CAPITULO VEINTIDOS
ROSALIE
-¿Royce?- susurro. A penas puedo oírme a mí misma. Mi cabeza aún palpita con el disparo en un espacio tan reducido. Me zumban los oídos. El miedo me hace jadear, y estoy sudando por el nerviosismo. Alguien aquí tiene un arma. Acaban de disparar a alguien.
-No responderá- me dice Aro. Mi cuerpo se congela. Dios mío. ¿Royce está... muerto? -y no creo que nadie más vaya a abrir la boca en un futuro próximo- continúa Aro -es algo muy peligroso, vender a la gente- se mueve hacia adelante, y su mano toca mi cara. Me levanta la barbilla, y aunque no puedo verlo, me siento escudriñada -no quiero que te alarmes, Rosalie. Eres mi invitada- quiero replicar que Royce también era su invitado, pero estoy demasiado distraída. Su mano está caliente contra mi piel, y el olor a especias es más espeso ahora que está de pie más cerca, y me doy cuenta de dónde he olido eso antes. En un dragón. En Emmett. ¿Es Aro un dragón? ¿Pero cómo? Habla en inglés, y aunque su acento es extraño, suena humano. Y cuerdo. O un poco loco, pero nada como Edward o Emmett. No lo entiendo. Me da un golpecito en la mejilla -interesante que seas su pareja. No lo habría adivinado al mirarte. Pero Royce dice que no mintió.-
-¿Y si lo hizo?- yo respondo, con la voz ronca. El aire cambia, y puedo decir que Aro se está inclinando. El calor de su cuerpo está cerca de mi cara, y el intenso olor a especias de él se hace más espeso.
-Ambos sabemos que no lo hizo- me murmura Aro. Se endereza y se aleja. Hay una pausa, luego pasos -que alguien lo saque de ahí y le limpie la cara a ella. Es nuestra invitada. Ahora, voy a ir a tomar una siesta. Despiértenme cuando el dragón descubra dónde está- el tiempo pasa.
Me siento como si estuviera atrapada en el limbo. Estoy incómoda por las esposas y mi venda, pero no estoy segura de qué más hacer aparte de sentarme aquí. Tengo sed. Estoy cansada. Mi cabeza está nublado. Pero al menos no estoy muerta. Han pasado horas, creo, desde que Aro se fue. Horas desde que alguien entró y me limpió la cara con una toalla húmeda, quitando las salpicaduras de sangre de Royce. Horas desde que alguien apareció y limpió el suelo del desastre que Royce dejó. No me gusta pensar en ello. En su lugar me concentro en Aro.
La mano que me tocó la cara estaba caliente. El olor de él me era familiar. Si lo hubiera visto, quizá habría notado sus garras o su piel dorada y sus ojos dorados. La pregunta es, ¿Por qué es tan diferente? ¿Cómo es que habla tan bien el inglés? ¿Cómo es que no está completamente loco a menos que también tenga una pareja? Debe tenerla... pero ¿Quién? Y si tiene una pareja, ¿Qué quiere de mí y Emmett? Tiene que haber una respuesta que estoy pasando por alto. Algo obvio. Algo que reúna todo esto y que tenga sentido. Sólo que aún no lo he encontrado. La puerta se abre, y levanto la cabeza, mi cuerpo se pone en alerta una vez más.
-¿Quién está ahí?-
-Soy yo, Esme- dice una voz susurrante. Unos pasos recorren el suelo -baja la voz para que los guardias no nos escuchen…-
-¿Esme?- estoy sorprendida. De todas las personas que esperaba escuchar en este lugar, no sería Esme. Pero al acercarse, huelo el perfume de rosa que lleva desde aquel día en la tienda cuando cambiamos su spray de ciervo por un aroma más agradable.
-Tú... ¿Estás trabajando con estos tipos?- un segundo después, unas manos suaves me quitaron la venda de los ojos. Ella me mira con una expresión atormentada. Es Esme, pero tiene un moretón gigante en una mejilla, y tiene la barbilla arañada. Está sucia y tiene ojeras. Se ve miserable mientras deja una bandeja de sopa en una mesa cercana -¿Baño?- dice en voz alta -bien, vamos entonces- se pone un dedo en los labios y me toma del brazo, ayudándome a ponerme de pie.
No tengo otra opción que levantarme. Incluso mientras lo hago, miro alrededor, tomando nota de lo que me rodea. Lo que puedo ver no me dice mucho, es una habitación de hotel de algún tipo, pero las alfombras han sido arrancadas y no hay nada más que el suelo desnudo. El sofá en el que estaba sentada está sucio y gastado, y hay un colchón manchado en la esquina de la habitación. La única ventana de la habitación está cubierta de cartón, así que no puedo ver el exterior. Hay un baño a un lado, y Esme me lleva en esa dirección, con una expresión tensa. Me dirijo al interior, y ella inmediatamente cierra la puerta, y entonces somos nosotros dos en el pequeño baño con poco espacio para estar de pie.
-No te pongas muy incomoda- susurra -pero voy a subirte la falda y probablemente se verá más auténtico si realmente utilizas el baño. Tómate tu tiempo, sin embargo, para que podamos hablar.-
-Uh, está bien- trato de no ponerme rara cuando me sube las faldas y me baja las bragas. Me siento en el inodoro, y ella se sienta en el borde de la vieja bañera desportillada a mi lado -¿Qué está pasando? ¿Por qué estás aquí? ¿Estás bien?- Esme cruza sus brazos sobre su pecho y se inclina.
-Define 'bien'. Estoy viva y no he sido violada todavía. Eso es todo lo que tengo por ahora- la sonrisa que me da es fría.
-¿Te tienen cautiva?- me muevo en el asiento del inodoro, porque no creía que fuera posible estar más incómoda con un par de esposas, pero supongo que me equivoco. El inodoro es duro e incómodo, y parece que no puedo sentarme de manera que no me pellizque los brazos contra la cisterna.
-¿Sí y no? No quiero estar aquí, pero no tengo elección- se frota las manos en la frente -estos nómadas, son una especie de pandilla. La mayoría de los nómadas se separan después de robarse unos a otros y siguen su propio camino. Esta banda se mantiene unida y se cuidan unos a otros. Supongo que son capaces de hacer más mierda de esa manera. De todas formas, pasaron por mi gasolinera hace una semana. Qué suerte tengo. ¿Y adivina quién estaba allí con ellos? Mi hermano, quien consiguió que me echaran del Fuerte Tulsa con él hace dos años.-
-¿Tu hermano?-
-En resumen, es un idiota. No es... un buen tipo- se retuerce las manos -cuando nos echaron del Fuerte Tulsa, intenté quedarme atrás. No quería ir con él. Pero como también soy una Platt, me hicieron dejar el fuerte con Alec. Me escapé de él un par de semanas después cuando se hizo evidente que cuando nos quedáramos sin dinero, iba a tener que trabajar para él- niega con la cabeza y se pone un mechón de pelo oscuro detrás de la oreja -no quería volver a verlo. Encontrarlo aquí fue mala suerte. ¿Descubrir que es la mano derecha de Aro? Peor suerte aún.-
-Este tipo Aro- digo en voz baja -tú…-
-Lo sé- responde Esme, mirando a la puerta -creo que es un dragón- Esme retuerce sus manos mientas dice las palabras -nadie más se ha dado cuenta todavía, que no es uno de nosotros. Lo supe en el momento en que lo vi. Tiene esa extraña apariencia monocromática que tiene Emmett, pero es mucho más pálido. No tiene cuernos. Pelo largo. Escuché a alguien bromear que pensaban que era un albino, pero creo que es un dragón. Tiene uñas raras, y parece... extraño.-
-Es un dragón- le digo con un guiño -tienes razón. ¿Has visto a su compañera?-
-No creo que tenga una.-
-¿Cómo es posible que no esté loco si no tiene pareja?- eso va en contra de todo lo que he averiguado sobre los dragones.
-No hay muchas mujeres que viajen con este grupo. Soy la única que está por debajo de la edad de la menopausia- se mueve, nerviosa -y si no empiezo a salir con alguien pronto, no importa que sea la hermana de Alec. Se van a deshacer de mí por no ser amable.-
-Esme, lo siento mucho- me retuerzo las manos en las esposas, frustrada -saben lo del disfraz de olor- su sonrisa es frágil.
-Lo sé. Alec. Ese cabrón- sacudo la cabeza, tratando de concentrarme. Necesito pensar en Aro.
-Tiene que tener una compañera. ¿Qué hay de... qué hay de los chicos? ¿Hay algún hombre en particular con el que pueda estar involucrado? Si los dragones pueden tener hembras, seguramente también pueden tener machos.-
-No, eso es todo. No creo que esté cerca de nadie. Aro siempre está solo- bueno, mierda.
-¿Qué hacemos?-
-Se pone peor- me dice, una mirada de desesperación en su cara -tienen otro dragón- la miro con horror.
-Ellos... ¿Qué?-
-Lo sé- se muerde el labio, su cara está atormentada -se ha transformado en su forma humana y lo tienen todo atado con estas cadenas especiales para que no pueda volver a cambiar. Está totalmente enloquecido, Rosalie. Tenemos que ayudarlo.-
-¿Cómo vamos a ayudar a alguien?- muevo desesperadamente los puños, y luego me estremezco con el golpe de dolor que me sube por los brazos -¿Y qué quiere este tipo con un dragón?-
-No lo sé. Me preocupa que vaya a atacar el fuerte más cercano y se apodere de él. ¿No es eso lo que todo idiota loco por el poder quiere? ¿Más poder?-
-Puede quedarse con el fuerte- le digo, moviéndome incómodamente una vez más -no quiero tener nada que ver con ellos.-
-No puedo dejar que se haga cargo. ¿Quién sabe a cuánta gente más va a matar?- pienso en Royce y me estremezco. En las familias que aún viven allí. No, supongo que hablo mucho, pero tampoco quiero que mueran.
-¿Qué hacemos entonces?-
-No lo sé- admite -pero mientras esté "con ellos"- ella hace señal de comillas con sus manos -me dejan trabajar con los prisioneros y hacer trabajos de mierda por aquí. Ayer me enteré de lo de ese imbécil de Royce. Llevaban un tiempo metiéndose con él, haciéndole actuar como su esclavo, haciendo trabajos de mierda para ellos, todo tipo de cosas desagradables. En el momento en que me uní a ellos, me enteré de que había estado hablando de dragones y de ti, y lo siguiente que sé es que nos dirigimos hacia ti y Aro tiene un plan. No sé cuál es el plan, pero está muy entusiasmado con él. Mi hermano dice que es lo más emocionado que ha visto a Aro desde que le conoció.-
-¿Qué crees que podría ser?-
-Algo con Emmett- me dice de forma inquietante -si sabes algo de él, tienes que decirle que se mantenga alejado. Por eso te secuestraron. Quieren traerlo y utilizarlo.-
-¿Utilizarlo? Nadie puede utilizar a un dragón.-
-Aro cree que puede- dice -y esa es la parte que más me asusta- A mí también. Hablamos un poco más, pero Esme tiene que irse antes de que los demás empiecen a sospechar de nuestra amistad. Me venda las muñecas con un poco de tela para que las esposas no me corten la carne, me pone la venda en los ojos y la deja lo suficientemente alta para que pueda ver un poco por debajo, y se disculpa una y otra vez -volveré tan pronto como pueda- promete mientras me lleva de vuelta al sofá -hasta entonces, sólo aguanta.-
-Tenemos que salir de aquí- le digo, preocupada -por favor. Tienes que ayudarme.-
-Lo sé. Lo haré, lo prometo. Sólo tengo que encontrar la mejor manera de sacarnos a ambas de aquí sin que nos maten.-
-Dime dónde estamos y podré dirigir a Emmett. Puedo hacer que entre y empiece a arder…-
-¿Y ser capturado como el otro dragón?- ella sacude la cabeza -si tiene una forma de capturar un dragón, también capturará al tuyo. Y entonces tendrá dos dragones a su disposición y nadie podrá interponerse en su camino. He averiguado lo suficiente sobre Aro como para darme cuenta de que no le interesa lo que es bueno para la gente común, Rosalie. Aro está a favor de Aro y sólo de Aro.-
-Entonces, ¿Qué sugieres?- ella piensa por un momento.
-Lo mejor que podemos hacer ahora es encontrar una manera de sacarte de aquí y volver a él, y él puede hacernos volar a ambas fuera de Dodge- asiento con la cabeza.
-Estoy confiando en ti- me lleva de vuelta al sofá y me ayuda a sentarme, luego recoge el tazón.
-No me conoces- susurra -sólo soy la chica que te sirve la sopa- luego, más fuerte, sostiene una cuchara -abre bien la boca. Hagamos que esta alimentación sea rápida o te pondrás estas cosas.-
