-Pronto comenzará a llover...
Susurró Kumari Kandam para sí, su voz se perdió junto al suave y húmedo viento que antecede a las tormentas y al instante posterior a su enunciado, Shaka cayó desmayado al suelo.
-¡Shaka!-Gritó Aldebarán, alzándolo por debajo de los brazos y sacudiéndolo después enérgicamente.-¿Qué te ocurre? ¡Despierta Shaka!
-¡Shaka!-Gritaron Milo y Dohko, acercándose a ver que era lo que sucedía, mientras Kumari los contemplaba a la distancia.
-Es inútil, no va a despertar.-Les dijo con el rostro sereno y los cabellos ondeando desordenadamente entre el viento y la bruma, dándole una apariencia sombría que refrescó a todos la memoria de que se encontraban ante un ser tan divino como temible.
-¡¿Que le haz hecho?!-Le gritó Milo, viéndole furioso y acercándose de manera amenazante.
-Lo he puesto en un profundo trance...-replicó y con su tono de voz suave y sereno dejó muy claro que el desafío de Milo le importaba poco.
Aldebarán abrió los ojos como platos.-¡Imposible! Shaka es demasiado poderoso como para...
-Fue gracias a los grabados que coloqué en su armadura.-Le cortó el pelilavanda, posando sus ojos en los dibujos que alguna vez el mismo Shaka notó que tenía; es justo decir que jamás imaginó tuvieran este propósito.
Tal era el caso de los ex caballeros, quienes en ese momento por primera vez notaron que la armadura de Shaka tenía símbolos en las orillas y verificaron que estaban ausentes en las propias.
-Camus...-musitó Kumari Kandam, a lo que el galo giró el rostro por sobre su hombro mientras crispaba los dientes. Él sabía que esto pasaría, pero verlo le resultaba aun más impactante de lo que imaginaba; que el poderoso Shaka fuese derrumbado de esta manera tan simple y deshonrosa, sencillamente era inconcebible.
-¡¿Tu lo sabías?!-Le reprochó Milo, viéndole a los ojos con los propios inyectados de ira. Camus no pudo mas que devolverle la mirada, esperando su comprensión, pero en su lugar obtuvo un gesto de desaprobación por parte del Griego.
-Debemos irnos ya, el tiempo apremia.-Fue lo único que atinó a decirle a su mejor amigo para después acercarse a sus ex compañeros de armas, pidió que Aldebarán le entregase a Shaka, pero este último puso resistencia.
-¡Sueltalo!-Demandó Milo, apoyando al tauro y viendo con extrañeza al acuariano.-Exijo una explicación ¿Por qué le han hecho esto a Shaka? si alguien ha confiado ciegamente en ti Kumari ha sido él, y tú Camus ¡No puedo entenderte!
Kumari se giró para con Dohko, ignorando la rabieta de Milo nuevamente. Sin embargo, el antiguo maestro también desprendía fuego de sus irises castaños, aun así el de aries le vio directo a los ojos, no permitiría que siquiera él lo intimidara.
-Dohko, se que ninguno de ustedes lo entiende, pero es fundamental que seas tú quien se quede a mi lado para lo que sucederá a continuación, lo que hago es por el bien de todos, pero en especial el de Shaka...
Esto último tomó por sorpresa al Chino, quien mantuvo el temple a pesar de ello. Hasta ese momento no creyó que Kumari verdaderamente se tomara la molestia de pensar en algo además de garantizar la soberanía de su Diosa.
-...yo sería incapaz de lastimar a aquel que ha hecho tanto por mi.
Dicho esto posó su mirada en el rubio, quien mantenía una expresión serena, cómo quien disfruta de un plácido sueño.
El rostro de Dohko se suavizó de inmediato con sus palabras.- Está bien muchacho, haré lo que me pides.- En ese momento fue evidente para él algo que probablemente el mismo Kumari desconocía, pero lejos de celebrarlo le causaba inquietud y preocupación. Nada bueno podía resultar de ello.
Kumari entonces tan solo se acercó a Shaka para tocar su frente con el dorso de su mano, siendo escudriñado por Aldebarán y Milo, quien alzó una ceja denotando su confusión.- Estará bien. Camus...
El francés asintió con la cabeza, indicándole a sus compañeros que atravesaran la barrera hacia Mir junto con él.
...O...
Minutos atrás
-Lo que hiciste con Shaka es inaudito ¿Cómo podremos confiar en ti después de lo que acabas de confesar?! ¡Utilizaste deliberadamente la armadura para manipularle! ¿Que garantiza que no haz hecho algo semejante con todos nosotros?
El lemuriano le vio con desinterés.-No podía correr riesgos Camus, Shaka continúa muy apegado a mi antigua forma y eso compromete mi misión. Entenderé si desean retirarse de la Nueva Lemuria. Ustedes ya han hecho demasiado por nosotros al permitirme avanzar hasta aquí, pierde cuidado, una vez cruce la barrera puedo hacerme cargo por mi cuenta.
Camus suspiró con fastidio y negó con la cabeza, podría decirse que era la primera vez que Kumari le veía hacer un gesto de desagrado, o un gesto siquiera. Esto probablemente hablaba de que se sentía un tanto más cómodo con él, lo cual contradecía todo su enunciado anterior.
-Hemos llegado demasiado lejos como para marcharnos ahora, además...- Hizo una breve pausa y le vio con intensidad-...tu constituyes una amenaza a la humanidad aún más grave que el régimen purista y es un hecho que no puedo ignorar.
Fue inevitable que el rostro del pelilavanda se endureciera con sus palabras, lo cual Camus imitó al momento.
-Lo leíste.
-Por error, pero sí, entonces es cierto...
Kumari le dio la espalda, viendo en dirección a donde Shaka y los demás se encontraban aguardando por ellos.-Utilizaré los grabados en la armadura de Shaka como lo contemplé en un inicio. Por lo otro no deberías angustiarte demasiado...- Dijo fríamente, para después girarse hacía Camus.- Sí llega el momento a lo más que aspiran es a retrasar lo inevitable...
Camus sintió una gota de sudor descender por su sien, debía evitar a toda costa que lo escrito en aquel libro sucediera, solo él lo sabía así que se sentía enteramente responsable de detenerlo.
-Nuestra conversación ha dejado de ser breve y empieza a despertar la curiosidad del resto, especialmente de Milo...
Camus fijó su vista en su mejor amigo, quien movía el pie izquierdo insistentemente, denotando su impaciencia. El Francés crispó los dientes tan disimuladamente como pudo y se dio la media vuelta para volver con los demás, un par de pasos frente a Kumari, murmuró.-Por favor no le hagas daño...
-Jamás lo haré.-masculló Kumari con una seriedad sepulcral, como si le resultara ofensivo que siquiera cuestionara sus atenciones para con Shaka.
Con ello ambos volvieron con los demás, quienes jamás sospecharían lo que les deparaba tras esa barrera.
...O...
Kumari se quedó viendo largamente la barrera una vez pasaron los demás a través de ella. Dohko, quien estaba a sus espaldas, carraspeó para llamar su atención.
- Aquí me tienes muchacho ¿A qué se debe tanto misterio?
El lemuriano suspiró casi de manera inhaudible.- De acuerdo a lo que Camus y Milo encontraron en Mir, me es imposible cruzar esta barrera en mi actual condición...
-¿Actual condición?-preguntó el castaño confundido, a lo que el pelilavanda asintió con la cabeza.-Lo que voy a pedirle es sumamente delicado, confío en qué usted encontrará la manera de manejar la situación para continuar con nuestra misión, le advierto, no será sencillo...
-Deja ya los rodeos Kumari y dime de una vez de que se trata...
-Me transformaré de nueva cuenta en Mu.
Dohko tragó duro a la par que sintió se le helaba la sangre. Si bien le pidió que fuera al grano, era demasiado para asimilar.
-¿Qué... qué has dicho?.
-Traté de manejarlo con el mayor tacto posible, pero comprenderá que en mis circunstancias eso supone un gran esfuerzo, aún con la experiencia que me confirió Mu en esta tierra soy muy ajeno a ciertas cuestiones humanas...
-Lo he notado.-Dijo con sutil sarcasmo, recuperándose lentamente de su shock inicial.-¿Cómo es eso? Traer a Mu...
Kumari cerró los ojos.- Yo lo haré, más bien, necesito que usted lo controle. Es decir, que evite que cometa una estupidez. Apenas crucemos la barrera volveré a mi estado actual, nadie Dohko, especialmente Shaka, puede saber que estoy facultado para cambiar de forma a mi antojo. Verá, eso solo lo destruiría...
El Chino le vio desolado por un efímero segundo, también lo estaba destruyendo.
-Dohko...una vez Kanya Kumari tome el lugar que le corresponde como soberana, es mi deber garantizar su seguridad hasta que cuente con la edad necesaria para gobernar. Ustedes cómo santos de Athena deben entender perfectamente lo que eso supone...
-Tu eres su pontífice...-Dijo Dohko con un hilo de voz, a lo que el lemuriano asintió lentamente con la cabeza. Ahora todo tenía sentido, por los Dioses...
Mu no llegó a los brazos de Shion por casualidad, todo estaba calculado, todo era parte de un plan mayor...el pobre sentía que de un momento a otro reventaría su cabeza.
-Por ahora, todo está en mis manos.-Continuó Kumari Kandam.- Si fallo...el único destino para este pueblo es la extinción.
Dohko lo vio horrorizado, estaba entre la espada y la pared. Que espantosa estrella tenía destinada la vida para él ¿Que hubiera hecho Shion en su lugar? Perdió a Mu una vez y tendría que resignarse a hacerlo de nuevo, por un bien mayor ¿Hasta cuándo...?
Ni siquiera notó cuando las lágrimas empezaron a descender por sus mejillas, hasta que una mano suave le tomó por el hombro...
-Maestro ¿Que ocurre? ¿Se encuentra usted bien?
Nuevas lágrimas, más gruesas y constantes escaparon de sus ojos por el asombro, ahora unos cálidos irises verdes lo veían con preocupación. Kumari ni siquiera se tomó la molestia de avisarle...
-Antiguo Maestro, ¿Que sucede? Por favor cálmese, me está asustando...
El tibetano de pronto desconoció sus alrededores y comenzó a prestarle atención a su entorno, recordó que supuestamente él y Shaka eran los únicos en Lemuria, se sentía mareado y nuevamente había sangre escurriendo de su nariz, pero estaba demasiado pasmado como para ponerle cuidado.
-¿Dónde estamos? ¿Cómo llegó usted aquí? ¿Y Aldebarán? ¡Shaka! Lo había dejado con Padme, Dioses ¿Lograrían escapar?- El ariano se puso una mano en la cabeza, confundido hasta la médula, las sienes le punzaban y su vista estaba algo nublada todavía.
A Dohko le tocó componerse como pudo. -Muchacho ¿En verdad no puedes recordar nada?-Hasta este momento se enteraba que tan solo Kumari era capaz de ver a través de Mu y no a la inversa.
El tibetano negó con la cabeza.-¿Que está ocurriendo?¿Que se supone debo recordar? Estoy...estoy percibiendo los cosmos del resto de la orden...
Mu caminó tambaleante hacia donde sentía la energía de sus compañeros, topándose con la barrera y notando inmediatamente su enorme poder. Colocó una mano sobre de ella sin titubear, lo cual asombró a Dohko.
-Estás en lo correcto, nos esperan al otro lado...
Esto lejos de calmar a Mu lo confundió aún más, a medida que pasaba el tiempo y Mu recuperaba sus sentidos, fue inevitable para él notar el débil cosmos de Shaka, mortificándolo al instante.
-¡¿Esa energía tan débil es de Shaka?!- Una gota de sudor frío resbaló por su sien.-¡Maestro...no me diga por favor que por eso estuvo llorando...! ¡Lléveme con él! ¡Estoy seguro de que puedo hacer algo!
Fue evidente para el castaño que no podía dejar pasar un minuto más, o como lo dijo Kumari, Mu cometería una estupidez.
-No Mu, por supuesto que no, Shaka se encuentra bien y con los demás por detrás de esta barrera, te pido que por favor te tranquilizes ya que debemos alcanzarlos cuanto antes...
El tibetano tuvo una sensación ambigua cuando tocó la barrera unos segundos atrás, sus más bajos instintos de supervivencia le rogaban que no la cruzara, además Dohko estaba actuando muy extraño y aún no entendía la razón del por qué lloraba, en realidad no entendía absolutamente nada de lo que sucedía.
-Supongo que tienes muchas preguntas, y con gusto las contestaría todas, pero no hay tiempo...si en verdad quieres salvar a esta gente debes hacer a un lado tu curiosidad, tus miedos e incluso tus sentimientos...debes abandonarte una vez más, mi querido Mu.- Esto último fue dicho en un susurro, el nudo en su garganta hacia que hasta le costara respirar.
No solo era perder a Mu, era verlo, era ser consciente de su dolor, de su angustia, de su anhelo por saber de Shaka y aún así cegar su vida. Justo él que tanto le quería, que lo vio crecer a través de las palabras de Shion, que en su momento compartió su mesa, sus conocimientos...hasta que se volvió su igual, tanto como para revelarse juntos contra el Santuario.
-Entiendo...-musitó el tibetano, quien era poseedor de una empatía sobrehumana y había notado lo turbado que se encontraba el Chino.-Entonces, lo que vi en mis sueños es cierto. Todo es cierto.- Se sonrió con ironía, cerrando sus ojos un momento para después abrirlos y mantener la vista en las primeras gotas de lluvia que caían.
-Mu ¿Tu lo sabías?
El lemuriano asintió con la cabeza.-No con certeza, algunos momentos de mi vida, más las visiones y esta conversación que sucede ahora lo confirman todo. Debe saber que jamás he sentido apego alguno por mi vida, lo único que me ancla a este mundo ahora es que existe alguien a quien lastimaría con mi ausencia.- Su mirada inmediatamente se cargó de melancolía, dibujándose una sutil sonrisa, inevitable al pensar en él.
-Mu...
-Por eso...- Le interrumpió, ya que le estaba costando un gran trabajo abrir su corazón de esta manera y si se detenía a pensarlo seguro no lo haría.- Por eso me atrevo a pedirle que cuando esto acabe y todos tomen caminos diferentes, no lo abandone, por favor, es que si yo estuviera en su lugar...
Mu de pronto se llevó una mano a la boca, ahogando un sollozo, cerró los ojos fuertemente, no solo por la vergüenza si no para intentar guardar la compostura y continuar, agradeció la suave lluvia que mojaba su rostro y hacia menos evidente su dolor.
-No es necesario que sigas.- Dijo el moreno.-Pierde cuidado, yo me encargaré de Shaka como pides...lo juro.
Con ello Dohko le ofreció su temblorosa mano para que la tomara, a lo que Mu respondió entregándole la suya, como cuando niño. Dohko le sonrió.
-Tenías tan solo 7 años cuando te pedí que huyeras de Grecia...
Mu le sonrió de vuelta, y ambos cruzaron hacía Mir.
Como quisiera pedirte que huyeras nuevamente...
Una vez en Mir, Dohko y Mu quedaron de frente viéndose a los ojos un par de segundos, fue en un parpadeo que Kumari apareció nuevamente ante él.
-Dohko...
El castaño hizo un movimiento con la mano y le sonrió con sorna.-Ahorratelo, alcancemos a los otros cuánto antes.
Kumari lejos de ofenderse agradeció el gesto y partieron al encuentro con los demás.
Continuará...
