Ginny observaba cada tanto el teléfono que su esposo tanto había insistido en adquirir, pero este no sonaba. Ya pasada una cantidad prudencial de tiempo, las noticias seguían sin llegar, así que decidió llamar a la casa de los Granger solo para darse cuenta que Hermione se encontraba allí .
La joven dedujo que algo había pasado, y dejando a sus hijos con su abuela se dirigió al departamento de Malfoy .
Llegando al lugar, tocó la puerta encontrando a un sorprendido Malfoy al verla. Sin dar tiempo a que este dijera cualquier cosa, lo empujó, y entró al departamento.
—Si claro puedes pasar —dijo con un deje de ironía.
Ginny enojada se plantó frente a él y le dio una bofetada dejando de una pieza al joven.
—Pero que te…
—Te mereces eso y más por ser un idiota estúpido con mi amiga —le regañó apuntándolo con el dedo.
—¿Estoy hablando con la comadreja pequeña, o con mi madre? —Ginny se tiñó de un color que contrastaba perfectamente con su cabello.
—¿Disculpa? —preguntó consternada.
—Weasley, si te deja tranquila, déjame decirte que las cosas no son así…aunque reconozco que tal vez me excedí un poco.
—¿Un poco? —contestó incrédula— ¿Un poco? Animal..
—No puedes venir e insultarme en propia casa…—advirtió el joven.
—¿O qué? —alzó la voz sacando la varita, y Malfoy levantó las manos tratando de apaciguarla.
—Weasley baja eso.
—¡No me digas que hacer! —se acercó a paso lento, y peligroso, y el joven maldijo por lo bajo por haber dejado su varita en su recámara— ¿Creíste que Hermione no tenía quien la defendiera? ¡Pues te equivocaste! ¡Tú y su padre se merecen un crucio por tratarla de esa manera!
—Déjame expli..
—¡Me decepcionaste Malfoy! —bufó exasperada— Harry y ron me dijeron tantas veces que no podía confiar en tí, y yo como estúpida defendí tus argumentos de buena persona, confiable. Me parecías una buena opción para Hermione, y vienes y haces esto..
Malfoy olvidó por un momento la varita amenazante sobre el al escuchar que la pelirroja lo había ¿Defendido?
—¿Tu me defendiste? ¿Qué es eso de buena opción para Hermione? —hizo eco a sus palabras.
Ginny asintió —Sí, eso pensé…si Luna vió algo bueno en Theo… —mencionó dudosa— creía que seguramente también habría algo de bueno en tí, y no eras tan horrible… así que apoyé esta relación desde el inicio pero cometes la estupidez de propasarte con ella, y…
—Alto, alto, alto… —dijo el slytherin analizando sus palabras —¿Quieres decir que tú me apoyas? ¿Tú, una Weasley?
—¿No me oyes? Idiota. Pero hay algo en lo que te equivocas.
—¿Qué cosa? —preguntó.
—Ya no lo hago —respondió sin bajar la varita.
—Y...no te parezco tan horrible… —él pareció ignorar sus últimas palabras.
—Me pareces tolerable… —dijo con simpleza a lo que él aludido frunció el ceño.
—¿Tú sabes lo que pasa en la casa de los Granger?
—¿Qué? —parecía estar confundida.
—¿Me dejarás explicarte o vas a matarme? —señaló la varita, y la chica con cierto recelo finalmente la volvió a meter en su saco.
Pronto, Malfoy comenzó a explicarle las cosas que había visto, y sus deducciones, dejando a una escandalizada Ginny, boquiabierta.
Hermione recibió a su amiga en su recámara, y tras saludarse cerró la puerta tras de sí, para poder platicar en con toda comodidad.
Ambas se sentaron en el borde de la cama, y Ginny habló primero.
—¿Qué pasó, Mione? Me quedé esperándote.
Hermione sintió algo pesado en la base de su estómago, y reconoció perfectamente las ganas de llorar que aparecían en ella. Así que, para no preocupar más a su amiga de lo que ya podía deducir que estaba, hizo una respiración profunda bien disimulada, y aunque recordaba textualmente las palabras de su padre y de Blaise, respondió evitando así que las lágrimas que le picaban en los ojos, salieran de ella.
—Creo que…lo dejaré para otra ocasión —respondió tratando de sonar segura de sí misma. Su amiga abrió los ojos incrédula ante lo que oía.
—¿Pero que me estás diciendo?—exclamó enojada levantándose de la cama— Ese tipo te maltrata, te golpeó, y además él…
La joven se incorporó intentando hacer que su amiga bajara el tono de su voz, y la tomó de la mano obligándola a sentarse.
—Cómo sabes…
—Eso da igual.
—Ginny, por favor baja la voz…te van a oír —dijo preocupada, pues su padre estaba en la planta baja. No se le pasó por alto el hecho de que su amiga olía a él…ese perfume que con tan solo estar cerca, se te adhería a la piel.
—Que me oiga, no le tengo miedo y tú me vas a acompañar a poner la denuncia…
Hermione la tomó de ambas manos y con mirada suplicante le explicó:
—Ginny, escúchame, necesito tiempo —la aludida estaba por interrumpirla pero ella se lo impidió— Por favor, necesito poner a salvó a mi familia, y entonces podré hacerlo…
Su amiga negó con la cabeza para nada conforme con la decisión— Hermione ¿Cómo me pides que espere? ¡Los golpes que te dió son la mejor prueba! O acaso…te amenazó…¿Cierto?
La joven negó enérgicamente. Ginny se llenó de cólera. Por supuesto que el cretino lo había hecho.
—No Ginny, solo…no quiero causar problemas…¡Tal vez estoy exagerando!—dijo mientras sonreía falsamente y espantaba moscas invisibles. Pero la verdad, es que sabía que no era cierto.
Ginny abrió los ojos sorprendida, y desencajó su rostro— Amiga ¿Te estas escuchando? —ella negó sollozando, y Ginny pudo supo que había algo más.
Sabía que tenía que hacer algo, pero también sabía que era inútil insistir, así que solo se limitó a suspirar y abrazar a su amiga.
Sabía que probablemente Hermione se enojaría con ella por hacer lo que en ese momento se le había ocurrido, pero le importaba más su bienestar, así que hablaría con Harry y Ron más tarde. Ya que si a ella no le hacía caso, tal vez a ellos sí.
Draco se dirigía por la quinta copa de vino en esa noche. No podía sacar de su mente las palabras de Hermione, y se preguntaba una y otra vez el porqué de la mentira tan descarada de Blaise.
De pronto, cuando se había acomodado, el sonido del timbre hizo que saliera abruptamente de sus cavilaciones, y tras maldecir por la interrupción, se levantó del sofá y se dirigió hacía la puerta.
Dudó un poco en girar el pomo, porque en ese momento no sabía si sería capaz de controlarse si se trataba de la más pequeña de las comadrejas, estaba seguro de que si era ella, solamente se limitaría a gritarle, y volver a regañarlo.
Una figura que no se parecía en nada a Ginny Weasley, se encontraba bajo el umbral de la puerta. Tenía los ojos rojos e hinchados, por lo que no fue tan difícil el hecho de darse cuenta de que era por tanto llorar.
Ella ni siquiera sabía por qué estaba ahí, pero estaba, y ya era tarde para retroceder. Cuando vio la estampa de Malfoy parada frente a ella, recordó la charla que había tenido con su amiga.
—¿Pero que me estás diciendo?—exclamó enojada levantándose de la cama—¡Ese tipo te maltrata, te golpeó, y además él…
Estaba segura de que ella no se había enterado por simple casualidad, y su perfume… así que sin siquiera pensar en las consecuencias, ahora mismo estaba dispuesta a borrarle la cara a puñetazos a ese idiota, por boquiflojo.
–¡Con qué derecho! —gritó histérica— ¡Con qué derecho tú hablas de mí!
Él entrecerró los ojos, y convirtiéndolos en dos pequeñas rendijas, de hito en hito observó a la joven.
¿Habría ingerido suficiente cantidad de alcohol como para hacerlo imaginar cosas?
No.
No había terminado la botella de vino aún, así que la silueta que estaba en frente de él, tenía que ser real.
—Granger…¿Qué haces aquí? ¿Estás molesta por algo?
—¿No te das cuenta de que mi tono no es nada amistoso? ¡Estoy furiosa!
—Pero y ahora qué…
—¿Por qué haces esto? ¿Por qué te metes así en mi intimidad? ¡Por qué cometes el atropello de invadir mis cosas y exponerlas como si fueras un puto Rita Skeeter!
—Espera, de qué estás…—él meditó por una milésima de segundo, y aunque el mareo que sentía cada vez era más fuerte, su cerebro reaccionó de inmediato— fue la comadreja pequeña, ¿Verdad? Ya no se puede confiar en nadie…
Hermione rió incrédula, el tipo era de lo peor, se lo estaba prácticamente confesando.
—No quiero, ¿Me oyes? No admito que vuelvas a mencionar nada sobre todo el asunto de mi padre y…
—No me pidas eso, sabes perfe…
—¡No, basta!
—¡No puedo! —él acarició su cabello y tiró de él, en verdad no podía creer como un simple acto de preocupación la molestaba tanto. Estaba a punto de…
—¡Por qué!
—Porque me importas, porque te quiero, ¡Maldita sea!
Los sentidos, especialmente el habla, de pronto, se había esfumado del cuerpo de Hermione. Ella se quedó mirándolo fijamente, y aunque trataba de proferir sonido, no fue capaz de lograrlo.
—¿De verdad no lo ves? Por Merlín, Granger, ¿Y tú eres la sabelotodo?
—Yo no… —aunque por supuesto no le desagradaba nada saber que él sentía algo genuino por ella, no podía olvidar las palabras que había escuchado de Zabinni, así que la ira volvió a invadirla, pero esta vez, fue hiriente con su respuesta— pues yo no Malfoy, ni te quiero, ni me importas.
—¿Así es? —la conocía decentemente bien, y sabía que ella estaba mintiendo, no sería la primera vez que lo hacía.
—No, y deja de pensar que puedes meterte en mi vida. ¿O crees que así vas a enmendar algo de las porquerías que alguna vez hiciste? La mierda, siempre es mierda, no hay como ocultar su aroma.
—¿Lo dices por mí, o por tu padre?
Él sólo la observó, la observó con sus ojos muy abiertos, como si no acabara de creerse lo que estaba escuchando, como si fuera un chiste de mal gusto, con el corazón encogido, sintiendo como si se lo apretaran por dentro y una mano quisiera arrancarlo, la observó, y ya no pudo contener su ira.
Hermione agachó su rostro, arrepentida por lo que acababa de decir.
Él solo se acercó a ella, y la besó.
Hermione sintió sus piernas como laxas, estaba segura de que si él no la estuviera sosteniendo entre sus brazos, probablemente se hubiera desmayado. Estaba contrariada, sentía miedo, odio, y algo más, que por su puesto no iba a admitir así de fácil.
Él la besó con ira, como castigo, porque sabía que ella odiaría tenerlo cerca de esa forma, odiaría estar recibiendo un beso suyo. La besó para que pague por sus palabras, para transmitir un poco de lo que él estaba sintiendo en esos momentos.
El beso terminó abruptamente cuando ella se apartó, y plantó en él, probablemente su mejor bofetada hasta el momento.
—Ojalá nunca te hubieras cruzado en mi camino, no quiero volver a verte.
Dicho esto, se alejó del lugar, de lo que sentía por él, de él mismo…
El joven solo la observó, y no supo por qué por primera vez sintió un terror absoluto dentro de sí; aunque lo sospechaba, porque si en verdad no la volvía a ver…
Solo se dió la vuelta, con la dignidad Malfoy echada y pisoteada en el suelo, por…Granger…y se metió dentro.
—¡Eres un imbécil!—se recriminó estrellando la copa contra la pared, para luego llevar sus manos a la cabeza en una clara señal de desesperación— no debiste decirle, no debiste besarla— se repitió una y otra vez.
Así pasó varias horas hasta que harto de auto compadecerse se sirvió en otra copa de vino y tras tomar su contenido, la estrelló en el suelo y con decisión se levantó y tomó su saco rumbo a la mansión Zabinni.
Al llegar a la mansión, Blaise le abrió la puerta con una sonrisa amistosa que pronto fue borrada por el puñetazo que Malfoy estampó en su cara.
—¡Eres un hijo de puta! ¡Por qué dijiste eso! ¡Por qué!
Blaise se limpió la sangre de su labio roto, y con falsa inocencia preguntó.
—¿De que hablas, amigo?...
—¿De qué? ¡De la mentira que dijiste sobre Granger…sobre mí!
—Ahora me vas a decir que no te la querías tirar —preguntó con una sonrisa cargada de burla.
Malfoy volvió a propinarle otro golpe, y Zabinni acabó derrumbándose en el suelo. Allí, solo torció la boca, y se incorporó rápidamente devolviéndole el golpe.
—A mí no me vengas a culpar de tus estupideces. Malfoy bufó enardecido de coraje.
—Yo nunca aposté sobre ella, mentiste porque sabías que estaba escuchando, pero lo que no comprendo es porqué lo hiciste… —a pesar de estar hirviendo de coraje, habló tranquilo y sereno— ¿Qué ganas con esto?
—No tengo porque darte explicaciones —respondió soltándose de su agarre.
—¡Ahora largo de aquí! —Entre tanto una puerta se abrió y de ella salió Pansy en pijama, quien se había levantado debido al escándalo.
—¿Qué está pasando, qué es todo ese alboroto?—preguntó mientras se cargaba en el hombro de Zabinni.
—Debí suponerlo —dijo Malfoy y sonrió con ironía— todo eso fue un plan de ustedes para alejarme de Granger ¿Verdad? —Zabinni rodó los ojos fastidiado —Piensa lo que quieras— dicho esto, se alejó a su recámara dejando al Malfoy sin oportunidad de responder, y a Pansy tratando de seguirlo.
—No me toques Pansy —su tono nulo, hizo que la joven quitara de inmediato las manos de él.
—No entiendo por qué tanto aspaviento por una sangre sucia —respondió acercándose— sabes que yo te podría complacer —susurró a su oído, y él de un empujón la apartó de su lado.
—Jamás lo podrás entender…mejor regresa con Blaise seguro el tiene tiempo para tí —respondió con desdén, y salió de allí.
Pansy se cruzó de brazos mirando la puerta, con coraje. Por su puesto que las cosas no se quedarían así.
Vas a pagar cada una de tus humillaciones, "Draquito"…haré que sufras por tu desprecio —y soltando una lágrima caprichosa que peleó con ella hasta salir, se incorporó dentro y cerró la puerta con brusquedad.
Pronto nuevo capítulo y gracias a Luvlipnk por la corrección al capítulo.
¡Nos leemos!
