Batman y sus personajes no son de mi propiedad, únicamente la historia.
Aclaración: Partiremos del período en el que Dick tuvo amnesia y Bea le ayudó a recuperar su memoria después de mucho tiempo. Esta historia no sigue la cronología del canon o el canon en sí mismo, se integran puntos clave de diferentes cómics pero se verán cambiados parcial o totalmente. Puede que las personalidades caigan en OOC, pero que sería de un fanfic si no fuera así ;).
-… y esa es tu parte Maze. Para ti, Cachorro…
Mazikeen escuchaba algo aburrida el plan de Lucifer para obtener pistas del caso mientras Trixie hacía su tarea bajo la tutoría parcial de su nuevo protegido pseudo-humano quien le explicaba detalladamente y de forma simple los temas que la niña le indicaba en el libro. En la actualidad, ni siquiera ella podía definir la posición del chico en su pequeño, extraño pero funcional grupo. Él ya no era sirviente de Lucifer aunque, si era honesta consigo misma, nunca lo fue para empezar; tampoco podía considerarlo enteramente como un aprendiz, ella entrenaba físicamente con él y, en ocasiones, le enseñaba uno que otro truco con sus cuchillos sin embargo, no era caza-recompensas o asistente del detective. En su opinión, a él se le había otorgado una especie de carta blanca con respecto a su vida civil, como vigilante (lo llamaría exorcista pero el término no encajaba con él) era un asunto diferente.
Los pensamientos de la hija de Lilith se vieron interrumpidos por el carraspeo del Diablo, el cual también atrajo la atención de los menores.
-Aunque parece que mi plan no es más interesante que las Matemáticas…
-Ciencias –corrigió Trixie
-Ciencias –repitió- Espero que me hayan puesto atención
-Yo entro al bar y amenazo a los sospechosos para que hablen –respondió la demonio
-Debo ingresar a la aseguradora y tomar fotos de los archivos sin ser visto
-Y yo te acompañaré al parque para que puedas hablar con la esposa sin parecer un acosador o un pedófilo –culminó la infante con una sonrisa
-Mal resumido pero tienen la idea –Lucifer observó el reloj- Si ya terminaste los deberes, Cachorro, quizás podríamos irnos en este instante. La mujer estará ahí entre las tres y las cinco de la tarde, mientras más rápido la interrogue menos probabilidad hay de que tu mamá se dé cuenta y nos regañe
-¿Las tres? –cuestionó Maze recordando y mirando al adolescente- ¿No tenías una cita a las cuatro en Gotham?
-¿Cita? –se emocionó Samael- Y yo que pensaba que no le interesaba nadie, fue esa aura de frialdad y misterio que tienes ¿verdad? Vamos, cuéntale al Diablo, mi infinita sabiduría podría ayudar…
-Es una cita de trabajo –cortó recogiendo su violín- Y Mazikeen tiene razón, es hora de irme. Me infiltraré al anochecer en las instalaciones
-¿No va a ser muy cansado? Quiero decir, es mucho para un día. Irás a Gotham, luego volverás aquí, y luego irás a Gotham de nuevo…
-Estaré bien, Beatrice. He hecho un arreglo con la persona que viviré para que pueda recibirme hoy
-Sabes que puedes quedarte en el Lux de Gotham ¿verdad? Después de todo, abrí uno allí para vigilarte el mayor tiempo posible
-Lo sé, aun así prefiero hacer esto –respondió abriendo la puerta para irse
-Como quieras –Lucifer alzó los hombros restándole importancia- Oh sí, recuerda la bóveda de la aseguradora tiene una cerradura electrónica que se activa con la voz del jefe, la contraseña es: Ensalada de pescado. Eso es todo, buen viaje
Vio al joven asentir estoicamente y retirarse. Minutos después Trixie salió a buscar uno de los libros que había dejado en el comedor, o esa fue la excusa que inventó para que los inmortales pudieran hablar a solas.
-¿Crees que tomé la decisión correcta?
-¿Con qué exactamente? ¿Dejar que participe en las investigaciones? ¿Permitir que vuelva a Gotham? ¿Decirle la verdad? ¿Omitir parte de la verdad? ¿Traerlo aquí? ¿Hacer el tra…
-Me refería a Gotham, hay tantas formas en que esto puede salir mal
-Le diste a escoger. Tú dijiste que tenía el derecho a hacerlo, le informaste los riesgos y él decidió ir
-Lo sé, pero creo que le tomé cariño. Solo espero que no se cruce con los vampiros
-Murciélagos, Luci
-No veo gran diferencia
-¿De qué hablas, John?
-Oh vamos, cariño –se burló alejándose para pasear por la oficina- No puedes tener a un usuario de magia limpiando las calles por ti o alguno de los miembros de tu secta y esperar que ninguno de nosotros se dé cuenta
Al darse vuelta para mirar al multimillonario, Constantine obtuvo el primer plano del rostro confundido de Bruce Wayne.
-No te estoy entendiendo
-Admito que eso si es una novedad, normalmente es al revés –sonrió antes de acercarse a una de las ventanas abiertas y sacar un cigarrillo- Pensé que tenías ojos en todas partes, Bats ¿No notaste qué tenías menos trabajo estos días o algo así?
-Explícate, John
El detective paranormal dejó salir una sonrisa socarrona y satisfecha al ver que el hombre se levantaba de su cómoda silla con evidente tensión y alerta en sus ojos, hasta su tono voz empezaba a parecerse más a la del Caballero de la Noche. Era casi imposible tomar a Batman con la guardia baja en cuanto a información y, ya que Constantine lo estaba presenciando, no perdería la oportunidad de saborear ese breve momento.
-¿No ha notado que el índice de crímenes ha bajado, señor Wayne? ¿No se ha sentido diferente o notado comportamientos inusuales en los ciudadanos?
-John –llamó en tono de advertencia
-¿Menos gente tensa y triste a su alrededor? ¿Ligeros momentos de relajación? ¿Sueños más reparadores de lo habitual? ¿La falta de oscuridad general aquí y en las ciudades vecinas? O quizás… –inhaló y exhaló lentamente el humo del cigarro con cierto placer por lo que diría a continuación- ¿Una ligera sensación de confusión en ciertas noches como si no pudiera recordar exactamente cómo llegó a su cama?
Constantine quiso reírse, sin embargo, la mirada glacial propia de los murciélagos y el gruñido que siguieron después de quitarle el cigarrillo y pisarlo, fueron suficientes para encender su instinto de auto-preservación.
-Parece que toqué una fibra sensible, amorcito –se burló- Está bien, te contaré –dijo antes de caminar hacia el escritorio y sentarse en la silla- Cuando llegué aquí por negocios, me pareció raro que tus dominios no tuvieran esa energía de "si entras, mueres" que tienen normalmente. Hubiese pensado que probablemente pediste ayuda a alguno de nosotros pero recordé dos cosas muy importantes, la primera es la maravillosa opinión que tienes sobre la magia, los espíritus y bla bla bla –gesticuló girando mientras veía hacia el techo- La segunda es que antes preferirías morir tres veces que pedir ayuda, así que decidí investigar como un favor especial hacia ti, de nada Bats es un placer ayudar. Esa misma noche resulta que apareció la fuente de esta magia tan peculiar pero me tomó desprevenido y me dejó dormido, la mejor siesta que he tenido nunca
-¿Quién es? –interrogó parando el movimiento de la silla
-No tengo la menor idea, Batsy –sonrió- Puedo decirte que no es ninguno de los que conocemos. Aunque parece que tiene algo en común contigo ¿sabes?, le gusta aparecer en las noches –se levantó dirigiéndose a la puerta- No te preocupes, prometo que llegaré al fondo de esto Bats y…
-En el muelle a media noche –cortó el pelinegro volviendo a su escritorio
-Siempre tan desconfiado, mi amor
Caroline Keene Kelley caminaba en dirección a la Academia Gotham tratando de describir su estado de ánimo antes de llegar a su destino. No es que no estuviera agradecida con el destino (o también llamado Bruce Wayne) por la oportunidad laboral en uno de los internados más prestigiosos de la ciudad pero aún extrañaba a su pequeño y talentoso aprendiz de teatro. El multimillonario le había informado, puesto que no le dio espacio para preguntar, sobre la partida de Damian a su país natal y un archivo adjunto de una solicitud para el puesto de "Tutora en Bellas Artes". Le pareció extraño que su pequeño Dante no le diera ni siquiera una breve nota de despedida, no era propio de Damian dejar asuntos pendientes como ese.
Con un rápido saludo de bienvenida, uno de los guardias la guio a través de los pasillos de la institución hacia la oficina del director. El hombre con evidentes marcas de cansancio que contrastaban con su amable sonrisa se detuvo en una encrucijada y le dio indicaciones sencillas para llegar a su destino. Al verlo alejarse con lentitud, ella hizo una ligera mueca comprensiva, puesto que en el pasado tuvo que trabajar los fines de semana, así que imaginaba el sentir del amigable anciano.
Al llegar a la puerta de elegante diseño y finos acabados, levantó la mano para llamar la atención de quien estuviera dentro. Sin embargo, cuando estaba a punto de dar el primer golpe una ligera melodía invadió sus oídos, caminó casi inconscientemente hacia la fuente del sonido distinguiendo en algún punto que la música provenía de un piano.
-"Es… ¿Fantaisie Impromptu?" –identificó la pieza musical al encontrarse más cerca del auditorio principal del internado- "¿Quién vendría en domingo a practicar?"
Empujó suavemente una de las puertas para no interrumpir al intérprete, su vista captó entre los asientos intermedios al director cuya expresión serena y concentrada en el escenario no daba atisbo de reconocer su intrusión en aquel concierto privado. Sentándose en la última fila y evitando hacer el menor ruido, centró su atención en el protagonista que daba vida al magnífico piano de cola frente al que estaba sentado, mientras sus ojos eran hechizados por el fascinante espectáculo, su mente empezó a formar un perfil pre-eliminar del sujeto.
-"¿Adulto? No, adolescente, probablemente entre los quince y veinte años. El movimiento rápido y ágil de sus manos sugiere gran destreza, los guantes ¿enfermedad o precaución, tal vez?, además, esa forma de expresión corporal es excelente y cautivadora, pero hay algo en eso que…."
-Magnífica ejecución –sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz del adulto, a pesar de ello el joven continuaba tocando como si no existieran distracciones- Por favor, cambie Serenade de Schubert
El cambio fluido y suave de una pieza a otra sorprendió a Kelley quien observó el rostro complacido y pacífico del director, fue evidente que el hombre llevaba algunas horas disfrutando de la música. Carrie regresó a su evaluación mental integrando la nueva información.
-"La facilidad en su interpretación y la nula vacilación en las transiciones indican años de práctica y perfeccionamiento. No recuerdo el nombre de ese estilo de expresión corporal, lo dejaré para más tarde. ¿Alumno antiguo? No, un talento así no pasaría por alto en esta ciudad" –ella suspiró con fastidio debido a la bufanda y los lentes negros que no le permitían ver completamente el rostro del chico- "¿Bronceado? No, su tez es ligeramente oscura por naturaleza y el que oculte parte de su cara podría ser un rasgo cultural. ¿Alumno de intercambio? Probable…"
Sus deducciones se vieron nuevamente detenidas por las notas finales seguido del aplauso de felicitación al que ella decidió unirse, dando a conocer su presencia ante un felizmente sorprendido director y un estoico adolescente. Con una sonrisa ligeramente tímida, se paró frente a ellos notando que el pianista era unos centímetros más alto que ella.
-Señorita Kelley, mis disculpas, debí perder la noción del tiempo ¿Hace cuánto se encuentra esperando?
Ella iba a responder pero el muchacho se adelantó.
-Ingresó aquí hace no más de diez minutos –señaló para sorpresa de la pareja
-Así es –asintió Carrie con una sonrisa alegre- Lo felicito por esa maravillosa ejecución, incluso los músicos más experimentados tendrían dificultades para realizar esa clase de movimientos –el pianista asintió con educación a su comentario- "Comportamiento demasiado formal para un adolescente y su atención al entorno mientras realiza una tarea no es normal para un músico en formación. Educación privada. Su vestimenta es simple y cara por los materiales de los que parece estar hecha, el color negro le aporta cierta elegancia y sobriedad. Niño rico, entonces"
-Concuerdo con usted, de hecho es la razón por la que la cité tan apresuradamente. Dado que las actividades académicas se reanudan mañana no tenía un instante que perder –señaló al joven en un gesto de presentación- A partir de hoy, él será su asistente señorita Kelley, no se deje engañar por su edad, sus destrezas tanto físicas como mentales le permiten estar más que calificado para el puesto. Sin duda será una ayuda invaluable durante sus prácticas universitarias, señorita Kelley –el adulto se detuvo al ver la expresión anonadada de la mujer- ¿Se encuentra bien?
-¿Eh?... Ah sí, perdón –parpadeó lentamente- No hay problema, es solo que pensé que se trataba de un estudiante de intercambio….
-Ya veo –rio el director- Tuve la misma reacción que usted al inicio, la juventud es ciertamente engañosa en estos días. Aunque no se equivoca del todo, nuestro músico aquí presente viene de otro continente a aprender de las experiencias que gane aquí. Caroline Kelley le presento a Eban Lahad. Joven Lahad, la señorita Kelley
-Será un gusto trabajar junto a usted… -Carrie extendió la mano en un saludo formal
-De igual manera, profesora Kelley –correspondió con un apretón firme pero suave
-Excelente, ahora si ambos me pudieran acompañar para ultimar los detalles de sus contratos, podrán ir a sus casas a descansar, mañana será un día ajetreado
Luego de discutir las condiciones laborales y firmar los papeles correspondientes, la pareja de jóvenes recorrió los pasillos en un caminar pacífico en dirección a la salida de la institución.
-Entonces… ¿Eban Lahad?
-Puede llamarme Eban solamente –propuso tranquilamente el pelinegro oculto tras las gafas negras y la gruesa bufanda
-Entonces, Eban –probó - Puede llamarme Caroline o Carrie si quiere. Yo quería pedirle, como un favor de un colega a otro ¿podríamos dejar de hablar con tanta formalidad?, es muy incómodo
-No veo el problema –accedió después de un minuto de consideración
-¿De verdad? ¡Gracias!
Cuando llegaron a la puerta, Carrie prácticamente brincaba de la emoción. Acompañó a Eban hasta la esquina donde él se detuvo esperando a que el semáforo cambiara de color para darle paso. Al tener que ir en la dirección contraria, Caroline decidió despedirse.
-Entonces, nos vemos mañana mi estimado colega, te prometo que daré mi mejor esfuerzo ¡Descansa! –agitó enérgicamente su mano antes de darse la vuelta y empezar a caminar
-Tt –chasqueó- Que ruidosa…
Ella se detuvo bruscamente antes de girarse sorprendida, alcanzando a ver la espalda de Eban al otro lado de la calle que continuaba sin mirar atrás ni por un segundo.
-"¿Acaso… lo imaginé?"
Alfred Pennyworth se había quedado voluntariamente en la mansión después de la muerte de Thomas y Martha Wayne. En aquel entonces, su decisión se basó en la injusticia que sufriría el joven amo Bruce al verse no sólo despojado de la presencia de sus progenitores sino también al abandono de uno de los pocos adultos cercanos con los que había crecido, además, consideró que existía un gran riesgo de que un tutor externo intentara aprovecharse de un niño herido. Así que, finalmente, se quedó y, sin darse cuenta, se convirtió en una figura paterna.
Siempre le pareció trágico que su hijo y nietos adoptivos solo vieran la verdad una vez que ha ocurrido una tragedia que se pudo haber impedido de haber observado con más detenimiento a las personas que los rodeaban y de ser más comunicativos con respecto a cómo se sentían en realidad. Sin embargo, admitía la hipocresía en sus pensamientos, al ser un mayordomo su deber en un inicio fue simplemente "callar y servir" y se lamentaba de no haber podido romper esa costumbre en todos esos años, de hecho, sospechaba que tuvo algo de influencia en la pobre comunicación emocional que desarrollo su protegido y que, posteriormente, adquirieron la mayoría de sus nietos. Mientras cumplía con su rol principal, inconsciente como figura paterna y abuelo había tratado de corregir ese mal hábito tanto en sí mismo como en las generaciones frente a él pero aun así, la única forma en que algún miembro de la familia aprendía una lección era cometiendo errores y pagando las consecuencias por duras que estas fueran. Él mismo no estaba libre de esa cruda metodología.
Había cometido una seria equivocación al no haber intervenido más en la dinámica entre Jason y la familia, afortunadamente, él regresó con ellos. Ahora, había cometido el mismo error con el miembro más joven de la casa.
Como un espectador silencioso, nunca pasaron desapercibidos los intentos del exasesino para encajar dentro de la perturbada familia, la necesidad de ser aceptado sangraba casi dolorosamente en los ojos verdes que se opacaban con cada fallo y brillaban intensamente con la esperanza más volátil. Al principio de su relación quiso alejarse como la mayoría, viendo a una criatura violenta y peligrosa, un instrumento de los enemigos de Batman destinado a obstaculizar su trabajo; esa opinión se acentuó cuando Damian había intentado matar a un joven Timothy.
No obstante, fue una de sus tantas tardes de análisis y reflexión, lo que le permitió ver ligeramente, bajo la coraza de frialdad y agresividad, ese "algo" que más tarde también sería la razón por la que tanto él como Richard nunca considerarían a Damian una simple arma o una causa perdida.
El mayordomo de la casa Wayne no recordaba haber estado tan cansado, ni siquiera en el día que al maestro Bruce le había parecido una espléndida idea ser un vigilante nocturno para traer justicia a la ciudad en la que murieron sus padres. La tensión que había empezado a acumularse en la mansión desde la llegada del pequeño asesino prodigio de la liga de Ra´s ya resultaba insoportable. Los modales del infante eran atroces, su personalidad un desastre y su carácter extremadamente peligroso y volátil; en su opinión, un riesgo para la seguridad tanto para la familia como para la ciudad si continuaba bajo su tutela. Sin embargo, lo que finalmente solidificó su decisión de sugerirle al amo Bruce de enviar al niño a un internado lejano fueron los recientes sucesos con su nieto Timothy.
Caminaba con determinación cuando el sonido de los gritos en el jardín lo interrumpieron. Al parecer el adolescente recién recuperado había tenido la misma idea que el anciano, la única diferencia era la sugerencia de regresarlo con su madre en lugar de enviarlo a un internado. Estaba dispuesto a unirse a la discusión cuando sus ojos captaron una sombra escondida cerca de la esquina de la casa.
A Alfred le sorprendió que Damian no le hubiera dirigido su habitual mirada de desprecio y superioridad hasta que se fijó detalladamente en su postura detrás del pilar, entonces se dio cuenta de dos cosas. La primera, el niño aún no notaba su presencia por estar concentrado en la conversación y la segunda, la forma en que se escondía y sujetaba la estructura como si su vida dependiera de ello se parecían demasiado a las de Bruce cuando le estaban arrebatando su mundo. Eso, junto al miedo y la inseguridad que alcanzaba a vislumbrar en los ojos de jade fueron suficiente para asegurarle al viejo mayordomo que a quien tenía en frente no era un guerrero letal. Era un niño, un niño extremadamente roto.
Con los recuerdos atormentándolo amargamente en la soledad de su habitación, señalando los varios errores cometidos en su larga vida, abrió el cajón que contenía los dibujos restantes del tercer cuaderno de dibujo de Damian que Bruce había lanzado al fuego y dejado consumir por las llamas en un acto de dolor y rabia. Tratando de contener la tristeza y la culpa, acarició el dibujo sin vida del petirrojo dentro de una caja de regalo y lamentó no haber recordado aquella advertencia, prueba de que el menor de sus nietos ya no podría volver del lado de su madre al haber elegido una vida como parte de los murciélagos. El haber olvidado ese hecho que conocían únicamente tres personas, de las cuales uno no recordaba y otro era el destinatario, cobró un gran precio enseñándole nuevamente la importancia de la comunicación y la confianza.
Educando sus rasgos en una expresión serena y con los papeles en mano para transmitirse fuerza, caminó hacia la bati-cueva dispuesto a revelar la verdad sabiendo desde el principio que la investigación que había empezado Red Robin no serviría de nada.
Bajó las escaleras no sin antes enviar la inevitable convocatoria desde su celular.
El hombre observó el anochecer después de sacudir los restos de tierra de sus pantalones. Se sentía orgulloso al haber plantado las amapolas blancas alrededor del árbol con éxito. La alerta de mensaje hizo que se sacara los guantes de jardinería para poder revisar su celular, el texto contenido lo hizo suspirar con resignación.
-"Bueno, no es como si lo pudiéramos ocultar por mucho tiempo" –pensó encendiendo su motocicleta- "Al menos tengo tiempo para volver y ponerme el traje"
Dio una última mirada único árbol rodeado de blanco en medio del bosque, con una sonrisa triste se despidió de la persona que descansaba ahí.
-Parece que tendrás visitas esta noche. Tu Batman al fin vendrá por ti, Demon Spawn
Hola queridos lectores, no me había dado cuenta lo difícil que es escribir a Alfred XD, y encima mi computadora no encendía. Quien sepa el significado de las amapolas blancas ya tendrá una idea de que pasó con nuestro querido Dami.
Déjenme sus reviews, quejas y sugerencias, que son el pan de cada día para los escritores como yo.
También acepto tomates y floreros.
Gracias por leer, nos ¿vemos? Luego
Los quiero, chicos y chicas.
