—Esto es innecesario, descabellado y va en contra de toda mi voluntad— habló el rubio, desesperado, caminando de un lado a otro en su sala de estar.
Runo y Hydron sentados lado a lado en el sofá principal, viéndose entre ellos, completamente serios.
—Escucha Clay, no pensaba obligar a Runo a hacer nada, pero te dije que dar una declaración era nuestra mejor salida para zanjar este tema antes de que quieran alargarlo y usarlo en nuestra contra.— explico el de cabellos verde, con una pierna moviéndose inquieta por los nervios.
—Y yo siempre te dije que estoy dispuesta a dar la cara si se trata de estar contigo— le recordó Runo, sería
—Sí, y yo te dije que te protegería de esta mierda en específico. No se que buscan las personas detrás de esto pero claramente te están usando para desviar la atención hacia mí— se quejo de nuevo.
—Dejalos— le respondió casi al instante —Si creen que pueden usarme como contrapeso no les va a servir.—
—Runo...—
—Clay— interrumpió Hydron —Estamos juntos en este barco desde que decidiste estar con Runo. No hay mucho que podamos hacer además de aclarar las cosas y darle nuestra mayor protección.—
—¿De qué les sirve hablar de la niña esa?— preguntó Samantha en voz alta, pasando la sección de noticias en su celular —Esto no tiene ningún sentido. Solo le están dando más reflector a Clay ahora que se vienen las propuestas de campaña—
—¿Quién le está dando más reflector?— Preguntó Kim, desde su lugar en el sillón, donde cambiaba los canales en la TV, Scarlett le trenzaba el cabello, y se lo volvía a peinar, solo para volverselo a trenzar de nuevo. Aquella tarde de películas a la que les había invitado parecía ser solo un nuevo Rant con respecto a Runo.
—Pues los otros candidatos por supuesto— contestó, como si fuera obvio
—¿Crees que son los otros candidatos quienes filtran esto?— preguntó Scarlett —No había pensado en eso, honestamente, asumí que sólo era la prensa buscando de que hablar.—
Aquello pareció sobresaltar a Samantha, Kim le vio titubear.
—Pu.. pues tiene más sentido que sean su competencia, ¿Quién querría saber algo sobre una terrícola cualquiera?—
A Kim le asombró, parecía saber demasiado y nada a la vez. Sospechosamente sugiriendo lo de los candidatos, y curiosamente no parecía relacionar que se trataba, de hecho, de una celebridad en lo que fue el mundo Bakugan.
—Sea quién sea, no entiendo que ganan con exponer a la chica así, no veo como pueden ganar algo de está situación.— concluyó Kim, viendo como Sam le daba la razón y por fin dejaba su celular a un lado para aportar algo a su selección de películas, por fin.
Keith se había puesto un pantalón de vestir gris y una camisa negra con zapatos que combinaban. La pequeña habitación le asfixiaba, Runo a su lado jugueteaba con el borde de su vestido de tartán, y el tal Devon escribía pacientemente en su portátil. Aquella mañana de octubre era fresca, y a pesar de que la lluvia había comenzado a ser menos frecuente, el aire no daba tregua. Tenía que darle la jodida entrevista a Phoenix, luego, al día siguiente, asistir a una reunión con Hydron y Zenoheld para organizar bien su discurso, y después de esto tenía que irse de lleno en planear el cumpleaños de Runo, porque de otra forma, las campañas no le dejarían mucho tiempo.
—Entonces, Joven Clay, ¿Puedo llamarle Keith?— habló por fin el chico.
Keith alzó una ceja, casi ofendido, pero asintió con la cabeza. Hydron lo amenazó, el tal Devon había sido realmente considerado con no soltar la foto y ya, además de que había accedido a no publicar fotos de Runo, sólo una única foto de Keith que constatara la realización de la entrevista, así que Keith tenía que actuar ejemplarmente y no echar a perder está posible relación beneficiosa, pues Devon podría convertirse en una de sus únicas conexiones con el tema de la prensa, y les convenía tenerlo de su lado.
Asintió con la cabeza, relajando su postura.
—Keith, me llamo Devon, y cómo sabrás, trabajo para Phoenix como escritor y editor de artículos en linea— paso una mano por la muñeca de su camisa, como si la estuviese acomodando, pero realmente no parecía haber nada que acomodar. —He de decir que hay muchas cosas que quisiera preguntar. Primero que nada, ¿Es ya un hecho el que serás uno de los candidatos que presentarán sus propuestas esta próxima conferencia?—
—Bueno, a estas alturas, creo que no serviría de nada negarlo; así es, formo parte de los candidatos a gobernación de vestal— Keith intento sonreír, pero la verdad era que se seguía sintiendo demasiado nervioso por el simple hecho de estar ahí, con Runo.
—Es un alivio, saber que hay por lo menos un candidato que conocemos— los hombros de Keith se pusieron rígidos ante aquello.
A pesar de que el tema de Spectra nunca había sido un secreto como tal, mucha gente no conocía la identidad bajo la máscara, más que nada porque no se habían enterado en el momento, y no fue una gran noticia en Vestal. Pero Keith no podía evitar sentirse perseguido por aquello cuando elogiaban ciertos aspectos de él, no, no se consideraba una persona confiable, alguien a quien conocieran o que mereciera su apoyo, pero constantemente intentaba recordarse que por eso mismo es que quería ser candidato, para ser mejor y poder hacer más cosas buenas que las malas que Spectra había hecho.
—¿Es demasiado avaricioso si pregunto sobre tu campaña?— preguntó Devon. Parecía genuinamente curioso y apenado por lo que había dicho, lo cual sacó una sonrisa del rubio, que negó con la cabeza.
—Me temo que sí quieres saber de la campaña te tocará estar pendiente a la conferencia como todos los demás, no quiero arruinarle la experiencia a nadie— Sonrió, pero a la vez que su cerebro procesaba la situación, no pudo evitar que sus ojos fuesen reflejando más su preocupación, casi tristeza —Pero bueno, creo que hay otro tema que ahora es de interés, ¿No es así?—
Keith descanso una mano en la rodilla de Runo, viéndola de reojo, y el cómo ella le sonreía en un intento de tranquilizarlo, Devon no pudo evitar notar aquello, pero se limito a desviar la mirada y darles algo de privacidad en aquel instante, antes de que volviese a hablar.
—Asi es, veo que las noticias sí que se esparcen como pólvora. ¿Qué podrías decirnos de las especulaciones respecto a cierta chica peliceleste?— Keith dio un último apretón a la rodilla de la chica, manteniendo su mirada enfrente, hacía Devon.
—Claro, esa chica en efecto, es mi pareja. Si soy sincero, me irritó bastante que no pudiese darle a ella al menos la privacidad que se merece su persona, pero es mucho más fuerte, y audaz que yo, así que me acompañó hoy, y dejaré que cuente su historia ella sola.—
Devon entonces descanso sus brazos en su regazo, dirigiendo la atención hacia Runo, que tras ver a Keith una última vez, con una sonrisa, por fin habló.
—Mi nombre es Runo Misaki, y conozco a Keith hace un par de años ya, un gusto, Devon.—
. . . .
Runo bajó del auto primero, mientras Keith cerraba la cochera. La puerta a su sala se abrió a la par que la peliceleste se sacaba los zapatos de tacón y los lanzaba hacia el área del recibidor.
Notó que las medias oscuras que usaba amenazaban con rasgarse de la rodilla, sólo esperaba que Devon no hubiese notado aquello; Hydron le advirtió que debía dar su mejor cara para el tipo, no quería más problemas de notitas en redes sociales con Keith, e incluso admitió que no quería verla siendo acosada por los medios en el futuro. Bastante considerado de su parte, teniendo en cuenta los ideales que sostenía antes.
Era cuando menos raro, ya que de cuando lo conoció, a sus nuevos encuentros con él, parecía haber un total desarrollo de personaje para bien, y no se lo terminaba de creer.
Busco el cierre de su vestido tras su espalda a tientas, intentando bajarlo mientras se encaminaba a las escaleras.
Keith entro entonces a la salsa, viéndole dirigirse a la habitación.
—¿no quieres comer?— preguntó el rubio, viendo como Runo se bajaba el vestido de los hombros e intentaba sacarlo por sus piernas.
—Necesito dormir otras tres horas— le respondió, por fin perdiéndose de vista del rubio a la par que dejaba el vestido en el respaldo de la silla del escritorio de Keith.
Se subió a la cama y busco lugar bajo las cobijas, removiendose.
La entrevista había sido divertida hasta cierto punto, no consideraba haber dicho nada mal, y Devon jamás la cuestionó, pero si que había drenado su energía.
Keith apareció por la puerta poco después, sacándose también los zapatos y el traje de vestir para terminar usando únicamente un pants gris con el que acostumbraba dormir.
—¿Cómoda?— preguntó, metiéndose bajo el edredón, dándose cuenta que Runo vestía sólo ropa interior y las pantimedias oscuras —Deberias ponerte algo más encima, está fresco hoy—
—Estoy bien así. Sólo quiero descansar un poco— anunció con ojos cerrados, estirando los brazos y buscando su presencia a tientas. —Ven aquí—
Le pidió, sin dejar espacio a qué Keith se negara. Abrazó el torso del chico, que no tardó en hacer círculos en su espalda con las yemas de los dedos, orillandola cada vez más al sueño profundo. Lo último que registro antes de quedarse dormida fue una llamada, y como Keith saludaba a alguien al otro lado de la línea con demasiada emoción.
. . . .
Runo despertó, en efecto, un par de horas después, encontrándose la cama vacía.
Se levantó con rapidez, viendo a todos lados mientras tentaba el colchón con preocupación, y una vez que registro a Keith a los pies de la cama, con el cabello húmedo, se relajo.
—Por el cielo, me asustó cuando desperté y no te ví aquí— admitió con una risita.
No recordaba haber tenido una pesadilla, pero tampoco entendía por qué aquella desesperación al buscarlo.
—Lo siento, corazón— hablo Keith, acercándose más a Runo sobre la cama. —Te prepare algo de snack, imaginé que tenías hambre, pero como seguías dormida me metí a bañar— le explicó, mientras le pasaba un bowl que no había notado en la mesita de noche.
Runo tomo el cuenco con ambas manos, parecía ser una combinación de yogur, cereales y fruta. No perdió tiempo, tomo la cuchara y probó el platillo; sabía dulce, probablemente el yogur no tenía un sabor como tal, pero las frambuesas, moras y fresas que llevaba encima sí.
Le costó no hacer un sonido de satisfacción exagerado una vez que lo probó, pero la cara de Keith le alarmó una vez la noto, ceñudo y preocupado.
—¿Qué sucede?— preguntó en voz baja, atrayendo la mirada de Keith. —¿Algo te molesta?—
—No, no, no es que me moleste— lo pensó un poco, antes de aclararse la garganta y continuar —Sabes que este mes estaré ocupado con el tema de las propuestas, se viene tu cumpleaños, y tengo que organizar todo esto, además... Mi padre llamó, me dijo que no podía seguirte ocultando y que quería que cenasemos juntos hoy—
Runo detuvo su comida, viendo a Keith como si le estuviese creciendo un cuerno de la cabeza.
—¿conocer a tu padre hoy?— preguntó, más concisamente
—Lo siento, me hubiese gustado que hubiera más tiempo. Pero no tienes nada de que preocuparte, se que te encantará conocerlo, es bastante amigable y ya ha escuchado historias sobre ti antes—
Runo se pasó una mano por la cara, sosteniendo su fleco en la corona, lejos de sus ojos.
—¿¡Historias sobre mi?!, ¿¡Qué historias!?—
—No, no, nada preocupante, me refiero a que Mira le ha hablado de su mejor amiga, evidentemente y pues...sinceramente también llegué a hablarle de la chica que me gustaba... Cuando nos envíabamos mensajes— Admitió, con algo de pena, justificada si tomábamos en cuenta la sonrisita sugerente en cara de Runo
—oh, ¿La chica que te gustaba?— preguntó con un tono divertido, olvidando la previa preocupación
—Basta, tengo suficiente con las historias que probablemente saque de mi esta noche, guardaré tus burlas para entonces—
Runo soltó una carcajada ante aquello, dejo su bowl de lado y se movió sobre la cama para alcanzar a Keith entre sus brazos y darle besos a lo largo y ancho del rostro.
—Ya, ya, está bien— le pidió después de la segunda vuelta de besos a sus mejillas —Todo saldrá bien, ¿Si?, Todo—
Runo entendió aquel énfasis, no hablaba sólo de conocer a su padre, hablaba de Devon y del futuro de su relación con el inicio de la campaña, y en aquel momento, Runo eligió creer.
. . . .
Runo se cepillaba el cabello húmedo, Keith lograba verle a través de la puerta entreabierta del baño, seguía en ropa interior pero ahora tenía su pequeño arsenal de maquillaje a lo largo del mueble de su lavabo. Lograba identificar movimientos aquí y allá, como se doblaba sobre el lavabo intentando verse más de cerca en el espejo, sus pies de puntitas.
Su celular vibro, y encontró entonces la fuerza para despegar sus ojos de la vista oculta que lo tenía en trance.
[7:16] " PhoenixNews,com/nota/Clay-5..."
[7:17] "Quiten esa foto."
El mensaje de Hydron le tomo desprevenido. Vio el enlace con recelo, y después de echar un último vistazo al baño, asegurándose de que Runo estaba inmersa en lo suyo, abrió el artículo.
CLAY, PRESIDENCIA, CAMPAÑA Y RELACIONES PERSONALES.
No tiene mucho desde que empezaron a circular notas especulando respecto al joven Keith Clay, hijo mayor del profesor y cabeza de investigación de la organización nacional científica de Vestal, el doctor Clay Fermin.
Hace no más de un año se le vio por primera vez en compañía del Rey Zenoheld y su hijo, el joven Hydron, en el anual vals de otoño organizado por la familia Mayson para caridad de la organización de inmigración de Vestal. Aquello, justo después del anuncio de revocamiento al reinato como sistema de gobernación de Vestal, dando pie a la posibilidad de que el pueblo por primera vez pueda elegir un representante para liderar en el ámbito político.
Sin duda, la repentina aparición del Clay en esta, y posteriores fiestas de beneficio a Vestal, fueron un gran desencadenante para las personas que especulaban su participación en la candidatura a presidencia que se llevará a cabo a inicios del próximo año.
Hoy por fin el mismo Keith Clay, tras verse objeto de distintas notas amarillistas, teorías y claras invasiones a su privacidad, nos habla de la presidencia y su relación con ella.
"A estas alturas, no serviría de nada negarlo" fue como nos confirmó su participación en la candidatura, tras meses de especulaciones, por fin se ha develado una de las personalidades que tendrán la oportunidad de presentarnos su idea de campaña el próximo 23 de octubre.
Aún así, este no ha sido el único tema en el que se ha especulado con respecto al joven Clay.
Una de las notas virales más recientes es en las que se cuestiona su estado de salud, su relación con cierta peliceleste, y el involucramiento de la misma y su familia en su campaña.
"Si soy sincero, me irritó bastante que no pudiese darle a ella al menos la privacidad que se merece su persona" fue uno de los comentarios que nos hizo al respecto, "Pero es mucho más fuerte, y audaz que yo, así que me acompañó hoy, y dejaré que cuente su historia ella sola". Y en efecto, la joven peliceleste respecto a la que se creo tanta controversia participo en la entrevista en esta ocasión.
"Mi nombre es Runo Misaki" nos confirmó, al igual que su relación con Clay.
La joven Misaki y Clay tienen una relación de amistad desde años atras, y recientemente formalizaron su noviazgo, sin embargo, no era algo que deliberadamente pensaron en mostrar al público en un inicio.
Las fotos que se publicaron claramente no fueron tomadas con su consentimiento, y es una de las principales razones por las que Clay nos pide que respetemos la privacidad de sus familiares y seres queridos.
"Ni mi pareja, ni mi familia será participe de mi campaña presidencial ni se verán envueltas en los eventos públicos. Cuento con su apoyo, pero me gustaría que Vestal se enfoque en lo que tengo para aportar, y no en mi familia como nota de reportaje" Declaró Clay ante la pregunta sobre su campaña que se ha estado haciendo repetidamente en internet.
Últimamente, el joven Clay nos expresó su interés por demostrarle a Vestal lo que tiene para ofrecer, y nos pidió seguir al tanto de los eventos de campaña.
El artículo mencionaba algunas otras cosas sobre su relación con Runo, el cómo no pensaban hablar de las primeras fotos que se habían viralizado pero si aseguraban que Keith se encontraba en un perfecto estado de salud.
Keith suspiró, el artículo parecía bastante respetuoso hasta donde cabía el exponer información de su vida privada, pero Hydron le había dicho que esto muy probablemente les jugaría a favor, ya que el ser sinceros solía gustarle a la gente y habría menos presión al respecto.
Sólo quedaba esperar a ver cómo se desenvolvía esto.
—¿Todo bien?— preguntó Runo, que ya había salido del baño con unos pantalones de mezclilla flojos y una blusa de tirantes en color rosa palo, adornada de encajes y moñitos.
Parecía que se hacían aquella pregunta demasiado estos últimos días...
—Sí, estaba viendo el artículo de Phoenix, puedes leerlo si quieres, necesito lavarme la cara y buscar algo que ponerme—
Keith se levantó, dejandole su celular a Runo que lo tomó con algo de cautela.
Le vio aún con el cabello húmedo, sentándose en la cama, inmersa en el móvil.
Keith se tomó su tiempo, se lavo la cara y se rasuro la sombra de barba que apenas amenazaba con empezar a notarse; nunca había dejado crecer su barba cómo tal, así que verse con un poco le provocaba la necesidad de rasurarse, si así fuese necesario, diario.
Invirtió algo de tiempo en su cabello, comenzaba a notarse más largo, y las raíces naranjas comenzaban a resaltar en el apartado de sus mechones. Mira, que era más audaz, solía ayudarle a decolorar su crecimiento, ya que le fastidiaba verle ir tan seguido a la estética por tintes. Alguna vez le preguntó por qué no dejaba crecer su cabello natural, pero la verdad es que Keith no tenía una razón particular, simplemente se había acostumbrado y había terminado gustandole su apariencia con el cabello rubio.
Tal vez Runo se animaría a decolorarle el crecimiento, tendría que preguntarle.
Salió a la habitación, Runo aún estaba boca arriba en la cama, con el celular. Busco en su ropero un par de jeans, una suéter tejido color azul marino y para cuando termino de calzarse zapatos, Runo ya estaba en el borde de la cama, sentada con el celular a un lado, descansando en el colchón.
—Es bastante convincente— aportó Runo, poniéndose de pie. —Veras que todo irá mejor después de esto, gracias por dejarme ayudarte— ya había cortado la distancia entre ellos a la par que hablaba, entrelazando sus manos detrás de la cabeza rubia para besarle tiernamente, buscando apaciguarle.
—Eso espero, gracias por ayudarme tú a mi— le replicó en voz baja. Le seguía pareciendo horrible tener que llevar a Runo a declarar como si de un crimen se tratase, pero confiaba en él criterio de ella y de Hydron, eran dos de las personas más inteligentes que conocía.
. . . .
Los platos ya estaban puestos en la mesa, Mira y Ace se movían ágilmente por la cocina, quitando y trayendo distintas ollas y recipientes con todo lo que aquella noche era el banquete, y como si lo hubiesen planeado, habían dejado a Runo, Keith y el señor Fermin en la mesa, sentados la pareja a cada lado del hombre.
—Así que Runo— empezó el señor Clay, poniéndole los vellos de punta a la aludida —¿Cuántos años tienes? Sé que eres menor que mi hijo, pero no sé por cuanto— Runo jugaba con sus manos bajo la mesa, nerviosa, pero estaba poniendo toda su concentración en responder de manera decente.
—Tengo 18 señor, estoy por cumplir 19 este mes— le sonrió la chica, inclinando la cabeza hacia el frente, ocultándose pobremente tras su cabello
—Casi 4 años, cierto cierto— sonrió el hombre, asintiendo con la cabeza —¿Qué estudias?— Runo busco los ojos de Keith un par de segundos, antes de regresarlos al señor, que al instante notó su nerviosismo —Oh, cierto, discúlpame, Keith me mencionó que estás trabajando ¿No es así?— Runo asintió efusivamente
—Sí, si... Lo cierto es qué estuve estudiando el primer semestre de psicología en la tierra, pero termine suspendiendo mis estudios por... problemas de salud— carraspeó un poco después de admitir aquello, pero al instante recobro el hilo de la conversación —Aún espero retomarlo, probablemente aquí en Vestal si es que hay posibilidad.—
Los ojos azules del hombre se suavizaron un poco, casi como si se aguadaran, y Runo encontró en aquella mirada la misma comprensión que Keith le ofrecía a menudo. Completamente radical a la mirada feroz que se había acostumbrado a verle después de las poquísimas veces que lo vio en persona, años atrás.
—Claro, la ciencia de la mente, una de las más interesantes he de decir, puedo entender por qué elegiste esa carrera. Siempre podemos intentar comprender el mundo a nuestro alrededor pero las cabezas ajenas son un mundo distinto por si solo.— el profesor le sostuvo la mirada, y asintió levemente con la cabeza.
Su pecho se llenó con algo de orgullo y tranquilidad, y Runo por fin sintió sus músculos relajarse.
Aquello pareció tener el mismo efecto en el señor Clay, que estuvo hablando con más casualidad durante la cena. Platico un poco más con Runo sobre su familia y su trabajo, esta vez de manera más general con los demás en la mesa, ya que habían servido la cena, e incluso se puso al día con el tema de la relación de Mira y Ace.
Keith iba a admitir que era agradable ver como su padre ponía igual de incomodo a Ace, no aislándolo solo a Runo.
Terminaron la sopa de marisco, la pequeña porción de arroz con verduras, y casi acabaron con el plato de filete de pescado empanizado que Ace preparó para acompañar aquello.
Zanjaron el tema de la universidad de Mira; ella nunca había recurrido a su padre por dinero, no desde que tenía su propio trabajo, pero el profesor no se resignó a dejar sin apoyo a su hija en un tema tan importante como era la educación, mas aún cuando planeaba estudiar lo mismo en lo que él se había especializado, no había logrado ocultar que le emocionaba, probablemente tenia algo que ver con que Keith se hubiese decidido por derecho y leyes.
Agradecieron la cena, y halagaron la nueva decoración de la sala de estar que parecía ahora estar más equilibrado entre la esencia de Mira y Ace en igual medida, y para las 9:40 de la noche ya se disponían a volver a casa.
Mira y Ace habían ofrecido al profesor quedarse la noche, y juntos volverían al trabajo por la mañana, por lo que despidieron con preocupación a la pareja que se refugiaba bajo el porche techado de la ligera lluvia que comenzaba a caer.
Keith y Runo se aventuraron a correr hacía el coche, echándolo a andar apenas minutos después.
—¿Entonces?— preguntó la pelinaranja, girándose hacía su padre que veía el coche perderse por la carretera y de su vista.
—¿Entonces qué?— el hombre se sacudió los zapatos en el tapete de bienvenida frente a la puerta, inevitablemente salpicados del lodo junto a la jardinera y el agua que arreciaba.
Entraron con cuidado, dejando los zapatos en la entrada para no dejar el piso lleno de lodo. El profesor Fermin había hecho la fantástica elección de no llevar su bata de laboratorio a la cena, a pesar de que se desconocía a si mismo cuando no la usaba, y en aquel instante, mientras Ace cerraba la puerta principal, dejando una fría ráfaga de aire filtrarse a la casa antes de que pudiesen aclimatarse por completo, que la extraño sobre la camisa de vestir manga larga con la que había llegado.
—Tú sabes, papá— recriminó Mira, adentrándose en la salita de estar, tumbándose en el sillón. —¿Entonces que opinas de Runo?, ¿es todo lo que esperabas y más?—
El hombre no pudo evitar reír mientras tomaba asiento en un sillón individual por su cuenta, Ace sentándose junto a Mira.
—En realidad parecía muy nerviosa, me la habían relatado más... colorida— Explicó a falta de una mejor palabra —Pero no pasa nada, estoy seguro de que en el futuro la veré más seguido—
Mira recargó su cabeza en el hombro de Ace. Su padre era una persona muy sería, casi introvertida; le había costado mucho adaptarse al hecho de que su hija menor estaba saliendo activamente con un chico, y que a su vez tenían planeado escalarlo a futuro; pero sin duda, aquello había sido una reacción positiva a la chica y su relación con ambos hermanos Clay.
La mañana del martes llegó con rapidez, Keith tenía una cita con Zenoheld y Hydron, así que Runo por fin se animó a volver al trabajo, a pesar de que Chan le había asegurado que no había ningún problema con que se tomara un día más. Se puso un pants cómodo, una playera ajustada y tenis, trenzándose difícilmente el cabello antes de que Keith terminara de alistarse, con camisa de vestir blanca y pantalón azul marino.
—¿Estas segura de que quieres volver hoy?— preguntó Keith, acomodándose los puños de la camisa —Puedes simplemente aceptar el día que te dio chan, yo no tardaré demasiado—
Keith se calzó los zapatos negros, lisos, y cuando volvió la vista hacía arriba encontró a Runo negando con la cabeza, lista, con el cabello peinado meticulosamente.
—Quiero despejarme un poco en la cocina, además no quiero que sientas presión para volver a casa temprano, sé muy bien que esta reunión es importante y necesitaras tomarte tu tiempo—
Keith se acercó hasta la chica, plantándole un beso en los labios mientras se preguntaba qué había hecho para merecer un amor tan considerado como el de Runo.
Desayunaron con algo de prisa, fruta con yogur y pan tostado; para la hora que salieron de la casa, hacía la cochera, sintieron el frio filtrándose por la barrera laminada del portón automático, La lluvia había cesado, pero el frío de otoño parecía comenzar a instalarse.
—Tengo una sudadera en el asiento trasero, llévatela cuando bajes— Le indico Keith, que le sostenía la puerta del copiloto.
Runo le vio rodear por enfrente del automóvil, aprovecho para alcanzar la sudadera de zipper color negro que descansaba en la parte de atrás y se la puso sobre los hombros a modo de cobija, no acostumbrándose al frío que se instalaba rápidamente dentro del coche. Keith se sentó a su lado en el asiento del copiloto, y apenas encendió el motor, configuró la calefacción.
—¿Esta bien así?— preguntó Keith, no subiendo demasiado la temperatura para no ocasionarle un contraste muy grande cuando tuviese que bajarse del auto, pero lo suficiente para que sus dedos dejasen de sentirse fríos.
—Sí, está bien— le respondió, acomodándose mejor en el asiento.
Ketih puso en marcha el coche, asegurándose de cerrar la cochera tras ellos. Runo ya se sentía mentalmente cansada solo de pensar en lo que había pasado la última vez que estuvo en el trabajo, en Samantha y el chico misterioso con el que había estado aquel día en el café.
Recargo la cabeza en el vidrio de la puerta, el frío ayudando a calmar sus pensamientos. Cerró los ojos, y Keith no puedo dejar pasar aquel pequeño gesto.
—¿Estás segura de que no quieres tomarte el día, amor?— preguntó en voz baja, sin despegar la vista de la calle.
Se detuvo en una luz roja, y Runo se enderezó en su asiento, asintiendo.
—Sí, no te preocupes, me servirá despejarme...— explico sonriendo suavemente.
Keith se acercó sobre el descansabrazos, tomando la mejilla rosada con una sola mano, dándole un beso que convenientemente terminó segundos antes de que la luz cambiará de nuevo.
—Si pasa cualquier cosa, llámame, y estaré aquí para recogerte lo más pronto posible— ofreció el rubio, más cómo recordatorio que cómo opción, estaba seguro de que Runo no se iría antes de que su turno terminase.
Estacionó frente al local que ya tenía las luces encendidas, pero el letrero reversible en la puerta decía cerrado.
—Lo tendré en cuenta. Te veo más tarde, procura no extrañarme demasiado—
Ofreció la peliceleste volviendo a buscar los labios ajenos para despedirse con un beso casto. Keith le vio ponerse la chamarra, y salir del coche con prisa, buscando calor en el local que le abrió la puerta rápidamente, siendo recibida por Chan que la abrazó apenas la vió.
Runo entro al local, pero Chan se quedó unos segundos más en la puerta, viendo a Keith, ofreciéndole un gesto con la cabeza que pretendía decirle que todo estaría bien. El rubio asintió con la cabeza, y una vez Chan lo registró, cerró la puerta de nuevo, poniendo candado a la puerta.
Keith intento sacudir la preocupación que ya se había instalado en su cabeza, y echo en marcha el coche.
Keith se frotó las sienes, llevaba ya cerca de hora y media sentado en el sillón de la oficina de Zenoheld, Hydron, caminando de un lado a otro en la habitación seguía soltando quejas, y el mismísimo Zenoheld, en el escritorio, tambirileaba los dedos con aburrimiento.
—Hijo, creo que mi discurso está perfecto— habló el hombre, deteniendo a Hydron en su lugar. —Tiene coherencia, determinación y va directo al punto—
—No lo entiendes padre. No se trata solo de verte directo, Keith no busca reinar, se supone que presentamos esto como nuestro potencial para dirigir, para ayudar. No tenemos que vernos como un rey más, buscamos parecer accesibles pero eficientes.—
—Buscamos SER, accesibles y eficientes— hablo Keith desde su lugar. —Mi versión estaba bien Hydron, nos podríamos ahorrar está pelea—
Hydron se quejo con un gruñido de frustración, señalando el documento en la mesita de café.
—Estas siendo muy honesto Keith, y eso es bueno, pero también necesitas ser asertivo. No se trata solo de tener buenas intenciones, tienes que darles a entender que eres capaz de gobernar.— Hydron levantó el documento, una pluma, y se dejó caer en el lugar junto a Keith, comenzando a rayar algunas líneas y haciendo anotaciones en los márgenes de la hoja
—Tú,— señaló Hydron a su padre —Eres inhumano— El rey hizo una mueca molesta, se recargo en la vistosa silla de madera y vio hacía otro lado, no teniendo realmente ganas ni oportunidad de defenderse ante aquella declaración —Y tú,— señaló con la pluma a Keith, que le veía con aburrimiento —Eres demasiado noble para tu propio bien— Keith rodó los ojos. —Voy a hacerle unas modificaciones a esto y quiero que lo leas al pie de la letra, ¿Me oyes?—
Hydron se quedó en silencio, inmerso en su trabajo de tachar, rayar y reescribir oraciones y párrafos. Keith y el actual rey eventualmente se pusieron de pie para buscar un relleno de café que parecían necesitar con desesperación.
Runo vio el reloj de la pared, junto al refrigerador; eran cerca de las 3 de la tarde y se había entretenido en la mañana con demasiadas órdenes de panqueques en forma de ositos. Era el desayuno del día, y mucha gente llegó buscándolo hasta después de medio día.
De momento preparaba una malteada de chocomenta, no muy usual, pero le divertía porque podía decorarla con pequeñas hojas de menta y algunas figuritas de chocolate por encima de la crema batida. Se acercó a ponerlo en una bandeja cerca de la ventana que conectaba la cocina con el mostrador, y la voz de chan la detuvo.
—Runo, espera— le pidió Chan, desde el otro lado del orificio en la pared, estaba recargada en el borde de la barra, asomando la cabeza por está. —Hay un chico que ha estado viniendo todos los días que te ausentaste, el primer día pidió hablar contigo, pero le dijimos que no estabas.— Runo se limpio las manos en el mandil, y se acercó también a la barrita, intrigada —Hoy pidió hablar contigo de nuevo, creo que entendió que estabas aquí porque hoy no estoy en la cocina. Creo que es de los chicos que venían cuando tuvimos el evento— Runo se vio demasiado intrigada por aquello, no parecía que fuese el chico que acompañaba a Samantha, si hubiese sido así, Chan le hubiese dicho que era Ryder, pero no, entonces era alguien que lo acompañó, uno de los hombres que iba trajeado. —No necesitas salir si no quieres, puedo decirle que estás demasiado ocupada y rechazaste la invitación.
Runo era muchas cosas, y tonta no era una de ellas, sin embargo, le intrigaba demasiado la razón por la que le buscaban, no era normal.
—Sí iré— declaró, motivada por la curiosidad— puedes relevante unos minutos, prometo no tardar— pidió, y Chan asintió, alejándose de la ventanita y adentrándose en la cocina.
—Claro, pero si se pone incómodo, levántate y vuelve a la cocina. Prefiero que estés a salvo aquí adentro si él tipo resulta ser raro. Yo me encargaré de lo demás.— Runo le ofreció una sonrisa sincera, agradecida por aquello, a lo que Chan apretó sus brazos con cariño mientras le devolvía la sonrisa. —Es el único cliente en traje que tenemos, no tiene pierde—
Ofreció, antes de verla salir por la puerta.
Runo se detuvo detrás del mostrador, buscando con la mirada a lo largo del local la mesa en la que estuviera aquel hombre. Lo encontró rápido, en uno de los extremos junto a la pared, alejado de las ventanas. El hombre que daba la espalda al mostrador usaba un traje de vestir oscuro, y el cabello, peinado hacia atrás, era de un color cobrizo.
Se apresuró hacia la mesa con dos sillas, y se instaló en la libre. Vió al hombre enderezarse con pena mientras terminaba de masticar un pedazo de panqueque.
—Jason— Saludó la chica, un poco demasiado agresiva. Ni siquiera lo había intencionado, pero salió así por naturaleza.
—Misaki Runo, buenas tardes— se presentó con nerviosismo. —Habia estado buscándote.— admitió, sin parecer demasiado agresivo.
—No puedo imaginarme el por qué—
El chico se aclaró la garganta, parecía visiblemente incómodo.
—Escucha, no estoy aquí con.. malas intenciones, en lo más mínimo. Es solo que... Leí el artículo. El de Phoenix, sobre Keith Clay y tú.— explico, como sí eso aclarara algo. Runo sólo alzó una ceja, esperando a que siguiera. —Es una historia demasiado larga. Intentaré resumirla, pero necesito que me escuches hasta el final antes de decir cualquier cosa.—
—Bastante exigente de tu parte. Tienes 10 minutos máximo.— el hombre asintió con una expresión reprimida.
—Yo soy... Amigo de la infancia del hombre que estuvo aquí el día del evento. Es Alexander Ryder. Lo cierto es que estoy consciente de su postulación para la gobernatura, muy por encima, pero no me entero de mucho al respecto. El otro día en el trabajo... Con el señor Von Herzen, escuché que hablaba por teléfono con el joven Clay, y mencionó lo impactante de cierto artículo, así que decidí buscarlo, y encontré todas las notas pasadas que había sobre Clay. La nota que hablaba de su presencia en la gala de Neathia... Estaba escrita casi palabra por palabra de mi perspectiva. De lo que le conté a Alex sobre cómo conocí a una de las primeras peleadoras Haos, a una heroína de guerra.
Yo soy... Soy muy fan de su historia, de todo lo que ha hecho. Por el mundo Bakugan y por Vestal, es por eso que no pude evitar contarle a uno de mis más íntimos amigos acerca de esa noche, pero no sabía que mis palabras serían usadas para algo tan irreverente como una nota amarilla. Pensé que sólo estabamos siendo casuales, hablando de aquello, pero claramente mi amigo tenía en mente otra cosa, y llevo toda tu información a una periodista de Vestal.— suspiró con pesadez, y Runo pudo notar el arrepentimiento en sus ojos. Apenas pareció recobrar el aire, el chico se lanzó de nuevo en su desorganizado discurso —Le hablé un poco demasiado de usted. Él no sabía mucho, o eso parecía, le dije de la guerra Bakugan, de la guerra de Vestal y cómo tú fuiste una de aquellos "caballeros anónimos" que no estuvo aquí para cuándo la paz se restableció y los soldados fueron galardonados. Me he enterado de esto en platicas con Von Herzen... Genuinamente le tengo respeto, señorita, y cómo Von Herzen y yo llevamos años trabajando juntos, me lo platicó alguna vez, hace tiempo, sé que eres bastante privada con aquel suceso— explico, aún más avergonzado si es que se podía. —Es por eso que me siento tan, tan mal por estas notas. Nunca fue mi intención darle información para que le expusiera. No me atrevería, pero creo que indirectamente colabore en esto y lo siento muchísimo—
Runo le miró con dureza, pero no encontró ninguna contradicción entre lo que decía y su manera de expresarse: era genuino, realmente estaba ahí solo para disculparse. La chica suspiró.
—Esta bien. Gracias por decirme esto, Jason, me alegra que al menos te dieras cuenta de lo que estaba pasando.— Runo se frotó las sienes con pesadez. Vió la expresión del chico cambiar, mientras se erguia en la silla.
El pelirrojo miro a su alrededor con recelo, y luego se inclinó más sobre la mesa para hablar.
—Hay otra cosa... La chica con la que estuvo aquí, la señorita Evans, también ha estado hablándole de ti y del joven Clay. Esta haciendo mucho más que yo en la tarea de facilitarle información sobre ustedes...— el hombre volvió a recargarse en el respaldo de la silla, como si acabase de decirle un secreto muy importante. Sólo que aquello era algo que ya habían asumido. —Deben tener cuidado con ella... No sé cómo lo hace, o de donde consigue su información, pero tengo entendido que ella le facilito la foto de la nota más reciente...—
¿La foto de perfil?. Eso si era nuevo, no tenía idea de cómo Samantha la había conseguido.
—Eso es todo, realmente— habló el chico, atrayendo la mirada de Runo que inconscientemente se había clavado en el suelo. —Lamento mucho, mucho haberle robado tiempo así, pero necesitaba que lo supiera, y que me mantendré alejado de Ryder de ahora en adelante, igual que puede estar segura que por mi cuenta no se enterará de nada más respecto a la relación que tiene con el joven Clay, o mi jefe, Von Herzen.—
Runo asintió con la cabeza, ofreciéndole una sonrisa cansada.
—Muchas gracias, Jason, lamento haber sido tan ruda al inicio, realmente agradezco que me aclararas las cosas— Runo empujó su silla hacía tras, poniéndose de pie después. —Por favor, no te preocupes más, no te resiento por algo de lo que no estabas consciente y sé que Keith tampoco lo hará. Agradezco que te mantengas al margen de toda esta basura de noticias políticas.— Runo alisó su delantal con ambas manos, y luego devolvió la vista hacia el joven. —Disfrute su desayuno, por favor, no le molestó más.— habló con un tono de voz completamente diferente, volviendo a su personalidad de trabajo.
Se saludaron apenas con un gesto de la cabeza, y Runo se dispuso a volver a la cocina, deteniéndose sólo para hacerle un último comentario.
—Ah, y por favor, saluda a Von Herzen de mi parte —
—Esto es una tontería.— se quejó Mira al otro lado de la sala de estar, dando vueltas por la habitación. Runo no pudo evitar sentir el dejá vú de cuando Keith escucho su idea de la entrevista. —¿Entonces qué?, ¿Viviremos encerrados de ahora en adelante?— se quejó, deteniéndose en una esquina, junto al televisor apagado.
Hydron suspiró, masajeando el puente de su nariz con dos dedos.
—No, Clay, calma tus malditos humos. Sólo dije que necesitan ser más precavidos. Ahora que sabemos que Ryder tiene información directa de Samantha respecto a ustedes puede usar casi cualquier cosa para exponerlos y luego empezar a sacar trapitos sucios en la prensa.—
—¡Yo no tengo trapitos sucios!— Se quejó de nuevo en voz alta.
—Vamos Mira. Intenta comprender— Intervino Runo —No sabemos lo que podrían decir, o inventar.—
Mira por fin descruzó sus brazos, dejándolos caer a sus costados.
Hydron había convocado una ""reunión"" después de que Runo le llamó a Keith cuando salió del trabajo. Para fortuna de todos, seguía en la oficina de Zenoheld así que Hydron escucho cuando le dijo el pequeñísimo dato de que Ryder era quien filtraba información q la prensa. Se subió en el coche con Keith y llamó a Mira y Ace para que se dirigieran a casa del rubio.
—No será un gran problema, sé que en cuanto a prensa podemos manejarlo, sólo quiero evitar que un problema cómo tal se dé. No necesitamos atención en otras áreas de la vida de Keith, sólo en su trabajo y sus propuestas para la próxima conferencia.— Explicó Hydron poniéndose de pie. —No les pediré que cambien de vida en un día. Sólo tengan cuidado, y hagan con la información lo que deseen. Ryder está confabulado con Samantha Evans, y activamente busca información respecto a ustedes para volver de su vida una farándula. Tenemos que prepararnos porque cuando Keith gané está maldita candidatura, esto será más usual de lo que parece ahora.—
Aquella declaración dejó un ánimo pesado en la habitación. ¿Estaba lista Runo para hacer de su vida algo tan público?. Mira parecía fiera, decidida, estaba segura de que no le molestaba nada el verse aún más en el reflector de lo que ya estaban, Ace, aunque serio ante aquello, no parecía completamente preocupado, probablemente el también ya lo había mentalizado.
Runo era la única que no se lo había cuestionado como tal. Llevaba años aislada de las redes sociales, de que la gente cómo tal supiera lo que sucedía en su vida. No le había tenido miedo nunca a su posición como "figura pública" después de la situación de los Bakugan y de Vestal, pero ahora después de tanto tiempo parecía extraño, desconocido y hasta peligroso.
Keith tomó su mano, y hasta entonces notó que estaba quieta, viendo la mesita central.
Tomo la mano del chico sobre la suya y le dió un ligero apretón, ofreciéndole una sonrisa sincera.
—Estoy bien— confirmo Runo en voz baja.
—Y lo seguiremos estando— Ofreció Keith, con una rápida mirada a los demás en la habitación —Yo me encargaré de ello— finalizó, viendo directamente a Runo.
Quería creerle, y lo haría, pero un pequeño nudo en su pecho albergaba la inseguridad de su futuro.
Runo corroboró la hora y fecha en su celular. 8 de la mañana, 22 de octubre, faltaba exactamente una semana para su cumpleaños; Keith había estado planeando demasiadas cosas, pero no le había dicho nada explícitamente, solo algunos detalles para asegurar que ella estuviese cómoda.
Se puso de pie, quitándose con pereza las cobijas gruesas que la cubrieron por la noche, encontrándose usando solo una pullover de Keith que él mismo le había puesto encima la noche anterior, después de besarla hasta el cansancio.
—¿Estás listo?— preguntó la peliceleste, recargada en el marco de la puerta del baño.
Keith usaba pantalones de vestir, el cabello rubio aún húmedo estaba peinado hacia atrás y una toalla alrededor del cuello, mientras se inclinaba sobre el lavabo, enjuagando el rastrillo que acababa de usar.
—Hoy es tu día de descanso, amor, deberías seguir durmiendo— ofreció Keith, pasándose la toalla por la cara recién lavada.
Runo camino los pasos que les separaban, sus manos inconscientemente se asentaron en las mejillas del rubio, acariciando la piel recien rasurada, suave. Keith cerró los ojos por instinto, poniendo una mano sobre la de Rubor, depositandole un beso en la palma abierta.
—No podía dejarte ir sin más. Es un día muy importante, y si no puedo acompañarte, al menos quiero que te vayas de casa con tus respectivos besos de buena suerte— ofreció, como si fuese lo más lógico del mundo.
Keith dejó escapar una risita gruesa aún contra su mano, y Runo pudo sentir el reverberar de su voz contra su piel, a la par que le escalaba un escalofrío la espalda.
—Tengo una novia muy dedicada, para mí suerte.— Keith abrió los ojos, buscando la mirada de Runo sin despegar su boca de la mano femenina —Nada puede salirme mal entonces.—
Runo no pudo, ni quiso, evitar el cómo Keith le tomo de la cintura para sentarla en el borde del lavabo, apenas deteniéndose unos segundos para que Runo le rodeará el cuello y le confirmara que estaba de acuerdo, perdiéndose rápidamente en los labios ajenos.
Su confianza no había dado el paso en este aspecto en específico, aún parecían sentirse inseguros, pero cada vez era más recurrente ese pequeño bailesito que hacían; comenzaban besándose, las manos de Keith se aventuraban a las caderas de Runo, sus muslos, y de regreso a su cintura, Runo enredaba sus dedos en el cabello rubio, y en algunas ocasiones, cómo está, dejaba sus manos libres en los hombros masculinos, su pecho, sus antebrazos y de regreso a su cuello; no lo iba a admitir, pero le gustaba de sobre manera el cómo Keith se estremecía ligeramente cuando sus uñas rasgaban con cuidado el área cerca de su oreja.
Se separaron, igual que todas las veces anteriores, cuando ambos tuvieron miedo de llegar a más. Buscando aire y con los ojos destelleantes. Runo peino con los dedos el cabello rubio, ahora revuelto y Keith tomó el borde del pullover, cubriendo de nuevo sus piernas.
—Disculpeme, mi intención no es hacerle llegar tarde— fingió elegancia en sus palabras, mientras de un saltito se bajaba del mueble. Keith volvió a reír.
—Debo admitir que su actuar es peligroso, casi me convence de volver a la cama y dormir lo que queda del día— Keith le rodeo la cintura, dándole un último beso en la sien —Pero aún tengo que vestirme y prepararme un café, o voy a enloquecer antes de llegar con Hydron—
Runo tomó las mejillas del chico de nuevo, con un beso rápido silenció sus posibles próximas quejas, y en un movimiento suave y calculado se safo de los brazos masculinos.
—Yo pongo el café, tu alistate— ofreció la peliceleste, saliendo con demasiada motivación del baño y después de la habitación de Keith.
Aquel sentimiento de calidez que solía atribuirle a Runo de nuevo le inundó el pecho. Nunca había imaginado que podría comenzar así sus días: con besos de la chica que tanto le gustaba, despertando entre sus brazos, llevando a cabo su rutina matutina mientras su novia le preparaba una taza de café caliente, animandole, apoyándole.
No sabía si todas las buenas acciones que había llevado a cabo para redimir su papel como Spectra tal vez ya habían sido suficientes, y saldada la cuenta, ahora el universo le estaba premiando con aquello; estaba agradecido, agradecer incluso se quedaba corto.
Keith termino de peinarse, poniéndose gel en el cabello para asegurar que se quedase hacia atrás; se le comenzaban a notar más las raíces naranjas, pero honestamente su cabello había sido la menor de sus preocupaciones.
Se vistió con una camisa gris, y tomó en brazo un saco negro a juego con su pantalón, calzandose también un par de zapatos oscuros.
Para cuando Keith bajo las escaleras, la cocina ya estaba inundada del aroma a café recién hecho; dos tazas humeantes ocupaban lugar en la mesa, y Runo, de espaldas tarareaba mientras se movía por la cocina, cortando fruta a la par que sacaba dos rebanadas de pan del tostador.
—¿Cuál es el mío?— preguntó, sobresaltando a la chica que se disponía a llevar los platos a la mesa.
—Bueno, evidentemente la taza con conejitos es mía— se burló un poco.
La taza en color rosa crema, con conejitos blancos, que había comprado en Wardington era un enorme contraste con la taza rojo vino lisa que Keith solía usar para desayunar.
—poco a poco llenaré tu casa con cosas de conejos— mencionó Runo, meimtras se sentaba junto a él en la mesa, una tostada embarrada en queso crema se vio instantáneamente atacada por Keith; Runo no hizo más que pasarle el bowl con fruta, esperando que también comiera un poco.
—Hablando de— pronunció, terminando de masticar un bocado de tostada —conejos, hace tiempo ya que no veo tu peluche—
Runo sonrió.
—Esta en mi mochila; solía usarlo para dormir, me calmaba, pero la verdad es que cuando duermo contigo las pesadillas no me son tan recurrentes—
Keith le ofreció una sonrisa. A él le pasaba lo mismo, tenía pesadillas de la guerra, algunas recurrentes eran sobre Runo, y verla en peligro en el campo de batalla, la menuda chica peleaba con todo lo que tenía, a pesar de ser ridículamente pequeña, apenas con 16 se había visto envuelta en aquél desastre al que no pertenecía, y él no se creía capaz de protegerla.
Afortunadamente, el dormir junto a ella, entre sus brazos, parecía ayudarle a su subconsciente a soltar aquellas preocupaciones y recuerdos viejos.
Keith terminó su desayuno, y Runo le acompañó hasta la puerta de la cochera, dónde, de puntitas, ayudo a acomodarle el cuello de la camisa, le vio ponerse el saco encima, y le despidió con un beso antes de que se subiera al coche, deseándole toda la suerte del mundo.
Runo volvió adentro, a la casa ahora sola y en completo silencio, le parecía extraño el sonido que hacían sus pies descalzos en el piso de madera. Se apresuró a lavar los trastes y corroboró la hora en su celular antes de encaminarse de vuelta a la habitación del rubio.
EmoSquad.
Runo [8:40am] : Volveré a dormir, marquenme cuando vengan en camino para tener tiempo de despertar.
Runo vio su mensaje ser leído por todos en el chat en cuestión de segundos. Mira sólo le respondió con un sticker de un gatito con el pulgar hacia arriba.
Tal vez dejar que Ace creará, y nombrara el grupo no les había parecido la gran idea al inicio, pero era cierto que les era muy útil para casos así en los que terminaban reuniéndose, que era bastante seguido ahora que no vivían juntos.
Runo encontró en el cuarto de Keith el peluche enorme de gato que antes le habían regalado Mira y Ace, y llevandoselo entre los brazos se lanzó a la cama. Tenía que ser un reemplazo medianamente bueno para su sueño mientras su chico no estaba.
. . . .
Mira y Ace le marcaron cerca de las 11:40, habían comprado algo para almorzar y estaban de camino a casa de Keith. Habían acordado reunirse aquella mañana para ver juntos el discurso, ya que no asistirían al evento cómo tal. Sólo el doctor Clay había conseguido una excusa decente: que era miembro importante de la sociedad de Vestal y una figura de autoridad en el reinato actual.
Ace, Mira y Runo, por mucho que querían asistir, terminaron aceptando el hecho de que era más seguro quedarse en casa y ver la transmisión en TV, cómo lo haría la mayoría de la población. No habían tenido más problemas con la prensa desde que Keith y Runo dieron la entrevista a Phoenix, pero ciertamente habían notado que más gente parecía ponerle atención al hecho de que estuvieran en público haciendo cualquier cosa, honestamente.
Runo les abrió la puerta a las 11:50, ya habiéndo cambiado su pijama por un pants y una blusa propia. Ace acomodó las charolas de comida en la mesita de la sala, y Mira se dispuso a encender la TV. Runo volvió con tres latas de soda cuando la introducción del evento ya sonaba en los parlantes; 5 candidatos estaban presentes aquel día, cada uno presentaría sus propuestas y hablaría de lo que esperaba ofrecer a la población, su historia y sus aspiraciones; el rey Zenoheld estaba sentado al fondo del escenario, en el centro del escritorio semi circular, rodeado de los candidatos.
Empezaron de izquierda a derecha, Runo comenzó a comer su cajita de tallarines mientras escuchaba a un chico rubio hablar de cómo pertenecía a una familia importante de empresarios, de cómo tenía experiencia manejando bienes y trabajando en equipo en sus oficinas, podía ofrecer a Vestal nuevas opciones de inversión que beneficiarán al pueblo, desde explotar sus puntos turísticos para generar un nuevo ingreso que se destinaría a mejorar la calidad de vida de la población cómo mejorar las relaciones con lugares extranjeros que pudiesen estar interesados en la importación y exportación de bienes a Vestal.
Parecía saber de lo que hablaba, pero Runo rápidamente perdió el hilo de la explicación y antes de darse cuenta, el joven ya había terminado.
Después vino aquella infame cara que se le había quedado grabada el día del evento en la cafetería de Chan, Alexander Ryder, hijo de Abel Ryder, otro importante empresario de Vestal. El joven no mencionó nada de sus estudios, pero si habló de su experiencia manejando dinero y personal. Aseguraba que era capaz de gobernar pues sabía cómo organizar un nuevo gobierno que constará y se moviera de muchas partes y sectores distintos, cada uno enfocado en un ámbito específico que mejoraría la posición de Vestal en general, desde dinero e inversiones, hasta la regulación de empleos. Runo escuchó todo su discurso, hasta el final, cuando habló de querer esa oportunidad para demostrar a Vestal y a su padre que él podía ser parte del cambio. Tal vez era muy elocuente, o tal vez era porque Runo le tenía un ligero resentimiento que terminó poniéndole tanta atención.
Otro chico castaño, con ojos claros, casi miel, se presentó como Jamie Velato, este chico también comenzó hablando de su influencia familiar, de su apellido, pero además mencionó sus estudios en la historia terrestre y neathiana; conocía el reinato de los Sheen, y el sistema de gobierno terrícola a través de los años, aseguraba que era capaz de combinar ambos sistemas para crear un nuevo orden que beneficiara principalmente al pueblo y a las personas que buscaban empleos y salir adelante; Runo comprendió aquel discurso como algo noble, a pesar de qué el chico parecía estar totalmente desconectado de la realidad, cómo sí hablara del reinato y gobierno igual que algo fantasioso, distante, y que probablemente nunca había experimentado o por lo menos verse involucrado directamente.
Keith vino después, los tres chicos en la sala de estar inconscientemente dejaron sus charolas con comida, y le prestaron total atención a la televisión.
"Vestal, mi nombre es Keith Clay, y a pesar de que algunos puedan ya conocerme, permítanme presentarme realmente ante ustedes..." Fue como comenzó. Runo no entendía del todo como Keith logro sintetizar en un par de minutos su historia familiar; hablo un poco de su padre, de su vida con Mira, y de cómo encontró vocación en el estudio de leyes, cómo aprovechaba el momento para disculparse con su padre por no seguir su camino de carrera, pero que estaba seguro de que sus estudios podían ser orientados a mejorar la dirección de Vestal. Mencionó algunas de las propuestas que tenía, la oportunidad de educación a temprana edad, programas para apoyar a la población de bajos recursos, y regulaciones nuevas que protegieran a los trabajadores, incluso hablo de la preservación de las áreas naturales de Vestal, aunque nunca habían escuchado siquiera que mencionaste el tema. Parecía haber trabajado más de lo que ellos entendían.
Fue así como casi 15 minutos de discurso ininterrumpido despues que Keith pareció concluir, pidiéndole a Vestal una vez más que le dieran la oportunidad de demostrarles lo que podía ofrecerles.
Runo entendió entonces la relevancia que tenía el contexto familiar en los postulantes, ya que los últimos dos también comenzaron hablando de su familia, cómo si esto les diera algún tipo de base. Casi al instante Runo asumió que la breve introducción sobre su familia había sido sugerida por Hydron; Keith no solía aprovecharse de la importancia de su apellido, al contrario, solía decir que quería crear algo propio, independiente.
A fin de cuentas, política, Keith tendría que ceder en algunos aspectos ante Hydron.
Zenoheld despidió aquel evento hablando de como esta reunión era apenas el inicio, y cómo esperaba que Vestal se diera el tiempo de conocer a los candidatos y elegir a quien el pueblo considerará más capaz. Dió algunas noticias nuevas sobre cómo se manejaría el reinato en los próximos meses, previo a la elección en sí, y a pesar de que Runo no comprendía al cien la monarquía, parecía bastante razonable; irían distribuyendo las actividades y decisiones entre más secciones, no dejando solo a Zenoheld elegir, sino que se empezaría a buscar gente capacitada en ciertas áreas de interés para el desarrollo de la población que pudiese dar una opinión más centrada en aspectos específicos.
Baby steps para construir un gobierno democrático como tal, teniendo una base justa sin dejar que el próximo candidato eligiese a todo el personal que quisiese apenas comenzar a gobernar.
Era tan peligroso como podía ser beneficioso, un 50/50 del que Keith se tendría que hacer cargo después.
Porque sí, Runo ya había asumido que Keith saldría elegido, aunque les quedaban un par de meses por delante.
Volvieron a la comida que estaba casi fría en la mesa, el corte comercial dió pie a las noticias del día y Runo rápidamente se perdió en el pronóstico del clima; frío.
—No es por ser mala pero... ¿No les parece que los demás candidatos dan un aire de... Malicia?— preguntó Mira, deteniendo el bocado de carne que planeaba llevarse a la boca.
—sí— respondió al instante Ace, masticando un pedazo de brócoli. —Bueno, no, hay uno que parecía honesto... El que iba antes de Keith—
Runo hizo una mueca.
—Pues... Sí, pero es igual raro...— lo pensó un momento, antes de tomar en los palillos un pedazo de carne del tazón de Mira —O tal vez sólo estamos un pooooquito sesgados a pensar que Keith es la mejor opción— pronunció con voz aguda, cómo si intentará hacerlo pasar por una broma, que todos sabían que no lo era del todo.
—Pero bueno, que es la verdad, Keith es claramente la mejor opción— Ace respondió en automático, haciendo reír a las dos chicas.
. . . .
Mira le ayudo a limpiar la mesa, mientras Runo y Ace se decidían por algo que ver en la TV.
Keith le había mensajeado; llegaría un poco más tarde, tenía que ver algunas cosas con Hydron y aclarar la dirección de su campaña.
Después del tercer mal argumento sobre por qué una película de zombies era mejor que la, obviamente bien desarrollada trama dramática de romance adolescente que Runo insistía en poner, cedió. Y por unos segundos, se perdió en lo surreal de la situación. Ace sentado a su izquierda en el sofá, Mira apenas llegando a ocupar su derecha, los tres descalzos, descansando los pies en la mesita de café, mientras Keith, su novio, a la tierna edad de 23 años ya estaba postulandose para dirigir un pueblo entero, además de que estaba a nada de terminar su carrera profesional.
Keith era muy valiente por hacer lo que estaba haciendo. Y ella no podía hacer más que admirarlo, y secretamente, sentirse motivada; tenía demasiadas ganas de volver a estudiar, de llevar una vida más sana y pensar mejor a futuro, ahora que veía a Keith como algo seguro y a quién quería en los años por venir. Había demasiadas cosas que Keith inconscientemente estaba generando en ella, y no terminaría de agradecérselo nunca.
Keith apareció por la puerta de la cochera casi media hora después, cuando la película ya había terminado de introducir a todos los personajes aparentemente.
El rubio tenía el cabello algo más despeinado que cuando salió de casa, y la camisa arremangada ahora tenía los botones del cuello abiertos. Runo no pensó dos veces antes de levantarse de un salto y correr con los brazos abiertos al recién llegado.
—Estuviste perfecto, ¡Eres perfecto!, No puedo creer lo mucho que trabajas por esto— felicito y reconoció en una voz baja pero rápida —Te amo, te amo y me gustas muchísimo— añadió, mientras Keith le correspondía el abrazo y descansaba su rostro en el hombro femenino.
Intentando controlar el sonrojo, definitivamente.
Momentos después, cuando Runo finalmente le dejo alejarse, Ace y Mira se acercaron para felicitarlo por su presentación; todos de acuerdo evidentemente, Keith había sido el más convincente.
Y para sorpresa de los demás, el mismo Keith se los confirmo. Se dejó caer en el sillón, viendo sin mucha atención la película en la pantalla y explicó.
—Hydron dijo que no es cien porciento seguro, pero que al parecer en el lugar la mayoría de la gente mostró mejor recepción a mi presentación. Muchos se deslumbraron por los nombres de los candidatos, pero no parecía que ninguno hubiese profundizado en las cosas que la gente realmente quería oír.— Se pasó una mano por el cabello, intentando devolver los mechones sueltos hacia atrás, aunque el gel para cabello hacía rato ya que había cedido. —El equipo de Hydron estará al pendiente de las estadísticas en redes y la recepción que tuve, o al menos eso dijo, pero confía en que tengo buenas probabilidades de ganar si la gente sigue igual de interesada en lo que tengo que decir.—
Runo no pudo evitar sentir opresión en su pecho por la manera en la que el cuerpo de Keith descansaba casi sin fuerzas en el sillón. Se acercó, tendiéndole una mano.
—Deberías tomar una ducha y descansar— ofreció la peliceleste, Keith tomó su mano, pero no hizo ademán de levantarse.
—Pero veríamos una película juntos— se quejó, jalando levemente el brazo de la chica, invitándole a sentarse.
—Si estás muy drenado puedes tomarte una siesta— ofreció Ace, tomando lugar en el extremo opuesto del sofá —No vamos a ir a ningún lado de todos modos, ¿Verdad Mira?—
La pelinaranja se dejó caer junto a su novio, asintiendo.
—Gracias chicos, sólo descansaré un poco aquí—
Su voz era tan suave que nadie le cuestionó. Runo se sentó entonces entre sus piernas, y recargado en un cojín del sofá, Keith pronto se quedó dormido.
Así serían los días ahora, ¿No?. Con el estudio y su campaña, Keith inevitablemente acabaría llegando así con más frecuencia.
Runo se acomodo entre los brazos del rubio, que ya respiraba pesadamente, y eligió terminar de ver la película intentando moverse lo más mínimo para no despertarle.
No puedo decir si todas mis respuestas se relacionan entre sí
solo estoy diciéndote mil cosas que sé;
He perdido mucho tiempo para saber que tenía que avanzar,
he esperado toda mi vida para saber que te quería a ti.
Viernesito de actualización después de semanas de desaparecerme del mundo d la escritura(?
Ya no m acuerdo si actualizaba los lunes o viernes pero ya quedó así q ahí les va. (੭ ᎑)੭
Muchas gracias a los que siguen leyendo estás actualizaciones, se aprecia el apoyo e interés hopefully la historia ya se siente más on track y será más fácil atar algunas cosillas de la trama para encaminarnos al final!
