.
ƸƷ
¿Amigos? ¿Desde cuándo?
.
.
Por xHinaLovex
Traducido por Paola C.
(Sólo quedan 3 capítulos más, ahora sí XD) ¡Que lo disfruten!
Capítulo 25
La cena había sido increíble… hasta ahora.
En serio, Naruto no habría podido pedir una mejor velada. Era como si en verdad ya hubiese pasado toda la mala suerte de una vez y ahora eran libres para disfrutar de la compañía del otro.
La comida era increíble, el mesero había sido atento pero a la vez les dio espacio y privacidad para hablar, y no había habido molestos fans acercándosele para pedirle autógrafos o fotos.
Y no sólo eso, pero casi todas las miradas y murmurllos desaparecieron una vez pasados los primeros diez minutos aproximadamente. No estaba seguro si el personal del restaurante tuvo algo que ver con eso o si había sido el aburrimiento natural cuando se dieron cuenta que no estaba sucediendo nada escandaloso. (como si alguno de ellos hiciera algo escandaloso en público, para empezar) Honestamente, no le había tomado mucho tiempo a Naruto para desconcertarse de todo salvo de la joven sentada frente a él.
Hinata era toda amabilidad, y aunque tenía grandes modales con cualquiera con quien se encontrara comiendo, no lo hizo sentir mal por no saber al detalle las cenas de etiqueta. No es que fuera un cerdo, Jiraiya había considerado importante enseñarle algunas de las reglas y comportamientos básicos al comer con gente importante. Aunque realmente no había puesto mucho en práctica esa parte de las enseñanzas de Jiraiya. Le había parecido muy irrelevante hasta ese momento. Pero en lugar de reprenderlo en voz baja o regañarlo por haber agarrado algo incorrectamente, derramar o poner algo sobre la mesa con demasiada fuerza y escucharse el golpe, Hinata no parecía tomarle mucha importancia a sus disculpas apenadas y le decía que no pasaba nada.
Sus bromas también estaban en su punto esa noche. Porque a diferencia de sus compañeros de equipo, quienes a menudo ponían los ojos en blanco ante sus bromas, o lo golpeaban en la cabeza con toda posibilidad, Hinata se reía con cada una. CADA. VEZ. ¡Y lo mejor era que su risa era genuina! Ella realmente parecía encontrarlo divertido. Probablemente se estaba excediendo con sus tonterías, tratando de hacerla sonreír tanto como fuera posible. Jiraiya siempre le había dicho que a las mujeres les encantaban los hombres que pudieran hacerlas sonreír. Y por más pervertido que fuera su padrino, Naruto era testigo de cómo Jiraiya siempre tenía mujeres sonrientes a su alrededor sin importar qué tan llenas tenían las billeteras. Así que, ciertamente él había sabido algo.
A mitad de la última de sus historias para entretener a Hinata, una sobre Konohamaru y su pandilla (quienes insistían en llamarlo jefe) el mesero apareció para preguntarles si deseaban postre.
—Tenemos un postre de banana flambeada que se ha vuelto muy popular—. Ofreció el desgarbado castaño.
—¿Quieres postre, Hinata? —Preguntó Naruto. Ella pareció emocionada por un momento ante la mención de la banana flambe-algo o lo que sea que había dicho el mesero, pero sus mejillas se colorearon de ese tono rosado que tanto le gustaba y se mordió el labio, luciendo dubitativa.
—Mm… no sé si d-debería comer más. —Murmuró, con la vista baja hacia un lado.
—Es perfecto para compartir—. Explicó el mesero amablemente.
—Compartir está bien para mí, si quieres probarlo. ¿Qué dices?
Hinata sonrió con educación y asintió con la cabeza, el mesero se retiró para llevarle la orden al cocinero.
—¿Seguro que quieres postre, Naruto? No quiero que te sientas obligado ni nada.
—¿Cómo? ¿Por qué me sentiría obligado? Me encantan los postres. Aunque no tengo idea de lo que pedimos. Te veías emocionada así que pensé que probablemente sería lo bastante rico como para probarlo.
—¡Oh! La banana flambeada es deliciosa. Y divertida. Te contaría qué es, pero creo que te gustará la sorpresa.
Naruto consideró que no tardarían mucho y en efecto, el mesero colocó frente a ellos un tazón poco profundo repleto de helado, fruta y jarabes que inmediatamente se prendió en llamas.
—¡Órale! —Exclamó, sin esperar realmente que llamas reales estuvieran frente a él. Pero la dulce risa de Hinata le hizo entender que era parte de la experiencia. Supuso que esa era la sorpresa.
La mesera se fue tan rápido como había llegado y ambos apuraron el manjar que tenían en frente.
—Mmmm. ¡Esto está delicioso! —Exclamó felizmente Hinata después de probar el primer bocado. Naruto no podía más que asentir ansiosamente mientras apuraba otra cucharada.
—¡No puedo creer que casi te negaras a esto, sabiendo lo bueno que está! —Dijo Naruto, ignorando los modales en que tanto se había concentrado la mayor parte de la noche, y hablando al masticar. Pensó que si se cubría con la mano no importaba mucho.
—Ah... —Hinata masculló, viéndose un tanto avergonzada. —Bueno, hemos estado aquí por un buen rato y no quise tomar mucho más de tu tiempo. Sé que eres alguien ocupado.
—¿Eh? No seas tonta. Ya te había dicho que quería pasar tiempo contigo. Por eso estamos aquí.
Hinata no pudo evitar ponerse de un rojo brillante ante la proclamación. Incluso si Naruto sólo la veía como una amiga, su corazón se hinchó ante sus palabras. La velada había transcurrido maravillosamente. Naruto era dulce, atento, y había hecho todo lo posible para asegurarse de que ella lo estuviera pasando bien.
Incluso la hizo sentirse frustrada consigo misma por nunca haber intentado pasar verdadero tiempo a solas con él en el pasado.
Tenía que admitir que sólo había aceptado recientemente, al menos en cierta medida, que el impetuoso rubio sólo la veía como amiga. E incluso entonces era terriblemente tímida junto a él. Si no la hubiese invitado, probablemente no habría tenido el valor de hacerlo ella misma. Era frustrante que fuera tan difícil para ella hablar con alguien que admiraba tanto. Al menos había dejado de desmayarse en su presencia.
Bueno, casi. En ese momento fue diferente, ¡¿Cómo se supone que iba a seguir consciente luego de que su padre acababa de sermonearla sobre su presunta vida sexual con el jinchurik?!
Pasara lo que pasara, esa noche sería un recuerdo que atesoraría por muchos, muchos años.
—G-Gracias. —No pudo evitar tartamudear ante su sinceridad. —Yo que… yo quería pasar tiempo contigo, también.
Los ojos azules se abrieron con sorpresa.
—¿En serio? ¿Te refieres a pasar tiempo sólo conmigo?
Hinata sonrió y soltó una risita ante su asombro.
—Sí, me gusta pasar tiempo contigo.
Su estómago se sacudió al admitirlo, pero si no lo decía ahora temía que no pudiera tener otra oportunidad así de perfecta. Fueran compañeros, amigos o meros conocidos en el futuro, siempre iba a querer pasar tiempo con su primer amor.
—Oh. —Naruto tragó duro y frotó sus palmas repentinamente sudorosas sobre sus pantalones.
—En realidad, quería ver si querías dar un paseo después de cenar. Conmigo. Sólo yo. A menos que tengas que ir a otro lugar, lo cual entendería perfectamente ya que sólo mencioné la cena y podrías tener otros planes, y no hay problema, en serio.
Sus nervios lo hacían divagar y quería que accediera al paseo y al mismo tiempo estaba aterrado de que aceptara. Sasuke le había preguntado más temprano si quería hacer algo de entrenamiento sensorial esa noche, pero le había dicho que estaría ocupado hasta tarde. Es posible que el Uchiha haya decidido ir con Hinata para pedirle que entrenaran. O algo así. Apretó los labios ante ese pensamiento.
—Oh, no, no. No tengo que ir a ninguna parte. —Dijo ella.— Eso, en realidad, suena bastante bien.
—¿De veras? ¡Bien! ¡Genial! —Naruto asintió y tamborileó sus dedo sobre su muslo.
Mierda. Era como si su cerebro se estuviese apagando y la deliciosa comida que habían disfrutado se retorciera en sus entrañas. Incluso con su malestar, podía darse cuenta que Hinata se veía un tanto incómoda también. ¿Habría dicho algo malo?
—Hmm. ¿Todo bien? No tenemos que ir de paseo incluso si tienes tiempo libre. Puedo solo llevarte a tu casa, si quieres.
—No es que no quiera. —Hinata dijo en voz queda, mirando fijamente sus manos. —Pero no quiero hacer que te quedes haciendo cosas por mí porque te sientes mal de haber herido mis sentimientos el otro día.
—¿¡Qué!? No, no es por eso que lo sugerí. Me refiero a que, esa fue parte de la razón de que te invitara, pero no es sólo eso. Me sentí mal, pero en verdad sólo quería salir contigo. Habría querido hacerlo de todos modos, pero me pareció una buena excusa. No es que haya sido deshonesto.
Naruto se pasó una mano por su cabello, alterando los mechones que tanto tiempo le había costado mantener presentables. Podía sentir su cuerpo latiendo con adrenalina. ¿Debería confesarse ya? Había planeado decírselo mientras caminaban, cuando tuvieran más privacidad. Pero considerando su caminata hacia el restaurante, probablemente tendrían más privacidad en el gabinete de la que tendrían cuando se fueran. ¿Estaba listo? ¿Ella lo odiaría?
—Hinata, necesito decirte algo —Dijo Naruto. La expresión de Hinata cambió inmediatamente de la confusión a la preocupación.
—¿Estás bien? —Preguntó, inclinándose hacia adelante y colocando su mano encima de la de él. Su timidez estaba en pausa al mirar el rostro serio de Naruto. ¡Se había vuelto sombrío de repente!
—No exactamente —Empezó lentamente, intentando averiguar cómo abordar el tema. Después de un momento deliberando, se dio cuenta que la sutileza no era lo suyo y que tendría que simplemente sacarlo.
Naruto volteó su mano, donde Hinata había colocado la suya, y la tomó, ignorando el hecho de que seguramente ella sería capaz de sentir su sudor.
—Hinata, he sido un tonto. Bueno, siempre he sido algo tonto, pero creo que esta vez sí me pasé.
—¿D-De qué estás hablando, Naruto-kun? —Por Kami, la estaba tomando de la mano. Estaba preocupada, lo estaba escuchando y le quería decir que no era ningún tonto, pero era como si todos sus sentidos se hubiesen concentrado en la mano que sostenía la suya a lo largo de la mesa.
—Sé lo que sentías por mí. No lo comprendí durante mucho tiempo, pero ahora sí. Y aunque tienes lo tuyo con Sasuke y probablemente ya no sientes lo mismo por mí, sólo quería decirte que yo me siento así por ti. Y sé que es muy tarde y no espero nada de ti, pero quería ser honesto contigo. Te amo, Hinata.
Su rostro se puso caliente y su cabeza se sentía ligera y por un momento todo lo que podía escuchar era un zumbido en sus oídos.
¿Acababa de decir que la amaba? ¿Estaba soñando? ¿Se habría recostado para tomar una siesta antes de su cita y elaboró este detallado sueño en su cabeza sobre cómo podría resultar su cita?
—¿Qué? —Susurró, sintiéndose mareada y confundida y esperanzada y aterrada, todo al mismo tiempo.
—Te amo. —Repitió, viéndose avergonzado.
—Pero pensé… quiero decir… tú nunca… no tienes que… espera, ¿qué es lo que…?
Sus pensamientos estaban por todas partes. Había soñado con ese momento básicamente toda la vida. Literalmente soñado con esto. Y ahora que lo estaba viviendo no tenía ni idea de qué decir. Ni idea de por dónde empezar.
Naruto estaba a punto de responder a su retahíla de preguntas incoherentes. No es que hubiese esperado algo diferente, en serio. Sabía que sería una sorpresa. Hinata definitivamente no habría sospechado que invitaba a cenar a la… persona de su mejor amigo para confesarle sus sentimientos. Pero ya no había vuelta atrás.
El rubio sostuvo con más firmeza su mano y se inclinó hacia ella a través de la mesa.
—Mira, sé que probablemente estés…
—¿Qué rayos significa esto?
¿Qué era eso? ¿Era el sonido de mierda golpeando el ventilador? Era como un disco rayado y de repente Naruto se halló a sí mismo alzando la cabeza, mirando a Sasuke quien se había aparecido de la nada, (¡¿Cómo diablos los había encontrado de todas formas?!) y ahora estaba parado junto a su mesa luciendo aterrador.
—Ah... —Naruto pensaba con desesperación en algo para decir. —Puedo explicarlo...
