Karuí acomodo su gorra oscura cubriendo su cabello anaranjado casi con totalidad, observo las calles de su alrededor, aún era de día, y su pequeña hija pasaría el verano con su abuela, realmente no tenía de que preocuparse más que de encontrar a Chouji Akimichi.
No entendía muy bien el porque quería saber de el ahora, cuando era demasiado claro que el desgraciado había desaparecido, ya sea con una amante, un viaje para librarse de ellas o en el peor de los casos... No sabía. Simplemente quería que tuviera el descaro de dar la cara.
El lugar poseía callejones estrechos y variedad de pequeños puestos ambulantes por las esquinas, parecido a un barrio chino de esos que solía ver en las películas.
Karuí tenía un lugar al que llegar en especial, empujó las puertas de madera y se adentro a un lugar soso, donde el olor a cigarrillo invadía el lugar, la música de un viejo countri* hacía eco al igual que los tacones puntiagudos de las meseras vistiendo diminutos uniformes coloridos enseñando sus senos mientras servían más cerveza a los pocos clientes del viejo bar muy conocido por sus años de servicio, y claramente, el último lugar donde el celular de su marido emitió su última ubicación.
Llego hasta la barra del lugar y un hombre posiblemente en sus 25 le atendió. Karuí ni siquiera le permitió que le preguntara qué quería, suficiente tenía con su estúpida mirada de extrañeza y burla.
— Necesito que me muestres tus cámaras de seguridad de la noche del 11 de este mes, ahora.- exigió
El joven soltó una risita y se cruzó de brazos adoptando una postura imponente.
—No puedo hacerlo sin algún tipo de identificación, a demás como puede ver aquí dentro no hay cámaras
—Muéstrame las de tu callejones exteriores, ví tus cámaras al venir aquí, además es posible que ahí dentro.- Karuí señaló con su cabeza la pequeña puerta tras el sin apartar la vista, probablemente una oficina u almacén.- también tengas una cámara.- exigió perdiendo la paciencia
El joven frunció el ceño
—¿Quien es usted?
La pelinaranja saco de su sudadera una pequeña identificación y hablo con voz fuerte.
—Soy jefa de seguridad.-aseguro perdiendo la poca paciencia que le quedaba mientras el joven miraba a detalle la identificación.- mi jefe tuvo un altercado y creemos que el sospechoso paro por aquí ese día.- mintió, ella era una guardaespaldas anteriormente (jefa de seguridad) pero el matrimonio le hizo querer dedicarse completamente a su familia y hogar así que renunció por eso.
El joven dejo caer sus brazos a los costados soltando un suspiro fastidioso y agotado indicándole a Karuí la puerta que había señalado minutos atrás. Se adentraron ahí y efectivamente era una pequeña oficina donde lo único que iluminaba era una computadora vieja encendida además de un foco verdoso desde otra puerta al fondo, un baño. La oficina estaba hecha un asco.
El chico tecleo algunas cosas y esperaron bastantes minutos a qué cargarán los archivos.
—Aqui, puede adelantar o atrasar aquí, pero con cuidado, el muse está pegajoso y a veces el botón no funciona.- le dijo levantándose de la silla para ofrecerla a ella.
Karuí asintió pero solo se inclino al escritorio reproduciendo el vídeo del callejón izquierdo a velocidad, no había encontrado nada interesante ahí; parejas pasadas de copas, viejos peleando y algún asaltante... Busco la grabación del callejón derecho y volvió a reproducir a velocidad.
A la 1:27 de la madrugada el coche de su esposo se estacionó ahí, Karuí vio como el cuerpo de su esposo desaparecía en el bar bastante tiempo, una figura más pequeña apareció, se detuvo en la puerta del auto pocos segundos, Karuí quiso tratar de reconocer su rostro pero la capucha y la gorra que llevaba esa persona la cubrían bastante bien, la oscuridad tambien hacia de las suyas, esa persona se adentro al auto que posiblemente se lo robaría, pero no fue así. Solo hasta las 3:45 AM. Cuando Chouji volvió a aparecer ante la cámara y se adentro al auto, Karuí se tensó, no se veía nada y duro así por lo menos 15 minutos hasta que el desconocido salió, se subió en la parte delantera del coche y se fue.
¿Dónde estaba su marido?
Saco de su pantalón una pequeña USB para guardar el vídeo pero el joven la detuvo
—No quiero problemas señora, este bar posee buena reputación...
—Entonces guardalo, volveré por el más adelante... Es ... Es probable que sea evidencia de algo muy importante.- acortó Karuí con los ojos llorosos y salio del lugar después de que el niño le asintió con la cabeza
Estaba decidida a buscar más vídeos, rastros del coche, gasolinerías y personas que vieron algo esa noche.
Logro obtener algunos cuantos videos más antes de que el sol se ocultara que la llevaban a un viejo pueblo, decidida se adentro ahí dispuesta a encontrar algún rastro con una duda en su mente...
¿Debería llamar a la policía?
N
No eran ni las 4 de la tarde y Kizame ya se estaba desesperando en ese patético restaurante, si bien recordaba, en e tiempo que llevaba siguiéndola, aquella tonta pelirrosa solía comprar algunas cosas al intento de supermercado del pueblo a la misma hora, pero ese día, ya se había retrasado.
La recordaba bien en el momento que la vio, claro, había crecido solo un poco ¿Cuántos años tendría ya? ¿Veintitrés o veinticuatro años? Su cabello mas largo y complexión definitivamente eran distintas, por lo menos se veía más saludable. Pero definitivamente el color rosa de su cabello y sus ojos jade los reconocería donde sea y cuando sea. Sin duda alguna la niña estaba viviendo bastante bien con el dinero que logró ahorrar a escondidas de su jefe Orochimaru y la ayuda de Itachi, en comparación a la vida de infierno que tenía ahí dentro ...
Soltó una risa bajita llevándose el tarro de cerveza a la boca.
Itachi ¿Que piensas ahora que la pelirrosa volvió y no precisamente con las mejores intenciones? Cuando solo querias que fuera libre.
Soltó otra risa ganándose unas cuantas miradas curiosas de algunos clientes cerca de el.
Estaba recordando el pasado justo ahora, aquel dónde el también había pertenecido a la policía infiltrandose a aquella organización mucho antes que Itachi, pero desertando... ¿Porqué? Porque en definitiva la paga en ese asqueroso lugar era mucho mejor que la que ganaba de manera justa, además se divertía cada que quería sin ningún tipo de límites, especialmente con aquella pelirrosa, porque ella era el platillo especial, el mejor del menú, uno que Kizame solía saborear cuántas veces quisiera.
Solo hasta la aparición de Itachi.
La velocidad en la que un Hyundai color hueso llegó y aparco al otro lado de la carretera, en el supermercado le saco de sus recuerdos.
Una pelirrosa salió sin mirar a los lados acomodándose una gorra negra que sostenía su largo cabello a lo alto, metió las manos a su sudadera negra y camino a la entrada del establecimiento acompañada de un pálido pelinegro con deportivo azul marino.
Kizame casi creyó que ese pelinegro era Itachi de no haber sido porque conoció al pequeño hermanito menor bajo la estricta custodia de los padres riquillos.
¿Itachi sabía que ese niño estaba con ella? ¿Porque? El había preguntado por alguna compañía ¿No?¿Se refería a su hermano?
Decidió que era hora de seguirlos, por lo que pago por su comida y salió del lugar caminando hasta su coche sin perder de vista el supermercado y la camioneta que sin duda alguna, no pertenecía a la pelirrosa.
No tardaron más de una hora haciéndose los tontos en el supermercado, Sakura miraba algunos alimentos, se dedicaba a leer las tablas nutrimentales, ingredientes e instrucciones de cada producto que llamara su atención, solo se dedicó a poner productos de limpieza en la canastilla, aún así, Sasuke pudo sentir que estaba mucho más tranquila de lo normal, demasiado.
Sería la primera vez que asesinaría a alguien junto a ella, ¿su seriedad era parte de la rutina? ¿El también debería ser así? ¿Estaba listo siquiera para acompañarla en su venganza?
Acaricio el pequeño mechón que caía por su mejilla cuando ella miraba a lo más alto del mueble; un apartado de sanitizantes, geles antibacteriales, guantes entre otros. Era una caricia que, sin duda, el también necesitaba, aquella seguridad que una simple caricia así le daría se la están brindando a ella.
¿Cuántas veces necesito ella de una caricia así?
Sus ojos jade cayeron en Sasuke sin ningún tipo de emoción que le asegurará que todo saldría bien, que le brindaba la confianza y tranquilidad que el necesitaba para calmar el latir de su corazón, no fue asi, ella se encaminó al siguiente pasillo ignorandole hasta que decidió que ya era hora de pagar.
Desolación.
Eso sentía ahora mientras pagaban.
Y estaba bien ¿no? No necesitabas una dosis de amor cuando ibas a asesinar a alguien.
¿Bastaría con saber que una persona así ya no existiría en el mundo?
—¿Quieres conducir?.- pregunto ella de repente a su lado cuando salieron del lugar te encaminaban al auto.
Sasuke asintió sintiendo volver un poco su libertad, esa era su dosis de seguridad, Sakura estaba confiando en el, no la iba a decepcionar, exclusivamente está noche, está y las próximas. Recibió las llaves apreciando nuevamente la primer sonrisa de su pelirrosa.
Estaba por abrir la puerta del piloto cuando:
—¿Disculpe?.- pregunto alguien de repente tocándole el brazo.
Sasuke volteo a ver a aquella persona, una mujer de cabello naranja, tez morena y ojos dorados demasiado curiosa en el. Inexpresivo como siempre alentó a la desconocida a hablar.
—Yo... Yo ... Usted... - comenzo a tartamudear mirando el coche y a el varias veces.- Estoy buscando a... Esta persona, es mi esposo- Murmuró con voz seca mientras mostraba en la pantalla de su celular la dichosa persona a la que buscaba, su mano temblaba demasiado pero aún así Sasuke logro reconocer a la persona.
Un hombre rechoncho de mejillas sonrojadas debido a la sonrisa que tenía, cabello castaño algo largo mientras abrazaba una pequeña de cabello del mismo color de su padre y a la mujer que en ese momento estaba frente a el. Sasuke estaba seguro de que el destino le estaba jugando una mala broma y el fantasma de aquel Chouji Akimichi descuartizado y ocultó a mitad del bosque había vuelto.
Miro a la mujer, poco asustado, de verdad que trataba de ocultar sus emociones pero su mente también le jugaba chueco despedazando aquella seguridad que Sakura le había brindado minutos atrás.
Esa mujer miraba del coche a el, y viceversa, ¿Había reconocido el coche? El de Sakura no había encendido y habían recurrido al auto de Akimichi, después de todo, debían aún deshacerse de él. Pero, había muchísimos coches iguales a este, ella, la esposa de Akimichi no lo reconocería ¿Verdad?
—Yo...Y-yo...- trato de hablar negando conocerlo y que esa mujer se fuera de ahí.
—Lo sentimos.- interrumpió Sakura a su lado ganándose la mirada de ambos. Ella miraba curiosa la foto del celular y luego sonrió a la mujer.- No lo hemos visto.
—Oh... B-bien.- murmuro la otra mujer con una sonrisa triste.- muchas gracias...
Una vez que la mujer se fue la expresión fría de Sakura volvió y tomo las llaves que Sasuke sostenía
—Sube al auto, ya.- ordenó la pelirrosa abriendo la puerta del piloto retomando su lugar.
