-Dos semanas atrás.-

Se podía ver a una mujer alta, con una larga y hermosa cabellera rubia que brillara como si fuera hecho de oro, un vestido completo color negro, y un manto color rojo a modo de abrigo, estaba en un cementerio, mientras que miraba cierta tumba en especial. Ella tenía un ramo de flores en sus manos, había venido a ver a alguien muy especial para ella, su mirada reflejaba nostalgia y tristeza, pero los disfrazaba con una pequeña sonrisa, mientras seguía mirando aquella tumba.

- Ya pasaron 5 años… lamento no haber estado a tu lado en ese momento. Solo quisiera haber podido cumplir con mi promesa, pero… - Eva dejó las flores junto a la tumba, mientras unas pequeñas lágrimas querían escapar de sus ojos. – Esta vez, quiero hacer las cosas bien. Y no te preocupes, ellas estarán bien. Te lo aseguro, Rena. –

- Me debí imaginar que estarías aquí. Debo decir que un cementerio es un lugar muy poco común para querer una reunión, pero bueno… desde que ella nos presentó, siempre tuve esta visión de usted. – una voz masculina se hizo presente en el lugar, mientras que se ve a un hombre con un traje formal de color gris con corbata negra. Su cabello era negro, y lo mas particular de este hombre eran sus ojos, los cuales eran negros, y que parecían como los de un gato.

- Lo siento, pero sucedieron muchas cosas, y por eso tuve que irme aquella vez. Y por consecuencia de eso, transcurrieron 5 largos años. Fallé en la promesa que le hice a Rena, y eso es la única cosa de la que me he arrepentido en toda mi vida. Pero ahora quiero reivindicarme conmigo misma y con ella también. – dijo la rubia mientras que luego de dar sus respetos frente a la tumba de quien era su mejor amiga y a quien consideraba como una casi hermana, miro a aquel hombre con una mirada tranquila, mientras que tenía una pequeña sonrisa en su rostro.

- Siempre me he preguntado del como haces eso. Pareces estar triste por un lado, pero aun así sonríes y sigues así como siempre. Pero creo que eso no es importante por el momento, solamente tengo 15 minutos, estoy muy ocupado ahora. – decía el hombre de manera fría, estaba muy ocupado no solo con su trabajo, sino con el asunto de transferir a sus hijas a una institución pública, y de paso, conseguirles un nuevo tutor ya que la razón del cambio de escuela era por sus malas calificaciones, y que tenían el riesgo de repetir el año, otra vez.

- No te preocupes, Maruo. Con 10 minutos de que tenga de tu tiempo basta y sobra, y te aseguro que no tienes nada que perder con lo que quiero proponerte. – decía Eva con una sonrisa sincera, mientras que el hombre identificado como Maruo Nakano, no mostraba expresión alguna ante la esposa del legendario caballero oscuro.

- Muy bien, te escucho. –

-Tiempo actual.-

Vergil se encontraba sentado en un sillón con los brazos cruzados, y una expresión de molestia. Estaba en el departamento de las chicas, mientras que Dante estaba acostado en el sofá mientras estaba durmiendo tan tranquilamente, no parecía importarle estar así en la casa de gente desconocida, y eso solo fastidiaba aun mas al Sparda mayor, y para empeorarlo, ninguna de las 5 chicas estaban allí, bueno no todas en realidad.

- Esto es una estupidez, ¿Por qué demonios tengo que soportar la inmadurez de 5 niñas tontas? Y Dante solo me empeora este estúpido trabajo. – gruño el albino bastante molesto, estaba considerando mandar todo al diablo y largarse, pero no lo haría ya que una razón era que él no era de esos, no era alguien que abandonara algo como un perro cobarde, y la otra razón, era que se lo había prometido a su madre. A pesar de no ser tan cercano a ella, el la quería, a su manera pero lo hacía, así que solo por ello le iba a demostrar que él podía asumir una responsabilidad como esta.

- ¡Hola! Yo si quiero estudiar, Vergil-san. – dijo la chica de cabello naranja con el lazo verde, la cual apareció con un vaso con agua, y Vergil solo lo tomó, necesitaba relajarse aunque sea un poco o sino… empezarían a rodar cabezas.

- Tu eres la cuarta de las hermanas si no me equivoco, y que también vi que en tu examen sacaste un… cero. – dijo Vergil con fastidio, esta chica sin duda debía ser casi tan idiota como su hermano, o quizás lo superaba.

- Chi-chi-chi, pues si, y mi nombre es Yotsuba. Me alegra que seas nuestro tutor, Vergil-san, Uesugi-san, me habló sobre ti y que eras muy bueno para los estudios. – dijo la ahora mencionada Yotsuba con una gran sonrisa, de las 5 era la más optimista y alegre.

- Hablaré seriamente con Futaro en otro momento. Pero lo que quiero ahora es que traigas a tus hermanas ahora mismo, ya no quiero estar perdiendo mi tiempo aquí. – dijo Vergil con molestia, Yotsuba notaba que era de esos chicos que no son tan sociables y que son demasiado serios, además que sentía por alguna razón un aire amenazante siempre alrededor del chico, cosa que le ponía un poco nerviosa.

- B-Bueno, entonces vayamos por las demás. – dijo con algo de nervios al sentir la mirada tan intimidante del peliblanco sobre ella, mientras que este solo decidió seguirla hacia la planta de arriba donde estaban las habitaciones de cada una.

- Muy bien, odio perder mi tiempo con tonterías. – dijo el peliblanco mayor con molestia, y al pasar al lado de su hermano. – ¡Y tu ya deja de dormir que esta no es tu casa! – le gritó a Dante el cual se despertó de golpe.

- ¿eh? ¿Ya está la pizza? – dijo Dante con algo de sueño, incluso dormido pensaba en su comida favorita, Vergil solo dio un suspiro cansado, el era un caso perdido.

- El orden de los cuartos es el siguiente: Itsuki, el mío, luego Miku, después Nino y por ultimo Ichika. – dijo Yotsuba diciendo el orden de las habitaciones de ella y sus hermanas, Vergil poco le importaba, solo quería darles su tutoría por el día y largarse, hoy ha sido un muy mal día para él.

- Muy bien terminemos con esto de una vez. –

- Ya conoces a Itsuki, ella es la menor de las 5, ella es muy amable y responsable, estoy segura que se nos unirá para estudiar. Solo se negará en el peor de los casos.

- ¡Me rehúso! – dijo la pelirroja con molestia, mientras que Vergil la miraba sin expresión alguna. - ¿Por qué nuestro tutor tiene que ser un compañero de clase, no hay profesores más capacitados? – se quejó mientras que Vergil solo suspiro con molestia, esta chica no quería tener nada que ver con él, no desde su primer encuentro.

- Me importa un cuerno si quieres estudiar conmigo o no, ese es tu problema, no el mío. – dijo el albino sin importarle lo que decía la chica, mientras que solo cerraba la puerta algo molesta.

- Bueno… creo que es mejor seguir. – dijo la chica de cabello naranja algo nerviosa, mientras que proseguían por la siguiente. – Miku es la más inteligente, quizás se puedan llevar muy bien los dos. –

- No quiero. – decía la chica de los audífonos conocida como Miku, la cual estaba con los brazos cruzados y con una mirada indiferente. - ¿Por qué tiene que ser alguien de nuestra escuela? ¿Qué no hay gente más capacitada en esta ciudad? –

Vergil y Yotsuba estaban sentados frente a la chica, mientras que el chico no decía nada, solo le daba una mirada seria a la chica, lo estaban subestimando.

La siguiente en la lista era Nino, la cual a palabras de Yotsuba, era la más amable de las 5, y que podría llevarse bien con los chicos. A pesar de eso Vergil no tenia expectativa alguna, y más cuando al tocar la puerta de la habitación de Nino, esta no parecía querer contestar, cosa que solo irritaba aun mas al Sparda, hacer esto era una tontería, el no era un niñero para estar atento con un montón de niñas malcriadas… prefería mas soportar las estupideces de su hermano Dante que esto. Pero hizo una promesa y la iba a cumplir, el siempre cumplía con lo que se propusiera.

- Bueno… la ultima de nosotras es Ichika, quien es la mayor de las cinco, y ella es… ehhhh… - Yotsuba le platicaba a Vergil sobre su hermana mayor, pero se quedo callada al recordar como era su hermana, y pensaba que eso solo molestaría mas al peliblanco.

- No te preocupes en responder, tu silencio me dice todo lo que necesito saber sobre ella. – dijo el albino con una cara seria, tenía un presentimiento de que la mayor de las quintillizas seria casi igual a Dante en varios aspectos, su instinto se lo decía.

- "Vergil-san sí que es bastante serio, a diferencia de Dante-san que es casi igual a Ichika. Jeje, creo que al final nos podremos llevar muy bien todos." – Yotsuba a diferencia de las otras cuatro, siempre se mantenía positiva, y al conocer a un par de hermanos como lo eran Dante y Vergil, algo le decía que todos se llevarían muy bien a pesar de todo.

Entonces ambos fueron a la última habitación, la cual era la de Ichika. Yotsuba dudaba de abrir la puerta de la habitación, a sabiendas de como estaba, pero Vergil no estaba allí para perder el tiempo, así que no le importaba, si tenía que sacar arrastrando a la última de estas chicas y hacer que estudie a la fuerza.

Dando un pesado suspiro, Vergil procedió rápidamente a abrir la puerta sin miramiento alguno… y lo que veía a continuación. Bueno, debía de esperárselo de parte de alguien que es tan despreocupada como su hermano gemelo.

Al entrar en la habitación, esta estaba a oscuras, pero eso no era impedimento para notar el enorme desorden que había en este. Yotsuba que estaba al lado de Vergil se ponía algo nerviosa mientras que esperaba a que Vergil no se molestara más de lo que ya estaba, pero se notaba que ella no conocía para nada al peliblanco, el cual estaba inexpresivo e indiferente, esto para él no era nada… de hecho, haciendo una rápida comparación, este cuarto podría decirse que en términos de desorden, era algo… "decente", entre comillas, a lo que era la habitación de Dante, ese si podría ser considerado una pocilga y un nido de ratas en toda regla.

- "No estoy para nada sorprendido, de hecho… diría que este cuarto está mucho mejor que el de Dante." –

- Digamos que Ichika es algo perezosa, pero creo que podrían llevarse muy bien, después de todo tu y ella son los mayores, se llevarán muy bien. – Decía la pelinaranja sonriendo alegremente, aunque Vergil no compartía esa línea de pensamiento, el no había venido a hacer amigos, el vino a cumplir con la labor que le habían encomendado. Eso y nada más.

- Esto no me sorprende… además, ya he visto lugares peores que este. – respondió Vergil despreocupadamente, Yotsuba le iba a preguntar a que se refería, pero alguien más habló.

- Hey… no trates a mi cuarto como un sitio desconocido, o como un basurero. – la voz provenía de la cama, mientras que debajo de una cobija Ichika se levantaba perezosamente, mientras bostezaba.

- Deberías creerlo, yo he visto cosas que harían que este cuarto tuyo pareciera un campo de flores a comparación de la habitación de "cierta" persona que conozco. – dijo despectivamente el albino, Ichika solo se rió por ese comentario, debía de imaginarse de quien estaba hablando.

- ¿en serio eso es lo que dices al entrar al cuarto de una chica? Se nota que te hace falta algo más de empatía. – decía Ichika estando algo adormilada, mientras que Vergil estaba empezando a impacientarse, pero intentaba no ser grosero, además… debía de tenerle la misma paciencia como la que tenia con Dante, aunque quizás no tanto como esperaba.

- Como sea… tú y tus hermanas deben de estudiar, así que levántate ahora mismo. – dijo Vergil seriamente, mientras que tenía la intención de quitarle las cobijas a la pelimorada, pero ella lo detuvo.

- ¡Espera! ¡No tengo mi ropa puesta! – la chica se había sonrojado un poco por lo que Vergil estaba a punto de hacer, mientras que sonreía algo avergonzada. – jeje, la verdad es que me gusta dormir desnuda, es algo vergonzoso. –

- Tsk… bien, busca tu ropa y vístete, la tutoría esta por empezar. – dijo Vergil con fastidio, estas chicas lo iban a volver loco, y lo peor es que con situaciones como esta podría traerle muchos problemas.

Vergil entonces salió de la habitación, mientras que Yotsuba le ayudaba a su hermana a buscar algo de ropa para ponerse. Sin embargo, mientras se dirigía para la sala, la chica de cabello castaño le había cerrado el paso.

- ¿Qué es lo que quieres ahora? – preguntó el peliblanco mirando secamente a Miku, la cual se mantenía tan inexpresiva como siempre.

- Tu nombre es Vergil, ¿cierto? –

- Si… ese es mi nombre, ¿algún problema? –

- Sí, tengo un problema. Perdí mi ropa de gimnasia, una sudadera roja con mi nombre. – decía Miku con su tono sin emoción, Vergil ya sabía lo que la chica pensaba, cosa que solo lo molestaba más de lo que ya estaba. – la tenía, pero ahora ya no la encuentro. –

- Ajá… ¿y eso que tiene que ver conmigo? – preguntó el peliblanco, ya se hacia una idea de lo que pensaba la chica, y no… él no era un ladrón, el que si podría hacer algo como eso era su hermano, pero él no sería tan idiota como intentar hacer algo como eso con estas chicas, o bueno eso quería creer.

- Ese es el punto… yo la tenia, justo antes de que ustedes llegaran. – Miku miró acusadoramente a Vergil, el cual no se sentía para nada intimidado. - ¿Acaso tú la robaste? – acuso ella mientras que miraba a Vergil como si fuera un pervertido, mientras que este seguía sin inmutarse.

- Si en verdad quisiera robar tu ropa… yo no estaría aquí, aparte de que hubiera hecho lo mismo con tus hermanas, pero yo no he venido aquí para acosarlas ni nada, yo solo he venido aquí a enseñarles y nada más. Además, ¿tú me vez que tenga cara de pervertido y acosador? – Vergil miraba seriamente a la castaña, la cual… miraba al peliblanco esperando encontrar alguna mentira, pero parecía que no lo hacía. – Y creo yo… que eso deberías decírselo a tu hermana Nino, y no a mí. –

- ¿A qué te refieres con…? – antes de que terminara de preguntar, unas voces se escucharon en el piso de abajo, y resultaban ser Dante y Nino, la cual estaba usando la sudadera de Miku.

- ¡Ya te dije que no, y estas galletas no son para ti! – exclamó la pelirosa molesta, mientras que Dante solo mantenía una sonrisa despreocupada en su rostro.

- Oh vamos princesa no seas tacaña…al menos solo dame unas cuantas, tengo hambre. – dijo Dante a modo de queja, pero al parecer le gustaba molestar a la segunda mayor de las hermanas, era tan fácil de irritar que su hermano mayor.

Vergil Sparda siempre suele ser alguien con bastante paciencia y que sabía sobrellevar las cosas con mucha madurez… pero ahora todo eso se estaba poniendo en duda, al tener al menos a cuatro de las 5 quintillizas reunidas, ya que ninguna parecía querer prestarle la más mínima atención… Ichika siendo tan despreocupada como siempre, y al igual que Dante, entre estos dos, parecían entenderse muy bien. Mientras con las demás, Miku discutía con Nino con respecto a su sudadera que Nino tomó sin permiso, y con Yotsuba… bueno, ella si quería estudiar, pero en lugar de hacerlo, solo hacia dibujitos tontos en su cuaderno. Todo esto estaba colmando la estabilidad emocional de Vergil, el cual tenía una ceja crispándose, mientras que una vena de enojo estaba apareciendo en su frente… si esto continuaba así, habría un momento donde su autocontrol finalmente se rompiera… y eso sucedía…. Pues era un hecho de que comenzarían a rodar cabezas.

- Oye Vergil ¿te encuentras bien? Pareces estar muy estresado, relájate un poco hermano, es fin de semana, podemos estudiar el lunes, ¿no te parece? – y para el colmo, Dante venia con sus comentarios estúpidos, mientras que tenía que resistir el impulso de partirle la cara enfrente de las chicas.

- ¿Acaso te parece que estoy bien? Se supone que debo de ayudar este montón de tontas, pero aquí estoy perdiendo mi tiempo con sus tonterías, y aun peor tengo que soportar las tuyas también, - dijo Vergil rechinando los dientes, odia este tipo de cosas.

- Tampoco hay que ser tan directo, ¿sabes? – dijo Dante con cara de palo, detestaba que su hermano lo llamara "idiota" por todo lo que hiciera o dijera, puede que en parte tuviera algo de razón, pero no era para tanto.

- ¿Te sientes muy estresado, no? Lo siento, somos un grupo de tontitas, jeje. – la voz de Nino al lado de Vergil, hizo que este la mirara de reojo, ¿Por qué ella le hablaría así ahora? Cuando llegaron ellos no parecía ni querer dirigirles la mirada, y ahora parecía ser muy amable. Era muy sospechoso.

- No estoy estresado… solo me siento cansado y algo molesto, solo eso. – dijo vagamente Vergil, pero aun sin dejar de tener sospechas por el cambio de humor de la chica de cabello rosado.

- Oh, ya veo… oye, ¿no quieres galletas? Quizás te ayuden a subirte el humor. –

- No gracias, estoy bien así. –

- Anda, no les puse veneno ni nada por el estilo. Es más, si comes algunas, puede que me ponga a estudiar, ¿si? – decía Nino con una sonrisa amistosa, pero que Vergil reconoció que era falsa.

- Mmmhmmm… está bien, tomaré algunas. – dijo Vergil mientras que tomaba una de las galletas de Nino, teniendo sus dudas, pero aun así decidió comerla.

- ¿Qué tal? Están deliciosas ¿verdad? –

- Debo decir que si, son deliciosas. – dijo Vergil comiendo mas galletas, debía admitir que Nino tenía un don para la cocina, quizás hasta igual al de su madre.

- Te apoyo en eso… estas galletas están increíbles, incluso creo que están a la par con las que suele hacer mamá. – dijo Dante mientras también disfrutaba las galletas, debía admitir que esta chica podría darle pelea a su madre con respecto a hornear galletas.

- jejeje, me alegro que les guste. – dijo Nino con fingido agradecimiento, mientras que repentinamente su humor cambio. – aunque deberían saber, que no necesitamos un profesor. –

Vergil miró a la chica con suma seriedad, Dante solo hacia una mueca, sin duda que esta chica los odiaba… mientras que las demás chicas oyeron lo que Nino dijo, parecía que haría lo mismo como con los demás tutores que han tenido anteriormente, esto no iba para mal.

- Solo estoy bromeando jeje. ¿Quieren agua chicos? – dijo la pelirosa mientras que les daba un vaso con agua a ambos peliblancos, pero algo les decía que todo esto era una sucia trampa por parte de la chica.

Ambos aceptaron los vasos, y cuando parecían que iban a tomar un sorbo, con su sentido mejorado del olfato, descubrieron que efectivamente… el agua tenia somníferos para dormir, ella quería dormirlos y sacarlos de allí. Pero lo que ella no se daba cuenta, era que estaba tratando con dos híbridos de humano-demonio, y que algo como esto no les afectaría, sus organismos eran muy diferentes a los de un humano normal, y que su sangre demoniaca les daba ciertas facultades que ningún humano tiene.

- "Estas pensando lo mismo que yo, ¿verdad, Vergil?" – preguntó Dante susurrando al oído de su hermano, el cual asintió levemente.

- "Por supuesto… esta tonta cree que puede drogarnos y echarnos como si fuéramos pordioseros. Pues ahora va a ver lo equivocada que esta." – dijo Vergil seriamente, si Nino pensaba que les vería la cara de idiotas, pues qué pena por ella, ya que será la misma que ate su soga al cuello.

- "Jejeje, me agrada cuando entras en tu modo genio maquiavélico, la cara que pondrá no tendrá precio." – dice Dante sonriendo, podían ser muy diferentes, pero ambos gemelos se entendían perfectamente, y conocían muy bien las actitudes y pensamientos uno del otro y ese tipo de conexión los hacía perfectamente un dúo dinámico.

Fue allí que los gemelos Sparda se miraron por un segundo antes de mirar a la chica de cabello rosa de manera incriminatoria, mientras que esta última sentía algo de escalofríos al sentir las miradas de ambos hermanos sobre ella.

- ¿Qué ocurre chicos, no tienen sed? – Nino preguntaba intentando fingir ignorancia, pero le era difícil por las miradas de los chicos, había algo que le asustaba de ambos por solo mirarlos a los ojos.

- No lo sé… tu dinos. – dijo Dante con una sonrisa algo maliciosa, pero manteniendo su mirada acusadora sobre la chica.

- Resulta muy inusual que nos trates tan amablemente cuando desde un principio nos miras como si fuéramos invasores, ¿o estoy equivocado? – secundó Vergil con una mirada que parecía mirar el alma de la segunda hermana, la cual comenzaba a sudar por los nervios.

- B-Bueno yo… - por alguna razón no podía excusarse, algo en la mirada de ambos le hacía congelar la sangre y hasta casi sentir que se asfixiaba, había algo muy raro y también escalofriante con estos dos.

- ¿Qué pasa? ¿Te comió la lengua el gato? Acaso… - Dante volvió a hablar.

- ¿Acaso hiciste algo para que nosotros nos vayamos de tu departamento? ¿Cómo ponernos droga somnífera para hacernos dormir, pedir un taxi y que nos lleve a nuestra casa a sabiendas si vivimos muy lejos para que el taxi nos cobre más de lo que debería ser un simple viaje y que no pudiéramos pagar y así tener una mínima deuda con el estado? Sinceramente ese sería un plan sumamente ridículo si es que en realidad tuvieras esa intención. – Vergil argumentó una muy elaborada y algo improvisada estrategia, mientras que las demás chicas presentes no comprendían de lo que hablaban, sino hasta que… -

- ¿C-C-C-Co…? – la pelirosa estaba impávida… adivino así como así su estrategia tan fácilmente… ¡¿Quién carajos eran estos tipos?!

- ¡AJÁ! ¡Te agarramos redondita, princesa! – Dante la señaló acusadoramente con una sonrisa victoriosa, mientras que Vergil, solo negó con la cabeza.

- Hmph… lamento decir que era una estrategia demasiado obvia y a la vez tonta. Nosotros podremos tener personalidades diferentes, pero no significa que no podamos pensar de la misma forma cuando una situación sospechosa o maliciosa se trata. Si fueras una criminal te diría que este es primer peor error novato que haigas hecho, y déjame decirte que ni un segundo o tercer intento podrá funcionarte ahora. – dijo Vergil con una mirada gélida y peligrosa, mientras que Nino estaba algo asustada por aquella mirada de asesino del peliblanco mayor.

- Oigan, ¿Por qué tanto ruido? – Itsuki estaba bajando las escaleras, desde hace ya un rato que estaba escuchando la discusión desde su cuarto, así que decidió bajar a ver que estaba ocurriendo.

- No ocurre nada… de hecho ya nosotros íbamos de salida. – dijo el albino mayor cortantemente, mientras que tomaba sus cosas preparándose para retirarse.

- Oh bueno… la verdad fue divertido esta discusión, y creo que Vergil tiene razón. De todas formas, nos íbamos a ir antes de que comenzaras con tu jueguito… princesa. – decía el peliblanco menor con una sonrisa de burla, Nino solo estaba sin decir nada, el sonrojo en su cara no se sabía si era de enojo o de vergüenza, mientras que las demás chicas no tenían nada para decir algo ahora, esto se había salido de control.

- En fin… volveremos mañana. Y esta vez haremos las cosas como gente civilizada, así que las quiero a todas reunidas a las 9:00am. – dijo finalmente Vergil retirándose, siendo seguido por Dante.

- Bueno, hasta mañana señoritas, descansen bien, y créanme que lo necesitarán mucho con él, mas si es su profesor. – dijo Dante sonriendo tranquilamente dispuesto a retirarse, no sin antes… - Oh, y un consejo para ti, princesa… la próxima vez usa un té, café, o un jugo para drogar a alguien, eso hasta un secuestrador lo sabe muy bien, quizás te sirva en algún momento. – dijo con burla mientras le guiñaba el ojo, para posteriormente retirarse.

Hubo un incómodo silencio en la sala, ninguna de las chicas decía nada, no fue hasta que Itsuki lo rompió.

- Nino, te sobrepasaste esta vez, eso no era necesario. – la menor de las Nakano le increpó a la segunda mayor la cual estaba molesta por como el peliblanco le dijo.

- ¿Y eso qué? De todas formas ya se fueron, así que mi trabajo ya está hecho. – dijo la pelirosa cruzándose de brazos, aunque le hubiera gustado que ambos albinos cayeran en su juego, pero increíblemente ellos le hicieron una contraofensiva muy buena… sobre todo el que parecía más maduro, adivinó todo lo que planeaba hacer con ellos si se quedaban dormidos. ¿Cómo pudo deducirlo así nada mas? había algo muy raro en esos dos.

- No hace falta discutir, lo que pasó… pasó y ya. Aparte creo que todas tenemos la culpa, ellos solo venían a ayudarnos a estudiar. – Ichika decía con una sonrisa de vergüenza, Yotsuba opinaba igual que su hermana mayor, Miku no decía nada, Itsuki no sabía que pensar, después de todo no estaba presente en lo que sea que aconteciera, mientras que Nino seguía escéptica, solo eran un par de chicos poco interesantes, uno era un pecho frio que no se preocupa por nada más que por sí mismo, mientras que el otro eran un idiota, un hablador y que no parece tomarse nada en serio y que todo lo ve como un juego.

- La verdad que no entiendo mucho lo que pasó pero, creo que lo mejor es compensarles a los chicos, así al menos podríamos demostrarles que si queremos estudiar con ellos. – Yotsuba dio su opinión, y la verdad no era mala idea, así al menos darles una compensación por intentar hacer que ellas estudiaran.

- Eso suena bien Yotsuba… Itsuki, ¿Por qué no llamas un taxi y que los lleve a su casa? Apuesto a que vivirán lejos de aquí así que se ahorraran mucho camino. – Ichika propuso, mientras que la mencionada pelirroja solo se confundió.

- Espera, ¿y porque tengo que ser yo? –

- Porque eres la única que no estaba involucrada en todo lo que sucedió hace poco, así que conociendo como es Vergil-kun, apuesto a que no te negaría nada, aparte de que eres la única de las 5 que ha interactuado mas con él, ¿no es verdad? – Ichika sonrió tranquilamente, Itsuki intentó objetar, pero viéndolo de ese lado tenía un punto válido, el no estaría molesto con ella por no estar involucrada, así que era la única sin culpa en el lugar.

- "Suspiro…" Está bien, lo haré. – dijo la pelirroja sin ninguna otra opción, así que solo subió a su cuarto por su bolso para después ir hacia la puerta y salir del departamento, ya esos dos deberían estar saliendo del edificio, así que tenía tiempo de alcanzarlos y llevarlos a su casa.

- No entiendo porque te preocupas por ellos, Ichika. Uno solo es un simple profesor mientras que el otro no hace más que estorbar y decir puras estupideces, aparte que no tiene nada que ver con nuestro problema. – se quejó Nino con desdén, Ichika iba a responder pero Miku habló después de estar en silencio un gran rato.

- Aparte de que intentaras drogarlos y que ellos te descubrieran, eso nos podría causar problemas Nino, y no solo a ellos o nosotras, sino a su familia, e incluso a nuestro padre podría afectarle lo que intentas hacer con esos dos. – Miku dijo sin cambiar su expresión, ella aparte de sus hermanas, podía notar algo distinto en esos dos, sobre todo en Vergil… ellos aparentan más de lo que creen en realidad, no sabría con exactitud como decirlo, pero había algo extraño en ese par de gemelos, no parecían ser simples chicos normales.

Nino por un lado sabía que eso podía ser cierto, pero aun así no daría su brazo a torcer, así que simplemente decidió retirarse a su cuarto, esta discusión ya era demasiado absurda para ella.

Mientras con ambos Sparda, estaban ya a unos pasos lejos del edificio de las hermanas, con dirección a su casa la cual estaba a unas cuadras lejos de allí. Y mientras tanto iban conversando… o al menos en parte… de lo que pasó hace un momento atrás.

- No sé tú… pero creo que nos les agradamos completamente a esas chicas, sobre todo a Nino, si no fuéramos medio demonios habríamos caído en su juego, ¿no crees que deberías renunciar Vergil? Después de todo ellas no parecen querer nada de ti. – Dante iba con los brazos cruzados tras su cuello, mientras que hablaba con una expresión algo cansada, mientras que Vergil solo estaba tranquilo, aunque estaba molesto por todo lo que ha sucedido hoy.

- Podría… pero no. Se lo prometí a nuestra madre, y como sea lo cumpliré. – dijo Vergil con seriedad, mientras que Dante solo suspiro con desgano, Vergil era alguien que se tomaba las promesas muy en serio, y no es la primera vez que lo hace.

- ¿Es en serio? Ugh… a veces tiendes a llegar a muchos extremos de los cuales yo por otro lado solo los dejaría y ya. –

- Y es por eso que te vuelves más idiota a cada segundo. – Vergil echo en cara algo que Dante mas odia, mientras que una pequeña sonrisa maliciosa se pintaba en el ahora inexpresivo peliblanco, algo que a simple vista era casi imperceptible, pero era algo increíble de ver para alguien que conociera al Sparda mayor.

- ¡¿Qué quisiste decir con eso Vergil?! – le recrimino Dante con una vena roja de enojo, mientras que su hermano seguía sonriendo con soberbia.

- Lo que oíste… - contraatacó el albino.

- ¡Serás hijo de…! – antes de que Dante intentara incluso de darle un golpe a su hermano, se escuchó el sonido de un auto, el cual hizo sonar el claxon, mientras que se paraba aun lado de ambos gemelos.

- "¿Un taxi?" – se preguntaron ambos Sparda sin entender que hacia un taxi aquí, y al parecer los estaba llamando a ellos.

- Suban, los llevaré a su casa. – esa voz… era Itsuki, quien iba en el asiento del copiloto, mientras que ambos hermanos aun estaban allí parados sin hacer nada. – Oigan no se queden allí, súbanse. – les volvió a decir, los hermanos se miraron entre sí, y sin esperar más se subieron al vehículo amarillo el cual comenzó a avanzar.

- ¿Debo preguntar qué haces aquí y porque nos estas ayudando, Itsuki? – Vergil tan frio como siempre le preguntó a la pelirroja, la cual solo se puso algo nerviosa, esa mirada del peliblanco sí que da miedo si lo miran directamente a los ojos.

- S-Solo es una retribución por lo que pasó hace poco en nuestro apartamento, y también quería disculparme con ustedes por lo que Nino intentó hacer, casi siempre ella no hace ese tipo de cosas. – decía Itsuki mientras pedía disculpas por lo ocurrido, Dante y Vergil no dijeron nada por un momento, hasta que uno finalmente rompió el silencio.

- Muy bien, acepto las disculpas. Pero ten en cuenta que esto les costará caro la próxima vez, ¿comprendes? – dijo Vergil en un tono tan aterrador que Itsuki tuvo un escalofrío, algo le decía que estaba hablando completamente en serio y eso daba miedo de él.

- Bueno lo que Vergil quiso decir en realidad es que espera que la próxima todas ustedes puedan al menos cooperar y aceptar su ayuda. – Dante al ver como su hermano le daba un ultimátum mortal a la chica, decidió contradecir lo que dijo Vergil para no poner más las cosas en alas de mariposa, en serio su Vergil debía aprender a tratar mejor con la gente sin que lo tachen de psicópata o de un asesino.

El viaje fue relativamente corto, los hermanos Sparda no vivían tan lejos como pensaba la pelirroja Nakano, pero grande fue su sorpresa fue cuando llegaron a un departamento bastante grande, de al menos de dos pisos, pero parecía que era algo costoso, y eso que ellos no parecían ser chicos con tantos recursos económicos, pero al parecer las apariencias engañan.

Itsuki como acto de buena voluntad pagó por él aventón, Vergil al principio quiso negarse pero solo por Dante que le dijo que no traían dinero, al final a regañadientes aceptó.

- Te sugiero que te rindas y nos dejes en paz, ya viste que ninguna quiso tu ayuda, así que mejor déjalo, nuestro padre podrá contratar a alguien mejor. – Itsuki le dijo al mayor de los gemelos, el cual seguía con su siempre característico seño fruncido, mientras le responde de manera cortante.

- La palabra "Rendirme" esta fuera de mis capacidades psicoanalíticas, así que temo decirte que no lo haré. –

- ¿Eh? ¿Y Por qué? ¿Por qué te empeñas tanto en hacer esto? – preguntó la chica de cabello rojo sin entender, este chico sí que era complicado de comprender, más que todo por su frio carácter.

- Creéme Itsuki, por más que lo intentes, jamás podrías hacer que Vergil renuncie a hacer esto, y cuando él se propone a algo, no lo dejará hasta cumplirlo. – le dijo Dante como si fuera lo más normal, después de todo es su hermano menor, el lo conoce muy bien, casi tanto como su propia madre.

- Pero aun así, ¿Qué es lo que te hace querer seguir insistiendo? – volvió a preguntar la menor de las hermanas Nakano.

- No lo hago por ustedes, lo hago más bien por… - Vergil estaba por darle una respuesta, pero fue allí que alguien más llegó al lugar en donde estaban los chicos discutiendo.

- Oh chicos, finalmente llegaron. Vinieron justo a tiempo para cenar. – fue allí que una hermosa mujer de cabellos rubios que brillaban como el oro puro, y de una increíble belleza salió del departamento a recibir sus hijos, los cuales se dieron cuenta de su presencia.

- Hey mamá, ya llegamos. Y ya me estoy muriendo de hambre, espero ver lo que tienes hoy preparado. – Dante saludó a su madre con una gran sonrisa, mientras que Itsuki miraba impresionada a la mujer que llegó, ¿ella era la madre de Dante y Vergil? Increíblemente a pesar de su edad seguía viéndose como de unos veintitantos, y esa belleza dejó algo cautivada a la chica de cabello rojo por alguna razón, su belleza casi la comparaba a la que su difunta madre tenía.

- Sentimos llegar así tan tarde, madre. Se nos fue la noción del tiempo. – dijo Vergil dando sus disculpas… o eso parecía ser, mientras que la mujer solo sonreía, ambos chicos tienen modos muy diferentes de hablar con ella, Dante por un lado era más amable, y era el más apegado a ella, en cambio Vergil era más distante, no es que no la quisiera, es solo que le da algo de pena expresar lo que siente por ella, y eso para Eva era algo divertido a veces, ya que podía molestar a su primogénito de muchas formas, al igual que su hermano.

- No te preocupes por eso cariño, estaban ocupados y eso es lo que importa. – fue allí que la mirada de la rubia se posó su vista en la menor de las Nakano allí presente, Eva abrió los ojos levemente, juró por un solo segundo ver a su fallecida amiga, Rena, allí parada frente a ella, pero eso cambió cuando vislumbro que en realidad era… - Oh, ¿y quién es la linda chica que viene con ustedes? – guardando las apariencias ella preguntó fingiendo curiosidad, pero ella tenía ya una idea de quién podría ser, a pesar de lucir diferente a como era de niña, ella quizás podría ser.

- M-Mucho gusto señora, mi nombre es Itsuki Nakano. – se presentó la pelirroja con una reverencia, Eva por otro lado por fuera no parecía expresar nada, pero por dentro, estaba muy feliz de volver a ver a una de las hijas de su mejor amiga, han pasado 5 largos años desde que la vio por última vez, y ahora se notaba que era una chica bastante linda, al igual que su madre. Entonces no pudo evitar tener una sonrisa maternal en su rostro, después de tanto tiempo, podría verla otra vez, y quizás… poder ver a las otras cuatro.

- Oh ya veo, así que eres la estudiante de mi hijo Vergil ¿cierto? Estoy encantada de conocerte linda. – le respondió la rubia a la pelirroja con una sonrisa amable, lo cual por alguna razón Itsuki comparaba esa sonrisa como la que su madre solía hacer… y eso… le daba algo de nostalgia por alguna razón.

- N-No es por nada, el gusto es mío, señora Sparda. – dijo Itsuki algo nerviosa, algo había en esta mujer que la hacía sentirse rara, no sabía que era, pero había algo muy familiar en ella.

- Por favor, llámame Eva. Aun soy muy joven para ser tratada como señora jijiji. – decía la matriarca de la familia Sparda con una risita, su actitud era casi una copia de lo que Rena era, su timidez y poca experiencia para una conversación estaban plasmadas en Itsuki.

- Etto… está bien, Eva-san. – dijo Itsuki con un poquito más de confianza, mientras que la mujer rubia sonrió complacida.

- Bueno… cambiando de tema, ¿Qué hiciste de cenar mamá? – Dante preguntó, su estómago ya estaba pidiendo comida, así que no se le ocurrió otra cosa mejor que matar el momento con una pregunta algo tonta.

- jeje, no me sorprende viniendo de ti, hijo. Y respondiendo tu pregunta, hoy habrá chili con carne. – ante esas palabras, Dante se emocionó, era uno de sus platillos favoritos, su madre era una gran cocinera, no solo para platillos Norteamericanos, los de estilo japonés también eran deliciosos cuando eran hechos por su mano.

- Bien, pero antes iré a darme un baño, hoy ha sido un día muy agitado. – dijo Vergil con cansancio, mientras se retiraba a su casa, Dante decidió seguirlo, pero por otro lado.

- B-Bueno, creo que debería irme ya, mis hermanas podrían preocuparse por mí, con su permiso.- Itsuki planeaba retirarse, pero fue detenida por la madre de ambos hermanos con lo siguiente.

- Aun es muy temprano, ¿no quisieras acompañarnos a cenar hoy, querida? –

- ¿Eh? – la pelirroja quedó bastante sorprendida, mientras que ambos hermanos detuvieron su andar al escuchar a su madre hacerle esa pregunta a la pelirroja.

- Dije que si no quisieras acompañarnos a cenar. Por mi no hay problema en que te quedes un poco, además hice comida de sobra, y me gustaría que probaras un poco, si es que te gusta la comida americana claro. – dijo Eva sin quitar su sonrisa amable, Itsuki quería decir que no pero…. Diablos, siempre quiso probar un platillo estilo americano, y le estaban dando una oportunidad de hacerlo, así que…

- Espero y te guste, es chili con carne, uno de los mejores que sé hacer. – dijo la mujer rubia dándole un plato a la Nakano menor, la cual agradeció aunque con un poco de vergüenza, al final el hambre que tenia fue más fuerte que su moral, al menos por esta vez.

En cuanto a Dante y Vergil, estos no parecían tan preocupados porque Itsuki se quedara a cenar con ellos, sobretodo Vergil, este parecía ser otra persona estando en su casa, cosa que dejaba a Itsuki sin palabras, ese frio, distante y también descortés chico que parecía tener cara de asesino todo el tiempo, estaba allí ayudándole a servir la comida a su madre, y aparte parecía ser algo… entre comillas, "ALGO", más amable con ella que antes, y no solo él, Dante parecía ser diferente, por un lado parece ser un chico perezoso, arrogante, despreocupado y poco sensible, ahora… era alguien que parecía respetar mucho a su madre y las cosas de la casa, mientras que esperaba muy pacientemente por la cena. La pelirroja sentía que había entrado en otro mundo al ver el gran cambio que había en aquellos dos gemelos que son muy diferentes y que ni ella, ni sus hermanas logran comprenderlos bien. Y quizás una razón de ese cambio de comportamiento era su madre, la mujer de cabello rubio tenía algo, un "algo" que hacía que ambos cambien de actitud así tan abruptamente. Sin duda había cierta peculiaridad en esa mujer que hacía que cualquiera se sintiera diferente al estar cerca de ella, y hasta… parece que Itsuki también sentía eso mismo que los chicos.

- Provecho. – dijeron todos los integrantes de la familia Sparda ya estando la mesa servida, mientras que ella, no pudo evitar sonreír, sentía un aire tan familiar y cómodo, y eso la hacía sentir muy bien.

- Provecho. – dando las gracias también, la pelirroja se dispuso a comer… pero no fue hasta dar el primer bocado a su comida para tener un sonrojo de gusto, mientras que sintió que llegó a las nubes, esta comida era la mejor que había probado en su vida. - ¡Esta delicioso! ¡Nunca antes había probado algo así! – dijo, mientras que los presentes solo la miraban, la matriarca solo sonreía, mientras que Dante compartía lo mismo con Itsuki, Vergil no decía nada, solo seguía comiendo tranquilamente.

- Me alegra que te guste, Itsuki. – Expresó Eva con una sonrisa, sin duda era tan amante de la comida como lo era, ella… - "Sin duda se parece muchísimo a ti, Rena. Y veo que heredó tu gusto por la comida también." – se dijo en su mente, mientras una sonrisa nostálgica se dibujaba en su rostro, por recordar a su vieja amiga, la cual, una parte de ella estaba allí con ellos en este momento, disfrutando lo que su madre solía hacer también.

Y así pasó la hora de la cena, Itsuki no podía evitar pedir más del platillo hecho por la madre de su aparente, "profesor", y Eva con mucho gusto le servía mas.

Luego de cenar, Vergil ayudaba a su madre con los platos sucios, mientras que Dante… bueno, se fue así sin más a darse un baño, a pesar de todo sigue siendo alguien muy despreocupado, y más si estando en su casa.

- ¿quieres que pida un taxi para ti, Itsuki? Ya es algo tarde, y no es bueno que alguien este fuera a estas horas. – la mujer rubia le preguntó a Itsuki, la cual se sorprendió por eso, pero luego agradeció el gesto.

- Si, se lo agradezco mucho, Eva-san. – Itsuki sonrió amablemente, conocer a la madre de los gemelos Sparda la hizo sentirse muy bien, y aparte le llegó a agradar mucho, era alguien muy amable con las personas.

- Muy bien solo dame un momento. – dijo mientras buscaba su celular y pedir un taxi para la chica, la cual, por simple curiosidad fue a ver la sala del lugar, no era tan grande como la de su apartamento, pero era acogedora, y los muebles… Itsuki juraba que podía verlos brillar como si fueran de oro o diamante, sin duda eran muebles muy costosos, ¿tanto dinero tienen ellos, o ya estarían incluidos con la casa? Quien sabe… aun no conoce tan bien a estos chicos como para preguntarle a alguno de ellos.

En medio de su curiosa observación, en una mesa de cristal había unos marcos con fotografías, su curiosidad le había ganado y decidió observarlas por un momento. Había tres fotos… una de ellas era de la mujer rubia, usaba un vestido color negro con cuello de tortuga y un manto rojo que abrazaba su cuerpo, Itsuki debía admitir que era alguien muy hermosa, casi comparable a su madre si logra recordar.

La segunda foto parece ser reciente, están los chicos junto a ella, mientras que Dante la abrazaba por el cuello mientras sonreía y hacia un signo de la paz con su mano derecha, y Eva por el contrario, abrazaba por la espalda a Vergil, acercándolo a ella, mientras este tenía los brazos cruzados y los ojos cerrados, tal parecía que no era tan fotogénico como su hermano. Itsuki no pudo evitar soltar una pequeña risa, Vergil podía ser muy orgulloso, pero quizás la única persona que no puede decirle que no, es a su madre.

Finalmente la pelirroja miró la última foto… pero esta era bastante vieja al parecer, y allí… Itsuki abrió los ojos al ver esa foto.

- Era una donde salían Eva, junto a un hombre de cabello blanco, su mirada era exactamente la que Vergil tenía, su piel era pálida al igual que la de los gemelos, sus ojos azules claros eran iguales a los de ellos, usaba un monóculo con polarizado color purpura en su ojo izquierdo, usaba un traje color purpura con detalles rojos, en su cuello descansaba un amuleto dorado con una gema roja que parecía brillar, y en los brazos de ambos… habían un par de bebés, ambos eran gemelos con el cabello blanco. Itsuki no era tonta para darse cuenta que ese señor era…

- El es mi esposo, y es el padre de Dante y de Vergil. – la voz repentina de la mujer de cabello rubio había asustado a la pelirroja la cual casi por poco y deja caer la foto, por suerte no fue el caso. – Oh lo siento, no era mi intención asustarte, Itsuki. – dijo Eva con pena, mientras que la chica solo suspira más tranquila.

- N-No se preocupe, de hecho yo quería disculparme, no era mi intención husmear sus cosas sin permiso, lo siento mucho. – dijo para hacer una reverencia a modo de disculpa, mientras que Eva solo soltó una risita divertida, Itsuki era un poquito torpe… justo como lo era ella cuando la conoció hace mucho tiempo.

- No te disculpes, está bien. Tenias curiosidad es todo, además eres bienvenida a nuestra casa, así que siéntete a gusto cuando quieras. – dijo la matriarca de la familia Sparda con una sonrisa sincera, Itsuki se había sonrojado un poco, que la aceptara así sin mas era un poco vergonzoso, pero no se sentía tan mal hablar con alguien como Eva.

- Se lo agradezco mucho Eva-san. Y con respecto a la foto… - Itsuki no sabía si seguir preguntando, pero la rubia solo sonrió amablemente antes de responder.

- Si, el es mi esposo… y allí Dante y Vergil apenas tenían un par de meses de haber nacido. – dijo Eva mientras contemplaba aquella foto, una que atesora con todo su corazón. – Su nombre era Sparda, y sin lugar a duda, el fue el amor de mi vida. – dijo con nostalgia, mientras que Itsuki solo la miraba, por su expresión, debía suponer que el…

- Y… ¿Qué le pasó al padre de Dante y Vergil-kun? – preguntó un poco insegura, quizás no debió de hacer esa pregunta cuando la mujer de cabellos como el oro puso una mirada desolada y dolida.

- El… el murió, hace mucho tiempo. – dijo con pena en sus palabras, mientras que Itsuki podía sentir los sentimientos de la mujer y se sintió triste también. – A pesar de que él se fuera, nunca amaría a alguien más que no fuera igual a él. Y es por eso que he dedicado toda mi vida a mis hijos, los cuales llevan su sangre, su linaje, y que ellos cargan consigo todo el amor que el tenia por mí y por ellos también. –

- Wow… eso, eso es muy tierno. – Itsuki no podía evitar querer derramar lágrimas, las historias tristes y de amor trágico le hacían llorar, y Nino, su hermana, tiene algo de culpa por las novelas que suele ver a veces.

- Oh no te sientas así querida Itsuki, quizás el ya no esté con nosotros, pero su espíritu aun sigue aquí, más que todo con Dante y Vergil. Ellos son partes de lo que solía ser él, y es por eso que los quiero con todo el corazón, y a pesar de sus diferencias, ellos son buenos chicos, si llegas a conocerlos mejor creéme que demostraran ser personas que harán todo por la persona que mas quieren. – decía Eva sonriendo, Itsuki por otro lado, sentía que las palabras que decía la mujer eran verdad, quizás solo se conocían un día, pero podría ser posible que esos dos pudieran ser más de lo que aparentan normalmente, no sabía cómo, pero algo le decía que estos chicos traerían cambios muy grandes, no solo para ella y sus hermanas, si no para ellos mismos también.

- Por cierto ya pedí un taxi, y le diré a Vergil que te acompañe hasta que llegué, ¿no querrás estar sola en las calles tan tarde verdad? – dijo la rubia con una sonrisa traviesa, mientras que Itsuki se sonrojó por lo que estaba insinuando la mujer, y esta solo se divertía ver a la chica así, al menos quiere que la relación de ella con sus hijos no sea tan mala como pudo notar cuando estaban cenando, ella y Vergil al parecer les cuesta entenderse uno a otro, y de seguramente tiene el mismo problema con las demás, así que quizás pueda ayudar un poquito con eso, para aligerarle el estrés que debe de tener su hijo ahora con este nuevo trabajo como profesor.

Vergil e Itsuki estaban en una parada de taxis esperando el que mandó a llamar la madre del primero, y estaban en un silencio muy incómodo, ninguno se miraba o se decían algo, a pesar de que compartieron más de lo que esperaban el día de hoy, eso no quitaba el hecho de que nada de esto iba a cambiar la forma de ver de ambos respectivamente uno del otro.

- Agradezco lo de hoy… tu madre sin duda es una persona muy amable. Pero aun así, no creas que pienso cooperar, podemos arreglárnoslas por nuestra cuenta, y no necesitamos tu ayuda. Además de que tu hermano no creo que tampoco quiera poner de su parte. – Itsuki finalmente rompió el silencio, mientras que Vergil solo suspiro con fastidio, no le importaba él lo absoluto lo que ella o sus hermanas querían, el solo hace esto porque es su responsabilidad, y no la va a dejar así nada más.

- Lo sé perfectamente, Itsuki. Pero pierdes tu tiempo con intentar convencerme, te lo diré una vez y las veces que sean necesarias. No pienso renunciar por nada a este trabajo, es mi responsabilidad y la voy a cumplir sin temerle al fracaso, y lo quieras o no… y tus hermanas las haré aprobar, o aun mejor quizás hasta graduarse. Y con respecto a Dante ya veré que hago con él, pero mi prioridad son ustedes más que todo. – decía Vergil con bastante seriedad, la pelirroja por otro lado no podía comprender a este chico… ¿Por qué se empeñaba en algo tan tonto como querer enseñar a solo un grupo de chicas que son pésimas estudiando? No tiene nada de sentido y a la vez no lo comprende completamente.

- Que terco eres, en serio no logro comprenderte, y del por qué haces esto si somos unas completas desconocidas para ti. Entonces ¿Por qué todo ese empeño en ayudarnos? – Itsuki lo miro a los ojos, mientras que quería una respuesta, Vergil la miro, y en eso… recordó algo, una promesa, una que había hecho hace mucho tiempo a alguien que… era por así decir, especial.

"Yo… quisiera que me ayudaras a cambiar."

Esas palabras… estaban tan grabadas en la mente de Vergil, recuerda cada letra, cada palabra, cada silaba, como la primera vez que la escuchó… desde esa vez que… ella quería su ayuda.

- Solo te diré… - Vergil hizo una pausa, mientras que la pelirroja estaba muy atenta a lo que el peliblanco diría. – que eso es algo que tendrás que averiguar por tu cuenta. – dijo vagamente el albino, lo cual molestó un poco a Itsuki, pero antes de que le recriminara, el taxi por fin apareció, mientras que ella no pudo más que suspirar insatisfecha, este chico era muy difícil de comprender.

- Moo… eres muy insensible Vergil-kun. – dijo Itsuki haciendo un puchero, el peliblanco no le importaba lo que dijera Itsuki, las cosas no iban a cambiar y así se quedaran.

- Eso no me importa, y como dije antes, mas te vale que tú y tus hermanas estén mañana reunidas, tengo que ver en que fallan para así darme algunas ideas de cómo ayudarlas, lo quieran o no yo soy su profesor y no quiero ninguna excusa, harán lo que les diga y sin reclamos. – dijo fríamente Vergil, mientras que Itsuki ya estaba entrando al taxi.

- Sabes que no funcionara, y aunque nos obligues no creo que las demás te hagan caso, así que solo pierdes tu tiempo. – dijo la chica para seguido montarse en el taxi no sin antes Vergil acercarse al donde estaba ella, mientras que le dice una últimas palabras.

- Digas lo que digas no va a hacerme cambiar de opinión, y no digas que tú y tus hermanas no requieren de mi ayuda… ya que por lo que me he podido dar cuenta… ustedes se cambiaron de escuela porque todas reprobaron, ¿no es así? – Vergil dijo mirando seriamente a la pelirroja la cual quedó de piedra… otra vez, ¿Cómo es que se dio cuenta de eso?

- P-Pero… ¿Cómo es que…? – Itsuki intentó preguntar, pero no pudo terminar porque Vergil estaba dándole su dirección al chofer, mientras que este comenzó a avanzar.

- Y recuerda, todas deben estar reunidas mañana, y sin quejas. – dijo finalmente el albino, para que seguidamente el taxi comenzara a irse, dejando a una Itsuki perpleja y algo molesta, sin duda era un chico muy insensible y testarudo. Bueno… que mas queda, mañana será otro día, y todas deberán de estar temprano listas para recibir clases por parte de él.

Vergil solo veía el transporte irse hasta perderse en la lejanía, suspirando con algo de fastidio, empezó a regresar a su casa, mañana tendría mucho que hacer con esas cinco, y quizás no será un muy buen día para el…

- ¿Mhm…? – de pronto una corriente de aire frio paso por su cuerpo, haciendo que detuviera su andar, mientras miraba por todos lados sin ver a alguien a su alrededor. - ¿Qué habrá sido eso? –

Había algo raro… podía sentir una presencia muy hostil cerca de él, pero no lograba ver a nadie, otra corriente de aire lo golpeo en la cara, haciendo que mirara sobre uno de los departamentos cerca, mas en especifico en el techo, pero no había nada. El Sparda mayor afiló su mirada, había algo extraño y peligroso cerca, lo podía sentir… pero sin Yamato con el no podía hacer nada, por ahora lo que podía hacer era irse con sus sentidos demoniacos atentos a cualquier movimiento o sonido, algo no andaba bien.

- Tengo un mal presentimiento. –

Y así Vergil se iba, pero lo que él no pudo notar, era que en el edificio que había estado observando unos segundos, en el techo, había una silueta oscura, de apariencia de un hombre, llevaba lo que parecía un libro en una de sus manos, y solamente se podían distinguir un par de ojos de diferente color, uno azul y uno rojo, y observaba incluso de lejos a Vergil, como si fuera un águila que ha encontrado a su presa. Y fue allí que aquel hombre desapareció entre las sombras de la noche.

Por otro lado, por las calles semi transitadas de la ciudad, una motocicleta iba a gran velocidad a quien sabe qué lugar, mientras que su ocupante, usaba un casco color negro y con el visor polarizado así que no se podía distinguir su rostro, mientras que usaba una chaqueta de cuero color negra, una falda color café oscuro, y usaba unas botas largas color rojas, y que le llegaban hasta sus rodillas. Aparentemente era una chica, la cual no parecía ser alguien el lugar, ya que iba sin ningún rumbo, y perdiéndose entre las calles de Tokio.

Algo muy grande está por comenzar, y los hijos del legendario caballero oscuro estarán involucrados, y puede que también los que tengan contacto con ellos, y sin duda deberán de emplear toda su fuerza para el máximo desafío que tendrán en un futuro no tan lejano.