Declaimer: bungo stary dogs no es de mi propiedad si no Kafka Asagiri. Yo solo cree la historia.
Había pasado cuánto tiempo ya, ¿un año? No, creía que era más, pero el inicio de la primavera en Yokohama prometía ser una de las más hermosas sin duda y ese dato, le trajo una corazonada maravillosa. Realmente pasaría algo divertido.
-¡Dazai-san! ¡Dazai-san! Debemos darnos prisa para entregar el recado, no podemos quedarnos aquí viendo árboles.
El chico-tigre, Atsushi era quien lo reprendía y a él le nacía una pequeña sonrisa, era increíble como ese joven había madurado tanto, pero era algo lógico, ya habían pasado por toda clase de cosas y aún aguardaban otras quizá más intensas.
-Claro, claro, iré enseguida. Simplemente me sentí ansioso por la llegada de la primera.
-Solo apresurémonos, Kunikida-san nos espera y realmente no quiero escuchar sus regaños.- señaló el albino con pesar, por culpa del pelicastaño esta semana los habían reprendido ya tres veces.
-Oh, que miedo- habló cantarín el ex port mafia.
Su misión era absolutamente sencilla: entregar un paquete de correspondencia -pues como la necesidad tiene cara de perro les tocó ahora hacer de recaderos- a una agencia de modelaje local. Debía admitir que se divertía más cuando los enemigos fuertes llegaban, era muchísimo más divertido, pero desde que atraparon a Fiódor y de que este casi lo matara en verdad con una bala en su estómago, no había pasado nada interesante.
De lo único que se sentía orgullo (y tranquilidad), era del crecimiento que tuvo Atsushi y de el gran equipo que formaba este con Akutagawa, aunque se llevaran como -literalmente- perro y gato, pero eso solo le traía nostalgia pues él y Chuuya se llevaban exactamente igual.
Al final les contagiaron a sus dos pupilos- porque si, ahora el jefe pelirojo de la port mafia era el mentor del pelinegro- su enemistad/amistad y pues esperaba que aquello fuera algo bueno porque productivo sí que lo era.
Maldijo el arrancar de nostalgia que le dio en todo su trayecto con toda su alma ya que justo en el parque contiguo al muelle, donde se encontraba la rueda de la fortuna, se toparon con los dos dueños de sus pensamientos hace unos escasos minutos para su pesar.
-Creo que al parecer la corazonada que tuve fue más bien un mal augurio- comentó el castaño a modo de "saludo" a los miembros de la mafia.
-Quien sabe, a lo mejor y era un pre-infarto y al fin te estás muriendo, Dazai- contestó Chuuya igual de mordaz.
-¡¿En serio?! Wow eso sería una hermosa forma de morir- habló emocionado el detective-pero algo dolorosa, así que la descarto.
-Dazai- san este no es momento para discutir…
-Cállate Jinko, ya tendrás tiempo para tus estupideces- el pelinegro intercedió con su típica hostilidad que a Atsushi le hizo sentir dolor de estómago.
Sin importar cuántas veces hayan trabajado juntos, cuántas veces se hayan apoyado y salvado la vida el uno al otro su trato era el mismo. Realmente el pelinegro hasta ahora medio empezaba a entender la razón por la que Dazai-san lo quería juntar con ese tigre bueno para nada.
-No son estupideces Akutagawa-regañó- es nuestro trabajo pendiente.
-¿Te volviste tan inútil que ahora tu subordinado debe darte órdenes, Dazai?
-Claro que no, aunque eso sería mejor a permitir que sea mi subordinado quién me cargue por quedar tan débil luego de una lucha- dijo Dazai con una sonrisa burlona a lo que Chuuya solo atinó a lanzarle una patada que fácilmente esquivó.
-¡Ah si! Pues te recuerdo que estuve luchando con un dragón gigante y le metí un edificio de 10 pisos en la boca mientras tú estabas ahí como la bella durmiente haciendo nada.
-Bien, bien, como digas. Y tú, Akutagawa, ¿cómo has estado? Hace un tiempo que no te veo, ¿y Gin? ¿Está tan hermosa como siempre?
-¡Oye no me cambies el tema!
-Si, he estado ocupado y Gin está bien.
Para Atsushi siempre sería incómodo ver como ese hombre tan peligroso se comportaba como un verdadero cachorrito cuando su superior estaba presente.
Tan ensimismados estaban en su discusión/saludo/duda existencial que no notaron un dato super importante. Unos hombres que habían pasado al lado de ellos llevaban mochilas llenas de explosivos que colocaron en las bisagras principales que sostenían la enorme rueda de la fortuna que sobresalía en aquella ciudad.
La explosión fue considerablemente fuerte y dejó a los cuatros jóvenes algo anonadados por el impacto de los explosivos, pero rápidamente se incorporaron al escuchar los ruidosos gritos de las personas que se encontraban desde dentro de la atracción y las que eran simples espectadores se les unían igualmente con el mismo sentimiento de miedo.
Atsushi y Akutagawa se adelantaron a tratar de salvar a las personas, pero algo llamó su atención. Aún con la explosión la estructura gigantesca no había caído, sino que, aparentemente, se estaba sosteniendo por su propia cuenta.
Akutagawa inspeccionó rápidamente la zona y encontró lo que estaba sosteniendo la rueda enorme.
-¡Tigre! -¡Mira!
Los tres restantes al escuchar la voz del moreno dirigieron su mirada a donde señalaba y vieron lo que parecía ser una chica de negros cabellos y tez en extremo blanca. Si su mirada no le fallaba, ¿estaba caminando sobre el agua?, no, era otra cosa por el gesto que tenía. Sus manos parecían estar sosteniendo la rueda de la fortuna con algo invisible. ¿Un campo de fuerza? Pensó Dazai, pero, no lograban ver nada concreto.
Akutagawa siguió con su mirada la dirección de sus manos y logró ver una especie de barrera, no era invisible, pero si muy tenue y sin duda fuerte, era probable que eso mismo fuera lo que la mantenía a flote sobre el agua. Sin duda alguna era una usuaria de Habilidades como ellos.
-¡Bruno, поторопись! ¡ запечатать структуру! (¡Bruno, apresúrate!¡ Sella la estructura!)
¿Qué idioma era aquél? Ninguno logró entenderlo, pero sin duda parecía ser una orden ya que un hombre se encendió a sí mismo en llamas y levándose fue soldando la rueda hasta lograr colocarla nuevamente en su sitio mientras la mujer empujaba la estructura.
Aquello fue sorprendente sin duda.
Cuando los cuatro se reunieron Dazai intentó buscar a la pareja sin éxito, habían desaparecido como por arte de magia.
-¿Quiénes eran esas personas? Eran increíblemente fuertes- mencionó Atsushi.
-Eran usuarias de habilidades especiales, no hay duda de ello.- continuó el pelinegro explicando la poca información que recabaron.
-¿Se enteraron de algún otro dato?- preguntó el del sombrero.
-Hablaban otro idioma. Ruso para ser exacto- mencionó Dazai pensativo.
¿Qué querrían personas rusas en Japón? O más bien en Yokohama.
Su mente inmediatamente hizo click y adelantándose a sus pensamientos el pelinegro contestó:
-Rusos en Yokohama con habilidades… podrían estar relacionados con el tal Fiódor.
-¡¿Qué?! Pero con ese sujeto…-para Atsushi aquello no pintaba nada bien.
-Dazai- habló el pelirojo serio- esto fue sospechoso y si lo que Akutagawa dice es cierto la Port mafia intervendrá.
-La agencia de detectives lo hará también, pero descuida, es probable que mi corazonada fuera justo una colaboración con ustedes. Lo sabía, al final si era un mal augurio.
-Nosotros no colaboramos con ustedes, nuestros intereses se cruzan- contestó el del sombrero de mala gana alejándose.
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Llegando a los cuarteles de la Port Mafia Chuuya habló de inmediato con el jefe explicándole con detalle la situación, incluyendo el tipo de personas implicadas y lo que parecían ser sus habilidades.
-Mmm…Dices que Dazai estuvo interesado…eso solo puede significar que algo interesante está por venir.- el médico sonrió torcidamente.
Si su ex subordinado estaba metiendo las narices e involucraba a Fiódor ellos actuarían también, después de todo la mafia era vengativa y el bastardo se les había escapado y jugado con ellos lo cual era algo que no se permitiría.
-Tú y Akutagawa manténgase pendientes de esto, si Fiódor está involucrado Ango es la fuente más cercana. Es seguro que Dazai irá a verlo. Ve y habla amablemente con algún subordinado suyo, necesitamos un informante.
-Sí.
Interesante, las piezas del ajedrez nuevamente empezaban a jugar.
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-Una semana. No puedo creer que tuvimos que estar encerrados durante tanto tiempo sin saber nada de Fiódor.
Se quejaba en ruso una chica de 19 años, cabello oscuro con pequeños rayos morados, tez blanca como nieve, ojos de un morado tenue, violetas para ser exactos, rostro de ángel y que vestía una especie de vestido a juego con una tiara fina de diamantes.
-Mil disculpas duquesa, pero las circunstancias lo ameritaron. Hubo muchos testigos y según lo que investigué esta ciudad está controlada por una entidad llamada Port Mafia. Esta institución tiene ojos y oídos en todas partes. Además, también existe una agencia de detectives.
-Descuida Bruno, tienes razón. Si quiero encontrar a Fiódor debemos ser en extremo precavidos. ¿Encontraste dónde lo tienen?
-Me ha sido difícil, su alteza, intentaron borrar los pocos registros de su presencia en este país, sin embargo, logré ingresar a sus bases de gobierno y al parecer lo tiene en unas instalaciones gubernamentales.
-¿Sabes quién es su encargado?
-No, no hay información.
-Ahs…-suspiró cansada- no logró entender nada Bruno. ¿Por qué tienen a Fiódor aquí? Él nunca ha hecho nada malo, lo tratan como a un delincuente.
-Lamento no poder responder a sus inquietudes duquesa Anastasia. Creo que es conveniente que nos apersonemos a dicho lugar y solicitemos indicaciones.
-Tienes razón, exigiremos que nos permitan verlo.
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-¡¿Es una broma acaso?! ¿Usted caballero no sabe quién soy? ¡Debe permitirme entrar a verlo!
-Le reitero que esa persona no tiene permitido visitas- Ango se encontraba bastante irritado. Unos guardias de seguridad le informaron que había una mujer solicitando información sobre Fiódor Dostoyevski, pero la chica, a pesar de parecer muy educada y de fines modales no había parado de discutir con él en el momento que le negó la visita.- Y no, no sé quién es usted.
-Soy…
-La duquesa Anastasia de Rusia.
Una voz llamó la atención de todos los presentes. Dazai se encontraba parado justo al lado de ellos interrumpiendo la conversación que más bien era un reclamo.
-Ango, esta chica posee un título de la realeza, creo que es importante que visite a su…¿familiar?
-Con todo respeto, eso no es de su incumbencia.
-Vamos, vamos, solo trato de ayudarla- justo cuando hizo amago de tomar gentilmente la mano de la chica el enorme cuerpo de Bruno se lo impidió.
-Diríjase a la duquesa con respeto, o de lo contrario su falta será castigada con la muerte.
-Vaya vaya, qué miedo- contestó Dazai con una mirada analítica.
-Bruno достаточно пойдем (es suficiente, vámonos).- Justo cuándo estaban por marcharse la voz de Ango los detuvo.
-Habilitaré un espacio con el prisionero, pero será hasta dentro de dos días.
-Es muy gentil. Con permiso.
Cuando los observaron lo suficientemente lejos el de anteojos no dudó en hablar pues la presencia del castaño ahí no era normal.
-¿Qué tramas ahora Dazai? Si estas aquí y conoces a esa chica significa que sabes algo.
-No que va- respondió cantarino- no sé más de lo que dije. Por cierto, ¿a quién quería ver la duquesa? Parecía molesta.
-No te lo revelaré.
-Es a Fiódor, ¿no?
-Si ya sabes las respuestas no hagas las preguntas. Es innecesario y nunca has necesitado corroborar información, así que solo viniste a asegurarte.
-¡Tan perceptivo como siempre!
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Soy muy fan de BSD, realmente he pensado este fic por bastante tiempo, así que espero les guste.
¡Nos leemos!
