NOCHE DEL SABADO…
Tom tarareaba con emoción mientras terminaba de abotonar la camisa de su pijama.
-"Todo va muy bien, Sabine…"- comentó. -"A este paso, Adrien le dirá toda la verdad y seremos una familia feliz más grande"-.
-"Recuerda que no debemos apresurar las cosas, Tom"- respondió Sabine, levantando la vista de su libro.
-"Lo sé, amor. Es solo que estoy tan cansado de esta situación. Y puede que no lo diga, pero es obvio que tener que mentirle a Marinette, aún por omisión, está matando a Adrien"-.
-"También quisiera que esto se resuelva pronto, pero recuerda lo que dijo el doctor…"-.
-"… no debemos agobiarla"- terminó Tom con tono comprensivo.
Entonces bajó la cabeza, apesadumbrado.
-"¿Qué sucede, cariño?"- preguntó Sabine, dejando el libro en la mesa de noche y apartando las mantas para levantarse.
Se acercó a Tom y tomó una de sus grandes manos entre las suyas.
-"No estoy orgulloso de cómo reaccioné cuando… No debí gritarle cuando… Es decir… Yo… le grité que-…"-.
En este punto, su voz comenzó a quebrarse. ¿Cómo era posible que Adrien hubiese sido capaz de perdonarlo luego de lo que le dijo?
-"Tom, mírame"-.
Sus ojos verdes oliva se encontraron con los ojos gris claro de su amada esposa. Bajó la cabeza para que su frente tocara suavemente la de Sabine.
-"Él sabe que estabas preocupado y asustado"-.
-"Eso no excusa lo que le dije… Lo acusé de no importarle que-…"-.
No pudo terminar la oración. Cerró los ojos con fuerza, tratando de contener las lágrimas.
Se quedaron así un momento, hasta que Sabine volvió a tomar la palabra.
-"Era una situación complicada"-.
Las lágrimas resbalaron por las mejillas de Tom. Una calló sobre el rostro de Sabine, fusionándose con la lágrima que había logra escapar de uno de sus ojos.
Con cuidado, Tom cargó a Sabine en brazos y la llevó de vuelta a la cama. Ambos continuaron abrazándose por un largo rato. Buscando consuelo uno en el otro.
-"¿Crees que… Marinette llegue a amar a Emma?"- preguntó Tom.
Una sonrisa melancólica iluminó el rostro de Sabine.
-"Estoy segura de que Marinette ya ama a Emma. Puedo verlo en sus ojos "-.
-¿Nadie debe enterarse de la existencia de Emma?-.
Tales palabras, acompañadas por el tono de voz de Adrien, le provocaron escalofríos a Marinette. Algo más estaba ocurriendo. Pero, ¿qué podía ser tan grave como para mantener a Emma oculta? ¿Sería algo relacionado con la madre de la bebé?
-¿Será que en realidad es una mujer terrible? ¡Claro! Seguramente es una de esas personas negligentes que tienen hijos que luego no se molestan en cuidar ni les dan amor. Y Adrien solo está tratando de salvarla. Es lo único que tiene sentido… Es evidente que él ama mucho a su hija-.
Adrien realizó unas cuantas respiraciones profundas. Como preparándose para lo que iba a decir. Marinette notó que parecía cada vez más nervioso. Puso una mano sobre el hombro de Adrien, tratando de reconfortarlo. Estaba temblando.
-"No hace falta que te apresures"- dijo Marinette, tratando de calmarlo. -"Comprendo… y no tienes de qué preocuparte, no le dije ni una palabra a nadie sobre Emma, ni siquiera a Alya"-.
-¡Rayos! ¡Pude haber metido la pata sin saberlo! Menos mal que Alya estaba ocupada anoche-.
Como ultimadamente no podían verse tan seguido, Alya la llamaba todas las noches para conversar un rato. Y si algo se presentaba, enviaban un mensaje. Anoche, Alya debió cubrir una noticia importante. Algo sobre un debate acalorado entre "Team L&C vs Anti-Ladybug en un programa de entrevistas".
-Cielos… esta noche debo llamarla sin falta-.
-"Debes saber esto…"- respondió Adrien. -"Y si no lo digo ahora, probablemente me eche para atrás"-.
Una gran respiración profunda…
Y prosiguió.
-"La verdad es que… Intento mantener a Emma a salvo"-.
-¡Lo sabía!-.
-"Hay alguien, a quien debo mantener alejado de ella"-.
-¿Su madre?-.
-"Mi primo… Félix"-.
Otra punzada de odio.
-¿Cuándo acabará?-
Adrien comenzó a relatarle sobre su primo. Era el hijo de la hermana gemela de su madre. Una Lady de Londres; parte de la aristocracia. Amelie Graham de Vanily. De niños, él y Félix solían ser muy unidos. Aunque no era para menos, teniendo en cuenta que Adrien no tenía permitido salir de casa.
-¿Una infancia aislado del mundo? Qué horror…-.
Eran tan parecidos físicamente que incluso se divertían engañando a sus padres haciéndose pasar por el otro. Una vez habían logrado engañar a sus padres durante todo un fin de semana.
-¿Hermanas gemelas teniendo hijos idénticos, casi gemelos? A veces la genética es tan curiosa-.
Pero tras la muerte de su tío, Colt Fathom, su primo cambió drásticamente. Fue cuando el tono nostálgico, casi divertido, de Adrien cambió a uno más mesurado.
Para que se diera una idea, Adrien contó una anécdota de cuando eran adolescentes. Era el primer aniversario de la "muerte de Emilie" y su grupo de amigos se había puesto de acuerdo para enviarle una serie de videomensajes para tratar de animarlo un poco y que supiera que estaban para apoyarlo.
Para su sorpresa, su tía y primo aparecieron de visita. Supuestamente habían viajado desde Londres para acompañarlos a él y a su padre, pero en realidad su tía estaba más interesada en recuperar unos anillos que habían estado en la familia Graham de Vanily por generaciones. Los anillos gemelos. Durante su visita, Félix le había robado su teléfono y tomado prestada algo de su ropa (sí, él había sido ingenuo al permitirle usar su ropa). Borró los mensajes de sus amigos y les envió una respuesta desagradable haciéndose pasar por él.
-"¡Qué despreciable!"- exclamó Marinette.
Al principio, excusó la actitud de su primo, asumiendo que estaba de duelo por su padre. Así como él lo estaba por su madre.
Tiempo después, descubrió la verdad sobre la familia de su tía. Colt era extremadamente controlador y severo. Mantenía a Félix aislado de cualquiera que considerara "indigno" de siquiera cruzar una palabra con su hijo. Lo forzaba a concentrarse únicamente en volverse superior a todos los demás. Con educación estricta y rígida, Félix había logrado graduarse de la escuela a una edad temprana; hasta podría haber ingresado a la mejor universidad de Londres con tan solo 14 años. Además, era triple medallista en kung fu y equitación, y un prodigio del ajedrez. Pero sin importar los logros de su hijo, nada era suficiente para Colt. Con cada prueba que Félix superaba, Colt solo colocaba la barra aún más alta.
-"Supongo que, al principio, su muerte debió ser algo confuso para Félix"- comentó Adrien, reflexivo. -"Es decir, mi tío era terrible, pero seguía siendo su padre"-.
-¿Es posible que Adrien se sintiera similar respecto a Gabriel?-.
Sólo podía describir lo que pasó con Félix como que, el resentimiento dentro de él por los años que se vio obligado a estar bajo el control de su padre, lo cambió para mal. Y aprovechó su "libertad" para hacer lo que se le diera la gana, en especial cosas terribles.
-"Aunque a veces me pregunto si en realidad Félix siempre fue así. Solo que no pude verlo. O él lo ocultaba muy bien. Ahora me doy cuenta de que quería alejarme de ti y los demás con esa treta… Tal vez por celos. Ya que yo había logrado asistir a la escuela y conocer a nuevas personas, mientras que él no tenía ningún amigo"-.
-"¡Que tuviese una vida solitaria por culpa de su padre no le daba derecho a arruinar tus amistades!"-.
-"Ahora lo sé"- respondió Adrien tranquilamente.
-"Lo siento, continúa"- dijo Marinette, recuperando la compostura.
-"Luego de esta treta, las cosas solo empeoraron. Félix llegó a cometer actos terribles con tal de obtener lo que quería. Sin importarle que otros sufrieran por sus acciones. Incluso-… "-.
Marinette lo vio apretar los puños.
-"Félix descubrió que mi padre estaba escondiendo a mi madre… y no me lo dijo… no se lo dijo a nadie… no pidió ayuda… Aunque sea pudo haberme dado la oportunidad de convencer a mi padre de que buscara ayuda para mamá… pude haber hecho algo, pude haberla salvado… pero-…"-.
Adrien comenzó a estremecerse. No por nervios, sino de rabia.
-"Félix utilizó a mi madre para chantajearlo. A cambio de no decir una palabra sobre lo que había descubierto, le exigió a mi padre que le entregara el-…"- Adrien tosió para aclararse la garganta. -"Digo… exigió que le entregara algo que mi padre no le habría dado de ninguna otra forma"-.
-¿Qué habrá sido?-.
-"Eventualmente, descubrí lo que Félix hizo"- prosiguió, algo más calmado. -"Tomó algo de tiempo, pero alguien me ayudó a recuperar eso. Y desde entonces, Félix ha estado tratando de recuperarlo. Sé que puede no parecer gran cosa, pero te juro que es algo muy, muy, muy importante… No podía permitir que eso continuase en manos de Félix"-.
-"Adrien, no necesitas justificarte. Lo que fuera, era justo que lo recuperaras luego de… la forma en que Félix lo obtuvo"-.
El solo nombre le dejaba un mal sabor de boca.
-"Como dije, Félix quiere recuperarlo… Incluso lo ha intentado por medios inescrupulosos. El año pasado, hizo algo mucho peor que recurrir al chantaje"-.
-¿Qué puede ser peor que utilizar a tu tía comatosa para chantajear a tu tío?-.
Adrien respiró profundamente, como reuniendo fuerzas para soltar una bomba metafórica.
-"Félix se alió con Farfalla "-.
Marinette se llevó una mano a la boca del shock.
-¿¡Se alió con un supervillano!? Ese chico realmente debe de estar mal de la cabeza… ¡Un momento! ¿El año pasado? ¿Acaso será…?-.
-"¿Félix estuvo involucrado en el Último ataque de Hawk Moth?"-.
Adrien la miró fijamente a los ojos.
-"Sí"- respondió lentamente.
Marinette apretó los puños. Tratando de contener el impulso de arremeter contra… cualquier cosa que tuviese delante.
¡Ese desgraciado!
¡Ese infeliz!
-¡Por su culpa estoy así, reconstruyendo mis recuerdos de los últimos 10 años a duras penas…! ¿¡Acaso me hirió solo por ser amiga de su primo?! Ay, no… Acaso… ¿Adrien se culpa por lo me hizo su primo?-.
La preocupación apaciguó su ira.
-¿Será parte del motivo por el que no se sintió capaz de verme luego de que desperté?-.
-"Félix quería recuperar lo que consideraba suyo a como diera lugar, por ello se permitió akumatizar… ¿Investigaste sobre el último ataque? "-.
-"En realidad no. Solo sé lo que me contó Alya. Algo sobre un ataque masivo"-.
-"Félix se convirtió en un villano capaz de emular los poderes de los miembros del Equipo Miraculous. Se multiplicó convirtiéndose en un ejército y-…"-.
-"¿¡Fue detrás de ti!?"- saltó Marinette.
Fue inevitable. Aunque lógicamente Adrien estaba bien; estaba justo delante de ella, la sola idea de que su primo pudiese haber intentado lastimarlo la abrumó.
-"De hecho… sí"-.
-"¿Te hirió?"-.
Adrien vaciló.
-"Sí…"- respondió tocándose el hombro derecho. -"No solo era capaz de emular los poderes, sino también los trajes y armar. Había una portadora, Tigresa Púrpura… cuyo traje tenía un guantelete con garras"-.
-"¿Te dejó cicatrices?"-.
-Pregunta tonta… ¿por qué pregunté eso?-.
-"Sí… es-…"-.
-"Disculpa, no debí preguntar algo así"- le interrumpió Marinette.
Marinette se cruzó de brazos y desvió la mirada con vergüenza.
-Ya es bastante difícil para él hablar de lo que hizo su primo… no necesita preguntas incómodas sobre su cicatriz…-.
-"No te disculpes, está bien"-.
Marinette permaneció en silencio.
-"Bueno, ya que hablábamos sobre ser parejos hace rato… tal vez tú puedas decirme si tienes una"- dijo Adrien.
Marinette se volvió hacia él bruscamente. Adrien levantó ambas manos defensivamente.
-"Está bien, entiendo… ahora soy yo el que hace preguntas indebidas. Listo, ¿parejos?"- dijo Adrien, esforzándose por dar un toque de humor al final.
Marinette le sonrió. Por terrible que fuera, apreciaba su intento de hacerla sentir a gusto.
-Él ya admitió que tener una. No sería justo mentir sobre la mía-.
-"En realidad… Sí, tengo una"- se esforzó por decir. Marinette posó su mano sobre el lado izquierdo de su abdomen, un poco más bajo el busto. -"Es que… no he querido pensar en ella, mucho menos verla. Lo sé, es una tontería, pero…"-.
-"No es ninguna tontería"- dijo Adrien suavemente. -"Todos reaccionan diferente ante un acontecimiento, sobre todo uno traumático. Si una persona necesita más tiempo para procesar lo que ocurrió, es válido. Si tú necesitas tiempo para aceptarla, entonces-…"-.
-"¡Oye!"- le interrumpió Marinette bruscamente. -"Ya acepté que tendré esta cicatriz por el resto de mi vida. Ya hasta tengo planeado maquillarla, o tal vez hacerme un tatuaje… Simplemente no quiero verla, es todo"-.
-"Suena más como si solo quisieras esconderla"-.
-"¿Quién eres tú para criticarme?"- exclamó Marinette levantando la voz.
-"No era una crítica"- respondió Adrien con firmeza.
-"¡Entonces eres un hipócrita! ¡Porque no veo que tú andes por ahí en camiseta sin mangas, mostrándole tu propia cicatriz al mundo!"-.
Marinette se dio cuenta de que había acercado demasiado su rostro al de Adrien y rápidamente retrocedió.
-¡Ay, no! ¡Marinette eres una loca gritona! ¡Ahora pensará que lo estás culpando por lo que su primo hizo!-.
Estaba actuando tal y como cuando estaba pasado por la rehabilitación tras despertar del coma. Como una idiota que desahogaba su rabia y frustraciones en personas que no tenían la culpa de nada.
-"Adrien… lo siento mucho"- se disculpó, bajando la cabeza, demasiado avergonzada.
-"Sí, no está bien que grites así"- dijo Adrien con la misma firmeza que antes.
Se quedaron en silencio un momento.
-"¿No vas a decir que tampoco está bien que te creas con derecho decirme si acepté mi cicatriz o no?"- preguntó Marinette de la nada.
-"No"- respondió Adrien secamente.
-"¿Por qué?"-.
-"Porque nunca dije que tuviese derecho a nada"-.
-Es cierto-.
-"Bueno, tampoco deberías hablar como si fueses un experto en psicología"-.
Adrien rio un poco por la nariz.
-"Curioso que lo digas. Porque, de hecho, para estudiar musicoterapia se requiere formación académica en música y psicología"-.
Marinette lo miró con los ojos muy abiertos y las mejillas rojas. No supo ni qué decir, así que Adrien tomó la palabra.
-"Cuando renuncié al trabajo de modelaje, ya no podía depender solo de mi cara bonita"- bromeó, sacudiendo las cejas coquetamente.
Marinette le empujó el hombro juguetonamente. Ambos se rieron un poco.
Otro momento de silencio.
-"Bueno… regresando a lo de Félix…"- dijo Marinette.
-"Ah, sobre él…"- respondió Adrien, perdiendo su sonrisa y recuperando la seriedad. -"En realidad, me hirió porque yo lo provoqué tontamente. No le agradó nada que le dijera que solo era la marioneta de Farfalla… así como había sido la marioneta de Colt. Fue cuando admitió que él había pedido ser akumatizado. Al parecer, si una persona se akumatiza voluntariamente, esta tiene el control total de sus acciones, y tampoco pierde sus recuerdos al ser desakumatizado. Luego de herirme, Félix me estuvo persiguiendo, intentando convencerme de ayudarlo a recuperar eso. Olvidé mencionar… Poco después de quitárselo a Félix, preferí entregarle eso a alguien de confianza. Alguien que podría resguardarlo mucho mejor que yo. Félix intentó manipularme para que volviera a confiar en él… Que creyera que en verdad se preocupaba por mí… Y puede que en algún punto fuese cierto que mi primo me quería. Pero no tanto como para importarle qué era lo que quería yo o cómo me afectaban sus acciones. Y menos el daño que le provocaba a otros en su búsqueda por conseguir lo que quería"-.
Adrien hizo una pausa. Se pellizcó el puente de la nariz.
-Sé que no debería preguntar, pero ahora me da aún más curiosidad qué es tan importante como para llegar a tales extremos para recuperarlo-.
-"De repente, todas las copias desaparecieron y el ataque cesó. Ahí estaba, con el Félix original justo frente a mi… pero no pudo evitar que estacara"-. Adrien se estaba poniendo ansioso. -"Aún está libre y-…"-.
La reconfortante mano de Marinette en su hombro lo tranquilizó un poco.
-"… Si se mete conmigo, está bien. Puedo ponerlo en su lugar. Pero no pienso permitir que Félix se acerque a Emma"- declaró, un poco amenazante.
-Si fue capaz de utilizar a su propia tía, su familia, seguro no dudaría en utilizar a la bebé para convencer a Adrien. Cielos… esto resultó más serio de lo que esperaba. Aunque…-.
-"Pero… Farfalla fue derrotada. Félix ya no cuenta con un supervillano que pueda darle poderes mágicamente"- dijo Marinette, tratando de apaciguarlo.
Adrien posó su mano sobre la de Marinette.
-"Francamente, con o sin poderes, Félix es una amenaza. Cuantas menos personas sepan sobre Emma, más segura estará. Al menos hasta que Félix sea capturado"-.
-"¿Acudiste a las autoridades?"-.
-"No. Aún si lo hiciera, no tengo pruebas sobre lo que hizo durante el Último Ataque, más que mi palabra"-.
-"¡Ay, no…!"- exclamó Marinette, parándose de un salto. -"¡Mis padres tienen a la bebé en la panadería! ¡Alguien podría verla!"-.
Adrien se apresuró a levantarse también y la tomó del brazo para detener su camino hacia la puerta de salida.
-"Tom y Sabine están al tanto de todo. No permitirán que alguien vea a Emma, confía en ellos…"-.
Marinette suspiró con alivio.
-Además, mis padres pueden ser mayores, pero seguramente siguen siendo huesos duros de roer-.
Ambos volvieron al sofá. Marinette aún sentía su corazón algo acelerado por el sobresalto.
-"¡Aguarda! Dijiste al menos hasta que Félix sea capturado. Si no acudiste a las autoridades, ¿entonces quién detendrá a Félix?"- interrogó Marinette.
Adrien se tomó un momento antes de responder.
-Por favor, ya basta de asuntos turbios por hoy… A este paso puede que llegue odiar también las películas policiales, de misterio, e incluso de superhéroes, después de todo esto-.
-"Tú y tus padres no son los únicos que saben sobre Emma"-.
-Si hace una broma con que también están los obstetras y enfermeras de maternidad, creo que voy a-…-.
-"Están Luka, Kagami y una persona más. Son como… una red que me ayuda a mantener a Emma a salvo y-…"-.
-"Disculpa la interrupción. Lo de Luka lo entiendo. Hablé con él y, aparte de saber escuchar, no sé por qué, pero emana tal confianza que, con solo verlo a los ojos y cruzar dos palabras, sientes que puedes compartirle todos tus problemas, y él te dará un consejo que, aunque no los resuelva, te dará otra perspectiva en la que no habrías pensado antes. Pero en cuanto a Kagami… Ehm…"-.
-¿Cómo decirlo?-.
-"¿No has hablado con ella?"- preguntó Adrien.
-"Pueeees~… Verás, cuando estaba en el hospital, nuestros amigos me enviaron una serie de videos enviándome buenos deseos. Su video consistió en un proverbio sobre que no puedes tropezar si estás postrado en cama. Sus tarjetas eran mayormente consejos, y cuando me la encontré en persona durante la fiesta en el barco de Luka… me abrazó de una forma... incómoda y rígida… Y casi no hablamos"-.
-"Así es ella, a veces no está segura de cómo demostrar afecto. Aunque comparado a cómo era de adolescente, ha progresado mucho. Además, debía de estar algo tensa por tener que mantener en secreto a Emma. A ella no le gusta mentir. Y te advierto que tampoco tolera que le mientan, así que cuidado"-.
-"Anotado"-.
-"En cuanto a tus dudas, en realidad…"-. Adrien se frotó la nuca. -"Kagami descubrió a la bebé por accidente. Ese día no había estado respondiendo mi teléfono, por lo que vino a ver si me encontraba bien y me vio cuando traía a Emma del hospital"-.
-Tal vez podría preguntarle a Kagami sobre la madre de Emma-.
-"Fue bueno poder contar con su ayuda. Especialmente cuando debía llevar a Emma al pediatra. Sabes… su auto tiene unas aplicaciones de alta tecnología. Como cámaras en la parte trasera para vigilar si un auto sospechoso está siguiéndote"-.
-Es impresionante cuanto ha avanzado la tecnología en 10 años… me tomó un mes redescubrir cómo usar todas las aplicaciones y configuraciones de un celular-.
-"Hay algo más que debo decirte sobre Kagami"- agregó Adrien. -"Ella y yo fuimos novios en el Collège"-.
Marinette apretó los labios.
-No chilles, Marinette… No chilles, Marinette… Bueno, tal vez no pueda preguntarle a Kagami después de todo. Puede que no le agrade mucho hablar de alguien que tuvo un bebé con su ex-.
-"La verdad no fue una ruptura en buenos términos. Estuvo muy enfadada conmigo por un tiempo, hasta estuvo a punto de darme una paliza en la clase de esgrima que compartíamos. Y como nuestros padres eran amigos, a veces estábamos obligados a vernos durante algún evento importante"-.
-Suena a que pasaron por un periodo muy tenso e incómodo tras la ruptura-.
-"... Pero eventualmente hablamos y volvimos a ser amigos"-.
-Bueno, yo continué siendo amiga de mi ex, Luka… ¿por qué lo mismo no podría aplicar a Adrien y Kagami también? Aunque me resulta difícil de creer que alguien sea capaz de enfadarse con Adrien… Es simplemente el chico más dulce que… ¡Basta con eso!-.
-"¿Y qué pasa con la tercera persona que mencionaste?"- interrogó Marinette, tratando de ocupar sus pensamientos en lo verdaderamente importante.
Proteger a Emma.
Y para ello debía estar al tanto de las personas en las que podía confiar que les ayudarían.
-"Es un viejo amigo"- respondió Adrien. -"Literalmente… Hasta tiene más edad de la que aparenta"-.
-"Pero, ¿quién es?"-.
-"El Maestro Su-Han"-.
Había algo en ese nombre que le daba un ligero dolor de cabeza a Marinette. Y al mismo tiempo, le daba tranquilidad.
-"No es precisamente bueno con los niños… pero es excelente cuidándonos las espaldas"-.
-¿Cómo que cuidándonos? Claro, habla de él y Emma. Aunque…-.
-"Sin ofender, pero…"- dijo Marinette. -"¿De qué modo esta red ayudará a capturar a Félix?"-.
Nuevamente, Adrien pareció dudar por un momento.
-"Su-Han es un aliado del Equipo Miraculous"-.
Esta vez, Marinette no pudo contener su sorpresa. Primero no supo ni qué decir, y al minuto siguiente una oleada de preguntas golpeó su mente.
-¿¡Un aliado del Equipo Miraculous?! ¡¿Cómo es posible?! ¡¿Adrien tiene conexiones con el Equipo Miraculous?! ¡¿Enviaron a Su-Han simplemente para protegerlo a él y a Emma de Félix?! ¡¿Maestro Su-Han?! ¡¿Maestro de qué…?!-.
Las palabras salieron de la boca de Marinette antes de que pudiera ordenar sus pensamientos.
-"¿¡Y ese Maestro tiene alguna idea de dónde podría estar Félix!?"-.
Adrien bajó la mirada al suelo. Como teniendo que comunicar algo que no iba a agradarle o terminaría decepcionándola.
-"En realidad, nuestra red se ha centrado más que nada en estar alertas en caso de que Félix aparezca. En cuanto a su paradero, apostaría que mi tía Amelie le ayudó a esconderse. Como dije, es parte de la aristocracia de Londres. Tiene las conexiones y el dinero"- respondió Adrien con frustración.
-"Bueno… ¿intentaste razonar con ella y convencerla de que te ayude?"-.
Adrien resopló con molestia.
-"Mi tía sabe muy bien cómo es Félix, sabe lo que ha hecho… y se lo permite. Creo que aún se siente culpable por cómo permitió que Colt controlara a Félix, y ahora piensa que permitirle hacer lo que quiera lo compensará de alguna manera"- respondió Adrien.
Un sentimiento de indignación e impotencia invadió a Marinette. Esto le recordaba a cómo Chloé utilizaba el puesto de su padre para salirse con la suya. Que los padres amen a sus hijos está bien, pero no hay excusa para justificar sus comportamientos horribles, y menos apoyarlos. Aunque, en comparación, esto era mucho más grave que acoso escolar.
-"Y aunque intentara razonar con ella, de todas formas, no me dirigiría una palabra"- acotó Adrien, su tono se tornó agotado. -"Mi familia materna me repudió luego de…"-.
No pudo terminar la oración. Marinette ya se imaginaba a qué se refería. No quería decirlo, pero tampoco quería que Adrien se sintiera obligado a hacerlo.
-"¿…lo que tu padre le hizo a tu madre?"-.
Adrien asintió lentamente.
-"¡Qué familia tan horrible!"- exclamó Marinette. Simplemente no pudo morderse la lengua. -"¡Es injusto! ¡No tienen ningún derecho a culparte por las acciones de tu padre!"-.
-"Lo sé…"- respondió Adrien, en voz muy tenue.
-"Lo siento… no quise…"-.
-"No pasa nada. De hecho… en realidad me alegra que no reclamaran la custodia sobre mí. Vivir en Londres con los Graham de Vanily…"- Adrien forzó un tono burlesco y despectivo al mencionar el apellido de su tía. -"… no habría sido muy diferente a vivir con mi padre. Solo otra jaula de oro, rodeado de personas arrogantes a las que únicamente les importa el estatus. Estándares que cumplir… Apariencias que mantener…"-.
-"Leí algo al respecto. Una mujer llamada Nathalie Sancoeur se convirtió en tu tutora"-.
Marinette vio como los ojos de Adrien comenzaron a ponerse llorosos. Adrien le sonrió cansadamente.
-"Era la asistente de mi padre… amiga personal de mi familia… y-"- su voz se tornó quebradiza, pero se esforzó por contarle a Marinette algo que muy pocos sabían.
Contrario a lo que el público asumió, Nathalie había logrado obtener la custodia de Adrien antes de la muerte de sus padres. Gabriel Agreste había estado perdiendo la cordura poco a poco desde la "desaparición de su esposa". Nathalie había permanecido a su lado, intentando ayudarlo a sanar a su esposa y cuidar de su hijo. Adrien admitió que llegó a creer que Nathalie se convertiría en su madrastra; y que le parecía bien. Nathalie nunca intentó reemplazar a su madre, pero hizo lo posible por cuidarlo en su ausencia.
Un día, Gabriel hizo algo. No podía decir qué, pero luego de eso, Nathalie se volvió más protectora con Adrien, y distante con Gabriel. Ahora entendía que ella estaba haciendo lo posible para protegerlo de su padre. Llegó un punto en el que ella no pudo soportarlo más e hizo un plan para salvarlo.
-¿Salvarlo?-.
Aprovechando el frágil estado mental de Gabriel tras "La última ilusión de Volpina", Nathalie consiguió que la nombrara como la tutora legal de Adrien. Fue un secreto para el público hasta luego de los funerales. Nathalie no estaba orgullosa de sus acciones, pero no se arrepentía.
Marinette no pudo evitar cuestionarle cómo se sentía respecto a que Nathalie supiera sobre su madre; es decir, ella había estado ayudando a su padre a ocultárselo. Adrien admitió que aún le enojaba, pero a diferencia de su padre, Nathalie en verdad se preocupaba por él. Su padre lo veía más como un "activo" que como su hijo. Y a diferencia de Félix, Nathalie sí dio un paso al frente para protegerlo. Fue honesta con él y se esforzó por ayudarle tras la muerte de sus padres.
-" Me ayudó mucho"- dijo Adrien, tratando de contener las lágrimas.
-"¿Dónde está ahora?"-.
-¿Por qué pregunto eso? Soy una tonta… ¿acaso eres ciega, Marinette? El pobre no se encuentra bien-.
Adrien respondió que, luego de que él creció y se volvió independiente, Nathalie se mudó a los Estados Unidos para enseñar en la universidad de arqueología. Vivía con el hombre que solía ser su guardaespaldas; se había convertido en su cuidador. Por poco olvidaba mencionar algo. Nathalie había contraído una enfermedad que la debilitaba, hasta el punto de no poder estar de pie sola. Aunque había encontrado un tratamiento para su condición, y mejoró considerablemente, nunca pudo volver a caminar.
Continuaba en contacto con ella.
Adrien comenzó a sollozar.
A Adrien había comenzado a dolerle el estómago, y el mareo había regresado. Por lo que Marinette le insistió en que se recostara; el lado más largo del sofá era casi una cama individual. Al rato, estaba profundamente dormido. Marinette lo cubrió con la manta que tenía cerca.
-Se ve como un bello durmiente…-.
Marinette sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos.
Ya podía ocuparse de la cocina. No le tomaría mucho tiempo limpiar y volver a colocar todo en su sitio. Era curioso como una sencilla labor doméstica había desencadena una tormenta de revelaciones, y angustia. Especialmente para Adrien en el caso de lo último. Una vez que terminó, inspeccionó a su alrededor buscando algo que hacer.
-Tal vez pueda ayudar en algo más-.
La sala no era precisamente un desorden. Era lo esperado con un bebé en casa; especialmente si se era padre primerizo. Marinette aún recordaba aquella vez en que su madre y ella visitaron a Nadia para ayudarle con la bebé Manon. En la primera semana, la casa parecía haberse convertido en una guardería. Productos para el bebé dispersos por doquier; frascos de talco, toallitas húmedas, paquetes de pañales, varios biberones… pero, sobre todo, juguetes.
-Bueno, Emma ya tiene unos meses. Supongo que fue suficiente tiempo para que Adrien aprendiera a equilibrar el cuidado del bebé y las tareas del hogar-.
Ahora que recordaba…
-¿El chupete de fruta y los peluches de gatito y mariquita serán los únicos juguetes que tiene? ¿O será que el resto de los juguetes está arriba?-.
Marinette se apoyó en el borde de la encimera y dirigió su mirada a la escalera en la esquina derecha del fondo; que conducía al piso de arriba.
-¿Emma tendrá su propio cuarto ya?-.
A su derecha, había un espacio con una puerta corrediza. Parecía como un "clóset de concreto"; de esos que son parte de la estructura de la vivienda en vez de muebles.
-¿Qué será? ¿Acaso será donde Adrien oculta el desorden?-.
No debería…
Pero…
Si había desorden, a Adrien no le vendría mal que lo arreglara por él. Solo no tiraría nada a la basura y tendría cuidado si había algo delicado. Al abrir la puerta, resultó ser un cuarto de lavado; ocupado por una lavadora, secadora y un tendedero de pared, plegable. Era un poco más pequeño que el de su casa; la puerta corrediza junto a la entrada principal, que compartía muro con la cocina. Pero se veía funcional. El suelo era de mármol blanco con una rejilla en el centro. Había canastos de ropa vacíos. Salvo por uno de color naranja, lleno de ropa de bebé.
-Es algo-.
Marinette entró, levantó el canasto del suelo y lo colocó sobre la secadora. Tomó un mameluco de arriba de todo y lo examinó. No tenía manchas. Era suave al tacto; se supone que la ropa de bebé sea suave de por sí, pero a veces se siente la diferencia entre la ropa que necesita lavarse y la recién lavada.
Olió la manga ligeramente.
Percibió lo que, asumió, era un poco del aroma natural de Emma. Aún recordaba aquella visita a Nadia. Mientras Manon tomaba una siesta, Nadia les había invitado un té a Sabine y ella como agradecimiento. En su mayoría, Marinette no estaba interesada en las anécdotas de su madre sobre cuando ella era bebé. Así que no se molestó en escuchar la mayoría de la conversación. Aunque, Nadia mencionó algo que le llamó la atención. "Finalmente entendía lo que le había dicho Sabine sobre el aroma de un bebé".
-¿Qué tiene el aroma de un bebé que lo hace tan…?-.
Bueno… volviendo a la realidad. También se percibía un perfume muy sutil. Floral. Era ropa limpia. Podía ayudar organizándola y doblando. Así que llevó el canasto a la sala y comenzó a doblar sobre la mesa de café frente al sofá. La ropita de Emma era adorable. En especial los escarpines.
Levantó la vista un momento para ver a Adrien.
-Tal vez estuvo priorizando lo esencial para Emma y por eso no pudo permitirse conseguirle más juguetes. Claro, yo podría coser algunos peluches para ella-.
Hacía tiempo que en verdad deseaba retomar la costura, pero no se desidia por qué tipo de ropa comenzar. Volviendo a leer viejos cuadernos y apuntes de la escuela, descubrió que se había centrado en la carrera de diseño de modas. Aprendido muchas técnicas nuevas de confección.
Además, necesitaba un nuevo libro de bocetos. El libro que tenía antes del coma, aparte de estar personalizado con su estilo y marca personal, tenía una cerradura incorporada; como la de un diario íntimo. Y no encontraba la llave. Ahora tenía dos cosas que no podía abrir. El libro de bocetos y esa pesada caja de costura. ¿Cuándo se había vuelto tan paranoica?
-Ah, claro… Alya me dijo lo que pasó. Esa niñita mimada había intentado robar mi diseño para el concurso de bombines. Y terminó huyendo, llorando por su papi…-.
Iba por la mitad del canasto, cuando notó algo entre la ropita. Algo pequeño, rojo y con motas negras. Marinette lo tomó en sus manos para verlo mejor. Parecía un muñequito chibi. Gran cabeza, cuerpo pequeño y ojos adorables.
-¿Es una mariquita? ¿O una especie de hada con motivo de mariquita?-.
Un gimoteo llamó su atención. Era Adrien, estaba muy inquieto. Marinette dejó el muñequito en el canasto de la ropa y se acercó a él. Continuaba con los ojos cerrados.
Su frente se sentía un poco caliente. Estaba sudando mucho. Marinette se apresuró a la cocina para buscar un paño. Lo mojó un poco en el fregadero y lo colocó sobre la frente de Adrien. Lo que pareció calmarlo un poco. Marinette sacó su teléfono del bolsillo de su pantalón de pijama y buscó a Rose en la lista de contactos.
Escuchó el tono de espera.
-"Por favor, Rose… No tardes"-.
-Hola, Marinette. ¿Cómo estás?- respondió Rose.
-"Hola, Rose… Estoy bien, pero…"- se interrumpió Marinette.
-¿Si…? Te escucho preocupada ¿para algo malo?-.
Marinette respiró hondo antes de retomar la conversación. La salud de Adrien era prioridad.
-"Es… es Adrien"-.
Escuchó a Rose exclamar al otro lado de la línea.
-"Escucha, no es el mejor momento para discutir los detalles… Necesito tu consejo como doctora"-.
-¡Cuanta conmigo!- respondió Rose; cuan héroe sin capa. -¿Qué le sucede a Adrien?-.
-"Hoy despertó sintiéndose muy mal. Dijo que le dolía la cabeza y se sentía un poco mareado. El termómetro marcaba temperatura sobre lo normal, pero sin llegar a ser fiebre. Tomó un té, receta especial de mi madre, y eso le ayudó con el dolor de cabeza… pero luego estuvimos hablando y-…"-.
-¿Qué ocurrió?-.
-"El mareo empeoró y comenzó a dolerle el estómago. Está dormido, pero muy inquieto y está sudando mucho"-.
-Aguarda un momento, debo verificar algo... ¡No cuelgues…!-.
A Marinette le pareció escuchar pasos apresurados al otro lado de línea. Objetos pesados cayendo. ¿Páginas de un libro pasando rápidamente?
-Marinette… Por lo que me dices, parecen síntomas de fiebre psicógena-.
-"¿Es contagiosa?"-.
Era más por Emma que por ella. Si pudo haberse contagiado, también debía permanecer alejada de la bebé.
-Descuida. No es el tipo de fiebre que se produce debido a una bacteria o un virus. Tiene que ver con cómo el estado emocional afecta a la salud. Suele surgir debido a una situación estresante-.
-Y yo no ayudé con nuestra reveladora y MUY estresante charla… ¡Qué torpe!-.
-"¿Hay algo que puedas recetarle?"-.
-Esta condición aún se está investigando, pero por ahora puedo recomendar que descanse e intente algunas técnicas de relajamiento y respiración-.
-"¿La meditación ayudaría?"-.
-Claro-.
-Perfecto, gracias a mamá por sus clases de meditación matutinas-.
-Pero si no mejora en 48 horas, o la fiebre sigue subiendo, lo mejor sería que acuda al hospital-.
-"Entendido"-.
- Puede que el dolor de estómago también sea debido al estrés. Un poco de té de manzanilla puede ayudar. O si tiene muchas nauseas, puede tomar jugo de limón y jengibre-.
-"Anotado. Mil gracias, Rose"-.
-Ah… y algo más-.
-"¿Si?"-.
-¿Recuerdas que Juleka y yo pronto seremos madres? Bueno, queremos aprovechar y pasar algo de tiempo con nuestras amigas como antes, cuando éramos más jóvenes. Así que estamos pensando organizar una Noche de Chicas-.
-"Suena bien. Pero…"-.
-No te preocupes. Será al menos dentro de dos semanas. Juleka y yo aún estamos indecisas sobre el tema. Adrien podría estar mejor para entonces-.
-¿Es tan obvio que estoy cuidando él?-.
-"Ok, cuenta conmigo"-.
-Bueno, adiós-.
-"Adiós, Rose. De nuevo gracias"-.
Colgó y dejó su teléfono en la mesa de café.
-"¡No…!"- exclamó Adrien de repente. Parecía asustado. -"¡No… No… No…!"-.
-¿Tiene una pesadilla?-.
Marinette se aproximó a él y comenzó a sacudirlo por los hombros. Tratando de despertarlo.
Adrien se sentó de golpe. Apenas dándole tiempo a Marinette de apartarse. Se levantó y corrió al baño. Marinette lo siguió y lo vio desde la puerta del baño. Estaba inclinado sobre el lavamanos más cercano a la puerta. Tenía arcadas, como a punto de vomitar. Marinette le sujetó el cabello; la gomita que se lo sujetaba se había caído, y frotó su espalda.
Tras un rato, Marinette lo ayudó a regresar al sofá.
-Entonces es por esto que no ha estado durmiendo bien. Tiene pesadillas… ¿Serán sobre su primo?-.
-"Gracias"- dijo Adrien, agotado.
-"No tienes por qué"-.
Lo vio fijarse en el canasto de ropa sobre la mesa de café y la pila de ropita doblada.
-"¡Oh! Pensé en ayudar un poco con la ropa de Emma y… ¡Ah, encontré esto en el canasto!"-.
Marinette observó cómo los ojos de Adrien se agrandaron al verla sacar el juguete del canasto. Se lo tendió y Adrien lo tomó con cuidado en ambas manos. Como si fuese algo muy delicado.
-"Qué bueno que la encontraste. Es que… no es un juguete apto para bebés. Debió mezclarse en la ropa por error"-.
-Así que es una muñequita… no muñequito-.
-"Es preciosa"- comentó Marinette.
-"Pertenece a alguien muy especial para mi"- agregó Adrien. Parecía algo melancólico. -"Espero poder devolvérselo algún día"-.
-¿La madre de Emma? Pero, ¿son solo esperanzas de Adrien o ella realmente puede regresar en cualquier momento? Es decir… si es lo mejor para Emma tener a su madre con ella. Lo que le haya pasado… ¿tendrá que ver con lo que ocurrió con Félix?-.
AUTOR: Tomó tiempo, pero finalmente pude terminar un nuevo capítulo.
