Bueno no se quejaba, el puesto de ramen era bastante bonito y tradicional, lo único feo e incómodo era la presencia del castaño que la tenía harta. Ese sujeto parecía que estaba loco, hablaba y hablaba sobre cosas que ella no comprendía, se quejaba de lo ingratos que eran en su agencia al no querer comer con él y coqueteaba con la mesera diciéndole que su cuello se vería hermoso con una cuerda de ahorcamiento.

Cuando ella proceso esto último lo miró como si una segunda cabeza le hubiese salido.

-N-No debería decir esa clase de cosas, parece un psicópata suicida.

-Mmm…podría decirse que lo soy, pero sin lo psicópata.- ante la confusión que miró en el rostro de la chica aclaró- soy una persona con tendencias suicidas.- confesó el castaño con una sonrisa.

¿A dónde rayos se había venido a meter?

-Oigan, oigan, ¿ustedes dos de dónde se conocen?

Era una buena oportunidad, supo de inmediato que si el peli negro estaba con la chica era porque la Port Mafia se le había adelantado, lo cual era de esperarse por parte de su antiguo jefe. Aprovecharía el efecto que su presencia causaba en el moreno y a la vez, el aparente desinterés de la mujer por algún bando.

-Él me secuestró y lastimó a mi acompañante para obtener información.

Un silbido de Dazai lo hizo darse cuenta del error que estaba cometiendo al permitirle a la mujer hablar de más.

-Oi, deja de hablar.

-Akutagawa-kun, tu sí que tienes formas extrañas de conquistar a las señoritas.

-¡¿Qué?!- su maestro estaba hablando demasiadas cosas sin sentido.

-Quiere dejar de emparejarme con él. ¿Acaso aparte de suicida también es un pervertido?

-Jajaja, para nada. Solo bromeaba. Por otro lado...Sera que puedo saber qué información le diste a la mafia. Es por una cuestión de interés, la Agencia de Detectives también estuvo presente cuando tu hermano nos anunció sobre la llegada de un tal Rasputín, así que si conozco bien a Mori-san, imagino que esa fue la información que te solicitó.

-Pues si, pero te diré lo mismo que a ellos. No sé quién es, a la única persona que conozco con ese nombre era a un consejero de mi padre al que despidieron por intentar abusar de una niña.

-Mmmm, entiendo, entiendo.

-¿Por qué tanto interés en ese sujeto?

-Tu hermano nos dijo que era un hombre peligroso y que atacaría nuestra ciudad.

-Entiendo.

Esta bien, había algo ahí que le estaban ocultando ambas organizaciones. Tal parece que ambas estaban interesadas en Rasputín gracias a la advertencia que su hermano les comentó. Él se reunió con ellas y si conocía bien a su hermano aquello solo implicaba dos cosas: o era un invento sin sentido de su hermano a modo de trampa, lo cual dudaba porque era un actuar sin fundamento, o bien era una situación real.

Si fuera real, había que buscar la razones que Rasputín tendría para atacar una ciudad que, claramente no era la suya, y eso era algo que aplicaba también para su hermano. Ambos estaban en búsqueda de algo, y ese algo parecía estar en esa ciudad japonesa, debía averiguar qué era eso, cuáles fueron las razones por la que su hermano decidió darles dicha información. La única persona que conocía que quizá supiera más sobre Rasputín era Bruno y claramente no estaba en condiciones, así que su única opción sería ver nuevamente a Fiódor para su pesar.

Todos sus pensamientos prefirió guardarlos para sí misma, si le ofrecieron protección, a pesar de que sabía que era más una estrategia contra su hermano, también hacía ver como si ella estuviera involucrada, no estaba dispuesta a quedar en la incertidumbre si había, aunque sea una mínima posibilidad de salir afectada.

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Cuando terminaron de comer, salieron del puesto de Ramen y aceptaron acompañar al detective a buscar a sus compañeros, para Akutagawa fue sumamente innecesario, pero, en fin, a la chica le dio un ataque de amabilidad y pues ahí estaban.

Una vez que sus grisáceos ojos estuvieron en contacto con el entorno se puso bajo alerta. De pronto el ambiente se volvió tenso, y la luz de las guirnaldas y faroles se encontraban apagadas, aunque la calle estaba arrebolada de gente cuando llegaron ahora no había ni una sola alma.

Anastasia estaba un poco confundida, no entendía nada de lo que estaba pasando y solo notó el cambio de expresión en los hombres.

-¡Dazai-san!- el grito de Atsushi se escuchó con un gran eco en la calle, este venía acompañado de Kyoka, Tanizaki, Nahomi, y Kunikida.

-Atsushi-kun, estamos por aquí.

¿Eh? ¿Qué hacía Dazai con Akutagawa y esa señorita? Fue el pensamiento colectivo del grupo, ellos ya no estaban en la tregua fijada por los líderes de sus respectivas organizaciones así que no tenía sentido andar con tanta confianza, más conociendo el carácter tan volátil del pelinegro.

-Dazai, ¿tienes idea de qué sucede? De un momento a otro las personas desaparecieron y las luces se apagaron.- Kunikida era el más preocupado, será que aquello era obra de su enemigo.

-La verdad no tengo ni idea, pero me atrevería a decir, que al tenemos al visitante nuevo en la ciudad y me pregunto…¿a quién vino a buscar?- dijo mirando con una sonrisa nada agradable a Anastasia.

Qué confusas eran aquellas palabras, por qué ese tal visitante vendría por ella si no sabía absolutamente nada de la situación más que lo poco que pudo ir averiguando de su hermano y el tal Rasputín.

De pronto, todo sonido que había en el medio se detuvo alertando al grupo aún más, aquello se sentía como una dimensión paralela, ¿era ese el poder del enemigo? Unos pasos empezaron a hacer eco, despacio, pero firme, el sonido se iba haciendo más fuerte causando una mayor tensión. Finalmente, lograron vislumbrar la silueta del que parecía un hombre alto y de tez muy blanca, Anastasia lo identificó de inmediato asociándolo con la persona que chocó en la aglomeración de personas.

-Bueenas noches~ Espero no haber interrumpido ninguna velada.

Rasputín había controlado al hombre con el cual chocó al llegar a la ciudad, sabía que con su aspecto actual podría asustar a su prometida. Si claro, él entendía que el amor no es prejuicioso y acepta cualquier apariencia, que su chica aprendería a amarlo con su aspecto normal, pero de eso se aseguraría más adelante, por ahora solo quería tantear el terreno y poder identificarla. Por unas largas horas logró sentir la esencia de ella en ese país y aunque quizá no la fuera a reconocer físicamente porque ella creció, sabía que al notar la esencia de su habilidad él sabría reconocerla, después de todo ellos estaban unidos, nacieron destinados el uno para el otro. ¡Ohhh! ¡Qué romántico era aquello!

-En realidad si nos arruinaste bastante, creo que tu llegada hará que me dé una indigestión.

-Oh, mil disculpas. Seré muy breve entonces. Estoy buscando a una chica que está en este lugar, quisiera poder describirla, pero temo que hace bastante tiempo que no la veo y ha cambiado físicamente. Sin embargo, pude sentir la esencia de su habilidad.

- Mmm ya veo- contestó Dazai, hasta el momento era el único que seguía la conversación con el recién aparecido ya que los demás se mantenían en guardia- Pues acabas de toparte con la mejor suerte de todas, mira, esta es la chica que buscas- dijo tomando a Anastasia y colocándola frente al sujeto.

¿Qué rayos le pasaba a Dazai-san? Era el pensamiento colectivo.

-¡No puedo percibir su esencia así que me debes estar engañando!- nadie jugaría con sus nobles sentimientos por la duquesa.

-Lo dudo mucho. Estás buscando a Anastasia Dostoyevski, ¿no? Pues es ella, ¿verdad que está hermosa?

-¡¿Oye qué pasa contigo?! Acaso te volviste loco- tenía los nervios a flor de piel por la extraña situación y ahora resulta que al suicida le dio por ofrecerla como sacrificio o algo así.

-¡SIIIIIII! ¡Es ella! ¡A quien he buscado todos estos años es a ella! ¡ANASTASIA MI AMOR! ¡VINE POR TI, VINE POR NOSOTROS! ¡VEN MI DULCE ANASTASIA, VEN CON QUIEN TE HA AMADO DESDE EL PRIMER MOMENTO EN QUE TUS OJOS VIOLETA CHOCARON CON LOS MÍOS!.

-¡Usted se volvió loco, no lo conozco. Le pido que me deje en paz!.- tenía que admitirlo, estaba muy, muy asustada, el hombre frente a ellos estaba balbuceando una gran cantidad de incoherencias que la estaban haciendo sentir mareada.

Intentó retroceder y volver con el grupo, sentía que debía buscar seguridad, sin embargo, una línea de fuego verde apareció de la nada impidiéndole el paso. Miró un poco asustada a Akutagawa quién aún no se había movido de su lugar por órdenes de Dazai-san. Cuando el sujeto empezó a gritar como loco, el castaño le dijo que no actuara, necesitaba ver quién era ese tipo, analizarlo para tener una noción de qué se enfrentaban.

-Que no me conoces dices…- ante la furia que Rasputín sintió por encontrarse rechazado, del suelo creó unas gárgolas de asfalto que poco a poco iban levantándose amenazadoramente contra Anastasia.

Se sentía como paralizada, ella nunca estuvo en combates reales. Ella nunca tuvo que luchar por su vida y ahora, ahora estaba siendo amenazada. Sus piernas no respondían, lo único que hacía era temblar, mirar a ese hombre a los ojos era como el infierno, aquello era, más que una habilidad, un pacto con el demonio.

Las gárgolas se lanzaron contra ella, pero cuando activó su barrera para defenderse los seres cambiaron drásticamente su rumbo y empezaron a atacar a los miembros de la agencia y al pelinegro.

Eran monstruos formidables, si bien eran fáciles de destruir se reconstruían al instante y proporcionaba golpes de gran impacto y fuerza. Anastasia seguía con su campo de fuerza activado, pero su corazón dio un vuelco terrible cuando notó como una de las gárgolas lanzaba al hombre tigre sobre Akutagawa lanzándolos contra uno de los puestos.

No…¡No!...Las personas no debían salir lastimadas por su culpa.

-Dulce amor mío ~ Ven conmigo, vayamos a vivir nuestro amor.

-Quieres que vaya contigo, entonces trata de atraparme primero.- cuando dijo esto, aprovechando que su habilidad Génesis la permitía crear objetos a partir de la materia del ambiente, logró crear una mano de asfalto que golpeó con éxito el cuerpo suplente que Rasputín estaba usando, y aprovechando esta ventaja, empezó a correr lo más rápido que pudo. Si Rasputín la seguía evitaría que lastimaran a las personas.

Cuando salió a la calle principal se asombró de verla vacía, era como si de un momento a otro los habitantes desaparecieran, lo único que mantenía su movimiento era una laguna de agua que se creaba a partir del mar que ingresaba por la costa, Yokohama era una ciudad portuaria después de todo.

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Atsushi se incorporó lentamente, vaya que les habían dado un golpe fuerte. Tanto él como Akutagawa involuntariamente se habían tratado de unir para acabar con los monstruos de asfalto, pero eran más rápidos, y no sabía si era su imaginación, pero cada vez que derrotaban a una, esta se reconstruía con mayor fuerza de impacto.

-Quítate de encima tigre o te parto a la mitad en este instante.

Ante la amenaza el albino se incorporó como de hubiese tocado lava, Dazai, logró anular el poder que mantenía a las bestias funcionado, pero algo no le cuadraba.

-¿Adónde se fue ese sujeto?- preguntó el pelinaranja.

-Parece ser que escapó.

-No, fue detrás de Anastasia. Ella escapó para que la siguiera y no nos hiciera daño.

-Hay que ir a buscarla- habló Akutagawa con autoridad, en realidad estaba molesto, nadie lo golpeaba de esa manera y se largaba, así como así. Ya fuera que lo tendría que ir a buscar al infierno lo atraparía y lo cortaría en miles de pedazos.

-Pero, ¿deberíamos preocuparnos tanto? Digo, si Dazai-san anuló su habilidad ella no corre tanto peligro, podrá defenderse sola hasta que los alcancemos.

-Te equivocas. – corrigió Dazai- pude sentir que anulé la habilidad que manipulaba a las gárgolas de asfalto, pero no sentí que su habilidad se anulara por completo. Ese hombre tiene un poder abrumador. Es como una olla a punto de explotar.

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Empezaba a desesperarse al no poder encontrar un lugar donde ocultarse, ya se había alejado lo suficiente, pero continuaba tan expuesta como antes.

A una cuadra, un vehículo salió volando por los aires causando una explosión que la asustó. Ese hombre extraño estaba cerca, pensó agitada y con los pies adoloridos. Una barrera, podría levantar una barrera, era lo único que podía hacer, ella no luchaba después de todo, solo defendía.

-Aquí estas Anastasia…- la voz tenebrosa resonó en muy cerca de su oído. Rasputín se había colocado detrás de ella, pero ¿cómo?, ni siquiera lo percibió, era como una fantasma.

Rasputín la tomó del cuello de su vestido y empezó a elevarse en un trozo de asfalto que se desprendió del suelo. Estaba ejerciendo una fuerza abrumadora que la estaba asfixiando lentamente. Aún en el aire movía sus pies con frenesí intentando sin éxito alguno darle un golpe.

-¿Q-Qué quieres? ¿E-Es por mi hermano?

-Mhn…No, no. En efecto Fyódor es un traidor, pero yo vine por ti mi vida para que ahora sí podamos vivir la vida que nos han arrebatado.- finalizó el espeluznante hombre acercando su rostro al de ella en un intento de besarla.

No permitiría que ese hombre la tocara más, no lo haría por lo más sagrado de su vida y con ese pensamiento transformó su brazalete en una especie de mini serpiente filosa que cortó totalmente la mano de Rasputín. Ante los intensos gritos que el hombre profirió, el control que ejercía sobre aquel material duro empezó a desvanecerse y en consecuencia ambos cayeron rápidamente con dirección al suelo.

Debía hacer algo rápido, un golpe a esas alturas significaría una muerte segura. Sin pensarlo mucho, saltó rápidamente cayendo estrepitosamente sobre un auto sintiendo el exagerado dolor de haberse fracturado unas cuantas costillas y haberse hecho un significativo corte en su pierna con los vidrios del parabrizas del auto que le sirvió como "amortiguador".

Por unos segundos perdió la conciencia, sus oídos retumbaban, y además de sus otras lesiones su cabeza sangraba. Con gemidos de dolor trató de incorporarse con lentitud y justo cuando logró apoyar sus pues en el agrietado suelo sus ojos presenciaron una de las imágenes más perturbadoras de su vida: el cuerpo despedazado del hombre en la calle con sus vísceras y miembros desperdigados por el lugar.

Entró en lo que parecía ser un shock emocional, o eso fue lo que el castaño pudo identificar al llegar a la escena. Anastasia no emitía sonido alguno más que el de su respiración agitada y sus ojos clavados en el desagradable escenario. Confirmó que ella no estaba del todo bien pues en varias veces le habló y la chica ni siquiera había reparado en su presencia.

-Akutagawa- llamó el castaño a su ex subordinado- está en shock, ¿crees poder hacerla volver? Es obvio que en su estado debemos llevarla de inmediato con un médico. Yosano-san podría curarla, pero al menos necesito que vuelva su conciencia, parece estar muerta en vida.

-Si despierta…me la llevaré a la Port Mafia en cuanto la curen, así sea inconsciente- Condicionó el pelinegro no permitiendo refutaciones de nadie. – ¡Oí! Responde, ¿estás bien? ¡Anastasia reacciona!- le habló a la chica con voz autoritaria y acercando su rostro al suyo. Poco a poco pudo notarla dirigir su mirada a él empezando a derramar lágrimas. Aún con mucho dolor lo único que atinó a hacer fue abrazar por el cuello a pelinegro cerrando los ojos.

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Capítulo 7 ¡up! Espero que lo disfruten mucho y lamento haber tardado en actualizar.

¡Nos leemos!