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Vaya fastidio, sentía que estaban perdiendo el tiempo. No solo debieron ocultarse por una semana, sino que ahora debían esperar dos días para poder ver a Fiódor. Estaba hastiada de que lo trataran como un criminal.
Miró por la ventana de aquel hotel donde se estaban hospedando, estaba teniendo una mala experiencia en aquel país, pero al menos debía reconocer algo, tenía unos atardeceres hermosos y sin no se estaba equivocando era temporada de primavera.
Pensándolo bien, desde que llegaron no habían tenido la oportunidad de salir ni disfrutar de absolutamente nada así que uno brillante idea cruzó su mente. Miró a Bruno y lo encontró concentrado en su computadora, quizá si solicitaba un permiso…
-Bruno, quisiera salir a despejarme un rato, me siento algo estresada.
-Trataré de finalizar mi trabajo rápido y saldremos si son sus deseos…
-¡Oh no! Descuida Bruno…tu quédate aquí, será algo rápido. Volveré por la noche.
Rápidamente salió de la habitación y se dispuso a transitar por las calles de la ciudad. Yokohama era preciosa, estaba llena de colores, comercios diversos y mucha, mucha gente. Tanto que la estaban empezando a agobiar.
A como pudo ingresó a un local de bebidas que ciertamente le llamó la atención, los servían en vasos de plástico empacado y con pajillas, ¡lucían deliciosos!
Sin mucho perder tiempo solicitó uno de moras y fresas a la cajera y, al probarlo su boca se llenó de sabores y texturas que la hicieron sentir en el cielo…
-Son 100 yenes
Su burbuja explotó.
-¿D-Disculpe?
-Son 100 yenes señorita.
-Ow…yo- qué tonta, aquí no era como en su hogar, no tenía empleados que le llevaran sus pedidos, aquí debía pagar por ellos y convenientemente olvidó traer dinero, no debió salir sin Bruno- B-Bueno yo…no tengo dinero en estos momentos, pero si usted me presta un teléfono yo podría decirle a alguien que lo traiga por mí.
-¡Ehhhh! ¿Cómo se atreve a venir a mi negocio sin pagar?
La furiosa mujer empezó a armar un escándalo en el pequeño local y tal fue el susto que se llevó que no notó a una chica detrás suyo y sin querer le regó un poco de su bebida en el vestido blanco que traía. ¡Dios…esto no podía ponerse peor!
-¡Oh no! De verdad le solicito me dispense yo…Por favor señora le reitero, ruego que me preste un teléfono y le pagaré.
Enloquecería, se sentía aturdida pues por un lado estaba tratando de que la cajera y dueño del local no la asesinara y por el otro trataba de disculparse con la chica a la cual le manchó su vestido.
-¿Cuánto le debe? Yo lo pagaré.
Una voz varonil interrumpió haciendo que el escándalo que las tres mujeres montaron se acabara al fin. Anastasia miró atentamente al joven y se sorprendió un poco. Era alto, de tez blanca, cabello negro con destellos blancos en las puntas frontales y vestía un conjunto negro a juego con un abrigo del mismo color, era alrededor de 10 cm más alto que ella.
Akutagawa por su parte se sorprendió por la presencia de la mujer ahí. Al principio solo se acercó al local pues era el puesto de bebidas favorito de Gin y habían acordado salir un rato. Aunque no se notara a su hermana menor le gustaba dar paseos.
Justo cuando el escándalo le estaba empezando a generar jaqueca se dispuso a callar a las escandalosas mujeres con su Rashomon, o al menos las asustaría, sin embargo, de inmediato reconoció a una de las involucradas. Era la mujer que detuvo la caída de la rueda de la fortuna el otro día. La chica rusa que Mori-san le ordenó buscar y vigilar.
-S-Son 100 yenes.
-Aquí tiene.
Al pagar, sintió a la joven seguirlos hasta las afueras del local.
-¡Esperen! ¡Esperen por favor!- tuvo que correr bastante para alcanzarlos y lo mejor de todo en tacones, sus pies dolían y respiraba con dificultad.- Yo…realmente ruego sus disculpas señorita, por mi culpa su encantador vestido se ha arruinado.
-N-No es nada- la suave y femenina voz de Gin la sorprendió. ¡Qué chica tan dulce!
-Claro que lo es-su código real le obligaba a llegar hasta las últimas consecuencias, es por esto que se quitó su chaqueta para el frio y se la colocó rápidamente a la Akutagawa menor quedando simplemente en una blusa strapless- Aquí tiene. Es de la mejores telas del mundo, se que no es mucho, pero ocultará la mancha del vestido…¡e incluso forman un conjunto maravilloso!
Gin estaba como un tomate por la acción de la chica. Esa chaqueta era de una marca muy fina. Akutagawa miraba la escena con ojo atento, todo parecía indicar que la mujer no lo reconocía así que sacaría todo el provecho posible. Él era más de destruir y pulverizar las cosas a su alrededor, pero matar mujeres no era algo que disfrutara, supuso que era la influencia de tener una como hermana.
Pero en fin, no tenía que matarla, podía secuestrarla y torturarla, eso sí que era algo muy suyo y que disfrutaba bastante…si…mucho…¿Esa mujer se había quitado su ropa? ¿Qué no se daba cuenta el tipo de ropa que usaba encima? Todos sus atributos se marcaban y sobresalían. En Yokohama existían muchos pervertidos y si se paseaba por la ciudad así no duraría ni un segundo.
-Joven, aquí tiene. Espero que esto logre compensar el precio de la bebida, es de los diamantes más finos de rusia.
Anastasia le entregó unos pendientes de color plateada muy fina, pero hechos en su totalidad de diamantes, algo que sin duda lo sorprendió. Arrugó un poco su ceño, odiaba a las personas como ella. Odiaba a las personas que nacían en cuna de oro, que siempre lo han tenido todo al punto de creer que los demás a su alrededor se debían conformar con las migajas.
Apretó fuertemente el accesorio y controlando sus ganas de cortarle la yugular decidió hablar con el fin de sacarle información.
-Yokohama es una ciudad peligrosa, será mejor que la escoltemos a su hogar, parece ser que no es de este país.
-Así es, soy extranjera, mi nombre es Anastasia.
-Soy Gin- la joven le había caído muy bien, aunque…notó el raro actuar de su hermano para con ella, es como si estuviera tenso.
-Akutagawa.
-¡Es un placer! Son ustedes muy amables, me hospedo en el hotel Yokohama.
Mientras caminaban el pelinegro iba a total alerta a su entorno, nadie debía reconocerlo o de lo contrario su plan se iría por la borda. Información como la que estaba consiguiendo les daría una significativa ventaja con respecto a la Agencia, con respecto al inútil Jinko.
Al llegar, Anastasia le devolvió al chico su abrigo y se despidió entrando al hotel, él no había soportado las miradas lujuriosas de los pervertidos para con la mujer y su hermana, y, sin que lo notaran mató a unos cuántos.
Gin se sentía contenta y su sonrisa la delataba, aunque fuera por un momento se sintió como una chica normal.
-Será mejor que no te ilusiones. Es probable que a esa chica tenga que matarla.
Al voltear su mirada para retirarse notó en el suelo lo que parecía ser una pulsera brillante y muy fina también. La tomó rápidamente y la metió en uno de sus bolsillos, era probable que perteneciera a la mujer, debió caérsele al devolverle su abrigo.
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Un día, debía soportar un día más. Que tedioso era todo, pero, en fin, aprovechó un poco y salió de compras con Bruno ya que no estaba dispuesta a cometer el mismo error dos veces. Le parecía gracioso ver las reacciones de las personas al mirarlos caminar, al parecer llamaban mucho la atención, especialmente Bruno ya que era un hombre bastante mayor, tenía cuarenta años y era probable que la gente pensara que era un estilo de pareja porque por padre-hija jamás pasarían.
Visitaron varias tiendas y compró lindos trajes japoneses a modo de recuerdo, y sin saber muy bien por qué quiso comprar uno para la chica de la noche anterior, ojalá pudiera verla.
-Duquesa Anastasia, creo que deberíamos tomar un descanso, en la esquina de ese edificio parece haber una cafetería.
-Oh, tiene razón, vamos Bruno.
Entraron sin mucha prisa dándose cuenta de que el local estaba prácticamente vacío, únicamente logró divisar a un grupo de personas, entre ellas el hombre que se topó la semana anterior.
-Vaya, el mundo si que es pequeño…
En cuanto lo reconoció Anastasia se puso a la defensiva, ese hombre era peligroso, podía sentirlo.
-Nos equivocamos de local, si nos disculpan nos retiramos. Vamos duquesa…
-¡Pero si acaban de llegar! Vamos, siéntense, son bienvenidos en nuestra pequeña reunión, hablamos acerca de un tal Fiódor Dostoyevski.
Estaba más que seguro que con eso la chica mordería el anzuelo y no se equivocó, con mucha gentileza y elegancia la chica se sentó en una de las sillas del taburete y habló:
-Sabes, la primera impresión que tuve de ti, fue la de un completo idiota y veo que no me equivoqué…
-Oye- Atsushi reclamó molestó siendo detenido por la pequeña Kyoka-chan.
-Sin embargo, veo que eres más que eso, una persona de doble cara estoy segura.
-Mi subordinado es una persona honrada- intercedió el Presidente en defensa de Dazai. A estas alturas el castaño lo había puesto al corriente de la situación y le comentó su presentimiento sobre que debían prepararse para algo nuevo y peligroso que se avecinaba.
-Calificar de honrado a una persona es muy subjetivo, además, tengo argumentos fundados para sustentar mis palabras. Su subordinado planea algo, primero porque hace una semana me reconoció sin que yo lo hubiese visto en mi vida.
-¿Y quién se supone que es usted?
-Su subordinado puede responder a eso.
Los demás miembros de la Agencia permanecían en silencio. Aquello parecía una guerra muda entre dos titanes cubierta bajo un telón de educación y vaya que la mujer era una contrincante formidable.
-La duquesa Anastasia de Rusia.
-Una duquesa…ya veo- el albino se cruzó de brazos- ahora todo se transmite por televisión, y si usted es quien dice ser es muy seguro que ha salido por las noticias.
-Lo he hecho, efectivamente. Pero eso solo confirma mi segundo argumento. Su subordinado mencionó a Fiódor. Si unimos ambas premisas eso solo arroja como conclusión que ustedes lo conocen y están tratando de averiguar nuestra relación con él y la razón del por qué estamos aquí. ¿Me equivoco?
Un silbido de impresión de Dazai le hizo voltear a verlo desconfiada.
-Si que eres aterradoramente analítica, te pareces mucho a mí. Y te digo algo, acertaste.
-Le repito que se dirija a la duquesa con respeto.
- Descuida Bruno, esta vez toca bajar un poco la cabeza. Exactamente, ¿qué información quieren de mí?
-Nada en especial, solo queremos asegurarnos de que no seas una amenaza para nuestra ciudad- respondió el Presidente.
-Pues…no lo somos. Creo que aquí hay una situación muy clara, ustedes quieren información y nosotros también, así qué tal si agilizamos las cosas. ¿Qué quieren a cambio de la información que tengan de Fiódor?
-¿Qué te parece información de ustedes?
-Герцогиня ... мы не должны давать информацию (Duquesa…no debemos dar información)
-Descuida Bruno. ¿Qué quieren saber?- preguntó valientemente la pelinegra. Estaba dispuesta a todo con tal de ver a esa persona tan preciada para ella.
-¿Qué hacen y Yokohama?
Vaya, directo al grano, maldito sujeto.
-Vinimos a buscar a Fiódor. Hace más de un año que viajó a Japón y no tuvimos noticias de él. -Esas personas eran bastante extrañas. Sentía que no debía darles mucha información. – Mi turno. ¿Por qué tienen a Fiódor en la cárcel?
-Asesinó a muchas personas, colocó bombas, e hizo que personas con habilidades especiales murieran.
Dazai soltó la información principal de golpe, sabía que la chica era igual o más analítica que él, pero sospechaba que tenía un punto débil: albergaba sentimientos por el ruso. Así que quiso probar su tesis y al notar la reacción de la chica supo que dio en el blanco. Estaba pálida y soltó su taza de café haciendo que esta se rompiera en pedazos.
-E-Eso no es cierto…¡Fiódor no haría algo así nunca!
-Lo hizo, e incluso intentó matar a mis subordinados haciéndonos luchar contra la Port Mafia, a Dazai le disparó dejándolo casi al borde de la muerte, al igual que a mí.- corroboró el Presidente.
Aquello tenía que ser una mentira, una gran burla de esas personas, ese no era el Fiódor que ella conocía. No podía ser el mismo…sin embargo, su parte racional le indicaba que había una pequeña parte de aquella información era cierta. De lo contrario no había razón para que él estuviese ahí encerrado.
-Duquesa, será mejor irnos.
-Él…¿él hizo algo más?- preguntó conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.
-Intentó que una nave gigantesca callera sobre la ciudad con la suficiente capacidad de destruirla por completo.- esta vez Kyoka fue quien fríamente dio la información final para sorpresa de todos.
-Ya veo…¿Qué más quieren saber?
-¿Cuál es su relación con Fiódor?-preguntó Dazai con interés, esa era la pregunta clave.
-Es mi hermano mayor.
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Capitulo 2 ¡up! Quiero agradecer a todas las personas que están leyendo el fic, espero que lo estén disfrutando mucho. Soy super fan de BSD
¡Nos leemos! Besos hasta el infinito.
