El grupo se quedó cinco días más en Ame.

Después de hablar y convencer a Nagato, ya que así se llamaba realmente Pain, discutieron con él y Konan una posible alianza entre sus aldeas, lo cual aceptaron.

Como parte del trato, la aldea de la lluvia obtuvo unos sellos especiales que ayudarían a Nagato a regular el clima del lugar, por lo que la gente ya no tendría que sufrir las lluvias constantes y podrían cultivar la tierra sin problemas.

El grupo, especialmente Naruto, partió feliz por haber hecho amigos y aliados nuevos, y aunque no pudieron acabar totalmente con la amenaza, obtuvieron información valiosa para prepararse para lo que se avecinaba.

Al volver a Uzushiogakure, los reyes se llevaron la pequeña sorpresa de que la rama secundaria del clan Hyuga junto a unos pocos miembros de la rama principal, entre ellos Hiashi y Hanabi, estaban ya instalados en Uzu.

Hinata soltó algunas lágrimas de emoción cuando su clon se disipó y le dió la noticia. Se alegraba inmensamente de que su familia y la rama secundaria hubieran podido escapar de las garras del consejo de ancianos del clan.

Lo primero que hizo al enterarse fue ir al complejo que su esposo y ella pidieron construir precisamente para su llegada. El rubio no la detuvo, le alegraba ver feliz a su esposa y no le quitaría de estar con ellos, ya hablarían más tarde.

El resto del grupo también se fueron, cada uno a su casa, salvo Gaara y Kyomi, los cuales salieron a una cita. El líder de los Uzumaki sonrió ante eso. Se notaba claramente el amor entre esos dos y por fin su amigo se había atrevido a invitar a salir a su enamorada.

Su alegría se evaporó cuando escuchó varias explosiones a lo lejos. Al parecer Fu y Kisame habían decidido entrenar juntos. Ya le dolía la cabeza de todo el papeleo con el que tendría que lidiar en un futuro cercano.

El kage bunshin era práctico y le había librado de innumerables horas enfrentándose al peor enemigo de todos los kages, pero eso no quitaba que al disiparse recibiría todo el conocimiento que habían adquirido y le provocaría dolor de cabeza.

Decidió ir a ver a Gen, la mejor masajista de Uzushiogakure y la única mujer que podía tocarlo sin desatar la ira de la reina, básicamente, porque era lesbiana y estaba casada. Fu también podía, pero solo abrazos y hasta eso estaba controlado.

Se rió un poco al recordar el comportamiento posesivo y algo celoso que su encantadora esposa había adquirido después de perder su timidez e inseguridades. Más de una chica había terminado en el hospital por, según sus propias palabras, tocar lo que era suyo.

Sus amigos se habían burlado un poco de él afirmando que estaba azotado. Sasuke fue el más vocal en el asunto, hasta que Sakura demostró ser quien mandaba en su relación. Ese fue el turno del rubio de reírse y burlarse.

Entre pensamiento y pensamiento, llegó a su oficina. Su clon aún estaba allí lidiando con el papeleo, pero se disipó nada más verlo.

Maldijo un poco por lo bajo. Incluso los clones odiaban ese trabajo y se disipaban en la primera oportunidad posible.

Con practicada facilidad, clasificó los recuerdos de su duplicado. En general no había nada digno de mención más allá de la llegada de los Hyuga. Aunque Mei había pedido que uno de los representantes políticos de la aldea, Hideki, fuera a Kiri para un asunto no especificado en la carta.

Se rió un poco entre dientes. No había que ser un genio para saber que la mizukage estaba encaprichada de él. Se preguntó ociosamente si terminarían juntos al final. Se encogió de hombros y aprobó la solicitud.

Creó un par de kage bunshin para que lidiaran con el resto del papeleo mientras él organizaba los documentos de la nueva alianza. Se alegraba de haber conocido a otro Uzumaki que no fuera un revivido. Sí, originalmente era un enemigo, pero ahora era un aliado y amigo.

Se preguntó si habría más Uzumaki en el continente. Tal vez con la noticia de la vuelta de Uzushiogakure vendrían a su tierra natal. Le emocionaba la perspectiva. No quería pensar que Nagato y él eran los últimos antes de traer al clan de vuelta.

-Naruto sama, hay una mujer aquí que quiere hablar con usted - le avisó una de las sirvientas del castillo.

-Dígale que pase - le dijo con una suave sonrisa.

A diferencia de la mayoría de líderes, el rubio siempre estaba dispuesto a conceder audiencia a cualquier persona sin cita previa.

Una joven de cabello y ojos rojos entró nerviosamente a la oficina. Viste una chaqueta color lavanda y un pantalón corto negro, con altas medias negras que llegan hasta el muslo. También usa gafas marrones y zapatos ninja con un poco de tacón.

Lo que le llamó la atención de la chica fueron las marcas de mordeduras en sus brazos. Sabía que uno de los kekkei genkai del clan permitía que el usuario pudiera curar a alguien si este le mordía, pero también sabía que había una crema para evitar quedarse con las marcas de mordeduras.

-Hola. Lamento molestarle pero, me gustaría pedir la ciudadanía y la integración al clan - le dijo con nerviosismo y ansiedad.

-No estés tan nerviosa. No has hecho nada malo - afirmó con una sonrisa cálida esperando relajarla un poco - Supongo que eres una Uzumaki. ¿Me equivoco?

-Sí. Quiero decir no. Es decir, mi nombre es Karin Uzumaki - se presentó algo avergonzada por su comportamiento.

El ojiazul contuvo sus ganas de reír. No quería que la joven pensara que se estaba burlando de ella.

-Bienvenida a Uzushiogakure, Karin. Me alegra conocer a otra superviviente de Uzumaki - comentó alegremente.

-Gracias - agradeció con una pequeña sonrisa.

-Bueno, ya que eres nueva aquí, arreglaré las cosas para que puedas quedarte en algún departamento de la ciudad. A diferencia del resto de clanes, nuestro clan no tiene un recinto ya que vivimos por toda la isla. Creo que sobra decirlo, pero aún así lo hago. Puedes ejercer el oficio que quieras. No necesariamente tienes que ser una kunoichi. Aunque te recomiendo que vayas al hospital. Con un poco de suerte, podrán quitarte las marcas de mordedura - explicó.

La pelirroja se quedó sorprendida. Nunca pensó que se libraría de las marcas. Era algo que la avergonzaba y la molestaba, pero se había hecho a la idea de que estarían allí hasta su muerte. Esperaba de corazón que él tuviera razón y pudieran eliminarlas.

-¿Quieres que te acompañe al hospital o prefieres ir por tu cuenta? - le preguntó con amabilidad.

-Yo, te lo agradecería. Pero primero debo contarte algo - le respondió.

-Tú dirás - dijo con calma.

La ojiroja se retorció un poco incómoda. Lo que le iba a admitir no era algo por lo que estaba orgullosa, pero debía hacerlo por el bien de su futuro hogar y líder. Respiró hondo y se armó de valor.

-Antes de venir aquí trabajaba como investigadora en una de las bases de Orochimaru de los sanin - empezó e hizo una mueca - No es algo de lo que me sienta orgullosa, pero era lo único que podía hacer para sobrevivir. Después de la muerte de mi madre, Kusa me usó como botiquín de primeros auxilios hasta que Orochimaru me sacó de allí. En ese entonces pensé que era la última Uzumaki, ya que mi madre me contó sobre la caída de nuestro clan, pero hace poco más de tres días, escuché una conversación entre Orochimaru y un tipo con una máscara al cual se hacía llamar Madara. Al parecer este tipo estaba molesto porque usted había eliminado a todos sus aliados y le ofreció una alianza para acabar con usted y subyugar a todas las Naciones Elementales. Fue durante su conversación que me enteré de la vuelta de Uzushiogakure y el clan Uzumaki. Por eso estoy aquí - le contó.

Naruto reflexionó sobre lo que le había contado. Las dos únicas personas que realmente odiaba en el mundo se habían aliado con la esperanza de acabarlo. Bueno, se llevarían más de una sorpresa.

-Agradezco la información que me has dado. En cuanto a tu antigua asociación, no te preocupes por ello. Entiendo tu situación y no te la reprocho. Ahora, vayamos al hospital a que te miren esas marcas.

Con eso, creó un clon para que terminara de organizar los documentos de la alianza y acompañó a la nueva miembro del clan al hospital. Realmente se alegraba de que hubiera otra superviviente. Además, su información sería muy beneficioso para los acontecimientos que iban a ocurrir en el futuro cercano.