CAPITULO VEINTE

ROSALIE

Me siento... como si cayera al vacío en cámara lenta. Todo el aire ha sido aspirado de la habitación. Cada segundo, cada respiración, se extiende durante una eternidad.

No estaba segura de qué pensar cuando te atrapo en el aire.

¿Ella vio eso? ¿Isabela vio eso? ¿Sabía que Emmett me tenía? Quiero decir, por supuesto que sabía que me tenía. Me sorprende pensar que no se molestó en tratar de ayudarme a escapar de él, si vio que fue él quien me atrapo. Ahora que lo pienso, nunca me preguntó cómo terminé con Emmett. Era como si ya lo supiera...

¿Rosalie? Ignoro los pensamientos alarmantes de Emmett y trato de calmar los míos.

-¿Qué quieres decir?- Estoy sorprendida de lo bien que suena mi voz, lo genial -¿Viste a Emmett atraparme cuando me caí? ¿Cuándo atacaron Fort Dallas?- Su expresión cambia: primero sorpresa, luego culpa. Se da cuenta de lo que ha dicho. Y yo también me doy cuenta. Todo este tiempo, ha sido muy cuidadosa, muy delicadamente tratando de asegurarse de que yo sea feliz, realmente feliz, cuando supo que me había abandonado con Emmett todo este tiempo. Lo sabía, y como ahora estoy bien con él, todo está mejor.

Mi Rosalie, ¿por qué estás tan molesta?

¿Era esto parte del plan? Le exijo. ¿Todo este tiempo? ¿Se trató de que me iban a secuestrar sólo para entregarme a ti? Nunca fue un rescate para mí, ¿verdad?

No sé lo que ella planeó, pero sé que le dejé muy claro a Edward que quería una compañera humana. Caíste en mis garras y supe que eras mía.

Y ellos también lo sabían ¿no es cierto?

Edward conectó su mente con la mía e intentó convencerme de que te regresara. No lo hice. Así que lo sabían. Sabían todo el tiempo que yo estaba con él, y me dejaron. Me siento aturdida. Conmocionada. Herida. Traicionada.

He sido traicionada por todos. Isabela está lista para cargar y salvar Fort Dallas, ¿Pero no se molestó en intentar salvarme cuando estaba asustada y sola? Es la guinda del pastel, y ya he terminado con esto. Isabela parece trastornada.

-Rosalie…- levanto una mano.

-No quiero hablar contigo ahora mismo- mi voz se quiebra -me abandonaste.-

-¡No sabía qué hacer!-

-Lo hiciste. Tenías una opción, y me dejaste... dejaste que un dragón me llevara porque querías rescatar a tu hermana. Sabías lo que Emmett quería. ¿Hubo alguna vez un plan para rescatarme?-

-Era un riesgo- dice suavemente -pero pensé que estarías más segura con él que con Royce…-

-Oh, bueno, estoy muy contenta de que hayas decidido mi futuro- le digo bruscamente -la próxima vez, ¿Qué tal si me dejas tener algo que decir al respecto?- pasé por delante de ella, arrebatando mis gafas de una mesa del patio. Me siento utilizada. Me siento muy, muy traicionada. Me siento muy estúpida.

¿Cómo pude pensar que esta gente se preocupaba por mí? ¿Que eran mis amigas? Por supuesto que Isabela puso a su hermana por encima de mí. Por supuesto que ella nunca vino por mí. No si sabía que yo estaría bien y sería un fenómeno que un dragón me abrazara. Y estúpida de mí, nunca me detuve a cuestionar nada de eso. Sólo me preocupé por Isabela y Ángela como si fueran mis amigas y no me apuñalarían por la espalda. Marcho al lado de Emmett y agarro las correas, subiéndome a su lomo.

Llévame a casa.

-Rosalie…- Isabela comienza de nuevo.

-No quiero hablar contigo- le ladro -¡Ahora mismo no!-

Está disgustada. Me dice Emmett. Edward está enfadado porque ella está disgustada.

Puedes decirle a Edward que se lo meta por el culo. Respondo furiosa. Que intente comerme. No conseguiría nada más que un bocado de sal porque estoy muy, muy amargada ahora mismo.

Él nunca te haría daño. Me dice Emmett con vehemencia. Nunca le dejaría acercarse lo suficiente. Y abróchate el cinturón y te llevaré lejos.

Se siente como si fuera una eternidad arreglar todas las correas correctamente, y todo el tiempo, Isabela me mira con los ojos heridos. Puedo sentir su mirada clavada en mí, y no me importa. Sólo me concentro en poner cada hebilla en su lugar. Cuando por fin están todas en su sitio, pongo las manos en el manillar y miro fijamente al frente.

Estoy lista. Vamos.

¿Estás enfadada? pregunta Emmett, una nota extraña en sus pensamientos. ¿Porque eres mi compañera?

Porque no me dieron otra opción. Nadie se molestó en preguntarme qué quería. Ni tú, ni Isabela, ni el maldito dragón de Isabela. Nadie se detuvo a pensar cómo me sentiría si me arrojaran a un dragón en vez de quedarme en Fort Dallas. Todos asumieron que sabían lo que era mejor para mí. Y por eso estoy enfadada. Aprieto el manubrio más fuerte.

Vamos, por favor.

¿Deberíamos hablar? No me gustan tus lágrimas. ¿Estoy llorando? Ni siquiera me importa.

Sólo vámonos. Ahora mismo ni siquiera quiero hablar contigo. Puedo sentir el shock en sus pensamientos.

¿Estás enfadada conmigo?

Sí, lo estoy. Ahora mismo, estoy enfadada con todo el mundo. Por favor, déjame en paz.

Hay una larga pausa, y puedo decir que Emmett está tratando de averiguar qué hacer. Sé que cada instinto que tiene le dice que debe consolarme, pero realmente quiero que nos vayamos volando ahora mismo. Quiero alejarme de los ojos tristes y culpables de Isabela, porque si me quedo, voy a decir cosas que lamentaré y que me van a doler aún más. Sólo quiero arrastrarme a un rincón oscuro y lamer mis heridas. Al menos Royce sólo me rompió por fuera. Nunca me hizo daño por dentro. Podía alejarme de su horror porque sabía que era sólo temporal. Era algo que había que soportar.

No sé cómo lidiar con esto. Incluso mi método normal de ir a mi lugar 'feliz' no funciona, porque cuando trato de sacar una imagen mental de prados y flores claras, pienso en Emmett y su bandera como una manta de picnic y la forma en que trató de darme un arbusto arrancado, como si fuera lo mismo que darme un ramo de flores. Mis pensamientos son un desastre durante todo el largo vuelo de regreso a casa. Cuando llegamos a la tienda, ni siquiera me paro a esperar a que Emmett se desate. Me desabrocho rápidamente, me deslizo de su lomo y atravieso las puertas dobles, dirigiéndome a mi cama.

Rosalie, espera.

Como hice durante todo el vuelo, le ignoro. Me abro paso a empellones, pisando a zancadas hacia mi cama, -y espero que con un poco de privacidad-, lo más rápido que puedo.

No quiero hablar. No en este momento.

No lo entiendo. ¿Por qué estás enfadada conmigo? Sus pensamientos están desconcertados. No te he traicionado.

Nunca me lo dijiste. Le acuso. Sabías que me vendieron a ti y me dejaste entrar ahí, todos felices como si fueran mis mejores amigos y no unos imbéciles desconsiderados. Como si no fuera sólo un cuerpo caliente que llena una necesidad conveniente. Eso es todo lo que fui para ellos, y tal vez eso es todo lo que soy para ti. La mente de Emmett es de repente una ráfaga de cuervos enojados.

Nunca digas esas cosas. Eres mi fuego, mi corazón. Eres mi compañera.

Sólo porque me 'caí' convenientemente. Le señalo mientras me arranco los zapatos y los tiro al suelo. Justo en tus brazos. Me subo a la cama y me pongo las mantas en la cabeza. Ahora vete.

¿Irme? Puedo oler su olor, y puedo oír sus pasos cuando se acerca.

Eso es. Vete. Quiero que me dejen en paz. Me doy cuenta de que todavía estoy hablando en lenguaje mental, y eso hace que me sienta más frustrada. Bajo las mantas y le miro fijamente.

-Sé que no estoy siendo razonable, pero necesito tiempo para procesar esto y sacarlo de mi sistema- se arrodilla junto a la cama, preocupándose de que sus ojos se vean entre el oro y el negro.

Dime cómo ayudarte, entonces.

-No te quiero en mis pensamientos- presiono las palmas de mis manos en mi frente -está demasiado llena, y no puedo pensar con claridad sabiendo que estás ahí, recogiendo cada pequeña idea que tengo. Quiero ser capaz de tener mi ira sin que tú la espíes en cada momento. Sólo quiero una hora de paz y tranquilidad- puedo sentir que sus pensamientos se vuelven obstinados.

No. No deseo dejarte.

-Y yo no quería un dragón en mi cerebro, pero no siempre conseguimos lo que queremos- respondo -no te quiero aquí- me pongo las manos en la frente -sólo quiero paz y tranquilidad durante cinco malditos minutos.-

¿Cinco minutos? Se anima con eso. Puedo darte cinco minutos. Ugh, demasiado literal.

-Una hora- le digo. Quiero una hora.

Muy bien, me quedaré callado. Mientras se asienta en sus piernas, me doy cuenta de que no lo entiende. Me siento.

-No, Emmett. Aunque estés aquí, no importa si estás callado. Sigues aquí- me froto la frente -la única manera de estar tranquila es si te vas, sal de la zona de alcance por un rato- me mira con ojos oscuros, pero no siento los cuervos. Sólo hay una profunda decepción. Se pone de pie, lentamente.

Todavía eres mi corazón, mi Rosalie. Eso me da ganas de llorar.

-Lo sé, Emmett. Y todavía te quiero, ¿Esta bein? Sólo necesito lamer mis heridas en privado por un tiempo.-

Te lameré las heridas. Se extiende y me pasa un nudillo por la mejilla. Por alguna razón, eso me hace querer reír y llorar.

-Puedes hacer eso después de que haya tenido una buena hora para curarme, ¿si? Me siento realmente traicionada y herida, y cada momento que estás acechando en mi cabeza lo hace peor, porque no puedo dejar de concentrarme en eso.-

Lo entiendo. Vuelve a pasar su nudillo por mi mejilla y me envía un rayo de amor puro y dulce en sus pensamientos. Luego se da la vuelta y se aleja. Te dejaré con tus pensamientos, aunque no estoy de acuerdo con ellos. Entiendo que quieras tranquilidad en tu cabeza. Conozco muy bien este sentimiento. Sí, supongo que sí, después de años de que sus "cuervos" atacaran su mente.

-Gracias- susurro -lo aprecio mucho.-

Lo sé.

Con eso, se queda en silencio, y le oigo salir. Mi mente está en silencio. Es lo que yo quería. Es... raro, también. Es la primera vez en mucho tiempo que he estado completamente sin mi conexión con Emmett. Últimamente, cuando caza, se mantiene a distancia para poder tocar mis pensamientos. Ahora mismo, siento que lo he echado. Pruebo nuestra conexión mental, tratando de encontrar esa pequeña y brillante "chispa" en mi mente que es mi dragón, pero ya no está.

No me siento del todo cómoda con ello. No es tan relajante como pensé que se sentiría. En cambio, se siente solitario, y eso me hace sentir peor. Bueno, parezco decidida a hacerme desgraciada, ¿no? Me tumbo en las almohadas y miro el tenue brillo de las luces de emergencia del techo. Odio esto. Odio no saber en quién confiar. Odio que después de un mes de felicidad, me sienta como si hubiera vuelto a la zona de "Nadie ama a Rosalie". Me siento abandonada de nuevo. Supongo que esta vez me duele más porque no me lo esperaba. Mi guardia estaba baja. Y estoy enamorada, y ahora que descubro que Emmett estaba involucrado, aunque sea marginalmente, me siento como si hubiera perdido a la única persona en la que podía confiar.

Después de todo, él sabía que Isabela deliberadamente no fue tras de mí y nunca ha dicho nada. Concedido, probablemente no entendía la diferencia, pero yo sí. Es una gran diferencia para mí. Abrazo una de las almohadas y dejo que mis lágrimas caigan. ¿Por qué nunca nada es sencillo? ¿Por qué nunca nada funciona para mí? ¿Por qué nunca nadie me quiere a mí? ¿Por qué siempre soy sólo una idea de último momento?

Debo haberme dormido mientras lloraba, porque me despierto poco después, con las mejillas mojadas y la cabeza dolorida. Siento antinaturalmente tranquila la tienda, y parpadeo, tratando de despertarme.

¿Emmett?

No hay respuesta. Todavía debe estar fuera de alcance. No debería haberle alejado. Ahora estoy irritada conmigo misma y con todos los demás. Su gran pecho de bronce sería bueno para acurrucarse y llorar. No estoy enfadada con él. Diablos, ya no estoy enojada con Isabela. Sólo estoy muy, muy decepcionada con todos. Desearía que no me importara tanto, pero me importa. Cierro los ojos, a punto de volverme a dormir cuando huelo algo... horrible. Zorrillo y algo podrido y un poco demasiado familiar. Me recuerda al olor a orina de ciervo de Esme, excepto que ella dijo que estaba fuera. Abro los ojos, frunciendo el ceño. Y luego oigo voces. Voces masculinas.

-¿Estás seguro de que el dragón se ha ido?-

-Sí, se fue volando hace un rato. Por eso tenemos que ser rápidos. Vamos. Ella está por aquí- mi cuerpo se pone rígido por el miedo. Esa voz baja y fría suena como... Royce. ¿Pero por qué está aquí? ¿Y por qué está disfrazando su olor? Me acerco al costado de mi colchón, buscando un arma. No hay nada más que libros y galletas. Con Emmett alrededor, no tengo necesidad de un arma, nunca. He sido tan descuidada, no pensando en equiparme...

Y enviando a mi dragón lejos. Dios, soy tan idiota. Le envié lejos y ahora Royce ha vuelto. ¿Está... aquí para asesinarme? Agarro un grueso libro de bolsillo, listo para arrojárselo a la cabeza en cuanto llegue a la esquina. Me pongo de pie, acolchando unos pasos hacia adelante. Si puedo llegar al siguiente pasillo, mis utensilios de cocina están ahí, y tengo un cuchillo...

-Oh no, no lo harás- dice otra voz, justo detrás de mí. Antes de que pueda darme la vuelta, algo grueso y pesado es puesto sobre mi cabeza y soy arrojado al suelo. Grito, mi mejilla golpeando contra el duro suelo.

-Te tengo- dice la voz, y algo -alguien- pesado aterriza en mi espalda. Me agarra de un brazo y lo retuerce brutalmente detrás de mí, y luego del otro. Un momento después, me ponen esposas alrededor de las muñecas, apretadas y dolorosas.

-¿Quién es usted? ¿Qué es lo que quieres?- grito, frenética. Bajo la bolsa, hace calor y hay moho, y siento que no puedo respirar. Emmett. grito mentalmente. ¡Emmett! ¡Escúchame!

-¿La tienes? Bien- escucho la voz de Royce otra vez -ella es más pesada de lo que recuerdo.-

-Supongo que chupar la polla de un dragón la alimenta mejor que tú- se carcajea otro.

-Muy gracioso- la voz de Royce está tan fría como siempre -a menos que quieras chuparle la polla al dragón, te callarás y te concentrarás en sacarla de aquí. Nadie querrá estar cerca cuando vuelva y descubra que su noviecita ha desaparecido.-

-Mierda no- dice otro, riéndose. Suena joven y temerario, tendría que serlo, si está ayudando a Royce.

-Déjenme ir- les ruego -por favor. No he visto su caras. No le diré que estuvieron aquí. Tomen lo que quieran de la tienda. No diré nada, lo prometo.-

-Está bien- dice Royce, y mi corazón se salta un latido por un momento. ¿De verdad va a dejarme ir? -chicos, la han oído hablar- por un momento, estoy sorprendida. ¿Funcionó? -es una ladrona- continúa Royce -eso significa que tenemos que callarla en caso de que el dragón pueda oírla- ¡Mierda! No, no, no, no, no.

-Por favor…-

-¿Quién tiene el spray?- Una pausa -Rick, haz lo tuyo- ¿Spray? ¿Lo tuyo? Una mano me toca la cara a través del saco de arpillera sobre mi cara, y yo farfullo.

-Quédate quieta, chica- un momento después, algo duro y pesado me golpeó en la parte posterior de la cabeza. Fuegos artificiales rojos florecen detrás de mis ojos, y luego todo se vuelve negro.