¡Hola! Es Frane, este último mes ha sido un caos, trabajo en un restaurante por lo que estamos en una cuerda floja entre abrimos o no abrimos, y es increíble la variedad de gente con la que debes tratar. Escuche a una señora muy enojada que afirmaba que todo este asunto del covid es un engaño del gobierno, puesto que realmente no conoce a ninguna persona que lo haya padecido, es una locura. ¡Veo que tenemos un seguidor más! A pesar de que no hay comentarios me emociona ver que de todas formas hay lectores. Así que silencio-amigos, disfruten este nuevo capítulo.

Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, esta historia es sin fines de lucro.


Tiempo muerto

.

.
Por Fraanej

Capítulo 3. En un mismo cielo.

La valentía no siempre ruge. A veces, es la vocecita al final del día que dice: mañana lo volveré a intentar. – Mary Anne Radmacher.


Durante la tarde del sábado todos se reunieron en la tienda del entrenador y compartieron algunos bocadillos. Suga rompió el silencio, mencionó que después de salir de la habitación la madre de Hinata le dijo que Shoyo volvería el lunes a la escuela. Esto lo hacía sentir más tranquilo, puesto que seguramente el pequeño cuervo debía sentirse solo en el hospital.

Las risas resonaron dentro del local, junto con un Suenas cómo su madre, Suga-san, por parte de Tsukishima. Aparentemente todos se veían bien, sin embargo, Kageyama notaba que después del encuentro entre Asahi y Hinata el ambiente entre todos estaba mucho más tenso.

Se sorprendió ante la aclaración de Sugawara, ¿realmente era una buena idea? Hinata estaba prácticamente llorando de miedo en cuanto vio a Azumane, ¿cómo podría volver? Shoyo le dijo que había hablado con sus padres sobre el aspecto de su agresor, ¿hubiese sido mejor que les dijese cómo se sentía respecto a Asahi?

Entendía perfectamente la posición de Hinata. Era un completo idiota, que al igual que él, tenía la pasión por el deporte corriendo en sus venas, ciertamente Hinata entendía que su pánico era irracional, por lo que acusar a Azumane era algo muy serio. Tomando en cuenta que no tenían pruebas suficientes más que los recuerdos borrosos del pelirrojo y la conexión de que pertenecía a la misma preparatoria, acusar a la estrella traería una presión enorme sobre todo el equipo.

Tenían una competencia a la vuelta de la esquina, para redimirse contra Aoba Johsai, que el equipo se viese envuelto en un escándalo de tal magnitud podría ser contra producente. La mayoría de sus jugadores eran menores de edad, un montón de adolescentes que únicamente pensaban en la forma de salvar el balón y ser capaces de rematar hacia el lado contrario de la cancha.

Kageyama no podía decidir qué papel era más cruel: la victima que habla o el sospechoso de violador. Hinata era fuerte, tener el coraje para hablar dejando de lado el miedo de revivir los recuerdos de unas semanas atrás y ser capaz de pensar en otros, fue increíble. Le había prometido no decir nada relacionado sobre sus sentimientos hacia la estrella, por lo que cuidaría su lengua para evitar hablar de más.

Después de pensar todo eso, quiso creer en la voluntad del bloqueador central. A fin de cuentas, Tobio le aseguró que se pondría mejor, que todo se convertiría en un recuerdo que con el tiempo terminaría olvidando, realmente deseaba poder jugar nuevamente con Hinata.

Dicho y hecho, el lunes llegó, Hinata apareció un poco más tarde de lo habitual en la sala del club. No había señal de ninguno de sus compañeros, entró y colocó sus cosas en un locker, se cambió rápidamente y se dirigió al gimnasio. Estaban las luces apagadas y la puerta entre abierta. La empujo despacio y se pegó a la pared en busca del interruptor. Lo levantó y fue sorprendido por el sonido de unas serpentinas que eran abiertas.

Giró rápido y encontró a sus compañeros, estaban alrededor de una pequeña mesita donde había un pastel y algunos refrescos servidos. Tsukishima, Tanaka y Ennoshita sujetaban la manta que solían colocar durante los partidos, quería hablar, pero le fue imposible. Estaba demasiado emocionado, corrió hacia sus compañeros y todos tuvieron un abrazo grupal.

Hinata tenía las mejillas enrojecidas y lloraba ruidosamente, Kiyoko se acercó y le ofreció un pañuelo. Como solía suceder, Shoyo acepto de manera nerviosa. Después de un rato Yachi empezó a repartir el pastel entre los jugadores, el profesor Takeda dio un emotivo mensaje, acerca de lo feliz que estaban por tener a Hinata dentro del equipo nuevamente, y que cualquier cosa que necesitara no dudara en pedir ayuda a cualquiera.

Kageyama se limitó a ver a Hinata únicamente, no estaba seguro de si estaban bien, tomando en cuenta la forma en que se alejó de Shoyo, cuando se suponía que le estaba haciendo compañía. Se sorprendió ante lo bien que lucía el menor, probablemente Tobio estaba siendo demasiado paranoico, quizás se estaba preocupando demasiado por su compañero.

Salió del trance cuando Yachi le pregunto si se encontraba bien, estaba pálido y sudaba ligeramente, asintió, se giró y se encontró con la mirada de Hinata. Pareció que el tiempo se detuvo en ese instante, sus compañeros desaparecieron, el sonido de las voces y las risas ya no estaban. Podía jurar sentir la respiración de Shoyo, sintió un escalofrío que le recorrió la espalda.

Nunca había notado ciertos rasgos en el rostro de Hinata. Tenía grandes ojos color avellana, que parecían iluminarse después de que anotaba. Su piel era blanca, como la nieve, sus mejillas se tornaban de un bonito color rosado que, hacia juego con sus labios, que mostraban una sonrisa enorme, su voz era un poco más aguda por la emoción, Hinata era muy ruidoso y se movía constantemente. Esto te llevaba a preguntar si contaba con algún interruptor de apagado o si tenía energía ilimitada.

A pesar de ello, la persona que tenía de frente no era Hinata. Tenía el mismo nombre, la misma piel, lucía una sonrisa exactamente igual pero sus ojos estaban vacíos.

Se le rompió el corazón, por un instante creyó que todo estaría bien, pero realmente no era así. ¿Acaso nadie se daba cuenta de la situación? Hinata pedía ayuda a gritos, que parecía que nadie podía escucharlo.

Lo mismo ocurrió cuando Hinata me llamó y se colgó la llamada…

Se perdió nuevamente en sus pensamientos, la culpa volvió a invadirlo, estaba preocupado horriblemente por el bloqueador central, también se sentía triste por la ignorancia de su equipo, y lo que resultaba más impactante, es lo molesto que estaba por cómo toda esta situación lo afectaba.

El aire estaba terminándose, su pecho subía y bajaba con dificultad, sin despedirse de nadie huyo del gimnasio. Lo que sea que le estuviese sucediendo era demasiado intenso, realmente quería sentirse feliz por ver nuevamente a Hinata, quería abrazarlo y decirle que él tenía razón, que todo estaba mejorando.

Las clases continuaron normales, no hubo entrenamiento por la tarde por lo que se sentía libre, únicamente quería irse a casa. Evitó encontrarse con sus compañeros de equipo, sin embargo, a mitad del camino se cruzó con Hinata. Ambos solían caminar juntos saliendo de clases, se golpeó mentalmente por olvidarse de aquello.

"¿Estas bien? Te veías terrible en la mañana" Hinata preguntó.

"¡Maldición! ¡¿Por qué todos siguen preocupándose por mí?! ¡eres el del problema!" Kageyama le gritó. Aquello sorprendió a Hinata. "Tienes razón, nadie debería tener que lidiar conmigo" Y ahí estaba de nuevo, la sonrisa vacía de aquel tipo que se parecía a Shoyo.

"¡Lo siento! ¡no me refería a eso!" Tobio aclaró rápidamente. No quería agregar más estrés a su pobre amigo. "Estoy bien, no deberías preocuparte por mí, Hinata idiota"

De cierta forma, el insulto de Kageyama lo hizo sentirse un poquito mejor, más vivo, más real.

"Entonces, ¿por qué estás solo?" La pregunta no sorprendió a Hinata, aún era temprano y la luz del sol bañaba los caminos de Miyagui, concluyó en que, después del accidente, era obvio que no lo dejarían solo.

"Mi madre se ofreció a recogerme, pero no le dije que se había cancelado la práctica" Se rascó la nuca y río ligeramente. "No está en casa, así que pensé en volver"

"Puedes quedarte conmigo"

No se sintió como una pregunta, ni mucho menos como una invitación, sino como una promesa. Desde el punto de Hinata, Kageyama era una persona extraña, tenía de todo para triunfar en la vida, dejando de lado que era un desastre tratando se socializar, él era ese tipo de personas que nacen con ese toque natural que los hace buenos en un montón de cosas.

Tobio apenas tenía 15 años, tenía la habilidad, la inteligencia y la pasión para hacer cualquier cosa. Eran jóvenes, Hinata podía imaginar a Kageyama como un jugador profesional en las grandes ligas, fuese en Japón o fuera del continente, Tobio encontraría la manera de destacar.

Recordó esos innumerables conmigo, tú serás invencible, y probablemente cuando Kageyama lo decía no tenía en mente que tuviesen un gran peso sobre Shoyo, pero lo hacían. Inconscientemente Tobio tenía el papel de una cuerda, de la cual Hinata se sujetaría y trataría de jalar constantemente, quizás a veces el tiro sería más ligero, a pesar de ello la cuerda siempre estaría ahí.

"Estoy seguro de que mi mamá podría llevarte a tu casa más tarde..." Tobio agregó al no obtener respuesta por parte de su compañero.

"Me parece bien" Hinata aceptó y le dedicó una sonrisa sincera.

Ambos caminaron en dirección a la casa del armador, no era la primera vez que Hinata visitaba la casa de Kageyama, aun así, no podría evitar sorprenderse por lo grande y ordenada que era. Sabía de ante mano que Kageyama llevaba un estilo de vida que podría caer en lo rutinario, siguiendo pasos al pie de la letra y buscando perfección en todo. Entraron a la casa y dejaron los zapatos en la entrada. Había un aroma delicioso proveniente de la cocina.

"¡Hinata-kun! ¡estas enorme!" El saludo de la madre de Kageyama le subió el ánimo. Era gracioso que, al igual que Tobio, su madre tenía un semblante serio, a pesar de ello, al hablar su voz era dulce y agradable. "Tobio cariño, pueden venir, la comida está casi lista"

Kageyama y Hinata se adentraron en la casa, tomaron un lugar en el comedor y esperaron a que se sirviera la comida. Después de comer y charlar un rato con la madre de Kageyama, los muchachos fueron a la recamara del armador.

Hinata se recostó en la cama de su amigo, el cual le dedicó un mohín. Se sonrojó y comenzó a reír. "Gracias por todo, Kageyama"

"¿De qué hablas?" Las palabras de Hinata lo desconcertaron por completo.

"Estaba preocupado después de lo que sucedió en el hospital, pensé que seguirías molesto hoy, pero eres un buen tipo" Se sentó y volvió a mirarle, como esperando algún insulto, pero nunca sucedió.

"No fastidies, te dije que dejes de preocuparte por mi"

"Me alegra que sigas siendo tú, de cierta forma todo se siente tan distinto" Su voz fue un poco más baja, Kageyama podía escuchar la tristeza en cada palabra.

"Pero tú sigues siendo tú" Le aseguró. Con ello pudo comprender su rabieta durante la celebración por el regreso del menor. Tobio se sintió alarmado cuando vio a Hinata horas atrás, había sido egoísta y no se detuvo a pensar en el propio Shoyo, lo aterrado que debía sentirse a causa del trauma, a fin de cuentas, cualquier situación que pone en riesgo tu integridad es algo que te cambia, que te da una perspectiva distinta.

"Me alegra que se preocupen por mí, pero…" Se detuvo, tomo un respiro continuó. "Parece un recordatorio constante de lo que sucedió"

Kageyama se sentó junto a Hinata y le tomo las manos, eran mucho más pequeñas que las suyas, pudo notar que Hinata estaba temblando ligeramente, era cuestión de tiempo para que rompiera en llanto.

"Hinata, debes ir más despacio, eres como un niño, todos estamos preocupados por ti…" El pequeño cuervo se sorprendió de aquello, sujetó con fuerza las manos del armador.

No podía esperar volver como si nada a su rutina diaria, habían pasado unas cuantas horas desde que dejó el hospital. Ya no estaba atrapado en aquella habitación, pero tampoco contaba con la compañía de las enfermeras que aparecían mágicamente para calmarlo después de que despertara a causa de una pesadilla, ya no estaban los oficiales recorriendo los pasillos asegurándole que estaba bien, ya no tenía esa seguridad de que realmente estaba a salvo.

Creyó que sería capaz de salir, quería ser fuerte y no doblegarse ante el miedo. No quería que los demás lo vieran débil. Quería sentirse capaz de salvarse así mismo. Los rostros preocupados de sus compañeros lo hacían sentir como un niño indefenso…

¿Realmente eres un niño o ya sabes qué hacer?

La voz de su agresor seguía haciendo eco dentro de su cabeza, Hinata no era un niño, y odiaba ser visto como tal. Un niño débil que no pudo protegerse, que no fue lo suficientemente fuerte como para defenderse, un niño que ignoró las alertas del peligro.

Volvió en si cuando sintió un peso sobre su cuerpo. Comenzó a moverse con fuerza, trató de levantarse, pero el peso era demasiado, las lágrimas bajaron por su rostro. El miedo y la adrenalina lo invadieron de nuevo, no estaba dispuesto a dejar que volvieran a robarle la poca vida que sentía que le quedaba.

Con una fuerza sobre humana que desconocía que tenía, pateo al desconocido y logró rodar sobre el colchón. Cayó al suelo, se golpeó la espalda, estaba listo para levantarse y salir de la habitación cuando sintió un tirón en su camisa por la espalda.

"¡Hinata, soy yo!" La voz de Kageyama lo trajo de regreso a la realidad. Recordó que estaba en casa del armador, Tobio no era un desconocido, él era su amigo. No lo lastimaría.

¿Pero qué tan seguro estaba de aquello? Algún estudiante de la preparatoria que afirmaba conocerlo perfectamente lo hirió, no se detuvo a pensar en el daño que le provocaría. Hinata se liberó del agarre y corrió, realmente no se fijó por donde iba, puesto que se tropezó con unas pesas que estaban en el suelo.

"¡Hinata idiota! ¡Ten cuidado!" Kageyama corrió en dirección a su amigo y lo sacudió con fuerza. "¡Lo siento! ¡No debí acercarme tanto a ti!"

Hinata miró desconcertado al armador, también estaba llorando, se veía igual que en la mañana. Pálido, sudaba y respiraba con dificultad. Estaba temblando, estaba seguro de que podría desmayarse en cualquier momento. Kageyama era malo en las relaciones sociales, y ponía un esfuerzo óptimo por demostrar su apoyo hacia otras personas.

"Lo-lo siento, Kageyama-kun" Hinata estaba avergonzado, el pánico lo había atrapado de nuevo, los recuerdos lo cegaron y se dejó llevar. "A veces sucede, pero no es tu culpa…"

Ambos se calmaron y se quedaron en el suelo. Hinata le explicó que tenía lagunas mentales, por lo que había detonantes que le hicieron recordar parte de lo que había ocurrido, aquello se sentía demasiado fuerte por lo que se veía atrapado en esta realidad. Le aseguró que estaría bien, siempre y cuando mantuviera la calma.

Kageyama estaba realmente preocupado por lo que había sucedido aquella noche, no dejaba de atormentarse por la llamda, y estaba interesado en lo que sucedió en el otro lado de la línea. Únicamente sabía que el tipo se parecía a Asahi, pero lo que sea que estuviera alrededor de esa persona, había afectado más de lo que creía al bloqueador.

Hinata le pidió que evitara llamarlo niño, Kageyama quiso averiguar la razón, no obtuvo una respuesta clara, puesto que Shoyo se limitó a decir que le molestaba, no estaba dispuesto a hablar, por lo que Tobio decidió que tampoco lo presionaría.

Finalmente, la madre de Kayegama entró a la habitación más tarde, diciendo que la madre de Hinata le llamó preguntando si Sho-chan se encontraba de visita, también les indicó que era hora de que Shoyo volviera a su casa.

De: Hinata idiota.
Asunto: Ninguno. (9:00)
¡Gracias por lo de hoy, bakayama! ¡Espero poder entrenar mañana!:)

De: Kageyama Tobio
Re: Ninguno. (9:15)
De nada, nos vemos.


El resto de la semana resultó mejor de lo que Kageyama esperaba, creyó que Hinata estaría mal después de lo sucedido en su casa, pero se veía muchísimo mejor. Poco a poco parecía recuperar la confianza en sí mismo, no iba a negar lo aterrador que era verlo en algunos instantes, cuando el brillo que emanaba su persona parecía falso.

Claramente Hinata estaba luchando contra los demonios que trataban de herirlo, considero como un descuido que Kageyama haya sido testigo de su ataque por el miedo, debía tolerar tenerlo más de cerca, a veces Tobio no le diría nada, sólo se acercaría por detrás para darle un golpe ligero, como si tratase de asegurarse que Hinata seguía en el mismo canal.

No sabía cómo reaccionaría si todo el equipo lo tratase igual, realmente estaba tratando de disfrutar su estadía en el gimnasio y la compañía de sus sempais, pero con el paso de los días esto se estaba volviendo cada vez más difícil.

Sabía perfectamente que no podría evitar tener contacto con el as por el resto del año, aunque prefería hacerse a un lado. Obtuvo varios regaños por parte de Ukai, al dejar ir balones que parecían ir a Azumane, pero que él podría salvar fácilmente.

Azumane tampoco había cruzado palabra con Hinata desde lo ocurrido en su visita. Era gracioso ver cómo el as se ponía nervioso al tener a Shoyo al lado, lo evitaba lo más que podía, trataba de mantener un perfil serio e indiferente, lo cual resultaba en lo opuesto.

Las semanas continuaron corriendo con la misma dinámica, había días más tranquilos, y otros más complicados. Fue extraño ver como Asahi y Hinata no coordinaban en lo absoluto, no es como que compartieran jugadas a diferencia del dúo de raros, pero en cuanto el balón subía Hinata lo evitaría para que Asahi lo atrapase, pero él estaría demasiado desconcertado por lo que su saltó se atrasaría, dejando caer el balón de forma patética, según Kageyama.

Noya y Tanaka tratarían de animar a la estrella, justificando que hoy no era su día, pero que después volvería a convergir. Kageyama le gritaría a Hinata idiota unas mil veces, y como el buen rey, le recordaría que debe ir detrás del balón y no huir.

Daichi pensó que sería mejor darle un descanso al bloqueador, ante aquello, Ukai cambiaría de jugadores y sería sorprendente cómo todo parecía mejorar. Ennoshita, Narita y Kinoshita podrían cubrir los huecos, pero no estaban listos para el puesto de titulares en los partidos oficiales. Tsukishima tampoco podía jugar todo el partido a diferencia de Asahi, Tanaka o Daichi.

Era complicado, el equipo jugaba muchísimo mejor a la ofensiva, que, a la defensiva, y aunque no lo dijera en voz alta, Ukai sabía que tenían más oportunidades de acumular puntos gracias al dúo que por medio de la estrella, el cual sacaba su brillo en los momentos en que creían que todo estaba perdido.

El fin de semana previo al comienzo del torneo de primavera, Ukai y Take-chan decidieron que sería buena idea que los estudiantes salieran de su zona de confort. Decidieron ir a cenar a un restaurante, recordaron lo mucho que había ayudado la barbacoa para subir el ánimo del equipo cuando se llevó a cabo el entrenamiento con las otras escuelas.

El restaurante era un lugar agradable, no era muy grande por lo que no había mucha gente. Se colocaron en una mesa al fondo del lugar, había luces color neón adornando el techo y una pantalla enfrente, al lado había una rockola, fue cuestión de tiempo para que Tanaka, Nishinoya y Hinata se acercasen a la rockola, pusieran una buena canción y se pusieran a cantar.

Había una barra en el lugar, por lo que Ukai fue a pedir algo de cerveza para él y Takeda. No contaba con que más tarde, Tanaka decidiera hacerles una broma a sus compañeros. Tomó una botella con sake y la sirvió en los vasos de los demás, le contó a Tsukishima lo gracioso que sería ver a alguno de sus compañeros siendo afectado por el alcohol.

Tsukishima le aclaró que ninguno caería ante eso, puesto que el sake era fuerte, y aunque nunca lo hubiesen probado, cualquiera se daría cuenta de que había algo raro en la bebida. Se sintió estúpido en cuanto vio como Suga bebía alegremente el contenido del vaso. La magia del alcohol lo golpeó demasiado rápido, puesto que se acercó a Narita y le dijo que el refresco del restaurante era mágico, por lo que debía probarlo.

Fue demasiado tarde cuando Tanaka se dio cuenta que había sido una mala idea. Suga estaba sentado sobre las piernas del capitán, susurrándole alguna cosa extraña, las mejillas rojas de Daichi y un "Basta, Suga" que salía ligeramente de sus labios parecían una mala señal.

Yamaguchi reía alegremente al lado de Tsukishima, y le decía lo lindo que le parecían sus lentes, también preguntándole si siempre había sido tan alto, y lo mucho que lo admiraba. Ennoshita parecía el más cuerdo en un principio, hasta que se levantó a cantar i will alwaaaaaays love yooooooou, sonaba horrible, sin embargo, la emoción de sus compañeros de segundo año, Narita y Kinoshita era genuina, le aplaudían ruidosamente, después de un rato uno llegó a la conclusión de que deberían formar una banda y ser idols.

Después Noya decidió quitarle el micrófono a Ennoshita, buscó una canción en la rockola, y en cuanto sonó el ra pa pam ra pa pam tomó la mano de Asahi y lo animó para que comenzaran a cantar. Kill this love de Blackpink resonaba en todo el lugar, Kageyama creyó que sería una buena idea rapear, sentía como su Lisa interna brotaba desde el fondo de su corazón.

A diferencia de lo esperado, Hinata estaba sentado en un sillón, parece que el alcohol le había quitado su energía, Yachi se acercó y le preguntó qué le había sucedido últimamente, puesto que sus juegos habían sido malos en su mayoría. Kiyoko regañó a Yachi por el comentario, sin embargo, ninguna supo reaccionar ante lo que Hinata respondió.

Hinata aclaró que no se sentía del todo bien, puesto que era difícil jugar junto a Asahi-san, esto se debía a que la persona que había abusado de él era idéntica a la estrella del equipo, pero sólo era una suposición por lo que no debían prestarle atención en realidad.

Hubiese querido que la música tapara su voz, no contaba con que el canto de Kageyama y Noya finalizara justo en el momento en que empezó a hablar.

"¡¿Qué mierda estas diciendo?!" Noya fue el primero en lanzarse contra el menor. "¡Asahi nunca haría algo así!" Sujetó con fuerza la camisa de Hinata, aunque Noya fuese más bajito que el bloqueador tenía mucha fuerza.

Suga y Kageyama se colocaron detrás del líbero, intentaron que dejara de jalar al pelirrojo. Todo se descontroló, hubo gritos y golpes. Ukai y Takeda tuvieron que pedir la ayuda de algunos meseros para separar a los estudiantes.

"¡Maldición Shoyo! ¡¿Es así como quieres conseguir ser la estrella?!" Noya volvió a gritar después de que lograron separarlo del menor. "¡Eres un idiota! ¡De seguro todo es una mentira!" Ladró nuevamente.

"¡Noya, deja en paz a Hinata!" Asahi le pidió. Realmente se sentía mal por lo anterior, ahora caía en cuenta de la actitud del bloqueador central a lo largo de las últimas semanas.

"¡¿Cómo quieres que lo deje?! ¡Está mintiendo, Asahi!"

Todos se sentían consternados por las palabras de Hinata. Conocían perfectamente a ambos, Tsukishima le aseguró a Noya que el pelirrojo no lo había hecho con mala intención. Que probablemente había evitado hablar sobre ese miedo irracional por no saber cómo reaccionarían los integrantes del equipo, y que finalmente, si debían culpar a alguien, ese debía ser Tanaka por poner el sake en las bebidas.

Takeda aseguró que habría un castigo para Tanaka, por ahora no tenía caso aclarar lo ocurrido, tendrían oportunidad de hacerlo por la mañana puesto que aún tenían un entrenamiento pendiente. El entrenador se encargó de llevar a algunos estudiantes y Takeda a otros, ambos debían pensar en lo que pasaría con el equipo.

Kageyama estaba recostado en su cama, después de llegar y recibir el regaño de sus padres por ingerir alcohol siendo menor de edad realmente sólo tenía ganas de dormir. Se dispuso a hacerlo, pero no tuvo éxito. Su teléfono estuvo sonando, quiso ignorarlo, pero al ver como la llamada entraba una y otra vez no tuvo otra opción más que atender.

"¿Viste la hora? Hinata idiota…" No necesitaba preguntar, tenía el presentimiento de que en algún momento esa llamada llegaría.

"Dejare el equipo" Sus palabras golpearon con fuerza a Tobio, podría jurar que su corazón se detuvo por unos instantes.

"Esa no es la solución" Kageyama trató de sonar tranquilo, era su deber ayudar a Hinata. "Sólo estas escapando, idiota"

"Soy como un barco, y me estoy hundiendo"

La línea se colgó, al igual que ese día… Kageyama cerró sus ojos y trato de dormir, sería una larga noche.


Para sorpresa del entrenador, todos los estudiantes se presentaron en el gimnasio, no habían consumido tanto alcohol por lo que nadie tenía dolor de cabeza. Estaban más tranquilos y frescos, todo se tensó cuando Hinata entró y saludó a sus compañeros.

Prácticamente corrió y se sentó junto a Tobio, este lo miró molestó, pero no se movió. Hinata tenía las mejillas sonrojadas y sus ojos estaban vidriosos, probablemente ni siquiera había querido presentarse después de lo ocurrido en el restaurante.

"Antes que nada, sé que todos están preocupados por lo que sucedió anoche, pero no debemos perder el enfoque en los partidos que comienzan pasado mañana" Takeda habló.

"Hinata, debes saber que, si esto se vuelve demasiado para ti, lo entenderemos, pero no estás solo" Ukai habló, parecía molesto. "Hay seis personas en la cancha, y juntas son más fuertes"

Aquello fue como una brisa fresca a los primeros días de su ingreso a Karasuno. Recordó su partido 3 vs 3, como conoció a Nishinoya y lo mucho que se divirtió viendo sus recepciones, también recordó la primera vez que busco a Asahi en compañía de Tobio, y lo increíble que fue apreciar sus remates de cerca.

Los partidos, la felicidad de jugar y la desesperación de la derrota. Pensó en lo bien que se la pasaron durante el campo de entrenamiento y los múltiples castigos que realizaron después de perder la mayoría de los sets.

¿Realmente estaba listo para dejar todo aquello? Prácticamente le habían arrebatado todo lo que era, se sentía inservible, vacío, sin una meta que seguir. Después de esa noche Hinata había muerto, se desvaneció, y lo único que quedaba era un muñeco roto, un cascaron vacío.

Se estaba agotando demasiado, quería tener tranquilidad, y dejar de lastimar a los demás. ¿No era extraño? Desde el accidente todo lo que hacía era herir a otros. No era a apropósito, sólo sucedía.

Esta vez no hubo lágrimas, tenía una sensación diferente en su pecho, era coraje. Se convenció a si mismo de que, tal y como le había dicho Tobio, dejar de jugar no era una solución. Estaría huyendo.

"Si él me dejó vivir, debería aprovecharlo…" Fue un susurro que no pasó desapercibido para el resto de los jugadores. Ninguno comprendía realmente lo que había detrás se esas palabras, pero el mensaje era terrible.

La simple idea de que la vida de Hinata estuviera en peligro y que lo hayan dejado libre, podía considerarse una bendición o una maldición. Daichi se movió tratando de darle una mano al menor, pero Suga lo detuvo.

"Quiero seguir jugando, esto es lo único que me queda…" Hinata continuó hablando.

Después de una charla del profesor Takeda dando detalles acerca de la agenda del lunes, Kageyama animó a Hinata para que hablara con sus compañeros.

"Esto es difícil de decir, aquella persona usaba el uniforme de la escuela, por ello la policía sugirió que debía ser un estudiante de aquí" La voz de Hinata por primera vez dejó su timbre chillante. Era escalofriante ver al bloqueador, diciendo aquello con una tranquilidad inusual.

"Tengo en mi cabeza la imagen de Asahi-san, pero su rostro esta borroso" continuó. Esperó una respuesta, pero nadie habló. "Como le dije a Yachi-san, estas son ideas tontas, por lo que no deben preocuparse, sé que suena muy mal, pero estaba asustado…"

Hinata les contó que no había querido decirle nada al equipo porque ni siquiera sabía como hacerlo. Sus padres y la policía eran conscientes de esta información, pero no es como que fueran a irse en contra de alguien sin investigarlo.

Él entendía las reacciones de la mayoría, Noya se disculpó con su kohai, simplemente le molestaba que pensaran mal de la estrella del equipo, y no había tenido intención de burlarse o hacer sentir mal a Hinata. Para sorpresa de todos, Asahi habló, le dijo a Hinata que desde un principio sintió que había algo extraño en la actitud de su compañero, que probablemente fue descuidado en ignorarlo, y quizás si le hubiera preguntado desde un principio cuál era el problema nada de lo ocurrido en el restaurante hubiese sucedido.

En parte se sentía culpable por dejar que la situación se saliera de control. Con esto, no esperaba que todo mejorara, así que entendía si Hinata se alejaba, él no iba a presionarlo para que actuara con normalidad a su alrededor.

Shoyo sintió todo más ligero, ciertamente tenía un equipo increíble, había olvidado por completo la calidad de sus compañeros y la seguridad que le daba ser parte del Karasuno. Probablemente estaba bien aferrarse al deporte, nadie lo culpaba por sentirse aterrado, el Karasuno era fuerte, y no se rompería tan fácilmente a causa de una estupidez como esa según Tsukishima.

Asahi era la estrella, y a pesar de que su brillo parecía verse opacado por el recuerdo de aquella persona desconocida, no dejaría de brillar. Todos eran un grupo de constelaciones, estaban conectados por la meta de llegar y ganar las nacionales. Hinata era un sol, era brillante e intenso, y sin importar cuantas veces se oculta, siempre vuelve a la cima. Da sus rayos para todos, a veces hay días nublados y otros puedes sentir como el calor te baña por completo.

Asahi se encontraba en el cielo, con un brillo cálido, y con una fuerza que le faltaba a Hinata. Quizás esa noche podría durar unas cuantas horas, pero en algún momento amanecería, todo el equipo debía aprender a fortalecer su conexión, la constelación no se perdería, perduraría y con el tiempo, todos podrían permanecer juntos, en el mismo cielo.


Continuara.

.

Capítulo 4. Un fan inusual.

¿Tienes alguna opinión? ¡Comenta!

¿Te pareció interesante? ¡Comenta!

¿Debería extender más los capítulos? ¡Probablemente lo haga!

¡Frane se despide!