlas ;)
*As de Varas o Bastones: El significado de las Bastos se centra principalmente en nuevos comienzos; el autor de la pregunta debe tomar la iniciativa y actuar. ¡También significa que la vida estará ocupada y llena de emoción!
Esta tarjeta dice que es un buen momento para trabajar enérgicamente hacia sus objetivos y aprovechar las oportunidades a medida que surgen.
También puede significar que recibirá una nota o carta con un mensaje importante.
Dado que esta tarjeta es el símbolo de nuevos comienzos, téngala a mano como amuleto de buena suerte si está comenzando un nuevo trabajo o un proyecto que requiere mayor atención y fuerza.
Fuente: Soul of Cards, Ace of Wands
*Los Amantes: La carta de los amantes representa algunas cosas, pero se trata de amor. Puede ser una relación emocionalmente fuerte; por ejemplo, una amistad, una asociación profesional, una relación romántica o un matrimonio. Si recientemente se separó de su pareja, esta tarjeta significa que encontrarán un camino de regreso el uno al otro.
El segundo significado se refiere a tomar una decisión que puede conducir a una pérdida determinada. Por ejemplo, es posible que el solicitante deba elegir entre dos trabajos: uno podría ser un gran movimiento financiero, mientras que el otro podría presentar un desafío creativo.
El solicitante debe elegir con cuidado porque su decisión tendrá un gran impacto en su vida. Busque pistas en las otras tarjetas.
Fuente: Soul of Cards, The Lovers
Y con esto hecho, me despido ;)
Bye! ;3
P.D. Los Reviwes son gratis
