Extra
Prompt: Blood Kink/Hirsutofilia
Trigger Warning: Sexo explícito, sexo oral (cunnilingus y felación), sexo vaginal, Blood Kink, Hirsutofilia, Menstruofilia. Menciones explícitas a sexo oral durante la menstruación y sexo vaginal durante la menstruación. También sexo oral a la persona que penetra, para lamer la sangre menstrual del miembro. Admito que escribir esto ha sido... bueno, se ha sentido un tanto extraño xD.
Antes de explicar los kinks... aviso de abstenerse estómagos sensibles. No es que sea especialmente asqueroso, porque es algo que les gusta mucho (no he tratado el Blood Kink como un kink de tortura y de excitarse al ver a alguien sangrar, sino de excitación por la sangre de la menstruación). Simplemente sé que puede ser incómodo para algunas personas, así que prefiero especificarlo antes.
Blood Kink/Hematofilia: Fetiche que obtiene el placer sexual a través de la sangre humana. Ya sea provocar sangrado, lamer o beber la sangre de la otra persona, realizar cortes que sangren, utilizar la sangre como lubricante... Yo me he ido a la parte más suave del kink, en este caso a la menstruofilia: excitación por tener relaciones sexuales durante el periodo menstrual, ya sea vaginal u oral (sonrisa de payaso, por las manchas de sangre de los labios y comisuras).br /
Hirsutofilia: Excitación por las personas con mucho vello corporal, especialmente el que se asocia con los estereotipos masculinos (axilas, espalda, vientre, nalgas, piernas, pubis...)
UN CAMBIO AGRADABLE
Mientras que Bill tiene las cicatrices en el rostro, las de Viktor están en la espalda, algunas de ellas más pálidas y otras más llamativas. Un tumulto, después de que la selección búlgara perdiese el partido de clasificación para el mundial de quidditch, sumado a las paupérrimas medidas de seguridad del estadio donde se celebraba, había terminado con los jugadores del equipo siendo asaltados por un grupo de hinchas extremistas.
Las cicatrices son más visibles la noche previa, sucesiva y la de la propia luna llena, pero pueden distinguirse fácilmente el resto del tiempo. Un mordisco, completamente humano, en el hombro izquierdo. Puede distinguirse, con la luz adecuada, la línea dejada por los incisivos inferiores. A simple vista destacan dos puntos en relieve, más pálidos que el resto de la piel, correspondientes a los colmillos superiores. El derecho más profundo, un óvalo irregular, el izquierdo apenas un punto. El hombro derecho está atravesado por las cuatro líneas irregulares de los arañazos, profundos, y mucho más visibles.
Han sido algunos de los días más angustiantes que Ron recuerda desde que la guerra terminó. De pie, tras la silla en la que Hermione estaba sentada, velando la cama de Viktor en el hospital. De todos sus compañeros, era el que se había llevado la peor parte. El resto estaban más o menos magullados, porque no habían tenido sus varitas a mano y habían dependido de que el personal de seguridad contuviese a los enfurecidos hinchas. No había sido hasta que se había despejado la zona que descubrieron el uniforme de Viktor, rasgado, y las heridas sangrantes bajo este. El traslado a Londres, con el conflicto diplomático que supuso, había agriado el alivio del diagnóstico: no se transformaría en un hombre lobo, debido que no había sido atacado en una noche de luna llena y el atacante estaba en su forma humana.
Sí se han producido algunos cambios que, al principio, han resultado un tanto sutiles. Ahora, Viktor come muchísima más carne que antes, preferentemente roja y poco cocinada o, incluso, casi cruda. No ha supuesto un problema, más allá de cambiar el calendario de comidas que organizan semanalmente entre los tres. Es Ron quien se encarga de organizarlo, porque es quien más flexibilidad de horario tiene en el trabajo y porque así le evita el trago a Hermione, que hace años decidió abandonar cualquier tipo de carne en sus menús.
También tiene mucho más vello corporal. Viktor siempre se ha mantenido cuidadamente depilado, pero ahora, tras los meses que lleva retirado, temporalmente, de momento, del panorama profesional, ha dejado de hacerlo. No lo tiene sólo en los mismos lugares que Ron, como las axilas, el pecho, el pubis o las piernas. También en la espalda, los antebrazos, mucho más poblados que antes, e incluso en el espesor del cabello de la cabeza, que ahora le crece más rápido que antes y, resignándose a ello, lleva atado en una gruesa trenza la mayor parte del tiempo. A Hermione y Ron el cambio no les disgusta, ya sea por la novedad o porque gracias a él Viktor tiene un aspecto fiero y maduro que les hace salivar de excitación cuando lo ven desnudo.
De hecho, se ha sorprendido acariciándole los brazos durante el sexo, disfrutando de la sensación del vello bajo sus dedos. Mordiéndole la barbilla cuando se deja crecer la barba varios días, demasiado perezoso para afeitarse. Hundiendo la nariz en su vello público mientras se la chupa. Lamiéndole el pelo del vientre, humedeciéndolo con su saliva. Tironeando del cabello de sus nalgas, ahora más abundante, fijándose en cómo ahora se arremolina alrededor de su ano cuando se lo chupa. No ha dicho nada al respecto, pero tiene claro que si el Viktor pulcramente depilado le excitaba, este lleno de vello por doquier, lobuno y fiero, le produce el mismo efecto o, incluso, más intenso.
También le han crecido los colmillos. Tanto los superiores como los inferiores. No es demasiado notorio, y Ron duda que ninguna otra persona pueda darse cuenta de ello a simple vista, pero él y Hermione lo han notado en los besos y mordiscos que intercambian con él, descubriendo nuevos roces y sensaciones en la boca y la piel.
Su olor también ha cambiado. Ahora es mucho más penetrante y, en palabras de Hermione, que es quien ha sabido definirlo mejor, peligroso. Ron habría preferido decir excitante. La diferencia con su olor corporal anterior es muy sutil en realidad. Ron ya amaba hundir la nariz en el hueco de su cuello cuando lo abrazaba tras un partido para felicitarlo, percibiendo el aroma varonil a almizcle de su novio, pero ahora puede notarlo prácticamente en cualquier momento. De nuevo, no es algo que otras personas hayan notado, sólo él cuando ellos tres están en la intimidad de su casa y puede inhalar el fragante aroma masculino del vello púbico de Viktor mientras se la chupa o le come el culo, o hundir la nariz en su axila mientras Viktor lo penetra con estocadas rápidas y bruscas.
El último cambio que Ron ha detectado, sin embargo, no es tan evidente para él. De hecho, ha tardado casi seis meses, una vez los tres se han adaptado a la nueva situación, en detectarlo. Es cierto que no lo buscaba, pues su recopilación de cambios en Viktor se debe más a una genuina preocupación por su bienestar que a una indagación exhaustiva sobre su novio, y que de haberse dado las cosas de otra manera se habría dado cuenta antes.
No lo notó el primer mes tras el incidente, porque los tres todavía estaban más preocupados por la salud de Viktor y las consecuencias del ataque que de recuperar su intimidad sexual. Tampoco el segundo, inmersos en retomar su vida social, adaptar sus rutinas a las nuevas necesidades de Viktor, como la alimentación, y gestionar sus emociones y sentimientos. El tercero no fue suficiente para ver el patrón, y, aunque el cuarto empezó a sospechar, han tenido que pasar dos meses más para poder confirmarlo con contundencia. No obstante, ahora lo está viendo con sus propios ojos y ya está completamente seguro.
—Hoy no… Para… —Ron está sentado en el sofá. Tiene los pies descalzos sobre los cojines y observa de reojo a sus novies. Hermione está sentada encima de las rodillas de Viktor, que se ha soltado la trenza, permitiendo que su cabello largo y espeso caiga en una cascada ondulada sobre sus hombros desnudos. Abraza a la chica por la cintura y está besándola el cuello. Hermione se ríe, complacida y juguetona—. Viktor… —Otra carcajada interrumpe su súplica, pero Viktor se detiene igualmente, aunque no lo haya repetido.
—¿Por qué? —pregunta Ron en voz alta, con la boca seca por la excitación, antes de que su mente alcance a su lengua para detenerla. Viktor y Hermione se ponen serios y lo miran, inquisitivos—. Es… creo… —No sabe cómo continuar, porque no había planeado decirlo en voz alta.
Ron no presume de poder saber cuándo Hermione tiene su menstruación, porque sería mentira. Pero sí es cierto que la chica suele tener algunos altibajos emocionales durante esos días. No siempre son iguales ni se dan todos cada vez: puede estar especialmente mimosa, un poco alicaída y cansada, adolorida… Los chicos suelen volcarse con ella en esos momentos. No tiene reglas especialmente difíciles, pero sí pueden molestarla en algún momento, así que un poco de calor corporal, comer chucherías juntos mientras leen libros o miran películas muggles e ir en busca de Malfoy para que les fabrique un poco de poción analgésica son cosas que pueden ocurrir durante esos días.
Sin embargo, de manera puntual, aunque no infrecuente, también se da el hecho de que está… cachonda. No suelen follar con ella, pero ese es más bien un acuerdo tácito. O un tema tabú, no sabe si la diferencia está clara. Como Ron acaba de pensar, nunca se han parado a hablar de ello. Simplemente, los tres asumieron que en esos días Hermione tendría menos apetencia y, si quieren sexo, practican entre los dos chicos. Si es uno de esos días en los que Hermione está más excitada, a veces se une a ellos, quizá chupándosela a Ron mientras Viktor se lo folla, o haciéndoles una paja lenta y mimosa a ambos, tirados los tres en el sofá en un revoltijo de brazos y piernas.
—No… sé que nunca lo hemos hecho en estos días, pero si te apetece no veo por qué… —dice Ron, ruborizándose. Está seguro de que a Hermione le apetece, porque no se muestra adolorida ni cansada. Es más, el jugueteo de besos y caricias que se traía con Viktor estaba siendo muy sensual para ambos, hasta Ron ha podido percibirlo.
Hermione mira a Viktor, frunciendo el ceño. Este traga saliva. «Ahí está», piensa Ron, confirmando así, por últimas, sus sospechas.
A Viktor le excita el olor a sangre.
Haciendo memoria, se da cuenta que una vez sus vidas volvieron a la rutina habitual tras el incidente del estadio, los periodos de mayor excitación sexual de Viktor han coincidido con la menstruación de Hermione. No es que habitualmente no tengan sexo con frecuencia, pero esos días Viktor se ha mostrado incansable, para regocijo de Ron. Mucho más que en el pasado, tanto como para ser notorio para él, que nunca suele darse cuenta de nada. Tuvo otra pista cuando, tras hacerse un corte leve cocinando, Viktor le había ayudado a vendarse el dedo. Había podido ver sus pupilas dilatadas, la erección bajo el pantalón. Habían acabado follando en la cocina un rato después.
—Es… no sé, a mí no me importaría —dice, no obstante, reacio a exponer a Viktor delante de Hermione. No porque no tengan suficiente confianza entre ellos, sino que, si el otro chico no ha querido decirlo o no es consciente todavía, no quiere hacerlo sentir violento.
—A mí me gustaría —dice Viktor, con la voz ronca, y en su tono queda clara la diferencia entre «importar» y «gustar». Tiene las pupilas dilatadas y en sus labios abiertos pueden vislumbrarse las puntas de los colmillos superiores, dándole un aspecto atractivo y fiero que hace que Ron desee levantarse del sillón y comerle la boca a besos a su novio.
—Puedo ducharme, si queréis. —Hermione no se cierra en banda, y Ron reprime un suspiro aliviado. Como nunca han hablado del tema, había asumido que a Hermione le resultaba incómodo follar en esos días, y no quería ponerle en el compromiso. Sin embargo, con esas palabras, confirma que era más bien que a ella le preocupaba que le resultase incómodo a ellos, porque sabe que cuando la chica se ducha, el flujo de sangre se interrumpe durante un rato.
—Creo…
—No es necesario —dice Viktor, tajante, adelantándose. Ron intercambia una mirada con él, sonríe y asiente. Las cejas de Hermione se arquean hacia arriba y pasea los ojos de un chico a otro, como si sospechase que traman algo.
—Hermione, eres muy lista, pero a veces se te escapan detalles importantes —se burla Ron. La chica bufa, fingiendo ofenderse, pero se vuelve hacia Viktor, dispuesta a preguntarle directamente, habiendo adivinado en apenas dos segundos algo que a Ron le ha llevado semanas.
—¿Podemos no tener esta conversación aún? —pide, no obstante, el chico, al comprender que Hermione quiere obtener todos los detalles—. Sí, es otra secuela —asiente, reticente, cuando Hermione aprieta los labios.
—Cambio —dice Ron. Los dos se vuelven a mirarlo—. Sé que lo ves como consecuencias del ataque, pero… Una secuela es algo con lo que… ¿convivir? Un cambio es algo a lo que adaptarse y que puede ser ventajoso.
—Suenas como el psicomago —responde Viktor, bromeando sólo a medias. Ha estado visitando un profesional de salud mental desde que ocurrió el ataque, algo que le ha venido bien. Hermione y Ron, incluso, han participado en alguna de las sesiones, lo cual les ha ayudado a gestionar juntos muchas de las emociones y miedos. Viktor piensa unos segundos y luego asiente—. Es otro cambio.
—Está bien. —Hermione se levanta y luego tiende la mano a Viktor, que trata de decirle que no es algo que deba sentirse obligada a hacer, pero la chica lo descarta poniendo los ojos en blanco y obligándolo a levantarse del sillón.
Ron duda de si seguirlos o no, pero la forma en la que Viktor se vuelve hacia él, mirándolo por encima del hombro, con la sonrisa que tiene ahora, diferente a la que le enamoró, pero tan bonita como aquella, hace que se levante al instante y los siga hasta el dormitorio.
Viktor ya está desnudando a Hermione, impaciente, pero se vuelve hacia Ron cuando este cierra la habitación, poniéndole la mano detrás de la nuca para atraerle a un beso que es más un mordisco en la lengua que un roce de labios. Se detiene un segundo, clavando sus ojos en los de Ron y mordiéndose el labio, y este asiente, sonriendo al ver la chispa salvaje que destella en las pupilas de Viktor, cargadas de deseo y anticipación.
Es Ron quien termina de desnudar a Hermione, cariñosamente, porque Viktor la empuja hacia la cama, haciéndola tumbarse en el borde, con los pies rozando el suelo. Después, rasga la ropa interior de la chica y se arrodilla en el suelo, extrayendo con cuidado un tampón muggle de su interior antes de hundir el rostro entre las piernas de Hermione, fusionando su gemido de placer con el de ella, que levanta las rodillas para facilitarle el acceso y entierra sus dedos en el alborotado cabello de Viktor, rizado una vez deshecha la habitual trenza que suele llevar.
Tumbándose al lado de Hermione, desnudo también, Ron contempla su cara de placer con una sonrisa. La chica se vuelve hacia él, con una sonrisa bobalicona también en la cara y, separando una mano del cabello de Viktor, sujeta a Ron por la nuca para acercarlo a ella y besarlo.
—¿Estás cómoda? —pregunta Ron, jadeando un poco cuando se separa, con sus labios todavía tan cerca de los de ella que se rozan y sus alientos se mezclan.
—No me ha dado tiempo a pensarlo —admite Hermione, riéndose—. Ha sido tan rápido… No sé si…
—¿Quieres que paremos? —Hermione niega con la cabeza y luego arquea la espalda, tapándose los ojos con el brazo mientras presiona más la cabeza de Viktor entre sus piernas.
Atento a sus reacciones, Ron acaricia la piel desnuda de Hermione, besándole el cuello, los senos y el vientre redondeado. Viktor levanta la cabeza al percibir el rostro de Ron acercándose al pubis de Hermione. Tiene los labios enrojecidos por el sexo oral, pero también por la sangre, que le mancha las comisuras y la incipiente barba. Sorprendentemente, es menos cruento de lo que Ron había supuesto en un inicio, y no le despierta ningún asco. Aunque, eso sí, niega con la cabeza cuando Viktor sonríe de la misma forma que lo hace cada vez que va a besarlo.
Depositando un casto beso en la coronilla de Viktor, que ha vuelto a aplicarse diligentemente en lamer la vulva y el clítoris de Hermione con tanta habilidad que la chica está estremeciéndose y gimiendo en anticipación de su orgasmo, Ron ayuda a su novio a quitarse la ropa y luego lo abraza por la espalda, paseando sus manos por el todavía novedoso, y muy excitante, vello corporal de este. Hundiendo la nariz en su cabello desordenado, inspira profundamente, excitado por el olor varonil, más fuerte que antes, y luego deposita un beso justo encima de las cicatrices de la espalda su novio antes de apartarse.
Se retira justo a tiempo, porque Hermione rodea el cuello y los hombros de Viktor, cruzando los tobillos por su espalda, al mismo tiempo que grita extasiada y se arquea. Ron le acaricia las piernas, acompañándola en su orgasmo y, cuando ella se relaja, le besa la planta de los pies antes de que los retire.
Viktor se aparta de Hermione, volviéndose hacia Ron, y lo desnuda con ansia. Ron se deja hacer, sonrojándose por la lánguida sonrisa y mirada hambrienta que le dirige Hermione, todavía relajándose tras el orgasmo.
—¿Con quién quieres hacerlo? —pregunta Viktor en voz baja, ronca, casi un ronroneo feral. Ron duda, porque Hermione está tendida en la cama y parece poco dispuesta a moverse, pero la chica habla antes de que pueda tomar una decisión.
—No me importa si quieres hacerlo por el culo. —Ron sonríe dulcemente. De los tres, es él sin duda quien más disfruta de recibir en el sexo anal, pero Hermione siempre está dispuesta a dejarle hacerlo, aunque no sea su forma favorita de follar.
—Dije que no me importa —aclara, encogiéndose de hombros—, pero no sabía si tú… —Hermione se ríe con una carcajada, subiendo los pies a la cama y tapándose la cara con la mano, sonrojada.
—Viktor acaba de comérmelo y disfrutarlo tanto como yo, y te aseguro que lo he disfrutado —dice, mirando a su novio, que se relame el labio superior—. La verdad es que si ayer me hubieran preguntado si habría estado dispuesta a hacer esto, me habría escandalizado.
—¿Y ahora? —pregunta Viktor.
—Ahora mismo me reiría de la Hermione de ayer. Puedes hacerlo como tú quieras, Ron. Si a ti te parece bien, a mí también —añade Hermione, mirándolos entre los dedos con los que se cubre el rostro.
Viktor, que por las palabras de Ron ya sabe lo que quiere, lo abraza por la cintura y lo guía hasta el borde de la cama, abriendo gentilmente las rodillas de Hermione, que se ríe de nuevo, un poco nerviosa, y se tapa la cara con ambas manos para ocultar su sonrojo.
Ron no tiene que hacer nada, es Viktor quien se encarga de sujetarle la polla y dirigírsela, con gentileza, hacia la entrada de la vagina de Hermione. Primero frota el glande de Ron, sin permitir que el prepucio se retraiga hacia atrás, desde el clítoris hasta los labios menores y, una vez le ha alineado correctamente, le empuja las caderas. La saliva de Viktor y la lubricación natural de Hermione, abundante durante el orgasmo, hacen que se deslice hasta el final sin problema. Ron echa la cabeza hacia atrás, disfrutando de la sensación de las cálidas paredes de la vagina de Hermione retirando la piel de su glande y acogiéndolo en su interior y se queda quieto, imaginando que Viktor quiere prepararlo a él, como han hecho tantas otras veces.
—¿Me dejarás que te la chupe? —pregunta este, no obstante, al oído. Ron comprende, al mirar hacia abajo, en el punto donde su pene desaparece en el interior de Hermione, que probablemente se esté manchando de sangre, igual que ha ocurrido con los labios de Viktor. No parece muy abundante, no tanto como las comprensas higiénicas y los tampones muggles que Hermione parecen indicar cuando Ron los ve, aunque sabe que eso depende del día y del momento, pero sí suficiente para espolear la excitación de Viktor.
—Claro —murmura, finalmente, cuando mueve las caderas hacia atrás hasta que de su pene sólo queda el glande en el interior de Hermione y constata que, efectivamente, está enrojecido—. Lo que quieras.
—Gracias.
Viktor se aparta de él y se tumba en la cama, perpendicular al cuerpo de Hermione, y apoya la cabeza sobre su abdomen, mirando hacia Ron y contemplando cómo este se folla despacio, disfrutando de las sensaciones, a Hermione.
—Esto es lo más caliente que hemos hecho en mucho tiempo, ¿o son cosas mías? —pregunta Hermione que, aunque sigue ruborizada, se ha descubierto los ojos y ahora mira a Ron al mismo tiempo que acaricia la espalda, recorriendo con las yemas de los dedos el relieve de las cicatrices, y el cabello de Viktor.
—¿Necesitas que…? —preguntan ambos chicos a la vez, pero Hermione niega, adelantándose a lo que van a preguntar.
—Es perfecto así.
Con un suspiro, sin dejar de acariciar a Viktor, Hermione cierra los ojos y se relaja, abriendo más las piernas para permitir que Ron siga follándosela. Este lo hace, con movimientos suaves, intentando aplacar la urgencia que siente por embestir apresuradamente y desatar su orgasmo. Hermione, sin ningún estímulo más, no va a alcanzar el orgasmo de esa manera, ya se mueva despacio o lento, pero sabe por su expresión que sí está disfrutando de la intimidad de lo que están haciendo y de un placer más sosegado que el orgasmo y muy diferente.
Cuando cree que ya no va a poder seguir manteniendo el ritmo lento, saliendo prácticamente del interior de la vagina de Hermione para luego introducirse lo más que puede de nuevo, permite que su pene se deslice fuera con un pequeño respingo, y mueve las caderas hacia adelante, esta vez sin penetrar a la chica.
Viktor se apresura a mover el rostro hacia adelante, ansioso, y recibe la polla de Ron con ansia. Este cierra los ojos y gime. La lengua de Viktor le lame el glande, toda su saliva caliente empapa el tronco del pene y con los labios tira del prepucio de Ron para cubrirle el glande y luego introducir la lengua entre ambos, algo que sabe que le gusta mucho. Al apartarse, besando por última vez la punta del pene de Ron y empujando con la punta de la lengua el pequeño orificio, es el propio Viktor quien le guía el pene para que pueda volver a penetrar a Hermione.
Los tres alargan el momento. Hermione suspira y hace soniditos de satisfacción cuando Ron entra y sale de ella, a un ritmo un poco mayor cada vez que se la vuelve a meter después de una nueva tanda de lametones y succiones por parte de Viktor. Este alterna mirarle, desde su puesto privilegiado, cómo se folla a Hermione con chuparle la polla cuando Ron se la ofrece, al mismo tiempo que se masturba a sí mismo.
No sabe cuántos minutos pasan mientras hacen eso, alternando el calor y la humedad del interior de Hermione con el de la boca de Viktor, pero Ron cada vez está más al límite, se mueve más rápido, gruñe con desesperación cuando se interrumpe para cambiar de uno a la otra, aplazando su orgasmo un poco más. Hermione parece notarlo, porque sube las piernas y le rodea las caderas con los pies, atrayéndole más hacia sí. Ron se deja llevar, penetrándola con movimientos cortos y rápidos, similares a los que está utilizando Viktor para masturbarse.
Se corre con un par de empujones más, en el interior de Hermione, que lo aprieta contra sí a la vez que masculla pequeños gemidos de placer. Agotado, Ron se inclina hacia adelante, aplastando momentáneamente la cabeza de Viktor con el abdomen, para besar a Hermione en los labios, agradeciéndole el orgasmo. Al incorporarse, nota que Viktor aún no ha terminado.
—¿Quieres…? —empieza a decir, ofreciéndose a chupársela, pero Viktor mueve el rostro hacia adelante, abriendo la boca, y Ron comprende.
Saliendo del interior de Hermione una última vez, arrastrando con el movimiento parte de su propio semen, que gotea sobre las sábanas, le ofrece su polla, todavía dura, a Viktor, que se la mete en la boca y la lame golosamente, gimiendo y haciendo que su garganta vibre alrededor del pene de Ron, cuando se corre abundantemente.
—Joder… —murmura Ron, sin apartar la mirada de Viktor, que se mueve para dejar libre la polla de Ron y rueda sobre la tripa de Hermione para quedar bocarriba. Esta se ríe, secundando la palabrota de Ron.
—¿Os ha gustado, pues? —pregunta Viktor, aunque lo hace con seguridad.
—Por supuesto —lo tranquiliza Hermione—. ¿Tú cómo te encuentras?
—Es un cambio… ¿agradable? —musita Viktor. Ron ha buscado su varita y la mueve sobre los tres, ejecutando un hechizo de limpieza que los recorre con un frescor agradable y elimina el olor a sudor del ambiente—. Al menos puedo decir que este lo he disfrutado, no como el del pelo —gruñe, bromeando sólo a medias, y Hermione le acaricia el cabello, consoladora.
Con otro movimiento, Ron hace desaparecer el tampón manchado de Hermione que Viktor ha tirado descuidadamente al suelo en el ansia por dejarse llevar por sus nuevos instintos. Con la idea cruzándole la mente, invoca uno nuevo desde el cuarto de baño, ocurriéndosele que quizá necesita uno limpio.
—Primero voy a ducharme —dice Hermione, al verlo atrapar el pequeño objeto en el aire, como una snitch.
—No sabía si… —se excusa Ron, pero Hermione le tiende la mano, para rogarle silenciosamente que se tumbe junto a ella.
—Gracias por pensarlo, de todos modos.
—¿Podré mirar cómo te lo pones? —pregunta Viktor, que sigue utilizando la tripa de Hermione como almohada, moviendo la cabeza como un gato mimoso cuando la mano de Ron se une a la de la chica para acariciarle el cabello largo y ondulado.
—Puedes ponérmelo tú, si quieres. No te preocupes, no es difícil —asegura Hermione, con una carcajada, alcanzando el que Ron ha convocado desde el cuarto de baño y tendiéndoselo a Viktor, que se sienta en la cama como un resorte.
Al final, es Ron quien mira, con curiosidad, cómo Viktor sigue las instrucciones de Hermione y le introduce el tampón con las pupilas dilatadas. Y, luego, entre carcajadas, se lo retira y lame los labios vaginales de Hermione de un lengüetazo, excitado, antes de ayudarlos a ambos a levantarse para ir al baño a asearse.
Entiende la necesidad de Viktor, aunque no la comparta y para él siga siendo más bien algo que no le importe a la hora de follar, así que se muestra de acuerdo cuando Hermione le pregunta si quiere repetir. Al fin y al cabo, él también tiene sus propios detonantes de excitación y ninguno de los dos le ha juzgado nunca. Cuando Viktor aparece un día depilado, desnudo y preparado para follar, a pesar de que sabe que va a durar poco tiempo por el rápido ritmo de crecimiento de su pelo, Ron le confiesa que le vuelve loco su vello, tanto como a él follar con Hermione cuando esta está menstruando. Y, para ratificarlo, la siguiente vez que se acuestan los tres juntos, Ron enreda sus dedos, hunde la nariz y moja con la saliva de su lengua, el vello de las axilas, pecho, abdomen, pubis y nalgas de Viktor, tan excitado que vibra de emoción mientras lo hace.
No se ve imitando a Viktor en un futuro en lo tocante a excitarse con la sangre, ni tampoco cree que vaya a querer besarlo cuando acaba de practicar sexo oral a Hermione y está manchado de sangre, al menos en un futuro cercano; ni tampoco levantándose del sofá como un perrillo para seguir a Hermione y ser él quien se encargue de algunas partes de su rutina de higiene íntima, pero está dispuesto a apoyar a Viktor sin condiciones. Y, cuando Hermione nota que el sexo durante sus menstruaciones hace que sean menos incómodas y se muestra más excitada durante esos días, los tres se muestran de acuerdo con Viktor: es un cambio agradable. Mucho más que desatascar el desagüe de cabellos, aunque Ron lo hace con sumo gusto si gracias a eso puede disfrutar de ese particular cambio de su novio.
NdA. Inicialmente, este era el penúltimo relato de estos tres para el Kinktober. Hay que tener en cuenta que, inicialmente, Cum Dump y Glory Hole eran un sólo fic y que Aftercare no iba en El club de Theodore Nott, así que estaba este para el penúltimo (donde finalmente estuvo el Shibari/Fingering) y el de Pregnancy/Lactofilia (ambientado en el mismo universo que el de Somnofilia, de hecho) iba a ser el último. Cuando vi que iba a tener que cambiar todo el orden de los prompt, este fue el primero que se fue fuera, a pesar de que estaba completamente esbozado y sabía cómo lo quería contar, porque creí que sería muy desagradable y que si uno no tenía que ser escrito, debía ser este. Lo bueno es que, como estaba casi escrito, pues aquí está, como extra.
¿El de Pregnancy/Lactofilia? No sé si lo escribiré. Me hacía ilusión, porque estaba ambientado en el futuro de Fantasía oscura y tenía planificado cómo contarlo, pero tengo también un extra de fetiche con pezones para alguno de los ships y no sé si va a ser un tanto repetitivo. En fin, ya veremos.
