Tal como lo esperaba, veo que les llamó la atención esta historia. Entonces no se diga mas y aquí les dejo ya el primer cap. Nos vemos. ;)

-Japón: Tiempo actual.-

Japón en la actualidad es un país bastante popular, sobre todo por su cultura, y que tanto atrae a quienes lo visitan. Pero eso no viene al caso, sino que nos centraremos en un lugar en especial, más específicamente en la escuela Asahiyama, una de las mejores que hay en la ciudad de Tokio.

Era la hora del almuerzo, todos los estudiantes estaban reunidos en la cafetería, todo estaba relativamente normal, como siempre. Oh bueno, al menos eso se pensaba.

Por el lugar lleno de estudiantes, uno en particular estaba buscando un asiento para sentarse a comer lo que había comprado para almorzar, mientras que varios de los presentes lo veían pasar, mientras murmuraban cosas sobre el.

Este chico… era de unos aparentes 18 años, se le notaba que era más maduro que cualquiera, el test de su piel era blanca y algo pálida, su cabello, curiosamente era de un color blanco como la nieve, y lo tenía peinado hacia atrás, casi haciéndolo ver como si fuera un delincuente, su vestimenta era el uniforme de la escuela, la cual consistía en una camisa de botones color blanca y manga corta, unos pantalones color azul oscuro, y usaba unas zapatillas blancas que eran las que cada estudiante debían portar en la escuela.

Pasando a características más físicas, sus ojos eran de un color azul claro, y a leguas se notaba que era extranjero, aparte de eso, era un chico bastante alto, y también se notaba que era atlético por su resaltante musculatura física. Y por sobretodo, el siempre llevaba una mirada de pocos amigos, aparte de siempre cargar un aura de frialdad que haría que cualquiera se sintiera intimidado por él, cosa que hizo que muchos no se le acerquen por esa razón, aunque eso era por parte de los chicos, para las chicas, era un chico bastante guapo, y el tener ese porte tan varonil y de chico rudo, aparte de ese aire misterioso y desconocido solo les llamaba más la atención… y era por eso que se hizo bastante popular entre el alumnado femenino de la escuela. Y para terminar, el nombre de este chico era Vergil Sparda, el primogénito del legendario caballero oscuro.

- "Es Vergil." "Rayos, que envidia que le tengo, las chicas siempre andan tras el." "¡Es Vergil-sempai, y sigue tan guapo como siempre!" "Como quisiera salir con él, lástima que él no quiere estar con alguna chica, cada que una quiere invitarlo a salir, fríamente las rechaza a todas, al igual que su hermano." – esos eran comentarios de los estudiantes que lo miraban pasar todos los días, los chicos le tenían mucha envidia por lo apuesto y por tener a casi todas las chicas de la escuela a sus pies, mientras que las chicas lo añoraban como si él fuera un príncipe azul de cuentos de hadas.

Sin embargo, el chico de cabello blanco identificado como Vergil, podía oír muy bien los comentarios de todos los presentes, y eso no hacía más que fastidiarlo, el no soportaba ser tan aclamado por mucha gente, el era demasiado serio y tranquilo, y no le gustaba para nada ser el centro de atención.

- "Hmph… todos son unos idiotas."- se dijo así mismo el albino con molestia, odia que todo mundo hable de él como si fuera un bicho raro o un galán de telenovela, eso le quedaba mejor a su hermano, que dicha sea el paso, no estaba por allí para burlarse de su aparente, "suerte."

- Ahora comprendo porque a veces no vienes a almorzar, se nota que eres el centro de atención de todo el mundo. – una voz le habló al peliblanco, y este al mirar al dueño de aquella voz, resulta ser la de un chico.

- Creéme que esto es casi tan molesto como tener que soportar a mi hermano, Futaro. Si tú estuvieras en mi lugar, te aseguro que te volverías completamente loco. – le respondió Vergil al chico, conocido ahora como Futaro.

- Creo que tienes razón en eso, ser popular nunca te trae nada bueno. – dijo Futaro de forma despectiva, suerte que él no era alguien que destacara en algo, y por eso comprendía mucho al albino.

Futaro Uesugi, un chico normal como cualquier otro de esta escuela, 17 años, su cabello era color negro, sus ojos eran color avellana claro, y portaba el uniforme masculino. El era un chico que destacaba solamente por sus muy altas calificaciones, siendo uno de los mejores en la escuela, bueno… aparte de Vergil que a palabras de muchos era un, "prodigio", y que era bueno en muchas más cosas que él, y era por eso que quizás sentía algo de empatía y algo de respeto por el peliblanco, aunque eso no quería decir que también tuviera algún tipo de rivalidad con él.

- Y por cierto, ¿en dónde está tu hermano? Creía que estaría contigo. – pregunto Futaro con algo de curiosidad, de las veces que ha hablado con Vergil, este siempre estaba acompañado de su hermano menor.

- Esta en detención, por quedarse dormido en clase… otra vez. – dijo el albino como si fuera lo más natural, pero también tenía una cara de fastidio, su hermano siempre con este tipo de problemas, y en esos él decidía no meterse, ya que aunque fuera inútil, esperaba que en algún momento este dejara de ser un completo idiota.

- Bueno, debía suponerlo de todas formas. – dijo el pelinegro restándole importancia al asunto, pero menos mal que no estaba, al igual que Vergil, lo sacaba de quicio cuando se burla de él, y que no deja de usar el mismo maldito apodo estúpido que le tiene solo para molestarlo.

Y así era la plática de ambos… entre comillas, "amigos", y que estos aun seguían buscando un lugar para tomar su almuerzo, pero lo que ellos no notaban, era que no eran los únicos.

Más alejado de donde estaban ambos chicos, alguien más buscaba algún espacio bacante. No fue hasta que encontró uno para dos personas, pero sin embargo, ella no se esperaría lo que sería… un encuentro que cambiaría su vida, y la de sus semejantes.

Por otro lado, Vergil estaba absorto en sus propios pensamientos, este había localizado un par de lugares vacíos para él y para Futaro… pero no se imaginaba que ese simple asiento, lo cambiaría en muchos sentidos, pero no solo a él, sino a su hermano también.

El peliblanco se adelantó un poco para tomar asiento rápido, pero no espero que alguien más buscara ese lugar también.

Fue allí que al colocar su bandeja en la mesa, al mismo tiempo otra hizo lo mismo. Al mirar quien era, podía notar que era una chica, una muy linda, de aparentes 17 años, su cabello era de color naranja rojizo, aunque se notaba mas este último, y usaba unas horquillas en forma de estrella en su cabello, sus ojos eran de color azul oscuro, y se notaba que no era de la escuela ya que su uniforme era diferente, usaba una blusa manga corta color negra con detalles blancos en el cuello y las mangas, su falda era color blanca también, y usaba medias color negras que llegaban a sus rodillas.

Tanto la chica como el peliblanco se miraron fijamente, una con sorpresa y el otro con intriga y algo de molestia, pero… por alguna razón, el albino le parecía ver algo familiar en la chica, solo que no sabía que era. Pero sin embargo el momento fue roto por ella, la cual puso una cara de molestia.

- Yo llegué aquí primero, muévete. –

- No… tú te tardaste 0,02 milisegundos después de que mi bandeja tocara la mesa, así que eres tú la que debe moverse. – dijo con molestia el peliblanco, mientras que Futaro que también había llegado, miraba la escena algo confundido, pero prefirió no meterse y sentarse en la otra mesa disponible que había ahí.

Luego de unos minutos de discutir, tanto Vergil como la chica de cabello rojo tuvieron que compartir el lugar. El chico pudo notar que la pelirroja se sentía algo nerviosa, mientras que tenía un sonrojo en su cara, y al ver su bandeja, pudo notar lo exagerado que tenia de comida, sin duda debía de comer mucho, al igual que su hermano.

Vergil solo dio un suspiro condescendiente, mientras que mira a la chica.

- No tienes que sentirte nerviosa, solo come y ya. – dijo secamente, mientras que la chica se calmó y dando las gracias comenzó a comer todo lo que traía, lo cual, a simple vista se notaba que podía costarle un ojo de la cara para cualquiera, a menos que tuviera grandes ingresos monetarios.

Vergil por otro lado, era algo más sencillo, una taza mediana de sopa de miso con vegetales y algo de carne, a decir verdad su familia no sufría de deudas o problemas monetarios, de hecho estaban lo bastante bien, pero en su caso él prefería gastar solo lo necesario. En cambio Futaro, quien por curiosidad había sacado cuentas de lo que consumía esa chica, estaba casi en shock, ella estaba bañándose en oro, mientras que él y su familia vivían como podían por muchas deudas, y su padre tenía más de un trabajo para solventarlo tanto a él como a su pequeña hermana.

Dejando eso de lado, Vergil seguía comiendo, mientras que en una de sus manos tenía un libro, uno el cual tenía el nombre, "Dioses de otros mundos, del autor H.P. Lovecraft."

La pelirroja al mirar al peliblanco, esta decidió hablarle.

- Oye, es de mala educación estudiar mientras comes. –

- No estoy estudiando, solo estoy haciendo algo de lectura, además que no hace falta que estudie más de lo que debería. – respondió el peliblanco sin dejar de leer su lectura.

- Vaya, se nota que eres muy confiado… - dijo la chica de manera burlona, hasta que vio que había una hoja bajo su bandeja, así que la tomó y viendo que era un examen. – a ver qué sacaste, Vergil Sparda-kun… ¡¿eh?! ¡100 puntos! – exclamó con los ojos abiertos, era una calificación perfecta.

- ¿No te enseñaron a no tomar las cosas de alguien sin su permiso? Devuélveme eso. – dijo el peliblanco con molestia, mientras que miraba a la chica que tenía su examen.

- ¡Me lo mostraste a propósito! – chilló la pelirroja algo molesta y haciendo un puchero, Vergil poco le importaba lo que pensara.

- Esa no era mi intención, estas sacando ideas sin sentido. – dijo Vergil volviendo a su lectura, no le importaba en lo absoluto lo que esta chica quería.

- "No sé si decir, o esa chica es rara, o es mala estudiando para decir algo como eso." – se decía Futaro para sí mismo, él prefería no se meterse en la conversación de ambos, no sabía si esa chica era tonta, o que simplemente quería algo de su compañero de clases.

- Sabes, te envidio. La verdad no soy muy buena estudiando, y siempre saco notas pésimas. – dijo algo triste la chica, tanto ella como sus hermanas eran malas para el estudio, aunque ella fuera la mas aplicada de entre todas, aun así eso no era suficiente.

Vergil miró de reojo a la pelirroja, se notaba la frustración y lo triste que estaba, pero aún con eso, no serviría para aunque fuera, tocar el frio corazón del albino. Además, ella no era la única, su hermano… este se podría decir que era un completo imbécil, por el fue que tuvieron que cambiarse de escuela, e incluso perdieron un año por un problema que el mencionado provocó. Así que si esa chica creía que podía pedirle ayuda a él, mientras que ya tiene suficientes problemas con su hermano… entonces ella estaba perdiendo su tiempo.

- Oye… ya que nos sentamos juntos, ¿no te gustaría ayudarme un poco? Se nota que eres muy inteligente, así que… - la pelirroja dijo con algo de esperanza, mientras juntaba sus manos a modo de suplica hacia el peliblanco, pero su intento fue truncado cuando veía como el albino recogía todo para irse.

- Ese es tu problema, no el mío. – dijo fríamente el peliblanco mientras comienza a retirarse, pero la chica lo detiene.

- Espera… ¿solo eso vas a comer? Si quieres puedo compartir de lo mío. – propuso la chica intentando llamarle la atención al chico, pero lo que recibió a cambio fue….

- No gracias. Y solo te daré un consejo, si yo fuera tu… pensaría mejor en quemar calorías usando el cerebro, eso quizás te ayudaría a ser mas lista. – dijo Vergil sin ninguna pisca de consideración, y esa declaración fue como un balde de agua fría para la chica, ya que no le costó entender esa indirecta.

- No puede ser… ¿acaso Vergil le acaba de decir gorda? – se dijo Futaro a sí mismo con la boca abierta, estaba bastante sorprendido de que el albino no tuviera pelos en la lengua para hablarle así a una chica, sin duda sus palabras eran como cuchillos, y su siempre mirada de asesino solo confirma ese hecho.

- ¡¿Oye cuál es tu problema?! ¡Nunca había conocido a alguien tan insensible y grosero como tú! ¡Ya no te daré nada! – Dijo molesta la chica, la cual, si que se había molestado por ese comentario del peliblanco.

- Eso no me importa, solo déjame en paz. – dijo finalmente Vergil con molestia, mientras se retira sin decir otra cosa.

La pelirroja estaba que echaba humo por las orejas, y hasta estaba roja del enojo, y su vista se posó en el chico de cabello negro que la miraba aun con sorpresa. Cosa que la irritó un poco más de lo que ya estaba.

- ¡¿Y tú que estás mirando?! –

- E-Eh… nada, yo también me voy. – dijo Futaro algo nervioso, mientras que daba las gracias mientras se comienza a retirar, pero se detuvo solo para… - Oye, solamente te diré algo, ya que al parecer eres nueva, te sugeriría que no vuelvas a pedirle ese tipo de cosas a Vergil, creéme, el puede ser muy cruel y desalmado si lo hacen enojar. – dijo el pelinegro de manera algo seria, y la chica de cabello rojo se quedó confundida por sus palabras.

- ¿Qué quieres decir con eso? –

Sin embargo la campana de la escuela comenzó a sonar, y Futaro solo decidió irse, dejando a la chica sola, la cual solo hacia un puchero de molestia. ¿Por qué los chicos debían de ser así? Más si uno era tan apático y grosero como ese chico de cabello blanco. Solo esperaba no verlo otra vez por el resto del día. Pero a veces las cosas no salen como uno quiere que sea.

Ya en el salón de clases, Vergil estaba sentado en el medio del salón, y a su derecha estaba sentado Futaro, estos compartían clase desde hace unos meses, ya que Vergil junto a su hermano se habían transferido desde Estados Unidos, así que no habían comenzado las clases con el grupo, pero el rápidamente se puso al día ya que era bastante inteligente para adelantar las materias bastante rápido, y finalmente estar al corriente con el curso actual.

Y hablando de Vergil, este estaba muy concentrado leyendo un libro, pero eso era diferente con sus pensamientos, más que todo por lo que pasó luego del encuentro con esa chica en la cafetería. Eso le rondaba por su mente, sentía que problemas se avecinaban, y ese presentimiento solo lo provocaba su hermano cuando hacia alguna estupidez como era casi siempre.

- "¿Cómo es que llegué a esto?" – se preguntaba el peliblanco entre molesto y algo confundido, sin duda esa llamada de su madre lo había dejado muy intranquilo, como si hubiera cometido un muy grave error, y sin que el mismo se diera cuenta.

-Flashback.-

- ¿Mamá? ¿Qué sucede? – preguntó el peliblanco serio al recibir una llamada de su madre, justamente unos minutos después de lo que pasó en la cafetería y su encuentro con aquella chica de cabello rojo.

- "Hola hijo… estoy bien tranquilo, solo quería llamarte para un asunto en particular, uno en el que creo que puedes servir de mucho apoyo." – decía Eva, su madre, la cual estaba en casa, mientras que revisaba unas hojas en la mesa, las cuales… eran cinco en total, y tenían algo de información de 5 chicas en particular.

- Bueno… ¿y de que se trata? Y por favor se breve, dentro de unos minutos entraré a clases. – dijo fríamente, y la mujer al otro lado de la línea solo dio un suspiro.

- "Tan estricto como siempre, incluso aún si soy tu madre… en serio que te pareces mucho a tu padre, cariño." – dijo la mujer con una sonrisa irónica, mientras que Vergil solo rodaba los ojos, hablar con su madre siempre lo ponía algo incómodo, aunque no le molestaba completamente. – "Bien… iré al grano, hablé hace un momento con un viejo amigo, y me dijo que sus hijas se cambiarían a la escuela donde están tu y Dante, y también me dijo que ellas están repitiendo el curso por malas calificaciones. Entonces le propuse que tú podrías enseñarles. El dijo que si eras capaz de enseñarles, prometió que te pagaría mucho dinero por ayudarlas, y espera una confirmación de tu parte. Entonces, ¿Qué dices, hijo? Pienso que es un negocio algo más… normal. Aparte del que tú y tu hermano hacen con Morrison. ¿No crees que está bien, cariño?" –

Vergil quedó algo impávido y sorprendido de que su madre hiciera eso, a ella no le molestaba que él y su hermano tuvieran trabajos de cazar y exterminar demonios, aunque si se preocupaba de que algo malo les pudiera pasar, después de todo eran semi-demonios, siempre debían de mantener las apariencias. Algo que en serio les ha traído varios problemas antes, y que muchos los miren con malos ojos.

- Yo… no sé si sea buena idea, mamá. Aprecio que lo hagas, pero no creo que yo sea indicado para hacer este tipo de cosas. Además, con soportar a Dante es más que suficiente, y tener que estar a cargo de gente que ni siquiera conozco, la verdad no estoy seguro. – decía el peliblanco algo serio, no era que dudara de sí mismo, o de su madre, sino que pensaba que convivir con más gente a parte de su hermano y su madre, solo atraería más problemas.

- "Te entiendo cariño, pero míralo de esta forma, pueden ganar dinero extra aparte de hacer sus misiones, y también, creo que a ti y a tu hermano les puede parecer divertido, sobre todo si se tratan de chicas jijiji. – decía Eva con una risita pícara, cosa que le produjo un escalofrío al albino. – ¿Y qué dices Vergil? ¿Aceptas? Siento que esto les hará muy bien, tanto a ti, como a tu hermano."

- Espera, ¿Por qué metes a Dante en esto? – Vergil preguntó, ya que se confundió de que su madre metiera a su hermano a la ecuación.

- "Oh cierto… pensé que podrías seguir ayudando a estudiar a tu hermano, y que mejor si es en grupo, yo creo… que quizás el no se sienta tan aburrido de estudiar, aparte creo que con esto puede darle una mejor motivación, ya tu sabes cómo es, pienso que esto sería una oportunidad, ¿no estás de acuerdo?" – dijo la mujer rubia mientras sonreía, y esperaba alguna respuesta de su primogénito.

Vergil se quedó en silencio por unos minutos, la verdad que esto se había vuelto una locura, ya tenía suficiente con soportar las estupideces de su hermano, y ahora… ¿encargarse de un montón de chicas que no conoce y que son malas estudiando? Bueno… seguro que su madre quería que fueran más unidos, y aparte de eso, que convivieran con más personas… sobretodo con chicas. En serio… ¿tan ermitaños son ambos, para que su madre tuviera que hacer algo como esto? Bueno… podría intentarlo por esta vez, claro… sin esperar volverse loco en el intento. Y si bien dice el dicho, "El que no arriesga, no gana."

- Está bien. Lo haré. – dijo Vergil con algo de fastidio, mientras que al otro lado del teléfono, la mujer de cabellera rubia sonrió alegremente ante la aceptación de su hijo, estaba plenamente segura de que si ellos estuvieran con ellas, seguro que podría hacer que ellos puedan madurar como hombres, aunque eso aplicaría mejor para su hijo menor.

- "Me alegra oírlo Vergil, siempre has sido muy aplicado, estoy segura que harás un muy buen trabajo. Y te pediré que les tengas mucha paciencia a esas chicas, después de todo, necesitan mucha ayuda, y creo que una de ellas se transfirió hoy a tu escuela, y el resto lo harán mañana así que… - Sin embargo, la mujer fue interrumpida por su hijo, ya que al oír que una de esas chicas fue transferida hoy, un muy mal presentimiento se hizo presente en el.

- Lo siento mamá, ¿dices que hoy una de esas chicas esta aquí hoy? Y de casualidad… ¿sabes cómo se llama? – Vergil por alguna razón sentía que había cometido un grave error, y que esto solo le traería consecuencias con lo que vendría más adelante.

- Si lo sé… su nombre es Itsuki Nakano. Bueno tengo que colgar, y tus clases ya casi empiezan de seguro. Aquí los espero para la cena, oh, y si llegas a ver a Itsuki, por favor trátala bien, y que sienta que eres de confianza. Así creo que se te facilitarán las cosas con ella y con sus hermanas, y cuida de que tu hermano no intente pasarse de listo con ella, ¿de acuerdo? Bueno. Adiós cariño, besos. – dijo finalmente la mujer para después colgar la llamada, Vergil intentó detenerla pero no pudo. Y ahora una duda y un mal presentimiento rondaban por su cabeza, y la imagen de cierta chica de cabello rojo se le venía a la mente por alguna extraña razón.

- "Suspiro…" solo espero que no sea lo que estoy pensando. – el peliblanco ahora le rogaba a su padre que no sea aquella chica, ya que si era así, entonces acababa de cometer la primer metida de pata que haya hecho en su vida.

-Fin del flashback.-

Vergil seguía sumergido en su mundo mental, murmurando cosas inentendibles y extrañas, mientras que Futaro lo miraba sin entender que era lo que lo tenía tan pensativo, y quizás fue por la curiosidad que decidió preguntarle, después de todo las clases aun no comienzan.

- Hey, ¿Te encuentras bien, Vergil? Parece que algo te molesta. – le preguntó el pelinegro, el mencionado albino no lo volteo a ver, pero le respondió a su pregunta.

- Por alguna razón siento que acabo de meter la pata, y que ahora tengo que asumir las consecuencias de mis actos. – la respuesta vaga del peliblanco solo confundió más a su compañero, pero no pudo seguir preguntando ya que el profesor estaba entrando.

- Chicos, hoy se nos une una nueva compañera… espero que la traten bien. – dijo el profesor, el cual le dio pase a alguien que estaba afuera del salón, y fue allí que el mal presentimiento de Vergil se hizo realidad, al ver quien era la nueva estudiante frente a todos.

- Hola… soy Itsuki Nakano, un gusto conocerlos. – era la chica pelirroja ahora conocida como Itsuki, y ahora Vergil no podía maldecir mas su suerte, o mejor dicho su muy mala suerte.

- "Maldición… ¿Por qué tiene que pasarme esto? Ahora deberé de disculparme con ella, y de paso decirle que seré su tutor. Estoy muy seguro que no lo tomará para nada bien. Demonios, esto es más molesto que enfrentarme a demonios de poca monta. " – se golpeaba mentalmente el albino, presentía que ser tutor particular de esta chica y de sus hermanas que aun no conoce le van a traer más de una jaqueca.

Itsuki se dirigía a su asiento, hasta que nota al peliblanco Sparda sentado cerca de donde sería su lugar, y este al sentir la mirada de la chica sobre él, este solo la miró de reojo con una expresión seria, ella solo puso mala cara y le desvió la mirada, aun estaba molesta por todo lo que le dijo hace rato.

- "Definitivamente esto va traerme problemas… que molestia." – Y a partir de aquí, la vida de Vergil Sparda daría un giro de 180 grados sin que el mismo lo supiera todavía. Pero el no sería el único, faltaba el otro hijo del legendario caballero oscuro.

-Al día siguiente.-

Ya era otro día como cualquier otro, la escuela seguía como normalmente estaba. Nada fuera de lo común. Aunque eso se podría decir de cierto chico… el cual era uno muy especial.

Era la hora del almuerzo, y como era costumbre todos los estudiantes hacían fila en la cooperativa de la escuela para comprar su almuerzo, todo normal hasta allí. Hasta que le tocó el turno a….

- Hmmmmmmm… quizás. No, ese no. Mmmm… o tal vez. No… es muy caro. O quizás. Nah… no me gusta del todo. O también… - decía un chico que estaba intentando ordenar algo del menú, pero no se decidía, cosa que comenzó a molestar a lo que estaban esperando, ya llevaba más de 5 minutos en intentar pedir algo.

- ¡Oye imbécil ya decídete de una vez, tenemos hambre! – se quejó un chico que estaba detrás de él.

- ¡Es cierto, llevas más de 5 minutos pensando, la hora del almuerzo no durara para siempre, Muévete idiota! – se quejó otro que estaba atrás, mientras que otros hacían lo mismo.

- ¡Oigan…! ¿Quieren por favor cerrar su estúpida boca? No me dejan concentrarme. – aquel chico ignoró por completo las quejas de los demás estudiantes, los cuales solo se molestaban mas, mientras que uno de los encargados de la cooperativa le llamó la atención.

- Escuche joven, no puede estar haciendo esto todos los días, los demás estudiantes también tienen que comprar su almuerzo. Así que le agradecería que decida de una vez o tendrá que salir de la fila e irse. – dijo la mujer encargada con algo de molestia, cosa que hizo que el chico rebelde solo suspirara con fastidio.

- Okey, Okey… quiero un plato mediano de Ramen con carne, y también con mucho picante. – dijo finalmente el chico a regañadientes, cosa que hizo que los demás de la fila suspiraran de alivio.

Luego de un rato se ve al chico que comenzó el alboroto de hace rato, buscando un lugar para comerse su almuerzo.

El chico en cuestión, tenia aproximadamente 18 años de edad, ya que se veía que era mayor que cualquier chico de la escuela, su cabello era de un color blanco, y lo llevaba desarreglado ya que el flequillo casi le cubría sus ojos, los cuales eran de un azul claro. Y su vestimenta era el correspondiente uniforme, pero había ciertas cosas que no tenia bien, como por ejemplo tener un poco mas desabotonada la camisa, aun mas de lo permitido, y donde se podía ver su esculpido pecho, y en la parte baja de la camisa otro par de botones desabrochados, dejando ver algo de su trabajado abdomen, se notaba que este chico era más atlético que cualquier otro estudiante, otra particularidad era que las faldas de la camisa las llevaba afuera en lugar de adentro de sus pantalones. Su complexión era alta y fornida, cosa que le daba un aire de chico rebelde y rudo, uno que encantaba a las chicas, ya que este chico le gustaba mucho romper las reglas. Este chico era Dante Sparda, el segundo hijo del caballero oscuro, y era el hermano menor de Vergil.

- Ugh… todos son unos idiotas, ¿Qué acaso es un delito tomarse el tiempo para elegir algo para comer? Tsk… ya casi no hay respeto. – dice Dante con fastidio, pero bueno, ¿eso que importaba ahora? Ya tenía su comida, así que solo debía de sentarse a comérsela, aunque maldecía también que al menos quería que tuvieran en el menú aunque sea una rebanada de Pizza, ¿era mucho pedir?

Sin embargo las quejas del albino menor se vieron interrumpidas, ya que al mirar al frente, pudo ver a una chica que nunca había visto antes, suponiendo que debía de ser nueva. Tenía el cabello algo largo de color rojo con ligero tono rosa, usaba el uniforme femenino, con la única diferencia que usaba un suéter sin mangas color rojo sobre la blusa blanca. No podía ver su rostro ya que estaba de espaldas, pero con solo verla le decía que era una hermosura, y ciertamente obtuvo el total interés del Sparda.

- "Vaya, ¿Qué tenemos aquí? Una nueva en la escuela al parecer, y a decir verdad se nota que es atractiva, aunque está un poco rellenita, de seguro es de esas que come mucho. Aun así…" - la mirada de Dante la analizaba de arriba abajo, no estaba mal… además de que su cabello era rojo, y ese era su color favorito, ganándose toda la atención del peliblanco. – "Creo que debería darle la bienvenida, aunque no sé si sea de las que caen tan fácil o es de las duras. Jeje, esto será interesante." –

Así sin que la chica lo notara, Dante comenzó a seguirla, si ella llegara a sentarse sola en algún lugar, entonces él como buen roba corazones que era, le daría una gran bienvenida, entre comillas, a esa chica nueva. Pero a veces las cosas no salen como uno esperaría que fueran.

La chica finalmente llegó a una mesa, pero donde estaban otras cuatro chicas, que al parecer eran conocidas o amigas de ella aparentemente, Dante maldijo su suerte, así que decidió intentarlo en otro momento. Pero él no se esperó lo que pasaría a continuación.

La chica estaba por sentarse cuando notó la presencia del chico de cabello blanco, estos se miraron, Dante debía admitir que la chica tenía unos muy bonitos ojos, azules como los de él y su hermano, solo que eran más oscuros. Pero eso no es lo importante, al darse cuenta de que él estaba allí, se miraron por un momento hasta que ella dio una sonrisa burlona mientras le decía.

- Oh lo siento, ya está ocupado. –

- Ehhhh… ¿Okey? – Dante se confundió por la reacción de la chica, ¿acaso se dio cuenta de que la seguía y quería burlarse de él? Ciertamente no le prestó importancia y simplemente se marchó.

Pero el no notó la cara de la chica, la cual se confundió por el hecho de que ese chico simplemente dijera algo como eso como si no la conociera y se fuera así sin más.

- "¿Ahora que le sucede? Primero me trata mal y me dice que estoy gorda, y ahora finge que no me conoce. De seguro lo hace para molestarme más, que engreído y grosero es." – se decía Itsuki algo molesta por el peliblanco… pero lo que ella no notaba, era que ese chico que acababa de ver, no era el mismo que conoció ayer.

- Okey… eso fue raro. Me habló como si ya me hubiera visto, o hasta parece como si le hubiera hecho algo para molestarla. Oh bueno no importa, ¿Quién la entiende? – se decía Dante algo confundido, pero decidió restarle importancia, sin saber el verdadero motivo de esto.

Pero antes de que siguiera pensando, alguien lo llamó desde atrás.

- ¡Oye espera! – la voz de una chica lo llamaba, y este al voltear, se fijo que era una de esas chicas que estaban junto a la pelirroja, sin embargo, había algo que le llamó mucho la atención de esta en particular. - ¿acaso vas tras Itsuki-chan? –

- "Wow… sí que son… muy… grandes… - decía Dante mirando algo que no eran los ojos de aquella chica, sino un par de cosas muy sobre-saltantes de ella. Fue así que la chica se dio cuenta de la expresión del peliblanco, así que la hizo sonreír de forma pícara.

- Jijiji, oye guapo, mis ojos están aquí arriba. – decía la chica con diversión al ver la cara de idiota que tenía el peliblanco, que de seguro quedó fascinado por su belleza, o quizás por otra cosa en especial.

- ¿Eh? Ah… perdón, ¿me hablabas? – dijo un desorientado albino, sacándole una risita a la chica.

Dante apreciaba a la joven frente a él, piel clara, ojos color azul profundo, cabello color rosa aunque algo más oscuro, y debía admitir que la chica era muy atractiva físicamente que cualquier chica, y que estarían muy celosas por su físico encantador, usaba el uniforme femenino, y lo único diferente era que llevaba un suéter color amarillo verdoso amarrado en su cintura.

- jeje, eres muy gracioso. – dijo ella riendo un poco, mientras que Dante estaba confundido de lo que quería esta chica con él. – Bueno, ¿en que estaba? Oh si… ¿acaso te gusta Itsuki-chan? Pude notar que ibas tras de ella a donde estábamos. – dijo la pelirosa con algo de picardía, mientras que Dante se confundió por sus palabras.

- ¿Itsuki? ¿Hablas de la chica de cabello rojo? Pues… yo… - el albino no sabía que responder, pero sin embargo la chica continuó hablando.

- Oh… entonces si te gusta ¿verdad? ¡Genial! Si quieres voy por ella y ustedes… - la desconocida joven se iba a retirar, pero Dante la detuvo tomándola del brazo.

- Hey espera un segundo, ¿de qué rayos me estás hablando? En primer lugar no iba tras tu amiga, y en segundo, ¿Quién eres tú para empezar? Si se puede saber claro. – dijo Dante un poco molesto por esto, la chica se sorprendió por eso pero solo sonrió, este chico sí que era fuerte, y aparte se nota que es todo un hombre.

- Wow, sí que eres muy varonil para hacer este tipo de cosas. – al decir eso, Dante la soltó, mientras que la chica pelirosada sonríe de forma coqueta. – si alguna vez te sientes solo, solo habla con la hermana mayor… Ichika. – dijo la ahora identificada Ichika, mientras que comienza a irse, y dejando a Dante con más preguntas.

- Bueno… eso fue aun más raro. Aunque… por alguna razón al mirar a esa tal Ichika, se me hacía muy similar a la pelirroja. Me pregunto si… - se decía Dante así mismo, aparte de quedar más confundido por la plática que tuvo con esa chica, pudo notar algo familiar entre ella y la pelirroja. – Nah…. Debe de ser coincidencia. – finalmente decidió no tomarle tanta importancia, y se fue a un asiento vacío que pudo encontrar.

Finalmente las clases terminaron por ese día, Dante iba caminando con dirección a la salida, mientras pensaba en las cosas que le habían ocurrido el día de hoy.

Primero: La misma rutina como de costumbre, nada tan relevante, solo era despertar, ir a la escuela, luego ir a casa, cenar, quizás si les llegaba un nuevo trabajo, él y su hermano harían turnos nocturnos… pero como no ha habido últimamente, solo le ha hecho tener más pereza de la que acostumbra, sin demonios que matar sus días se volvían bastante aburridos.

Segundo: Aquí es donde todo cambia, hoy pudo ver a una nueva chica en la academia, una chica de cabello rojo muy linda. Pensó por un momento saludarla y charlar con ella, pero no pudo ya que ella ya tenía varias amigas… aunque eso se volvió algo raro cuando esa chica le habló como si lo conociera o hasta incluso lo detestara. No comprendiendo la actitud de la chica solo decidió irse sin decir casi nada y pretender que eso no pasó. Sin embargo, otra chica… una que a ojos del Sparda menor era muy atractiva y algo coqueta, por alguna razón le empezó a hablar sobre aquella otra chica que tenia por nombre Itsuki. Luego de decirle su nombre, la cual era Ichika, solo se fue y ya. Esto lo había confundido mucho, y más por el hecho de que tanto Ichika como esa tal Itsuki tenían un parecido muy grande, casi como si ellas fueran… hermanas. Aunque creía que solo era pura coincidencia, pero esto nos lleva al último punto.

Tercero: Y para concluir, un compañero de clase de su hermano… Futaro, estaba siendo… ¿Cómo sería la palabra? ¿Acosado, seguido, invadido quizás? Quien sabe… pero ese chico era seguido por todos lados por una chica, una que Dante pudo reconocer, era una de las que estaban junto a Ichika e Itsuki en el almuerzo. La verdad no le interesaba el asunto del porqué era eso… pero lo que si le llamó la atención fue que esa chica también se parecía a las anteriores mencionadas, su cabello era naranja y lo tenía corto hasta la base del cuello, tenía un listón en su cabello color verde que parecían ser orejas de conejo. Pero sus rasgos tanto faciales y físicos eran muy similares a aquellas chicas que conoció, no sabía porque, pero algo le decía que esas chicas tenían mucho en común.

En fin… Dante solo quería llegar a casa y echarse una pequeña siesta para antes de cenar, pero antes de eso comenzó a buscar a su hermano, Vergil. Casi siempre se iban juntos, aunque Vergil prefería irse solo a casa, pero eso a Dante no le importaba… después de todo su relación es un tanto… peculiar. Discutían como cualquier pareja de hermanos lo hacía, pero se tenían cierto respeto y sus formas de demostrarlo eran un poco fuera de lo normal pero el gesto era lo que contaba.

- ¿A dónde rayos se habrá metido Vergil? Y eso que quería que nos fuéramos por hoy a casa… apuesto a que decidió irse sin mí como de costumbre. – se dijo el albino menor con algo de molestia, su hermano en serio que era demasiado antisocial, quería que al menos se hiciera de un amigo… o preferiblemente una novia, quizás con eso lo harían cambiar un poco.

Sin embargo, al casi llegar a la salida, pudo ver a esa chica pelirroja, pero no iba sola, iba con dos de sus amigas, una tenía el cabello largo y de color rosado claro, usaba unos accesorios con forma de mariposa en su cabello, usaba un abrigo color purpura sobre su uniforme… y hablando de su físico, sin duda era toda una bombón, pero sorprendentemente Dante la reconoció, era una de sus compañeras de clase, quizás no le había prestado mucha atención al principio, pero pudo notar que también tenía ese parecido casi exacto con Itsuki, pero no era la única.

La segunda era una chica de la misma complexión que la pelirosada, su cabello era de color castaño oscuro, usaba unos audífonos de diadema sobre su cuello de color azul, y usaba también un abrigo pero de color azul claro, y usaba unas medias largas negras que cubrían completamente sus piernas. Pero sobre todo, se notaba que la chica no expresaba muchas emociones, casi hasta se parecía a su hermano Vergil en ese aspecto.

El albino podía notar claramente el parentesco de estas chicas… pero ¿Por qué se parecen tanto? La verdad no entendía nada, pero le hubiera restado importancia de no ser por el hecho de que aquella chica pelirroja le hablara como si lo conociera, claramente cuando no es el caso.

- Un momento… ¿Qué ese no es Vergil? – de repente algo que vio Dante lo sorprendió, ya que se trataba de su hermano mayor, Vergil Sparda, el cual, por alguna razón estaba siguiendo discretamente aquel grupo de chicas. – Jojojo… no tenía ni idea de que Vergil fuera de esos que siguen a las chicas desde lejos. Jejeje, esto puede ser divertido de ver.- dijo Dante con una sonrisa maliciosa, ya tenía algo con que molestar a su hermano, y pescarlo en su modo acosador… será gracioso chantajearlo con decirle a su madre que Vergil acosa a hermosas mujeres, puede ser algo infantil pero quería por lo menos burlarse sanamente de su hermano mayor.

Así que sin que esas chicas o el propio Vergil se dieran cuenta, comenzó a seguirlos… sin duda esto se había vuelto una especie de misión improvisada.

Mientras con Vergil… este intentó hablar con Itsuki unas cuantas veces, pero ella lo ignoraba con molestia… sin duda su primera impresión la REGÓ, entre mayúsculas. Y ahora el peliblanco mayor tenía que enmendar ese error, o si no las clases te tendría que darle tanto a ella como a sus hermanas se le complicarían demasiado.

- "Tengo suerte de que Dante no esté aquí, sino esto se pondría mucho peor." – se dijo para sí mismo, agradecía a su padre que su hermano no se metiera en esto, aunque tuviera que hacerlo por obligación, pero por lo menos si puede arreglar las cosas con la pelirroja evitaría que Dante hiciera alguna cosa estúpida que empeore aún más la situación.

Vergil seguía de forma discreta a Itsuki con quienes parece que son… si, deben de ser sus hermanas, o al menos no todas. Al mirarlas pudo notar que en efecto eran idénticas, sin duda esto sería muy complicado, enseñar a 5 chicas que deben de ser malas, y aun peor, con Dante sumado a la ecuación, maldita suerte la suya.

Las seguía por sobre los techos de los locales, así no notarían su presencia, así que estaría bien, aunque… no contaba de que la chica que tenia los audífonos en su cuello por un solo segundo miró a donde estaba, pero sagazmente pudo ocultarse antes de ser detectado. La chica por otro lado, no decía nada, algo le decía que algo o alguien los venía siguiendo, será instinto o simple reflejo, pero eso tomo de cierta forma por sorpresa a Vergil, que por muy poco y era descubierto. Debería de tener algo de cuidado con esa chica de cabello castaño, pero por alguna razón… sentía algo extraño al verla… no sabía que era, pero no le tomó importancia, debía de terminar con esto de una vez.

Sin embargo, Dante iba también siguiéndole los talones a Vergil, siendo una especie de acosador que acosa a otro acosador. Jejeje, que dulce ironía, y eso solo lo divertía, sin duda esto de ver a su hermano tras unas chicas era algo sorprendente, debido a la nula vida social de su hermano, pero de cierto modo le agradaba, la vida no eran simplemente libros y estudiar, también había que pasarla bien, y que mejor que salir con chicas… lo mejor en la vida para todo hombre.

Luego de unos minutos, Vergil pudo seguir el rastro de Itsuki y sus hermanas hasta un complejo de departamentos los cuales eran muy lujosos, solo donde la gente adinerada podría instalarse. Un edificio alto de al menos 30 pisos como mínimo.

- No me equivocaba de que ellas deben de ser millonarias. Pero eso no importa, quiero terminar con esto de una vez por todas. – se dijo seriamente el peliblanco mayor, mientras se encontraba enfrente del gran edificio, y podía ver a Itsuki entrando sola, dirigiéndose al ascensor. Ya se disponía a seguirla, pero alguien le detuvo el paso.

- ¿Quién eres tú? ¿Eres acaso un acosador? – la chica de cabello rosado con lazos de mariposa, mientras le notaba seria, y ponía su pie en una barra de metal, intentando ser intimidante, cosa que no conseguiría con alguien como Vergil.

- Eso no te importa, ahora fuera de mi camino. –le contestó de manera fría el albino, pero ella siguió con su… intento de intimidación si se le podía decir.

- Tú no eres de por aquí, así que ¿para qué debería de dejarte pasar? ¡Lárgate ahora mismo y nunca vuelvas! – dijo intentando ahora usar una mirada entre comillas, asesina, para intimidar al peliblanco, pero este no se inmutaba en lo absoluto, ni el peor demonio que existiera podría asustarlo, mucho menos una mujer.

- ¿Y si no lo hago, que harás tu al respecto? – le respondió mirándola con una de sus miradas de puñal, la cual si logró asustar un poco a la chica, haciendo que Vergil se moleste por perder el tiempo.

- Cabello blanco, ojos azules, apariencia de chico malo… - otra voz se hizo presente, y fue la de la chica de los audífonos, la cual ahora estaba cerca, y al mirar al peliblanco, pudo reconocerlo por algo que decían de él en la escuela. – ¿eres tu el llamado asesino blanco de la escuela? Había oído que puedes matar a alguien con solo mirarlo. – dijo la chica sin expresión, sin embargo lo que dijo no fue nada agradable para Vergil.

- ¡¿U-Un asesino?! – y para colmo la otra chica presente parecía creerse ese estúpido rumor, ¿eran así de tontas estas chicas?

- "Espero que no sean tan idiotas como lo es Dante." – se dijo en su mente el peliblanco mayor, y ese comentario hizo que otro chico de cabello blanco estornudara a lo lejos.

Antes de que Vergil pudiera decir algo, pudo ver que Itsuki ya estaba llendo en el ascensor hacia su departamento, debía de alcanzarla lo más pronto que pudiera.

- ¡No tengo que perder mi tiempo con ustedes, así que muévanse de mi camino…! – dijo ya algo más molesto el albino, el cual usando algo de su velocidad sobre humana, dejando sorprendidas a las chicas por cómo se movió tan rápido y llendo al edificio, y al no poder detener el ascensor, decidió ir por las escaleras.

Vergil podía llegar mucho antes que el ascensor, pero era mejor no llamar tanto la atención por si alguien lo llegara a ver, debe de proteger su identidad a como dé lugar.

Mientras con Dante, este había perdido de vista a Vergil, o el se dio cuenta de su presencia, o simplemente tenga una mala orientación.

Pero para su suerte, pudo ver a aquella chica de cabello rosa, Ichika si no mal recuerda, estaba con la chica de cabello naranja con un lazo en su cabeza, que estaba con Futaro esta mañana. Así que se dispuso a seguirlas, hasta un edificio bastante lujoso a ojos del Sparda, y allí estaban otras otras dos, una con audífonos y cabello castaño, y la otra que tenía un largo cabello rosa con unos lazos con forma de mariposa. Dante las miraba de lejos, y se podía decir que estaba algo sorprendido por el parecido que tenían todas esas chicas entre sí, y en eso recordó a la otra chica de cabello rojo, Itsuki. Al hacer números, finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando.

- No… jajaja… no puede ser. Nunca me imaginé que todo esto se deba a que hay 5 hermanas quintillizas en nuestra escuela. Y ahora que lo pienso, creo que esa tal Itsuki debió de conocer a Vergil, y por eso me habló de esa manera. Bueno… una misión improvisada resuelta en un día jeje. – decía Dante con ironía, si Vergil lo escuchara, entonces le presumiría de no ser tan… "Idiota", como siempre suele llamarlo.

Fue allí que pudo sentir la presencia de su hermano en aquel edificio, mientras que esas 4 estaban tomando el ascensor, así que sin pensarlo dos veces fue a donde estaban ellas.

Antes de que el elevador se cerrara, el peliblanco menor lo detuvo y se metió rápidamente, sorprendiendo a las chicas que estaban allí.

- Ufff… suerte que lo detuve a tiempo, odio irme por las escaleras. Oh, hola señoritas, ¿Qué cuentan? – dijo Dante bastante tranquilo, mientras que las chicas.

- Vaya, pero si eres tú de nuevo, ¿acaso vives aquí también? – Ichika pregunto con una sonrisa, Dante iba a responderle de no ser por…

- ¡T-Tu… eres el asesino! – la chica de cabello rosa con coletas lo señaló con advertencia, mientras que Dante no entendía a que se refería, un momento… ese apodo se lo había puesto el a su hermano, y que sin querer se difundió en la escuela… eso le dio a entender de que Vergil si estaba aquí.

- ¿el es un asesino? – preguntó la chica de cabello naranja con el lazo en su cabeza, ella al ver a peliblanco le pareció verlo en algún lado.

- Lo juzgan muy rápido. – dijo la cuarta fémina que tenia los audífonos, aunque no lo demostrara, ella también parecía estar algo confundida, se suponía que este chico acaba de subir por las escaleras, así que ¿Cómo era posible que ahora el mismo chico este aquí en el ascensor? A menos que el…

Dante al ver las reacciones de todas, sobre todo la del cabello largo color rosa, se le ocurrió una idea, si Vergil ya había pasado por aquí, entonces era el momento perfecto para una broma.

- Yo no soy ningún asesino, es mas… ¿acaso nos hemos visto o algo así? ¿Qué no te enseñaron que es de mala educación señalar a la gente? – dijo Dante mirando a la chica que lo señalaba, la cual no tardó en responderle.

- No intentes engañarme, hace 5 minutos acababas de subir por las escaleras, ibas tras nuestra hermana, ¿no? – acusó la chica, mientras que Dante solo decidió hacerse el tonto y seguir con su pequeño juego.

- Espera un momento princesa, te aclararé la mente… hace solo 5 minutos acabo de llegar y meterme en el ascensor… así que ¿Cómo sería posible que yo este allá, si yo estoy aquí? – preguntó Dante fingiendo estar confundido, mientras señalaba primero el techo y luego el piso respectivamente.

- Emmm… bueno… tu… ibas… y ahora… - ahora que la chica estaba muy confundida, no podía argumentar nada ante esa lógica, esto era muy extraño. - ¡Ah, olvídalo! ¡La cuestión es que tu primero ibas por las escaleras pero ahora estas aquí! –

- Oye princesa, ¿quieres por favor darme algo de contexto? No entiendo ni A, ni Z de lo que me estás hablando. – Dante por fuera fingía no entender nada, pero por dentro estaba riéndose, esta chica era muy fácil de engañar, y quizás era poco tonta, eso solo lo divertía más.

- P-Pues… - antes de siquiera decir algo más, otra de las chicas la interrumpió.

- ¡Oh, ya me acordé! Tú eres el capitán del equipo de Kung Fu, ¿verdad? – preguntó algo emocionada la chica de cabello naranja, mientras que Dante se sorprendió un poco por eso, pero luego solo sonrió.

- Pues si… soy yo. Mi nombre es Dante, un gusto. Al menos ALGUIEN de aquí si sabe quien soy. – el albino habló, haciendo énfasis en la palabra, "alguien", mientras veía a la otra chica con una sonrisa burlona, mientras que la mencionada solo se sonrojo, no se sabía si era por el enojo o la vergüenza, mientras que hacia un puchero.

Y así Dante seguía hablando con aquellas chicas, para ser hermanas eran muy similares físicamente, pero en personalidades eran todo lo contrario, así como su hermano y el. Y hablando de Vergil.

Itsuki había salido del ascensor, solo para ver a alguien muy conocido para ella, el cual había salido al mismo tiempo por el pasillo de las escaleras, y no era otro que Vergil.

- ¿Qué haces tú aquí? Espera… ¿eres acaso un acosador? – preguntó la pelirroja mirando molesta al peliblanco, el cual ni se inmutaba a sus palabras.

- Eso a ti no te importa, estoy aquí para otra cosa que verte a ti… - dijo Vergil con su típica actitud insensible pero la chica lo interrumpió en lo que decía.

- Como sea, no tengo que perder tiempo contigo, nuestro tutor estará por llegar, así que… -

- Soy yo. –

- ¿Eh? – la respuesta abrupta del albino no le gustaba para nada.

- Yo soy tu tutor y el de tus hermanas. – dijo con simpleza el albino, haciendo que Itsuki quedara de piedra, ¡¿el iba a ser su profesor?!

- N-No puede ser… t-tú no puedes ser nuestro profesor. – decía sin creerlo, un compañero de su clase iba ser su tutor, tanto de ella como de sus hermanas, ¿Cómo era esto posible?

- Se lo que estas pensando, y creéme que no hago esto porque quisiera, sino lo hago por alguien en especial. No me importa si te gusta o no, o a tus hermanas, pero si hacen lo que les digo, verás que tu el resto van a aprobar estando bajo mi mando.

Antes de que Itsuki pudiera decir algo más, el sonido del elevador, mientras que las voces de unas chicas, y la de un chico se hacían presentes, esto último solo fastidió más al Sparda mayor.

- ¡Eres un idiota! – le gritó cierta chica de cabello rosa con accesorios de mariposa al peliblanco, el cual solo tenía una sonrisa burlona, restándole importancia a lo que pasó unos segundos atrás.

- Oh vamos princesa, solo lo dije a modo de broma, no te lo tomes tan personal… - Dante no pudo terminar de hablar cuando al mirar al frente, allí estaba nadie más que su hermano mayor… junto a una chica, y esa era Itsuki. Dante solo sonrió inocentemente ignorando la mirada de puñal que le estaba dando su semejante por estar aquí.

Las 4 chicas al mirar a su hermana menor, estaba con un chico, pero se sorprendieron al ver a… espera, ¡¿Qué diablos?! ¿Había dos Dantes?

- Oh vaya, así que son dos ¿eh? – decía Ichika, mientras subían, Dante les había hablado de que tenía un hermano, y al parecer ellos eran….

- ¡¿Eh?! Pero… ¿Qué, como, quien…? – la pelirosa que discutía con Dante estaba con la boca abierta, ¿había dos de ellos?

- Oh… así que él es tu hermano, cuando dijiste que se parecían lo decías literalmente. – la chica de cabello naranja con un lazo estaba sorprendida de ver al otro chico, el cual el parecido con Dante era como ver un espejo. Eso significaba que ellos….

- Ya lo sospechaba. – dijo simplemente la chica de cabello castaño con audífonos, era imposible que el mismo chico estuviera en dos lados a la vez, así que se trataban de….

- ¿Q-Qué es esto? ¿Vergil-kun, quien…? – Itsuki también estaba asombrada de ver a otro chico de cabello blanco, pero antes de que Vergil pudiera decir algo, el otro chico presente habló antes.

- Veo que ya conociste a mi hermano, y por cierto… me llamo Dante, un gusto. – se presento el Sparda menor con una sonrisa burlona, mientras que Vergil solo se sostuvo el puente de la nariz, se descuidó y no se percató de que su hermano podría haberlo seguido. Había cometido ahora 2 errores que ahora tendría que resolverlos luego, con Dante ya tratará después, era mejor arreglar este enredo.

- Así como lo miran, Dante y yo… - Vergil se cruzó de brazos con el seño fruncido con fastidio, mientras Dante sigue sonriendo mientras se pone al lado de su hermano, dejando a las chicas presentes algo sorprendidas.

- Nosotros somos hermanos, o para aclarar mejor, somos gemelos idénticos. – dijo Dante con simpleza, dejando sin habla a las 5 hermanas, algo como esto nunca se lo habían esperado.

Cinco hermanas quintillizas, y dos hermanos gemelos. ¿Quién lo diría? Este podría ser un encuentro algo peculiar y único para alguien normal… pero lo que no sabían los 7 adolecentes era que esto era algo que cambiaria las vidas de todos, y que muchas cosas en relación con ambos hermanos estaban a punto de desatarse muy prontamente.