¡Hola tú! Volví, me detuve por un tiempo porque de cierta forma escribir esta historia me hizo recordar cosas complicadas, ¿no es gracioso? Frane la curiosa se lastimó así misma, en fin, ya estoy bien. ¡Que lo disfruten!

Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, esta historia es sin fines de lucro.


Tiempo muerto.

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Por Fraanej

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Capítulo 5. Declaración.

"Recuerda que cuanto más escarbes menos te gustará lo que encuentres"


"Entonces, ¿vas a ir?" La dulce voz femenina hizo eco en la pequeña habitación.

"¿Cómo se supone que lo haga? ¡No puedo sólo llegar y disculparme por mi estúpido trauma!" Hinata gritó molesto.

Se encontraba recostado en un largo sofá de color café, atrapado dentro de cuatro paredes blancas que estaban adornadas con fotografías y reconocimientos de psicología.

"Sólo debes explicarles cómo te sientes" La mujer volvió a hablar.

"Uh, ¡lo siento! ¡Creí que eras el tipo que abuso de mí! ¡Mika-san eso no va a funcionar!" Hinata chilló mientras se tallaba los ojos, sabía que sus lágrimas volverían a salir.

Mika era una doctora amable, tenía el cabello castaño y largo, sus ojos eran verdes con un toque de miel que no perdían su brillo a pesar de estar escondidos por unos anteojos, su piel blanca hacía juego con el rosa de sus labios, a pesar de que su semblante era tranquilo y demasiado serio había algo más en ella que inspiraba confianza.

Shoyo había peleado demasiado con sus padres, oponiéndose a la idea de que tomar terapia lo ayudaría. Desde el principio creyó que sería algo terrible, pero se sorprendió cuando pudo abrirse tan fácilmente con la doctora.

"Es increíble que puedas decirlo en voz alta, pero no soy la única que debería escucharlo" Mika rio por lo bajo para después hacer una pequeña anotación en su libreta. "Y tú sabes que esto va a seguir sucediendo, ¿o me equivoco?"

"¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡Ya tuve suficiente de ti y tus malditos pasos de superación!"


Había pasado algunas semanas luego del incidente en la última competencia. Al inicio de la primera semana el profesor Takeda le había comunicado al equipo que Shoyo estaría ausente algunos días pero que no debían preocuparse puesto que estaba en buenas manos.

Realmente todo parecía ir en picada, luego de que Hinata fue llevado a declarar lo sucedido en la competencia, se enteró de que la investigación de su caso se estaba extendiendo. Los investigadores tenían una descripción más detallada del sujeto que lo atormentaba y que probablemente, estaba más cerca de lo que podían imaginar.

También se enteró de que estaban investigando el paradero del otro muchacho quien según Hinata, estaba muerto, ¿realmente había estado ahí? ¿Y si realmente su agresor estaba trabajando en equipo con alguien más? Shoyo tenía suficiente con la preocupación de escapar de una persona real como para cuidarse de otro fantasma. Era triste, pero sabía que a estas alturas todos eran sospechosos y no podría confiar en nadie.

En más de una ocasión Hinata pudo ver a los oficiales en su escuela, se había levantado una orden de investigación dentro de los directivos escolares y algunos estudiantes. A pesar de que todo se quiso manejar de forma privada era obvio que alguna que otra cosa se susurraría entre los pasillos de la preparatoria.

Así ocurrió cuando Asahi fue citado por el director, no se sorprendió de ver a una pareja de investigadores en la oficina. El interrogatorio fue sencillo, le pidieron que les hablará sobre su relación con el menor, su rutina durante días anteriores y si había notado algún cambio importante.

Fue honesto y trató de ser lo más claro posible, aunque cuando salió de la oficina estaba tan pálido como si hubiese caído enfermo. Estaba demasiado estresado por lo que decidió hablar con Suga, él era experto en hacer sentir mejor a los demás. Fue una sorpresa cuando atrapó a Tanaka y Nishinoya detrás de un árbol no muy lejano de donde estaban hablando.

Asahi tuvo que tranquilizar a su pequeño amigo, más que nada por el bien de Hinata, esta era una situación demasiado delicada, realmente no tenían nada en contra de la estrella del equipo, eran protocolos que debían seguirse y Asahi sabía que no podría pasar desapercibido ante aquello, más que nada por la similitud que tenía con la persona sin rostro.

Hinata trató de mantenerse al día con sus estudios y los entrenamientos, si era completamente honesto, se sentía agotado, no sólo fue por la falta de sueño, no tenía ganas de hacer nada, aunque el mantenerse ocupado y cuidando que un balón no le golpeara el rostro, evitaba que su mente se llenara de malos pensamientos, los gritos de Kageyama eran la cereza del pastel.

A la siguiente semana, un poco antes del descanso, Hinata salió de su salón y se quedó de pie, recargándose en el marco de la puerta. Tsukishima y Yamaguchi se acercaron a saludarlo, el pecoso siempre fue muy amable, ofreciéndole su ayuda para estudiar. El timbre sonó, anunciando el comienzo de la hora del almuerzo, el trio se alejó de la puerta para que los demás estudiantes pudieran salir.

Kageyama se acercaba hacia donde estaban sus amigos, a lo lejos, Tsukki pudo ver a otro estudiante corriendo hacia esa misma dirección. El más alto empujó ligeramente a Tadashi, abriéndole espacio al otro estudiante. Lo siguiente ocurrió demasiado rápido, el muchacho que venía corriendo no consideró la posibilidad de que enfrente del armador hubiese otra persona, por lo que al empujar a Kageyama, provocó que éste se estrellara en contra del pelirrojo.

Shoyo cayó al suelo, incapaz de moverse por el peso del otro cuerpo. Tobio quedó enredado entre las pequeñas piernas de Shoyo, por lo que cuando intentó levantarse, provoco que estas se abrieran ligeramente.

Aquel movimiento, que provocó que la tela de los pantalones de Shoyo subiera un poco fue un foco rojo que se encendió en su mente.

"Oi boke, ¿puedes levantarte?" Tobio pregunto, notó que Hinata lo veía directamente, sin moverse ni un poco. Trató de tocar uno de sus hombros, sólo para recibir un manotazo por parte de su amigo.

"¡No te atrevas a tocarme!" El grito de Shoyo atrajo demasiado la atención. Otros alumnos se detuvieron a ver lo que parecía ser una clase de pelea entre los deportistas.

"Sólo trato de ayudarte, deja de ser tan inútil y muévete" Kageyama estaba molesto, odiaba la inseguridad que le causaba estar rodeado de tanta gente.

"¡Yo no te pedí esta mierda!" Shoyo comenzó a empujar y a patear al armador, un intento desesperado por alejarlo.

"¡¿Qué pasa contigo?! ¡Quédate quieto!" Tobio se lanzó contra Hinata, le sujetó las muñecas sobre su cabeza. Pudo escuchar una burla de Tsukishima, sobre lo estúpido que era de parte de Hinata, el hecho de que creyera que podría ganarle a la fuerza de rey, si este le doblaba en peso y tamaño.

"¡Estás perdido! ¡No vas a poder hacer nada contra él!"

Aquel grito proveniente de la multitud de estudiantes hizo que Shoyo sintiera que le faltaba el aire.

"¡Alguien ayúdeme! ¡Por favor!" Gritó desesperado. Hubo risas por todos lados, pero nadie se acercó. Estaba solo.

"Hinata, ¿estás bien?" Kageyama vio la desesperación y el terror en los ojos del cuervo, la persona que tenía debajo no parecía ser su compañero de equipo.

"¡No! ¡No estoy bien!" Shoyo volvió a romperse. Sus ojos se llenaron de lágrimas, estaba harto de seguir pasando por esta situación, deseaba tanto poder ser libre. "¡Sólo quiero morir! ¡Sólo déjame!"

Después de eso, Tsukishima levantó a Tobio, otra profesora se acercó a Hinata y lo ayudó a salir del edificio en compañía de Tadashi. Todos estaban en silencio, nadie podía moverse, parecía tan irreal lo que acababa de ocurrir. No fue sorpresa cuando Shoyo no se presentó a clases los siguientes días.

Ukai estaba desesperado, los entrenamientos se habían detenido y la parvada de cuervos parecía que se separaba un poco más con cada día que pasaba. Yuu seguía molesto por la situación de Asahi, Tsukki no hablaba mucho, se sentía un poco culpable por el comentario que le había hecho a Hinata anteriormente y el peor de todos fue Kageyama.

El armador faltó algunos días y en los que asistía se sentía demasiado estresado, lanzando el balón con tanta fuerza que nadie podría alcanzarlo, Daichi lo había reprendido en más de una ocasión, pero no servía de nada.

La madre de Shoyo le comunicó al entrenador de su hijo se tomaría un descanso, en su última revisión le habían diagnosticado trastorno por estrés postraumático, por lo que ahora estaría yendo con un terapeuta.

Fue así como Hinata había conocido a la Doctora Mika, las primeras sesiones fueron complicadas, el cuervo no podía terminar una oración sin que el miedo volviese a invadirlo. El TEPT fue difícil de tratar, pero Mika le había explicado que todo por lo que estaba pasando era completamente normal y no debía sentirse avergonzado por su situación, como bien dicen, Roma no se construyó en un día.

Hinata era un desastre andante, los medicamentos que estaba tomando lo ayudaban a mantener su hiperactividad en un nivel bajo y relajado, esos días serían buenos, él le diría a Mika que todo era un sueño, que nada había ocurrido y que estaba bien.

Tristemente ese estado alegre no era eterno, Shoyo sufría de lagunas mentales, por lo que su cabeza parecía un rompecabezas, sus recuerdos estaban borrosos la mayor parte del tiempo, aun así, había momentos en que los detonantes actuarían en su contra, recordándole a Hinata el escenario que tanto odiaba.

La depresión también fue algo de lo que Hinata no pudo escapar. Ennoshita lo había encontrado una mañana fuera del cuarto del equipo, donde dejaban sus mochilas antes de los entrenamientos, parecía estar trepando el barandal, un gritó de Yachi desde la primera planta lo puso en alerta y antes de que Hinata pudiese soltarse, Ennoshita logró jalarlo por la parte trasera de la camisa de su uniforme.

Chikara no tenía palabras para lo que había ocurrido, Yachi estaba llorando, dándole las gracias por ayudar a Shoyo.

Fue difícil para Hinata ver como todos trataban de consolarlo, aunque él estaba seguro de que no se lo merecía. Sintió que su corazón se rompía un poco cuando notó que Tobio no se había acercado, pero tampoco le parecía extraño, era obvio que sucedería.

"No creo que Kageyama-kun este molesto contigo" Mika volvió a hablar.

"¡Claro que sí! ¡Estoy seguro de que su ansiedad está al límite!" Hinata seguía atrapado viendo el techo. "Soy un monstruo"

"¿No habías dicho que confiabas en él?"

Una sonrisa torcida adornó el rostro del cuervo.

"Yo de verdad lo estoy intentando"

El toque contra la puerta anunciaba el final de esa sesión.

"¡Me gustaría escuchar sobre esa reunión la próxima semana, Shoyo-kun!" Mika se despidió del menor cuando este salió de la habitación en silencio.


La madre de Shoyo pasó a recogerlo, no era tan tarde, optó por verlo por el retrovisor, como si esperase alguna respuesta de su parte, aunque Hinata sabía perfectamente hacia donde quería llegar su madre.

"Está bien, voy a ir, pero sólo será un rato, ¿está bien?" Shoyo torció los ojos luego de ver la sonrisa en el rostro de su madre. Realmente no se sentía con el ánimo suficiente para salir, pero empezaba a sentirse como una molestia, aunque sus padres le aseguraran que no era así, fue algo que no pudo evitar pensar.

Después del pequeño recorrido por la carretera llegaron a la casa de Tanaka, se había enterado de que habría una pequeña reunión para hablar sobre los próximos partidos, aunque podía ser sólo una excusa para divertirse fuera del horario de clases.

Se bajó del auto y se despidió de su madre, caminó hacia la entrada y tocó la puerta, la cual se abrió rápidamente mostrando a un Tanaka un tanto alegre.

"¡Hinata! ¡Es bueno verte!" Le hizo un ademán invitándolo a pasar, por lo que el pelirrojo sólo asintió, se sacó los zapatos y caminó detrás del mayor. Cruzaron un pequeño pasillo para llegar a la sala de estar. "Sólo estamos nosotros, mi hermana volverá tarde y lo tenemos todo cubierto, ¿de acuerdo?"

Se sorprendió un poco ante aquella afirmación, pero cobró sentido cuando vio un par de botellas con cerveza en la diminuta mesa. Se sentó delante de esta, viendo como Nishinoya y Ennoshita cantaban y bailaban, siguiendo el ritmo del juego de Just Dance que tenían puesto.

Estaba nervioso, de cierta forma sentía que no encajaba, realmente quería estar bien pero aún no lo conseguía, y quien sabe, ¿quizás nunca lo estaría?

"Estúpido Hinata" La voz roca lo sacó de su trance, giró el rostro para encontrarse con el armador del equipo, fue gracioso ver su rostro molesto junto con las mejillas enrojecidas.

"¿Estás bebiendo?" Shoyo le preguntó, tratando de romper el hielo.

"El rey perdió una apuesta contra Suga-san" Tsukki habló detrás de ellos.

"¿Una apuesta?" El pelirrojo estaba intrigado. "Sí, Suga-san le aseguró lo ansioso que estaba por ver a su reina por lo que no sería capaz de llamarte y en efecto, no lo hizo"

"¿No es eso una tontería?" Shoyo volvió a cuestionarle. "Bueno, a todos nos da gusto verte, pero el rey es un idiota como- ¡mierda!"

Tadashi había saltado detrás del rubio, colgándose de la espada de este. "¡Tsukki también extrañaba a Hinata y darle clases de inglés!"

Tsukki se acomodó los anteojos y trató de safarse del pecoso, fracasando en el intento, ¿desde cuándo Tadashi era tan pesado?

"¡Tsukishima es un idiota! ¡No perdí! ¡Simplemente no quería verte!" Kageyama volvió a gritar. Hinata se giró rápidamente hacia él. "No estaba listo para hacerlo"

"¿Qué se supone que responda a eso?" Shoyo comenzaba a sentirse nervioso. Fue duro y no se sorprendía de las palabras del armador, era obvio que lo odiase después del accidente en el pasillo de la escuela.

"¡Estoy harto! ¿Cómo se supone que te ayude?" Su voz parecía quebrarse un poco, fue aterrador.

"Kageyama no, yo no quiero tener esta conversación contigo"

"¿Cómo puedes ser tan cruel?" Un golpe bajo que Hinata no se esperaba en lo absoluto.

"¿De qué estas hablando? ¿Acaso esto es mi culpa?"

"¡Lo es! ¡No puedes sólo actuar como si nada hubiese pasado!"

Kageyama se levantó, listo para irse o al menos eso parecía puesto que volvió a caer al suelo. Hinata sabía que no debía prestarle atención al más alto por el estado en el que se encontraba, pero fue complicado.

"¿Sabes qué? ¡Lo siento por no ser capaz de decidir cuándo recordare una mierda del abuso por el que pase!" La música se detuvo junto con las voces del resto de los cuervos.

Hinata se levantó, después de todo sí había sido un error el que decidiera salir, era demasiado pronto. Él sabía que actualmente no era bueno para este equipo ni para nadie, su inestabilidad era un problema que no podía controlar.

Justo cuando iba a salir de la sala sintió como un par de brazos lo rodeaban. Sintió un choque eléctrico por su espalda ante el roce del otro cuerpo, había un ligero olor a vainilla mezclado con alcohol en el aire.

"Por favor, no te vayas"

Se dio la vuelta sólo para ser penetrado por el intenso azul de los ojos de Kageyama, era una situación extraña, solían dormir uno junto al otro en los campamentos y ocasionalmente sus cuerpos chocarían en los partidos, pero nunca estarían tan cerca sólo porque sí.

"No es tu culpa y lo lamento, sólo soy yo siento un idiota"

¿La voz de Tobio siempre había sido tan grave? Hinata nunca había analizado el sonido de su voz, sabía de primera mano que Kageyama gritaría la mayor parte del tiempo, mezclando unas cuantas groserías con su vocabulario escaso según Daichi.

Necesito verte, donde quiera que estés
Te quiero, te quiero, te quiero
Y no hago otra cosa que pensar en ti

Hinata sintió como le daba un tic en la cara al escuchar la letra de aquella canción, podía ver de reojo a Suga subiendo el volumen del televisor.

"Mientras que yo esté aquí, eres invencible, ¿no?" Volvió a enfocarse en la situación en la que se encontraba, Tobio lo estaba abrazando, estaban juntos, tan cerca. Sentía el sudor frio en su cuerpo, su corazón estaba acelerado pero su respiración era tranquila.

"Yo no pude llamarte antes porque sigo culpándome por no haberlo hecho aquella noche" Kageyama suspiró. "A pesar de que sé que no te sientes bien estando conmigo, quiero ayudarte"

"Tal vez nadie puede ayudarme"

"Podemos intentarlo y todo podría arreglarse"

"¿Cómo se supone que debe ser? Yo no puedo volver a lo que era…"

"No dejo de verte, diciendo que quieres desaparecer y luego tratando de terminar con tu vida, es demasiado"

"Y es por eso que no debería estar aquí" Hinata colocó sus manos contra el pecho de mayor y trató de alejarlo, pero se detuvo.

"Pero yo quiero estar contigo"

Kageyama Tobio era mucho, la vida lo había amado dándole las jodidas cualidades físicas para todo un modelo, le brindo el talento para destacarse en los deportes, tenía una ligera decadencia en los estudios, pero no era descuidado y a todo eso se le sumo que, a pesar de la ansiedad social que padecía, que lo hacía prácticamente un extraterrestre al momento de intentar socializar, hacía que pudiese decir lo justo en el mejor momento.

¿Y quién podría culpar a Hinata? Sentía algo extraño en el fondo del estómago, como si quisiese vomitar, ¿había comido algo en mal estado? Quería huir, algo le decía que no estaba bien, que no terminaría bien, pero es que el armador le daba paz.

No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que uno de los dedos de Kageyama le acarició una mejilla, borrando el rastro de las gotas que bajaban por sus mejillas. Jadeo ligeramente, su pecho subía y bajaba con fuerza, estaba asustado, sabía que era emocionalmente inestable y se sentía inseguro. Fue problemático como se sentía culpable por sentirse aterrado por los chicos de su equipo, a pesar de que sabía que no lo lastimarían.

No podía definir lo que sentía en ese momento, una mezcla de miedo con un torbellino de adrenalina. Kageyama se sentía como un huracán, que estaba golpeando con fuerza el delicado armazón que había colocado alrededor de su corazón.

"Conmigo se siente bien, conmigo siempre estarás bien" Aquel susurro fue el gatillo para que Hinata se lanzara en caída libre hacía lo desconocido.

Kageyama acercó su rostro hacia el de Hinata, quien se levantó de puntillas para alcanzarlo. Fue un roce, corto y sin mucha emoción, incluso podría decirse que estaba apagado, pero fue lo adecuado para encender una diminuta llama en el alma de Hinata.

Shoyo no sabía realmente lo que sucedía, sabía que nadie a su alrededor les estaba prestando atención y Kageyama estaba demasiado borracho como para ser coherente, pero al menos por ese día, quiso olvidarse de todo y disfrutar de la falsa tranquilidad que encontraba en los brazos del armador. Le dolía mentirse, porque sabía que la persona a la que Tobio trataba de salvar, no tenía opción y fue sencillamente porque después de la muerte no hay un camino para regresar.

Continuara.

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Capítulo 6. Una nueva pista.