Capítulo 30: Orgullo.
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Al amanecer, el turno de Hinata concluía se quitó la bata, el gorro y los dejó en la lavandería. Caminó unos cuantos pasos y vio a Sakura y Tsunade platicando en el pasillo. Detrás de ellos salían Mikoto, Fugaku y Sasuke, quien tenía una venda en todo su dorso, en la cabeza y unas cuantas curaciones en su rostro- Me alegra verte mejor-dijo la rubia sonriendo levemente-Muchas gracias Tsunade sama, Sakura san- dijeron sus padres haciéndoles una reverencia. Sasuke no dijo nada, se mantuvo observando a la pelirrosa mientras ella lo hacía de vuelta. Tsunade comenzó a platicar algunas cuantas cosas con los Uchihas- ¿de verdad? - preguntó Fugaku extrañado de aquella actitud- pero ¿está bien? - ahora preguntó la mujer- lo está, pero es necesario revisarlo, ¿no es así Sakura? -pregunto a su pupila quien no respondió, tuvo que darle un codazo para hacerla reaccionar. Sakura volteó a verla- sí, sí, lo noté ayer- dijo recordando las risas y a Shisui.
-Bien, entonces me aseguraré que venga- dijo Fugaku- con permiso Tsunade sama- dijeron y se fueron, en ese instante, aunque fugaz Tsunade se dio cuenta de la mirada de Sasuke hacia Sakura y del como en ella se vislumbró un ligero rubor- Me avisas sin hay algún problema, estaré en consulta, nos vemos - le dijo esbozando una ligera sonrisa y se fue.
-Buenos días- dijo Hinata acercándose después que se fueron todos- Hola, Hinata chan ¿sigues aquí? - preguntó su turno había terminado hace casi veinte minutos.
-Si, lo que pasa es que me quedé leyéndole un cuento a los niños
-Que tierna eres Hinata chan- sonrió- por cierto, ¿ya visitaste a Deidara san? -Hinata vio a Sakura con pena- Nh-no -Sakura comprendió que algo no estaba bien y se reflejaba en el hecho que de un momento a otro le había pedido que se hiciera cargo de él cuando llevaba cuatro días atendiéndolo "preferiría hacerme cargo de otra área esta noche, si no es mucha molestia" le había dicho y ella había aceptado sin problema. No le vio nada malo y además hacían falta personas que atendieran el área infantil.
-Ya veo, bueno será mejor que descanses entonces - le dijo disponiéndose a ver los expedientes de otros pacientes.
-Sa- Sakura chan, ¿Qué le pasó a Sasuke kun? - la pelirrosa suspiró, no le gustaba recordarlo en aquellas condiciones, había sido muy duro, casi lloraba, pero se mantuvo firme, debía ser profesional -Lo hirieron durante la misión de los reos, Itachi y Shisui san lo trajeron ayer.
-Y…-tragó saliva- ellos… ¿están bien? - preguntó mirando hacia el suelo, aunque ayer lo hubiera visto.
Sakura notó esa expresión tan triste en su rostro, pero no dijo nada, dio por hecho que se trataba de una discusión con el rubio la que la tenía en ese estado- tenían unos cuantos golpes y raspones, nada que una simple curación no pueda sanar-contestó volviendo a sus asuntos "aunque" pensó en contarle, pero no estaba bien revelar secretos de sus pacientes. Ética médica.
-Me da gusto, me tengo que ir Sakura chan, nos vemos-la chica asintió y comenzó a leer los nuevos reportes que una de las enfermeras recién le entregaba- O…o…oye Hinata chan- la llamó cuando cayó en cuenta de algo. Caminó rápido para ver si todavía estaba ahí, pero no - ¿Qué le digo si pregunta por ti? - pronunció en tono bajo, luego suspiró- Ya me las arreglaré.
Eran las siete de noche, su turno pronto terminaría, solo le faltaba visitar a un último paciente, pero sabía que no sería fácil. Se quedó detrás de la puerta un momento y respiró profundamente armándose de valor para entrar formando la sonrisa más grande que pudo - Buenas tardes Deidara San, vengo a cambiarte el vendaje -saludó amablemente.
-¿En dónde está Hinata? desde que.. - "nos besamos" pensó - a- ayer no ha venido a verme.
- Deidara san, te dije ayer que necesitábamos ayuda en área infantil- respondió cortando los vendajes viejos.
-Si, pero eso fue ayer, hoy ni se ha parado por aquí en todo el día.
- Es un área muy pesada, los adultos pueden decir que les duele, los niños confunden o, mienten y los bebés no pueden hablar, ayer fue muy pesado y hoy Tsunade sama le dio el día libre para que descansara. Sé un poco más considerado - pronunció a modo de reclamo. El rubio la miró sin estar del todo convencido, ya que después que la chica le dijera "sin importar cuan cansada estuviera, Hinata chan no se despegaba de ti" unos días antes, cuando estuvo inconsciente ¿por qué ahora de pronto ponía excusas? - Bien, empezaré - dijo apenada para proceder a limpiar la herida y cambiar el vendaje - no te creo- escuchó Sakura terminando de dar las últimas vueltas
Ella volteó hacia él viendo esos ojos azules enmarcados por unas cejas que le indicaban estaba claramente molesto- dime la verdad, me está evadiendo ¿no es así? - Sakura abrió los ojos sintiendo como el chico había tomado su antebrazo y lo apretaba cada vez más -no sé de qué me estás hablando.
-Si lo sabes, te pidió que no me dijeras nada, ¿verdad?
-Deidara San, no sé ¿de qué me estás hablando? -repitió, pero el chico apretó aún más. Le enojaba que sostuviera su mentira - ¡Deidara san, por favor suéltame, me estas lastimando ¡-decía cada vez más nerviosa
- ¡No, hasta que me digas la verdad! - gritó exaltado. Sakura estaba en shock. No entendía porque actuaba con tanta exageración - te repito, no sé de qué me estás hablando.
- ¡No me quieran tratar como estúpido! - Sakura movió su brazo intentando zafarse, pero el chico se aferraba más. De un momento a otro comenzaron a forcejear, la Haruno notaba como los dedos de él se enterraban cada vez más en su piel. Hasta que llegó un momento en que comenzó a ser más y más doloroso. Ella no quería golpearlo, estaba herido y después de todo era un paciente, pero tampoco permitirá que la siguiese tratando así -Por favor Deidara san, me duele- decía moviendo su brazo, era la última oportunidad que le daba antes de noquearlo. Su puño estaba listo, lo apretaba cada vez más y el rubio le dedicaba una furiosa mirada- es porque está aquí… ¿no?... ¡dímelo! - repetía una y otra vez, mientras Sakura solo continuaba diciendo que la soltará.
- ¿Estás sordo o el tinte te quemó la única neurona que te quedaba?, te dijo que la soltaras - escucharon ambos desde la puerta la voz un de chico, el cual sonaba bastante molesto y en rostro se apreciaba una inequívoca expresión de disgusto
-Sa-sasuke kun- susurró con el corazón acelerado. El rubio soltó a Sakura y lo analizó de pies a cabeza- ah, eres ese otro "Uchiha" - pronunció con desprecio – y el perdedor de la roca- respondió con despectiva. Sakura volteaba a verlos sintiendo como la tensión aumentaba. Si no controlaba la situación, en aquella habitación pasaría algo realmente malo. En ese punto parecían dos leones a punto de atacarse
- ¡Basta! - gritó haciendo que ambos voltearan a verla- este es un hospital, no un campo de batalla - recriminó con molestia- Deidara san, te vuelvo a repetir que no sé de qué me hablas – y es que en realidad no sabía ni por qué Hinata le pidió el cambio de área de manera tan repentina, ni quien era ese otro, ni nada - así que descansa para que puedas recupérate como es debido.
-Estoy de acuerdo- agregó Sasuke - a ver si así te largas más rápido - terminó yendo hacía Sakura, quien se sorprendió cuando sintió como el Uchiha tomaba su mano -vamos Sakura, salgamos de aquí - ella se sonrojó dejándose guiar por él cerrando la puerta detrás suya. El rubio apretó los dientes, sintiendo una gran impotencia, al creer que en ese momento era la burla de todos, miró su mano y de un movimiento rápido se quitó la canalización, retiró las cobijas y huyó del lugar.
-Ya saliste, ¿no? - lo escuchó preguntar y ella asintió -perfecto, necesito hablar contigo sobre mi hermano - ella miró hacia el suelo y asintió apenada, todavía sin poder creer que no le soltara la mano
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Para ella era extraño verlo pasar por la aldea y no correr hacía él. Pero no tenía el valor suficiente para verlo a los ojos, tampoco había ido al área de adultos en el hospital por la misma razón. Afortunadamente esa noche descansaba ¿por qué lo hice? Se preguntaba cada hora. La vida cada vez era más complicada y a menudo se daba golpes de cabeza cuando sentía que tomaba la peor de las decisiones. Si hubiera sabido todo lo que significaba crecer, mejor se hubiera quedado siendo una niña para siempre "cuidado con lo que deseas" decían por ahí y ahora se daba cuenta de su grave error, cuando siendo una niña lo único que deseaba era crecer. Irónicas de la vida.
Al salir del hospital, lo único que hizo fue dormir justo después de ducharse. Estaba tan agostada física y mentalmente que durmió profundamente hasta que el sol teñía de naranjas el cielo. Observó por unos minutos sobre el tocador la figura de ellos, le traía grandes recuerdos, pero también un sentimiento de culpa que la carcomía por dentro. Suspiró de nuevo y tras comer algo salió de su casa en dirección al único lugar que sabía le traería paz.
Iba a entrar al hospital y la vió tomar aquella dirección. Era evidente hacía donde se dirigía y esta vez ella no lo había visto de eso estaba seguro. Paró justo antes de abrir la puerta dudando entre si debía seguirla o ver a la sanin, ya que su padre le había transmitido el mensaje. Suspiró con la mano en la manija para finalmente abrirla. Era mejor terminar con lo que sea que Tsunade quisiera y después tener toda la noche para ir a buscarla.
-Buenas noches Itachi, te esperaba más temprano- reprochó indicándole la hora 8:25 de la noche.
-Puedo volver mañana- contestó con la esperanza que aceptara, así podría ir a hablar de una buena vez por toda con Hinata.
- ¡Olvídalo! - regaño- dame cinco minutos y estoy contigo- pronunció para meter a una mujer embarazada a su consulta. Itachi vio como la rubia cerraba la puerta y una idea bastante absurda pasó por su cabeza. Itachi caminó un poco por los pasillos del hospital y se paró detrás de la habitación 483. Apretó los puños y tocó la puerta, pero nadie contestaba. Insistió de nuevo pero el resultado fue el mismo, movió lentamente su mano colocándola sobre la perilla y la giró suavemente, no solía invadir la privacidad de nadie, pero esta vez sintió unas inmensas ganas de encararlo, tenía varias preguntas para él. Estuvo a nada de empujar y abrirla- ¡con que aquí estas! - escuchó viendo a Tsunade con ambas manos sobre las caderas- vamos, es tu turno- Itachi no entendió muy bien a que se refería, pero soltó la perilla y caminó hacia ella "será otro día", pensó entrando con ella a consulta.
Hinata iba caminando con un ramo de camelias blancas, aquellas flores eran las favoritas de su madre, cuando sin previo aviso sintió un jalón tan fuerte que la obligó a soltarlas. Sintió como dos manos apretaban con fuerza sus brazos y la volteaban de forma brusca, - si yo no te busco, ni te veo- escuchó, Hinata cerró los ojos fuertemente sintiendo como tomaban sus labios por la fuerza y movió insistentemente su cabeza – po…por favor Deidara san, para- suplicó haciendo que el chico se detuviera, extendió sus brazos para poder ver su cara, pero ella mantuvo su cabeza clavada al suelo- ¿Qué pasa?- preguntó con malestar estomacal- ayer me estabas besando y ahora.
-Deidara san…lo que pasó ayer…fue un error, yo…yo estaba muy confundida, cansada, po…por favor no lo tomes a mal, lo lamento mucho- el rubio cerró los ojos, sonrió y se agarró el cabello, llevando el mechón de su frente hacía atrás , luego respiró profundamente y los abrió de nuevo- debí suponerlo- comentó haciendo que Hinata lo mirara por primera vez en la noche- ¡debí prever que en cuanto apareciera yo me convertiría en el trapo viejo y sucio del cual te ibas a deshacer!-gritó exaltado apretando los brazos de Hinata y moviéndola de atrás hacia adelante. Hinata abrió los ojos viendo la expresión furiosa de Deidara y comenzó a asustarse, pues nunca lo había visto actuar de aquella forma -Nh…no- negaba también con la cabeza- las cosas no son así.
-Entonces, ¿Cómo?, porque antes te comportabas de manera muy atenta conmigo y de un día a otro cambiaste drásticamente; me evitas y hasta inventas excusas para no estar conmigo, entonces Hinata, ¿Cómo son las cosas?
-¡Deidara san!- pronunció intentando calmarlo- Yh…yo- temblaba, no estaba preparada para aquel interrogatorio, todavía no encontraba las respuestas que buscaba- lo que sucede es que estaba o…ocupada atendiendo a…a los niños- respondió- po…por favor Deidara san tranquilízate…te…te puedes lastimar, po… ¿por qué te saliste del hospital?- preguntó viéndolo en bata.
El pausó y le dedicó una sonrisa sarcástica- ja, como si te importara.
-Nh…no digas eso, e…eres mi amigo y…
-Ja- interrumpió de nuevo, viéndola con rencor, cosa que estremeció a la Hyuga- ahora somos "amigos"- recalcó- Hinata agachó la cabeza- s…si…siempre lo he…hemos sido.
-Ayer no pensabas lo mismo cuando me besaste.
-Deidara san, por favor, ya te dije que fue un error…Ita…Itachi san…es…mi…no…vio- "o era" pensó.
Él sonrió ladinamente- entonces… ¿quieres decir que temes que nos vea juntos?, es eso lo que te preocupa ¿no?, lo que ese Uchiha piense de ti, ¿tanto miedo te da que te deje? - ella no respondió, simplemente bajó la mirada- ¿Cuál es tu obsesión con él?- las lágrimas de Hinata brotaron mojando el suelo debajo de su sombra.
-Por favor ya no más…
-Ah, ya entiendo…-continuó, estaba tan dolido que no se detendría hasta desahogar todo su coraje- por como eres…seguro que ya te acostaste con él, así son el tipo de mujeres como tú… superficiales y no saben más que lastimar a los demás, no me extraña…son tal para cual- Hinata abrió los ojos, dejó de llorar y no supo en que momento le había volteado la cara al rubio de una cachetada. El chico colocó su mano en la mejilla derecha y la miró con desdén. Hinata por primera vez en su vida había experimentado la ira. Le veía devolviéndole el gesto, su respiración era agitada y sus puños estaban tan apretados que la isquemia en ellos era notoria, sus dientes dolían y las venas en sus ojos resaltaban- Yo soy Hinata Hyuga, la orgullosa futura heredera de su clan y no voy a permitir que ni tú ni nadie, vuelvan a pasar sobre mi- pronunció con voz fuerte, agresiva, decidida a no volver a poner la mejilla, cuando había puesto ambas varias veces. Deidara alzó un poco las cejas, no esperaba aquella reacción- no voy a permitir que me hables de esa manera y tampoco voy a dejar que me sigas culpando de todo. Soy un ser humano y cometo errores, no soy perfecta, sé reconocerlos y afrontar las consecuencias, he pedido perdón muchas veces cuando así debía ser, pero ya no más- su mirada era retadora, por fin entendía lo que era el orgullo como mujer y demostraba que parte del temperamento de su padre ardía dentro de sí. Se acababa la Hinata que lloraba y siempre pedía perdón aún cuando no fuera su culpa.
El chico la observaba aún más enojado- pensándolo bien, no es él, quizá debería de advertirle.
Hinata arrugó la nariz, aquella era una amenaza obvia- dile- su tono fue frío, tampoco dejaría amedrentarse- ya no me importa- simplemente dejaría que las cosas fluyeran. Porque esa noche también había aprendido que antes de cualquier cosa, uno necesitaba tener amor propio y eso era lo que a Hinata le hacía falta. Darse cuenta que ya había dado todo de sí y que no estaba en sus manos. Que no valía la pena vivir afligida porque la vida era corta y debía disfrutarla, que no valía la pena lamentarse por algo, sino que era más importante hacerle frente y ahora que por fin había estallado se sentía liberada y mucho más feliz- ya no voy a dejar que te victimices y quieras hacerme sentir mal. Haz lo que quieras, buenas noches- terminó dando media vuelta y alejándose con la frente en alto. El rubio apretó los puños y estuvo tentado a ir tras ella y continuar discutiendo, pero sintió como una sombra cubría su cuerpo- ¿Qué quieres? - preguntó viéndolo de reojo.
-Hay algo que quiero preguntarte- expresó con tranquilidad, aunque había escuchado parte de su conversación y debía admitir que ganas no le faltaban para darle su merecido. Pero estaba herido, además siempre le pareció un acto sumamente cobarde golpear al más débil y no se distinguía por ser un hombre particularmente violento, al contrario, prefería el diálogo- ¿Qué buscabas? - preguntó, observando cómo se daba la media vuelta- ¿Cuál era tu objetivo? - el rubio se acercó a él para encararlo – su amor- respondió sin más, ya que no existía otro motivo. Entonces comprendió las palabras de Shisui, era evidente que él interés que tenía por ella, la hacía sentir bien -cuando estabas en Amegakure, te dije que no podías obligar a alguien a amarte- por supuesto que lo recordaba, le había calado tanto que precisamente por ello le guardaba tanto resentimiento, la verdad dolía- ¿Por qué insististe? - aquella pregunta quizá no tenía explicación, porque en parte se debía a un acto de negación y esperanza- por qué me dio esperanzas.
-¿Te dio esperanzas o fue idea tuya empecinarte con lo mismo?
- ¿Qué quieres decir? -
-Hinata san es una chica tan noble que se preocupa por cualquier ser vivo, sin importar que, hará lo posible por ayudar y pienso, no, estoy seguro que tu lo sabes y utilizaste eso a tu favor como chantaje. Te hiciste el ofendido porque sabías que la harías sentir mal y haría lo posible por contentarte, aprovechaste tu condición para que te tuviera lástima y se quedara a tu lado y al mismo tiempo aprovechaste mi ausencia para lograr confundirla.
- ¿Me culpas de tu ineptitud?
-No, ese error es completamente mío.
-Te culpo y me acuso de llevar a Hinata san hasta este punto, yo la he dejado sola mucho tiempo y no le he dado el lugar que merece, pero tú tampoco eres mejor que yo; porque la manipulas y la asechas. Se muy bien que aquel día la buscaste- recordó Itachi al hombre que apretaba los puños con fuerza, al lado del anbu llamado Sai- estabas furioso ¿te decepcionó verme vivo después de aquella explosión?
Deidara lo veía con los ojos entrecerrados- hump… ¿tienes pruebas?
Itachi sonrió- Quizá, pero, aunque no las tuviera, no tengo dudas. Me costó mucho trabajo recordar que tenía esto- Itachi sacó del bolsillo de su chaleco un pedazo de arcilla- el rubio arrugó el entrecejo- esa explosión "tan repentina" casi me mata, agradece que no soy rencoroso y que vengo en plan de negociación. Yo no diré nada, pero quiero que dejes de atormentarla.
-Pensé que eras más astuto Uchiha, ¿no te diste cuenta que las cosas entre ella y yo se terminaron?, ¿para qué me pedirías algo más que evidente?
-Para asegurar su tranquilidad.
-¿Y crees que su tranquilidad está al lado tuyo?.
Itachi suspiró- Dejaré que lo decida, cualquier otro es mejor que alguien que la daña emocionalmente o que aquel que la lastima psicológicamente, ¿lo tomas o lo dejas? - cuestionó, viendo como el rubio tomaba la arcilla y se iba del lugar.
Itachi suspiró de nuevo viendo el ramo de flores blancas, se acercó, las tomó y fue a buscarla.
Cuando llegó, la vio de espaldas de rodillas en la triste lapida. Itachi caminó tan sigilosamente para que no pudiese escuchar sus pasos y cuando estuvo lo suficientemente cerca, se puso en cuclillas y la abrazó por la espalda- se te cayeron- pronunció tranquilo cerca de su oído, colocando el ramo de flores en la tumba. Ella abrió los ojos ante el repentino contacto y volteó a verlo. Supo en ese momento que Itachi lo había visto todo – ¿también vienes a juzgarme? -preguntó volviendo la vista hacia su madre.
-No- respondió, poniéndose de pie y llevándola a ella consigo- vine porque te extrañaba- confesó sin soltarla y besándola por sorpresa. Al mismo tiempo que Tsunade golpeaba al clon que Itachi había dejado.
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CONTIUARÁ…
Acá el nuevo capítulo, disfruten, dejen sus coment y bueno tardo más porque me dí a la tarea de actualizar los otros. chau
